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Testimonio

Domingos a las 10.25 h.

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Para todos los públicos Testimonio - Acólitos, un servicio en torno al altar - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Me llamo Marisa Beltrán,

trabajo en la enseñanza, soy profesora de matemáticas,

física y química.

Y desde hace unos 25 años

me dedico a un servicio que yo considero importante,

que es el acolitado en la Catedral de Salamanca.

Para el que no lo sepa, acolitado es lo que antes llamábamos

monaguillos, que también es una palabra muy bonita.

Yo soy católica de nacimiento, digamos,

mi familia era católica, me bautizaron,

fui a un colegio de monjas que está aquí,

que son las Siervas de San José, entré a los tres años

y salí a los 16. Estoy muy contenta de la educación que me dieron,

tanto en la cuestión religiosa como en la parte académica,

porque yo fui a la Facultad y no tuve casi ningún problema.

Después, pues he ido perteneciendo a la Parroquia,

colaborando en la Parroquia.

Pertenezco también a varias cofradías de Semana Santa

y por una de ellas, que es Amor y Paz

entré en el acolitado de la Catedral.

La Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz,

pues yo empecé en ella desde que comenzó,

se puede decir casi, casi que fui la primera mujer

que entró en Amor y Paz.

Fue una cofradía que revolucionó Salamanca

y yo creo que toda la Semana Santa de España,

porque empezaron las mujeres de pleno derecho,

empezamos a salir, a pertenecer en cargos directivos,

además es una cofradía que pretendió aunar

la parte del arrabal de Salamanca con la parte del centro,

de la Gran Vía, la Plaza Mayor,

éramos chicos y chicas de ambas zonas,

que nos llevábamos muy bien, que estábamos fenomenal unos y otros

y bueno, pues llevamos una andadura de muchísimos años,

ya casi vamos a cumplir 50 años.

Bueno, en la Catedral empecé, precisamente por Amor y Paz.

Colaboraba, Amor y Paz colaboraba en la Catedral como monaguillos

y estábamos también con nuestro hábito,

puesto que era un hábito blanco de tipo monacal,

pues se adecuaba muy bien al altar.

Y eran los chicos solamente los que estaban allí.

Pero cuando estaba don Braulio

le gustaba mucho el rito hispanomozárabe

y todas las celebraciones de Semana Santa las hacía

en rito hispanomozárabe

y en la Vigilia, cuando se lee el evangelio,

tiene que estar rodeado por siete mujeres con siete candelabros

que son las siete iglesias y ahí entramos las mujeres

con los candelabros mientras don Braulio leía el Evangelio.

A partir de ahí, pues yo me fui quedando, me fui quedando

y llevo 25 años.

Yo considero que la liturgia es importante,

hay muchas veces que vamos a la Iglesia, a misa

y hay gente que incluso me ha dicho: "Si ir a misa es hacer gimnasia,

sentarse y levantarse" y no es así,

cada cosa tiene su significado,

entonces, es muy importante que la liturgia acompañe

a la celebración, cada cosa tiene su importancia,

igual que los sacerdotes se visten unas veces de verde,

otras de blanco, otras de rojo, otras de morado,

la liturgia también cambia

y hay que entender que no es lo mismo una celebración ordinaria,

que una celebración de tiempo de Pascua, o de Cuaresma,

o ahora las celebraciones de Semana Santa.

Todo eso lleva su forma de entenderlo

y su forma de acompañar y no es un teatro,

como piensa mucha gente, esto no es un teatro,

esto es acompañar y hacer entender

lo que es la propia misa, la propia eucaristía,

cada acto se hace de una manera y tiene un por qué.

Y entonces, la liturgia es importantísima,

lo que tenemos que hacer es que la gente lo entienda,

que la gente sepa por qué se hace cada cosa.

Por supuesto, yo no he tenido ningún problema nunca por ser mujer,

la Iglesia jamás me ha impedido hacer absolutamente nada,

lógicamente, lo que no puedo hacer es consagrar como no puede hacerlo

ningún hombre que no sea sacerdote,

pero lo demás lo puedo hacer, nadie me ha impedido nada,

no soy la única tampoco, sé que hay más gente,

incluso a mí me ha acompañado en el altar también algunas veces

otras mujeres, solo es querer,

entonces, la persona que quiera puede hacerlo

y esto es ayudar, como he dicho antes,

tener voluntad, compromiso, pasar frío,

a veces no tener ganas, porque es más fácil irse por ahí

que pasar hora y pico en la Catedral pasando frío,

pero no, no es tanto, yo creo que genera luego

mucha paz interior y muchas ganas de seguir adelante.

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Testimonio - Acólitos, un servicio en torno al altar

23 jun 2019

Marisa Beltrán presta un servicio un tanto desconocido: es acólita en las celebraciones litúrgicas de la Catedral de Salamanca.

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