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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 96 - ver ahora
Transcripción completa

me pidió un último envío de capitales a un paraíso fiscal.

A esta tía le falta un tornillo.

-Creo que hemos hecho lo correcto rompiendo, ¿vale?

Ahora solo que... tiene que pasar un tiempo sin vernos.

-¿Qué me estás diciendo, Max?

-Pues que quizá deberías buscarte otro gimnasio.

-Aquí no se mueve nadie o ardemos todos ahora mismo.

-¿Qué está pasando aquí?

-Habrá echado gasolina. Quiere prender el gimnasio.

-No hace falta que gastes saliva conmigo.

-Dame eso. Dámelo, tranquila. (LLORA)

Ven.

-¿Qué le dijiste para que se entregara?

-Me puse a hablarle de mi vida.

Que se diera cuenta de que no es la única que se ha sentido rechazada.

(Cuelga teléfono)

La embajada ha tramitado la petición a través del consulado de Rostov.

Todos los archivos del orfanato han ardido en un incendio.

-Mis padres quieren conocerte.

-¿Cuándo? -Les gustaría que fueses esta noche.

-No me siento cómoda "de conocerles".

¿Te parece normal que se acerque fingiendo que es una fan?

¿Qué quieres que piense? Lo mismo que tú.

-"El otro día en el callejón te libraste por los pelos".

Pero eso no va a volver a ocurrir.

"Con el Algecireño no se juega".

Se confirma lo que sospechábamos.

El Algecireño intentó matar a Quintero.

Y mi hermano nos ha estado mintiendo desde el primer momento.

Mira, Jairo, no soy tonto, ¿vale? Os hemos oído.

Que te teníamos el teléfono pinchado.

(Golpe bulto en mesa)

Jairo, tío, eres mi hermano.

Solucionemos esto juntos.

Qué ciega he estado todo este tiempo.

-¿Por qué? -Por no ver lo que tenía delante.

-O sea, te vienes de viaje conmigo.

-No, pero te prometo que aquí me tendrás a tu vuelta.

-He tenido que suspender mi viaje.

-¿Y eso?

-Motivos familiares, pero mejor no hablemos de eso.

-Pues me alegro de que lo hayas suspendido.

-Quietos los dos.

(Golpe fuerte)

Y tú más vale que no muevas un pelo.

Intenté matarte antes de los disparos del despacho. ¿No lo sabías?

Con la pena de que fue tu acompañante quien la espichó, y no tú.

Creo que se llamaba Carmen, ¿no?

-Será mejor que acabes con lo que has venido a hacer.

Porque si no me matas tú,

-Hasta nunca, Fernando.

¡Quieto!

Solo podríamos tener la certeza de que usted es su madre

si accediera a hacerse unas pruebas de ADN.

-Solo queremos estar seguros, y si Sofiya también quiere eso,

la única manera es acceder a esas pruebas.

-No tengo ningún inconveniente en hacerme pruebas.

-Dispara, Alicia, y venga la muerte de tu madre.

Él fue el que la mató.

(Se abre puerta)

(LLOROSA)

(LLOROSA) Querías que le matara para que no declarara en tu contra.

Y para que no contara todo lo que sabe sobre ti.

Pero yo no quiero venganza.

Quiero justicia.

El siguiente serás tú.

(Música emocionante)

(Se abre puerta)

Buenos días, hija.

Hola, papá.

Pensaba que habías dormido aquí.

No, ha sido imposible.

He tenido una noche muy complicada.

Te juro que no me hago a la idea de tus horarios de trabajo.

Nunca sé cuándo sales ni cuándo entras.

Pues ahora entro.

Me voy a dar una ducha y me vuelvo a comisaría.

¿De verdad?

¿No te vas a quedar esta mañana a descansar?

No, imposible.

Pero sí que me voy a tomar un café, y bien cargadito.

(QUEJIDO)

¿Qué te pasa? ¿Te duele la cabeza?

Ayer me llevé... un buen golpe.

¿Y eso?

Gajes del oficio.

Pero me tomo un analgésico y como nueva.

(SUSPIRA)

Perdona que sea indiscreto, pero...

te veo muy preocupada.

¿Tiene que ver con la investigación

que te ha mantenido en vilo toda la noche?

Y supongo que tendrá que ver con uno de esos operativos

de los que no puedes hablarme.

Bueno, en realidad, este...

sí te concierne.

¿Ah, sí?

¿Y de qué se trata?

(SUSPIRA)

(Sonido taza sobre plato)

Anoche intentaron matar a Quintero.

Pero, por suerte, yo estaba allí y pude impedirlo.

¿Y me lo dices así, tan tranquila?

¿Y por suerte, dices?

¿Pusiste tu vida en peligro para salvar a ese indeseable?

Papá, es mi deber.

Y yo quiero verlo entre rejas, no bajo tierra.

Y menos por una negligencia mía. Ya, ya, perdóname.

Sé que nunca faltarías a tu obligación.

(SUSPIRA) ¿Este hombre nunca va a dejar de darnos problemas?

Bueno, ¿y se sabe quién lo intentó matar? ¿Por qué?

No vayan a acusarte a ti ahora también.

Sí, sí, sabemos perfectamente quién es.

El mismo que contrató a un sicario

para que le matara a tiros en su oficina

y que previamente había robado mi pistola.

¿Y qué tiene este hombre contra ti?

Pues nada, simplemente quería cargarme el muerto.

Se llama Manuel Sotillo, alias el Algecireño.

Es un pez gordo del narcotráfico.

¿Y lo habéis detenido?

Sí. Esta vez no se nos ha escapado.

Bien hecho, hija.

Bueno, voy a buscarte algo para el dolor de cabeza.

Una cosa más, papá.

Este...

hombre es el responsable de la muerte de mamá.

¿Entonces Alicia se ha ido para casa ya?

Vale.

No, no, ya la veo luego en comisaría.

Sí, no pasa nada, venga. Hasta luego.

¿Algún problema?

Pues que será un día duro, como siempre.

Cuándo no, ¿no?

Si solo fuera en comisaría...

¿Seguirá cabreada con nosotros Olga?

Espero que lo haya consultado con la almohada

y haya comprendido que nuestra preocupación

es el único motivo por el que le hemos pedido

que se haga las pruebas de ADN.

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

(Pasos que se acercan)

Buenos días, cariño.

¿Has podido descansar?

(Silencio)

¿Sigues enfadada con nosotros?

Olga, ponte en nuestro lugar.

Esa mujer aparece de repente... Nosotros...

lo que le hemos pedido es... es más que razonable.

Será todo lo razonable que tú quieras,

pero también es injusto.

La tratasteis como si fuese una delincuente.

-Eso no es cierto.

Fuimos absolutamente correctos, dadas las circunstancias.

Además, necesitamos comprobar su historia.

-Pero es que ella no se merece tanta desconfianza.

Ha estado ahorrando durante un montón de años

para venir aquí a España.

Ha aprendido el idioma para poder hablar conmigo.

Y malvive en Madrid trabajando como limpiadora.

Mi vida, eso es lo que ella te ha contado.

¿En qué te basas para decir que miente?

En que hay que valorar todas las posibilidades.

Tú ponte en modo policía si te da la gana.

Pero yo me creo su versión y lo que me ha contado sobre Rusia.

Me hace ilusión conocer a mi familia.

¿Qué pasa? ¿A vosotros eso os parece mal, o qué?

-No digas eso. Eso no es justo.

(EMOCIONADA) Olga, hay frases que hacen daño.

Hasta ahora, nosotros éramos tu familia.

¿Y no veis bien que quiera conocer mis orígenes?

-Pues claro que sí.

A ver si nos calmamos un poco.

Yo estoy tranquila, Antonio. Bueno, bueno.

¿Qué te contó Sofiya sobre tu familia biológica?

Estamos interesados en conocer los detalles.

-Le pregunté sobre mi padre, y me dijo que se llamaba Vasili,

que había muerto en la guerra de Chechenia.

Mira, por ese lado podéis estar muy contentos,

que no va a venir ningún padre a reclamarme.

No te pongas a la defensiva otra vez.

Aparece de repente y dice que es tu madre.

Solo queremos comprobarlo. ¿Es tan raro?

¡Claro que es mi madre!

¿Te crees que si no, va a aceptar venir a conoceros

sabiendo que tú eres inspectora de policía?

Es que es lógico. Además, nunca me ha pedido dinero.

Y mira que le hace falta.

-A ver, a mí Sofiya me parece una buena mujer, la verdad.

Y es posible que no esté mintiendo.

Pero la única manera que tenemos de averiguar la verdad

es que os hagáis las pruebas de ADN.

-Porque a vosotros la partida de nacimiento

no os parece suficiente, ¿no?

Eso lo único que demuestra

es que tuvo una hija el mismo día que naciste tú.

Y todos los días nacen decenas de niños.

Lo que pasa es que a ti te encantaría que no fuese mi madre, ¿verdad?

(EMOCIONADA) Eso ha sido muy injusto, Olga.

Además, nosotros sabíamos que eso podía pasar.

Pero aparece de repente y dice que es tu madre.

Y solo quiero saber si eso es verdad

para poder asimilarlo. ¿Tan difícil es de entender?

Pero si fue ella misma quien pidió hacerse las pruebas, venga.

Dentro de nada, saldremos de dudas. -Claro, claro que aceptó.

Aceptó porque la acorralasteis. Fue una encerrona, ¿sabes?

¿Y sabes lo que más me molesta?

Que me habéis hecho quedar fatal delante de ella.

Pero no os preocupéis, que me hago las pruebas de ADN

para que os quedéis tranquilos y podáis asimilarlo.

(Se abre puerta)

(Portazo)

(RESOPLA)

Resulta un poco duro, ¿no?, oír la palabra "padres"

y saber que no se refiere a nosotros.

(EMOCIONADA) Duro no.

Durísimo.

Yo no sé lo que va a pasar

si... si de verdad esa mujer es su madre.

No adelantemos acontecimientos.

Y si es así, pues lo afrontaremos juntos, como siempre.

Tengo una angustia que yo no sé...

Ahora lo más importante es hacerse las pruebas cuanto antes.

Pero conozco a un genetista.

Lo conocí el año pasado en el congreso sobre el alzhéimer.

Muy majo. Seguro que nos dice adónde podemos acudir.

Yo es que no sé si voy a aguantar tanta incertidumbre.

Pues ahora mismo.

(SUSPIRA)

No me lo puedo creer.

Entonces, el accidente fue provocado.

Tenías razón en tus sospechas.

El objetivo era Quintero, pero...

Mamá iba con él en el coche.

Cuando me llamó, estaba muy débil y a...

apenas tenía un hilo de voz.

Oí de fondo el ruido de una tos.

Así que creo que Quintero iba con ella.

Me doy asco de mí mismo.

Incluso después de morir tu madre,

me pidió un último envío de capitales a un paraíso fiscal.

No te castigues más, papá.

Tú no tenías ni idea de la relación de Quintero con mamá

ni del narcotráfico.

Aquí el desgraciado es él.

Que te pidió que siguieses lavando dinero

viendo cómo habían matado a mamá.

Y por culpa de sus negocios.

Nunca debí hacer tratos con él.

(SUSPIRA)

Mira, si hubiera sabido el precio que habría de pagar por todo esto...

Pero ahora va a responder por sus delitos.

¿Seguro?

Este hombre parece intocable.

Consigue hasta librarse de las balas.

Y por culpa de Sergio,

ya no tengo ninguna prueba contra él.

Pero el Algecireño sí, papá.

Es un narco y de los gordos.

Creemos que hacía negocios con Quintero.

Por eso se lo quería quitar de en medio.

Se le va a acusar de varios intentos de homicidio,

además de la muerte de mamá.

Y odia a Quintero.

Así que nos lo va a poner en bandeja.

Ojalá sea verdad.

¿Y cuándo vas a interrogarlo?

Prométeme que me tendrás informado.

No te preocupes, pero vas a tener que tener paciencia.

Su abogado viene desde Cádiz,

y esta mañana mismo tenía un juicio.

Pues no voy a estar tranquilo hasta no ver a ese cerdo

pagar por todo lo que ha hecho.

Nunca hemos estado tan cerca de él.

Alicia.

Eres muy valiente.

Estoy muy orgulloso de ti.

-Espe, ¿estás bien?

(EMOCIONADA)

-Si estoy así, es por tu culpa. -¿Qué pasa, qué he hecho?

-Escribir un atestado que pone los pelos de punta.

(RÍE) -Qué susto me has dado, hija, de verdad.

-En serio, ¿eh? Que está tan bien explicado...

Es que... consigues que se entienda perfectamente

el calvario que ha sido el matrimonio de Pepi.

Y transmitir el miedo

y la angustia que traía la pobre

cuando puso la denuncia, eso no es fácil.

-Lo que no es fácil es sobrevivir a ese infierno.

Yo me he limitado a transcribir lo que ella nos contó.

-No te quites mérito que ya sabes lo importante que es

escribir bien el atestado para este tipo de juicios.

-Ya. Gracias, Espe.

Estoy deseando que se celebre el juicio

para que Pepi vuelva a su vida.

O para rehacerla, que yo creo que es mejor y...

le llevará su tiempo.

-Bueno, pues ya es pronto, mañana es el juicio.

-¿Qué tal? ¿Cómo le ha ido a Pepi en la ONG?

¿Tú la ves preparada para declarar?

-Pues no ha venido a la cita, ni atiende a mis llamadas.

¿Sabéis si se ha echado atrás? -¿Cómo?

-¿De qué estás hablando? -No me lo puedo creer.

-Le ofrecimos asistencia psicológica y jurídica en la ONG

de cara al juicio y ella aceptó, pero...

ni ha venido ni da señales.

-No contesta.

-¿Y si el marido se ha saltado la orden de alejamiento?

-Voy a volver a intentarlo.

Lola, perdona, ¿puedes venir a mi despacho un momento?

Sí, un segundito, comisario, es que estoy con algo urgente.

No. Te espero en el despacho.

(SUSPIRA)

Vete, vete. Yo sigo intentándolo con Pepi, venga.

Y tú, tranquila, que eres fuerte y una gran profesional.

(SUSPIRA) No dudes de ello.

Nunca. (SUSPIRA)

(Pasos decididos)

(Se abre puerta)

-Aquí me tiene, comisario, ¿de qué se trata?

Pasa y siéntate, anda.

La verdad es que prefiero quedarme de pie.

Hay un caso fuera que corre bastante prisa.

Si puede abreviar, por favor. Bueno, como prefieras.

Necesito que me hagas un informe para Jefatura.

Una estadística completa con todos los datos de violencia de género

resueltos satisfactoriamente en lo que va de año

para que podamos compararlos con los del año anterior.

(RESOPLA) ¿Qué pasa, algún problema?

Pensé que se trataba de algo urgente, no de una simple estadística.

Las partidas presupuestarias se asignan

en función de esas simples estadísticas.

Y a Jefatura le corre mucha prisa.

De modo que sí que son urgentes. Ponte con ella de inmediato.

No.

¿Perdona?

Que me temo que de inmediato no va a poder ser, comisario.

Lola, no era un deseo. Era una orden.

Tendrá su estadística a su debido tiempo, comisario,

pero, como responsable de la UFAM, debo priorizar casos abiertos.

Y si se ponen nerviosos en Canillas,

siempre puede avisar a su suegro para que interceda.

¿Cómo dices?

Don Augusto Contreras se conoce a los tiburones de ahí arriba, ¿no?

Siempre puede ayudarle a camelárselos.

Solo debe hacerle un poquito la pelota.

Eso está fuera de lugar.

Y para que te quede muy claro, nunca he recurrido a él

para asuntos relacionados con esta comisaría. ¿Está claro?

Siempre hay una primera vez.

No vayas por ese camino, Lola. Te estás extralimitando.

(RÍE) ¿De verdad quiere que hablemos de saltarse los límites?

Con su permiso, tengo trabajo fuera.

Trabajo urgente. Espera, no hemos acabado.

Lola, escucha, no quiero que acabemos así.

Mira, tenemos que trabajar juntos.

Y debemos ser capaces de hacerlo sin esta tensión.

Dejando a un lado temas personales, ¿vale?

Precisamente son temas profesionales los que me tienen así de tensa.

No lo creo, Lola. (SUSPIRA BURLONA)

que ni siquiera te atreves a mirarme a los ojos.

Ya. No soporto que me trates así.

Siento herir su orgullo, pero, para su información,

me ha hecho dejar colgado un caso de vida o muerte

para atender a una chorrada de estadística.

Así que es eso lo que me cabrea, no asuntos personales.

¿Un caso de vida o muerte?

(SUSPIRA) Una víctima de violencia de género

y temo que su marido haya violado la orden de alejamiento.

Así que, con su permiso, voy a cerciorarme

de que está sana y salva.

Esa es ahora mismo mi prioridad.

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

(SUSPIRA)

-Pensé que ya no venías.

-Perdona, estaba en teléfono con Rostov.

(Besos)

-Mira,

te he servido un zumo.

-Gracias, no era necesario.

-Bueno, después del mal rato

que te hicieron pasar mis padres ayer, pues era lo mínimo.

-La verdad, fue todo un poco tenso, pero no pasa nada.

-Entonces, ¿no estás enfadada?

Yo no sabía ni que iban a llamar al orfanato,

ni que te iban a pedir hacer esa prueba, ni nada de nada.

De verdad que lo siento muchísimo.

-"Trancuila", Olga, de verdad. Está... está todo bien.

-Bueno, me alegra que te lo tomes así.

Fue una encerrona en toda regla,

y si yo hubiese sabido eso, no te hubiese invitado.

-Es normal que quieran estar seguros. Yo también haría en su lugar.

Pero...

no te enfades con ellos. Se nota que te quieren mucho.

(ASIENTE BURLONA)

-Oye, y si no es por eso, ¿por qué estás tan triste?

(SUSPIRA)

-Llamada a Rostov era de "jóspital".

Mi... mi padre está muy enfermo.

(PREOCUPADA) -¿Qué le pasa?

-Está mayor, tiene... corazón enfermo

y le cuesta respirar.

Está tomando medicación para que sangre sea más "lícuida".

Y... ahora le han descubierto que tiene hígado enfermo.

-¿Hepatitis?

-Sí.

Si... sigue tomando medicación,

hígado empeora, y si deja medicación,

no sé cuánto más va a durar.

Yo tengo que ir a verle antes de que sea demasiado tarde.

-Pero, entonces, ¿te vas?

-No tiene a nadie más que cuide de él.

-Pero ¿ahora que empezábamos a conocernos?

-Olga...

tu abuelo siempre me apoyó

para que viniera a España a buscarte y ahora él me necesita.

Pero, escúchame bien,

yo te prometo que voy a volver a España a estar contigo

cuando todo esto pase, ¿sí?

-Me hacía ilusión conocerle.

-Se lo diré.

Igual eso le da fuerzas para recuperar.

Te llamaré desde allí.

Podemos hacer videollamada y...

así os conocéis.

-No.

No, yo... yo me voy contigo.

-¿Cómo dices? -Pues que nos vamos las dos.

-Pero es un viaje muy largo y muy caro y...

-No me importa.

-¿Y examen de Escuela de Cocina?

-Bueno, tengo un mes todavía y volveré a tiempo.

Me hace más ilusión conocer a mi abuelo y el sitio donde nací.

-¿Y tus padres?

-Bueno... ellos van a tener que entenderlo.

(Llama fuerte a la puerta)

Pepi, ¿estás ahí?

Por favor, si estás ahí, ábreme.

(Llama enérgicamente)

¡Pepi!

¡Ay, gracias a Dios, por favor! ¿Puedo entrar?

-Sí, claro, pasa.

(Se cierra puerta)

Bueno, no te puedo ofrecer mucho porque no tengo nada en casa.

-No, no quiero nada.

Oye, me tenías muy preocupada. -¿Por qué?

-Me ha dicho el trabajador social

que no has acudido a la sesión de asesoría.

¿Ha ocurrido algo?

-No, que... he tenido al niño con cólicos toda la noche y...

Ya sabes que cuando se pone a llorar, no hay quien lo consuele.

Y estaba oyendo el teléfono, pero no lo podía atender.

-Pero ahora está bien, ¿no? -Sí, ya duerme mi niño.

-¿Y tú? ¿Seguro que estás bien?

-Sí, estoy bien. Bueno, estoy un poco...

nerviosa y un poco cansada porque no pego ojo, pero estoy bien.

-Bueno, mañana cuando vayas a declarar,

podrás descansar tranquilamente.

Tu marido ya no volverá a haceros daño nunca más.

Tú, tranquila, que lo vas a hacer muy bien.

Los jueces, además, están especializados

en casos de violencia de género.

Así que no te van a presionar ni a juzgar.

-No voy a declarar contra Julio.

-¿Cómo?

Pero si ayer estabas muy decidida.

-Me ha pedido perdón y no le puedo traicionar.

-¿Ha estado aquí?

Si se ha saltado la orden de alejamiento a la torera,

dínoslo y vamos directos a por él.

-No, no, no, ha sido por teléfono.

Le he llamado yo para explicarle por qué le había puesto la denuncia.

Quería que lo supiera por mí.

Igual ha sido una tontería, pero me hacía falta hacerlo.

-Y te ha convencido.

-Se ha echado a llorar.

Él, que es tan fuerte. Yo nunca lo había visto así.

Dice que... que está muy arrepentido, que soy la mujer de su vida,

que me quiere con locura y no lo volverá a hacer.

-Pero, Pepi, si eso, lo dicen todos.

Claro que lo va a volver a hacer.

-Esta vez es diferente, le ha visto las orejas al lobo.

Ha estado detenido y ya sabe a lo que se expone.

No lo va a volver a hacer.

-¿Ni cuando beba?

-Es que la culpa de todo la tiene la bebida.

Y él lo sabe.

Y yo le voy a ayudar a que salga.

Y estaremos bien.

Va a empezar a hacer unas chapuzas de albañilería,

que se le da muy bien porque es muy apañado.

Y eso nos va a ayudar en nuestra relación.

Porque a él lo que le hace falta

es sentirse otra vez seguro de sí mismo, y ya está.

-¿Y tú, Pepi?

¿Tú te has preguntado alguna vez qué es lo que necesitas tú?

-Es el padre de mi hijo. No los puedo separar.

Esta tarde retiraré la denuncia.

-Nosotros vamos a continuar de oficio,

pero ayudaría mucho que siguieras con la denuncia.

Piénsalo bien, ¿vale?

-Yo te agradezco mucho todo lo que has hecho por mí.

Pero estoy decidida.

-Dime la verdad, Pe...

¿Es por miedo?

¿Te ha amenazado?

Mira, nosotras te podemos ayudar a salir de este infierno.

-Es mi marido.

Voy a quitar la denuncia.

(SUSPIRA)

-Bueno, tienes mi número. (ASIENTE)

Cuando quieras, ya sabes dónde estoy. A cualquier hora, ¿de acuerdo?

-No te preocupes, no te levantes. Necesitas descansar.

(SUSPIRA)

(Pasos que se alejan)

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

-¿Qué? ¿Qué tal está? -Mmm.

Buenísima. -¿De verdad?

Pero ¿tanto como la de María?

-Casi. Un día más, y la clavas.

-Ojalá me dé tiempo.

Esto de no saber cuándo vendrá el tal Gastromán,

-Tranquilízate, mujer. Estás preparada.

-Bueno, eso lo dices porque no has probado los callos.

-Ponme una tapa, seguro que tampoco están tan mal.

-No, te quiero demasiado como para hacerte eso.

-Qué exagerada.

-Voy a meterme en cocina a seguir practicando

ahora que el bar está medio vacío.

Si viene alguien, me avisas, ¿vale? -Tú, tranquila, que yo vigilo.

-¡Salima, Salima!

El crítico gastronómico.

-¿Hoy? Pero ¿cómo me lo sueltas así de sopetón?

-Encima de que te aviso, no te quejes.

Yo no te tendría que estar diciendo nada.

Lo hago por ser tú. "Off the record".

-O sea, que nos lo cuenta en secreto. -Ya lo sé, no soy tan corta.

-Ah, bueno, chica, perdona.

-Martín, si yo te lo agradezco muchísimo,

pero es que la tortilla de patatas

todavía no me sale al estilo de María.

Y de los callos, mejor no hablar.

¿No podría venir otro día?

-¿Qué le digo?

¿Que las tapas no son óptimas hoy pero que sí lo van a ser mañana?

-Venga, tranquilízate, que la tortilla está excelente.

-Tú no te preocupes, porque un crítico gastronómico

valora también el trato directo con los clientes,

el ambiente del bar... ¿Eh? Lo que se puntúa es...

el servicio completo.

-Pero, vamos a ver, ¿cómo voy a atenderle bien si estoy sola?

¿Y si viene en hora punta

cuando media comisaría se mete aquí a comer?

-A ver, a amabilidad no te gana nadie.

Y tienes muy buena mano con la clientela.

María siempre lo dice.

-Es que si al menos supiera quién es, podría centrarme en él.

Martín, ¿no podrías enseñarme una foto?

-Sí, hombre, no sabes lo que estás pidiendo.

Vamos, ni aunque la tuviera.

Los críticos gastronómicos son extremadamente celosos con su imagen.

No quieren que nadie les reconozca.

La gente les daría un trato especial

y no podrían hacer bien su trabajo.

-Sí, sí. Si tienes razón.

Pero... me podrías dar una pista.

-Venga, Martín, así entre nosotros. "Off the record".

No pasa nada.

(SUSPIRA HONDO)

-Está bien.

Suele llevar una gorra.

Una gorra de estas de visera.

(SUSPIRA ALIVIADA) -Muchas gracias.

-Bueno. Yo no os he dicho nada, ¿eh?

-No, no, nosotros, chitón. No te preocupes.

-Bueno, suerte, Salima.

Estoy deseando leer esa crítica.

(SUSPIRA NERVIOSA)

(Pasos que se alejan)

(SUSPIRA NERVIOSA) -¡Madre mía!

¿Quién me manda a mí meterme en este "embolao"?

-Bueno, ahora por lo menos, podremos reconocerlo.

-¿Podremos?

Cariño, ¿te quedas a ayudarme?

(TARTAMUDEA) -Bueno, yo es que tengo mucho papeleo con la ONG.

Pero puedo trabajar esta noche en casa.

Me quedo, que además te juegas muchísimo.

-Y tanto, el futuro de La Parra.

-Venga, ponte a practicar y yo vigilo la barra.

-Sí.

(Beso)

(QUEJIDO)

(QUEJIDO)

-Alicia. (QUEJIDO)

Perdona. Qué alegría me da verte.

Precisamente estaba pensando en que quería ir a...

a verte para darte las gracias... (QUEJIDO)

por lo que hiciste el otro día.

Si no llega a ser por ti... Hoy estarías en la mesa del forense.

(SUSPIRA DOLORIDO)

Pero estoy aquí.

(RÍE) Dispuesto a empezar una vida de nuevo.

¿Te vas a alguna parte?

No, no, no, no.

Solo me han dado el alta.

Así que voy a seguir con mi rutina.

Pero ya lo sabes tú también. Después de que te hayan disparado,

es como si hubieses vuelto a nacer, ¿verdad?

¿Cómo estás tú?

¿Te han mirado ese golpe en la cabeza ya?

Deja de aparentar que te preocupas por mí.

Yo no aparento nada, Alicia.

Mi preocupación por ti es sincera.

Y algún día, te darás cuenta de lo mucho que me importas.

Te importo tanto que ayer estuviste intentando convencerme

para que matara al Algecireño.

Así te quitabas de un plumazo todos tus quebraderos de cabeza.

La persona que quería matarte

y la que quiere meterte en la cárcel.

Ayer perdiste una maravillosa oportunidad

para vengar la muerte de tu madre.

Y yo no te habría delatado.

El golpe ese que tienes en la cabeza

habría corroborado la versión de la legítima defensa.

Y yo también.

No lo dudes.

Eso nunca lo sabremos.

De todas formas, parece que te cuesta diferenciar

entre venganza y justicia.

Y, por suerte para ti, yo quiero la segunda.

¿Ah, sí?

¿Y tú qué crees, Alicia?

¿Tú crees que es justa la justicia?

Si me hubiera querido vengar ayer, os habría matado a los dos.

Primero a él y luego a ti.

(RÍE)

No me puedo creer que todavía me sigas haciendo responsable...

¿a mí?

¿No oíste lo que dijo ese malnacido?

Yo solo soy una víctima.

Venían a por mí, no soy el verdugo.

No puedes culparme de que mataran a tu madre.

¿De verdad no te crees responsable?

No me puedo creer que vaya a retirar la denuncia.

-Ha sido mi culpa. No he sabido convencerla.

-Pero ¿qué dices, Lola?

Tú llegas hasta donde puedes, pero al final la decisión es suya.

No podemos obligarla a nada. -Es tan frustrante.

Esa mujer está rota de dolor,

con toda la vida por delante, con lo joven que es.

-Ya. -Qué impotencia.

-Bueno, tú, tranquila,

que aunque vaya a retirar la denuncia,

sabemos que el juicio va a seguir adelante.

Hay un parte de lesiones, el atestado,

el testimonio de los vecinos.

El caso va a seguir de oficio hasta que llegue al juez.

-Pero Pepi va a testificar a favor de su marido.

Va a negar todas las agresiones.

Esto ya lo hemos visto, no es la primera vez.

(RESOPLA)

Lola, ánimo, que tú has pasado cosas peores, hombre.

Que eres fuerte. -Ay, no lo sé, Espe, no sé.

No sé si voy a ser capaz de vivir esto una y otra vez.

Habrá más Pepis, más mujeres a las que no logre ayudar.

-Y muchas otras a las que sí tan bien como lo has hecho hasta ahora.

-Te está afectando más de la cuenta por culpa del comisario.

(SUSPIRA) -Pues supongo que sí.

Se me hace un mundo tener que tratar con él cada día.

-Mira, yo sé que ahora mismo tú no eres capaz de verlo.

Pero te prometo que, a la larga, va a ser mejor así.

Manteniendo las distancias vais a estar mejor los dos, sobre todo tú.

-Mantener las distancias en el trabajo es imposible.

-Es difícil tratarle con profesionalidad.

(SUSPIRA) Hoy me he pasado tres pueblos.

-¿Qué dices? ¿Qué le has dicho?

-Resumiendo, que se vaya a hacerle la pelota a su suegro

y me deje en paz. -Anda, que tú también...

(RÍEN)

Pero ¿sabes lo que te digo?

Que mejor cabreada que llorando por los pasillos.

(RÍE) Eso significa que lo estás superando.

Y, además, se lo tiene merecido, qué narices.

-Ay, ojalá lo estuviera superando, Espe, pero de verdad,

es que es muy duro.

-Es muy duro y me cuesta, me cuesta cada día

y cada vez me pesa más esta humillación.

Bueno, gracias por intentar animarme. -Anda, tonta.

Venga.

(Pasos que se alejan)

Si mi madre no hubiera ido contigo,

no habría muerto a manos de los hombres del Algecireño.

Verás, Alicia...

No tiene ningún sentido que te tortures preguntándote

qué habría pasado si hubiese ocurrido cualquier otra cosa.

Ya lo he hecho yo.

Y no sirve de nada, te lo aseguro. Es muy doloroso.

Si tu madre vino a verme aquella noche,

fue porque había discutido con Marcelino, con tu padre.

Nada más. No estaba planeado.

¿Vas a hacer responsable también ahora a mi padre?

No, solo estoy intentando que comprendas de una maldita vez

que fue una fatalidad. Una desgracia.

Y como todas las desgracias,

se producen por un cúmulo de circunstancias.

Ojalá pudiésemos cambiar solo una, una de esas circunstancias,

porque seguro que el resultado final sería distinto.

La muerte de mi madre fue un error.

Tendrías que haber muerto tú en su lugar.

No me hubiese importado nada en absoluto.

Yo habría dado mi vida por ella. Y lo sabes.

Pero no puedo cambiar lo que pasó.

Si tu madre vino a verme aquella noche, no fue un error.

Fue porque me amaba.

Permíteme que lo dude.

Quizá amaba a la persona que creía que eras.

Mi madre jamás se habría enamorado de un narcotraficante.

Y quién te dice a ti que yo lo sea, ¿eh?

Puedes negarlo las veces que quieras,

pero te aseguro que lo voy a demostrar.

Ahora tenemos al Algecireño. Su objetivo era matarte.

Pero tendrá que conformarse con delatarte.

Pues ten mucho cuidado, Alicia,

porque te puedes llevar muchas sorpresas.

Me voy a encargar personalmente de que lo cuente todo.

Muy bien.

Pues que tengas suerte.

No te vas a escapar.

Así que aprovecha a descansar en tu cama esta noche.

Porque, muy pronto, vas a dormir en el calabozo.

Don Fernando, que tenemos el coche abajo esperando.

Perdone, no sabía que estaba... -No te preocupes, no pasa nada.

La inspectora Ocaña y yo ya habíamos terminado, ¿verdad?

Aléjate de él.

Todo lo que toca acaba podrido o muerto.

(SUSPIRA)

Perfecta. -No me lo puedo creer.

Lo he conseguido. ¡Por fin!

-Cuando la gente del barrio pruebe esta tortilla,

pensará que María está de vuelta.

-Hoy los clientes habituales me dan igual.

Lo que importa es que le guste al crítico.

-Eso seguro. (SUSPIRA)

-Eugenio, es el "influencer".

-Bueno, suerte y al toro.

Ya sabes, amabilidad y buen trato.

(Beso)

(SOPLA)

(RÍE) -Buenas tardes, caballero.

Dispone de menú, tapas y raciones.

Pero la especialidad de la casa es la tortilla de patatas.

Y hoy, para abrir bocado, le vamos a invitar a un pincho.

¿Le parece bien? -Estupendo.

Me pone...

Que no esté frío. -Muy bien.

-Sí, y...

-Ay, lo siento mucho, pero es que se han acabado.

Estaban tan buenos que han volado. (RÍE)

Pero, bueno, que con el pincho tiene usted de sobra.

-Pues me pones una cazuelita de lo que tú veas, reina.

-Muy bien. -Gracias.

-Gracias.

-Cariño, ¿atiendes tú a ese?

-Sí, me ha pedido un pincho de tortilla,

que ha oído que tiene fama.

-Pues dile que no queda, que pida otra cosa.

-Pero si la tienes recién hecha.

-Ya, pero tú te has comido un trozo y yo, otro trozo.

Y el trozo que le voy a poner al crítico.

Cariño, y si quiere repetir, yo no me arriesgo.

-Bueno, ¿y de la menos buena? -Que no, que pida otra cosa.

¿Desea probarlo? -Por favor.

(Ruido corcho)

Perfecto.

(Ruido líquido en copa)

Oye, necesito las diligencias hoy mismo.

Pues las estoy esperando.

De acuerdo. ¿Las dejas sobre mi mesa?

Las espero. Oye, luego te llamo.

Ramos, Ramos.

¿Has localizado ya a la mujer de la que me hablaste?

Afirmativo. Estuve en su casa y no parece

que el marido haya violado la orden de alejamiento.

Me alegro.

Son buenas noticias, ¿no?

No tanto.

La mujer va a retirar la denuncia y se niega a testificar contra él.

Vaya.

A veces el miedo puede más que la razón.

¿Y tú qué, cómo estás?

Te habrás llevado un gran mazazo, ¿no?

Bueno, es parte de mi trabajo.

No necesito que me des ninguna charla.

Ah, ya estoy con la comparativa estadística.

Te la llevo a tu despacho esta tarde.

Gracias. Escucha, Lola.

Quería pedirte perdón por mi actitud de esta mañana.

No hace falta que me pida disculpas.

Sí que hace falta. Tendría que haberte preguntado antes

si tenías algo más urgente que hacer que venir a mi despacho.

Ya. Pues disculpas aceptadas.

Bien, entonces espero las estadísticas.

Aunque estoy convencido de que te dejan en muy buen lugar.

Tanto a ti como a todo tu equipo.

De eso precisamente quería hablarle.

Debería ir buscando a una sustituta.

¿De qué estás hablando, Lola?

No quiero continuar en la UFAM ni en esta comisaría.

Escucha, eso sería un terrible error.

Creo que te estás precipitando, ¿eh?

No puedes renunciar al cargo, sería dar un paso atrás.

Además de una gran pérdida para esta comisaría.

Ya. Piensa en tu carrera

antes de dar un paso, ¿de acuerdo?

Es mi decisión y le pido que la respete.

(Teléfono)

¿Sí? -Está aquí, está en casa.

-¿Tu marido? -"Sí".

Se ha encerrado con el bebé en la habitación y no me deja entrar.

Por favor, venid. Dios mío, no sé qué puede hacerle.

Mantén la calma. No te pongas nerviosa.

Vamos corriendo para allá. Tú, tranquila.

-¿Vienes a tomarte algo? -No, Espe.

Pepi me acaba de llamar, está su marido en casa.

Tenemos que ir corriendo para allá. Vamos.

-Cariño, ponme un pincho aunque sea pequeñito.

Ha visto que quedaba tortilla y se ha cogido un cabreo...

-A ver, ponle cualquier otra cosa.

Hoy lo único que importa es Gastromán.

-Yo no sé mentir. Se va a enfadar todavía más.

-Bueno, ya se te ocurrirá algo.

-Cariño, ¿dónde tenemos el Pingus?

-Pues no me suena.

A ver si lo encuentras tú.

A ver...

-Disculpe, caballero, pero es que...

que creo que tampoco nos queda.

-¿Y por qué está en la carta?

Quiero una hoja de reclamaciones.

-Es que la hoja de reclamaciones no sé dónde está.

Es que yo no trabajo aquí. (RESOPLA)

Solo he venido a hacerle un favor a mi novia. Ahí está.

No le diga nada de la hoja de reclamaciones, que me mata.

-Aquí tiene, invita la casa.

-Que aproveche.

Cariño, que me ha pedido la hoja de reclamaciones.

-Con no cobrarle, arreglado.

Lo único que importa es la reseña del crítico.

Míralo, si se está poniendo las botas.

-Puaj.

Esto está asqueroso.

(DISGUSTADO)

(RÍE)

Por el amor de Dios, deja al bebé que no tiene la culpa de nada.

Por favor, háblame, que me estás asustando.

-¡Cállate! ¡La culpa de todo es tuya!

¡Por denunciarme!

(Alerta mensaje)

(LLORA)

(SUSURRANDO) -Ahí. -Chist.

Escúchame, tu marido no puede saber que estamos.

¿De acuerdo? Por eso te he mandado el mensaje.

-Está ahí. -¿En esa habitación?

Está borracho. Yo he salido a comprar

y me estaba esperando en el rellano.

Y no he podido hacer nada, me lo ha quitado de los brazos

y se ha encerrado en el cuarto con él y yo...

(LLORA) -Tranquila, ya estamos aquí.

Vamos a sacar al bebé. Tranquila.

-¿Está tan borracho como para quedarse inconsciente?

-No, porque me estaba diciendo de todo hace nada.

No sé lo que le puede hacer al niño.

(LLORA) Por favor. -Vale, vale.

¿Entramos por la fuerza o qué? -Espera un momento.

¿Cómo es la habitación? ¿Tiene ventanas?

-Es pequeña, pero tiene una habitación que tiene rejas.

No se puede entrar por ahí.

-Tenemos que encontrar otra manera. -Pero no la hay. ¿Qué hacemos?

-Por la fuerza es demasiado arriesgado.

Julio podría ocasionar daños y hacerle algo al niño.

(SUSURRA) -No, por favor. ¡No, no! -Chist.

No, no se oye al niño.

(GRITA) ¡Dani! ¡Ábreme la puerta! (LLORA)

-Tenemos que entrar. -No.

Un momentito, por favor.

Vamos a ver. (LLORA)

Yo estoy al cargo de esto, ¿vale? Yo me responsabilizo de la situación.

Vamos a ver.

Pepi, escúchame. -Sí.

-Tienes que conseguir que abra la puerta.

Solo tú sabes cómo hacerlo, tú le conoces bien.

-Si llevo una hora intentándolo.

-Pero ahora nos tienes a nosotras, ¿de acuerdo?

(LLORA) Tienes que intentarlo.

Intenta que abra esa puerta

y del resto nos encargamos nosotras. ¿Sí? ¿Sí?

(SOLLOZA) Solo eso.

Céntrate. (SOLLOZA)

Tranquilízate.

-Vamos. -Vamos.

Julio, mi amor, ¿me oyes?

-¡Cállate! -Julio, escúchame.

Tengo algo que decirte.

Te lo iba a decir esta mañana, pero...

y cara a cara, pero si tiene que ser así,

pues te lo diré así.

Es una buena noticia, ¿sabes?

Mi amor, estoy embarazada otra vez.

Mi amor, la parejita como... como tú querías.

Y si es una niña, la llamaremos Nadia,

que es tu nombre favorito, ¿vale?

¿No ves que es una señal, mi amor?

Una señal de que vamos a ser una familia feliz otra vez.

(GIME) ¿Eh?

Julio.

-Quedas detenido por maltrato continuado,

retención ilegal, amenazas,

agresión a una agente de policía

y por incumplir la orden de alejamiento.

Espe, ¿estás bien? -Sí, estoy bien.

¿Y el bebé? -Está bien.

Solo necesitaba a su madre.

No hay embarazo, ¿te enteras?

Por nada del mundo tendría otro hijo contigo.

Y mañana en el juicio voy a contar toda la mala vida que me has dado.

Hasta el último detalle, para que te pudras en la cárcel.

-Ya está. Ya pasó, ¿eh?

Ya está. (LLORA)

(Pasos)

(QUINTERO) -Marisa, luego salgo y charlamos, ¿vale?

(Se abre puerta)

Por fin de vuelta. (SUSPIRA)

(Se cierra puerta)

No sabes las ganas que tenía de salir de ese maldito hospital.

-Yo también me alegro mucho de que esté aquí.

No me imagino trabajando en otro sitio.

(QUEJIDOS)

¿No quiere que le lleve a casa? (NIEGA)

Parece un poco chungo, se nota que tiene dolores.

-No, no, no, no, no. Lo que me pasa es que...

no sé, parece que me va a estallar la cabeza.

-¿Quiere un paracetamol? ¿O le han "recetao" algo más fuerte?

-No, no, no, no, tranquilo. No se trata de nada de eso.

-¿Seguro? Parece usted "cansao".

-Lo que estoy es preocupado, Jairo.

Muy preocupado.

-¿"Preocupao"?

No será por Manolo, ¿no?

Si ya no puede hacerle "na", don Fernando.

Que está entre rejas y no tiene a nadie de su "lao".

-No te creas, aún puede hacerme mucho daño.

-¿Cómo?

(CONDESCENDIENTE) -Delatándome, Jairo, delatándome.

Estoy seguro de que va a hablar.

Dirá que él y yo dirigíamos la ruta del sur

y que cuando entró esos cuatro años en la cárcel,

yo me encargué de todo el negocio.

Seguramente, me retratará como un gran capo de la droga.

-Don Fernando, con "to" el respeto,

él ya tiene mucha mierda encima como "pa'querer" echarse más.

-Precisamente por eso. Ya no tiene nada que perder.

Alicia vio cómo intentó matarme y también oyó cuando él me comentaba

las otras veces que lo había intentado.

Sabe que le van a caer un montón de años.

Pero si se ofrece como testigo,

podría conseguir una importante rebaja en su condena.

-Joder. (RESOPLA)

-Ha fallado cada vez que ha intentado quitarme del mapa, pero...

no va a desaprovechar la oportunidad de...

verme entre rejas, porque sabe que si yo entro allí,

y está él, le va a resultar mucho más fácil rematar la faena.

-Don Fernando, pues ¿qué hacemos?

¿Huimos?

-No, no. Eso nunca.

Lo que tenemos que hacer es impedir que eso pase.

Hay que impedir a toda costa que el Algecireño hable.

-¿Y cómo? ¿Cómo? Está bastante chungo.

Está en un calabozo, "rodeao" de pasma.

-Chist.

(RÍE) ¿Te acuerdas de Fali? -¿El que trabajaba aquí?

¿Que era un bestia cargando camiones? -Ese mismo. Era un gran trabajador.

-Fali se cogió una baja hace tres meses.

-Eso es. Él nos va a ayudar.

-¿Fali nos va a ayudar? Perdone, pero no le sigo.

-Es fácil, pero ya te lo explicaré luego.

Ahora sal corriendo, busca su teléfono, llámalo

y dile que venga a verme a mi despacho cuanto antes.

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

-Olga, ven a echarme una mano, que tu madre está a punto de llegar.

-Ya voy. -Venga, ¡pero ya!

(Alerta mensaje)

Pero ¿qué narices es esto?

-Oye, ¿qué haces? ¡Dame mi móvil!

Pero ¿tú de qué vas? -Que no te pienso dar nada

hasta que no me digas qué significa esto.

-Que me estás espiando el móvil.

¡Dame mi móvil! -Esta vez no te vas a escaquear.

Esto es muy grave, Olga. -¿Me lo quieres dar?

¿Qué pasa? Se oyen los gritos desde fuera, por favor.

Para un día que vengo a comer.

Mira la sorpresa que nos tenía preparada tu hija.

¿Le estás cotilleando el móvil? ¿Ves?

¿Le puedes decir tú que eso es un delito, que me lo dé?

-Míralo tú misma.

(SUSPIRA)

"Buenas noticias. He encontrado un vuelo barato a Rostov

y aún quedan plazas para dos.

Te mando el 'link'. ¿Lo pillamos?". ¿Esto qué es?

¿Que estás preparando un viaje con Sofiya a Rusia?

¿No pensabas consultarnos?

Iba a contároslo en la comida.

-¿O ibas a dejar una nota para que la leyéramos en el desayuno?

Es lo suficientemente importante como para consultarnos de partida.

Es que esto no se trata de vosotros.

Se trata de mí, de conocer mis orígenes.

Van a ser solo unos días, es que ha surgido algo.

¿Cómo puedes decir 'que no va de nosotros'?

¿Qué ha surgido para que te tengas que ir con tanta prisa?

¿Qué es? Las pruebas genéticas, ¿no?

Esto resulta muy sospechoso. Y, además, ibas a pagar el billete.

¿No has dicho que no quería tu dinero?

-Vamos a ver, que su padre se está muriendo, ¿vale?

Y ella no me ha pedido que vaya.

Ha sido idea mía, quiero conocer a mi abuelo.

¿Tan raro es que quiera saber de mis orígenes?

No os lo he contado porque os ponéis de uñas

cada vez que os hablo de mi familia biológica.

He visto la cara que ponéis cuando hablo de Sofiya

o cuando os he contado lo de mi padre que se murió.

Olga, todo esto es muy delicado.

Entendemos que quieras conocer tus orígenes,

pero nosotros también somos tu pasado.

Estás con nosotros desde que tenías cuatro años.

Así que no nos puedes dejar al margen ahora.

Pero mi abuelo se está muriendo.

A lo mejor es la única oportunidad de conocerlo.

Está muy grave en el hospital.

Y si no voy antes de que se muera, no me lo voy a perdonar.

Y a lo mejor, a vosotros tampoco.

(Teléfono)

-Tengo... tengo que cogerlo.

Sí, dime, Juancho, ¿alguna novedad?

-Él sí puede coger la llamada en medio de la conversación.

Es un compañero de tu padre que nos está buscando una clínica

para las pruebas de ADN.

Mira qué prisa os habéis dado.

-Perfecto, muchísimas gracias. Te debo una.

¿Qué? Nos ha conseguido una prueba

mañana a la una, en su clínica.

¿Ves? Ahora no hace falta precipitarse.

Podemos tomar la decisión con un poquito de racionalidad.

¿Y si decido irme antes porque mi abuelo no puede esperar?

-Perdona, sigues siendo nuestra hija.

Y tú de aquí no te mueves hasta que te hagas las pruebas de ADN.

(Pasos decididos)

(Portazo)

Como se confirme que Sofiya es su madre, se va con ella a Rusia.

Deberíamos acompañarla.

A mí se me había pasado por la cabeza.

¿Y qué va a pensar Olga?

La tendremos que convencer.

-Yo también echo mucho de menos todo esto.

El curro, los compañeros...

y el sueldo a fin de mes.

Me ha quedado de la baja... una miseria.

Y con tres bocas que alimentar.

-Quiero proponerte algo que te puede dar muchísimo dinero, Rafael.

Te interesa, ¿verdad?

-Pero lo que me está pidiendo...

-Con todo ese dinero, quizá tu mujer no tendría

que volver a trabajar nunca más en la vida.

(SUSPIRA)

Te vas a pudrir en la cárcel. (RÍE)

Eso está por ver.

Que yo sepa, no he matado a nadie.

¿Y qué pasa con mi madre?

Oí todo lo que le dijiste a Quintero en el hospital.

¿Qué?

¿Ya no sonríes?

Tú estás hablando de tu madre y yo, de ese tema, no sé nada.

A no ser que me refresques la memoria con un acuerdo.

¿Mmm? (DESPECTIVA) -Un acuerdo.

(DIVERTIDO) Sí, un acuerdo.

El protocolo está para cumplirlo. Te esperas a que venga su abogado.

Que, por cierto, no vendrá hasta mañana.

¿Dejamos que la muerte de mi madre pase por un accidente?

No tienes ni una prueba de que Quintero sea un narcotraficante.

Guevara siempre sospechó de él y nunca ha podido demostrarlo.

El Algecireño lo delatará.

Odia a Quintero y no ha conseguido cargárselo.

¿Cómo ha ido en los juzgados?

¿Ha declarado Pepi? -Hasta el último detalle.

Ha sido toda una valiente.

-Me dan ganas de pedir traslado a vuestra unidad.

-Pues no encontrarás una jefa mejor. Eso te lo aseguro.

-¿Sabe cuál es la parte más complicada

de mi labor al frente de la UFAM?

Conseguir que las mujeres como Pepi vuelvan a sentirse valoradas.

Sus parejas las han menospreciado tanto

que se sienten inútiles, dejan de creer en ellas mismas.

-Me hablaste sobre el rechazo y...

no quiero que te sientas rechazada por mí.

A veces soy una borde.

Pero que no quiera tener pareja,

no significa que no quiera tenerte en mi vida.

-Hasta le saqué un pisto manchego, que me sale para chuparse los dedos.

Café y copa. -¿Copa?

Qué raro, Gastromán solo suele tomar un vino con las comidas.

-Estaba con un par de clientas en el gimnasio

y estaban echando pestes del bar La Parra.

-¿Qué decían? No me dejes así, Max.

-Son seguidoras de... un tipo de estos de Internet.

¿Cómo se llama eso? Un... -Un "influencer".

-Max, quiero competir.

Estoy llena de fuerzas y ahora estoy mucho más centrada.

-¿Estás segura? -Segurísima?

(Se abre puerta)

(SORPRENDIDA) Sofiya.

Sé que es "uno poco" tarde, pero...

me gustaría hablar con vosotros, no con ella.

-Estamos completos, o sea que hay que compartir.

(Se cierran rejas)

Llevaos bien, ¿eh? No quiero líos.

(Pasos que se alejan)

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Servir y proteger - Capítulo 96

11 sep 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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