Serie documental de seis capítulos en la que se hará un recorrido de gran agilidad visual y precisión descriptiva a través del conjunto de tesoros arquitectónicos custodiados por Patrimonio Nacional.

El orden sucesivo de los capítulos estará argumentalmente regido por un criterio basado en la sucesión temporal monárquica y cada uno de ellos tendrá una conexión particular en su contenido individual; de esta manera, aunque sean episodios autoconclusivos, habrá un hilo conductor genérico de la serie.

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Para todos los públicos Tesoros de la corona - La octava maravilla del mundo - ver ahora
Transcripción completa

La mayoría de los monarcas de España

y las reinas que fueron madres de reyes

están enterrados en este monasterio.

Dicen que la realeza española

nace donde quiere, vive, si puede, en Madrid,

pero siempre termina en El Escorial

antes de subir al cielo.

El Monasterio de El Escorial, además de panteón real,

es palacio,

basílica, biblioteca y colegio.

Toledo, la Ciudad de las Tres Culturas,

acogió en el Colegio de Doncellas Nobles

a damas de sangre limpia,

hijas de cristianos viejos.

Un colegio de niñas y un convento de clausura

fundado por Margarita de Austria

compartían palacio en el Monasterio de Santa Isabel.

En la plaza de Oriente, un pasadizo unía

el Monasterio de la Encarnación con el antiguo Alcázar de Madrid.

Esta casa de reyes y monjes

tiene 2600 ventanas,

1200 puertas,

86 escaleras,

15 claustros y 9 torres.

En estos bosques, Felipe II quiso construir

el monumento más grande

de la cristiandad.

Esotérica y religiosa,

renacentista y herreriana,

así es la octava maravilla del mundo que nos mira desafiante

a las puertas de la sierra madrileña

para contarnos, en silencio, la historia

del Siglo de Oro español.

A los pies del monte Abantos,

y a menos de una hora de camino de la capital española,

está el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial.

El hijo del emperador Carlos V, Felipe II,

heredó una corona en la que nunca se ponía el sol,

y él nos ha legado un monasterio único

en una antigua zona de caza conocida como

el monte del Buen Oso.

El Escorial, monasterio y sitio, hansido declarados

Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid

y Patrimonio de la Humanidad

por la UNESCO.

Felipe II tardó cuatro años

en escoger un lugar adecuado para determinar el enclave

de este coloso que tendría dos características:

su tamaño, con una superficie construida

de más de 33 000 metros cuadrados,

y la solidez de su edificación,

sillar sobre sillar de granito al más puro estilo

del Renacimiento español.

Para terminarlo,

solo hicieron falta algo menos de 20 años.

Todo un récord para la época.

Este recinto cumplirá varias funciones.

Hay que tener en cuenta que Felipe II

tenía una necesidad clarísima ante este gran proyecto:

conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín

y dar sepultura a su padre, Carlos V,

y crear así un mausoleo

para su familia.

Él manda una comisión,

organiza, crea una comisión,

para dar respuesta

a estas dos necesidades.

La comisión barajó, además de la sierra de Guadarrama,

del monte Abantos,

otros lugares como Aranjuez, Manzanares...

Pero ya en 1560, se tomó la decisión

de que el monte Abantos era el más idóneo.

A pesar

de las diversas opiniones que hay sobre este tema,

hay que ser un poco práctico.

Estamos a 50 kilómetros de Madrid,

es un lugar con abundante agua,

las canteras de granito son abundantes,

de pizarra...

Ambos materiales son estrella en la construcción

del Monasterio de El Escorial. Y también va a ser...

No olvidemos el clima fresco,

como sabemos los que vivimos en Madrid.

Y, efectivamente, Felipe II va a pasar ahí

desde Semana Santa hasta otoño.

Probablemente,

estas son las razones más lógicas

para la elección de este lugar

donde crea este monasterio, palacio,

con biblioteca,

y donde va a crear... A diferencia de Aranjuez,

que era el palacio en la naturaleza,

el Monasterio de El Escorial

es un proyecto artístico y cultural.

La extracción y tallado de la piedra

requería la participación

de distintos profesionales de la cantería.

Los sacadores

determinaban visualmente, como si de magos se tratara,

qué dimensiones

tendría el bloque

y por dónde se fracturaría el granito.

En Roma había un sagaz arquitecto

que ya había demostrado su valía

en la construcción de la basílica de San Pedro

como discípulo de Miguel Ángel.

Felipe II contrató a Juan Bautista de Toledo

para construir el Monasterio de El Escorial.

En 1561,

Juan Bautista de Toledo empieza la traza universal

realizando los primeros bocetos y planos de este edificio

influido por las plantas cruciformes

de los hospitales españoles e italianos

del siglo XV,

y sobre todo, por los monasterios medievales.

El resultado final de este monasterio

tenía que reflejar la personalidad austera

de Felipe II.

La piedra berroqueña que se utilizó

para la construcción del monasterio

se extraía de las canteras de la sierra de Guadarrama.

El más utilizado en los sillares del monasterio

procede de Alpedrete

y Zarzalejo.

La leyenda del perro negro

cuenta que en el inicio de las obras,

un perro paseaba por el lugar

atemorizando a los trabajadores y el rey ordenó matarlo.

Según dicen, 21 años después, el perro volvió a aullar

para atormentar a Felipe II

y vengarse de él.

Pero el rey

era un hombre de fe católica inquebrantable.

Los historiadores Elliott y Parker

han contribuido a quitar o disipar

la leyenda negra que había,

y que en cierta forma todavía existe hoy,

sobre Felipe II.

Tengamos en cuenta que Felipe II

fue un gran...,

o sea, un gobernante de un gran imperio

que fue...

Él mismo hizo una política muy española y muy católica,

y esto le generó

una gran cantidad, a veces, de exageraciones,

calumnias y ataques ideológicos.

Pero hay que tener en cuenta

que fue un hombre muy comprometido,

muy responsable de ser rey.

Él se consideraba rey ante Dios,

ante el cual iba a tener que dar explicaciones.

Es una persona de gran responsabilidad.

Y, desde luego,

tuvo muchísimo celo en el cumplimiento de su deber.

Es, además, una persona de gran cultura,

vastísima, gran amante de la naturaleza,

de la caza...

Y, bueno, hay que tener en cuenta

que es una persona bastante completa en todas sus facetas.

Su vida personal

fue dura porque perdió a su madre con 12 años,

perdió cuatro mujeres...

Bueno, tuvo un gobierno muy largo,

de 43 años,

y lógicamente,

toda su vida no fue con la misma personalidad.

Se pueden entender

algunas de sus facetas

más como rey prudente

o persona un poco más, eso,

ya con los años, un poco más triste

o más melancólica.

La imagen de san Lorenzo, parrilla en mano,

preside la fachada principal.

A este santo está consagrado el monasterio

porque el día de su onomástica

se consiguió la victoria en la batalla de San Quintín.

En 1563, se coloca la primera piedra

del monasterio.

Ese mismo año, se incorpora a las obras

como arquitecto adjunto Juan de Herrera,

que posteriormente asumiría la dirección

a la muerte de Juan Bautista de Toledo.

En 1576,

Herrera ya dirigía con plenos poderes

la colosal obra,

lo que le permitió simplificar la rigurosa geometría del edificio.

Juan de Herrera redujo el número de torres,

levantó una planta más

y habilitó la Biblioteca Real.

En 1584,

se da por finalizado el monasterio,

aunque no fue hasta 1586

cuando se terminó la Real Basílica.

Las arcas públicas

podían permitirse semejante dispendio

en este monasterio.

Felipe II recibió una buena situación económica.

Tenía muchos ingresos.

Especialmente venían de dos orígenes:

los impuestos, especialmente de Castilla,

que surtían de una gran cantidad de dinero, y por supuesto,

las remesas de plata que venían del Nuevo Mundo.

Comparativamente con otros monarcas europeos,

su situación económica no era mala.

Pero, ciertamente, hay que volver a insistir

en lo descomunal

de lo que él gobernaba y de las empresas que llevó a cabo.

Y, entonces, esto le produjo los problemas

más claros, que es que,

a pesar de tener ingresos importante,

no tenía capacidad

ni flexibilidad la Real Hacienda

para pagar en momentos concretos en lugares concretos.

Esta dificultad de tener dinero líquido,

a pesar de tener ingresos,

le obligaba a pedir créditos.

Y esto le hizo endeudarse

con los banqueros, especialmente extranjeros.

Y esto tuvo muchísimos costes.

Y esto es lo que provocó

que en la segunda mitad, a partir de mediados del siglo XVI,

se produjeran

tres grandes quiebras del Estado.

Pero el problema no era tanto la cantidad de dinero

como la capacidad de poder pagar

en un momento concreto, en un lugar concreto,

que le forzaba al crédito.

En la zona del Palacio de Felipe II

está la Galería de Batallas.

Sus diez metros de ancho

se prolongan en un recorrido de 55 metros

engalanados con tapices.

En ellos se representan escenas

de las campañas más importantes de los monarcas de la Edad Media,

como la batalla de la Higueruela.

(Relinchos)

En 1431,

las tropas del rey Juan II de Castilla,

mandadas por don Álvaro de Luna,

derrotaron en la sierra granadina de Elvira

a las tropas de la dinastía nazarí

que mandaba en el reino de Granada.

Desgraciadamente,

no se supo aprovechar

los resultados de esta gran victoria

porque las guerras civiles y las intrigas

en el reino de Castilla

hicieron que no volviera a haber una gran campaña contra Granada

hasta la época

de los Reyes Católicos,

que culminó con la conquista de la ciudad

en 1492.

La batalla de la Higueruela, en época de Juan II,

fue tan cruenta

que hasta los árboles perecieron,

quedando en pie solo una triste higuera que le dio nombre.

En la batalla de San Quintín, otro rey, Felipe II,

obtuvo la victoria,

y por su gran estrategia se le llamó el Prudente.

La batalla de San Quintín es muy importante,

y además, inaugura un reinado

verdaderamente singular y trascendental

como es el de Felipe II.

Felipe II, ya sin la Corona Imperial,

puede orientar su actividad

hacia los estados peninsulares

y también hacia Flandes, ¿no?

Y, entonces,

¿qué ocurre en ese momento?

El gran enemigo de la Corona de Castilla y de Aragón

es Francia.

Entonces, hay que vigilar a Francia.

Francia, además,

preocupada por el dominio, casi hegemonía,

de España en Italia,

pues ataca con el duque de Guisa

el reino de Nápoles.

Y Felipe II

contesta rápidamente.

En una acción envolvente,

le contesta enviando las tropas españolas

que están en Flandes. Las envía a Francia.

Pasan la frontera de Francia y enseguida se produce

el encuentro en San Quintín,

que es una victoria rotunda

y muy celebrada

de los ejércitos españoles.

Tan celebrada como que, inmediatamente,

a Felipe II se le ocurre

levantar el Monasterio de El Escorial con esa forma de parrilla.

Porque la batalla de San Quintín

es el 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo,

que según la tradición, murió asado.

Una noche, Felipe II no podía dormir

y avisó a su lector de cabecera para que, mientras le leía,

él pudiera conciliar el sueño.

A las tres horas le dijo:

"Diego, no me duermo".

Y este le contestó: "Pero yo sí".

Cerró el libro y se marchó de la alcoba

dejando boquiabierto al rey.

Felipe II padecía artritis,

y además, la enfermedad de la gota.

Los dolores le postraban en esta silla

en sus desplazamientos.

La acumulación de ácido úrico era debida

a un exceso de proteínas,

hasta el punto que un permiso papal le permitía comer carne

incluso en Viernes Santo.

Sus hijas mayores, Isabel Clara Eugenia

y Catalina Micaela,

vivieron con preocupación el deterioro físico de su padre.

Antonio Pérez, consejero de Estado de Felipe II,

fue perseguido por la Santa Inquisición

y la utilización de sus textos promovió la llamada

"leyenda negra".

La Inquisición y la Iglesia son dos grandes instituciones

para las cuales no hay fronteras.

Entonces, la forma de atrapar a Antonio Pérez

es mandarle a la Inquisición

en un proceso complicado

en el cual se involucran las autoridades aragonesas,

Lanuza y compañía, que reivindican

sus fueros y que están siendo conculcados.

Bueno, en definitiva,

Antonio Pérez se escapa

y ese es el momento

en el que vende todos su secretos

a los enemigos tradicionales de España.

Les vende a los ingleses,

les vende a los flamencos,

que están a punto de separarse

o de querer separarse de la Corona española,

y ahí comienza lo que luego Julián de Judería

llamaría la "leyenda negra".

Es esa imagen siniestra, falaz, que se ha dado de España

y que siempre se ha dado de los grandes imperios,

como puede ocurrir ahora con EE. UU.

EE. UU. levanta adhesiones,

pero levanta también muchísimas...

condenas por el poderío que tiene.

A España le pasó mucho eso.

Y se sirvieron...

Los detractores de España se sirvieron

de los textos

de Antonio Pérez.

El sentimiento religioso de Felipe II

se materializa en la iglesia consagrada como basílica

que preside el conjunto monumental de El Escorial.

En el Patio de Reyes,

las fachadas laterales

pertenecen al colegio y al convento.

Al fondo están la Torre de las Campanillas

y la Torre de las Campanas o del Reloj.

En el frontal nos reciben los reyes de Judá.

Se dice que "seis reyes y un santo salieron de este canto

y quedó para otro tanto".

Porque para las estatuas de san Lorenzo y los reyes

se utilizó un mismo bloque de granito

de grandes dimensiones.

La iglesia conventual es de planta cuadrada

con una cúpula central,

y una bóveda de cañón cubre cada uno de los cuatro brazos.

El retablo del altar

fue diseñado por Juan de Herrera.

Su base es de jaspe rojo

y sobre ella se elevan

tres pisos de columnas de jaspe verde,

rematado por un ático con frontón.

En el sotacoro está la bóveda plana diseñada por Juan de Herrera.

La discusión sobre si esta bóveda podría soportar el peso,

obligó al maestro a colocar una columna central,

y seguro de sus cálculos matemáticos,

la hizo de cartón.

Cuando Felipe II dijo que no era de su agrado,

Herrera la derribó asustando a todos

menos al rey, que le increpó con sorna:

"Herrera, Herrera, con el rey no se juega".

La planta del sotacoro,

en donde está ubicada la antigua iglesia vieja o de prestado,

repite a menor escala la planta de la iglesia mayor.

La derrota en la batalla de los Gelves,

en una isla al norte de la actual Túnez,

se le notificó a Felipe II mientras se hallaba en El Escorial,

muy probablemente mientras rezaba en esta iglesia.

Dicen que durante 300 años,

los huesos de los soldados españoles

formaron una gran pirámide visible desde el mar.

La batalla de los Gelves entra dentro de esos problemas

que tienen el Imperio otomano por un lado,

y los príncipes y el papado católico.

Se desarrolla fundamentalmente tanto en el continente...

Solimán el Magnífico

ya había conquistado Belgrado y se puso a las puertas de Viena,

pero también había un desarrollo en el Mediterráneo.

Había unos puntos en manos de los otomanos,

una serie de plazas, que era importante

para los cristianos dominarlos. Uno era Trípoli,

y justamente, los Gelves se organiza para conquistar Trípoli.

Al llegar a los Gelves,

es cuando, precisamente, los turcomanos se dan cuenta.

Han tardado muchísimo en prepararlo

y se dan cuenta de que van hacia Trípoli.

Y es entonces cuando organizan una gran armada

que trata de combatir

a los cristianos.

Los cristianos se hacen fuertes en Gelves,

intentan salir con las naves, y en ese momento,

llega la armada turca y destruye, prácticamente,

la mitad de la armada.

Y hay un grupo de cristianos

que se atrincheran en un castillo dentro de Gelves.

Allí sufren

tres meses de asaltos continuos

hasta que al final se entregan.

Por tanto, es un fracaso para esta combinación de fuerzas.

Aunque Gelves fue una derrota en toda regla

para la armada y para las tropas cristianas,

tuvo un momento positivo

y es que Felipe II se da cuenta de la importancia

de reforzar la flota.

Entonces, lo que hace es sacar dinero para los presidios,

los presidios africanos, y dedicarlo a la reforma de la flota.

Esta importancia de la flota, y ya muerto Solimán,

es lo que hace que en 1571

se produzca la batalla de Lepanto.

En el subsuelo del Monasterio de El Escorial

se excavó una cripta que aloja el panteón de reyes

y de las reinas que fueron madres de reyes.

Una de las funciones primordiales de El Escorial

es ser el lugar de enterramiento de los reyes de España.

No están aquí los restos de Felipe V,

Fernando VI y de sus esposas,

porque están en la Granja de San Ildefonso

y en el Monasterio de las Salesas Reales.

En esta cámara circular,

el Cristo de Domenico Guidi

separa los sepulcros de reyes, reinas y consortes.

En estos sepulcros de mármol y bronce

están enterrados el emperador Carlos V,

y debajo,

su hijo Felipe II, de quien cuentan que dijo:

"Yo he hecho una morada para Dios

y que mi hijo, si quiere,

la use para sus huesos y los de sus padres".

La emperatriz Isabel de Portugal, madre de Felipe II,

está en el lado opuesto a los reyes,

junto a otras reinas.

Los cuerpos de los monarcas permanecen varios años

en una cámara aledaña llamada el pudridero

antes de ser enterrados bajo la cúpula de este panteón

adornada con grutescos de bronce.

El ramal contiguo al panteón de reyes

alberga el panteón de infantes,

donde está el sepulcro de Juan de Austria,

conocido como el héroe de la batalla de Lepanto.

Ha sido la batalla más grande de carácter naval

que se ha celebrado jamás.

Participaron más de 500 barcos

y más de 175 000 personas.

Fue la más sangrienta.

Murieron 7000 cristianos, y entre 30

y 40 000 turcos,

y significó

el triunfo de la escuadra de la Santa Liga

comandada por Juan de Austria, sobre la escuadra turca

mandada por Alí Bajá.

Gracias a esta victoria, se contuvo

el impulso turco en el Mediterráneo,

aunque no se acabó con su poderío.

Y esta batalla

significa también

el fin de los barcos de remos

en el Mediterráneo, las famosas galeras.

A partir de ahora,

los barcos serán mayoritariamente a vela.

La Biblioteca del Monasterio de El Escorial,

junto con la Biblioteca Nacional de Madrid,

es uno de los núcleos humanísticos más importantes de España.

Felipe II deseó que en este conjunto arquitectónico

se unieran el poder, la fe y el saber.

En la Biblioteca Real hay más de 40 000 textos,

entre los que se halla

una gran colección de manuscritos latinos,

griegos, hebreos y árabes

bajo los frescos de la bóveda de cañón

de Pellegrino Tibaldi,

que recuerda a la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en el Vaticano.

Felipe II, muy formado en Matemáticas y Filosofía,

dicen que también se interesó por las ciencias esotéricas

para encontrar un remedio para sus dolencia.

Quizás por eso,

en la biblioteca del monasterio hay volúmenes sobre la magia,

la astrología y la alquimia.

Probablemente, fue el padre Sigüenza

quien determinó la temática de los frescos de la bóveda.

Felipe II recopiló por todo el mundo volúmenes de cualquier temática,

independientemente de que fueran admitidos o no

por la estricta observancia

de las normas del Concilio de Trento.

El rey no solo era coleccionista de libros,

sino que también le apasionaban las reliquias.

En el inventario oficial escurialense de 2004,

se contabilizaron 7420

de un total de 678 santos,

entre las que hay cuerpos enteros, piernas, brazos y cabezas.

En la zona conventual está el claustro principal bajo,

que rodea al Patio de los Evangelistas.

La escalera principal

no fue realizada por Juan Bautista de Toledo,

sino, al parecer,

por el arquitecto y pintor italiano Giovanni Castello,

llamado el Bergamasco.

La fastuosa bóveda del muro occidental

fue pintada por Luca Giordano en 1692.

En la parte inferior,

Carlos II muestra la gloria de la monarquía española

a su madre, Mariana de Austria,

y a su esposa, Mariana de Neoburgo.

Las galerías del claustro principal están decoradas

con 54 pinturas

sobre la historia de la redención.

Los frescos siguen un ciclo cronológico

desde el nacimiento de la Virgen hasta el Juicio Final.

Y su autor fue Pellegrino Tibaldi,

un pintor que Felipe II hizo traer desde Italia.

Este templete dórico del Patio de los Evangelistas

es obra de Juan de Herrera,

y simboliza la fuente de la gracia y de la vida espiritual

y el jardín del edén

con los cuatro ríos que riegan el mundo.

La Galería de Convalecientes, en el siglo XVI,

se denominaba los Corredores del Sol.

Las del sur fueron proyectadas por Juan Bautista de Toledo,

y las del este, por Juan de Herrera.

La galería consta de dos plantas,

la baja tiene una arquería sobre columnas

de orden dórico,

y la superior es una logia adintelada

de la misma altura,

con columnas jónicas y vanos desiguales.

Como rey católico, Felipe II podía interferir

los procesos de herejía y brujería del tribunal

de la Santa Inquisición y del Santo Oficio.

Hasta el siglo XV, no podemos hablar

de Inquisición española

bajo el control de la monarquía y como única institución común

a todos los españoles.

El castigo físico a los herejes

se remonta al siglo XII en el sur de Francia.

¡Aaah!

Felipe II odiaba la adulación.

En los actos públicos

era exigente en el ceremonial, pero en la intimidad

era sencillo. Vestía de negro

y no le gustaba que le llamaran majestad.

Las salas capitulares

eran para las asambleas que celebraban los cien monjes

que habitaban el monasterio

y que se sentaban, bajo esta bóveda de cañón con frescos

de Granello y Castello, en estos bancos de madera.

Hay dos salas capitulares: la sala vicarial,

donde las reuniones las presidía el vicario,

y la sala prioral, en la que lo hacía el prior.

Estas salas tienen obras de Tiziano como "La última cena",

"Descanso de la huida a Egipto"

o "La oración en el huerto".

Y el óleo sobre lienzo, "El martirio de San Mauricio"

de El Greco.

Otros autores de la talla

de Rivera, Tintoretto o Velázquez

también tienen obras expuestas en estas salas.

Cuenta la leyenda,

que Felipe II recibió una misteriosa carta

firmada por Nostradamus,

el adivino más famoso de la época.

No se sabe qué contenía la carta,

pero se supone que el mago quería disuadirle

de entablar una guerra con Francia,

ya que trabajaba para el rey francés.

Dicen que Felipe II

ni siquiera leyó el horóscopo que se adjuntaba.

Le contestó dándole las gracias y pagando sus servicios.

Estas salas del recinto escurialense

pertenecen a la zona denominada Palacio de los Borbones.

El oratorio del rey

tiene un altar con "La sagrada familia" de Giordano.

La pieza del costurero pertenecía al cuarto

de la entonces princesa de Asturias, María Luisa de Parma,

esposa de Carlos IV.

Los tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara

cubren las paredes por completo

para resguardar del frío a los reyes

durante las jornadas otoñales.

Esta habitación era el aseo

y tiene una curiosa estructura al fondo,

donde estaba el retrete.

La cama del dormitorio del rey, de manufactura francesa,

perteneció a Carlos IV.

El comedor de diario

está decorado con tapices sobre cartones

de Goya, Aguirre y Castillo.

Carlos III,

que vivía en la zona llamada mango de la parrilla,

adaptó estos espacios para que la familia real

estuviera más cómoda.

El licenciado fray Antonio Cervera de la Torre

publicó en Madrid,

en el año 1600,

un curiosísimo libro titulado

"Testimonio auténtico y verdadero de las cosas notables

que pasaron en la dichosa muerte del rey

don Felipe II".

En este libro se cuenta detalladamente

cómo llegó hasta el Monasterio de El Escorial

un rey ya enfermo, a finales de junio

de 1598.

En contra del criterio médico,

Felipe II viajó desde Madrid a San Lorenzo el Real.

Le acometieron

unas fiebres tercianas y dos abscesos en una pierna.

Fray Antonio Cervera

escribió que solo esto hubiera bastado para matarle

aun cuando no hubiera otra cosa,

y que antes de esta dolencia postrera,

venía el rey muy castigado por la gota que heredó de su padre.

En el tramo final de sus dolencias permaneció tumbado,

echado de espaldas, sin poderse mover,

y los dolores impedían hasta el cambio de la ropa de cama.

Un rey que había sido tan limpísimo

y que no toleró en su cuarto raya en la pared

ni mancha en el suelo.

La enfermedad duró 53 días.

Y a las 05:00

del domingo 13 de septiembre de 1598,

con dos o tres boqueadas, como un niño,

se le arrancó el alma al acabar la noche

y entrar el día con la salida del sol.

En abril de 2017,

se inauguró en la sala de honor del palacio público

una exposición organizada

por Patrimonio Nacional

dedicada a uno de los pintores españoles

más importantes del XVI,

Juan Fernández de Navarrete,

conocido como Navarrete el Mudo.

"El calvario" de Rogier van der Weyden,

fotografiado con cámaras infrarrojas

para su reciente restauración, está en las salas

del piso bajo de la Casa del Rey, en el Palacio de Verano,

en una zona habilitada para exponer

varias obras pictóricas del monasterio.

En el siglo XVI, la vida cotidiana del pueblo

se desarrollaba en las calles de pueblos y ciudades.

Convivían cristianos

y moriscos, y ambos se encargaban

del abastecimiento de la población,

y en especial, de los grandes palacios reales.

Los mercados, muchas veces ambulantes,

eran el centro de encuentro de las clases pobres

y medias.

Todavía estaban latentes los enfrentamientos

entre dos culturas diferentes.

Los motivos de la expulsión de los moriscos son muy claros.

Existe un miedo a que se vuelvan a levantar.

El último levantamiento había sido

en la época del padre de Felipe III,

en la época de Felipe II,

en las Alpujarras,

y estaban como apostados ahí.

Siempre se temía que, en un momento determinado,

se aliaran con el enemigo de España

de esa hora, ¿no?

Y, entonces,

el duque de Lerma ya dice: "Vamos a acabar con esto".

¿Y la forma de acabar cuál es?

Pues la expulsión de España

de esta, ya casi la única,

minoría étnico cultural que existía, ¿no?

Se les expulsa en 1609,

casi sin tener en cuenta lo que va a ocurrir,

las gravísimas consecuencias

que va a tener la expulsión de los moriscos.

Nosotros hablamos mucho de la expulsión de los judíos,

pero no tuvo tanta importancia la expulsión de los judíos

como la expulsión de los moriscos.

Los moriscos eran

los que sostenían fundamentalmente la agricultura

en lo que sería Aragón y Valencia ahora.

Y al verse estas tierras

desprovistas de esa mano de obra tan eficaz,

tan cualificada,

tan especializada además en riegos, podríamos decir

que la acequia llora cuando se van los moriscos,

pues va a sufrir mucho.

Y, en buena medida, la burguesía

va a tener que pedir sopitas y socorro a Madrid.

De ahí, probablemente,

la mayor vinculación que ha tenido el reino de Valencia,

o Valencia,

con el poder central.

Porque, en un momento, se les ayuda a superar

esa gran crisis que ha venido como consecuencia

de la expulsión de los moriscos.

La Casita de Abajo

o del Príncipe fue construida

a finales del silgo XVIII por Juan de Villanueva

para el futuro rey Carlos IV. Está a cinco minutos

del Monasterio de El Escorial.

En el interior de la Casita de Abajo

destacan los techos pompeyanos de Vicente Gómez

y Luis Japeli,

los estucos neoclásicos

diseñados por Ferroni

y la mesa del comedor sobre columnas corintias

elaborada en la Fábrica del Buen Retiro.

Antonio Ponz, intelectual y viajero español,

dijo sobre este palacio

que para especificar todo lo que hay en materia de bellas artes,

mármoles, pavimentos, techos,

porcelanas, alhajas y muebles,

sería menester escribir un libro.

Este edificio es una pequeña joya bajo la sombra del gran Escorial.

La Casita de Arriba

o del Infante

fue construida por Juan de Villanueva

por encargo de Carlos III para su hijo, el infante Gabriel,

entre 1771 y 1773.

En la fachada,

una placa detalla que este palacio fue restaurado

en 1984, reinando Juan Carlos I.

Desde el jardín principal

hay una vista excelente del monasterio

dada su proximidad.

La Casita del Infante es un edificio neoclásico

de planta cuadrada,

articulado en torno a una sala central de doble altura

y coronada por una bóveda con cuatro tragaluces circulares.

El rey Juan Carlos I residió aquí durante algún tiempo.

Recientemente, la Casita del Infante

ha sido redecorada con pinturas de Pedro de Orrente,

Daniel Seghers y Onofri Creszencio.

Las demás dependencias circundan a la sala central,

y cuando se construyó,

fue ideada, posiblemente,

para celebrar audiciones de conciertos de cámara,

a los que era muy aficionado el infante Gabriel de Borbón

cuando utilizaba este pabellón como lugar de descanso y recreo.

En Toledo,

la ciudad que durante siglos acogió a cristianos,

judíos y árabes,

se encuentra el Colegio de Doncellas Nobles.

Edificado durante el reinado de Felipe II,

el Colegio de Doncellas Nobles

tiene como patronos al arzobispo de Toledo

y al propio Felipe II,

que estableció su protección con estas palabras:

"Por nos y por los reyes de Castilla,

nuestros sucesores".

En 1557, se firma una orden rectora,

y la Ilustres Corporación de las Doncellas Nobles

pasa a denominarse Colegio de Nuestra Señora de los Remedios.

Esta institución religiosa

tiene estancias tan austeras

como la discreta sala de visitas,

o tan nobles,

como el salón rectoral con tapices de la Real Fábrica

y un lienzo del fundador,

el cardenal arzobispo de Toledo, Juan Martínez Silíceo.

Para ingresar en este colegio

había que cumplir normas estrictas.

Los estatutos de limpieza de sangre

exigían que los cristianos,

los conversos, perdón,

tuvieran la capacidad de demostrar que sus padres y sus cuatro abuelos

no hubiesen sido judíos, musulmanes

o gentiles.

Esta situación de los cristianos conversos,

por lo tanto,

va a suponer...

Esta exigencia de la limpieza de sangre

es una discriminación

de los nuevos cristianos.

Eh...

Esta situación no estuvo en el derecho público,

sino que fue asumida voluntariamente

por algunas instituciones.

Dicho esto,

hay que decir que, en distintos momentos,

tanto los papas como diferentes personalidades de la iglesia,

incluido san Ignacio de Loyola que estaba en contra,

lucharon contra esta aplicación

de la limpieza de sangre.

Esto quiere decir, por lo tanto,

que van a ser las instituciones quienes lo adoptarán o no,

libremente,

y en algunos momentos o en otros.

Dicho esto,

es a mediados del siglo XV,

cuando comienza

esta situación,

que lo que va a pretender

es que los cristianos viejos quieren...

Es una forma de marginar a los conversos

de la ocupación de cargos importantes,

a fin de cuentas.

Y un caso muy claro es el caso del cardenal Silíceo,

porque, por ejemplo, el cabildo

de la catedral de Toledo estaba en contra

de asumir estos estatutos de limpieza de sangre.

Pero al llegar el cardenal Silíceo,

fuerza al cabildo a introducir estos estatutos

porque él se opone radicalmente

a que un converso, que era hijo de un reo

condenado por la Inquisición,

ocupase un cargo en el cabildo.

Entonces, esto es lo que va a tener como consecuencia

que se introduzca el estatuto de limpieza de sangre

en la catedral de Toledo.

Es, ciertamente, una situación horrible.

Lo... Lo... Lo... Lo quiero ejemplificar también

en la crítica que hace san Ignacio de Loyola.

Y aunque se intentó quitar,

tuvo sus momentos más altos y bajos, pero ciertamente no fue fácil

porque es una actitud

que prendió en la sociedad.

El mausoleo del cardenal Silíceo

ocupa la nave central de la iglesia.

Gracias a su iniciativa,

el colegio educaba a niñas huérfanas que recibirían

una dote de 100 000 maravedís

si contraían matrimonio.

En el centro de Madrid, a escasos metros de Atocha,

arropado por jardines,

está el Monasterio de Santa Isabel.

El Monasterio de Santa Isabel es un Real Patronato

que agrupa dos fundaciones: un colegio de niñas

y el convento de clausura

fundado por la esposa del hijo de Felipe II,

Margarita de Austria.

Ambos ubicados en un palacio del siglo XVI.

El escudo de los Austrias está en honor

a su fundadora, la reina Margarita,

sometida a intrigas palaciegas por parte del duque de Lerma.

Estas intrigas pasan por colocar en posiciones estratégicas

para poder espiar a la reina

y a familiares.

No solo se conforma con colocar a sus hijos

y conseguir que sus hijos o cuñados, a los que nombra virreyes de Panamá,

virreyes de Perú,

sino que también ubica en posiciones estratégicas

a su esposa, a Catalina de Cerda,

y a su cuñada, la duquesa de Altamira.

Además, la reina había llegado a la corte

acompañada de un séquito austriaco, un séquito alemán,

en el que trae como consejera mayor a María Sidonia,

una mujer con la que puede hablar alemán

y una mujer que él retarda, separa,

casándola con el duque de Barajas,

un hombre ya anciano, mayor, viudo...

Simplemente con la intención, insisto,

de aislar a la reina dentro de lo que es el Palacio Real.

Santa Isabel sufrió dos grandes incendios.

Uno en el siglo XVIII,

y otro, a principios de la guerra civil,

donde el convento fue incendiado y saqueados

perdiéndose numerosas obras de arte.

En el retablo del altar mayor

hay un óleo del éxtasis de san Agustín y santa Mónica,

realizado por Antonio Arias,

uno de los mejores pintores de la escuela de Madrid.

En esta placa se agradece al rey Felipe IV

la construcción de esta iglesia.

En la iglesia del monasterio están expuestos

varios óleos de Inmaculadas y tallas de imaginería religiosa

finamente policromadas.

También hay imágenes de carácter devocional

y grandes cuadros de celebridades,

como el del arzobispo san Leandro de Sevilla.

Otras pinturas relevantes son la Inmaculada Concepción

de Antonio Palomino,

rodeada de ángeles

con los símbolos de la letanías.

El arcángel Jehudiel, del florentino Vicente Carducho.

Y la conversación entre san Antonio y san Pablo,

mientras un cuervo les lleva pan en su pico.

En la madrileña plaza de Oriente,

el Real Monasterio de la Encarnación sigue en pie

desde el siglo XVII, a muy pocos metros del Palacio Real.

El Monasterio de la Encarnación

fue terminado por el hijo de Felipe II,

Felipe III.

Su esposa, Margarita de Austria, que inició las obras,

murió en 1611 antes de ver acabado el convento,

que se rige por la regla agustiniana desde hace más de cuatro siglos.

En el frontal

de la iglesia se observan los escudos

de los monarcas fundadores y el relieve de la Anunciación.

La fachadas son de piedra berroqueña,

al estilo clasicista herreriano.

El edificio se articula

en torno a amplios patios interiores

para la meditación de las monjas y las novicias que ingresan allí.

Los preceptos que tienen que cumplir las jóvenes

que van a ingresar en el monasterio son dos pruebas.

La primera prueba es realizada por un vicario

que ha sido ordenado por el cardenal, y es saber la pureza espiritual,

conocer la pureza espiritual

de estas jóvenes novicias.

Es...

averiguar si verdaderamente conocen

lo que son los preceptos de la regla,

saber cómo funciona la regla, y sobre todo, el demostrar,

de alguna manera,

su pureza en cuanto que no hayan sido ni violentadas

ni ultrajadas. Todo ello teniendo en cuenta

esos tres primeros principios,

esos tres primeros votos de los que hablábamos,

de castidad,

pobreza y obediencia. Cuando las jóvenes ingresan,

ingresan con, aproximadamente,

15 o 16 años,...

pasan un año de noviciado.

Posteriormente, ellas van cumpliendo una serie de principios,

una vida monacal que se basa en la oración,

en la vida contemplativa

y en la oración.

Y son controladas, como hemos dicho,

por una jerarquía.

No solamente es crear un monasterio para que unas jóvenes

recen eternamente

por el alma de los reyes,

sino que además esas jóvenes, según implica Trento,

tienen que ser controladas de alguna forma,

o vigiladas de alguna forma,

para que esos principios sean eficaces, para que se cumplan.

Por lo tanto,

esa jerarquía religiosa que viene dada

desde la priora, la abadesa, la presidenta

y la superiora,

son las encargadas de que esos principios,

esas reglas, se lleven a cabo

dentro del convento.

Es una vida de clausura,

es una vida eterna,

es una vida en la que no pueden salir del convento

nada más que para casos muy excepcionales.

En el caso de la Encarnación, salieron exclusivamente,

o salen exclusivamente, en el momento en el que trasladan

algún tipo de reliquia de un monasterio a otro.

En caso de enfermedad.

El claustro bajo, basado en el patrón escurialense

de Juan de Herrera,

tiene lienzos de Cristo y la Virgen donados por el cardenal Zapata

con motivo de la toma de hábito de su sobrina.

En el coro,

hay un crucifijo de marfil sobre la urna de ébano

con "El Cristo yacente" de Perroni y "La santa cena" de Carducho

encima de la reja que comunica con la iglesia.

El órgano actual, que se usa

en las celebraciones y conciertos, es del siglo XIX

y sustituye al original,

regalado por Isabel Clara Eugenia, hija predilecta de Felipe II.

Se construyeron cuatro balcones

y uno de ellos fue para alojar este instrumento.

El Convento de la Encarnación cumple una labor muy importante

dentro de la infraestructura

de la corte madrileña.

Es el lugar donde la reina puede ir a orar

de forma personal, sola.

Es el lugar que se levanta para que,

de alguna forma,

los aristócratas o las aristócratas, en este caso, españolas,

puedan también recogerse.

Pero sobre todo cumple una función, que es la establecida por Trento.

Trento lo que determina no solamente es hacer

una reforma de la iglesia,

no solamente es vigilar que esa religiosidad se cumpla,

sino, sobre todo,

establecer una serie de preceptos para regular las órdenes monásticas.

Estos preceptos

vienen estipulados desde Trento.

En particular, serían tres votos fundamentales,

que es el voto de pobreza, el voto de obediencia

y el voto de castidad.

La iglesia tiene planta de cruz latina

y está decorada con frescos de ángeles en las pechinas

y una cúpula pintada por Antonio González Velázquez.

Dos lienzos de san Felipe y santa Margarita

recuerdan a los reyes fundadores del monasterio.

Todos los 27 de julio se produce un hecho milagroso.

Al exponer al público la reliquia de san Pantaleón,

la sangre de la ampolla se vuelve líquida

y brillante durante 48 horas,

volviendo a coagularse pasada la fecha de su martirio

y decapitación en el año 305.

En esta sala está enterrada

la primera priora del Monasterio de la Encarnación,

la madre Mariana de San José,

fundadora de las Agustinas Recoletas.

El colegio toledano de Doncellas Nobles

y los monasterios madrileños de Santa Isabel y la Encarnación

son tres tesoros

de la Corona española.

El conjunto monástico

de San Lorenzo el Real de El Escorial es, sin duda,

la obra maestra de la arquitectura del siglo XVI.

Fray José de Sigüenza,

el gran erudito de la orden jerónima,

definió así el Monasterio de El Escorial:

"Quien contemple este edificio

y vea la proporción y el buen oficio de sus partes,

hallará aquí juntas casi todas las grandezas

que se han elogiado a lo largo de los siglos".

Tesoros de la corona - La octava maravilla del mundo

53:19 15 oct 2019

Dedicaremos gran parte del tercer episodio al grandioso Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, y lo completaremos con otros 3 monumentos patrocinados por Felipe II y su sucesor Felipe III: el Colegio de Doncellas Nobles, el Real Monasterio de Santa Isabel y el Real Monasterio de La Encarnación.

Histórico de emisiones:
01/07/2018

Dedicaremos gran parte del tercer episodio al grandioso Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, y lo completaremos con otros 3 monumentos patrocinados por Felipe II y su sucesor Felipe III: el Colegio de Doncellas Nobles, el Real Monasterio de Santa Isabel y el Real Monasterio de La Encarnación.

Histórico de emisiones:
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  1. Ana María Montero Ruiz

    Qué maravilloso debe ser visitar el Monasterio de El Escorial, el alma de un Imperio. Magnífica construcción: palacio, panteón, basílica, biblioteca.Visita obligada. Cuántas obras de arte en todas sus variantes tenemos en España y qué poco las conocemos y valoramos. Gracias por este gran proyecto. A ver si vemos en un futuro documentales dedicados a nuestros grandes conquistadores, otro sobre los judíos y la inquisición, siempre con seriedad, basándose en las crónicas, y echar por tierra la maldita leyenda negra. Saludos.

    04 jul 2018

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