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Para todos los públicos Últimas preguntas - Elsa González - ver ahora
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Saludos, amigos, bienvenidos "Últimas preguntas".

Es un gusto poder compartir este rato aquí con ustedes

y con la persona que hoy nos acompaña.

Me encanta que esté una vez más,

porque ya había estado en el programa, Elsa González.

Bienvenida. Buenos días, María Ángeles.

Y a todos tus espectadores.

Podríamos contar el currículum extenso e intenso de Elsa.

Por edad, no por contenido, pero bueno.

Por trabajo, por dedicación y por vocación.

Pero yo hoy me voy a quedar con periodista con mayúsculas.

Ahí, yo creo, en lo profesional englobo todo.

Y yo diría que, en lo personal, también engloba muchísimo.

Hoy está aquí Elsa con nosotros, había que buscar un pretexto,

ya saben que esto es necesario y, entre otras razones,

está porque la Conferencia Episcopal,

a través de la Comisión de Medios,

en esta edición de los Premios Bravo

le ha concedido a ella el Premio Bravo Especial.

Como además pudimos ver hace unas semanas en el programa.

Lo primero que te digo, Elsa, pues que felicidades.

Muchas gracias.

La verdad es que el jurado fue osado al concedérmelo a mí.

Pero yo estoy encantada, estoy contentísima.

Entonces, bienvenido.

Uno no recibe premios todos los días.

Así que bastantes problemas tiene el periodismo y los periodistas y,

bueno, cuando llegan estos momentos, pues es un placer recibirlos.

Ahora hablamos también de eso.

Durante ocho años, has sido, dentro de tu carrera,

durante ocho años,

te has dedicado a la profesión en el sentido, no sé si decir,

corporativo de la palabra, como presidenta

de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

Ahí tenemos mucho que contar también.

Pero cuéntame antes cómo llegas el periodismo.

¿Qué te lleva a ti a decir: "Yo voy a contar lo que pasa"?

La verdad es que la vocación fue muy temprana.

Yo, parece mentira, pero a veces,

cómo la lectura de un libro puede abrirte...

Hombre, no una vocación, me imagino que eso iría dentro,

pero sí te despierta.

Yo leí un libro tan sencillo como "Ana, aprendiz de periodista".

Yo tendría 10, 11 años, algo así.

Bueno, tenía claro desde entonces que yo quería dedicarme a esto.

Y fíjate cuántos años han pasado

y cada vez que veo una página en blanco

o una posibilidad, un micrófono, digo:

"Bueno, qué poder tiene el periodismo

para cambiar el mundo".

Claro, para mejorar el mundo además.

Pero si eso lo hacemos con profesionalidad.

Hablar de tu presencia en los medios de comunicación

es haber tocado todos los palos: en prensa, en televisión,

donde además ahora estás de un modo otra vez un poco más activo,

sobre todo, en tertulias; pero, sobre todo, radio.

Además, ustedes, cierren los ojos cuando hable Elsa

y esa voz, esa elegancia.

No lo he dicho, pero para mí,

Elsa González como periodista es muchas cosas,

pero una de ellas es el periodismo elegante.

Cierren los ojos, aunque estemos en la tele,

y escuchen Elsa.

Te lo agradezco porque lo valoro mucho.

Creo que hay que cuidar el fondo y la forma,

en la radio, la televisión,

en la prensa, ahora mismo digital, impresa, no importa.

Pero la radio ha sido mi vida.

Yo empecé en el periodismo impreso,

en el diario Pueblo, haciendo unas prácticas.

Aquello era poco más que un verano, pero me abrió un mundo.

Todavía recuerdo aquellos momentos y aquel ascensor en Pueblo,

de esos, sin fin, bueno, pues que le marca a uno.

Y algunos compañeros que conocí entonces.

Me acuerdo de Paco Pérez Abellán;

de un dibujante, Molleda.

Bueno, y tantos,

Julián Barriga, que llevaba la información parlamentaria.

Después he trabajado en revistas,

en Dunia, en Sábado Gráfico.

Pero llego casi por casualidad a la radio, a la Cadena Ser

y la verdad es que ahí encontré que ese era mi mundo.

Y me parece apasionante.

He trabajado, como dices, mucho en televisión después.

Pero como la radio,

me parece un medio con unas posibilidades enormes.

Es un medio cálido, que llega al oyente,

que tiene que concentrarse además para recibirlo, pero que,

al mismo tiempo, puede estar ejercitando cualquier actividad.

Comentábamos antes que has estado ocho años como presidenta

de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

Vamos a hablar un poquito de la profesión,

a veces defenestrada,

a veces incomprendida,

a veces muy desconocida aunque resulte paradójico, yo creo,

los medios de comunicación,

los periodistas que estamos en tantos sitios,

pero sigue siendo muy desconocida la profesión como tal.

Comentabas en un discurso, magnífico, por cierto,

si tienen ocasión de leerlo o de verlo

en la página web de la Conferencia Episcopal,

destacas en esos ocho años

la obsesión del equipo que liderabas

por fortalecer la calidad y la ética.

"Llegamos en plena crisis,

con un modelo de negocio periodístico

que hacia aguas

y que ocasionó EREs, cierres de medios, precariedad.

Este equipo trabajó intensamente

para fortalecer la calidad y la ética.

Solo así, el periodismo

cumple su función de control al poder

y ayuda a generar

una opinión pública crítica y libre."

La calidad y la ética, han sido como los dos pilares.

Nosotros llegamos

a la Federación de Asociaciones de Periodistas de España

con un equipo directivo muy valiente también.

En un momento verdaderamente complicado, cuando...

En plena crisis.

En el mundo de la comunicación comienzan los EREs,

despidos, cierres de medios.

Inauguramos un Observatorio de la Crisis.

Cada semana, íbamos apuntando el número de periodistas

que perdían los medios,

el número de despidos de periodistas,

de destrucción de puestos de trabajo y de cierre de medios.

Fue un momento muy complicado,

fue la gran transformación del mundo impreso al digital.

La publicidad en el papel era muy cara

y, sin embargo, en Internet, es baratísima,

está tirada. Claro, así no puede sobrevivir.

Estamos habituados, además, a recibir la información gratis,

especialmente, en España.

Y no sé si valoramos

suficientemente el papel del periodismo.

Porque si antes, bueno,

estábamos habituados a que eso fuese

por esos cauces Gutenberg de toda la vida,

de pronto, vemos que abrimos un ordenador;

ahora, en nuestro terminal, en nuestro teléfono, en un iPad,

y recibimos la última hora de cualquier cosa.

Por las redes sociales, por un medio de comunicación...

Y llega un momento, primero, en que no valoramos esa posibilidad.

Los recibimos igual por una red social

que por un medio de comunicación.

¿Distinguimos realmente entre las redes sociales

y los medios informativos profesionales?

Y no tienen nada que ver.

Una red social nos mantiene comunicados;

un medio de comunicación informa.

Y el medio informativo

tiene una responsabilidad enorme para transmitir verdad.

Es su objetivo.

¿Cómo tiene que hacerlo?

De una manera profesional.

El periodista selecciona,

contextualiza, investiga, confirma,

conoce fuentes; fuentes fiables.

Sí, además, es un periodismo especializado, más.

Después, lo transmite de una manera profesional.

Bueno, pues tenemos que, y esta es una labor de todos,

habituar al receptor de la información

de que la verdad es importante en el mundo de hoy.

Porque si nosotros recibimos ese testimonio

para formar criterio,

si recibimos falsedades, nuestro criterio será falso.

Para votar, para pensar, en fin, es muy importante.

Y, ahora mismo, por ejemplo, en Estados Unidos,

más de la mitad de la población

solo se informa a través de las redes sociales.

Bueno, en fin, es no valorar la verdad.

Por eso el periodismo tiene que fortalecer su prestigio.

Para fortalecerlo, tiene que ganar en credibilidad.

Y la ética y la calidad son imprescindibles.

Fíjate, hay varias personas, vamos a ver,

el cardenal Herrera Oria fue pionero en todo esto.

La primera escuela de periodismo

la funda, la crea el cardenal Herrera Oria.

Además, dónde está ahora mismo la Cope,

que ha sido mi casa durante treinta y tantos años.

Y él decía:

"Primero, un periodista profesional, con calidad;

después, el adjetivo cristiano, porque si no,

no llegaremos ni a los que ya tenemos convencidos".

Por eso es esencial, de verdad, la calidad y la ética, claro.

A esto me refería, Elsa,

cuando hablaba de ese desconocimiento,

por utilizar una palabra,

de la profesión vista desde fuera o interpretada desde fuera.

Da la sensación de que hay un batiburrillo.

Igual que se dice que todos llevamos un seleccionador dentro,

un seleccionador de fútbol, todos opinamos;

se puede llegar a confundir

con que todos llevamos también un periodista dentro.

Todos podemos tener un canal de YouTube;

todos podemos, a través de las redes,

retuitear, por ejemplo,

o amplificar una información que ha llegado

sin contrastar la mayoría de las veces.

Entonces, claro, cualquier persona,

entiéndanme cómo digo esto,

se puede confundir ahora con periodista

o con comunicador por el hecho de estar en un plató de televisión.

Hay un batiburrillo aquí un poco complicado.

Que no se confunda,

no cualquier persona es un periodista en potencia

porque tiene el acceso.

Ahora mismo, ya no somos intermediarios los periodistas.

Pero sí tenemos que ser

imprescindibles para fijar la verdad.

Y si eso lo ha dicho un medio de comunicación

o un periodista, eso va a misa.

Y si no, bueno, es un hecho que hay que confirmar,

que hay que contrastar. Distingámoslo.

Efectivamente, el periodista, ahora mismo,

es más necesario que nunca.

Y podemos confundir, efectivamente,

con cualquier persona

que está en un medio de comunicación;

no, que está en un medio, efectivamente,

porque la televisión, este medio en el que estamos,

cumple muchas funciones,

no solamente la informativa, bueno, el entretenimiento y demás.

El periodista cumple ese papel esencial,

pero desde la FAP, desde esta Federación,

nosotros apostamos también

por una formación específica.

El periodista que tenga una formación

para ejercer una profesión vital para el mundo de hoy,

vital para la sociedad,

para el sostenimiento de la democracia.

Defiendo y defendemos, a ser posible,

los colegios profesionales, es decir,

esa capacidad de agrupación

para defender la libertad de información,

la calidad, el periodismo.

Consideramos que debería de haber una asignatura en Secundaria,

esos 12 o 13 años,

para que valoren los alumnos el papel del periodismo,

que valoren la verdad, la veracidad.

En fin, esos hechos que se conocen.

Eso es esencial en estos momentos.

Y, claro, eso hay que ejercerlo con un grado de calidad enorme.

Que el sensacionalismo no se imponga,

que no se mercantilice la información,

que tenemos muchos motivos para la autocrítica

por qué lo hacemos

y vivimos también de mercantilizar

las noticias al propio político,

ya no solamente a otros sectores.

Todo esto, efectivamente, tiene que ejercerse

de una manera muy, muy cuidada.

Decías en ese discurso al que nos referíamos antes,

entre otras muchas cosas,

que la democracia tiene una deuda con la prensa.

Bueno, es que, en cualquier momento,

el periodismo es esencial en un país.

En lugares donde hay dictaduras, fíjate;

pero en lugares donde hay democracia...

Pero es que aquí, además, esa transformación

hacia la democracia en ese camino,

el periodista, el periodismo tuvo un papel esencial.

Y yo creo que no ha sido suficientemente valorado

el periodista en la transición.

Fíjate, valoraba también el papel de una persona,

José Luis Gago, era un periodista, fue director general de la Cope y,

además, la persona que hizo de la Cope una radio competitiva,

que apostó por ello.

Bueno, apostó por los medios de comunicación privados,

en este caso, como la Cope,

para que cumplieran un papel esencial

en la sociedad del momento.

Hablamos de finales de los años 70 y principios de los 80.

Bueno, son personas como José Luis Gago,

personas que hicieron,

que construyeron la transición hacia la democracia.

Y se hizo con un grado de calidad enorme,

con una capacidad,

una responsabilidad y un compromiso muy grande

para que eso saliera bien.

Y, además, no era fácil porque todavía

el periodismo no estaba tan profesionalizado

como lo está en estos momentos.

Bueno, creo que ese papel,

ese reconocimiento social todavía no ha sido suficiente.

Hablábamos de esta democracia,

de este papel de la prensa en la democracia.

Vamos a ir especificando otras situaciones, bueno,

no nos va a dar tiempo para mucho, pero sí me gustaría,

por hablar un poco del periodismo,

no del periodismo especializado, pero sí de la relación

entre prensa y religión, por un lado;

y prensa e Iglesia, por otro.

¿Cómo lo ves?

Vamos a ver, el periodista,

independientemente del medio en el que trabaje,

tiene una responsabilidad

de transmitir los hechos

de una manera real.

En esa transmisión, como decía Indro Montanelli,

no es desnuda,

la propia selección del hecho es ya, indica un criterio.

Después, además,

se trasladan los hechos con una cierta valoración

y ese contexto.

La línea editorial

es perfectamente defendible

en cualquier sociedad democrática

y, en este apartado,

se encuentra ese periodismo o bien de la sección de Religión;

o el propio periodismo de un medio de comunicación

ya con el apellido cristiano.

La evangelización en la sociedad actual del siglo XXI

llega a través,

debe llegar también y fundamentalmente,

a través de los medios de comunicación.

Y me parece esencial que la Iglesia

cuide esos medios.

Pero, además, no solamente la Iglesia;

esta es una defensa que tiene que hacer la sociedad.

Digo más, incluso la sociedad incrédula,

porque es un patrimonio del ciudadano.

El recibir también

un contenido espiritual, filosófico,

que llegue al interior de la persona;

la persona es mucho más que simplemente,

que ya es mucho,

bueno, el que te desenvuelvas en un mundo justo, libre

que, por otra parte,

son características que defiende también la Iglesia Católica.

Pero creo que enriquece a la sociedad,

es un pilar básico en el mundo de hoy.

Hemos hablado del periodismo,

nos hemos centrado especialmente en el periodismo, la comunicación.

Fijándonos, como digo, desde el lado,

poniéndonos en el lado de lo que somos, periodistas.

Pero vamos al otro lado de la cámara, del periódico,

de la radio o de las redes sociales.

¿Cuál tiene que ser a tu juicio, cuál es el papel del público?

Espectador, oyente o tuitero.

Pues el público, a mi juicio, tiene que ser mucho más activo.

Más activo y responsable.

Existe también, desde FAP,

potenciamos una Comisión Ética

que casi es la razón de ser de las asociaciones de periodistas:

elevar esa calidad.

La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología

no multa, no sanciona,

su sanción es moral únicamente y, sin embargo,

es muy importante porque el medio aludido

puede perder o ganar credibilidad y es de lo que vivimos.

Cualquier persona o institución que se considere afectada

por una información puede acudir a esa Comisión de Arbitraje.

La preside Mendizábal y hay periodistas, filósofos,

está Carmen Guaita que, en fin... Gran amiga de este programa.

La verdad es que personas con una cualificación moral

e independencia y un grado de pluralidad enorme.

Bueno, esa es una manera de mejorar los medios:

ejercer el derecho que tiene cualquier persona a actuación,

a mejorar el mundo que les rodea, en este caso,

los medios de comunicación.

Además, los medios de comunicación

tienen, casi todos,

una defensa del espectador, del oyente, del lector, recúrrase.

Y después, siempre tenemos, en fin, la posibilidad del clic o de apagar

o encender un determinado canal o antena.

Y yo no sé si en muchos casos actuamos debidamente

o nos dejamos llevar, bueno,

por la comodidad y se queda la protesta en la boca.

Actuemos,

ahora mismo ya no podemos ser seres pasivos en la comunicación.

Contribuirán, además, a que el periodismo sea mejor aún.

Desde luego.

Pues, Elsa, hablaríamos de tantas cosas,

pero ya te vienes otro día,

que estamos encantados de que estés aquí.

Todavía, el pasado mes de enero,

se cumplían 60 años de la creación de una revista,

la fundó mi tío, el padre Carlos de Villapadierna,

"Evangelio y vida", sigue editándose.

Fue capuchino.

Y, bueno, me parece un personaje,

tradujo los evangelios y ha llevado el nombre de España también

por todo el mundo con esa traducción.

Y también ha sido, un poco,

referente para mí como lo fueron mis padres,

que me guiaron por el camino de la fe

y de la libertad también.

Tan importante, Elsa, de verdad.

Gracias por haber compartido todo esto con nosotros.

Y con todos ustedes nos quedamos con otras historias

que nos cuenta Margarita García.

"La actualidad nos lleva a la Conferencia Episcopal Española,

donde el pasado miércoles, su presidente,

Monseñor Ricardo Blázquez,

ofreció una rueda de prensa acerca del encuentro

sobre la protección de los menores en la Iglesia

en la que ha participado el cardenal."

Un sí inequívoco a las víctimas,

un sí a sus familias

y a la colaboración con las autoridades del Estado.

Esto ha sido muy claro siempre.

Y diría, como el envés de la cuestión,

un no a los abusadores,

un no a los encubrimientos,

un no al silencio cómplice

y un no al tratamiento inadecuado

por parte de las autoridades de la Iglesia de esta cuestión.

"Los representantes de las conferencias episcopales,

así como los demás asistentes a esta reunión,

han tenido la ocasión de escuchar a diferentes víctimas."

El hecho de que se hayan escuchado los testimonios de estas víctimas

a todos nosotros nos ha ayudado

a que la reflexión no cayera nunca

en la tentación de que fuera teórica.

La Iglesia Católica como tal quiere afrontar esta cuestión

y ya viene a afrontarla desde hace bastantes años.

Por ejemplo, se citó

la toma de postura del Papa Benedicto XVI,

pensemos, en relación

con escándalos de este tipo en Irlanda

desde, aproximadamente,

2005, 2004 para acá,

ha sido una toma de postura operativa;

también de comprensión

de lo que significa de sufrimiento este fenómeno,

por parte del Iglesia.

Porque hay cuestiones que dejan una huella, quizá,

a lo mejor imborrable.

"Don Ricardo Blázquez destacó que esta es una cuestión

que ha de ocupar a la humanidad entera,

que ha contraído una deuda inmensa con tantos niños.

Y adelantó que pronto se dictarán unas normas sobre cómo abordar

y prevenir los abusos a menores en el seno de la Iglesia."

Vamos a recibir normas,

según las cuales, los obispos, pensemos,

vamos a poder ser examinados y debemos ser examinados.

"El presidente de la Conferencia Episcopal Española

terminó su intervención con un deseo."

Que Dios nos conceda el que cambiemos definitivamente

de forma de actuar en este campo, definitivamente.

Y a todos, y a todos.

Pues así nos despedimos nosotros también, hasta la próxima semana.

Ojalá decidan, quieran ustedes estar con nosotros.

Para nosotros, desde luego, sería un auténtico gusto

compartir este ratito aquí,

en La2 de TVE en "Últimas preguntas".

Gracias por el tiempo que hoy nos han dedicado y,

como decíamos con Elsa González,

ahora pensemos en todo lo que hemos hablado.

Hasta la próxima semana.

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Últimas preguntas - Elsa González

03 mar 2019

También nos ocuparemos de la reunión que se ha celebrado en el Vaticano sobre protección de menores , de la que ha dado cuenta esta semana Mons. Blázquez, presidente de la CEE.

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