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Para todos los públicos Torres en la cocina - Arroz de navajas y magdalenas de té - ver ahora
Transcripción completa

Hola y bienvenidos a "Torres en la cocina";

hoy tenemos platos con literatura.

Exacto. Haremos dos platazos.

Vamos a empezar con un arroz meloso con navajas y carabineros.

"Carabinero" ya me suena a literatura.

A piratas. A piratas.

Y haremos unas magdalenas; magdalenas de Proust.

Os suena, también a literatura, ¿no?

Magdalenas de té. Vamos con el arroz.

Vamos a hacer algo espectacular,

nunca vista antes. En televisión.

Vamos a ahumar el arroz pero de una manera diferente,

original y que da un sabor único.

Esto lo tenéis que probar... Fácil.

En casa, porque es la leche.

Veréis que es una cosa increíble. Tenemos romero.

Ahumar el arroz. Podría ser romero, tomillo,

lo que cada uno encuentre que le vaya bien.

Nosotros, en este caso, cuando se van secando las plantas

lo que hacemos es guardarlas. Exactamente.

Y, luego, para ahumar o...

Para diversas cosas nos sirve.

Hemos ahumado de muchas maneras: hemos ahumado en el horno...

Lo voy a abrir más. Hemos ahumado en recipientes,

pero así nunca habíamos ahumado. O sea, que esto es una primicia.

En la web y en el libro. Ábrelo.

En la web y en el libro encontraréis todos los métodos.

¿Veis? Yo hago aquí un ramo de romero, pero seco.

Este no es para regalar;

este es para ahumar.

Fijaos. Dale, Sergio.

Qué bien me ha quedado. Sí, sí.

¿No? Está chulo. Venga, hombre, ponlo.

Vale, lo ponemos dentro y, ahora, podría ser con...

Espera, que pongo este también.

Aquí porque tenemos un soplete, pero podría ser con un mechero.

Entonces, quemamos. Y cuando está así...

Lo cerramos. ¡Oh!

Fijaos lo que pasa... ¡Guau! Se queda sin oxígeno,

se apaga el fuego y hace el humo. Guau.

Y todo este humo es un humo con un aroma a romero espectacular.

Pero ¿por qué? Porque el arroz, como siempre hemos dicho,

ya lo sabéis, es poroso; tiene millones de poros

y lo que hace es absorber, normalmente, el líquido,

o lo que le pongas alrededor, o el humo y por eso se hincha.

Entonces, lo dejamos aquí media hora y coge un toque a romero...

Exactamente. O a tomillo, o a mejorana,

o a lo que encontréis por el campo, y sequéis y lo hagáis.

Oye... Mínimo hay que dejarlo

de veinte a treinta minutos, si lo dejáis más, no pasa nada.

Este ya lo tenemos, entonces...

Ya está, este está ahumado. Sí.

Es un...

Tiene, de verdad, un aroma increíble.

Ya verás, lo voy a dar.

Tenéis que hacerlo natural, con productos naturales.

¿Quién tiene buena nariz? Bueno, la verdad es que... Sí.

(Risas)

Qué bueno. Increíble, ¿eh?

Huele muy bien. Mira, oled.

La verdad es que tiene... Hala...

Ese olor lo coge el arroz; luego lo probaréis.

Coge un olor increíble.

Es muy bueno este truco, muy bueno. Vale, vamos primero con el marisco.

Trucazo Torres, ¿eh?

Trucazo Torres. Preparo la verdura, que luego la pondremos.

Aquí tenemos... Espérate, no saques... Ah, bueno.

Te iba a decir que... No veas que...

Hemos cogido unos muy discretos, ¿eh?

"Carabinieri", carabinero.

Ya que cogemos carabineros, vamos a hacerlo de cuento.

No de libro, de cuento. Lo que da el mercado.

Bueno, tenemos por un lado las navajas que, importante,

lo que hacemos es ponerlas en un vaso

y les cambiamos, con agua fría, cambiamos tres veces el agua.

Y de pie para que filtren.

Exactamente, ¿por qué? Porque, a veces, tienen tierra

y se hace muy desagradable. De esta manera sueltan la tierra.

Ponemos, dejamos dos horas; quitamos, ponemos...

Eso tres veces y se va la tierra.

Sabéis que la navaja está debajo de la arena,

suele estar a unos 70 centímetros debajo de la arena y escarba...

Yo creo que era... un centímetro. Un centímetro por segundo.

¿Por segundo o por minuto?

Por segundo. Por segundo, es increíble.

Fijaos en el carabinero; hemos cogido un espectacular carabinero.

Alucinante. Es verdad que el carabinero

es este, gambón se le llama, también.

Es rojo, tiene un color increíble, es de profundidad,

y tiene un sabor nada envidiable a nada.

Lo que tiene es mucha cabeza, tiene mucha merma

y, por eso, vamos a hacer un caldo con la cabeza.

Vamos a arrancar estas cabezas. Esto tiene mucho sabor, entonces...

Vamos a potenciar el caldo de pescado que tenemos, un fumet,

y lo vamos a potenciar rehogando las cabezas

y todas las pieles, porque esto, ya decimos, el carabinero

tiene mucha personalidad, tiene mucho sabor.

Tiene mucho sabor y aporta color, o sea, le da al caldo

un tono rojizo maravilloso, fantástico.

Bueno, superchulo. Tenemos una sorpresa hoy aquí

y es que nos visita Óscar López. ¡Oh!

De "Página 2". Exactamente.

Nos va a contar alguna fábula y alguna curiosidad

que tenemos sobre algunas cosas.

Sobre cocina y... literatura. Cocina y literatura.

La gastronomía está muy unida a la literatura

de, bueno, de toda la vida, vaya.

Bueno, ya lo veis, ¿eh? Sin palabras.

Espectáculo.

Esto... Fijaos este... Espectáculo.

Este es el toque, uno de ellos. Otro.

Otro toque. Vamos de toque en toque.

Y tiro porque me toque.

Vamos a hacer el carabinero,

fijaos en las cabezas, ahora lo vamos a poner aquí

y esto suelta un sabor alucinantes, esto va a ser...

Esto va a ser el toque maestro, porque, además,

no lo vamos a mojar con agua si no con fumet,

con caldo de pescado.

Es lo que le va a dar la potencia de sabor.

El fondo es la base...

Y la base es el fondo.

Pero tú la puedes acabar, ¿eh? Puedes acabar la frase.

No, porque no tiene el mismos efecto.

De verdad, qué olor. Lo que hay que conseguir

es que sea el público quien lo diga.

Entonces, será la leche.

El fondo es la base... Y...

(ALGUNOS) La base es el fondo.

Bueno... Vale, ahora aquí.

Eso, potenciamos bien el caldo de pescado,

que el carabinero le va a dar un rollo espectacular.

Y, ahora, vamos con el sofrito. Para el sofrito, ¿qué tenemos?

Tenemos ajo, cebolla y pimiento rojo.

Entonces, vamos a hacer... Este fumet es la bomba.

Toma, ve picando. Venga, pico.

Ajo, que lleve ajo porque tiene que llevar.

Hay dos formas de ponerlo; sabéis que en los arroces

lo hacemos, a veces, y queda muy bien:

o lo pones antes o lo pones después;

el ajo negado, el ajo con aceite y machacado,

y ponerlo, al final, a modo de especia. Está bien.

Es un potenciador del sabor.

Sí y es diferente. Se puede usar de las dos maneras.

Podría ser otro toque.

Vale, cebolla cortada bien pequeña, también.

¿Te acuerdas el último libro que has leído?

Eh... No te acuerdas.

Sí, sí que me acuerdo. No pasa nada, no pasa nada.

Yo sí que me acuerdo. ¿Cuál es?

"Historia de un canalla"

Es de Julia Navarro, que hace... Es una buena amiga.

La conocemos. Un abrazo fuerte.

Sergio, a rehogar. Venga, va.

Ponemos la cebolla.

Aceite.

Y vamos a hacer un "sofritaquen" como importante.

¿Qué es? Ya lo sabéis: ajo, cebolla.

Vamos a rehogar bien, el pimiento rojo lo podemos poner ya,

porque sabéis que el pimiento rojo y la cebolla

tienen la misma cocción.

Que dore bien el ajo y la cebolla, que caramelicen,

porque en la marca de un arroz es de las cosas más importantes,

el caldo y, evidentemente, el sofrito.

Luego, no hay nada más mediterráneo que estos sabores:

ajo, cebolla y pimiento.

Eso le da un rollo que te puedes ir a Singapur,

pruebas esto y dices: "Esto es mediterráneo".

"Esto es de mi tierra, total"

Pues yo, ahora, estoy leyendo muchos cuentos.

Es verdad, ¿eh? Por los niños.

Claro. Yo, por la noche, también.

"El ratoncito Pérez", de este rollo.

Vale, aquí ya tenemos este sofrito, supersofrito.

Sergio, vamos a ponerle un toque de vino blanco

y, evidentemente, el tomate.

Sabéis que nosotros cogemos el tomate, lo trituramos,

lo colamos para quitar la piel y un tomate natural.

Es como nos gusta a nosotros. Vino blanco.

La base es el fondo. Ponle más.

O sea, buen sofrito. Le ponemos el vino y dejamos evaporar.

Métele caña ahí. El alcohol.

Como va a cocinar se va a ir

y, ahora, Sergio, el tomate. El tomate.

Tomate, que nosotros ponemos

tomate natural, pero, luego. si le ponéis tomate frito...

También podría ser. Perfecto.

Luego, hay tomate frito, tomate concentrado

que hay que poner menos cantidad, claro.

Ahora dejar evaporar.

Eso sí, el sofrito que quede bien seco.

Mirad que ya empieza a evaporar todo el agua

que eso es bueno, que es cuando sale la acidez

del tomate y el dulzor de la cebolla y el pimiento.

Salen los azúcares que decimos que es cuando

queda muy bueno. Ahora vamos a nacarar,

ya sabéis lo que es, cerrar, sellar el grano del arroz.

Venga, Sergio, dale ya.

Esto... Esto que huele de maravilla.

Un poco más y ya está. El de la vergüenza.

Vale, yo un colador, Sergio, ahora rehogamos el grano

para cerrar bien,

para sellar de alguna manera.

Un poquito de sal antes, durante y después

que si no, no lo pilla luego el arroz.

Venga, un poquito de sal.

Y, venga, dale. Aquí ya le hemos sacado.

Ahí está.

Caldo, evidentemente, siempre caliente

para no cortar la cocción.

Tira, a ver, vuelca aquí un poco la olla.

Ya lo puedes tirar todo.

Está por ahí.

Venga. Venga, dejo un poco por si

luego hay que poner un poquito más. Venga, a ver.

Espera, que lo probamos.

Ahí, ahora lo vamos a dejar 13 minutos porque luego

tendrá una finalización. Habéis llegado en buen día.

Venís en buen día, pillos. Eh.

13 minutos y lo retomamos.

Han pasado 13 minutos,

fijaos que aún le queda un puntito al arroz

y es cuando vamos a poner los mariscos.

Tiene un aroma y un toque ahumado increíble.

Ponemos el supermegacarabinero.

Y las navajas que ya veis que son unas navajas

más pequeñitas, estas son del Delta del Ebro,

son más pequeñas, las de Galicia son más grandes

y ponemos unas navajas aquí. Venga.

Que esto le da un rollo tremendo.

Ahora se abrirán, soltarán su propio jugo.

Ahora, eso, cuatro minutos para que se cocine.

No me cabe, no me cabe, venga. Al horno.

Al horno.

Vale, y ahí tenemos ya la primera parte.

180 grados bien caliente. Pero qué bien huele esto.

Hombre, Óscar. Óscar.

¿Esto es el ahumado o el romero? Es el romero, hemos ahumado

el arroz con un poco de romero. Hombre, Óscar, cómo estás.

Ya lo conocéis, no necesita presentación

Óscar López, periodista,

un poeta de la literatura.

Ostras, flipo contigo diez años en antena.

Mucho mérito, mucho mérito. Pues vigilad porque al ritmo

que lleváis no os daréis ni cuenta.

Los años pasan muy rápido. Es que 10 años son muchos años

en la tele, es mucho.

Premio... Mucho trabajo, de entrada,

mucho trabajo. Y enseñando porque nos enseñaste

a todos el placer, nosotros decimos el placer

de cocinar, tú el placer de la lectura,

de disfrutar de la lectura. Es lo que intentamos,

que la gente se anime a leer un poco más

porque, realmente, leer te ayuda a crecer,

a pasarlo bien, es muy entretenido,

creo que te ayuda a formar y merece la pena.

Y como tú dices que leer te hace feliz.

Sí, lo tengo muy claro es que los libros

hablan de todo, con los libros uno viaja en casa,

uno conoce el mundo del deporte, fotografía, novelas fantásticas,

poesía, buscas un sitio tranquilo,

lees con un buen té o un buen café.

Qué bueno. ¿Cómo no te hace feliz eso?

Tú que tiras de eso, hacíamos carabineros,

le preguntaremos algo

relacionado con carboneros y literatura,

pero también hablas del té, también está muy relacionado

al momento del té, al momento literario de lectura.

El té creo que está muy vinculado por dos motivos

porque aparece mucho... Acércate aquí.

En la literatura anglosajona el té, imaginaos por ejemplo,

esas escenas que visteis en películas

o leísteis en novelas, típica escena de campiña inglesa

de familia asentada, el sol que entra, la mesa camilla,

el té de las cinco, eso está vinculado

con la literatura anglosajona.

Y también, un buen té es un buen acompañante,

como decía antes, para leer.

Cómo se te da la cocina, por cierto.

Cocina de supervivencia, dejémoslo ahí.

A todo no se puede llegar.

Yo con tortillas de diversos sabores, con unos fritos,

con ensaladas de todo tipo hasta ahí llego bien,

a partir de ahí, las filigranas las dejo para vosotros.

Vale, pero te gusta comer. Comer bien, no mucho,

en cantidades, no, pero me gusta comer bien.

Muy bien, muy bien. Tenemos el arroz.

Señoras, señores, el espectáculo del arroz.

Bueno, como te gusta comer bien, pico un poco de cebollino

porque pondremos un poco de hierbas a este arroz.

De verdad, le metimos carabineros, navaja, ahumado,

le metimos toques, podría ser un arroz de libro

como decimos nosotros. Lo pongo aquí.

Esto es un arroz de cuchara, un arroz meloso, eh,

Y, fijaos que ahora, se termina de cocinar

el carabinero y la navaja

en el propio arroz, en el propio caldo

y, ahora, un poquito de cebollino, ahí está.

Ahí está, un poco de aceite de oliva

en crudo, virgen, arrocero, Óscar, ¿te gusta el arroz?

Me gusta muchísimo, ahora, viendo esto pienso en mi madre

porque mi madre hace algo que nunca entendí

ella casi no prueba los platos,

hace así, ahora haría así con la mano.

Con el olor. Y diría: "Ya está bien

de punto de sal, de todo".

Bueno, ahora haremos las magdalenas, supermagdalenas

como hemos dicho, es un homenaje, un gran homenaje.

Retiramos esto aquí, lo ponemos aquí,

la magdalena nueva. Magdalena con té verde.

Exactamente, será una magdalena diferente y nos ayudarás

para que puedas decir: "Yo también cocino".

Con los hermanos Torres,

es complicado, no esperéis mucho de mí.

Es muy fácil, muy fácil. Vamos a poner, mira,

qué fácil es hacer una magdalena porque lo que tenemos que tener

en cuenta, sobre todo, es que lleva los líquidos

que decimos nosotros y los secos, los líquidos

los tenemos aquí que serían los huevos,

los huevos, el aceite y la leche

y los secos los tenemos aquí. Que es la harina.

La harina, tenemos el azúcar y tenemos una, dos y tres...

(AMBOS) ¡Impulsor!

Eh, un poquito, un poquito.

Ya está, no pasa nada, Óscar, perdón.

Taquicardia. Es que es una broma

que tenemos con el equipo y es para ver si están o no.

Nos impulsa el impulsor y cuando ellos dicen: "Impulsor",

como que se reactivan un poco.

¿Y lo podemos volver a repetir? Claro que sí.

Lo digo para apuntarme. Claro que sí.

(AMBOS) Una, dos y tres.

(TODOS) ¡Impulsor!

Mira, hasta el público entregado.

Muy bien. Ese es el tema, ese es el tema.

Muy bien. Tenemos los secos, azúcar...

Levadura, impulsor. Impulsor y la harina.

Ponemos ahí y ahora, tú mismo ya mezclando, Óscar.

Tú ya lo tienes, ahora ya te pongo

los líquidos que lo bueno, lo primero es batirlo un poco

que lo batiremos aparte

y también por si cae alguna cascarilla

o algo pues tenerlo controlado.

Óscar, nosotros nos guiamos mucho por los recuerdos de infancia.

Sí. ¿Tienes algunos recuerdos...?

¿Vinculados con la cocina? Sí.

Yo recuerdo, hablábamos antes de los olores, el olor

de los canelones de mi madre.

Qué bueno. Y te digo que probé canelones

muy buenos de otra gente, pero no huelen igual,

es que aquel olorcito especial que tenían los canelones

que hacía mi madre en cuanto voy a su casa

y los hace, lo noto enseguida. Y, luego, hay un recuerdo

muy visual que era cuando hacía caracoles

que sabéis que hay que lavarlos. Me apasionan.

Pues recuerdo de niño... Verlos.

No, que se escapaban y lo recuerdo de niño

viéndolos enganchados en los baldosines de la cocina.

Supongo que mi madre se despistaba, salía

y los caracoles se iban. Qué fuerte, yo también.

Nuestra abuela le ponía sal alrededor de la olla.

Se escapaban igual. Verdad.

Hablando de los canelones, con todos mis respetos,

cómo se llama tu madre. Ana.

Ana, con todos los respetos, no has probado los de mi abuela.

Ana, mamá, ni caso.

Los huevos, aceite, un aceite suave

que no sea un aceite fuerte.

Y le pongo aquí la leche, batimos todo esto

y se lo doy a Óscar para que lo mezcle todo.

Venga. ¿Voy bien así?

Sí, está perfecto ya. ¿Sí?

Óscar, ¿a ti cómo te vino

esta pasión por la literatura por leer?

Pues en casa éramos lo que digo siempre,

hijos del Círculo de Lectores

porque mi padre era socio. En casa, también.

Llegaban todos los meses libros.

Uno era niño y no sabía de dónde salían aquellos libros.

Venía el comercial. Vale. Allí empezó todo

porque había una pequeña biblioteca en casa

y empezó la lectura ahí. Era una lectura muy desordenada,

porque los libros que llegaban no eran para mi edad.

Juntamos los líquidos con los secos.

¿Cuántos libros lees al mes? ¡Uf!

¿De verdad? Hombre, yo...

Yo os envidio porque no tengo tiempo.

Pero es nuestro trabajo.

Yo, una media de diez libros caen todos los meses.

¿Cuántos? Diez libros.

Pero pensad una cosa. No son solo...

(Risas) A mí uno me dura bastante.

Debes ser un hombre... Yo por eso decía...

Es la verdad. Cuando lo veo en la tele y tal,

digo: "Cómo sabe. Qué sabio".

Para nada. Qué bien habla.

No tiene ningún mérito, porque es nuestro trabajo.

Lo estoy haciendo fatal. No.

Porque me da miedo. Tu libro favorito

o uno que hayas leído últimamente y que hayas dicho: "La leche".

Es que me gustan muchas cosas. Te gusta todo.

Esto es como la música. Sí. Exacto.

Uno es ecléctico y toca muchos palos.

Me gusta la literatura de género, la novela policiaca.

Pero, principalmente, leo narrativa.

A mí me gusta mucho la narrativa. Soy muy fan de Javier Marías.

Soy fan también de Muñoz Molina.

Evidentemente, clásicos como Dumas. Me encanta.

¿Sabéis que Alejandro Dumas era un grandísimo cocinero?

Mucha gente no lo sabe. Tengo un libro de él.

¿Tienes "El diccionario de cocina"? Sí.

Alejandro Dumas tiene un diccionario de cocina

del siglo XIX fantástico.

Además, venía de familia de cocineros.

¡Jolín! La literatura y la gastronomía

tiene muchísima relación. Voy rellenando.

Hay uno que le tengo mucho cariño,

que es de Marinetti, de la cocina futurista,

Filippo Marinetti, del 1930, y era una comida

que evitó un suicidio. Y era...

Es un libro que es una locura.

Es del 1930 y habla de la cocina del futuro.

Hay muchísimos autores que tocan. Hay un hermanamiento

que hay que explotar más. Y tanto.

Al horno, Javier. Las pongo al horno.

Voy a subir el horno a 200 grados

y lo voy a dejar 20 minutos.

Y vais a ver qué pedazo de magdalena va a salir.

Pero vamos a ir haciendo una crema.

Vamos a hacer una crema para coronar, cómo no,

esta supermagdalena... de Proust.

Vamos a llamarla así.

Oye, cuéntanos. Todavía nos tienes que contar

el tema de la historia. El tema de la...

Espera, que voy calentando esto y empezáis, si no...

Mira. Leche. Esto es muy fácil.

Crema de leche.

Ponemos leche. Ahí va.

Eso todavía no.

Y yo tengo aquí unas hojas de gelatina

que hemos puesto en remojo. Las cantidades en la web.

Aquí tenemos la gelatina que hemos hidratado

en agua con hielo. Las ponemos dentro.

Y luego, le vamos a dar un toque de un té que a mí me fascina.

Muy bueno. Mirad cómo huele.

¡Oh! Té matcha.

Esto es japonés. Sí, señor.

Estoy en mi momento japonés ahora con la gastronomía.

¡Ostras! Este es... ¿Por qué japonés?

Me encanta todo lo vinculado con Japón.

He estado allí. Me parece un país maravilloso

y su cocina es increíble.

Aquí vamos a hacer un cremoso, porque le vamos a poner

un poco de queso crema que tengo yo aquí.

Cuéntanos un poco la historia de la magdalena y Proust,

que eso me parece increíble. Sí.

¿Cómo se pueden hacer tantos tomos de un recuerdo?

Es verdad.

Hablamos de "En busca del tiempo perdido",

que es la novela más famosa de Proust.

Son siete volúmenes. Es una novela

como en siete volúmenes. Increíble.

En la primera, que se titula "Por el camino Swann",

hay una escena en la que el protagonista, Marcel,

toma una magdalena con un té. Está con su tía.

Y ese olor y el sabor le hacen un clic en la memoria

y, a partir de ahí, nos vamos a su infancia

y empieza toda la historia.

Y conocemos la vida, pero a partir

de lo que ese olor y ese sabor significa y provoca en su cerebro.

Lo que hace una magdalena. Lo que da de sí.

Lo que hace el recuerdo. A partir de ahí,

quedó para siempre lo de la magdalena de Proust.

De alguna manera, vinculada

con el tema de los recuerdos. Y eso es loque tiene...

Por eso se hizo tan famosa. ¡Caray!

Mira lo que tengo aquí. Esto lo voy a rallar un pelín

para que huelas esto. Es intenso.

Esto es bergamota. Este es un tipo de cítrico

que está entre una mandarina y una naranja, muy aromática.

Y, bueno, es tremendo.

Eso, simplemente, con un poco. Y es a título de curiosidad,

porque hay ingredientes que, a lo mejor,

son más difíciles de conseguir. Pero, en este caso...

Pongo. ¿Vale? Espérate.

Esta infusión tan buena de té, ha hervido un momento.

Pero muy poco. Venga. Métele ahí.

Mezclamos con el queso fresco y la bergamota.

Bergamota se utiliza mucho también

en perfumería. Imaginaos el aroma que tiene.

Y en Italia, también se conoce más.

Bueno, se cultiva. Sí, sí.

En Calabria se cultiva todavía la bergamota.

Mezclamos. Vamos a dejar enfriar bien.

Y esto nos va a coger un aroma tremendo,

que nos va a servir para coronar esta magdalena.

Dejar enfriar este cremoso, que es muy fácil, de té matcha.

Dejar cocinar las magdalenas.

Y luego, le vamos a dar el toque total.

Bueno, aquí tenemos la crema, que está bien fría.

Y fijaos. Mirad qué bonita.

Es un cremoso precioso.

De té matcha con bergamota, que le hemos puesto.

Como está la gelatina, hay que mezclarlo bien

para que sea una crema cuando sale de la nevera.

La magdalena ya la tenemos fría.

Ven. Dame. Lo pongo yo.

Que lo ponga Óscar. ¡Ay, ay!

Le iba a dar a Óscar para que lo pusiera él.

Él va a hacer los puntos. Vale.

Que es lo más... Yo lo fácil, por favor.

No. Ya verás. Yo estoy seguro que esto...

Oye, y de todos los escritores que has entrevistado,

¿cuál es el que te ha impresionado más

o el que le has cogido más... no sé? Te ha impactado más.

Cuando empezamos el programa hace diez años,

tuvimos la oportunidad de entrevistar por primera vez

a Paul Auster, un escritor, para mí, mitificado.

Fuimos con miedo a la entrevista y fue encantador.

Un día que me gusta mucho, tanto en Madrid como en Barcelona,

es la Feria del Libro o Sant Jordi.

Irte a la firma de libros. Tiene un buen rollo.

Y firmamos libros y hablas con la gente. Tienes contacto.

Es un día que debes vivir...

Lo de Sant Jordi es inimaginable. Los escritores extranjeros,

cuando lo viven por primera vez, se quedan alucinados.

Comprando libros, lo de las flores. ¿Te atreves?

Venga, dale. Pero dime qué hago.

Es hacer así, unos puntos.

Tú aprietas un poco y sueltas y ya está.

Sí. E ir haciendo así.

Déjale, Javier. Déjale. Deja, que lo hace bien.

Venga, va. Lánzate ahí.

Que ya verás. Es divertido. A ver.

Estupendo.

Y luego, os toca viajar un montón, ¿no?

Porque viajáis muchísimo. Habéis viajado por todo el mundo.

La verdad es que sí. Hemos estado hace muy poco

en Nueva York, rodando con María Dueñas,

porque su última novela transcurre allí.

Hace poco, estuvimos con John Connolly.

Este ha quedado un poco raro.

Ha quedado bien. ¿Ya está así?

Y ya está. Perfecto. Está muy bien, jolines.

Para ser la primera vez... Vamos a darle un toque diferente.

Vamos a darle un toque de nuez moscada.

No sé a qué te recuerda este toque.

El toque de nuez moscada me recuerda mucho a Dickens.

A Dickens, sí, señor. Es un crack.

Explica la historia, que mucha gente no lo sabe.

Resulta que Dickens en sus novelas habla mucho

de un rallador de nuez moscada porque él llevaba uno.

Pequeñito. Sí, sí. Sí. En el bolsillo.

Y, entonces... Porque, bueno, circulaba en aquellos tiempos,

en Inglaterra, que era muy interesante llevar

ese rallador porque luego ibas a los restaurantes de Londres

y pedías una nuez moscada y sacabas tu rallador. Lo rallabas

y lo ponías en los alimentos.

Hay una escritora que habla mucho de eso.

Era súper... Vamos. Superelitista.

Llevaba el suyo con sus iniciales. Lo tenía puesto.

Y hay una autora llamada Elizabeth David,

que dicen que transformó la gastronomía en Inglaterra,

y aconsejaba a toda la gente que llevara siempre encima

un rallador para poder enriquecer

los platos que pidieran en los restaurantes.

Por eso, cuando he visto que lo ibais a hacer,

digo: Esto es Dickens. Yo me voy a llevar

este rallador por ahí. Es un poco grande.

Y le vamos a dar otro toque. Este es otro tipo de té.

Earl grey. Que es un tipo de té que tiene

la particularidad que dentro se le pone bergamota.

Entonces, he dicho: Vamos a darle un toque también.

Ahí está. A esta crema.

Y ya le da este toque de... de Proust.

Bueno, aquí tenemos un arroz meloso

ahumado ligeramente,

con el carabinero y una supernavaja,

que es espectacular, la verdad. Ahora lo probarás.

Vamos a dejarlo así, la magdalena Proust.

Nos gustaría que despidieras el programa

y que hagas tu frase entre tu programa y el nuestro.

Siempre decimos al despedir el programa

que siempre hay un buen motivo para cocinar. Y tú dices...

Siempre hay un buen motivo para leer.

Exactamente. Pues yo digo el vuestro.

Tú di lo que quieras. ¿Aquí?

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Y para leer. No olvidemos la lectura.

Te vamos a regalar un libro de "Torres en la cocina",

que ahora te firmaremos. Gracias por estar ahí.

Viva la cultura, la cocina, la lectura.

Sed felices. Hasta luego. Adiós.

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Torres en la cocina - Arroz de navajas y magdalenas de té

20 abr 2018

Hoy Oscar López del programa Página 2 acompaña a Sergio y Javier que cocinan un arroz con carabineros y navajas y unas magdalenas de té verde con cremoso de té matcha.

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