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Para todos los públicos  Teleplaneta - 10/04/2017
Transcripción completa

Hola ¿qué tal?, aquí estamos una semana más

para seguir contándoles los fenómenos naturales

más destacados de los últimos siete días,

y que como es habitual nos llevarán a dar un paseo alrededor del mundo.

Desde Nueva Zelanda a los EE.UU., o de Ecuador a China,

serán diversos los protagonistas del Teleplaneta de hoy,

donde no faltarán la visita a twitter,

o las curiosidades y noticias de otros ámbitos de la ciencia

que solemos traerles, así como las temperaturas extremas

de la semana.

En cuanto a nuestro reportaje de hoy, lo vamos a dedicar

a la tragedia de Mocoa, donde aún hay decenas de desaparecidos

tras las riadas de hace una semana.

Hoy partimos bien lejos de aquí, en Nueva Zelanda,

porque todavía en esta zona del planeta sigue coleando

el paso de Debbie, que aunque con menor impacto que en Australia,

también ha dejado su impronta en el país.

Los expertos creen que las inundaciones

que están teniendo lugar en la llamada Isla del Norte

son únicas en 500 años, dejando estragos importantísimos

en multitud de localidades.

Decenas de ríos han superado sus riberas para inundar

miles de hectáreas, tras dos días de lluvias torrenciales

y fuertes vientos que han dejado una de las colas de Debbie.

Miles de personas han sido evacuadas de la bahía de Plenty,

la zona más castigada, con la ciudad de Edgecumbe

llevándose la palma, ya que el agua alcanza en sus calles

más de dos metros de altura.

Más de 2000 personas han tenido que ser evacuadas

de esta localidad, donde muchos de sus residentes son conscientes

de que lo han perdido todo.

Cerca de allí, en Australia, todavía intentan recuperarse

de las fuertes inundaciones provocadas por el paso de Debbie.

Cabe recordar que en algunos puntos llegaron a caer

más de 1000 litros-m2 en apenas 48 horas, lo que ha dejado

problemas mayúsculos en decenas de localidades.

Algunas de las más afectadas se ubican cerca de la ciudad

de Brisbane, donde el ciclón descargó con fuerza.

Aún a día de hoy, y varios días ya después del paso de Debbie

hay zonas totalmente anegadas y que solo pueden ser alcanzadas

vía aérea o a través de botes.

Las autoridades confían en que durante los próximos días

las aguas retrocedan hasta sus niveles normales,

y que las tareas de reconstrucción puedan comenzar

en las áreas más afectadas, para que puedan regresar

los cientos de evacuados que aún están alojados

en refugios temporales.

Tiempo ahora para un clásico del programa

que no es otro que visitar China, país donde los fenómenos naturales

no dejan de sucederse.

Vámonos hasta el suroeste del país, a la ciudad de Guiyang,

que se ha visto sorprendida por una inesperada granizada.

La ciudad, capital de la provincia de Ghizou,

quedó totalmente cubierta por un manto blanco de granizo

que llegó a alcanzar un diámetro de casi 2 cm

en algunos puntos de la ciudad, y alcanzando espesores cercanos

a los 20 cm en algunos sectores de la urbe china.

El departamento meteorológico de la provincia,

de 39 millones de habitantes, había emitido una alerta amarilla

por tormentas y roja por granizo, lo que parece confirmar

el buen hacer de los observadores chinos,

al menos en esta zona del país, que verá cómo el tiempo

permanece inestable en los próximos días.

Cruzamos ahora el Océano Pacífico para ir hasta Sudamérica,

donde varios países sufren con un otoño austral

bastante complicado en sus inicios.

En Argentina, por ejemplo, son ya más de 7000 los evacuados

por las graves inundaciones

que afectan a distintas ciudades del país.

La zona más afectada es la de Tucumán, con casi 6000 evacuados.

Más de 2000 casas han sido dañadas o destruidas

por los fuertes aguaceros que también han dejado

datos significativos.

Hasta 287 litros por m2 han caído en dos días en esta zona,

que es más de lo que cae en todo el año,

tal y como han explicado las autoridades argentinas,

que intentan ahora gestionar el elevado número de evacuados,

muchos de los cuales lo han perdido todo.

En algunas de las provincias afectadas se habla

de catástrofe total, ya que los daños son extensos

y afectan a infraestructuras de todo tipo.

Está claro que en esta época del año proliferan las lluvias

en muchas zonas de nuestro planeta.

En algunos casos lo hacen de forma torrencial tal y como sucede

en la zona de Perú y Ecuador, afectados ambos países

por el fenómeno del Niño Costero.

En este último caso, el de Ecuador, se ha hecho patente

en la prefectura de Guayas, donde las lluvias han sido torrenciales

durante estas últimas semanas.

La zona más afectada es la de la ciudad de Milagro,

donde se ha decretado la situación de emergencia al arrasar

las crecidas gran parte de la infraestructura de la ciudad.

Cabe destacar que un estudio realizado hace no mucho tiempo

demostraba precisamente que un 48% de la superficie de esa prefectura

es especialmente vulnerable, sobre todo a fenómenos dominados

por las fuertes precipitaciones, tal y como está sucediendo ahora

que el Niño costero está haciendo de las suyas en este país.

Lo hemos venido contando en el programa

a lo largo del último mes con ese mismo fenómeno

del que les acabamos de hablar, el Niño costero.

Y es que Perú es probablemente el mejor exponente de esta anomalía,

que en muchas regiones está incluso cambiando la fisonomía

de su territorio.

Algunos ríos tienen ahora mismo una anchura 10 veces superior

a la normal, todo ello alimentado por unas lluvias que parecen

no querer cesar,

y que están castigando prácticamente a todo Perú.

Parece que poco a poco este episodio irá remitiendo,

y que con el tiempo todo regresará a la normalidad

tras las peores lluvias de los últimos 20 años que han dejado

una elevada factura para el país, con más de 700.000 afectados

por las precipitaciones, con cientos de kilómetros

de carreteras desparecidos,

y por desgracia, con decenas de víctimas.

Durante estos últimos 7 días, el mundo ha vuelto sus miradas

a Colombia, para ver de primera mano las tareas de desescombro

por las riadas de hace apenas una semana.

Con el comienzo de la temporada de lluvias, nadie esperaba

que las precipitaciones fueran tan violentas como han sido

y que han desembocado en lo que se conoce como la tragedia de Mocoa.

El mes de marzo supone para Colombia la llegada

de la época de lluvias, generalmente hacia mediados de mes,

prolongándose hasta la mitad del mes de junio.

En este periodo, diversas zonas del país se ven castigadas

por lluvias torrenciales, aunque lo sucedido hace apenas una semana

sale fuera de cualquier escala, convirtiéndose

en una de las peores tragedias en Colombia en los últimos años.

Todo comenzaba el día 31,

con una masa de aire tropical muy húmedo que entraba

desde la zona atlántica al continente americano

cruzando el Amazonas y llegando hasta los Andes,

donde empezaban a generarse condiciones idóneas.

La tarde de ese mismo día comienzan a generarse

fuertes tormentas en una amplia región de Colombia,

que más tarde se sabrá, por análisis de satélite,

que tienen una capacidad precipitatoria inmensa,

con topes en las nubes que alcanzan hasta 90 grados bajo cero.

La masa tormentosa encuentra un trágico aliado

en la accidentada geografía de la zona,

con altas montañas y profundos barrancos que rápidamente

canalizan las lluvias hacia la población de Mocoa,

situada en una zona crítica.

Ese mismo viernes llueve con intensidad.

En apenas unas horas caen 130 litros por m2 en la región,

la tercera parte de lo que cae normalmente en todo el mes.

Toda esa agua va a parar a las cuencas

de los ríos Mocoa, Mulata y Sangocayo.

La ciudad de Mocoa está en el peor lugar en el peor momento,

con la confluencia de las aguas desbordadas de los ríos,

que se han convertido ya en flujos de lodo capaces de arrastrar

grandes árboles y rocas.

A las 3 de la mañana la avalancha entra en la ciudad,

recordando a la tragedia de Armero

provocada por la erupción del Nevado del Ruiz en 1985.

Algunos barrios de la ciudad son completamente borrados del mapa

por la masa de rocas, árboles y lodo,

dejando un aspecto desolador.

En apenas unas horas las aguas bajan de nivel

y comienza a verse el nivel de la tragedia.

Los equipos de rescate intentan ayudar pero rápidamente

se ven desbordados por el nivel de destrucción

y la dificultad de acceder a la zona.

Desde entonces se han sucedido las informaciones

e imágenes de las tareas de recuperación.

Aún a día de hoy es difícil dar números exactos.

Se habla de casi 300 víctimas,

y lo peor, de más de 400 desaparecidos,

una nueva tragedia que viene a sumarse

a otras catástrofes naturales que de cuando en cuando

sacuden al país sudamericano.

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