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Para todos los públicos Torres en la cocina - Olla ferroviaria y carbayón - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Bienvenidos y bienvenidas a "Torres en la cocina".

¡Pasajeros, al tren! Hoy haremos una olla ferroviaria.

"¿Qué es eso?", ya veréis.

Es un estofado que se hacía antiguamente.

Tendremos personas que explicarán qué es una olla ferroviaria.

Un programa especial y diferente. Después, haremos carbayones;

es un postre típico asturiano que, de verdad, está buenísimo.

Y fácil de hacer. Exactamente.

(AMBOS) Vamos con la olla.

Esto es una olla ferroviaria. Fantástica, ¿eh?

Y se utilizaba antiguamente en el tren; pero no esta,

esta es diferente. Esta la ha hecho alguien que os vamos a presentar.

Esto se pone aquí y dentro hay carbón.

Raúl, acércate. Aquí tenemos el carbón, seguro que lo veis.

Sí, hay carbón incandescente, porque lo hemos encendido.

Tiene mucho rollo porque haces un estofado

con el sabor de antes pero con ingredientes de ahora.

Vamos a echar un poco de aceite. Ponemos la olla a calentar.

Dame un poco de aceite, Javier.

José María, explícanos aquí la olla ferroviaria.

Ven aquí y explícanos, porque esta creo que no es la auténtica.

Bienvenido, ¿cómo estás?

Encantado. Es el fabricante de la olla.

El que ha hecho este aparato y tiene mucho rollo

porque dentro está el carbón. Explícanoslo tú.

Ya era hora de que la olla ferroviaria

dejara de ser algo histórico, que fuera práctico.

Porque te has inspirado en la que había antes.

Sí, modificándola,

para que se pueda utilizar en la cocina de casa.

Esto es lo que utilizaban, más o menos.

Sí, funciona igual.

En el tren, en viajes largos, usaban una olla parecida

para comer caliente. Pero era de otra manera.

No era tan sofisticada para que cocinara tan limpio.

Yo quiero una de estas.

¿De dónde te viene la afición? ¿Y qué podemos hacer con la olla?

La hice para poder ir por ahí con una "camper" y poder cocinar;

y en casa, para poder hacer caldos, estofados, judías...

Vamos a hacer un estofado y quédate por aquí que lo vas a probar.

Lo vas a probar. Claro, gracias.

Vamos con las carnes.

¡Perfecto! Me parece un artilugio fantástico.

Además, con la brasa se puede ahumar,

se puede usar como parrilla para calentar...

Bueno, lo tiene todo. Ana va a venir y nos explicará

muchísimo más; de dónde viene la historia de esta olla.

Aquí tenemos dos carnes: tenemos la llata,

que es esta carne que tiene aquí una veta,

pero que, luego, se convierte en gelatina

y, por eso, la deja tan jugosa. Dame la papada.

Y la papada de cerdo, que la cortamos a dados

y la rehogamos en la olla.

¿De dónde venía lo de la olla? Lo cogimos de algún sitio.

Alguien nos contó lo de la olla. Alguien nos dijo...

Era Juanjo Artero. "Juanjo Artero", es verdad.

Él os dijo lo de esta olla y pensamos en hacerla aquí,

así que estuvimos buscando y apareció José María,

que tenía esta olla y nos pareció perfecto,

nos va de lujo para poder hacer esta olla.

Lo decimos mucho: toda la cocina que se haga en barro, con tiempo

y a la leña o a la brasa que tiene aquí debajo...

Sabe mejor. "Sabe mejor", exactamente.

Le vamos a poner sal y pimienta, y vamos cortando las verduras.

Ya sabéis que el barro es poroso y el carbón, de alguna manera,

le llega, le llega algo, al menos, el aroma,

y le da un sabor magnífico.

Sal, pimienta y rehogamos bien las carnes.

Vamos a hacer un estofado, pero un estofado fresquito.

Diréis: "¿Un estofado fresquito?". Porque le vamos a poner verduras

de temporada, buena verdura.

Es un estofado de diez, que tendrá mucho sabor.

Esto tiene rollo porque lo sacas al balcón o debajo de la campana

y lo tienes ahí todo el día. Lo empiezas por la mañana

y si lo tienes para la tarde-noche es perfecto.

Ya tienes un guiso importante.

Estas cocciones son las mejores, porque son cocciones muy lentas;

se pueden hacer guisos, potajes, legumbres, caldos...

Vale, vamos cortando la verdura.

(AMBOS) Zanahoria. Muy bien.

Vamos a pelarla. Yo voy pelando la cebolla.

Le pondremos un poco de ajo

y tomate, que el tomate le va muy bien al estofado.

La verdad es que le combina muy bien.

¿Qué te parece esta receta, hacer un estofado de carne aquí?

Fabuloso, fantástico.

Toma, corta la cebolla, con media ya tengo.

Es una olla apropiada para hacer este tipo de guisos,

para guisar, guisar con tiempo.

Normalmente, tenemos ollas pero...

Fijaos ya en el estofado, qué buen rollo, qué buena pinta.

Si no tenéis olla, adaptad este guiso al fuego.

Exactamente. Pero así es un lujo.

Bueno, era para probar, porque nos gusta experimentar,

y por traeros cosas nuevas.

Queríamos hacerlo y que lo vierais en vivo y en directo.

Para descubrir cosas diferentes. Sí, porque...

Se utilizaban antes y, realmente, son fascinantes.

En "Torres en la cocina", en los tres años y medios de vida,

hemos cocinado de muchas formas, de muchas maneras,

y con técnicas variopintas y diferentes.

Pero no imaginaba cocinar en una olla ferroviaria.

Yo tampoco. Qué fuerte.

Una más. Tres dientes de ajos enteros.

Exacto. Luego, le vamos a poner un poco de licor de anís y ron;

ya sabéis que le llaman vino quemado, también.

Eso es... buenísimo

porque el toque de anís le va perfecto a un estofado.

El aní en el estofado está increíble.

Y ron, porque se van a evaporar, esto va a cocinar, mínimo,

unas dos horas o dos horas y media, para que cocine bien.

Bueno, un estofado. "Un estofado", sí.

Un estofado de tiempo y de paciencia.

Le vamos a poner tomate, también, mal cortado, ¿eh?

El tomate le da un toque de acidez al guiso muy bueno.

¿Veis? Ya hemos puesto casi todas las verduras;

o sea, más fácil, imposible.

Eso sí, lo vamos a mojar con caldo, con un caldo de ave.

¿Por qué caldo? Le da más sabor. Aunque se puede mojar con agua,

pero estamos buscando el sabor, la esencia pura del sabor.

Con agua sale bien pero con caldo triplicas el sabor

y, luego, quedará más potente, más contundente.

Ya veis que es todo así, es un estofado rústico.

Luego diréis: "Ostras, qué toque más diferente

le dan el anís y el ron al estofado".

Sí, le van muy bien. Marcan la diferencia en el sabor.

Vamos a ponerles hierbas aromáticas.

No puede faltar el romero... Evidentemente.

Tomillo y romero; bien de tomillo y bien de romero.

Aquí tengo tomillo normal, le vamos a poner una buena rama.

Todo esto va aquí dentro tal cual, ya lo veis, ¡patapam!

Ya va cogiendo esto forma.

Ya, es cuestión de poner el caldo, mientras vamos pelando la patata.

Va a entrar Ana Vega, que la tenemos por aquí. ¡Hola!

¿Qué hacéis? ¿Qué tal, amiga?

¿Qué tenéis aquí tan bonito?

Bienvenida. Mira qué bonito.

Qué preciosidad. ¿Qué tal?

Ponte aquí. Fíjate.

Qué chula. Es una olla ferroviaria,

hace falta poco caldo porque evapora poco.

Y huele a carbón, como en las cocinas antiguas.

¿Qué te parece? Es preciosa.

Sé que te has informado sobre ella, cuéntanos más.

Además, en mi tierra, esto tiene mucha tradición,

se llaman "putxeras" en Vizcaya. ¿Sí?

Sí, ollas ferroviarias o "putxeras" con "tx", ¿vale?

Esto es una versión, digamos, modernizada; guarda la esencia

de una olla ferroviaria, pero la olla ferroviaria original

se inventó, es un invento español y es una cosa muy simpática,

porque la inventaron para comer en el tren, como habéis dicho,

los trabajadores; fue en el ferrocarril de La Robla.

El ferrocarril de La Robla era un tren inaugurado en 1894.

¡Madre mía! Va desde La Robla,

un pueblo de las montañas de León, hasta Valmaseda, en Vizcaya.

Se construyó para llevar carbón de las minas de León y de Palencia

hasta los altos hornos de Vizcaya, porque las fábricas lo necesitaban.

¿Qué pasa? Ese tren era de vía estrecha

y tardaba muchísimo en hacer el trayecto;

allí hace mucho frío, en invierno nieva;

y no había estaciones o fondas donde la gente pudiera bajar,

la gente que trabajaba en el tren, para cenar algo o dónde dormir.

Entonces decían: "¿Qué hago para comer durante los viajes?

Porque eran muchas horas y días las que pasaban fuera de casa.

Y para comer caliente. Claro.

Entonces, inventaron una cosa maravillosa,

se inventó en Mataporquera, un pueblo encantador de Cantabria,

allí estaban los talleres del ferrocarril de La Robla.

Inventaron una cosa parecida a esta, un poco más grande,

un cilindro de metal con una cazuela dentro,

que se ponía encima, directamente, de la locomotora de vapor.

Y según subía el vapor de la locomotora,

calentaba igual que aquí, la función la hace el carbón

y era el vapor, entonces iban haciendo,

¿pero cuál es el problema? Que eso lo podía usar el maquinista

porque era quien esta al lado de la locomotora,

entonces, les debía dar envidia y a la de unos años,

a principios del s. XX, dijeron: "Hagamos una versión

que se use sin tener acceso al vapor de la locomotora

y encima que sea portátil", como esta, con asa

que la puedas llevar, la bajas y subes al tren

o llevártela de excursión

o lo que sea y ahí inventaron la versión con carbón.

Oye, ¿qué tipo de platos se cocinaban aquí?

De todo, algo parecido a lo que hacéis vosotros,

estofados, pero dependía de lo que se tuviera a mano, claro,

los trabajadores del tren se llevaban de su casa

los ingredientes y dependiendo de dónde fueran, su tradición

gastronómica pues hacían diferentes cosas.

Entonces, en la zona de Vizcaya se hacían muchas alubias

con sacramentos, con alubias rojas,

también se hacían cocidos de garbanzos,

más en la zona de Castilla, de León y, sobre todo,

patatas con carne, son muy famosas las patatas con carne.

Patatas con carne. Y en el s. XVIII,

¿qué es lo que había? Es una cosa muy graciosa

porque esto por ejemplo, nos saldrá un estofado maravilloso,

buenísimo, pues imagínate que hace 300 años tú eres

un señor que va a una fonda, a una posada de aquellas

que ibas de viaje e ibas a una fonda

y solo tenían una cosa para comer, un cocido o parecido,

y tú pedías un plato, pero desde que te venía

el plato de la cocina hasta tu mesa o a la habitación

si lo querías allí, podía ser que la picaresca

te sacara los sacramentos, por ejemplo, del plato,

es decir, que al llegarte te faltaba parte de la cena,

pues para evitar eso había una cosa muy simpática

que era una especie de cazuela como esta, la parte de arriba,

pero tenía una tapa con candado. Qué fuerte.

Eso se llama guardacena y la gente se lo llevaba

al viajar de manera que tú ibas a la cocina

y el cocinero te calentaba lo que hubiera para cenar,

te lo ponía en el guardacena, lo cerrabas y te lo llevabas

o te lo llevaban el criado para ti.

Qué fuerte. Bueno, vamos a dejar cocinar

dos horas el estofado, estamos aquí en superbuena compañía,

yo estoy chascando una patata que la pondremos 20 minutos

antes de que finalice la cocción para que se cocine bien

y nos comemos un platazo.

Tiene una pinta, esto luego hecho en la cazuela

de barro será un plato magnífico.

No os imagináis el olor que hace aquí,

es buenísimo y fijaos.

Uah. Normalmente, en una olla

al fuego normal tardaría dos horas, aquí dejamos

dos horas y media, tarda ese poquito más,

pero que vale la pena, vamos allí con la olla

Espérate, que esto con los guantes.

Cuidado, claro, porque quema bastante.

Ahí está, ahora, que estos guantes son un poco gordos.

Vale, aquí tenemos y ahora fijaos, como conserva,

está hirviendo aún porque el barro conserva

mucho el calor, ahora pondremos unas espinacas

y unos guisantes. Que esto le da un toque buenísimo,

pondré todas las espinacas.

Y no hay nada más de temporada que esto.

Que se queda en nada.

Ahí está. ¿Sabes qué le pondría?

Un toque de limón. Es un final muy fresco,

venga, unas gotitas. Unas gotitas de zumo de limón.

Ahora,...

Bueno, es un estofado, pero diferente.

Fíjate qué pinta, qué color

y tiene un aroma, de verdad, lo hicimos con caldo de ave,

imagínate, esto lo pones en la terraza, en el balcón

de casa o en el jardín y viene el vecino y te lo quita

porque esto es, vamos. Ahí va, perfecto.

Esto te lo roban. Ahora, con la temperatura que hace,

que hace fresquito, te comes este plato

que es calórico 100%. Imaginaos esto

y lo vamos a emplatar para que veáis.

La verdad, es puro sabor, cómo huele.

Las carnes están supertiernas ahora,

o sea, está todo... Sí, porque es una carne económica

y muy tierna y luego,

la papada se queda mantequilla, o sea, que es un plato...

Madre mía, tío, cómo está esto.

Platazo, platazo. Sin palabras.

¿Qué te parece la olla, José María? Hombre, si le sumamos

vuestro arte y vuestra ciencia, fantástico.

Y esto de verdad que le da un toque magnífico,

la olla la quiero para mí también.

Es verdad, es muy buena. Salen unos guisos increíbles.

Bueno, vamos a por el postre, evidentemente, nos quedamos

con hambre y nos vamos con los carbayones.

Este postre típico que dijimos es de Asturias

y ya veréis que es un postre que es muy bueno, aparte,

estéticamente, bonito.

¿Y por qué hacemos carbayones? Porque como nos fuimos al norte

con la olla ferroviaria dijimos: "Nos quedamos en el norte

y en concreto, en Asturias". Primero, haremos el relleno.

El relleno es... Y concretamente, en Oviedo.

En Oviedo, sí, señor. Vamos a hacer el polvo de almendras

que ponemos el polvo de almendras,

nos quedó este limón, ralladura de limón.

Sergio, vete con tres yemas de huevo.

Venga, voy allá. Y bien de ralladura de limón

porque eso le da un toque de frescor que sabéis

que nos gusta mucho y la harina de almendra es fantástica.

Es muy buena. Hombre, es un postre

muy típico, normalmente, nosotros lo haremos

con unos moldes que tenemos nosotros

y que en Asturias, en Oviedo, usan otro tipo de molde.

Aquí tenemos ron con miel.

Podría ser coñac, armañac,

ron, pero teníamos ron con miel, pues ron con miel.

Y el nombre viene de un roble emblemático

que había en el centro de Oviedo. Muy grande.

Muy grande, muy grande

y de ahí viene el nombre de carbayón.

Vale, dos.

Era un roble enorme. Y tres.

Y esto ya lo mezclamos, hacemos como una masa.

Bien mezclado. 30 metros de altura

medía el roble y qué bonito es Oviedo, además.

Oviedo es precioso. Sí, superbonito.

Veis que queda una masa, una masa más bien espesa.

Y esto es ahora mezclarlo bien y fijaos qué relleno,

es pura almendra, esto es... Es una masa.

Es delicioso, delicioso.

Las claras sabéis que siempre las guardamos

para otra elaboración nos va de maravilla.

Fijaos el molde que cogimos para hacer estos...

carbayones, pero, bueno, cogimos un molde más pequeñito

y, bueno, pues más nuestro, un toque Torres también.

Que lo ponemos aquí, le pondremos el hojaldre.

Esto, el carbayón es bastante dulce porque es un postre dulce

por eso que mejor en porciones pequeñas,

que sea pequeñito y, vamos, te comes un par

y te quedas bien y la verdad es qué cantidad

de postres hay en España con almendra

y con frutos secos que eso es muy sano

porque hay una gran producción de frutos secos

y eso es buenísimo. Es un postre seco,

ya veréis que luego esto es la masa que pondremos

dentro del hojaldre. Estiramos aquí, Sergio.

Estiramos un poco o no.

No, no hace falta, mira, hacemos así.

Cortarla. Simplemente, o no.

Ya es que ni eso. Vamos a poner harina, eso sí.

Mira, tenemos así.

Y ya veréis qué forma vamos a hacer para recortar.

Hay dos formas, os enseñaré varios trucos para hacer,

normalmente, aquí ponemos, pam, pam.

¿Ok? Lo metemos dentro, cogemos un trozo de masa

de la propia masa, esto es una, os enseñaré

varias técnicas. Así no se rompe,

es imposible. Con los dedos es más difícil,

pero con esto nunca se romperá.

¿Veis? Y vamos dándole forma.

Y luego ya con la palma de la mano cortamos.

Esta es una, vamos a por la segunda.

Quedaría perfecto. Y te queda aquí el molde

impecable, relleno y superbién.

Ahora, segundo, vamos a hacer lo mismo,

pero cogemos otro molde

y lo vamos a poner encima. Vamos hacer cuatro.

Si, este sería otro.

Y una vez lo tenemos así, lo que hacemos es con el dedo

cortar el de abajo

y hemos aprovechado para estirarlo y también

para colocarlo dentro del molde. Así nos queda la forma bien bonita.

Exacto. Importante, pincharlo un poquito

para que no se infle, sabéis que si no, el hojaldre

en el horno se infla

aunque le pongamos el relleno.

Ahí está, tenemos la medida perfecta.

Yo, personalmente, prefiero el del hojaldre

que nunca falla, es coger y como hemos dicho

poner aquí. Pinchamos

la base con un tenedor, con un cuchillo,

Y así evitamos que nos suba. El hojaldre tiende a subir

y algo va a subir porque al hacerlo por capas,

ya sabéis que el hojaldre al hacerlo por capas

es cuando hace que suba el hojaldre

y a mí me parece uno de los grandes inventos

de la panadería o de la pastelería.

El hojaldre es increíble. Gran, gran invento.

Bueno, me acuerdo en la escuela de cocina la primera vez

que hicimos hojaldre, ¿te acuerdas?

Sí, a mí fue un examen, uno de mis primero exámenes.

Un hojaldre. Y se nos hacía, y decías:

"Tengo que hacer hojaldre porque es complicado hacerlo

si te lo haces tú". Me acuerdo que me salió

muy bien, bastante bien, pero tenía pánico porque decía:

"Ostras, mi primer hojaldre".

Y miden cuánto ha subido, el volumen que tiene

para ver si lo has hecho bien o qué.

Y la verdad es que me subió muchísimo

y me puse supercontento.

Cogemos la masa. Esta masa que yo ya me la comería así.

Pero me calmo.

Ponemos dentro. Vamos rellenando. Correcto. Es una pasta.

El molde. Ponemos unas tres cuartas partes

de este relleno, ¿vale?

Recuerda mucho al mazapán. Sí, sí.

Ahora, al poner esta masa aquí dentro,

también estiramos un poco el hojaldre.

Con lo cual, nos va muy bien para que no se contraiga.

Y ahora tenemos el horno calentando a 180 grados.

Y lo vamos a dejar unos 15 minutos.

Ya veis que es poco tiempo.

Y después le vamos a dar el toque final.

Lleva el toque final que queda precioso.

La verdad es que queda muy bonito.

Bueno, lleva un glaseado después

que vamos a hacer aquí juntos. Ya veréis.

Ponlo aquí. Nosotros lo estamos haciendo

pequeñito individual.

Pero también se podría hacer en una tartera grande.

Y hacer una única, no muy alta, pero una única.

¿Y luego cortar tarta?

Sí, claro. Bueno, también.

Pero mira qué mono así. Es precioso. Me parece muy bonito.

Y el molde me encanta.

15 minutos, 180 grados.

Ahí va. ¡Hum! Es mazapán.

Es un mazapán de toda la vida.

Han pasado 15 minutos a 180 grados y fijaos.

Se seca, evidentemente. Se ha cocinado.

Qué bonita ha quedado.

Y ahora vamos a hacerle el glaseado.

Un glaseado sorprendente

porque le vamos a poner azafrán. Exacto.

Déjalo en el molde. Y yo voy a hacer una cosa.

Voy a tostar el azafrán en la olla ferroviaria.

Fíjate lo que vamos a hacer. Vamos ahí.

Que está todavía con todo el calor.

¿Qué pasa cuando se tuesta el azafrán

o se calienta el azafrán? Que potencia sus aromas.

Es mucho más aromático. Qué bien huele.

Y va a dar mucho más sabor.

Una de las técnicas sería o al fuego, encima del fuego.

¡Pam, pam! Aquí enciendes el fuego o aquí.

Fíjate. Todavía hay brasa. Todavía hay brasa, eh.

Dura muchísimo. ¡Ostras!

Aquí podríamos hacer lo que quisiéramos ahora.

¡Hum! Ya sale el aroma.

Es calentar un momento el azafrán y sale todo el aroma.

Hay que tostarlo un poco, secarlo.

Y, sobre todo, en verano. Es explosivo.

Ahora no tanto. Bueno, ahora también.

En verano o invierno.

Coge humedad y hay que secarlo un poquito.

Bueno, vamos a ir con las yemas. Venga, dale.

Ya está. Yo tuesto aquí medio segundo más.

Para hacer el glaseado.

Azúcar glass.

Ahora Sergio traerá el azafrán y ponemos dos yemas de huevo.

Venga, ya está. Y batimos bien, mezclamos bien.

Eso es importante.

Esto también aprovechamos para secarlo

porque de esa manera luego se hace mejor el polvo.

Ahí lo tiramos. Y cómo huele. ¡Hum! Qué olor.

Aparte, que es un toque, que el azafrán combina

muy bien en la pastelería. Exactamente.

Y las especias también, como veréis dentro de un momento.

Ponemos una.

Mira. Aquí con las claras, si os sobran,

que ya hemos hecho muchas veces el merengue italiano.

Podemos hacer "ile flottante".

¿Os acordáis? Las islas flotantes con crema inglesa.

Eso es un clásico. Maravilloso. Qué bueno.

Y es una forma de aprovechar las claras de huevo.

Bueno, fijaos. Hacemos una pasta, un glaseado.

Y ahora, mezclar bien. Tiene que estar muy bien mezclado.

Ya se va blanqueando ahí.

¿Ese plato vas a coger?

Al principio cuesta un poco, pero hay que insistir. Sí.

¿Por qué? Porque lo emplataremos después.

Pero... pero uno más oscuro, ¿no?

No. Me gusta ese plato. ¿Qué te parece?

Ahora veremos. Voy a escoger yo uno

y vamos a ver cuál mola más. Vale. Lo tenemos.

Fijaos que ahora queda muy cremoso.

Tiene que quedar así.

Ahora, con una cuchara. Se llama blanquear porque sí

que queda más blanca la yema de huevo.

Se queda más blanquecina.

Y sube de volumen también. Exactamente.

Ya vamos poniendo.

Este glaseado es cómo se terminan los carbayones.

El glaseado típico típico. Vale, Sergio.

Ve moviéndolo tú para que quede bien.

No. Ahora con el calor, ya verás cómo se...

El toque nuestro es el azafrán. Hazme caso.

Cuando te diga una cosa, intenta hacerme caso.

Voy a buscar un plato, que ese no me mola.

Evidentemente, ahora este glaseado...

Este carbayón hay que servirlo aquí.

¿Cuál os gusta más? ¿Este o este?

El mío. ¿El de arriba o el de abajo?

(PÚBLICO) El de arriba. El de arriba.

Bueno, pues son iguales. Muy bien.

Ahora este glaseado, ¿qué tenemos que hacer?

Darle un golpe de horno para secar.

Y, aparte, lleva yema de huevo.

Esto hay que cocinarlo. Tenemos el horno a 80 grados.

Que lo hemos bajado.

Y ahora lo vamos a dejar una horita ahí.

¿Por qué? Se va a secar el glaseado y nos va a quedar más crujiente.

Que nosotros ya tenemos uno hecho.

Temperatura suave y dejarlo.

Lo que tiene que hacer ahora el carbayón, es secarse bien.

Y el baño que le hemos dado,

el glaseado también se tiene que secar.

Vamos al horno. Al horno.

Y abajo tengo unos que están secando.

Y siempre en medio. Ni abajo ni arriba.

Para que el calor sea por las dos partes,

que sea uniforme. Fijaos. Este es el resultado.

Quedan secos. Precioso.

Le puedes hacer así.

Y queda muy crujiente.

Aparte, queda más crujiente todavía el interior y el exterior.

O sea, que queda buenísimo. Esto es de vicio.

Y ahora le vamos a dar un toque, pero un toque muy nuestro.

Vamos a hacer un polvo de especias

para que veáis que las especias

combinan muy bien también con los postres.

Vamos a ponerle... Esto sí que lo voy a rallar

porque no tenemos que poner mucha cantidad. Nuez moscada.

No hay que abusar porque es muy buena pero muy potente.

Vale. Top. Vamos a poner un clavo de olor.

¡Oh! ¡Oh!

Normalmente, se asocia más al salado el clavo.

Pero para el dulce va muy bien también.

Podría ser... Yo voy a poner anís estrellado.

O comino, o anís.

Lo que pasa es que el anís estrellado le va a superbién.

Aquí. Vamos a poner también un poquito de canela.

Una punta de canela. (CANTA) #Canela, canela.#

#"Ran, ran, ran".#

Vale.

Y ahora, Sergio, a triturar. Bueno, sí.

A moler. Esto es un molinillo de café de toda la vida.

¿Qué haces? Porque se baja y sube.

Pues dale seguro. No, hombre. Porque entonces

vuelan las especias, Javi.

Vale. Este molinillo va muy bien para mezcla de especias.

Ponemos especias y fijaos. Trae un colador.

Es que va muy bien. No hace falta.

Trae un colador. No hace falta.

Porque fijaos cómo queda.

Queda supermolido. Era para hacer así,

para que fuera como una nieve. Y el aroma es increíble.

A mí no hay nada que me fascine más que este olor.

Espera. Vamos a hacerlo solo para que lo vean.

Es que Javi a veces el "no" lo tiene tan presente, que...

Venga, va. Al colador. Que asusta.

Venga, ahí está. Y no te pases

porque también lleva solo un poquito.

Sutil. Es una nieve esto, un poco.

Un poco más puedes poner. No sé, chico. Parece que...

Pon un poco más, hombre. Ahí.

Es el toque. Fijaos qué maravilla, qué bonito.

Y ese toque de especias le da ya la elegancia

de esa combinación. Eso es toque Torres.

Torres total. Aquí tendríamos este postre maravilloso.

Y este magnífico estofado que lo hemos hecho

en la olla ferroviaria, que podríamos hacer también

en una olla normal y estaría muy bueno también.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Gracias por estar ahí. Adiós. Siempre con vosotros.

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  • Olla ferroviaria y carbayón

Torres en la cocina - Olla ferroviaria y carbayón

22 ene 2019

Nos visita Ana Vega, para contar cómo era guisar en un tren en marcha, como lo hacían los ferroviarios en León con esa olla. Con este método, Javier y Sergio cocinarán un guiso con ternera, cerdo y mucha verdura. Además, unos carbayones rellenos de crema de almendras y cubiertos de crema de yemas.

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