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Para todos los públicos Torres en la cocina - Raviolis de langostinos y shiitake. Financiers - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Aplausos)

Bienvenidos a "Torres en la cocina",

celebramos hoy desde "Torres en la cocina"

el "Blue Monday", dicen que es el día más triste del año,

pues no lo creemos

porque haremos unos raviolis rellenos de langostinos caseros

que vais a alucinar.

Y después, para alegrar todavía más el día,

haremos un "financier" de chocolate, un postre de película, vamos.

Exactamente, hoy levantamos el ánimo

desde "Torres en la cocina", dicen que una fórmula matemática

que inventó un científico, dice que el tercer lunes

de enero es el peor día del año

porque dejamos nuestros propósitos,

se acabaron las fiestas. La cuesta de enero.

Porque es la cuesta de enero porque no sabes cuándo tendrás

la próxima fiesta, bueno, pues por un montón

de temas, hizo una fórmula matemática

que nosotros no nos la creemos. Demostraremos que no es así.

Por eso vamos a levantar ese ánimo, entonces empezamos haciendo

para distraer un poco la mente y para que veáis que es muy fácil,

que ya lo sabéis, hacer una pasta casera,

que no hay que tener miedo a hacer pasta casera,

unos raviolis, pero cuidado. Con toque.

Harina de trigo. Yemas de huevo que pondremos seis

yemas de huevo y las claras las guardamos...

Ya veréis para qué. Es una pasta rica,

realmente, una pasta con huevo, le vamos a poner también

un toque de tinta de calamar que le dará muy buen sabor

y luego queda negra, muy bonita, ya veréis.

Y un poquito de leche

para darle ahí y un poco de sal, claro.

Es una receta para subir el ánimo y luego veréis,

y divertida, luego veréis que también, normalmente,

es difícil encontrar, bueno, difícil, nosotros buscamos

láminas de pasta negra fresca

y no hemos encontrado. Vamos a poner la tinta de calamar

ya sabéis que no le pondremos sal porque la tinta de calamar

tiene ese toque salino y es un potenciador

natural de sabor y ahora ponemos leche,

leche normal, leche entera

y es una pasta ya os digo super, superrica.

Primero, mezclamos aquí con una cuchara.

Encima, claro, langostino, qué pena vas a tener

con unos langostinos impecables.

¿Cuesta de enero yo? Pues toma langostinos.

Vale, mirad qué fácil es, primero con una cuchara,

porque lleva tinta, si no queréis ensuciaros las manos,

que no os queden negras luego, pues primero hago.

Pasar con la cuchara y cuando no se pueda más, con la mano.

Y ya le damos. Y esto es potencia de sabor a tope

la tinta de calamar que se compra o en la pescadería

fresca o en conchitas congeladas y realmente, va superbién.

Vamos a hacer, con esta pasta, raviolis.

Sí, fáciles. ¿Sabes de dónde viene el ravioli?

Evidentemente, de Italia, preo viene de la lasaña.

Una derivación de la lasaña. ¿El ravioli de la lasaña?

Sí, sí. ¿Estás seguro?

Seguro. Bueno, amasamos un poco,

ya lo veis, es solo hacer una bola y luego la amasaremos del todo.

Cuando se deja reposar... Sí, una vez reposada,

luego ya es mezclar bien y luego como la haremos

en la máquina que tenemos esta máquina

de hacer pasta que es una máquina supereconómica

y os recomendamos que tengáis en casa.

Y si no, rodillo. Y si no, rodillo, exactamente.

Bueno, mirad, yo tengo una reposada

porque sabéis que la pasta

coge correa que es cuando... Elasticidad.

Y eso es por la harina que es una harina de fuerza.

Entonces, nosotros lo que hacemos

es dejarla reposar para que se destense, se relaje

y luego, la estiramos. Pero primero, mientras tenemos

la pasta aquí, haremos el relleno,

ese relleno de langostinos. Mirad.

Ha pasado media hora

y fijaos que la dejamos reposar en la nevera, mirad qué color.

Parece cuero. Y qué bonita.

Esto es esto porque la harina que tiene alrededor,

al dejarla en la nevera se absorbe.

Y ahora lo puedes estirar y no se contrae

entonces, está reposada, lo que se dice reposada.

Saca los langostinos, Javier,

que vamos a por el relleno. Vamos a por el relleno.

Chalota, langostinos, haremos un relleno rico

para una pasta rica y la salsa

también tiene mucho... Bueno.

Tiene mucho que decir.

Mirad qué langostino más espectacular.

¿Veis? Aquí cuando vemos

que la cola tiene estos colores azulados

tan bonitos, es que el langostino es fresco.

Langostino, síntoma de alegría, de salud, porque además

son supersaludables, son buenísimos,

pondremos un poco de jengibre también que el jengibre

dicen que va muy bien para levantar el ánimo

y aparte que es muy sano también.

Y vamos allá, Sergio.

Tú vas pelando chalota porque los saltearemos

con un poquito de chalota y luego, los mezclaremos con jengibre

que eso le dará un toque buenísimo

y siempre nosotros guardamos lo que son las cabezas y demás.

Vamos guardando o congelando hasta que tengamos

y luego hacer un caldo de pescados.

Un fumet, sabéis que no solo el chocolate alimenta

el ánimo o sube el ánimo, hay otros ingredientes

como el picante, creo que por eso nos gusta también el picante.

Bueno, dicen que el chocolate lo que hace es que sube

la serotonina, pero también el jengibre, chocolate...

Plátano. Plátano.

El pescado azul también. Hay muchas cosas.

Y lo que levanta el ánimo es cocinar

y comer bien, eso ya es, vamos,

te levanta el ánimo total.

Vale, tú ve salteando ya la chalota.

Vamos a saltear con un poco de aceite de oliva

y luego, ponemos el langostino pelado y cortado.

Cortado grande porque nos gusta notar,

como siempre decimos, la textura del langostino

cuando lo comemos.

Venga, ahora es buena época,

el tercer mes, el tercer lunes del mes

es el mejor día para ir a comprar,

bueno, el lunes no es día de pescado, pero el martes,

miércoles, jueves, cualquier día es bueno ir a comprar pescado

porque ya pasaron las Navidades

y el marisco está más barato y es cuando mejor está el marisco

porque es cuando hace frío. Ahora, el marisco es buenísimo.

Sensacional. Superbueno.

Sensacional. Tú dale a la chalota que yo lo tengo ya.

Se me va a hacer y no tendré langostinos, Javier.

Pues toma, ve picando. Eso, ¿ves?

Si no... Sí, pero no lo coges para picar,

te lo tengo que dar.

Es que eres muy lento, Javier, muy lento.

He pelado 10 langostinos, él ha hecho una chalota picada.

Lo que pasa es que no paras

de hablar y se te va la fuerza por la boca.

Si no he dicho nada yo.

Mira, encima me dejaste aquí la cascarilla.

Bien.

Fantástico, chalota rehogada

en blanco que decimos nosotros,

que no coja color, langostino picado porque luego,

lo que necesitamos es hacer un relleno superrico

para este ravioli que alimentará nuestra alma también.

Muy bien. Venga, vamos allí.

Un toque de pimienta también le pondremos.

Sal y pimienta, evidentemente.

Por cierto, te haré un truco de magia.

Venga, va. Vamos a hacer un truco

de magia juntos. Un toque de pimienta,

la pimienta no puede faltar. Ven, mientras rehoga aquí.

Un truco de magia. Ven, ven.

A ver, venga, va. Ven aquí.

Espera que limpio aquí.

A ver.

Mira. Que no se nos vaya esto.

Sergio, ven, que va bien. Espérate.

Ponemos en un plato un poquito de agua,

pimienta, eh, pimienta en polvo.

Pimienta.

No mucha, pero así que se vea en el plato.

Un poquito más.

Y ahora, intenta introducir el dedo en medio

y que la pimienta vaya a los lados.

Venga, Sergio. Espera, que estoy pensando.

¿Qué?

¿No va, no? Bueno, mira un poco, ¿no?

No, hombre, así no vale, tiene que ser así, fijaos.

Tengo que hacer la fuerza de la mente.

Vale, ahora.

Trachán.

¿Eh? Alucinante, ¿cómo lo he hecho?

Porque algo tienes en el dedo. No tengo nada, mira.

Está igual, es de agua. Joder, tío, que eso no

lo puedes hacer con... Sergio, es la mente.

Eso lleva algo. Es la mente,

la fuerza de la mente. A ver, que venga aquí

alguno de los magos que pasaron por el programa

que nos explique este fenómeno paranormal.

Muy bien, bueno ahí queda.

Bueno, al final del programa digo yo que lo explicará.

Todo es posible, todo es posible, es proponérselo.

Lo dejo ahí, venga, ahora, vamos a rallar

un poco de jengibre. De verdad, no sé cómo lo ha hecho.

Es que es magia, Sergio. Algo tenías en el dedo.

Algo había ahí, algo.

Ahora. Vamos a sacar el langostino

que no se cocina demasiado, evidentemente, solo es un salteado

y vamos a poner jengibre rallado que también sabemos que levanta

mucho el ánimo y vamos a poner también...

Has alucinado, eh. Va, tampoco.

Está flipando, alucinando. Un poco de ralladura de limón.

Dice: "Qué ha pasado".

Habéis visto, cómo lo ha hecho.

¿Alguien sabe o no? Creo que tenía algo en el dedo.

Le he puesto algo. Que no.

No sé qué, pero algo. De verdad, que no.

Yo creo que es la mente. ¿Es la mente?

La fuerza de la mente. ¿De verdad?

Sí, hay un vínculo entre la mente y el dedo.

Vamos a ver, vamos a ver.

Vale. Lo voy a intentar más tarde.

Intentadlo en casa, si tenéis oportunidad.

Vamos a poner cebollino que le da frescor.

Ralladura de lima, ralladura de jengibre.

Ya veis que es un ravioli lleno de frescor y lleno de sabor,

porque ya veréis el acabado. ¿Veis todo lo que tiene?

Venga, vamos a poner

el cebollino, que le da un toque de frescor tremendo;

o cebolla tierna, el verde de la cebolla que nos gusta tanto.

Porque estáis vosotros, si no, esto no lleva al ravioli,

no llegaría, me lo como tal cual. Tranquilo, Sergio.

Ya está el relleno, vamos a estirar la pasta,

la pasta que ya tenemos bien reposada.

Pongo harina, para que no se pegue, y podemos usar rodillo,

podría ser rodillo. Primero, la voy a cortar en dos

y a partir de aquí, vamos estirando.

Bueno, ya veis cómo queda.

Primero, ponemos el más gordo y, luego, pondremos el más fino.

Qué bueno, ¿eh? Raviolis, pasta...

Además, esta pasta alimenta muchísimo.

Fácil de hacer y divertida para hacer en casa

porque, sabéis que, la cocción de la pasta fresca es rápida.

Tenéis un plato hecho por vosotros en casa, además, da gusto.

Aparte, la vamos a acompañar con una salsa que está buenísima.

Una salsa muy original.

Lo primero es intentar cuadrar la pasta; para ello, la doblamos,

y, ahora, necesita un par de pasadas de esta manera

para, luego, ir cogiéndola e ir haciéndola de una forma

que quede cuadrada para poder trabajarla.

¿Vas estirando tú la masa y me voy yo con la salsa?

Eh... Para ir avanzando.

Vale. Y hacemos el ravioli juntos.

Me parece bien. Vale.

Tenemos ajos asados, sabéis que el ajo asado

es una cosa que nos encanta. Ajo envuelto en papel de plata

y al horno hasta que esté bien, bien cocinado.

Y aquí tenemos la pulpa,

ya veréis cómo sale, lo hemos hecho muchas veces con vosotros.

Cortamos la parte de arriba

y, ahora, apretamos y sale el puré de ajos que tanto nos gusta.

Vamos a hacer una salsa de ajos con crema de leche, es muy fácil;

lleva sal y pimienta, y tiene que cocinar.

Esta salsa va muy bien con el langostino,

porque el ajo queda muy suave, no es nada agresivo;

con los langostinos y la pasta es ideal.

Ponemos otro, que lleve. Voy poniendo harina

para que no se pegue, pero no se pega, queda bien.

Es una masa superhomogénea y compacta;

o sea, no hay problema.

La vamos estirando poco a poco y vamos haciendo esta lámina.

A partir de aquí montaremos el ravioli,

ya lo hemos hecho en el programa pero lo recordamos otra vez.

Queda preciosa. Queda muy bonita.

Ponemos la crema de leche, dejamos cocinar un poquito

y, luego, trituraremos un poco para que quede todo integrado.

Venga, la pongo toda que somos muchos.

Sal y pimienta.

La pimienta, ¿eh?, vaya trucazo.

Aquí lo dejamos. ¿Quién te lo ha enseñado?

¡Ah, ah! Sabes que tengo buen contacto con el Mago Pop y...

Fijaos. Y con más personas de la magia.

Da ganas de ponérselo de bufanda, tiene una textura...

Me recuerda al cuero.

Da gusto trabajar esta pasta, esta masa y, luego, tocarla.

Mirad, la voy a cortar en dos y, luego, con el relleno,

fijaos lo que vamos a hacer. Quitamos harina de aquí.

Bate las claras, Javier.

Venga, a rellenar. Bueno, voy a batir alguna, ¿eh?

Sí, sí. Ahora, con dos cortapastas, uno más grande y otro más pequeño,

no sé si tenéis cortapastas, tendremos, ¿no?

Venga, os lo voy a enseñar para cerrarlo bien.

Hacemos montoncitos

que, luego, vamos a cerrar para hacer el ravioli.

Los separamos entre sí

y, luego, es cuestión de...

Mezclo, un poco, la clara.

Sabéis que pega, que para la pasta va muy bien.

Cocina de aprovechamiento, porque estamos usando la clara.

Bueno, estos son los raviolis.

Qué bueno este plato. Uf...

Pinta alrededor. Vale, vamos pintando.

Pongo uno más, a ver si me llega.

Ya veréis que con esta clara de huevo no se despega

y para hervirlo nos queda muy cerrado,

que eso es importante, también.

Ahí está, vale. ¡Perfecto!

Estupendo. Cogemos la masa que teníamos,

la ponemos encima, tapamos y, simplemente, antes de nada,

le damos en medio para que la pasta vaya sobrada.

La cerramos con las manos y con la parte que no corta

le damos un poco para integrarla. Aquí...

Aquí...

Sin apretar mucho, no hace falta, luego, le daremos más;

y, después, con el otro molde más grande que tenemos aquí.

Esto está bien apretado, lo hago para que lo veáis.

Lo ponemos y cortamos.

¡Pam! Aquí tenemos un ravioli perfecto y casero.

Así de simple, no tiene más.

Está bueno, ¿eh? Otro productazo que nos da alegría, salud, placer;

es una seta buenísima... (AMBOS) El shitake.

El shitake, tanto en Japón como en China,

se ha utilizado mucho para subir el ánimo.

Exactamente. Fijaos cómo es.

Se llama como "elixir de vida", imaginaos qué bonito, ¿eh?

Elixir de vida. Vamos a saltearlas para finalizar el plato.

Ha cocinado la crema de leche con el ajo, que huele superbién.

Me encanta ese olor.

La voy a triturar un poco para que quede más fina y ya está,

ya decimos que la salsa es muy, muy fácil.

"Muy, muy" "Muy, muy"

Tenemos aquí el agua hirviendo, ¿tiene sal?

Pruébala. No tiene sal.

Ante la duda... Probarla.

Se prueba, ahí está.

Bajo el fuego y trituro un poquito.

Así se integrará mucho mejor el ajo con la crema de leche.

Y vamos a cocer, simplemente, escaldar la pasta,

y la vamos a poner aquí dentro con el ajo domado.

¿La salsa debajo y encima, también? Bueno, como quieras.

¿El shitake? Ah, bueno, lo podemos poner por separado.

Queda muy bonito. Vamos a saltear el shitake.

¡Lo tenemos! El shitake es este tipo de seta,

que encontráis en el mercado, ¡viva el mercado!, y es esponjosa;

además, se impregna de lo que pongáis alrededor.

Para hacer arroces, a nosotros nos encanta,

porque en un arroz caldoso absorbe todo el caldo la seta.

Donde lo pongas, funciona.

Ahí está. Creo que uno más y ya está.

Vamos a ponerlo bien caliente para que dore y coja más sabor.

Ahí está. Y tiene ese sabor tan peculiar.

Luego, haremos más, tranquilos. Ya, ya...

Vamos a escaldar los raviolis, es muy poquito.

Es algo muy rápido porque la pasta fresca

tarda muy poquito en cocer, en cocinar.

Ve poniendo la salsa, que esta salsa es de cuchara.

Está buenísima.

Fijaos qué espuma, qué emulsión de ajo,

qué maravilla, y es fácil de hacer.

¡Guau! Perfecto. Esto por un lado.

Por otro lado, en un plato con aceite de oliva

ponemos la pasta.

Que es minuto y medio o dos minutos de cocción.

Ahí está. Escurrimos bien.

¿Veis que queda bien sellado, bien cerrado?

Si puede ser la pasta al dente, mejor,

por eso decimos de hervirlo "visto y no visto".

Correcto, correcto. El shitake ya lo tengo, ¡bien!

Ahora le pondremos aceite de oliva encima. A ver, una cuchara.

Esto es una bomba de alegría, una explosión de sabor.

Vamos a poner tres. Si no tenéis tinta,

lo podéis hacer y quedará igual. Sí, igual.

También, la podéis hacer con masa fresca comprada.

El shitake que le dará sabor, textura y salud; todo.

Espera, que le ponemos un perifollo ahí y ya está.

¡Perfecto, fantástico!

Platazo. ¡Toma ya!

Platazo. Y ahora vamos con otro postre espectacular.

Vamos a hacer un "financier" de chocolate y vino tinto.

Es un postre del siglo XIX, nada más y nada menos.

Y luego os explicaremos un poco la historia,

que hay varias sobre los "financiers".

Sergio, tú vas a montar las claras.

Venga, yo monto las claras. Monto.

Claras y azúcar.

En este caso, azúcar glass.

¿Tú no te acuerdas de aquella canción

de "Monday, Monday"? (TARAREA)

Claro que me acuerdo. The Mamas and the Papas.

Venga, voy montando yo.

Vale. Sergio va montando.

Vamos a hacer una mantequilla "noisette".

Ya sabéis que es una mantequilla tostada.

Entonces, tengo aquí un cazo. Ponemos la mantequilla.

Y vamos tostando. Tiene que estar al límite ese

entre tostado un poco alto, que es cuando le da

sabor a fruto seco, pero no quemada, evidentemente.

Bueno, atención. Cuando tenemos la harina

que decimos que tiene que ser "noisette", ya veréis.

Hay que dejarla al punto perfecto.

Que vaya tostando. Montando claras y tostando la mantequilla.

Coge el aroma. Se llama "noisette" porque coge aromas de avellana,

de nuez. "Noisette", que es en francés.

Y vamos tostando, tostando.

Hay que arriesgar un poquito.

Y cuando veamos que ya va cogiendo...

Fijaos qué color más bonito.

Es precioso. Es así como dorado.

Ya vemos que se está enganchando abajo.

Y ahora, un colador y lo colamos.

Fijaos que nos queda abajo lo que era el líquido,

que ha evaporado y le da ese sabor tan bueno.

Huele tan bien. Huele a bollería. Huele... ¡Oh!

Y aquí la mantequilla. Que esta mantequilla

es fantástica, es muy buena.

Vale. Ya está. Y ahora aquí vamos a mezclar

la almendra en polvo dentro de la mantequilla, eh.

El cacao.

Que ya veis el cacao. Cacao en polvo.

Cacao puro, que esto es buenísimo.

El cacao es estimulante.

Cuando piensas en levantar el ánimo,

lo primero que piensas es

en el chocolate. La base del cacao.

Porque el cacao aumenta la serotonina.

Eso que te hace sentir tan bien.

Vale. Vino tinto.

También otro gran producto. Que yo creo que da la felicidad.

Que también alegra. Un poquito. Es muy bueno.

Y después, harina. Harina de trigo, harina normal.

Que lo vamos a mezclar. Le damos toques Torres aquí

a esta receta que es tradicional, pero...

¿Veis? Vamos a mezclar bien.

Y, bueno, "financier" es un pequeño pastelito

que está entre... Bueno, es un postre.

Dicen que nació en una pastelería francesa

donde iban muchos clientes de la zona financiera,

que iban financieros. Bueno, es una de las...

Que por eso se llama "financier", por la zona financiera.

Como es un pastelito muy pequeño para comer de mano,

pues lo cogían en bolsas y se lo llevaban para la oficina.

Es una de las leyendas, porque luego hay otras.

Vale. Fijaos. Está bien mezclado.

Ahora pon un poquito solo. Espérate.

Vamos con un poquito a deshacer todavía más.

Y luego ya iremos añadiendo. Exacto. Al final.

¿Veis? Y vamos mezclando.

Que así esto nos va a quedar mucho más esponjoso.

Y el cacao, el vino, de verdad...

Espera. Mezclo un poco más y ya está. Vale. Pon un poco más.

Vamos ahí mezclando.

Y dejamos un poquito para el final, si hay, Sergio,

para dejarlo bien emulsionado.

Aquí no le ponemos impulsor ni nada.

Tiene las claras que son las que hacen que coja aire

y que crezca. Vale, Sergio. Pon el resto.

Bien integrado, eh.

Esto es un pastel de chocolate diferente, buenísimo.

Bueno, ya veréis el resultado.

Y luego le vamos a hacer un glaseado fantástico.

Y es un postre rápido de hacer.

Venga, ahí tienes. Nosotros lo haremos

en un molde de "financier", que tiene la forma.

Pero lo podéis hacer en otro tipo de molde.

Este es el molde. Los hay metálicos, individuales.

Los hay de silicona, que son estos que luego,

a la hora de desmoldarlo, es mucho más fácil

y no se te rompe. Y no necesitan camisa.

No necesita meter mantequilla, harina.

Simplemente, poniéndolo así, ya va bien.

Vale. Bien mezclado. No hay que tener miedo.

Que se integren bien todos los productos.

De abajo hacia arriba siempre

para intentar que no se bajen

o que se bajen lo menos posible las claras montadas.

Vale. ¿Lo hacemos con cuchara? No. Yo lo haría así.

Pues venga. Ya lo tenemos.

Bueno, con cuchara o con manga. Qué esponjoso.

Bueno, como tú dices, tampoco está mal.

Pero no. Venga, con cuchara. Nada, normal.

Normal, Javier.

En casa, con lo que tenemos.

¿Qué? ¿Con cuchara? Chútale.

Pues venga. Como dice Sergio también es un buen sistema.

Ponemos.

Y vienes hacia mí ahora.

Ya veréis que luego se van llenando

porque hacemos con la espátula.

No llenamos del todo, por si va sobrando.

Dale. Y si hace falta, te pongo más.

Ahí está. Vamos rellenando.

Y lo que sobre, si sobra,

lo volvemos a poner. Un momento.

Tapamos todos los huecos. Rellenamos bien.

Si queréis, con una cuchara uno a uno,

o con una manga pastelera, ir rellenando.

Luego pasáis la espátula así apretando un poco la goma.

¡Tachán! Y lo que sobre, lo quitáis.

Ya está. Estupendo.

¡Patapam! Ahora, al horno.

Le vamos a dar unos golpes. Que esté bien lleno.

Nos tenemos que entretener a que quede bien lleno, eh.

Ahí está. Venga, perfecto.

Bien limpio alrededor un poquito. Vale.

Aquí nos da para hacer otro. Unos golpes y ya está.

Venga. Terminamos de limpiar.

Ahí vamos. Al horno. 180 grados. Importante.

180 grados de 13 a 15 minutos, dependiendo del horno.

Si funciona fuerte, 13 minutos.

Si no, 15 minutos. Pero estará hecho.

Vamos con el glaseado. Ya veréis que tampoco tiene

ningún misterio. Y para el "financier",

para darle ese toque de glaseado, de bañado, de jugosidad,

vamos a utilizar el chocolate blanco,

almendra granillo, crema de leche.

Es diferente. Este glaseado tiene mucho toque.

Exacto. La almendra la pondremos al final.

Pero lo que sí vamos a poner, es crema de leche. Fijaos.

Hacemos como si fuera una "ganache" al final.

Que ya sabéis que es calentando la crema de leche.

Poner el chocolate. Eso ya es toque.

Chocolate blanco y café,

un toque de café soluble, es el toque.

Porque dices: ¡Ostras! Es diferente.

Y el café es estimulando también. También.

Necesitamos estímulos el día del "Blue Monday".

Aquí no existe ese día, la verdad.

Además, científicamente, tampoco está...

Normalmente, el "financier" lo acompañas con café.

El café le va perfecto. Se pone al lado de la tacita,

por eso tiene el tamaño perfecto para acompañar.

Exacto. Un poco de mantequilla.

Chocolate blanco. ¡Toma ya!

Yo... Y tengo que... A mí, el chocolate blanco me fascina

desde que era pequeño. Las barritas aquellas

de chocolate blanco que había... ¡Oh!

Cuando podía y cuando me dejaban comprarlas, me ponía morado.

Venga. Ya retiramos del fuego. Ponemos el café, Javier.

Un poco. No pasarse.

Pero un poco le va muy bien.

Y ralladura de lima. Venga, ya está.

Ya veis que se mezcla superfácil, eh.

Simplemente, con el calor que tiene.

¡Hum! Este olor de la lima. Además, el blanco se funde

más rápido que el negro, por la manteca de cacao.

La manteca ya es una grasa que sabéis que se funde.

Y aquí tenemos un baño invertido.

Sabéis que es hielo, agua y un bol encima.

Fijaos qué color más bonito, qué aroma a café.

Estupendo. Ya veis que es un momento,

tanto hacer el "financier", como el glaseado.

Ponemos. Y ahora dejamos cocinar el "financier".

Y que se enfríe el glaseado.

Están cocinados, están cocidos. 13 minutos los hemos dejado.

Y ahora, los sacamos para ponerles el superglaseado.

Ya lo tenemos frío también.

Lo hemos dejado en un baño maría investido,

que tiene agua con hielo. Y ya está frío.

Ahora los bañaremos un poco.

Almendra granillo. Qué bueno.

Y alguna cosa más.

Y esto ya veis que es de bocado. De momento, esto,

Tiene una pinta tremenda. Ahora ya veis que es

tan fácil como esto. Vamos a ponerlos todos.

Con la varilla y todo lo voy a hacer.

No nos hemos comido la cabeza. Ahí, Sergio. Ahí.

Luego, bañarlos.

Sergio, pero atina porque...

Voy poniendo yo. Es que es una varilla, Javi.

Vamos a ir poniendo así, en una forma bonita.

En una rueda. Tienen una pinta ya...

Esto está buenísimo. Para hacer el café, un desayuno.

(Canción "Monday, Monday") Un postre.

Qué bueno. Fijaos qué cosa más bonita.

Vamos a poner almendra granillo para darle este toque.

Ahora se queda pegado con el glaseado.

Venga, Javier, presenta tu tema.

Platazo. Raviolis rellenos de langostinos con salsa de ajo.

Un gran día el de hoy. El "Blue Monday" aquí

lo vamos a celebrar con estos "financiers" de chocolate

con ese toque de café. Siempre hay un buen motivo

para cocinar. Gracias por estar ahí. ¡Adiós!

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Torres en la cocina - Raviolis de langostinos y shiitake. Financiers

21 ene 2019

Los hermanos Torres cocinan unos raviolis negros rellenos de langostinos. Van acompañados de unas sabrosas setas shiitake y jengibre y además financiers de chocolate y vino, unos mini pastelitos muy esponjosos y sabrosos con la almendra como gran protagonista.

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