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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Migueli. 30 años de música - ver ahora
Transcripción completa

# Tengo fortaleza # que el mundo me da,

# guardo una mirada curiosa y leal,

# veo gente que mira mucho más allá,

# que se hacen # más vivos cada más acá.

# Tengo inteligencia para progresar,

# trabajo en paciencia para caminar.

# Y un mínimo asco hay en mi corazón

# de ahí a buen seguro sale lo mejor.

# Grano de mostaza, grano de mi fe,

# grano de mostaza, # me hace tanto bien,

# muestra novedades # frescas del amor,

# y sorpresas mayores # que hay en mi interior.

# Grano de mostaza, grano de mi fe,

# grano de mostaza, # duro de entender.

# muchos buscan fuera # misterios que ver,

# yo lo llevo dentro

# y algo sé entender...

# No es ninguna marca # grabada en mi piel.

# Yo lo riego dentro # y lo veo crecer.

# Y lo veo crecer. #

Muy buenos días, amigos,

bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Migueli, buenos días. Muy buenos días, cariño.

Qué gusto que hoy estés aquí.

Me encanta cuando vienes, nos presentas a otros amigos,

hablamos entre todos...

Pero es que hoy el protagonista vas a ser tú.

Va a ser tu música.

Lo agradezco, y aquí estamos siempre aportando a la música.

Es que Migueli lleva 30 años,

está celebrando durante esta temporada, podríamos decir,

sus tres décadas, sus 30 años en el mundo de la música.

Ese "Granito de mostaza", que descubriste y salió y eso sí,

te encargas de regarlo bien todos los días.

Sí,

intentamos hacer caer a la cuenta del granito de mostaza

que todos tenemos ahí,

el ascua esa pequeña que tenemos en el corazón,

que si no se le sopla un poco...

Pero con nada que se le sopla, con cualquier viento que viene,

a aquellos se anima y coge un montón de luz.

Entonces, la música, a partir de mi experiencia,

feliz, de mi familia,

las comunidades donde he vivido, eso se me ha ido manteniendo.

Y en el ambiente de la música,

ahí estoy empeñado en soplarle a todo el mundo un poco.

Eso, porque no solamente soplas tu granito,

sino que va soplando a los de los demás también.

Oye, Migueli, ¿cómo descubres ese granito de mostaza,

por seguir con la imagen, ese granito de mostaza musical?

Bueno, a partir de toda mi gran inquietud.

No sé, a la fe que me transmite mi familia y la búsqueda.

Tengo la suerte de ponerme a vivir muy pronto en comunidad

y dedicarme a gente que está buscando,

a chavales que están despistados.

Gente incluso que lo pasa muy mal, pronto a las cárceles.

En medio de todo eso, yo, sin ser muy consciente,

utilice la música como herramienta, pero yo sin, ¿cómo decirte?,

sin darle más importancia, más seriedad,

sino como una herramienta más.

Lo que pasa es que claro,

ocurre que pasa lo que estamos celebrando ahora.

Saco una maqueta sencilla de las cosas que estoy haciendo,

una cosa grabada en un salón de casa,

y aquello se hace absolutamente viral,

que no existía esa palabra porque no había virus de redes.

Pero claro, estamos hablando prácticamente del año 90 y tal.

Pero claro, hay un bombazo y entonces,

la música a todo el mundo le empieza a interesar

esa parte de lo que hago.

Entonces, sin ser yo muy consciente, crece, y entonces,

me llaman de todos los sitios

y llevo un montón de años compartiendo.

Sigo viviendo, sigo compartiendo con gente, acompañando,

doy cursos...

Transmito más cosas, pero al final,

la música es que tiene una fuerza muy especial, y bueno,

es lo que se ha puesto de herramienta principal.

¿Cuál fue esa maqueta?

Se llamó "Qué escándalo".

"Qué escándalo, Dios, qué bulla, la que se organizó por culpa tuya".

Que yo esa canción la tenía guardada...

¿Esa fue, sí? Esa fue la primera maqueta.

Y eso causó una sensación tremenda.

Esa maqueta incluso me da cierto pudo reeditarla,

que me la piden los nostálgicos continuamente,

porque es lo que te digo,

una cosa hecha en el salón de casa con unos amigos fantásticos,

músicos, pero una cosa muy improvisada.

Pero claro, eso es lo bonito.

No sé, en ese momento venía bien eso.

Luego si me gustaría, la maqueta no,

pero en directo sí que nos lo cantes.

Pero, es que hablar de "Qué escándalo, señor, qué bulla,

la que has formado",

hace 30 años no era el lenguaje habitual de la música.

No, rompió a lo bestia.

Y "no puedo vivir sin ti", "te mando por ahí"...

En fin, un montón de cosas, era...

Y yo qué sé.

Y comenzar desde mi fe, pues yo estaba viviendo con extranjeros,

refugiados, entonces hablar de los extranjeros,

"Todos somos iguales", pero de una manera así un poco irreverente,

entre comillas, porque yo lo hago con toda la reverencia.

Entonces, sí, fue un bombazo y me lo hablan mucho.

Fue como un romper el lenguaje, decir:

"podemos estar absolutamente en ambiente,

pero hablando de otras maneras, distanciándonos,

como la gente de la calle, como la música de la calle",

pero no solo eso, sino más atrevido,

dando una vuelta de tuerca a la formulación de nuestras cosas,

y de nuestra fe y de nuestras ilusiones.

Entonces sí, me pasó una cosa un poco curiosa,

y era que en alguna...

O sea,

fue tal el impacto que en algunas diócesis el obispo me prohibía,

pero los curas me llamaban, pero así, como intensamente.

"Venga a mi parroquia, venga a esto,

pero venga al encuentro de jóvenes...".

Entonces, bueno, no sabía bien qué hacer.

Bueno, se dieron un montón de situaciones superdivertidas,

pero detrás de todas ellas veo un momento muy fuerte,

un momento de impacto, de algo que sale.

Que después estoy muy contento,

porque muchísima gente me lo habla

y ha seguido por ahí la brecha de buscar por otros sitios,

de tratar otros temas, en fin,

de forzar un poquito nuestro lenguaje,

y también reflexionar.

A veces cuando cantamos cosas muy planas,

no es que no me gusten,

me refiero es que quedamos siempre en lo mismo...

A ti te gusta buscar, ir más allá, ¿verdad?

Sí, ir mucho más allá, ir más al fondo.

Me siento muy en la frontera,

y ahí siempre tienes que estar así espabilado,

porque la gente viene con preguntas muy duras.

Aquí estamos, esta es mi casa, sois mi familia,

esto se llama "Últimas preguntas".

La gente que lo pasa muy mal en la vida, por tema social,

de soledad o por temas de enfermedades y debilidad,

yo he tenido la suerte de estar en esos ambientes

y ahí se sueltan últimas preguntas pero a tope.

Y en un lenguaje, volviendo lo que decíamos antes,

que no es quizá el habitual que escuchamos en la calle.

Había que estar en todo, claro.

Había que estar en todo, y bueno, respondes cosas,

respondes con música, pero no puedes hacer lo de siempre,

aunque lo de siempre valga.

Claro.

Oye, háblanos...

Porque tú has sacado, y lo has hecho en otras ocasiones,

pero creo que nunca nos hemos detenido.

No sé, igual hace un montón de años y no me acuerdo ya.

Pero sí que me gustaría retomarlo.

Has vuelto a hablar de las comunidades.

Seguro que muchas personas saben de esa semilla tuya

que también cuajó ahí,

pero igual personas que te han conocido después,

ya meramente en el ambiente musical, o incluso algunas,

por qué no,

te han descubierto a través de los programas de televisión, de radio,

pero háblanos de esas comunidades,

porque para ti son parte indispensable de la vida.

¿A qué te refieres?

Me refiero a que aparte de que haya así

una comunidad en general grande,

de iglesias, todos pertenecemos a la parroquia, lo que sea,

es más que sabido que debemos tener un grupo,

una gente con la que caminar de verdad y compartir muchas cosas.

Entonces, tuve la suerte de iniciar en Pueblo de Dios,

allí en Huelva, que lo conocéis tanto todos, y claro,

una realidad intensísima, de vivir ahí radicalmente el Evangelio.

Me he ido moviendo a sitios.

Estuve en otra comunidad con los Hijos de la paz,

con la cárcel y todo aquello,

y luego una comunidad que siento mi vida en Extremadura.

Y después, cuando llegué a Madrid...

Siempre es buscar gente

con la que de verdad no solo estás a gusto,

que es fundamental, sino que de verdad compartes oración,

compartes misión, ocio, bienes,

y compartes palabras y compartes la fe.

Creo que lo de compartir la fe

esa partir de que compartes muchas cosas concretas.

Y bueno, eso siempre supone el filtro este,

que a la vez a ti te limpia, te purifica un poco,

te hace de filtro para que no hagas tonterías,

y a la vez te potencie muchísimo.

Entonces siempre hablo de la suerte

que he tenido de poder estar en ambiente de comunidad.

¿Y tu fe cómo la vives?

Bueno, ahí voy, tengo a mi familia, claro.

Ahora tienes una buena comunidad. Tengo una comunidad fantástica.

A veces me resulta más difícil con tanto movimiento,

echo de menos pararme un poco,

pero me resulta riquísimo encontrar en cada gente lo que encuentro.

En la gente que me llama, que son realidades tan diferentes,

con mucha necesidad, o para el disfrute,

o para la fiesta, o para tal...

De ahí debo muchísimo, y aunque entrego mucho,

inevitablemente bebo mucho y me resulta una riqueza enorme.

Aunque es, insisto, un poco cansado a veces.

Pero creo que tengo una suerte muy grande.

Voy renovando.

El único peligro que veo principal

es cuando nos quedamos estancados.

Por eso, me están dando todo el día como porrazos y me están exigiendo.

Claro, de mí, ¿qué entregó para que esto salga bien?

Que a donde voy, me entrego a tope.

Lo doy todo, como dice la gente, lo doy todo.

Pero es verdad,

a mí me llaman para un ratito de música

al final de un congreso de día y medio,

y yo me como el congreso entero por impregnarme de verdad...

Sí, doy constancia de eso.

¿Qué hay allí?, ¿qué pasa?

¿de qué se habla?

Enterarme bien y poder volcar eso.

Entonces, claro, desde ahí, no cae como un meteorito,

es una cosa absolutamente integrada.

No nos da tiempo a repasar tus 30 años de carrera musical,

ni muchísimo menos,

pero vamos a elegir al menos tres de esas canciones,

de esos temas,

que le llegan al público y que te llegan a ti por qué no,

porque hay veces que no tiene que coincidir

y todo es perfectamente válido.

Haz otro temita así.

Sí, uno que tuvo un impacto tremendo.

Seguimos sin Internet y sin redes sociales y el impacto fue bestial.

Decía...

# Y no me convencerán, # y no me convencerán,

# los violentos de que el hombre # un lobo de otro será.

# Y no me convencerán, # y no me convencerán,

# que por meterme en el fango # mi nombre se va a manchar

# o de que compartir mi vida # me roba la intimidad

# o de quien más tiene más vale, # y que lucha es enemistad.

# O de que la naturaleza # las leyes la cuidan más;

# de que en el Cuerno de Africa # el hambre siempre estará.

# Y no me convencerán,

# y no me convencerán

# de que el dinero # nos traiga hecha la felicidad.

# Y no nos convencerán,

# y no nos convencerán # que esta tierra es de unos cuantos,

# y si es de todos, se hundirá.

# Y no me convencerán, # y no me convencerán

# que el Evangelio es un libro # más que de ser, de orientar,

# que vivirlo es utopía # y sin utopía da igual.

# No, no me convencerán.

# No nos convencerán. #

¿Cómo se puede cantar y contar tan bonito?

Te interesa, yo creo que te interesa todo, ¿no?

No hay nada que te sea ajeno.

Nada, y esta canción es larguísima,

que no la canto aquí porque echamos el programa.

Y la gente te dice, "falta tal letra", cuando la cantas,

o "te has saltado tal...".

Sí, son temas...

A veces, claro,

notas que hay temas que son más importantes en una época,

más importantes en otra, pero bueno, al final,

donde hay una necesidad siempre es donde tenemos que estar.

Tenemos que estar como buenas noticias,

y yo en este caso como música que quiere dar vida,

a la persona que quiera acompañar.

Entonces, claro, nada nos es ajeno, es eso que hablamos siempre.

Claro, en esta canción quizás se metieron demasiadas cosas,

pero bueno, la gente se las comió estupendamente.

Porque ya te digo, no paran de nombrarla y yo digo:

"si yo creo que se ha quedado un poco antigua".

Pero no: "otra vez, 'No nos convencerán'".

Y quien manda es el público.

Y quien manda es el público.

No, y a veces esta sensación de sentirnos unidos,

no nos convencerán.

De hecho, esta canción, canto continuamente "no me convencerán",

pero acabo siempre con el público cantando "no nos convencerán",

y se titula "No nos convencerán".

Porque a mí me convencen, porque estamos juntos,

y mucha gente creyendo estas cosas,

y con esas ganas de luchar y de hacer un mundo más de Dios,

que siempre es un mundo más de todos.

Pero si no, a mí me convencen, yo caigo como un chichi.

Pues hablábamos de esas cuestiones que no nos son ajenas,

y a nosotros tampoco nos son ajenas muchas cosas, historias como esta.

"Hace unos meses veíamos la imagen de un cartel

que el Papa Francisco tenía colgado en la puerta de su apartamento,

en el que podía leerse en italiano 'prohibido quejarse'.

Hemos entrevistado a Salvo Noé,

autor del libro que inspiró el letrero

y que lleva el mismo título.

El psicólogo italiano,

que desde entonces mantiene una estrecha relación con el Papa,

comienza explicando por qué debería estar prohibido quejarse".

Porque la queja no aporta soluciones,

sino que nos bloquea en un mecanismo que es repetitivo

y que nos hace mal.

Nos quejamos por costumbre, no tenemos otra alternativa.

El cerebro funciona por hábitos.

Si no le damos una alternativa,

el cerebro entra en un círculo y sigue quejándose.

Entonces, no llega a la solución.

Podemos acostumbrarnos de otra manera, podemos activar soluciones.

El momento del dolor está bien, es normal,

pero creemos que se puede producir una posibilidad.

Entonces, menos queja, más soluciones, activar nuevas vías,

sonreír más y tener una vida mejor.

Quejarse sí que puede tener un nivel trascendental,

porque no deja de ser una expresión de emociones.

Pero tiene que ser una expresión de emociones

que se oriente hacia una solución.

Evidentemente,

todo ser humano puede tener

momentos muy fuertes de dificultades,

de imprevistos, de dolores muy fuertes.

Evidentemente, tiene que expresar su rabia, su tristeza, su miedo,

pero tiene que canalizarlos hacia una posibilidad

y hacia una solución.

La queja a Dios es una oración, la oración sirve para transformar.

No se ruega para pedir ayuda,

sino que la oración tiene que servir para ponerse en la condición

para que Dios te ayude.

He tenido muchas conversaciones

con el Papa sobre las dificultades humanas,

sobre todo las relativas a este periodo histórico

que estamos viviendo.

Son dificultades muy concretas, como las tóxicodependencias,

las relaciones humanas dificultosas...

La idea es ayudar concretamente

a las personas cada uno en su ámbito,

yo, como psicoterapeuta, y el Papa en su propio sector.

Son dos mensajes muy cercanos.

El Papa es una persona que ayuda mucho.

Sus palabras son importantes,

porque se tiene que escuchar y se tienen que aplicar.

En mi libro, fomentó la autoconciencia,

porque son palabras que tienen que ayudar.

Mi sueño es lograr enseñar a los adultos

para que los adultos enseñen a los niños.

Enseñar que la vida hay que expresarla,

porque es lo mejor que tenemos.

Se trata de motivar a los niños con mucha autoestima, diciéndoles:

"tú puedes".

Y entonces, logran vivirlo y canalizarlo de una manera positiva.

Los padres pueden ser la guía para este tipo de crecimiento del niño.

Bueno, Migueli, que se nos ha pasado el programa así,

pero antes quiero contar que has grabado

el pasado mes de noviembre un disco en directo,

más en una sala que para ti es un referente, Libertad.

A mí me resultó... Tenía que ser ahí.

Tenía que ser ahí.

Yo llegué a Madrid,

venía de tocar por otros ambientes pastorales y tal,

y llegué a Madrid y el mundo de la música

que de todo el mundo me abrió los brazos, todos los cantautores,

fue una cosa preciosa.

Y ese lugar, que es el templo de los cantautores,

ahí quería hacer un directo y pasarlo de maravilla.

Y queda una cosa reflejada junto a un montón de cosas que contamos.

Y bueno,

es el comienzo de celebración de estos años de música.

Qué bien.

Esa música que ya está por ahí circulando en las plataformas

de descarga legal de música, de venta de música.

Que los artistas tienen que comer y hay valorar

su arte también por ahí, desde luego.

Y bueno,

ya está circulando ya podemos disfrutar de esos 30 años ahí,

iba a comprimidos, bueno, de algún modo sí, en los soportes digitales.

Pero aquí te vamos a seguir viendo, ¿no?

No nos dejes, aunque estoy de celebración este año, por favor.

Esta es mi casa, y os siento cerquísima,

y aquí vamos a seguir haciendo "Últimas preguntas" para la gente.

Eso es, cantando las respuestas.

Claro que sí.

Por favor, con la que decíamos antes.

"Qué escándalo, a Dios, qué bulla", tendrá que ser, ¿no?

Sí.

Vamos a despedirnos del público

para que luego te quedes cantando

y nosotros también con Migueli.

Te agradecemos muchísimo que hayas estado con nosotros.

Y de ustedes nos despedimos hasta la próxima semana,

que estamos deseando que estén ahí al otro lado de la tele.

Y ahora todos juntos a cantar este "Escándalo" de Migueli.

Adelante.

Ahí vamos, "Qué escándalo, Dios, qué bulla".

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Al ciego de Jericó le cortaste # el rollo y lo hiciste vidente.

# A Magdalena también, # aunque a ella la hiciste decente.

# Pescadores dejando flipando # a los fariseos,

# y la gente preguntando:

# ¿qué será este cachondeo?

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Judas el que te fastidió # y Juanito el tontorrón,

# Magdalena, ay qué chiquilla # y Perico un cabezón.

# Vaya banda que juntaste # para montar esta fiesta

# que se hizo apóstol tuyo # hasta Mateo, el de hacienda.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Los tontos a reir # y los torpes a saber,

# los ricos a compartir # y los listos a no entender.

# Los enfermos # con la cara canija pero contenta,

# y dando brincos y saltos: # leprosos, cojos y abuelas.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

Y decía así...

# Una palomita que preñó a María, # una palomita que preñó a su prima,

# una palomita # que emborrachó a todos

# y en Pentecostés # todos se entendían.

# Pan por aquí, pan por allá # y pescadillas hasta para regalar.

# Iban buscando Palabra # y les dabas de merendar.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa tuya.

# Qué escándalo, Dios, qué bulla, # la que se organizó por culpa...

# La que se organizó por culpa...

# La que se organizó por culpa...

# La que se organizó por culpa tuya.

# ¡Dios, que bulla! #

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Últimas preguntas - Migueli. 30 años de música

16 dic 2018

En el programa de esta semana hablamos con Migueli, que está celebrando su 30 aniversario en el mundo de la música. También conversamos con Salvo Noé, autor del libro "Prohibido quejarse".

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