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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - El gran libro de las emociones - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Estoy encantada, por supuesto,

de que estén ustedes para participar

de esta conversación, y que nos acompañe

quien hoy ha tenido a bien, una vez más,

dedicarnos un ratito en el programa.

Ella es María Menéndez Ponte. Bienvenida, María.

Hola, María Ángeles. ¿Qué tal?

Encantada de que estés con nosotros aquí

en "Últimas preguntas".

Como digo, una vez más,

porque continuamente estás publicando cosas interesantes

dirigidas especialmente a los más peques,

a toda la familia,

porque cuando lees un cuento a un niño

tú te estás empapando también de la historia.

En esta ocasión nos hemos querido fijar,

especialmente, en este libro, "El gran libro de las emociones".

Porque sí, hoy vamos a hablar de emociones.

Son 30 cuentos, y 30 fichas dirigidas a los padres,

y a los educadores,

para gestionar las emociones y crecer felices.

Al final es a lo que todos aspiramos, María.

A ser felices...

Es que es lo más importante.

¿De qué te sirve tener un trabajo estupendo, y tener mucho dinero,

muchas cosas, si al final no eres feliz?

Pues, de nada, así que yo creo,

que el tema emocional es el que te ayuda,

porque los niños cuando gestionan mal sus emociones, niños y adultos,

te genera conflictos.

Y el conflicto es tan entorpecedor en la vida...

Es tan ingrato.

Y revoluciona a todo el mundo para mal.

Entonces creo que es muy muy importante,

el que los niños aprendan desde pequeños

a gestionar esas emociones que les desbordan.

Realmente un niño pasa del 10 al cero,

en cuestión de segundos.

Se encienden, y prende aquello en una rabieta,

y pobres, no lo controlan, y lo pasan mal.

Lo pasan mal los padres, y lo pasan mal los niños,

y creo que es bueno el tener, al menos, referentes,

y en un cuento dónde ellos se identifiquen, y les ayude.

Creo que eso es lo que tratamos de conseguir.

Además son cuentos...

Yo he puesto en práctica algunos,

aparte de leer el libro he puesto en práctica algunos,

o lo he intentado, y sí que es verdad

que son cuentos magníficos para contarlos leyéndolos,

pero son magníficos también,

y sobre todo con esa guía que aportas para padres y educadores,

para de pronto tener los personajes aquí,

y en el momento en el que surge la emoción

te acuerdas de tal cuento u otro.

Exacto, exacto.

Del protagonista del cuento en concreto...

Y piensas: ¿te acuerdas de lo que le pasó?

A mí parece que te ha salido ahí un clic muy bueno, María.

Sí, yo lo he comprobado también

con mi nieto mayor que tiene tres años,

y está en ese momento de rebeldía,

de preadolescencia que se marca ya ahí un poco,

tan pronto en dos segundos pasa a discutir una cosa,

la misma desde dos punto de vista

de no tener nada que ver, y dices:

"¿Pero no estabas diciendo esto, cómo ahora esto otro?".

Y con esto lo he visto, porque él mismo...

De hecho, los cuentos que a él más le gustan

son aquellos que hablan de sus problemas.

De lo que él está viviendo, claro, claro.

De esos conflictos interiores, de ese 'Chikimonster',

de la rabia que sale gritan, y en ese momento no se dan cuenta.

Pero es verdad lo que dices, cuando va a caer es un...

Piensan: "¡Uy 'Los Chikimonster'...".

(RÍEN)

Y de pronto es como... ¡Ups!

Algo que les hace...

Desconectan, ¿no?

Desconectan de ese mundo irracional, y de pronto,

se racionaliza un poco con esa palabra. Y...

Y además hay cuentos para todo,

como hay una variedad inmensa de emociones...

Yo no sé si se te ha quedado alguna, pero creo que están todas.

Hablas de la tristeza, del aburrimiento,

cuántos padres dirán, "¡Ay, el aburrimiento!

Sí, lo necesito".

De la compasión, del bullying, hablas de la muerte,

de la gratitud, de la vergüenza, de lo que es diferente, del amor...

Es decir, hemos hablado de niños, de tu nieto, por ejemplo,

que tiene tres años,

pero es un libro que se puede trabajar

para un abanico de edades muy amplia.

Exacto, incluso hasta los adultos.

Yo creo que igual

son los que más falta le hace, los padres.

Vivimos en una sociedad que va todo tan rápido,

que hay tan poco tiempo para las cosas importantes,

que son realmente las que cuentan, pero no, no hay ese tiempo.

A veces, a ellos les ayuda una reflexión de ese tipo,

o conectar con lo que le está pasando a su hijo,

a través de una historia, yo creo que sí, que es una...

Y el momento, además, de ir a dormir,

de contarle el cuento, de cuándo uno está relajado...

Donde uno está bien.

Creo que para los padres igual hasta más interesante, incluso,

que para los niños.

Igual este tema de emociones, María, no lo manejamos...

No digo ya solamente con los niños, sino nosotros mismos, los adultos,

igual no conocemos demasiado del mundo de las emociones,

y ¿cuántas cosas se desactivarían prácticamente al instante,

si fuésemos capaces de reconocer y afrontar esa emoción?

Desde luego.

Yo creo que, en la sociedad de hoy, es precisamente ese punto que falta.

Por lo que decimos, por ese mundo de estrés,

de tener cosas...

Estamos equivocando la mirada, entonces, aterrizar de pronto,

como el cuento de "El hombrecito feliz",

que a mí ese me encanta,

porque es verdad,

parece que hoy en día el tener cosas es lo que cuenta,

o ser más que el otro...

Ese mundo de apariencias,

porque en las redes sociales todo el mundo en el postureo, ¿no?

Y de pronto dices:

"Caramba, es verdad, si no hace falta tanto".

Y la felicidad no tiene nada que ver con el tener,

que los niños de hoy sí que lo asocian.

Es el momento de cambiar el punto de vista de las cosas.

O por qué las mermeladas... ¿Por qué son tan buenas?

Bueno, porque hay ese amor,

ese punto que pones ahí de emoción, de sentimientos,

y que creo que acompaña a todo lo que es bueno y bonito.

Lo bueno y bonito no puede ser

si no está acompañado de esa emoción positiva de amor.

La cocina, por ejemplo,

no es lo mismo algo hecho con mucho amor,

que algo rápido, de cualquier manera.

Y sí, hay muchas emociones, desde la propia autoestima,

que creo que es tan muy importante, para los niños,

además, que no saben gestionarla.

Y ese ratoncito Miguelito...

Hasta que no se ve en unos espejos potente y grande...

Y es el cómo tú te ves.

Si tú te ves siempre pequeñito, al final, te encoges. Es normal.

Y ves que los demás, pues nada,

que me quiten el queso que he cogido...

Como que no tienes derecho a nada.

Y de pronto tú mismo cómo te puedes ir haciendo fuerte,

haciendo una autoestima poderosa

porque te estás viendo en un espejo y:

"¿Oye, ese soy yo?

Pues sí, eres tú pero de otra manera".

Y bueno, sí, son emociones que va desde la compasión,

que en este mundo es tan importante,

porque es verdad que los conflictos

de hoy en día muchas veces vienen por ahí,

por no sentir compasión por el prójimo,

vas en tu mundo,

vives en tu mundo de que todo está bien,

de que "crees que está bien".

Porque un mundo dónde todo está bien no existe.

Y de pronto, un día un "chip", ves mendigos por todas partes,

pero no conectas nunca,

y de pronto aquí, por algo, los niños han conectado,

sea un mendigo, una persona discapacitada...

Por ejemplo, esta película que ahora está en alza,

"Campeones", y ese entrenador que va todo chulo

porque ha entrenado gente muy buena, y se encuentra con chavales

que le dan una lección de vida tan impresionante,

que dices: "¡Ostras!".

Eso es un poco lo que este cuento, o los cuentos transmiten.

La idea es esa...

Es la idea impactar un poco.

Y que te cambie el "chip" de diario, que vas como una moto,

y de pronto te pares y digas: "No, no, aquí hay algo".

Hablas de emociones, pero tras leerlo,

y la conversación que estoy teniendo contigo,

que igual podíamos estar hablando de valores.

Todo está tan conectado.

Es que va conectado.

En el mundo faltaron valores porque no hay empatía.

Si tú no tienes empatía...

Hay un mundo muy narcisista, de que el "yo" del niño...

Los padres, "mi hijo es el mejor". Y para él todo lo mejor.

Incluso se va muchas veces a desacreditar al profesor

porque su hijo tiene la razón.

Y claro, eso es crear un mundo un poco de "Chikimonster".

De monstruitos.

Y bueno, creo que en ese sentido,

estos cuentos ayudan a aterrizar,

y ayudan a que ese narcisismo no...

Y ver, por ejemplo, la frustración,

el nivel de frustración cómo afecta.

En el mundo de hoy,

a los niños les cuesta una barbaridad por eso,

porque siempre son los reyes de su casa,

sus padres lo sobreprotegen, el "no" no existe,

que no haya competiciones para que no gane nadie...

Qué cosa más absurda, si el mundo es luego al revés,

así que tienes que darle armas a ese niño

para que sepa aguantar frustraciones.

El mundo está lleno de ellas.

Porque puede ser una chica que te gusta y que luego te deja;

un suspenso que tú has estudiado mucho,

y por lo que sea suspendes...

Pues hay que enseñar al niño a fortalecerse ante todo eso.

Y a mí me gusta también el de los "Piratas",

porque van todos como sobrados...

También es ese mundo de hoy aparente,

de cachas, ya con la imagen esa de unos tíos musculitos,

ya está todo hecho...

Y de pronto ven a unos piratas enclenques ahí,

que dicen: "¿Dónde van estos?". Despreciándolos.

Y luego resulta

que son los que resisten todas las pruebas.

Yo creo que sí, que me ha gustado mucho el cambiar ese "chip",

de dónde está el valor de las cosas.

Y lo que dices tú,

la gestión de una emoción lleva valores,

y los valores que hay hoy en día

están equivocando el foco de dónde poner esos valores.

Pues en este libro lo enfocas perfectamente.

Sin duda, "El gran libro de las emociones",

firmado por María Menéndez Ponte que hoy nos ha acompañado,

y con ilustraciones de Judi Abbot.

Increíbles.

A mí me parecieron preciosas, y tienen alma.

Yo creo que han cobrado los cuentos vida,

y luego las fichas de la nave espacial,

que es un equipo de psicólogos,

y que dan esa ayuda a los padres en pocas palabras,

que hacen falta para saber cómo gestionar un conflicto,

o cómo mejorar una emoción,

o cómo capacitar a tus hijos

para que alcancen un grado de inteligencia importante,

y estabilidad, y felicidad, lo que decíamos,

esa felicidad que viene de gestionar bien.

Y que nos viene bien a todos.

Pequeños y adultos. Es un libro para toda la familia.

"El gran libro de las emociones".

Escrito por María Menéndez Ponte,

y que lo encontramos en Duomo Ediciones.

Magnífica edición, por cierto.

María, muchísimas gracias, hasta pronto.

A ti, María Ángeles, me ha encantado.

No paras, sigues sin parar...

La verdad es que sí...

Es una vorágine de edición.

Estaremos encantados de que vengas prontito

y nos cuentes más cosas.

Mientras, te invitamos al teatro

porque nos hemos colado en una matinal de "33 El Musical",

esas representaciones dirigidas especialmente

a los más pequeños, a los jovencitos de la casa.

Que además, tiene una propuesta didáctica magnífica

en la página web del musical,

y hemos querido conocerlo un poco más por dentro,

y sobre todo a uno de los actores,

aunque ya ha estado con nosotros en el programa,

pero sí que queremos abordar con él, entre otras cosas,

cómo puede vivir,

o cómo vive su sacerdocio sobre las tablas en "33 El Musical",

hablemos con el padre Damián María Montes.

(Música)

Buenos días, Damián.

Buenos días, María Ángeles. ¿Qué tal? Un placer.

Ya habías estado en nuestro programa anteriormente,

hace tres años, o cuatro, no recuerdo bien,

pero es que ahora nos volvemos a encontrar

en el que está siendo ahora tu espacio natural.

Nunca mejor dicho.

Rodeado de madera y además en un lugar artístico,

parece que estamos en plena naturaleza, al menos,

naturaleza del arte.

Sin duda, naturaleza "33".

Que la gente se quiera...

Que la gente se quiera es el centro de este musical,

el centro que nos reúne a todo el elenco.

El centro que nos reúne a toda la compañía,

y también a todas las personas que vienen a vernos.

Ojalá, que cuando salgan de ver el espectáculo,

la gente quiera querer.

Christian Escuredo,

cuando estuvo en el plató

hablándonos del personaje que él interpreta, Jesús,

nos contaba cómo se había metido, cómo se había preparado

la figura de Jesús de Nazaret.

Incluso se fue a Tierra Santa.

¿Tú cómo te has preparado,

cómo te has metido en el personaje de Andrés?

Tengo que confesar,

que ahora conozco más a San Andrés que antes,

aun siendo sacerdote.

Bueno, San Andrés es el hermano de San Pedro,

cosa que no recordaba, la verdad,

hasta que afronté el personaje.

Es el hermano de San Pedro, son pescadores,

es un personaje que siempre

es como de segunda línea, no es protagonista, sin embargo,

sí que aporta cierta ternura a la escena

porque es el primero que recibe la llamada de Jesús.

También así aparece en el Evangelio.

Y bueno, yo lo afronto

con ese reto de intentar entrar en esas personas

que se sintieron llamadas por primera vez por aquel hombre

que se llamaba Jesús, y que cautivó su corazón.

Habitualmente, como decimos, interpretas el papel de San Andrés,

pero en las matinales que hay para escolares,

si en algún momento,

Christian Escuredo que es el protagonista,

no puede estar por las tardes,

pues tú, Damián, haces el papel de Jesús.

¿Qué significa este Jesús para ti?

Es un reto maravilloso.

Muchas veces me han dicho:

"Bueno, tú ya te metes en Jesús todos los días

cuando celebras la Eucaristía".

Pero es diferente.

A mí me gusta, de hecho, diferenciarlo.

Me gusta que el personaje de Jesús que interpreto

no sea tanto interpretado, cuanto vivido desde la verdad.

Y para eso tengo que hacer un ejercicio

de tratar de pensar cómo miraría Jesús.

Cómo abrazaría. Cómo cantaría.

O cómo bailaría, si fuese el caso.

Tratar, no de pensar cada gesto hacia dónde lo quiero dirigir,

sino de dejarme llenar por el personaje,

dejarme vivir por Jesús,

aunque no he llegado a ese estado que dice San Pablo que es:

"Dios el que vive en mí",

pero me encantaría que en cada función que realizo

e interpreto a Jesús, esa fuese la realidad.

Que Jesús sea el que está dentro de mí.

Y que la gente así lo pueda recibir.

¿Y cómo es el Jesús que vemos, que nos transmite,

que nos presenta el "33 El Musical"?

Es un Jesús cariñoso, un Jesús divertido,

un Jesús crítico,

un Jesús también muy profundo,

muy hondo, que descubre la voluntad de Dios

y quiere realizarla,

y luego también es un Jesús muy digno.

Esta nota de dignidad es muy de Toño y de Rebeca,

los directores.

Ellos han querido también reflejar a un Jesús "digno".

Muchas veces me han repetido:

"No, aquí no queremos a un Jesús derrumbado

por el dolor o el llanto,

sino que a pesar del dolor, la dignidad por encima".

Jesús como esa persona

que es capaz de afrontar el dolor desde el amor pleno,

y desde la confianza de que el Padre está detrás.

¿Y cómo se vive esto en el mundo en el que tú ahora

te estás desenvolviendo, día a día,

en el mundo de los artistas?

Llevamos más de 90 funciones, y casi a punto de cumplir las 100.

No es fácil hoy día en un musical aquí en Madrid,

y es una buena noticia.

Eso significa que ha habido tiempo para mucha vida, como compañía.

Yo creo que es un musical que genera preguntas hacia fuera,

a las personas que vienen a disfrutarlo.

Y también hacia dentro,

a las personas que interpretan a los personajes.

No he tenido la oportunidad de hablar con Guillermo,

que interpreta, por ejemplo, a Judas, sobre esto en concreto,

pero estoy convencido de que interpretar a Judas,

o a María Magdalena, o a cualquier otro personaje,

si lo afrontas desde la honestidad del actor propia,

y de dejarse abrazar por el personaje,

sin duda, que Guillermo tendrá preguntas

sobre cómo vive este personaje la traición.

¿Desde el amor o desde la capacidad de pensar que salvaba,

y sin embargo, la fastidió?

O María Magdalena, otro personaje

que trata mucho en relación cariñosa con Jesús, ¿no?

Y desde ese fácil amor que surge entre la persona

que acaba de quedar cautivada por otra.

Cuando me pregunto sobre la vida de la compañía,

creo que es un musical que genera preguntas,

ya lo he dicho, y segundo,

que genera también que la compañía viva de una manera,

quizás diferente,

a cómo lo pueden vivir otras compañías.

Yo al menos así lo trato de vivir,

que mi presencia dentro de la compañía

sea también un punto distinto...

No sabría decir cuál es la definición exacta,

pero un punto de unión,

un punto de cariño, un punto de Dios

en medio de la compañía, y creo que así lo vivimos.

Queremos conocer también la impresión

de algunos de tus compañeros,

por ejemplo, de Jorge González que interpreta el papel de Santiago.

Soy creyente.

Tengo fe en Jesús.

Y poder estar transmitiendo este mensaje a la gente,

un mensaje de amor y fe, lo estoy viviendo con más emoción,

de lo que sería hacer un musical sin más.

Es un musical que no entiende de religiones,

no sé si eres católico, evangelista, da igual lo que seas...

Es un mensaje directo de amor.

En el musical estáis dos sacerdotes,

Toño Casado, el creador del musical, y director,

y tú, religioso redentorista.

Y bueno, aquí, vuestra función, la tuya como actor,

la de Toño como director, creador del musical,

pero sois sacerdotes,

¿cómo se vive en el backstage?

Me gusta que me hagas esta pregunta,

a menudo pienso en el Papa Francisco,

cuando presentaba la Iglesia y decía:

"Me gustaría una Iglesia que no creciese por proselitismo

sino por atracción".

Pues, yo trato que mi presencia sea por atracción,

no por proselitismo.

Es decir, no me sitúo aquí dentro de la compañía

como un espacio pastoral, de catequesis,

no, yo creo que ya hay otros ámbitos para ello,

sino que me situó como un creyente, un sacerdote,

en medio de una compañía de artistas.

Y eso genera no solo atracción,

en algunas personas que se puedan acercar a preguntar, dialogar,

o algo parecido, sino que, además,

elimina ese otro concepto del proselitismo

puesto que no me sitúo ahí para convencer a nadie

de aquello que yo vivo.

Sino que lo que soy, y lo que vivo,

lo comparto con el resto.

También me acuerdo mucho de la escena de Jesús con Zaqueo,

lo baja del árbol, y le invita a cenar, ¿no?

En su propia casa, y se autoinvita, digamos, Jesús:

"Hoy quiero cenar contigo".

Y ese encuentro, esa cena,

hoy diríamos tomando algo con los amigos,

transforma a la otra persona.

Así que, así me sitúo.

Desde el respeto profundo a mis compañeros,

y también desde esa sensación

de que ojalá mi testimonio les atraiga.

Y es que precisamente de eso va el musical.

Totalmente.

Es cómo se sitúa uno ante la fe, que siempre es la eterna pregunta.

Si quiero meter la fe con un embudo a la gente,

y a la fuerza,

o quiero que la fe se convierta en un proceso,

que la otra persona vaya asumiendo poco a poco, quizá, si quiere,

y también desde la libertad que nos ha dado Dios.

Este musical se sitúa en esa clave.

Desde la libertad profunda,

de que la otra persona se pueda hacer preguntas, o no.

Pero es un musical que le va a pinchar, sin duda.

Al menos, va a cuestionar algunas cosas.

En el musical hay un reflejo,

hay una imagen de una Iglesia amplia,

de una Iglesia plural,

hay una imagen también crítica de la Iglesia...

Yo creo que tenemos una tentación eterna,

porque cuando uno mira la historia ya se ha dado en otras épocas,

la tentación de confundir la unidad con la uniformidad.

Es decir, a veces veo que hay gente

que quieren que todos sean uniformes,

que todos los curas seamos iguales, y todos los creyentes sean iguales,

que todos caminemos de la misma manera,

que todos hagamos lo mismo,

y sin embargo, eso que es uniformidad, a veces,

no tiene por qué ser unidad.

Creo que lo bonito sería, que diésemos espacio a la unidad,

es decir, nos sentimos creyentes todos.

Pero, vivido desde la pluralidad.

Y desde lo que cada uno pueda ofrecer.

Me parece muchísimo más rico,

que tú ofrezcas a la vida religiosa o creyente

tu perfil desde lo que eres, y yo pueda aportar lo mío.

Que no tengamos por ello por qué cortarnos con la misma tijera,

o el mismo patrón.

Por cierto, este musical lo conoce el Papa Francisco,

de hecho, hace muy poco unos días, ha tenido un encuentro

con el creador y director del musical,

con Toño Casado, vamos a ver de qué hablaron.

Él me animó a traducir "33, El Musical",

a llevarlo por el mundo,

hacer que sea una herramienta de evangelización

para el mundo de hoy,

porque es cierto que la cultura y el arte puede ser ese sitio,

ese lugar de encuentro entre la Iglesia y la sociedad.

Fue un momento muy divertido, muy emotivo, y también muy sencillo.

Porque él es muy sencillo.

Y con una gran profundidad también.

Yo salí super animado a seguir haciendo todo lo que hago,

y cómo me lo ha mandado el Papa, lo tengo que hacer.

Damián, ¿invitamos a los espectadores

a que vengan a vivir "33, El Musical"?

Por supuesto.

Os invitamos a venir a este espacio "33", una maravilla,

donde lo primero que os vais a encontrar

es un lugar lleno de madera para sentiros en casa.

En ese Nazaret que hizo realidad el sueño de Dios con Jesús.

Y segundo, vais a disfrutar de un maravilloso espectáculo

en el que se os va a lanzar algunas preguntas,

algunas preguntas para vuestra vida,

y algunas preguntas para vuestra comunidad

o grupo de amigos, en definitiva, saldréis de aquí diciendo:

"Oye, ¿quiero amar un poco más? ¿O cómo está mi amor".

Ojalá que sea para bien.

Así nos despedimos nosotros,

les emplazamos, si lo desean,

hasta la próxima semana.

Estaremos encantados de encontrarnos aquí,

en "Últimas preguntas".

Hasta el próximo domingo.

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Últimas preguntas - El gran libro de las emociones

10 mar 2019

El miedo, la envidia, el amor... este domingo hablamos de las emociones y cómo abordarlas con los niños a raíz del último título publicado por la escritora María Menéndez Ponte. Emociones como las que transmite "33 el musical", el espectáculo sobre la vida de Jesús.

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