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Para todos los públicos Torres en la cocina - Arroz con setas y buñuelos de horchata - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Aplausos)

Bienvenidos a todos, hoy hacemos un homenaje

con dos platazos a la Comunidad Valenciana.

Sí, señor, sí, señor, vamos a hacer un superarroz de cuchara

y después, unos buñuelos de horchata.

Exactamente, pero con toque Torres. Ya sabéis, amigos valencianos,

que tenemos nosotros mitad de nuestra sangre es valenciana

porque nuestro padre es de allí.

Hola, papá, hola, papá. Conocemos bien esa cocina,

nos encanta, pero haremos un arroz con toque Torres.

Venga, qué tenemos, Javier. Las carnacas.

Vamos a hacer un arroz de aquellos de memoria,

de recuerdo, de aquellos de que te los comes

y no te olvidas jamás y menos en esta época.

Exactamente. ¿Qué tenemos?

No lo olvidaréis. Tenemos un poco

de costilla de cerdo,

tenemos pichón, tenemos conejo.

Ponerle pollo, no pasa nada, pero pichón queda bien.

Y tenemos el hígado del conejo que lo aprovecharemos

Claro que lo aprovechamos, claro, que lo primero

que voy a hacer, bueno, limpiemos el pichón.

Primero, vete abriendo el pichón.

Sí, chef.

Vete abriendo el pichón. Primero, qué hacemos,

recuperamos las pechugas porque las pechugas

las vamos a marcar, pero luego, las vamos a cocer

de otra manera, ¿por qué? Porque la pechuga necesita

otra cocción, necesita menos cocción.

Exactamente. Aquí tenemos un pichón precioso.

Y también hay otras aves, está la perdiz.

Uh, la perdiz, ahora mismo es época de perdiz.

Son carnes que les va muy bien al arroz que salimos del tópico

del pollo, conejo y costilla

y ponemos algo ya, un ingrediente más poderoso.

Y ya veréis, este arroz tiene otro toque no hemos hecho

nunca aquí, nunca lo hemos hecho.

Ah, ah. Así que no perdáis detalle.

Vamos allá. Espera, Sergio, que te doy la carne

y ya está, mira. Sí, pero doro el hígado.

Vale. Tenemos el hígado del conejo

que a nosotros nos va muy bien para potenciar el sabor,

para darle sabor y lo que voy a hacer es dorarlo.

Lo ponemos aquí dentro y lo doramos.

Primero, primer paso, no perdáis detalle, aquí tampoco.

Tenemos aquí nuestro público de hoy.

Vale, y un poquito de sal y pimienta.

Carcasa para el caldo, eso sí.

Bueno, que ahora tenemos un caldo hecho

porque le vamos a poner caldo de ave.

Pero bueno, ya sabéis que es opcional y nosotros tenemos

una amiga en Valencia que los hace siempre con agua

y le quedan muy buenos, pero a nosotros...

pues nos gusta ese toque,

somos de el fondo es la base y la base es el fondo

y no lo podemos evitar.

Quien lo quiera hacer con agua tampoco le saldrá mal.

Doramos por un lado el hígado y por otro, las pechugas

que las vamos a marcar.

Ya sabéis, marcar, pam, pam y retirar.

Y estas las pondremos al final para que no se nos pase de cocción.

Y conejo cortado, pero no mucho.

Que esté a trozos,

que es lo bueno. Qué bueno recuerdos

tenemos de Valencia, cuando éramos pequeños

que pasábamos tanto tiempo en Gandía y en Valencia.

Y, sobre todo, por la Albufera. Yo me acuerdo en la Albufera.

Donde se grabó... "Cañas y barro".

Correcto. Más rápido que tú.

Nos lo decían nuestros padres: "Aquí se grabó, íbamos con la barca

por el río y los peces se metían dentro de la barca".

Saltaban. Sí, sí.

Qué guay, bueno, la carcasa ya la tenemos, pues tenemos

el caldo, yo lo pongo dentro, cocina de aprovechamiento.

Es un caldo de pollo, como siempre, tenemos la base,

y reforzamos con la carcasa.

Aquí, en este caso, en crudo ya.

Ya veis, este arroz lo haremos, totalmente, diferente.

Y como es un arroz caldoso, le vamos a poner

el ingrediente maldito en Valencia para los arroces, cebolla.

Bueno, pero... eh.

En caldoso, vosotros le ponéis, valencianos.

Para los secos, digo. En caldoso, ¿verdad que le ponéis

y no pasa nada? Ahí, sí, en seco, no.

No estoy tan seguro, dame el mortero, Javi.

Dame el mortero.

¿O no le ponéis?

No lo sé.

Bueno, al caldoso, eso déjalo ahí, apártalo, luego ya...

Vale, hemos dorado el hígado y vamos a dorar las pechugas.

Bueno, ya están doradas, es, simplemente, marcar.

Después ya las terminaremos de cocción.

Bueno, fijaos.

Qué bonito. Qué bonito, qué bueno.

Bueno, y tenemos varios ingredientes que van aquí de lujo.

Cortaste más el conejo. Sí, un poco más.

Vale, ahora cogemos y cortamos,

ay, y doramos el resto de las carnes.

Y vamos a dorar bien, eh.

Ahora cojo aquí.

Un poco de sal y pimienta.

Este es el arroz.

Y rustir bien las carnes, o sea, dorarlas bien

es uno de los puntos que hacemos, normalmente,

cuando hacemos la paella que, últimamente, nos curramos

unas paellas de leña cuando vamos a ver a nuestro padre

que son espectaculares.

Importante.

Hola, papá.

Que tiene ahí una brasa magnífica y además, bueno,

cuando nos deja hacerlo porque, normalmente...

No, no, encima lo hace y te marca.

(SE QUEJA) ¡El fuego! ¡Que no está nivelada!

¡Que no sé qué!

Pero bueno, va bien. Vale, voy con la cebolla.

Venga, cebolla. Una cebolla.

Al arroz meloso en contra del seco sí le va bien la cebolla.

Le damos un poco de caña al fuego para que rusta bien esto,

para que esté potente. Qué buena gastronomía

hay en Valencia, qué buenos productos

y qué buenos amigos que cocinan también por allí.

O sea, que de vez en cuando hacemos un salto por allí y...

y, la verdad, es que es buenísimo.

Ya verás, lo notarás cuando esté en la cazuela.

Es diabólica esa cebolla, ya lo noto.

Pues no debería. Dicen que mojándola un poco

debajo del grifo si es muy fuerte, que pierde la fuerza.

El forzor, ¿no?

Pierde el forzor.

Él lo dice así. Estás gracioso hoy.

Vale. Bueno, mirad

cómo se empieza a agarrar.

(Se fríe el conejo)

Está ahí... Importante, rustir.

Superarroz, eh, vais a ver.

A ver, aparta un momento.

Eh, chaval. Vale, ponemos la cebolla.

Ahora sí ya la ponemos y rehogamos bien.

No te pases de cebolla. ¿Dejo dos granitos?

¿Dejo dos granitos en la mesa?

Siempre está, no sé por qué tiene esa manía tan rara

que, o sea, deja miserias.

El equilibrio. No influye, al contrario.

La medida yo la tengo aquí.

¿Pero vas a dejar dos trocitos de cebolla en la mesa?

Pues por dos trocitos se me estropea el arroz.

Vale, ya tenemos aquí, alguna hierba aromática

le hace falta, creo que este arroz

que ya se ve más de montaña, de campo.

Rupestre, campestre, le pondremos un poco de tomillo

o romillo, como quieras.

Romero es romero y tomillo, pero en este caso solo tomillo.

Fijaos qué le vamos a poner al final que se lo pondremos luego.

Oh, oh. A esto le llamamos nosotros

pelotas de tenis porque las tiras al suelo

y está tan duro que rebota.

Esto está increíble. Buenísimo.

Esto son unos boletus

impre... ah.

Impresionante, buenísimo.

También vamos ahora hacia la época de las setas,

de todo este... bueno, que esto ya hace tiempo

que tenemos, pero que nos va bien,

o sea, que nos integrará aquí un aroma a seta al final, eh.

Y toque aún no se lo hemos dado.

Ahora veréis. Vale, tenemos tomate,

que fijaos qué tomate, parece que sea

mirad qué color, el color del tomate.

Decíamos que parecía un poco remolacha,

es tomate maduro que teníamos tan maduro, tan maduro...

Y tan bueno. Tan bueno, tan bueno

que parece remolacha.

Qué color, eh, increíble. Qué color y qué sabor.

Esto es tomate. Es tomate natural rallado.

Bueno, lo hemos triturado y lo hemos colado

para que no tenga la piel y ya está.

Y después tenemos algo de judía verde.

Bueno, fijaos que ya la cebolla está bien rehogada,

las carnes bien rustidas.

Esto ya pinta... pinta de nivel.

No le vamos a poner pimentón porque el tomate tiene

una pintorra ya espectacular.

Y, a veces, no hace falta tampoco. Esto es menos es mucho más.

Exactamente. Es que el pichón le aporta

mucho sabor también es una carne que tiene sabor.

Tomate, tomate natural.

Por lo menos nosotros siempre lo hacemos

con tomate natural y aquí lo que vamos a hacer es,

o a no ser que tengamos un sofrito por ahí hecho casero nuestro

de aquel que está impresionante,

que también puede ser.

Y ahora, sobre todo, sofreír bien el tomate,

hay que reducir, reducir, sacar bien los azúcares,

o sea, que quede bien, bien concentrado

porque esto es la base del arroz.

Esto es lo que luego nos va a dar, aportar todo el sabor.

Bueno, pintorra, ¿no? Bueno, pintorra, bueno,

espectacular y huele hasta bien el tomate.

Fijaos el sofrito cómo se oscurece y ya tiene una pinta espectacular,

ahora lo que haremos es poner el caldo, no el arroz

como hacemos, normalmente,

lo vamos a cambiar esta receta porque es arroz caldoso,

entonces el arroz va después. Admite que sea después,

no hay que cerrar el grano.

Es caldoso, además, de carne, normalmente, lo que hacemos,

y si lo hacéis con agua, nosotros ahora ponemos caldo,

pero, normalmente, si lo haces con agua, lo que haces es poner

el agua, dejar cocinar un poco, hacer el caldo y luego...

Tranquilo, tío, tranquilo.

Puedes hacerlo. Que va bien el arroz.

Te escuchamos, igualmente, pero puedes hacerlo.

Porque está sofriendo, está sufriendo y eso me mola.

Venga, ahora sí ya ponemos el caldo y si fuera agua lo tendríais

que cocinar ahora 20 minutos, 15-20 minutos.

20 minutos mejor, que cocinara bien,

que cogiera el sabor y...

y ya está. Y fijaos qué bonito

porque el arroz, es verdad que cada arroz tiene una...

tiene una personalidad, tiene un sabor,

el arroz es que es un mundo,

un mundo apasionante.

Y recordad siempre, el arroz caldoso...

bastante más caldo, porque luego es de cuchara,

pero tiene que reducir.

Y al final nos tiene que quedar con caldo.

Entonces, más caldo.

Que yo pondría el arroz, ¿eh?

Que sí, si está con caldo. Lo podemos poner.

Venga. A ver cómo está de sal.

es lo que le tiene que dar la sal al...

Y ya sabéis que si no la pilla al principio...

durante y después ya no la pilla.

Pero le has puesto...

¡Buah!

¿Qué?

¿Vamos o no? Sí, échale.

Vale. Espera, a ver cuánto le pones.

Este es un puñado.

Sí, un puñado generoso.

Venga, uno. Un puñado.

Métele tres. Dos y el regalo. Dos.

Y uno más. Ya está, venga. Y tres.

Venga, vale. Vale.

Venga, ahora esto irá cocinando aquí.

Y bueno, ahora vamos a ir con el toque de magia.

Vamos con la picada. Vamos allá.

Le voy a poner un cucharón más de caldo.

Yo porque lo tengo a ojo.

Pero si no las proporciones os las damos en la web.

Y es importante las proporciones

para hacer arroz caldoso, que no tiene nada que ver

con un meloso y que luego menos todavía con uno seco.

A ver, Sergio. Venga, vamos allá.

Truco del azafrán. Venga, vamos.

Para ponerlo aquí en la picada.

Vamos a hacer una súper picada con el hígado,

el hígado del conejo que hemos marcado.

Que está aquí.

Viva el mortero.

Y lo que vamos a hacer le vamos a poner el azafrán.

¿Pero qué hay que hacer con el azafrán

para que realmente se exprese?

El azafrán es de este año, es fresco.

O sea, las hebras están frescas.

Entonces lo que vamos a hacer es cogerlas...

Que es lo mejor que te puede pasar,

que sea cuanto más fresco mejor.

Es coger el azafrán y lo que vamos a hacer

es con un cucharón, que es como nos enseñaron...

Hay varias fórmulas que os vamos a enseñar.

¿Pero por qué lo tuestas?

Porque expresa más el sabor.

Como tú dices. Eso es importante.

Entonces es cuando realmente coge potencia,

se duplica el sabor, y la potencia y el color.

¿Pero por qué hablas así? Porque es que me emociono.

Vale, bueno. Y es tan importante

que hay que explicarlo eso.

No dorar, si se quema el azafrán...

mal.

Secar. Exacto, hay que secarlo.

Que esté bien tostado un poco. Y hay varias fórmulas.

Esta: cucharón y encima del fuego un poco.

Y es calentar simplemente. Ya está.

Y patapám. ¿Cuál es la otra?

La otra es coger un papel de aluminio.

Ponemos y hacemos un saquito. Ponemos en azafrán en medio.

Yo esto lo he visto, ¿eh? A ver si me sale,

porque yo lo he visto hacer a veces pero lo voy a hacer.

Y lo hacemos un paquetito.

Fijaros. Y ahora voy allí al fuego, que lo tengo aquí.

Bueno, allí al... Vámonos.

Y hago aquí, y hago así.

Y lo pillo aquí y en la misma cazuela lo dejo así.

Y con el calor de la olla...

Se va secando. Se me va secando.

Y cuando quiero utilizarlo lo saco de aquí,

lo pongo ahí, o lo pongo en el arroz.

Nos dará más color, nos hará más aroma

y nos dará más sabor.

¿Aquí lo hacéis vosotros? ¿Tostáis el azafrán o no?

No. No.

¿Lo tostaréis a partir de ahora?

Sí, por supuesto. -Siempre.

Fantástico. Yo pondría la judía verde

para que también se cocine bien.

Bueno, ahora la pondremos. Espérate un momento

que le dé un primer toque al arroz.

Porque es bueno que la verdura tampoco no se pase.

Vale. O sea, que quede cocida.

Ahora el diente de ajo te falta.

Tenemos el hígado, el azafrán tostado,

que es cuando está mejor.

Y ahora vamos machacando.

Y le vamos a poner el diente de ajo aquí dentro.

Sí, eso sí. Pero vamos a hacer algo

que nunca hemos hecho antes.

Es un primicia también. Estamos llenos de primicias.

Es un primicia del mundo mundial.

Y de las galaxias siderales. Toma, pon ahí.

Esto ni... vamos. Lo que vais a ver ahora...

Es diferente, es toque Torres.

Vale, ya lo tenemos. Vale, venga.

Bien bien fino. Fijaros cómo está.

Súper fino.

Entonces ahora diluimos un poquito...

Vaya pinta tiene ya el arroz.

Toma, un poco de caldo de aquí. Con caldo.

Un poquito más.

Y esto va a ser un toque también.

Esto es un potenciador de sabor.

Qué pinta tiene ya el arroz. Es una locura.

Sabes, en la cocina los platos se presienten.

Tú ves cuando una cosa va bien.

Tú intuyes cuando eso va a ser la leche.

Adentro. Va a ser una cosa que dices:

"Ostras, qué platazo." Esto va a ser.

Vale, tío, pero explícalo bien, hombre.

Es que esto era la primicia, esto es lo que...

Claro, normalmente nosotros

la picada la ponemos al final y nunca la cocinamos.

Pues... lo hacemos a nuestra manera esta vez.

Así qué pasa, que va a dar mucho más sabor.

Exactamente. Va a cocinar.

Va a cocinar el ajo también. Y va a quedar muy bueno.

Ahora esperamos. Potenciador.

Mete la judía. Ahora sí. Ya se me olvidaban.

Ahora sí, pero cuando...

Sí, cuando dices tú, ¿no? Exactamente.

Vamos a cocinarlo. Ya lleva un rato,

pero son 18 minutos el arroz.

Y más el caldoso, porque luego

tiene que esperar en mesa e ir sirviendo.

Le queda diez. Arrozako.

Ya lo tenemos apunto.

Vaya arroz que hemos... Increíble.

Mira qué color y no tiene pimentón, no tiene nada.

Es brutal. Bueno, tiene el azafrán.

Si hay que mover el arroz, cuchara de madera y redonda.

Porque así no rompemos el grano.

Que es importante también.

Vamos ahora a darle el toque final.

Tú vas con el pichón.

Pichón, que lo vamos a cortar así,

en trozos más bien grandes.

Porque le vamos a dar una cocción muy pequeña.

Exactamente, ya es con el calor que tiene encima

pues perfecto, ya lo tiene.

¿Y luego qué le vamos a poner? Las setas.

Si os fijáis nosotros las setas siempre las ponemos al final.

Porque la seta aporta más aroma que sabor

si os dais cuenta.

Sabor también le da, pero sobre todo aroma.

Y el aroma si lo hervimos demasiado el aroma se pierde.

Y se vuelve volátil.

Ya decimos, esto es toque final.

Ponemos la seta. Espera.

Y esto ya es que apagaría el fuego y todo.

Ya con el calor se va a hacer.

Hay que cocer un poco la seta, que cruda no...

La pechuga, que sabéis que es para que no quede seca.

Importantísimo.

Madre de Dios. Y ahora queda melosa, jugosa.

Uf, queda espectacular.

Mira, aquí ya preparas los platos

y te sientas a la mesa y bueno, ya está, yo qué sé.

Ah, tengo aquí el azafrán todavía que había dejado.

En la picada ya lo habíamos puesto.

Pero, veis, era una forma de secar el azafrán.

Este como ya tenía, ya le hemos puesto,

también tiene el color del azafrán.

Pongo un poquito de perejil encima.

Vaya pintorra que tiene.

Y vaya arroz.

Homenaje total.

Bueno, homenaje a Valencia. Aunque nosotros ya sabéis

que siempre lo hacemos a nuestro rollo.

Pero el arroz y allí en la Albufera buenos arroces

siempre se comen en Valencia.

Arroces de todo, de caracoles, de verduras.

Es que el arroz es tan versátil.

Pilla arroz. ¿Eh, Sergio?

Pilla arroz. Javier, es caldoso.

Ya, pero con arroz también. ¡Tranquilo, tío!

Es que nos ponemos nerviosos a esta hora.

Sí, y más con este plato.

Entonces coge ahí todo lo que haya.

Así, así, así.

Porque eso tiene que tener carne y...

¿Vale? Vale, ya está.

Venga, ya está, perfecto. Yo quería una pata.

Sí, hay tres patas. Le he metido todas las patas.

Sí, está toda ahí. Ahora un poquito...

pero por poner algo, yo qué sé, de perejil.

Que yo creo que muy poco. Yo un poco más le pondría.

Y homenaje a Valencia. Vaya arroz.

Y ahora... Los buñuelos.

Vamos a por los buñuelos. Vamos a por los buñuelos.

Los buñuelos de aquellos que no se te olvidan en la vida.

Sí, no. Recetón, ¿eh?

Brutales. Ricos... ricos son.

Ya veréis. Sergio.

Primero vamos a hacer la masa. ¿Por qué vamos a hacer la masa?

Porque hay que dejarla fermentar,

hay que dejarla reposar.

Y es tan fácil como juntar los ingredientes.

Exactamente.

Aquí tenemos levadura.

Levadura de panadería. Levadura panadera,

que se encuentra en el supermercado.

Es levadura fresca.

Ponemos un poquito de leche, leche normal.

Leche. Y tú, Sergio, lo deshaces bien.

Bueno, diluirla simplemente.

Es muy fácil, con un tenedor o cucharilla.

Simplemente diluimos. Vale, y por el otro lado.

el resto de leche lo ponemos en el bol.

El azúcar.

Azúcar moreno, ya sabéis que nos gusta mucho más

que el azúcar refinado.

Ponemos un huevo entero.

Que esto es simplemente para que se mezcle mejor.

No es nada más. Ralladura de limón.

Y nada menos. Eso no puede faltar ahí

en unos buñuelos, que le da el toque ese de frescor.

Y aquí no nos cortemos, ¿eh? Que lleve bien.

Dicen que los primeros buñuelos

en España los hicieron los árabes.

Luego hay... Espera, Sergio. Mezclo.

Venga, toma, te meto ya la levadura.

O sea, que la receta del buñuelos es muy antigua.

Tenemos aceite. El buñuelo también...

la masa de buñuelo normalmente lleva aceite.

Esta es una masa top, una masa diez,

una masa espectacular, de verdad.

Aceite de girasol.

Ponemos.

¿Qué pasa? Nada, nada.

Cómo lo vendes, tío. No veas cómo lo vendes.

Es que es brutal. Esta receta es mía.

Es buena. Está bien. Es buena receta. Estoy de acuerdo.

No. Vais a alucinar, de verdad. Es... un espectáculo.

La receta va creciendo en todos los sentidos.

Llega un momento que... Explota.

Podrías ir recogiendo un poco tú también.

Ponme la harina. Vale.

Bueno, la harina la vamos incorporando poco a poco.

Sí. Mezclando hasta que vamos a usar las manos.

Pero, de momento, al principio, pues vamos mezclando.

Vale, Sergio. Puedes ir un poquito más rápido.

No pasaría nada. ¿Eh?

Estoy yendo todo lo rápido que puedo, Javier.

Es que si no... No puedo ir más rápido.

Dale, dale candela, chaval.

(Risas)

Tampoco hacía falta... Por quejarte.

Además, buñuelos se hacen... Yo creo que cada región de España

tiene su buñuelo o su masa parecida particular.

De una manera o de otra, los tiene más o menos igual.

Bueno, igual, no. Cada uno a su manera.

En la época de Cuaresma es cuando se hacen los buñuelos.

Pero todos son buenos durante todo el año.

Espectacular. Ya tiene...

Esto lo tendríamos que dejar una hora.

Una hora tranquilamente, a temperatura ambiente.

Y, entonces, ¿qué pasaría, Sergio? Que ya los tenemos.

Hemos dejado fermentar la masa una hora

y fijaos lo que ha pasado.

Esta es la misma masa que esa, eh. Pero la hemos hecho

hace una hora. Y fijaos. ¡Oh!

¿Qué pasa? Que ha fermentado.

Bueno, pues está ya aireada.

Con lo cual, el sabor es mucho más elegante,

mucho más bueno, porque las levaduras han actuado.

Y eso... increíble.

Vale. ¿Ahora qué hacemos? Cogemos la masa y hacemos...

O mira. Con una cuchara, si queréis.

O con la mano. Como queráis.

Cogemos y hacemos seis bolas.

Toma.

No más grande, eh. Porque esto va a crecer luego.

Fijaos. Bolas así.

Ya está. Lo ponemos.

Vamos a hacer seis. Seis bolitas.

Fijaos que no se engancha, porque como tiene el aceite,

se manipula superbién esta masa.

Ahora hay que hacer una segunda fermentación,

que será el tiempo que tardemos en hacer la crema

con la cual vamos a rellenar.

Una crema de horchata que vamos a hacer.

Que vamos a rellenar este superbuñuelo.

Esta bomba.

Tapamos con un paño. Venga. Dale el tuyo.

Y los dejamos aquí, tranquilamente.

Pero mientras fermenta esta masa, vamos a ir con la crema.

La crema del relleno. Exactamente.

Vale. Una ollita hará falta, Javi.

¿Qué tenemos para el relleno?

Tenemos fécula de maíz.

Tenemos también yemas de huevo.

Horchata, cómo no.

Y, después, un poquito de turrón.

¿Qué? Vaya pintorra, eh.

Turrón de Jijona, cómo no. Como no podía ser de otra manera.

Aquí no vamos a poner azúcar. Nada de azúcar.

¿Por qué? Porque la horchata ya es dulce de por sí

y le vamos a poner el turrón. O sea, que de azúcar, nada.

Perfecto. Horchata, ponemos a calentar.

Espera. Ponme un poco.

Eso es la fécula, para diluir la fécula. Vale.

Vamos calentando la horchata. Explica la crema.

Es una crema muy fácil, que habéis visto aquí mucha veces.

Es, por un lado, calentar la horchata.

Aquí tenemos la fécula con un poquito de horchata

para diluir.

Ya está. Sergio, tú vas a cortar un poquito de turrón.

Lo voy a picar aquí, eh. Sí.

Es como más... Bueno, cortarlo, picarlo.

No tiene gran misterio.

Yo lo pongo aquí y le doy cuatro toques.

Y ya fantástico. Venga. Eso es almendra a tope.

Es pura energía.

Porque es almendra, bueno...

Yemas de huevo. Yemas de huevo. Exactamente.

La fécula de maíz.

Mezclamos un poco.

La fécula.

Que esto, a la hora de la cocción, nos va a ayudar a espesar,

a que no se corte. Es una crema pastelera.

Igual que la yema de huevo, también nos ayuda a espesar.

Es un espesante... Bueno... Es un espesante.

Exactamente. Javier, mueve ahí.

Voy. Luego lo devolvemos a la olla.

Hay que cocinarlo bien. No hay peligro de nada.

Ponemos el turrón. No. Espérate.

El turrón después. El turrón después.

Bueno, ponlo ya, si quieres. Sergio.

Sergio. Ven aquí, Sergio. Que es mi crema. Tranquilo.

Va de listo. Ponedlo todo. Se puede hacer igual.

Hombre. Y ahora, lo cuelas.

Tú... tú tranquilo. Tú sígueme.

Buenísimo, buenísimo. Ahora ponemos aquí.

Lo que vamos a hacer, es espesarlo como una crema pastelera.

Fijaos los toques que le hemos dado de diferenciación.

El turrón y la horchata.

Que me parece espectacular, vamos.

Es una crema increíble, superbuena.

Es rica, de aquellas sabrosas, de aquellas buenas.

Se podría colar después, pero también es buena...

Como queráis. Sí. Colar o no colar.

Porque, luego, el buñuelo va relleno de esta crema.

Veis que ya está empezando a calentar.

Y cuando empieza a calentar, empieza a espesar, a coger cuerpo.

Eso es bueno, no parar de remover,

porque si paras, se te engancha, se te quema.

O sea, que aquí hay que estar atentos.

Cuando empieza a hervir, ya está. Ya lo puedes quitar.

Venga. Ahora tenemos... Los pasos.

Tenemos el buñuelo fermentando. Vamos a dejar enfriar la crema

y le damos el golpe final, que es la bomba.

De verdad que no os lo podéis perder.

¡Oh!

Mirad. Ha pasado media hora. ¡Tachán!

Exactamente. Ya han subido. Ya se nota.

Ya están más... Es cuando quedan lisos.

Que quedan... No pesan, porque son superágiles.

Vamos a hacer, venga, ahora, el aceite. Aceite bien caliente.

Aceite de oliva suave.

Exactamente. Con cuidado de no quemarse,

los dejamos. Dale caña al aceite. Ya tiene caña.

Venga ahí. Ahí va.

Y ahora todavía se inflarán un poco más. Ya lo veis.

Y hay que moverlo, eh. Madre mía.

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Yo voy con esto.

Venga. Yo voy con la crema, que la tengo aquí.

La crema ya la tengo fría.

Sergio, mira, mira. Mira cómo crecen.

Le he puesto un papel film para que no se nos seque.

Y la crema está ahora espectacular. Está buenísima.

La voy a poner en una manga.

Y ya para rellenar. Pero esto no es todo.

No, no, no. Aún hay más, señores y señoras.

Fijaos que parecen... No sé. Son preciosas.

Mirad esta.

(SILBA) Qué perfección, eh.

Es una bola. Es perfecto.

Es como pelota de golf. Ese dorado.

Que ya lo ves y dices: ¡Uf! Me lanzo, pero vamos...

Vale. ¿Tienes preparado el artefacto?

Todo, todo. Lo tengo todo. Lo tengo cargado.

¿Qué es? Anís. Tenemos anís.

Bueno, este es un gadget de estos que tenemos aquí.

Le damos caña. Y luego, esto pulveriza el anís.

Que puede ser con la botella, un buen chorro encima.

Sí. Pero esto le va muy bien. Ya veréis.

Esto es... Veis que doro, eh.

Que no tengo miedo. Que estoy dorando bien.

Pero ahora, ya está. Lo saco.

Perfecto. Hay que cocinarlos bien.

Ese dorado es bueno. Tiene huevo.

Apaga el fuego. Ahora aquí ya... Escuchad, eh.

El anís.

Vale, vale, vale. ¡Oh! Que lleve anís.

No pasa nada. Ahora lleva el anís.

Ahora lo rellenamos con la crema.

Y hay que rellenarlo bien.

Está... vamos. Se le sale y todo.

Y los ponemos boca abajo para que no...

¡Madre de Dios! Bueno, tampoco te pases.

Yo os digo que es algo emocionante,

porque te lo comes y alucinas.

Ahora les vamos a dar la vuelta

para que no se vea el relleno. Eso sí.

Ahora ya azúcar glass. Y a poner en el plato.

Déjalo ahí. Es muy bonito ese plato.

¿Sí? Sí, sí. Manchar ahí tres platos.

Sí. Lo merece. Ya lo verás. Pon. Venga, va.

Ponlo aquí. No. Pon el azúcar.

A tope.

Ahora, bien de azúcar glass.

Y ahora, para que quede bien limpio,

los ponemos en el plato.

Buñuelos de... vamos, de lujo, de horchata.

Los tenéis que probar, eh. Esto es espectacular.

Arrozaco y superbuñuelos. Homenaje a Valencia.

Supermenú completo. Es una tierra

que queremos un montón. Y a los demás, también.

Siempre hay un buen motivo

para cocinar. Gracias por estar ahí.

Hasta el próximo programa. Que vaya bien.

Tengo muchas ganas de comerme un buñuelo.

  • Arroz con setas y buñuelos de horchata

Torres en la cocina - Arroz con setas y buñuelos de horchata

09 oct 2017

Hoy los Torres preparan un arroz con pollo y setas y unos deliciosos buñuelos de crema de horchata, dos platos originales pero de fácil preparación.

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