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Para todos los públicos Torres en la cocina - Gazpacho de cerezas y raviolis de yema - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos. Bienvenidos a "Torres en la cocina". Sí, señor.

Ya estamos ahí con el calor.

Y por eso vamos a hacer un gazpacho de cerezas.

Bueno, y luego vamos a hacer unos raviolis

con la yema líquida en el interior. Con toque Torres.

Ya veréis. Es un ravioli explosivo.

No puedo decir más. Pero vamos a empezar por el plato.

Vamos a fabricar el plato. Vamos a hacer el plato.

Sorprendente, bueno, fácil y económico.

Huele bien. Ya veréis. Es un plato que podéis hacer

en casa. Es muy fácil de hacer. Y es muy veraniego.

Mola mucho. Además, gazpacho de cereza,

la cereza ya nos recuerda a la fruta del verano, total.

A partir de aquí, vamos a fabricar un "truqui" Torres.

Bueno, tenemos dos recipientes.

Dos boles. Que uno es más pequeño que el otro.

¿Vale? Entra perfectamente.

Esto es importante.

Podrían ser boles de cristal, de cerámica.

Pero que sea uno más pequeño que el otro.

Ahora ponemos un poco de agua en el más grande.

Tiene rollo y fácil de hacer.

Y aguanta bien. Ya veréis.

Tenemos que ver la cantidad.

Huy, verás. No. Cuando suba...

Cuando aprietes, que suba. Así. Está perfecto.

Venga, perfecto. ¿Vale? Pero que no llegue al final,

pero que podamos bajar un poquito, ahora veréis cómo,

para que se nos aguante ahí el agua.

Ahora lo entenderéis mejor. Vamos a cortar unos trozos.

Ahora lo que tenemos que hacer, es decorar ese plato.

Es un plato artesano, casero,

pero que nosotros le vamos a dar la decoración.

Cortamos naranja. Mola mucho. Veréis. Sorprendente.

Naranja con piel y todo. Exactamente.

Yo tengo aquí hojas de menta, hierbabuena

y un poquito de albahaca.

Hojas de albahaca que tenemos aquí.

Y pongo tres hojas también. No pongo mucho.

El celo, Sergio, que está ahí detrás.

Ahora presionamos con el bol más pequeño.

Y fijaos cómo se expande la fruta.

Y con un trozo de celo,

nosotros lo que hacemos es equilibrar el plato.

A la misma altura. A la misma altura

para que luego no nos salga de lado el plato.

Porque si lo ponéis simplemente el bol,

se gira y sale como tuerto.

Ahora lo ponemos en el congelador.

Fijaos que aguanta perfectamente. Está superbién.

Lo ponemos al congelador hasta que esté congelado.

Ya tenemos uno. Este será el recipiente

donde vamos a servir el gazpacho. Mola. Superchulo.

Este está superbién.

Y ahora sí, vamos con el supergazpacho.

Utilizaremos los ingredientes típicos del gazpacho.

Lo que pasa es que luego le vamos a dar un toque Torres

con este producto de temporada, la cereza.

Y esto va muy bien para un gazpacho.

Ahora veréis. Tenemos pepino,

ajo, tomate y cerezas. Tomate.

Le pondremos un poco de pan,

que lo pondremos en remojo para que se ablande.

Y esto va a ser la base. Perfecto.

Bueno, pepino no puede faltar. Pelamos el pepino.

Ya explicamos en un programa, si amargaba el pepino,

unos cuantos trucos. En este caso, ahora ya

hace calor y el tomate, las verduras están bien.

Y, sobre todo, el gazpacho es un plato de verano

porque hidrata. Todas las verduras tienen mucha agua.

Y como en verano hace más calor y nos deshidratamos,

ayuda a reponer de agua.

Este es un pan de molde, que está un poco duro,

que nos viene perfecto para eso.

Podría ser la barra de pan duro que se nos queda.

Total, se pone en remojo y se va a ablandar.

Se hidrata. O sea, que ningún problema.

Cortamos el pepino, que es indispensable.

Un diente de ajo. Eso es fundamental,

que tenga un diente o medio diente de ajo.

Eso depende de cada uno,

el grado de pasión que sienta por el ajo.

Voy a poner medio. Hay un montón de recetas

de gazpacho. Hay miles de recetas de gazpacho.

Sé que cada uno tenéis la vuestra.

Si os apetece, enviadnos vuestra receta

y tomaremos cuenta de ella. Hay muchas sorpresas.

Hay gente que le pone cebolla, gente que no.

Vale. Ponemos el tomate.

El descorazonador lo teníamos por aquí.

Lo tenemos. Y tenemos un gadget que va muy bien.

Este es el gadget de toda la vida

que tenemos para quitar el hueso de la cereza.

Ahora, este es bastante "fashion" porque incluso tiene el tubo

por donde cae el hueso.

Me parece alucinante. Y para quitar, cada vez

que compréis un cacharro de estos, nunca poner así.

A ver. Lo voy a poner aquí para que lo veáis mejor.

Hay que poner donde tiene aquí el tallo,

el pedúnculo que se llama.

Lo vamos a poner hacia arriba y así, fíjate.

Ya está la cereza sin hueso.

¿Habéis visto caer el hueso o he sido demasiado veloz?

Vale. Perfecto. Vamos a triturar.

Aquí tenemos el vaso americano

o con el brazo triturador.

Bueno, ponemos en el vaso americano

el tomate, el ajo, el pepino, el pan.

Que lo vamos a escurrir un poco.

Pan no puede faltar en un gazpacho.

Esto es lo que hace que todo ligue.

Y el aceite de oliva tampoco, que tenemos aquí.

Un poquito de agua del mismo remojo del pan.

Pero un poquito. Si hace falta, luego podemos poner más.

Ponemos... Las cerezas.

Las cerezas.

Sabéis que tenemos unas cerezas en España,

las del Valle del Jerte, que son las más conocidas.

Qué buenas son. Qué bonito es cuando florecen

esos árboles, ese paisaje que ves por la carretera.

A mí me parece idílico.

Unas gotas de vinagre o un chorrito de vinagre.

Porque esto sabemos que potencia

y es fundamental dentro de un gazpacho.

Aceite de oliva. Sal.

Sal y pimienta. Sí. Pimienta bien.

Y aceite de oliva también, porque es lo que le hace ligar.

Venga. Si luego hace falta, le ponemos más.

Pimienta. Y pimienta, bien también.

Bueno, al que le guste. A nosotros nos gusta mucho

la pimienta. Es que es muy buena

para la circulación y para la sangre.

Vale. Trituramos. Sergio, un colador.

Vale. Lo tenemos.

Siempre probar. Vamos a probarlo.

Probar de sal, pimienta, de vinagre,

si realmente falta un puntito. Pero yo, por el olor...

Y me sale la cereza. Por el olor, ya veo que está.

Claro que te sale la cereza. Lleva aquí...

Buenísimo. Está buenísimo. ¡Hum!

Qué buena la acidez y todo. El vinagre combina muy bien

con la cereza. Dale ahí, Sergio.

Dale con el hula hoop. Apóyalo. No pasa nada, hombre.

Ahora quitamos bien la parte

de la piel de las cerezas, lo que nos queda.

Y apretar bien. Apretar a tope.

Venga, lo acabamos, Sergio.

Dale ahí. Venga.

Ahí está. Y bien apretado,

que salgan todos los jugos. Esto ya para lavar.

Vamos con la guarnición.

Perfecto. Esto ya lo tenemos. Bien apurado.

Aquí. Un poco de limpieza.

Tenemos... Que si no recojo yo...

Cebolla. No recoge nadie aquí.

Tenemos pimiento verde, pimiento rojo

y cebolla tierna.

Y lo vamos a cortar muy pequeñito.

Esta va a ser la guarnición.

Yo intuyo, Javier... He hablado antes con Ana Vega.

La he notado un poco mosqueada. ¿Ah, sí?

¿Enfadada? Sí, sí. Va a venir Ana Vega

a explicarnos la historia del gazpacho.

Yo le he dicho que íbamos a hacer uno de cerezas

y me ha colgado el teléfono.

¿Sí? Sí. Igual, se ha cortado

la comunicación o algo. No lo sé.

Sabéis que esta es la guarnición típica del gazpacho.

El picadillo que lleva el gazpacho,

pues eso es lo que vamos a hacer.

Pero vamos a cortarlo muy muy pequeñito,

lo más pequeño que podamos.

Es un trozo de verde, de rojo y la cebolla.

Tú vas a hacer una mitad y yo la otra.

¿Ya estás comiendo? Hay que probar.

Cortado muy muy pequeñito.

¡Hala! Qué grande, Sergio.

Ahora hay que cortarlo a cuadraditos. Tranquilo.

¡Hala! A ver quién lo corta

más pequeño. Ahora veremos.

Estáis de testigos. Estáis de testigo, exacto.

Hombre, tú estás cortando una tirilla

y yo estoy cortando aquí un montón.

Venga. Enseña el tuyo. Es igual. Vale.

Vale.

La cámara de detalle. Es 10 000 veces más pequeño

el mío que el tuyo. ¿Quién ha cortado más?

No se trata de más. Hemos dicho: más pequeño, no más.

¿Hemos dicho más pequeño o más? Bueno.

Vale. Están los dos pequeños.

Y vamos a ponerle un poco de hierba, de albahaca,

que va superbién. Albahaca le va perfecta.

Y cebollino, que le da frescor.

O la cebolla tierna también. Exactamente.

Aquí tengo un trozo de cebolla tierna.

Habéis visto... Y también, el verde

de la cebolla tierna es muy bueno.

Ya sabéis que nos gusta mucho. Vale.

Fijaos qué tomates hemos encontrado en el mercado.

Este es un tipo de tomate cherry,

que ya es uno de rama más grande. Están preciosos.

Con esta guarnición, por eso la hemos cortado

tan pequeña, vamos a escaldar el tomate, lo vamos a vaciar

y lo vamos a rellenar con la "guarni".

Al tomate ya sabéis que nosotros, en vez de pincharlo

para no estropearlo, lo que le hago...

Porque lo serviremos por esta cara de aquí.

Entonces, cortar aquí no. Pinchamos tres veces.

Ta, ta, ta.

Y vamos a escaldar. Este tomate tiene la piel

muy fina y está bastante maduro.

Voy a contar. Si normalmente son diez, voy a contar nueve.

Vale. Aquí albahaca, hierbas.

Es un picadillo, pero con sabor.

Y lo voy a mezclar. Agua y hielo preparado.

Ahí está.

Vale. Y ahora aquí tenemos el picadillo,

que lo voy a aliñar. Y diez.

Con aceite, sal, pimienta y un poquito de vinagre también

Porque todo tiene que ir con sabor, aliñado.

Ponemos pimienta.

Ya veis que ahora el tomate, la piel sale sola.

Un poquito de sal.

Sale superbién. Comemos 20 kilos de tomate al año.

Cada persona, eh. Por persona.

Son muchos. Me parece una cantidad importante.

Venga. Yo voy rellenando ya.

El tomate, que sea grande. Si es pequeño...

cuesta, eh.

Y ahora ya, lo que vamos a hacer, es vaciarlo, sacarle las pepitas.

Veis que no es complicado. Vale.

Vaciamos el tomate, ¿para qué? Para meterle el picadillo dentro.

Fijaos que es fácil. Lo podríamos poner normal.

Queda muy bonito. Queda muy bien.

Nos lo vamos a currar un poco.

Ya que nos curramos el plato, nos curramos la "guarni".

Voy rellenando para que veáis.

El picadillo está pequeño.

Lo rellenamos.

Bastante, todo lo que podamos.

Y esto, como guarnición y decoración para el gazpacho,

es diferente y es sorprendente.

Venga. Yo me quedo aquí, Sergio.

Ana Vega está a punto... Mírala.

A ver. ¿Qué estáis haciendo? ¡Ana!

¿Qué hacéis? Muy bien. ¿Cómo estás?

Tengo que decir, Ana, que hoy te he notado

un poco tensa por el teléfono. ¿Qué ha pasado?

Es que no sé si fiarme de vosotros.

Tú me dices: "Haremos gazpacho".

Y luego es gazpacho de cosas raras, modernas.

Hemos puesto cerezas. No hemos puesto nada más. Es fácil.

Seguro que está buenísimo. Yo estoy muy a favor

de la evolución de la cocina. Hay que ser modernos ahora.

Pero también está bien conocer cómo eran antes las cosas.

Entonces, hoy he traído un mandil. ¡Hala! ¡Qué fuerte!

Vas a cocinar. Me vais a dejar cocinar.

Sé que vienes a explicar el origen del gazpacho.

Sí. Tienes un montón de curiosidades.

Adelante. Es tu momento.

Vamos a ver. Hoy os traigo los ingredientes

y algunos que me tenéis que ayudar vosotros,

para hacer un gazpacho, la receta más antigua

que existe del gazpacho. Vale.

La receta más antigua. ¿Y de cuándo data esa receta?

Es de 1747. ¡Madre mía!

¡Guau! A ver. Para lo antiguo que es

el gazpacho, que se hace de muchísimo antes,

realmente, es bastante moderna.

Seguramente, el gazpacho está relacionado

con una cosa que tomaban los romanos, que se llamaba posca,

que era una bebida mezclada de vinagre y agua.

Y había otra cosa también que tomaban,

que se llamaba moretum, que hace poco creo

que hicisteis almogrote.

Sí. Correcto. El almogrote, por ejemplo,

y el morteruelo también

vienen del moretum, que era una pasta

que hacían los romanos con queso, ajo, aceite,

pan y algunas otras cosas.

Todo ese tipo de salsas frías hechas con mortero,

bueno, pues evolucionaron a distintos gazpachos.

Pero el que conoce casi todo el mundo,

que se ha hecho más famoso, es el andaluz, el de tomate.

Sí, sí. No siempre tuvo tomate.

Que le hemos dado la vuelta nosotros.

Bueno, veo ahí unos tomates que tenéis.

Queda fresco. ¿Tú qué necesitas para hacer esto?

Mortero has dicho. Eso es. Uno grande.

Aquí. Este.

Esta receta de gazpacho salió en un libro

que se llamaba "Arte de repostería",

que escribió un señor leonés que trabajaba en Madrid

como cocinero y repostero. Se llamaba Juan de la Mata.

Entonces, ¿qué tiene este gazpacho de raro?

A ver. Estoy ansioso de ver cómo era ese gazpacho.

Primero: no tiene tomate. Él dice en su libro

que hay muchos tipos de gazpachos.

Que era una cosa típica de la gente del campo.

Y por eso, tardó tanto en aparecer la receta.

Al grano. ¿Cómo se hace? Tenemos pan tostado, ¿vale?

Él dice que se puede utilizar solo la corteza.

Pero aquí tenemos unas rebanadas pequeñas tostadas.

Cocina de aprovechamiento.

Primero las hemos remojado. Estas ya están remojadas

para ahorrar tiempo, que pienso en todo. Vamos a echarlas.

Tú has venido con la mise en place y todo.

Hombre. Has venido ya...

Espérate. Vamos a hacer una cosa primero.

Sácame de aquí un ajo. Yo me hago un lío.

Él dice que hay que echar pan remojado,

un diente de ajo. No da cantidades, ¿vale?

Aceite, que me tienes que traer. Aceite, vinagre y sal.

Aceite, vinagre y sal. Venga. Tenemos aquí de todo.

Una cosa que a la gente en casa le va a alucinar mucho,

que son espinas de anchoa o de sardina.

¿El gazpacho llevaba espinas de anchoa?

Él dice que este es un tipo de gazpacho.

Había muchos. Este se llamaba capón de galera

y era lo que tomaban los marineros.

Capón de galera. Eso es. En los navíos españoles

del siglo XVIII. Porque todos los ingredientes

que tiene: la sal, el aceite, el vinagre, el pan,

eran cosas que no se ponían malas

o tardaban mucho en ponerse rancias.

Se podían llevar en un barco. Lo llamaba capón de galera.

Capón es un gallo castrado muy rico.

Sí. En plan irónico, porque

ellos no olían el capón ni de lejos.

De un capón a un gazpacho...

Aunque me parece muy interesante lo de la anchoa.

Eso es. Porque era un toque

de la anchoa salada, me imagino. Toque Torres.

Entonces, él dice solamente "espinas de anchoa".

Como echar espinas de anchoa cruda es un poco raro,

las hemos frito. Pero podrían ser tostadas, secas.

Vale. ¿Qué más le ponemos aquí?

Él dice: echar un poco de azúcar.

Como no pone cantidades... ¿Azúcar?

Bueno. Le echamos sal para

que se desmenuce mejor el ajo,

aunque tú ya veo que tienes mucha fuerza. Lo tienes pasado.

Esto es el mortero. Echamos las espinas de anchoa.

Eso le da un toque buenísimo.

Me parece muy interesante el toque de la anchoa.

Vamos a echar, por ejemplo, tres. Venga, vale.

Vale. Ahí. Muy bien. Me fío de tu receta.

Y, entonces, ahora él indica que hay que echar el pan remojado.

Correcto. Lo vamos a escurrir un poco.

Vale. Ahí.

Y luego, aceite y vinagre. Lo vamos a echar a gusto.

La gente suele echar en el gazpacho como una cuarta parte

de vinagre por aceite, más o menos.

Pues tú misma. Bueno, vamos a ver.

Y entonces, él hacía esta salsa, o este mejunje.

Y luego dice que cuando ya está terminado, se puede servir

con los ingredientes que lleva una ensalada real.

Y esa es una receta que él da también en su libro.

Que la ensalada real era con todo: granada, piñones, aceitunas,

lechuga, cebolleta, pepino. De todo.

Nosotros vamos a elegir... Le pongo el vinagre.

Eso tiene que ver con la guarnición del gazpacho.

Eso es. Él dice que se le puede echar

todos esos ingredientes o algunos encima.

Vamos a probar. Yo tengo aquí huevo picado.

O sea, esto ya sería el plato. Sí.

Vamos a emplatarlo. La cuestión es

que podríamos decidir que fuera más líquido.

Le podemos echar parte del agua del pan.

A ver. Entonces, así. Ahí. Removemos un poco.

Y esto ya lo emplatamos, ¿no? Eso es.

Podría estar más fino, pero lo estamos haciendo

a lo rústico, al siglo XVIII.

Es cómo se hacía en el siglo XVIII.

Esto es una receta. Como él no da las cantidades,

nos las imaginamos. Tiene una pintaza.

Yo creo que bueno va a estar.

Seguro. Ahora lo probaremos.

Le vamos a poner huevo cocido picado, cebolleta y pepino.

Por probar. Él le echaría otras cosas.

Pintaza. Huevo, pepino y cebolleta.

Sí. Toma ya. Parece más bien...

No parece nada antiguo esto. Oye, te voy a traer el plato

para que lo veas. Yo pruebo el vuestro

y vosotros probáis el mío. Eso.

Me parece bien. Esto ya tiene una pintaca tremenda.

Habrá gente en casa que dirá: "No tenía tomate.

El gazpacho lleva". Pues no.

El tomate, como tardó bastante en empezar a utilizar

a nivel habitual en España, hasta principios del siglo XIX,

no se echó en el gazpacho. Lo sabemos por gente extranjera

que venía a España y esto le parecía tan curioso,

un sabor como muy distinto para ellos.

Prueba el nuestro.

Probé el suyo y está buenísimo. Seguro que está bueno.

Yo voy a probar el tuyo. Me muero de ganas por probarlo.

Es como dulce. Está bueno. A ver este.

¡Hum! Pues está muy bueno.

Está subidito de ajo, que le habéis puesto bastante.

Le he puesto medio ajo. Está muy bueno.

Están los dos muy buenos. Está muy rico.

Qué bueno. Esta es la receta evolucionada.

Y este es el del siglo XVIII, que me parece moderno.

Está buenísimo. Y sin tomate.

Sin tomate. Igual que se empezó a echar tomate,

hay gente que ha empezado a echar cerezas o remolachas

u otras cosas. Tampoco pasa nada.

Está bien. Gracias, Ana. Muchísimas gracias.

No te vayas muy lejos, que luego nos comemos el gazpacho.

Vale. Vamos con el plato.

Yo termino con el tomate.

Pues vamos con el plato. Increíble. Es sin tomate.

No llevaba tomate el primer gazpacho. Muy interesante.

Venid conmigo, que vamos a sacar aquí el plato del congelador.

Tenemos, mira, este.

Evidentemente, nosotros ya teníamos uno, este de aquí,

que le hemos puesto el celo.

Y ahora lo voy a sacar debajo del grifo.

Y veréis cómo queda.

Esto sale superbién. No hay ninguna...

No cuesta sacarlo.

Y este sería el recipiente que vamos a utilizar.

Es chulísimo. Ya veréis. Ahora, debajo del grifo

y bocabajo, le ponemos el agua.

Y esto por... Por temperatura.

Por temperatura, tiene que caer.

Con agua fría siempre, porque el bol está muy frío.

Y si pusiéramos agua caliente, el bol se rompería.

Vale. Esto ya está. Ya lo tenemos. Fijaos.

El plato, bueno, se separa fácil.

Está congelado. Nunca mejor dicho.

Fijaos qué plato más interesante hemos hecho.

Y qué bonito. Qué chulada.

Aquí vamos a emplatar. Este va a ser nuestro recipiente.

Y aguanta bastante rato.

Si queréis ahora, una vez ya lo habéis sacado del molde,

ya lo metéis en el congelador y cuando esté bien frío,

lo sacáis y, directamente, a emplatar.

Y queda superbién.

Bueno, era para ponerse yo el plato aquí encima.

Vale, perfecto. Si pierde algo de hielo,

lo va perdiendo ahí. Vale. Ponemos el gazpacho.

Fijaos que no hemos puesto el gazpacho en frío,

porque va a coger el frío

dentro del recipiente. ¡Hala! Qué bonito. Es sorprendente.

Vale. Ya está. Es muy bonito. Es bonito.

Y luego, el gazpacho queda buenísimo, queda superfresco.

Y ponemos el toque de tomate, ahora sí.

Le damos aquí el tomate. Y una hoja de albahaca,

que le vamos a terminar aquí. Y un poco de aceite de oliva.

A mí me parece un plato precioso, aparte de que es muy bueno.

Ahora vamos con los raviolis rellenos de yema.

Lo voy a dejar en el congelador para que no se nos vaya mientras.

Esto lo guardamos aquí.

Y os voy a enseñar algo que tengo aquí.

Y os voy a hacer una pregunta. Evidentemente...

Fijaos qué es esto. Con esto vamos a hacer...

¿Pero qué es esto tan amarillo?

¿Qué es esto? Es fantástico.

Esto es, nada más y nada menos, leche con azafrán.

Hemos puesto siete hebras de azafrán,

ayer por la noche, la leche

y lo hemos dejado en la nevera toda la noche.

Fijaos cómo se ha quedado.

Vamos a hacer una pasta de azafrán.

En frío. No hace falta ni calentarlo.

Una pasta superfácil. La harina de trigo.

Todos sabemos que el azafrán es un colorante.

Cuando se puso en valor el azafrán,

era porque se utilizaba para teñir la ropa.

Entonces, vamos a poner la leche, aceite de oliva.

Colamos el azafrán, porque luego si no,

para cortar la pasta... Al azafrán lo hemos sacado ya

lo que teníamos que sacar, que era el color y el aroma.

Un poquito de sal. El primer risotto era con azafrán

y le llamaban pepitas de oro.

El arroz con el azafrán queda como pepitas. Precioso.

Y ahora mezclamos bien. Dos cucharaditas de aceite.

Todas las cantidades las tenéis en la web.

Nosotros tenemos una masa hecha porque tiene que reposar.

Tiene que reposar, por lo menos, una hora.

Durante una hora, ha reposado. Fijaos qué color.

Queda un amarillo fantástico.

No vamos a utilizar la máquina.

Lo haremos con rodillo. Fijaos qué color.

Y luego, no es color. Porque al hervirla,

huele un montón a azafrán. Al hervirla aquí...

Porque vamos a hacer unos raviolis de yema explosivos.

Vete tú con la berenjena. Mientras yo me quedo aquí

estirando la masa, Javier os explica.

Voy a utilizar un rodillo.

Y nada más. Y harina. Harina para estirarla.

Y voy a hacer unas bases de...

Ya sabéis que ravioli lo que quiere decir...

En realidad, la traducción es "doblado".

Ravioli es doblado. Aquí hacemos dos láminas.

Ya veréis. Una encima de la otra bien finas.

Y luego, la montamos. La pegamos una encima de la otra.

Bueno, aquí tenemos berenjena.

Es una berenjena que hemos frito en aceite.

No tiene secreto. Cortada por la mitad.

O asada al horno, como queráis. Cortada por la mitad.

Puesta en aceite vuelta y vuelta,

hasta que la carne queda bien cocinada. Es importante.

Y ahora recuperamos. Fijaos cómo sale.

Sale sola, completamente, sin esfuerzo.

Y se queda la piel. Pues muy bien. Así lo hacemos.

Vais a ver que la receta va cogiendo muchos toques.

Por ejemplo, la pasta no lleva huevo.

Ahora. Dentro, en la masa,

no le hemos puesto huevo. Pero llevará.

Bueno, aquí tenemos la carne de la berenjena.

Le vamos a poner un poquito de anacardo picado

y un poquito de cebolla tierna, el verde. Aceite.

Y un poquito de sal. Anacardos.

Que es un fruto seco. Es típico de Brasil.

Sí. En Brasil hay muchísimo.

En Sudamérica también. Aquí tenemos anacardo.

Que es diferente.

Podría ser avellanas, nueces. Frutos secos.

El verde de la cebolla tierna.

Para un ravioli, para mí,

el secreto es que la masa esté bien bien fina.

Un poquito de sal y pimienta.

Vale. Y todo de una pieza para después poderlo cortar

con el cortapastas. Yo tengo aquí los cortapastas.

Tenemos parte del relleno. No va a ser todo. Es parte.

Y ahora voy a sacar las yemas de las claras.

Y qué bien está esta masa, porque podemos tunearla.

Qué bonita, eh. Hemos espinacas.

Pero así, de azafrán, y sin huevo...

Fijaos.

Es resistente. Es tipo cuero.

O sea, que es perfecta para un ravioli.

Yemas. Nos apoyamos con las cáscaras

y vamos sacando.

Bueno, fijaos. Ahora yo ya tengo.

Voy a cortar con el molde más grande.

Cortamos la pasta. ¿Cuántos vamos a hacer?

Bueno, voy a ver cuántos me salen.

Bueno, me salen aquí los que queramos.

¿Tres? Sí. Tres.

Va. Siempre impar. Tenemos manía.

En la cocina siempre, o por lo menos, nosotros,

en la estética nuestra... Vale. Ahí está.

Fijaos que está superfina la pasta. Ya está.

Hago uno de más por si me...

Luego, ahora, con la clara lo que hacemos,

es pintar.

Es cocina de aprovechamiento también.

Pintamos la parte superior del ravioli.

Javier, rellenas.

Ponemos un poquito de relleno. ¿Qué pasa?

Que la berenjena nos va a ayudar a poner la yema.

Hacemos como un nido.

Ahora ponemos la yema, con cuidado para que no se rompa.

Por eso se llama ravioli de yema.

¡Toma ya! ¡Hala! ¡Hala!

Ponemos un poco de sal y pimienta.

Bueno, ahora hay que ir con cuidado para cerrarlo.

Yo lo haría un poco más grande la de encima.

Sí. Ahora le meto. Si no, no te va a cerrar.

Ahora con el rodillo, simplemente, nada, estirar un pelín más.

Ahí va. Hay que ir con cuidado, delicadamente.

Y vamos a hacer un tercero.

Y ahora cogemos esta, que es un poco más grande.

Con cuidado, con mucho cariño, sin apretar,

cerramos este ravioli.

Cerramos. Y ahora ya lo cogemos con las manos

y lo que hacemos es...

Yo tengo un molde un poco más pequeño.

Este de aquí. ¿Veis?

Este es la medida más grande que este.

Exacto. Un par de medidas más grande.

Yo cojo de aquí y aprieto.

Estos dan para la forma de sellar. Para sellar las pastas.

Y con el otro que he cortado, pulimos.

Y ya lo tenemos. Ya tenemos el ravioli.

Fijaos qué ravioli. Esto, al cocerlo,

la masa tarda muy poco en cocer porque es una masa fresca.

Y esto lo cocemos y queda la yema líquida.

El azafrán. Venga, Sergio. Vamos a terminarlo.

Estira más las otras pastas.

Vale. Ta, ta. Un poco de pimienta,

porque tiene que estar muy bien sazonado.

Cierra este, Javier. El riesgo también mola.

Es muy fácil de hacer. Parece... Vale. Vamos allá.

Mientras se cuece el ravioli, vamos a hacer la salsa,

que es lo más fácil del mundo.

Tengo aquí este aceite de hierbas.

Os acordáis que hicimos con romero, con tomillo

para hacer unas migas de pastor

en una receta que hicimos hace poco.

Este aceite, como os dijimos, lo guardamos.

Y es un aceite de hierbas

con un aroma tremendo.

A partir de este aceite, lo que hacemos,

es ponerlo en un bol.

Mirad qué verde tiene. Eso es de las hierbas,

de toda la clorofila.

Le vamos a poner queso rallado.

Un queso parmesano. Ya vais pillando por dónde va,

yo creo, esta receta. ¿Sabéis por dónde vamos o no?

¿No? No.

Queso rallado y pimienta en grano.

Pimienta en grano, pimienta molida. Ah, ya.

La carbonara. Carbonara. Bien.

La carbonara. Bien, bien.

Estamos haciendo...

Son los mismos ingredientes que la carbonara,

pero montado de otra manera. Exacto.

Porque la yema está dentro, la yema del huevo está dentro.

Un plato. Nos inventamos unas cosas que...

Y no lleva crema de leche. Eso sí.

Pimienta le pongo bien porque nos gusta mucho.

Mezclamos. Y ya tenemos este superaceite.

Le voy a poner un poco de cebollino también al final.

Lo voy a picar ya.

Esto es opcional. Qué buena esta salsa.

Rápida, fácil. Y ahora ya que hierve el ravioli,

lo voy a dejar, nada.

Y venga, adentro dos minutitos. No más.

Con cuidado para que no se rompa.

Pasaremos a un plato. Escurrir un poco.

Y luego... Toma, que tengo un plato aquí. No manchamos más.

Esto es una explosión de sabor, porque la berenjena,

el sabor que tiene frita, la yema que se funde,

la pasta de azafrán.

El aceite con el queso.

Bueno, esta pasta ya está. Venga. Sácala aquí.

Y venga, fuera. Ahora, si aprietas un poco,

verás cómo la yema está blanda.

Vale. Raviolis listos.

Vamos allá, a emplatar. El ravioli.

Venga, Sergio. Lo pongo yo, que tengo la espátula.

Yo tengo aquí el parmesano con el aceite de hierbas,

que no hay nada más aromático que esto.

Y luego, unas hierbas, un perifollo le ponemos.

Hay que ir con cuidado para que no se rompan.

Ahora, si tú rompes uno por dentro,

la yema está superlíquida.

Los raviolis. Y un poco de cebollino que lo tengo aquí.

Y aceite sin miedo.

Porque esto no necesita más.

Es un plato muy fresco, muy de verano también.

Se puede comer tibio. Lo suyo es recién cocido.

Espera, que voy a sacar el gazpacho.

Vale. Fantástico. Este plato me encanta.

Bueno, gazpacho de cerezas.

Por excelencia, es la fruta del verano.

Y unos raviolis de yema explosivos,

no puedo decirlo de otra manera.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Os queremos. Nos vemos en el próximo programa,

como siempre. Adiós. ¡Eh!

  • Gazpacho de cerezas y raviolis de yema

Torres en la cocina - Gazpacho de cerezas y raviolis de yema

18 jul 2018

Ana Vega cuenta de dónde viene la receta del gazpacho, que se remonta al año 1747, y sus orígenes romanos más remotos. Los Torres hacen un gazpacho diferente con cereza. Además, construyen con hielo el plato en el que se servirá el gazpacho, y de segundo raviolis con yema de huevo en su interior.

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