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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Dios con nosotros - ver ahora
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(Música)

Saludos, amigos.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Bueno, comienza, está comenzando el curso,

está comenzando la temporada,

pero venimos ya cargados de historias que van a pasar,

de acontecimientos que van a venir.

Uno de los más inmediatos,

el próximo sínodo convocado en Roma por el Papa Francisco.

Un sínodo dedicado a los jóvenes y de un modo especial,

dedicado al tema de la vocación.

Pues vamos a hablar de ese tema

del que ya hemos hablado en programas anteriores.

Pero hoy lo vamos hacer con un motivo muy especial.

El principal: queremos saber cómo se están

ultimando los preparativos para este sínodo

y para la Jornada Mundial de la Juventud,

que también es un acontecimiento que este año tenemos, o bueno,

el próximo año, pero muy pronto.

En enero.

Como preparación, especialmente para el sínodo,

la editorial Edelvives,

en el sello Laude, ha publicado el libro "Dios con nosotros",

la historia de Jesús contada por Mateo,

Marcos, Lucas y Juan.

Están con nosotros Antonio Fernández,

que es director de Creación Literaria de la Fundación Edelvives.

Gracias por acompañarnos.

Y también nos acompaña Raúl Tinajero,

que es director del Departamento de Juventud

de la Conferencia Episcopal Española. Buenos días, Raúl.

Esta vez he dicho bien el apellido y el cargo.

Aprovecho para pedir disculpas por las veces

que lo hemos puesto mal en ocasiones anteriores.

Disculpa. Esta vez ha salido bien.

Bueno, lo que tiene que salir bien es el sínodo

que se va a celebrar el próximo mes de octubre.

Por preparativos que no falte,

tanto en este caso a través de la Conferencia Episcopal,

y organizaciones,

como la Fundación Edelvives, que se está uniendo como mejor sabe,

a través de la literatura.

Tiene que salir bien, ¿no? ¿Cómo van las cosas?

Bien.

Bueno, yo creo, en esta línea de preparación para el sínodo,

estamos ya a pocos días de que comience, bueno,

las cosas están ya en marcha.

Llevamos un año y medio, dos años trabajando en ello,

con todo lo que se ha ido haciendo de recogida, de encuestas,

de propuestas, y sobre todo de crear esos espacios,

esos medios donde los jóvenes pudieran mostrar sus inquietudes

y escucharles con esa, ese sin filtro,

como decía el Papa Francisco.

Y ahora, pues estamos en este último momento,

donde los obispos están trabajando el "instrumento laboris",

documento que ya ha recogido todas estas propuestas, para que,

en el próximo día 3 de octubre,

comience el sínodo y empiece esa reflexión

abierta de la realidad de los jóvenes,

del discernimiento, de todo lo que conlleva ese primer momento,

ese encuentro con el Señor, su vida de fe,

de cómo afrontar los retos de la vida.

Y cómo, de alguna manera, la Iglesia tiene que estar ahí.

Y caminar al lado suyo.

Yo creo que estamos en un momento, esta última etapa,

ese sprint final, pero luego hay que dejar que todo pose, y que,

evidentemente, tendremos la exhortación, si Dios quiere,

del Papa, en los meses posteriores.

Y que nos ayudará, un poco, a dar luz un poco a la pastoral juvenil.

Claro, estamos hablando de ese encuentro personal con Jesús,

un Jesús que es la persona que más

ha influido en la historia de la humanidad,

sin embargo, puede que no le conozcamos.

Y muchos jóvenes todavía no le conozcan realmente.

Para eso es el encuentro también.

Para profundizar.

Pero está muy bien que se le presente

a través de este libro.

Yo creo que uno de los elementos que los jóvenes están subrayando más

en este proceso de preparación,

es esa centralidad que Jesús ocupa en sus vidas,

cómo hay que recuperar una presentación narrativa de Jesús.

De ahí nace un poco la idea del libro.

Es decir, recuperar la frescura de la imagen de Jesús,

acudir a los Evangelios,

pero de una forma que pueda ser asumible para jóvenes

que quizás se acercan por primera vez a la lectura de los Evangelios.

Y, sobre todo, que también sea acompañada.

Es decir, no solo una propuesta de lectura,

sino que en cada uno de los capítulos hay

una propuesta para acompañar esa lectura

y también para,

y en eso creo que va muy en sintonía con la propuesta del sínodo,

para encauzar vocacionalmente la vida del joven.

Es decir, qué me está diciendo ese encuentro con Jesús para mi vida,

qué mensaje para mi vida cotidiana,

que muchas veces hay como una disociación

entre lo que creemos y la vida diaria y ordinaria.

En medio de esa vida diaria y ordinaria,

Dios se hace presente y Jesús se hace presente.

El Papa Francisco, en un mensaje que dirigió a los jóvenes en Rosario,

Argentina, destacaba tres palabras

de cara a la preparación del sínodo.

La palabra presencia,

que en el fondo está muy dentro de esta propuesta del título.

La palabra comunión, ese Dios con nosotros que nos hace comunidad.

Y la palabra misión,

que también está detrás de la propuesta de esa lección divina

que se propone al final de cada uno de los 21 capítulos,

en los que está dividida la obra.

Entonces, esta obra nace,

un poco de la colaboración también con la fundación Ramón Pané,

que se dedica a la evangelización y a la difusión de la Palabra.

Ellos nos propusieron la colaboración de cara

a la preparación del sínodo aquí España.

Para nosotros fue una buena noticia.

Y tuvimos la suerte de poder

colaborar con la Conferencia Episcopal,

la Secretaría de Juventud, en la difusión de esta obra de cara,

pues también como un elemento de preparación al sínodo.

Claro, porque cualquier herramienta,

Raúl, que sirva para acercar a Jesús a los jóvenes bienvenida sea.

Tenemos la Biblia, que es la fuente básica, obviamente,

pero aquí se ha dado una vuelta,

está contado de forma, digamos más narrativa,

no se han separado los capítulos ni los versículos, sino por temas,

por episodios se va narrando

lo que al fin y al cabo cuentan los Evangelios.

Es una obra que está abierta para todos.

Para el que quiera, pero especialmente está pensada,

creo que para aquellos que tienen un primer acercamiento.

Incluso para aquellos que han tenido un alejamiento.

Porque a veces hablamos siempre de los jóvenes alejados,

y en cómo poder acercarnos de nuevo a ellos, ¿no?

Porque el que tienen que acercar verdaderamente es Jesucristo.

Y esta obra ayuda a acercarte a Jesucristo,

y que Jesucristo se acerque a ti.

Porque está hecho de una manera como narrativa, muy cercana a ellos,

y que les ayuda a tener un primer encuentro,

ese encuentro que hablábamos antes,

pues ese primer encuentro les puede ayudar.

Entonces, todas estas iniciativas, como todas las que se están haciendo

a lo largo de este año en distintas diócesis,

o en distintas, a través incluso de la Conferencia Episcopal,

son iniciativas que van en la línea de provocar,

sobre todo ese encuentro, esa escucha,

ese dar ese protagonismo a los jóvenes.

Ellos tienen mucho que decir, pero evidentemente,

necesitamos que ellos se sientan involucrados.

Protagonistas, miembros activos en las tareas de la Iglesia.

Yo creo que, en este caso, lo decía Antonio,

los jóvenes han demandado mucho en sus peticiones,

en las encuestas y en el pre sínodo, cuando estuvimos allí en Roma,

hablaban de la necesidad de encontrarse con el Señor,

con Jesús, con ese Jesús que se hace real y vivo en su propia vida.

Y que necesitaban encontrarse con él.

No, a veces,

todo lo que ha podido rodear y que a veces les cuesta entenderlo,

si no van a la esencia.

Entonces, yo creo que esta iniciativa va un poco en esa línea,

dar respuestas a esa inquietud en un encuentro directo con el Señor,

que les ayude luego a comprender.

Porque luego, ellos siempre se plantean sus dudas sobre esto,

sobre el otro, no entendemos esto, aquello,

esto lo tenéis en el Evangelio.

Si conocéis a Jesús y su buena nueva,

pues evidentemente vais a encontrar respuesta a estas inquietudes.

Un poco en esa línea. No olvidemos que el Evangelio es joven.

Pero, si además lo acercamos a los jóvenes, es como multiplicarlo.

Se hace todavía mucho más joven y mucho más cercano para todos.

Es importante tenerlo en cuenta.

Yo es que entiendo que hay un reto importante,

supongo que por eso también el Papa ha querido convocar el sínodo.

Porque, efectivamente, las fuentes ahí están en el Evangelio,

es la mejor manera de acercarnos, de conocer,

de tener ese encuentro con Jesús y hacerle luego en nuestras vidas,

y vivirlo nosotros.

Pero, claro, los tiempos van cambiando.

Aunque la buena noticia es la misma

y es siempre nueva y es siempre buena, pero es verdad que,

sobre todo el mundo en el que ahora se mueven los jóvenes,

es un mundo de lo inmediato,

de unos pocos caracteres a través de los tweets, de lo efímero.

Claro, a ver esto cómo se conjuga, ¿no? Me parece que es un reto.

Yo creo que ahí,

doy ideas que se han repetido mucho en la fase de preparación, que,

por una parte, la necesidad de un cara a cara.

Claro.

Es decir, este encuentro con Jesús nace de un encuentro personal,

pero también de un encuentro que transmitimos los creyentes.

Y yo creo que esa parte del cara a cara, este mundo digital,

hay que fomentarlo.

Pero nunca se puede perder la propuesta que hagamos.

Después hay otra que se señala,

y que creo que tiene mucho que ver con el diálogo fe-cultura,

que es el acento en la creatividad.

Ahí, desde la Fundación,

cuidamos mucho que la propuesta que hagamos sea creativa,

y sea atractiva.

Es decir, lo que presentamos tiene unas raíces que, indudablemente,

tienen que estar muy presentes,

pero tienen que ser cercanas al lenguaje

y a la forma de hablar y a la forma de presentar de los jóvenes.

Entonces, ahí sí cuidamos mucho.

Yo creo que cuidar esa dimensión creativa de la fe,

es salgo que ellos subrayan en este proceso de preparación,

y que creo que tiene mucho que ver también con la publicación.

Lo apuntabas antes, Antonio, pero me gustaría pararme de nuevo en eso.

Cómo, al final de cada capítulo,

en el libro se interpela de distintas maneras,

pero se interpela directamente a los jóvenes.

Algo que también, obviamente, se cuida mucho en la Pastoral.

Las parroquias, las diócesis, en los colegios...

Y es el hecho de, pues eso,

de esa llamada de tú a tú a los jóvenes a través de la meditación,

del comentario de la lectura, de la oración, por supuesto,

de la contemplación...

En fin, herramientas tradicionales, entre comillas,

pero puestas con un lenguaje joven, ¿no?

O de los jóvenes.

Yo creo que es importante.

Creo que es un acierto.

Que no solo sea la oferta de un texto que van a leer,

donde van a encontrarse con la persona de Jesús,

sino que también se les ayude.

Es decir, el joven, hay algo que es una oportunidad, que está ahí,

y que tenemos claro todos,

pero que a veces no somos capaces de dar respuesta.

y es que tienen un deseo y una búsqueda

en su interior de lo trascendente.

Lo tenemos todos.

Pero, a veces, el joven pues busca en su edad y en su situación,

busca aquí y allá, yo creo que con estas iniciativas,

vuelvo a insistir, con lo que nos ofrece Dios con nosotros,

otras propuestas,

ayudamos a despertar esa inquietud que el joven tiene,

esa búsqueda de lo trascendente,

y orientarle para que pueda dar respuesta,

al menos que haya búsqueda, que haya deseo, inquietud.

Luego las respuestas las irá encontrando él,

pero por lo menos planteárselo.

Y dar respuesta sobre todo a esa inquietud que ellos tienen.

Luego, la inquietud lleva a la búsqueda,

la búsqueda lleva a buscar esas respuestas,

y las respuestas le llevan a uno al convencimiento personal,

que entonces es donde se da ese encuentro con el Señor.

Esto puede ayudar en ese proceso a buscar,

a dar respuesta a esa búsqueda de trascendencia que tienen.

Y en esa búsqueda,

obviamente está también la búsqueda o la respuesta, y la respuesta,

a la propia vocación, que puede ser una vocación sacerdotal,

de la vida religiosa, pero también una vocación a la familia,

al matrimonio, al trabajo, incluso.

Todo puesto desde esta perspectiva del encuentro.

Estamos hablando de discernimiento vocacional.

No discernimiento vocacional a la vida religiosa o al sacerdocio,

discernimiento vocacional.

El Papa lo ha planteado claramente. Que tenemos que ayudar.

Y, evidentemente, este proceso ayuda a que el joven,

que es la época propicia, podríamos decir, para ese discernimiento,

pues se le den cauces y ayudas, que muchas veces no encuentran.

No encuentran para hacer un discernimiento vocacional.

Claro, porque todo el mundo en el que se mueven,

el mundo universitario,

el mundo escolar o incluso es un mundo

con un discernimiento muy profesional,

hacia donde tienes que ir y tal.

Pero no en lo que es trascendental en la propia vida.

Esto sí que le ayuda, estas iniciativas,

como otras muchas, ayudan, y es lo que intentamos,

y yo creo que es donde se nos va a dar muchísima luz, a raíz del sínodo,

para dar esos cauces para que el joven haga

un discernimiento vocacional en su apertura a lo trascendente.

-Yo creo que la vocación también,

y el ayudar a los jóvenes en el descubrimiento de la vocación,

es un servicio que la Iglesia hace a los jóvenes.

Es decir,

no solo planteamos el tema vocacional

por determinadas salidas

dentro de la comunidad cristiana,

sino que es un servicio y un deber

que como creyentes tenemos con los más jóvenes.

Es decir, ayudarle a descubrir cuál es el sentido de su vida,

y ayudarle a compartir que los creyentes hemos descubierto

ese sentido de la vida en Jesús,

desde determinadas opciones y caminos.

Pero yo creo que es también un servicio

que la Iglesia presta al mundo juvenil.

Entonces,

yo creo que reflexionar sobre ello es algo interesante para la Iglesia

como tal, y para los jóvenes.

Es decir,

que la Iglesia te está acompañando en ese proceso de discernimiento.

Muchas veces se anda entre dudas y titubeos,

pero la Iglesia está contigo,

te ayuda a descubrir ese sentido en tu vida.

Yo creo que es muy interesante.

Desde la Fundación,

hoy nos hemos quedado específicamente en este libro,

Dios con nosotros, pero desde la Fundación y la editorial Edelvives,

de muy diversas maneras, a través de la literatura principalmente,

pero no solo, se ayuda a los jóvenes en ese discernimiento.

Sí, forma parte también de nuestra misma razón de ser.

Es decir,

nacemos de una institución dedicada fundamentalmente a la educación,

los Hermanos Maristas,

y tenemos muy clara la prioridad del mundo infantil, juvenil,

todo el ámbito educativo.

Y una línea muy marcada desde el inicio de la Fundación,

que es también toda la dimensión evangelizadora.

Entonces, con propuestas como esta,

otro acercamiento a la figura de Jesús muy en clave actual,

como la línea de "El rey de los mindundis",

propuestas como "In and out",

para profundizar en líneas de una pastoral de tú a tú.

La revista Pastoral Juvenil,

que también estamos editando

desde hace un año en colaboración con los Escolapios.

Es decir,

muy clara esta línea de acompañar y de servir de herramienta

para que la Iglesia pueda llevar a cabo esta tarea de acompañamiento

y de evangelización a los más jóvenes.

Cualquier iniciativa es bienvenida, ¿verdad, Raúl?

Siempre.

Además lo agradecemos muchísimo.

Tanto en este caso a la Fundación Edelvives,

como a otras editoriales que trabajan en esta línea.

Creo que siempre son iniciativas que ayudan, que suman y que,

sobre todo, nos ayudan a los que estamos luego en el día a día,

a tener esos instrumentos para poder acercar la realidad del Evangelio,

de la buena nueva, de lo que es la Iglesia, a los jóvenes.

Creo que cuando hablaba de creatividad antes,

es una de las cosas que tenemos que potenciar muchísimo.

Tanto ellos como editorial,

que se encargan un poco de llevar hacia adelante estos proyectos,

y nosotros, esa creatividad pastoral,

que es necesaria y fundamental hoy para dar respuesta al momento

que estamos viviendo.

Nos hemos centrado un poco más en el sínodo, acaba el sínodo,

pasa la Navidad y nos vamos a Panamá.

Esto es...

Yo siempre digo, cuando acabó mi programa de radio,

digo la Pastoral Juvenil siempre está viva.

Porque siempre tenemos algo.

Siempre tenemos que estar hacia delante, siempre hay un proyecto...

Es que es así.

Es que los jóvenes,

aparte de que la juventud siempre se está renovando

y rejuveneciéndose a sí misma,

aunque algunos nos hagamos viejos ya con ella, pero es cierto.

Tenemos Panamá en enero.

Jornada Mundial de la Juventud,

es verdad que es un poco sorprendente de la fecha,

porque normalmente es en verano para nosotros, pero allí en enero,

en Panamá, es para ellos verano.

Y el Papa determinó que fuera en esta fecha.

Y bueno, estamos preparando,

prácticamente a dos o tres meses,

no va a ser una presencia importante, grandísima,

como a lo mejor hemos podido tener en Polonia,

cuando se han hecho jornadas.

Claro, la distancia y las fechas. Las fechas sobre todo.

La distancia, todavía se podría,

cuando es en verano la gente se anima.

Pero, el tema de la fecha, en enero tenemos exámenes para los jóvenes.

Pero bueno, estaremos un grupo en representación,

vamos a hacer un viaje, primero por Costa Rica,

vamos a convivir con jóvenes,

a tener una experiencia con jóvenes de San José, de Cartago,

son distintos lugares de Costa Rica.

Y luego, ya viviremos los días de la diócesis en David.

Una diócesis de Panamá, donde está el cardenal Acunza,

un cardenal español.

Seremos acogidos por familias en distintos lugares de la diócesis,

una diócesis muy rural,

para conocer la vida propia de la gente en Panamá.

Y luego ya los días propios de la JMJ, donde ella nos iremos un poco,

vamos a estar en el centro de Panamá,

en una parroquia que nos va a acoger con familias también.

Y vamos a vivir, pues bueno, lo que va a ser, lo que es una JMJ.

Las catequesis, la llegada del Papa,

y todos los acontecimientos hasta el final que, evidentemente,

ya el siguiente lugar y a preparar de nuevo, porque esto no para.

Pues como tenemos estos acontecimientos,

el sínodo en octubre, la Jornada Mundial de la Juventud en enero,

sobre todo, porque la Pastoral de juventud está siempre viva,

dentro de muy poquito seguiréis aquí con nosotros.

Por supuesto.

Muchas gracias Raúl Tinajero, por habernos acompañado hoy también.

Gracias, Antonio Fernández.

Por esta labor, por acompañarnos,

pero sobre todo por esta labor desde la Fundación Edelvives

y desde la editorial se está realizando, en este caso,

pensando especialmente en los jóvenes,

y de un modo específico con este libro: "Dios con nosotros".

Muchísimas gracias. Gracias.

Y nosotros ahora nos vamos a quedar con otras historias

y vamos a hablar de diálogo interreligioso.

El pasado mes de abril fue nombrado doctor honoris causa

por la Universidad de Comillas John Espósito,

él es profesor de la Universidad de Georgetown,

y experto en diálogo entre el cristianismo y el islam.

Y por esto, digamos, hay que entender,

cuando hablamos de diálogo interreligioso,

que tenemos que movernos más allá,

tenemos que ir más allá de lo que es la comprensión, el respeto mutuo,

lo que significa entender otras tradiciones,

entenderlas cada uno desde su lado.

Esto significa, por supuesto, un reconocimiento de esa pluralidad,

un respeto de esa creencia,

un reconocimiento de aquello que compartimos

y tenemos en común y también

un reconocimiento de aquello que nos diferencia o que es distinto.

Para el caso, por ejemplo,

de lo que ha sido originalmente el diálogo

interreligioso entre los católicos,

los protestantes y los judíos, esto significaba

un reconocimiento de lo que es un solo Dios.

Hablábamos antes en la conversación con Raúl

y Antonio de creatividad, y desde luego,

creatividad y mucha es la que han puesto, de nuevo los jóvenes,

que han participado en el concurso de clipmetrajes,

que organiza como cada año Manos Unidas.

Vamos a conocer a alguno de ellos.

Había una vez un niño que sufría por todo.

Por la guerra, la injusticia, el hambre, la sequía y la pobreza.

Sufría por el estado del mundo. Creció y se hizo líder sindical.

Quería cambiar los políticos, los banqueros, los empresarios.

Y se frustraba por no conseguirlo.

Luego, como adulto, amargado,

empezó a pagar su malestar con la familia,

queriendo cambiar a sus hijos,

a su mujer y con 80 años tuvo una revelación.

Se dio cuenta de qué iba la vida.

Pero, al día siguiente se murió.

Dejó escrito sobre su tumba un epitafio que decía:

"Cuando era niño quería cambiar el mundo,

cuando era joven quería cambiar el país,

cuando era adulto quería cambiar mi familia y ahora que soy viejo,

a punto de morir, me he dado cuenta de que si hubiera cambiado yo,

hubiera cambiado a todo lo demás."

Bien, pues ha sido despedimos,

será si Dios quiere y si ustedes lo desean hasta la próxima semana,

pero en cualquier momento,

a través de las redes sociales y por supuesto de Internet,

estamos juntos, en contacto, y al encuentro,

que es de lo que hoy hemos hablado.

Hasta el próximo domingo, que sean felices.

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Últimas preguntas - Dios con nosotros

09 sep 2018

A pocas semanas del inicio del Sínodo sobre los jóvenes y meses antes de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, Raúl Tinajero, Director del Departamento de Juventud de la CEE, nos presenta el libro "Dios con nosotros"

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