www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4672319
Para todos los públicos Teleplaneta - 23/07/2018
Transcripción completa

La primera mitad del año 2018 nos ha deparado

una gran cantidad de fenómenos naturales adversos

que abarcan distintos campos y diversos continentes.

Por eso llegado este momento toca hacer un resumen de los mismos

atendiendo a su naturaleza.

Y este 2018 está siendo bastante particular, porque es raro

que los grandes protagonistas sean volcanes.

Activos la mayor parte del tiempo, suelen presentar erupciones

que en unos pocos casos llegan a las noticias,

pero las de este año sin duda merecen la repercusión

que han alcanzado.

La primera de ellas sin duda es la del Kilauea, en Hawaii,

que a día de hoy sigue su curso y que ya ha sido catalogada

esta misma semana como la peor erupción en 200 años

en la isla grande.

El espectáculo que ha brindado y que sigue brindando el volcán

es sencillamente impresionante, y no hay día que pase

sin que lleguen imágenes más y más impresionantes.

Los datos al momento de grabar este programa

son del todo reveladores,

casi 500 millones de metros cúbicos de lava emitida,

que ocupan casi 37 kilómetros cuadrados, sin tener en cuenta

todo lo que ha ido a parar al océano.

Con 700 estructuras destruidas por las coladas,

no se habían producido daños materiales hasta que esta semana

una explosión en la zona costera hirió a 23 personas que observaban

la erupción desde un barco turístico.

De momento la erupción continua incansable

y los vulcanólogos admiten que no saben cuándo podría producirse

un cambio en la dinámica eruptiva, que sigue provocando

el hundimiento de la caldera del Kilauea.

Otro de los protagonistas volcánicos del año,

en este caso de forma mucho más trágica ha sido

el volcán de Fuego, en Guatemala, que entró en erupción

de forma realmente violenta a principios de junio,

en lo que era su fase explosiva más violenta en cuatro décadas.

Al contrario que el caso hawaiano, y debido fundamentalmente

a su distinta dinámica eruptiva, aquí sí que ha habido que lamentar

daños personales, con varios cientos de muertos y desaparecidos

tras los flujos piroclásticos generados en el volcán,

y que increíblemente fueron ignorados por la población,

que en muchos casos ni siquiera fue evacuada,

o filmó los flujos sin ser conscientes de que estaban

ante el peligro volcánico más mortífero.

La columna eruptiva, de 15 km de altura no sólo generó

los comentados flujos piroclásticos.

La coincidencia temporal de lluvias y la erupción

fueron suficientes para generar también los temidos lahares

o flujos de lodo, que descendieron por los barrancos

arrastrando todo cuanto encontraban a su paso.

A día de hoy las cifras siguen siendo confusas,

al igual que la asunción de responsabilidades,

lo que ha generado una clara división en el seno científico

del país y un golpe a la credibilidad

de los responsables de la gestión del riesgo volcánico.

Con 113 víctimas confirmadas y más de 350 desaparecidos,

la de Fuego se sitúa como una de las peores erupciones

de las últimas décadas en nuestro planeta.

Uno de los fenómenos naturales que más víctimas provoca

al cabo del año a lo largo del planeta son las inundaciones,

ya que no pasa un día sin que en algún lugar del mundo

las lluvias torrenciales provoquen graves problemas.

Y de momento en lo que llevamos de 2018

el peor episodio de inundaciones recala en la zona central de Japón.

Allí varias prefecturas veían caer cantidades de lluvia

sin precedentes, con datos sorprendentes y que por desgracia

dejaban también un número importante de víctimas.

El país del sol naciente no veía nada similar

desde las trágicas inundaciones en Nagasaki en el año 1982,

hasta que a finales del pasado mes de junio comenzaba a llover

sin descanso en diversas zonas del país.

Ha sido de tal magnitud el fenómeno

que hasta 45000 miembros del ejército y cuerpos de rescate

han participado en la búsqueda de supervivientes,

sobre todo en la zona de Hiroshima, la más castigada

por esta sucesión de lluvias, que han llegado a acumular

más de 1800 litros por metro cuadrado en apenas unos días.

En algunos ríos los niveles han llegado a subir

más de 10 metros de sus niveles de base, desbordándose con violencia

y llevándose cuanto encontraban por delante,

para dejar un terrible balance de 222 víctimas y 30 desaparecidos.

La causa, aunque en un principio se atribuía al paso de un ciclón

en medios occidentales, se debió realmente

a un frente estacionario muy conocido en zonas de Japón y China,

conocido como frente Meiyu, y que deja lluvias torrenciales

sobre una misma zona durante días.

Otro de los focos que acapararon la atención

en esta primera parte del año han sido las inundaciones

en la zona oriental de África, y que engloba a países

como Kenya, Somalia, Uganda y Ruanda entre otros.

Quizás el más castigado ha sido Somalia, donde los evacuados

se cuentan por cientos de miles en un país

en el que las infraestructuras han sido diezmadas por la guerra

que asola este territorio desde hace décadas.

Sumidos en una sequía endémica, la llegada de las lluvias

no ha sido como habrían deseado en esta zona africana,

ya que con el carácter torrencial que han desarrollado

han hecho más mal que bien.

En total, varios millones de personas han sido evacuadas

en los diversos países afectados, y tardarán mucho tiempo

en regresar a sus casas, sobre todo en el caso de Kenya,

donde las lluvias han dejado una gran cicatriz,

y nunca mejor dicho, en su territorio.

Todo ocurrió a comienzos del mes de abril,

cuando unas enormes grietas aparecieron sobre el terreno,

lo que alimentó las suspicacias sobre la tectónica de la zona,

conocida por ser el lugar en el que en el futuro

se abrirá un nuevo océano.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo,

pero para disgusto de quienes querían ver el nacimiento

de un nuevo mini continente la razón verdadera

para la aparición de estas grietas

no fue sino la gran cantidad de agua que circulaba

con gran violencia en las cercanías, y que finalmente generaron

estas espectaculares formaciones.

Para encontrar otra de las noticias del año debemos irnos

al mes de enero y al estado de California, en los EE.UU.

Tras un final de 2017 absolutamente aciago

en cuanto a incendios forestales,

el año comenzó de forma muy similar, pero a ellos se sumaron

una serie de frentes tormentosos muy activos que dejaron

lluvias torrenciales.

El efecto, temido por los bomberos y los responsables de emergencia

de varios condados era claros.

Millones de toneladas de ceniza fueron removidas con las aguas

generando espectaculares flujos de lodo que descendieron

de las montañas arrasando cuanto encontraban a su paso.

El condado de Santa Bárbara fue el más afectado,

recogiéndose allí nada menos que 480 litros por metro cuadrado,

lo que desencadenó auténticas avalanchas que arrastraban

ceniza, troncos de árboles y rocas que destruyeron

más de 450 casas, algunas de ellas hasta los cimientos.

Los daños estimados por estas avalanchas de lodo se han estimado

en unos 210 millones de dólares, y dejan la tierra

realmente castigada para futuras repoblaciones, y muy expuesta

a la erosión con la llegada de futuras temporadas de tormentas.

Otro de los fenómenos recurrentes en Teleplaneta son los terremotos,

que suelen presentar medias bastante estables

en cuanto a magnitud.

Este año comenzó realmente movido, con varios terremotos

en el primer trimestre que hacían presagiar que este año

podría ser especialmente activo.

Quizás el más destacado de todos tuvo lugar en Alaska,

el 23 de enero, cuando un fuerte seísmo de magnitud 7,9

despertó a miles de personas y disparó las alertas de tsunami

con el recuerdo del terremoto de 1964

y que alcanzó la magnitud 9,2.

En este caso las alertas y la respuesta de la gente fue ejemplar,

con evacuaciones muy efectivas y sin escenas de pánico

ante un tsunami que se daba por seguro y que finalmente

tuvo menos incidencia de la esperada,

con una altura de 15 centímetros.

Las escenas nocturnas de las sirenas que alertaban

de un posible tsunami pasarán ya a la historia

de los documentos gráficos de terremotos.

Otro de los lugares que últimamente ha sido castigado

por los terremotos ha sido México.

Tras los fuertes seísmos del pasado 2017, el comienzo de 2018

volvió a llevar el pánico al país azteca con un terremoto

de magnitud 7,2 y que se sintió ampliamente en todo el país.

En este caso no hay que relacionar este terremoto con el de 2017,

ya que su epicentro se localizó a más de 450 kilómetros

al sur de aquel, en una zona muy conocida

para los geólogos mexicanos, que saben del potencial destructivo

de esa zona.

14 personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas

en un temblor que se prolongó casi un minuto y que hizo revivir

las escenas del terremoto de septiembre de 2017,

uno de los más fuertes en la historia de México.

El mismo mes, otro temblor de tierra provocaba graves daños

en Taiwan, un país también muy acostumbrado

a los avatares de la actividad sísmica.

En esta ocasión, un terremoto de magnitud 6,7 mataba 17 personas

tras producirse en una zona en la que los científicos

reconocieron que no esperaban esta magnitud.

Además, el terremoto era la culminación de casi once días

en los que la tierra había temblado con magnitudes más modestas,

pero de forma constante,

para finalmente culminar con ese terremoto.

De la magnitud del mismo dio fe la situación en la que quedaron

diversos bloques de apartamentos cerca de la zona epicentral,

donde algunos de ellos quedaron completamente volcados

sobre la calle o apoyados en otros edificios.

A pesar de lo espectacular de las imágenes,

las estructuras resistieron sin colapsar,

lo que habla positivamente de la preparación de esta isla nación

ante un fenómeno tremendamente recurrente en su geografía.

Los incendios también tienen su cuota en la primera parte del año,

a pesar de que es a partir de ahora cuando alcanzan

su mayor magnitud e incidencia, pero como hemos comentado este año,

el estado de California vive ya permanentemente

en temporada de incendios.

De allí llega el peor incendio en años,

de dimensiones casi bíblicas, el conocido como incendio de Thomas,

y que comenzó a arder en el mes de diciembre pero se metió de lleno

en el comienzo de 2018, sin poder ser extinguido

hasta mediados de enero.

Las cifras que dejó este incendio fueron casi inauditas,

se miren desde donde se miren.

Más de 1000 edificios reducidos a cenizas,

más de 114 mil hectáreas carbonizadas

y 8500 bomberos implicados en las tareas de extinción.

Las imágenes del incendio mostraban un monstruo

casi imposible de detener en una zona

en la que las condiciones de trabajo eran dantescas.

A día de hoy, y una vez analizados los datos del fuego,

sorprende de forma increíble ver como por momentos

el incendio avanzaba a 0,4 hectáreas por segundo.

El fuego, como suele suceder cuando se presentan estos monstruos,

generó sus propias condiciones meteorológicas,

secado el aire alrededor y permitiendo ese avance

tan increíblemente rápido.

A todo ello hay que sumar que la temporada de lluvia

en esa zona de California suele comenzar a mediados de noviembre,

aunque en esta ocasión no se registró ni una gota de lluvia

hasta el 8 de enero.

Estos han sido algunos de los peligros naturales más destacados

de la primera mitad del año,

aunque no serán los únicos ni los más importantes a final del mismo,

en un planeta que a diario nos da muestra de su poder

y de su influencia sobre la vida de millones de personas.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Teleplaneta - 23/07/2018

Programas completos (285)

Los últimos 288 programas de Teleplaneta

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos