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Para todos los públicos Torres en la cocina - Nos recuperamos de las fiestas - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos. ¿Qué tal?

Bienvenidos a un nuevo programa.

Hoy dos recetones, la verdad.

Con un productazo empezamos, el cardo de Corella,

una belleza de la naturaleza.

Y bueno, ¿qué vamos a hacer?

Un cardo con gambas y almendras.

Llegamos a la normalidad, una receta más suave.

Bueno, a la normalidad pero sin bajar el nivel.

Porque el cardo rojo es increíble,

este cardo de Corella.

Mirad. Nosotros, Javier y yo,

hemos estado plantando y recogiendo también

este cardo en alguna ocasión

y de verdad es una obra de arte de la naturaleza.

Tenemos una persona que nos va a explicar.

Toño, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Hola, ¿qué tal? ¿Qué tal?

Muy bien. ¿Y vosotros? Muy bien, muy bien.

A tope. ¿Cómo estás? Bien, un poco nervioso.

No, hombre, nervioso por qué.

Toño es una persona que conoce muy bien el cardo,

que tiene grandes recuerdos de la infancia

que nos va a contar. Muchos, muchos.

Y nos vas a ayudar a prepararlo.

Y a pelar también. Ven aquí.

Primero, lávate las manos un momento.

Se va a poner los guantes, que tenemos guantes.

Y bueno, fijaos, este es un cardo rojo,

terso, fuerte. Es muy bueno.

Es recién cogido, que está espectacular.

Y decimos, una verdura increíble...

Buenísima y...

Bueno, listo. En España tenemos dos tipos

de cardo, el blanco y este, que esto es una obra de arte.

Y además os vamos a enseñar una forma de hacerlo...

Fijaos en la diferencia. El rojo y el blanco.

Como veréis evidentemente cambia mucho el color.

Nos gusta más este, el rojo.

Además, se puede comer en crudo.

Y tanto en crudo como cocinado.

Bueno, el sabor, de calidad este es mucho mejor.

El blanco es más amargo. Toño, tú que sabes

de la materia, explícanos mientras yo voy cortando.

¿Qué quieres que te cuente?

Primero, que yo ya lo sé, pero mucha gente no lo sabe,

cómo se planta, cómo se recoge, que yo sé que se hacen

estas cantidades de tierra.

Sí, eso se hace sólo con el cardo blanco.

Cuando empezamos la semilla la plantamos en un plantero.

Y conforme se va haciendo grande le llamamos cepellón.

Lo trasplantamos en unas ringles

y vamos que vaya creciendo. Y se cultiva como el puerro.

Lo vais tapando.

Lo vamos tapando. Exactamente.

Antes de empezar a taparlo hay que taparlo

con sacos de harina, de estos de papel.

Sí. Se atan para que le centro

se quede blanco y tierno. Más que blanco, tierno.

Bueno, vamos a empezar a limpiar el cardo también

para que la gente sepa.

Yo tengo aquí agua, hielo,

que es como nos enseñaron en tu pueblo.

Sí, en Corella. En Corella.

Aunque yo soy de Ribaforada. Está al lado.

Sí, sí. Está muy cerca.

Nosotros si es agua bien fría, harina...

La harina es para que no se ponga negro.

Exactamente, que esto se llama una blanqueta,

es para blanquear el cardo.

Si el cardo es bueno, como este que es fresco,

no hace falta ni zumo de limón, ni perejil, ni nada.

Simplemente el agua bien fría,

ponemos aquí la harina.

Y ahora ya lo que tenemos que hacer...

Bueno, yo ya lo sé

porque hemos limpiado muchas veces el cardo, ¿no?

Pero es simplemente... pues tiene unas fibras exteriores

que hay que quitar

con la ayuda de una puntilla.

Y sale solo, es esto de aquí.

Entonces a partir de aquí...

¿Qué hacemos con la parte interna?

Sabéis que aquí dentro la parte interna

también pues se oxida mucho.

Nosotros nuestro truco, siempre lo hemos hecho así,

con un estropajo nuevo, limpio.

Va muy bien. Cogemos la parte de atrás,

mojamos un poco y nos sirve para todos, ¿eh?

Frotamos un poco y enseguida se queda aquí

la pielecilla esa y el cardo ya se queda limpio

y perfecto para ser utilizado.

Con la harina se va a blanquear aquí.

Y bueno, es dejarlo un rato

que mientras vamos limpiando el cardo.

Y no tiene más complicación.

Mucha gente no lo hace porque dice que da mucho trabajo.

Sí. Pero luego la satisfacción

de consumirlo... Poneros más para allá

que yo voy a empezar a cortar.

¿Cuál es la diferencia

entre cardo rojo y blanco, Toño?

Pues para empezar el color. El color, exactamente.

Bueno, eso sí. El color es fundamental.

Y después es el tema de cocción.

El cardo blanco podemos tardar bastante a la hora de cocerlo.

Y este en un momento, es que este para comerlo

crudo también es muy bueno como hemos dicho.

Esto es el corazón. Es buenísimo,

para mí es de las mejores partes que hay.

Crudo impresionante. También lo utilizamos.

O sea, del cardo no se tira nada.

Nosotros lo vamos a hacer con almendras

y toque Torres, que le vamos a poner

unas gambas y alguna cosa más.

Sí, porque mi madre no le ponía gambas.

Almendras y jamón sí le poníamos.

Sí, lo típico es jamón, pero como estamos...

Pero no gambas.

Hemos acabado las fiestas,

pero aquí estamos de fiesta. Sí.

El corazón es una ensalada cortado así fino y aliñado

o en un carpaccio, es brutal.

No hay nada igual.

Bueno, Toño. Dime.

Luego lo probarás. Muchísimas gracias.

Yo te invito a que estés por aquí al lado.

Que te quedes con nosotros por aquí y luego...

Gracias a vosotros. Y luego lo pruebas, ¿eh?

Faltaría más. Gracias a vosotros.

Después lo probamos. Gracias por traer el cardo.

Ahora te sientas ahí tranquilo. Y luego lo probamos.

Muchísimas gracias. Hasta ahora.

Vale, aquí tenemos el cardo.

Veis que lo hemos cortado un poquito.

Y aquí tenemos agua con un poquito de sal,

que estamos... agua caliente.

Y lo que vamos a hacer es hervirlo.

Pero hervirlo sabéis siempre con el dente vegetal.

Que tampoco no tenga una larga cocción.

Yo tengo que decir que ahora discutíamos Javi y yo.

Yo no lo herviría, yo este cardo no lo hiervo.

Sergio dice que no. Yo este cardo lo haría...

me parece un poco crimen y todo hervirlo.

Yo lo que cogería este cardo es directamente

en la olla donde vamos a hacer las gambas,

retirar las gambas, poner el cardo,

el caldo de ave o el sofrito que vayamos a hacer,

y el caldo de ave y que el cardo...

porque este cardo tiene muy poca cocción,

no es ese cardo que necesitas cocinar durante muchas horas.

¿Yo por qué lo hago? Dos opciones.

Simplemente porque así os enseño a conservarlo,

a que vosotros lo podáis dejar en el agua de la cocción

y después se puede utilizar tanto el agua

como conservar el mismo cardo en el agua en un bote

en la nevera y os aguanta superbién.

Y entonces pues es una manera de conservar.

Pero las dos son buenas.

Yo estoy de acuerdo con Sergio también.

No, hombre, es importante.

Bueno, chicos, cardo rojo. ¿Lo conocíais? ¿Chicos, chicas?

No, no. No. Bueno, venga, no pasa nada.

Estáis aquí para aprender, de eso se trata.

No hay problema.

Pues esto es un cardo increíble.

Bueno, yo creo que el mejor cardo que hay.

Sólo he visto uno equiparable en Suiza,

cuando Javier trabajaba en Crissier.

Hay un cardo de Crissier. Una blanco blanco.

Muy bueno también. Increíble también,

que cuando está creciendo se envuelve con la tierra

y se deja en un cuarto oscuro y sigue creciendo.

Y tiene unos pinchos así de grandes.

Pero es buenísimo también.

Sergio, a cocinar. Los dos son muy buenos.

Aquí agua, sal, un poquito de sal.

Y ahora...

ponemos el cardo, que fijaros qué bonito,

qué blanco queda.

No, este cardo es buenísimo. Yo es que me lo como crudo.

Sí, sí, es que crudo es buenísimo también.

Dame un poco, que le vamos a dar

a los chavales que prueben el cardo.

Ahí está.

A ver, chicos, vais a probar el cardo. Chicos y chicas.

¿Quieres más? Sí, un poco más.

Pues venga, ahí va.

Ya que no conocéis mucho el cardo pues no creo

que lo hayáis probado crudo tampoco.

¿O sí?

No. ¿No? Vale.

Estáis aquí. Ahora sí, ahora sí os veo.

Yo un poco más aquí. Ya, ya está bien. Vale.

Toma, os doy un platito y lo probáis.

Os vais pasando ahí. No sé si llegará para todos.

Espérate, voy a hacer un poco más.

Esto es un momento.

Aquí tenemos el cardo.

Recién hecho y recién cogido el cardo y consumido...

¿Cómo nos lo hacía allí nuestro amigo? Con granada.

Granada, naranja. Nos hacía una ensalada

con escarola, pero todo cogido del huerto.

Y escarola y apio. Es buenísimo.

Recién cogido de la tierra.

Yo creo que no he probado nada igual en mi vida.

Vale, tomad, os lo vais pasando y lo probáis.

Ahí tenéis.

De la misma familia que la endivia,

la lechuga, la escarola.

La alcachofa. La alcachofa.

Y luego ya sabéis que con las flores de cardo,

yo lo he visto con la silvestre,

con la flor de cardo silvestre se hacen los quesos

como la Torta del Casar,

que se hacen con cuajo vegetal. Exactamente.

De ahí sale un cuajo vegetal.

También de la alcachofa se podría utilizar,

y del cardo, ese es el cuajo vegetal,

que coges y corta automáticamente la leche.

Vale, vamos a empezar a cocinar, Sergio.

Venga, perfecto. ¿Qué hago? El ajo, ¿no?

No, primero... sí, lamina ajos.

Coge un poco de perejil. ¿Sí o no?

Porque vamos a hacer un majado.

Vele. Bueno, tenemos unas gambas...

¿Qué tal el cardo? Muy bueno.

Es bueno, ¿eh? Sí.

Para una ensalada, imaginaos, es brutal. Es muy bueno.

Está bien. Tenemos unas gambas,

pues vamos a dorarlas ligeramente.

Pero las vamos a retirar después porque lo que queremos

es que aromatice el aceite y después pondremos las gambas.

Le damos caña y doramos. Y luego este mismo aceite

lo vamos a utilizar para hacer el majado y para hacer

toda la preparación.

Ajo, perejil... Ajo, perejil que tengo aquí...

Y alguna almendra le vamos a poner.

El cardo, un hervor y retiro.

Y ya decimos, así luego lo podéis tener frío

en la nevera, con su propio caldo,

que queda buenísimo.

Y lo podéis utilizar cuando queráis.

Y el que no, a utilizar.

Vale, ajo y perejil ya tengo aquí.

Mortero preparado.

Venga, yo salteo las gambas.

Más fresco el perejil, imposible.

Nada, un poco de dorado.

Normalmente, como se consume en Corella

y en los pueblos de cardo, por ejemplo, en Ágreda,

se hace con jamón.

Normalmente el cardo se hace con un poco de jamón

que queda muy bueno. Y el toque de las almendras

tostadas que también se lo dan.

Y queda muy bueno.

¿Qué, Javier? ¿Qué más? La cebolla, ¿no?

¿Voy picando cebolla? Sí, fina.

Venga, fina. Bien fina.

Métele guindilla, ¿eh? Sí.

La tengo ahí para luego, ¿no?

Ya, ya, digo... Bueno, esto es cayena,

no es guindilla de aquella que tenemos a veces diabólica,

que no me acuerdo cómo se llama nunca pero...

Mirad la gamba. Solo "pin, pan" porque coge más sabor,

ya lo sabéis y aromatiza el aceite

que es lo que nos interesa.

Ahora unas almendras.

Y dejamos tostar, importante.

El ajo también.

Laminado. Voy a poner un poquito más de aceite.

Y ahora pondré el perejil. Y tostar bien.

Y ya veréis.

Es un plato muy fácil de hacer y el resultado es muy bueno.

Bien. Voy a poner el perejil.

Y venga, frito. Así también nos ayudará...

La almendra coge sabor, el ajo coge sabor

y el perejil se fríe.

¿Qué pasa? Va a ser más fácil de triturar, de machacar

y va a coger mucho más sabor.

Luego nos va a aportar ese tostado que es tan bueno.

Aquí está el mortero.

¡Viva el mortero! ¡Viva el mortero! Sí, señor.

Hace días que no lo utilizábamos.

Este es de Manises, el tradicional de toda la vida.

Fijaos: empieza a hervir, fuera.

Ya lo tenemos. Lo voy a poner aquí, Sergio.

Tú ahora... Lo escurro, ¿no?

No... déjalo en el agua. Bueno, pues lo dejo aquí.

Vale, lo tenemos, ¿eh?

Y ahora, Sergio, vas a machacar el majado.

El secreto que tiene es que sea muy fino,

que sea picado superfino.

Venga, ¿dónde está?

Cuanto más fino, mejor queda el resultado.

O sea, hay que trabajar bien.

Perfecto. Ahora nos va a costar menos porque todo está tostado

y va a ser más fácil. Bueno, esencia

en el mismo aceite es donde vamos a rehogar

la cebolla

y una guindilla de estas pequeñas.

¿Queréis que pique más? La rompéis. ¿Que no?

No la voy a romper. La dejo así. Entera.

Porque lo que pica son las pepitas.

Como sabéis, siempre nos gusta sacarle los azúcares

a la cebolla. ¿Qué quiere decir?

Qué fuerte está, oye.

Que cuando la pones en la sartén

es cuando sube el azufre de la cebolla.

Es la emoción. El primer vapor que sube

es el que te da la emoción, vaya.

Bien, aquí tenemos cebolla. Nos gusta sacarle los azúcares.

¿Qué quiere decir? Confitarla, confitarla,

hasta que queda dulce la cebolla.

Tiene una proporción de azúcar y es cuando queda buena

y aporta sabor y sustancia.

Aquí después le pondremos un poquito de harina

para que nos coja un poquito de cuerpo

la salsa, pero lo vamos a rehogar.

Porque sabéis que es importante rehogar la harina

para que no nos sepa a crudo.

Primero rehogamos. No nos va a dejar grumos.

Y segundo, se integra mucho más y no sabe a crudo.

Es muy importante.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo lo llevas? Dale un poquito.

Dale un poco. Es que la almendra no está

suficientemente seca... Esto es más fácil.

Mira, Sergio, mira. Dale, dale.

Dale duro. Mira la diferencia.

Bueno, bien machacado, es importante.

Aunque nos tiremos más tiempo.

Hay otros sistemas que es triturarlo...

Pero como el mortero, nada.

El resultado es mucho mejor.

Y si lo queremos hacer en crudo, es muy difícil.

Porque te quedan las hebras del perejil.

No queda tan bueno.

Vale.

¿Qué? Tengo que seguir con el guiso.

Ya, ya...

Bien rehogada está la cebolla. Ponemos un poco de harina.

Tampoco mucha, pero un poquito.

Y ahora lo que hemos dicho: rehogamos la harina

para que no nos sepa a crudo.

Esto nos va a dar un cuerpo...

Ahora, tenemos un caldo de gallina aquí.

Podríamos utilizar tanto el caldo de gallina

como el caldo de la cocción del cardo,

que queda muy bueno, de verdad.

Ya que lo tengo, voy a utilizar un poco de cada.

Mitad, mitad.

Para que veáis que se puede aprovechar

y se ha de aprovechar.

Vale, un poquito de agua del cardo.

Hay que picar bien esto.

Y un poquito de caldo. Que podría ser perfectamente

únicamente con el caldo del cardo.

Ya que tenemos un poco de caldo que sabéis que siempre tenemos

en la despensa, en la nevera,

pues utilizamos. O en los cubitos.

Acordaos de los cubitos que a veces ponemos

en la cubitera. Dos cubitos ahí dentro

y perfecto, ya lo tenemos.

Y poco más, ¿no? Sí, sí.

Vamos a rectificar de sal y pimienta.

Y aquí ya...

Ya está buenísimo.

Ya solo esto está bueno. Solo voy a poner

un poquito de sal, un poquito de pimienta...

Gran verdura de invierno el cardo.

Y ahora vamos a poner el cardo.

Y la picada, ¿no? Sí, ahora se lo pongo.

¿Que queremos conservar el cardo?

Ya decimos, en su propia agua aguanta un montón

y lo podemos tener disponible cuando queramos.

Hacer botes en vacío también, se podría hacer.

El cardo hacerlo en conserva,

que también aguanta mucho. Como somos muchos,

lo voy a poner todo, ¿no? Sí.

Iba a conservar un bote para tenerlo

pero me parece que no.

No lo voy a dejar.

Sí, y el agua es verdad que es buena, ¿eh?

Toma, ahí está. Está buenísima. Buenísima.

Cocinamos. Ya sabéis que el cardo está cocinado,

o sea que no tiene mucha cocción.

No tiene ningún amargor. Sabéis que lo dejamos

un poco duro, que ha sido solo un hervor, nada más.

Ahora ponemos la picada dentro. Este cardo tiene poca cocción.

Creo que hay mucha picada aquí.

¿O no? YO lo pondría, ¿eh?

Esto le da sabor, olor...

Ayuda a espesar un poquito más la salsa.

Y luego le da un toque brutal. Es un platazo.

Sí, sí. Y además sube el ajo,

el perejil... El olor. ¿Qué ahora no queréis

ponerle las gambas y queréis hacerlo con jamón

y almendra? Perfecto también. También muy bueno.

Si no nos hubiéramos comido el jamón, le pondríamos.

Pero no ha quedado ni el hueso. Nos lo hemos cepillado entero.

Eso ya es historia. Las gambas, ¿no?

Sí, ahora las gambas por encima.

Ve separándolas un poquito.

Ahí está.

Vamos a repartirlas bien.

Que quede bien bonito. Como ya tienen una cocción,

les faltaba un poquito solo, pues ya lo retiro.

¿Hay un salvamantel ahí? Sí.

Bueno, plato importante hoy.

Para mí, de verdad,

Esto sí es un plato,

sigue siendo un plato de lujo, total.

Esto es un gran plato. Exactamente.

Tenemos aquí unas almendras laminadas.

Almendra tostada y laminada.

Sabéis que se compra así, se consigue así, que es muy buena.

Y poner un poquito.

Para darle un toque que le dará crujiente.

El cardo con el toque de la almendra le va muy bien.

Venga, ya está. Aquí lo tenemos.

Vamos a hacer un plato que hasta a mí me sorprendió

y, bueno, y sale. Bueno, yo, todavía,

no lo he visto. No lo ha visto, pero,

empieza como un arroz porque es un arroz

y, la verdad, el otro día en casa, estaba marchando un arroz

y al abrir el armario, me di cuenta de que no tenía arroz

y dije: "Cambio de planes" y es lo que vamos a hacer.

Basado en una historia real, vamos a empezar.

¿Con qué lo haremos?, con quinoa.

Exactamente, haremos un arroz, una paella de quinoa,

pero, veréis que a medio camino se desvía y hacemos otra vertiente

que quedó espectacular, quedó buenísima.

Fijaos, dos cucharones de quinoa.

Espera, primero marcho el sofrito. ¿Yo voy lavando, no?

Vale, como quieras. Yo voy lavando.

Dos cucharones de quinoa.

Hay que lavarla muy bien,

sobre todo, lavarla muy bien.

Pues, me voy debajo del grifo a lavarla superbien.

¿Veis?

Abundante agua, id lavándola y moviéndola.

Bueno, hay que lavarla muy bien, lavarla, lavarla.

Y ya está.

Lavarla bien, Sergio, el sofrito. Venga, vamos con el sofrito,

empieza como un arroz, tengo costillas de cerdo ibérica,

que es la que tenía en casa,

y, bueno, entonces, vamos a sofreír esta costilla.

Y a marcarla bien, un poco de sal y pimienta.

Normal, como si fuéramos a hacer un arroz

que era lo que en principio tenía en casa

y tenía la judía verde,

tenía cebolla, que sabéis que se la pongo al arroz,

tenía unas setas, tenía Shiitake,

que sabéis que es la segunda seta más consumida del mundo,

de origen japonés.

Además, tiene mucho sabor.

Y que tiene sabor.

Ya os digo, fue un plato que al no tener arroz,

abrí el armario y dije: "Qué tengo aquí, oye, quinoa,

pues, lo voy a hacer con quinoa a ver qué tal queda".

Espectacular, brutal este plato,

ya veréis qué plato;

toma, Javier, corta la judía el vie.

Vale. Ahí, pequeña.

Y yo me voy con la cebolla. ¿Sabes que los astronautas

se lo llevan a la Luna?, es verdad. Sí, es verdad.

¿Por qué?, porque tiene un alto contenido en vitaminas

y, entonces, pues es supersano y tiene mucha energía, muchísima.

O sea, la quinoa es un productazo.

Bueno, dicen que es más sano que el arroz, entonces,

tiene sentido que hagamos esta paella de quinoa.

Que, a veces, los mejores platos sale por...

Mira, por fallos o, afortunadamente,

pues, mira, por no tener un producto, le pones otro

y ahí te sale otro plato.

Bueno, vamos a dorar muy bien la costilla.

Ahí está, costilla, le he puesto

tres dientes de ajo en camisa machacados.

¿Cebolla una o dos? Un poco, un poco, que si no...

Un poco de cebolla está bien, pero, mucha, tampoco.

Además, la quinoa es un producto, aparte de nutritivo,

está superbien de precio

a la hora de comprarlo y le podemos sacar

un rendimiento increíble.

Y para hacer ensaladas a mí me encanta.

Fácil de cocinar porque se cocina enseguida

y, luego, es muy bueno de sabor, o sea, que lo tiene todo.

Sí, como guarnición, hombre, yo voy a hacer,

ya os digo, se podrí hacer otra versión vegetariana,

pero, en este caso, como iba a hacer el arroz...

Vale, la judía. Judía.

Exactamente, las setas. Y judías, las vamos a cortar

un poquito en vie, que le decimos,

para que quede más bonita, ¿vale?

Y la seta, si no tenemos Shiitake, champiñón vale también.

Esta es la judía verde Kenia, pero, podríamos poner

la judía plana, la perona,

podríamos poner tirabeques o coliflor,

brócoli, cualquier verdura la acepta.

Garrafons, los garrafons estos del arroz.

Venga, yo pongo aquí las setas.

Bueno, ya veis que la costilla ya está bien, bien sofrita.

Le voy a poner una más.

Vale, le pondremos la judías para rehogarlas.

Y, ahora, os diré la medida que hay que poner

para que os quede perfecta la quinoa.

Normalmente, es el doble y un poquito más, pero, poco más.

Exacto.

Esto... esta judía verde

está muy buena la kenia,

es una judía que es suave.

Bueno, si no, perona, también está bien.

Un poquito más, ¿no? Venga, métele.

¿Más o no? Un poquito más, sí, sí.

Sí, sí, le va bien;

bueno, una vez llegados a este punto, le pongo la cebolla.

Y hasta aquí,

bueno, pues, hasta aquí

sería como yo hago la marca del arroz.

Pero, aquí, ahora, es cuando me di cuenta y dije:

"Vamos a darle la vuelta".

A la marca del arroz le faltaría el tomate,

pero, en este caso no le puse tomate.

Eso sí que es cocina de aprovechamiento

porque no tenía tomate, no había ido al mercado.

Entonces, lo hice con lo que tenía.

Podría ser, es verdad,

que puede ser con o sin tomate, no pasaría nada.

No, no.

Bueno, hasta aquí, tiene pinta de paella.

Es muy diferente.

Tiene pinta total.

Venga, dejamos sofreír un segundo la cebolla.

Ahora...

Claro, como me di cuenta, dije: "Ostras, toque Torres".

Abrí el armario, y dije: "Aquí le va a hacer falta algo,

vamos a desviar la receta, ya no es un arroz",

soja, salsa de soja.

Le puse un chorro de salsa de soja como hago aquí.

Que, ahora, concentra, reduce un poco y concentra sin miedo.

Soja, aquí, sin miedo.

Hombre, es un potenciador de sabor, dará más sabor.

Y al reducir un poco, pues, coge un sabor.

Javier, pon la quinoa.

Venga. Él ha puesto dos cucharones de...

Ahora, probaremos, luego de sal porque la soja,

sabéis que tiene bastante concentración de sal.

entonces, igual no le hace falta ni sal.

Javier ha puesto dos cucharones de...

de quinoa, entonces, voy a poner por cada cucharón dos

y un poquito más.

Y, ahora, otra vez.

Dos.

Y un poquito más.

Y, ahora, ya hasta que seque.

Vamos a probar de sal. Y cuando seque, está cocido,

o sea, el doble de caldo que de arroz.

Exactamente. Y un poquito más.

Pero, normalmente, el doble de caldo que de arroz.

Tiene buena pinta. Vais a ver, espectacular,

estábamos allí en casa alucinando. Y es fácil la receta.

Fácil y muy buena.

¿Eh? Muy bueno.

No tiene nada, todavía, y ya está bien.

Muy bueno. Perfecto, ahora qué hacemos,

dejar reducir, dejar evaporar el caldo,

que se cueza bien la quinoa.

Y ya está. Y comer.

Bueno, pues, ya lo tenemos,

ya está, le hemos tenido que poner algo más de caldo.

Lo importante es lavar muy bien la quinoa.

Hidratarla, bien, lavarla bien, hidratarla bien,

quitarle bien, frotarla, dejarla en remojo,

luego, colarla y ya se hace, se termina antes.

Sal no le he puesto, cero,

porque llevaba la soja y no le hacía falta.

Toque de tomillo limón Y ya está y nada más.

Paella de quinoa que, bueno,

estamos en enero, pero, no por eso...

Vamos a ser menos. Paella diferente.

Y sana.

Bueno, Toño, hemos trasgredido un poco la receta,

la hicimos diferente, pruébala a ver qué te parece.

A ver qué tal.

Él la hace con jamón, nosotros con gambas,

aunque con jamón estará muy bueno. Muy buena, sí, sí.

Al final el cardo es bueno. Como lo hagas.

Es muy agradecido, la verdad. Bueno, aquí seguimos

con recetas nuevas,

con energía nueva, con muchísimas ganas.

Siempre hay un buen motivo

para cocinar y más para todos vosotros.

Enero sano y divertido.

A comer, señores. Venga, a comer.

Ahora sí hay hambre. Pasad, pasad.

Adiós, que vaya muy bien. Hasta el próximo programa.

Bueno, qué tal.

Sí, hay hambre ahora.

A ver, tú que has probado la quinoa, no dices nada.

¿Qué te ha parecido la quinoa? Espectacular.

Choque, vale.

¿Qué tal, todo bien por ahí?

Venga, perfecto.

  • Nos recuperamos de las fiestas

Torres en la cocina - Nos recuperamos de las fiestas

11 ene 2017

Hoy cardo con almendras y gambas y paella de quinoa. Es hora de empezar con platos más sanos, equilibrados y nutritivos pero también fáciles y económicos.

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