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Para todos los públicos Un país mágico - Madrid - ver ahora
Transcripción completa

Y ahora trae "Un país mágico"

Y ahora trae "Un país mágico"

en un viaje especial.

Su misión: acompañarte

en esta aventura.

Hola, soy Miguel, aunque todos me conocen como Miguelillo.

Tengo dos pasiones, viajar y hacer magia,

y en esta aventura combinaré las dos para poder cumplir

un sueño de cuando era pequeño, recorrer España en moto

de punta a punta, descubriendo parajes y personas increíbles,

dejando una carta en cada una de las provincias por las que pase

hasta completar una baraja entera,

solo así podré dar por concluida mi misión,

demostrando que un país es mágico gracias fundamentalmente

a sus gentes.

En la aventura de hoy nos iremos a Madrid,

muy cerca de la Luna.

Me pegaré un chapuzón nada previsto y conoceremos la capital de España

de la manera más mágica que te puedas imaginar.

Ah, por cierto, volveré a ser un pato mareado,

esta vez, en el Retiro,

y luego cogeré un taxi un tanto peculiar

para irme a Radio Nacional. ¡Anda, si rima y todo!

Para acabar, con David Otero despedimos el programa

en uno de los lugares más mágicos del mundo.

Por cierto, hoy dejo la J de corazones.

Muy sorprendido, porque no me lo esperaba

y me ha dejado muy flipado.

-No sé cómo lo habrá hecho. Increíble.

-Me he quedado alucinado. -Me ha dejado sin palabras.

-Nada, el tío es un crack, ¿eh? Es un crack.

En esta aventura.

Todo puede cambiar...

(Música)

Carreteras de Madrid.

Aranjuez es la última ciudad por el sur de Madrid.

Es una ciudad preciosa y, puestos a destacar,

me quedo con su impresionante Palacio Real.

Buscar la razón

y aprender a levantarse.

Y es que en Madrid...

Madrid es muy rica culturalmente hablando,

como el caso de Nuevo Baztán y también cómo no,

cómo no vamos a destacar el Escorial

y todas sus maravillas arquitectónicas.

Y algo que a lo mejor no sabéis es que Madrid,

aunque no os lo creáis,

está más cerca de la Luna de lo que os imagináis.

¿Qué, que no os lo creéis?

Pues yo... Yo os lo voy a demostrar.

En la distancia.

Con el paso del tiempo descubrí

que no era yo solo el que fallaba.

Mientras pasa la tormenta,

carreteras de Madrid.

¡Hola! Hola, Miguel.

¿Qué tal? Muy buenas. Bienvenido.

Qué ganas tenía de conocer este Museo Lunar.

Tengo mucha curiosidad en saber por qué está aquí,

en Fresnedillas. Bueno, porque en los años 60,

Estados Unidos, Kennedy, quiso poner un hombre en la Luna,

pues montaron tres estaciones de seguimiento:

una en California, otra en Australia y otra aquí.

Para completar los 360° de circunferencia de la Tierra.

Eso es, claro. Entonces, este museo está hecho aquí,

por iniciativa de la gente del pueblo que estuvo trabajando en la estación.

Enséñame un poquito el museo, porfa. Venga, vamos.

¡Guau! Los que están en vitrinas son originales, ¿verdad?

Sí, todos los que están en las vitrinas son originales.

Pues, por ejemplo, este sería el que en las misiones Apolo

iba debajo del blanco, este que nos disfrazamos todos.

Y lo que hay en esas dos vitrinas, ese sería el de Miguel López-Alegría,

y en la otra vitrina el de Pedro Duque también.

Qué maravilloso, en este museo tenéis muchas cosas originales.

Sí, tenemos muchas cosas originales que nos las cede

gente muy importante. Según he entrado,

he visto unas máquinas... Sí.

¿Son con las que se puso al hombre en la Luna?

Sí, estaban en la estación de Fresnedillas.

Vamos a verlas. Venga, vamos a verlas.

Cómo cambia el viaje. ¡Estas son unas máquinas originales!

Sí, sí, sí, estas son las máquinas originales

que estaban en la estación de seguimiento Fresnedillas

y nos las ha cedido la NASA.

Estaban en la estación de Robledo, que después fue la principal,

y como sabéis, no había ordenadores casi,

con esto, que estaba en la estación de Fresnedillas,

se puso al hombre en la Luna. ¡Guau!

Esto estaba en tierra. Historia de la humanidad es esto.

Historia pura. ¡Qué pasada!

Ojalá venga mucha gente a ver este museo,

porque merece la pena. Pues sí, cada vez más.

A ver qué hay por aquí.

(Música)

¡Guau!

¿Tenéis a un tío metido ahí dentro?

Pues podríamos tenerlo, podríamos tenerlo.

Qué bueno. Está levitando, como los magos.

Anda que no me gustaría a mí hacer eso.

Y esto de aquí es la comida, ¿no?

Hubo muchas quejas en aquella época por la comida.

Sí, bastantes. Alubias rojas y arroz. ¡Madre mía!

Con lo bien que se come aquí, ¿a quién se le ocurre ir a la Luna?

Está muy bien, pero para verlo desde la Tierra.

Pues sí. Voy a seguir conociendo

y pasaré la noche en este pueblo antes de continuar mi aventura.

Muy bien. (AMBOS) Venga.

No somos iguales,

nunca supiste entenderme.

(Música)

¡Eh! Pero ¿qué haces aquí?

¿No hemos quedado en el embalse? ¿Qué pasa?

Me ha dejado tirado el coche, tío. (RÍE) Y los que os movéis coche...

¿Qué tal, tío? ¿Me llevas?

¿Cómo estás? Tienes que dejar el coche...

Ya,comprar un avión de estos, ¿no? Venga, sube.

¿Esto cómo va? Sube, que te llevo.

Travel y Miguelillo al rescate. ¿Esto está homologado?

Está homologado. Cuando te sacan del agua, Quico...

No, yo en los barcos estoy más cómodo.

¿Cómo no? Bueno, yo te aviso, yo nunca he hecho esto

que me has propuesto del paddle surf.

Pues te vas a divertir mucho. ¿En serio?

Sí. Y Madrid es un sitio espectacular.

¿Sí? Sí, sí.

En Madrid hay playa, entonces. Claro.

Venga, vámonos. ¿Qué piensas tú?

¡Oh! ¡Oh!

Alguien que dé calor.

¡Oh! ¡Oh!

Le pido por favor.

¡Oh! ¡Oh!

Maldito invierno del 92.

Me noté un ganglio inflamado

y un auto no frenó porque estaba mojado,

atropelló a un niño sin piedad,

lo que mata es la humedad.

Como hermano menor había heredado solo este buzo agujereado

y sabía que al tipo de al lado

le sobraba un acolchado.

Cuando lo vi caminando

por la acera de enfrente lo fui llamando.

Primero hizo como Pilar, "Miró",

después, como Robinson, "Crusoe",

pero me dijo el señorito

que en el acolchado dormía su conejito.

Oye, Quico, menos mal que me habías avisado

que me cambiara, tío. Te lo he dicho, te lo he dicho.

Te lo he dicho, te vas a resfriar. Antes de irme a Madrid,

pondré la ropa a secar ahí, porque si no,

¿cómo voy a ir a Madrid así? No puedo.

Has aguantado bien, has estado un buen rato de pie,

con equilibrio. ¿Cómo te lo montas para recorrer,

como hiciste en "Capitán Q", sin mojarte prácticamente nada?

Claro que me mojaba, pero llevaba traje de agua.

Sí, te mojas siempre.

Aunque no te caigas, con este viento,

los rociones de agua te mojan. Tienes que ponerte ropa...

Es que tú me has obligado a ponerme así en la tabla, de calle.

Hay que ser valiente, pero al final...

¿Dónde estamos? Cuéntanos, para que la gente lo sepa.

Es el embalse del Atazar, aquí se navega muy bien.

Ajá. Además, tienes una escuela náutica...

Fantástica. Un club que es maravilloso.

Bueno, entonces, esto del paddle surf

me dijiste por teléfono cuando hablé contigo

que era sencillo.

A ver, sencillo, sencillo... Te acabas de subir,

has estado un buen rato de pie y después te has caído.

¿Querías ser un profesional el primer día?

No engañes, me he caído nada más... Es un deporte muy sencillo.

En Madrid tienes muchísimos sitios donde lo puedes practicar,

con muy buenos profesionales que te enseñan,

y es el deporte náutico que exponencialmente más crece

en España, por delante del surf. ¿Sí?

Sí, está muy de moda, porque es bueno, bonito y barato.

Quico, ha llegado el momento de sorprenderte,

aunque ya te he sorprendido bastante.

No, eso no me ha sorprendido, que te cayeras.

¿Lo sabías? (RÍE)

Porque no puedo decir tacos, que si no...

Vámonos a hacer una magia. Venga.

Vamos al lío.

Que en una asamblea de la oblea...

No sé si te han hecho magia alguna vez, pero con estas pintas...

No te voy a decir lo que pareces.

Es que, después de lo del agua... Siéntate aquí, porfa.

Ahí voy. Siéntate ahí.

Vamos a dejar esto por aquí. A ver.

Y bueno... Sorpréndeme.

Queríamos hacer una magia que se relacionara un poco

con tu afición, que es el agua.

Entonces, mira, hemos preparado una...

una baraja que es biodegradable. ¿Ah, sí?

Además, es una baraja que es grande, lo que pasa,

que se maneja un poco mal, evidentemente, por ser tan grande.

Entonces, era para que la vieras, la puedes tocar incluso

para que veas que es una baraja... Bueno, está muy chula, la verdad.

O sea, que esto se puede comer, ¿o no?

Sí... No te recomiendo, no te recomiendo.

Pero vamos a hacer la magia, si te parece,

con una baraja un poco más pequeñita.

Vale. Con ella va a ser mucho más fácil.

Entonces, yo voy a mezclar un poquito,

pero para que nadie pueda pensar que hacemos trampas,

vas a mezclar también. Que no se caigan al agua.

No, no, no. Esas no son biodegradables.

Con el viento se van a la playa hoy. Vaya pinta, soy el mago pescador.

Yo te diría que tienes pinta de otra cosa.

¡Tengo un frío! Te vas a coger un resfriado.

¡Vaya caída, tío, vaya caída! Ya está, ya he mezclado.

¿Ya están bien mezcladas? Dime "alto" cuando quieras.

Pues... Ya. ¿Ahí?

Esta carta no, la ha visto todo el mundo,

coge la siguiente, pero no la mires todavía,

déjala en tu pierna, ¿de acuerdo? Ahí está.

Todas las cartas son diferentes, Quico.

Nadie sabe qué carta has cogido. Ni tú mismo, ¿verdad?

Yo no lo sé. Vale, perfecto.

Pues mira, ahora vamos a hacer algo...

Muy guay. Tienes que coger tú la carta.

La puedes mirar y luego se la enseñarás a uno de mis cámaras

que estará por ahí. La puedo mirar ya, ¿no?

Sí. Ahí, ahí, ahí. Enséñasela ahí. Eso es.

Que se vea bien.

Pues mira, Quico, vamos.

Que yo no la vea. Vente, vente.

Ponte de pie, ponte de pie por aquí.

Ponte por aquí, ponte por ti, ponte por aquí.

Mira lo que vamos a hacer. Mira, con la baraja biodegradable,

¿de acuerdo? Sí, sí.

Atención, no sé si lo has visto alguna vez, pero vas a flipar.

Una... ¿Estás listo?

Listo. Una, dos... y tres.

¡Esa es, la que está dándose la vuelta!

¡Esa, esa! La única.

¡Es esa! La que está dada la vuelta.

Solo hay una, la que has elegido. Es la mía.

La J de... Corazones.

(Música)

(RÍEN)

He visto que una se daba la vuelta, pero no esperaba

que fuese la que escogí.

Casi se nos ahoga aquí el Miguelillo. (RÍE) Lleva un día...

Pero también me ha impresionado.

Nada, el tío es un crack, ¿eh? Es un crack.

(Música)

Para empezar nuestra visita a Madrid voy a hacer una muy típica,

la de sujetar las torres, las famosas torres Kio,

con nada más y nada menos que 114 m de altura

y guarda una inclinación entre ellas de 15°.

Pero Madrid, ya sabéis, es una ciudad maravillosa,

pero también tiene sus cosillas, oye, y es que tiene mucho tráfico,

así que yo, como no destaco por tener una especial habilidad

para conducir, voy a dejar a Travel aquí

y me voy a ir al centro, eso sí, andando.

Ser valiente no es solo cuestión de suerte.

A veces no soy yo,

busco un disfraz mejor,

bailando hasta el apagón.

Puedes caminando, caminando,

hemos llegado al famoso templo de Debod.

2200 años de historia

que tienen todas y cada una de estas piedras que, por cierto,

fueron traídas desde tierras egipcias

hasta su emplazamiento actual.

Fue un regalo que Egipto le hizo a España

en el año 1968.

Y es que Madrid tiene cosas ¡alucinantes!

Mi papel.

Nube gris, riega todo el jardín, todo el jardín,

todas las flores que no probé.

No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabó.

No perdí, no perdí, porque ser valiente

no es solo cuestión de verte.

La Puerta del Sol, en Madrid, es un sitio espectacular.

Hay un ambiente increíble,

siempre está llena de turistas, de madrileños...

La verdad es que si tenéis pensado venir

aunque sea tan solo una vez a Madrid

tenéis que dar un paseo por la Puerta del Sol.

Mirad, allí al fondo tenemos la estatua del Oso y el Madroño,

que no es un oso, es una osa, y allí está el rey Carlos III.

Como os digo, pasear por Madrid y, sobre todo, por la Puerta del Sol

a cualquier hora del día o incluso de la noche

es una experiencia que mola mucho.

Tras de mí una escena

y 10 000 frases que repetir.

Ya ves, lo que es no es.

A veces no soy yo,

busco un disfraz mejor,

bailando hasta el apagón.

En 1887, con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas,

se construyó esta maravilla, el Palacio de Cristal,

que actualmente alberga exposiciones de arte en su interior.

Pero la belleza no solo está en el interior,

como podéis ver, también se encuentra en el exterior.

Que termine esta función.

He dejado para lo último el misterio.

Y es que estamos en este momento en la estatua del Ángel Caído,

en el parque del Retiro, y estamos a 666,

6-6-6 metros sobre el nivel del mal,

digo del mar, del mar.

Me encanta el mundo del misterio, ya lo sabéis.

Y para ir abriendo boca he querido venir aquí,

pero ahora nos vamos a adentrar mucho más.

He quedado para conocer el Madrid de los Austrias

pero además no lo voy a hacer solo.

No seáis cobardes y acompañadme.

(Música)

Jesús, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Dame un abrazo.

¡Hombre! ¿Qué tal?

Fenomenal. ¿Cómo estás?

Vengo emocionado de la estatua del Ángel Caído

del Retiro y estoy con el mundo del misterio como loco.

Qué lugar. ¿Por qué me has citado aquí?

Con la de sitios que hay. Bueno, solo tienes que ver

el monasterio de la Encarnación.

No vamos a hablar de sus bellezas artísticas,

sino de lo que contiene el interior. Contiene una ampolla de sangre.

¿Ah, sí? De san Pantaleón.

Cada 27 de julio se licúa.

Es decir, el resto del año permanece sólida,

y ese día, por efectos de magia... Pero vamos a ver...

(RÍE) Vamos a ver, José Luis, no empieces.

¿Esto es leyenda? Es una leyenda, evidentemente.

Porque estamos hablando de un santo del siglo IV.

Ajá. Cuanto más atrás te vas en el tiempo,

menos datos tenemos. Claro, claro.

Pero, claro, aquí viene lo curioso, solo hay dos santos

dentro de la cristiandad cuya sangre se licúe.

Ajá. Uno lo tenemos aquí.

Sí. En Madrid, en este monasterio,

y el otro es san Genaro en Nápoles. En Nápoles, sí, sí.

La diferencia es que este santo la sangre hace que se licúe

un día concreto. San Genaro hace que se licúe

tres días al cabo del año. ¡Anda!

En mayo, en septiembre y en diciembre.

Aquí, en julio, el 27 de julio. 27 de julio.

Los dos tienen un denominador común, bueno tienen varios.

Los dos eran médicos, los dos mueren decapitados en el 305,

de los dos se recoge la sangre y de los dos se dice

que si no se licúa la sangre cuando se tiene que hacer...

Sí. En este caso, el 27 de julio,

algo va a pasar, alguna desgracia. Algo malo va a pasar.

Algo malo, sí. Entonces, siempre hay que estar pendientes

sigla ampollita de sangre se mueve, no se mueve,

es decir, se licúa, se convierte en líquido.

Vendrá gente el 27 de julio aquí. Muchísima gente.

Pero el día anterior y el día posterior también.

No solo ocurre ese mismo día. Por si acaso.

Por si acaso un día antes se... Se produce.

Qué bueno, qué bueno. Entonces, bueno, es un prodigio,

otros dicen que es un milagro, otros dicen que puede ser un fraude.

No se sabe, forma parte de todo... Yo me lo creo todo.

Para mí es una leyenda maravillosa porque, además,

este lugar podemos decir que estamos en la zona de los Austrias.

Sí, efectivamente, es una zona noble de Madrid.

Noble. ¿Y qué más sitios podemos ir a ver?

Muchísimos más, pero yo creo que otro que te va a encantar.

¿Es? Tiene ese punto fantasmal,

es el palacio de Cañete. ¿El palacio de Cañete? ¿Vamos?

Vamos. Venga, vámonos.

Nos caeremos juntos,

si es que caemos.

Me sobra impulso

para lanzarnos más lejos.

Tanto domingo nos dejó...

Qué lugar. ¿Has visto? Qué lugar.

El jardín, que es el interior del palacio del marqués de Cañete.

Vaya historia, ¿eh? Se hizo famoso en el siglo XVII,

a su pesar, porque este hombre muere asesinado,

la leyenda de 1654,

muere asesinado de una forma muy sospechosa,

le dan una puñalada trapera, y el sospechoso era un clérigo,

un clérigo amigo suyo. Bueno...

Que era Antonio Amada. Bueno, amigo, amigo...

Sí, esa era la sospecha, cuidado. Vale, vale.

Él siempre negó... Sí, sí.

Que hubiera matado al marqués de Cañete.

A partir de ese momento,

en este palacio empiezan a ocurrir cosas.

Ajá. La primera es que a Antonio Amada,

este clérigo, le condenan, le ajustician y, además,

en aquella época era tradición que a los que se les condenaba

por un asesinato de un noble. Sí.

Se les cortaba la mano y esa mano se colocaba en la puerta del palacio.

La mano con la que habían asesinado. Ahí estaba.

Qué bueno. Pero ocurre una cosa.

Sí. Y es que el fantasma del clérigo

y el fantasma del marqués de Cañete se aparecen.

Empiezan a producirse esos fenómenos Poltergeist.

¿Los dos se aparecen? Cada uno por su lado.

Cada uno por su lado. Vaya historia más truculenta.

Uno para decir, el caso del clérigo, para decir que solo había estado

tres horas en el purgatorio porque él no había sido el asesino

y, por lo tanto, había que condenar al auténtico asesino,

y al marqués de Cañete porque estaba pidiendo justicia

desde el más allá diciendo que no habían condenado al auténtico,

al que le había dado la puñalada trapera.

Qué historia. Al final, con el tiempo,

se sabe la verdadera historia de lo que pasó.

Mientras, todo tipo de fenómenos fantasmales.

Sombras, ruidos, luces que se encienden y se apagan, etc.

El verdadero asesino era, al parecer, un criado,

que el marqués de Cañete estaba tirando los tejos a su mujer.

¡Bueno! Lo que faltaba. Y como él tenía esos celos españoles

del siglo XVII: "Yo me lo cargo, me lo quito de encima".

Y se acabó el problema. Lo hizo con tal habilidad,

que dio la impresión de que el que le había matado

era el clérigo. ¿Nunca dijo nada?

Lo dijo en artículo mortis, cuando ya se estaba muriendo,

y en ese momento dijeron perdón, al clérigo, le quitaron la mano

que estaba mojamada de la puerta del marqués de Cañete,

y dicen que desde ese momento dejaron de producirse

este tipo de fenómenos fantasmales.

Vámonos de aquí, que me ha dado un poco de yuyu.

Vamos a ir a la plaza del Oriente. Sí, para contarte cositas.

(Música)

Jesús, esta estatua tiene una peculiaridad

que la hace diferente a las demás, ¿verdad?

Totalmente. Mira, esta estatua que está representando

al rey Felipe IV, se conjuntaron tres genios para hacerla,

por una parte, Pietro Tacca, que era un escultor italiano,

por otra parte, Velázquez, y por otra parte, Galileo Galilei.

Es la primera estatua que se hace, estamos hablando del año 1640,

esta manera, en corbeta, es decir, que tiene las dos patas traseras

y las manos levantadas. Esto no se había hecho,

pero esto tenía una dificultad técnica,

que, evidentemente, la simetría y el equilibrio

podía jugar una mala pasada, entonces es cuando acude el escultor

a Galileo Galilei, ni más ni menos, para que le diga el secreto

de qué tiene que hacer para que esto no se desplome.

Un estudio físico... Físico y matemático.

Jobar. El secreto lo podemos decir ya,

y es que tienen las dos patas, y también tiene el rabo.

Eso es una parte totalmente sólida, y la parte delantera está hueca.

De esta forma, se equilibran los pesos,

y por mucho viento que haya... Nunca va a vencer.

El problema es que no le gustó mucho el retrato a Felipe IV,

y entonces, mandó descabezar la estatua para que hicieran otra

que saliera más favorecido, que era un poco difícil,

pero al final, basado en un diseño de Velázquez,

se hizo el nuevo retrato de Felipe IV.

Y solo cambió el retrato. Todo lo demás, igual.

Siempre me sorprendes con tus historias, ahora ha llegado

el momento de que te sorprenda yo a ti.

Venga, vamos allá. Vamos.

Vientos de levante...

Bueno, Jesús, aquí tenemos nuestro set preparado,

toma asiento, y si me permites, me voy a quitar,

porque menudo día.

Vamos al lío, mira, la España fabulosa.

No ha reparado en gastos, ¿eh? Jesús...

Qué me tienes que decir... ¿De qué me suena este libro?

"La España fabulosa", un libro fabuloso.

Esa es la idea. Vamos a empezar con este,

que es tu último libro, entonces, hemos preparado una magia

que tiene que ver mucho con él, además, con el prólogo

de Javier Sierra, un fabuloso Premio Planeta,

qué más se puede pedir, ¿verdad? Gran amigo.

¿Cuánto páginas tiene tu libro, por favor?

Pues te lo digo exactamente, porque... 370.

Vale, pues mira, lo primero que vamos a hacer

es elegir aleatoriamente una página de tu libro.

Puedes decir un número entre el 1 y el 300 no sé cuánto,

o abrir así, o lo que tú quieras, pero una vez que tengas esa página

pensada, la escribes en este círculo, pero muy importante,

por supuesto, que yo no la vea, pero mis cámaras tampoco la van

a ver, de tal manera que el número de página que tú has pensado

solo lo vas a conocer tú. Una vez que lo tengas escrito,

arrancas la hoja, la doblas en cuatro, y la pones

en esta copa, ¿de acuerdo? Yo me doy la vuelta. ¿Entendido?

Vas a pensarlo o... Ya la tengo pensada.

Perfecto.

Escríbelo bien, pero las cámaras no lo puedan recoger

bajo ningún concepto, arrancas la hoja,

la doblas en cuatro y la pones en la copa, Jesús.

¿Está? Está.

¿Está en la copa ya? Perfecto, muy bien.

¿Cuántas personas en el mundo saben qué páginas has elegido?

Creo que solo una. Perfecto. Te voy a pedir

algo más, no te creas que esto va a ser así, algo más difícil.

Porque los escritores escribís bien, tu libro, además,

tiene algunas fotografías, pero te voy a pedir

que intentes resumir en un dibujo sencillo tu libro.

Ojo, tiene que ser un dibujo que cualquier persona

que lo pueda ver, lo reconozca rápidamente,

y que por supuesto, esté relacionado.

Pero igual que antes, tapa, escribe en otra hoja,

hace esa misma operación, arrancas, la doblas en cuatro y la pones aquí.

Un dibujo, en este caso. Un dibujo, sencillito,

totalmente aleatorio, claro, porque solo tu lo vas a conocer.

Vamos allá. Me doy la vuelta.

Un dibujo sencillito, pero que solo tú conoces

porque está en tu pensamiento. Estamos haciendo una magia

todavía a nivel cognitivo, que solo está en tu cabeza.

Esa cabeza de donde sacas todas las ideas para escribir...

¿Está? Dóblala. Un poquito... Ahora.

Dóblalo en cuatro, ahí está, y lo pones, perfecto.

Mira lo que vamos a hacer ahora.

Estas predicciones no las pierdas de vista.

Quiero que examines a ver si tengo algo dentro de esta bolsa.

Saca del forro, por favor, es muy importante

que la gente en casa piense que tú y yo no estamos compinchados.

Nada por aquí, nada por allá. Como dicen los magos, muy bien.

Perfecto, déjamela como estaba.

Aquí tienes. Aquí está, perfecto.

Tú mismo, quiero que pongas tu libro dentro de la bolsa.

Pon el marcapáginas dentro de la bolsa.

Y un bolígrafo, eso es.

¿Me permites? Vamos allá.

Recapitulamos, una página pensada totalmente al azar,

y un dibujo. Eso es.

Y ahora viene la magia. Mira, nada en mis manos,

lo hago en manga corta. Allá voy.

Fue divertido contemplar

lo que era solo un juego,

lo que era solo un juego.

Miedo me das. Si miro a través de la copa,

¿se ve algo? No, en absoluto.

Bueno, aquí tengo algo.

Aquí tengo algo. No me digas que es esa página.

A partir de este momento, es muy importante

que no pierdas de vista nunca estas predicciones,

y el libro, ¿de acuerdo? Porque necesito preguntarte,

es una página completamente aleatoria.

Aleatoria. ¿De verdad me lo dices?

Sí, sí. Las predicciones.

Te voy a pedir que cojas primero la que se corresponda

al número de página. Si sacas la otra,

pues la vuelves a doblar y la metes dentro.

Perfecto.

Mira a ver si es esa, yo no quiero mirar todavía.

¿Es la del número de página? No.

Déjala dentro y cogemos la otra.

Ábrela y ponla aquí, por favor.

¿Qué página es? 301.

Me da miedo mirar. Espera, espera, que entonces,

el libro, a la vista todo el rato, mira,

yo sujeto el marcapáginas y tú abres la página, por favor.

Quiero que veas en qué página está puesto.

301.

Ya solo tengo...

¿Qué te parece? Increíble.

Además, en el Papamoscas de Burgos.

La 301. Increíble.

Me has dejado con la boca abierta, como el Papamoscas.

Claro, pero falta otra cosa, ¿verdad?

Falta el dibujo.

¿Me permites que sea yo quien lo abra?

Sí, sí, por supuesto.

¿Qué es?

Intenta representar lo que es un castillo y un palacio,

porque de eso trata el libro. Un castillo y un palacio.

Bueno, el marcapáginas estaba en la 301, ¿verdad?

Sí, sí.

¿Te importaría dar la vuelta al marcapáginas?

Fueron llegando cada vez...

Sacar también los pelos de punta... Porque es asombroso.

Increíble, me rindo a sus pies. Ha sido un placer,

que sepa que este juego ha sido diseñado solo para usted.

Un honor que me haces, porque se crea un juego de magia, para mí,

que me encanta la magia, mejor regalo no me podrías haber hecho.

Y con este libro que ahora, por supuesto, me vas a firmar,

que me llevo de recuerdo. Faltaría más, claro que sí.

Fabuloso, estamos hablando de un libro de la España fabulosa,

todos los que ha hecho y cómo ha producido

este arte mágico, me ha dejado sin palabras.

Desde luego, tengo que rendirme a su magia,

y qué mejor momento y qué mejor lugar para producir este evento. Gracias.

Continuando nuestra aventura, nos encontramos en un lugar mítico

de la capital, la plaza de Lavapiés. Un lugar multicultural

donde tengo la intención de conocer unas construcciones

del siglo XVII, XVIII y XIX que fueron inmortalizadas en obras

como "Fortunata y Jacinta", de Benito Pérez Galdós.

Me refiero a las corralas, y actualmente, algunas de ellas

se han convertido en centros culturales.

Es un lugar magnífico para conocer.

(Música)

Te canto coplillas en inglés,

"don't worry, be happy", mueve tus pies.

Rey de los bongos, percute el timbal.

Hola. Hola.

¿Qué haces? Pues nada, viendo esta corrala.

Estas un poco absorta, viendo la belleza de esta corrala.

Totalmente. ¿Quién me podría contar a mí algo

sobre esta edificación? ¿Pues qué querrías saber?

Pues todo, de qué año es, se conserva muy bien...

Pues te cuento un poquito. Mira, esta corrala es de 1860,

y estuvo habitada hasta los años 90. Como ves, es de las que mejor

se conservan. Es muy, muy típica pues porque, primero, tenemos aquí

el abrevadero, donde venían a beber los caballos,

y luego se ha convertido en otra cosita,

y como ves, aunque está aquí tapado, pues porque ahora está corrala,

tradicionalmente llamada del corralón,

pertenece al Museo de Artes Populares de Madrid.

Ah, qué bueno. Y al centro cultural "la corrala",

que son quienes lo conservan. Se ha convertido

en un centro cultural, qué bueno. Sí, sí, para que se conserve

y podamos seguir teniéndola aquí, en Madrid, en el barrio de la latina.

Como verás, toda esa zona son como establecimientos más grandes,

que son los que se dedicaban al comercio, entonces,

por eso son más amplios. Y según vamos subiendo,

se van haciendo más chiquititos, aunque se aprecia mucho mejor

en esa zona de allí, van siendo más pequeños,

e incluso, encima del tejado, zonas con 30 m².

No mucho más, que es donde vivía la gente.

Claro, y actualmente, en Madrid hay corralas que siguen siendo

habitadas por... Actualmente contamos

con unas 500 corralas, repartidas entre los barrios

de La latina, Lavapiés y Embajadores.

Qué bonito. ¿Dónde podría ver yo alguna otra corrala?

Pues mira, saliendo por aquí,

a la derecha, vas a tener muchísimas que visitar.

Por cierto, ¿cómo te llamas? Inés.

Pues yo soy Miguel, encantado. Pues nada, encantada.

Así da gusto, de verdad.

En el exterior, tengo los órganos en revolución.

Caminando en busca de la corrala, me he dado cuenta

de que he llegado a la calle de la Ribera de Curtidores,

es una de las arterias principales del Rastro.

Los domingos es una auténtica maravilla pasear por estas calles,

hay un montón de ambiente, gente vendiendo cosas,

y cómo no, aunque sea un poco pesado decirlo, pero es una parada

obligatoria en nuestra visita a la capital. Aquí.

Solo quiero bailar.

Como decía, esta es una de las corralas que a día de hoy

siguen habitadas.

Fuera el disfraz.

Déjame solo, solo quiero bailar.

Y esta es una de las últimas corralas que comparto con vosotros,

porque ha llegado la hora de irnos a hacer lo que más nos gusta,

magia por las calles del centro de la ciudad,

para luego compartir un atardecer con todos vosotros

desde la azotea del Círculo de Bellas Artes. Vamos.

(Música)

Si me dices adiós en febrero piénsalo dos veces.

Si me vas a olvidar, por favor, pronuncia antes mi nombre.

Soy la misma persona que pisó la luna,

que puso la tierra en tus pies.

Que se fue con lo puesto en la guerra de todas las guerras.

Y deshoja el futuro que se abre al cruzar esa puerta.

Es algo que no puedes saber, hay tanto que aprender.

A continuación, patinaje y muchas más cosas en el parque del Retiro.

Un taxista de lo más peculiar

y visita a los amigos de "Esto me suena" en RNE.

Con juego de magia incluido.

(Música)

Yo sé que estás ahí.

Imaginando cómo despertar.

Si no puedes sentir

es porque esto acaba de empezar.

No se te escucha bien.

O es que no tienes nada que contar.

Puedes quedarte ahí.

Pero ya nada será igual.

Porque te mira. Ella te mira.

Si la llevas a bailar,

no necesita ni una palabra más para hacerse de rogar.

Es una estrella abriendo camino.

Y yo la seguiré.

Buenas.

Hola, Miguel. Hola, ¿cómo estamos?

Hola, chicos. Estos son mis compañeros.

¿Dónde te has dejado la Travel que te veo con los patines?

Nada, en Madrid, que hay un tráfico horrible.

Nos ha dejado en las torres KIO

y me muevo andando o en metro porque es horrible.

Entonces digo: "Voy a aprender a patinar

y así voy en patines". Ya se nota, llegas tarde.

Lo sé. Os aviso. No destacó por ser especialmente hábil con nada.

Y menos con los patines.

No se te escucha bien.

O es que no tienes nada que contar.

Porque te mira. Ella te mira.

Si la llevas a bailar,

no necesita ni una palabra, dice todo sin hablar.

Es una estrella abriendo camino y yo la sentiré.

Bailarina enciende

tu luz con solo caminar,

Si la llevas a bailar,

es una estrella abriendo camino y yo la seguiré.

Miguel.

Muy bonito esto del patinaje.

Ahora ha llegado la hora de la magia.

Si puedo, vamos a ir a un lugar donde mi equipo ha preparado un set,

y ya que vosotros me habéis sorprendido a mí

con esto del patinaje, yo os vi a sorprender, espero,

con la magia. Seguro que sí.

¿Os parece? Me parece muy bien.

Lo has hecho muy bien. Adelante. Vámonos.

Tu luz con solo respirar.

Si la llevas a bailar.

Hola. ¿Qué tal?

Jordi, Elena. Cuánto tiempo. ¿Cómo estás?

Estoy con los chicos de Madrid Patina.

Voy a proponer una magia muy chula.

Mirad.

Tengo una baraja de cartas que te voy a pedir que mezcles bien.

Ahí está. Perfecto.

Un poquito para ti, un poquito para ti.

Podéis mezclar si queréis, da igual. Podéis hacer lo que queráis.

Vamos a construir una pequeña pista de baile

para que Elena pueda bailar.

Yo os hago el ejemplo.

Vamos repartiendo, cara siempre hacia abajo,

nunca hacia arriba.

Hacia abajo. Por aquí, por aquí. Dejamos separado unos centímetros.

Todas las carta repartidas.

Completamente al azar y bien mezcladas.

Es imposible que nadie sepa dónde están las cartas, ¿verdad?

Es imposible.

Además, antes de empezar este baile,

le voy a entregar esta baraja de cartas a Elena.

No quiero que la perdáis en ningún momento de vista.

Para ti.

La obra que van a interpretar y van a bailar es...

Un tango de Gardel. "Por una cabeza".

"Por una cabeza", un tango de Gardel.

Hemos resumido esta obra en un minuto

para que sea todo más intenso. ¿Estamos listos?

Venga, chicos. Muchas gracias. Cuando queráis.

Vamos allá, ¿eh?

(Violín)

Perfecto. Se ha parado justo ahí.

Vente conmigo.

La casualidad o la causalidad

ha decidido que Elena se pare por aquí.

Es una posición poco especial porque no ha quedado justo aquí,

que no tendríamos ninguna duda. Ha quedado por aquí.

Tú vas a decidir con qué carta quieres que hagamos este juego.

Señala una que esté cerca de la bailarina, claro.

Esta de aquí. Esta de aquí.

No la pierdas de vista.

Si hubiera sido otra, hubiera sido diferente.

Si hubiera sido esta, hubiera sido diferente.

Tú misma, da la vuelta a esas dos.

Para que veas que son diferentes.

Todas, absolutamente todas diferentes.

Después de haber bailado este tango, mira.

No quites tu vista de ahí, ¿de acuerdo?

Mira.

No te lo vas a poder creer,

pero ella tiene una baraja aquí desde el principio.

Insisto.

Si hubiera dado la vuelta esta, hubiera sido esta.

Si hubiera dado la vuelta a esta, mira.

Hubiera sido esta.

Pero finalmente ha sido esta.

Vamos allá, ¿eh? No te lo vas a poder creer.

Mira, no queda nada aquí.

Hay una carta, solo una carta dada de la vuelta.

Por favor, ¿puedes coger esa carta?

Tú primero. ¿Qué carta es? El tres picas.

Sería increíble que esta carta fuera exactamente igual.

(Aplausos)

Es una estrella abriendo camino, y yo la seguiré.

Me ha gustado mucho. -Me he quedado alucinado.

Llevo un rato pensando cómo lo ha hecho,

y no encuentro la manera.

-Magia de cerca, en directo, en un marco increíble

he dicho: "Le voy a pillar", pero me ha dejado...

No sé cómo lo ha hecho. Increíble.

Muy bien.

-No doy crédito a lo que ha hecho.

Aún sigo pensando cómo narices lo ha conseguido.

-Algo increíble. En mitad de un parque, con una bailarina,

un violinista, patinadores, tantos elementos...

Y el truco ha salido milagrosamente.

Esto de los patines es muy divertido, pero...

Qué agujetas.

Ahora tengo que ir en Travel, que voy sentado, todo incómodo.

¿Te importa pedir un taxi, por favor?

Gracias.

(Música)

(CANTA) "Dame clientes, que quiero morir. Dame clientes".

Aquí no hay ni el tato. ¿Taxi?

Nada. Vaya mañanita llevo. ¿Taxi?

¿No? ¿La gente qué pasa?

¿Le ha dado por andar a la gente?

¿Necesita un taxi? Ah, no, que va en bici.

(CANTA) "Dame clientes, que quiero morir. Dame clientes".

¿Taxi? ¿No?

Qué manía le ha entrado a todo el mundo por ir en bicicleta.

El tiempo pasa y nunca olvidaré las cosas que...

Voy a dar otra vueltecita y si no encuentro a nadie,

paro y me casco un bocadillo

como la manga de un baby de grande.

¿Necesita un taxi?

Que le hubiera llamado si lo necesitara.

Bueno, yo lo ofrezco.

¿Le llevo? Venga, le llevo gratis.

Ni gratis, tú. Anda, mira.

Un cliente. ¿Taxi?

Taxi. Suba.

¿Qué hay? Muy buenas. Qué dolor de piernas.

Suerte que ha venido usted. Me iba a almorzar.

Uy, me suena bastante. ¿Perdona?

A RNE, por favor. ¿A RNE?

Sí. Prado del Rey. ¿Y eso?

Voy al programa de García. No sé si lo escucha por la tarde.

Ah, sí, hombre, sí.

Vamos a hacer magia allí. ¿Magia? ¿Eres mago?

Sí, soy mago. ¿Eres mago?

Sí.

Vamos a hacer magia a través de la radio.

Hombre, claro. ¿Cómo vas a hacer magia por la radio?

Sí, se puede, se puede.

¿Que se puede hacer magia por la radio?

¿Pero no necesitas ver las cartas, los trucos y demás?

Se puede hacer muy fácil. Bueno, hay que prepararlo, pero sí.

Me está esperando García. Va a ser una magia que puede hacer la gente

que está en casa. Una pasada.

No es que el truco se lo coma él, sino que lo haces para los...

Sí, para la gente que está en casa. Para los oyentes.

Sí, sí. Te veo un poco incrédulo, ¿no?

Perdona, ¿cómo te llamas? Yo Miguel.

¿Qué tal, Miguel? Encantado. ¿Cómo estás? ¿Tu nombre?

Yo... José Andrés. El taxista.

Vale, José Andrés el taxista. ¿Nos queda mucho?

Estamos al ladito ya.

Si quieres, podemos hacer una cosa. Te he visto un poco incrédulo.

Es que no puede ser. Magia por las ondas...

Mira, es un juego que tiene que ver con cuatro cartas.

Yo te voy a dejar cuatro cartas. Te las dejo por aquí, así.

Ahí está.

Luego te pones la radio y sigues las instrucciones.

Vale, vale. Yo con estas cartas voy a ser partícipe.

Sí, tú sigue las instrucciones y verás cómo te sale la magia.

Bueno. Llévate este pañuelo. Te lo regalo yo a ti.

(RÍE)

Las cosas que se dejan los clientes de antes...

Las vas regalando. Yo se las voy regalando al siguiente.

Y más si me regala las cartas y voy a jugar.

Coge el volante con dos manos, que te veo muy suelto, ¿eh?

Venga, dale, dale. Bueno, venga, caballero.

Bueno, José Andrés el taxista, ¿no? Eso es, Miguelillo.

Encantado. Un placer.

Son... Es un placer, son no.

Mira el mago. Al final es verdad que te teletransportas.

Oye, no se te olvide lo de las cuatro cartas, ¿eh?

No, no. Aquí las tengo. Pero prefiero cobrar.

Adiós. Qué cabrón el mago.

Espero que esto funcione.

(Música)

Ves, ya tengo tu atención.

Con esta gran maniobra...

Ahora vamos a recorrer España, porque España es "Un país mágico".

Mágico de muchas maneras. Tiene rincones mágicos.

Mágica es urgente. Mágicos muchos paisajes.

Y qué mejor mágico que Miguelillo.

Está haciendo ese programa de magia y ha dicho:

"Me voy a pasar por la radio, que es la magia".

Hombre, cómo se la ha vendido.

Pero qué voy a vender.

Sabemos que nos escuchas cuando vas por ahí.

La verdad que sí.

Nos habéis acompañado durante 12 capítulos por toda España.

Hemos hecho, yo calculo, unos 300 000 km,

y nos habéis acompañado siempre que el horario coincidido

y si no, en podcasts. Qué más queréis.

¿300 000 en la moto? No, hombre, no.

Es que me vengo arriba muy rápido.

España es un país mágico en muchos sentidos, ¿no?

Decía paisajes y demás, pero gente, cocina, cultura, de todo, ¿no?

La verdad que en todos los sitios se come bien,

en todos los sitios se conoce a gente interesante,

hay monumentos, historias, leyendas, y misterios.

España también es una cosa muy curiosa.

Es el único país del mundo que tiene 52 provincias.

Una baraja de cartas tiene 52 cartas.

Por lo tanto, igual que reza la introducción del programa,

dejar una carta en cada provincia sería una maravilla,

y completando así una ruta mágica por toda España.

¿Qué os parece si hacemos una magia entre los cuatro?

¿Os mola? La Burgos, la Burgos.

Todos. Los cuatro.

Toma, dale cuatro cartas a la Burgos.

Pero son las que tú has dado ya. Da igual, da igual.

No pasa nada.

Cuatro para Sierra, cuatro para ti, y cuatro para mí, ¿vale?

Vale.

Da igual lo que vamos a hacer. Dan igual los colores.

Quiero que las pongáis así, hacia abajo.

Quiero que las cojáis así y hagáis dos mitades.

¿Las rompemos? Sí. Las cuatro, directamente.

Qué gusto, qué bien. -No puedo.

Una cosita. No puedo, no puedo.

El destino va a empezar a jugar a nuestro favor o en nuestra contra.

Vamos a poner un paquete encima u otro.

Lo que queráis. ¿Lo tenéis?

Sí. Un trocito.

El primero de arriba nos lo guardamos en el bolso.

Ese no juega.

Ahora... Quiero que os fijéis bien.

Los dos primeros pasan abajo. ¿Los dos de arriba?

Sí, pasan abajo.

El tercero lo ponemos por el medio. No vale hacer trampas.

Y el cuarto lo dejamos encima de la mesa.

Ahora voy a pedir algo increíble.

Lo que tenéis en la mano lo mezcláis bien.

Burgos cambia dos con Sierra. Sierra cambia dos con García.

Ten, Sierra. Qué lío, qué lío. Bien mezclado.

Ahora coges este paquete bien mezclado

y lo ponéis encima del que tenéis en la mesa.

Sí, el de arriba. Todo, todo.

Y cogéis todo el paquetito. Atención, estamos acabando, chicos.

Esto es un tontada, ¿eh? No, no.

El primero pasa debajo. El siguiente lo tiramos para manchar el estudio.

¿Dónde está la cámara? Ahí está.

El siguiente lo pasamos debajo.

El otro para manchar el estudio. Otro debajo.

Otro manchamos el estudio. Otro debajo.

Otro manchamos el estudio. Otro debajo.

Otro manchamos el estudio. Otro debajo.

Otro manchamos el estudio.

Y nos queda una carta, ¿verdad? Sí, nos queda una.

García, quiero que saquéis el trozo que tenéis en el bolso.

Y quiero que veis si, dándole la vuelta...

Quiero que veáis si os coincide. -Menos la de Sierra, seguro.

Aun haciéndolo mal, todo coincide.

Efectivamente, esto es una patraña. Me voy a almorzar.

Cómo son los magos. Además, una cosa, Sierra.

Se te ha quedado una carta ahí, el ocho de tréboles.

Un momentito, un momentito. Saca la carta. El ocho de tréboles.

¿Ha sido casualidad o no? Esta es la que le sobraba, ¿no?

¿Ha sido casualidad o no?

Mira, mira.

Fíjate qué casualidad. Podía haber sido cualquier carta.

Te has quedado to' loco, como dicen en mi tierra.

To' loco.

Mola, mola.

"Un país mágico", tío. "Un país mágico".

Esto es "Un país mágico".

Se ha quedado alucinado.

Quiero que veis cómo coinciden perfectamente.

Sierra, toma los 20 E que te he dado.

Una carta que quedó aquí completamente al azar,

le ha salido a la señorita Burgos el seis de diamantes

incluso haciéndolo mal. Y al señor director...

Por supuesto. Era un truco. Yo lo había hecho bien.

¿Qué os parece? Mola, ¿eh? Mola, mola.

Se puede hacer magia en la radio y en la tele.

Una última pregunta, Miguelillo.

¿Cómo te planteas la última escena del último programa de la temporada?

Tiene que ser algo guay, ¿no? Va a ser algo muy especial.

He quedado con David Otero, mi amigo músico,

y vamos a ir a hacer magia al hospital, al 12 de Octubre,

donde están los niños enfermos de cáncer hospitalizados.

y vamos a dedicarles toda la magia y la música a ellos,

porque se lo merecen.

Pensamos que es la mejor manera de acabar

una temporada y un programa dedicado a la provincia

y a la ciudad de Madrid. Para ellos.

Bueno, nos despedimos de Miguelillo, ¿vale?

¿Dónde esta la cámara para despedirnos de él?

¿Cuál es la cámara? ¿Esta?

Estaba todo aquí.

Y para poner el broche final, David Otero me acompaña

con su música al 12 de Octubre para conocer a unos pequeños

muy especiales con los que compartiremos con todos vosotros

el proyecto "El jardín de mi hospi".

(Música)

David. Hombre.

¡Cómo está el tráfico en Madrid! Ya te digo.

Para un sidecar... ¿Has traído el disco?

Soy hombre de palabra.

Ah, qué bueno. Luego haremos magia con él.

Sé que eres un musiquero a tope.

Hablando de música, ¿qué tal ha ido la gira?

Muy bien, la verdad que muy bien.

Ha terminado.

Ahora estoy esperando a un concierto que tengo un Barcelona

el 16 de marzo.

Estoy componiendo el disco nuevo y preparando material nuevo.

¿Va a seguir esta línea o no sabes todavía?

No sabemos. Será sorpresa. Quiero una exclusiva.

Son como tus trucos de magia. No lo sabes hasta que no lo ves.

Yo sé que te gusta la magia también. Me encanta, sí.

Tengo que hacerte una proposición.

Voy a hacerte magia y voy a intentar sorprenderte.

Si lo consigo, voy a pedirte que hagas algo para mí.

Es regalarme una canción. ¿Qué quieres que haga?

¿Regalarte una canción?

Además, quiero que sea... La de "Micromagia" me gusta.

Está relacionada con mi arte. Pero me gustaría que fuera "Aire".

Venga, hecho. ¿Hacemos el trato?

Trato hecho. ¿Dónde vamos?

Vamos por aquí.

El equipo ha preparado un set maravilloso.

Aquí tenemos nuestro set preparado. ¿Qué tienes aquí preparado?

Por allí, por favor. Me pongo al otro lado.

Ponte por aquí. Claro.

Ahí está. Te preguntarás qué es esto que tenemos aquí, ¿verdad?

Pues sí, ahora mismo, sí. Me resulta curioso.

Son cuatro cajitas con cuatro sorpresas

que tenemos preparadas para ti.

Tu disco.

Muy importante, tengo una libreta donde me he permitido el lujo

de escribir algunas canciones.

Me voy a poner aquí para que las veas. Es variado y atrevido.

The Police, Mozart, Los Secretos, U2, Beethoven, Queen,

KISS, Extremoduro...

Hay un montón de música clásica, actual, pop.

No estaba David Otero aquí porque está aquí.

Porque yo soy contemporáneo todavía. Estos son clásicos.

Algún día serás clásico, yo creo.

Tenemos que elegir alguna canción. Pero quiero que sea al azar.

Si te parece, voy a hacer así. Libremente, de verdad.

Stop. ¿Ahí, seguro?

"Para Elisa" de Beethoven. Todo un clásico.

"Para Elisa" de Beethoven. Una de mis canciones favoritas.

¿En serio?

Sí, porque la empecé a tocar con el piano cuando era pequeño.

¿En serio? No estaba hecho adrede. He visto que hay de todo.

No estaba hecho adrede.

Quiero que me digas un número entre el uno y el cuatro.

El que tú quieras. El dos.

El dos, fíjate. El uno y el dos.

Ni el uno ni el tres. Ni el cuatro.

Aquí empieza la magia de verdad, David.

Una la canción elegida completamente al azar

y una caja elegida completamente al azar.

Dentro de la cajita hay una caja de música.

Pero no tiene mecanismos. Está vacía.

Aquí ocurre lo mismo.

Una cajita vacía, sin mecanismo.

Y en el número cuatro, que tampoco has querido,

una cajita completamente vacía.

¿Te puedo preguntar por qué has dicho el dos?

La gente no suele decir porque... Pues no lo sé, la verdad.

No tiene ninguna explicación lógica. Mira...

Me estás empezando a dar taquicardia un poco.

Tampoco tiene explicación lógica que hayas dicho "alto" en un momento.

Por eso, por eso. Mira, aquí hay una cajita,

esta cajita sí tiene mecanismo, sí tiene manivela.

Quiero que escuches la melodía que hay dentro.

(Melodía "Para Elisa")

No me lo puedo creer.

¿Te suena de algo? No me lo puedo creer.

Me acabas de dejar con el pelo de punta.

"Para Elisa". Corazón acelerado...

Claro, pero hemos hecho música con un clásico.

A mí me gustaría hacer magia con tu música, David.

Este es tu último disco. Este es mi último disco.

Una auténtica maravilla. Estoy un poco babeando todavía.

Me he quedado muy loco. He de decirte que el videoclip

de "Aire" me vuelve loco. Me vuelvo loco...

Muchas gracias. Porque es superbonito.

Entonces, ahora no tengo una libreta donde he escrito estas canciones,

pero me gustaría que eligieras una canción. La que tú quieras.

¿La que quiera? La que quieras.

Ostras. Libremente.

Sé que es difícil porque es como elegir entre un hijo y otro,

pero bueno. Es para hacer un pequeño detalle mágico.

¿Qué te parece? Venga, "Loco de amor",

por ejemplo. Eso es. "Loco de amor", me encanta.

"Loco de amor", la dejamos aquí. Te voy a pedir algo pensado,

imaginado. Cuando los músicos componéis canciones a veces pensáis

en personas. Por supuesto.

Vale, yo no tengo ni idea en quién has podido pensar

para componer "Loco de amor", y te voy a pedir algo.

Si es una persona que yo pueda haber leído en alguna biografía,

en alguna de tus múltiples entrevistas, no quiero

que la nombres. Quiero que te inventes un nombre,

un nombre sencillo, convencional, que tú relaciones con "Loco de amor"

y así de tal manera que tú mismo puedes saber qué nombre es.

Vale. Dímelo.

Me estás dejando flipado. Dime.

O sea que me invento un nombre al azar.

Un nombre, un nombre. Lucía, por ejemplo.

Lucía, tú fíjate que ahí tengo un sombrero desde el principio.

Lucía, o sea si hubieras elegido... No tiene ninguna relación ni nada.

No hay relación, te lo has inventado completamente.

Sí, totalmente. Si hubieras elegido "Micromagia",

una vez más, hubiera sido otro, pero ha sido Lucía.

Aquí tengo un sombrero.

Tengo un papel dentro del sombrero. No tengo absolutamente nada más.

No te imaginas, David, lo que pone aquí, ¿verdad?

No. Pues pone Lucía.

No me lo puedo creer.

Estás aquí, estás aquí,

ahora mismo estás aquí.

No puedo veros, pero sé que estáis aquí.

Lucía.

¿Qué te parece? No, me acabas de dejar muy...

Esto es. Muy, muy "flasheado".

¿Te he conseguido sorprender? Pero no te imaginas hasta qué punto.

Entonces... O sea me he quedado...

Se me ha olvidado que estamos grabando un programa para la tele

y que estamos... ¿Me vas a regalar una canción?

Me has llevado a otro nivel y te voy a regalar

la canción que tú quieras, me habías dicho "Aire",

y te voy a regalar "Aire". Pero no va a ser aquí.

Donde quieras. Después de esto te voy a seguir al fin del mundo,

donde tú me digas. Vamos a ir a un sitio

que te va a encantar. Donde tú me digas.

¿Quieres venirte conmigo o no? Vámonos. Me guardo esto,

¿me lo puedo guardar de recuerdo? Para ti, y hacemos una cosa,

esto para ti y el disco para mí. Me lo guardas ahí.

Eso es. Venga. Vámonos.

Qué maravilla.

Realmente he llegado a sentir que me estaba evadiendo

de la realidad, que eso yo creo que es lo más bonito de la magia

y de verdad que lo he sentido así y me he sentido muy sorprendido

porque no me lo esperaba y me ha dejado muy flipado.

(Música)

No puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo besarte, no.

No quiero, no quiero, no quiero...

Lourdes, ¿qué tal? Hola.

Lo prometido es deuda. Sí.

Aquí he engañado, entre comillas, a David.

¿Cómo estás? -¿Qué tal? Encantada.

-Muy bien. -Muchas gracias.

Le hemos sorprendido con una magia y ha dicho que encantado.

Cuando se ha enterado que este era el sitio, encantado,

porque este "jardín de mi hospi" es una cosa tan bonita

que hay que visitar. Cuéntanos un poquito.

Mira, aquí tenéis en la octava planta del "12 de Octubre" de Madrid,

800 m² al aire libre, unas vistas impresionantes

y nosotros lo que hacemos es pedir ayuda a la gente.

Hacemos jardines entre todos para todos.

En la fundación Juegaterapia no queremos que solo participen

unas cuantas empresas, no, queremos que sea un poquito de todos.

Gente particular también puede ayudar, ¿verdad?

Sí, enviando SMS, a empresas participando,

y, luego, fundamental, que compren los BabyPelones,

que son estos muñequitos. Ah, qué majo.

Ah, mira. Sí, qué chulo.

Estos son unos muñecos que hemos hecho que si le quitas el pañuelo,

pues no tiene pelo, igual que nuestros niños.

Y los niños peques cuando le quitan el pañuelo se sienten

como muy identificados. Claro, hacen así...

Lo primero que hacen aquí cuando están ingresados, dicen:

"Es que no tiene pelo, como yo".

Y además son 100 por 100 benéficos, todos los beneficios

de su venta, que se pueden comprar en jugueterías de toda España

y por internet, van destinados...

-Pues hay que comprar, hay que comprar un montón.

Hombre, claro que sí. Claro, sí, fundamental.

Y el 100 por 100 del dinero se invierte aquí, ¿verdad?

A la fundación, a los jardines y a todo lo que hacemos para los niños.

Que tenéis en más hospitales y más proyectos que tenéis.

Sí, sí. Oye, ¿y dónde están los niños ahora?

Pues yo creo que nos están esperando, ¿eh?

En el aula, en el cole. Yo creo... No sé,

a ver si los tenemos allí, habrá que ver si no se nos han escapado.

¿Vamos a verlos, David, o qué? Vámonos.

¿Te apetece cantar para ellos? Les voy a cantar, por supuesto.

Pues venga, vamos.

No quiero, no quiero, no quiero besarte, no.

No debo, no debo, no debo, no debo, no debo besarte, no,

pero no veo otra opción,

me has dejado malherido,

y tengo tu voz y tus ojos dentro mío.

Vamos a vernos solo una vez más, una vez más,

una vez más o dos, solo quiero una vez más...

(Guitarra)

Agua, yo sé que tú eres el agua

cayendo como nostalgia, cristalina y transparente,

tú eres agua.

A veces mares en calma

y otras inundas mi alma.

Necesito una razón para ser

el viento que te empuja y levanta tus olas,

el que te hace subir hasta las nubes sola.

Y antes de que vuelvas a llover,

déjame que te levante.

Y antes de que cambies,

déjame que nos mezclemos en un baile,

porque tú eres como el mar, yo como el aire.

(Música)

Sabes que prefiero esperarte.

Porque tú eres como el mar, yo como el aire.

Antes de que vuelvas a llover,

déjame que te levante.

Antes de que cambies,

déjame que nos mezclemos en un baile.

Antes de que vuelvas a llover,

déjame que te levante.

Y antes de que cambies,

déjame que nos mezclemos en un baile,

porque tú eres como el mar, yo como el aire.

Un país mágico - Madrid

16 dic 2017

¡En la aventura de esta semana nos vamos a la Luna desde Madrid! ¿Te atreves?. Empezamos en el embalse de de Atazar donde se Miguelillo se dará un chapuzón intentando hacer Padel Surf acompañado de Quico Taronjí. Recorreremos la calles de la capital en busca de magia y misterio. ¡Qué los hay y mucho! En el retiro el Miguelillo más deportista intentará aprender por lo menos a mantenerse en pie sobre las ruedas de unos patines. En un taxi un tanto peculiar llegaremos a RNE, al programa del Ciudadano García y para cerrar esta temporada mágica un lugar muy muy especial el Hospital 12 de Octubre donde acompañado de David Otero, haremos que los niños pasen un día diferente.

Contenido disponible hasta el 31 de marzo de 2067.

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