Testimonio La 2

Testimonio

Domingos a las 10.25 h.

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Para todos los públicos Testimonio - Dar de comer al hambriento - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos al Comedor de los Pobres.

Pertenece a la Misión del Silencio, aquí, en Salamanca.

Y, bueno,

esto se origina desde que mi esposo y yo

estábamos metidos en la diócesis, involucrados acá y allá.

Y nos dábamos cuenta cómo, quizá,

nos faltaba un poco el rostro de alguien

que para nosotros se nos hacía muy presente

cada vez que hacíamos una acción con Jesús.

Entonces, sí, todo nos valía, todo lo que había en la diócesis,

pero no nos valía el aterrizar, y nos faltaba el aterrizar.

Y así fue cómo surgió lo primero,

que fueron los Hogares del Silencio.

Y los Hogares del Silencio fue acoger a todo aquel que viniera,

una casa para los pobres.

Llega la primera anciana de la mano del jesuita Pinilla,

de José Luis Pinilla, y después llegaron otros.

Y así fueron llegando más y más gente de la calle

que bien traía Cruz Roja, que bien traía Cáritas,

que bien la policía local, etc.

Es verdad que se me olvida decir un poco que nace porque,

desde que Manolo y yo formamos una familia y nos casamos,

lo único que teníamos claro

es que nuestro hogar no queríamos que fuera de puertas

y ventanas cerradas, sino que entrara cualquiera en casa.

Para que, si un día tuviéramos hijos,

que eso no fuera primero nuestros hijos,

nuestra familia, nuestro cual, no, un hogar para todos.

Y así creo que han crecido ellos y así surge

y así a los hogares llegan todos los pobres habidos y por haber

y aparece, a continuación de los Hogares del Silencio,

este Comedor de los Pobres aunque en diferentes ubicaciones.

Esta es la cuarta fase.

Luego ha surgido Misión Educativa también,

donde se le dan clases a los hijos de las personas que vienen aquí,

de las familias y de personas de fuera,

de diferentes colegios e institutos.

No es solamente un seguimiento escolar, no,

es profesor por alumno.

Aquí, en el comedor, desde que se abre por la mañana,

se empieza recibiendo

a los que llegan a renovar tarjeta.

Porque aquí todo el mundo entra,

pero todo el mundo entra con un orden,

trayendo los papeles necesarios para saber si reúne las condiciones

o no, ¿no?

Realmente es un comedor, como decimos,

es que tenemos la flor y nata, lo más,

lo más pobre es lo que tenemos aquí en este comedor.

Hay unas 200 familias aproximadamente.

Y luego vienen los de comida caliente.

Entonces, toda la mañana se está funcionando.

Hay empresas que nos dan comida que a lo mejor les sobra, etc.,

y en buenas condiciones.

Está la cocinera, que hoy no está,

pero está la cocinera con un montón de coordinadores

y voluntarios y voluntarias, que son el alma.

Yo a veces digo que aquí, "voluntario",

la palabra se queda pequeña.

Porque en muchos sitios, el voluntario si va, bien,

pero todo sigue.

Aquí, si el voluntario falta, o la voluntaria falta,

no se puede abrir la puerta.

Pues sí, estamos de cumpleaños, estamos de fiesta.

Parece mentira que de aquellos orígenes,

hoy se cumplan, este año, 25 años que comenzamos Manolo y yo.

Empezamos como unos locos y, bueno,

pues ahora hay muchos locos y locas metidos aquí.

Para mí, la presencia de Dios fue

el arranque de toda esta misión.

Y realmente la presencia de Dios la vivo

muy de cerca a través de ellos, a través del pobre.

Yo puedo decir que hace 25 años,

yo le pedía al Señor la pobreza.

Yo no sabía qué clase de pobreza. Y esa pobreza ha venido.

La enfermedad, la muerte de Manolo,

esa pobreza la tienen ellos.

A lo mejor hay familiares que no les comprenden,

a lo mejor a mí ha habido familiares que no me comprenden.

Entonces, cada cosa que a ellos les ha pasado

ha sido un regalo para mí

porque son las pobrezas que Dios me ha regalado.

Como decía Ignacio de Loyola o Santa Teresa:

"Dadme enfermedad o salud, dadme pobreza o riqueza,

oprobios en definitiva". Ellos tienen muchos oprobios.

Entonces, la manera de unirnos a ellos no es

sino a través de nuestras pobrezas.

Y, entonces, en esa unión está Dios.

Está Dios.

Porque Dios no es más para nosotros que para ellos.

Yo creo que tiene una preferencia tan grande por el pobre,

por el pequeño, por el enfermo, por el moribundo,

por el despreciado por la familia, por el incomprendido,

que ahí está la Misión del Silencio.

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Testimonio - Dar de comer al hambriento

19 may 2019

Queti Luciano, fundadora de la Misión del Silencio, en Salamanca, nos abre el Comedor de los Pobres donde, desde hace ahora 25 años, se atiende e a los últimos, a los descartados, y más necesitados que llaman a sus puertas.

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