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Para todos los públicos Un país mágico - Bilbao - ver ahora
Transcripción completa

Este es Miguel de Lucas, el mago más curioso,

que viaja por España contando las tradiciones,

la cultura, las gentes, el arte y la historia escondida

en nuestros pueblos y ciudades.

Bilbao es hoy nuestra ciudad mágica.

Descubrimos el Museo Guggenheim, el más vanguardista de España,

y también, el más internacional.

Este atrio es como si fuera el corazón del edificio,

y raíz de aquí, surgen todas las arterias

por las que van pasando los pasillos por donde fluye la gente,

y a la que se van adosando diferentes cuerpos

que son las salas de exposición, ¿no?

¿Qué significa ser txikitero? ¿O por qué los aizkolaris

o cortadores de troncos, son todo un emblema del País Vasco?

Bueno, yo he trabajado mucho en el monte.

Yo empecé con 45 años a cortar,

y me ha dado tiempo a ganar 20 txapelas.

También conoceremos el teatro con más historia de la ciudad.

¿Pisando las tablas? Sí.

Donde sobre todo hay que pisar y conectar, porque como te vayas a...

Sí, no, no, está claro. A los cielos, te pierdes.

Bienvenidos a "Un país mágico".

(Música cabecera)

(Música)

El nacimiento de la ciudad de Bilbao es relativamente reciente.

Fue en el año 1300.

Su fundador fue Diego López de Haro V,

conocido por El Intruso,

y que fue esposo de Violante de Castilla,

hija de Alfonso X el Sabio.

El origen de Bilbao tiene que ver con su situación en un vado del río.

En un enclave estratégico en el Camino de Santiago costero,

y en punto de control de mercancías,

que pronto desarrolló su vocación mercantil.

Miguel ya está preparado para descubrirnos

la apasionante historia de la ciudad.

(Música)

El 18 de octubre de 1997 tras cinco años de obras,

Bilbao cambia para siempre.

Y es que se inaugura la obra de Frank Gehry,

el Museo Guggenheim.

Por eso, era obligado comenzar nuestra aventura justo aquí.

(Música)

El Guggenheim se ha convertido en uno de los vecinos

más queridos de Bilbao.

Su llegada cambió la ciudad por completo.

No solo se rehabilitó la zona industrial que había antaño

en este lado de la ría, sino que situó Bilbao

en la vanguardia mundial de la arquitectura y del arte.

A los pies de este gigante de titanio

está ya, Miguel, con el arquitecto Álvaro Arbina.

Muy buenas. Hola, Miguel.

¿Qué tal, tío?, ¿cómo estás? Bien, me alegro de verte.

Estoy encantado de comenzar esta aventura en Bilbao

de la mano de un arquitecto como tú, que me va a contar muchas cosas

y lo primero que me llama la atención, es ver un perro aquí.

Bueno, es el perro guardián del museo, ¿no?

Como toda gran casa, tiene que haber un perro que la proteja.

Bueno, es el terrier más grande del mundo, evidentemente,

y bueno, es que es obra de un escultor bastante conocido

que es Jeff Koons, que es conocido, sobre todo, porque lo que hace es,

algo muy importante, hoy en día, ¿no?

Aunar cultura de masas con cultura más elitista,

más compleja de entender, y eso es algo muy importante,

de alguna manera, esa distancia que a veces se da en el arte,

la reduce en cierto modo.

Y hay una cosa muy curiosa y es que dicen que crece cada año.

Ah, ¿sí? Ya no sé a qué se debe, ¿no?

Será una de esas cosas sofisticadas que introdujo el escultor ahí.

No sé si es que le crece el pelo o...

Y un arquitecto como tú, cuando ve el Guggenheim, ¿qué piensa?

Bueno, la verdad es que es espectacular.

Sobre todo en días como hoy, cuando rebota la luz

y podemos ver cómo incide en esas placas de titanio.

De hecho, Frank Ghery durante su construcción,

cuando subía a un puente, ahí detrás, que es el puente de La Salve,

subió y sacó de su abrigo una cartulina y un bolígrafo,

hizo un boceto mirando este lugar y dijo: "hay que hacerlo ahí".

Cómo mola. De hecho su boceto es muy conocido

porque parece el garabato de un niño y es curioso que cómo desde...

un garabato que puede ser casi infantil, surge el germen

de un proyecto y un edificio tan importante.

Tengo muchas ganas de entrar. Vamos. Sí, sí, vamos, vamos.

(Música)

Estamos entrando en el atrio del Guggenheim.

Sí, sí, en el atrio con mayúscula.

Bueno, yo creo que es el centro de este museo, ¿no?

Yo lo veo como una fiesta de formas. ¿Una fiesta de formas?

Una fiesta de formas. Cómo habláis los arquitectos.

Defíneme una fiesta de formas. Bueno, es que, realmente, Frank Ghery

era muy poético y le gustaba mucho trasladar esa poesía

a las formas del edificio, y de hecho,

para poder conseguir estas formas tan orgánicas, tan espectaculares,

se valieron de un software informático muy avanzado,

para entonces, con el nombre de Katia,

y era un software que empleaban en la industria aeroespacial,

la NASA, lo empleaba para hacer sus obras de ingeniería.

De hecho, este atrio,

hay una analogía muy bonita, que es como con un corazón.

Es decir, es como si fuera el corazón del edificio y a raíz de aquí,

surgen todas las arterias por las que van pasando los pasillos

por donde fluye la gente, y a la que se van adosando

diferentes cuerpos que son las salas de exposición.

Sí que notas que es el centro de todo, y de aquí,

es un centro de paso, además, y que toda la gente va caminando

y va descubriendo los secretos de este museo,

como el que vamos a descubrir ahora, la obra de los "Tulipanes".

Sí, otra obra de Jeff Koons, él que hemos visto del perro.

Está en la terraza. ¿Vamos a verla?

Vamos a verla, sí.

(Música)

Parecen de helio los tulipanes. Sí, sí.

Bueno, en realidad, esta es una de las claves del artista.

Parece un objeto muy divertido, un objeto festivo,

pero en realidad está hecho de un material muy sofisticado,

que realmente tiene un nombre tan complejo que lo tengo que mirar.

Se dice acero inoxidable alto en cromo con laca de color translúcida.

Madre mía, vaya barbaridad.

La verdad es que llama muchísimo la atención.

Dan ganas de tocarlo nada más verlo porque es una obra superrealista.

Parece que es un globo de helio de los de verdad.

Y además, está situado en un sitio muy especial

porque en esta terraza también podemos ver esa araña...

Sí. Que es muy interesante, ¿no?

Sí, es interesante. Es obra de Louise Bourgeois.

Que lo que hace es, bueno, evoca la relación que tuvo con su madre,

porque, de alguna manera, el corazón de la araña contiene los huevos,

las crías, y eso serían como las hijas de su madre,

y las patas generan como una protección alrededor.

Pero luego, a su vez, tiene una estética un tanto sombría

y eso también habla de la relación que tuvo con su madre,

que también tuvo sus problemas.

Bueno, desde aquí también vemos la Universidad de Deusto,

la ría, un sitio maravilloso. Es un sitio estratégico totalmente.

¿Seguimos con el paseíto? Seguimos.

(Música)

Comienza la aventura.

(RÍE) Sí, nos adentramos en las entrañas

de esta obra de Richard Serra, que es muy especial porque te permite

tener un contacto muy directo con formas geométricas, ¿no?

Siempre las vemos en dibujos y aquí, en cambio, puedes ver realmente

cómo se van curvando, cómo van formando el espacio.

Hay aquí fragmentos. Estamos dentro.

Hay fragmentos de espirales, de toros, de elipses,

y se van contorneando entre ellas, ¿no?

Esto es muy laberíntico, no apto para claustrofóbicos.

Bueno, la razón de que esto se llame "La materia del tiempo",

es, precisamente, que hay dos maneras de experimentar el tiempo,

según el artista, claro, hay que entenderlo con esta obra.

Una es el tiempo que tardas en experimentarla, en recorrerla,

que es lo que acabamos de hacer, y por el otro lado,

es tan sensorial, se introduce tanto en ti,

que luego es el tiempo en el que tú estás recordando

lo que sentiste con esta obra días después, ¿no?

Es una buena manera de... Álvaro, te dejo aquí con el tiempo.

¿Sí? Yo me voy, a ver si no me pierdo.

La salida es por aquí, ¿verdad? Sí, el mismo recorrido.

Gracias. Un placer, agur.

(Música)

(Música)

A medio camino entre San Sebastián y Bilbao

nos encontramos con Lekeitio.

Una localidad de tradición pesquera, que ha atraído desde el siglo XIX

al turismo de más alto nivel.

Lekeitio está en plena desembocadura del río Lea,

rodeada por dos montes, Otoio y Lumentza.

Estos elementos naturales crean un paisaje idílico, en el que,

el mar, la montaña y el río se funden en uno solo.

Además, enfrente de sus playas, se encuentra la isla de San Nicolás,

accesible a pie por un sendero que surge de las aguas,

como por arte de magia, cuando baja la marea.

La localidad contó, durante siglos, con pescadores de ballenas

que fueron desapareciendo a la vez que desaparecían

las ballenas del cantábrico.

Lekeitio se transformo, y aunque su actividad marítima continuó

de otras maneras, fue posicionándose como lugar de veraneo.

(Continúa la música)

(Canción en euskera)

Estoy en la plaza Moyúa, como veis, es una plaza muy concurrida,

y es que, os quiero contar una curiosidad muy interesante.

Si os fijáis bien, en esos escalones hay unas rendijas.

Unas rendijas un tanto peculiares.

Dentro, antiguamente, había un búnker.

No un búnker cualquiera,

el búnker donde se formó el primer gobierno vasco.

Creo que es el lugar ideal para comenzar a hacer magia.

A ver a quién puedo sorprender.

¡Hola! ¡Hola!

¿Qué tal? Soy Miguel. ¿Cómo estás?

Hola, Beatriz. ¿No tendrás un segundito?

Sí. ¿Te gustan los juegos con cartas?

Sí. Déjame ver tus manos un momento.

Mira.

¡Ay!, aunque te gusten los juegos con cartas,

me gustaría hacer un juego con esto. ¿No te importa dejármelo un momento?

No sé si me lo voy a poder sacar. Venga, inténtalo.

Tengo otro si quieres. El que tú quieras.

¿Y te lo puedes sacar o qué? Hombre, claro.

Perfecto. Este es de mi marido,

que le queda grande. Ah, genial.

Y lo voy buscando yo como la Cenicienta.

Perfecto, perfecto. Y al que le quepa

me lo llevo pa' casa. ¿Pero tú sabrías distinguirlo

entre muchos? Creo que tiene una...

Creo que dentro pone algo, creo, eh, igual no.

Es una alianza única en el mundo. Bueno, pues cógela.

Me has dicho que te llamas Beatriz. Beatriz, sí, Bea.

Oye, Beatriz, una cosita, ¿tu apellido es?

Marcos. Beatriz Marcos.

Qué curioso.

Hoy he soñado que me iba a encontrar con una tal Beatriz Marcos,

y que le iba a sorprender de una manera muy especial.

Quiero que seas sincera. ¿Me vas a pedir la mano?

¿Alguien de mi equipo te ha dicho: "oye, tú tienes que darle..."?

Este anillo es tuyo. Es de mi marido.

Bueno, pero es vuestro. Sí, sí, es de casa.

Mira lo que vamos a hacer, simplemente, para proteger

un poquito el misterio, lo voy a colocar aquí.

Así. No te voy a dejar de mirar.

Quiero que lo cojas bien con la mano derecha,

y que pongas, también, la mano izquierda.

Así, todo junto. Ahí está, ahí lo tienes, ¿verdad?

Sí. Beatriz, mira lo que vamos a hacer.

Mírame a mí que no me voy a quitar. No me fío.

Mira, en este momento, mira lo que voy a hacer.

Me voy a arremangar un poquito porque los magos

siempre que hacemos magia en la tele, piensan

que de alguna manera, nos podemos llevar el anillo.

Tú lo tienes ahí. Ahora sería imposible que nadie te lo quitara.

Sí. Estoy apretando, además, con todas las fuerzas.

No aprietes tanto a ver si lo vas a romper.

Oye, ¿te han hecho magia alguna vez tan de cerca?

Sí, pero no tan bien como tú. Bueno, muchas gracias.

Venga, pues mira lo que vamos a hacer.

Cuando cuente tres vas a soltar el anillo, ¿de acuerdo?

Vale. Por efecto de la gravedad va a caer.

Vale. Esto sucedería en cualquier ciudad,

pero en Bilbao, como es una ciudad mágica, no va a caer.

Vale. Vamos allá, eh.

¿Lo tienes ahí, verdad? Sí, sí.

Perfecto. Una, dos y tres. Suelta, suelta.

(ASOMBRO) ¡Ah!

(RÍE)

Ya no está el anillo, ¿qué te parece?

¿Tú lo tenías ahí de verdad? Sí, sí.

¿Seguro? Sí, sí.

¿Puedo tocar? Mira lo que vamos a hacer.

Vamos a hacer una cosa. Te voy a invitar a dar un pequeño paseíto.

Lo vamos a hacer muy despacio porque tengo una sorpresa para ti,

que no te la vas a poder creer. Una sorpresa superespecial.

Vamos, y además quiero que te des cuenta que no vamos a cortar

en ningún momento, pase lo que pase. Vale, vale.

Yo te puedo mirar la mano... Sí, puedes hacer lo que quieras.

Esto en tele se llama plano secuencia.

Es una secuencia todo el rato seguida para que nadie pueda cortar

y nadie pueda hacer trampas.

Fíjate que tú tenías hace un momento ahí tu anillo, perdido.

Lo tengo que tener luego también. Bueno, no lo sé, no lo sé.

Mira, quiero que me acompañes por aquí.

Ven, ven, ven. Mira, ponte aquí enfrente mío.

Hola. Enfrente de mí, ponte por aquí.

Hola, ¿qué tal? Hola.

Patricia, ¿verdad? Sí.

Patricia, no me digas que hay un paquetito o un sobre

para Beatriz Marcos. Sí, aquí está.

-No me lo creo. Espera un momento.

¿Lo puedes dejar aquí, por favor? Sí, aquí está.

Para Beatriz Marcos de "Un país mágico".

Mira mis manos. No hay nada, ¿verdad?

No, no. Tú tenías ahí fuera el anillo...

Mira, mira... Sí, sí.

Quiero que cojas lo que hay. No me lo creo, no me lo creo.

Coge lo que hay. No me lo creo.

Bien protegido y que veas que es, exactamente,

la alianza de tu marido, que yo no quiero jaleos en vuestro matrimonio.

Que le queda grande ahora y entonces no se lo pone.

¿Es tu alianza? Sí, sí. No me lo creo.

¿Pero cómo habéis hecho esto? Pues yo ahí te dejo.

(RÍE) ¿Cómo lo habéis hecho?

Bueno, ¿puedo aplaudir?

A ver, estoy impresionada, estoy impactada

porque yo lo estaba sujetando con todas mis fuerzas,

ha estirado y aparece dentro de un sobre a mi nombre,

metido en un plástico. Imposible.

Imposible.

(Música)

(Música épica)

Vigilando Bilbao desde lo alto de un cerro,

está la Basílica de Begoña.

Todo un símbolo de Vizcaya

porque, en su interior, está la Virgen de Begoña,

la amatxu, como la llaman sus devotos,

la patrona de toda la provincia.

(Música)

Miguel ya ha cruzado las puertas de este templo gótico

para encontrarse con José Ramón Morejón

un periodista bilbaíno que conoce muy bien

el significado de este lugar para la ciudad.

Muy buenas. ¿Qué tal, Miguel?

Espero que la visita merezca la pena

porque, esta basílica, está en lo alto de una colina

y, además, me da la sensación de que el suelo está en pendiente.

Chaval, el camino a la gloria, nunca ha sido un camino llano.

(RÍEN)

Estamos en una colina, es la colina de Artagan.

Aquí es donde estuvo asentada la primera iglesia de Begoña,

después basílica y, esta, a lo largo del siglo XVI,

se construye ya en piedra, en estilo gótico, tardío

o de inercia que llaman algunos.

Pues podemos ver sobre todo, dentro de este estilo gótico,

unas bóvedas de crucería absolutamente espléndidas.

¿Vamos? Vamos.

Vamos a entrar en esta basílica.

(Música épica)

Mira ves, Miguel, como te decía, no es una figura muy grande.

117 centímetros,

y es expresiva... no tiene la rigidez del románico.

Ya está tendiendo a una figura más gótica.

Aquí la vemos en todo su esplendor porque...

en muchas ocasiones está tapada, es muy coqueta

tiene varios mantos. Ah, ¿sí? Qué bien.

Tiene varios mantos

y también una serie de joyas que son regalos

de los fieles. La devoción de la que hablábamos antes.

Claro, sí, sí, sí.

Una curiosidad, es de madera de pino.

Otra curiosidad, igual quito la ilusión a alguien, está hueca.

Volviendo al tema de las leyendas,

¿es cierto que tenía una tercera mano?

Bueno... A ver, cuéntame.

Esa historia también es curiosa.

En algún momento, no se sabe cuando,

en algún momento de la Historia,

probablemente, como consecuencia de la moda de abrigarlas...

Sí. ¿No? De ponerle ropajes y mantos,

parece que esa... la mano original

que sería muy parecida a la que vemos ahora

que está sujetando una manzana, haciendo referencia

a que no tiene el pecado original,

no se les ocurre la mejor idea, no se sabe cuando,

cortarla y ponerle otra mano

postiza, con un cetro.

En los años 90, esta figura se restaura,

entonces descubren que esa mano no es la original y que no tiene que ver...

Con el resto, ¿no? Con el tipo de iconografía

que se hacía en la época. Claro, sí, sí, sí.

Y entonces le hacen una mano más acorde.

Entonces, ¿la que tiene puesta ahora mismo?

Pues es de 1990, 92, que es cuando se restaura.

A mi me parece que lo más bello es la devoción de la que hablábamos,

que toda la gente de Bilbao le tiene a Begoña.

No cabe duda. De ahí que tenga el sobrenombre

o, como todos los bilbaínos la conocemos,

la Amatxu de Begoña.

Pues nada, nos despedimos de la Amatxu de Begoña.

Muy bien. Ha sido un placer,

gracias por esta clase tan interesante.

Cuando queráis, aquí estamos. Muchas gracias.

(Música sacra)

(Música animada)

La provincia de Vizcaya tiene una impresionante naturaleza

que va desde los acantilados y las cosas más impresionantes

a la naturaleza de montaña más virgen y salvaje.

(Música animada)

Es el caso del famoso monte Oiz,

un mirador en plena naturaleza, situado en una zona privilegiada.

Desde este punto podemos observar

las montañas que dibujan un paisaje muy característico

de los montes vascos.

(Música animada)

Además de naturaleza, en el balcón de Vizcaya,

hay lugar para la leyenda.

Según la mitología tradicional vasca,

Mari, la Dama de Amboto, habita en estos montes.

Dicen que cada siete años, Mari traslada morada

y el clima y las cosechas dependerán del nuevo lugar

en el que ella se establezca.

(Música animada)

(Música épica)

Caminando por las estrechas calles del casco viejo bilbaíno,

nos encontramos con el Palacio John, conocido como La Bolsa.

Una importante construcción barroca

que ha sido el lugar elegido por el actor Iker Lastra

para continuar enseñándonos secretos de su ciudad natal.

(Música épica)

¿Qué pasa, tío? ¿Qué tal, Miguel?

¿Qué tal, hombre? Muy bien.

¿Por qué has insistido en citarme,

en la Calle de la Pelota?

Si te digo la verdad, porque llevo tanto tiempo sin venir a Bilbao...

Ajá. Vengo muy poquito al año...

que digo, que lugar mejor que casi donde empezó mi vida.

Luego una cosa que igual no es tan bonita,

esa placa en la que podemos ver al nivel que llegaron las riadas,

la inundación... Es verdad, en el 83.

Sí, en el 83, en Bilbao. Recuerdo,

que tuve un familiar que tenía un pub por aquí

que se llamaba La Chufa, un familiar mío que es La Otxoa,

y recuerdo que mi padre vino a ayudarle con la pala

a recoger el barro, entonces... Vaya altura, ¿no?

Sí. Yo creo que hubo un cambio totalmente social

entre todos los euskaldunes, los vascos, porque había una ayuda

de unos con otros, la cual, yo creo, cambió mucho la mentalidad.

¡Qué bueno!

A un actor como tú, le encantará que,

ya que estamos en la ciudad, vayamos al Arriaga, ¿no?

Hombre, me encantaría. ¿Vamos a verlo?

Claro, vamos.

(Música)

(Continúa la música)

Bueno Miguel, vamos... Iba a hablarte del estilo.

(SORPRENDIDO) ¡Guau!

Pero realmente... Déjame que respire un poco...

¡Qué pasada! ¡Qué bonito!

La verdad que sí. Creo que vamos a hablar mirando hacia arriba

todo el rato. Leemos poesía...

Sí. Tragedia, música y comedia.

Lo coge todo. (SORPRENDIDO) Totalmente.

Y, tú como actor, aquí flotas.

Bueno, yo vine hace tres años y la verdad es que sí.

Sobre todo cuando ves que tienes a tu familia entre el público...

es una cosa que bueno, como jugar en San Mamés para un jugador, ¿sabes?

La verdad es que sí. Lo que pasa es que estaba mirando justo,

como quería darte datos sobre el teatro,

he estado mirando el tema arquitectónico.

Porque fue inaugurado en 1890

y diseñado por un... arquitecto que se llamaba Joaquín Rucoba.

Es un estilo neobarroco. Parezco muy entendido pero sé lo justito.

No, no, pero si que se reconocen algunas... zonas.

Porque, precisamente, venimos del edificio de La Bolsa

que era un estilo barroco y este es un paso más adelante,

el neobarroco.

Se llamaba el Nuevo Teatro de Bilbao.

Ajá. Lo que ocurre es que luego en...

Sí, fue en 1902 que se le cambió el nombre a Teatro Arriaga.

Y ya se quedó con Teatro Arriaga.

Se quedó por la historia de un músico que murió...

por tuberculosis justo antes de los 20 años, un poquito antes.

A este le llamaban el Mozart hispano.

Y él se llamaba Juan Crisóstomo Arriaga.

Y con 13 años compuso su primera ópera.

Menos mal que no sabías, ¿eh?

Vengo informado un poco temblando... Menos mal que no sabías...

Y lo que es muy bonito, que hay que decir,

porque es una influencia para los artistas,

es que estaba inspirada en la Ópera de París.

Este teatro está inspirado en la Ópera de París,

yo veo cuadros de Toulouse-Lautrec

y esto tiene un punto también

a la bailarina del cancán y ese tipo de cosas.

La verdad es que sí.

Es rica la historia de aquí.

¿Nos subimos al escenario? Sí, tengo algo que contar.

(Música épica)

Mira, aquí es dónde... ¿Pisando las tablas?

Sí.

Donde, sobre todo, hay que pisar y conectar

porque como te vayas a... Sí, está claro.

A los cielos, te pierdes. Está claro.

Y de aquí contarte algo que ocurrió en su momento que es que...

Allí había unos palcos especiales para que vinieran las viudas

y no pudieran ser vistas por los demás,

cómo salían de sus casas a formar parte del entretenimiento

que hacían, ¿no?. Popular.

Oye, voy a hacer una cosa. ¿Me dejas hacerte un truco de magia a mí?

Venga, claro, claro. Cierra los ojos.

¿Aquí? ¿Así? Sí, ciérralos así.

Voy a ver cuánto dinero tienes primero.

Poco, poco.

Acompáñame. ¿Así, con los ojos cerrados?

Sí, vamos, vamos.

(Música)

Espera, no abras los ojos todavía.

Venga. 5, 4, 3, 2, 1, magia.

¿Qué te parece? Ostras, tío. ¿Esto?

Que sepas que aquí no puede entrar cualquier persona.

Yo lo he intentado como unos 10 años

es la primera vez que lo he conseguido

gracias a vuestro programa. "Un país mágico"...

Hombre. Pero es un sitio superbonito.

Sí, dicen que está inspirado en el Orient Express.

(SORPRENDIDO) ¡Ah, es verdad! La obra de Agatha Christie.

Sí suena. Sí, es como una maravilla.

Aquí es donde venían las autoridades que estaban

en el palco. Las autoridades más importantes, en el entreacto,

venían aquí a comentar un poquito

la función, a tomar sus copitas, fumar, etc.

Y sobre todo a tener su intimidad.

La verdad es que es un sitio... Madre mía qué de historias...

han pasado aquí, ¿eh? Sí.

Bueno, yo quiero pensar en las más limpias, de momento.

No, desde luego, desde luego. Desde luego que sí.

Pero es una cosa superbonita.

Has conseguido sorprenderme.

De verdad te lo digo, con todo lo que me has contado,

con las curiosidades,

contigo, porque no te conocía personalmente, me ha encantado.

Y yo estoy un poco en deuda contigo.

Así que si te parece, y en esta misma sala,

porque igual no tengo oportunidad de volver

a hacer magia en una sala así,

te voy a hacer un juego de magia.

¿Te apetece? ¿En serio? Vamos a ello.

(Música)

Y qué ganas tenía de hacerte magia, pero nunca hubiera soñado

hacerlo en un sitio tan... chulo.

Qué responsabilidad, ¿eh? Sí, sí, totalmente.

Parecemos reyes, en el sillón este.

El King Lear.

Voy a hacer una magia con 52 cartas

que son siempre cartas que a mí me gusta... usar.

¿Tú conoces la baraja francesa? Tiene picas, corazones, rombos,

tréboles... Sí.

Vale, perfecto, pues mira.

Voy a hacer una predicción. Que es algo que va a suceder.

Mira, por ejemplo.

Esta va a ser mi predicción.

Y, además, ahora la vas a ver, ¿eh? Mira.

Porque la voy a dejar aquí, más o menos por el medio

la voy a dar la vuelta para que se vea. ¿De acuerdo?

Creía que era una foto de Mónica Bellucci.

No, ojalá. La dejamos por ahí, ¿vale?

Así. No me importa en absoluto que se vea porque, mira,

es la única carta que está dada la vuelta con respecto a las demás.

Ajá. No tiene nada más.

"Un país mágico" es un programa donde hacemos magia de verdad,

pase lo que pase...

No vamos a cortar. No estamos compinchados.

No estamos compinchados, ¿verdad?

Yo, vamos, no sé nada de esto. Vale, perfecto.

Quiero que, por aquí, de esta zona, cojas una carta. La que tú quieras.

Cógela, que sea libre.

¿Está? Perfecto. La miras y se la muestras a esa cámara.

¿Está?

¿Sí? Sí.

Déjala aquí, así bocabajo. Que yo no pueda verla.

Encima, en medio... Aquí, encima.

Y tapamos bien, para que sea imposible.

Mira, la magia y el teatro están muy unidos siempre.

Siempre, porque muchos dicen: "El teatro de la magia, la magia

en el teatro". Sí, sí.

Aquí hay un mago y hay un actor.

Entonces somos dos, dos amigos, dos compañeros...

Quiero dividir esta baraja en dos partes, una para ti, otra para mí.

Son 52 cartas, así que cogeré 26.

No te voy a engañar en la cuenta, la voy a hacer deprisa

pero la puedes comprobar.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10.

Y seis más. 1, 2, 3, 4, 5 y 6.

Ahí está. Mira.

La magia y el teatro tienen coincidencias.

Muchas coincidencias.

De hecho, los magos, a los que mejor les va,

sabes que utilizan técnicas de teatro dentro de la magia

y teatralizan los números. Sí, sí.

Mira lo que voy a hacer.

Hay una carta que está dada la vuelta

con respecto a las demás, que es mi predicción.

Tú una carta que estás pensando

que has puesto, no sabemos si estará aquí o aquí.

Mira.

Voy a ir pasando así cartas, así, así y así.

Y en algún momento, lo voy haciendo a la vez, de manera paralela,

como si fuera la magia en el teatro.

Siempre unidos, mira.

En algún momento tendrá que aparecer...

mi carta, porque la dejamos hacia arriba.

Voy pasando, voy pasando... Mira, aquí parece que se ve.

Se ve mi carta.

Fíjate que ha sido una baraja mezclada

hemos dividido en dos partes.

Sería increíble que tu carta hubiera aparecido aquí.

¿Cuál es tu carta? ¿Te acuerdas?

Si la doy la vuelta, ¿la reconoces? Sí, claro que sí.

¿Es el dos de trébol? Sí.

Primera coincidencia. Mola, ¿no? Sí, sí.

Mola porque la has puesto justo ahí donde la has cogido.

No solo eso sino que, además, casualidades de la vida,

aquí se viene un as,

mira,

aquí se viene otro as. Sí.

Y aquí se viene otro as.

El cuarto as,

no es el as de picas.

El cuarto as es algo que tiene que ver mucho contigo.

Una obra que representaste que se llamó "Don Juan".

(SORPRENDIDO) ¡Oh! ¡Guau! Ostia.

Y una obra que, además, fue muy interesante

y para ti, a nivel actoral y profesional fue muy importante.

Lo que pasa es que no te puedo responder porque me has dejado

un poco en shock, pero lo fue, lo fue, sí.

Aún hay más. Mira.

Aún hay más.

Lo importante del teatro y la relación que hay

entre la persona y el personaje,

es que a veces el personaje ayuda a colocar a la persona

y al revés, mira.

Después de haber mezclado y cortado,

toda la baraja se ordena por colores,

de tal manera que quedan los rojos y los negros.

Y, esta es la magia, a Iker con su obra, "Don Juan".

El donjuán eres tú, por lo que veo. ¡Menudo crack!

Así que nada.

Estaba pensando en quitarme la baba, pero creo que con...

con la barba no se nota mucho. Me he quedado estupefacto.

Primero por lo de donjuán,

por los recuerdos que me ha traído y sobre todo

por la magia de hacerme dejar de pensar

y creer en el instante, con un compañero que, además,

tengo que decir que lo he visto en otros programas,

que efectivamente es un showman, un ilusionista y un gran artista.

Un gran actor también.

(Música)

Bilbao es una mezcla de vanguardia y de tradición.

He quedado en un sitio privilegiado para conocer un deporte que siempre,

desde pequeño, me ha llamado mucho la atención.

Los aizkolaris.

Y, además, lo vamos a hacer desde dos generaciones diferentes.

Un nieto y un abuelo.

(Música)

Muy buenas. Aupa. Qué pasa.

Julen y Don Julián.

Tenía muchas ganas de conocer esta tradición que,

además, es un deporte y hacerlo de la mano de dos generaciones.

Es tu abuelo.

Sí. Este es mi abuelo.

Es de las pocas veces en el mundo que vais a poder ver una generación.

En este caso, falta mi padre.

Somos hijo, padre y abuelo.

Estamos los tres en activo ahora mismo, cortando.

Es lo que hay ahora.

Julián, ¿te puedo preguntar cuántos años tienes?

Bueno, sin miedo. Tú pregunta sin miedo.

¿Cuántos años tienes?

El día 12 de este mes he hecho 89 años.

89 y sigue en activo. Bueno, ahí andamos todavía.

Pero cuántos años lleva usted, perdona que me salga lo de usted,

¿cuántos años llevas cortando troncos?

Bueno, yo he trabajado mucho en el monte.

Yo empecé con 45 años a cortar.

Y me ha dado tiempo a ganar 20 txapelas.

20 txapelas. Una txapela es el trofeo...

Es el trofeo más característico del País Vasco.

Qué bueno. Y eso va en los genes, porque tú eres subcampeón, ¿verdad?

Sí. Subcampeón de Vizcaya el año pasado y, bueno,

sí que al principio desde pequeño siempre viendo al abuelo y al padre

en este mundo, al final...

Al final lo vas modelando y lo haces.

Julián. ¿Quién corta mejor de los dos?

Bueno, quizás yo sea un poco más duro,

pero este tiene más técnica. ¿Sí?

La fuerza y la técnica, ¿no?

Ha mejorado, de lo que me alegro... ¿Ah, sí?

Porque si es peor que yo, estamos perdidos.

(RÍEN)

¿Esto hay que entrenarlo mucho?

En principio puede parecer que cortar un tronco

es fácil, pero de eso nada.

Mira. Vaya manos.

Mira qué zarpas, ¿no?

Vaya manos. Hay que entrenar duro, ¿verdad?

Hay que entrenar mucho.

Mira. Es que la gente cree que el deporte rural es de brutos.

En los deportes rurales hay que tener destreza.

En absoluto. Claro que sí.

Hay que saber cortar, hay que saber estar.

Tengo muchas ganas de veros en acción.

Sí, bueno, vamos a pasar. Vamos allá.

Te voy a enseñar un poco lo que es la herramienta.

Muy bien. Lo que usamos nosotros.

Solemos usar dos tipos de hacha.

Una, esta, que podéis ver que es un poco más grande

y luego esta que es un poco más pequeña.

Impresiona verlas. Sí. Impresiona y...

Puedes tocar pero con el filo cuidado, que corta muchísimo.

Está súper afilada, ¿no?

Sí. Con eso, ahora mismo, te puedes afeitar.

Súper afilada. Y además pesa bastante.

Suelen pesar, el hacha grande, que es la que usamos primero

para abrir el tronco, suele pesar unos 2 kilos 450.

Usáis dos tipos de hacha. Uno que abre el tronco

y el otro con el que vais cortando. Eso es.

¿Está cual sería de las dos?

Esa abre la astilla por fuera.

Luego esta, como puedes ver, pesa menos y es más pequeña.

Y esta es con la que vais... Eso es.

-Cuando hay menos sitio, ya usamos el otro hacha más pequeña.

Julián, vamos al lío. Venga.

Vamos al lío. Veo a tu abuelo que se prepara.

Venga, cuando queráis.

(Música)

Bueno, pues ahí están el abuelo y el nieto abriendo el tronco

con el primer tipo de hacha.

Vemos como está un poco más abierto. Ahora vendría el cambio de hacha.

¿Por qué? Porque has decidido que el tronco está bien.

Entonces, como ya no hay tanta astilla,

para recuperar un poco lo que es de caja y de fuerza,

se usa un hacha más pequeña. Y vas a cortar tú conmigo ahora.

¿Ah, sí? Hombre.

No voy a cortar yo el tronco entero. Venga.

Te voy a dejar un hacha pequeña.

Cuidado con pisarlos bastante.

Ahora que es la primera vez que vas a...

Julián, dame un consejo para un principiante.

Yo soy de Castilla. Esto no lo he hecho nunca.

Los pies, donde los tienes, atrás por si acaso.

-Eso es. Como ves, el equilibrio también hay que tenerlo.

El equilibrio es importante, porque la inercia

hace que vayas para atrás.

Pues si tú ahora te caes, cuando tengas mis años

habrá que pegarte con chicle a la madera.

(RÍEN)

Si la echas para atrás, te caes más fácil.

Claro, se te va el peso para atrás. Exactamente.

Ahí voy. A ver, a ver.

-No, pero dale en lo que he abierto yo ya.

¿Aquí? Abajo, aquí. Todo eso.

Tienes que seguir... No, tú tranquilo.

Pero levanta un poco más, joder. Parece que estás cortando chorizo.

Esto del deporte tradicional engaña, ¿eh?

Yo tenía mucho respeto a los aizkolari,

pero ahora ya ni te cuento.

Ya vas cogiendo arte, ya vas cogiendo arte.

Oye, guantes no se pueden utilizar, ¿no?

No, no, no.

Es que yo soy mago y estas cosas...

Jo, pues si eres mago, haz que desaparezca el tronco o algo, ¿no?

Toma, que lo haces tú mejor. ¿Qué quieres que haga yo?

Dale tú. Oye, la espalda también tira, ¿eh?

Que la espalda también tira.

¿Cuánto se tarda en cortar un tronco?

Yo tengo el record del mundo batido.

Yo tengo un tronco de 2,50,

con 80 años cortado en 33 minutos.

Le di 787 hachazos sin parar.

Eso es una locura. Con 80 años. Sí, con 80 años.

Y tengo el record batido con 85 y dicen ahora que quieren

que corte uno con 90. Pero bueno, esto es maravilloso.

Pues nada. Ha sido una experiencia, no sé, súper bonita.

Muchas gracias. Oye, tienes un abuelo increíble, además.

Gracias a vosotros. -No hagas mucha propaganda.

Un placer conocerte.

Este deporte tradicional, ¿sabes por qué es grande?

Porque lo hace gente muy grande. Muy bueno, muy bueno. Gracias.

(Música)

La iglesia de San Antón, en pleno casco viejo de Bilbao,

es una de las más queridas por los bilbaínos

y también de las más antiguas.

Debajo de su estructura, podemos encontrar parte

de la muralla primitiva y, junto a ella, restos de una especie

de almacén datado 300 años antes de la fundación de la ciudad.

Esto refuerza la idea de que la ciudad fue antaño

un paso de mercancías procedentes de Castilla

hacia un puerto de notable importancia

ya por aquel entonces.

La Iglesia de San Antón se construyó a finales del siglo XV

a orillas de la ría y entre el ayuntamiento viejo

y el mercado de la ribera.

Es por eso que su historia ha ido de la mano de la historia de la ciudad,

hasta el punto de que la iglesia de San Antón, junto con el puente

del mismo nombre, aparecen en el escudo de la ciudad.

El actual templo se construyó en estilo gótico entre 1546 y 1548,

aunque la portada es renacentista y el campanario es barroco.

(Música)

La villa de Bilbao nació a raíz de tres calles,

tres calles que se encuentran justo aquí, en casco viejo de la ciudad.

Por eso quiero conocer esta historia, y lo voy a hacer

de la mano de una bloguera de la tierra: Esme.

(Música)

Esme. Hola, Miguel. Qué tal.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Muy bien, ¿y tú?

Pues encantado de conocer esta bonita historia del nacimiento

de la villa de Bilbao a través de tres calles.

Te voy a contar.

Estamos justo enfrente de donde surgió Bilbao.

Se dice que, posiblemente, esta sea la calle más antigua de Bilbao,

que es la calle Somera, porque se inició con tres calles,

Somera, Artekale y Tendería.

Oye, estoy seguro que estas calles, al ser tan importantes

porque son parte del nacimiento de la villa,

tendrán historias muy singulares.

Tienen alguna historia.

¿Quieres que te la cuente? Venga, vamos.

(Música)

La calle de Artekale. Efectivamente. La calle del medio.

Bueno, aquí tiene una curiosidad, por eso te he traído y es este farol.

En el siglo XIX existía un farol que, evidentemente,

no era eléctrico como este, sino que era con aceite.

Se iluminaba con aceite y aquí, enfrente, había una tienda de telas

y la dueña de la tienda se encargaba todas las noches

de iluminar el farol.

Y, bueno, el farol ya no alumbró más porque aquella mujer falleció

pero nos ha quedado la bilbainada.

Son esas canciones típicas de Bilbao, que cantamos los bilbaínos,

y hay una bonita historia sobre el farol,

"la bilbainada del farol de Artekale".

¿No te sabrás tú esa canción?

Bueno, me la sé pero no te la voy a cantar.

Pero por lo menos me enseñarás la tercera calle, ¿no?

La tercera calle. Vamos allá. Venga, vamos.

(Música)

La última calle de las tres. Efectivamente.

La calle Tendería. Viene su nombre de "denderia",

que en euskera significa tienda y es una calle, como puedes ver,

totalmente comercial, de tiendas, y también en aquella época

era una calle comercial. Con muchos comercios.

Con muchos comercios, sí.

Lo interesante de todo esto es que en aquella época

la villa de Bilbao no podía crecer más porque,

en torno a esas tres calles había una gran muralla.

Efectivamente, una muralla que lo rodeaba,

que medía 6 m de altura y dos de anchura.

Imagínate qué muralla. Entonces, como en el siglo XV

más o menos se derribó la muralla y surgieron las cuatro calles restantes

que son Belosticalle, Carnicería, Barrencalle y Barrencalle Barrena.

Siete calles. Siete calles.

De ahí viene el nombre de las Siete Calles.

Sí que hay mucha gente mayor que conoce la zona

como las Siete Calles, pero la gente de mi edad

la llamamos Casco Viejo. Casco Viejo.

Y te diría que la gente más joven le llama el casco.

Yo creo que por aquello del acortar, del abreviar.

Esme, muchísimas gracias. Encantada.

Ha sido un placer descubrir la historia

del nacimiento de la villa junto a ti.

Espero que disfrutes de Bilbao. Claro que sí. Gracias.

A ti, hasta luego.

(Música)

(Música)

Solo con acercarte a este majestuoso edificio,

te sientes como en casa o eso era, al menos,

la intención de su creador, Philippe Starck.

Es el Azkuna Zentroa, una modernísima construcción

que, tiempo atrás, fue un almacén de vinos modernista

conocido como la alhóndiga.

Tras un incendio hace 100 años y varias reconstrucciones,

se vio clausurado y tuvo que esperar a que un ambicioso proyecto

de recuperación le devolviera a la vida.

(Música)

La obra respetó la fachada original y construyó en su interior

43 000 m² dedicados a espacios polivalentes.

Salas de cine, salas de exposición, gimnasio, auditorio, biblioteca,

tiendas, restaurantes y una piscina que, para muchos,

es la joya de la corona ya que, situada en la planta superior,

tiene el suelo acristalado y puede verse

suspendida en el aire desde abajo.

(Música)

Sorprende la decoración con nada menos que 43 columnas

de diferentes estilos arquitectónicos rodeando

la famosa terraza al sol, una pantalla gigante

que representa al astro rey, en torno al cual gira todo lo demás.

(Música)

Una de las mejores cosas que se puede hacer en Bilbao

es irse de chiquiteo y, si es jueves,

podéis decir que os vais de pintxo pote

y yo hoy es lo que voy hacer, así que vamos, acompañadme.

(Música)

¿Qué tal, Marino? Muy bien.

¿Cómo estás? Encantado.

Tenía yo muchas ganas de conocer a un txikitero de verdad.

Hay muchos, pero bueno.

¿Qué significa ser un txikitero?

Bueno, el txikitero es una forma de relación.

El nombre viene del vaso este, es el tradicional vaso de txikito,

que se empezó...

En realidad se utilizaba como lámparas al principio.

Entonces, después se empezaron a utilizar como vasos para beber vino.

¿Pero el fondo está aquí, no está aquí?

Muy poquito. Sí, sí. Se bebía muy poquito.

A ver, déjame, déjame.

Se bebía una cantidad así más o menos de vino.

Entonces, estos vasos...

Pesa, además.

Pesa, por eso se decía que era levantamiento de vidrio.

Ah, de ahí esa famosa frase del levantamiento de vidrio.

Alrededor de... Este pesará unos 600,

pero los había de hasta 800 g. Al final hacías un ejercicio...

Entonces, fundamentalmente era eso.

En los bares se servía esto, pero era una forma de relación.

Nosotros decimos que ser txkitero nos ha ahorrado mucho dinero

en psiquiatras. Juanmi, por favor. -Hola, buenas tardes.

Yo soy Miguel, ¿cómo estás? Muy bien.

Había quedado con un txikitero auténtico y me ha citado aquí

porque tenéis muchos premios.

La verdad es que el bacalao es nuestra especialidad.

En los últimos años hemos tenido suerte.

Este pincho que, si quieres, os lo hago,

es el ganador de 2017. Venga. ¿Cómo se hace?

Lo explico. Tiene una base de cebolla morada de Ezalla,

que es un pueblito que está aquí cerca.

Cebolla morada. Tomatito natural. Este es un tomate natural rallado

y, después, esto es un bacalao.

El bacalao, este es un secretillo, el bacalao es un bacalao salao.

Salao. Desalao y cuando se presenta

se la echa como si fuese un rodaballo,

o sea es un producto de total calidad.

Hay que coger un producto muy bueno, un producto de mucha calidad,

porque si no no se la echa así. Qué bueno.

El color...

Yo, que soy un poco cochinillas, dame algún secretillo

para que el bacalao me salga bien.

Pues hombre, el bacalao es un producto salado,

hay que cogerlo muy bueno, y hay que intentar

que sea un poco gordito, porque lo vamos a desalar,

y lo vamos a secar. Una vez que lo dejamos secado,

es muy interesante que tenga la lacha grande,

que se vea la lacha, porque el aspecto del bacalao

es muchísimo más sano, es muchísimo más rico.

Y desde luego, que sea un bacalao blanco, muy blanco.

¿Y los pinchos, con qué se acompañan?

Siempre con un txacolí. Venga, un txacolí, ¿no?

Me voy a hacer txikitero, ¿no? Venga, me voy a hacer txikitero.

Venga, un poquito...

El txacolí es nuestro vinito, el vinito de nuestra región.

Es un vino blanco, muy rico.

Genial, pues brindemos por Bilbao... Por Bilbao.

Y por vuestra tierra, que es maravillosa.

Y por los txikiteros. Y por los txikiteros.

(Música)

(Música)

La ría de Bilbao es el testigo más vivo

que tiene la ciudad de su propia historia,

la misma que vio nacer un pueblo de pescadores

después transformado en villa, y convertido hoy

en una de las ciudades más modernas del mundo.

Esta columna vertebral de la ciudad fue testigo

de la fuerte industrialización de Bilbao,

a partir del siglo XIX,

de cómo creció y multiplicó su población,

convirtiéndose en una de las ciudades

más prósperas de España.

Y a la vez, una de las más conectadas con el exterior,

gracias a su cercanía con el mar.

Más cerca de nuestros tiempos y gracias a un gran esfuerzo

institucional y ciudadano, la ría ha protagonizado

una desindustrialización total,

un cambio de uso más pensado en la gente y en el disfrute.

(Música)

Estoy en una de las arterias principales

de entrada a la ciudad de Bilbao, la plaza de Zabalburu.

Es una plaza relativamente joven y que esconde

alguna que otra curiosidad, y Mikel Azpeleta nos la va a contar.

(Música)

Aúpa, Mikel, ¿cómo estás? Bien, ¿y tú?

Oye, ¿por qué citarme en esta plaza, por qué?

Bueno, porque es una plaza de Bilbao,

una de las más nuevas, se hizo hace 10 años,

y es característica de Bilbao.

Estoy viendo que en esta plaza hay esculturas

un poco peculiares, son de Mario Nanni.

Sí, llaman la atención,

son farolas en forma de tronco de árbol,

están hechas de fibra de vidrio y se iluminan por la noche,

y en función del clima que haga, si hace calor, se ponen rojas,

y si hace frío, se ponen azules. Hay 77 árboles, que antes no estaban.

77 árboles. Ahí donde los ves, 77 árboles,

que también separan un poco del tráfico.

Qué bien. Sí, el cambio ha sido bueno.

Qué bien, y hablando de cambios, voy a intentar cambiar tu cara

y de esta sonrisa que tienes vamos a intentar pasarla

a digamos, como a sorpresa. A ver.

¿Te apetece? Sí, hombre.

Venga, Mikel, acompáñame.

(Música)

Bueno, Mikel, vamos al lío. A ver.

Vamos a hacer una magia un poco compleja,

porque claro, estamos en la calle, con cartas, que es

mi elemento preferido, y además, hace un poco de aire.

Pero bueno, no pasa nada. A ver.

Una baraja mezclada. Total libertad, voy a ir pasando cartas,

y dime cuál quieres que deje en el tapete. Libremente.

Esta. ¿Seguro?

Sí. La dejamos ahí.

Fíjate que si hubieras dicho aquí, hubiera sido una,

aquí hubiera sido otra, aquí, otra, todas diferentes, ¿de acuerdo?

Pero has elegido esa. Dale la vuelta, por favor.

¿La quieres ver tú? Vamos a verla todos.

Es el 9 de corazones, una carta preciosa,

la única carta de la baraja que cuando le das la vuelta

y la pones aquí, así, cuentas 1, 2, y 3,

y la carta sube. Ahí va la hostia.

Mola, ¿no? Sí.

Incluso lo puedo repetir, pero en magia no está bien

repetir las cosas, pero tú eres un tío que te lo mereces.

Venga. Por haberme explicado tan bien

lo de las farolas. Mira, mira.

El 9 de corazones por aquí, y al hacer así, 1, 2, y 3,

el 9 de corazones sube. Para llevarme un recuerdo tuyo,

quiero que firmes esta carta, el 9 de corazones, lo firmas...

¿Aquí en el medio? Sí, en el medio.

¿Ya está? Perfecto, dame el rotulador,

que si no, te lo quedas. Tuyo.

Ahí está, y mira, la dejamos por aquí, así.

Vale. Empújala hacia adentro.

Ahí está. Mira, te propongo una cosa.

Voy a cortar por aquí, así, más o menos por la mitad.

Me gustaría que fuese exactamente por la mitad,

porque son 52 cartas, voy a ver si puedo cortar por la mitad.

Más o menos por la mitad sería por aquí, a ver,

más o menos, por la mitad, así, de tal manera que mira,

vamos a mezclar unas cartas hacia arriba

y otras cartas hacia abajo, pero si te das cuenta,

es una mezcla desigual, porque te voy a dar dos segundos

para que me intentes decir cuántas cartas hay

hacia arriba y hacia abajo. ¿Cuántas, cuántas?

22 para arriba. Mira lo que vamos a hacer.

Te lo voy a poner mucho más fácil, no hay 22 arriba,

arriba solo hay una.

Anda ya. Sí.

Una que además, está firmada. Quiero que veas

cómo exactamente todas las cartas están hacia abajo, todas,

excepto una, que es exactamente... Ahí va la hostia.

El 9 de corazones. Y todas, absolutamente todas...

Ahí va la hostia. Todas las demás, hacia abajo.

Joder. Cuando antes, hace 1 segundo,

estaban unas hacia arriba y otras hacia abajo.

¿Cómo lo has hecho? Así es la magia. Con cuidado.

Con mucho cuidado de que no me pillen.

Me llevo el 9 de corazones de recuerdo, y vamos a ver

lo que hay al final de esta calle, el hospital de Basurto.

Bueno. Aúpa, ahí, Mikel, que vaya bien.

Agur.

(Música)

Este es uno de los edificios más emblemáticos

de la capital vizcaína, el hospital de Basurto.

Es un edificio que cambió la vida en la ciudad y en todo su entorno.

Corría el año 1898 y la ciudad necesitaba un gran hospital

que pudiera dar cobertura a una población

que no paraba de crecer.

Aunque hoy en día nos parezca mentira,

las obras del hospital se realizaron gracias a donaciones

de vecinos de la villa y de familias acaudaladas

que querían colaborar con el desarrollo de su ciudad.

Los edificios se construyeron con una imagen modernista,

con las cubiertas de teja de colores

y detalles en cerámica. Un aspecto particular que,

según dicen, sirvió para que en tiempos de guerra,

el hospital fuera reconocible y no se bombardeara.

(Música)

Pues desde aquí, desde este lugar tan privilegiado,

despedimos el capítulo dedicado a Bilbao.

Ha sido un placer pasear por sus calles, conocer a sus gentes

y justo aquí, donde estoy, nacieron los premios Ercilla.

Y es justo desde aquí donde quiero despedir,

eskerrik asko, Bilbao.

(Canción en inglés)

Miguel dice adiós a Bilbao, pero en su cabeza y su corazón,

quedarán para siempre los lugares y las personas

con las que se ha encontrado en este viaje.

De lo más moderno a lo más histórico y tradicional,

Bilbao nos ha conquistado con su hospitalidad

y con sus ganas de innovar y de evolucionar.

Nos volveremos a ver pronto, Bilbao, no te olvides de nosotros,

porque nosotros jamás nos olvidaremos de ti.

(Continúa la música)

(Continúa la música)

Un país mágico - Bilbao

02 jun 2019

Este es Miguel de Lucas, el mago más curioso que viaja por España contando las tradiciones, la cultura, las gentes, el arte y la historia escondida en nuestros pueblos y ciudades. Bilbao es hoy nuestra ciudad mágica. Descubrimos el Museo Guggenheim, el más vanguardista de España.

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