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No recomendado para menores de 12 años Traición - ¿Capítulo 6: ¿De qué lado estás?    - ver ahora
Transcripción completa

-Te manda Víctor, ¿no? Se le escapó tu nombre. Jaime era, ¿no?

Baja la pistola, Jaime. Ya está.

Lo siento mucho, sé que erais buenos amigos.

Me has intentado matar. -Sí.

Tú te follas a mi mujer.

-Lo más importante es que no firmes el divorcio.

Necesitamos tiempo para ir vendiendo sus propiedades.

¿Cómo es el nuevo Robe? Un tipo alegre, relajado...

¡Feliz...!

Ahora cuento hasta diez.

Puse todo a nombre de Miriam. ¿Saben ellas que lo sabes?

¿Sabes cómo se ataca a una serpiente de dos cabezas?

Haciendo que desconfíen entre ellas

que se arranquen la una a la otra la cabeza.

Ese es el plan. ¿Qué plan?

Dices que no firmas el divorcio y Miriam se queda con mis bienes.

No sé de qué me hablas. Sí lo sabes y yo, también.

¿De verdad crees que ella no está jugando contigo?

-Ha insistido en que firme el divorcio, pero me he negado.

-Lo peor que podemos hacer es perder los nervios.

Se acabó Beatriz.

Al final me he ablandado, le ofrecí dinero y ha aceptado.

¿Quieres ser mi mujer?

-Llegaste tarde. -Tuve que ir al juzgado.

-¿Con Roberto? -Aburrido, como siempre.

(Llaman a la puerta)

-Tiene una visita. -Que pase.

-Por favor. -Gracias.

-Buenos días, siéntese.

-Buenos días. -¿En qué puedo ayudarle?

-Mi cliente desea cambiar su declaración en torno

a lo acontecido en la noche del asesinato de Julio Fuentes.

-Discúlpeme, ¿quién es su cliente?

-Beatriz García Andrade.

¿Te gusta?

¿Entiendes de pintura?

No, no mucho, la verdad.

Pagué mucho por ese cuadro, se convirtió en una obsesión.

Me gustan las naturalezas muertas, no dan lugar a interpretaciones.

Son lo que son.

Supongo que esto no es fácil de entender.

Bueno, todos tenemos cosas que nos apasionan.

¿A qué has venido exactamente, Julián?

No creo que sea a hablar de pintura.

No, Almudena me pidió que viniera,

dice que se dejó un reloj de oro hace un par de semanas.

Sí, mi hija es muy descuidada con todo.

Supongo que a su edad no es fácil cambiarlo.

(ABRE Y CIERRA UN CAJÓN)

Vuestra boda es la última prueba de ello.

Te pediría, por favor,

que no volvieras a esta casa más de lo necesario.

-Valeria, necesito que lo acabes ya.

-¿Cómo me vas a convencer?

-A ver si esto te ayuda.

-Dos semanas.

-Claudia, perdona.

Os están esperando en la sala de reuniones.

¿Nos estabais esperando, no? (AMBOS) Ajá.

Claudia, podrías cerrar la puerta, por favor.

Claro.

Sentaos.

¿Y bien?

Carlos, estás despedido.

¿Perdona? ¿Qué estás diciendo?

No podéis hacer eso.

En esta empresa hay unas reglas y unos estatutos.

Además, Carlos es socio de esta empresa.

Si va seguir siendo socio.

Claudia, Claudia, tranquila, ¿eh? No te precipites.

Espera solo... un minuto y verás.

Este vídeo está grabado con la webcam del ordenador.

¿Os suena esa cara?

El portátil es una herramienta que pertenece a lo privado

y personal, no creo que haya que recordar los estatutos.

Si miráis la hora coincide con la falsa alarma de incendios.

No te queremos volver a ver. Roberto, esto no se hace así.

¡Lo que ha hecho es infracción grave!

A ver si estamos a lo que estamos.

Roberto. ¿De qué lado estás?

Roberto, te pido disculpas, no debí haberlo hecho. Lo siento.

Disculpas que no acepto.

Carlos, no te vayas.

Hay otra forma de hacer las cosas. ¿Sí? Eso díselo a él.

Podríamos interponer una demanda o una revocación.

Algo para ganar tiempo. No quiero que hagas nada.

También estás en la lista, no les des motivos.

Si queríamos una prueba de algo, es esta.

No puedo hacer esto sola, Carlos.

Aunque no esté en el despacho, no estás sola.

Y menos ahora.

Debiste coger el cheque cuando te lo ofrecí.

¿Cómo puedes ser tan ruin?

Jamás he necesitado tu dinero, me voy de aquí...

Pero no sé por qué pero nos seguiremos viendo.

-Mentí

La noche que falleció Julio Fuentes mi marido, Roberto Fuentes,

no pasó la noche conmigo.

Llegó a eso de las cuatro de la madrugada, estaba...

Sudando y apestaba a alcohol, y a tabaco.

La verdad, es que nada inusual en Roberto,

si no fuera porque nada más verme se echó a llorar.

Cayó al suelo de rodillas, me abrazó las piernas y estaba...

Estaba fuera de sí.

Cuando le pregunté que qué le pasaba

me contestó, y cito textualmente:

"Me arrepentiré toda mi puta vida

de lo que he hecho hoy, nadie podrá salvarme.

Soy un monstruo".

Ya puede apagar la cámara.

Qué bonito tu anillo.

-Explícame a qué coño ha venido eso de cambiar la declaración.

-Después de todo lo que ha hecho mi marido comprenderás

que no quiera seguir mintiendo por él.

-La cuestión es que no has mentido por él, lo has hecho por mí.

¿O es que no te acuerdas?

Si averiguan que Roberto pasó la noche del asesinato conmigo

el plan se va al traste.

-Eres tú la que tiene su dinero en su cuenta.

-¿No te fías de mí? -Pues mira, no.

¿Y sabes por qué? Te ha pedido que os caséis y le has dicho que sí.

¿A qué estamos jugando?

-Le he dicho eso para que no sospechara.

-¿Por qué no me llamas y me lo cuentas?

-¿Por qué no me has dicho que has firmado el divorcio?

-Porque no lo he hecho. -Él me dijo que sí.

Lo sabía...

Lo sabía y nos ha engañado a las dos.

Pero yo puedo ir a la cárcel por esto.

No lo olvides.

¿Mejor?

Sí, mejor.

Bueno, voy a tener que irme.

Tengo unas cosas que solucionar en el despacho.

(Teléfono móvil) Perdón.

Es Miriam.

Contesta, no hagas esperar a tu... prometida.

Hola, mi amor, dime.

Robe, cielo, tenemos un problema, necesito que vengas al juzgado.

¿Qué problema? Tu exmujer ha venido,

se ha presentado con un abogado y ha cambiado su declaración.

Ha desmontado tu coartada,

que no pasaste con ella la noche que murió tu padre.

Hija de puta...

(SUSURRA) ¿Qué sucede? Tienes que venir.

Sí, no te preocupes, ahora mismo estoy allí.

Joder... ¡joder, joder!

Chis. ¿Quieres dejar de gritar y decime qué pasa?

Beatriz ha cambiado la declaración.

Acaba de dejarme sin coartada la noche que murió papá.

Ya va siendo hora de que nos ocupemos en serio de esa chica.

-¿Cómo puede ser que no tengamos nada que sirva para...?

-¿Para qué? -¿Para qué va a ser?

-No, no, Isabel, que es Jaime, que es mi amigo.

-¿El cuchillo del pan? Es sierra, luego compramos otro.

-Isabel, por amor de Dios.

-¿Qué? ¿Qué propones? Dime, ¿qué hacemos?

-Lo primero, tranquilizarnos. -Calla, que la culpa es tuya.

-No, es tuya por intentar matarme.

-Oh... mis hijos... Sin figura paterna...

¿Cómo he sido tan imbécil?

-Rafa tiene razón, lloriquear no es la actitud.

-¿Qué actitud? Es el fin, hombre, que... que de esta no salimos.

¡Por favor! Yo... yo ya no puedo más.

-A ver, tranquilo, no puede ser tan difícil, ¿no?

Vamos a pensar cómo deshacernos de un cuerpo. Ideas.

En una serie vi una vez que diluían un cadáver en ácido.

-Es complicado, habría que conseguir el ácido

y no sirven todos los recipientes.

Hay mafias que usan cerdos para deshacerse de los cuerpos.

-¿En serio? -¿Conocéis alguna granja?

-Por favor, qué horror.

-Ocho cerdos pueden comer un cuerpo en diez minutos.

-No, no, no. Me acabas de destrozar el jamón para siempre. Qué asco.

¿Dónde vas? -Entre los cerdos comiendo

y la imagen de tu novio disparando a mi amigo...

-¡Que no es mi novio!

-Yo voy a ir a la cárcel, pero esto cae sobre tu conciencia.

-Si no hubieras intentado deshacerte de mí...

-Solo era un susto. -Los cojones.

¿Con el arma cargada?

Desde que apareció todo se ha ido a la mierda.

-La culpa es mía. -Lo tenía todo estaba controlado.

¿Entiendes? ¡Perfectamente!

Pero desde que este... este... Este tonto las tres.

Mi vida se ha ido a la mierda.

-Que no, que no tiene sentido Julián policía.

-No. -No tiene, pero tampoco creo

que sea un delincuente.

(Puerta) Quiere explicarse, escuchémosle.

-Por aquí, por favor.

Perdonad la tardanza, Javier es un hombre muy ocupado.

Os presento a Javier Suárez, inspector jefe de la brigada

de investigación del patrimonio histórico,

es mi superior y yo respondo ante él.

-Muy bien, tendrá mucho que explicar.

¿Es verdad que Julián es policías?

Mi jefe ha venido porque supuse que no me creeríais.

-Lo que ocurrió se trata de un error imperdonable

por nuestra parte, nunca deberíais haber averiguado

la verdadera identidad de Julián, quiero pedir disculpas por ello

en nombre del cuerpo de policía.

Pero por qué hay un infiltrado de la...

-De la brigada de patrimonio histórico.

-¿Por qué hay un infiltrado de la policía en mi casa?

-Necesitábamos a alguien dentro de la familia Fuentes.

Tendréis muchas preguntas, pero me temo que no podremos

ofreceros respuestas, Comprenderéis que es

información confidencial. -¿No me puede explicar

qué buscan dentro de mi familia?

-Perdone, pero tenemos todo el derecho a saber...

-Gonzalo, por tu culpa casi se va a la mierda la operación.

-Gonzalo no es culpable de nada, solo protegió a nuestro hijo.

Ahora lo importante es que la investigación

siga su curso. -Llevamos dos años trabajando

esta operación y llegados a este punto

no podemos prescindir de Julián.

-¿Me pide que finja que no sé con quién estoy casada?

-Sí, exactamente, eso, Almudena.

Si no queremos comprometer el éxito de la operación,

todo tiene que seguir igual por lo menos hasta que se resuelva.

-Pero necesitamos de vuestro compromiso

para continuar, no podemos garantizar

la seguridad de Julián sin tener la certeza

de que estaréis de nuestro lado. -Quiero hablar contigo a solas.

Mira, solo te haré una pregunta, ¿es normal que un policía

infiltrado se case durante una investigación?

-No, no lo es, va contra todas las normas

y por eso me apartarán del cuerpo cuando acabe el caso.

Y no me arrepiento de nada de lo que hice, Almudena, de nada.

Es verdad que me acerqué a tu familia por otras razones

y te conocí, ¿entiendes? Y cambió todo para mí,

estoy enamorado de ti. -No me toques, no te creo.

No te creo. -Almu, tú me conoces.

-No es verdad y me hiciste daño.

¿Pretendes que finja delante de todo el mundo

que eres mi marido, estamos locos?

Mira, no pretendo recuperarte, sé que eso es imposible,

aunque lo que más me gustaría del mundo y sé que no merezco nada,

pero necesito que me ayudes a terminar este trabajo.

Si quieres que confíe en ti, que deje la seguridad

de mi familia en tus manos,

cuéntame, exactamente, en qué andas metido.

Está bien, pero no podrás contarle a nadie nada de lo que te diga.

Este es el cuadro de mi madre. -No, es una copia,

el original vale cinco millones.

-Lo sé, conozco, perfectamente, ese cuadro.

-Llevamos años detrás de una organización criminal

que quiere robarlo, conseguí que me contrataran

para hacerlo, creen que soy un ladrón de arte.

-¿Y para eso tenías que ser mi pareja, no podías acceder

al cuadro de otra manera? -Claro que no, Almudena.

-Al infiltrarme, la idea era acercarme a Roberto,

me invitó a una fiesta y nos conocimos, ¿te acuerdas?

-¿Y cuándo pensáis robarlo?

-Esta semana.

Almu, esto es una operación policial,

no puedo obligarte a nada. Si no dices que sí,

no seguiremos con la operación.

Almu, ¿estás bien? Necesito una respuesta.

-Claro que sí, te voy a ayudar.

-Gracias.

(Móvil)

Dime, Almudena. Mamá, ¿te acuerdas el reloj de oro

que me dejé en tu casa? Hija, estoy mayor, pero no tanto.

¿Se lo diste a Julián?

Claro, me dijo que tú le pediste que viniera a buscarlo,

¿por qué, algún problema?

No, no, ninguno.

Pues sí que tenía amoniaco, no lo había visto nunca.

Amoniaco, lejía, jabón, cepillos, bolsas, cinta,

no sé qué más necesitamos.

-Una manta. -¿Una manta?

Creo que hay una en el garaje. -Isabel, Isabel,

tenemos que hablar de nosotros.

-A ver, me parece que hay algo

muchísimo más urgente de lo que ocuparse.

-Por supuesto, pero yo lo que... A ver cómo te lo explico,

que creo que lo que tenemos entre tú y yo...

-¿También empezarás con esto? -¿Con qué?

-El no ser capaz de terminar

una frase hasta el final como Víctor?

-A ver, yo quiero proponerte un plan, tengo algo de dinero

ahorrado y ya que la situación se nos va algo de las manos,

creo que lo mejor sería tomar una decisión contundente,

cortar por lo sano. -No te sigo, Rafa.

-Huyamos del país.

-¿Qué? -Sí, huyamos.

-Tengo dos hijos, no sé si te acuerdas,

no les abandonaré ni me separaré de ellos.

-No tienes por qué hacerlo,

yo estoy dispuesto a asumir

la figura paterna que ellos necesitan.

-Buah, ¿y qué hacemos, dejamos a Víctor con todo esto?

-Hombre, si no fuera por su culpa, esto no habría pasado.

-Ya lo sé, pero es que... -Si lo sabes, creo que

el que debe pagar es él y no tú

ni yo, es lo justo.

Además, pensé que sería muy fácil colocar el arma

en algún sitio de tal manera que...

¿Me escuchas, Isabel?

-No, no... No, no.

¿Tú estás loco? No le haré esto a Víctor ahora.

Por favor, tenemos que deshacernos del cuerpo de Jaime,

ya hablaremos de esto más adelante, ¿vale?

-Claro, claro.

Bueno, soy gilipollas o qué me pasa.

(ARRANCA EL COCHE)

(TOSE)

Ahora solo tenemos que envolverlo para que no deje rastro

y limpiar el maletero.

Puedo traer el coche del garaje y acercarlo a la puerta mejor.

¿Dónde está Víctor? -Estará vomitando todavía.

-Voy a ir a buscarlo.

¿Víctor, cómo vas?

¿Estás bien?

¿Víctor?

Abre la puerta del garaje, Isabel, abre la puerta del garaje.

(VÍCTOR TOSE)

Víctor, Víctor, ¿me oyes?

Mírame, mírame.

-¡Ah! -Mi amor.

-¿Qué? (VÍCTOR TOSE)

-¿Me oyes, Víctor? -¿Le quieres dejar,

no ves que no puede respirar? -Víctor, no te suicidarás

hasta que te lo diga, ¿vale? -Rafa, no creo que haga falta.

-Sí hace falta, que si te queda claro.

Primero, nos deshacemos del cuerpo y luego haces lo que te salga

de los cojones, ¿me oyes? (VICTOR TOSE)

Mi amor, respira.

Hola, te traigo un café solo y sin azúcar.

Gracias. Aunque igual prefieres una tila.

No, así está bien, gracias, Susana.

Vi que Carlos salía con sus cosas, no es por cotillear,

pero si llaman preguntando por él, no sé qué decir.

Si llaman di que Carlos ya no trabaja aquí.

Vaya, lo siento.

(Teléfono)

¿Me disculpas? Ah, sí, claro,

si necesitas algo, ya sabes. Gracias.

Hola. Bueno, ¿están las cosas

más tranquilas por ahí o no? Bueno, deberíamos haber hecho más.

No podíamos hacer nada, tenían pruebas contra mí.

Pero no te preocupes porque seguiremos investigando,

no vamos a parar. Ese tipo, el de Lupey,

es la primera vez que aparece por el despacho.

No sé, pero nos acercamos a algo.

Hablaré con Almudena. Si Almudena está implicada...

No puede estarlo, es mi hermana, la conozco.

Si no sabe nada, ¿por qué se encarga de la empresa?

Es lo que me gustaría que me explicase.

Bueno, está bien, pero mantenme informado.

(Llaman a la puerta) Luego hablamos.

Va.

Hombre, tan puntual como siempre. ¿Qué, te duró poco el trabajo, no?

Joder, para una vez que podrías tener la nevera llena

con sus cosas ahí. Para tú vaciarla, no te jode.

¿Ya estamos? Para una cerveza que te habré cogido.

Por cierto, ¿me das una para ayudarme con esta hamburguesa

que no me baja? En serio, dónde metes lo que comes.

Lo quemo por las noches.

Oye, tu hermano le habrá dolido en alma el despedirte.

Sí, creo que llora por las esquinas,

¿me recuerdas luego que le llame para ver cómo está?

A ver, este es el tipo, ¿no?

Ese es. Saúl Handman.

Bueno, vamos a ver qué escondes, Saúl.

(Llaman a la puerta)

¿Podemos hablar un momento, por favor?

Si es sobre Carlos no hay nada que hablar.

Si me escuchases, cambiarías de opinión.

Entró en el ordenador de Roberto, ¿crees que eso tiene explicación?

Almudena, sé por qué papá quiso romper la fusión.

Y tiene que ver con una de las empresas del despacho.

¿Qué empresa? Lupey.

Papá me hizo llegar unos documentos antes de morir.

¿Y por qué no lo has dicho hasta ahora?

No lo sé, porque pensé que confiaba en mí, no lo sé.

¿Y qué documentos son esos? Es una lista de números

y coinciden con unos contenedores de la empresa Lupey.

Carlos y yo investigamos, se acercó a una nave

y le golpearon en la cabeza, Almudena.

¿Cómo que le golpearon en la cabeza?

Creo que están relacionados con la muerte de papá.

Ayer Roberto habló con el dueño de Lupey.

A ver, Roberto es el director del despacho,

llevamos casi 10 años trabajando con Lupey.

¿Cómo? Que llevamos casi 10 años.

Ya lo oí, cómo que 10 años

y no sé nada de ellos. No lo sé.

Almudena, por favor, créeme, algo pasa con esta empresa.

No es cuestión de creerte o no, es cuestión de tener pruebas.

¿Pero por qué hay que hacer esto?

De verdad, no veo ninguna necesidad de manchar mi coche, por favor.

-Y yo no veo la necesidad de tener el cadáver en el mío,

¿qué te parece? -Esto es un error.

-Cariño, tranquilízate, sabemos lo que hacemos.

-¿Sí, y qué hacemos? -Vosotros deshaceos del bulto,

yo limpiaré el coche, ¿viene alguien?

-No. -No, ah, sí, espera, por ahí.

Ya está, venga.

Mi amigo.

Os dije que de esta no íbamos a salir.

(Sirenas)

Os lo dije.

Buenos días.

Buenos días, ¿sucede algo, agente?

-No lo sé, dígamelo usted.

Parece que hubieran visto al mismo demonio.

-No, por favor, aquí en esta urbanización tenemos un respeto

reverencial a las fuerzas y a los cuerpos del Estado.

Cuerpos y fuerzas. -¿Perdona?

-Que se dice cuerpos y fuerzas. -Ah, pues eso, lo que decía

a los cuerpos y a las fuerzas los respetamos por el trabajo

ingrato que hacen los cuerpos y el que hacen las fuerzas.

¿Se encuentra usted bien?

-¿En qué les podemos ayudar?

¿Eso de ahí es sangre?

-Sí, es sangre.

Es del gato persa de estos señores, fue esta mañana,

un desgraciado accidente ahí mismo ha sido.

Horrible, ha sido el típico, el típico atropello tonto.

-Sí. -Muy tonto.

-Había cumplido 10 años el mes pasado justo.

-La vida son dos días, qué prado de pena.

Vaya... lo siento mucho.

Yo perdí a mi labrador hace dos años,

todavía no lo he superado.

-Vaya.

Los labradores son mis perros favoritos, tranquilos,

elegantes, nobles, muy nobles, ¿verdad?

-Exacto, siempre llevo fotos con él

y son justo como usted los ha descrito.

Era de color negro, de chocolate, y se llamaba Nanuk.

Es que se les quiere como a hijos, ¿verdad?

Si nos disculpan, tenemos prisa. Tenemos que entregar un aviso.

-Sí, claro. -Sí. Perdón.

Vamos.

Les acompaño en el sentimiento.

Y nosotros a usted. (AMBOS) Gracias.

Venga, Sergio. Son solo unos días.

Es como si te fueras de vacaciones.

Ya me gustaría a mí. -¿Con la abuela?

No. Con la abuela no. Pero tú ya me entiendes.

-Pues no, no lo entiendo. -A ver, Sergio.

Soy tu madre y te quiero.

-¿Y por eso me apartas de ti? -No digas eso.

La abuela vive al otro lado de la calle.

Julián trata con gente muy peligrosa

y yo no quiero que te pase nada. -¿Y a ti?

¿Quién te va a proteger a ti?

Julián te está mintiendo, mamá. Otra vez.

¿De verdad no lo ves?

¿Y esa maleta?

Sergio se va unos días a casa de su abuela.

No sé. No me parece lo mejor.

No tenemos que levantar sospechas.

Mi hijo te odia desde que llegaste.

No veo qué hay de raro en que quiera irse con su abuela.

Mira. Como le pase algo a mi madre,

te vas a acordar de mí. Volveré a por ti.

No esperaba menos de ti. Sé lo mucho que la quieres.

Es lo mejor para todo.

No quiero que corra ningún peligro.

Yo me voy a comer con Claudia.

No tienes por qué darme explicaciones.

No. Claro que no.

Miriam, no sé a qué viene esto,

pero dime que no tengo razón para preocuparme.

No hay pruebas contra ti.

Nadie sabe dónde estuviste aquella noche.

Roberto, sabes que yo no dejaría que te pasara nada.

Lo sabes, ¿verdad? Sí. Lo sé.

También sé que si yo caigo, tú también acabarías implicada.

Vamos.

Señor Fuentes, en una declaración anterior,

su esposa afirmó que la noche

que asesinaron a su padre, usted estaba en casa.

Sin embargo, en una nueva declaración,

afirma lo contrario.

Dígame usted. ¿Dónde estaba?

Hacía una noche estupenda. Estuve paseando por ahí.

¿Puede corroborarlo algún testigo?

Necesitaba estar a solas para poder pensar

y elegí una zona especialmente tranquila.

Eligió de manera intencionada un lugar solitario

donde nadie pudo verlo, ¿no es así?

Eso es. Estamos en un país libre.

Uno puede circular por donde quiera.

Su paseo, sin testigos, coincide con el momento

en que su padre ingirió una copa de coñac.

Una copa en la que alguien añadió una dosis de veneno.

Ya. Imagino adónde quiere usted llegar.

Pero yo no maté a mi padre, si es lo que insinúa.

¿Tiene pruebas para convencerme?

Por favor. No tengo por qué demostrar mi inocencia.

No hay indicios de mi culpabilidad.

Hay una declaración que lo inculpa. ¡Eso no es una prueba!

No sé dónde ha estudiado Derecho,

pero me parece que ha olvidado cómo funciona la ley.

Señor Fuentes, diríjase al fiscal con el debido respeto.

No se lo voy a repetir. Compórtese.

Señoría, he contestado a todas sus preguntas.

Si tienen alguna prueba que pueda incriminarme,

háganmelo saber. Y si no, permita que me marche,

por favor. Puede marcharse.

Gracias.

Buenos días.

(Se cierra la puerta) Me veo en la obligación

de solicitar la prisión preventiva.

No veo razones para una medida cautelar.

Por Dios, no sea usted tan parcial.

Roberto Fuentes es el que tenía más motivos

para asesinar a su padre.

Un motivo no es una prueba.

¿Y por qué no tenemos pruebas? Dígame usted.

Porque ha perdido demasiado tiempo.

Este hombre ha tenido tiempo de sobra para destruirlas.

Si le detenemos, puede derrumbarse y terminar confesando.

No comparto esa estrategia.

Mire usted, señora Márquez.

Desde que se hizo cargo de la instrucción,

no ha dado todavía un paso decisivo.

¿Va a continuar perdiendo el tiempo?

¿O va a hacer alguna cosa ya de una... vez?

¿Cuánto más hace falta para detener a Roberto Fuentes?

(Suena el teléfono)

Dime, Roberto.

Acabo de salir. ¿Y qué ha pasado?

Bea declaró que no estuve en casa la noche que murió papá.

Pero no dijo nada de que estuviera con Miriam.

¿Esa jueza puede darnos problemas?

Tiene claro que si yo caigo, ella también.

No creo que nos dé problemas.

Asegúrate.

(Suena el timbre)

Sube la maleta a la habitación de tu madre.

Riseles ya ha preparado todo.

Muchas gracias por ayudarme, mamá.

¿Está pasando algo? Bueno, ya sabes.

Está en una edad difícil y lo de Julián no lo lleva bien.

Pero solo serán unos días, ¿vale?

¿Te vas? Me voy a trabajar.

Gracias otra vez.

¿Qué vais a hacer? -Eso es cosa tuya.

La mía es limpiar la sangre del maletero.

¿No te acuerdas? Algo conocerás. Un lago, un pantano.

Bueno, a Víctor háblale de lo que quieras,

menos de naturaleza. -Hay un pantano a 40 kilómetros

en Rosilla. -¿De qué conoces ese pantano?

Allí es donde ibais a tirarme, ¿verdad?

Con que un susto. -¡Víctor!

Que no, coño. Que fui hace meses a pescar con unos amigos.

(Tono del móvil)

Es Manuela. Quiere hablar conmigo.

(Tono del móvil) También me ha escrito a mí.

Es urgente. -Esto será más urgente, digo yo.

-¿Y qué hacemos? ¿No vamos? -No, no.

Cualquier cosa, menos levantar sospechas.

Vamos a ir a la reunión, cada uno por separado.

Tú, mientras, limpias la sangre.

Te llamo cuando terminemos.

(Suena música rock)

¿Qué coño haces aquí? -Julián sabe que no eres policía.

No sé qué le has hecho creer, pero no le has engañado.

¿Y a qué has venido? -A ayudarte a detenerlo.

¿Estarías dispuesta a eso?

Antes, quiero que me cuentes todo desde el principio.

¿Cómo coño sé que no estás con él? -¿Quieres que me vaya?

-¿Me voy? Como quieras. -Vale. Vale.

¿Qué te ha contado? -Quiero tu versión primero.

No me creo que Julián pretenda

que os traguéis esa patraña que es policía.

Es más convincente de lo que crees.

Pero todo el mundo comete errores.

Se quedará en mi casa, así puedo vigilarle.

Será cuestión de días que empiece a sospechar de ti.

Se me da bien hacer que no me entero de nada. Descuida.

Necesitamos saber la fecha en la que se producirá el robo.

Normalmente, Julián me lo diría, pero no sé si se fiará.

-Lo intentaré. -Y, sobre todo,

necesitamos atrapar intermediario,

la persona a la que el ladrón entrega el obra

y contacta con el comprador.

Intermediaria, en este caso. Sofía de Souza.

Llevamos años tras de ella. -Yo conozco a esta mujer.

Es amiga de la familia. Mi madre, seguramente,

tiene su teléfono. -Ojalá fuese tan fácil.

Esa gente tiene varios teléfonos.

Necesitamos ese otro número

para poder pinchar su línea, rastrear su GPS.

Y ese número solo lo tiene Julián.

Joder.

Bueno.

Este no es. No.

Joder.

Aquí.

¿Qué coño es esto?

(LEE) Junta de accionistas.

Buenos días. Nos es grato informarles,

como accionistas mayoritarios, que hemos procedido

al primer pago de los beneficios.

Han sido ingresados dos millones de euros.

Dos millones de euros.

Qué mala suerte hemos tenido.

Si lo hubiéramos sabido antes, no habríamos tenido

que intentar asesinar al tonto este.

Y tú no estarías aquí. Bueno, sí.

Estarías aquí, pero no en el maletero.

Estarías conmigo y nos iríamos a tomar unas copas.

¡Joder!

(CARRASPEA) Me han dicho

que querías hablar conmigo. -Sí, Víctor. Siéntate, por favor.

Bueno, pues tú dirás.

Esto no es agradable, así que lo mejor es

que te lo diga directamente.

Lo siento mucho, pero nos vemos obligados

a relevarte de tu posición.

Que, a partir de ahora, pasará a ocupar Rafael.

No es necesario. Ya está solucionado.

-¿Perdona? -Hace unos días, descubrí

un error en la contabilidad de un millón y medio.

Imagino que ese es el problema. -Correcto.

Ese es el problema. ¿Tienes algo que decir?

Ajá. Está resuelto. Desde hoy mismo,

la contabilidad queda liberada.

-¿Ah, sí? -Como si nunca hubiera ocurrido.

Ya. Pero ha ocurrido.

Me parece que es un asunto grave

como para que se quede en anécdota.

Es grave. Soy el primero en reconocerlo.

A ver, tú has hecho la auditoría

y tardaste en descubrir que faltaba dinero.

La hice con los datos que me proporcionabas.

A lo mejor, no querías que me diera cuenta que faltaba.

¿Por qué iba a querer eso?

-No sé. Dímelo tú. -Dímelo tú.

No tengo por qué aguantar este tipo de insinuaciones.

No seas susceptible. Aquí nadie insinúa nada.

¿Cómo que nada? A ver...

-Nadie insinúa nada. -Basta ya.

Creo que es justo seguir confiando en ti, Víctor.

Pero también te digo que estás bajo vigilancia.

-¿Por quién? -Por Rafael, por supuesto.

Tranquilo. Si no tienes nada que ocultar,

yo no tendré nada que vigilar.

Gracias por tu confianza, Manuela.

Oye, Víctor... -Qué cabrón, eh.

Primero intentas quitarme a mi mujer y ahora el trabajo.

Si hubiera querido tu trabajo, lo tendría.

-Lo disimulas muy mal. -¿De dónde sacaste el dinero?

-¿A ti qué coño te importa? -Lo has recuperado.

Así que Jaime ha muerto por nada. -¡Chis!

Era mi amigo, eh. No te hagas el sensible ahora,

que no hacen falta las caretas. -No. Tienes razón.

Sobre todo, desde que has intentado matarme.

¿De verdad piensas que voy a dejar pasar una cosa así?

El dueño de Lupey tiene más de 20 empresas.

Construcción, hostelería, inmobiliarias.

Fue investigado hace años por evasión de impuestos.

Lo hace la gente con muchas empresas.

Las utilizan como tapadera

(Llaman a la puerta) para sacar el dinero del país.

¿Pero qué me he perdido yo aquí?

No te has perdido nada porque tú no has visto nada.

Ya te dije que no era buena idea tener un amigo periodista.

Si yo soy una tumba. Sí.

El día que me dé por hablar... ¡Bueno!

¿Qué averiguasteis? Ese tipo es una joyita.

Tiene antecedentes por evasión de impuestos,

ocultación de capital y blanqueo de dinero.

Creemos que usa los contenedores para sacar dinero del país.

¿Paraísos fiscales? Efectivamente.

Suiza, Andorra.

¿Has hablado con tu hermana?

Tenías razón. Me ha dicho que ella no sabe nada.

¿Y tú la crees?

Lo único que creo es que si se utilizó

esta empresa para evadir capital, no era por orden de mi padre.

Llevamos diez años representando a esta empresa.

Justo el tiempo que mi padre

lleva jubilado. Tiene sentido.

Tal vez, tu padre paró la fusión por eso.

Se enteró que su familia le robaba su propio dinero.

Chicos, me tengo que ir. Os dejo solos.

Me vais contando, ¿vale? Muchas gracias.

(Se cierra la puerta)

Bueno, ¿qué? Carlos, no quiero que te enfades,

pero me gustaría mantener todo esto en secreto.

¿Te avergüenzas de mí? Claro que no.

Pero tengo demasiadas cosas en la cabeza,

como para añadir preocupaciones. Vale. Está bien.

Me encantan las relaciones clandestinas.

¿Qué hacemos ahora?

Ahora tenemos que acceder a las cuentas de mi padre.

Varias cuentas familiares se cancelaron dos semanas antes

de la muerte de mi padre. Menos esta,

que se canceló dos días después.

La cuestión es averiguar dónde está el dinero ahora.

La cuestión es qué demonios haces aquí cuando ya no trabajas

en este despacho. Vino conmigo.

¡No me jodas! ¿Otra vez haciendo de detectives?

Largo de aquí.

Largo de aquí los dos, vamos.

Y la responsabilidad va a ser toda tuya.

Dudo que a los ingleses le haga mucha gracia

que alguien que no forma parte

de esta empresa tenga acceso a su documentación.

Roberto Fuentes. Sí, sí, soy yo. ¿Qué pasa?

Tenemos una orden de detención para usted.

¿Es una broma? ¿De qué se le acusa?

Del asesinato de Julio Fuentes.

Esto es absurdo. Salgan de aquí.

Acompáñenos, por favor. ¡Dígale al fiscal que venga

a detenerme si es que tiene huevos!

Cállate y no empeores las cosas.

No me deja otra opción. Dese la vuelta.

Esto no me puede estar pasando.

No es necesario que le esposéis.

Por favor, un poquito de delicadeza, que soy abogado.

Mamá, intenta tranquilizarse, por favor.

Todavía no sabemos en base a qué han detenido a Roberto.

No me pidas que me tranquilice.

Y no necesito saber por qué han detenido a Roberto.

Lo que sí sé es que esto

es algo que no debería haber ocurrido.

¿Y cómo íbamos a impedirlo?

No dejándonos pisotear.

Demostrando que no pueden tratarnos como a delincuentes.

Mamá, no lo harían si papá no hubiese muerto.

Y si alguien no lo hubiese asesinado.

Claudia, de verdad, ya está, ¿Eh?

No entiendo cómo puedes tener la más mínima duda

de que hayamos sido alguno de nosotros.

Alguno de nosotros no, Isa, Roberto.

Tu hermano no ha matado a nadie.

Mintió en su coartada.

Tenía sus razones para hacerlo.

Ah, ¿y nos puedes explicar cuáles eran?

No, porque hay cosas que no necesitáis saber.

Roberto se está tirando a la jueza.

Estuvo con ella esa noche.

Eso es su coartada, ¿verdad, mamá?

Gracias, hija, siempre he apreciado tu discreción.

Ah, ¿es que estamos aquí para ser discretas?

Estamos aquí para sacar a tu hermano de la cárcel

y para parar este escándalo.

Mi hermano es gilipollas.

No, de verdad, no sé cómo

es capaz de caminar y respirar a la vez.

Tu hermano tiene debilidades, como todo el mundo.

A ver, vamos a ver,

la jueza no ha puesto una fianza.

Habría que buscar la forma de que lo haga.

Seguro que vosotras encontráis una manera.

¿Quién va a hacerse cargo de la defensa?

Somos una familia de abogados.

Lo haré yo, mamá. Bien.

Haz lo que tengas que hacer, pero saca a tu hermano de ahí.

Yo también me voy a ir, mamá. Tengo cosas que hacer.

¿Qué cosas tienes que hacer?

Bueno, pues cosas...

Yo no soy abogada, no sé qué queréis que haga aquí.

Pues estar aquí conmigo apoyándome.

Bueno, pues cuando acabe vuelvo si puedo.

¿Me puedes dejar respirar, mamá, por favor?

(SUSPIRA)

¿Me vas a echar la culpa a mí también?

¿Qué tienes en la cabeza, Almudena?

Porque está claro que no es tu hermano.

Roberto es lo único que me preocupa ahora, mamá.

Te conozco mejor de lo que nunca

te conocerás a ti misma.

¿Hay problemas con Julián?

Estamos bien, mamá.

No le des más vueltas, estoy agotada.

Pues saca fuerzas de donde sea,

porque estamos metidos en una guerra

y no quiero perderla.

(SUSPIRA)

(Llaman a la puerta)

Pueden esperar fuera. Gracias.

Ya no está delante el fiscal, no hay que hacer el paripé.

Suéltame de una puta vez.

Sr. Fuentes, no me obligue a tomar otras medidas.

Ya escuchó al fiscal.

Es usted sospechoso de la muerte de su padre.

Tú sabes dónde y con quién estaba aquella noche.

¿A qué coño juegas?

No estoy jugando.

A ver, Miriam...

Miriam.

Querida Miriam,

tú puedes hundirme,

pero si yo caigo tú vas detrás de mí.

Y detrás va Beatriz también.

¡O crees que no sé que esto

es un plan entre las dos para quitármelo todo!

Eso es lo que más te jode, ¿Verdad?

Que dos mujeres te hayan engañado.

¿Y ahora empiezas a amenazarme?

No te conviene.

No, no te estoy amenazando, es la pura verdad.

Basta con que diga que eres mi amante

y se acabó tu carrera para siempre, Miriam.

Eres el acusado, nadie te creerá.

Además, no puedes probarlo.

¡Todos mis bienes están a tu nombre!

Eso te hace aún más culpable.

Sabrán que intentaste sobornar a la jueza que lleva el caso.

¿Y por qué me querrías sobornar?

Porque tú asesinaste a tu padre.

Y tú aceptaste el soborno.

Eso está penado con la cárcel.

Bien lo sabes.

No, Roberto, no. Yo todavía no he aceptado nada.

Lo hiciste tan bien que no hay rastro.

Tardarán en dar con mi nombre.

Y cuando lo hagan yo ya estaré muy lejos.

Puse todos mis bienes a tu nombre

porque te quería, Miriam.

¿Por qué te dejaste convencer por Beatriz?

Yo no me he dejado convencer por nadie.

¿Es que todavía no te has dado cuenta?

¿De qué me tengo que dar cuenta?

Roberto...

me estoy quedando con tu dinero,

con tus casas

y con tu mujer.

¿A que te pone cachondo?

(RÍE)

Y el anillo...

también me lo quedo.

Ya pueden pasar.

Cuando llegue el furgón que se lo lleven directamente

a la prisión provincial.

(Móvil)

Sí, Isabel.

Bien, estoy bien. ¿Y tú?

¿Se sabe algo ya de lo de tu hermano?

Bueno, no te preocupes, todo va a salir bien.

Tengo una buena noticia que darte.

He recibido el dinero.

Sí, sí, el millón y medio.

Ya te dije que iba a salir bien, cariño.

Bueno, te veo en un rato y ya con eso...

Que no voy a hablar por teléfono

con tu hermano detenido y todo eso, Isabel.

Sí, media hora.

OK.

(SUSPIRA)

Una sorpresa para toda la ciudad,

donde la familia era conocida y respetada por todos.

Por el momento ni la madre ni los hermanos del acusado

han dado declaración alguna al respecto mientras él

ya ha sido trasladado a dependencias judiciales.

(Móvil)

Dime.

Carlos, estoy yendo al juzgado a encargarme de lo de Roberto.

Tenemos que sacarle de la cárcel.

¿Estás segura? Igual le viene bien

quedarse ahí un par de días. Es mi hermano te guste o no.

Además no es de gran ayuda si está encerrado.

Está bien, te acompaño.

No, tranquilo. Si además está toda la prensa encima.

Me da igual, no te voy a dejar sola.

Quedamos en la puerta de los juzgados.

Carlos.

Claudia, no va a querer hablar con nosotros.

(Puerta abriéndose)

¿Qué hacéis aquí? No tengo ganas de hablar con vosotros.

¿Ves? Te lo dije.

Roberto, haz el favor por una vez en tu vida

de sentarte y escuchar lo que te tenemos que decir.

Siéntate, por favor.

Te escucho.

Dime la verdad.

¿Dónde estabas la noche en la que murió papá?

Eso no es asunto tuyo. Estaba con la jueza.

¿No?

Esa noche estabas con ella. Por eso estás aquí,

porque no puedes hablar sin implicarla.

O te ayuda a tapar algo.

¿Qué cojones queréis? Las cuentas de papá.

¿Dónde está el dinero que falta?

No sé de qué me hablas. Lo sabes perfectamente.

Por eso queríais entrar a mi ordenador, ¿no?

¿A qué estáis jugando?

Demuéstrame que no tienes nada que ver con esto.

Demuéstramelo y te sacaremos de aquí.

Perdóname, pero no me hace falta vuestra ayuda.

Sé defenderme solo.

Hay fotos, Roberto.

Tuyas y de la jueza. Siéntate, por favor.

¿Quién hizo esas fotos? Un periodista.

Y no creo que tarde mucho en salir a la luz.

Robe, si no has sido tú,

si no tienes nada que ver con esto,

¿es que no quieres saber quién lo ha hecho?

¿No quieres saber quién ha matado a papá?

¿A papá?

Él no era tu padre, Claudia.

No sé por qué te preocupas tanto.

Qué hijo de puta.

Que este tipo sea medio hermano mío, manda huevos...

Claudia, no le hagas caso.

Roberto sabe perfectamente cómo hacer daño.

En eso es igualito que mi madre.

¿Has pensado en mi propuesta?

(Pitidos) No.

(Pitidos) No, no, no, no, no.

¿Qué coño pasa ahora?

Pero, mierda, ¿pero por qué?

Pero...

¡Dios!

¿Pero qué ha pasado?

(SUSPIRA)

Sí.

¿Pero usted no puede...?

Bueno, pero no tarde mucho.

Okey.

Okey.

Bien. Okey, okey.

Media hora, que tardan media hora.

Pues tendremos que cambiar el cuerpo de coche.

Vamos, no me jodas.

(RESOPLA)

(RESOPLA)

¿Y por qué no vais vosotros y yo me quedo aquí esperando?

No, ni de coña. -Pero, Víctor, ¿qué dices?

¿Cómo vamos a ir nosotros si no sabemos dónde es?

No tiene pérdida. Hay que seguir el camino

y al final te lo encuentras.

Para eso vamos los tres y dejas el coche aquí.

Pero los del seguro tienen que estar al caer.

Cancela el servicio.

A ver si utilizamos un poquito el cerebro.

¿Y si pasa una patrulla local y ve el coche qué pasa?

(Móvil) Es que...

No tengo ni idea de quién es.

Cógelo. -¿Sí?

Sí, soy yo.

¿Qué?

¿Qué pasa?

Eh... sí, perdón, no sé cómo ha podido pasar.

Ahora mismo va alguien para allá.

Gracias. Gracias. -¿Pero qué pasa ahora?

Los niños. -¿Qué niños?

Nuestros hijos, que han salido de kárate

y no les ha ido a buscar nadie.

Están en la calle desde hace una hora.

¿No los recoge Chusa? -Chusa se ha puesto de parto.

¿Tú en qué mundo vives? -Joder, Isabel...

¿Joder, Isabel? ¿Joder, Isabel qué?

Me tenéis el cerebro frito los dos ya, ¿eh?

¿Qué hago? ¿A quién llamo?

Llama a Carmen, la del niño este insoportable.

Se llama Pablo el niño.

-Pero tendrás que llamar a Carmen.

No, a Carmen no la llamo, es muy pesada.

Antes muerta que llamar a Carmen.

(Móvil)

Dime, Isa.

¿Almu? Hola, te quería pedir un favor urgente.

Quítate esa puta corbata de mierda.

Asqueroso.

Hombre, pues es un favor

que te estoy pidiendo porque lo necesito.

Yo estoy con Víctor, que hemos venido a...

bueno, que me he liado mucho.

Isabel, todos tenemos problemas. Búscate la vida.

Muy bien. Vete a tomar por culo, Almudena.

Que te den por culo a ti, Isabel.

Hala, gracias.

¡Oye, oye! ¿Estáis locos? ¿Qué hacéis?

Joder, nada.

¿Carmen?

Hola, ¿te pillo bien?

(JULIÁN) ¿Almu? ¿Almu?

Sí.

¿Qué tal estás? -Bien.

Cansada.

¿Sabes algo nuevo de tu hermano?

La jueza tiene 72 horas para encontrar pruebas.

Y lo único que tiene es la declaración de Beatriz,

que le deja sin coartada.

Pero eso no es suficiente para meterle entre rejas, ¿no?

Es un indicio. -Pero no es una prueba.

Todo saldrá bien, ya lo verás.

¿Quieres un vino? -Claro.

¿Tinto o blanco?

Blanco.

¿Estás bien? -Ajá...

Ha sido un día complicado.

-Bueno, tranquila...

Ahora estás conmigo y estando conmigo

nada malo te puede pasar.

-Bueno, pues esto ya está.

Era la bomba de la gasolina,

eso es de estar todo el día en reserva.

No se puede apurar tanto el depósito.

-Eso le digo yo siempre, que no vaya con el piloto encendido.

No me hace ni caso. -Muchas gracias, de verdad.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Qué es eso tan importante que me tenías que decir?

-La policía está tras de mí, mi socio me la jugó.

-¿Alguien más sabe de esto? Tu mujer, su hijo...

-No, no saben nada, tranquila.

Además, el cuadro está casi listo.

Podremos adelantar la fecha de entrega.

-Hazlo cuando quieras, pero no falles.

-¿Te he fallado alguna vez?

-Ya...

Me han dejado hacer una llamada. ¿Cómo estás, hijo?

Mal...

Estoy mal, además Claudia...

¿Qué pasa? Claudia está cada vez más cerca.

¿Cuánto sabe?

No... no saben nada, tú no te preocupes por eso, ¿vale?

Sospechan solo de mí.

¿Tienen pruebas? No...

Pero pueden presionarme.

Tienen... unas fotos mías...

Con Míriam. ¿Cómo las han conseguido?

El hijo de puta este del bastardo,

tiene una amigo periodista.

No te preocupes, yo me ocupo de eso.

Quiero que me saques de aquí... por favor.

Tengo que dejarte.

Mamá, te quiero.

(Se corta la llamada)

¿Qué? ¿Cómo está el tío? Bien... bien.

(RÍE)

Se han enterado todos mis amigos. Se ha enterado el país entero.

Pero no pasa nada, vamos a demostrarles

la barbaridad que están cometiendo con esta familia.

No te preocupes, ¿eh?

Eso déjaselo a los mayores, tú sal y diviértete.

¿Has quedado con tus amigos? Abuela, puedes decírmelo.

Desde luego, hijo, en inteligencia has superado con creces a tu madre.

Bueno... pues vuelvo a las once,

está bien. Vale.

Le agradezco que haya venido.

Bueno, dijo que tenía algo

que me podía interesar y soy una persona curiosa.

En realidad, es usted quien tiene algo

que me podría interesar. Siéntese, por favor.

¿Y qué es eso tan interesante?

Usted tiene unas fotografías que dejan en muy mal lugar

a mi hijo y a la jueza que investiga

el asesinato de mi marido.

¿Quién dice que yo tenga las fotos? Yo... lo digo yo.

No estamos aquí discutiendo obviedades.

Estamos aquí para poner un precio a esas fotos.

Mi integridad como periodista no tiene precio, lo siento.

Todos tenemos un precio.

Está bien que no aceptes el dinero, eso te honra.

Pero estoy segura de que hay otras maneras

de convencerte. ¿Como cuáles?

Por lo que sé... te despidieron de tu último trabajo.

Sí, tuve diferencias de opiniones.

La familia Fuentes es accionista

del periódico "El Universal". Lo sé.

He hablado con su director y está dispuesto a ofrecerte

el puesto de jefe de Nacional.

Podrías empezar mañana mismo.

Y si me permites un consejo:

no dejes escapar esta oportunidad, igual que te la he dado

puedo hacer que no la vuelvas a tener nunca más.

Piénsalo bien, Claudia,

si esas fotos ven la luz puede perjudicar a tu familia.

Carlos, lo he pensado, pero hay que apatar a la jueza.

Necesito que alguien se ocupe de investigar el asesinato.

(Llaman a la puerta)

Pasa...

¿Qué tal, chicos, cómo estáis? David, necesito un favor.

Tienes que publicar la foto

de mi hermano con la jueza. No puedo.

David, te he llamado porque es importante.

No es que no quiera, no puedo. ¿Cómo, por qué?

Me las han robado. ¿Cómo?

Me han abierto el coche y... se lo han llevado todo. Lo siento.

-Gracias.

Jamás pensé que volvería a pisar esta casa.

Después de meter a mi hijo en la cárcel y dejar la reputación

de mi familia por los suelos, ¿qué esperabas?

Ha sido usted la que me ha hecho llamar.

Ahora me hablas de usted, todavía sigues siendo mi nuera.

Insisto en el "todavía" no quiero que te confundas.

Si lo que quiere saber es por qué cambié la declaración,

fue porque no estaba... No.

Tus razones no me interesan,

lo único que me preocupa es mi familia.

Roberto tiene que recuperar su dinero.

Legalmente es de Míriam y él se lo cedió.

Por eso mismo solo hay una manera de que se lo devuelva...

Convenciéndola.

Yo ya no pinto nada en este juego. Aposté y perdí.

Tú estarás acostumbrada a perder, pero yo no.

Y para ganar esta jugada,

te necesito. ¿Y qué saco yo?

Roberto y Miriam me han dado la patada,

no tengo nada, estoy en la calle.

Te lo mereces, yo misma te hubiese dado esa patada.

Me imagino que no serán de tu agrado,

pero esas fotografías pueden ayudarnos.

No sé en qué me pueden ayudar a mí.

Con esas fotos estoy dispuesta a acabar con Miriam para siempre,

a no ser que le devuelva el dinero a mi hijo.

Solo te queda una carta: si Roberto recupera sus bienes,

podría darte... lo que te corresponde.

Roberto no querrá volver conmigo.

Eso depende de ti, yo te estoy ofreciendo

la posibilidad de unirte a nosotros.

Espero que esta vez sepas apostar a ganador.

(Se abre una puerta)

¿Qué haces aquí? No quiero verte más.

-No quería irme sin despedirme primero.

-Fue muy feo lo que pasó. -Fue muy desagradable, sí.

-Esa es mi virtud...

Cagarla siempre en el último momento, ¿no?

-Todo estaba saliendo bien,

no sé por qué has tenido que hacer todo esto.

-Entiéndeme, Míriam, dependo de vosotros dos

de Roberto y de ti, sin vosotros no tengo nada.

Me puse nerviosa... -Lo habíamos planeado tan bien.

¡Lo has hecho saltar todo por los aires!

-Lo siento mucho, ¿qué quieres? Es culpa mía.

Pero vamos a quedarnos con los buenos momentos.

Nos lo hemos pasado

muy bien juntas ¿o no? -Sí, claro...

Momentos buenos siempre hay.

-Y porque no me gustaría pasar el resto de mi vida

sabiendo que no voy a volver a ver a la persona...

Más importante del mundo, por favor...

-Todo eso que dices es muy bonito,

pero ahora mismo no es cosa de dos.

-Roberto no tiene

por qué entrometerse. -Roberto está furioso,

Dios sabe lo que puede llegar a hacer.

-Roberto solo quiere su dinero.

Dios, voy a por una copa, ¿quieres algo?

-Ese dinero era nuestra mejor baza.

Si la cosa se ponía fea, mañana mismo podíamos

estar en un isla en el Caribe. -Huyendo tú...

-Es que no tenemos otra opción, no va a parar

hasta conseguir lo que es suyo.

-Sí hay otra opción: devolverle su dinero.

-¿Estás loca? Después de todo lo que nos está costando.

-Escúchame, Pilar tiene unas fotos tuyas y de Roberto

y te va a hundir si no le devuelves el dinero.

Miriam, cariño... hazlo y yo conseguiré que Roberto

me dé la parte que me corresponde.

-¿Por qué voy a conformarme con la mitad del dinero

si puedo hacer que se pudra 20 años en la cárcel?

-Las dos sabemos que Roberto no ha matado a su padre.

-Mañana mismo puedo ordenar el registro de su domicilio.

Tal vez aparezcan unos guantes con restos de talio.

-¿Estás bien? -No, no estoy bien.

¿Cómo voy a estar bien? Con este viento no se puede...

-Vale, rápido, no hay tráfico. -Venga...

Vámonos ya de aquí, joder.

-Ayúdame, con la galerna esta me estoy quedando helado.

Venga, ayúdame. -¿A qué?

-¿Cómo que a qué? A qué va a ser,

a tirarlo por el puente. -¿Ese es tu plan maestro?

Víctor, los cuerpos flotan.

¡Los muertos, coño, flotan! -¡Que no me grites!

Yo soy de números, me das un logaritmo y lo resuelvo,

pero no sé tirar a gente

por los puentes. -Vale, la rueda...

-¿Qué rueda? -La de repuesto,

necesitamos algo para hundirlo. Ve por ella.

-¿Por la mía? Si aquí hay una de puta madre...

-¿Sois imbéciles? No podemos poner nuestra rueda, nos descubrirán.

-¿Y si vamos a la gasolinera y cogemos dos bombonas de butano?

-¿Hay bombonas todavía? -Una señal.

-¿Qué señal, de la providencia?

Esto puede servir. -Pero...

¿Cómo vamos a utilizar una señal? -La señal no, la base.

Esto pesa, ¿no? -Eso sí... pero cómo lo atamos.

¿Cómo...?

¿Y esto de dónde lo has sacado? -Cuando iba a escalar.

-Nosotros somos más de tirolina... -Eh, Víctor, ¿nos ponemos a hablar?

¿Lo atamos o no lo atamos?

-Sí, cariño, sí... perdóname. ¿Esto cómo va?

Esto pesa... sí.

-Igual por aquí...

-Venga...

(Chapuzón del cuerpo)

-Se acabó.

-Aquí ya no pintamos nada más, así que... vámonos.

Vienes conmigo, ¿no? -Sí.

-¿Te vas con él? -Sí.

-¿Por qué? -Porque es mi marido.

-Estás en una situación complicada, Isabel, y lo entiendo, es una...

Decisión difícil de tomar.

Pero cuando lo hagas, intenta que sea la correcta,

porque si no, te vas a arrepentir el resto de tu vida.

-Oh... quítate la ropa.

-¿Ahora...? -Sí, ahora,

antes de que vengan los niños. -Pero Isabel...

Vamos a ver que... que yo tengo mis tiempos,

así, en frío... te apetece ahora. -Víctor...

Que te quites la ropa para poner la lavadora.

¿No ves que puedes llevar restos de Jaime?

-Por favor, cómo voy a llevar restos de Jaime.

(Timbre de la puerta)

-Va... quítate la ropa, quítate la ropa ya. Voy yo.

Hola. -Eh... lo siento

por llegar así sin avisar, es que...

Estoy buscando a mi padre, Jaime.

Y... creo que es amigo de su marido, Víctor.

-Jaime...

-Tu padre no contesta...

a nosotros tampoco, ¿verdad? -No.

-Esa chica va a ir a la policía y de ahí a nosotros hay un paso.

-Ya que hemos llegado hasta aquí, podemos llegar más lejos.

Que pareciera que Jaime ha abandonado el país.

-Haremos lo del cuadro en cinco días.

-Así que en cinco días... eres libre.

Roberto está tras todo esto, Lupey es una tapadera

que usa para lavar dinero negro. No, soy yo quien está detrás.

¡Mi firma está en todos los papeles!

Soy la primera sospechosa.

-Apuntáis demasiado bajo,

quizá deberíais mirar a vuestro lado.

Hay quien os puede contar más cosas.

¿No te das cuenta? Todo está conectado:

Lupey, el despacho, los jueces... Todo esto es una mentira.

Todos nosotros, esta casa,

nuestro trabajo... ¡todo es mentira!

Julio lo averiguó todo poco antes de morir

y, ahora, es Claudia quien se está acercando demasiado.

Ten seguro que voy a hundirte, Beatriz.

Antes de hundirme,

te interesaría escuchar esta grabación.

¿Eso qué coño es? Eso me gustaría saber a mí,

explíqueme las razones por las que guarda una botella de agua

dentro de un jarrón vacío.

A menos que lo de la botella no sea agua.

Te juro por lo más sagrado que yo no he matado a papá.

Sácame de aquí, mamá, por favor. Confía en mí.

¿Qué quiere...?

Negociar.

Traición - Capítulo 6: ¿De qué lado estás?

09 ene 2018

Miriam ordena la detención de Roberto por el asesinato de su padre. Con el amante en la cárcel, la jueza tiene total libertad para marcharse del país con su dinero. Por su parte, Julián le explica a Almudena que es un policía infiltrado. Trabaja para la Brigada de Patrimonio Artístico dentro de un operativo que atañe a un cuadro de la familia Fuentes. Mientras tanto, la fatalidad hace que los destinos de Isabel, Víctor y Rafa se unan. Los tres tienen que deshacerse del cadáver de Jaime, el socio de Víctor que intentó matar a Rafa. Y finalmente, Claudia le pide a Carlos que mantengan su relación en secreto. Su prioridad ahora consiste en encontrar la conexión entre la empresa Lupei y la muerte de Julio Fuentes.

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  1. Verónica

    Ana Belén estás sublime!!!! Qué lujo verte actuar!!!! Nos encantaría poder disfrutar más de tus interpretaciones en el cine. Un abrazo

    21 ene 2018
  2. mj cases selva

    Yo no puedo abrir y ver los capítulos desde el num 3

    13 ene 2018
  3. Mapuce

    La serie está bastante lograda, lo que menos me gusta son los personajes que habéis dado a Victor, Isabel y (Azorin) , de ingenuos han pasado a tontos, no era necesario, pienso yo, pierde emoción. La mejor sin duda Ana Belén. El resto de los personajes están muy bien.

    11 ene 2018
  4. Sara

    Que serie más emocionante!!! Dan ganas de saber y ver más y más. Un ¿ole¿ a todos los que forman parte ¿¿

    11 ene 2018