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Shalom

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Para todos los públicos Shalom - Marian Turski en la Exposición de Auschwitz - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días. "Shalom".

Nosotros hoy les tenemos un programa muy especial.

La exposición "Auschwitz no hace mucho, no muy lejos",

es una exposición a la que ya le hemos dedicado un programa completo.

Hoy tenemos la suerte de tener un día único,

Marian Turski , él es superviviente de Auschwitz.

Y además de hacernos el paseo por la exposición,

nos ha ido añadiendo algunas anécdotas personales.

(Música)

Marian Turskique con su pasión se nos olvida

que ya ha cumplido los 90 años.

Se nos olvida

que después de Auschwitz tuvo una amnesia durante 20 años,

que fue una especie de protección para no ahondar en el dolor.

En el año 44 fui deportado a Auschwitz.

A la llegada a Auschwitz conseguí superar la selección,

por eso estoy vivo hoy.

Después pasé un tiempo en el campo de Buchenwald

y sus subcampos.

Entonces fue cuando tuve la suerte de sobrevivir,

mi segunda marcha de la muerte desde Buchenwald a Terezin,

esta marcha duró 15 días.

Estuve realmente en agonía,

muy, muy grave, pero sobreviví.

¿Afortunado? Sí, creo que sí.

Lo repito, creo que soy afortunado.

Estoy sentado aquí, hablando contigo.

Ten en cuenta que perdí a mi padre y a mi hermano,

perecieron mis amigos.

Sí, finalmente sobreviví.

Recientemente se inauguró en Washington DC

el Holocaust Memorial,

con una nueva exposición temporal, "América y el holocausto".

Me parece una exposición muy importante,

no para justificar la historia,

sino para intentar conocer cómo ocurrió aquello.

América, por ejemplo, rechazó a todos estos refugiados.

Por supuesto, ni América ni el resto de países

podría haber salvado a los millones de personas

que perecieron asesinadas,

pero sí podían haber rescatado el 10%,

podrían haber rescatado al 15%, el 20% tal vez.

En ese tiempo, las puertas a la entonces Palestina estaban abiertas.

Muchos judíos alemanes se podrían haber salvado,

muchos judíos polacos, se podrían haber salvado,

muchos judíos europeos pudieron ser salvados.

No todos habrían ido a Palestina,

pero un 10% puede ser que sí.

Habrían sobrevivido.

Si recordamos la conferencia de Wien,

fue una conferencia de total indiferencia.

Esto es lo que se puede aprender, entre otras cosas,

de la exposición en Washington.

Es una advertencia para todos.

De cómo la indiferencia puede causar todas las calamidades.

Tal vez no lo pueda impedir completamente,

pero sí disminuir las dimensiones.

No quiero acercarme demasiado,

porque todavía me queda la idea

de que si me acerco demasiado a esta valla,

pero acabar muerto por el alto voltaje de la alambrada.

Durante mucho tiempo, eso es sabido, incluso en Israel,

los supervivientes se negaban a hablar de ello.

No querían siquiera confesar, admitir que eran supervivientes.

Para algunos era hasta vergonzoso suscitar dudas.

"¿Cómo es que tú has conseguido salvarte y los demás han perecido?

Qué curioso, ¿no?

¿Acaso fuiste un traidor? ¿Colaboraste con los nazis?

Lo cual podría haber sido cierto, se dieron lamentablemente casos así.

Pero, digamos que levantaba sospechas.

Otro tipo de preguntas eran:

¿Por qué no te defendiste por qué no luchaste?

Yo siento que hay una gran dificultad

de comprender el holocausto en Israel y en el mundo entero.

Y puede ser.

Creo que a partir del juicio Eichman de la percepción cambió.

Ese juicio se convirtió en Estados Unidos,

y te va a extrañar lo que te diga, se convirtió en un culebrón.

Sí, en un culebrón, o sea, nada serio.

Pero, por primera vez,

la gente sintió que aquí pasaba algo mucho más profundo.

Por primera vez algunos captaron que el holocausto fue tan duro,

tan absolutamente antihumano...

En Alemania, por otro lado,

comienza a haber una generación que a su vez

por primera vez se hacen preguntas.

"¿Qué hacía tu padre en aquellos días del holocausto?".

Por primera vez se empiezan a cuestionar.

He querido parar precisamente en este sitio

para poder comentar los dos objetos

que son especialmente importantes, interesantes, para mí.

Tanto como historiador como una persona que estudia la psicología.

Porque hay una cuestión que nos preocupa enormemente a todos.

Una cuestiona que menciona

el profesor Browning en el libro "Ordinary man".

Se trata de la pregunta de cómo gente normal

se convierte en delincuentes.

Aquí dejo fuera de concurso a toda la élite nazi de personas

que actuaban por una ideología.

La pregunta es ¿cómo la gente normal, sensible,

que escucha a Mozart y a Strauss,

que tiene hijos, que acompaña a sus hijos al colegio,

cómo estas personas se convierten en criminales?

Por eso es importante ver cómo, en este caso,

se educó a esas generaciones de personas.

Cómo desde pequeños se les infiltró el odio.

Aquí tenéis un juego infantil.

El ganador del juego es el niño que captura al mayor número de judíos

y los eche fuera del tablero.

En este juego,

todavía no se menciona la cuestión de matar a los judíos,

simplemente se trata de echarlos.

Entendiendo el holocausto,

entendemos parte de la conducta del pueblo judío,

de la existencia del pueblo judío.

A veces caemos en trivializar, simplificamos todo demasiado.

Algunos te dicen:

"Podías haber cogido un fusil y matado a varios nazis".

Sí, sin duda, esa es la resistencia,

yo diría que esa es la resistencia en su máxima expresión.

Pero lo que debemos comprender

es que en aquellas condiciones,

sobrevivir un día más, era resistencia.

Ayudar a otros a que sobrevivan era resistencia.

No sucumbir,

ayudar a los sobrevivientes a continuar

en una vida de posguerra era resistencia.

Los nazis querían borrar nuestro carácter, nuestra existencia.

Todo lo que se opusiera

a esta aniquilación absoluta era resistencia.

Hasta lo más nimio.

Lo que nos pueda parecer insignificante.

Cuando llegamos a Auschwitz, uno de los capos,

que también eran prisioneros del campo,

era un alemán que hablaba una jerga berlinesa que yo no entendía bien.

Me mando hacer algo pero no le entendí.

Él, en seguida, su primera reacción fue pegarme un puñetazo

en la cara tan fuerte que se me cayeron las gafas y se rompieron.

Un miope como yo, en un campo de concentración, sin gafas,

no habría podido sobrevivir más de dos días.

Porque le pueden dar una orden para que haga algo,

él no se dará cuenta o no podrá hacerlo por no ver,

y esto es una sentencia a muerte.

Así que era absolutamente necesario recuperar unas gafas.

Pero se podían conseguir gafas.

De las personas muertas.

O de las personas gaseadas.

Porque todas las propiedades

de las personas que eran enviadas al gas les eran quitadas

y pasaban a una unidad especial que se llamaba "Canadá".

Era porque esas personas que trabajaban en esa unidad

tenían la oportunidad de quedarse con los objetos de los muertos,

de sacar cosas de sus bolsillos,

restos de comida, objetos útiles...

Pero ellos no actuaban de forma gratuita.

No, había que pagar.

¿Con qué?

Dinero no teníamos.

Había tres tipos de moneda.

Vodka, alcohol.

Nosotros no teníamos vodka.

Otra moneda de un poco menor nivel, pero también muy buena,

eran los cigarrillos.

Nosotros tampoco teníamos cigarrillos.

Solo queda un tipo de moneda, de la que todos disponíamos.

¿Sabes qué era?

El pan.

Por esas gafas me exigieron

pagar con tres raciones de pan.

Si yo tuviera que dar tres raciones de pan,

las tres raciones diarias, habría muerto con toda seguridad.

(Música)

Mis camaradas decidieron que a cada uno de nuestro grupo

se le quitara un tercio del pan hasta reunir esas tres raciones,

para poder pagar mis gafas.

Estoy muy emocionado.

Cuando lo recuerdo siempre me emociona.

(Música)

La pregunta principal para personas como yo

yo sería cómo preservar el legado

cuando el último testigo presencial desaparezca de entre nosotros.

Por ello es tan importante preservar los lugares

donde todo ocurrió.

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Shalom - Marian Turski en la Exposición de Auschwitz

30 sep 2018

Marian Turski, judío polaco superviviente del campo de concentración y exterminio Auschwitz, visitó España recientemente en una gira organizada por el Instituto Polaco de Cultura. Turski, actual Vicepresidente del Consejo Internacional de la Fundación Museo Auschwitz, fue recibido como invitado especial en la Exposición sobre Auschwitz que por segunda vez pospone su clausura debido a la respuesta masiva por parte del público .. Turski fue, en esta ocasión, nuestro guía especial; sus anécdotas y vivencias impregnaron cada uno de los momentos de su visita.

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