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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - El día del refugiado - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tal, amigos? Muy buenos días. Bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas". Hoy vamos a hablar de un tema que sí

que ha estado presente de una u otra manera en el programa.

Pero hoy nos vamos a detener específicamente, porque queremos

conocer cómo se está viviendo el tema

de la atención a personas refugiadas en nuestro país.

Para ello, está con nosotros Juan Carlos Gil,

que es el coordinador de este programa

de acogida e integración. Juan Carlos, buenos días.

Hola, buenos días. Primero de todo, muchas gracias por vuestra invitación

y poner aquí de manifiesto lo que desde la Orden Hospitalaria

San Juan de Dios estamos haciendo con la población refugiada.

Y más en el marco de este día tan importante, que es el Día

Internacional de las Personas Refugiadas.

Eh... Los hermanos de San Juan de Dios decidieron un poco,

bajo el prisma de su perfil de hospitalarios,

a apostar por la población excluida;

y la población excluida era población refugiada.

O la población que solicita protección internacional,

que es de lo que estamos hablando.

Como tú bien decías,

España se comprometió en los acuerdos con la Unión Europea

hace unos años, a acoger un número determinado

de personas refugiadas. Un número de personas que no está acogido todavía.

Que no está integrado, por supuesto.

Y estamos en ello. Somos muchas las organizaciones.

Quizá menos de las que deberíamos.

Probablemente más de las que se piensa. De Iglesia y no de Iglesia,

quienes estamos intentando hacer un trabajo de acogida e integración

con la población solicitante de protección internacional.

Eh...

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se planteó este tema,

como te digo, muy desde su condición de seres hospitalarios,

hace un tiempo, y se lanzaron a presentarse al programa.

Que financia el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Y en este momento la Orden tiene dos proyectos. Uno, en Manresa,

en Cataluña, en Barcelona. Y otro, aquí, en Ciempozuelos

que es el que coordino yo junto con un equipo de profesionales.

El programa básicamente consiste en acoger

y acompañar en un proceso de integración y de autonomía

de las personas y de las familias que vienen

solicitando protección internacional.

Dicho así parece muy sencillo pero es complicado. Es complicado,

es muy complicado. El programa intenta

dar acogida a seis familias, a unas 30 personas.

Para ello, les facilita

un dispositivo de acogida, que llamamos. Un piso, de la manera

que puedan vivir las familias como unidad familiar en cada uno

de estos pisos.

Y luego, desde el programa lo que se intenta, sobre todo,

en esta primera fase de acogida,

es poder atender todas sus necesidades principales.

Hablamos de necesidades principales

pues todo lo que tiene que ver con la escolarización de menores;

es importante. No tenemos que perder de vista que en España el derecho

a la educación es eso, es obligatorio.

Eh...

Temas de sanidad, temas de aprendizaje del idioma...

Es fundamental para estas personas

facilitarles el acceso a que aprendan castellano, a que aprendan español,

para poder integrarse en la sociedad de acogida.

Todo el tema de asistencia legal.

No tenemos que perder de vista tampoco que ellos son

solicitantes o beneficiarios de protección internacional,

y por lo tanto, todo lo que sea la asesoría

y el apoyo jurídico es nuclear.

No tenemos que olvidar que la población viene

de 1000 y un sitios distintos, con 1000 y una casuísticas diferentes.

Es decir, las razones por las que las personas abandonan sus países

lamentablemente son muy diversas. Ahora mismo tenemos en el programa

familias que han decidido abandonar

obligatoriamente, porque corre peligro su vida, no tenemos

que perder de vista que eso es así. Es decir, tú te vas de tu país

porque corre peligro tu vida y la de tu familia y es lo que te obliga

a salir, y eso es muy duro. Eso es muy, muy duro.

Y te das cuenta de que la violencia tiene muchas caras.

La violencia tiene muchas caras.

A todos se nos viene a la mente ahora mismo la guerra de Siria.

Este conflicto bélico de tan largo recorrido, ya más de siete años.

Pero las personas también abandonan sus países no solamente

por un conflicto bélico, que es muy triste,

sino por persecuciones políticas;

por violencia intrafamiliar, que también existe;

y por otras muchas razones. Es decir, la violencia

y la preocupación por la vida de las personas tienen muchas caras.

Y eso es por lo que la gente viene y decide, lamentablemente,

abandonar su país. Ahora mismo en el programa

en el que tú coordinas hay familias de Siria, de Georgia, de Venezuela.

Es muy variado y es muy variado esto que nos estás comentando.

Las razones por las que una persona tiene que dejar su vida,

porque es dejar su vida, e iniciar prácticamente de cero otra.

Es muy duro. Tener que abandonar tu país obligatoriamente,

obligatoriamente, porque corra peligro tu vida y la de tu familia,

tú y yo que estamos hablando aquí tranquilamente decimos así,

pero es muy duro. Y eso yo creo que la gente tiene que ser consciente.

Sin saber muy bien a dónde vas.

Luego está la incertidumbre de no saber dónde vas a acabar.

Dónde van a poder ubicarte.

Con quién vas a compartir vida. Dónde vas a vivir.

Dónde van a ir al colegio tus hijos. Dónde vas a poder encontrar trabajo,

etc., etc. Esa incertidumbre es muy dura, es muy dura. En ese sentido

nosotros intentamos hacer un proceso de acogida en este programa.

Que consta de tres fases.

El sistema de acogida y de integración que tiene

el Gobierno español

lo plantea en tres fases. Una primera, de acogida.

Que, como te decía, intenta durante los seis primeros meses atender

todas estas necesidades. Lo básico, digamos.

Lo fundamental. Digamos, que dicho así, es intentar pues eso,

poner a punto a las personas, a sus necesidades, a atenderlo.

Para poder comenzar una segunda fase más compleja.

De integración. Y yo creo que ahí es dónde nos la jugamos.

Yo creo que sí somos y estamos siendo

buenos acogedores.

Pero estamos teniendo nuestras lagunas en el proceso de integración.

Porque al final hay una realidad que se impone.

Y es tú consigues integrarte tanto en cuanto tengas tus necesidades

económicas más o menos satisfechas. Tus necesidades de vivienda.

Tus necesidades de empleo. Y hemos dado

con estos tres elementos que son muy, muy complejos.

Para todo el mundo en general, esta coyuntura de crisis en la que dicen

que estamos saliendo para todos, pero particularmente para esta población.

Que de por sí ya bueno, es particularmente vulnerable.

Entonces yo creo que ahí tenemos que intentar hacer un esfuerzo,

no solamente nosotros desde el programa: nuestra institución

y todas aquellas asociaciones e instituciones que...

Que están enmarcadas en este programa.

Sino sobre todo también el propio Gobierno español.

Es decir, desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social,

que es de alguna forma quien pilota

el sistema de acogida y protección internacional,

creo que nos quedan muchas cosas por hacer.

Al Gobierno, que se tome en serio más lo que significa

integrar a estas personas. Más allá de acoger.

Apostar por su autonomía, que es como la tercera fase. Acogida, integración

y autonomía. Es decir, conseguir que estas personas puedan valerse

por sí mismas como tú y como yo.

Y esto hay que hacerlo con... Con voluntad política.

Con presupuesto. Con coordinación. Claro.

Con coordinación entre las propias instituciones que andamos,

como los Hermanos de San Juan de Dios y otras organizaciones que llevan ya

largo recorrido trabajando con población refugiada.

Con coordinación entre instituciones entre administraciones públicas.

Es fundamental la necesidad de que un programa

de acogida y de integración con población refugiada

se coordinen la Administración central, la autonómica y la local.

Si no va a ser es muy difícil, muy, muy difícil.

Porque topamos con realidades que están delegadas.

O sea, la educación, la sanidad...

Lo regentan, nos guste más o menos, las respectivas comunidades

autónomas. Y en ese sentido, si no apostamos

por un sistema de coordinación mejor, y nos tenemos que sentar a pensar

cuáles son las mejores formas de coordinarnos.

Las propias organizaciones, instituciones

creo que poco a poco vamos cayendo en la cuenta de que esta realidad

de la población refugiada ha llegado para quedarse.

Y creo que es, en ese sentido, tenemos que hacer un ejercicio

también de sensibilización.

Para nosotros mismos, para la población española y para

los responsables políticos de que esta realidad llegó para quedarse,

de que no es un momentico y ya está. Que pasan y luego se van y luego...

Y como tal, como realidad que se va a quedar, y como realidad, la tenemos

que afrontar de una forma seria y responsable.

Hablas sobre todo, efectivamente, de las instituciones,

de la coordinación con el Gobierno, con las comunidades autónomas...

Pero luego está también, y yo creo que esto lo tenéis muy en cuenta,

el día a día. Esos niños van a ir, o esos menores, algunos ya

adolescentes, como son los que están en este programa,

van a ir a un instituto y se van a codear y van a estar sentados

al lado de un chico que ha nacido aquí, que la guerra la ve un rato

en el telediario.

Eh... Las familias, ojalá,

cuando se dé el paso de que ya puedan integrarse al mundo laboral,

van a tener unos compañeros de trabajo; unos vecinos de piso porque

el objetivo también es la autonomía en la vivienda.

Ahí tenemos mucho qué decir los ciudadanos.

En esa integración. Tenemos que abrir puertas.

Sin duda. Ahí nos ponemos a prueba. Se pone a prueba nuestra...

Nuestro sentido de hospitalidad. Nuestro sentido de solidaridad.

Hay una, como te decía antes, hay un...

Una marca institucional que tienen los Hermanos de San Juan de Dios,

que es ser hospitalarios. Y en ese sentido la ciudad, la villa

de Ciempozuelos

está caracterizada porque es una ciudad y una villa hospitalaria.

De hecho, tú entras a Ciempozuelos y ves el cartel de Ciudad Hospitalaria.

Bueno, nosotros tenemos que constatar que esto es cierto de momento.

El corto espacio de tiempo que llevamos en este programa

nos está poniendo de manifiesto que las instituciones locales:

municipio, centros educativos...

Y el contexto en general de la ciudadanía con la que vamos

poco a poco trabajando, nos está poniendo de manifiesto

que este sentido de hospitalidad se está dando.

Nos queda recorrido. Nos queda mucho recorrido.

Pero yo creo que... Yo sí estoy contento

del proceso de acogida que está teniendo la población cercana,

que es como lo que tú dices, la que se termina relacionando:

el vecindario. Este sentido de vecindad,

que de alguna forma hay contextos en los que parece que eso se ha perdido,

yo creo que esto nos pone a prueba.

Es verdad que...

Que no es fácil, digo. Porque yo creo que tenemos otra tarea, como te decía

que somos las instituciones que trabajan directamente

con las familias quienes tenemos que hacer un ejercicio también

de sensibilización. Porque no todo el mundo tiene acceso

a buena información y a una correcta información sobre la realidad

de estas personas. Pero yo sí diría que en ese sentido, de momento,

todo está siendo más fácil, dentro de lo complejo,

por la actitud y la predisposición de la ciudadanía en general

en Ciempozuelos. Para acoger, para integrar,

es fundamental, desde luego, el conocimiento. Os quiero agradecer

que nos habéis abierto las puertas,

y desde luego, a las familias que han venido de tantos países,

nos han abierto un poco la puerta de su vida

para que les podamos conocer un poco más. Vamos a eso, a conocerles.

(Naturaleza)

En estos primeros meses, semanas, que llevamos trabajando con este proyecto

tenemos que hacer una valoración positiva de cara a todo lo que

ha sido la acogida de las familias. Ya no solo en el centro y a través

de la Orden, sino también en Ciempozuelos, en el municipio.

Lo que se ha involucrado en la gente.

Tanto las administraciones públicas como las personas particulares,

de sus domicilios. Cómo se preocupan, los han acogido...

Cómo hemos tenido facilidades para acceder a los servicios sanitarios,

educativos, al Ayuntamiento... Es una valoración positiva. Y luego también

las experiencias de las propias familias que han venido.

-Son personas que vienen con una historia personal de situaciones

traumáticas directas, que son las que les obligan

a abandonar su país. Entonces, es una situación no deseada

para ellos. Quiero decir, son personas que...

Que se enfrentan como a múltiples pérdidas continuas no deseadas.

Desde pérdida de trabajo, pérdida de familiares...

Pérdida de estatus, de rol, de proyecto de vida. Todo lo que da

sentido a tu vida de repente como que deja de tener sentido.

Entonces, puede haber una constante...

O sea, esto tiene un impacto en la salud mental.

Pero de todas maneras no todas las personas que llegan estarían

traumatizadas. Por eso la importancia de hacer

la evaluación. Pero obviamente esto tiene un impacto en la salud mental

y en el bienestar psicológico. Y también, dependiendo de los países

que vengan, a lo mejor si vienen de Venezuela,

hay una limitación muy importante que no tienen: el idioma.

O si vienen de Siria, a lo mejor,

llegan con una trayectoria más larga de guerra, en el que, bueno,

se han podido ir imaginando que esta situación iba a llegar.

Otras familias que han venido me decían que era una situación

que jamás pensaban que les podía pasar a ellos, por ejemplo.

Y que no se veían nunca en un programa de refugiados.

(HABLA EN ÁRABE)

-¿La situación en Siria?

No hay palabras para describir lo que he vivido allí, en Siria.

Era una situación de caos; de guerra; de sufrimiento.

No se puede imaginar lo que he pasado.

En Líbano, en general, la situación a nivel económico estaba bien.

Pero a nivel psicológico y emocional estaba muy mal.

La situación era bastante mala.

He sufrido mucho racismo. Más que el resto de mi familia.

He sufrido mucho racismo.

Gracias a Dios,

la situación en España es completamente distinta al Líbano.

Aquí encuentro paz. Amor. No hay racismo.

La situación ha cambiado 180°, gracias a Dios.

Soy un joven con mucha ambición.

El primer proyecto es aprender el idioma como llave de acceso

a muchos ámbitos.

Quiero continuar con el fútbol.

Ser famoso. Estudiar. Trabajar.

Y formarme en ingeniería informática.

Estaba yo pensando, Juan Carlos, que efectivamente, muchas cuestiones

no sé si llamarlas técnicas,

que resolver para que estas familias puedan integrarse como Dios manda,

que sean unos vecinos más en nuestro entorno.

No sé si utilizo la palabra adecuada, tú me corriges,

¿cómo se reconstruye la vida de unas personas que, como decíamos

al comienzo, han tenido que dejar todo, la vida que ellos habían

planificado, con la que se habían ilusionado,

dejarlo todo y empezar una nueva, en un país a miles, cientos de miles

de kilómetros del suyo?

¿Cómo se... Se hace esto?

Es complejo. No hay fórmulas.

No hay un recetario en el que uno va, acude a unas recetas o a un cuaderno

y sabe cómo mejor acoger, cómo mejor integrar.

Creo que es una experiencia, por lo menos así lo estoy viviendo yo,

que nos pone a prueba. Nos pone a prueba a todos y a todas

nuestra profesionalidad. Es decir, no tenemos que perder de vista

que la gente de los equipos que acompañamos este proceso

en este marco de trabajo, somos profesionales.

Profesionales de lo social. Yo tengo compañeros

que son trabajadores sociales, psicólogos, abogados, docentes,

integradores...

Para mí la principal fórmula y lo que yo les pido

es "sé el mejor profesional", "sé la mejor persona",

"pregúntate todos los días qué te trae aquí y por qué estás trabajando

aquí; y por qué estás empeñado en acompañar a este proceso".

Eh...

Creo que tenemos que exigirnos a nosotros el 120 % para que nuestro

trabajo, no solo quiero quedarme con el compromiso

y lo voluntarista. Creo que hay un argumento de profesionalidad

importante, que bien ejecutado, que bien acompañado, tiene sus frutos.

En ese sentido apelaría a la profesionalidad de las personas,

de los profesionales, que estamos al frente de este tema.

Y luego, a mi juicio, hay...

Bueno, esto es un proceso de acompañamiento.

Y el proceso de acompañamiento es un proceso, pues eso, largo;

de estar. Acompañar es estar presente. Es ofrecer.

Es ser hospitalario.

Es, si me apuras, hasta ser relativamente incondicional.

Y hay algo que no es fácil expresarlo, que es, bueno...

Tu sensibilidad.

Creo que trabajar en este contexto, con estas personas,

con testimonios superduros, supercomplejos de realidades...

Toda esta gente viene con una mochila de realidad tremenda.

Se constata cuando los escuchas que la realidad supera a la ficción.

Y aquí radica la profesionalidad:

ser muy respetuoso. Muy, muy respetuoso.

Los principales protagonistas

de su proceso de integración son ellos; por eso digo lo de acompañar.

No venimos a organizarles la vida.

Ellos son los que tienen que organizar su vida y nosotros queremos

acompañarles. Ser protagonistas.

Efectivamente. Y eso sí me parece importante preguntárnoslo cada día.

Cómo mejor hacer o cómo hacer un buen acompañamiento.

Un buen acompañamiento, un acompañamiento productivo.

Toca apelar permanentemente a la paciencia. No es fácil, no es fácil.

Bregamos con historias de vida muy destruidas.

Te lo decía antes, la violencia tiene 1000 caras.

Familias destruidas, gente que se ha dejado por el camino personas.

Familias que han desaparecido, que la guerra ha acabado con ellas.

Que la violencia ha acabado con ellas. El otro día

a uno se le ponía un nudo en la garganta cuando la mamá

de una de las familias se entera que su madre, a la que lleva

nueve y 10 años sin ver ha fallecido. Entonces, dices...

Bueno, uno hace un ejercicio de mirar al espejo y "¿Si me pasara esto?".

Apelo siempre mucho: hace falta una pasta,

una sensibilidad especial también para trabajar.

Quien trabaja con personas reconoce que es importante esa pasta.

Eso te iba a decir. Tus compañeros, me imagino, que cada uno venís

con una historia de vida detrás.

Pero tú vienes aquí por tu profesión, obviamente,

pero desde luego, por tu vocación, ¿no?

Bueno...

Sí, me he considerado siempre una persona muy suertuda.

Que he podido hacer y he podido estar donde he decidido estar;

y eso para mí es un absoluto privilegio.

Sí creo que en esto hay algo de vocación, creo firmemente en ello.

Una vocación

bastante bien profesionalizada. Por un ejercicio de responsabilidad

y de honestidad con las personas con las que estás. Yo soy trabajador

social. En estos momentos

estoy al frente de este programa, que es muy desafiante.

Pero...

Creo que es importante esa mezcla de vocación y profesión.

La voluntad por la voluntad no va a solucionar los problemas,

hace falta ponerle técnica; hace falta ponerle profesionalidad; hace

falta ponerle orientación... Y eso, esa combinación perfecta es,

si quieres, vocación y profesión.

Ante la jornada del próximo día 20, ante el Día Internacional

de las Personas Refugiadas,

¿cuál sería tu deseo, tu demanda,

tu "quiero que pase esto"? "Esto tiene que servir para algo", ¿no?

Hombre, a mí lo que me encantaría primero sería que...

Que no tantas familias tuviesen que abandonar sus países

por miedo a su vida, a sus vidas.

Pero como lamentablemente el mundo lo hemos estructurado así,

eso va a seguir pasando. Por eso apelaba antes a que la realidad

en España y en Europa, particularmente en España,

ha llegado para quedarse. Y lo que pediría es

que fuésemos más tolerantes.

Que fuésemos más con miradas un poco más a medio y largo plazo.

Reconociendo que esta realidad necesita de planificarse.

Necesita coordinarse. Y necesita hacer las cosas no de cualquier

manera. Con tacto, con flexibilidad...

Con compromiso, con solidaridad, con hospitalidad...

Esto lo reclamo, tanto para las asociaciones que estamos

más directamente implicadas y que de alguna forma

agarramos el testigo que en este caso el Ministerio del Gobierno español

nos pone sobre la mesa. Como para el propio Gobierno español,

que a la postre, es quien tiene la responsabilidad

de acoger y velar porque estas personas

hagan un buen proceso de acogida y sobre todo, un buen proceso

de integración.

Pues Juan Carlos Gil, te agradezco muchísimo de verdad que hoy

hayas estado con nosotros. Pero sobre todo, te agradezco a ti

y a tus compañeros ese trabajo que se está haciendo desde la Orden

Hospitalaria de San Juan de Dios.

Porque estoy convencida de que cuando pasen los años,

cuando estas familias hayan retomado su camino por donde quiera

que la vida les lleve,

formaréis parte de su biografía, y eso es muy grande.

Muchas gracias, María Ángeles. Simplemente quería puntualizar

que nosotros estamos empezando en esta apasionante aventura

como institución, como Orden.

Que apenas llevamos unos meses, que tenemos un desafiante

camino por delante.

Que nos unimos al carro de otras organizaciones que llevan tiempo.

Y que esperamos poder dar el do de pecho, fundamentalmente por el bien

de estas personas y estas familias. Seguro que sí, gracias, Juan Carlos.

Y nosotros nos quedamos ahora con otra historia. En esta ocasión tiene

que ver con una fiesta, con un centenario. El centenario,

el aniversario de la Revista 21. Hemos estado en el acto

que celebraban hace unas semanas en Madrid y queremos compartirlo

con ustedes.

Nosotros estamos celebrando este centenario como un gran cumpleaños,

como una gran acción de gracias.

Por este gran milagro de la comunicación que ha sido y es

la revista Reinado Social, ahora 21.

Y muchas gracias por tanta fidelidad, por tantos colaboradores,

por expresar el amor de Dios al estilo del padre Damián de Molokai.

-En primer lugar felicitar a R21,

porque 100 años de vida son muchos años.

Si sacar un periódico todos los días a la calle debe ser dificilísimo,

no saben ustedes lo que es hacer una revista mensual.

Porque no hay lo inmediato.

Y hace muchos años que colaboro con esta revista

y siempre me he sentido muy a gusto.

Porque ha sido un foro donde podías expresar tranquilamente sus opiniones

dentro, naturalmente, de la línea que tiene esta revista.

Bien, pues así nos despedimos. Será, si Dios quiere, hasta la próxima

semana. Nos encantará, ya lo saben, que estén aquí con nosotros,

en "Últimas preguntas". Y en cualquier momento que ustedes

lo deseen, a través de las redes sociales y de la página web de TVE.

Hasta el domingo.

(Música créditos)

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Últimas preguntas - El día del refugiado

24 jun 2018

¿Cómo viven estas familias en nuestro país¿ ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Qué futuro les espera? En el programa de esta semana hablamos con Juan Carlos Gil, Coordinador de este programa.

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