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No recomendado para menores de 16 años Teleobjetivo - Vecinos enfrentados - ver ahora
Transcripción completa

Las mafias de la ocupación se han adueñado

de barrios enteros de Madrid.

Les tuve que denunciar por amenazas de muerte.

A mi hermano, que lo iban a quemar. Que nos iban a matar a todos.

Donde ni periodistas ni policías son bienvenidos.

Te amenazan, te insultan, te agreden.

Te tiran de todo para que te marches de allí.

Son redes organizadas que funcionan

como si fueran agencias inmobiliarias.

Por enseñarte el piso que a ti te guste,

te voy a cobrar 50 euros, ¿vale?

Que tú lo quieres, yo tengo unos contactos

que se dedican a abrir las casas.

Le dije a tu marido que los chavales cobran 350.

Otros okupas llegan incluso a irrumpir en las casas habitadas.

Pues nada. Estaba, fíjate, aquí.

Esto lo había quitado. Estaba agarrado para entrar.

Y yo entré, vine...

Eduardo vive entre toneladas de basura.

Sufre el síndrome de Diógenes.

¿A quién molesto?

Pero esto a la gente no le gusta.

Mira, aquí tengo unas latas de aluminio.

Pues esas latas las llevo a una chatarrería.

Sus vecinos ya no aguantan más.

El olor y cuando se murió su hijo, los gusanillos que tenía.

Tuvo el cadáver del hijo muerto en casa.

En el Barrio de Sa Penya, en Ibiza,

17 familias han sido desalojadas.

Nos quitan nuestras casas y te dejan en la calle.

Llevaban 40 años ocupando un barrio degradado

por la droga y la delincuencia.

También se dedican a la venta de droga, toxicómanos.

Te mean en las calles. Que cagan en la calle.

-Todo esto, lo que no se llevan, va al vertedero.

Hemos sido testigos directos de la actuación policial.

La gente a su casa o fuera de aquí, por favor.

Un equipo del programa ha seguido minuto a minuto

y desde dentro el desahucio.

Mire usted. Esas son las cosas que he desalojado ahora mismo.

-A la basura irá. -Calla, calla.

Déjalo, que, al final, te van a matar.

Hoy, en "Teleobjetivo", "Vecinos enfrentados".

Señora, estáis mintiendo y exagerado.

Distintos problemas de convivencia.

Que destrozan la vida de los que lo sufren.

Yo estoy con un hijo en la calle.

Le pego dos mazazos y me meto otra vez en la casa.

Gracias.

¿Qué tal, Luis? Muy buenas.

Carlos, de "Teleobjetivo". ¿Qué tal?

Aquí están los puntos más calientes de ocupaciones en Madrid.

El principal punto problemático de las ocupaciones mafiosas

es villa de Vallecas. A continuación, le sigue

el barrio de Villaverde.

En todas estas calles, hay casas ocupadas.

Está Puente de Vallecas, que también sufre este problema.

Y a continuación, Carabanchel, Tetuán y Hortaleza.

En la capital, hay más de 1000 pisos ocupados

por bandas violentas.

Imponen la ley del miedo.

Se han apoderado de barrios enteros.

Están provocando problemas de convivencia.

Algunos de estos grupos mafiosos que ocupan la vivienda,

no solamente se dedican a esto.

Se dedican también al tráfico de drogas, trapicheo,

pequeños hurtos. No respetan las mínimas normas de convivencia.

Te amenazan, te insultan, te agreden.

Te tiran de todo para que te marche de allí.

Los periodistas están vetados.

Entrar supone correr muchos riesgos.

A las mafias no les interesa que se conozcan sus métodos.

Nos acercamos al barrio de Villaverde.

Lo primero que nos encontramos, es con mucha presencia policial.

Ellos mismos nos advierten de la peligrosidad de la zona.

A continuación, un grupo de mujeres nos confirman

que estamos en territorio okupa.

Allí abajo hay muchos okupas. Allí.

Todo es de okupas. Todo el mundo, ¿no?

El 100% o 99% son okupas.

-Es todo el barrio entero de okupas.

Andrés vive muy cerca de esta zona.

Es de los pocos que tiene casa en propiedad

y vive con miedo.

Está claro. Ves que tienen todos los cables cruzados por fuera.

Las vallas oxidadas. La ventana entreabierta

es donde vive la gente esta que nos amenazan.

Estás nervioso, intranquilo aquí delante.

De reojo. De reojo miro. No hablo muy alto.

No se atreve a hablar con sus vecinos tan cerca.

Nos alejamos a un parque para charlar más tranquilamente.

Les he tenido que denunciar por amenazas de muerte.

Increpando con educación, ellos contestan con mala educación.

Y ya ha llegado un punto donde nos amenazaban de muerte.

Mi hermano, que lo iban a quemar.

Vamos, que nos iban a matar a todos.

Y lo tuve que denunciar a la Policía Nacional.

La convivencia es terrible. Sobre todo, es imposible dormir.

Porque no tienen hora de sueño.

Ellos no tienen hora de levantarse.

Te ponen la música a las nueve de la mañana

y tenerla hasta la una de la madrugada.

Y esos son tus vecinos. Y esos son mis vecinos.

Los que tengo enfrente.

Nos acercamos a hablar con los vecinos de Andrés.

Música a tope, cerraduras rotas, agujeros.

Sus propias reglas.

(Música)

11:33 de la mañana y la música está a tope.

Hola. Muy buenas. Somos de "Teleobjetivo", de TVE.

Miren. Hay vecinos que se quejan de que están ustedes poniendo

música alta continuamente. Incluso, les han puesto denuncias.

No sé si son conscientes de esto.

Incluso, hay vecinos que les acusan de amenazarles,

de insultarles. ¿Son ustedes okupas?

Para conocer la versión que tienen de los hechos.

¿Suelen hacerlo? ¿Tomar copas a las 11 de la mañana un lunes?

Lo que sí veo es que no tienen

cerradura en la puerta. Tiene dos y un agujero.

Mientras hablamos con los okupas,

otros vecinos salen a la escalera para ver qué ocurre.

Hola, buenas. Estamos un reportaje sobre el edificio.

¿Esta es su casa?

De okupa aquí.

¿Y usted es la única persona del edificio que no es okupa?

¿Usted tiene un contrato de alquiler para vivir?

¿Cuánto paga al mes aquí?

¿Es gratis vivir aquí?

Pero tiene un contrato de alquiler y no paga nada.

Hasta luego. Buen día.

Mafias y casas ocupadas. El día a día del barrio.

No hay ni un solo cable en el cuadro de la luz.

Queremos conocer el mercado.

Cuánto se paga por estas viviendas

que nos han contado que son gratis.

¿Hay muchos okupas en esta zona? El 80% es okupa.

¿Tantos? Sí. Casi todo el barrio es okupa.

¿Y quiénes son los que abren los pisos aquí?

Ah, hay varios. Hay quien habla de mafias,

de gente que se dedica a buscar pisos, a abrirlos,

a cobrar por ello. Bueno, sí.

Sí hay gente que se dedica a eso.

Uno le dice que necesita un piso y se lo buscan.

¿Cuánto cobran, más o menos? Entre 300.

En "Teleobjetivo" comenzamos una investigación

para profundizar en este negocio que mueve miles de euros.

Mafias que ofrecen casas para alquilar por pocos euros.

Descubrimos que ocupar una casa es fácil.

Basta con colgar un anuncio en Internet y esperar respuesta.

Nuestro reportero cuelga el suyo.

Y en unas horas, tiene una persona

dispuesta a abrirle un piso vacío.

Por 50 euros, nos ofrece un piso vacío.

Si nos gusta, unos amigos suyos nos lo abren,

pagándoles, por supuesto.

Queremos conocer el piso y concentramos una cita con él

en la estación de tren de Alcalá de Henares.

Una colaboradora del programa se hace pasar

por la mujer de nuestro reportero.

Le ofrece el piso como si fuera un agente inmobiliario.

Y se lo enseña por Internet.

Nos llama la atención que acude a la cita con su familia,

una mujer y un niño.

A este individuo no le importa que a sus socios

les pueda detener la policía.

Tampoco le preocupan los gastos del piso.

Nos dirigimos hasta el piso que nos ofrece

para comprobar si existe.

El inmueble parece que está vacío.

Recorriendo los pisos de las inmediaciones

nos lo encontramos.

Qué tal. Buenos días.

Y le preguntamos por si acaso estuviera dispuesto

a reconocer a qué se dedica.

¿Ya está grabando esto?

Se está hablando mucho últimamente

de la ocupación de mafias. Es decir, de gente que se lucra

gracias a abrir puertas y alquilar o vender esos pisos.

No sé si esto se da por allí, se conoce.

Eso yo la verdad que lo desconozco.

Quiero decir que yo no lo sé.

-Que tú lo quieres, yo tengo unos contactos

que se dedican a hacer este tipo de trabajos.

Le dije a tu marido que los chavales cobran 350.

Pero sí se ocupan muchos pisos y se tira la puerta abajo.

-Hombre, eso yo ya no lo he visto.

Llevo aquí dos mesecitos

y no he llegado a ver esas cosas.

Niega que existan mafias.

Y por supuesto que forme parte de ellas.

Está claro cómo funciona el negocio de la ocupación.

Para las asociaciones de vecinos no hay duda

de que se trata de bandas organizadas.

Estamos viendo cómo hay una serie de mafias

que se aprovechan de las desgracias

de gente que no tiene opciones.

Y luego hacen pues todo lo que viene detrás,

que desde el control de a quién meten

y cómo le tienen,

a sobre todo la intimidación del vecindario.

Primero del edificio

y luego de las zonas colindantes.

Existe un vacío legal sobre este tema

que las mafias utilizan a su favor.

Juegan con la baza de que pueden estar

durante un año, o dos años, ocupando en el piso

mientras que se celebra el juicio.

Por lo tanto van ganando tiempo al tiempo.

Y luego encima juegan con la baza

de que los fondos buitres les llegan a pagar

hasta 2000 euros para que desalojen una casa

a cambio de evitar todo el proceso legal.

En cuanto se les desaloja de un piso que han ocupado

encuentran fácilmente otro piso cercano,

en el mismo distrito, en el mismo barrio para ocupar.

Para evitar que vuelvan a dar la patada...

¿Qué tal, cómo estamos?

Hay gente que recurre a las puertas antiocupación.

La ventaja que tienen estas puertas

es que van acorazadas tanto por dentro como por fuera

y entonces al entrar por una ventana

o por algún sitio no se pueden abrir tampoco,

van igualmente protegidas.

Por supuesto que es económico,

con respecto a lo que costaría en el momento que se mete

un ocupa en la vivienda echarle,

al coste que tiene la puerta antiocupa

no tiene nada que ver. Estamos hablando

de un procedimiento que te puede costar

unos 35.000 euros hasta el final,

a una puerta de estas que en torno a 1000 euros

pues la tienes para siempre.

Seguimos el recorrido por el barrio de Villaverde

y nos encontramos con más ocupas.

Qué tal, soy Carlos.

Oye, tú eres una de las personas

que está aquí de ocupa.

En este caso se trata de una familia asentada

y que no crea problema a los vecinos.

Acceden a enseñarnos la casa de tres habitaciones.

Su situación no es legal y sabe que puede tener

problemas en cualquier momento.

Y por eso yo mi miedo era decir si yo me meto en una vivienda

de ocupa a los 4 días me van a echar, ¿vale?

Pero hay veces que hay personas que tienen sus críos,

que tienen niños, y tiene necesidad

de una vivienda, que no pueden estar en la calle.

Y ahora mismo yo estoy en la calle con mis hijos

tirado y no tengo dónde ir y a mí me dicen:

"Te abro un piso por 200." En fin, cada uno pide

lo que quiera, yo pongo este ejemplo, 200 o 300.

Claro que yo lo acepto.

Hasta luego, que os vaya bien.

Según algunos vecinos el tema de la ocupación

es un negocio para todo el mundo.

Y yo di con un coleguita mío que trabajaba con un banco.

Para que me digan de las mafias

y de las personas que están necesitadas.

Fue un mismo que trabajaba en el banco,

me dio las llaves de la vivienda,

me abrió la puerta y me quedé yo la vivienda.

Que a veces también los del banco dan ese acceso.

Para que lo sepan.

¿Y te cobró? Sí, claro que me cobró.

Yo le pagué a ese hombre 200 euros por ese favor.

En el centro de Madrid la ocupación mafiosa

es un fenómeno más reciente.

Concha ha tenido que poner rejas en las ventanas

para que no se cuelen los ocupas.

Uno estuvo a punto de entrar en su casa.

Estaba, fíjate, aquí.

Estaba agarrado a las dos ya para entrar.

Y yo claro, entré, vine.

No, no, estaba con el pie aquí, ¿eh?

Es que si tardo un minuto ya está en el suelo.

Porque ya ahí digo: "¿Pero qué haces ahí?"

En ese momento es que te asustas.

Concha lleva 75 años viviendo en este edificio

y nunca había visto nada parecido.

Se metieron ahí y empezamos a notar

la escalera subir y bajar.

Pensamos que vendían droga.

La escalera estaba sucia, se orinaban,

y se pinchaban y todas esas cosas.

¿Y qué tipo de precaución ha tomado usted?

Pues poner las rejas en las ventanas,

las dos que me faltaban.

Nuestra reportera recorre el edificio.

Tocamos timbres. Buscamos respuestas.

Nadie nos abre. Nadie quiere hablar.

Mire, somos del programa "Teleobjetivo" de TVE.

Llamo a la policía si no te vas en este momento.

Manuel es otro vecino de esta zona

y asegura que hay como mínimo

diez personas ocupando en su edificio.

Empezamos a notar que la escalera

estaba más sucia, nos empezaron a llamar

a horas intempestivas al timbre porque no tenían llave,

nos rompieron la puerta, nos ensuciaron las escaleras.

Se metieron en el cuarto de luces y nos lo tocaron.

Saben romper puertas, saben retocar contadores.

Tienen electricistas contratados,

que tienen problemas de dinero.

Incluso tienen algún que otro cerrajero que también

tendrá problemas alguno que otro de dinero.

Es que tampoco se puede hacer mucho más.

Los pisos ocupados son la norma general en la zona.

Los de las inmobiliarias

se encuentran con serios problemas.

¿Y qué están haciendo?

Pues colocando el cartel de reservado de una vivienda

en la segunda planta, 2”C.

Es una vivienda que estaba ocupada.

¿Y qué ha pasado?

Pues parece ser que hubo una intervención policial,

no sabemos si exactamente relacionada con la orden

de desahucio que se había interpuesto contra la vivienda.

Y bueno, los desalojaron, se los llevaron.

Y en ese momento se cambiaron las cerraduras

y procedimos a la venta.

¿Ustedes tienen alguna forma de evitar este tipo de...?

En absoluto, es imposible. Imposible.

¿Qué hace una inmobiliaria cuando le ocurre esto?

Generalmente hay una persona que lo que hacemos

es que pasa diariamente por las viviendas

y las vamos abriendo.

En muchos casos dejamos luces encendidas.

Y también mediante contactos que tenemos en la zona

hay personas que por las noches pasan por las viviendas.

¿Y qué ocurre si se ocupa una vivienda

que pertenece a una inmobiliaria?

Pues tenemos un problema.

Es complicado poner un cartel.

Incluso a través de inmobiliarias.

Se fijan también en la inmobiliaria,

donde se alquilan los pisos,

y también ocupan estas viviendas.

Un problema distinto que también genera

muchos problemas entre vecinos es el de Eduardo, enfermo

de Síndrome de Diógenes.

A continuación en Teleobjetivo.

Este es mi comedor con las cosas que voy

necesitando para comer.

Y la despensa. Y por ahí está la cocina y el baño.

Pero yo lo tengo así, intentando sobrevivir.

Bichos, suciedad, mal olor. Míralo, huélelo.

Eduardo, ¿esta es tu casa? Esta es mi casa.

Yo mi casa la tengo como un almacenillo.

Pero, ¿yo molesto aquí en el sótano a alguien?

Si lo he hecho toda la vida. Pero, ¿y dónde duerme?

¿La cama, la cocina? Aquello está bien.

¿Y cómo llega hasta allí? Haciendo un poco de gimnasia.

Mi gimnasia particular.

Yo subo, tengo una cuerda y hago como he hecho siempre.

Es mi gincana particular.

Eduardo es lo que muchos definen como vecino molesto.

Acumula basura hasta el techo. Para entrar en la vivienda

tiene que trepar, literalmente, por una montaña

de bolsas y desperdicios.

Tiene el Síndrome de Diógenes, aunque él cree

que ayuda al medio ambiente.

¿Esa botella qué tiene, Eduardo?

Pues tiene un poquito de líquido.

¿Es agua o algo? Cosas que encuentra uno.

Cosas que encuentra uno para comer, para mí

o para los perros, da igual. Si yo soy trabajador.

Una de las cosas que me reconoció un vecino

es que trabajaba bastante. Creo que estoy ayudando

al medio ambiente. A lo mejor estoy confundido.

Su enfermedad no le deja ver el problema.

Tiene que desencajar la puerta de la calle porque la basura

no le deja espacio para abrir.

Esto está hecho solo para mí. Es mi refugio.

Y ya con esto vendrá el ayuntamiento corriendo

y me querrá tirar todo. A ver si lo puedo sacar

con alguna furgoneta. ¿Usted limpia la casa?

Eso no está dentro de mis cánones

de mantenimiento. Mis cánones son ir sacando

todas las cosas cada día.

Nuestra cámara no puede acceder a su refugio. Las bolsas

y los desperdicios lo taponan todo.

Así que le proponemos colocarle una cámara para que sea

él mismo quien nos enseñe lo que hay detrás

de ese montón de basura.

Eduardo no tiene nada que ocultar. Para él, su casa

y su vida son normales.

Ahora es más difícil subir. Yo hago mi gincana particular,

no te preocupes.

¿A quién molesto? Ahora me das coba para que te haga

el reportaje, pero esto a la gente no le gusta.

Es mi forma... Aquí tengo unas latas de aluminio.

Estas latas las llevo a unachatarrería.

Y así voy llevando cosas.

Con esta cámara subjetiva podemos apreciar las toneladas

de basura que tiene acumulada Eduardo.

Va sorteando todo tipo de objetos y cachivaches

hasta llegar a lo que parece ser el salón

Mi tele. La tele vieja para llevar a la chatarra.

Eso lo rompieron y he tenido que poner eso

para que no me entre frío.

Este es mi comedor con las cosas que voy

necesitando para comer.

Y la despensa. Y por ahí está la cocina y el baño.

Pero yo lo tengo así intentando sobrevivir.

Seguimos recorriendo su casa hasta toparnos con el baño.

Y más adelante, la cocina, donde guarda algunos alimentos.

Ay, se ha vencido esto. Bah, ya lo quitaré.

El fin de semana a ver si hago algo.

Tengo sed. Y bebo lo que tengo a mano: agua recuperada.

Que no se tiene que malgastar el agua.

O si no una Coca Cola, que están en fecha.

Pero si se estropea una lata o dos...

¿Queréis una latita? Están bien de fecha pero...

Si no, me la voy a tomar a vuestra salud.

Tengo mucha sed. Tengo que beber mucho líquido.

Después de enseñarnos su hogar, Eduardo tiene que bajar

la montaña de desperdicios que custodian

la entrada a su casa.

Los vecinos de Eduardo están desesperados.

Suciedad, malos olores, bichos. La convivencia es insoportable.

Nos cuentan que el peor momento fue cuando su hijo murió

dentro de la casa.

El olor, y cuando murió su hijo los gusanillos que tenía.

¿Tuvo el cadáver del hijo muerto metido en casa?

Sí. ¿Cuántos días?

Eso ya no lo sé pero olía fatal.

Pues que se le murió el hijo y empezó a oler muy mal.

Llamamos a la Policía, le sacaron, vino el Samur,

estaba medio, medio. Y ya es cuando se murió.

Gusanitos por el cuerpo y todo. Y en su puerta,

todo el pasillo que hay con gusanitos.

¿Qué más ha visto? Bichos de todos los tamaños,

todas las formas... De la mierda que tiene.

Tiene la casa llena de basura, entonces tiene unos bichos...

¿Y los vecinos cómo se llevan con él?

Fatal. Estamos todo el día a peleas con él.

Eduardo, sin embargo, lo niega todo. Asegura que quien murió

no era su hijo. Mi hijo murió bien.

¿Pero en su casa? En un hospital.

Porque cuando se ponía enfermo lo llevaba siempre al hospital.

Lo he llevado más de 20 y 30 veces.

Murió un hombre en diciembre. Que yo acojo a personas,

no recojo. Recoger se recogen las cosas.

¿Se vienen aquí con usted?

Yo se lo he dicho muchas veces: "hijo, esto no puede ser".

A mí me han desinfectado dos veces la casa

porque e me llenó de chinches la habitación.

Yo estoy enferma y no estoy para esto.

Pero no hay manera, hijo mío.

Yo no puedo negar que salga algún bicho.

Pero vamos, hay insecticidas para una cosa normal

y corriente. Si empezamos a sacar todo de golpe

salen en bandadas. Están en su hábitat,

en su medio. Y las cucarachitas mueren con las arañas...

No creo que sea para tanto, lo que pasa es que yo soy

atípico en ese sentido.

Eduardo no siempre fue así. Tiene 64 años e, ironías

de la vida, antes trabajaba como funcionario

en el sector de la limpieza.

Pasear con Eduardo por la calle es ir haciendo paradas

continuas para recoger cosas.

Todo le vale: una lata, una botella de agua usada,

un bocadillo a medias... Mira cómo les gusta, ¿ves?

Yo no creo que haga daño a nadie dando de comer

si les gusta a mis perritos estas cosas.

¿Ves cómo se lo comen? el pan también, pero son

muy señoritos, cuando tienen hambre. Si algún día

no tengo para darles de comer, comen de lo que encontramos.

Hay muchas cosas, no creas que no.

Esto son latas. Esto va a la chatarrería.

Por eso lo cojo.

Tras el paseo con Eduardo volvemos a su casa.

Al llegar nos asegura que hace poco los vecinos

le quemaron su puerta.

Me acusaban de que había olor a gas, yo no tengo gas.

Buscan cualquier excusa, cualquier cosa para...

Señora, ¿usted vio un segundo incendio?

Porque dicen que hubo dos, y yo no he tenido dos.

No ha habido dos incendios.

No, estáis mintiendo y exagerando.

La vecinita, era la que tenía la juerga armada ahí

con sus amigos. Y vino la Policía por el olor

y a lo que olía yo... Yo qué sé.

En mi casa no hubo ninguno incendio.

Y esto lo han quemado ellos aposta para implicarme.

Y se ve que es de la puerta y dentro nada.

Lo poquito que repercutió en humo.

Pero porque echaron algo inflamable, no sé qué.

Para matarme a mí.

Vamos, mi niño.

Los vecinos niegan que prendieran fuego a la puerta

y aseguran que la situación es insostenible.

No sé lo que le habrá pasado, pero, se ha puesto de repente así

a traer mierda, a traer mierda,

que así estamos de bichos y de todo.

¿Incluso le denunciaron ustedes? Claro, lo denunciamos

muchas veces, pero, no para hacerle daño, si no para

que le lleven a un sitio donde le curen.

Pero, que no se deja curar.

Cerca del edificio de Eduardo, en la zona de Delicias,

un asentamiento ilegal ha puesto a otros vecinos en pie de guerra.

Chabolas en pleno centro de Madrid, en una zona verde

donde huele mal y se acumulan escombros.

Nuestra reportera se acerca a conocer el problema desde dentro.

Uf, ¿eso es carne, no?

Lo primero que nos encontramos son filetes colgados de una cuerda.

¿Aquí cocinan? Aquí, quiera comida.

Comida.

¿Y están bien aquí? (BALBUCEA)

Hola, qué hay.

Buenos días, ¿cómo está?

¿Ustedes viven aquí?

Aquí tiene tu comida. ¿Estáis haciendo comida?

Sí, aquí, canal foco.

¿Cuántos son aquí?

Pans persona. Cinco personas.

¿Tus hijos y tu mujer? Mo hijo ma mujer no hay.

Ah, no tiene mujer, bueno.

¿Y a qué se dedican sus hijos? Tamo hijo, tamo hijo, a mi hijo.

¿Y no trabajan? Palo chata.

Con la chatarra.

¿Y sacan dinero?

Ay,... Poco.

¿Y de dónde son? Rumania.

Rumanía.

¿Podemos ver las casas? Sí.

¿Cuánto tiempo llevan aquí?

Dos, tres meses. Tres meses.

¿Y ustedes han tenido problemas con los vecinos?

No. Nada.

Están contentos. Aquí si familia mía.

Es una familia. Una familia.

Los problemas con los vecinos existen, por supuesto,

se quejan de salubridad y de la imagen

que da este asentamiento cerca de sus casas.

Son muy guarros, hay a veces que se ponían ahí a lavarse.

Yo, cuando sacaba al perro, que antes podía sacarlo por ahí,

hacía sus necesidades y por las mañanas veía a alguno haciéndolas.

Luego, hay peleas, está todo sucio y lleno de ratas...

¿Dónde van al baño aquí?

¿No hay, no? No.

En el campo.

Pero, no tienen ningún problema

con los vecinos... Nada. No.

A veces ponen fuego para deshacer esta porquería

y, claro,... Y no es cómodo.

No, y cuando llueve mucho pues vienen por las casas

que tienen como un tipo porche

y duermen por ahí y cuando alguien llega por la noche a casa,

no es agradable ver por ahí 15 o 20 personas durmiendo.

Juntan mucha basura dentro de los terrenos, están,

constantemente, trayendo basura

basura de todos los sitios, allí ellos clasifican,

pero, luego, no limpian, es como su territorio.

Entonces, ves que no se integran, que no cuidan,...

Y que abusan, ¿no?, de la zona...

La gente se queja del deterioro que hay en la zona

y que no vas, tampoco, con seguridad ni con tranquilidad.

¿Y tienes problemas

con los vecinos o no? No, nada.

A mí, aquí se hacen dos meses.

Llevan dos meses aquí... Todo bien...

El policio... La policía.

Sí, a ver, lo documento.

Y no hay ningún problema.

No problema.

Muy bien, pues, muchísimas gracias.

Esta ocupación es irregular, por lo tanto, viola la ley,

viola los reglamentos municipales, y debería ser tratada

como tal, según entendemos.

El conflicto que veremos a continuación ocurre en Ibiza.

17 familias han sido desalojadas después de muchos años

de enfrentamiento con sus vecinos.

La única forma que tenemos de luchar contra los gitanos,

es enfrentarse a ellos, no hay otra forma.

El barrio de Sa Penya, en Ibiza, está situado en pleno centro

de la isla, en el barrio antiguo.

Una zona privilegiada que lleva más de 40 años

sufriendo una gran degradación.

Tráfico de drogas, delincuencia y deterioro de las viviendas

habitadas por varias familias de etnia gitana.

Ahora, 37 adultos y 15 menores,

están pendientes de un desahucio inminente.

Quedan pocas horas para que la policía desaloje el barrio.

Y los vecinos nos dejan vivir con ellos esta cuenta atrás.

Anastasio lleva toda su vida aquí.

Es el presidente de la asociación gitana de la zona.

Sa Penya es una zona tranquila en verano suele haber mucho aquí

de bares y todo eso y es una zona tranquila

que se puede venir a tomar algo en verano.

¿Y aquí, quién vive, cómo...?

Porque, ¿qué os han dicho que van a hacer con esto?

¡Mira, mira cómo estamos, estamos sacándolo todo!

Me toca a mí, le toca a mi prima con lo que tiene...

le toca a la otra chica, le toca a Amparo, están todas allí.

¿Y qué estás haciendo, sacar las cosas ya...?

Claro, estamos sacándolo todo.

¿Y qué va a pasar con lo que saquen cómo se lo pueden llevar?

Yo me he dejado dentro nevera, muebles, me he dejado

la mitad de cosas dentro porque no tengo dónde llevarlo.

El ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con 8 familias.

Se trasladan a Granada y Valencia.

Anastasio y su familia no han querido aceptar esta opción.

Recorremos con él el barrio antes de que estas casas

queden reducidas a escombros.

Sí, aquí vivía gente, pero, lo tapiaron ya el ayuntamiento.

Esto ya, mañana, también, lo expropian.

Aquí vive una familia, ¿quién vive?

Claro, aquí vive un primo mío.

Bueno, están ahí preparando las cosas para mañana coger

y desalojar, en principio

lo ponen todo aquí, la ropa y eso lo ponen aquí.

Dicen que los muebles y eso van a sacarlo a la puerta

y se los van a llevar, ¿por qué? Si es nuestro.

Lo compramos nosotros, ¿por qué se llevan los muebles, por qué?

¿Y aquí, quién vive?

Otra familia. ¿Cuántos son ellos?

Aquí son dos personas, también.

Subimos con Anastasio a un balcón para hacernos

una idea general de las casas que se tirarán y las que no.

Desde esta esquina de aquí,

hasta al final, hasta la otra esquina.

Y esta casa mañana no se expropia, esta no y esas tampoco.

Las familias llevan años de conflicto con varios vecinos

con los que comparten calle.

Ellos empezaron esta lucha

para conseguir el desalojo del barrio.

Tenemos en Sa Penya es la suciedad,

los malos calles porque nunca hay mantenimiento...

La basura es un grande problema porque tenemos montón de ratas.

En verano, con el calor, es no puedes pasar en diferentes

calles porque el olor...

Es increíble.

Suciedad en las calles, música a todas horas,...

De vez en cuando, peleas, también, se dedican al trapicheo,

a la venta de droga,

toxicómanos, se mean en las calles, cagan en las calles.

La marginalidad del barrio es...

Solo lo puede arreglar el ayuntamiento o la Policía.

-Si te adaptas a sus reglas y a su modo de vida, bien;

si no, fuera, lárgate.

La forma que tenemos de luchar contra los gitanos

es enfrentándonos a ellos. No hay otra.

Minutos después de realizar esta entrevista,

somos testigos del enfrentamiento.

Es la vecina de ahí. -La de arriba, la del cigarrito.

-¡Te ríes, guapo, ay!

¡Así de grande!

¡Así de grande cómetela, desgraciado!

-Está muy bien ahí.

-¡No hables con él! ¡Al cuatro ojos, que te calles!

-No te arrimes mucho a la chumbera,

que te puedes clavar los pinchos.

La tensión en el barrio,

horas antes del desalojo, es evidente.

Algunos de los propietarios ya se han dado por vencidos

y están sacando sus pertenencias.

María, sin embargo, se niega a rendirse.

Esta es su casa, no le queda nada.

¿Dónde vamos a dormir? ¿En la calle?

Y si dejamos el coche dicen que se lo llevarán.

¿Entonces dónde vamos a dormir?

Si sacamos las cosas a la calle,

porque no tenemos donde meterlas, también se las llevan.

Por ejemplo, mira, mi sofá, mi mesa y mis sillas

no tengo dónde meterlas.

Para ellos, para que el alcalde se haga una mansión.

Tengo a este y a otra, a dos menores tengo.

¿Y cómo lo están llevando ellos? Fatal.

Dicen que dónde vamos a ir.

Mañana van a la escuela y, cuando salgan, no tienen casa.

La casa era mía. Claro, cuando me pagaron

yo tuve que quitar la hipoteca. Ya no tiene hipoteca.

Se la han quedado libre de cargas y amueblada.

Porque es un desahucio forzoso.

A la espera de que llegue la Policía,

María ya ha empezado a recoger todas sus cosas.

Aquí están las literas, que se rompió la parte de arriba.

Y le he dejado esto para que duerman esta noche

los niños como puedan. A primera hora tenemos que salir.

Esta... ¿Y esto que tienes por aquí?

Esta es la ropa de diario, la demás la he metido

en la casa de enfrente de la chica italiana.

Me han dicho que esta noche puedo dormir aquí

pero que a las siete ya tenemos que estar fuera.

Aunque crean que somos malas personas, no lo somos.

No queremos problemas. No vamos a poner resistencia

porque somos personas y tenemos niños.

Y no queremos que los hijos vean...

¿Qué voy a adelantar al ofrecer resistencia?

Si me van a sacar igual.

A pocas horas de que se produzca el desalojo,

muchos vecinos aún no tienen plan.

¿Usted cuántos años lleva en Sa Penya?

40 años. 40. Y ahora vienen a desalojarle.

Sí. ¿Y dónde va a ir usted?

¿Yo dónde voy a ir? Pues debajo de un puente.

(RÍE)

-Lo primero que vamos a hacer es juntarnos todos

e irnos a dormir a la puerta del ayuntamiento.

Si vienen del ayuntamiento,

cierro la puerta y, si estoy con mi hijo,

les meto dos mazazos y me meto en la casa.

Y que venga la Policía y quien quiera, me da igual.

El caso de este hombre es aún más grave.

Tiene una minusvalía y también va a ser desalojado.

¿Y entonces qué van a hacer?

¿Y cómo la van a abrir?

Cuando cae la noche, la presencia policial

ya se deja notar en el barrio.

Algunos vecinos que han sacado sus muebles de casa

deciden dormir en tiendas de campaña.

La madrugada tranquila es la antesala de una mañana

que promete ser muy movida.

¿Qué pasa?

El desalojo ya es imparable.

Raquel, esta es casa de aquella.

Vivimos junto a María los instantes previos.

Está tan desesperada que su única esperanza

es que alguien se apiade de ellos.

¡No te lo lleves! ¡Ya se acabó!

-No somos etarras, somos personas humanas.

No hacía falta que vinierais tantos.

Que vamos a salir. Ya estamos en la calle.

A ver si sube el alcalde con buenas noticias y me dice:

"Toma, un realojo". Sería lo suyo.

No entienden por qué.

No entienden por qué, nunca he tenido ningún problema.

Yo no tengo antecedentes de nada,

yo no sé por qué se ensañan con nosotros.

¿Qué hemos hecho?

¿Y qué te gustaría decirle ahora al alcalde?

Que tenga compasión, que somos personas.

Que no deje a tantos niños en la calle,

que él también tiene un hijo.

No nos quieren en Ibiza, quieren que perdamos el trabajo,

que lo perdamos todo. Quiere Ibiza para él solo,

se va a hacer una mansión.

Son las nueve de la mañana

y un despliegue policial sin precedentes

recorre el barrio.

Sa Penya está tomada por la Policía.

Desde dentro, la tensión es palpable.

Ya no hay prórrogas.

(Vocerío)

Venga, vayan saliendo todos.

Vayan saliendo. Aquí no puede haber nadie.

Ustedes conmigo, por favor.

-Madre mía, se van. -Yo estoy aquí en mi casa.

-Tú estás en tu casa, yo me voy.

(Murmullo)

(Murmullo)

(Vocerío)

-¿Qué ha dicho? -A la basura.

-No, no, no. -Cállate ya, ¡cállate!

Te van a matar. Me da igual te digo.

-Mira, está mi madre enferma.

A primera hora se han producido

los cortes de los servicios de luz y agua de las casas.

Están cortando la luz.

Los operarios de Endesa también han procedido

a la retirada de cableados exteriores

para evitar los reenganches ilegales.

¿Están cortando las de todas las casas?

Sí, de todas.

¿Primero la luz y luego qué?

Poco a poco, los vecinos van terminando de sacar sus cosas,

cargando con sus colchones, somiers, llevándose sus enseres.

El desahucio se desarrolla sin altercados.

Nadie se resiste a la actuación policial.

La brigada de obras tiran tabiques,

rompen cristales y tapian puertas.

Tras varias horas de desalojo,

las familias tendrán que buscarse

un nuevo lugar para vivir.

Y, mientras tanto Sa Penya,

una de las zonas más bellas de la isla,

será rehabilitada.

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Teleobjetivo - Vecinos enfrentados

10 may 2016

Los reporteros de Telebjetivo recorren los escenarios de las mafias de la ocupación y muestran su "modus moperandi" para ocupar viviendas. Un reportaje que recoge también el conflicto derivado de la existencia de asentamientos chabolistas como el de Sa Penya en Ibiza, viviendo con sus 17 familias protagonistas los momentos últimos antes del desmantelamiento.

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