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No recomendado para menores de 12 años Traición - Capítulo 8: '180 segundos' - ver ahora
Transcripción completa

No te preocupes. Aparecerá y se quedará todo en una tontería.

(Música)

-Sería una buenísima idea

que pareciera que Jaime ha abandonado el país.

Hoy mismo saltará en la Policía que ha entrado en Marruecos.

Bueno, tengo buenas y malas noticias.

Mi padre está vivo. -¡Hombre!

Qué bien, ¿no? -Está en Marruecos.

El muy cabrón liaría una de las suyas.

¿Qué hacemos con esto? -Deberíamos esconderlo un tiempo.

Este dinero nos relaciona con la desaparición de Jaime.

Y si antes saca el dinero alguien...

Carga con la culpa de todo. -Eso es.

Entonces no firmamos nada.

¡No ataste bien la mochila, inútil!

Han encontrado un cuerpo en el pantano. ¿Sabes quién es?

Debemos inculpar a Víctor por el asesinato de Jaime.

Vas a perderlo todo. Piensa en tus hijos.

¿Recuerdas cuando discutí con tu padre

y me dijo que le habías regalado una botella de su coñac favorito?

Tu padre había muerto asesinado por algo que le pusieron en el coñac.

¿Qué hacemos con Rafa?

¿Llamamos a la Policía y decimos que tenemos al culpable?

Es una tapadera que se usa para lavar dinero negro.

Y se está sacando dinero de este despacho

en esos contenedores.

Roberto está detrás de todo esto.

Es mi firma la que está en los documentos.

Por eso te lo pedimos.

No podíamos permitirnos que cayera Roberto.

¿A ti te da igual lo que me pase a mí?

¡Almudena! No hagas tonterías. ¿Que no haga qué?

¡Es la última vez que pisas esta casa!

Para mí ya no eres mi hija.

Es el original. -Vámonos, Julián.

Con lo que cuesta, podemos ir donde queramos.

¿Cuánto sabes de mí? -Sé que te quiero.

No necesito saber mucho más.

¿Eso qué coño es?

Eso me gustaría saber a mí.

Explíqueme por qué guarda una botella de agua

en un jarrón vacío.

Parece tóxico. Si pretendes que Roberto

siga en la cárcel, bravo.

Bravo, lo estás haciendo muy bien.

Mire, ha caído en su propia trampa.

"Y si tengo que poner una botella de veneno

en el despacho de Roberto, lo haré". -Está bien.

Negociemos.

Los bienes que mi hijo puso a tu nombre. Firma.

¿Qué garantías tengo de que no usará la grabación en mi contra?

Quiero la libertad de mi hijo.

¡Tú has preferido jugar a dos bandas! ¡Eso no es lo que planeamos!

¿De verdad crees que los Fuentes van a perdonarte

y dejar que vuelvas con ellos? Ay, hijo...

Una cosa era quedarme tu dinero y otra verte pudrirte en la cárcel.

Me casé enamorada. Hace muchísimo tiempo de eso.

Creo que el bufete compró a estos jueces,

que llevan ganando juicios fraudulentamente durante años.

Y por eso el dinero negro. Esto es lo que tu padre quiso parar.

Tu padre no se lo puso fácil a Roberto.

Papá empezó a plantearse cerrar el despacho. ¿Te lo imaginas?

O sea, que es verdad. Sobornabais a los jueces.

Con la fusión con los ingleses, toda esa mierda se va a acabar.

¡No será necesario que sobornemos a los jueces ni a nadie!

He sido víctima de la maniobra y de la manipulación

de una magistrada que abusando de su poder

me ha privado injustamente de coartada.

"La confirmación de la irregular instrucción de la causa

demuestra las motivaciones de la jueza Miriam Márquez,

que no han sido otras

que la difamación".

En mi casa, cuando golpean a uno, golpean a todos.

(Sintonía del programa)

No estás en condiciones de exigir nada.

-Sin embargo, has venido.

-Bueno, he venido por pena.

Porque ya no nos puedes hacer nada.

Ya no nos das miedo.

Te ha mandado él, ¿verdad?

Roberto me odia, pero sabe que no soy tonta.

Pensará que tengo un as debajo de la manga.

Sea lo que sea, nadie te creerá.

Yo ya no tengo nada que perder.

Me habéis arruinado la vida, es cierto.

Pero aún puedo hacer que los Fuentes caigan conmigo.

¿Qué es lo que quieres, Miriam? -Ver a Roberto.

Para eso no me necesitas a mí.

También quería verte a ti.

¿No me echas de menos?

Roberto no quiere verte,

y hará todo lo posible para que no salgas de aquí.

Lo sé.

Por eso te he llamado a ti,

para que le digas que tengo algo que puede interesarle.

¿Y cómo se supone que le convenceré? -No se trata de convencerle.

Tómalo como una amenaza. -Pues tendrá que ser una muy potente.

Sé quién mató a su padre.

Tengo la prueba.

El juez del caso de la muerte de papá

es uno de los que sobornabais.

Bueno... Claudia, te dijimos

que lo de los sobornos se acabó hace tiempo, y que tú también

te beneficiaste de ello. Si queremos saber quién lo mató,

lo mejor es que haya un juez de confianza. Es así.

Ya hemos tenido demasiados sobresaltos con esa jueza.

Ya... Y si tenemos algo que ocultar,

mejor que esté de nuestra parte. ¿Qué se supone

qué vamos a ocultar? Todos queremos saber quién mató a papá.

Claudia, una cosa es que la gente sospeche de nosotros,

y otra que lo hagas tú.

Mamá, yo estoy con vosotros, y os lo he demostrado.

¿Sí? ¿Y de qué manera, revolviendo la basura,

sacando a la luz todos nuestros secretos?

Papá me pidió que lo hiciera, y no quería fallarle.

Sí, hija mía, y eso está muy bien.

Pero él no está y debemos seguir. Ahora mismo hacemos las cosas bien.

Bueno, pues hagámoslas bien de verdad, Róber.

Papá descubrió algo, y alguien le mató por ello.

Lo único que os pido es un juez imparcial. Por favor.

Así será.

Claudia, la gente nos respeta por lo que somos

y representamos.

Hoy hemos dado una imagen de unidad a todo el mundo

que no podemos perder.

Os sentáis y pintáis un momentito antes de irnos para casa, ¿vale?

Venga, os dejo que dibujéis.

Es solo un segundo. Toma y toma. Ahí tenéis.

¿Qué haces? ¿No venías a recoger...? -Sí. Quiero hablar contigo.

Víctor, me quiero ir a casa. -Sí. Eh...

El arma. -¿Qué?

La pistola... Que está en casa la pistola, ¿no?

Y... pero no sé... Sí.

No sé, sí... ¿qué es eso?

Yo qué sé. Que creo que sí. -¿Cómo que "creo"?

Bueno, que sí está. -Tiene que estar.

Que está. La guardé yo misma. -Bien.

Esa pistola es nuestra salvación.

No... -No, ¿qué?

No... Víctor, no querrás que...

No, sí, sí. Claro que querré.

Quiero que pongas la pistola en el coche de Rafa.

No... -Isabel, por favor. Vamos a ver.

Se van a poner a investigar.

Van a dar con la pista del dinero. Y acabarán dando conmigo también.

Así que... voy a tener que inventarme algo.

Pero cuando te disparan... solo una mano aprieta el gatillo.

Y esa mano tiene que ser la de Rafa.

¿Estás de acuerdo conmigo o no lo estás?

Te estás volviendo loco, Víctor. -No.

No me estoy volviendo loco. Es que han encontrado el cadáver.

Y la Policía va a investigar.

Isabel, ¿me vas a ayudar... o no?

Sí.

(VÍCTOR SUSPIRA)

Bueno...

Vámonos.

(RAFA) Isabel, ¿podemos hablar un minuto?

Eh... ¿Qué tienes que hablar tú con mi mujer?

¿A ti qué te importa?

¿Cómo? -Es privado.

Ah, que quieres hablar con ella en privado. ¿Cómo es eso?

Víctor, por favor. -No. De eso nada. ¿No puedo estar yo?

Ah, que te hace mucha gracia esto.

¡Oye! -No, dinos qué es tan gracioso.

Así nos reímos todos aquí. Todos riéndose.

Te llamo luego. -Sí, mejor llámame luego, sí.

¿Qué haces? -Asqueroso... ¿Qué hago?

Me cago en la...

¿No íbamos a casa a hacer algo? -Sí, sí.

(SUSPIRA) Nada, tranquilos.

No pasa nada.

(SUSURRA) No me lo puedo creer.

-No lo entiendo. No está en la cómoda.

Y yo me acuerdo perfectamente de haberla puesto

en el cajón, y luego taparla

con las sábanas que nos regaló tu madre.

¿Estás segura de eso? -Sí.

Sí, estoy... segura. Ya sabes el asco que me dan esas sábanas.

No sabía que odiabas sus sábanas. -Sí.

Lo sabías de sobra. No soporto el poliéster.

Bueno, ¿a quién se le ocurre regalar sábanas de poliéster

a unos recién casados?

En cambio, ¿qué nos regaló mi madre? -¿Qué?

Un Rolex a cada uno. -Que no me pongo.

Porque no te da la gana. -No, porque pesa.

(Timbre)

¿Quién será ahora? -Y yo qué sé.

Pues ve a ver. -Bueno, pues voy.

Pero no me hables así, hombre. Joder...

-Que le decía a Víctor que igual no es buen momento.

¡Cielo! No. Siéntate, por favor.

Sí. ¿Quieres tomar algo? -No, gracias.

Venga, ¿qué te apetece, una tila? -Una tila.

Sí, haz una tila. -Voy a poner el agua.

Siéntate, por favor.

¿Os han entrado a robar? Ah... No, no, no.

Es que me he vuelto loca

buscando unas sábanas que nos regaló mi suegra.

Es que no sé cómo han podido desaparecer.

-Unas sábanas buenísimas.

Buenísimas, de algodón egipcio. Muy buenas.

-Yo no quiero entreteneros mucho.

Venía para contaros que creo que... mi padre está muerto.

Para que dejéis de pensar en él como un ladrón que se fugó.

¿Cómo...? ¿Por qué dices eso?

¿No habéis visto la noticia

de un cuerpo encontrado en un pantano?

¡Hombre, por favor! Que no. Tu padre está en Marruecos.

Bueno, igual no. Puede ser lo que alguien quiere que creamos.

Uy... Cielo, eso es un poco rebuscado, ¿no?

¿Por qué piensas eso?

Bueno, es una corazonada.

Es que soy muy de corazonadas.

Bueno, pues esperemos que esta vez tu corazonada no sea cierta.

Mañana lo sabremos.

Iré a la Policía para ver el cuerpo.

¿I vas a ir a... reconocer el cadáver?

Bueno, me voy.

Solo quería contároslo.

No hace falta que me acompañéis a la salida.

Cariño, eh... Mantennos informados, ¿eh?

Sí.

Adiós. -Adiós.

(SUSURRA) Hay que encontrar esa pistola, ¡pero ya!

(Timbre)

¿Puedo pasar?

Debes pasar.

Te he llamado un par de veces.

Ya lo sé. No pude responder. Estaba con mi familia.

¿Quieres tomar algo? No, gracias.

He visto la rueda de prensa en la tele.

Me imagino.

El juez Ojeda va a llevar el caso ahora.

Ya lo sé, Carlos. Estaba allí.

Y me vas a decir que no hay nada de raro

en que lleve él el caso precisamente.

Ya sé que es raro, ¿vale?

Siento haberte mentido.

¿Mentido?

¿En qué me has mentido?

Es verdad que mi familia sobornaba a los jueces.

Lo confesaron mi madre y Roberto.

Claudia, me hago cargo.

No tiene que ser fácil ir contra tu propia familia.

Carlos, no lo estás entendiendo.

Llevo años trabajando en ese despacho.

También han comprado casos míos. Si van contra ellos, van contra mí.

Si esto sale a la luz, podría no volver a ejercer nunca.

Eso no tiene ningún sentido. No sabías nada.

Ya, ¿y cómo lo demuestro?

¿Cómo lo demuestro, si no tengo ninguna prueba?

¿A quién te refieres con "uno de ellos"?

No lo sé.

Claudia, si quieres que lo dejemos,

lo dejamos.

Ya no puedo dejarlo.

Entonces lo mejor será

que ni tu hermano ni tu madre sospechen de ti.

Deben pensar que estás de su parte.

¿Y qué voy a hacer luego?

Pues luego no sé qué harás, pero sé lo que puedes hacer ahora.

Quédate a dormir.

Es una estrategia desesperada, pero no entraremos en ese juego.

Dijo que tiene una prueba. ¿Dijo cuál?

Isabel, es un farol.

Esa cabrona cree que nos puede acojonar

con una jugada de mierda.

Pero si no es ninguna amenaza, ¿por qué estamos tan nerviosos?

¿Quién lo está?

¿Tú estás preocupada por algo?

Yo no.

No, solo digo que si esa mujer ha llevado el caso,

será la que más información tiene. Ay, mira, Roberto, yo iría.

No sé, así sales de dudas. No tenemos por qué perder el tiempo.

Además, aquí no negociamos con delincuentes.

Roberto, hazme un favor.

Me duele la cabeza. Tráeme una aspirina.

Están en el cajón de la mesilla. Gracias.

¿Qué? ¿Me quieres contar algo?

No, yo no.

Ah, bueno, sí, que... Mario ha suspendido Matemáticas.

Ya no sé qué hacer con él.

Aquí mismo os pregunté uno a uno

si habíais asesinado a vuestro padre.

Y todos me lo negasteis.

Hombre, mamá, claro... Qué cosas tienes.

Os fui mirando a los ojos mientras me contestabais.

Pero uno de vosotros me esquivó la mirada.

Te acuerdas, ¿no?

Ay, mamá, no, por favor. Calla.

Déjame hablar, Isabel.

Desde aquel día no he dejado de pensar

en tu relación con tu padre.

Trato de recordar y apenas me viene algún recuerdo a la cabeza.

Sí, me acuerdo de Roberto y tu padre yendo al fútbol,

de tu padre acompañando a Almudena

el primer día de facultad,

de tu padre enseñando a montar a caballo a Claudia...

Ya está, mamá, por favor. De verdad

Y por un momento pensé que quizá tú podías...

Pero no, no.

Eso es... imposible.

"Eso es imposible", me decía.

¿Cómo mi hija iba a poder hacer eso?

Y ahora viene la jueza con que tiene una prueba...

y tú te pones a temblar como una niña asustada.

Después de la comida...

Después de escuchar todas las cosas horribles que nos dijo,

vine a casa a hablar con él.

No me quería escuchar, mamá. No me entendía.

Iba a destrozar a la familia.

Mamá, tú nos enseñaste que hay que proteger a la familia.

Alguien tenía que hacerlo, y lo hice yo.

Isabel, que Roberto no te vea llorar. Vamos.

Vamos.

(Pasos acercándose)

(ISABEL TOSE)

Gracias, hijo.

¿Qué te pasa?

Ah, ¿esto? La alergia. Todo el año ya, con la sequía.

Roberto, ve a hablar con la jueza.

Mamá, eso es entrar al trapo.

No, yo voy a ir contigo. No.

No creo que sea una buena idea, Isabel.

Sí. Quiero sentarme delante de esa mujer

y escuchar lo que deba decirnos.

Bien. Id los dos.

Y si tiene algo en contra de nosotros,

dadle una salida.

Vaya.

No sabía que tuviera tantos seguidores.

También era mi padre. Tengo todo el derecho a...

Ayer yo estaba ahí, y tú estabas aquí.

Las cosas han cambiado.

Puedes evitar que alguien muy querido acabe a este lado de la mesa.

¡No me toques los cojones!

No tienes nada. Solo bombas de humo.

Déjala, Roberto.

Si ella es feliz creyendo que nos hace daño, allá ella.

No nos hagas perder más el tiempo.

Cualquier prueba te la anulará el juez.

Esta vez no será tan fácil.

Las imágenes no mienten.

Y no se pueden manipular.

-¿De qué imágenes hablas?

-Preguntadle a vuestro amigo el juez por la prueba 58/17.

Exactamente el fragmento que va desde las 12:08 a las 12:11 A.M.

¿Qué hay en esas imágenes?

Falta. Alguien las cortó y las pasó a un DVD de seguridad.

Precisamente para que nadie, en un descuido,

las hiciera desaparecer.

¿Qué hay en esas imágenes? -Algo muy interesante.

Aunque no creo que sea de vuestro agrado.

Ya está, vámonos. Nos está haciendo perder el tiempo.

Está bien.

Si quieres que haga algo por ti,

quiero que me cuentes qué hay en esas imágenes.

Vamos a hacerlo al revés.

Primero me sacáis de aquí, y luego os doy el DVD.

Ya me la jugasteis una vez.

Siempre serás una hija de puta.

Fuiste tú quien llamó a mi puerta la primera vez.

No lo olvides.

Ay...

Bueno, tranquila. El chico tiene mucho que procesar.

No pensé en él, en cómo podría reaccionar.

¿Y cómo pensabas que iba a reaccionar?

Quemaste un cuadro de cinco millones de euros.

No.

Quemé una falsificación.

¿Desde cuándo lo sabes?

¿El qué? ¿Que no eres policía?

Desde el principio.

¿Y por qué no dijiste nada?

Colaboraba con la Policía para detenerte.

¿Te sorprende?

No.

Lo sabía también.

Pero esto es muy bonito.

Creo que es la primera vez

que somos sinceros el uno con el otro.

Me da igual que seas un delincuente, Julián.

Me da igual.

Mira mi familia.

La legalidad no es nuestro fuerte.

¿Estás dispuesta a seguir adelante?

¿Puedes vender el cuadro?

Estas cosas son muy complicadas.

No se pueden hacer precipitadamente. -¿Puedes o no?

Sí, puedo.

Muy bien. Entonces seguimos adelante.

Podemos acabar en la cárcel.

Llevo en la cárcel 20 años.

Nada puede ser peor que esto.

Además, todo el mundo piensa que el cuadro ha sido destruido.

Nadie sospechará de nosotros.

Haré unas llamadas.

Anda, cógelo.

Cógelo, cógelo. ¡Cógelo de una puta vez!

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

No me llames más. No puedo hablar. -"No, Isabel, es importante".

Bueno, pues no puedo. Lo siento.

¿Qué quería el imbécil ese?

Pues... es que no lo sé. Le he colgado.

Le has colgado porque estoy yo aquí. Si no, ibas a colgar...

(Teléfono)

¿Qué pasa?

¿Quién es?

No lo sé. No... no conozco el número.

Bueno, ¿y qué te dice? -Es una foto.

¿Es...? -Parece Jaime, sí.

(CARRASPEA) Hay un texto también, ¿eh?

"Tenemos a vuestro amigo.

Por dos millones nadie sabrá nunca nada.

Si os negáis a pagar, acabaréis como él".

Pero ¿cómo tienen el cuerpo?

El cuerpo lo encontró la Policía. Viste la noticia.

-Sí, la vi. -¿Y estos quiénes son?

¡Y yo qué sé, Isabel! ¡A ver, yo qué sé!

Llama a... a Adriana.

Ella iba a reconocer el cadáver. Llámala.

Va.

(Móvil)

¿Sí? -¿Adriana?

Hola, soy Isabel.

Que, mira, me quedé muy preocupada

con la conversación que tuvimos y quería saber

si al final habías...

Bueno, que si habías ido a reconocer el cadáver.

Sí, sí, sí. He ido.

Pero no he podido.

Alguien se lo ha llevado.

Eh...

¿Cómo?

¿Pero cómo se lo ha llevado alguien? Eso es una locura.

La policía cree que hay alguien

interesado en que no lo reconozca.

Mira, tú tranquilízate, cielo.

Yo de verdad que pienso que no va a ser tu padre.

Ya, eso espero.

Un abrazo, ¿eh?

Cuanta con nosotros para lo que necesites.

Adiós.

La pala. ¿Dónde está la pala? La pala está en el garaje, ¿no?

¿Para qué quieres la pala ahora?

Coño, para desenterrar el maletín.

¿De dónde vamos a sacar dos millones de euros si no?

Es que nada sale bien aquí, por favor.

Es que... por favor.

Tengo que hacer unas llamadas y ver un par de personas.

Cuando vuelvas de la oficina a lo mejor tengo un comprador.

Cojo el pasaporte y vuelvo.

Lo que no quiero es verle la cara a mis hermanos.

¿Quieres que vaya yo? -No, tú ocúpate del cuadro.

Vale.

(Timbre de la puerta)

¿Qué es eso?

Una denuncia.

Mi madre me acaba de denunciar por quemar el cuadro.

Tenemos que vender ese cuadro, Julián.

Tenemos que vender ese cuadro.

Tengo que marcharme de aquí ya.

Almu, piénsalo. -Me quiere entre rejas.

Esto lo complica todo. Que te acaba de denunciar.

A lo mejor hay que esperar. -Te lo pido por favor.

Consígueme ese comprador.

Aunque me tenga que pasar la vida huyendo

te lo pido por favor, no me dejes aquí.

Vale.

¿Se puede?

Hola, buenas. -Hola, buenas.

¿En qué puedo ayudarle?

¿Usted es Víctor Ayala? -No.

No, el Sr. Ayala no se encuentra

aquí en este momento.

Vaya. ¿Usted trabaja con él? -Sí.

Sí. Bueno, no. No.

Sí, no... ¿qué?

Perdone, ¿y usted quién es?

Subinspector Velarde. Policía Nacional.

Ah.

Lo siento, pero Víctor no está aquí.

Ya, ya, ya.

Eso ya me lo había dicho.

Tengo mucho trabajo,

no sé si puedo ayudarle en algo más.

Vengo...

vengo de hablar con el mecánico.

Con el mecánico del seguro de su compañero Víctor.

No sé si sabe que hace un par de días

tuvo una avería en una carretera local.

El mecánico me ha dicho que iba con una mujer

y con un hombre. -Conmigo, conmigo.

Estaba conmigo. -¿Ah, sí?

Sí.

Fuimos a comer a un sitio que nos gusta mucho.

En dos vehículos. -Sí.

Bueno, ellos en el suyo y yo en el mío.

¿Por qué razón?

Bueno, es una cuestión práctica nada más.

¿Vieron algo raro? -¿Algo como qué?

No sé, algo extraño, algún vehículo.

Alguien haciendo algo raro.

No. Vamos, no que yo recuerde.

No sé si sabe que hace un par de días encontraron...

encontraron un cadáver en ese pantano.

Sí. Sí, bueno, algo he oído.

Y no sé si sabe que hoy ese cadáver

ha sido sustraído del depósito.

Perdón, ¿que han qué?

Sustraído.

¿Y sabe quién?

¿Quién? ¿Quién?

Eso es exactamente lo que yo

estoy intentando averiguar, ¿quién?

Bueno...

yo creo que ya ha sido suficiente.

Por hoy.

Gracias por su colaboración. -No hay de qué.

Siento no haber sido de más utilidad.

Por cierto...

¿Qué tal comieron?

¿Perdone? Que si comieron bien

en ese restaurante que les gusta tanto.

Ah, sí, bastante bien.

Recomendable. -Sí, desde luego.

A mí me gusta mucho comer.

¿Cómo se llama el restorán?

(Móvil)

Perdone, pero tengo que cogerlo.

Vaya, no pasa nada.

(Móvil)

Rafa.

Sí. No sabes lo que ha pasado.

Sí, sí, lo sé.

Ha desaparecido el cuerpo de Jaime.

Hey, que nos diga qué pasa con el maletín.

¿Cómo lo sabes?

La policía ha estado aquí ahora mismo.

Saben que estuvimos cerca del pantano.

¿Qué pasa ahora?

La policía ha estado en el despacho

preguntando por nosotros y saben que estuvimos

cerca del pantano. Lo saben todo.

Tú sabías lo del maletín.

No. -Sí, sí que lo sabías.

Era vuestro plan.

Me queréis dejar tirado e iros con el dinero.

Que no, mi amor, te juro que no.

Te lo juro por nuestros hijos. -¡Deja a nuestros hijos en paz!

No te puedo creer.

No puedo creer a una mujer

que es capaz de matar a su padre.

No, Víctor, por ahí no. -¡Sí!

Sí. No puedo creerte en nada.

¡Me queríais dejar tirado!

¡Sí, sí!

¡La culpa es mía,

tenía que haberle echado al hijoputa ese

más sándwiches en las nueces!

¡No, más nueces en el sándwich! ¡No!

(RESOPLA ENFADADO)

(RESOPLA ENFADADO)

Bueno...

¿Mamá?

¿Mamá?

Papá.

Pensaba que te habías vuelto a Mallorca.

Las cosas no podían quedarse como estaban

y decidí seguir investigando por mi cuenta.

¿Y por qué no me dijiste nada? -Preferí que no lo supieras.

Estaría bien que por una vez

en la vida alguien me dijera la verdad.

Todo a su tiempo, Sergio.

Buenos días, Gonzalo.

Pilar.

Sergio tiene algo que contarte.

Acabo de ver el cuadro en casa de mi madre.

El cuadro que quemó.

¿Cómo? Yo tampoco lo entiendo, abuela,

pero allí estaba.

¿Y tú, Gonzalo, por qué no me cuentas todo lo que sabes

de Julián y nos ahorramos las tonterías?

Mi hija puede estar en peligro.

He estado informándome sobre Julián,

investigando por mi cuenta.

Ese tío lleva más de 20 años robando obras de arte.

Y por lo visto es bueno en lo suyo.

O sea, ¿que no es policía? -¿Qué va a ser policía?

Lo siento por tu madre, pero es la verdad.

¿De qué te extrañas, Sergio?

Es tu madre, no debería sorprenderte

nada de lo que hace.

Si el cuadro está en tu casa...

¿qué cuadro quemó Almudena?

¿De verdad te vas a ir?

(SUSPIRA)

No tengo nada que hacer aquí ya.

Almudena, ¿por qué no hablas con mamá?

¿Por qué no intentas arreglar las cosas?

¿Pero tú en qué mundo vives, Claudia?

Yo no puedo hablar con mamá. No puedo más.

Si piensas meterle fuego al despacho avisa,

para que podamos salir antes.

Lárgate.

El nuevo juez ha ordenado repetir la autopsia de papá.

Van a exhumar el cadáver.

En unas horas tendremos los resultados.

Toda la instrucción que hizo

la jueza Márquez va a ser anulada.

¿Y le has contado al nuevo juez lo que has hecho

con el dinero negro del despacho?

Almudena, déjalo ya.

Ese tema ya está zanjado. ¿Zanjado?

¿Zanjado desde cuándo? ¡Desde el momento

en que decidiste quemar un cuadro

de cinco millones de euros, Almudena!

¿Quién eres tú para decirme nada?

El cuadro de su mamá.

¿Y tú qué, tú no tienes nada que decir?

Almu. -¿Qué?

¿No nos van a pagar los cinco millones?

-Sí, sí nos lo van a pagar, no es eso.

-Entonces, ¿qué pasa?

Me estás asustando.

-Pasa que este es el último momento que tenemos para echarnos atrás,

quiero que lo pienses bien,

que estés segura antes que sea tarde.

-¿Qué tenemos que hacer?

¿Les llevamos el cuadro y nos dan el dinero?

Es que no sé cómo funciona.

-No, en realidad, iré yo solo, no quiero que si algo sale mal

estés tú allí. -No, si algo sale mal,

estamos los dos juntos.

-Claro.

Claro.

¿Por qué no llamas a tu hermana otra vez?

Claudia dijo que estaría en un minuto.

(Pasos)

Ahí está.

Perdonad, vengo del juzgado.

Cuando quiera, podemos empezar, señoría.

Quería reunirles antes de hacerlo público,

ya me llegaron los resultados de la autopsia.

Según los análisis, no hay rastro de talio

en la sangre de don Julio Fuentes.

¿Y cómo es eso posible?

Todo indica, a la espera de una investigación

más detallada, que la jueza Márquez pudo manipular también

las muestras para intentar inculpar a la familia

de la muerte del señor Fuentes.

Entonces, ¿de qué murió mi padre?

A ver, Isabel, tu padre estaba muy enfermo, se moría,

debió sufrir un desmayo y cayó a la piscina.

El forense siempre dijo que la causa fue ahogamiento,

ahora está claro que fue así.

Así es, la autopsia confirma el ahogamiento.

-Bueno, pues... mejor.

¿No?

O sea, quiero decir,

que mejor que haya muerto ahogado que no asesinado.

-Víctor, cállate.

Mañana pediremos el sobreseimiento

del caso, señoría. Muy bien.

Me imagino que se tomarán medidas contra la jueza Márquez.

Por supuesto, abriré diligencias contra ella, estén tranquilos,

no quedará impune y ahora, si me lo permiten.

Gracias. Gracias.

Gracias.

Voy a organizar una rueda de prensa,

hay mucha gente que deberá rectificar

su opinión después de esto. Claudia, gracias, hija,

te agradezco todo lo que haces por la familia.

Y a más de uno le meteremos

una querella, no tendrá vidas para pagarnos.

Nosotros nos vamos, también,

te llamo luego, mamá. Muy bien.

Adiós. Adiós.

-Adiós.

Bueno. Pues caso cerrado, mamá.

En unas semanas nadie se acordará de esto.

Sé prudente, hijo, aún tenemos muchas cosas por controlar.

Qué sorpresa lo de la autopsia. -Sí, qué sorpresa

y qué rabia, ya no tener nada con lo que chantajearme.

-Perdona, nunca te chantajeé.

-Es verdad, tú nunca haces nada. -Eres injusta conmigo,

además no hay tiempo para esto. -Ahí te doy la razón.

Tenemos dos horas para arreglar el desastre donde nos metiste.

-Bien, entonces, vas con Rafa y yo os espero allí, ¿no?

-Sí, voy a casa de mi madre y luego él me buscará allí, sí.

-Perdón, usted es Víctor Ayala. -Discúlpeme, yo ya me iba, adiós.

-Y ella es Isabel Fuentes, su mujer, imagino.

-¿Y usted, quién es?

-Velarde. -Velarde,

subinspector Velarde, de la policía.

-Bueno, pues qué rabia, me... me estoy yendo, eh.

-Pues es una pena porque ya vine esta mañana.

-Ya, pero esta mañana no estaba.

-Ya, ya sé que no estaba, ya lo sé.

Me atendió muy amablemente, un compañero suyo, ¿Rafael?

-Rafael. -Muy amable, compañero y amigo,

entiendo, ya que comparten lugares favoritos en el campo

para comer, ¿no? -¿Cómo? Sí, claro, efectivamente.

Lamento mucho no poder atenderle como quisiera, pero me estoy yendo.

-Pues ya hablaremos con más calma, pero permítame

que le haga una última pregunta:

¿conoce usted a esta gente?

-No.

-¿Seguro? -Seguro, no.

-Verá, estos dos individuos son quienes sustrajeron

esta mañana el cadáver del depósito.

-¿Qué cadáver, qué depósito?

Es que no entiendo nada, ¿de qué me habla?

-¿No ha visto usted las noticias? -¿Qué noticias?

-Lo del pantano. -Ah, lo del pantano,

ah, el cadáver del pantano.

Sí, pero, vamos, no entiendo nada,

a ver, ¿eso qué tiene que ver conmigo?

-Verá, creemos que, a lo mejor, usted puede conocer

al fallecido, al señor Aguado. -Aguado... ¿Jaime?

-Jaime Aguado, eso es. -Jaime Aguado, mi amigo, mi amigo.

Pero, a ver, no, no, pero si Jaime, Jaime está en Marruecos, por favor.

-Eso mismo creo yo. -Claro.

-Pero mis jefes se empeñaron en que investigue, fíjate.

(RÍEN)

Bueno, pues esto es todo ya, por ahora, eh.

-Bueno, yo, si puedo atenderle con más tiempo, le ayudaría

en lo que pueda, así que ahí estoy, a su disposición.

-Volveremos a vernos, se lo aseguro.

-Sí.

Mira, estoy de la casita y del jardín hasta los huevos.

¿Y qué te esperabas, una película de terror o qué?

No se te ocurra pasarlo, no nos perdamos algo.

¿Perder el qué? Aquí no pasa nada.

(Timbre)

Hola.

¿Cómo vais? Muy bien, muy entretenidos,

estamos nerviosos porque pase la segunda temporada.

¿Qué tal estás tú?

Ya tenemos nueva autopsia y adivinad, ni rastro de talio.

Oficialmente, muerto por ahogamiento.

¿Cuándo se hace oficial? En unas horas.

Este es el informe de la primera autopsia,

deja bien claro que las dosis de talio en sangre son mortales

y está firmado por un forense.

Es posible que alguien pudiera falsificar la firma.

¿Miriam? Lo dudo, ella actúa por su cuenta.

No creo que tenga tanto poder como para corromper al forense.

Ya, eso es más propio de mi familia.

Hombre, muy desencaminado no va y si el juez Ojeda

se encarga del caso ahora, no deberíais fiaros mucho de él.

Tu hermano ya tiene la excusa perfecta para anular

todo el proceso desde el principio.

A mi padre lo mataron,

tiene que haber alguna prueba.

Quedan estos. Sí, sírvete tú misma.

Bueno, me voy a la redacción que no sé por qué me da

que hoy será una noche movidita.

David,

gracias por ayudarnos.

Hombre, por favor, si estoy encantado

de estar aquí viendo horas de grabación

donde no se mueve una hoja.

Hey.

Abre. -¿Eh?

-Que lo abras.

(LE ENTRAN ARCADAS)

Sí, es él, es él.

-Oye, tú sabes que...

Si haces algo raro te van a matar, ¿no?

-Venga, cógelo.

Cógelo.

(Móvil)

Se... Se ha debido quedar sin batería.

-Entonces, no daría señal. -¿Eh? Claro.

Eso es verdad, pero que van a venir, vendrán,

-¿Seguro? -Que sí, que van a venir... sí.

Van a venir.

Van a venir.

¿Te das cuenta de lo fácil que lo tendríamos ahora?

-No me doy cuenta de qué hablas, ¿dónde estás?

-Isabel, solo es una llamada anónima a la policía.

-¿Sí, y qué les diríamos?

-¿De verdad que no lo ves? -Ilumíname.

-Hola, buenas, mire, hay unas personas

que se reunirán ahora en tal sitio

si van ahora para allá, se encontrarán

con el cadáver desaparecido y el arma homicida.

Algo así.

Se van todos a la cárcel y tú y yo somos libres

por fin de hacer lo que queramos.

-Te crees muy listo, ¿verdad?

No tengo tiempo, me tengo que ir, adiós.

(Motor) Ahí, ahí están.

Ya está, uf.

Hubo un momento que estuve...

Pero ahí, ahí, ¿eh?

¡Eh! No, no. Vamos a ver. Vamos a ver.

Ha debido haber un problema.

Se les ha debido pinchar una rueda o algo así.

Creo que solo pasa una cosa. Que te han traicionado.

No te preocupes, que nos vengaremos.

-Vamos. -¡No, no! Vamos a ver.

Que no puede ser que... Mi mujer me quiere, por favor.

Mira. Eso decía mi madre de mi padre también.

No tenéis ni idea. -No, no.

Por favor. ¿Adónde me lleváis?

Yo tengo dos criaturas muy pequeñas,

de seis y de cuatro años. -¡De rodillas!

¡Ay! Que pincha, eh.

Por favor. Os lo pido por favor. No hagáis esto.

Os he dicho lo de mis hijos, ¿no?

(SUSPIRA) Eh. ¿Qué te pasa?

¿Estás bien? Nada. Sí. Un segundito, ¿vale?

(Móvil) ¿Dónde estás?

-Escúchame, Isabel. -No escucho nada.

Que dónde coño estás. -Tu marido intentó matarme.

Muy bien, Rafa. Todos hemos cometido errores.

No voy a cometer más. Escúchame.

O les llevas el dinero a esos tipos,

o te vas a arrepentir de haberme conocido.

(CARRASPEA)

Eh. ¿Estás bien? Sí. Ya está, ya está.

(Suena el móvil) Ah. Mira.

Me están llamando. ¿Puedo?

-¡Le están llamando! -Que mire a ver.

Mira a ver. -Ya la he oído yo a ella.

-Que lo coja. -Lo cojo, lo cojo.

¿Qué? Soy yo. Que... O sea...

¿Dónde estás, que te he llamado?

Sí. Ah. Que vienes. Bien. Vente ya, por favor.

Que la cosa está muy tensa.

Viene, eh. Viene.

Pues muy bien. Por lo que a mí respecta,

mi padre se fue un día a Marruecos y le perdí la pista.

Será la versión oficial. ¿De acuerdo?

Y el cadáver del pantano desaparecerá para siempre.

Muy bien. Pues lo dejamos aquí.

Ahora cada uno por su lado. -Eh... Por mí, bien.

O sea, por nosotros, bien.

Pues nos vamos.

Es muy persuasiva. -¿Quién? ¿La niñata?

No. Mi mujer.

Si no es por ella, no hubieras venido. Cabrón.

¿Cómo lo quieres? Cargado, por favor.

Cargado, por favor.

Marchando.

Carlos, concéntrate. Ya lo estás tú, ¿no?

¿Ves cómo puedes hacer dos cosas a la vez?

Espera. ¿Qué?

Fíjate.

No veo nada raro. No te fijes en la imagen.

Mira el marcador.

A ver. Dale.

¿Ves? Salta.

Del 12:08 al 12:11.

Alguien ha cortado tres minutos.

El que lo ha hecho, no quiere que veamos algo.

Hola. Buenas. Buenas.

Tiene que firmar.

Odio este lugar.

Vaya. ¿Qué pasa?

Tus hermanos Roberto e Isabel han estado aquí

hace un par de horas. ¿Isabel?

Eso pone ahí.

Vamos.

¿Qué hacían aquí mis hermanos?

Esto no es ningún circo. Yo no decido quién viene a verme.

Roberto ya no tiene nada que hablar contigo.

Fue quien te metió en la cárcel. ¿Pero Isabel?

¿Por qué estaba aquí mi hermana?

¿Y vosotros? ¿A qué habéis venido?

Cuente lo que cuente, ya se encargarán vuestros jueces

y periodistas de llamarme mentirosa.

Colocaste una botella de talio en casa de Roberto

para inculparle. Esa fue mi equivocación.

Una cosa era quedarse con el dinero de Roberto

y otra muy distinta, la investigación.

Llámalo vanidad o como quieras.

Pero mi investigación fue impecable.

¿Llamas impecable a pasar información a la parte interesada?

¿O a detenerme por unas cartas

que escribí de adolescente, señoría?

Los minutos que faltan.

¿Dónde están?

Sabemos que alguien manipuló esas grabaciones.

No deberíais tener acceso a ese material.

Faltan tres minutos. ¿Quién los tiene?

¿Qué importa? Si los tienes tú,

es porque quieres chantajear a alguien.

Si los tiene otra persona,

será porque no tiene intención de que se vean.

¿Qué hay en esas grabaciones?

Mírese. Está aquí encerrada. Una jueza.

Le van a caer unos cuantos años.

Demuestre que aún tiene algo de dignidad.

Estás dejando libre a un asesino.

A la persona que mató a mi padre.

Por favor.

Acaba de llegar un burofax al juzgado.

Gracias. Lo estaba esperando.

Libertad bajo fianza.

Unos minutos más y habríamos terminado la conversación.

Pero me temo que va a ser un asunto que se quede pendiente.

Gracias por la visita.

Esto es de coña.

Esto es cosa de mi hermano.

La quiere, la odia, la mete en la cárcel, la suelta.

Tu hermano es un tipo con las ideas claras. Manda huevos.

(Suena el móvil)

Tengo que ir al despacho.

Tengo que hablar con mis hermanos. Está bien.

David, cuéntame.

Apunta. SafeEyes ¿Y eso qué es?

Es una empresa de vigilancia.

Tienen cámaras de seguridad por todos lados,

incluso, en casa de los Fuentes

¿Quieres venderme una? De momento, no.

Les llamé y les dije que quería hacerles un reportaje.

Me han contado que todo lo que graban,

se guarda en un servidor. Y tienen copia de seguridad.

¿Y podemos tener acceso a ello? La duda me ofende.

Gracias, David. ¿Cuántas veces habré oído eso?

Va a ir todo bien.

Sí. Tranquila.

Es él. -¿Voy?

No, no, no. Espérame aquí.

(RESOPLA)

¿A que soy yo el último que esperabas ver por aquí?

No. Estaba seguro de que Pilar usaría un pringado para esto.

Estoy aquí por Almudena. ¿Tú por qué estás?

Porque se te ha ido el plan a la mierda. Es eso, ¿no?

Te jode porque Almudena me prefiere a mí.

Es eso. -Te prefiere porque no tiene

ni idea de quién eres. -A ti te conocía bien.

Por eso te mandó a tomar por culo.

Dame el puto maletín, antes de que te saque del coche

y te reviente la cabeza.

Ya está.

¿Todo bien? -Sí.

Gracias.

Vámonos ya. Vámonos de aquí.

He cumplido. Estamos en paz.

¿Cómo sé que no me engañas? Tendrás que fiarte.

Pero te aseguro que no tengo ganas de volver a verte.

Podías estar en el lado correcto...

Fue decisión tuya abandonarme.

Roberto... tarde o temprano...

Tu familia... caerá.

¿Tú sabes cuánto tiempo llevo oyendo eso?

Aquí tienes un billete de avión y un pasaporte.

Te vas esta misma noche.

¿Cómo sé que no hay nadie ahí fuera esperando a matarme?

Tendrás que fiarte.

¿Te lo ha dado?

Sí, lo tengo. Destrúyelo.

¿Cómo que lo destruya...?

Que lo destruyas... No, mamá.

Mamá... ahora podemos saber quién mató a papá.

Tu padre murió porque se cayó a la piscina y se ahogó.

Dime una cosa...

¿Tú sabes lo que hay en esas imágenes, mamá?

Ni lo sé ni me importa. Hazme caso... destrúyelo.

Los Fuentes ya hemos ganado.

Dame tu palabra.

Te doy mi palabra.

(Motor de un coche)

¿Me esperas en casa? Vuelvo en cinco minutos.

-Como quieras.

-¿No me vas a detener?

¿No me vas a decir que es mejor que no hable con mi madre?

-¿Me harías caso? -No.

Es la primera vez que me puedo dar la satisfacción

de decirles las cosas a la cara.

-Ser como ella, ¿eso es lo que quieres?

-Necesito ver su cara, cómo es su cara cuando pierde.

Gracias.

(JULIÁN SUSPIRA)

Espero que esto no te desanime

y mantengas el espíritu que has tenido estos días.

Es la primera vez en tu vida que demuestras carácter.

¿Lo has sabido todo este tiempo?

Sí... Sergio vio el cuadro y vino a contármelo...

A su abuela.

Es un gran chico.

Y Julián es... es un sinvergüenza.

Pero es un hombre que sabe perfectamente lo que le conviene

y lo que te conviene a ti que es más importante.

Podrías haberlo llevado a casa...

Y montas este número

para que yo entre aquí y lo vea colgado.

Después del numerito

que montaste con la barbacoa, yo no podía ser menos, hija.

Esto es una lección,

para que aprendas cuál es tu lugar.

Esta familia...

Te odio, mamá.

Te odio con todas mis fuerzas.

Si pensabas que esto me iba a acercar un poco más a ti...

Estás muy equivocada.

En algún momento te darás cuenta

de que todo esto esto lo he hecho por ti.

A mí me parece que hemos corrido un riesgo innecesario, de verdad.

-No lo van a contar. -¿Cómo que no? ¿Tú no lo harías?

Pues claro que sí, ha sido una imprudencia.

-Joder, encima se queja. -Por favor, por favor...

Os pediría que intentáramos no discutir durante un rato.

Acabamos de librarnos de un lío muy gordo...

-Podíamos aprovechar para hablar, ¿no? Quiero decir...

Podemos hablar sin tapujos. -A ver...

Qué vas a decir ahora. -Qué voy a decir...

Uno de los dos sobra.

-Un poco sí.

Tendrás que tomar una decisión, eso sí, con calma...

Y pensándolo bien. -Desde la tranquilidad.

-No... -¿No qué?

-Que no... que no...

No tengo la cabeza para elegir nada.

-Isabel, no podemos seguir así. -¿Por qué?

¿Por qué no? -¿Cómo que por qué no?

-No voy a elegir,

no estoy en este momento para elegir nada. No.

-Los dos... -¿Los dos qué?

-Los dos... los dos o ninguno. A ver si es verdad

que me queréis tanto. -Pero Isabel, vamos a ver...

Esto es culpa tuya. ¡Eh...!

Otra vez no... -No.

(Pasos que se acercan)

Lo he hecho por ti...

Algún día lo entenderás.

(LLORA)

¿Roberto...?

¡Roberto!

¿Roberto?

¿A qué coño estás jugando? ¿Por qué han soltado a Miriam?

¡Que me respondas, Roberto!

180...

180.

180 segundos...

Tres minutos.

El tiempo suficiente para que todo salte por los aires.

(Ruido de motor)

Joder... ¿y esta gente

no podía tener unas oficinas en condiciones?

Te estás volviendo muy señorito últimamente.

Las grandes ideas salieron, siempre, de un garaje.

Lo que está esto es muy tranquilo.

Porque la gente normal tiene casa, familia... no como nosotros.

Oye, hablando de familia... ¿Claudia y tú...?

-¡Eh, eh, eh!

¡Isabel! (TODOS GRITAN)

Sabemos que fuiste tú. Esto no debe salir de aquí,

¿entendido? Tú convenciste a papá

para que Roberto dirigiera el bufete.

A cambio de mi silencio, la quiero ahora.

El bufete no te dará esa felicidad que tanto buscas.

Yo no he querido engañarte, Sofía, por Dios. ¿Qué...?

No tengo ese dinero. -¿Te has pasado a las joyas?

-Si le dices algo a tu madre, vuelvo y te reviento.

-Ha sido uno de vosotros, ¿verdad?

Has conseguido volver,

pero hay una línea que no debes traspasar.

Y es la de mi familia.

¿Hola...?

-¿Te gusta tu cuarto nuevo? -Eres un cabrón.

-Uno no sabe lo que es capaz hasta que lo hace.

-¿Sabes por qué no dejo a mi marido por ti, Rafa?

-Ha visto lo peor de mí.

-¿Rafael Sotomayor? -Sí, pero qué necesitas.

-Quería darle una sorpresa. -Ah...

Eh... perdona, ¿quién eres?

-Soy su novia, Laura. -Su novia... Laura.

Roberto, no pienso irme... no pienso huir.

A mí ya no me tienes que dar ninguna explicación.

Eso tendrás que hacerlo ante un juez.

¿Vas a traicionar así a tu familia?

Son ellos los que traicionaron a mi padre.

Tiene la grabación... Claudia no lo va a dejar pasar.

Ella no es tonta,

sabe que algo sí no es casual. Somos su familia,

no va a hacer nada contra nosotros.

¿Y si lo hace?

Entonces habrá que defenderse, Roberto.

Traición - Capítulo 8: 180 segundos

23 ene 2018

180 segundos es el tiempo que duran las imágenes grabadas por una cámara de seguridad. En ellas se ve al asesino de Julio Fuentes llevando la botella de coñac con el veneno. Por su parte, la jueza Miriam chantajea a Roberto para que la saque de la cárcel a cambio de una información valiosa. También son chantajeados Rafa, Víctor e Isabel. En este caso por Adriana, la hija de Jaime, que está al corriente de la muerte de su padre y amenaza con denunciarlos si no le entregan el maletín con el dinero. Mientras tanto, Almudena posee el cuadro auténtico que robó a su madre. Pretende venderlo para vivir lejos de la presión de ésta. Contacta con un vendedor. Se llevará una desagradable sorpresa al conocer su identidad. Finalmente, Carlos y Claudia están a punto de encontrar la prueba definitiva con que acusar al bufete Fuentes de haber extorsionado a jueces.

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  1. Patricia

    Pero cómo miente todo el mundo en esta serie. Aquí el que no corre vuela. Ana Belén, de joven hiciste de Adela, y ahora estás haciendo de Bernarda, jajá.

    27 dic 2018
  2. Victoria pasgal

    Decepción es poco!!

    27 feb 2018
  3. Nuria

    Huele a segunda temporada porque han quedado tramas en el aire

    31 ene 2018
  4. Toñi

    Menuda cagada el último capítulo de Traicion. Ya podían los guionistas haberlo hecho Mejor. Para nada a la altura de los anteriores capítulos. Nos ha quedado claro que prima la familia por encima de todo. Pero dejar en el aire, la desaparición de Víctor, la estampida de Rafa, la hija del asesinado otro punto sin resolver, el policía que investiga el asesinato en el aire, demasiadas cosas que a mí personalmente no me gusta. Tendria que haberse quedado todo resuelto. No vale con que la Matriarca de la familia lo resuelva culpándose de todo. Una cagada en toda regla

    31 ene 2018
  5. Embarazada y Embara

    buen video y trama. Vale la pena.....

    27 ene 2018
  6. CARO

    Traición está estupenda!!

    27 ene 2018
  7. Manu

    Traición es un mojón

    25 ene 2018