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Para todos los públicos Torres en la cocina - Albóndigas de garbanzos y natillas - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía del programa)

(Aplausos)

Qué ambientazo tenemos hoy en el programa.

Bienvenidos, bienvenidas.

Vamos a hacer unas albóndigas.

Siempre preguntan los niños:

"¿De qué es la albóndiga, papá o mamá?"

Pues estas las vamos a hacer de garbanzos y calamar.

Recetón. Y después vamos a hacer unas natillas de caramelo.

Si las natillas ya son buenas de por sí,

imaginaos de caramelo. Con tofe.

Eso ya no tiene... Nos estamos superando.

Es de nuestros postres preferidos.

Exactamente. Vamos a empezar por la berenjena.

Vamos a saltear una. Yo voy cortándola.

Y mientras tanto, os voy a explicar el garbanzo.

La cocción. La cocción. Escuela Torres.

Ponemos una puerta aquí de escuela.

Pàmias, tú que sabes cómo va esto de las luces.

Y hacemos aquí el garbanzo. Ya sabemos que, primero,

lo tenemos que poner en remojo durante, mínimo, doce horas.

Si es invierno, no hace falta ni meterlo en la nevera.

Si es verano, mejor mételo.

Pero ahora mismo, con el frío que hace,

a temperatura ambiente, perfecto.

Luego, una vez transcurridas las doce horas,

lavamos el garbanzo.

Y a partir de agua caliente, eso es importante, hirviendo,

cogemos el garbanzo y lo ponemos a cocer

con un toque de sal, un poco de laurel y verdura:

zanahoria, puerro, cebolla.

Y, simplemente, es lo que hacemos.

Otra fórmula más fácil es comprarlos ya cocidos

y ya está, no tenemos que cocinar.

Sergio, ¿cuánto tiempo lo cocinamos?

¿Cuánto tiempo? Pues una hora, una hora y media. Hora y media.

Hora y media. Aproximadamente, hora y media.

El garbanzo es importante que una vez que está

el agua hirviendo y tiramos el garbanzo,

es bueno que no hierva ya.

O sea, que haga el ligero hervor,

pero que no hierva a borbotones.

No hace falta hacerlo muy fuerte. Pues sí.

Y es cocina de tiempo. Hay que dejarlo ahí tranquilamente.

Hoy en día, sabéis que podemos encontrar buen garbanzo cocido.

Hoy que tenemos aquí mucha gente joven.

Dudo que cocinéis los garbanzos.

Pero en bote se encuentra superbién.

No tenemos excusa para no consumir legumbres de supercalidad.

Y veréis que esta receta la podéis hacer perfectamente

los jóvenes de aquí y los jóvenes que nos están viendo,

porque es una receta muy fácil. Es para todos los públicos.

Albóndigas sí que es verdad que hemos hecho

de todos los colores y de todos los sabores.

Yo recuerdo una de las que hicimos al principio,

que fue maravillosa. Bueno, todas son muy buenas.

Tuvo mucho éxito. Fueron unas albóndigas de caballa

con setas, si no recuerdo mal. Fíjate si hace tiempo.

Bueno, el primer punto. Espera un momento.

Fueron muy bien. Estaba muy bien. Ya puedes seguir.

Entonces, berenjena, importante cocinarla bien,

porque cruda no es buena.

Entonces, bien salteada, bien cocinada.

Puede ser hasta un poco indigesta, si no se cocina bien.

Bueno, pero que eso ya lo sabemos.

Es bueno comentarlo.

Bueno, está bien. Claro que sí.

Un poco de sal y un poco de pimienta.

La información siempre es buena.

Estupendo. Y diréis: ¿Dónde está la carne?

Pues no la hay. No hay carne. No vamos a poner carne.

La carne para nosotros va a ser el garbanzo,

que lo vamos a triturar.

Tiene mucha magia, ya veréis, este plato.

Bien. Le vamos a poner ajo. Exactamente.

Y vamos a enharinarla. Después, ya veréis.

Es como una albóndiga normal, que le vamos a poner ajo,

le vamos a poner perejil también.

Pensad en... Le vamos a poner huevo.

Pensad en unas albóndigas tradicionales, de toda la vida.

y aptas para vegetarianos.

Y es una excusa también para comer legumbres.

Legumbres ya sabemos que... legumbre y verdura hay que comer.

Y frutos secos también. Ajo. Un ajo entero, dentro.

Sal y pimienta. Bueno, sazonaremos después.

Voy a triturar y luego sazonamos.

Fijaos lo que conseguimos. Es una pasta de garbanzo.

Yo lo hago con... con este robot que tenemos,

pero si no, con el túrmix mismo, con el brazo,

con la batidora lo podéis hacer.

Bueno, fijaos.

Ya está. Además, luego se puede trabajar

muy bien, veréis, como una albóndiga.

Es la carne que le vamos a poner.

Es que como de carne y pescado hemos hecho muchas ya,

pues vamos a hacerlo diferente.

Y ahora dejamos bien saltear la berenjena.

Esperamos un poco más. Mientras tanto, nueces.

Vamos a hacer el relleno. Un toque de nueces cortadas.

Un huevo. Huevo siempre lleva la albóndiga.

Porque así, si las ponemos después, tanto la berenjena,

como las nueces, se va a notar la textura,

que eso está muy bien.

Porque si no, queda todo muy triturado

y no sabemos muy bien... no notamos nada en la boca.

El huevo nos ayuda a ligar, sobre todo.

Nos va a ayudar a ligar. Sal, pimienta.

¿Tú le has puesto sal y pimienta? Todavía no.

Nueces supersanas para el corazón.

También, imaginaos, este plato es superbueno, supersano.

O sea, que lo tiene todo. Y después nos hemos ido

al mercado y vais a ver un calamar,

que yo hacía mucho tiempo que no veía cosa igual.

Increíble. Está vivo, eh.

Alucinante. Hasta aquí, vegetariano.

Luego ya entra el tema calamar.

Pero, bueno... Se tiene la opción.

Se tiene la opción, exactamente.

Bueno, fijaos. El huevo nos va a ayudar a aglutinar.

Y luego te las comes y te digo yo que...

Hombre, evidentemente, se nota que de carne no son.

Pero tampoco se nota que son de garbanzo.

Dices: ¡Guau! ¡Qué albóndiga más buena!

Evidentemente, albóndiga:

perejil picado no puede faltar. Tiene que tener.

Bueno, fijaos el calamar. Lo voy a sacar para que lo veáis.

Cuando lo hemos visto en el mercado,

tenía... Mírale el ojo.

Es que está impecable.

Sí, sí. Impecable.

Hemos ido al mercado y nos ha guiñado el ojo.

Nos ha hecho así. "Cómprame".

Y hemos dicho: ¡Guau!

Te compro. Pues venga.

Vale. Fantástico. Ahora vamos a añadir

la berenjena salteada.

Como luego lo vamos a dorar, yo creo que es suficiente ya.

Sí. Ahora ya está. ¿Veis? Está bien pochada, dorada.

Ya está dorada. La vamos a añadir aquí.

Le hemos dado un toque. Otro más. Más el perejil.

El perejil. Sí, señor. Ya veis qué rápido es hacerlo.

Voy a calentar para hacer las albóndigas,

porque ahora vamos a enharinar.

Bueno, hacer albóndigas, enharinar y marcar.

Y después, ahí haremos la base.

Ya termina de humedecer la masa de garbanzo.

El garbanzo lo termina de humedecer y es perfecto.

Ya está. Fijaos. Ahora, harina en las manos.

O harina aquí.

Nos mojamos las... Bueno, nos mojamos.

Nos enharinamos las manos.

Y hacemos bolas.

Sí, sí. Esto es tipo gimnasta.

Esto es como cuando vas a hacer barras.

Además, fijaos. Se trabaja superbién, eh.

Las haremos del mismo tamaño.

Luego no hace falta poner harina.

A ver la tuya. Tamaño albóndiga.

Vale. La tuya es un poco más grande.

O sea, menos grande. Y dejamos aquí

porque tiene que estar bien enharinada.

Sí, porque la harina que suelte

en la sartén, nos va ayudar a ligar luego la salsa.

Correcto. O sea, que... Fijaos.

En una misma sartén, vamos a hacer

todo el procedimiento, que va muy bien para no ensuciar.

Qué fácil. Esta es de libro también. Una albóndiga de libro.

De aquellas de "Tradición con toque Torres".

Pues sí. Jóvenes, ¿tenéis libros de cocina?

Eh... ¿Tampoco?

¡Madre mía! ¡Ay, ay, ay!

¡Uy, uy, uy!

Vamos a hacer unas cuantas, que somos muchos

y me imagino que estaréis con hambre.

Sí. -La verdad es que sí.

Vale. Muy bien.

Veis que, ya decimos, se trabaja superbién. Fijaos.

Si se pone un poco de harina, no se engancha, que eso es genial.

Para niños. Oye, que no comen legumbres...

Voy a ir friendo yo. A veces, dices:

"Oye, a mí la legumbre no..."

Te voy a hacer unas albóndigas. Es lo que más le gusta a los niños.

Ya sabéis que albóndiga quiere decir...

Bola. Bola. "La bola".

La traducción sería "la bola".

La albóndiga, evidentemente, necesita salsa.

Sí. Una albóndiga sin salsa...

Seca no va.

Vale. Ahí está. Es como un coche sin ruedas.

Bueno. Para hacer una comparativa.

Ponemos aceite. Te lo compro.

Va. La última hago. Y luego nos iremos.

Vamos a sofreír y luego iremos con la salsa.

Ahí está. Suficiente.

Ya veis qué albóndigas más chulas, más bonitas.

Y ahora bien de aceite, porque aquí luego

vamos a hacer la base, el sofrito, la salsa.

Y ahora ya que tenga harina, pero tampoco pasarnos, eh.

Y vamos friendo. Yo creo que las albóndigas

tienen que venir también de la cocina del aprovechamiento.

Porque en el... O no. O de invierno, de guiso.

Porque también es verdad que la albóndiga,

si te sobra algo, lo picas y haces una albóndiga.

Ya sea carne o pescado.

De garbanzo es menos habitual.

Y es muy buena. Pero quien dice garbanzo...

La puedes hacer de judía también, de alubia.

La puedes hacer de lenteja.

La puedes hacer de cualquier tipo de legumbre que tengas.

O sea, que eso no hay...

Venga, perfecto. Oye, el calamar. Espectacular este calamar, eh.

Pero vamos a ir primero con la salsa. Tú vas friendo.

Veis que va dejando la harina en la sartén.

Bueno, en la cazuela. Y eso nos interesa mucho

porque después, al hacer la marca aquí...

Mira cómo queda.

Pues nos viene muy bien porque nos va a espesar la salsa.

Vamos a empezar por el calamar.

Vamos a cortar el calamar bien fino.

Nos lo han limpiado en la pescadería.

Si no, ya sabéis que eso no cuesta nada.

Y lo que vamos a hacer es, simplemente,

cortarlo en juliana, pequeñito.

Cortarlo fino, porque le vamos a dar un salteado

y luego lo vamos a retirar.

Lo vamos a apartar un poco. ¿Veis? Es una anilla.

Es anilla de calamar,

pero anilla de calamar juliana, podríamos decir.

Ya sabéis que significa cortado muy fino.

Cortamos finito. Oye, huele muy bien.

Con garbanzo, imaginas. Solo con garbanzo.

El calamar es opcional. Ya sabéis que somos

de carne y de pescado y de todo.

Nos encanta toda la chicha y toda la diversidad de productos.

Pero siempre damos opciones para que te quedes

con la parte vegetariana, o carnívora, o de pescado,

o de legumbre, o lo que quieras.

Luego ya depende de vosotros.

Bien. Es un marcado rápido, eh,

para que nos selle. Y la parte que marca,

se queda crujiente por la harina, claro.

La harina y el garbanzo.

Fácil, ¿no?

Sí. No te he visto nada convencido.

(RÍEN) Me has hecho así...

¿No veis fácil esto? Hombre, fácil lo es.

¿No? Sí, sí.

Ah, "fácil lo es". Vale.

He entendido "fácil no lo es". Pues venga.

Aquí tenemos la base.

Sergio, ¿qué vas a...? Yo haría la cebolla.

No. Vamos a saltear el calamar y lo voy a quitar.

Lo vamos a hacer porque es un calamar tan bueno.

Tiene toda la harina, Sergio.

Y al final, eso, ponerlo ahí. Ah, bueno.

Lo ponemos al final. Va. Entonces, ¿qué hacemos?

La cebolla. Venga, voy con la cebolla.

Ponemos un poco más de aceite. Está la harina,

que es muy importante. No hay que limpiar la cazuela.

Y ahora aquí vamos a poner... Zanahoria, cebolla y puerro.

Vamos a poner los tres. Te voy a ayudar.

Sí, menos mal. Yo voy con la cebolla.

Yo con la zanahoria. Que soy más rápido que tú.

No es verdad.

Pero...

Primero, el puerro cortado bien fino.

Pequeñito, que así tardará menos

para hacer ahora el sofrito, la salsa.

Que podría ser... Tengo puerro y cebolla tierna,

pero podría ser cebolla normal,

perfectamente. Ajo ya lleva la albóndiga.

Sabéis que le hemos puesto al garbanzo.

Venga. Y voy a ir cocinando.

Ahí va.

Perfecto.

Tenemos un poquito de caldo también, que le pondremos.

Cortamos lo más pequeño posible para que tarde lo menos posible.

Que eso es interesante.

Exactamente.

Y este calamar, de verdad que es mantequilla.

O sea, lo pones al final

y se cocina enseguida, no tarda nada.

También tenemos tomate triturado,

que sabéis que es tomate natural, tomate maduro.

Triturado, colado para que pierda la piel. Y aquí lo tenemos.

Hombre, unas albóndigas sin tomate, pues como que no.

También faltaría algo. Como que no.

Eso es así. Tiene que llevar.

Sergio, lo tengo todo cortado ya. ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? Llevas media hora con la zanahoria.

¿Qué dices, chaval? Lo veis, ¿no?

(Risas) Venga, va. Vamos a poner. Venga.

Vamos a terminar la receta, que si no,

se nos va a echar el tiempo encima.

Venga, al grano. Ponlo, Sergio.

Primero, tomate.

Secar.

Ahí está. Ahí va.

Pon un poco más. No. Que no.

Ahora dejar secar, como dice Sergio.

Sí. Dejar secar un poco para que...

Vale. Esto lo ponemos por aquí.

Para que concentre el sabor. Hay que secar el tomate siempre

para que saque los azúcares, reduzca.

Sabéis que el fondo es la base y la base es el fondo.

Tenemos un poco de caldo de pescado, de fumet.

Veréis que nos espesará por la acción de la harina.

Hemos puesto harina. Ponemos el caldo.

Las albóndigas. Suficiente.

Ahora, exactamente, las albóndigas.

Y vamos a dejar cocinar pues... Yo pondría el calamar ya.

Sí. También lo podemos poner.

Vamos a dejar cocinar unos cinco minutos.

Yo lo saltearía el calamar. ¿Sí? Venga, va.

Yo esperaría a que cocinara siete u ocho minutos esto.

Y ahora, cuando volvamos, que va a cocinar un poco,

cogemos y salteamos el calamar y doradito.

Es que está tan bueno... También.

Veis que también la cocina es improvisación.

A veces lo vas a hacer de una manera

y, al final, acabas haciéndola de otra.

Ya están cocinadas. Superrápido.

Lo tenemos. Vamos a saltear el calamar.

Simplemente, ponerlo encima.

Un poco de cebollino picado. Voy cortando.

Y vais a ver qué espectáculo de plato.

El calamar, cuando es tan fresco,

es, simplemente, darle un salteado y ya está. Y nada más.

Si no, lo pasamos de cocción y ya no queda igual.

Y esto que le dará frescor.

Podría ser verde de cebolla tierna, perejil.

Pero ya que tenemos cebollino, cebollino.

Le da color y frescor. Lo dicho.

Ahí va. Es un salteado muy rápido.

Este calamar es crujiente, turgente. Superbueno.

Y no cocinarlo demasiado.

O lo cocinas mucho, o lo cocinas poco.

Este mejor poco que mucho.

Bueno, ya veis que aquí hay dos elaboraciones:

las albóndigas, que podrían ser solas;

y luego, los calamares, que están para comérselos tan cual.

¿Has puesto un poco de sal? Ahora le pongo.

Tierno. Yo ya lo tendría. Ya está. Fuera.

¿Lo pones ahí? Lo pongo aquí.

Platazo, señoras y señores.

Es un platazo. Repartimos bien.

Y esto te lo comes, el calamar, la albóndiga.

De lujo. La salsa.

Lo quitamos. Ponemos aquí

el cebollino picado.

Y esto está delicioso.

Perfecto. Vamos a por esas súper meganatillas.

Natillas de tofe.

Cuidado. No puede haber nada mejor.

Después de esto, ya no hay más. Natillas de tofe.

Ya... no sé. No lo hay. Vamos a hacer,

lo primero de todo, el caramelo.

Un tofe. Un caramelo de tofe.

Ponemos el azúcar. Le damos caña aquí.

Y ponemos un poco de agua. Una gota.

Es para que no se empalice el chocolate.

Y así tienes que evitar moverlo. Si mueves ahora

el chocolate con una cuchara, se empaliza.

¿Qué quiere decir "empaliza"? Que se hace una pelota, una bola

y luego no hay manera de soltarlo.

No tocar. No hay que moverlo.

Esto es como una paella.

Ahora se irá haciendo un caramelo. Él solito.

Después, cuando esté el caramelo hecho,

será cuando pongamos la nata y la leche.

¿Vale? Y ahí, entonces, hervirá para coger sabor.

Pero como no es suficiente... Vamos a hacer

primero el tofe para no perder detalle.

Pero vamos a explicaros cómo se hacen

unos caramelos de tofe, los de toda la vida.

Pero muy fáciles. Son al microondas.

Caramelos de tofe que tardas seis minutos en hacerlos.

O sea, que... vamos.

El caramelo hay que tener paciencia para que se haga.

Y luego estar muy atentos, porque de estar al punto,

a quemarse, va nada.

Entonces, cortamos la cocción con la crema de leche.

Exactamente. Y luego, la nata. Cada vez que manejemos el caramelo,

mucho cuidado porque quema muchísimo.

Vale. Ahora evapora el agua. Hay que esperar

a que coja color, un color tostado, moreno.

Es como cuando hacemos flanes, lo mismo, el caramelo.

Ya veréis. Luego es mágico, porque azúcar

y crema de leche se convierten en tofe.

De ese tofe que te podrías comer...

Esos caramelos que se enganchan en los dientes.

Están tan buenos. Ahora sí podemos ir moviendo

para integrar toda el azúcar. Con cuidado.

No quemarnos porque, además, se te pega, se queda pegado.

Fijaos que ya empieza poco a poco. Ya está moreno.

Pero hay que dejar un poco más, arriesgar.

Porque ese dorado es cuando le da realmente el sabor.

Diréis: ¡Ya! Pues no. Un poco más.

Hay que arriesgar, pero no mucho.

Con cuidado porque si se quema, amarga. Ya es amargo.

Ahora ya sí. Veis que tenemos el color.

Ahora, con cuidado, ponemos la crema de leche.

Que corta la cocción.

¡Oh, qué bonito! Y la leche.

Cómo crece. Eso es que está muy caliente y que hierve.

Y ahora, poco a poco, también la leche.

Que eso va a cortar la cocción. Fijaos.

Vale. Y ahora, a hervir. Mientras hierve,

vamos a explicaros unos caramelos de tofe que son superfáciles.

Estos, eh. Exactamente.

Tenemos sirope de arce, leche condensada,

mantequilla y azúcar moreno.

El sirope de arce lo consumen mucho en EE.UU.

Es un producto muy americano.

Pero tiene ese toque a café, es más ligero.

Sería como un caramelo líquido el sirope de arce.

Pero nosotros juntamos sirope de arce,

leche condensada, mantequilla.

Todo en un bol, eh. Azúcar moreno y un poco de sal,

una punta, una pizca de sal. Ya sabéis que el tofe lleva sal,

lleva una pizca de sal. Que le da sabor.

Todo junto en un bol lo meteríamos al microondas

a toda potencia durante seis minutos.

Pero cada dos minutos,

tendríamos que ir removiendo. Dos minutos, abrimos la puerta

y con un tenedor removemos.

Sabéis que la cocción del microondas no es muy uniforme.

Entonces, para que sea una cocción uniforme...

Calienta más de dentro hacia afuera.

Dos minutos, mover. Dos minutos más, mover.

Dos minutos más, se saca.

Luego engrasamos el molde con un poquito de esta mantequilla.

Vertemos el caramelo que nos ha quedado aquí.

Lo metemos en la nevera o un ratito al congelador

y nos sale esto que vais a ver.

Fíjate. Esto es lo mismo. Es lo que os he explica ahora.

Caramelo de tofe.

Vamos a desmoldar. Vamos a marcar.

Vamos a pasarle el cuchillo.

Y queda un caramelo. Fijaos qué rápido

se puede hacer un caramelo de tofe.

Y queda muy bueno. La textura ya se ve, eh.

Ya se ve la textura aquí.

Importante dejarlo en el congelador para desmoldarlo bien.

Si no... Si no, cuesta un poco.

¿Qué, Sergio? ¿Te hacemos aquí un plano?

No creo que haga falta. Me está costando un poco.

Bueno, en principio, tendría que salir muy bien.

¿Sabes por qué puede ser? Porque no hemos desmoldado bien,

porque no hemos untado bien con mantequilla el molde.

Bueno, ahora ya está. Es que son unos caramelos...

Unos caramelos cremosos, ¿sabes?

No tiene tampoco... Ahí está. Ya lo tenemos.

Vamos a apartar aquí para que se vea bien.

Y a partir de aquí, se corta superbién y se manejan superbién.

Ahora porque se me ha pegado un poco el molde,

que puede ocurrir. No es nada grave.

Venga, y al plato.

Ya lo tenemos. Fijaos qué caramelos.

El que quiera pasarlos por un poco... Caseros, eh.

Un poco por azúcar o por un azúcar "avainillado".

Sabéis que a veces guardamos las vainas de vainilla.

La trituráis con un poco de azúcar y luego las ponéis.

Os lo voy a dar para que probéis.

¿Os apetece un caramelo? Sí.

¡Sí! Venga, perfecto.

Un caramelo siempre va bien. Es fácil de hacer, ¿no?

Esto no tiene... ¿Lo habéis entendido?

Sí, más o menos.

¿Lo vais a hacer? (PÚBLICO) Sí.

Bueno, tampoco os vamos a poner deberes.

Bueno, tranquilos. Os los vais pasando.

Ya veréis. Son superbuenos. Es lo que habéis visto.

Coge el plato y lo vas pasando. A ver qué os parece.

Caramelo, caramelo de tofe.

En seis minutos hemos hecho un caramelo de tofe.

Ahora no podéis hablar porque estáis con la boca llena.

No. Es para vosotros. Si sobra, le dais al equipo.

Bien. Vamos ahora con las natillas de tofe.

Aquí tenemos lo que es el caramelo.

Le hemos puesto la crema de leche y la leche. Hervir.

Y ahora preparamos las yemas.

Y las montamos con un poquito del tofe.

¿Puedes poner un poco aquí? ¿De qué?

Del tofe. Ve montando las yemas.

Venga, voy montando las yemas.

Esto es como si fuera... Blanquear, que se llama.

¿Qué hago? ¿Blanqueo las yemas? Sí.

Pon un poco del tofe aquí y vas blanqueando las yemas.

Solo un poquito, eh.

Aquí no utilizamos féculas ni harinas.

Esto sería como una crema inglesa.

Solo abundante yema. O unas natillas, vaya.

Sí. Lo que nos va a dar el espesor, la yema.

Mira que comíamos de pequeños natillas.

Muchas. Una vez a la semana.

Era más los fines de semana. Pero, o torrijas de Santa Teresa,

o rosquillas de anís, o natillas caseras.

Eso era sagrado.

Los tres postres buenísimos.

Eso es lujo.

Venga, ya lo tenemos.

Se montan para que se mezclen bien y se emulsionen las yemas.

Lleva bastante yema de huevo.

Ya decimos que son superenergéticas.

Bueno, natilla.

Ahora.

Venga.

Por eso son tan buenas.

Vale. Vertemos un poco más para terminar ya de diluir,

aquí las yemas. Tiramos dentro. Y ya espesar.

Ponemos esto aquí. Y sobre todo, ahora

el truco para que te salgan superbién: no puede hervir.

Si hierve, se cortaría. Se corta.

Hay que estar bien atentos.

Yo lo haría hasta con espátula. El truco que hemos explicado

muchas veces para que no se corte,

es ponerle un poco de maicena.

Eso ya ahí lo salva. Y encender el fuego.

Eso también es importante para que se cocinen.

Porque si no se enciende el fuego, no se cocinan.

También es importante hacer eso, ¿eh, Sergio?

Bueno, si le pusiéramos... No sé qué has dicho.

Si le pusiéramos maicena, ya no serán natillas.

Sería una crema pastelera de tofe.

Vale. Trae los moldes, Sergio.

Los moldes. Sí, los vasos. Los vasos.

Y vais a ver que ahora irá poco a poco espesando.

Venga, perfecto aquí.

Muy bonitos. Muy bien. Eso es Julia, que se encarga

del atrezo, que nos ha comprado aquí estas copas.

No se puede parar de remover.

Si se para, como lleva la yema de huevo...

Mientras tú vas haciendo eso, vamos a ir tostando unas almendras.

Se pegaría. Se pegaría rapidísimamente.

Ya veréis para qué son las almendras. Voy tostándolas.

No parar de remover.

Aquí almendra marcona, que ya sabéis que es la nuestra,

la del turrón.

Venga, marcona.

Con calma. Hay que estar ahí encima.

Si haces esta natilla, necesita cariño y cuidado

como todo en la vida.

Vamos a hacer una arena, un "crumble" que llamamos nosotros.

Una tierra de galleta María y almendra marcona.

La almendra hay que tostarla para que coja textura.

Y lo voy a meter todo en el mortero.

Lo vamos a hacer aquí. Sí. El mortero va bien

¡Viva el mortero!

Y aquí ya...

O podéis hacerlo en una bolsa "zip", machando.

Podéis hacerlo en el robot. Podéis hacerlo de varias formas.

Pero hoy me apetece el mortero.

Ahí está. Dale un poco más de caña.

Lo paro ya, eh. Sí, sí. ¿Veis? Ya está.

Ahora está más espesa. Y si haces así,

veis que se coge más a la espátula

y se marca más la línea del dedo.

Ya la tenemos. Retiramos del fuego.

Y rellenar. Y rellenar. Exactamente.

Y entonces, pondremos en la nevera hasta que esté bien fría.

Dos o tres horas. Nosotros tenemos unas ya hechas.

Tenemos estas de aquí.

Voy a sacar dos, aunque tengo más.

Y esto es lo mismo, pero las hemos hecho previamente

para que no tuviéramos que esperar a que se enfríen.

Fijaos. La textura es...

Las hemos tapado un poco con papel para que no se nos haga la capa.

Ahí está. Es lo mismo.

Y esto es una natilla de tofe.

Ahora la pondremos y esto sería esto, pero frío.

Lo filmaríamos y la nevera.

Vamos a preparar la guarnición. Almendras que hemos tostado.

Almendra marcona.

Ahí está. Machacar con galleta María.

Nada más. No lleva nada más.

Sería eso, un granillo. Galletas con María.

Un crujiente. Y es más.

Le voy a meter un toque de sal.

Muy poquito. Pero un toque de sal le realza el sabor del azúcar.

Sabéis que la natilla y la galleta van muy de la mano, claro.

Vale. Machacamos pero que también quede algún trocito,

que eso es bueno.

Ya está. Venga. Lo tenemos.

Cogemos con la mano y hacemos así.

Supernatillas. Están buenísimas.

Bueno, esto es de vicio.

Son de vicio. Un poco más.

Y vamos a ponerle una hierbabuena, que tenemos aquí.

Qué bien huele la almendra y la galleta.

Bueno, y este platazo que también está aquí,

que lo hemos hecho muy rápido además.

¡Toma ya! Albóndigas de garbanzo

con calamar, que está buenísimo.

Natillas de tofe. No puedo decir más.

Hoy os hemos traído lo mejor de lo mejor porque siempre hay

un buen motivo para cocinar. Gracias por estar ahí.

Hasta el próximo programa. ¡Adiós!

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Torres en la cocina - Albóndigas de garbanzos y natillas

29 ene 2019

Hoy unas albóndigas de garbanzos y berenjena, acompañadas de salsa de calamar realmente original. Y de postre unas natillas pero esta vez con el toque especial del tofe casero.

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