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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 81 - ver ahora
Transcripción completa

Creo que fuimos un poquito más que compañeros.

Claro que fuimos más que compañeros.

No me digas que has venido para decirme esto.

No. He venido para decirte

que me acuerdo con mucho cariño de aquella época.

-"Por tantos momentos de todo tipo

que hemos pasado juntos".

-Claudia fue de las primeras mujeres policía de España.

-Según dice ella, hicisteis muy buenas migas.

Me extraña que Antonio esté celoso. Yo solo le informo, inspectora.

Cuando te conocí supe que había encontrado el hombre

y el amor de mi vida. Nunca he mirado a nadie más.

Otro de los tipos de confianza de Manolo que se viene con nosotros.

-Que el algecireño se ha quedado solo.

-Nunca hay que bajar la guardia, Jairo, pero creo...

creo que nos vamos a poder relajar un poco con todo este asunto.

-Si quieres que te entrene para competir,

tiene que comprometerte.

Sin tonterías ni excusas, ¿vale?

-Voy en serio y sé dónde me meto.

-Buscan una sustituta para una competidora

que se ha lesionado. ¿Te interesa? Es dentro de tres días.

Si quieres, puedes pensártelo mejor y esta tarde me das la respuesta.

-No, no hace falta. Voy a pelear.

-Ando detrás de una red italiana instalada en España

que amaña partidos de fútbol para luego sacar tajada

de apuestas "online".

-Sí. Leí que compraban partidos de fútbol de tercera división.

Sí. ¿Son la misma gente?

-Aún no lo sé porque hay muchas redes.

¿Qué sientes tú por mí?

Acabo de empezar a salir con Rober. ¿Desde cuándo?

Lo acabamos de formalizar, por así decirlo.

No pensé que jugaras conmigo así, Alicia.

-Hacen muy buena pareja, ¿no? Porque ellos dos son novios, ¿verdad?

-Ni lo sé ni me importa.

-Una mujer como ella necesita a alguien con otro nivel intelectual.

Con un poquito más de neuronas, vamos.

¿Necesita a alguien tan listo como tú?

Eso es.

Y con más clase y buena educación.

Mira. No te voy a entrar al trapo, ¿vale?

Sea quien sea, tarde o temprano se pondrá en contacto

para pedirle algo a cambio de las fotos.

-Es imposible, nadie sabía que estábamos ahí.

Eso creíamos, pero obviamente, alguien nos estaba siguiendo.

¿Sabes quién ha podido ser? No. Estoy igual que ayer.

No sé quién puede ser.

En 10 minutos paso por el despacho, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Hasta luego, inspectora. Espera.

Supongo que sabes

que si tienes algún problema, puedes contar conmigo.

Me ha contado mi hija que apenas sacas tiempo

para estar con ella y con los niños.

Las fotos me confirmaron

mis sospechas sobre ti. Sé que tu lío acaba de empezar.

Será fácil olvidarlo

y arreglar las cosas con Natalia.

(Música emocionante)

Tiene que doler, ¿no?

-No mucho. Estoy acostumbrado.

¿Hay algo roto?

-Aparentemente no, pero haremos unas placas para comprobarlo.

A ver esas lumbares. -De lumbares estoy bien.

-¿Sí?

¿Con qué mano golpeas?

-Con esta.

Bueno,

ni epicondilitis

ni tendinitis rotuliana

ni túnel carpiano.

-Lo sé. Estoy bien. Solo lo que ve. -Ya.

Bueno, por lo que veo,

no es nada grave,

pero estas lesiones no son normales en el tenis.

-¿Es especialista en patologías del deporte?

-Soy aficionado al tenis y conozco las lesiones más frecuentes.

Y esta es inusual. ¿Cómo te la hiciste?

-Fui a recuperar una bola y me resbalé.

-¿Un golpe duro? ¿Te caíste de costado o te clavaste algo?

-Mi propia raqueta al resbalar.

Me dejé caer de costado para no cargar el menisco.

Iba lanzado.

-Túmbate, anda.

-Ahora te paso los dos zumos y el café con leche.

Lo puedes llevar a la 3, la 5 y la 6.

-La mesa 1 espera el café con leche y el sándwich mixto.

-Pero no tengo notas, ¿eh?

-Te lo canté.

-El de la mesa 1 soy yo y tengo hambre.

-Si me lo cantas, yo lo tendría.

-Lo canté en alto. Un sándwich mixto y un café con leche.

-Os digo una cosa, paso de vosotras, del desayuno y del bar.

Es la segunda vez que me dejas sin desayunar.

¿Qué pasa? Aquí no vuelvo. En serio.

-Espera, espera, Jairo. Toma, toma.

Que te regalo un "muffin" mientras preparamos lo que pediste.

-¿Que me regalas un "muffin"? -Sí.

-Bueno, entonces no me pongas el mixto. Salima, ¿qué pasa?

-A ver, el batido de frutas de la 7 y los huevos fritos de la 2.

-Ni batido de frutas ni huevos fritos.

-Te lo canté, pero estás agobiada y no atiendes.

-Perdona, sé hacer mi trabajo, ¿eh? -¿Y yo no?

-Apunta los pedidos.

-Ale, apuntado está.

-Mejor pásate a la barra que ya voy yo a las mesas.

-Salima, aquel café es el mío.

¿Me lo puedo tomar hoy o esperamos a mañana?

-¿Esta qué se cree? ¿Solo ella sabe llevar el bar?

-Hermana, no te ofendas, pero cocina muy bien.

El "muffin" está de muerte. Si no fuera por esto, me habría ido.

-Los huevos no los quieren con el pan con tomate y el bollo es suficiente.

-¿Qué haces? ¿No habías dicho que tú en sala y yo tras el mostrador?

-Ya, pero mejor lo hago yo para no cagarla más.

-Para no cagarla más dice. ¿Ahora qué hago yo, abanicarla?

-Mira, tú coge los "muffins"

y se los repartes a los clientes que están esperando.

-Que son gratis. -Olga,

vete.

-¿Cómo? -¿Tampoco lo has oído?

¡Que te marches y no vuelvas!

-Salima, no hablas en serio.

-Si no sabes cuál es el lugar de cada una, no quiero tu ayuda.

-¿Qué pasa?

¿Cómo se va Olga estando el bar lleno?

-Tu piba la ha echado.

Que soy la encargada, pero ¿qué se cree?

-Se cree alguien que te estaba echando un cable.

En fin, tía.

Toma lo del café

que los "muffins" eran gratis.

-Ni María, en sus peores días, me ha tratado tan mal.

Y dice que la estamos cagando. Será por mi culpa.

-Bueno, querría ayudarte.

-¿Ayudarme? Vaya cómo me ha tratado delante de los clientes.

Me ha dejado a la altura del betún. Qué vergüenza.

-Bueno, ya te puedes vestir.

-Puedo seguir jugando, ¿no?

-Siempre que no te machaques, sí,

pero esperaremos al resultado de las placas.

Que te conozco y eres muy testarudo.

-¿Me ha visto jugar?

-Sí, cuando eras chaval, eras como una lagartija en las pistas.

A todos los tenías embrujados

con tu volea del revés y tus saques.

-Vaya, qué sorpresa.

No esperaba que usted...

-Ya te he dicho que el tenis es mi pasión.

Te vi mucho. Muchos partidos en las competiciones juveniles.

Qué lástima, ¿no?

Todos pensábamos que llegarías muy lejos y...

Perdona, no te quería... -No pasa nada.

Guardo bonitos recuerdos de aquella época.

La gente era muy cariñosa conmigo.

Y tienes razón.

Podría haber llegado muy lejos.

-Al entrar, no podía creerlo. ¿Has cambiado de médico?

-El mío está en un congreso

y no me gusta el sustituto.

Me alegro de conocerle.

-Lamenté que hubieras dejado de jugar.

Eras bueno de narices. ¿Qué pasó?

-No pude soportar el ritmo de los entrenos

ni la presión a la que estábamos sometidos.

Y, para acabarlo de rematar, me lesioné gravemente.

-¿Qué fue? ¿La cadera?

-Desgarro del labrum.

¿Cómo lo sabe? -Bueno,

la lesión más común entre los tenistas jóvenes.

-Pasé más de cuatro meses para recuperarme.

Y mis padres me obligaron a tomarme un descanso.

-Por lo que veo, todavía sigues en el mundo del tenis.

-Entreno a unos chavales en varios clubs.

Entrenarles me recuerda a lo que un día fui

y la ilusión que tenía. -No lo digas en pasado. Es un honor.

Sigues a pie de pista ayudando a chavales.

Parte de baja.

-¿Parte de baja? Pero estoy jugando el torneo de Rivas.

-¿Compites? ¿Por qué no me lo dijiste?

-Se lo digo ahora. Volví hace unas semanas a la competición.

No quiero perder esta oportunidad. He estado oxidado, pero trabajo duro.

Por eso me caí.

-No puedo darte el alta hasta ver el resultado de las radiografías.

me las hago y mañana regreso y me da el alta.

-Bueno, como quieras. Muy bien.

Cuídate.

-Adiós, doctor.

Por favor, no se ha acabado el "briefing".

Laura nos contará el resultado de una investigación.

Qué tiempos en el que el "briefing" era solo pasar lista, inspectora.

Elías, que seas más viejo que Matusalén,

no significa que esta comisaría no esté a la última.

Laura lleva unos días investigando una red mafiosa

que organiza apuestas deportivas ilegales, ¿no?

En Colombia también están extendidas y perseguidas.

El año pasado hubo un escándalo por una banda que organizaba

apuestas ilegales por Internet,

pero están relacionadas en el ámbito del fútbol.

Nacha, estamos en Distrito Sur. Laura, cuando quieras.

Son apuestas "online" y las estafas millonarias.

Acoto los foros para poder cruzar los datos

que son muchos.

Al parecer, operan en el ámbito del tenis.

Al principio pensábamos que podía ser el fútbol.

Sí, eso es. Las apuestas se hacen desde China,

pero en este caso, quien lleva el cotarro

son el clan de los Spalettis.

Son italianos y cuentan con deportistas, entrenadores,

"tipsters" y apostadores.

"Tipsters". ¿Eso qué es?

¿No sabes lo que son los "tipsters"?

No. ¿Tú sí o qué?

Son corredores de apuestas.

Expertos que mangonean a la peña que les dicen dónde meter el dinero.

Mueven fortunas a través de mensajes instantáneos.

-Ahí lo tienes. -El modus operandi es el siguiente.

Un miembro de la organización, el cabecilla,

contacta con un tenista que jugará un partido en el cual

hay varias apuestas "online".

En este caso es un miembro de los Spaletti

que se encarga de convencer al chico o la familia.

Al parecer amañan partidos todas las semanas. ¿No es así?

En temporada de torneos.

Por eso la máquina debe estar bien engrasada.

-¿Captan chavales jóvenes?

-Tienen entre 17 y 30 años.

Algunos son tenistas prometedores

y otros han dejado sus ambiciones atrás, pero juegan.

-¿Y les sale a cuenta? Ponen en riesgo su carrera.

-A ver, ganan entre 300 y 1.000 euros por partido perdido.

No es mucho comparado con todo el dinero que se mueve.

Hay que decir que muchos de esos chavales se niegan,

pero como al clan le interese un deportista en concreto,

le aprietan y hasta le triplican la oferta.

Si un jugador o jugadora sucumbe,

es como una mariposa en una tela de araña.

En cuanto quiere salir,

le amenazan, recibe agresiones físicas...

Laura ha descubierto que esos partidos amañados

se producen en Villa Rosario.

Cruzando datos de las apuestas "online",

he visto que ahí había mucho movimiento.

Así que Tapias y Ruiz, a los polideportivos de la zona.

Batista, esperas a que llegue Alicia de su revisión médica y vais.

También puedo ir solo.

Creí que te hacía ilusión patrullar con ella.

Por supuesto. Me encanta patrullar con Alicia.

¿Pasa algo?

Eh, tranquilo, siete machos.

Venga, no nos desviemos del tema.

Lo dicho, Batista vas con Alicia a Villa Rosario.

Husmead todo lo que huela a apuesta.

Deportistas, entrenadores, público, todo.

Pero no levantéis la liebre.

No me estropeéis la investigación.

Cuidado que es una banda peligrosa. Se trata de mafia italiana.

Venga, a mover el trasero.

Ah.

Muy bien el informe y archiva las diligencias.

Lola, estás aquí.

Llevaba un rato buscándote. ¿Te acuerdas del informe que te pedí

para las charlas en los colegios sobre violencia en los hogares?

Sí, sí. Lo tengo a punto.

Bien. Se nos echa el tiempo encima

y le tengo que dar el visto bueno.

Sí. Perdona, Claudia. Me he despistado...

¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?

No. Tengo simplemente un mal día.

¿Tiene que ver con el trabajo?

Es que no me siento bien. Escucha, a ver, tranquila.

Tenemos algo importante en común, ¿lo sabes?

Las dos fuimos víctimas del psicópata de la máscara.

A ti te agredió

y en mi caso secuestró a mi hija y me hizo pasar por ese infierno.

Ninguna de las dos nos tomamos el tiempo suficiente

para recuperarnos y volver a trabajar.

A mí a veces me vuelven los recuerdos, así, a traición.

Me dejan hecha polvo.

Si es eso lo que te pasa, te entiendo perfectamente.

Gracias, inspectora.

Además,

tienes un mérito increíble.

Porque llevar la UFAM es algo muy duro.

En tu caso más.

Supongo que estás todo el día atendiendo a víctimas

que te recuerdan lo que pasó.

Creo que el comisario Bremón no se equivocó

cuando te puso al frente de la unidad.

Eh.

Ven aquí, anda.

¿Qué pasa? Hay algo más, ¿no?

Lola.

Si tiene que ver con comisaría, debería saberlo.

Hay algo más, pero no puedo contarlo.

Te prometo que lo solucionaré y no interferirá en mi trabajo.

Siéntate.

Ahora no es tu inspectora jefe la que habla contigo.

Soy una mujer que entiende lo que le pasa a otra mujer. ¿Eh?

¿Todo esto tiene que ver con el comisario Bremón?

Ayer os vi hablando y me pareció que estabas muy tensa y seria.

Llámalo intuición, lo que quieras,

pero sé que esas lágrimas tienen que ver con el comisario.

Sí, tiene que ver con Emilio.

Emilio.

¿Tú y él estáis...?

Lo sé. Sé que puede parecer horroroso.

Tranquila. Te he decepcionado, ¿verdad?

No, cariño. No estoy aquí para juzgar a nadie.

Solo dime.

¿Lleváis mucho tiempo juntos?

No, muy poco. Ni siquiera hemos...

Todo esto me da mucho miedo.

Como se sepa, me...

me va a dar algo.

¿Por qué dices eso?

Es como si

me sintiera observada por mucha gente que espera que meta la pata

para airearlo. Como lo de las fotos de gogó.

Ya. Eso fue una faena.

Si se descubre que estamos juntos, me crucificarán.

Dirán que me enrollé con él para conseguir el puesto.

Una sola foto podría hundir mi carrera.

Y la de él.

Bueno.

Tranquila. Venga.

Hombre, Espe.

No sé si estará recién hecho,

pero al menos estará caliente.

-Con la noche que he pasado, seguro que me viene genial.

-¿Una mala noche? No te creo.

-Que no. Que me dio un tirón en el gemelo y el dolor me desveló.

-¿No será que te estás pasando con eso de ponerte en forma?

-Va a ser que no. Últimamente no puedo organizarme.

Pero por la que deberías preocuparte es Nacha.

-No te hagas la interesante, que estás deseando contármelo.

-Es que contigo no sé si es el momento o no.

-Eso no es impedimento. A ver, ¿qué pasa con Nacha?

-¿Tú crees normal que le dé por prepararse

para un combate de boxeo? -No le veo nada malo.

Max me dijo que tenía madera. Se lo ofreció hace tiempo.

Y después de un montón de meses, dice que sí.

Que quiere competir.

De la noche a la mañana.

-De verdad, no sé dónde quieres llegar con todo esto.

No tengo todo el día.

-Te pasas el día con ella. Parece que estás ciego.

Creo que es por despecho. Son cosas de amores.

-Oye, mira.

Vamos a dejar las cosas claras.

Nacha es mi compañera, no mi hija.

Me preocupo, claro, pero son cosas personales.

No me meto a no ser que me pida una opinión expresa.

-Sí, por eso vas a dejar

que se parta la cara, aunque sea una mala decisión.

-Nunca he dicho que sea una mala decisión.

Además, es mayorcita.

-Tendrías que hablar con ella o algo.

-No tengo tiempo para estar discutiendo

como si fuéramos un matrimonio

metiéndonos donde no nos llaman.

Tengo muchas cosas que hacer. -¿Ves?

¿Ves lo que te decía?

Contigo nunca se sabe, la verdad.

-Mira. Hasta luego.

-Aquí estoy con las galletas

a ver si me pasa el café. Está asqueroso.

-Creo que acabo de cometer el mayor error de mi vida.

-Eso suena fatal.

Pero no sería el primero.

Lola, Lola.

Que es broma.

A ver.

¿Qué es eso tan grave?

-Le acabo de confesar a Miralles

que Bremón y yo...

Seré idiota.

-Te ha tirado de la lengua y has caído, ¿no?

-¿Cómo lo sabes?

-Porque ayer lo intentó conmigo.

Que si estabas rara, que si te pasaba algo. No le dije nada.

Por algo es la inspectora jefe.

No se le escapa ni una.

Qué tía.

-No sé si he hecho bien.

No sé si he hecho bien

porque ella me ha asegurado que era un interés de mujer a mujer.

Ahora no paro de darle vueltas. No...

no tendría que haberlo hecho.

-A buenas horas, mangas verdes.

Venga, Lola.

Lo hecho, hecho está.

Además te digo una cosa.

Si lo tuyo con Bremón acaba como pienso que va a terminar,

lo mejor es tener a alguien de tu parte.

-¿Cómo sabes que está de mi parte?

-Si Miralles está donde está,

seguro que ha tenido que lidiar con un montón de Bremones.

-¿Tú crees? -Hombre.

No me quiero ni imaginar la de cavernícolas

que ha tenido que aguantar la pobre en sus tiempos.

Te estoy hablando de cuando los uniformes eran marrones.

¿Te imaginas lo que tenía que ser eso?

-Espero que tengas razón. -Hombre.

-Eh, Laura.

Felicidades por lo que has encontrado en las apuestas.

-Llevo días investigando.

Lo que queda. De momento, solo es un hilo del que tirar.

-Es un hilo bien gordo. A este paso te van a sacar de Kabul.

Eres muy "crack" en tu trabajo.

-No te preocupes, no me voy a ir. ¿Y tu binomio?

-Elías está en el Atlas.

Necesito un chute de cafeína, pero ¿dónde está Salima?

-Siéntate. La espera puede ser larga.

-¿Y tú?

¿Dónde está tu chico?

-Martín.

-No me hagas repetir lo obvio. Martín está lejos de ser mi chico.

-No es lo que parecía el otro día

que os pillé en pleno morreo.

-¿Morreo? Fue un beso sin importancia.

-Si para ti no significa nada, deberías dejárselo claro.

No está bien jugar con los sentimientos

y menos cuando te quieren.

Salima. ¿Me traes un café?

-Oye. ¿Por qué estás tan borde conmigo?

-Es solo un consejo.

-Nacha, creo que no he jugado con tus sentimientos.

Pensaba que las cosas estaban claras, somos solo amigas.

-Solo amigas.

Creo que lo que haces con Martín...

-No te incumbe.

-Te equivocas.

Me incumbe. Y mucho más de lo que me gustaría.

-¿Por qué? No te entiendo.

-¿Estás ciega?

¿No te das cuenta de que no te puedo ver como amiga?

Es el maldito problema.

-Nacha, no vayas por ahí.

Sabes perfectamente lo que hay.

-Lo que hay es que estoy enamorada.

-¿Qué pasa?

¿Te duele oírlo?

Es lo que hay.

-Nunca te di esperanzas.

Te dejé claro que no podría corresponderte.

-Es verdad. Fuiste clara.

Cortaste de raíz cualquier expectativa.

¿Sabes qué pasa?

Nadie puede controlar los sentimientos de los demás,

ni el corazón. O al menos no sé cómo carajos hacerlo con los míos.

Te quiero, me gustas demasiado y es algo que no puedo evitar.

-A ver.

En este caso creo que lo mejor es que dejemos de ser amigas

y seamos solo compañeras de trabajo.

-Si es así cómo lo ves.

Permiso.

-¿Qué le pasa a esta tía conmigo?

Cualquiera diría que me odia.

-No, no es contigo.

Lleva un lío en la cabeza.

-No es la única que lleva un lío, ¿verdad?

-¿De qué hablas?

-Tenemos una cena pendiente ¿o se te ha olvidado?

Tic, tac. ¿Lo fijamos?

-¿Qué?

-Esta noche. Puedo reservar un restaurante que te va a encantar.

Está diseñado para gente un poco "friki".

-¿Qué dices? No, imposible.

Estoy en un seguimiento de máxima prioridad.

-Venga ya. No me lo creo.

Lo que pasa es que no te importo.

-Dame un respiro, tío. De verdad. No me agobies más.

Cada cosa a su tiempo, ¿vale?

-Vale. Perdóname. Estaba bromeando. No te pongas así.

-Nos llevamos bien, sí.

Hemos hecho un par de investigaciones bien, sí.

-Lo que hay es que todo lo que hacemos juntos sale muy bien.

Por eso te diría que tenemos la obligación de intentarlo.

solo te puedo decir que no te hagas ilusiones.

-Me estás dando calabazas. -No sé, llámalo como quieras.

Soy una "friki" como dices.

Me horroriza el tener pareja.

Me gusta ir a mi bola. ¿No lo ves? Es obvio.

-Tampoco te pido matrimonio.

Solo que salgamos a cenar.

-Ya. Cenar. Luego querrás un rollo y otra cena, otro rollo.

A tu edad tienes que pensar en el futuro.

-¿A mi edad?

¿Qué quieres decir con eso de a mi edad?

-A ver, no te lo tomes de forma literal.

Lo que quiero decir es que solo quiero pensar en mi curro.

Es mi única pasión y no quiero tener otra.

¿Vale?

-¿Y el café de Nacha?

-Deja, Salima. Ya me lo tomo yo.

A mi edad.

-¿Que te ha echado del bar?

Vaya con la mosquita muerta.

-Sí. Así me agradece la ayuda.

-Se ha crecido desde que María la puso de encargada en La Parra.

-Hasta Jairo ha amenazado con irse y no volver. No ha sido el único.

-Cuéntame los detalles.

¿Por qué os habéis enfadado?

-No. No nos hemos enfadado.

Solo le he dicho que no sabe tratar a los clientes.

-Ya lleva tiempo haciéndolo, ¿no?

-Con María no sé cómo lo hace, pero a mí no me apunta las comandas.

Según ella, las canta y a mí se me olvidan.

No. Ella se pone nerviosa y se hace un lío.

Le he dicho: "Estate quieta que ya hago yo todo".

-¿Ahí ha sido cuando te ha echado?

-Me ha echado cuando le he dicho

que llevase unos "muffins" a las mesas que estaban esperando.

¿Qué pasa? Ahora te vas a poner de su parte.

-No. A ver.

Vale que Salima no sea la caña en el bar,

-Pero ¿qué?

-María la ha dejado a ella encargada

y tú te comportas como si fueras la jefa.

-Fue para sacar las castañas del fuego. Solo quería ayudar.

-Vale. Sí. Pero de muy malas maneras.

La ridiculizaste delante de todo el bar.

-¿Y ella a mí que me ha echado?

-Vale. Ella tampoco se tenía que comportar así.

-Yo creo que ahora lo está pasando muy mal sin mí.

-Seguro que sí.

Te debes centrar en las pruebas de ingreso de la escuela de cocina.

Por ayudar a Salima, no te vayas a perjudicar tú.

-Ya.

Y tú, ¿qué tal?

-Pues regular.

Ayer vi a Alicia y a Rober dándose un abrazo, muy cariñosos.

-¿Crees que están juntos?

-Si no lo están, es cuestión de tiempo.

Ella le mira y él se derrite.

Ojalá me mirase así alguna vez a mí.

-¿Qué vas a hacer?

-No puedo esperar a alguien que es imposible.

Así que: "Bye, bye, Rober".

-¿Has visto qué bien te viene que se pille por otra?

-Sí. Encima le voy a dar las gracias a la pija.

Muchas gracias por robarme el novio, bonita. Un beso.

-¿Qué novio? Nunca fue tu novio. Eres una flipada.

-Casi. Estuve a esto de conseguirlo. -Claro. A esto.

-Hola. -Hombre.

-¿Podemos hablar?

-Chicos, os dejo que tengo que ir a currar.

Hasta luego.

-Venía a pedirte perdón en nombre de Salima.

-¿Te manda ella?

-No, pero sé que en el fondo está muy arrepentida.

-No estará tan arrepentida si no viene ella.

-Ella no puede hacerlo.

-¿Por qué? ¿Es orgullosa? Yo también tengo mi orgullo.

-Pero tú no tienes celos.

-¿Celos de qué?

-Pues...

de ti porque se siente de menos.

Eres muy rápida y las coges todas al vuelo.

Tienes a los clientes ya en tu bolsillo.

-¿Qué hago? ¿Pido perdón por eso?

-No, pero entiende que para ella está siendo muy duro.

Cree que le ha fallado a María.

Aprecia mucho tu ayuda aunque no sea capaz de reconocerlo.

-Eso no es lo que me ha demostrado.

-Si pudieras ponerte en su lugar.

Y no le digas que te lo he contado.

-¿Todo bien? ¿Falta algo más?

Los cubiertos para poder comer.

-Sí.

-La chica está acelerada.

Creí que Olga le iba a echar una mano. Le preguntaré.

No. Ni se te ocurra. Deja a Olga tranquila

que se prepare bien el examen de la escuela de cocina.

El pan. ¡Ay, los cubiertos! Ahora se los traigo.

-Como siga así, voy a tener que recetarle ansiolíticos.

¿Qué te pasa?

Nada, cosas de la comisaría.

Algún nuevo caso interesante.

Tenemos una posible trama de amaños de partidos.

¿De fútbol? No, tenis.

Los jugadores se dejan perder

según dicen los corredores de apuestas, y todo es desde China.

Este.

Gracias, Salima. No te pongas ahora con el móvil,

que vamos a comer. Espera, que te voy a enseñar algo.

Espérate. Vale.

¿Le reconoces?

No lo conozco. Sí, Jacobo Alonso,

el tenista, era un fiera.

Iba a verle al polideportivo cuando aún era un chaval.

Mientras tú ibas a verle al polideportivo,

yo hacía tronchas.

Sí, iba con Olga los fines de semana cuando currabas, sí.

Eso ha sonado a reproche.

Que no, hombre. Te estoy hablando de Jacobo

porque el chico estuvo retirado y ha vuelto al circuito profesional.

Va a jugar un torneo y se ha lesionado.

¿Por qué me lo cuentas? Pues te lo cuento

porque dice que ha sido entrenando,

y yo no me lo creo. Los hematomas son de otra cosa.

¿Crees que ha sido una paliza?

No haré un diagnóstico aventurado, pero este chico oculta algo.

Como me has hablado de una mafia que amaña partidos de tenis.

No te embales, detective.

¿Dónde entrena este chico? En Villa Rosario.

Bueno, creo. Pues espera que haga una llamada.

Alicia, ¿qué tal el médico?

Fantástico. Una pregunta, ¿seguís por Villa Rosario?

Vale, pues necesito que me localices a un tenista.

Eh, Jacobo... Alonso.

Jacobo Alonso.

Vale. Venga, hasta luego.

Vamos a comer, ¿eh?

Solo queremos intercambiar información.

¿De qué tipo?

De tus actividades deportivas.

No te preocupes, estamos hablando con otros tenistas.

¿Lo haces de manera profesional?

Doy clases en varios clubs.

¿En Villa Rosario?

Sí, allí me formé de pequeño.

Soy profesor de alevines.

¿Has oído algo de partidos amañados o apuestas ilegales?

No.

Bueno, en las noticias.

¿Te han ofrecido dinero por amañar un partido o perder un set?

¿Quién lo iba a ofrecer?

No sé, algún entrenador, compañero.

Yo paso de esas movidas.

A mí solo me interesa jugar, y jugar bien.

¿Por qué lo preguntáis? Hace tiempo que estoy fuera de los circuitos.

Has regresado. El domingo juegas la semifinal del torneo Rivas.

He vuelto a competir.

Por eso. La vuelta de un deportista siempre genera muchas expectativas.

Sus partidos son codiciados en las casas de apuestas.

No sé nada de ese asunto.

Si se pusieran en contacto o supieras algo, lo dirías, ¿no?

Si no me busco problemas. Por supuesto que no.

Estamos del lado de los buenos.

¿Puedo irme ya?

Sí. Sí, Jacobo, gracias.

Un momento. ¿Dónde te has hecho eso del brazo?

Me caí entrenando.

¿Puedes levantar la manga? ¿Por qué?

¿Qué importancia tiene? Jacobo, por favor.

(Suena un móvil)

Puedes cogerlo. La inspectora y yo podemos salir fuera,

si es necesario.

No hace falta. Es el padre de uno de mis alevines.

Se cree que su hijo es Nadal. Mejor salgo para hablar con él.

Bien. Pero antes, por favor, comprueba con la agente Beltrán

que tus datos están actualizados.

¿Has visto lo nervioso que se ha puesto con la manga?

La llamada ha terminado de descolocarle.

Tengo que reconocer que yo también estoy un poquito nerviosito.

¿Y eso por qué?

Porque no tengo respuesta a la proposición de esta noche.

Que si vas a venir a cenar pollo al ajillo.

¿Y Jairo? Jairo hace su vida.

Pues entonces iré.

¿Llevo algo, un postre?

Pero que sea dulce.

¿No? Como tú.

Aquí no. El trabajo es trabajo.

A sus órdenes, inspectora.

Ya está todo, ya te puedes ir.

-Gracias. Espero no volver.

-Tampoco somos tan antipáticos.

-Perdona, no lo decía por ti, ni por tus compañeros.

-Lo sé, lo sé.

-¿Qué ocurre?

-Tu camiseta. Soy superfán de los Nails of Fire.

Estuve en su concierto de Bilbao, en mayo.

¿Y tú? -Sí, fue un concierto brutal.

-Y unos solos de guitarra flipantes.

Me recuerdan a Pink Floyd.

"Northern lights" le debe mucho.

-Es verdad. Sí. A mí me encanta Pink Floyd.

-Me desgañité cantando.

Fue la leche. -Yo me quedé afónica.

-Mis amigos no podían ni hablar.

-El año que viene vuelven a... -A Barcelona. En enero.

Compraré una entrada cuando salgan. -Yo también.

-¿Qué haces aquí?

-Soy policía.

Unidad de Investigación Tecnológica. -¿Y te dejan vestir así?

-¿Qué pasa? ¿No puedo ser poli gótica?

-Sí, claro.

Igual nos cruzamos en el concierto.

-No lo creo, me acordaría de tu cara.

De formación profesional.

-De cruzarnos, no me recordarías.

Iba vestido de gótico.

Sí. Pelos de punta, ojos y labios pintados de negro.

Un pendiente con una cruz. -¿Qué?

Con la pinta de pijo que tienes. -Bueno,

está el tenista y está el gótico.

Pero no se fusionan. -Pues no te imagino de gótico.

-He aprendido a esconderlo.

En las pistas, si vas de negro y con cadenas

te echan la cruz.

Soy un bicho raro.

Como tú.

No soy como la gente normal. -La gente normal.

Ya. Son unos merluzos, ¿no? Insulsos.

-No podría explicarlo mejor.

Bueno, hasta la próxima, eh...

-Eh, Laura, me llamo Laura. -Jacobo, encantado.

-Es mono, ¿eh?

-¿Eh? No, no sé, no me he fijado.

-Sí, claro.

-¿Qué pasa con él?

-Alicia y Batista le han interrogado por lo de las apuestas "online".

Es tenista, en Villa Rosario. ¿Te dice algo?

-Claro que me dice algo.

-Vaya día que llevo.

Un segundo.

Tú tampoco andas muy fina, ¿no? -No.

¿Estás sola o qué? ¿No te ayudaba Olga?

-Sí, pero ya se fue.

-No me digas, pues qué lástima, ¿no?

No se le daba nada mal.

-Pero me tengo que apañar yo sola, que soy la encargada.

-Pues en La Parra hay trabajo para dos y para tres.

Si ella tenía un refuerzo, lo justo es que tú también, ¿no?

¿Quién mejor que Olga?

-Ya, pero a mí lo que me vendría de perlas,

es que el día se acabe y meterme en mi cama.

-Dímelo a mí.

Quiero ponerme el pijama y olvidarme de la metedura de pata de hoy.

-¿Y eso? Si se puede saber.

-Hablar más de la cuenta.

-Eso mismo me ha pasado a mí.

A ver si llega ya mañana.

-No sé. Hay cagadas que no tienen arreglo ni de un día para otro.

-Joven. Póngame un carajillo de coñac.

-Ahora mismo.

-Pero bueno, ¿quién está aquí? La agente Lola Ramos.

-¿Nos conocemos? -No, pero sé quién es usted.

-De la entrevista que hizo.

La leí de arriba a abajo.

Qué bonita fotografía le hicieron, ¿eh?

Es usted muy fotogénica.

-Muchas gracias.

-Gracias.

Es un trabajo muy sacrificado y tiene pocas alegrías, ¿verdad?

-Bueno, algunas hay.

Pero lo que nos importa es servir y proteger.

-Bien dicho. Es un buen resumen del trabajo policial.

-¿Cómo es que tiene tanto interés en nuestro trabajo?

-De formación profesional. Soy DAO. Bueno,

mejor dicho, DAO jubilado.

-¿Qué me dice? ¿Fue DAO? -(ASIENTE)

Por eso duele que ataquen al cuerpo.

Me indignó el artículo que publicaron sobre su pasado como gogó.

-¿También está al tanto de eso?

-Estoy mejor informado que muchos

y sé que no es oro todo lo que reluce.

-Nosotros intentamos hacer nuestro trabajo de la mejor manera.

-Sí. Es usted una gran profesional.

Espero que siga mucho tiempo en Distrito Sur.

-Muchas gracias, es usted muy amable.

-¿Por qué no me tutea?

-Bueno, no le voy a tutear si usted tampoco lo hace.

-Bueno,

soy un poco chapado a la antigua.

Bueno, hasta otra, agente Ramos.

-Hasta otra.

-Lola, ¿qué es eso de DAO?

-Significa Director Adjunto Operativo de la policía nacional.

Debió estar muy cerquita del ministro.

-Un pez gordo.

-Tiburón, más bien.

-Espera, Emilio. Venía a verte.

Lo siento, tengo un poco de prisa. Entonces iré al grano.

¿Has pensado lo que hablamos anoche respecto a esa Lola?

No creo que este sea el lugar adecuado, Augusto.

Corta de inmediato con ella o te pudrirás eternamente

en esta comisaría de tercera.

No hay diferentes categorías de comisarías, suegro.

¿A quién quieres engañar?

¿Por qué no te pasas después por mi despacho y hablamos esto?

No debo pedirte audiencia para exigir que le seas fiel a mi hija.

Mira.

Arriba me deben muchos favores y puedo hacer cosas.

Buenas y malas. Ya me entiendes.

Tú lo único que tienes que hacer es volver al redil.

Entendido, Augusto, estaré muy atento a lo que me pides.

Agente. Justo estaba hablando de usted con mi yerno.

Me pareció encantadora.

-No sabía que eran familia.

¿Es don Augusto Contreras? -No me presenté por mi nombre,

pero ha sido un placer conocerla.

Y debo decir que mejora usted respecto a las fotos.

-Muchas gracias.

Comisario, su suegro me reconoció por las fotos que publicaron de mí.

-También vi las otras fotos, las más comprometidas.

-Ya, no fue nada agradable que sacaran a la luz

mi pasado como gogó, pero bueno.

No se acaba el mundo por eso.

-Por supuesto que no.

-Bueno, pues si me disculpan, me vuelvo a comisaría.

¿Era necesario montar este numerito?

Creo que tengo derecho a saber por quién haces sufrir a mi hija.

Va, a ver si apruebo el examen de amo de casa.

Iba a hacer patatas panaderas, pero no pude y compré eso en el bar.

Y el vino, ¿qué?

¿Qué dices del vino?

Es un reserva, ¿eh? Dije: "Para Alicia, lo mejor".

Está muy rico.

¿Y el pollo?

A ver qué nota le das, del uno al diez.

Tiene muy buena pinta. ¿Un ocho y medio?

Qué exigente eres, tía.

Tiene comino, ajito, perejil. Vale.

Un nueve.

Es una receta de mi madre.

Para la cocina tengo sus manos, pregunta a Jairo.

¿Va a venir? No, todavía tardará.

El vino, ¿qué?

¿Qué nota le das?

Pues un nueve, como al pollo.

¿Otro nueve?

¿No me vas a dar un diez a nada? No sé, la noche acaba de empezar.

A veces me parece que llevamos una vida juntos.

Y solo son meses. Nos han pasado muchas cosas.

Buenas y malas.

Le doy un ocho a lo que llevamos.

Sobre todo por lo de Tokarev. Me jodió en el alma.

Si te llega a haber pasado algo....

Piensa en la parte positiva.

¿Hay una parte positiva?

Me dio fuerzas para luchar por lo que quiero.

Tú siempre lo has hecho.

Pero he ordenado mis prioridades.

Me alegro de estar arriba y Sergio abajo.

No digas eso. Además, ¿qué pinta aquí?

Ayer me lo encontré en La Parra y tuve un encontronazo con él.

Bueno, él conmigo, venía muy subidito.

Me llamó de todo.

Que si feo, tonto, inculto, muerto de hambre.

De todo.

Quería provocarte.

¿Lo consiguió? No.

Le vi venir con ganas de gresca y pasé.

¿Le has dicho que estamos juntos?

No quiero que se haga ilusiones.

Parece que no ha aprendido la lección,

cree que me vas a dejar, vas a volver con él o algo.

¿Qué más da eso?

Estamos a la luz de las velas, cenando pollo al ajillo

y patatas de bolsa.

Y un vinito de primera.

Vamos a brindar.

Por nosotros.

(Suena un móvil)

Dime, hermano. "Rober,

ha fallado un compañero, tengo que cubrirlo, ¿vale?"

Vale, sin problema.

Yo me acostaré pronto.

Buenas noches.

Te habla de todos sus movimientos. Lo tienes bien enseñado.

Al final ha entrado en vereda.

Trabajando para Quintero.

No es lo que más me gustaría,

pero no tengo nada que hacer. Quintero siempre creando mal rollo.

Se acabaron los malos rollos. A ver si consigo el sobresaliente.

Eso ya lo tienes. Ahora hay que ir a por la matrícula de honor.

Mañana me quedo sin barril. Yo no puedo esperar tres días.

Vamos a ver. Si mañana mismo no me trae la cerveza,

lo siento, pero tendré que buscar otro proveedor.

Buenas noches.

-Salima.

Venía a preguntar si has encontrado mi pinza verde.

Gracias.

Oye, no me gusta que estemos enfadadas.

Te quería pedir perdón.

-¿Pedirme perdón? ¿Tú a mí?

-Sí, sé que esta mañana estuve superborde y no debería tratarte así.

-Lo pasé fatal delante de los clientes.

Tú parecías doña perfecta y yo doña mindundi.

-¿Yo, doña perfecta?

Pregúntale a mi madre. Mira, he repetido varias veces,

nunca hago la cama y según ella, soy muy impertinente.

-Yo también quiero pedir perdón.

No debí de echarte de esa forma.

Pero estaba muy nerviosa.

-Y celosa.

-¿De dónde sacas eso?

-Hombre, te pusiste así al ver que los clientes me preferían a mí.

-Es que si te pones a repartir "muffins" gratis.

Pero sí.

Reconozco que estaba un poco celosa.

Tú controlas cantidad La Parra.

Pero también la cagas. Alguna vez has cobrado de menos.

-¿Ah, sí? -Sí.

Pero qué es eso al lado de mis cagadas.

Cuando vuelva María, te va a ofrecer mi puesto.

-¿Qué dices? Si yo no quiero hacer carrera aquí.

Yo quiero ser chef.

-Ya. Esto es poco para ti.

-No, yo no he dicho eso.

Lo que he aprendido de hostelería, ha sido aquí.

¿O qué crees que hago

al hornearse los "cupcakes"? -¿El qué?

-Fijarme en María y en ti.

Al entrar he visto cómo hablabas al proveedor. Le has puesto firme.

-Es que ese se columpia cada dos por tres.

Pero no me dores la píldora, atendiendo soy una nulidad.

-No, atendiendo eres un cielo.

Fallas en la organización de los pedidos.

-Me esfuerzo por hacerlo bien.

Pero cuando hay mucho lío, me bloqueo y se me nubla la mente.

-Yo tengo algunos trucos. ¿Te los cuento?

-Vale.

-Algunos clientes suelen pedir siempre lo mismo.

Cuando les veo aparecer, pues les preparo lo de siempre.

-¿Y si no piden lo de siempre?

-Lo suelen tomar. Y si no, se lo doy a otro.

El caso es ganar tiempo. -¿Y los que no sabes qué pedirán?

-Esos voy a la mesa y les tomo nota,

y luego lo vuelvo a hacer.

Les encanta tanta atención. -Muchas gracias, Olga.

¿Me perdonas? -Pues claro, tonta.

-Pero, chicas, ¿qué ha pasado?

-Que Salima es muy buena amiga.

(Suena un teléfono)

Bar La Parra, ¿dígame?

María, ¿dónde estás?

En Costa Rica, qué suerte.

Salima ha ido al baño.

Sí, ha tenido mucho lío hoy y no ha tenido tiempo ni de mear.

Sí, pero no te preocupes, el bar lo lleva al dedillo.

¡Anda, mira, está aquí! Te la paso, ¿vale? Un beso, adiós.

-Hola, María.

Bien, bien.

Bueno, ahí vamos.

Olga me está ayudando muchísimo.

¿Cómo?

Corre, no pierdas el barco.

Tú preocúpate solo de disfrutar.

Otro para ti.

Chao.

El barco estaba a punto de zarpar. Y que muchos besos.

-Jo, se le notaba una voz de felicidad.

-Se lo merece.

¿Dónde aprendiste?

Todo empezó el día que robé una guitarra.

¿Robaste una guitarra? No, me la regaló mi madre.

Me quedaba embobado con la televisión.

Era como un imán, sobre todo con el gran Paco de Lucía.

Flipaba.

¿Tú no has tocado nada?

La batería, hasta que mis vecinos se quejaron.

¿En serio?

No.

Me tocaba tomarte el pelo.

Yo era más niña de ballet y de tutú.

A mis padres les gustaba verme actuar en el colegio.

Nosotros nos juntábamos e íbamos a un parque aquí al lado.

El Coe tocaba la caja, el Ruso la botella de anís

y yo la guitarra. Y Bika cantaba.

Bika.

Me dio muchos celos verte tocar con ella.

Es agua pasada.

Sí.

Vamos a dejarla a ella y a Sergio fuera esta noche.

No cabe nadie más. Eso es.

Es nuestra noche.

No cabe nadie más.

¿Qué era lo que tocabas?

Un temilla que compuse para mi madre.

Mi padre se iba de cachondeo y de farra,

la mujer se tumbaba en el sillón y yo componía.

Qué bonito.

Pero lo he mejorado para ti.

¿Ah, sí?

Al llegar por la noche, si no estoy cansado,

me pongo a tocar la guitarra. Y claro, pienso en ti.

¿Y qué piensas?

Pienso cómo sería hacerte el amor.

Cómo sería cogerte entre mis brazos.

Cómo sería quitarte la camisa.

Botón a botón y muy despacito.

Cómo sería darte besitos por aquí, por el hombro.

Acariciarte.

Cómo sería llevarte a la cama.

Pero en la cama ya estás.

Perdón, nunca imaginé que te haría daño.

Sigue contando lo que habías imaginado.

¿Algún avance con el caso de las apuestas amañadas?

-Puede. Hemos conseguido un rastro que hay que seguir.

-¿Ese chico tan guapo es tu rastro? ¿Está implicado?

-Es pronto para decirlo, pero creo que sabe algo.

Oye, Rober, ¿cómo vamos a hacer para disimular entre los demás?

Bueno, lo que tú dijiste, ¿no? Hay que guardar las formas.

Últimamente me parece que estás tensa conmigo y no sé la razón.

No pensaba decirte nada,

pero ya que preguntas. Me preocupa el bienestar de uno de mis agentes.

Es miedo, Laura.

A sufrir, y puede hacer que pierdas cosas que merecen la pena.

-Mensaje recibido.

Tú vales mucho la pena y no debería dejarte escapar.

Lo pensaré, lo prometo.

Ahora, si no te importa, chao.

-Ah.

Te pido disculpas, parece que la excusa era real.

Y además tiene tu misma edad

y tus gustos musicales.

-A ver, a mí me pareció sincero cuando dijo que quería ganar.

Aunque hablaba con miedo. Que oculta algo, es evidente.

Si se relaciona con este mafioso, es normal que tenga miedo.

A su ficha no le falta de nada.

-¿Por qué lo abandonaste? -Déjelo y deme el alta.

-Lo haré bajo tu responsabilidad.

La mía es decir que no creo que los hematomas sean por una caída,

sino porque te han golpeado.

Si es así, debería dar parte a la policía.

Aquí perdió el partido, ¿no? Era el favorito, pero perdió.

Después se retiró.

-Tendría que hacer lo que dice mi madre. Sacarme el Bachillerato.

-Pero ¿qué dices?

Te ha costado convencerla para que te dejara hacer las pruebas.

-Y si no me cogen, ¿qué hago? ¿Me quedo sin nada?

-No te reconozco, te lo juro.

Tiras la toalla antes de empezar.

-Tú llamando a la puerta. Madre mía.

Ya me había acostumbrado a tus sustitos.

  • Capítulo 81

Servir y proteger - Capítulo 81

21 ago 2017

En relación con la red de apuestas, Alicia y Rober interrogan a un joven tenista. Nacha confiesa a Laura que está enamorada de ella. Lola confiesa a Miralles que tiene una aventura con el comisario. Alicia acepta la invitación de Rober a cenar en su casa. Salima siente cada vez más celos de Olga.

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