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Para todos los públicos Torres en la cocina - Conejo barrado y panacota de chirimoya - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos a "Torres en la cocina",

hoy homenaje a Canarias,

esa tierra que tanto nos gusta y que se come muy bien.

Bueno, haremos conejo barrado y "panna cotta"

Y plátano, también. de chirimoya con kéfir.

El primer plato es típico de La Gomera

y vamos a hacer una conejo barrado pero le vamos a hacer...

Le vamos a dar un toque Torres, lo veréis.

Bueno, antiguamente, en las islas había muchos conejos

y sigue habiendo; hay muchos platos elaborados con conejo.

Este, como decimos, es típico de La Gomera,

es un plato muy fácil de hacer pero es mágico completamente.

En principio, en toda la Península ibérica

se sabe que siempre ha sido tierra de conejos,

y en las islas es muy típico y se consume mucho.

Sabéis que es una carne blanca, con muy poquita grasa;

es muy suculento, es muy fino el conejo

pero sí que le vamos a dar un toque, vamos a hidratarlo.

¿Qué es el barrado? Es grasa de cerdo, esta grasa que tenemos.

La hemos dejado a temperatura ambiente,

para que se pueda trabajar bien.

Veis que está blanda, es importantísimo.

Guindilla.

Pimentón. Y le vamos a dar dos toques Torres

que van a ser el enebro y el comino.

Ahora, le vamos a dar, evidentemente, sabor a esta grasa.

Vale, tengo el mortero. ¡Viva el mortero!

¡Viva! ¿Una guindilla o dos?

Eh... una, pon una. Pon una, pon una...

Aquí va la pepita y todo; espero que os guste el picante.

Ahí está. Ponemos... tres.

Exactamente. El enebro se utiliza mucho para la caza.

Exacto. Una puntita de comino, un poquito,

que va muy bien con las carnes y, además, es muy digestiva.

Eso es importante.

Y, luego, aquí tenemos un poquito de pimentón;

un pimentón de La Vera ahumado que tiene este toque especial.

Ahí está. Pongo un poco más. Aquí ya le estamos dando un toque

de hidratación y, también, canario, ¿cómo no?, al conejo.

Hay que decir que hay una cocina variada en las islas,

que es mágica según el sitio. Según la zona de la isla,

tienen un tipo de gastronomía u otra,

y, también, varían los productos.

Hay que decir que las influencias que ha habido en Canarias

siempre han sido múltiples.

Vamos a ponerle un poquito de ajo, Sergio.

El ajo le dará un toque bueno. Machacamos un diente de ajo.

Esto ya huele bien, ¿eh?

Estas eran las pólvoras de especias, "pólvoras de duc".

Decir, también, que el primer restaurante japonés

que existió en España fue en Canarias.

Sí, sí. Porque había un puerto japonés,

había un sitio donde paraban los barcos japoneses

y vieron que necesitaban un restaurante japonés para ellos.

De hecho, la cocina canaria tiene muchas influencias,

sobre todo, de Latinoamérica, de América, africana, también,

y de los guanches, que eran los nativos

que vivían en la isla al principio.

Cómo nos gustan las islas. Es un sitio magnífico.

Tenemos un poco de vino blanco, que se lo vamos a poner a la grasa;

un chorrito.

Sabéis que realza el sabor y esto es un toque... Javier.

Eh... Vale, ahora, pones las...

Te voy a poner aquí un poco más para que diluyas mejor,

porque el vino blanco, como después se va a evaporar,

podemos poner un poco más.

Ahora, mezclamos bien todos los ingredientes.

Ahí va. Esto ya es un toque.

Ahora, mezclamos bien.

Sal, pimienta, Sergio, vas a poner un poquito.

Importante que esté bien temperada la grasa

porque, si no, será muy difícil de mezclar.

Esta está bien y, aún, podría estar un poco más.

Cada isla tiene su propia personalidad y, en este caso,

hoy nos vamos a La Gomera.

Que, bueno, hay varias...

Varias elaboraciones que se hacen dependiendo de la isla donde estés.

Vale, vamos a hacer, vamos a poner de cama, de base,

vamos a poner unas patatas, pero no unas patatas cualquiera.

Unas patatas que hemos ido a buscar a las islas.

Sí. Eso es verdad.

Es la típica patata negra, la papa canaria,

ya veis que es negra, es muy volcánica,

es difícil de conseguir en la Península,

pero que tiene Denominación de Origen Protegida;

es la única patata que tiene DOP.

Es increíble esta patata, la voy a cortar para que veáis.

Es una patata delicada, es mantecosa, tiene un sabor...

La tierra volcánica que tiene la isla

hace, primero, que tenga este color negruzco

y, luego, que tenga mantecosidad y un sabor...

No crecen más, son patatas de este tamaño,

pero concentran muchísima potencia de sabor.

Se llaman antiguas porque son las primeras que vinieron de América.

Esta papa se hace con agua, sal; se hierve,

se deja que evapore el agua con sal;

que es la papa arrugá, y, luego, se come con el mojo.

La palabra mojo viene del portugués "molho", salsa.

Dicen que es una influencia de los portugueses.

Bueno, fijaos, barrado, ¿qué quiere decir barrado?

Dar una capa, una capa de esta grasa aliñada.

Como si fuera una capa de barro. Además, huele genial.

Eso está... Huele superbién.

Y ponerle bien, ¿eh? Un barrado.

Esto, ya decimos, es muy típico de La Gomera.

Hidrata superbién las patatas, coge un sabor todo esto...

Y no hemos acabado aquí, haremos un almogrote,

ya os explicaremos; vamos a hacer una fusión.

Se nos ha ido la cabeza porque... Mojo con almogrote.

Exactamente. ¡Oh...!

Al que se lo digas de la isla dirá: "Eso no existe".

"Mojo es mojo y almogrote es almogrote"

Pero estamos en "Torres en la cocina".

Dices: "Patata canaria no tengo", pues no pasa nada,

cogéis la patata primor, que es la patata pequeña,

y la hacéis de la misma manera.

Papel sulfurizado, lo ponemos; que toque bien.

Papel de aluminio.

Es fácil, fácil esta receta y el resultado es increíble.

Platazo.

¡Al horno! Venga, lo tenemos aquí ya.

Vaya pinta tiene esto, ¿eh?

Yo digo que lo suyo son 45 minutos. Eso sería perfecto.

Lo veo, lo veo. 190 grados.

Tenemos toda la magia de las islas metidas en el horno.

¡Ya tenemos el conejo casi listo! ¡Cómo huele!

Ha estado 45 minutos. La patata sí está y la retiramos.

Cómo huele. La ponemos aparte.

Fijaos qué pintaza tiene esto ya.

Ya ha soltado todos los jugos, la patata está superimpregnada,

está jugosa por dentro porque al cocinarla con la piel...

Quitarle la piel a esta patata es un crimen, se come con piel.

Ahora, al conejo le vamos a dar un último dorado en el horno...

Diez minutos. Diez minutitos, sí.

Está a 190, está caliente.

45 de cocción porque si no, la patata no estaba.

Esta patata tiene un poco más de cocción que la patata primor.

Ahora ha estado tapado y, ahora, ya sin papel

le damos para que coja ese tostado.

Lo ponemos ahí. Perfecto.

Al horno diez minutos, para que termine.

Vaya pinta; lo que hace la grasa es hidratar el conejo.

Vamos a hacer, ahora, algo que hemos inventado,

que nos ha inspirado las islas.

Probamos el almogrote, que nos encantó.

El almogrote está hecho a base de...

Creo que es una receta de aprovechamiento total.

Seguro. Porque está hecho...

Seguro. Con puntas de queso, ajo, aceite...

Nosotros vamos a hacer

una especie entre mojo verde y almogrote.

¡Toma ya! Vamos a mezclar las dos.

Exactamente. Para no liaros:

es una salsa de queso con aceite de oliva superbuena,

que se acompañan, normalmente, para las patatas, también.

Y, normalmente, evidentemente, lleva cilantro porque...

es una hierba muy utilizada. Pero hoy no va a llevar cilantro.

Va a llevar un poco. Hemos dicho que no, hemos pactado.

Lo vamos a hacer con perifollo... y un poco de cilantro.

Pero hemos dicho que no, lo hace para chinchar

porque hemos dicho: "La hacemos con perifollo" "Sí".

Ya está bien, Javier. Sergio, pero es que...

El cilantro está ahí tan hermoso que digo: "Un poquito...".

Además, el perifollo tiene un sabor anisado que le va bien.

Va perfecto, o sea, no entiendo... por qué.

A mí me gusta el cilantro, un toque sin abusar... es genial.

Fijaos, no perdáis detalle porque esta salsa,

hicimos la prueba nosotros, y es brutal, es espectacular.

Queso añejo, queso viejo; puntas de queso que tengamos.

Sabéis que el añejo son, mínimo, doce meses de curación.

Exactamente. Es potente, seco.

Hay que decir que en las islas hay unos quesos increíbles.

Hay una variedad de vinos maravillosa,

porque cuando en la Península llegó la filoxera,

que es una enfermedad que atacaba las cepas,

las raíces de las cepas de la uva.

En Canarias no llegó. Y hay unos tipos de vinos

que no existen aquí en la Península

y son increíbles, maravillosos.

Después, están las papas arrugadas, el gofio, el mojo.

¡Oh!

El sancocho, que está buenísimo también.

Tienen una cocina con una identidad buenísima.

Hacen unos guisos también extraordinarios.

Es una cocina muy rica, muy buena.

De muchas influencias, debido a que era parada obligatoria

para los barcos que iban y los que venían a las Américas.

Vale. Bien de hierbas. Que quede bien verde.

Aquí tenemos que poner bastante.

¿Qué? ¿Me has hecho la pirula? No lleva, no lleva.

Vamos a ponerle comino.

Una puntita de comino, que va muy bien.

Toque Torres. Y yo voy a ir abriendo las patatas,

porque luego le vamos a poner esta supersalsa tan buena.

Comino sí que suele estar en los mojos.

Y la expresión de "me importa un comino" es

como "es tan pequeño, que me importa muy poco".

De ahí viene la expresión.

Aquí tenemos. Vamos a ponerle un toque de vinagre,

que también lleva.

Esta patata es increíble. Vamos a poner un poquito más.

Venga. Un toque de vinagre.

Le vamos a poner un poco de pimienta.

Sal no, porque este queso es ya como medio diabólico.

Y le vamos a poner aceite de oliva y trituramos.

Esto ya, simplemente, es...

Yo lo acompañaría como guarnición para muchas elaboraciones.

Trituramos.

Y aquí tenemos el mojo...

Almogrote. Almogrote.

Sí. Hemos hecho aquí una fusión.

Tengo que probarlo. Esto es increíble.

¡Oh!

Buenísimo. Voy a sacar el conejo.

Le has puesto ajo, eh. Es que tiene que llevar.

Está potente. Tiene que llevar.

Vale. Y yo le voy a poner unos puntos encima de la patata,

porque aquí le va perfecto este almogrote.

Bueno, mirad. Ahora al conejo darle esos diez minutos.

Hace esta película,

esta costra que reseca un poquito por encima.

Pero está muy jugoso por dentro,

porque como casi toda la cocción ha estado tapada con el papel,

las grasas hidratan, el vapor hidrata la carne

y queda muy jugosa. Y ahora, un poquito seca

por encima, que es lo que queríamos buscar.

Pintaremos con la grasa que tiene ahí,

que eso tiene todos los jugos.

Yo voy a poner aquí la patata.

¿Quieres poner el conejo primero? Lo pondría a un lado.

Venga. Pues voy poniendo la patata.

Que la patata se puede comer...

Voy a dejar alguna entera. Son tan bonitas.

Las pequeñas las he dejado entera que se comen así.

Lo vamos a poner aquí. Pondremos un poco

de la salsa de almogrote encima.

Vamos poniendo aquí el conejo. Fijaos qué pintaza tiene.

Alucinante, eh.

Y patata le voy a poner, porque está de vicio.

Que ya os digo, también una primor está bien.

Y una carne económica, además,

porque el conejo está muy bien de precio.

Pongo una costillita aquí. Que la costillita es

de lo que más me gusta.

La costilla, dedicarle tiempo

lo merece y mucho.

Las patatas. Un poco de almogrote, que les va perfecto.

Y luego, la tenemos aquí al lado, porque las enteras,

directamente, las ponemos en un recipiente

y vamos mojando en la salsa y comiendo.

Están todos los jugos. Fijaos en la cuchara,

que están todos los jugos que ha soltado el conejo.

Eso es delicioso, eh.

Mira. Te doy incluso un poco a ti.

Ahí está.

Venga, perfecto. No le ponemos nada más.

Yo creo que esto es para comérselo ya.

Ahora vamos con la superpanacota de chirimoya,

esta fruta tan buena y que no se utiliza tanto.

Bueno, antes la veíamos más.

Voy a traer porque tengo aquí detrás.

Antiguamente... Bueno, antiguamente.

Cuando éramos pequeños, en casa se comía

un montón de chirimoya.

Sí, sí. Y es esta fruta de aquí,

que veis tan preciosa, tan rara, tan exótica.

Que se cultiva mucho en las islas

y, también, en el sur de España.

En Málaga y Granada se cultiva mucho.

Bueno, somos los primeros exportadores.

La persona que nos trae la verdura,

nos ha dicho un truco. Cuanto más pequeñas son

estas escamas que tiene aquí, estas ondulaciones,

más pepitas tiene la chirimoya.

¿Ah, sí? Sí, sí. Yo tampoco lo sabía.

Bueno, primero, vamos a hacer un caramelo.

Vamos a hacer un caramelo diferente y muy sorprendente.

Azúcar.

A fundir. Vamos a poner una gotita de agua.

Vamos a hacer una fusión entre la panacota,

que es tan italiana, pero con productos tan canarios

como el plátano,

que luego hablaremos de él,

y la chirimoya. Fusión.

Vamos a hacer un caramelo de moras.

Es un caramelo diferente. Normalmente, se hace

el caramelo fundido y ya está.

A este le podremos un puré de moras.

Que podría ser... Hemos encontrado moras naturales.

Pero podría ser una mermelada de moras, perfectamente.

Pero esto tiene un sabor...

Aparte de que es muy sano. Se encuentra también muy fácil

frutos rojos congelados, que vienen en paquetes, a granel.

También sería una buena opción, eh, comprar.

Pero nosotros, en este caso, moras.

Además, la mora es fácil de encontrar.

La vamos a triturar y la vamos a colar,

porque después la vamos a añadir al caramelo.

Y queda un caramelo de moras...

Muy bueno, de verdad.

Muy diferente. Lo vais a ver.

Como tiene mucha agua, ya veis, enseguida...

Ahora, como te manches...

Ya está. Aquí lo trituramos y colaremos,

porque las pepitas de la mora sí que son un poco incómodas.

Ahora, fijaos qué color. Parece tinta de calamar.

Esto es... Esto tiene una cantidad

de vitamina C impresionante. Brutal. Sí, sí.

Muy bueno. Esto, el arándano,

todos los frutos rojos. Exactamente.

Y ahora, para no ensuciar,

cuando esté el caramelo, lo colaremos dentro.

Y apretar bien para que salga todo el jugo.

Y tiene estas pepitas tan pequeñas que molestan.

Voy a ir poniendo, porque vamos a utilizar después,

ya veréis, gelatina, hojas de gelatina.

Ya sabéis que es colágeno. La panacota se espesa

con la gelatina. La voy a poner en agua fría.

Simplemente, para que se vaya hidratando y ganemos tiempo.

Eso sí. Tiene que ser agua fría, porque si no, se derrite.

Incluso, si tenéis un cubito de hielo.

Si no está fría el agua, poned un cubito de hielo

porque si no, más que hidratarse, la perdéis.

Aquí no porque está fría.

Ya casi está. En cuanto coja color, le ponemos la mora.

Venga. Lo paro ya. Y mientras lo pones, se termina.

Venga. Ahora sí. El colador también evita

que nos salpique.

Ponemos este jarabe, bueno, este triturado de mora pura,

porque es mora.

Ahí está.

Y ya, simplemente, deshacer.

Y lo dejaremos que temple un poco.

Que se vaya templando. Qué cantidad de pepitas tiene.

Pon aquí. Todo esto ya, fuera.

Ponlo aquí, que si no, me vas a poner la cocina perdida.

Ahí. Coge, Sergio. Está perfecto.

Y esto lo dejamos aquí para el final.

Es un caramelo diferente, como veis.

Ahora lo que vamos a hacer, es la base.

Primero, vamos a hacer la base de esta panacota.

Vamos a hacer una base a base, valga la redundancia,

de plátano, aceite de coco,

que lo tengo aquí. Es la grasa de coco, ya sabéis.

Y galletas María. No nos confundas, eh, Sergio.

Que no, que no. Yo, simplemente, es como sale la frase.

O sea, aquí no hay... Cuando uno tiene

un vocabulario tan rico, pues le sale así.

Plátano. Plátano de Canarias,

que es este plátano que es incomparable

porque es dulce, es cremoso, es sabroso.

Que no os preocupe que tenga estos golpes.

Hemos estado en las plantaciones del plátano de Canarias

y cuando tiene estos golpes,

es porque las manos, que es como se llama...

Esto es un dedo y el manojo es una mano.

Y estos golpes son del propio plátano

cuando está en la piña, que es como se llama la platanera,

que los plátanos está hacia arriba.

Tiene una flor que se tiene que quitar una a una.

Hemos aprendido muchísimo

sobre el plátano. Sí, pero vamos a hacer

la receta que no llegamos. Vale.

No te enrolles. Machacamos las galletas.

Plátano. Lo que hacemos es... Todo esto es culturilla.

Chafar con un tenedor.

Se habla de las plantas como si de personas se tratara.

Es verdad que hay que deshijar la planta.

La planta pare, porque pare una piña de plátanos.

Si no pare, se le tiene que hacer una cesárea.

Bueno, tienen mucha pasión por el producto, mucho cariño.

Y eso lo transmiten.

Y aquí está el resultado. Yo machaco un poco el plátano

porque así luego será más fáciles.

No tiene nada que ver con la banana.

Aunque fueron los propios españoles quienes llevamos

el plátano a América, luego, el plátano de Canarias

necesita mucha agua, mucho tiempo para hacerse

por el clima que tiene.

Y luego, la banana se hace en dos días.

Entonces, la concentración de sabor que tiene

no tiene nada que ver el uno con el otro.

Hay que apostar por productos de proximidad,

de la tierra. Trituramos galleta.

Vale, ponemos la grasa de coco. Que la tengo aquí.

Y el plátano que machacamos un poco

por eso, aquellos plátanos que están un poco pasados,

que no sabíamos qué hacer, que se ponen algo oscuros, mejor

Aceite de coco. Ponlo ahí.

Lo tenemos. Ponlo aquí, vale.

Sí, si lo mezclamos todo.

Ahora, está un poco frío, que está bien también,

solidifica y sabéis que se queda...

¿Que no tenemos aceite de coco? Podría ser de girasol.

También, pero, bueno, el aceite de coco le da un toque...

Hombre, claro. Como medio tropical.

O mantequilla, también. El clima que tenemos allí

en Las Canarias es subtropical porque te vas hacia abajo.

Vale, veis que queda como una pasta

superrápida de hacer y con mucho sabor.

Galleta María, de toda la vida, que es muy buena y ya con el toque

del plátano y con el del coco, brutal.

Vale, una capa, Sergio. Galleta María que viene

del Reino Unido que se puso muy de moda

en el Reino Unido y después llegó a todo el mundo.

Cogemos una cuchara, extendemos

en la base que le puse un papel sulfurizado,

pues para controlar mejor después sacar del molde.

Bueno, vamos a ir con la base, la panacota que no es más

que una leche de algún sabor

y cuajada, queda fría,

queda dura y es típica de Italia,

de Piamonte, es muy fácil de hacer, el secreto está en la leche,

que sea una buena leche y luego, lo que le pongas.

Le puedes poner vainilla, le puedes poner muchos sabores.

Bueno, tenemos aquí. Lo ponemos en la nevera

para endurecer la galleta o en el congelador más bien,

lo pongo en el congelador ya veis que tiene toda la capa

de la galleta y luego, pondremos la panacota encima.

Lo pongo a enfriar al congelador. Tenemos aquí la crema de leche,

es una buena crema de leche es importante porque es la base,

a calentar y le vamos a poner

la vaina de vainilla. Que la tengo aquí.

Que es vainilla... Vainilla natural,

vaina de vainilla, ya sabéis que dentro tiene millones

de semillas y...

Oh, que huele tan bien la natural. Es cara porque es difícil

de recolectar porque viene de fuera.

Pero el sabor es brutal.

Venga, aquí tengo. La vaina de vainilla.

Ponemos la vaina y todo y las semillas también.

Y ahora os enseñaré, mientras tanto, esto déjalo

para luego, esto va después, limpiamos la chirimoya

porque mucha gente cogerá esto y dirá: "Esto es muy bueno

para los niños", sé que de niño cada día, es que en casa

siempre había chirimoya

y cómo la limpiábamos porque tiene, truco Torres,

el pedúnculo que es esto de aquí

donde va agarrada a la planta, este tallo o este pedúnculo

se mete hasta el interior,

que ahora lo veremos, de la fruta y es amargo.

Eso hay que quitarlo, ¿cómo se quita?

Mucha gente lo corta así, pues es un error

porque ahí cortas ese pedúnculo y te lo comes y está amargo,

pues no, hay que hacerlo así,

es que es un poco como el tipo aguacate, ¿sabes?

Pero sin llegar al fondo, solo le haces un corte

y ya me ha avisado que tiene mucha pepita

porque las escamas eran pequeñas.

Y, luego, ya partís por la mitad

y aquí se queda, en una mitad

se queda esto que hay que quitarlo.

Esto es... amarga bastante, bueno, amara, sí, amarga

y a partir de aquí ya veis que las pepitas son pequeñas,

a ver si va a tener razón este hombre,

mirad qué pepita más pequeña.

A partir de aquí, ¿hay un bol por ahí, Javi?

Coger toda la pulpa. Cogemos con una cuchara,

que de pequeño lo que hacíamos era,

me acuerdo que con una cuchara

ibas comiendo y escupiendo las pepitas,

tipo metralleta.

Y aquí ya sacamos la pulpa. Eso tiene un poco de trabajo

porque es ahora quitar todas las pepitas,

nosotros ya lo hemos hecho

porque si no, estaríamos aquí un rato.

Lleva trabajo. Y recuperad la pulpa,

toda la pulpa de la chirimoya. Y es una fruta que te lo comes

después de comer o a media mañana,

sacia bastante, tiene un sabor, la verdad, que muy peculiar

a nada que hayamos probado antes que eso está muy bien.

A los niños les encanta,

iba a decir que a los niños nos encanta.

Pongo un poco de miel a la crema de leche.

Un poquito de miel, esta miel tan buena

que fijaos qué miel más natural.

Una miel que nos trajeron que está, vamos, increíble.

Esto es buena señal, si la miel está sólida,

es buena señal, es que es miel de verdad.

Tiene un punto de acidez y un punto de dulzor la chirimoya

me sabe como a yogur también, bueno, no sé es una fruta...

Sergio, saca la limpia. Fantástica.

Mirad qué buena pinta tiene, esta es la chirimoya que nosotros,

espérate que cojo una lengua.

Y ahora, vamos a hacer la mezcla. Esta es la chirimoya

que hemos limpiado, es la pulpa de la chirimoya

sin las pepitas, vamos a poner la pulpa de la chirimoya.

Ahora, la gelatina la disolvemos en la crema de leche,

la vainilla y la miel que tenemos.

Vale, ahora ya solo con el calor que tiene, se diluye.

Se funde. Se funde, ahí está, perfecto.

Bien escurrida, que no tenga agua.

Mezclamos con la chirimoya.

Ahí va. Ya llega el toque Torres

porque cuando hemos enfriado un poco la chirimoya,

esta fría que la teníamos en la nevera, la leche

la hemos puesto que tiene la infusión perfecta,

la nata en este caso,

tiene la infusión perfecta de la vainilla,

le vamos a dar un toque Torres, kéfir.

Total. Kéfir que esto sabéis

que es la leche fermentada

superbuena para la flora intestinal.

Con una acidez buenísima.

Una acidez perfecta, exactamente. Si no tenemos, ponemos yogur,

pero si tenemos kéfir, buenísimo.

Bueno, vale, ponlo. Se fermenta a base de...

Ponlo sin miedo, Sergio. De los hongos, las bacterias

y esto es solo comerla así os recuerdo que también

en casa, de pequeños, hacíamos, nuestra abuela

hacía los yogures naturales

y con kéfir que era esta bacteria que era un hongo

que lo alimentaba con leche, iba creciendo en la nevera

y se iba haciendo un monstruo, tenías en la nevera un ser vivo

que mucho de vosotros lo habréis hecho.

Pues eso para la flora intestinal es buenísimo.

También hay una versión con agua.

Vale, aquí tenemos la galleta, fijaos, ya quedó dura

porque estaba en el congelador, le dimos un toque fuerte.

Antes de seguir, la vaina de vainilla, siempre una bandeja

encima del horno la dejamos secar y nos sirve

para reutilizar o hacer azúcar de vainilla.

Vale, ponemos la mezcla y rellenamos.

Ahí está. Ahí está, perfecto.

Un poquito más.

Ya está, perfecto, ahí está.

Ahora, iría a la nevera, hay que enfriarla bien

porque la gelatina tiene que hacer su efecto

y eso tarda unas cuatro horas en la nevera.

Sí, de tres a cuatro horas,

depende del frío. Bueno, cuando veis

que está solidificado, nosotros tenemos una en la nevera

que la voy a sacar. Yo meto esta.

A ver, Sergio, déjame.

Ahí está, esta la tenemos ya

que está sólida.

Vamos a quitar, llega el momento de redoble

porque, claro, es algo que se tiene que aguantar muy bien.

Y el supercaramelo, caramelo de frutos rojos.

Bueno, de mora. Fijaos un momento, Javier.

Momento importante.

Ahora hay que desmoldar como tiene la gelatina

no hay problema, le podemos quitar. ¿Y tienes miedo?

Hay que hacerlo con cuidado

porque esto es un momento importante.

No vale cualquier cosa.

Mira, fijaos.

Perfecto. Fantástico.

Queda superbién.

Tachán. Ahí está, perfecto.

Veis que está la capa de galletas debajo.

Sí, la capa de galleta. Que lo vamos a dejar aquí mismo.

Sí, lo puedes dejar ahí. Ponemos aquí.

Superchulo y ahora le ponemos este caramelo por encima.

Podéis hacer lo mismo con el plátano,

o sea, que la panacota fuera de plátano.

Fijaos que esto le dará un sabor. Le doy un poco de verde,

verde que te quiero, verde, tenemos aquí esta hierbabuena.

Tengo hierbabuena y no le iría mal,

le pongo una hoja de albahaca, que no le va mal la albahaca.

A los postres le va perfecto

y esa albahaca fina que es muy aromática.

Buah, qué bonita. Veis que queda lacado,

queda limpio, queda brillante.

Hagamos una cosa así muy poética.

Poesía, poesía.

Vale, lo tenemos. No le pongo nada más.

Bueno, aquí tenemos un homenaje a Las Canarias

con este superconejo barrado

con sus patatas y esta salsa tan mágica.

Exactamente, y esta panacota de chirimoya con kéfir

y plátano que no puede faltar en Canarias.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Gracias por estar ahí, nos vemos.

Vivan Las Canarias. Adiós.

  • Conejo barrado y panacota de chirimoya

Torres en la cocina - Conejo barrado y panacota de chirimoya

05 jul 2018

Hoy homenaje a Canarias con un conejo barrado,un plato en el que la carne se embadurna en una pasta muy deliciosa,con una guarnición de papas canarias servidas con una salsa de mojo-almogrote. De postre una panacota de chirimoya con una base de galleta y plátano de Canarias.

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