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Para todos los públicos Últimas preguntas - Retos del comunicador católico - ver ahora
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(Música cabecera)

Hola, amigos, ¿qué tal? Muy buenos días,

bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Hoy vamos a hablar con una persona que, bueno, les voy a ser sincera,

me encanta que venga, y viene con relativa frecuencia,

porque siempre viene bien darle una vuelta

a esto de los medios de comunicación,

la presencia de los medios en la Iglesia,

de la Iglesia en los medios y el tema de la presencia

en un ámbito más general de los cristianos,

de los católicos en la vida pública.

Está con nosotros Rafael Ortega. Buenos días, Rafael.

Buenos días, M Ángeles. Un gusto

que estés una vez más con nosotros. Muchas gracias por invitarme.

para hablar de muchas cosas. Sí, sí.

Hay muchas novedades, muchas historias que queremos compartir.

Tengo aquí, en mis manos, un libro.

Se llama "Los retos del comunicador católico",

un libro que han editado al alimón UCIPE, la UCIPE,

de la que eres presidente, y CEU Ediciones.

Un libro en el que se da una vuelta importante

a, precisamente, esos retos.

Se nos ha invitado a pensar,

se nos invita a los profesionales a reflexionar

sobre, bueno, qué hacemos aquí, ¿no? ¿Cuál es nuestro papel?

Sí, sobre todo, con este libro hemos pretendido

que profesionales como tú, que colaboras en el libro,

nos hablen de los retos que hay en la radio,

en la televisión, en el mundo digital,

tan importante hoy, y en la prensa escrita.

Pero no periodistas exclusivamente que se dedican

a la información religiosa,

sino periodistas que están en todos los ámbitos.

Desde la educación, por ejemplo,

está el decano de la Facultad de Humanidades del CEU también,

Chema Legorburu, ha escrito un artículo muy interesante.

Pues eso es lo que pretendemos, que nosotros salgamos a la calle,

expresemos lo que queremos ser y lo que queremos decir

en este mundo tan difícil de la comunicación

en el que nos encontramos.

Estamos ahora mismo en Televisión Española.

Televisión Española es un ejemplo de emisora pública, ¿no?

Pero hay serias dificultades en todos los lados

para poder expresarnos, no solamente como comunicadores normales,

sino como comunicadores católicos,

por eso es uno de los objetivos también de este libro.

¿Cuáles son, por seguir con ese título

con el que habéis querido englobar estas reflexiones,

cuáles serían, claro, hay que leerlo y hay que madurarlo

cada uno y reflexionarlo, pero así, en líneas generales,

esos retos a los que estamos llamados?

Yo desde hace tiempo vengo diciendo que en estos momentos

los periodistas ya no somos los dueños de la información

o los comunicadores en general. (ASIENTE)

Son las empresas, las empresas son las que te marcan

lo que hay que informar, cómo hay que decirlo

y eso es muy triste.

Programas que hay, informaciones que hay,

que sabemos que muchas veces los propios comunicadores

que lo hacen no piensan como lo que le manda las empresas.

Yo siempre hago referencia al jubileo de los periodistas

del año 2000, que nos recibió san Juan Pablo II, entonces papa,

nos recibió a los más de 7000 periodistas católicos

que estábamos allí en aquel momento en el Vaticano

y dijo una frase que para mí era muy importante

y es muy importante, que no nos tenemos, las empresas,

los comunicadores, los periodistas en general,

no nos tenemos que guiar solamente por los intereses económicos

o de productividad de las empresas,

sino tenemos que guiarnos por lo que somos, por la verdad.

La verdad es importantísima y la verdad la estamos olvidando.

De ahí, por ejemplo, supongo que hablaremos algo de ello,

este importante mensaje que ha lanzado el papa Francisco

con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones,

que será este 13 de mayo, el día de la Virgen de Fátima,

bueno, sobre las falsas noticias. Estamos acostumbrados a eso,

a las falsas noticias y a olvidarnos de la verdad.

Ahora retomamos ese tema, la verdad, y la posverdad, ese...

(ASIENTE) Ese término que se ha incluido ahora

en el diccionario y que también habría que comentarlo un poquito.

Es un libro en el que también se habla

del tema de la presencia de la Iglesia en los medios

y de los medios en la Iglesia.

¿Cómo es este binomio, cómo lo ves?

Pues es muy complicado, porque yo creo que la Iglesia,

que tiene medios importantes de comunicación en todo el mundo,

en España en particular tiene medios de comunicación muy importantes,

dirigidos por la Conferencia Episcopal, en este caso,

como puede ser COPE o puede ser 13 TV,

pero yo siempre digo que los obispos,

que son los propietarios, se tienen que fiar de los profesionales.

Entonces, yo creo que hay profesionales muy buenos

para hacer programas muy buenos, para dirigir emisoras de radio,

de televisión y empiezan a fiarse de nosotros,

porque nosotros, precisamente, no vamos a engañar a nadie.

Yo creo que tienen que ser profesionales

que lleven bien estos medios.

Ese binomio de propiedad

y profesionalidad no solamente se da en los medios de la Iglesia,

sino se da, como decíamos, en todos los medios, ¿no?

Y yo creo que la Iglesia es importante que tenga medios,

porque la Iglesia tiene que estar presente en la sociedad

y hoy la sociedad tiene que estar... Se la atiende a través de los medios.

Una reciente encuesta nos decía que los jóvenes

a partir de los 14 años hasta cerca de los 30

únicamente se guían por el teléfono móvil,

o sea, la información que reciben es a partir del teléfono móvil.

Luego ya empiezan a pasar a la tableta,

empiezan a pasar a otras formas de comunicación

y el papel, desgraciadamente,

a partir de los 60 años es cuando se lee.

Bueno, pero la radio, por ejemplo, está presente, la radio es inmediata,

la radio nos lleva la noticia inmediata.

La televisión, ¿qué podemos decir? La televisión es el espejo de todos.

Entonces, creo que es muy importante que la Iglesia esté presente,

no debe dejar los medios de comunicación la Iglesia.

Y los periodistas también, que estamos comprometidos

en este "Los retos del comunicador católico",

tenemos que ayudar también a la Iglesia,

los que estamos comprometidos tenemos que ayudarles

sin pedir nada a cambio. Yo creo que aquí estamos para ayudar.

Somos católicos, pertenecemos a la Iglesia,

no somos laicos, como digo yo siempre,

no somos los laicos esos que estamos al "laíco" de los curas,

no, no, sino somos laicos que tenemos que ayudar

y estamos dispuestos a ayudar.

Y yo creo que en estos momentos la jerarquía de la Iglesia,

en este momento sabe que cuenta con nosotros.

La Iglesia que, por cierto, si nos ponemos a indagar un poco

en la historia, en la presencia o en la relación de Iglesia

y medios de comunicación, la encontramos desde los orígenes.

Sí. Desde los orígenes.

Y, además, en muchas ocasiones, en la vanguardia,

incluso en la vanguardia tecnológica, podríamos decir, ¿no?

Pero yo no sé si luego, en el día a día,

estamos, nos incluimos, estamos tan a la vanguardia,

estamos tan donde hay que estar.

Yo creo que queremos estar, lo que pasa que hay muchas veces

que, empezando por el tema de la publicidad,

que, al fin y al cabo, aquí estamos en una emisora pública,

y no necesitamos de la publicidad para estar presentes,

pero en las emisoras privadas, aunque sea una emisora

como puede ser una cadena como puede ser la COPE,

que, no olvidemos, es una emisora institucional,

yo creo que la publicidad influye mucho,

porque, al fin y al cabo, hay que vivir, ¿no?

Entonces, yo creo que ese duopolio que hay

de publicidad entre grandes empresas, entre dos grandes empresas,

yo creo que está perjudicando mucho a las emisoras de la Iglesia

en este aspecto, tanto de radio como de televisión.

Y yo creo que tenemos que abrirnos a todos

y de verdad estar presentes, aunque nos cueste dinero.

Siempre digo a los obispos: "¿Queréis estar presentes?"

Hoy hay que estar presentes a través de los medios de comunicación.

Es el gran púlpito que tenemos,

el gran púlpito que tenéis para llegar a todo el mundo

porque hay muchísima gente que no llega a ningún lado,

y hay muchísimos sitios donde es necesaria

la presencia de los medios de comunicación.

Cuando, por ejemplo, una emisora como RNE

o Radio Vaticana o la BBC, tiene una emisora de onda corta,

no se pueden imaginar,

yo, que he sido director de radio exterior de España lo sé,

no se pueden imaginar muchísimas personas de la jerarquía o sacerdotes

hasta qué modo se puede ayudar a través de una emisora de onda corta

a llegar a los misioneros.

Los misioneros son los grandes corresponsales

de las radios internacionales,

y hay muchísima gente que sabe lo que pasa en su país

o lo que pasa en la iglesia universal a través de esas emisoras.

Es un medio de comunicación que no tenemos que olvidar.

Y los mismos misioneros lo están demandando.

Comentabas el tema de la verdad.

Este es el tema en el que se ha centrado el papa Francisco

en el mensaje que hizo público

con motivo de la fiesta de San Francisco de Sales,

nuestro patrón, por cierto,

y es entorno al que va a girar

la Jornada de las Comunicaciones Sociales el 13 de mayo.

¿Qué pasa...?

Parece que damos por hecho que es uno de los pilares de la verdad,

pero es que nos estamos encontrando ahora con esa posverdad

que antes mencionábamos, con esas "fake news",

noticias falsas que se cuelan por todos los lados.

Especialmente, a través de las redes sociales.

Si falla ese pilar, se hunde. Sí, se hunden muchas cosas.

Porque, además, hablando con muchos compañeros,

digo: "¿Cómo podemos luchar contra esto?"

Parece ser que no podemos luchar porque, a través de una red social,

a través de un tuit, a través de lo que sea,

te montan un mogollón, te montan una falsa noticia

y te han hundido a ti o a la institución o a cualquier...

Y no sabemos cómo vamos a luchar con ello.

Solamente pido a la gente,

porque ahora cualquiera puede poner un tuit, cualquier persona,

ya no pido solamente a los profesionales

de los medios de comunicación,

sino que hago un llamamiento a la gente

que hay que tener mucho cuidado

porque se puede hacer muchísimo daño a las personas.

Hay que tener mucho cuidado porque se puede hundir

la honorabilidad de una persona, una institución.

Por eso el papa ha hecho este llamamiento tan importante

y que, no porque lo haya dicho el papa Francisco

y sea una cosa de la iglesia tenemos que despreciar,

es que es verdad, está sucediendo, es el día a día.

Todos estamos viendo continuamente barbaridades

que se dicen a través de los tuits o de los medios de comunicación,

que luego es muy difícil desmentir. La ligereza con la que retuiteamos.

Sin contrastar, sin ver de dónde puede proceder aquello.

Y el daño que se hace a los niños, a los jóvenes,

a través de los colegios, del bullying...

Bueno, es una barbaridad de cosas que tenemos que cuidar.

La responsabilidad también de los padres en que esto no suceda.

En enseñar a los hijos, pero primero se lo tienen que creer los padres.

Porque hay muchos padres que no se lo creen.

Dicen: "No, si mi hijo no hace nada con tener un teléfono móvil".

Yo digo: "Qué barbaridad regalar un móvil de última generación

cuando alguien hace la primera comunión con nueve años".

Es una barbaridad.

Te dicen: "Es que si no, lo tiene su compañero y él se puede quedar..."

No, no, es una barbaridad y una responsabilidad por parte tuya.

Y hay que vigilar lo que se hace con los adolescentes

con las redes sociales, que son peligrosísimas en este momento.

Bien utilizadas da gusto, pero el problema es cuando no...

Cuando no se utilizan bien. Hablando de redes sociales,

me da a mí la sensación, Rafael, que estamos...

Ahora hablo como público,

pero también como profesional, como periodista.

Porque, por desgracia, es una opinión muy personal,

incluso los comunicadores a veces caemos en esa inmediatez.

"Tengo que ser el primero en contarlo".

Y estamos fallando uno de esos principios que nos enseñaban,

no hace ni falta que te lo diga, en la facultad,

pero se insiste en ello,

que es el contrastar las noticias, al ver de dónde proceden,

el ver qué datos se dan

y qué datos conviene dejarlos para más adelante,

que no es censura, es prudencia, entre otras cosas.

Pero vamos a ver si somos los primeros,

en contar, en enterarnos y en retuitear.

Un poco de serenidad, ¿no?

Sí, serenidad, y, sobre todo, falta de deontología.

Creo que, en estos momentos,

solicito desde aquí, si me lo permites,

a todas las facultades de periodismo, humanidades y comunicación,

como quieran que se llamen en cada universidad,

que hay que volver a implantar y volver a luchar

por tener asignaturas de deontología periodística.

Hemos perdido la deontología a todos los niveles.

Cuando vas a dar una conferencia a alumnos de periodismo

o vas a enseñarles cualquier cosa

y les dices, por ejemplo, en el tema radio:

"Cuando vayáis a hacer una entrevista telefónica a alguien,

avisar que le estáis grabando".

Entonces, se te quedan mirando así y dicen: "¿Por qué?"

"Porque es lo que hay que hacer".

Entonces, ahí falla algo. Es una concatenación de cosas

que no hemos sabido explicar los periodistas con cierta edad

o no saber explicar a los que les hemos enseñado y la inmediatez.

A mí qué me importa ser el primero, por ejemplo,

en una emisora de radio frente a otra en dar un gol

o dar el anuncio de la elección de un papa, por ejemplo,

si la persona que está oyéndome, me oye únicamente por esa emisora.

No me está oyendo por la otra emisora.

Hay que tener responsabilidad también y contrastar las noticias.

Falta contrastar las noticias, como decías.

Estamos cayendo, yo creo, en algo que el papa ha hablado

de la autorreferencialidad de la iglesia.

Aquí podríamos decir la autorreferencialidad

de los periodistas.

"Que hablen de mí, que sea yo el primero,

que puedan decir que lo hemos dado nosotros".

Y no hay cosa peor que la noticia ser un periodista.

El periodista nunca debe ser noticia.

El periodista no puede ser nunca el protagonista de la noticia.

Y eso es lo que desgraciadamente están aprendiendo...

Los periodistas jóvenes y esos falsos periodistas que están actuando

en tantas televisiones y radios. Ese también es otro tema.

Ese es otro tema. Mira que tenemos intrusismo...

Yo creo que es la profesión en la que más hay.

Claro, cualquiera puede estar hoy en día en una tertulia;

puede estar en un medio de comunicación y decir: "Yo soy

periodista", pero bueno, ¿tú de qué eres periodista?

¿De qué eres tú? No es que no hayas estudiado, es que no tienes ninguna

base; ni siquiera de Educación General Básica, que decíamos.

No tienes nada, eres un inculto. Bueno, pues ahora vale todo.

Con tal de vender, como decíamos antes. Las empresas quieren vender.

Quieren vender, vender. Tuve una vez una entrevista con un presidente

en una televisión que me dijo: "Tenemos una televisión que tiene

publicidad; y entre publicidad y publicidad, programas". Qué bonito.

Es lo que importa, ¿no? Ganar dinero, tener publicidad... Es un negocio,

te dicen. Pero el negocio en un medio de comunicación es muy complicado.

Porque estás llevando una imagen a toda una sociedad, y esa sociedad

puede cambiar mucho. Y puede llevarnos a un desastre,

en muchísimas ocasiones.

Es un tema que desde luego nos da para mucho, para darle muchas

vueltas. Insisto, los periodistas y el público, porque al fin y al cabo

somos responsables de lo que queremos ver, oír, transmitir, leer.

Por cambiar un poquito de asunto,

hay un congreso, el Congreso Católicos Y Vida Pública,

estamos a mitad de un ciclo, podríamos decir. Hace seis meses,

más o menos, que se celebró la penúltima edición, vamos a decir

la penúltima, la más reciente. Está supongo que apunto de salir

del horno, a seis meses seguro que lo tenéis casi todo preparado.

Bueno, bueno, no tenemos todo preparado. La última edición,

que fue la 19, fue "La acción social de la Iglesia". Estoy muy contento,

porque fue un congreso muy testimonial.

Hubo muchísima presencia. No solamente allí, in situ,

sino a través pues eso, de las redes sociales, online...

Del streaming, de todas las cosas. Y ahora estamos preparando

la edición número 20.

Yo creo que va a ser una edición importante, porque la queremos

dedicar a los jóvenes. Hay que pensar que el sínodo

de obispos dedicado a los jóvenes va a ser en octubre. Y nosotros,

ya te puedo adelantar las fechas, serán 16, 17 y 18 de noviembre.

Y estará dedicado el congreso a los jóvenes. Y queremos que sea

un congreso muy testimonial en el que participen muchos jóvenes.

Sin, por ejemplo, que dejen de participar los abuelos.

Porque imagínate una mesa tan interesante como pudiera ser

una mesa de abuelos y nietos. Discutiendo. Que no estén los padres;

abuelos y nietos. Discutiendo las cosas que pasaban en la sociedad

de entonces y la sociedad de ahora. Y encontrar soluciones

o discrepancias, lo que sea.

Pero queremos que sea un congreso dedicado a los jóvenes; sobre todo,

porque a continuación de nuestro congreso,

a principios de diciembre,

empieza una cosa muy interesante en la archidiócesis de Madrid,

que es el parlamento de los jóvenes. Creo que podemos ser un poco ilación.

También sínodo, nuestro congreso, el parlamento de los jóvenes...

Es un año muy importante. Y para nosotros, el 20 Congreso

importantísimo, claro. Esos números redondos, ¿verdad?

Que además habrá que celebrar.

En la edición pasada, en noviembre del año pasado,

se centró en la acción social de la Iglesia.

Aquí, hilvanando o hilando con lo que comentábamos de los medios

de comunicación, creo que es la parte más...

Aunque no suficiente, también, pero más reconocida. No sé si conocida.

Pero al menos que sí que hay en el sentir general

que hay en reconocimiento de esa labor social que hace la Iglesia.

Aunque se conoce una mínima parte. Se conoce poquísimo. Pero además

lo más triste es que se conoce muy poco por parte de muchísimos

gobiernos; no te digo ya en España. Pero muchísimos gobiernos ya sabes,

sobre todo en países del tercer mundo si no fuera por la labor que,

por ejemplo, hacen las Caritas nacionales o a través de Manos Unidas

habría muchísimas cosas que no se podrían solucionar en esos países.

Y entonces, esos mismos gobiernos también protegen estas instituciones,

porque saben que les pueden solucionar muchos problemas.

La acción social de la Iglesia en el mundo es importantísima.

El papa Francisco decía o ha dicho: "Una Iglesia sin caridad no existe".

Entonces, para nosotros fue un congreso testimonial importantísimo.

Mira, desde por ejemplo, que te aparezca un capitán de fragata

de la Marina Española y te cuente cómo en su fragata, la Numancia,

han rescatado a cientos y cientos de náufragos

que huían de las costas de Libia. Y cómo, por ejemplo, dio a luz

una chica en la fragata. Desde esos testimonios a los mismos testimonios

de Manos Unidas, de Caritas...

De personas también que no están muy unidas a la Iglesia pero que hacen

labor social importante. Entonces, para nosotros fue...

Chocó, como se dice, en los corazones a mucha gente que asistió a Congreso.

Sí, porque fue un congreso que estuvo...

En el que fueron las protagonistas esas periferias, esos descartados,

de los que tanto habla el papa Francisco.

De lo que está muy bien es muy fácil hablar.

Claro. Por meternos en esos... De esa parroquia que está

en el centro de una ciudad y que ganan mucho dinero

porque tiene unas colectas maravillosas... Por cierto,

llena de gente mayor. Hasta cuando vas

a un sitio de las periferias, porque también en las grandes capitales

tenemos misión. Yo siempre digo que hacen falta misioneros

en las grandes capitales. Ese cuarto mundo que es el cinturón que rodea

a las grandes capitales. También estuvieron presentes

en el congreso. O por ejemplo, los capellanes de las cárceles,

que nos olvidamos de ellos.

Esos presos, esa gente que está en las cárceles, que está sufriendo.

Y gracias a estos capellanes, estos sacerdotes, les llevan esperanza

para el día de mañana.

Creo que es muy importante, ha sido muy importante el congreso,

creo que ha quedado grabado en el corazón de muchas personas.

Y quien no pudo asistir, recordamos, se publican las ponencias.

Las intervenciones. Y todos los vídeos.

Es como tener el congreso a mano cuando queramos.

Cuando se quiera, sí. Es verdad. Pero si se puede

participar, os lo aconsejo; de cara al de los jóvenes.

Ya lo iremos comentando, pero merece la pena estar allí, in situ,

y participar. Rafael Ortega, ha sido, como siempre, un gusto.

Por cierto, un libro del que comentábamos, "Los retos

del comunicador católico"; que nadie se piense que esto solo es

para comunicadores. Esto está abierto a todo el mundo,

porque a todos nos va a hacer pensar.

Muchísimas gracias, María Ángeles. Un gusto, de verdad, Rafael.

Muchísimas gracias. Y nos quedamos ahora con otras historias

que son las que nos cuenta Margarita García.

Barcelona, año 1218.

Un grupo de hombres, encabezados por Pedro Nolasco,

fundan la Orden de La Merced. Al servicio de la sociedad

y de la Iglesia, para redimir a los cautivos fruto de las tensiones

entre los cristianos y musulmanes de la España del siglo XIII.

Pedro Nolasco, que es el fundador de la Orden, un comerciante.

De posible procedencia provenzal.

Afincado en Barcelona. Un hombre que conoce la frontera.

Se pone en cuestión cómo dar respuesta a esta situación social

de la cautividad.

Y busca a alguien que lo acompañe para hacer una fraternidad

de caridad; para dar este servicio social y religioso,

y poder liberar a los pobres cautivos o mejor dicho, a los cautivos pobres.

Porque los cautivos ricos se podían liberar.

La presencia mercedaria ha tomado diferentes formas a lo largo

de los siglos.

Congregaciones de vida apostólica, contemplativa, institutos...

La rama masculina y femenina y el gran número de laicos que componen

esta familia, hacen presente en más de 20 países el espíritu

de San Pedro Nolasco. Que 800 años después,

continúa devolviendo a los cautivos de nuestro tiempo

su dignidad de hijos de Dios. Hoy,

aquí en España está encauzado sobre todo

por dos grandes fundaciones o dos grandes proyectos.

Uno, afincado en Madrid, que se llama "La Merced: migraciones".

Que desde hace ya bastante tiempo se dedica a acoger

a los inmigrantes menores que vienen sin acompañamiento.

En hogares para que tengan un hogar, y sobre todo para darles

la formación y las posibilidades de insertarse en la sociedad

de una manera autónoma y digna. Después, por otra parte,

también está "Obra mercedaria".

Que está más encaminada a la pastoral penitencial.

Y los objetivos son tres: la prevención,

el acompañamiento y la reinserción.

En Barcelona, Madrid y Lima tendrán lugar las principales celebraciones

de este octavo centenario. Pero la cita principal es con la caridad,

en Camerún. Vamos a intentar redimir,

hasta por 50 E se redime un preso, a veces un...

Simplemente rateritos o que han robado porque no tienen otra cosa.

Y para que puedan defenderse en la vida, por 50 E

se puede rescatar a un cautivo. Es muy importante que recuperemos,

aprovechemos la circunstancia para recuperar ese espíritu y estilo

mercedario. Es decir, la dignidad humana, la libertad humana...

Eso no se...

No es indiferente. Ahí hay que implicarse y eso merece la pena.

Bien, amigos, pues nos despedimos.

Será, si Dios quiere, hasta la próxima semana.

Nos encantará pasar este ratito con ustedes en "Últimas preguntas".

Ahora nos vamos y lo hacemos con música.

Como suele hacer, al menos, una vez al mes,

está con nosotros Migueli,

que seguro que tiene novedades musicales importantes que compartir.

Adelante, Migueli. ¡Gracias, guapa!

Aquí estamos. Gente, ¿cómo estáis?

Os traigo una novedad preciosa en la música espiritual.

Se llama Óscar Santos.

Es malagueño, es un tío grande, alto, guapo, un profesor fantástico,

que tiene una facilidad tremenda en hacer letras,

en hacer música, en hacer vídeos, y que se puso, así como aficionado,

a hacer lo que le llaman líneas de fuerza, unos lemas,

para que todos los colegios jesuitas trabajasen en torno a ellos.

Empezó a hacerlo, a hacerlo, un éxito tremendo,

y ese éxito y esa facilidad y esa creatividad ha trascendido,

le ha rebosado y ahora hay un montón de gente fuera,

un montón de gente por todos sitios demandando, interesados,

que qué pasa, ¿qué es esta música? ¿Quién es este Óscar Santos?

¿Y sabéis una cosa? Que nos ha hecho un regalo enorme,

y es que ha sacado un disco fantástico que se llama "Vida",

y que está lleno de vida. Es un disco...

Ha juntado a un montón de gente absolutamente nueva,

músicos muy jóvenes, gente con un talento exagerado,

y han hecho un disco lleno de variedad musical.

Nos hemos metido mucha gente a colaborar,

de los que llevamos muchos años,

que todos confiamos a tope en la música de Óscar,

y ha salido un disco maravilloso, con un montón de razones para vivir,

con un montón de propuestas para seguir creando un mundo nuevo,

y con un chorreón de gracia y un chorreón de vida,

que, bueno, con eso os dejo, con el single que le da título, "Vida".

Óscar Santos, no se os olvide, ¿vale? Que aproveche.

Podría hacer tantas cosas que hoy, tal vez,

aún sin querer, soy para ti.

Vida,

que está viva si tú estás,

que das vida a mi mirar,

aunque no puse mis ojos en ti.

Vida,

que vas siempre escondida,

camuflada en cada herida,

inquietando mi vivir.

inquietando mi vivir.

Inquietando mi vivir.

Inquietando mi vivir.

Vida, que está viva si tú estás...

  • Retos del comunicador católico

Últimas preguntas - Retos del comunicador católico

06 may 2018

El próximo domingo se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales con el lema «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz. Acerca de este y otros retos de los comunicadores católicos le preguntamos a Rafael Ortega, periodista y presidente de la UCIPE.

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