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Para todos los públicos Teleplaneta - 24/07/2017
Transcripción completa

Hola ¿qué tal?

Comenzamos el que va a ser el último Teleplaneta

antes del parón veraniego,

pero no por ello vamos a dejar de aplicarnos

para descubrir los fenómenos naturales

más destacados de la última semana.

Nuevamente el fuego tendrá su momento en el día de hoy,

pero aparece la nieve en el invierno austral

y en una zona para nada habitual, Brasil.

Tendremos como siempre muchos más contenidos,

la visita a twitter y las temperaturas extremas

de la semana en el planeta,

mientras que en nuestro tiempo de reportaje

echaremos un vistazo a los embalses de nuestro país,

que viven un año realmente difícil y que de no cambiar la situación

augura unos meses muy complejos.

Hoy vamos a dejar el fuego y el calor para más adelante

y nos vamos a deleitar con la nieve,

que llega al sur del planeta ahora sumergido en pleno invierno.

Uno de los puntos de obligada parada es Santiago de Chile,

pues allí han registrado la peor nevada en 46 años.

Más de 300.000 personas han estado sin suministro eléctrico

al caerse decenas de torres de la luz.

Esta situación se ha prolongado durante varios días,

ya que la nevada ha sido realmente copiosa

sobre la ciudad de unos 7 millones de habitantes,

que ha quedado prácticamente paralizada al completo.

Las calles se cubrieron de una espesa capa de nieve

que en algunas zonas ha alcanzado los 20 centímetros de espesor.

Todo este episodio ha sido provocado

por una potente borrasca que traía vientos desde el polo sur,

y que ha dejado nieve también en otros departamentos de Chile.

Otro lugar que ha visto caer la nieve en estos días

ha sido Brasil,

donde las temperaturas se han desplomado también

por culpa de esa masa de aire polar

que ascendía desde el polo sur.

En algunas zonas montañosas del sur del país

han llegado incluso a alcanzar temperaturas de 7,5 ºC bajo cero,

algo realmente sorprendente a primera vista.

La sensación térmica además, ha llegado a los 14 bajo cero,

más propia realmente de otras latitudes.

Con esas temperaturas es fácil imaginar

que la nieve haya caído con fuerza en territorio brasileño.

Además, y aunque en este caso la nieve no ha llegado a aparecer,

el frío se ha dejado notar con fuerza

en ciudades como Sao Paulo,

donde la temperatura mínima ha llegado a caer hasta los 8 ºC

y hasta 13 ºC en Río de Janeiro,

una temperatura que no se había medido nunca antes.

El frío eso sí, no durará mucho

y pronto volverán las suaves temperaturas

a las que están acostumbradas estas ciudades.

Tenemos que dejar la nieve

para regresar una semana más al drama de los incendios forestales,

que está dejando una terrible huella en Canadá.

El estado de la Columbia Británica,

de la que ya hablamos en la pasada semana sigue viendo con impotencia

como las llamas consumen decenas de miles de hectáreas.

Los bomberos están completamente desbordados

por los más de 150 incendios que en algunos casos siguen ardiendo

completamente fuera de control.

A estas alturas con más de 180 mil las hectáreas que ya han sido

devoradas por el fuego en la peor campaña que se recuerda

en este estado a causa de los incendios.

Las más de 40 mil personas que han sido evacuadas

siguen sin poder volver a sus hogares,

excepto mil residentes de Cache Creek

que ya han podido hacerlo.

Las cifras que rodean a estos incendios son impresionantes.

A día de hoy más de 3000 bomberos se emplean las 24 horas del día,

apoyados por alrededor de 200 helicópteros y aviones

que lucha sin cuartel para evitar que las llamas entren

en el corazón de los grandes parques nacionales

al este de las rocosas.

Cerramos el capítulo correspondiente

al continente americano, y vamos a abrir el europeo

donde también tenemos cosas que contar hoy.

En primer lugar en el Reino Unido,

donde estos días han sufrido fuertes temporales

que han dejado daños e inundaciones en diversas partes de las islas.

La zona que más impacto ha sufrido es la del suroeste de Inglaterra,

y concretamente la zonas de Cornwall,

donde las lluvias han sido torrenciales

y donde se han producido importantes riadas.

Al menos medio centenar de casas han sido anegadas por las aguas

y han provocado importantes daños,

tras los más de 100 litros por metro cuadrado

en apenas tres horas,

una cifra muy significativa y que es la causante

de estas inundaciones.

En muchos casos se ha tenido que recurrir a la vía aérea

para proceder a rescates y ahora queda una tarea titánica

de recuperar la normalidad una vez que las aguas han regresado

a su cauce y que se pueda hacer un primer balance de las secuelas

que han dejado estas tormentas.

La semana también ha venido marcada por diversos terremotos

a lo largo y ancho del planeta,

pero mención especial merece el que vivieron en la isla de Kos,

en la zona limítrofe entre Grecia y Turquía.

Con una magnitud de 6,7, el terremoto fue ampliamente

sentido tanto en territorio heleno como otomano,

siendo los daños más importantes en la ya mencionada isla de Kos,

próxima a la turística costa de Mugla.

En cuanto al epicentro del seísmo este se localizó en Turquía,

en el golfo de Gokova, y su profundidad ha sido estimada

en unos diez kilómetros.

Esta zona suele tener una sismicidad bastante moderada

y no es habitual encontrar terremotos de esta magnitud.

Desde el momento del seísmo se han contabilizado cientos de réplicas,

la mayor de ellas superando la magnitud 5.

Ha habido informes también de un pequeño tsunami a nivel local

que habría afectado a la propia localidad de Mugla.

No nos vamos a mover de territorio griego porque también allí

estos días han tenido que vérselas con las lluvias torrenciales

que han afectado a la zona norte del país.

Los momentos más tensos se vivieron en la península de Halkidiki,

donde las inundaciones fueron muy extensas y obligaron a desalojar

un camping que quedó anegado por las aguas,

aunque afortunadamente no ha habido que lamentar víctimas.

Estas lluvias, que parecen ser pasajeras y debido a un fenómeno

local conocido como medusa,

dejan también daños millonarios en infraestructuras turísticas.

El servicio meteorológico griego había previsto este fenómeno

que sorprende cada verano al norte del país,

aunque ya han anunciado que el tiempo veraniego

volverá a reinar en todo el país.

También el fuego tiene cabida en Europa,

en este caso en Croacia y en Montenegro,

donde cientos de personas han tenido que ser evacuadas

en las cercanías de la ciudad de Split,

quizás la más afectada por este episodio de incendios

que tienen en jaque a las autoridades de ambos países.

Algunas carreteras al sur de la ciudad

han tenido que ser cortadas por la proximidad de las llamas

que se distribuyen a lo largo de una amplia franja de terreno

a lo largo de las costas adriáticas.

El viento está jugando en contra de los equipos de extinción

que trabajan sobre el terreno

en unas condiciones de temperaturas muy elevadas

y rachas que superaron en algunos momentos los 60 km/h.

La gente espera poder regresar a sus hogares

en cuanto las llamas sean controladas,

tanto en suelo croata como montenegrino,

en un verano que está dejando cientos de hectáreas calcinadas

en ambos países.

Para terminar la primera parte del programa

viajamos hasta Nueva Zelanda, porque allí,

la ciudad Christchurch ha sido declarada en estado de emergencia

por las fuertes inundaciones que han sufrido en estos días

en la isla del Sur.

Estas precipitaciones habrían sido las responsables

de la crecida del río Heathcote,

que una vez que ha llegado a la ciudad se ha desbordado

obligando a la evacuación de 1500 personas de sus hogares.

Según los informes obtenidos de varias estaciones meteorológicas,

en algunos puntos de la isla sur de Nueva Zelanda

se recogieron más de 200 litros por metro cuadrado

en menos de 24 horas.

Con valores de este calibre

es difícil no tener que enfrentarse a inundaciones

como las que estamos viendo.

La defensa civil y el propio ejército han sido movilizados

para prestar ayuda a los damnificados

a la espera de que la normalidad regrese lentamente a esa ciudad.

El año 2017 está siendo un mal año en cuanto a lluvias

en nuestro país.

Se mire a donde se mire, nuestros embalses presentan

un aspecto preocupante, con mucha menos agua embalsada

que el año pasado por estas fechas.

Hoy en el reportaje de teleplaneta vamos a volver la vista a nuestros

embalses y pantanos para comprobar de primera mano

lo que está sucediendo en un año hidrológico pésimo.

España está viviendo uno de los años más duros

en lo que se refiere a agua embalsada,

reservas prácticamente estratégicas para un país

en el que cada año miramos de reojo a nuestros embalses

intentando adivinar como transcurrirá el año.

La situación de este 2017 es, a todas luces, preocupante.

Nuestro país sintetiza perfectamente todos los males

que acechan en estos últimos años a nuestro planeta.

En un entorno cambiante, es casi imposible tener cierta regularidad

en cuanto a precipitaciones se refiere,

lo que unido a una demanda cada vez mayor de agua

desemboca en situaciones como la de este año.

El año hidrológico, que abarca de octubre a septiembre

será este año uno de los peores de las últimas décadas,

superando al periodo de sequía que se produjo entre 2005 y 2008.

Hay que remontarse a 1995 para encontrar una situación peor.

A día de hoy los datos son más que claros,

el conjunto de embalses españoles tienen un pobre 50% de capacidad,

casi 20 puntos menos que en el mismo periodo del año pasado

y casi 10000 hectómetros cúbicos menos que la media

de los últimos diez años.

Pocas cuencas hidrográficas están en una situación tranquila.

Quitadas algunas pequeñas,

las grandes cuencas del país sufren un déficit hídrico enorme,

que se plasma en una por encima de las demás, la del Duero.

Aquí el agua embalsada representa a día de hoy un triste 40%,

comparado con el 80% de hace un año

y lejos del 78% de agua embalsada de media en los últimos 10 años.

Aquí el déficit hídrico es del 42%

Otras cuencas en niveles muy bajos son el Júcar y el Segura,

que sufren de forma endémica esta escasez desde hace años,

y que obliga a calibrar en qué se consume casi cada gota de agua.

Las consecuencias de esta situación están aún por verse

en su totalidad.

Por ahora, las restricciones al riego ya han llegado

y la producción de electricidad de origen hidráulica está en mínimos.

El cambio de patrones en las lluvias,

la desaparición de periodos clásicos de precipitación

y la irrupción de episodios torrenciales en los que la pérdida

de agua es mucho mayor dibujan un sombrío panorama de cara al futuro,

acrecentado también por unas infraestructuras

que no han sido mejoradas en años,

una peligrosa combinación que puede traer sequías más graves

en un futuro no muy lejano.

  • Teleplaneta - 24/07/2017

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