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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 97 - ver ahora
Transcripción completa

Más vale que no muevas un pelo, Fernando.

Ya intenté matarte antes de que te dispararan en tu despacho.

Con la pena que fue tu acompañante quien la espichó y no tú.

-Será mejor que acabes con lo que has venido a hacer.

Porque si no me matas tú, te mataré yo.

-Hasta nunca, Fernando.

Este hombre es el responsable de la muerte de mamá.

El objetivo era Quintero, pero mamá iba con él en el coche.

Dios mío, si hubiera sabido el precio que habría de pagar por todo esto.

-Hay que impedir a toda costa que el Algecireño hable.

-Solo podríamos tener la certeza de que usted es su madre

si accediera a hacerse unas pruebas de ADN.

-No tengo ningún inconveniente en hacerme pruebas.

Nosotros queremos saber si ella es tu madre de verdad.

Lo que pasa es que a ti te encantaría que no fuese mi madre.

-Tu abuelo siempre me apoyó para que viniera a España a buscarte.

Y ahora él me necesita.

Te llamaré desde allí.

-No, yo me voy contigo.

-Pero es un viaje muy largo y muy caro y...

Buenas noticias. He encontrado un vuelo barato a Rostov

y aún quedan plazas para dos.

Esto resulta muy sospechoso, Olga.

-Vamos a ver, que su padre se está muriendo, ¿vale?

-Eres Pepi, ¿verdad? Y Julio, tu marido...

-¿Cómo sabes? -Me lo han dicho los vecinos.

¿Fue él quien te hizo eso?

-No tenía cargos para tenerlo en prisión.

Tampoco antecedentes, ni ninguna denuncia previa.

No te preocupes, el juez lo puso en libertad

con una orden de alejamiento, ¿vale?

-¿Y si el marido se ha saltado la orden de alejamiento?

Voy a volver a intentarlo.

Lola, ¿vienes a mi despacho un momento?

Sí, un segundito, comisario, es que estoy con algo urgente.

No, te espero en el despacho.

Tendrá su estadística a su tiempo, comisario.

Pero como responsable de la UFAM debo priorizar casos abiertos.

Y si se ponen nerviosos en Canillas puede avisar a su suegro

para que interceda.

No vayas por ese camino, Lola.

Te estás extralimitando. ¿De verdad quiere que hablemos

Con su permiso, tengo trabajo fuera.

-Se ha encerrado con el bebé en la habitación y no me deja entrar.

Por favor, venid, Dios mío. No sé qué puede hacerle.

-Quedas detenido por maltrato continuado,

agresión a un agente de policía e incumplir la orden de alejamiento.

-¿Tú sabes quién es Gastromán? -¿Un crítico de esos famosos?

-Sí, bueno, es esto que llaman un "influencer" gastronómico.

No, no, pero... Yo te digo que una reseña de ese tío en su blog

te levanta un negocio.

El crítico gastronómico viene hoy.

-Pero ¿cómo me lo sueltas así, de sopetón?

-Suele llevar una gorra. -Muchas gracias.

-Esto está asqueroso.

-Debería ir buscando a una sustituta. ¿De qué estás hablando, Lola?

No quiero continuar en la UFAM, ni en esta comisaría.

-Nos ha conseguido una prueba mañana a las 13:00.

En su clínica.

-¿Y si decido irme antes porque mi abuelo no puede esperar?

-Perdona, pero sigues siendo nuestra hija.

Y tú de aquí no te mueves hasta hacerte las pruebas de ADN.

(Música emocionante)

¡Olga, cariño!

¡Cariño, un portazo no va a arreglar las cosas, por favor!

¡Venga! ¡Vamos a intentar solucionarlo!

¡Vamos a hablarlo como personas adultas!

Pues entonces dejad de tratarme como una cría.

Tengo derecho a decidir

sobre algo tan importante como mis orígenes.

Mi vida, en eso estamos todos de acuerdo.

Lo que pasa es que discrepamos en las formas.

¿Vale? Venga, anda. Siéntate y lo discutimos.

Antonio, siéntate tú también, por favor.

A ver.

Que quede claro que tu padre y yo no te prohibimos ir a Rusia.

Pues lo de mi padre sonaba a prohibición, ¿eh?

Lo que no queremos es que te subas a ese avión

con esa mujer sin estar del todo seguros de que es tu madre.

Si mañana te vas a hacer las pruebas genéticas.

Es lo más sensato, ¿no?

Pero supongo que también queréis que espere a los resultados.

Eso cuánto tarda, ¿dos semanas? ¿Un mes?

-Las podemos tener en 24 horas. Es más caro.

Pero le dije a Juancho que corría prisa.

Lo que queremos es que retrases un poco el viaje, nada más.

-Estoy harta de que me intentéis engañar.

-Nadie quiere engañar a nadie.

Olga, queremos estar seguros de tus orígenes.

Eso es todo.

Bueno, vale. Pero solo si a Sofiya le parece bien retrasarlo.

Y no sé si va a querer porque su padre está muy enfermo.

-¿Por qué no la llamas y así salimos de dudas?

-Bueno, vale, voy a intentar convencerla.

-¿No puede llamar delante de nosotros?

-Fali, Fali, ¡qué alegría verte, tío!

Está en el almacén, pero sube enseguida.

-El ojo del amo engorda al ganado. -Ya sabes cómo es,

le gusta estar al pie del cañón.

Y eso que está todavía medio "delicao".

-¿Él también está enfermo? -Bueno, más o menos.

Ya te lo contará él mejor.

¿Y tú cómo vas de lo tuyo, tío?

¿Cuándo vas a volver, a ver?

Te echamos de menos en el almacén. Te fuiste y estamos "baldaos".

Nadie se carga los bultos de cuatro en cuatro.

-Ya, también hecho mucho de menos todo esto.

El curro, los compañeros y el sueldo a fin de mes.

Que lo que me ha "quedao" de la baja es una miseria.

-Claro, ¿cuándo vuelves al tajo entonces?

-Si por mí fuera, ahora mismo, pero...

Los médicos no me dejan. -¿No?

Joder, no sabía que estabas tan chungo, tío.

¿Te quieres sentar? Esperas "sentaíto", tranquilo.

-No, no te preocupes, espero de pie.

Lo que sí, ¿si me puedes traer un vaso de agua?

-Sí, hombre, claro.

Toma, un vasito de agua. Y cuando termines con el jefe

te invito a una cervecita.

Que lo vas a necesitar. -Qué va.

Ni siquiera puedo una cerveza.

-¿Qué me dices, hombre?

Escucha. Por lo menos tienes tiempo para estar con tus hijos.

Eso sí. ¿Cuántos tienes? Tienes una buena "trupe" tú.

-Tengo tres niñas: Andrea, Miriam y Esther.

Son lo mejor que he hecho en mi vida.

Si no fuera por ellas...

-Tu mujer si curra, claro.

-Más horas que un reloj.

Si es que con lo que yo gano, no da para llegar a fin de mes.

Y encima con tres bocas que alimentar.

-Ya me imagino.

-Oye, ¿tú sabes por qué me ha mandado a llamar Quintero?

-No lo sé, pero será algo bueno, Fali.

¿Sabes que te pone de ejemplo cuando alguien hace el vago?

-¿De verdad? -El otro día un chaval nuevo

de mozo de carga. Llevábamos media mañana estaba "fundío"

y se sentó. Justo bajó Quintero lo vio y dijo:

"Eh, tú, ven aquí. ¿Qué haces ahí? ¿No sabes que el que había antes

en tu puesto, descargaba de dos en dos

-¡Hombre, Rafael! Me alegra verte. ¿Cómo estás, amigo?

-Aquí estamos, señor Quintero. A servirle para lo que pueda.

-Muy bien. Jairo, ¿nos dejas solos ahora?

Tengo que hablar de negocios con mi amigo Rafael.

-Claro que sí, don Fernando. Fali, me alegro mucho de verte.

-Pasa, hombre, pasa.

-¿Qué quiere? Como no lo quiso decir por teléfono.

-Marisa, que no me pasen ninguna llamada, ¿vale?

Tranquilo, hombre, tranquilo. Solo quiero hablar de negocios contigo.

Ya sabes que es mejor cara a cara, ¿no?

De hombre a hombre, ¿eh?

Verás quiero...

quiero proponerte algo que te puede dar muchísimo dinero.

Supongo que te interesa, ¿verdad? -Por supuesto.

Estoy dispuesto a lo que sea.

-Bien, muy bien. Siéntate.

¿Qué te ha dicho? Que sí, me ha dicho que sí.

Que nos hacemos las pruebas y así os quedáis tranquilos.

Bien. Y ella también, ¿no?

¿También le interesará saber que tú eres su hija con seguridad?

Pero ¿te vas?

Sí, quedé con Sofiya para hablar de los preparativos del viaje.

Hasta luego.

-No nos ha "dao" ni un beso.

Por más normalidad que quiero darle

a este asunto, cada vez me saca más de quicio.

Y yo que había pedido la tarde libre para estar con ella.

Ahora tiene otras prioridades.

Al menos nos tenemos el uno al otro.

Y juntos soportaremos todo lo que nos echen.

Cómo me alegra tenerte de este lado de las rejas, inspectora.

Lo sé, Merinero, gracias.

Aquí tienes al pájaro.

Todo tuyo.

-Mira qué bien. Una alegría "pa" la vista.

¿Quién te mandaría meterte a policía con lo guapa que eres, chiquilla?

Me recuerdas a una novia que tuve yo en Barbate que era también graciosa.

Tenía un lunar así como... Muy sexi. Pero en otro sitio.

Ahí donde la espalda pierde su nombre.

Déjate de historias.

Pero sonríe un poco,

que la vida le va mejor a los que sonríen.

Qué bien te va a ti, acusado de asesinato.

Te vas a pudrir en la cárcel.

Eso está por ver.

Yo no he matado a nadie,

aunque no será por falta de ganas. ¿No?

¿Y qué pasa con mi madre?

Porque está muerta.

Escuché lo que dijiste a Quintero en el hospital.

¿Qué?

¿Ya no sonríes?

De eso nada. En la vida,

cuando te vienen mal dadas,

es cuando hay que mantener el sentido del humor.

Me sé un truco que nunca falla.

Cantar algo alegre. Una chirigota, por ejemplo.

Deberías probar, para que no vayas siempre tan tiesa.

Cuando te condenen por la muerte de mi madre

cantaré hasta quedarme sin voz.

Escucha esto.

Se titula "Yo desde pequeño". La compuse en el trullo. Es para ti.

(CANTA) "Yo desde pequeño quise ser un buen cirujano,

por eso yo no me pierdo ningún programa de la mañana.

Me gusta la sangre,

el hígado, los riñones." ¡Calla!

¿Cómo te atreves a vacilarme así? Hablamos de la muerte de mi madre.

Te equivocas.

Tú estás hablando de tu madre, y yo de ese tema no sé nada.

A no ser que me refresques la memoria con un acuerdo.

¿Un acuerdo? Sí, un acuerdo.

En la vida, todo se soluciona con acuerdos.

¿Crees que me voy a dejar chantajear por un narcotraficante como tú?

Es asqueroso. Qué lastima

que no acabaras conmigo cuando pudiste matarme, ¿eh?

A las cucarachas

hay que aplastarlas "na" más que asomen la cabeza, porque si no,

te lo dejan todo lleno de huevos.

Yo no soy como tú, ¡no soy una asesina como tú!

¿Qué está pasando aquí?

¿Qué hay de lo de controlarse? Uy, qué miedito, qué miedito.

Comisario, menos mal.

Dígale a la inspectora que se relaje un poco, por favor.

¿Quieres que te acuse de coacciones? Según el artículo 172,

te la estás jugando. ¿A qué coño has venido aquí?

Necesitaba comprobar si hablaría.

Ya. ¿Has sacado algo en claro?

El protocolo está para cumplirlo. Te esperas a que venga su abogado,

que por cierto, no vendrá hasta mañana.

¿Has oído, Sotillo? Tu abogado se hace de rogar.

Bueno, no pasa nada.

Comisario, aquí estoy muy a gusto, yo no tengo prisa.

Pero dígale a la inspectora que se relaje un poquito, por favor.

Solo te fuiste a casa unos días con lo de Quintero por mí,

así que no me obligues a dar un parte de tu comportamiento ahora.

No te olvides de sonreír,

inspectora.

La inspectora Ocaña tiene prohibida la entrada aquí hasta nueva orden.

Házselo saber a tu relevo. Muy bien, comisario.

-Es que lo que me está pidiendo es muy gordo, señor Quintero.

-Lo sé.

Lo sé, amigo, lo sé.

Pero por eso también te estoy ofreciendo tantísimo dinero.

-Pero yo no he hecho algo así en mi vida, ni de lejos.

-Sé que no es una decisión nada fácil,

pero también me reconocerás

que la recompensa que te estoy ofreciendo

es muy justa, ¿no?

-¿Y si en el momento de la verdad no soy capaz?

-Sí,

sí que serás capaz.

Claro que serás capaz de hacerlo.

¿Y sabes por qué?

Porque tú siempre has sido un trabajador

muy fiel y muy leal en esta empresa y conmigo.

Y porque además,

tienes poderosas razones para hacerlo, ¿no crees?

-Necesito pensarlo.

Tengo que hablar con Margarita. Ella siempre sabe qué hacer.

(SUSPIRA) He estado con ella siempre.

-No puedes hablarlo con tu mujer ni con nadie.

Si lo hicieras, podría traerme muchos problemas en el futuro.

Tú no quieres que pase eso, ¿verdad?

Esto es algo que tiene que quedar entre tú y yo.

-Es una decisión muy difícil,

igual la más difícil de mi vida. -Lo sé,

lo sé, amigo, lo sé.

Y por eso te estoy dando tiempo,

para que tomes la decisión con calma.

Eso sí, necesito que me des una respuesta

antes de salir por esa puerta.

Y no te pongas nervioso.

Mientras tanto,

¿quieres tomar un trago?

-No debería, pero ¿qué narices?

-Es escocés, y del bueno, ¿eh?

Una pregunta, Rafael.

(CARRASPEA)

¿Tú tienes estudios?

-Leer y poco más.

Ahora ya no importa, pero mentí

en el currículum.

-Bueno, para cargar y descargar camiones

tampoco hace falta tener ninguna carrera, ¿no?

Supongo que querrás que tus hijas

tengan un buen trabajo el día de mañana, un futuro mejor

que el que habéis tenido tú y Margarita.

-Hombre, claro. -Te voy a enseñar una cosa.

En este colegio matriculé yo a mi hijo, mira.

La verdad, nunca me lo ha agradecido,

pero te puedo asegurar

que tuvo de las mejores educaciones que alguien pueda tener.

Son colegios muy buenos, ¿eh?

Tienen un sistema educativo que le da

veinte mil pares de vueltas a cualquier colegio en España.

Les preparan muy bien en tecnología y en idiomas,

y a adaptarse a este jodido mundo.

Cada vez cambia más rápido, ¿verdad?

-A veces soy como un dinosaurio.

Hasta la pequeña

maneja mejor los móviles que yo. -Imagínate

hasta dónde podrían llegar tus hijas.

¿No le gustaría a Margarita?

-Pero lo que me pide

es muy difícil.

-Lo sé, sé que es difícil, Rafael.

Pero con todo ese dinero,

quizá tu mujer no tendría que volver a trabajar nunca más en la vida.

Solo se tendría que preocupar de tus hijas,

que, bueno,

todos sabemos que a partir de ahora su madre les va a hacer mucha falta.

Piénsalo bien, Rafael.

Te estoy ofreciendo la oportunidad

de solucionarles la vida a las personas que más quieres.

Nunca se te va a presentar una oportunidad como esta.

¿Qué me dices, amigo?

Creo que Margarita estaría de acuerdo.

Adelante.

¿Quería verme, comisario?

Sí, pasa y siéntate, enseguida acabo.

Respecto a lo de antes,

bajaba al calabozo para felicitarte por la detención, buen trabajo.

Lástima que al final lo hayas estropeado.

Mi trabajo no termina ahí.

Quería asegurarme de que me cuenta lo que sabe.

Lo que te cuente allí abajo no nos va a servir, y lo sabes.

Con el debido respeto, ese hombre se ríe de nosotros.

Eso nos tiene que dar igual.

Hasta que no llegue su abogado, no podemos esclarecer si él

intentó incriminarte en el tiroteo contra Quintero.

El Algecireño tiene otras muchas cosas que aclararnos.

Intentó colgarme el muerto, pero eso no es lo que me preocupa.

¿De qué otras cosas estamos hablando?

¿Recuerda cuando detuve a Quintero?

Me acusó de que fue injustificado y que no tenía pruebas suficientes.

Porque lo era. Pues bien,

ya tengo esas pruebas.

A ver, explícame una cosa, ¿qué tiene que ver el Algecireño?

Todo, comisario.

Era la pieza restante para entender la muerte de mi madre.

Aún estaba en la cárcel cuando ordenó la muerte de Quintero

y que pareciera un accidente de tráfico.

Pero obviamente falló.

Mató a mi madre, iba en el coche con Quintero.

Como bien sabe, eran amantes.

Vamos a ver, Ocaña, a ver.

Esto que me cuentas es muy grave.

Después de lo que he presenciado,

dime de dónde has sacado eso.

De una fuente fidedigna.

El mismo Sotillo.

¿Cómo?

Por eso no pude evitar enfrentarme a él. Está todo en el informe.

¿Crees que Quintero estaba asociado con el Algecireño

para meter en Europa la heroína del Magreb?

No me caben dudas.

Entonces, ¿por qué intentó matarlo si estaban asociados?

No sé, por avaricia, supongo,

por un ajuste de cuentas o por querer demostrar

poder de cara a otros competidores.

Los asesinatos en el narcotráfico están a la orden del día.

¿Qué ha declarado Quintero de su relación con el Algecireño?

Que no se pusieron de acuerdo en el transporte

de pescado de Algeciras.

No se lo cree ni él.

El Algecireño tenía muchas ganas de matarlo,

no se justifican con toneladas de pescado, pero sí de heroína.

Alicia, ¿estás completamente segura de lo que oíste?

Te llevaste un buen golpe.

Por supuesto que estoy segura.

¿Cree que me inventaría algo así?

No digo eso, pero la defensa cuestionará tu testimonio,

puedes estar segura.

¿No ve que todo cuadra?

Había algo raro en la muerte de mi madre,

Quintero contactó con Martínez para que falseara el atestado,

y que no nos pudiéramos meter en sus negocios.

De saber que el accidente se provocó, habríamos tirado

del hilo y relacionaríamos a Quintero con el narcotráfico.

No tienes ni una sola prueba de que Quintero sea narcotraficante.

Guevara siempre sospechó y nunca ha podido demostrarlo.

El Algecireño lo delatará.

Odia a Quintero y no ha conseguido cargárselo.

Querrá que también caiga.

Tengo que volver a hablar con él.

Después de lo que he presenciado, no eres la persona más adecuada.

Respecto a tu madre, acostúmbrate a que lo va a negar todo.

No se incriminará en un delito

del que no tenemos constancia. ¿Y entonces qué, comisario?

¿Dejamos que su muerte pase por un simple accidente?

Prometo investigar todo esto hasta el final,

pero eres policía, Alicia,

tienes que controlar tus emociones y que no interfieran en tu trabajo.

Ahora déjame un poco de tiempo para que pueda mirar

detenidamente el informe y tomar una decisión.

A sus órdenes.

Qué tensión debisteis pasar tras esa puerta.

-Menudas ganas de echarla abajo. ¿Quieres un café?

-Sí, gracias.

-Menos mal que Lola mantuvo la cabeza fría,

porque de liarnos a golpes con la puerta,

a saber lo que el mastuerzo ese le habría hecho al bebé.

-Bueno. Y Lola, ¿dónde está? Quiero darle la enhorabuena.

-Tenía que testificar en la vista.

-Hola, chicas. -Mírala, aquí está. ¿Qué tal?

¿Cómo ha ido?

¿Ha declarado Pepi? -Hasta el último detalle,

ha sido toda una valiente.

A veces me he contenido las ganas de llorar

escuchando lo que le ha hecho ese cerdo.

-Gracias a ti no le pondrá un dedo encima a ella ni a su hijo.

Puedes estar muy orgullosa, Lola. Bueno,

las dos, ¿eh? -Gracias, Nacha.

-Me dan ganas de pedir traslado a vuestra unidad.

La UFAM es una forma de ayudar directamente a quien lo necesita.

-Pues no encontrarás una jefa mejor, te lo aseguro.

-Gracias, chicas. Me voy a cambiar.

-Yo también tengo mucho trabajo, me espera Demetria.

-Ah.

(DOLORIDA) Dios.

-Hola.

-Hola.

-¿Te han dado una paliza en el ring? -Ojalá.

Una troncha completita y me he dado así de refilón,

pero me he hecho una contractura gorda.

-Vete al fisio antes de que empeore y tengas que coger la baja.

-Iré. Me han recomendado el de la calle Gayarre,

a ver si hoy tengo un día más tranquilito.

-¿Existe eso aquí? -(ASIENTE)

-Vamos, Nacha, tenemos un aviso.

Un tipo está intentando mangar un coche en el polígono.

Han llamado unos vecinos. -¿No serás gafe tú?

-Gafe no, realista.

-Venga, andando, que con un poco de suerte lo pillamos en el acto.

-Pero conduces tú que tengo el cuello fatal.

-Venga. Adiós.

-Te digo yo que a tu amigo el crítico

no le han tratado mejor ni en un restaurante con estrellas.

-Bueno,

me alegro que saliera bien.

Te vi un poco nerviosa.

Pensé: "A ver si va a meter la pata".

-Estaba bastante atacada.

Me juego mucho en esa crítica,

para María este local es más que un hijo.

-María se va a llevar una buena sorpresa cuando vuelva.

Si Gastromán habla bien de La Parra, esto se va a llenar de gente.

Quizás tenéis que contratar a alguien.

-Ojalá.

Oye, ¿no te ha llamado para ver qué tal fue?

-Chica, no tenemos tanta confianza.

Pero le ha gustado la tortilla, ¿no?

-Hombre que si le gustó. Repitió y todo.

Y le saqué un pisto manchego, que está para chuparse los dedos.

Café y copa.

-¿Copa? Ah, qué raro.

Gastromán solo suele tomar un vino con las comidas.

-Se tomó dos vinos y un gin-tonic,

con pepino y cardamomo.

Vamos que si se fue contento.

Gracias por decirme lo de la visera.

-¿No notaría que sabías quién era?

Lo digo por si al final no publica nada.

-No, si fui muy discreta.

Hasta le evité unos callos que habrían sido la ruina.

Le dije que no quedaban. Una mentirijilla piadosa.

-Ya veo, ya veo. Bueno, todo por el negocio, ¿no?

-Hombre, Max. ¿Un café con leche? -Sí, claro.

-¿Y algo de picar?

-Mientras no sean unos callos.

-¿Café con leche y callos? ¿Tengo cara de loca?

-Ni con café, ni con vino.

¿No te has enterado de lo que va diciendo ese bloguero?

-No, ¿qué pasa?

-Bueno, estaba con un par de clientas en el gimnasio

y estaban echando pestes del bar La Parra.

No te voy a decir qué decían, pero nada bueno.

-No me dejes así, Max.

-Por lo visto son seguidoras de un tipo de estos de Internet,

¿cómo se llama eso?

-Un "influencer". -Exacto.

-¿No se llamaría Gastromán?

-Ese mismo, Gastromán. ¿Cómo lo sabes?

-Ya ves, una corazonada.

-Por lo visto echaba pestes del bar, decía que lo tratasteis fatal,

y que le habíais dado de comer unos callos que estaban malísimos.

-Eso no puede ser.

-Escucha, escucha, Gastromán.

"El miércoles pasado tuve la mala suerte de dar

con uno de los peores bares donde tuve la infortuna de comer".

No sé qué, no sé qué.

"Se me negó un pincho de tortilla que se supone que es la especialidad

de la casa cuando estaba viendo que había una en la barra.

Tampoco tenían el vino que pedí aun estando en carta.

No tenían ni hojas de reclamaciones, ni camareros profesionales".

Madre mía.

"Eso sí, para compensar,

me pusieron una ración de callos en salsa con textura plástica

para que no se los comiera ni mi perro".

Espérate que termina: "Inolvidable.

Para no volver".

-Pero ¿qué pasó?

Si tratas muy bien a la gente.

-Ay, madre.

Creo que ya sé lo que ha pasado.

Me equivoqué de crítico.

Estaba tan empeñada en atender bien al chico con la visera,

que resulta que no era él.

-¿Qué habéis hecho con el verdadero para que escriba esto?

-Estaba tan concentrada en atender bien

a ese tío, que de este se encargó Eugenio.

-A ver, a ver, a ver un momento si lo entiendo.

¿Le habéis dado una ración de callos a sabiendas de que estaban regulares?

-Bueno, regular no, incomible.

-Joder, Salima.

No irá a un sitio que le recomiende.

Se habrá creído que le he gastado una broma.

Te has cargado mi credibilidad con un plato de callos.

-María me va a matar.

Esa crítica hundirá la Parra. A mí me da algo.

Sí, cariño, prometido. Iré a casa a cenar sin falta.

¿A qué viene tanto interés? ¿Vas a preparar algo?

Ah, estupendo, delicioso.

Te tengo que dejar, que me están esperando.

A las 22:00. Bien, de acuerdo.

Otro para ti, adiós.

¿Y bien?

Si has entrado sin llamar, tendrás algo importante que decirme.

He estado meditando mi petición de traslado.

¿Has tomado una decisión?

No voy a ir a ningún sitio.

No quiero dejar la dirección de la UFAM y esta comisaría.

No sabes cuánto me alegra oírte decir eso.

Tu labor en Distrito Sur es imprescindible.

Tienes mucho talento, como demuestra lo bien que has resuelto el caso.

Además, te hubieras arrepentido de dejar la unidad, estoy seguro.

Ya. No he venido a conocer su opinión, sino a informarle.

De hecho su opinión ya no es relevante para mí.

Me trae sin cuidado si se alegra o no.

Espera.

Quiero que sepas que a pesar de todo,

me parece una buena noticia para esta comisaría

y para mí.

Si he decidido quedarme no es por usted, sino por mi trabajo.

Por las mujeres que defiendo y protejo.

¿Sabe cuál es la parte más complicada de mi labor en la UFAM?

Dímelo tú.

Conseguir que las mujeres como Pepi vuelvan a sentirse valoradas.

Meterles en la cabeza que merecen algo mejor.

Sus parejas las han menospreciado tanto,

que se sienten inútiles, dejan de creer

en ellas mismas. ¿Y sabe qué?

Paradójicamente, son las mujeres maltratadas

las que me han hecho sentir valorada.

Lola,

no me canso de repetir lo valiosa que eres como policía y como mujer.

Hay que ser muy bueno con las palabras para ser comisario,

pero los hechos dicen otra cosa.

Mi autoestima estaba completamente por los suelos.

Había dejado de creer en mí misma como Pepi y las demás, ¿sabe por qué?

No. Me hizo sentir como una mierda.

Pero ¿sabe qué? Eso ya no me va a volver a suceder.

Que tenga un buen día.

-Ha sido por necesidad, lo juro.

Si tuviera un trabajo como Dios manda, no lo haría.

-Que sí, si todos decís lo mismo. Venga.

-Y para de repetir lo mismo que tengo la cabeza como un bombo.

-Es la pura verdad y ustedes no me escuchan.

Quiero irme a mi casa, tengo tres bocas que alimentar,

¿si no de qué iba a robar? -Espe,

hazle la ficha a este pájaro. Toma, su DNI.

Es lo único que llevaba encima al detenerlo.

-¿Qué ha hecho? -Estaba intentando robar un coche

en el polígono.

Menos mal que los vecinos nos han dado el aviso

y hemos llegado antes de que el dueño le denunciara,

que si no ibas a saber lo que vale un peine.

-Yo solo quiero

que no les falte de nada a mis niñas. -Haberlo pensado,

ahora les faltará su padre.

-(ASIENTE) Comprobando sus antecedentes.

Rafael Carrasco Sánchez.

-Sí. Solo robé otra vez, hace 15 años.

Una burra,

y por qué no tenía ni para el bus.

Sí, solo tiene un cargo por llevarse una moto.

Derrapó a los pocos kilómetros de robarla

y tuvo un accidente.

-No valgo para esto, soy un tío legal.

Solo quiero trabajar de algo, lo que sea.

Desde que estoy en el paro,

nadie me llama. Me estoy volviendo loco.

-Sabemos que la vida está complicada, pero así no vas a arreglar las cosas,

créeme, de verdad.

-Haría lo que fuera por ellas.

Lo que fuera.

-Pues lo siento, pero hoy vas a tener que dormir aquí,

tenemos que cumplir con nuestra obligación.

-Ya tenemos sus huellas. Firme aquí, es su lectura de derechos.

-Antes de entrar, tendrás que darnos todas esas cosas.

-¿La cadena?

No me la quito nunca.

-Pues tendrás que hacer una excepción.

Es para que no se hagan daño. -No te preocupes.

Te la guardamos en un lugar seguro y te la damos cuando salgas.

-¿Algo más?

-Nacha, llévatelo al calabozo, por favor.

-Déjame el DNI, Espe.

Vamos, Rafael, acompáñame.

-Parecía sincero. -Normalmente, sí.

Desde luego no parecía tener experiencia,

el robo estaba siendo una chapuza, estaba ahí

intentado arrancar el coche delante de todos.

-No, muchas luces no tiene el pobre.

-Estas cosas me ponen de mala uva, de verdad.

Nosotros perdiendo el tiempo con estos, y mientras Quintero

pegándose la buena vida. -Pues sí.

Pero no te tortures, hombre, tú solo has cumplido con tu obligación.

-Qué asco de mundo.

-Esta es la lista de sus objetos personales.

Firme aquí.

A la salida se lo devolvemos.

Todo tuyo, Paco. -Sí, adelante.

Te traigo compañía.

-Pues las prefiero rubias.

Sin ofender, ¿eh?

-Tendrás que conformarte. Estamos completos, así que hay que compartir.

Llevaos bien, ¿eh? No quiero líos.

-Me cago en mi manto. ¿Quién me mandaría?

-Tranquilo, fiera.

Que aquí tenemos "pa" un rato. -Sí.

¿Cuánto nos pueden tener aquí metidos?

-¿Es tu primera vez?

Me trincaron hace tiempo, pero no llegué a pisar el calabazo.

Me llevaron al hospital y de allí, al juzgado.

-Bienvenido a la suite matrimonial.

Aquí te pueden tener tres días.

Pero no tengas prisa en salir.

Aquí se está mejor que en el trullo, te lo digo yo.

Tronco, no te pongas a dar paseítos de aquí para allá.

Eso me pone muy nervioso.

-Perdona, estoy "cabreao".

¿Quién me mandaría ponerme a robar un coche?

No he sido capaz ni de arrancarlo.

-¿Me dices que estás aquí por intentar mangar un coche?

-Intentar.

-Joder, qué papeleta.

Me caes bien, hombre.

¿Cómo te llamas?

-Rafael.

Fali para los amigos.

-Fali entonces. Yo, Manolo.

"Encantao", hombre.

¿Cómo te has metido en este lío, Fali?

-Es una larga historia.

Necesitaba el dinero para mi familia. Si no, ¿de qué?

Está visto que no valgo ni para esto.

-Bueno, no te vengas abajo.

Dentro de unas horas, estarás en tu casa.

-Ojalá tuvieras razón. -Sí, hombre, sí.

Hazme caso. Ya verás como sí.

-Hola, hija. ¿Ya estás en casa?

Sí.

He pensado en hacer la cena.

¿Qué te parece cuscús de verduras? Traigo los ingredientes.

Calabacín, zanahoria, tomate cherry y, por supuesto,

un buen vino para acompañar.

Me parece un plan muy apetecible,

pero ya he quedado.

¿Con quién?

Con Montse, claro.

Ah.

Pensaba que no...

te iba a llamar hasta terminar el tratamiento.

Así es, pero ya ha terminado la primera fase

y me ha llamado.

Parece que también me echa de menos.

Normal. Me alegro mucho.

¿No te importa? No me gusta dejarte plantada.

No, claro que no. No digas tonterías.

¿Seguro?

Te noto algo triste.

¿Qué tal el día?

Sin novedad. Seguimos esperando al abogado del Algecireño.

No me ocultas nada, ¿no?

Solo es la tensión de la espera, no la llevo bien.

Ay, Alicia.

Yo también deseo que todo se aclare.

Pero mientras tanto, la vida sigue y hay que vivirla.

Montse me lo recuerda cada instante.

Venga, vete ya, que tendrás ganas de verla.

-¿Qué pasa, Max? ¿Hago algo mal?

-No.

Ese golpe es perfecto.

Ahora sí estás centrada.

-Será que tengo un buen maestro.

Lo demás es cuestión de entrenar

y centrarme en el saco.

-Ahora va a resultar que me escuchas.

-Bueno.

-Último asalto, tengo que cerrar.

-Vale. Que sean cinco.

-Lo que tarde en limpiar los vestuarios.

-Vaya.

Si le das así con una contractura, cuando estás bien,

darás miedo. Cualquiera te lleva la contraria.

-¿Qué haces aquí?

-Buscarte.

¿Ya no te duele el cuello?

-Un poco, pero me apaño con bálsamo de tigre.

El músculo entra en calor y el dolor desaparece un rato.

-Pero mañana volverá a doler.

-Probablemente.

Pero ¿a qué viene tanto interés?

-Toma.

Es un bono de cuatro sesiones para el centro de masajes ese.

-¿Y eso?

-Como no ibas a ir, así te obligo.

Tengo una contractura en la espalda de estar en el ordenador.

-¿Vamos a ir juntas?

-Si no te importa compartir el bono conmigo.

Hacen masajes de todo tipo. Aromaterapia, reflexología,

hay un osteópata. La chica de recepción parecía maja.

-El plan me encanta, pero no quiero que me marees.

¿Por qué haces esto?

-El otro día pensé en lo que dijiste.

Cuando detuviste a la chica que quería quemar el gimnasio.

-Tere. -Esa, sí.

Me hablaste sobre el rechazo

y no quiero que te sientas rechazada por mí.

Siempre he sido el bicho raro, la marginada, y sé lo que se siente.

-En ese caso, deberías vigilar cómo tratas a quienes te quieren.

-Sí, lo sé. A veces soy una borde.

Que no quiera tener pareja

no significa que no quiera tenerte en mi vida

como amiga o compañera.

-Pero lo de la otra noche en el hotel.

-Estuvo bien. Muy bien.

Necesito mi espacio.

-Comprendo.

-Siempre habrá sitio para ti.

Si quieres.

-Claro que quiero.

Te he echado de menos como amiga.

-Ven aquí.

-Estoy sudada. -Sí, hueles a tigre.

Pero da igual.

-Hora de cerrar.

Tú por aquí. -He venido a buscar a Nacha.

-A ver si vienes a hacer deporte. Te recuerdo que eres socia.

-Ya. -Venga. Largaos, que quiero cerrar.

-Max.

Quiero competir.

Estoy llena de fuerzas

y estoy mucho más centrada.

-¿Estás segura?

-Segurísima.

Esta vez, no te fallaré.

-Vale.

(Llaman a la puerta)

Ya estoy aquí.

Gracias por venir al rescate. Siempre que lo necesites.

¿Qué te pasa?

Estoy un poco de bajón.

No sé. Me he quedado sola y me ha entrado angustia.

¿Así sin más?

Es que...

No dejo de darle vueltas.

La de tiempo que hemos investigado

y cuando tenemos al hombre que mató a mi madre,

no hay pruebas ni se hará justicia.

Todavía es pronto para saberlo.

Ya sabes lo que dijo ese cabrón.

Si no le ofrecemos... Estuvo bien mandarle a la mierda.

Tenías que haberlo oído.

Se rio en mi cara.

Me cantó una chirigota y todo.

Cariño, mírame.

Has conseguido algo muy importante.

Bremón va a abrir una investigación.

Es un gran paso.

Hace meses, era impensable.

¿Por qué siento que he fracasado?

Ahora lo ves todo negro, pero mañana cuando venga su abogado,

va a cantar por bulerías.

¿Por qué no vienes conmigo a dormir? No te quiero dejar así.

Te puedo hacer el famoso pollo al ajillo.

Tengo un plan mejor. A ver.

Cuscús de verdura y vino blanco. ¿Te va bien?

Venga. Yo descorcho el vino y tú preparas el cuscús. Planazo.

Esa sonrisa ya me gusta más. Así sí.

Tampoco es que haya estado muy habladora durante la cena.

Supongo que está dosificando su entusiasmo.

Sabe que esto es doloroso para nosotros

y es su manera de protegernos. No sé.

Ahorrarnos los detalles de lo que descubre

de su familia biológica.

Se ha ilusionado tanto con Sofiya y poder conocer a su familia rusa

que ni se ha planteado que los resultados den negativo.

Nosotros también nos hemos aferrado a la posibilidad más cómoda.

A ver. ¿Qué pasará si los resultados son positivos?

No digas que es una hipótesis, porque puede suceder.

Como se confirme que es su madre, se va a ir con ella a Rusia.

Sobre ese viaje he estado pensando.

Sí, yo también creo que si se confirma que es su madre,

no nos vamos a poder negar.

No es eso. No se trata de eso. Es que nunca ha salido sola.

Va a vivir muchas emociones juntas.

Conocer dónde nació, otro país,

otro idioma.

Conocer a su abuelo moribundo.

Todo acompañada de una persona que es una desconocida.

Al fin y al cabo, han pasado cuatro ratos juntas.

No sé. He pensado

que deberíamos acompañarla.

¿También? A mí se me había pasado por la cabeza. No sé.

Tengo que arreglarlo en comisaría, creo que podré.

Tengo unos días libres.

Lo puedo arreglar con mis compañeros.

¿Qué pensará Olga?

La tendremos que convencer. Va a vivir un momento único.

Tenemos que dejarle claro

que no queremos entrometernos, solo participar.

Ya.

De todas maneras, va a pensar que queremos controlarla

o sobreprotegerla.

Supongo, pero es que yo...

necesito estar ahí para apoyarla, ayudarla en lo que necesite.

No quiero dejarla sola.

Es nuestro deber como padres. La etiqueta adoptivo no cambia nada.

Eres el mejor padre que Olga podía tener.

(Llaman a la puerta)

Sofiya.

Olga se acostó hace un rato.

Sí, sé que es un poco tarde, pero me gustaría hablar con vosotros.

No con ella.

¿Puedo pasar?

Sí, claro. Adelante.

Por favor, siéntate.

Bueno.

Tú dirás de qué se trata.

Hola, cariño.

¿Cómo estás?

-He tenido días mejores.

-¿Por la crítica?

-Está publicada "online" y con cientos de visitas.

-¿Por qué no me avisas para moverla por ahí?

-La crítica es horrible. Nos pone a caldo.

-No entiendo nada.

(SUSPIRA) -Dios mío.

Mira.

-Ay, Dios.

No.

Era el cliente al que atendí.

Qué forma de meter la pata.

-Has metido la pata hasta el fondo.

Si estuvieras atento de los clientes que entran,

te habrías dado cuenta de que llevaba gorra.

-Los callos se los serviste tú.

Solo quería ayudar.

-Menuda ayuda.

-Soy trabajador social, no camarero.

-Ya te encargaste de decírselo.

Ahora todos pueden leer que aquí no hay profesionales.

-Porque me agobié al verlo tan mosqueado.

Quería que entendiera que no era personal.

Si al menos, le sirvieras la tortilla de patatas.

-Vaya desastre. Cuando vuelva María, no habrá clientes.

(Llaman al teléfono)

¿Sí? Buenas noches.

Hola, María.

Sí, bueno. ¿Qué tal tú? ¿Qué tal el viaje?

Suena genial.

Sí, por aquí, todo muy bien.

Ay, que no te puedo mentir.

Esto sin ti no funciona, es un desastre.

Sí. Conseguí hacer la tortilla igual que la tuya,

pero nadie querrá comer aquí.

Es culpa de un estúpido crítico.

Le dije a Martín que lo mandara para darte una sorpresa,

pero la he liado.

María, perdóname.

Sí, ya. Estaba a punto de cerrar.

Ya está la caja hecha.

Tranquila, me calmo.

Eugenio está aquí conmigo.

Vale. Hablamos en otro momento.

Venga, un besito.

Chao.

-¿Por qué le dices eso?

Le vas a estropear las vacaciones.

-Me da igual. Quiero que vuelva. ¿Por qué le regalaste ese crucero?

-Todo lo malo que le pase a este bar es mi culpa.

Muy bien. No te preocupes.

No volveré a intentar haceros un favor ni a María ni a ti.

-Sé que Olga está molesta. Habéis discutido por mi culpa.

Solo quiero deciros que no es mi intención suplantaros

ni separar a ella de vosotros.

Bueno, pero...

en cierta forma nos has dejado al margen.

Desde el principio, la forma en que te acercaste a ella

y que sea mayor de edad no es excusa.

Como sus padres, queremos seguir protegiéndola

como hubieras hecho tú.

No he dejado de pensar en ella un solo día.

Tenía tantas ganas de conocerla.

No pensé que hiciera mal.

-Claudia tiene razón.

Tenías que haberte puesto en contacto con nosotros

para que hiciéramos de intermediarios.

Imagínate que no te quisiera conocer.

-Pero ella es feliz de entender su historia,

de saber de dónde viene, por qué tiene adopción.

Sí. Ella está entusiasmada

y no le vamos a poner ningún impedimento,

pero no sé.

Si es eso lo que te preocupa.

No, no es eso.

Solo quiero que me entendáis.

No soy enemigo. No quiero robaros nada.

Sé que...

que mi hija ha tenido

buena vida gracias a vosotros.

Siempre os estaré agradecida.

-Hemos vivido momentos maravillosos. Es una gran chica.

-Por eso me gustaría que fuéramos aliados.

Olga os quiere muchísimo.

Si oyerais cómo habla de vosotros.

De su infancia.

Solo quiero deciros que idea de acompañarme fue suya.

Me dijo que consultaría con vosotros.

Pues no lo hizo.

Eso...

eso es una costumbre que suelen tener los hijos.

No estuvo bien.

Por eso quería aclarar.

No quiero separarla de vosotros.

Ni hacer nada a vuestras espaldas.

Pero sé que mi padre moriría feliz si pudiera conocerla.

-¿Qué haces aquí?

¿Ha pasado algo?

¿Es el abuelo?

-Han conseguido estabilizarlo.

Está en hospital, pero está mejor.

Tu abuelo es fuerte. Tiene gran motivo para vivir.

Aguantará hasta que vayamos a verle.

Creo que tenemos motivos suficientes para preguntar a Quintero.

No soy tan ingenua para pensar que va a hablar.

Pero sí para ponerle en un aprieto.

Me dijo que investigaría la muerte de mi madre.

Está bien.

Le citaré en mi despacho.

Te aviso cuando quede con él.

No te preocupes que no voy a cambiar de gimnasio.

-¿De qué me hablas?

-De la competencia que tienes.

El Gym-cool se llama, ¿no?

-Ya te has enterado. -Hombre.

Todo el barrio habla de lo mismo.

Si pudiera, me iría "pa" siempre.

Y empezaría de nuevo.

Lo que pasa es que...

un poquito tarde ya.

-¿Tarde para qué?

-Estoy muy metido para irme como así.

-Me estás asustando. ¿Pasa algo?

Siempre hemos estado en tus grandes acontecimientos.

No queremos que esto sea distinto.

Así como lo dices parece que voy sola.

Y no es así, voy con Sofiya.

No sé qué pintáis vosotros en Rusia.

No os lo toméis mal, pero...

Bueno.

Fuimos dos veces para adoptarte.

Tengo unas ganas de conocer a mi abuelo,

el sitio donde nací, la ciudad.

-Creo que te estás montando unas películas y...

igual no acaban como piensas.

-¿Qué pasa?

También te has propuesto chafarme el día.

-Que no. No te lo tomes así.

No quiero que lo pases mal si Sofiya no es tu madre. Ya está.

-No me voy a llevar ningún palo porque es mi madre.

Aunque a todos os moleste tanto. -Olga, tía.

Es duro confesarlo.

Estoy celosa.

A veces, no aguanto tanta presión.

Quiero que me hagas fotos de promoción para el Atlas.

-Te hago las fotos que quieras de las instalaciones.

-De las instalaciones no. Eso lo hacen todos.

Tengo una idea mucho más personal.

-Venía buscando a Lola.

-Te advierto que puede ser mucho más borde que yo.

-Solo quería hablar con ella.

-¿Y si fuera algo personal?

Sí, gracias.

Ojalá el abogado le convenza para que delate a Quintero.

Sería la estrategia más lógica para tener una reducción de condena.

-Estoy porque he robado un coche.

-Has dado un palo para que te metan conmigo.

-No tengo otra cosa que hacer que conocerte.

-Un tío que no tiene huevos de sacar adelante a los suyos

no es de fiar.

-A lo mejor te sorprende lo que puedo hacer.

-Compañeros, necesito refuerzos y una ambulancia.

Sepárate de él o disparo.

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Servir y proteger - Capítulo 97

12 sep 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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