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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - El mayor regalo - ver ahora
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Hola, amigos, qué tal. Muy buenos días.

Bienvenidos un domingo más a "Últimas preguntas".

Estaba yo pensando que qué bonito es

y cómo me gusta haber tenido una conversación con una persona,

que te cuenta un proyecto, una idea y uno piensa:

"Esto tiene que salir, esto tiene que ver la luz".

Porque esta persona, su creador,

cree tanto en ello que es bueno

y hay que compartirlo con los demás.

Algo así ha ocurrido

con la película de la que hoy vamos a hablar.

Si les parece, primero vemos juntos el tráiler y después hablamos.

"-Me debes algo. -¡Que nadie toque mis cartas!

¡Corten!

-No me gusta. -¿No te gusta el qué?

-Que este final no es feliz.

Cómo va a ser feliz que un tipo mate a otro.

-¡Que levante la mano quien quiera que Jackson mate a Wilson!

El público quiere venganza y nosotros debemos servir al público.

-Pues le vamos a servir un plato mejor.

-Tranquilo, que solo es una peli. -¿Estás segura?

¡Abrid la prensa! ¿Qué nos encontramos?

Violencia, odio, insultos, amenazas por todas partes.

-Unos terroristas pusieron una bomba en el coche de mi madre

y ambas perdimos,

mi madre una pierna y un brazo y yo las dos piernas y tres dedos.

-¿De cuántos asesinatos estamos hablando?

-Con mis propias manos, unas 300 personas.

-Ojalá fuera una película.

¡Este guion no funciona!

-Busque una víctima que esté dispuesta a perdonar

y cambiamos de guion.

-Tú, víctima de una bomba,

has abrazado a un hombre que puso bombas a otras personas.

-Cuando estás en la guerra y se te cierra el corazón,

la palabra amor tú no la conoces ahí.

Tú la conoces después,

cuando alguien te abraza y te da el perdón.

-Es lo que tenemos que rescatar en las familias,

el verdadero perdón de acá, de adentro.

-¿Qué final feliz queremos ofrecer a nuestros espectadores?

¿Lo de siempre?

¿O algo realmente revolucionario?"

Pues sí, una película, "El mayor regalo",

que ya está aquí y que firma quien hoy nos acompaña,

Juan Manuel Cotelo. Bienvenido.

Muchas gracias. Qué gusto.

Que estés aquí y para presentar una película que yo recuerdo,

la última vez que hablábamos, no sé si hará dos años o así,

ya me lo contabas creo que fue fuera de cámara.

Me decías: "Estoy en este proyecto, tiene que salir,

estoy viendo la financiación, como siempre".

Ahora hablamos también de eso, es una historia muy bonita.

Y dos años después o el tiempo que haya pasado, no lo recuerdo,

aquí estás con la película que se estrena esta semana,

"El mayor regalo".

Tengo la sensación de que ha sido una semana.

Ayer o antes de ayer, se lo comentaba a mi esposa.

Digo: "Va pasando el tiempo, avanzas día a día.

A priori, te puede parecer muy largo un proceso,

pero cuando llegas allí, dices:

'Pues no ha sido tan largo, no ha sido tan difícil'".

Ahora que lo ves a toro pasado. Y ya a las puertas del estreno.

"El mayor regalo".

Y este mayor regalo del que estamos hablando,

o del que tú hablas en la película, es el perdón.

¿Cómo se junta un regalo, el perdón?

Detrás del perdón o antes del perdón puede haber,

hay obviamente heridas, puede haber rencores.

Sin embargo, hablas de un regalo. Cuéntanos.

De hecho, la palabra perdón, según me contaron en Colombia,

procede del griego, de dos palabras: "hiper", que significa lo máximo;

y "don", que significa regalo. El mayor regalo es el perdón.

Cuando piensas en el concepto de regalo, algo que no se merece,

algo que se da sin esperar nada a cambio,

algo que se da por puro amor y que se recibe

y solo te queda dar las gracias.

Pues dices: "Ahora busca un regalo más grande que perdonar a alguien".

Porque cuando alguien es perdonado no se lo ha merecido,

no se lo ha ganado,

no lo puede recompensar de ninguna forma como no sea agradeciéndolo.

Y cuando se da el perdón no es a cambio de nada.

No es "Te perdono si...", no. Te perdono y punto.

Por lo tanto, es una definición perfecta de regalo.

El perdón.

Lo que pasa es que hasta llegar a ese "Te perdono y punto", uf.

Es complicado.

A veces es más que complicado.

Hay veces que uno siente: "Esto es imposible.

Yo no puedo pedir perdón

porque lo que he hecho es tan gordo que cómo voy a ser perdonado".

Esto me lo dijo una persona en Ruanda,

que había participado en el genocidio.

Había matado a mucha gente y pensó: "Lo mío no tiene perdón".

Y recibió el perdón de la hija

de una persona a la que él había matado, a su padre.

Y también cuando nos han hecho algo muy grande, a veces, pensamos:

"Yo no puedo perdonar, es imposible.

No es que no quiera, es que no puedo, no tengo fuerzas".

En ambos casos,

yo recomiendo que cuando alguien detecta "Esto es imposible". Digo:

"Qué bueno, compra el champán cuanto antes

porque ya tienes la primera parte asumida,

es que tú no puedes".

Y ahora, mi consejo es, acude al Señor de los Imposibles y dile:

"Yo no puedo, ¿me ayudas?".

Y estoy convencido de que ese don

de encontrar el perdón en tu corazón es

algo que Dios, en cuanto se lo pides, te lo concede.

No se lo va a pensar.

Hay cosas que, a lo mejor, Dios se lo piensa.

"Me está pidiendo algo, no sé si se lo daré".

Pero en este caso, cuando dices: "Señor, yo no puedo perdonar

o yo no puedo pedir perdón, ayúdame".

La ayudaba a venir instantáneamente.

Y para esto, tú te has metido en un historia muy gorda.

Primero ¿por qué quieres hablar del perdón?

¿Por qué de pronto se te ocurre una película...?

Bueno, de pronto no, tú, estas cosas, las maduras mucho.

Fue de pronto. Fue por sorpresa total.

Venga, cuéntanos.

Estaba en Colombia,

al final de un coloquio con personas en un teatro

y vino una persona y me dijo literalmente:

"Mis jefes quieren pedir perdón

y les gustaría hacerlo a través de usted".

Entonces, yo pregunté: "¿Y quiénes son sus jefes?".

Y nos metimos en Internet y me enseñó a un grupo de personas

que habían hecho muchísimo daño.

Hablo de asesinatos, torturas.

Pregunté: "¿Dónde están tus jefes?".

Y me dijo: "En la cárcel. Se han entregado ellos mismos".

Hablo de casi mil personas que se entregaron en un día

y una de las peticiones que hicieron fue:

"Queremos salir de la cárcel para pedir perdón

cara a cara a nuestras víctimas".

Tuve la suerte de ir a esta cárcel,

conocerles y de acompañarles en esos encuentros con sus víctimas.

Diría que es un espectáculo de belleza.

Si yo pudiera ver el momento en que se creó el universo,

aquello tuvo que ser bonito.

Las explosiones, los volcanes,

tuvo que ser un espectáculo de belleza incomparable.

Pues estoy seguro de que he visto un espectáculo de más belleza,

que es cuando dos enemigos se abrazan.

Y celebran una fiesta.

No es un abrazo frío, de cortesía.

He visto cómo han bailado juntos, cómo han comido juntos,

cómo han bebido juntos.

Se han abrazado, se han besado. Personas que eran enemigos mortales.

Y la película trata de eso, de esa fiesta,

de esa alegría que produce el perdón en un entorno

que parecía imposible recuperar la paz.

Que para eso te has recogido, y no exagero, el mundo entero.

Bueno, no tanto, es un poquito exagerado.

¡Hombre, has viajado muchísimo! Muchísimo.

Hemos empezado primero en España, en Francia, en Irlanda, en México,

en Colombia, en Guinea Ecuatorial y en Ruanda.

Y al final, encuentras que en todos sitios,

te encuentras esa fiesta.

Realmente no necesitas irte hasta Ruanda,

te puedes encontrar que en tu propia familia,

se ha celebrado la fiesta de la reconciliación.

Y entre tus vecinos y odios históricos

que has heredado de sus padres, de tus abuelos,

pueden encontrar final feliz.

Y de eso trata la película, de buscar el final feliz

a las historias que parecen condenadas al fracaso.

¿Y cómo te metes en esta historia? Porque, claro,

era muy gordo proponer a determinadas personas

que se encontrasen.

Porque habría casos en los que, quizá,

el perdón ya existía antes, no lo sé.

Pero habrá otros en los que tú has propiciado ese encuentro.

Mira, te vi a contar...

Sin desvelar mucho, para ver la película.

Te puedo contar todo, no hay ningún problema.

Acompañé a una persona en Colombia

a visitar a la familia en la que él había matado al hijo

cuando tenía 21 años.

Íbamos juntos en el carro, como dicen en Colombia.

Él ya había pedido perdón a otras víctimas otras veces.

Pero cuando estábamos como a 50 o 100 m de la casa, detuvo el carro,

señaló la casa y dijo:

"Mira, yo entré aquella noche en aquella casa,

saqué al hijo y le pegué seis tiros".

Yo veo que le tiembla el cuerpo, literalmente, le tiembla.

Y me dice:

"Lo he hecho otras veces, lo de pedir perdón, pero cómo me cuesta".

Entonces, yo le dije: "Espérate en el coche, en el carro, y voy yo".

Pensando en preparar el encuentro. Porque en esa casa no lo esperaban.

Llegué a la casa, una casa muy sencilla.

Había una niña con el pie en alto, que se había caído de la bicicleta.

Le pregunté: "Qué te ha pasado".

Un poco por intentar hablar de algo para romper el hielo.

Y, de repente, la madre me dijo: "Dígale que venga".

Yo me quedé paralizado.

Y me dijo: "Porque esta noche soñé que Jesucristo me decía

que usted iba a venir a mi casa con el asesino de mi hijo,

dígale que venga".

Me volví al carro, le dije: "Te están esperando".

Él cogió una guitarra que compró de regalo para esa familia

porque sabía que tocaba la guitarra.

Cuando llegó frente a esta mujer, ella se puso en pie,

le abrazó bien abrazado, con fuerza, y le dijo:

"Esta es tu casa, yo soy tu madre y tú eres mi hijo.

¿Qué quieres tomar?".

Y estuvimos allí, no sé, dos o tres horas celebrando una fiesta.

Cantamos juntos, bebieron,

él dijo al final esta frase que también me sirvió

como título de la película:

"Jamás podré contar una historia más bonita,

un regalo más grande

que el que ustedes me han dado hoy con su perdón".

Y todo fue sencillo.

Todo fue sencillo, no pasó nada.

Como si no hubiera pasado nada entre ellos.

Ese fue un encuentro que viví en directo.

Luego, he vivido otros. Y siempre compiten en belleza unos con otros.

Y qué bonito que nos lo cuentes.

Pero, para llegar ahí, claro, antes de que se dé ese encuentro,

esa fiesta del perdón, ha habido una herida.

¿Por qué una persona puede hacer cosas tan gordas

como las que tú cuentas en la película?

Y otras que no se cuentan, obviamente,

todo no se puede contar,

pero no tenemos más que mirarnos cada uno de nosotros y decir:

"Pues a lo mejor, matar, no he matado a nadie; robar,

tampoco le he quitado nada a nadie; pero he podido hacer mucho daño".

Porque somos muy frágiles.

Yo no creo que una persona pueda decir:

"Yo eso jamás lo haría".

Yo le contestaría:

"Espérate a recibir los "inputs", las tentaciones,

no desees recibir lo que esa persona recibió.

No lo desees. No te sientas tan fuerte.

Y da gracias a que no te has visto en esa tesitura,

que has sido educado en el amor,

que has sido educado en la generosidad, la alegría,

en el perdón".

Pero hay situaciones en la vida...

Cuando conoces a personas como yo he conocido,

que han matado a 10.000 personas, 5000 personas, 300 personas.

Y conoces la historia.

Porque todos nacemos y vamos a la cuna directamente, inocentes.

Pero tú conoces la biografía de cada error

y no es que lo justifiques, pero sí lo comprendes.

Por eso pienso hoy: "¿Por qué Dios es misericordioso?".

Además de porque, de hecho, Él es amor y puro amor,

porque nos conoce, porque conoce el origen de la herida.

Te cuento también una historia que no está en la película.

Una chica y su hermana reciben la visita de un hombre y les dice:

"Oye, vosotras dos os apuntáis conmigo la guerrilla,

a matar gente".

Y la hermana mayor, que tiene 16 años, dice: "No, yo no". ¡Pam!

En ese momento, le han tirado

a la cara un ácido y le quema el 30% del cuerpo.

Y la hermana, le dicen: "¿Y tú? Pues ahora te vienes tú".

Y ella dice: "Vale".

Esa chica que aprende a matar y que empieza a matar,

al cabo de unos años, tiene una colección de víctimas terribles.

Claro, a lo mejor dices:

"No tuvo el valor heroico de decir 'Tírame también él ácido a mí'".

Sufrió un chantaje muy fuerte.

Otra persona que sale en la película cuenta:

"Yo era un estúpido adolescente a los 15 años

que creí que la violencia iba a poner

solución a los conflictos de mi país, Irlanda".

Y a los 15 años, un amigo le dijo: "Oye,

me voy a apuntar mañana al IRA, ¿te apuntas?".

Y dijo: "Hecho".

Y dice:

"En un instante, tomé una decisión que afectó totalmente mi vida.

Pidieron un voluntario para poner bombas en Londres y dije ¡Yo!".

Y estuvo cinco años poniendo bombas.

Y él dice: "Yo deseaba cada día ser apresado.

Y uno de los días más felices de mi vida

fue el día que me metieron en la cárcel".

Por fuera, él se quejaba, no se puso el uniforme.

Pero por dentro, decía: "Por fin acaba mi pesadilla".

Se sentía liberado.

Entonces, al final lo digo: tiene sentido eso de no juzgues.

No juzgues.

No podemos juzgar a las personas, no hemos estado dentro de su corazón

ni tenemos imaginación suficiente para decir:

"Si yo hubiera sido él...". No, tú no has sido él.

Por tanto, lo que hay que hacer, creo yo,

es abrazar las heridas de quien ha cometido errores y curarlas.

En eso, sí podemos dar ese paso.

Yo no sé qué te han hecho a ti, pero vamos a intentar curar esa herida.

Y el perdón abre esa opción.

El perdón no es "No has hecho nada".

No, claro que lo has hecho, tú vienes más herido que yo.

Queda más herido que ha hecho el daño que el que lo recibe.

Aunque por fuera, se vaya todo feliz.

Entonces, creo que el perdón nos enseña eso.

Abrazar las heridas de las personas que han cometido errores

y a reconocer nuestras propias heridas.

Porque a veces, hablamos mucho de "Yo perdonar a otros".

Ya, pero cuando uno pide perdón y recibe el perdón,

empieza a mirar con más amor las heridas de los demás.

¿Puede perdonarse uno mismo, Juan Manuel?

Para mí, esta es la peor tentación.

La tentación.

La tentación es cuando uno dice:

"¡Lo que yo he hecho no tiene perdón!".

"Lo que yo he hecho, ¿qué he hecho?

No tengo perdón, qué mal".

Es la peor tentación.

Es como el enfermo que se niega a sí mismo la curación porque dice:

"Es que lo mío es demasiado grave".

"Bueno, espérate, que aunque te hayan desahuciado,

vamos a luchar hasta el último minuto".

Y eso pasa por aceptar la propia fragilidad,

empezar a amarnos a nosotros mismos como somos,

no como nos gustaría ser.

Uno se hace a veces una imagen de sí mismo virtuosa, modélica,

perfecta, ejemplar, que hace lo que dice.

Y cuando empiezas a ver que la vida real no es así

y que cometes errores,

incluso en aquello que tú tienes claro que no debes hacer

y lo vuelves a hacer mal,

tienes que aprender a vivir con un poquito de humor

tu propia limitación.

Y creo que puede ayudar este consejo,

que es algo que yo le digo a Dios:

si a ti,

mis pecados no te apartan de mí,

tampoco yo me voy a apartar de ti cuando peque.

Es decir, si Dios no nos rechaza después de pecar,

¿quién soy yo para auto rechazarme?

Si Dios me ama cuando peco, ¿quién soy yo para no amarme?

No disfruto de mi pecado, no deseo repetirlo,

pero empezaré a llevar con más humor mis propios fallos,

asumiendo que no soy como me gustaría ser, sino como soy.

Y ya, si voy mejorando, celebraré la mejoría.

Pero creo que un principio de buen humor

es aceptarse cada uno como es. Queriendo mejorar,

pero sabiendo que esa mejoría no sucede así de repente.

Pues esta película, "El mayor regalo",

se estrena el próximo viernes.

Una película que no está edulcorada.

Está puesta dentro de una historia amable, digamos,

pero es real como la vida misma. Todas las historias son reales.

Y nos vamos a salir del cine con cosas a las que darle vueltas.

Sí.

Sobre nuestra vida, aunque no hayamos matado y...

Digamos que no está edulcorada artificialmente

porque es muy dulce de por sí.

Yo pienso en la parábola del hijo pródigo y dices:

"Uy, qué mal empieza esto, un hijo que se va de casa,

esto va fatal".

"Espérate, que no ha terminado, que termina en fiesta".

Entonces, esta película le pasa eso.

Tiene un final feliz.

Siempre que hay un perdón, arranca de una herida, de una agresión,

Bueno, espérate, que el final feliz está por llegar.

Y lo bonito es que no hay historia que no pueda tener final feliz.

No hay una que digas:

"Es imposible de arreglar, esta está muy mal, esta se estropeó".

Uno piensa en el genocidio de Ruanda,

800.000 asesinatos en 100 días.

Y vas viendo cómo se van cerrando las heridas y dices:

"Guau, qué pena que haya sucedido,

que esta fiesta se celebre por lo que sucedió.

Pero qué maravilla de fiesta.

Merece la pena celebrarse y bailarla".

Y qué camino nos queda por delante.

Porque además hay que aprender de los errores.

Hay una parte positiva que es la reflexión:

¿se podría haber evitado esto? Pues sí.

Y en "El mayor regalo", aparte de contar las historias del perdón,

de algún modo, hay un hilo conductor de ficción, con mucho humor,

muy divertida,

que invita a reflexionar sobre cómo evitar los daños en el futuro.

Y se pueden evitar.

Pues, Juan Manuel Cotelo, felicidades.

A partir del viernes, vamos a ver la película.

Aquí, ya saben que funciona mucho que cuantas más personas

vayamos a ver la película, más tiempo está en cartelera

y más oportunidades estamos dando a otras que, bueno,

igual si no han visto este programa

o no han visto la promoción que se haya hecho,

no se han planteado verla.

Hay que verla para que pueda estar mucho tiempo en cines

y podamos ser muchos los que disfrutemos de ella

porque creo que va a ser una fiesta para todos.

Y la primera semana importa más que las demás.

Mucha gente no lo sabe, que es cierto.

Si funciona bien la primera semana,

luego hay otras salas y otros países que se animan a ponerla.

Hay que ir esta semana.

Venga, pues todos al cine. Juan Manuel Cotelo, gracias.

Y hasta pronto porque seguro que en tu cabeza ya hay más cosas.

Me fui de aquí la otra vez pensando:

"Cómo hago para volver, voy a tener que hacer una película".

Ya empiezo con la siguiente.

Gracias por confiar en nosotros. A ti, María Ángeles.

Nos quedamos con más cine, nos lo cuenta Lucía González Barandiarán.

El hombre tiende hacia lo trascendente

y busca lo más profundo de su ser.

Grandes papas como Pío XI,

Pío XII o el recientemente canonizado Pablo VI,

hablaban de la importancia del cine

como un instrumento catalizador para el alma.

Tanto para el bien como para el mal.

Por eso nos pedían que fuéramos exigentes con lo que veíamos,

que no miráramos sin criterio, sino que intentáramos escoger bien

lo que veíamos porque nuestra alma, en muchas ocasiones,

depende de ello.

Pues bien, desde hace 15 años, nada menos,

se celebra la Semana de Cine Espiritual en la que se intenta

poner este granito de arena para educar a los más pequeños.

Para este año, las películas son

"Campeones" que yo creo

que es el gran éxito del pasado año en las salas españolas.

"A ver cómo os como os movéis.

Perdón ".

"Un saco de canicas", basado en un "bestseller",

que también es de lectura obligatoria

en muchas de las escuelas españolas.

La película que habla sobre la Navidad en animación,

"Se armó el belén".

Una historia de superación llamada "Wonder".

Si no la conocéis, también para los adultos es recomendable.

Sobre un niño que está desfigurado y, por ello,

se siente inferior a los demás.

Aunque por dentro es mucho mayor que nosotros.

"La cabaña",

es quizá la más trascendente de todas las propuestas a de este año.

Que nos cuenta un caso tristísimo

de un hombre que pierde a su hija,

pero se encuentra en una cabaña con la Trinidad:

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Y, por último, "Paddington",

la historia de un famoso osito británico, sus aventuras,

que tanto ayudan a una de las familias en Inglaterra.

Así que estas son las propuestas para los más pequeños,

pero también y en colaboración con la Semana de Cine Espiritual,

está la Muestra de Cine Espiritual, esto ya para un público más adulto.

Comienza con la primera muestra en Barcelona, en noviembre.

Y, entre los títulos escogidos,

se encuentran la maravillosa "La aparición",

que fue recientemente estrenada en cines,

que narra la historia de un periodista

que quiere investigar supuestas apariciones en Francia,

apariciones marianas.

También una película que aún no ha llegado salas,

pero de la que hablaremos, que se llama "La oración".

Que ganó el premio al mejor actor

en el Festival Internacional de Cine de Berlín, la última edición.

También aparece en esta muestra la película "Silencio",

del director Martin Scorsese.

Estuvo en nuestras pantallas hace cerca de dos años.

Cuenta la historia de unos jesuitas en Asía.

Además, dentro de la Muestra de Cine Espiritual,

pero en concreto de Barcelona, se va a hacer un ciclo muy especial,

una retrospectiva

de uno de los grandes directores de cine de temática espiritual,

Dreyer, que fue director, entre otras,

de "La pasión de Juana de Arco" o de "Jesús".

Quienes estéis en la ciudad de Barcelona,

os invito a formar parte de la Muestra de Cine Espiritual,

en concreto de Barcelona, del 15 al 30 de noviembre.

Y, bueno, para todos los demás, desde noviembre a mayo,

la Semana de Cine Espiritual, la Muestra de Cine Espiritual,

ya sabéis, como decían los papas:

"Intentad formarnos desde dentro viendo cine

para poder crecer hacia fuera".

Así que os esperamos en las salas y hasta muy pronto.

Bien, así no se despedimos.

Será, si Dios quiere, hasta la próxima semana,

que estaremos encantados de estar juntos en "Últimas preguntas".

Hoy no se despedimos con una sugerencia:

si tenemos alguna cosa por la que tengamos que pedir perdón,

por la que tengamos que perdonar o perdonarnos a nosotros mismos,

no la olvidemos.

Que, como bien hemos hablado con Juan Manuel Cotelo,

es el mayor regalo.

Hasta la próxima semana.

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Últimas preguntas - El mayor regalo

04 nov 2018

Además, nuestra especialista en cine Lucía González Barandiarán nos invita a participar de la semana de cine espiritual que comienza este mes de noviembre y tendrá lugar en diferentes sedes de nuestro país. ¡Apúntate a la tuya!

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  1. Moisés NG

    Grandiosa película. Aconsejable 100%. Para todos aquellos sobre todo que buscan el perdón y estudian el perdón. Para todos aquellos estudiantes de Un Curso de Milagros. Para todos aquellos que aún no saben lo que es perdonar. Para todos aquellos que su nivel de rabia supera con creces al de paz y amor. En fin...para todos. Muchas Gracias al director y los que hicieron posible este super grano de arena. Un ejemplo claro amor. Este es el camino.

    20 nov 2018