Serie documental que presenta 13 destinos internacionales entre los que se encuentran Colombia, Islas Canarias, Japón, Madeira o el Bosque Bávaro en Alemania, mostramos siempre la cara más rural de estos países, por lo que a veces es lo más desconocido; son viajes mágicos y es una suerte que podamos rodar allí para descubrirlos al gran público. La serie hace un repaso a la historia, la gastronomía o las ofertas de ocio en estos entornos rurales.

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Para todos los públicos Turismo rural en el mundo - Gambia - ver ahora
Transcripción completa

La Tierra, mas de 500 millones de kilómetros cuadrados de extensión,

el 70 % es agua.

En la superficie terrestre

las ciudades concentran el mayor número de habitantes del planeta.

En sus calles y avenidas deambulan millones de personas,

inmersas en el delirante y frenético ritmo urbano.

Abrazados por edificaciones que reflejan nuestra historia,

nuestro pasado.

Casi 200 países soberanos dibujan fronteras

en un mapa efímero donde lo rural queda relegado a un segundo plano.

Miles de ríos que cortan parajes extraordinarios,

lagos que nacen de las entrañas de la tierra,

montañas que acarician las nubes,

cuevas y galerías que crean un escenario subterráneo y furtivo.

Bosques recónditos,

desierto infinitos,

volcanes que duermen,

islas que seducen,

senderos que hechizan.

Lluvia,

nieve,

sol...

La Tierra ofrece una suerte de parajes por descubrir,

un mundo donde lo rural cobra protagonismo.

África.

Con la Conferencia de Berlín de 1884

estos territorios quedaron repartidos

entre potencias colonizadoras europeas.

Es así como surgen nuevas naciones

y en la región del África Occidental no iba a ser menos.

Llegamos a la República de Gambia.

Antigua colonia inglesa.

Antiguo puerto de esclavos.

El país cuenta con no más de 11.000 kilómetros cuadrados.

No en vano, es el estado soberano más pequeño del continente.

Apenas si rebasa el tamaño de la Comunidad de Madrid.

El Río Gambia divide, en dos partes,

esta pequeña franja absorbida por Senegal,

con el que hace frontera al norte, al sur y al este.

Al oeste Gambia tiene salida al mar,

así que siempre ha sido

un territorio de comerciantes y pescadores.

El caudaloso Río Gambia vertebra estas tierras del África Occidental.

Sus orillas son un vergel de impresionante vegetación

que tapiza prácticamente todo el territorio gambiano.

El Parque Nacional del Río Gambia se extiende casi 630 hectáreas

en la margen izquierda del inmenso caudal africano.

Cientos de especies salvajes viven al abrigo de la tupida vegetación:

El cocodrilo africano.

Pequeñas tortugas de barro.

Hipopótamos

Serpientes como la pitón real.

También primates que habitan las muchas islas fluviales

que emergen en este río africano.

-En esta parte del río, dentro del parque nacional,

contamos con 6 islas o islotes.

Tres de ellas están habitadas por primates homínidos

que comúnmente llamamos chimpancés.

El clima tropical propicia una naturaleza exuberante y variada.

Los bosques de manglares escoltan el curso del poderoso Río Gambia.

Sus afluentes, como el Kesi Bolong, crean un paraíso para las aves.

En los humedales de Baobolong

y en otras tantas reservas junto al río

se cuentan más de 500 especies diferentes,

de las que 157 son autóctonas.

Pelícanos,

cormoranes,

Martín pescador,...

Fauna, flora y, por supuesto, el propio ser humano

viven y sobreviven gracias al Río Gambia.

Nos proponemos iniciar un viaje

siguiendo el sinuoso curso de este caudal de aguas turbias,

a contracorriente;

desde el Atlántico hasta el mismo corazón de la jungla africana.

En la isla de St. Mary, en la desembocadura del río,

se encuentra Banjul, la capital del país.

El área metropolitana acoge a más de 350.000 habitantes.

La ciudad aglutina la mayoría de los edificios gubernamentales,

así como las principales infraestructuras sanitarias

y educativas de Gambia.

El bullicio de sus calles nos recuerda

que estamos en la capital.

El mercado Albert, inaugurado en el siglo XIX,

es uno de los centros neurálgicos del casco urbano.

La religión mayoritaria en Gambia es el Islam,

aunque la ciudad cuenta con templos cristianos,

legado de su pasado colonial.

Próximo a Banjul, las aguas del Atlántico bañan las playas de Tanji,

un puerto mítico en Gambia;

también muy conocido en el África occidental.

Todas las mañanas se celebra

uno de los principales acontecimientos del país:

la descarga del pescado.

Pa Camara es uno de los muchos pescadores que trabajan en Tanji.

Estos pescadores salieron ayer y acaban de llegar,

después de haber pasado la noche en alta mar.

Cuando tienen mercancía suficiente ponen rumbo a estas playas

y aquí esperan a sus clientes habituales

para comprarles el género.

Lo que sacan, lo reparten entre toda la tripulación

y así todos los días,

desde las 2 hasta las 5 de la mañana aproximadamente.

Trabajan todas las noches, sin excepción.

Llegan a tierra y aquí esperan estas mujeres que venden el pescado.

Otros clientes se lo compran a ellas y luego, a su vez, lo revenden.

Esto es comercio.

Hay muchos tipos de pescado, a veces capturan el pez gato,

otras veces alosas, pargo rojo, atún...

Muchos tipos.

En la orilla, son las mujeres

las encargadas de vender el género fresco.

Esto es una alosa, un sábalo, es lo que se ve hoy.

Estas mujeres lo compran directamente a los pescadores

y se instalan aquí para vendérselo

a todos aquellos que pasan por el mercado”.

El mercado de Tanji es el más famoso de Gambia

y es el puerto pesquero más importante del oeste de África.

No vienen solo pescadores gambianos, también llegan de Senegal,

que hacen su dinero y vuelven a su país.

Yo soy pescador de Tanji, salgo por las noches

y luego lo vendo aquí a mis clientes.

En el propio puerto también se trabaja

en la conservación del pescado;

lo hacen en grandes secaderos al aire libre,

expuesto al sol tropical que golpea las playas de Tanji.

El olor a humo que se percibe en las callejuelas de Tanji

advierte otro de los métodos de conservación del pescado:

el ahumado en caliente.

En Tanji, el pescado no es el único protagonista.

También hay espacio para el ganado.

Los propietarios de las reses de vacas y cabras

aprovechan para hacer negocios.

La multitud se agolpa en el mercado de frutas y hortalizas

más popular de Gambia.

Tanji es célebre por su puerto,

pero tambien por este colorido punto de encuentro

para las amas de casa que llegan, a diario, de toda la región.

Ida Cham es una asidua de Tanji;

frecuenta el mercado no sólo para proveerse de verduras,

sino también de legumbres, especias y raíces.

En Gambia tenemos muchos dialectos,

pero si hablas Wóllof y Mandinga

ya puedes entenderte con todo el mundo.

‘Wonyo’ es una planta de la que usamos sus flores rojas

para hacer infusiones, bebidas.

Y esto blanco es baobab;

utilizamos el fruto también

para hacer bebidas muy populares en el país.

En muchos hoteles te ponen Zumo de Baobab como bienvenida”.

En este bullicioso mercado se pueden encontrar tomates,

pimientos, zanahorias...

todo cultivado por las propias vendedoras.

“Estas mujeres que veis son agricultoras, trabajan muy duro.

Ellas mismas cultivan lo que venden

para ayudar a sus familias.

Ya os podréis imaginar, ¡estos productos son orgánicos!”.

“Aquí puedes encontrar todo.

Voy a llevarme estos tomates rama amarillos.

Un kilo cuesta un euro aproximadamente”.

“Los tomates son uno de los tantos ingredientes del plato

que os voy a cocinar, el Benachin.

Es un guiso a base de pollo y lo hago con ave blanca,

aunque puedes cocinarlo también con lo que llamamos pollo rojo.

El pollo blanco va sin concentrado de tomate rojo, es la diferencia”.

Las verduras son la base de la cocina tradicional gambiana

y, por supuesto, también la de Ida.

El Benachim es uno de los guisos más populares.

“Vamos a comenzar a preparar el Bénachin.

Todas las verduras que veis van a un mismo recipiente.

Ya os he dicho que es una comida muy saludable,

porque el pollo blanco se acompaña de muchas verduras”.

“Es muy fácil elaborar este plato, pero muy lento.

A nosotros nos gusta el "slow cooking".

El plato lleva una base de verdura con ajo, tomate, rábano, repollo,

calabaza y pimiento.

“Vamos a proceder ahora a machacar todas las verduras

que hemos pelado y lavado.

Esto es como un mortero, pero de gran tamaño.

Primero introducimos la pimienta negra en grano. Solo un poquito.

No tenemos establecidas las medidas,

simplemente echamos lo que nos parece,

una cantidad estimada.

Y solo productos naturales”.

La verdura, ya cortada,

se va depositando en un mortero para machacarla.

Primero las cebollas, también los tomates...

Seguimos con el pollo, maridado con vinagre, mostaza, jengibre,

granos de pimienta negra y un poquito de sal.

“No es un plato creado por mí,

el Bénachin es un guiso tradicional de las regiones sureñas de Gambia

que solemos cocinar en los domingos o en los días grandes,

cuando tienes invitados, en bodas.

Un plato muy especial”.

“El Bénachin lo puedes hacer no solo con pollo,

también con pescado, ternera o simplemente vegetariano.

Y hoy lo hacemos con pollo blanco, sin tomate concentrado,

como os decía”.

“‘Bénachin’ significa ‘un puchero’, ‘chínmin’; ‘dos pucheros’.

Así que hoy cocinamos todo ‘en un puchero’.

Ahora apartamos el pollo.

“Esto es importante, porque es cuando echamos la caracola.

Este molusco adereza el plato.

Si cocinamos pescado también puedes aderezar con pescado seco,

por ejemplo; si es ternera o lo que sea, siempre echamos caracola”.

Posteriormente añadimos agua al puchero, si es necesario.

Luego incorporamos más verduras como patatas, puerros o rábanos.

Para terminar este delicioso plato,

sólo queda añadir un poco de arroz en el mismo puchero.

Tras media hora de cocción, el resultado es exquisito.

El río Gambia es uno de los mayores de toda África Occidental.

Su caudal alcanza, en algunos puntos,

alrededor de 150 metros cúbicos por segundo.

En su orilla se extienden manglares, cañaverales y bosques tropicales.

En nuestro recorrido nos topamos

con el Museo Etnográfico de Abdoluie Bayo,

que recrea los tradicionales asentamientos rurales

de la etnia mandinga de hace más de cien años.

“Soy el propietario del museo, el cual terminé de levantar en 1997.

Donde ahora mismo me encuentro es su corazón,

donde recreamos un poblado tradicional de la etnia mandinga”.

“Está divido en dos partes: una femenina y otra masculina.

Esta valla era el límite entre ambas secciones.

Ahora mismo estoy entrando en la parte femenina,

un lugar al que nadie podía acceder.

Cualquiera que viniera debía pasar antes por la parte de los hombres,

donde se encuentra el líder de la tribu.

O eras parte de la familia o no entrabas”.

“El líder debía saber los motivos de la visita.

Si alguna mujer quería salir, el líder debía saber dónde ibas

y cuándo querías volver.

Controlaba todo lo que ocurría en el poblado”.

En estos poblados, las mujeres ideaban eficaces sistemas

para mantener los alimentos frescos

y fuera del alcance de animales e insectos.

“Esto que vemos es un almacén,

un construcción rudimentaria pero eficaz

para el almacenaje de grano y otros alimentos.

En un poblado mandingo había animales deambulando por doquier;

con esto se conseguía, en primer lugar,

que esos animales no tuvieran acceso a los alimentos

al depositarlos en altura.

Además, en la parte inferior se encendía un fuego;

con el humo de esa hoguera se procuraba espantar a los insectos.

Además, el calor del fuego mantenía los productos secos.

Preferían utilizar estos métodos rudimentarios como el humo

antes del uso de venenos,

que estarían en contacto con sus propios alimentos.

Creo que es muy sabio,

por las terribles consecuencias de los venenos en la tierra”.

Justo en la división entre las áreas masculina y femenina

se levantaba el chozo del jefe de la tribu.

“Este es el hogar del líder

y cuando digo líder me refiero al máximo responsable

de lo que pasaba en el poblado.

Esta es su casa.

En el centro vemos la hoguera, cuya primera misión era proteger del frío,

pero tiene muchas más utilidades.

Si os dais cuenta, esta casa no tiene chimenea,

el humo de la hoguera permanece aquí.

La explicación es sencilla:

el humo es un repelente natural contra los insectos.

La gente no tenía insecticidas,

así que el humo espantaba los insectos,

se abrían las ventanas y las puertas para que el humo saliera y listo”.

“Otro dato curioso en cualquier chozo

es que siempre se tenía un recipiente medicinal.

Lo llamamos así, porque contenía un brebaje

para paliar los efectos de cualquier enfermedad, por ejemplo, la malaria.

Todos los miembros de la familia, sobre todo los jóvenes,

tomaban esos brebajes”.

El uso de las plantas ha sido fundamental para los gambianos.

Sus múltiples propiedades eran y son muy útiles para la alimentación.

También para tratar enfermedades o repeler insectos.

Un ejemplo es el denominado Nimbo de la India,

cuyas hojas se utilizan para tratar la malaria.

Por su parte, la kinkilina posee propiedades

para curar enfermedades del hígado.

La moringa tiene diferentes usos gastronómicos,

y es muy utilizada para alimentar al ganado.

En el museo también se reproduce la artesanía tradicional de Gambia.

Los hilanderos elaboran las prendas tradicionales de los mandinga.

Seguimos aguas arriba por el Río Gambia.

Este caudal ha sido y es una importante vía de comunicación

que ha facilitado el desarrollo del comercio;

también el de la esclavitud, iniciado por los propios locales

mucho antes de que llegaran los colonos europeos.

En la denominada isla de Kunta Kinteh,

los esclavos esperaban su traslado a América.

Gambia era, de este modo, el último periplo

de aquellos que dejaban atrás estas tierras.

Nos adentrarnos en la región de Kiang West, Tendaba.

En este punto, a unos 200 kilómetros de la desembocadura,

se encuentra la Reserva del Humedal de Baobolong.

Con 22.000 hectáreas de superficie,

es una de las doce áreas protegidas del país.

“Es el Kesi Bolong en Kíang West, en Tendaba,

un afluente del Río Gambia.

Tiene una longitud de 1.120 kilómetros,

unos 700 kilómetros cuadrados de superficie,

y atraviesa Guinea, donde nace, Senegal...

hasta llegar a Banjul, en Gambia, donde vierte las aguas al Atlántico”.

“El Río Gambia y sus orillas son un paraíso para ornitólogos.

En el país hay unas 600 especies de aves catalogadas.

Algunas de esas aves son el Gran Cormorán, el Martín Pescador...

que pueden verse con facilidad”.

“Hay que ser respetuosos con la fauna salvaje

y tener muy en cuenta que hay muchas peligrosas, como el cocodrilo

por lo que hay que seguir siempre

las indicaciones de los guías del Parque”.

Tomamos el Kesi Bolong, afluente del Río Gambia,

para descubrir algunas de las más de 250 especies de aves catalogadas.

En la copa más alta, nos da la bienvenida

un magnífico ejemplar de Pigargo vocinglero,

una hermosa águila presente en todo el continente africano.

En un simple paseo en barco podremos ver especies como el gran cormorán.

También nos topamos con varias aves de la familia de las ardeidas:

la garza real, la garceta común o la garza boyera

se dejan ver con facilidad.

Un solitario tántalo africano nos saluda a nuestro paso;

en este humedal, donde las mareas juegan un papel importantísimo.

“La influencia de las mareas en el entorno fluvial

es muy importante.

Durante 12 horas la marea alta se deja notar.

La baja dura seis horas. Ahora es marea baja.

Cuando vuelva la pleamar esto se halaga completamente

y vemos un inmenso manto de agua.

En la época de lluvias es... es muy curioso,

porque el agua dulce hace retroceder el agua salada hacia el océano”.

“Por esta razón tenemos estos humedales tan impresionantes,

a voluntad de las mareas.

Gambia es naturaleza, cultura, historia,

un país muy atractivo para los turistas”.

A medida que avanzamos río arriba

y nos alejamos de los principales núcleos urbanos,

descubrimos un paisaje más rural.

Hasta 14 grupos étnicos se reparten entre los dos millones de personas

que habitan el país.

Entre ellos, los más numerosos son los mandinga y los wólof.

La agricultura es el principal sustento

de los habitantes del interior

y el cacahuete uno de los cultivos preferidos.

A final de otoño comienza su recolección.

Cuando las vainas están secas,

es el momento de la trilla para separar el grano.

Otra de las ocupaciones de muchos jóvenes es la talla de la madera.

En nuestro viaje por el Río Gambia, encontramos algunos mercados

especializados en la elaboración de uno de los instrumentos

más populares de Gambia y del mundo: el djembé.

Para su tallado,

los artesanos parten de un simple tronco de mango africano,

cuya madera es ideal por su resistencia y durabilidad.

Con un hacha tradicional, comienzan a darle forma.

Para dejarlo hueco,

es necesario emplear un machado con forma de pico.

Este proceso, que puede durar varios días,

exige un buen estado de forma.

Por último, con una azada, se perfila el tallado exterior.

“Este es Habib, un artesano muy reconocido en Gambia,

porque viene de una familia con mucha fama en el arte del tallado.

Ha crecido viendo a su padre elaborando djembés,

pero también ha estado en escuelas de formación

para el tallado de instrumentos tradicionales.

El Djembé es uno de los instrumentos más populares del mundo”.

“Es un trabajo duro, porque te exige un gran esfuerzo físico

en las primeras fases de la elaboración.

Tienes un trozo de madera y, ¡a empezar!”.

“Yo empecé con este trabajo, porque veía a mi padre,

también a mi abuelo. Lo veía en mi casa.

Mi padre está jubilado, mi abuelo ya murió,

pero esto sigue ahora conmigo”.

“Se usan muchas maderas,

pero nosotros trabajamos con la de mango.

Para hacer un djembé completo

necesitamos una semana de duro trabajo;

para darle forma dos o tres días, luego se pone la piel,

después hay que hacer el diseño...

Podemos tardar hasta 10 días.

Hay muchos tipos de djembé. A este lo llamamos guineano,

pero hay otros tipos como el Bámbara.

Hay muchos tipos”.

El djembé tiene, generalmente, una altura de unos 65 centímetros.

El diámetro del parche suele medir 30 centímetros

y se fabrica con piel de cabra, preferentemente sin pelo,

para evitar que absorba el sonido.

Seguimos navegando; a contracorriente...

para llegar al corazón de Gambia.

A casi 300 kilómetros de la costa

nos aguarda el Parque Nacional del Río Gambia.

Ubicado en la margen izquierda,

cuenta con una superficie de 627 hectáreas,

de las cuales, unas 585 se incluyen en el archipiélago de Baboon.

La vegetación se torna más densa.

Algunas de estas islas fluviales

están habitadas por varias familias de chimpancés,

aunque la fauna del parque es muy amplia.

“En el Parque Nacional tenemos diferentes especies de animales.

Puedes encontrar hipopótamos, también cocodrilos.

Tenemos, al menos, tres especies catalogadas:

el cocodrilo africano occidental, el hocicudo y el cocodrilo enano.

Todos ellos puedes encontrarlos en el parque nacional.

Además también es un paraíso para las aves;

puedes ver con facilidad pelícanos, garcetas, el martín pescador,

de hecho tenemos casi todas las especies de alcedínidos.

Pero quizá el gran atractivo sean los primates

que viven en estas islas”.

El archipiélago está formado por una gran isla

y otras más pequeñas.

Desde la embarcación,

se pueden observar algunos ejemplares de chimpancés.

“En esta parte del río, dentro del parque nacional,

contamos con 6 islas o islotes.

Tres de ellas están habitadas por primates homínidos

que, comúnmente, llamamos chimpancés.

Justo esta que tenemos delante es la isla más extensa de las seis.

En ella residen 41 chimpancés en total libertad.

Al clan que vive en esta área lo llamamos "Familia Push",

y los que habitan la parte más meridional son el “clan de los Dash”,

así que esta isla viven dos familias”.

La mayoría de los ejemplares que forman las cuatro familias

se han recuperado del comercio ilegal.

Actualmente, hay más de cien primates repartidos en 3 islas.

Los chimpancés están totalmente aclimatados

y disfrutan de la amplia variedad de alimentos

que le ofrecen las islas.

“La comida de la que ahora disponen los chimpancés y los babuinos

son frutos de árboles como la saba senegalensis,

el melocotón guineano y, por supuesto, el fruto del baobab.

Todos lo primates que viven aquí,

los chimpancés los babuinos comen frutas.

Es diferente para los cólobos rojos u otros primates,

son más selectivos, porque comen hojas frescas

y están continuamente moviéndose por las islas”.

Gambia contiene la esencia de toda África.

La naturaleza majestuosa se abre paso,

custodiada por la inmensidad del formidable río.

Magníficas costas,

riberas de ensueño,

animales salvajes,

islas vírgenes...

Es Gambia, un pequeño país que esconde en su interior

el espíritu de todo un continente.

Líbano,

España,

Serbia,

Polonia,

India,

Lituania,

Gambia,

Australia.

Decenas de países, de destinos naturales

donde lo rural cobra protagonismo.

Donde el sonido de las cascadas envuelve profundos bosques.

Donde el viento sopla acariciando valles y montañas.

Donde tú, solo tú,

te sumerges

en lo mas recóndito de la naturaleza.

Turismo rural en el mundo - Gambia

36:07 09 jun 2019

El caudaloso Río Gambia vertebra las tierras de este pequeño país del África Occidental. Iniciamos un viaje desde el Atlántico hacia el mismo corazón de la jungla africana para descubrir cientos de especies salvajes, magníficas costas, riberas de ensueño, tradiciones ancestrales e islas vírgenes.

Contenido disponible hasta el 24 de junio de 2019.

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