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Para todos los públicos Torres en la cocina - Cigalas con allioli y arroz con buey de mar - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos. Bienvenidos a "Torres en la cocina".

Hoy tenemos un programón y una gran invitada.

Marta Márquez. Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Muchas gracias por venir. Teníamos muchas ganas

de que estuvieras en el programa porque te hemos visto

en muchos sitios cocinando, limpiando calamares.

Eres actriz. Estás en "Aquí la Tierra".

Te vemos viajando por el mundo.

Haces un montón de cosas. Es verdad.

Estás a tope. Dicen que teníais

muchas ganas de que viniera aquí. Claro que sí.

Cuando acabe el programa, te lo vuelvo a preguntar.

Vale. Yo estoy seguro que sí. A ver qué tal.

No, no. No nos vamos a arrepentir. Ya estamos contentos.

El primer plato va a ser unas cigalas.

Vamos a hacer dos grandes platos.

Hay tres protagonistas. Es el buey de mar,

las cigalas y, evidentemente, tú.

Entonces, vamos a empezar. ¿Por qué mariscos, Sergio?

Porque el año pasado te vimos ahí a tope en Galicia.

Sí. Un gran marisco.

Haciendo el Camino de Santiago con esos grandes productos,

te tengo que decir que qué envidia,

porque nosotros amamos Galicia

y sus productos. Nos encanta.

Bueno, vamos a ir con estas...

Vamos a hacer unas cigalas impresionantes.

Vale. Voy a buscarlas. Las tengo aquí.

Primero las tenemos que limpiar con unas tijeras.

Yo os ayudo a todo lo que me digáis.

No, no. Tú te vas a trabajar un alioli que ya verás.

Vamos a hacer un alioli diferente.

Yo tengo un montón de tijeras ahí.

Mira. Ven conmigo, Marta. ¿Voy contigo?

Sí. Vamos a hacer aquí una...

Os voy a enseñar. ¿Para qué tantas tijeras?

Hola a todos. ¿Cómo estáis? ¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Bien. Bueno, súper. Bienvenidos.

Tú también, eh.

Bueno, fijaos qué cantidad de tijeras.

Muchas veces, no nos damos cuenta

y cada tijera tiene su utilización.

Dijimos: "Vamos a enseñar un poco

los diferentes tipos de tijeras que hay".

Estas son las multiusos que tenemos normalmente.

Cuidado, que esta también sirve para romper

avellanas, nueces.

Diferentes cáscaras.

Ya se ve. Se ve cómo rompe nueces.

Si la cierras, esto es un abridor de botellas.

Vaya. Coges y haces...

Y esto yo lo he usado muchas veces cuando no he tenido a mano...

Me he acordado y he dicho: "¡Ostras! Tengo las tijeras".

Y se utiliza como...

Y estas serían las multiusos.

Esta de aquí es más para aves. Tiene esta curva.

Parece un poco de jardinero,

pero son para aves y para cortar algunos huesos pequeños.

Bueno, te van muy bien para hacer presión en la tijera.

Después tenemos esta de aquí,

que esta es para las hierbas. Es una tijera pequeña.

Ah, mira qué bien.

¡Tras! Yo lo hago a mano siempre eso.

¿Sí? Pero mira con la tijera

qué bien queda. Es que queda bien.

Y luego, no le haces tanto daño a la planta.

Y, bueno, va bien para tenerla en casa. Esta es buena.

Aquí ya vamos sofisticando las operaciones. Ya veréis.

Esta es para pizzas. Esta es guapa.

Porque tú cortas la pizza.

¡Tras, tras! Y luego, como tiene la bandeja,

la sirves en el plato. Y si no, al suelo.

Ya. (RÍEN)

Es que este hay que apretarlo. Hay que apretarla bien.

Pero esa me gusta. ¡Tras! Y lo pones en la bandeja

y ya está. Y esta parece de costurero

porque, si te das cuenta, es enorme.

Sí, pero está muy bien. Para la pizza, es un lío

con el cuchillo y tal. ¿Ves?

Yo lo veo bien. Y es más práctico con una tijera

cortar la pizza si es finita, que no con un cuchillo.

A ver las siguientes. Esta es la pera.

Yo me he quedado, vamos, alucinando.

A ver. Esta es una tijera láser.

Cuidado. Esto ya es... Son palabras mayores.

Esta te va a molar a ti.

Mira. Tiene una luz y, entonces, veis aquí...

Yo tengo que cortar el mantel, por ejemplo.

Que no lo voy a cortar.

Pero la línea... Y te marca la línea.

Me marca la línea y va siguiendo el láser.

¿Pero es para cocina? Es para cocina o para papel,

o para lo que quieras. Si quieres cortar algo recto...

Lo que quieras. Y luego, para papel también.

Sirve para todo.

Esta me ha molado a mí.

Y luego, muchas veces, también dices:

"¡Ostras! Me compro unas tijeras porque tengo que cortar una cosa".

Te compras este tipo de tijeras.

¿Y ahora cómo abro el paquete? Es verdad.

Yo con mi cuchillo no, porque me lo cargo.

Con mi cuchillo no voy a abrir el plástico. ¿Qué hacemos?

Fijaos, eh. A ver si sale bien.

Es un invento que nos hemos hecho.

Que si el plástico es gordo,

que es lo que suele ser, o debería ser,

tú coges por aquí y pones aquí con un abrelatas de toda la vida.

¿Te lo aguanto? Lo hago así para que se vea bien.

Lo vamos a hacer al revés. Al revés. A ver.

Ah, mira. Se va girando así. Exactamente.

¡Ahí va! Apretamos bien.

Y esto, muchas veces, no se utiliza.

Vamos a ver si funciona. ¿Lo compruebo?

Adelante. Vamos allá.

¡Mira tú qué bien! ¡Toma ya!

¡Hemos podido sacar las tijeras, que es algo imposible!

Nunca se puede sacar. Bueno, pues para otras cosas

que vienen así en estos paquetes imposibles, ya lo sabéis.

Aquí tenéis estos utensilios.

Vamos para allá, que vamos a hacer las cigalas.

Tenéis buen producto hoy. Gracias.

Tenemos buen producto.

Estoy abriendo las cigalas.

Qué rápido. Esperaba las tijeras.

No han llegado las tijeras.

¿Necesitas las tijeras? Ya está.

Si tengo que esperar, aquí no comemos.

Nos ha mandado a por las tijeras

y teníamos ahí... Digo: "¿Volverán?"

Vale. Entonces, con un cuchillo...

Bueno, normalmente, con las tijeras quitamos lo que son las barbas.

Dejarla un poco pulida.

Y luego, con un cuchillo, abrimos la cabeza.

Y luego, por la parte de atrás...

Tiene que ser un cuchillo que corte.

Y cortamos.

La única que se me ha roto, vamos.

Y aquí ya tenemos la cigala abierta.

Exactamente. Porque las vamos a hacer así,

de una manera muy especial. Muy fácil.

Marta, ¿cocinas?

A ver. Vamos a ver.

Cocino algunas cosas.

Tengo como mis cosas ricas de cocina.

¿Y qué? Por ejemplo... Por ejemplo, tortilla de patatas.

Qué buena. No me parece tarea fácil hacer

una buena tortilla de patatas. ¿No?

Tiene su cosa. Tiene su historia.

Pues me sale riquísima. Qué bueno.

¿Y limpias los calamares? Hemos visto alguna cosa por ahí.

Eso no. Eso ya es muy complicado.

Yo pido que me los limpien.

Yo, limpiarlos no. Claro que sí.

Claro. Pues para eso está.

¿Qué más se te da bien? Algo que se me dé bien también.

Hago unas lentejas vegetales muy ricas.

¡Toma ya! Sí.

Es verdad. Tú tienes alguna alergia.

¿Cómo las haces las lentejas?

Las lentejas cómo las hacía antes, porque ahora no las puedo tomar.

Cocino para los demás. Soy intolerante a la fructosa.

Las legumbres, es complicado. Claro.

Entonces, eso es complicado. Las hago con verduras, sin carne.

Con cebollita, verdurita, berenjena. Muy bueno.

Vale. Con patatas y todo eso.

¿Qué más puedo cocinar? Pues un huevo frito.

Unas patatas fritas. Un arrocito.

¿Un arroz? Hervido.

¡Ah, vale, vale! Hervido. Claro.

Bueno, alguna cosa. Yo me apaño bien. Sí. Más o menos.

Verás que esta receta es muy simple.

Vamos a hacer... Os digo una cosa.

Si queréis, si os apetece, me podéis ayudar.

He dicho que lo que queráis. A ver.

Están de juerga. No hacen nada.

No, hombre. Estamos aquí organizando, Javier.

Ahora vamos a ir con un alioli muy especial.

Lo vamos a hacer diferente.

Me vas a ayudar a montarlo. Nos la jugamos.

No sé si has montado alioli.

Nunca. Me vengo a tu lado.

Y lo vamos a hacer como nunca antes

se ha hecho un alioli en la historia

de la cocina del mundo mundial.

Y nos la vamos a jugar.

Aunque confiamos en nosotros y creo que va a ir bien.

En estas pruebas, siempre traemos al invitado porque si sale mal...

Es nuestra culpa, ¿no? Correcto, correcto.

A mí me gusta muchísimo el alioli,

pero te tengo que decir que se repite.

Me has dado en el clavo. ¿Por qué?

Le has dado en el clavo porque estos están confitados.

Lo que hemos hecho, es asarlos al horno.

Que es un ajo asado. Ya sabes que no repite.

No lo sabía. No tenía ni idea. Sí. No repite.

Claro que no lo sabías. Es que ha sido...

Y ahora, cortamos la parte de arriba y así apretamos.

Y ya va saliendo. Ve apretando ahí a tope

y va saliendo toda la pulpa.

Correcto. Ahí está. ¡Mira, mira!

Es ajo asado. Tiene un rollo tremendo.

Esto me gusta para desestresarse, como las pelotas blandas.

Esto es lo mismo. Mira. Ya va saliendo.

Fíjate. Qué maravilla.

Me has dejado ahí con la intriga. Yo voy a sacar este.

¿Cómo te diste cuenta de las intolerancias

a la fructosa y lactosa?

Mira. Me di cuenta porque llevaba muchos años con dolor de tripa.

Me dolía mucho cuando comía. Además, pasaba una cosa,

que yo era vegetariana. Ya no puedo serlo.

¿Qué comía? Pues todo lo que llevaba fructosa:

legumbres, verduras, frutas.

Cada vez me encontraba peor. Con los años,

tenía peores digestiones. Estaba bastante mal.

Muy fatigada. Fui al médico y me hicieron muchas pruebas

hasta que dieron con ello. Vamos a hacer el alioli.

Hemos puesto ajo asado, que no repite.

Le vamos a poner un poco de sal.

Hay que poner unas gotitas de agua para...

No, le voy a poner gotas de limón. Limón, me parece bien.

Algo de líquido. Va bien con el marisco.

¿Has hecho alguna vez alioli? No.

No. Pero lo hago ahora mismo.

Verás que es fácil. Tienes que coger y machacar bien

el ajo y, luego, te voy poniendo aceite.

Mejor lo empiezas tú y... No, no.

No te fías de mí nada.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? No se fía de mí, ¡pero bueno!

La verdad. Para que hiciera algo Sergio.

Primero, esto así. Exactamente.

Mira qué gracia tengo. Correcto.

Mira, ya está. Como el ajo está asado...

Está asado, exactamente. Está perfecto.

Es importante a la hora de moverlo. Sí.

Tienes que emulsionar. Para el mismo sentido,

no puedes ir al contrario que se corta.

Vamos allá. Te voy poniendo aceite poco a poco.

Esto es como la mayonesa, en el mismo sentido, ¿verdad?

Uy, perdón, que he parado. Sí, bueno, es lo mismo, también.

Vale. Sí.

¿Qué tal lo vais viendo? Esto veo que va a triunfar

y vamos a crear aquí una nueva receta.

Estás sufriendo un poco, ¿no? No, no.

Ah, vale. Estoy muy tranquilo.

Si te cansas, relevo. Bien.

Estaba asustada. Cuando te canses, relevo.

Tengo presión. Como cansa el brazo,

vamos alternando. Tú di, no te cortes.

Mira... ¿Qué dices «no te cortes» por si se me corta?

No. Te hago el relevo. Ah, vale.

Ponemos el limón. Era un chiste malo.

Era bueno, lo he pillado. Vale.

Estás en forma, ¿eh? Estás fuerte.

Sí, es que estoy aquí dándolo todo.

Parece que no, pero cansa mucho. Sí, pero como mi abuela os ve.

Hola. Mi abuela Isabel.

Hola, Isabel. Estoy demostrándole que su nieta

puede hacer un alioli. Toma ya.

Hombre, claro que sí. Creo que ya lo tendríamos, ¿eh?

¿Sí? ¿Seguro? Sí, sí, sí.

Ay, ¿aprobada? Además, mira.

¿Veis cuando...? Levanta.

Exactamente. Coge y aguántalo en el aire.

Mira, mira, mira.

Un aplauso. ¡Bravo!

Estoy superorgullosa. Lo ha conseguido.

Le da un toque bueno. ¿Te gusta el azafrán?

Está estupendo. Sí, ¿verdad?

¿Te gusta el azafrán? Me encanta el azafrán.

Venga, perfecto. Además, he cogido azafrán.

Qué bonita es la flor. La flor del azafrán.

Y qué duro es recogerlo. Sí.

250 000 flores hacen falta para hacer un kilo de azafrán.

Lo sé. Pon un poquito, Sergio.

Además, tú que has estado cogiendo.

Oye te vi en «Aquí la tierra» haciendo una fideuá,

cocinando una fideuá. Mirando cómo la cocinan, ¿no?

Me sonaba que la hiciste. Bueno... yo ayudo un poco,

como con vosotros. ¿Ves?

Claro, algo, algo. Claro.

Ahora, soy el único que trabaja, venga, voy a hacerlo, va.

Déjale a Marta. Marta se lo ha currado.

Tengo un calor de mover el alioli que no te imaginas.

Con el pincel, nada, las pintamos. Pinta.

Ay, mira qué bien. Toma ya.

La vamos a gratinar. ¿Lo voy haciendo?

Sí. Lo puedo ir haciendo.

Es una receta muy fácil y con un resultado increíble.

Tiene que llevar, ¿eh? Tiene que llevar bastante.

Es fácil para hacerla en casa cuando está bien de precio,

que la coges ahí que está superbién.

Es algo que hacemos en casa.

La verdad, es que la hacemos más con alioli normal.

Tienen una pinta las cigalas, me encanta, ¿eh? De verdad.

Además, tú te habrás puesto morada comiendo marisquete.

Te voy a decir, a ver, realmente,

cuando estuvimos haciendo «Buen camino» de TVE.

Sí. Haciendo el camino de Santiago.

Chulísimo, ¿eh? Gracias.

Chulísimo. Es muy bonito ese programa.

Comíamos, pero no tanto marisco, ¿sabes qué comíamos mucho?

¿Qué? Patatas.

Es que tienen muchas en Galicia. Claro.

La patata gallega es espectacular. Tienen mucha y comía mucha,

y muchas veces le decía al equipo «decidme que no coma más»,

más que nada porque me casaba y quería entrar en el vestido.

¡Ostras! Entonces, eso era complicado.

Ya está, ¿verdad? Sí. Ahora, las ponemos al horno.

Al horno con el grill a tope.

Es, simplemente, para gratinar

y que haga una cocción muy respetuosa.

Exactamente. Vamos a hacer un truco.

Vamos a hacer un truco con una bandeja que se ha quemado un poco.

Lo hacemos en casa para no poner productos químicos,

que no nos gusta porque, luego, pones comida.

Utilizamos bicarbonato, zumo de limón y sal.

Es lo que vamos a poner. ¿Para limpiar la bandeja?

Fijaos. Para limpiarla.

Os voy a decir una cosa, yo lo uso para limpiar el horno.

¿Ves? De verdad.

Es lo mismo. Vamos a poner: Enséñanos, a ver cómo se hace.

¿Lo quieres hacer tú? Venga. Sí.

Vale, bicarbonato... El orden, no sé, cómo lo hacéis.

Sal, bicarbonato. ¿Lo tiras ahí o lo mezclas?

Lo mezclo, pero no sé cómo lo hacéis.

Como tú quieras, como tú nos digas. Me da igual.

Tú como lo haces tú, porque como no lo hemos hecho.

Si coges un bol de cristal, se va a transparentar.

No, hombre, no, Sergio. Vale... yo creía que era mejor...

A ver, venga. Primero, zumo de limón.

Yo pongo el zumo. Creo que el orden da igual.

Sí, da igual. Más o menos.

No, era para que se viera. Cambiamos el bol.

Para que se vea. No, es mi hermano, que no...

Vale, yo te ayudo. A ver.

Ponemos el zumo de limón. ¿Has visto lo pesado que es?

Uy, que se me cae. Pero ¿por qué?

Es un poco pesado. Discutís mucho, ¿no?

No, no. No, hay buen rollo.

¿Hay buen rollo? Nos llevamos bien.

Hay buen rollo. Luego nos vemos. ¿Sí?

Mi pregunta es: ¿después de trabajar os seguís viendo?

Pues no hay más remedio, hija. ¿Sí?

Es una cruz que tenemos. Estoy manchando todo.

Soy muy manazas. Atentos a la pócima mágica.

Yo lo hago a ojo, ¿vale?

Sí. Te sale la vena reportera a tope.

Sí, ya lo sé. ¡Mira, mira!

Hago así y lo tiro rápido. Acción-reacción.

Mirad cómo hierve. Debería haberle puesto más.

Bueno, está bien. Le falta más zumito de limón,

para que haga la reacción. Coge el limón y tira en la bandeja.

Hacemos así. ¿Veis que con el ácido del limón

el bicarbonato reacciona y la sal rasca el fondo de la bandeja?

Ahora, lo dejamos ahí y ya está. Las cigalas que no se quemen.

Vale, ya las tenemos, ¿eh?

¿Ya están? Sí.

Tarda poco. Es muy rápido.

Vale, ya está.

Es una cocción. Supertruco de Marta Márquez

para limpiar las bandejas del horno

y el horno que se queda sucio.

Incluso, podría servir para el fondo de la cocina.

También. Se queda sucio, se limpia así.

Ahí está, supertruco. Serio, algo de verde.

¿Esto dónde lo dejo? Algo de verde.

Aquí detrás. ¿Aquí detrás?

Sí, aquí mismo. Venga. Aquí lo dejamos.

¿Qué te gusta de hierba? A ver, tenemos aquí.

Me gusta... Esto es hinojo.

Sí. Esto es planta de curry;

esto, no sé si lo conoces, es melisa.

Ah, sí, claro, para las infusiones y eso.

Fresca, tiene toque cítrico. Qué buena.

Salvia, que la conoces, ¿no? Sí, también.

Demasiado fuerte. Perejil,

tomillo-limón, cebollino, orégano o tomillo normal.

¿Qué te combina más para la cigala?

La melisa. Venga, melisa.

Tiene ese toque cítrico. Vamos a cortar en juliana y ya.

Un poquito de melisa y fijaos qué plato más simple

y tan bueno. Hay que poner los ajos al horno, pero bueno...

Es muy fácil y muy bueno.

¿Ves? Esto está chupado.

Tiramos un poco de melisa... ¡Vaya pinta tiene!

Madre mía, qué bien huele. Sí, huele bien.

Vamos con el arroz.

Aquí están las cigalas y vamos a hacer...

Rey o reina de los mares de Galicia o de las rías de Galicia,

que es el buey de mar.

Aquí está. Señoras y señores, el súper buey de mar.

¿Probaste el buey de mar? No me dio tiempo.

No me lo puedo creer. Lo probaras.

¿Sabes que en contra de lo que pensemos es uno

de los mariscos más económicos? Quitando el mejillón y alguno.

Es un marisco muy económico.

Vamos allá, ¿no? Sí.

Venga, al ataque. Claro. ¿Qué hacemos?

Lo hemos hecho hervido, vaciado, limpio... patatín, patatán,

pero nunca lo hemos hecho en arroz.

Vamos a hacer un arroz fácil y buenísimo.

Voy a picar la cebolla mientras lo limpiáis.

Lo primero que hacemos es sacar las patas.

Para esto hay que hacer... ¡Uy, madre mía!

(Risas) Me voy a ir para allá, yo creo.

Se me ha escapado. Javier, Javier...

A ver. Sacamos las patas lo primero.

Sí. Es cuestión de fuerza

o con unas tijeras, también podría ser.

Claro. Pero, bueno, lo hago así.

Lo haces con la mano porque es más práctico.

Sí, lo mejor son las manos.

Luego, lo que hacemos con una cuchara

es sacar la parte de arriba, el caparazón.

Me voy a apartar que me da miedo. Esto salpica un poco, ¿no?

No, no. ¿No?

Bueno, con una cuchara cocido sale mucho mejor,

pero así cuesta un poco más.

Peor bueno, es abrir un poco y sacar la concha.

Ya está. Y sale.

Ya lo tenemos. Ya tenemos lo que es la cabeza,

que es lo que queremos. Ahora, hay que quitarle

las agallas, que no nos interesa, y lo cortaremos.

Y, ahora, tú con una cuchara vas a recuperar el interior.

Le voy dando, ¿no? Exactamente. Te doy un recipiente.

Vale. Para presentar platos, sirve,

el caparazón. Todo eso lo metes aquí.

Esto nos interesa mucho porque es el coral.

¿Ves? Ahí está. Todo esto lo voy sacando, ¿no?

Todo, todo, ¿no? Sí, sí.

Sí, sí. Vale, vale, pongo todo.

El pulpo sí que lo probaste, ¿no?

El pulpo lo probé. ¿Qué tal?

Buenísimo. Me encanta el pulpo.

Bueno, nos encanta. A mí, también, me gusta mucho.

El pulpo en Galicia es maravilloso.

Sí. La verdad.

Bueno, aquí tenemos la cabeza, lo que hago es cortarla;

cortarla así.

En trozos.

Y lo ponemos aquí en el plato. El agüita sí, ¿no?

Todo eso es buenísimo. Sí, todo eso es, vamos.

Luego, aquí el cuerpo,

evidentemente, nos dará carne y sabor.

Ya lo puedes marcar, Javier. Sí, sí, sí.

Marta, yo tengo muchas ganas de hacer el Camino de Santiago

y es verdad, yo sería un "biciclino" porque

yo el hacer el Camino a Santiago nos gustaría hacerlo en bicicleta,

pero no tenemos tiempo. Claro.

Y hay una modalidad que oí llamada "biciclinos",

que hacen el camino en bici.

Exacto. ¿En qué parte del Camino

te quedas tú o cuál es la experiencia

más gratificante que te llevaste del Camino de Santiago?

Pues, mira, lo que más me ha gustado una vez que pasó

todo y, sobre todo allí, es la energía que te da el Camino.

Es espectacular, pero es que esto me lo contaron

antes de hacer el Camino y decía: "Tampoco eso será...".

Pues, realmente, mira, me cuesta mucho madrugar, ¿vale?

Me cuesta mucho, soy más de por la tarde.

Trasnochar. Trasnochar, claro.

Y es verdad que allí no me costaba madrugar,

me daba igual, estaba con mucha energía.

Sí, es muy bonito el amanecer y es eso que te contagias

de la buena energía de la gente que hace el Camino.

Qué chulo. Y de todo, del paisaje

y de todo Galicia. La verdad, es una maravilla.

Yo que conste que lo haremos, lo haremos, no sé cuándo,

pero lo vamos a hacer. Está bien ir con mi hermano

en bici, pero siempre le tengo que esperar

porque, claro, uno pues tiene

más forma y nada, pero por lo demás, bien.

¿No dices nada? Yo paso, yo lo demuestro andando.

No, en bici. En bici, exacto, eso.

Andando te quedas atrás.

Bueno, vamos a marcar el buey de mar.

Marcamos las patas, habéis visto que rompí las patas

porque, evidentemente, luego será más fácil para comer.

Y, ahora, marcamos aquí, marcar y retirar

y, después haremos el sofrito. Qué rico.

Mira, Marta, no le iba a poner patata, pero como hablamos

del cachelo, de la patata.

Qué bien. Esto te lo está dedicando,

eh, Sergio, te lo está dedicando

porque, en principio era diferente, pero...

Sí, cambiamos la receta, pero, bueno, escuchando,

que eso es muy bonito a Marta

y los gustos de la persona porque, luego, claro,

ahora, yo tengo una duda, este arroz lleva, marcamos primero

el buey de mar, pero lleva tomate.

Lleva un sofrito de ajo con cebolla, pimiento verde

y tomate muy reducido, o sea, que, luego, ya casi

desaparece, pero es el fondo del sofrito, le da sabor.

Claro. ¿Te lo puedes comer o no?

Si es poquito, poca cantidad, lo tolero bien.

Venga, pues ponemos poco, lo haremos así.

Oye, Marta, te hemos visto hacer de todo, de todo un poco

y no tienes miedo, se lanza al campo.

Toma aquí la patata.

O a pescar o a labrar o lo que haga falta.

Sí, eso de que no tengo miedos, sí que tengo, lo que pasa

que trabajando me atrevo más. Pues no se ve, no se ve.

Como a cocinar, me atrevo más.

Oye, y, por ejemplo, que fuiste por muchos sitios

a ver esos trabajos, bueno, de artesanía o de toda la vida

que hace la gente en los pueblos,

qué trabajo te gustó o te impactó más.

Pues, mira, te hablaré de una cosa reciente que me asombré

mucho, estuve Asturias con los bateadores de oro.

Que es gente que va al río con la batea, sí,

y hay mucha gente, nuevas generaciones

que aún mantienen esta tradición. ¿Y sale algo?

¿Que si sale? Claro, me regalaron un poquito de oro.

Pues eso es la leche. Es increíble, iban al río,

cogían la batea, movían y salían pepitas de oro.

¿Cualquiera puede ir allí? Voy allí, cojo una batea...

Sí, tiene su truco, se mueve de una manera, ¿sabes?

Me suena a la peli del oeste, del oeste que están ahí.

Pero sí, sí, es real y me sorprendió muchísimo.

Pero, bueno, todos los oficios son maravillosos, hay muchos

que se están perdiendo que no deberían, pero también.

Bueno, y has tenido una etapa también de actriz.

Sí, claro. Qué guay.

Hago de todo un poco. Vas tirando.

¿Más cine o teatro?

No, bueno, teatro hice muy poquito, más pequeños cameos en series.

Ah, en series. Claro.

De tele, es más tele. Sí, pero, vamos,

me he dedicado más, bueno, a ser reportera, a presentar.

¿Y qué te mola más por ejemplo, presentar un programa

o hacer una obra de teatro?

Presentar un programa. ¿Ah, sí?

Sí, porque no tengo que interpretar

al final, soy más yo, entonces me gusta más.

Aunque lo otro también me divierte, todo es divertido

al final, pero, bueno, presentar más.

Vale, no, muy bien.

Al tanto, tengo un poquito de azafrán,

de antes. De antes, claro.

Pues, oye, le pongo un poquito y, Sergio, va, el arroz.

Lo tengo aquí. Y a darle caña.

Tengo el tomate, ¿le pusiste el tomate?

No, el tomate aún no. Bueno.

Le vamos a poner muy poco tomate

porque ya le vamos a poner muy poco tomate.

Toma y una gotita de vino blanco, no lo puedo evitar.

Vale, pon el vino. El vino sí te gusta, ¿no?

Sí, claro, mucho.

Un poquito de vino blanco, a nosotros también.

Venga, y ahora ya un poquito de tomate.

Se extiende.

Qué bien empieza a oler ya esto. Sí.

Madre mía. Cuatro cosillas,

es un arroz muy simple.

Es un arroz de estos que... Como decíamos,

¿qué te queda, qué te gustaría más hacer?

Pongo el arroz. ¿O tienes algo?

Pues no lo sé, la verdad, qué me gustaría hacer,

pues todo al final. Muchas cosas, ¿no?

Claro, es que es una pregunta difícil de responder.

Sí, es verdad. es verdad. Sí.

Pues todo, ¿no? Nunca se aprende todo,

siempre hay que querer aprender

y hacer cosas. Hacer cosas, evidentemente.

Vamos a poner ahora ya

el buey de mar que lo ponemos dentro.

Ha roto un poco las pinzas, Javi. Sí, lo he hecho yo todo.

(Risas)

Bueno, tampoco es eso.

Vale, y tenemos...

El coral que todo esto le dará una potencia

de sabor, imaginaos que aquí está concentrado el mar de Galicia.

Todo el coral, eso es buenísimo,

hay que guardarlo.

Y ahora, ponemos el caldo de pescado ponlo tú.

¿Quién yo? Pon cinco cucharones, sí.

¿Lo voy poniendo? Exacto.

Espérate que yo también soy un poco desastre,

pongo la mesa y lo tiro todo.

Mira, acercamos aquí y ya. Perfecto.

Oh.

Cinco cucharones, ¿no?

Bueno, un poco más.

Vale, me vais diciendo, eh.

Cinco, tírale uno más y creo que ya está.

¿Otro más? Y dejamos que se cueza y volvemos.

18 minutos. Exactamente.

Cocción chin chan y, luego...

A comer. Hay hambre, ¿no?

Hombre, claro. Yo, también.

18 minutos pasaron, ya tenemos el arroz,

está espectacular, huele de miedo la cocina,

lo probamos de sal, ¿quieres probarlo otra vez?

Claro. Se puede decir que sería

un arroz meloso. Sí, porque lleva algo de caldo

que es como está bien.

Sopla que estará calentito. Quema, eh.

A ver.

Ya. Cómo me gusta esto, como mi mami

cuando era pequeña.

Hum. Está bueno, eh.

Qué tal. Maravilloso.

Ha cogido toda la esencia y ahora le pondré...

Espectacular. Haremos una cosa, tú, perejil,

yo, pimienta que enseñaré un truco con la pimienta, mirad.

Cuando no tenéis, como se ha hecho de siempre,

esto se llama miñonet.

Yo me acuerdo que en los restaurantes,

es una palabra francesa, pero para moler la pimienta

cuando no teníamos molinillo...

Bueno, cuando no la quieres tan fina.

O no la quieres tan fina, coges en una tabla o donde sea,

hacías así, que le pondremos un poco

que sabéis que es muy buena para...

¿Bien, todo bien? Para...

De la... ¿tienes algo en la boca, no?

Muy bien, claro, un trozo de perejil.

(RÍEN)

A ver. A ver, cuéntanos esta historia

porque sé que hay algo ahí.

Yo creo que lo vio hasta el público.

Yo he flipado, ¿tiene algo ahí o no?

Un trocito de perejil porque yo una vez

hice una prueba porque siempre

que la gente tiene algo entre los dientes

nadie dice nada, ¿por qué no dicen nada?

Se hacen el longui, es verdad que tienes algo ahí

y miras y te hace...

Pero dímelo, dímelo porque, claro, se ve muchísimo.

¿Y no te lo decían? Claro, hice una prueba,

me pongo perejil en los dientes, salgo a la calle

y voy a ver si la gente diciéndole que tengo

una entrevista de trabajo, me dice si llevo perejil

entre los dientes o no.

Pues había gente que no lo decía.

Claro, les daría vergüenza. Me decían la dirección y hala.

¿Tú te crees? Ostras.

Se tiene que decir siempre.

No sabía si decírtelo.

No, es que, a veces, tú te has callado,

te has callado y quien lo dijo fui yo.

Pon aquí el arroz, Javier, que lo terminamos aquí.

Tengo la pimienta en la mano que además es muy sana, muy buena

para la circulación y para millones de cosas.

Entonces yo... ¿Millones? Qué fuerte.

Millones, le pongo pimienta, yo soy de pimienta,

espero que os guste. Me encanta.

Pues ya estamos bien, picaré un poco de perejil.

Eso lo probaré yo, me pondré un día algo ahí

entre los dientes así y hablaré con la gente

a ver si me dicen algo.

Haz la prueba, verás como no te lo dicen.

Está bien. ¿Se lo dirías a tu hermano

si tuviera algo? A mi hermano y, de verdad,

si veo a alguien. Entre nosotros hay mucha confianza.

Yo se lo diría. Eso está bien.

Le pongo un poco de perejil, toma, dale el toque maestro.

Un poco de aceite de oliva. ¿Quién, yo?

Claro, los honores, los honores.

Perfecto, perfecto. Qué arte, Dios mío.

Ha sido increíble.

Unas cigalas con alioli nunca visto en televisión todavía.

Y un arroz de buey de mar impresionante, buenísimo.

Bueno, hoy te toca a ti despedir el programa.

Primero, gracias por venir al programa.

A vosotros, me lo pasé muy bien y se me hizo muy corto.

Bien, qué alegría. Vuelve cuando quieras

y a ellos porque nos ven todos los días.

Como siempre decimos: Siempre hay

un buen motivo para cocinar.

Correcto, nos vemos en el próximo programa.

Adiós. ¡Viva!

  • Cigalas con allioli y arroz con buey de mar

Torres en la cocina - Cigalas con allioli y arroz con buey de mar

04 abr 2018

La presentadora Marta Márquez ayuda a Sergio y Javier en la preparación de una deliciosas cigalas con allioli y de un arroz con buey de mar lleno de sabor.

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