A través de 13 episodios la serie documental `Rural Destinations in Europe¿ mostrará al mundo el Legado Natural, Histórico y Cultural de las diferentes regiones del continente europeo ¿, territorios de Europa Occidental, así como de la Central y del Este, entre los que se incluyen ¿la legendaria¿ Selva Negra de Alemania, Winterthur en Suiza, Ojców en Polonia o Bregenzerwald en Austria

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Para todos los públicos Turismo rural en Europa - Sistema bético: los relieves del alma andaluza - ver ahora
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Subtitulado por TVE.

Europa,

el viejo continente.

Un territorio que, según el geógrafo ruso Vasili Tatíschev,

abarca desde el océano Atlántico hasta los montes Urales.

Pero independientemente de lo que signifique Europa

política o geográficamente hablando,

estamos no solo ante un continente

con una herencia histórico-artística incomparable.

Proponemos un viaje por Europa

para descubrir el patrimonio rural de estos territorios,

parajes de naturaleza exuberante,

y que, como en tiempos remotos,

guardan una estrecha e insobornable relación con el ser humano.

Para ello recorremos las regiones de turismo rural

más carismáticas de toda Europa.

Nos adentraremos en parajes recónditos,

recorreremos senderos mágicos

y redescubriremos ciudades europeas que crees conocer.

Comenzamos nuestro viaje por Europa.

Las cordilleras Béticas son

un conjunto de sistemas montañosos

que se extienden al sur de la Península Ibérica

desde el Golfo de Cádiz hasta las islas Baleares.

Los geógrafos distinguen 4 áreas

y hoy nos disponemos a recorrer una de ellas:

La Cordillera Sub-bética.

La Sub-bética abarca varias provincias del sur de España,

como Córdoba, Jaén o Sevilla,

y en pleno corazón de la Sierra sur de la Sub-Bética sevillana,

llegamos a Osuna.

Osuna está rodeada de parajes naturales de gran atractivo.

Gracias a la variedad orográfica del municipio

encontramos zonas de sierra, campiña y humedales

como los de la Reserva Natural de Osuna Lantejuela.

Una de las características más llamativas del complejo

es la salinidad de sus aguas

que reciben cada año la visita de diferentes especies de aves

que descansan en Osuna de su ruta migratoria.

Garzas reales y flamencos son algunas de las más destacadas.

Osuna cuenta con algo menos de 20 mil habitantes.

Es una localidad que ha ocupado un lugar reseñable

a lo largo de la historia.

La ciudad se abre hacia el horizonte

ocupando tierras de campiña bastas y arcillosas,

sobre las que se erigen casitas blanquecinas

y templos religiosos de porte rústico.

Esta plataforma calcarenítica de época terciaria

se sitúa al norte de la localidad.

Por su perfil abrupto,

en Osuna no se ha producido

el fenómeno de superposición de ciudades,

lo que ha hecho posible que llegue hasta nuestros días

el primigenio asentamiento de la legendaria Urso,

que le otorga el gentilicio a los oriundos de Osuna,

los ursaonenses.

Este importante núcleo turdetano es citado por diversos autores clásicos

tales como Julio César, Estrabón o Plinio el Viejo.

Sólo hay que ver los relieves de guerreros indígenas

para percatarse de la importancia del poblado.

Las excavaciones acometidas en Osuna desde 1903 confirman

la presencia continua de población.

Restos de diferentes épocas,

relacionadas con la vida o la muerte,

como ponen de manifiesto

las tumbas hipogeas de la Vereda Real de Granada.

La necrópolis Hipogea está excavada en la roca.

Se trata de un monumento funerario

de entre los siglos I hasta el V d.C.

aunque sus orígenes se remontan a la edad del cobre

hace más de 4 mil años.

La dilatada historia de Osuna también se percibe en sus calles,

sus casas solariegas o sus edificios religiosos.

El trazado del pueblo,

los contornos de sus avenidas y plazas reflejan épocas gloriosas.

Épocas de señores, de hidalguía y estirpe.

El Palacio del Marqués de la Gomera se alza imponente,

con una bella portada de piedra añadida al edificio allá por 1765.

También destaca la Cilla del Cabildo de la Catedral de Sevilla,

del siglo XVIII,

y cuya curiosidad radica en la miniatura de la Giralda.

El Palacio de Govantes y Herdara, del siglo XVIII,

se caracteriza por su portada de piedra

donde no falta el escudo nobiliario.

En nuestro recorrido por las calles de Osuna,

y muy cerca de estas casas señoriales,

hacemos un alto en el camino

para conocer a Manuel Murillo y a Alberto Delgado,

maestros del Cordobán y el Guadamecí:

La artesanía del cuero al alcance de todos.

La diferencia entre el Cordobán y el Guadamecí,

digamos que el Cordobán es la piel repujada,

piel natural repujada y envejecida,

y el Guadamecí sería la piel natural repujada,

policromada, pintada y envejecida.

Nosotros siempre utilizamos piel de primera calidad, piel natural,

de vaca o cordero.

Este proceso de transformación es lento y laborioso

y solo las manos de artesanos experimentados

como Manuel y Alberto,

pueden completar estas magníficas piezas

que no están al alcance de cualquier bolsillo.

El 90 % de la producción va hacia el extranjero,

sobre todo países árabes y Rusia.

Entre nuestros clientes consta, por ejemplo, la Princesa de Qatar,

el Rey de Arabia Saudí...

El diseño este central sí es un diseño árabe,

pero luego hay aquí diseños renacentistas,

clásicos del XIX,

algún diseño de Europa del Este,

nos inspiramos mucho en un diseñador inglés que es William Morris.

También tenemos algunos diseños

que están sacados del Palacio de Pitti, de Florencia.

Nosotros solemos decir que el único freno es la imaginación.

El límite es la imaginación.

Las pieles han cautivado a culturas ancestrales.

Nos han vestido en los duros inviernos de tiempos inmemoriales,

han adornado hogares y hoy día, con permiso de la imaginación,

y por supuesto, de las manos de artesanos como Manuel y Alberto,

seguirá muy presente, seguirá vistiendo palacios

y arropándonos en los fríos inviernos.

Seguimos nuestro recorrido por las calles de Osuna

y llegamos a una de las construcciones más reseñables:

La Universidad.

El edificio se alza sobre una planta rectangular

en torno a un vistoso patio.

Su esquema arquitectónico se caracteriza por la sencillez.

Este centro de estudios no llegó a alcanzar la gloria académica

que se le pretendía, pero sus aulas y salones

reflejan magistralmente la apuesta por lo que, en definitiva,

fue un conato para situarla entre las mejores de Europa.

La capilla bajo la la advocación a la Inmaculada Concepción

presenta una sola nave cubierta

con un primoroso artesonado de madera

y destaca en el Presbiterio el Retablo Mayor

con pinturas del afamado pintor flamenco Hernando de Esturmio.

afincado en Sevilla a mediados del siglo XVI.

Pero entre todos los templos religiosos de Osuna,

destaca la Colegiata de Santa María de la Asunción,

erigida en 1534,

y considerada

como el conjunto arquitectónico más importante del Municipio.

No en vano, se encuentra entre las joyas del Renacimiento español.

La insigne iglesia colegiata de Nuestra Sra. de la Asunción

fue fundada por Juan Téllez Girón, cuarto conde de Ureña,

gracias a una bula papal para que la parroquia ya existente

fuera al mismo tiempo colegiata.

El interior, de planta rectangular

y salvaguardada por imponentes cúpulas,

se divide en 3 naves que albergan 10 capillas.

Destaca la capilla de la Inmaculada,

cuyo principal ornato es un altar del Cristo de la Misericordia,

que alberga una magnífica talla de Cristo en la cruz,

obra de Juan de Mesa, realizada en 1623.

Arropada por la Colegiata,

la capilla del Santo Sepulcro constituye un conjunto funerario

del linaje de los Girones.

Como anexo a esa capilla, encontramos el patio,

cuya decoración plateresca

y reconfortante presencia,

nos introduce en la antigua sacristía del templo.

Y en nuestro recorrido por Osuna,

no podía faltar hacer otro parón dedicado a la gastronomía.

Sería un desliz irse de Osuna sin hablar de las famosísimas Aldeanas.

Las aldeanas consisten en un bollo relleno de una crema casera,

lleva manteca de cerco, huevos, sal, levadura prensada y harina,

El turista, cuando pasa por Osuna,

si la conoce, entra y es lo primero que compra.

Y además ya, son bastantes los que pasan los fines de semana

que la conocen y la compran.

Ahora, aquí los compañeros la hacen bolas.

Bueno, una vez que está la masa ya un poco reposada,

hay que alargarla, se ponen en sus latas

y ya están preparadas para meter en el armario de fermentación,

donde estarán sobre 2 o 3 horas,

para pasar ya al horno para cocerlas.

Esta es la crema con la que las rellenamos.

La crema es una crema de pasta de batata,

con su azúcar, su huevo, su harina, su pasta de batatas,

es una crema casera.

-Que la disfrute.

Seguimos nuestro viaje en bicicleta,

enfilando pedalada tras pedalada,

caminos rurales en torno al canal de riego Genil-Cabra

y el embalse de Cordobilla,

en el término municipal de Puente Genil.

Estos parajes ofrecen al cicloturista

una suerte de recorridos para todos los gustos,

desde tramos más técnicos y cortos

hasta rutas largas y sin perfiles complicados.

Siempre rodeados de naturaleza,

que procura una jornada agradable en bicicleta.

Puente Genil escribe en su historia

capítulos de pueblos legendarios de épocas pretéritas.

El paleolítico, la edad de bronce,

el paso vehemente de los íberos,

pero hay una huella inquebrantable a lo largo de la historia

que ha quedado estampada en Puente Genil:

El mundo romano.

Esta población cordobesa posee importantes vestigios

del antiguo imperio romano,

como demuestra el yacimiento arqueológico de Fuente Álamo.

La construcción de esta Villa, comienza en el siglo III, d.c.

junto a un curso de agua que da nombre a esa edificación.

Puente Genil cuenta con una dilatada historia

gracias al asentamiento de distintas civilizaciones.

También los árabes dejaron su huella

y ahí está, entre espléndidas y florecidas varas de San José,

el castillo de Anzur, levantado hacia el siglo X,

y del que hoy solo percibimos su torre vigía.

La ciudad se encuentra en las márgenes del Río Genil,

y la imagen de su puente atravesando azaroso este torrente

que nace en el Mulhacén, en plena Sierra Nevada,

se ha convertido en la seña de identidad

de esta bella población cordobesa.

La génesis de este paso

la encontramos en un pontón de madera

que sorteaba el caudaloso Genil, allá por el siglo XI,

pero fue en 1583 cuando el arquitecto Hernán Ruiz II,

terminó de erigir el paso actual,

si bien es cierto que ha sufrido reformas a lo largo de los siglos

por las impunes embestidas del Genil.

En el caso histórico de la villa

adivinamos en un abrir y cerrar de ojos

el importante patrimonio que se levanta soberbio en sus calles.

Llaman la atención las casas señoriales,

como la de los Lemoniez,

también conocida como La Mayordomía.

También el Liceo Mercantil,

inspirado en el palacio veneciano Vendramín-Calergi,

cuya elocuente fachada otea con elegancia

las calles del casco histórico.

La ciudad está salpicada igualmente por edificaciones religiosas,

como el Santuario de la Purísima Concepción.

Dos torres deberían de ir en su fachada,

aunque solo se terminó una,

que curiosamente alojaba un reloj que perteneció a la Inquisición

y que estuvo ahí desde 1821 hasta 2013.

El altar mayor, elaborado a base de yeso policromado,

data de mediados del siglo XVI.

Dicho altar alberga la imagen de la Purísima Concepción,

patrona de la villa desde 1650.

Al igual que San Judas Tadeo,

al que los feligreses dedican estos lazos anudados

como divisa perpetua de una oración llena de esperanza.

Frente a la parroquia de la Concepción,

la iglesia de San Francisco de la Asunción,

conocida como el Hospital, data exactamente de 1705.

Formabaparte del convento franciscano

hasta su desamortización en 1835

y al igual que cualquier templo de Puente Genil,

la imaginería está muy presente

en cada una de las capillas de la parroquia.

Detrás de todas estas esculturas

se esconden unas manos que las modelaron,

como las de Jesús Gálvez, un joven escultor,

que es, hoy día,

una referencia entre los imagineros de toda España.

Ahora, alisando lo que es el pie,

para uno de los apóstoles del Huerto de Puente Genil.

Estamos en lo que es el proceso de escofinado

para ir intentando quitar el máximo de volumen posible

y dejándolo lo más lisa para poder entrar a tallar

y definir lo que es los volúmenes y la anatomía de un pie.

La imaginería es una corriente de la escultura

muy respetada y valorada por algunos,

vilipendiada y fustigada por otros.

El resultado de esta pierna, sería una cosa así.

Quizás por su carácter catequético y doctrinal,

el trabajo del imaginero no llega más allá de los círculos católicos,

pero estamos ante una corriente artística de gran valor histórico.

Se ha tallado la mano, se ha realizado,

y una vez que se ha terminado la talla,

se procede a dar el estuco,

que es cola de conejo con sulfato de cal.

Es una situación personal muy grande

que turistas, personas y fieles se vean reflejados en tu obra,

y admiren tu trabajo realizado durante todo un año,

y sientan devoción y fe hacia las imágenes que salen del taller.

Una de las características fundamentales de la imaginería,

además del tratamiento exclusivo de temas religiosos,

es el extraordinario realismo de todas sus obras.

Dependiendo la facción o la pieza que se haya hecho,

lleva un tipo de policromía u otra.

Aquí, el efecto o lo que he querido conseguir en el busto de este Cristo

es el reflejo de lo que es el llanto,

la expresividad del ojo que marcara esa dulzura, esa fuerza,

del momento que está padeciendo.

Pero Puente Genil atrae a los curiosos

no solo por su papel preponderante en el arte de la imaginería,

o los templos eclesiásticos

que acogen estas prodigiosas tallas de madera.

Otro de sus atractivos es el vínculo

entre el patrimonio industrial y el mundo rural.

El primero se hace palpable

a través de la fábrica de electricidad de La Alianza

y no podemos obviar tal dato

porque este edificio albergó

la primera central eléctrica de Andalucía.

Puente Genil fue con sus entonces pocos miles de habitantes

la segunda localidad de España, después de Barcelona,

en contar con electricidad.

Y este edificio, fruto de la industrialización andaluza,

convive con el pasado agrícola y ganadero

de estas tierras del sur de Europa.

La colección etnográfica de José Díaz es

una oda a tiempos de dura labranza, de besanas trazadas a ojo,

y de simientes de brote fácil y frutos de calidad.

Frutos de calidad como la uva de Puente Genil,

la Pedro Ximénez,

cuyos caldos se engloban en la denominación de origen

"Montilla Moriles".

Unas 5.500 hectáreas se dedican al cultivo de la vid en la zona.

Nos adentramos en la sala de barricas de esta bodega local.

Llama la atención los techos altos de un edificio que se levantó

a finales del siglo XIX.

En las cubiertas, la alfajía, o ladrillo de barro,

y la teja árabe propia de la zona,

salvaguardan estos vinos del calor andaluz.

El sistema de crianza de este tipo de vino,

que pertenecemos a la denominación de origen "Montilla-Moriles",

con uva Pedro Ximénez 100 por 100,

es el sistema de solera y criadera.

En la fila de botas

que están en el suelo es la que llamamos solera,

y el resto, las que están hacia arriba, son las criaderas.

Cada una de estas botas está llena,

contiene vino a un 80 o 90 por ciento,

y flotando sobre el vino está la capa de levadura,

la flor del vino.

El vino fino es su crianza muy compleja

y las altas temperaturas que en esta zona tenemos,

vienen muy mal para el vino.

La única forma es, con este tipo de edificaciones,

muros anchos, techos altos,

para mantener la temperatura que se persigue.

Y seguimos con otro de los destinos de la Sub-bética:

Almedinella.

Esta población apenas cuenta con 3 mil habitantes

y está arropada por pintorescos y apacibles paisajes.

Lugares de ensueño apuntillados por olivos

símbolo de la sabiduría en la Grecia antigua,

insignia divina de la paz en los pasajes bíblicos.

Emblema del futuro de esta localidad cordobesa,

gran productora de lo que llaman "el oro líquido",

el aceite de oliva.

Los paisajes de Almedinilla se visten de verdes lanceolados.

De verdes oscuros en haz vanidoso,

de verde claro del envés fulgurante.

De verdes negruzcos de oliva madura.

De verdes suaves de oliva bisueña.

Un lienzo de olivares que se desparrama por lomas y cerros

que viste valles dóciles de naturaleza perenne.

Y precisamente estos parajes elocuentes

son el punto de partida para adentrarse

en las tierras de Almedinilla,

para deambular por sus senderos, veredas, caminos, cordeles, cañadas.

La subbética da forma a la silueta de Almedinilla.

Se trata de un paisaje calizo y montañoso

con la cumbre a 1.570 metros de altitud

en el pico de La Tiñosa.

La ruta del salto del caballo hace un recorrido

para conocer lo esencial de estos parajes de relieves carstícos,

o de formaciones de travertino.

Rincones mágicos ocultos por bosque de galería,

golpeados por el estrepitoso rumor del agua.

Precisamente el agua en Almedinilla es protagonista indiscutible

gracias al tejido fluvial de estas tierras

y a la abundancia de fuentes y manantiales

recorreremos escondrijos de profusa naturaleza.

Las especies como fresnos o álamos negros

acompañan la musicalidad de las aguas.

El canto de estos arroyos límpidos

que empañan las raíces de los exuberantes bosques de galería

donde se cuelan otros géneros arbóreos

propios del clima mediterráneo,

como los quejigos y un gran número de matorrales o trepadoras

siempre acariciadas por las aguas de Almedinilla.

Las ricas tierras de la población

han atraído a culturas ancestrales a lo largo de los siglos.

Con la romanización,

comenzaría a desarrollarse la agricultura mediterránea de la vid,

los cereales, y cómo no, el olivo.

Estos territorios de la Bética romana,

se convirtieron en la bodega del imperio

y la villa del Ruedo es un ejemplo de estos momentos históricos.

Uno de los yacimientos arqueológicos

de tipo rural más importante de la Península Ibérica.

El orgullo de Almedinilla por su legado romano

cobra vida en Festum, un viaje al pasado de 2 mil años,

para revivir la gloriosa época del imperio.

El Museo Histórico refleja aquellos pasos agigantados

que se dieron en la época romana.

La huella de la ingeniería agrícola queda patente en el museo,

donde también se conserva la estatua de Hypnos,

para muchos la prueba fehaciente de que la villa de El Ruedo

sería en realidad un santuario para la interpretación de los sueños.

El núcleo poblacional de Almedinilla es el más oriental

de la provincia de Córdoba.

Por lo que limita con Jaén y Granada.

Su carácter serrano otorga a sus calles

un trazo delirante y laberíntico.

Las moles rocosas asaltan al caminante

e invaden las callejuelas de este pueblo

de la Subbética cordobesa.

Las edificaciones del pueblo se resguardan igualmente

bajo roqueros imponentes como la conocida Casa del Arco.

Y el agua, como decíamos,

uno de los protagonistas de esta localidad

que en manantiales perpetuos

desciende fría y brava hasta cotas más bajas,

acariciada por las piedras longevas de Fuente Rivera.

Y poco a poco, llegamos al final de nuestro camino.

Pero paramos antes en la iglesia de San Juan Bautista,

que no ha jugado un papel importante en la villa,

al tratarse de una construcción de apenas unas décadas,

pero que atiende a los feligreses del pueblo con regocijo.

Más importante, desde el punto de vista histórico,

es la Torre del Reloj, edificada en 1934,

junto al antiguo mercado de Abastos.

Su cuerpo de ladrillo se alza imponente

en el perfil de estos bellos parajes.

En unos días puedes recorrer los parajes de la Subbética,

adentrarte en poblaciones de la sierra,

como Almedinilla, de naturaleza exuberante y mucha, mucha historia.

Parajes para emprender toda una aventura

por el corazón de la Cordillera Bética.

Para el turista rural,

¿qué mejor que recapitular la jornada

en residencias de fastuoso pasado?

¿En lugares donde se rememora el campo, el amor por lo rural?

Viajar a lo rural es viajar al pasado,

es recrearse en prosa y poesía,

en cielo y tierra, en aire y agua.

O sumergirse en los sabores de antaño

con toques innovadores

como los del remojón de naranja,

un misceláneo de este cítrico con huevo y bacalao,

aderezado con un chorrito de aceite de oliva virgen.

Una buena manera de recapitular, sí,

de epilogar la jornada,

de ponerle el broche, la guinda,

de terminar esta historia,

esta historia rural.

Vuela con nosotros, navega con nosotros,

en definitiva, viaja con nosotros.

En bici, en burro,

cualquier medio de transporte sirve

para conocer los destinos rurales más importantes de Europa.

Visitamos centros históricos, castillos, iglesias,

conventos, palacios...

Nos adentramos en cuevas, surcamos ríos,

sobrevolamos montañas.

Conoceremos tradiciones milenarias,

en Polonia, España, Italia,

Austria, Alemania, Suiza, Portugal...

Es nuestro viaje por Europa, por la Europa rural.

En el próximo capítulo nos adentramos en algunos de los parajes

más impresionantes de España,

concretamente en el geo parque de Villuercas-Ibores-Jara

en Cáceres.

Recorremos las galerías de as Cuevas de Castañar de Ibor,

visitamos el Monasterio de Guadalupe

y hasta ascenderemos estas cumbres cacereñas

para llegaresta Granja.

Turismo rural en Europa - Sistema bético: los relieves del alma andaluza

31:59 06 nov 2018

La cordillera subbética abarca las provincias de Córdoba, Jaén y Sevilla. Recorreremos Osasuna con sus zonas de sierra, campiña y humedales y su gran patrimonio histórico. Puente Genil, con sus recuerdos legendarios de épocas pasadas y, Almedinilla, con su aceite y sus rincones mágicos.

Contenido disponible hasta el 13 de noviembre de 2018.

Histórico de emisiones:
06/02/2016
16/04/2017

09/09/2017

La cordillera subbética abarca las provincias de Córdoba, Jaén y Sevilla. Recorreremos Osasuna con sus zonas de sierra, campiña y humedales y su gran patrimonio histórico. Puente Genil, con sus recuerdos legendarios de épocas pasadas y, Almedinilla, con su aceite y sus rincones mágicos.

Contenido disponible hasta el 13 de noviembre de 2018.

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06/02/2016
16/04/2017

09/09/2017

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  • 2:26 13 ene 2016 En Turismo rural en Europa acompañaremos a Juan Frutos, autor de películas y series documentales como Pueblos de Europa o El último templario, en su viaje desde el punto de vista del turismo rural por diferentes regiones europeas, centrándonos en aspectos como el patrimonio histórico, pero también en ofertas de enoturismo, ornitología, gastronomía, naturaleza y ocio. Cada capítulo le descubrirá al espectador parajes secretos, rincones desconocidos o rutas para senderistas y bicicletas BTT. Un programa para todos aquellos amantes de la naturaleza y de lo rural.

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