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Para todos los públicos UNED - 04/05/18 - ver ahora
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En el año en el que se celebra el 150 aniversario

desde el inicio de relaciones diplomáticas entre España y Japón,

es.UNED echa un vistazo a los lazos que unen estos dos países

tan lejanos en cuanto a distancia,

pero cercanos si nos fijamos en esos vínculos.

La lista de referencias a esas redes de conexión es extensa.

Destacan los intercambios culturales,

que van desde la pintura hasta la literatura...

pasando por la arquitectura... o la música.

Sin olvidar la apertura...

de la Cámara Oficial de Comercio Española en Japón.

Importantes y representativas personalidades

de la cultura de cada uno,

han recibido premios otorgados por el otro país.

Y las visitas mutuas entre altos mandatarios

son una constante durante los últimos años.

En esta ocasión,

queremos acercarnos a otro elemento de relación

que atrae a las gentes de los dos países.

Hablamos de la gastronomía,

parte de la cultura de cualquier lugar,

en Japón y España representa...

uno de los recursos de identidad más importantes.

Una correspondencia que inevitablemente viene de lejos.

Las relaciones España-Japón fueron tempranas.

En 1549 llega Francisco Javier.

En realidad, a los japoneses y a los españoles

no les importaba esta especie de identidad nacional,

sino que a los españoles les interesaba la cristianización,

que su misión jesuítica llegara ahí,

por otro lado, a los japoneses les dejó fascinados el tema del comercio,

hay que tener en cuenta que...

Manila pasó a ser el centro de la Ruta de la Plata,

que, a veces, parece que pasa a un segundo lugar porque...

la globalización la entendemos desde el mundo anglófono.

No, hay que recuperar la imagen de China

y toda esa nueva España que iba desde...

la Nao Acapulco iba hasta Filipinas

y trasladaba toda esa plata que necesitaba China.

Entonces, aunque fueron tempranas, no fueron relevantes, porque...

por un lado, a los japoneses la cristianización no les importaba,

era una cuestión comercial, fue superficial en ese momento

y, por otro lado, los españoles fueron expulsados ya hacía 1639,

incluso en Filipinas se encerraron en un barrio intramuros,

porque pensaban que ahí ya... los iban a echar.

En el caso de la cocina japonesa

ya son conocidas algunas de las elaboraciones

que dejamos españoles y portugueses siglos atrás,

como puede ser la tempura, pero muchísimas más,

y no solamente en el Japón, sino en otros países de Asía,

a causa de nuestro constante contacto por estos espacios

debido a las posesiones que tenía España en Filipinas,

esto hacía que hubiese un contacto muy habitual de comercio...

siempre encontraremos más cosas que nos unen, que nos separen.

Es fácil observar que somos dos sociedades diferenciadas.

Las normas de comportamiento de unos y otros

varían en cuanto a la rigidez o la flexibilidad de las mismas.

Sin embargo, escuchando a los expertos

y en lo referente a la gastronomía,

existen más nexos de unión que de separación.

Aquí, en España, después de comer no solemos decir nada,

y antes de comer decimos "que aproveche o buen provecho".

Los japoneses lo que dicen antes de empezar a comer,

utilizan un verbo que significa "recibir",

lo que dicen es "lo recibo",

pero no dicen "lo recibo" de cualquier manera.

En japonés los verbos para dar y para recibir...

son diferentes, según la posición del hablante.

Es decir, no es lo mismo si yo recibo algo de un compañero,

que si recibo algo de una instancia superior,

por así decir, con un verbo honorifico,

ese es el verbo que usan para cuando van a comer.

Y, luego, además, en japonés...

los verbos se pueden decir de dos maneras en infinitivo,

una manera más corta, que es más informal,

y una manera más larga, que es mucho más fina y elegante,

bueno, por supuesto, la que se usa para comer

es la forma larga, fina y elegante.

Entonces, cuando uno va a empezar a comer en Japón,

tiene que decir "itadakimasu", que significa "lo recibo",

pero no sólo "lo recibo", sino... "me permito humildemente recibirlo",

algo de ese estilo.

Y cuando terminan de comer,

también hay una fórmula que tienen que decir... sí o sí,

y que viene a traducirse como "ha sido un banquete",

pero esa forma de decir "ha sido un banquete"

tampoco se dice de cualquier manera,

la palabra "banquete", que en japonés es "chiso",

"banquete o una comida muy rica" se dice "chiso",

a esa palabra "chiso" le añaden una serie de complementos.

En japonés hay una serie de partículas,

que se pueden poner antes de los nombres o después,

para indicar que se trata de una palabra importante,

son prefijos y sufijos honoríficos.

Pues hay uno de estos sufijos que es muy honorífico que es "sama",

que se puede utilizar incluso para gente de la realeza,

por ejemplo, "Masako-sama", la princesa Masako.

Pues ese es el que se usa...

para la expresión esta de que "ha sido un banquete",

entonces, no dices simplemente "ha sido un banquete", "chiso",

dices "gochiso sama deshita", es decir...

algo así como "ha sido un noble y honorable banquete",

y, de nuevo, un japonés bien educado no tiene opción a no decir...

"gochiso sama deshita" cuando termina de comer.

A muchos japoneses les gusta la comida española.

Entonces, ya sé que es muy difícil,

en lugar de comida española, comer comida japonesa,

pero hay varias razones para ampliar la posibilidad de...

encontrar comida japonesa, una es la larga vida,

nuestra longevidad es el resultado de nuestra forma de comer,

muy sana y bien preparada, sin tóxicos...

Entonces, ahora, el mundo quiere comer alimentos sanos.

En el marco de los actos oficiales

de las celebraciones del 150 aniversario,

nos acercamos a un evento, en Madrid,

en el que la comida japonesa es la protagonista.

Ingredientes poco habituales en España,

puestos en valor en "Sabor de Japón".

Un punto de encuentro

en el que el intercambio entre profesionales del sector

es el protagonista.

Allí, quien conoce los secretos de la comida japonesa,

puede acercarse a los nuevos productos disponibles.

Y quien los desconoce, es el sitio para encontrarlos.

La cocina occidental se caracteriza por la concentración de sabores...

en un guiso, una salsa trasforma muchos sabores

y se concentran en uno solo.

En la japonesa, en cambio, estos sabores se yuxtaponen,

es fácil reconocer cada uno de los ingredientes

y el peso relevante de cada uno de los componentes de un plato

y, quizá, esa podría ser una de las características más reconocibles,

aparte de la utilización de productos genuinamente japoneses...

la salsa de soja, el miso, el yuzhu, etc.

Yo creo que la cocina japonesa...

utiliza mucho un factor que se llama "el quinto sabor", el "umami"

que, de hecho, es la concentración de ácido glutámico y ácido inosínico,

que está, por ejemplo, en el alga kombu y el bonito seco.

Entonces, el caldo dashi,

que se utiliza para muchas recetas japonesas,

tiene mucho componente de umami.

Yo creo que el umami llega a ser hasta adictivo,

puede multiplicar hasta ocho veces

el factor de intensidad de sabor de un plato,

y yo creo que esto es algo que...

bueno, te lo encuentras en una salsa sin saberlo,

o en un guiso o en un aliño...

y este factor es lo que ha enganchado al público español.

Yo, los principios de la cocina japonesa y de la gran cocina,

los tengo bastante claros.

Las estaciones, la estacionalidad, el producto, un gran producto,

la sencillez y elegancia de la presentación de los platos...

y la salud, que esa comida te siente bien.

Son cuatro principios básicos,

que en la cocina japonesa están muy definidos.

"Sappari" es un vocablo que quiere decir

"simple, claro, ligero y ordenado", y así es la cocina japonesa,

pero es que si nos damos cuenta, así es su cultura.

Teniendo en cuenta, ¿un "ikebana" qué es?

Dos ramitas, es el arte floral japonés,

que con dos ramitas crean una escena,

cuando aquí, en occidente,

para una escena ponemos muchas flores de muchos colores...

que queda bien, pero ya no es tan simple y tan claro,

ni siquiera tan ligero, así es la cocina japonesa.

Es parte de su cultura,

la cual podemos observar en el cine, reflejo de las costumbres sociales.

Elegimos al universal director de cine de animación,

Hayao Miyazaki,

a su Studio Ghibli y a una pequeña selección de su obra,

para destacar algunos momentos...

en los que la gastronomía se apodera de la pantalla.

-Venga, ya podéis abrirlos.

Ya es hora de... comer.

-¡¡¡Mamáááá!!! -Como te gusta tanto.

-¡¡¡Oh, oh, oh...!!!

De vuelta a España,

la presencia de restaurantes en los que se sirve comida japonesa

viene de décadas atrás,

pero es en los últimos años cuando la proliferación es un hecho.

Se puede afirmar que son muy pocos los españoles que no conozcan,

al menos, la imagen más reconocible de la gastronomía nipona.

Expertos y reputados chefs nos cuentan cómo es esa relación.

Nosotros, en el resto del mundo estamos mucho más abiertos,

y mucho más España que siempre ha sido un cruce de caminos

y de culturas desde tiempo inmemorial,

y no tenemos ningún problema

en coger productos nuevos de todo el mundo

y mezclarlos con nuestra tradición...

y, bueno, es lo que nos ha llevado a ser...

la gran potencia mundial que somos ahora mismo en gastronomía.

Japón es muy marino, es una isla.

Si podemos comprender sus ingredientes,

tengan en cuenta que Japón...

es el primer país del mundo en consumir pescado, España el segundo.

El mercado de Tsukiji de Tokio, de Japón,

es el primer mercado del mundo en pescado...

Mercamadrid, ¡fíjate!, el segundo del mundo,

con lo cual ahí tenemos ya...

un buen ingrediente, materia prima base, para...

entender bien ese tipo de cocina.

En los últimos tiempos se ha erigido como...

una de las comidas más saludables.

Evidentemente, la población japonesa vemos que goza de salud,

goza de bastante juventud, llevan una vida... envidiable,

para lo que somos los occidentales.

Y, bueno, hemos confiado en que debe ser por la comida.

En Japón, la tradición está muy presente

en todos los conceptos de su vida,

y para un cocinero japonés...

trasgredir esas normas o salirse de esa forma de trabajar,

le cuesta mucho trabajo.

Para un occidental es mucho más fácil,

sabiendo la tradición, hacer cosas nuevas.

Todo tiene cierto ritual, cierta ceremonia,

y esa parte ceremoniosa es maravillosa,

porque te conecta de una forma espiritual con aquello que haces,

no sólo el trabajo es un trabajo...

que nos aporte un sueldo para poder vivir,

sino que si lo vivimos y lo sentimos,

nos aporta una parte espiritual muy grande,

y para mí no hay nada más espiritual que preparar arroz,

que es un puñadito de arroz...

que lo va a tomar el comensal y sale de tu mano directamente,

con lo cual se proyecta toda tu energía y tu magnetismo,

hecho con el corazón, evidentemente, con tu amor.

El sushi, ha sido un poco lo que ha transcendido más en Occidente,

lo que la gente identifica más con la cocina japonesa,

pero realmente es como hablar de la paella y la cocina española,

que es una cosa y ya... pero hay muchísimo más.

En la cocina japonesa hay carnes,

hay verduras, hay pescados, hay guisos, hay sopas... es súper extensa,

también hay variedades regionales,

hay muchísimos productos que yo animo a la gente a descubrir,

no quedarse sólo con la punta del iceberg

que sería, en este caso, el sushi.

Un japonés no come todos los días sushi, puede comer sushi...

pues como nosotros ir a una marisquería a comerte unas gambas,

en ocasiones, pero hay una gran tradición de... pues igual que aquí,

es muy parecida a la gastronomía española, con otros ingredientes,

pero, bueno, carnes, pescados, verduras, guisos, sopas... hay mucho.

El sushi, en Japón, no representa a la cocina.

La gente no come tanto sushi en Japón, se come más fuera,

pero quizá sí ha llevado la bandera de Japón por todo el mundo,

porque siempre hay un sushi-bar en cualquier país del mundo,

y creo que ha hecho mucho por difundir esta cultura en el mundo.

No todo en el horizonte del país del sol naciente es pescado

o comida estrictamente sana.

También atesoran creaciones en las que el sabor, la contundencia

y, en ocasiones, la rapidez, describen el plato.

Hay algo muy curioso, que quizá es menos conocido, pero...

la fritura en Japón se trabaja muy bien y también me recuerda, a veces,

a como se trabaja la fritura en el sur de España.

Hay restaurantes especializados en estos tipos de fritura japonesa

que, de verdad, en muchas ocasiones,

me recuerdan nuestros sabores sureños.

La gente identifica el sake

como el chupito que le dan al final de la cena

y, normalmente, suele ser un chupito de sake de bajo coste.

Esto, desgraciadamente, es lo único que ha llegado aquí,

es como si alguien en Japón pensara que el vino se toma en tetrabrik.

Me explico, el sake realmente es un universo súper extenso,

hay sakes de muchísima calidad,

comparables, iguales o mejores que muchos vinos

y, de hecho, hay sakes añejos,

hay sakes jóvenes, hay sakes espumosos,

los hay también con sedimento,

que tienen como sedimento las lías del arroz,

que son de color blanco como si fuera horchata,

hay sakes que están sin pasteurizar...

hay un extensísimo mundo,

y yo animo a la gente a que se anime a descubrirlo.

-Es la forma de elaborar sake más antigua del mundo.

Al masticar el arroz, escupirlo y dejarlo fermentar

se convierte en alcohol.

-El sake de los dioses.

¿Seguro que a los dioses les gusta el sake... hecho así?

-Por supuesto que sí.

Es interesante darnos cuenta... es un lujo el poder compararnos

con otras ciudades europeas como París o Londres,

donde la comunidad japonesa está muy extendida,

y yo creo que esto es un signo de que se están haciendo las cosas bien.

2018, el año en el que se recuerda y celebra

el inicio de relaciones diplomáticas,

repasa en profundidad el estado de los lazos nipones y españoles.

Sin duda, uno de esos nexos de unión

es la pasión por la gastronomía que impera en ambos territorios.

La importancia del producto y el respeto al mismo

parece que es el guion que siguen españoles y japoneses.

Y qué mejor que fomentar las relaciones en base a la cultura,

y al disfrute culinario.

Mi trabajo consiste en optimizar el rendimiento...

tanto de los deportistas como de los entrenadores,

como de los padres con los que trabajo.

El día a día... empiezo,

por ejemplo, la sesión con el deportista,

donde vemos cosas que ya hemos entrenado,

habilidades psicológicas que ya hemos entrenado,

me cuenta cómo le ha ido durante la semana en el entrenamiento

y si ha tenido alguna competición, hacemos una evaluación...

del rendimiento que ha tenido aplicando esas habilidades

y vamos modificando cositas...

vemos lo que le ha salido bien y le ha funcionado

y, a lo mejor, cosas que, en principio,

no han salido como preveíamos o no le funcionan a él de forma adecuada.

Nos referimos, por ejemplo,

a la autorregulación del nivel de activación,

porque todos sabemos que el deportista

para que tenga un funcionamiento óptimo,

es necesario que aprenda a regular su nivel de activación,

es decir, que no esté ni muy nervioso, ni muy relajado...

a la hora de entrenar y a la hora de competir,

sino que se encuentre en su nivel óptimo.

Y para ello le enseñamos...

determinadas estrategias de autorregulación,

que luego él emplea en los entrenamientos y en la competición.

Hoy en día se está dando mucha relevancia

a lo que es el entrenamiento psicológico porque, precisamente,

cada vez hay más profesionales dentro del ámbito del deporte

que tienen conocimientos de psicología.

Los mismos entrenadores se han dado cuenta que si quieren...

que sus deportistas rindan al máximo de sus posibilidades,

les deben de ayudar con el psicólogo

a que desarrollen este tipo de habilidades.

Lo que diferencia a la Psicología del Deporte de otras áreas...

es que es un área muy aplicada,

tienes que estar en el día a día del deportista,

como veis, aquí venimos a los entrenamientos,

pero también vamos a las competiciones.

Esto no se da en otro tipo de áreas de la Psicología.

El psicólogo tiene que estar muy motivado

y está muy implicado en todo el trabajo,

y no sólo trabaja con el deportista, sino que también trabaja...

con las personas que hay alrededor del deportista

y que son muy importantes para que él funcione de forma óptima,

de forma adecuada.

Es muy importante que una vez que terminan la carrera de Psicología,

hagan un tipo de formación específica

en Psicología del Deporte porque, como habéis visto,

es un ámbito donde es muy importante que el psicólogo

aprenda a funcionar de una determinada manera, entonces,

es importante que una vez que se termine la carrera de Psicología,

el formarte, como en mi caso,

en el Máster de Psicología Deportiva de la UNED,

que es uno de los mejores máster que existen.

Y hace que podamos desarrollar los psicólogos nuestro trabajo

de forma adecuada,

o con el conocimiento adaptado a este ámbito tan especial

que es la Psicología del Deporte, y poder trabajar de forma adecuada...

con padres, con entrenadores, con deportistas de cualquier nivel,

desde el nivel de la base hasta el alto rendimiento.

Este máster de la UNED te prepara, precisamente, para eso,

para que una vez que lo termines puedas intervenir y puedas trabajar

en cualquiera de estas áreas que hemos dicho,

desde el deporte de base hasta con deportistas de alto rendimiento.

Me gusta todo de mi trabajo,

pero lo que me gusta es el contacto con los deportistas,

con los entrenadores...

y el ver que todo aquello que tú les enseñas

y todo el entrenamiento que haces, da sus frutos.

Hay que animar a los psicólogos

a que se dediquen al ámbito de la Psicología del Deporte,

porque en la Psicología del Deporte

la intervención está basada en el alto rendimiento

y estamos viendo que hay mucha salida profesional

y mucha demanda que requiere de profesionales

de la Psicología bien preparados.

Es un área muy bonita, pero que para trabajar en condiciones óptimas,

tienes que prepararte bien.

La utilización del cine,

que es el recurso audiovisual por excelencia del siglo XX y del XXI,

para ilustrar una serie de problemas ciertamente profundos,

que son los que hemos tratado en esta serie,

ha resultado, en nuestra opinión, bastante eficaz.

Hemos utilizado proyecciones de películas más o menos famosas

para ilustrar algunas de las cosas que se dicen en esta serie,

todas las cuales están referidas a la actual crisis de la cultura...

no sólo occidental, sino también mundial.

Hemos tratado cuestiones que tienen que ver con la naturaleza,

los límites del poder del Estado,

esta crisis omnipresente de la cultura

a la que me refería anteriormente...

en fin, en general, la manera en que el pensamiento actualmente

parece estar diluyéndose,

de manera que lo único que importa es... no los fines,

sino los medios y que estos pasan a primer plano.

Hemos desarrollado esto a lo largo de cinco programas,

en los que hemos tratado cuestiones como la racionalidad instrumental,

el modo sutil e insidioso en que en el pensamiento

los medios sustituyen a los fines,

la industria cultural, que tiene que ver también...

con esta sustitución peligrosa,

porque se produce de una manera muy gradual,

en la cual la vieja cultura...

se ve cada vez más vulgarizada por el formato audiovisual.

Precisamente, al utilizar estos medios audiovisuales,

hemos querido enfocar, de manera crítica,

el problema profundo de lo audiovisual,

en qué medida puede servir para destruir la vieja cultura

a través de una forma muy lenta... de minarla, de obviarla.

Hemos tratado también otras cuestiones relativas

a los límites del poder del Estado,

en relación con las garantías de los derechos humanos

y nos ha interesado especialmente también,

un concepto muy revelador de esta crisis profunda de la cultura

como es la banalidad del mal,

en un concepto que circuló mucho en los años 60

en relación con algunos de los aspectos de la barbarie nazi.

Hemos dedicado una atención especial

a un problema muy acuciante de nuestras sociedades,

en particular de las sociedades occidentales,

que es la llamada deriva punitivista,

la manera en que, cada vez más,

la percepción creciente, por parte de la sociedad,

de que se está produciendo una des-integración,

en el sentido propio de la palabra,

cada vez hay más sectores...

de la población que están siendo eliminados,

en tanto que no alcanzan los estándares de consumo,

eso se va percibiendo, progresivamente,

como un peligro por parte de las autoridades,

lo cual tiene la respuesta...

de un incremento de las prácticas punitivistas.

El título que hemos elegido,

podíamos haber, por supuesto, buscado cualesquiera otros,

pero este nos pareció especialmente interesante,

un juego de palabras con respecto a la célebre frase de Rosa Luxemburg,

que hemos dejado como "Cine o Barbarie".

Creo que esta elección, en la medida en que el cine...

nos ayuda a reflexionar sobre la esencia de nuestra condición humana,

cuando no lo reducimos a un mero ejercicio frívolo de entretenimiento,

que también tiene su aspecto importante,

en la medida en que el cine cumple este papel decisivo,

me parece que se puede oponer el cine a la barbarie

y que, por lo tanto, tenemos la esperanza de que...

el título de la serie no esté del todo mal elegido.

Y tú, oh muro, dulce y querido muro,

muéstrame tu rendija.

¡Muéstrame tu rendija!

Oh, para mirar por ella con mis ojos.

Gracias, amable muro.

Que Júpiter te lo pague.

Ah, pero ¿qué veo?

-Teatro dentro del teatro, a su manera ridículo, impostado,

completamente fuera de contexto.

¿Qué nos puedes decir sobre...

esta escena tan interesante y tan sugestiva?

-Es cierto que, cuando me sugeriste el programa éste

sobre la industria cultural, lo primero que me vino a la cabeza...

fue, precisamente, este momento fílmico.

Cuando me ofreciste la posibilidad de que empezáramos el programa

con algún tipo de parlamento teatral muy conocido, por ejemplo,

de "La vida es sueño" o algún soliloquio de "Hamlet",

enseguida rememoré este fragmento de la película

porque me parece especialmente significativo

para poner de manifiesto esta trivialización del arte

para hacerlo más accesible al público.

No es menos cierto que también pensé empezar este rodaje

con otro fragmento de película totalmente distinto.

Estaba pensando en la película "Amigos y vecinos".

En varias secuencias de esa película, dentro de una galería de arte,

los distintos personajes que van apareciendo por allí

se detienen frente a un cuadro del que nunca sabemos nada.

El marchante de arte se acerca a cada uno de los personajes

y empiezan siempre un parlamento entre ellos.

Y el espectador... siempre comienza de la misma manera.

¿Usted no cree que a esta obra le falta algo?

A lo que responde el marchante de arte, no, no creo que le falte nada.

Me parece muy significativo para mostrar también...

de qué manera intentamos exhibirnos ante los demás

para darnos importancia en el conocimiento del arte,

aunque sea evidenciando, por supuesto,

nuestra más absoluta ignorancia al respecto.

-Hola.

-¿Qué tal? -Bien, gracias.

-¿Sabe si es parte de una colección o si...

-No, es una pieza única.

Bonita, ¿verdad? -Mucho.

-¿Es tu primera visita? -!Ajá!,

¿y tú? -No, yo trabajo aquí.

-Oh, vaya. ¿Eres artista? -No, sólo ayudante.

-Eso es magnífico.

Oye, ¿tenéis tienda de regalos?

Quería comprarle a mi mujer... es que íbamos a...

-No, lo siento. -Está bien.

Oye, ¿es cosa mía o a esto le falta algo?.

Se ve vacío.

-No, es cosa tuya.

-Seguro, a mi me parece que...

-No, seguro, no le falta nada.

A lo largo de la historia, la literatura y el arte...

han constituido un motivo de disfrute para los seres humanos.

Las grandes novelas y piezas teatrales, las mejores óperas,

las piezas musicales más inspiradas...

han sido siempre consideradas como obras cumbres del espíritu humano,

creaciones de las mentes más elevadas

que contribuyen a hacernos mejores.

Pero la mayoría de la población

ha vivido ajena al disfrute de esas creaciones

hasta hace muy pocos decenios.

-Y podéis ver la diferencia entre este Tintoretto y...

la pintura bizantina más primitiva que hemos visto.

A ver, ¿cuál diríais que es la diferencia más significativa?

-Yo diría que el marco de ésta es más grande.

-Pues sí, es más grande.

En la Grecia clásica, hace 2.400 años,

sólo los ciudadanos atenienses

podían acudir a las representaciones teatrales.

Y aunque el teatro barroco era un arte popular,

sólo la burguesía podía permitirse asistir

a las grandes representaciones teatrales

u operísticas del siglo XIX.

El caso de la literatura es más extremo:

aunque la difusión de la imprenta a comienzos del Renacimiento

contribuyó mucho a popularizar los libros, en países como España,

la mayor parte de la población

fue analfabeta hasta bien entrado el siglo pasado,

lo que convertía la lectura

en un pasatiempo para las clases medias y altas.

En cuanto a los museos de arte,

en su forma actual son también bastante recientes

y no se generalizaron hasta el siglo XIX.

La situación cambió en los estados europeos y en algunos americanos

desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Bajo el llamado Estado social,

la extensión de la formación obligatoria

y el aumento del nivel de vida

y del tiempo libre en las clases bajas

produjo un afán creciente de muchos ciudadanos

por acceder al disfrute de lo que hasta entonces

había sido patrimonio de unos pocos.

Algunos de los pensadores más lúcidos del siglo XX,

vinculados a la llamada teoría crítica,

predijeron la transformación total de la cultura en un bien de consumo,

algo que se ha dado en nuestros días de un modo sorprendente.

Un pensador cercano a esta escuela, Walter Benjamin, escribió en 1932...

que el arte había perdido el aura de singularidad que lo caracterizaba

puesto que podía ser reproducido infinitamente

gracias a las nuevas técnicas.

Una obra de arte ya no es algo maravilloso

porque podemos ver su reproducción exacta en nuestro cuarto de estar.

El resultado de esta susceptibilidad de reproducir masivamente el arte,

es que hoy en día todos podemos tener en nuestra casa

una reproducción de "Las Meninas",

pero, obviamente, no tenemos las auténticas Meninas.

Esto quiere decir que la obra de arte,

al difuminarse, al expandirse por todo el mundo

en imágenes infinitamente reproducibles

se desprende, en buena medida, de su valor original.

Y podemos decir incluso que aunque...

todos podamos tener una suerte de Meninas vicarias,

ya no nos interesan lo más mínimo, dicho vulgarmente, diríamos,

que una reproducción de "Las Meninas" en casa, es una horterada.

De esta manera,

vemos que el arte se hace completamente cercano, próximo,

pierde todo elemento de sacralidad.

Por lo tanto, cuando decimos que el arte

o el disfrute más bien del arte se ha democratizado,

deberíamos tener en cuenta...

qué es lo que se quiere decir con esta utilización,

a mi juicio, engañosa, del término democracia.

Más bien lo que ha hecho el arte es generalizarse.

Esto tiene, ciertamente, un aspecto positivo,

pero podríamos decir que lo que se gana en extensión

se pierde en intensión, y todo aquel elemento fruitivo

que iba asociado al auténtico arte no reproducido,

que hacía que la gente viajara, en ocasiones, miles de kilómetros

para disfrutar de una obra de arte en su contexto auténtico,

se ha perdido completamente.

Hoy tenemos, por lo tanto, el arte...

convertido en otra suerte de mercancía a la que se le aplica,

bajo ese esquema, de lo que llamaba Baudrillard,

acertadamente, la sociedad de consumo,

se le aplica un patrón de la típica fungibilidad capitalista.

Es un elemento más del consumo con el que podemos comerciar,

que es objetivo de políticas, de gestión, de medios culturales.

Esto, indudablemente, ha desacralizado el arte.

Y, además, lo vemos, por ejemplo, en ese receptáculo tradicional

del fenómeno artístico que son los museos.

Hoy en día nos encontramos, con mucha frecuencia, con la paradoja...

de que museos espléndidos, que son en sí mismos obras de arte,

magníficas obras arquitectónicas, no tienen ningún tipo de contenido.

Por lo tanto, la situación parece haberse trastocado completamente.

Nos gustaría ser capaces de ilustrar hasta que punto

esto ha producido una transformación radical,

y esa transformación ha contribuido, por lo tanto, resumiendo,

a la vez que a popularizar y a extender el arte,

a minimizar la calidad de su disfrute

y a quitarle todo tipo de potencial transformador

en la medida en que sólo sirve para que las masas estén contentas

con una especie de sucedáneo de disfrute.

Esto, por cierto, se puede percibir perfectamente

en una magnífica película, "El coleccionista" de William Wyler.

-Este es un buen cuadro, ¿verdad?

-Sí, es un Picasso.

-La gente no tiene estas caras.

-Pues claro que no.

Él no pretende dibujar las caras como son,

lo que intenta es expresar las caras como las ve, como las siente.

-Y porque él las vea así, el cuadro es bueno.

-No es una fotografía. -¿Qué hay de malo en una fotografía?

-Claro, no hay nada de malo. -La fotografía no miente.

-Ni eso tampoco.

Es una cara desde ángulos muy distintos,

es el carácter que hay detrás de esa cara.

-Una broma, eso es lo que es. Una broma pesada.

-Que no puedas entenderlo inmediatamente no significa...

-Pero, ¿cómo voy a entenderlo?

Te voy a decir lo que pienso de esto,

que no significa nada, no sólo para mí, para nadie.

Tú dices que sí porque...

algún profesor, en alguna parte, te dijo que sí.

Os hace sentiros superiores, a ti y a tus amigos,

pero no creo que una entre un millón de personas normales y corrientes...

diga que esto es bueno.

Una estupidez, una estupidez y nada más.

Y el libro también, es igual de malo.

Es estúpido.

Durante los seis últimos decenios,

esa tendencia a disfrutar masivamente del arte,

ha sido constante.

Hasta tal punto, que pronto el Estado decidió intervenir

para proporcionar entretenimiento a sus ciudadanos.

El resultado es la "Industria Cultural",

que ya fue prevista en los años 40, por Adorno, Horkheimer y Marcuse.

La cultura, ya desacralizada y manipulable,

no es más que otro objeto sometido a las reglas de la producción,

la distribución y el intercambio.

Se habla de gestores culturales y de ministerios de cultura.

El poder ha intervenido en la cultura

para proporcionar entretenimiento,

para convertirla en un surtido de bienes culturales

que distribuye de un modo que acaba recordando

al "pan y espectáculos" de los emperadores romanos.

El resultado, como afirmó Marcuse, es que...

las manifestaciones artísticas han perdido todo su sentido crítico

y ahora, bajo la forma de productos de consumo,

se han convertido en medios ilusionantes.

De lo que se trata es de estar distraídos, de pasar el rato...

y, en la medida de lo posible,

evadirnos de todas aquellas cuestiones que nos atenazan la vida.

-Vamos, ¡fuera, fuera! -No, que es peligroso.

-¡Ay!, ¡ay! Creo que me va a dar un paro cardíaco.

-Esto es patético.

(APLAUSOS)

-¡Bravo!, ¡Bien!

Está muy bien, sí.

Además, me ha traído a la memoria un fragmento

de la que, desde mi punto de vista, es la mejor película de Woody Allen,

"Hanna y sus hermanas".

Esa escena en la que Max von Sydow, el artista,

ve como en su casa entra un patán enriquecido

que le dice que necesita cubrir...

una determinada cantidad de espacio en su apartamento

y necesita, por lo tanto, un cuadro que encaje en ese espacio

y que también tenga un color determinado.

El tipo, obviamente, monta en cólera,

porque le están haciendo una serie de exigencias que están...

ya no en función de los gustos del cliente,

sino de cosas completamente aleatorias, arbitrarias y absurdas.

Dice "yo no puedo condicionar mi arte a esto".

Y, efectivamente, esto nos va acercando

al tema que queremos tratar, que es una reducción del arte

a los aspectos más comerciales y materiales.

-Y más triviales. -Sí, y más triviales.

Que es lo que, precisamente,

denunciaran algunos autores, posteriormente.

-Y esta trivialización, además, en efecto, esta banalización,

resulta terrible por la manera tan obscena en que se muestra.

No es la típica pedantería...

mediante la cual un sujeto exhibe sus conocimientos,

se supone que abundantes,

en este caso, sobre la materia artística,

sino que, además, lo que se está exhibiendo

es una impostación absurda,

es un auténtico nuevo rico que no sabe nada de arte

y que lo único que quiere es decorar su apartamento

con el concurso de un pintor al que, en alguna medida,

está humillando con este discurso basado únicamente en el dinero.

-Servirse de la obra de arte como un bien meramente posicional.

-Sí, efectivamente.

-Lee, Frederick, os presento a Dusty.

-Hola, Dusty. -Hola.

-Dusty acaba de comprar una casa enorme en Southampton

y ahora la está decorando.

-Sí, la verdad es que es una casa rarísima.

Cantidades industriales de paredes. ¿Qué tal amigo?

-Le he hablado de tus obras y está muy interesado.

-Ya tengo un Andy Warhol y, también, un Frank Stella.

Es precioso, enorme, rarísimo, ya sabe.

Si miras el Stella durante mucho tiempo,

los colores empiezan a flotar. Es muy extraño.

-¿Le agrada la idea de ser coleccionista de arte?

-Sí, pero tengo mucho que aprender.

El arte no me enrollaba mucho cuando era joven.

-¿Le gustan los dibujos? -Sí.

Es una monada,

pero en realidad necesito... estoy buscando algo grande.

-¿Grande? Frederick, enséñale los óleos.

-Todos están en el sótano.

-Frederick ha hecho una serie de pinturas que sé que le encantarán.

-Bueno, pero, ¿son grandes?

-Sí, algunos sí, algunos son muy grandes.

-Porque tengo cantidades de paredes enormes.

-¡Yo no vendo mis obras por metro cuadrado!

-¡Oh, Frederick!

-Yo sí considero que esto queda, por ejemplo, bastante bien reflejado

en la película "Ciudadano Kane", de Orson Welles,

en la que su protagonista, si se acuerdan,

pasa buena parte de la película, o así se nos muestra,

acumulando obras de arte que ni siquiera disfruta.

No necesita mostrarlas porque con ellas, simplemente,

lo que se pretende es mostrar un bien posicional y, de alguna manera,

cubrir todos aquellos aspectos de la vida... que nos satisfacen.

-Estén todo el tiempo que necesiten.

El tren se detiene en el cruce si se avisa, pero no les gusta esperar.

-Número 9182. -

Aunque yo recuerdo cuando esperaban todo el día

si el señor Kane se lo ordenaba.

-Natividad. -Natividad.

-Venus del siglo IV, atribuido a Donatello,

comprado en Florencia en 1928.

-A ver, el siguiente.

-¿Cuánto cree usted que puede valer todo esto, señor Thompson?

-Millones. Si alguien quisiera comprarlo.

-Bueno, por lo menos se lo trajo a América, ¿no?.

-¿Qué es eso? -Otra Venus, pagó 25.000 dólares.

Demasiado dinero para darlo por una mujer sin cabeza.

-Los bancos no están de suerte. -¡25.000!

-No lo sé, lo liquidarán y en paz. -Se ve que nunca tiraba nada.

-Bienvenido el señor Kane,

de parte de los 467 empleados del New York Enquirer.

-Una estufa, de la casa de Mary Kane.

-Todo lo que encontrasen. -Una especie de urraca, ¿eh?

-Miren, un rompecabezas. -Ya tenemos muchos.

En el hall hay un templo de Burma y tres techos españoles.

-Todo embalado aún.

-Y parte de un castillo escocés, pero también embalado.

-Hay que ver, si se pusiera todo esto junto,

palacio, cuadros, juguetes... ¿cuál sería el resultado?

-Charles Foster Kane.

Hoy los políticos de todos los ámbitos

se declaran partidarios de la cultura.

Este término se ha convertido en una coartada porque se trata,

lo que es una elevación del espíritu y de la sensibilidad humana,

como un producto, como una partida presupuestaria.

Escuchamos que hay que gestionar bien la cultura,

invertir en cultura,

que este o tal político es enemigo de la cultura.

La población también ha entrado en este ceremonial.

Vemos cómo personas que nunca acuden al Prado

hacen colas de horas para acudir a una exposición

la mayoría de cuyas obras pueden contemplar a diario,

como si al acudir, participaran...

en la gran ceremonia laica de la cultura.

Y de este modo se consuma la impostura:

un modo social que es enemigo de toda auténtica cultura,

precisamente porque lo reduce todo a su valor económico

y porque convierte la elevación del espíritu en entretenimiento,

se envuelve en la bandera de lo cultural para legitimarse.

Lo cierto es que... todo lo que hemos estado viendo acá

es un problema que se puede entender mejor, mucho mejor,

si nos atenemos a la etimología de la palabra cultura,

de la que estamos tratando al fin y al cabo.

Esto no pasa siempre pero, en este caso, tenemos suerte,

porque si pensamos en la palabra cultura

hay, al menos, dos cosas que resuenan.

Una es la relación con lo que podría ser el culto,

es decir, la adoración, la reverencia,

en cierto modo la sumisión

y la legitimidad que se le supone a algo que ya está dado.

Siempre está dado.

Entonces, con la cultura sucede esto

y hay mucha gente que puede tener grandes razones

o que puede estar muy interesada para que le rindamos culto

a algunos hitos o aspectos de la cultura.

Esto es interesante porque hay logros, hay objetivaciones,

hay cosas que se han conseguido desde esa cultura

que hay que reverenciar o que hay que, de alguna manera, considerar.

Pero, también hay otra raíz que quizás se nos está escapando

y que es muy interesante recuperar.

Y es la raíz que vincula la cultura con lo que sería el verbo cultivar.

Cultivar, ¿qué? Cultivarnos a nosotros mismos.

Hacernos mejores personas.

Hacernos más sabios, hacernos más pacientes, más impacientes...

y hacerlo todo de un modo que seamos más fuertes y más alegres.

Eso es cultivarnos y eso es cultura, fundamentalmente.

¿Y cómo se hace eso?

No se hace uno sólo en su casa, se hace, como decían Epi y Blas,

con nuestros amigos, se hace con la gente que nos rodea

y son nuestros iguales, nuestros pares.

No todos tenemos que tener los mismos pares,

pero sí que es bueno que vayamos haciendo comunidades,

de gusto, de afinidad, en la cual nos sintamos, precisamente,

más recogidos, más apoyados y más fuertes.

Entonces, la cultura tiene esta gran dimensión

que nos vincula a una comunidad.

Es una comunidad que ya no va a ser como en los viejos tiempos,

el pueblecillo donde habíamos nacido.

Es una comunidad que elegimos.

Es una comunidad que construimos nosotras y nosotros.

Y es una comunidad donde lo que hacemos es,

de alguna manera, producir cultura.

Recoger la cultura que otros y otras antes que nosotros han hecho

y seguirla cultivando nosotros.

Como haríamos con un campo que hubiéramos encontrado

y que ha sido abonado y labrado durante generaciones,

y que ahora cuidamos nosotros.

Esta noción de cultura,

aparte de resonar como una noción de comunidad,

de comunidad elegida,

de comunidad construida... deliberadamente,

tiene mucho que ver también con la noción de cuidado.

Tanto esa cultura,

esa especie de suelo que heredamos y que seguimos trabajando,

como la gente que forma parte de nuestra comunidad,

y, en general, todas las demás comunidades,

es algo susceptible de ser cuidado

y que debemos de tratar con delicadeza y con amor.

A mi juicio, ahí se abren vías relativamente interesantes

precisamente, para cuestionar todo este gran aparato de Estado,

todo este gran aparato de mercado,

que alguna vez ha pretendido pasar por la cultura o la única cultura.

Y que quizás, insisto,

debe ser algo que podamos ver con cierta distancia

o con cierta atención pero que, en ningún caso,

va jamás a poder sustituir esa gran noción de cultura como cuidado,

como cultivo, como producción de comunidades de sentido.

-Arriba,

levanta del suelo,

cuerpo tembloroso,

débiles miembros,

poneos en marcha...

para iniciar una vida servil.

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UNED - 04/05/18

04 may 2018

En este programa os presentamos "Yde comer Japón", Psicología en primera persona, Cine o Barbarie, La Industria Cultural.

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