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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 699 - ver ahora
Transcripción completa

-Espe. (ASUSTADA) ¿Qué pasa?

-¿Qué pasa?

-Buenos días, empollona.

-Dios, qué dolor de espalda, por favor.

-Es que, ¿a quién se le ocurre quedarse dormida en el sofá?

-No, me quedé estudiando casos prácticos.

-Vale.

Diferencia entre muestra dubitada e indubitada, ya veo.

-Pues eso, un tema apasionante.

Cerré así un momentito los ojos para retener la información

y... -Y moriste, ¿no?

Bueno, ¿al menos aprendiste algo?

-Sí, aprendí que no debe dormir aquí,

porque da un dolor de espalda impresionante.

Ahora, lo de la muestra dubitada e indubitada,

nada. Como si no me lo hubiera leído nunca.

Lo tengo que repasar todo desde el principio.

-Bueno, anda, voy a hacer café, ¿quieres?

-Da igual, déjalo. Si no me va a servir de nada.

-¿Otra vez estás derrotista?

-No, no estoy derrotista, no.

Estoy realista, es que metiéndome estas palizas

lo único que consigo es estresarme, que me duela la espalda un montón

y llegar hecha polvo al trabajo.

-Pues igual lo que tienes que hacer es cambiar el método, ¿no?

No ponerte expectativas tan altas, no sé, pero tienes que descansar.

-Ya, pero es que, si no me meto caña,

no me voy a meter todos estos tochos en tan poco tiempo.

-No sé, o abarcar hasta donde puedas abarcar.

-Mira, ¿qué quieres que haga?

Que me estudie la mitad del temario y vaya ahí a ver si suena la flauta.

-A ver, no confundas tener suerte con tener oficio.

Es que muchas de las respuestas

te las sabes por tu día a día en el trabajo.

-Claro, pero muchas otras no.

Si solo me preguntaran de la UFAM, pues lo respondería todo bien.

Es que esto se trata de una posición a subinspectora.

Me pueden preguntar cosas, yo qué sé, de fronteras

o cualquier otra cosa.

-Pues si necesitas tiempo, tómate un tiempo, Espe.

Pídele unas vacaciones a Bremón o no sé

o tómate unos días como asuntos propios.

Muchos compañeros lo hacen con los estudios,

pero no puedes estar en todos los sitios a la vez.

-Que no puedo, tengo un montón de casos abiertos,

no puedo dejar tiradas a las personas

que están trabajando conmigo todos los días.

-Eso es lo que va a pasar si no apruebas la oposición.

Te van a destinar a otra comisaría, quizá a otra unidad.

-Mira, a lo mejor tienes razón, ¿no?

Y tengo que pedirme un tiempo.

(Móvil)

Sí, dígame. Sí.

Sí, soy yo.

Ah, claro, claro, había llamado.

Sí, para pedir una entrevista con la directora del instituto

o con la tutora del alumno.

Pero... pero ¿hoy tengo que ir a reunirme con ellas?

Bien.

Tiene que ser en horario no lectivo, claro, eso significa ir ya.

-Dile que vaya otra persona, díselo, otro compañero. Díselo.

-Bien, bien, pues estoy ahí en un ratito.

Vale, hasta luego.

No podía hacer otra cosa.

-Si a mí me da igual, lo digo por ti.

Puede ir cualquier otro compañero, tú tienes que priorizar ahora.

-Ya, ya lo sé, pero si yo soy la que mejor conoce este caso,

no puedo dejar tirados a Carlos y a Aura.

Mira, yo te prometo que en cuanto sepamos

por qué tiene esas heridas, delego el caso a otro compañero.

-No me prometas nada que no puedas cumplir.

Como lo de estudiar un tema a última hora, muerta de sueño.

-Menos da una piedra, ¿no?

Me voy a cambiar.

Me voy.

Ah. ¿Y el café?

-Toma el mío, anda, venga. Venga.

-Gracias. -De nada.

-Tus vueltas.

-¿Está tan mal la cosa?

-No sabes la falta que les hacía es subvención.

-¿Entonces ya no vas a hacer los cursos del teléfono de ayuda?

-Qué va, si los han cancelado.

-Qué injusto me parece, tía.

Con la de peña que ha ayudado Miguel.

-Es que es eso, tío. Es peña que ya no tiene que robar, ni dedicarse

a la droga para sobrevivir.

Es que no se hacen una idea de lo bien que le venía al barrio.

Qué digo al barrio, a todo el mundo. -Total.

-¿A qué vienen esas caras? -¿Papá?

-Pero, Santiago, qué bien verte por aquí.

Os voy a dejar un ratito solos y ahora me dices qué quieres, ¿vale?

-Venga, gracias. -¿Qué haces aquí?

¿Por qué no me has dicho nada por la mañana?

-No tenía ni idea. Si lo sé, me vengo contigo.

Parece ser que me toca colaborar otra vez con vosotros.

-¿Otro caso de bandas o qué? -No sé, no conozco los detalles.

-Hombre, supongo. Para casos normales

no hace falta que llamen a polis viejos de Carabanchel.

(RÍEN)

-Empieza a ser costumbre que tu comisaría llame a este poli viejo

para sacaros las castañas del fuego. -Yo creo que es al revés.

Que como la liais en Carabanchel, venís aquí pidiendo papas.

-¿Sabes lo que pasa? Cuando los de Distrito Sur vais

a un sitio, los de Carabanchel hemos ido y vuelto cien mil veces.

-Nos has jodido. No lo hacéis bien a la primera y tenéis que volver.

-Madre mía, un minuto

que os dejo solos y ya os estáis picando.

-Es el pan de cada día. Por eso no te invitamos a casa.

Para que no nos aguantes. -Es así.

A ver quién lleva más detenciones,

quién ha resuelto el caso más difícil,

quién ha pillado al ladrón más famosillo.

-Qué tío más tonto, madre mía.

Tiene a mi madre con la cabeza como un bombo.

-Tu madre tiene el cielo ganado con vosotros.

Es una santa la mujer.

¿Sabes ya qué te apetece?

-No, nada. Voy a ir tirando para comisaría.

Además, tengo que hacer algo urgente.

-¿El qué, papá?

-Ganarte la carrera.

-Qué tío más tonto, madre mía. De verdad.

Cóbrate, anda.

-Luego nos vemos, anda. -Chao, guapa.

-Gracias.

(Puerta)

¿Se puede saber qué pasa?

Llevas toda la mañana friéndome a mensajes.

-Por supuesto, algo tendré que hacer, ¿no?

-Tengo una clínica que gestionar. ¿Vale?

No puedo estar haciéndote caso cada dos minutos.

-Pues te acostumbras. Eres tú quien me ha metido en este lío.

Estoy que me subo por las paredes.

-¿Por qué? -¿Cómo que por qué?

Estoy encerrada en un hotel, sola, aburrida, sin saber nada

de Mateo y me imagino que aparece

la policía para detenerme, ¿cómo que por qué?

-Mira, Malena, si estás paranoica no es asunto mío.

Nadie te obliga a estar encerrada, sal a la calle,

conocer Madrid. -Que me da igual Madrid.

Quiero volver a Alicante, necesito que Mateo firme los papeles.

-Te aseguro que eso va a pasar. Solo te pido más paciencia.

-Es muy fácil decirlo.

Pero yo necesito que se acabe esta pesadilla.

Necesito empezar de cero muy lejos de vosotros.

-Malena,

solo te pido unos días más.

-Estoy harta de que me pidas cosas.

Como esa tontería de los apellidos.

-A mí no me parece una tontería.

-¿Crees que me importa que mi hijo lleve el apellido de un hombre

que no es su padre?

-Ya te he agradecido que lo hicieras.

-Estoy harta de que me agradezcas tus encargos.

Necesito que me ayudes a salir de aquí.

Andrés, por favor.

Necesito que seas sincero.

No entiendo por qué Mateo no ha firmado los papeles todavía.

-Malena,

ya te he dicho que esas cosas llevan su tiempo.

Mateo todavía no le ha contado nada de esto a Verónica.

Yo estoy intentando agilizarlo todo lo que puedo.

-Pues deberías esforzarte un poquito más.

-El problema es que Mateo es un cobarde.

Y sin un empujoncito... esto puede alargarse más de la cuenta.

-¿Y tú no le puedes dar ese empujoncito o qué?

-Yo no puedo porque comprometería mi papel en esta historia.

Pero sí que hay una opción.

-No, olvídalo. Conozco esa cara.

No voy a volver a hacer ninguno de tus juegos.

Se acabó.

-Como quieras, pero...

yo creo que sería

lo más efectivo, además es coherente con tu personaje e historia.

Una vez hecho, podrías marcharte a Alicante.

Y acabar con todo esto.

Malena,

solo tendrías que romper la baraja.

Plantarte en casa de Mateo con Verónica presente

y exigir lo que te pertenece.

-Pero esa mujer va a creer que estoy loca.

-Hasta que le enseñes el test de paternidad.

Yo puedo proporcionarte un abogado

para darle a la escena más rotundidad y veracidad.

-Lo único que te importa es que se entere Verónica.

-Eso va a ocurrir tarde o temprano.

Yo solo quiero acabar con esto de un plumazo.

¿Quieres salir de este hotel?

¿Dejar de pasar miedo?

¿Empezar una nueva vida en Alicante?

Pero claro si prefieres esperar...

porque esto puede alargarse semanas.

Puedo darte una lista de sitios emblemáticos que visitar.

-Está bien, lo haré.

Pero me tienes que decir qué tengo que hacer.

Solo necesito que esto se acabe.

-Y yo también.

Oficial Ríos.

Un placer tenerte de nuevo con nosotros trabajando.

Igualmente, comisario. Igualmente.

Estoy intrigado por este encuentro porque mi superior

no ha querido revelarme demasiado. No te preocupes.

Iré al grano.

Se trata de una investigación que llevo en Carabanchel.

Que seguramente conocerás

y que en Jefatura han decidido transferirnos.

No queremos que se trate de una sustitución,

sino de una colaboración.

Si nos coordinamos ambas comisarías lo resolveremos antes.

¿Y por qué se ha pensado en mí? Si puedo preguntar.

Pues porque has trabajado con nosotros con muy buen resultado.

Y conoces al personal del Distrito Sur.

Nacha Aguirre será tu compañera de trabajo.

Tiene mucha experiencia y conoce el barrio como la palma de su mano.

Además, tiene un máster soportando a los Ríos, ¿no?

-Máster aprobado con matrícula de honor.

Si os sentáis os cuento de qué va el caso.

¿Se trata de otro caso de bandas, quizás?

No, no se trata de bandas, ni de tráfico de drogas,

ni de homicidios, sino...

de secuestros. Concretamente de secuestros de mascotas.

Ya sabes de qué hablo, ¿no? Sí.

Se refiere a esa panda de desgraciados que

se dedican a secuestrar perros.

Y piden un rescate. A veces, cantidades muy grandes.

En Carabanchel llevamos mucho tras su pista.

Los recogen en la puerta de un comercio, atados a un poste

o sueltos por el parque.

Aprovechan el teléfono del collar para llamar a sus víctimas.

-Claro y la gente paga, ¿no? -Sí, normalmente sin rechistar.

Nadie quiere que le pase nada a su mascota.

Además, en algunos casos, es la única compañía que les queda.

-Y los que no pagan o no denuncian a la policía, ¿qué pasa?

-A las horas aparece el cadáver del perro

cerca de dónde fueron secuestrados.

Bien a la vista para que lo vea todo el mundo

y se conozcan las consecuencias.

Es tan triste como dice Santiago.

Nacha, si alguien es capaz de robar una mascota,

también lo es de matarla. Qué desgraciados,

perdón, comisario, pero me da rabia.

Supongo que todavía no habéis conseguido dar con ellos.

-No, en cuanto investigábamos una zona y se enteraban,

nos pillaban y dejaban de actuar.

Al poco tiempo, empezaban a caer cadáveres de perros por otras partes.

Esto ha ocurrido varias veces.

Y ahora se han trasladado a Distrito Sur, Nacha.

Ya van tres denuncias por desaparición de mascotas.

Es decir, tres llamadas pidiendo rescate.

Pues debe haber más secuestros seguro.

Mucha gente no denuncia por temor.

Y eso significa que esa mafia ha echado raíces en el barrio.

Tanto en Carabanchel como aquí, estamos convencidos de que

se trata del mismo "modus operandi".

Es decir, de la misma banda.

Tranquiliza saber que los conoces tan bien, Santiago.

Lo que tengo es unas ganas de pillarles, comisario.

-Ahora mismo, yo también empiezo a tenerlas.

¿Tenemos algún indicio del que tirar?

Enseguida os voy a enviar las diligencias

de las tres denuncias interpuestas en Distrito Sur.

Las tres tienen algo en común: el mismo parque.

Propongo que vayamos estudiando las diligencias de camino.

Lo mejor será echarle un vistazo al parque y conocer

la zona de caza antes de que vuelvan a cambiarla.

Pues en marcha. Mucha suerte.

Gonzalo, te he dicho mil veces que esta carpeta no se pone ahí.

Por favor.

Espe, ¿qué tal? ¿Cómo han ido las cosas en el instituto?

-Bien, bien.

Temía que estuviesen a la defensiva.

Suele pasar cuando ven a un policía investigando a sus profesores,

pero no. Han estado muy abiertos y conocen muy bien a sus alumnos

y eso me tranquiliza. -Bueno, pues...

esperemos que eso también le tranquilice a ella.

-Hola. -¿Ha pasado algo?

-Una madre ha puesto en un chat del cole

que esta mañana ha estado una policía en el instituto.

-He sido yo. He ido a hablar con el equipo directivo.

Iba a llamarla para contárselo, pero...

Vamos a sentarnos.

Bueno, mejor aquí.

-¿Y qué le han dicho de Carlos?

No me oculte nada, por favor.

-No, es que no hay nada que ocultar.

De hecho, tanto la directora como la tutora de Carlos

han coincidido en que es un chico muy bueno, muy tranquilo,

que no es nada problemático en clase, no tiene problemas con los profesores

y además, saca muy buenas notas.

-Pero algo le pasa, ¿no?

-Bueno, nada grave. En principio, la tutora

lo ve un poco despistado y últimamente

tiene una actitud...

distinta. -¿Distinta?

¿En qué sentido?

-Pues no sabría cómo decirlo, un poco introspectiva.

-Pero Carlos siempre ha sido un chico tímido.

Eso tampoco representa un cambio importante.

-Bueno, el cambio se ha producido respecto a las amistades.

Normalmente, Carlos, tanto en clase como en el recreo,

no solía llevarse con un grupo de amigos

así en concreto.

Y de un tiempo a esta parte, está más integrado con los compañeros.

-Perdone, pero no le entiendo bien. ¿Cuál es el problema?

¿Que tenga más amigos o que sea más asocial?

Porque las dos cosas juntas no pueden ir.

-Y eso es precisamente lo extraño.

A la tutora le sorprende que,

pese a que Carlos últimamente va con más amigos,

siga estando tan poco comunicativo.

-Ya, pero... es un adolescente,

eso es normal.

Van a su bola, un día están con unos...

¿Esto qué tiene que ver con las heridas

que tiene mi hijo?

¿Y si él tiene razón?

¿Y si... y si ha sido un accidente?

-Ya, puede ser. No lo descarto.

-¿Por qué entonces sigue dándole vueltas?

¿Hay algo que yo no sepa?

-No, nada...

No estoy hablando desde las pruebas

o desde los indicios sólidos,

simplemente desde... -El instinto.

-Sí.

A ver, Aura,

si Carlos se hubiera caído, además de los moratones del cuerpo,

tendría magulladuras en las manos. Es algo instintivo.

Lo hacemos cuando nos caemos. Apoyamos las manos.

-Bueno, pero a lo mejor no siempre.

No sé, ¿no se ha encontrado ningún caso parecido en su trabajo?

-Normalmente, en mi trabajo

suelo ver que cuando una persona da varias versiones

sobre una caída o sobre una lesión,

nos encontramos ante una mentira.

Da igual que se haya caído por las escaleras

o que se haya caído de la bici.

Eso no importa.

Lo que importa es que si está mintiendo

acerca de sus lesiones,

quizá nos encontramos ante un caso de maltrato.

-¿Y eso es suficiente para seguir investigando?

-Si hay una mínima posibilidad

de que estén maltratando a Carlos, no puedo quedarme de brazos cruzados.

-Pero ¿quién?

¿Quién? ¿Por qué?

Porque los profesores no han visto nada raro ni en la clase

ni en el recreo.

-Quizá no sea en el instituto.

-No.

Eso es imposible porque mi hijo va de casa al instituto

y del instituto a casa.

No es un chico que haga vida en el parque, ni en la calle, ni...

ni...

como dice la tutora es muy...

introvertido.

-Por eso mismo no conocemos nada de su mundo interior.

Por eso tenemos que seguir investigando.

-Y yo se lo agradezco en el alma, de verdad.

Pero necesito saber cuanto antes qué está pasando

porque mi hijo nunca había estado así.

Tengo miedo de perderlo otra vez.

-Eso no va a pasar.

Se lo prometo, Aura.

-¿Ves algún sospechoso?

-Pues mira ese.

Que no lleva la bolsita de recoger las cosas de su perro.

De verdad te lo juro que no soporto

la gente que no recoge la caca de su perro.

Los llevaría a él y a todos de cabeza al calabozo.

-Sí, me parece una buena propuesta para otro día.

Hoy mejor no levantar la liebre.

Vamos detrás de gente más peligrosa.

-Aunque si te digo la verdad, no sé qué pinta puede tener

un ladrón de perros.

¿Os ha dado alguna pista interesante alguna de las víctimas?

-Bueno, nos han dicho que les pedían que dejasen el dinero

en un lugar público. Y luego les daban otra localización

para ir a recoger a la mascota.

-Vaya. Lo único que sabemos es que son bastante precavidos.

-Y meticulosos. Nunca piden cantidades astronómicas.

Solo la que los dueños pueden pagar.

-Mira, sí que hacen bien las tareas con sus dueños.

-Sí, y con los perros.

Intenta llevarte un perro cerca de su dueño

sin que te monte un espectáculo. Hay que tener mano izquierda.

-Es un buen perfil. Aunque muy teórico a mi parecer.

De momento, Santiago, tú y yo aquí tenemos

unas buenas horas de troncha. Es lo único que te puedo decir.

-Bueno, ya veremos.

Es difícil verlos en directo, pero nunca se sabe.

Igual se le resiste algún perro

o los pillamos escapando de la zona, no sé.

¿Es tu primer caso con animales? -No, qué va.

Allí en la comisaría ya hemos tenido algunos casos.

Tuvimos uno de tráfico de cangrejos chinos,

otro de peleas de perros.

Ah, y hace poco detuvimos

a un tipo que hacía negocios con animales exóticos.

-¿Los vendía? -Sí.

Los compraba, los cocinaba así en plan supergurmé

y luego los vendía muy caros.

Es un chef como muy conocido.

-Sí, sí. Recuerdo que me contó algo mi hijo.

Sí, sí.

Oye, ¿te puedo hacer una pregunta personal?

-Sí, claro. Ya estabas tardando

después de todo el tiempo que llevamos aquí apalancados.

-Me veías venir, ¿no? -Un poco, sí.

¿Qué me vas a preguntar? Algo de Toni, ¿no?

Es normal, lo entiendo.

Eres su padre y es lógico que te preocupes por él.

Mira, la verdad es

que de Toni te puedo decir que es un policía excelente.

Es muy buena persona,

pero, por favor, no se lo vayas a decir

porque luego se le sube a la cabeza y se lo toma en serio.

-Muchas gracias.

Sé que está aprendiendo mucho a vuestro lado.

También estoy muy orgulloso de él, pero no es su parte policial

la que me preocupa. -Ah, ¿no?

Pues la verdad es que yo, de la parte sentimental,

últimamente no estoy muy al tanto de sus líos amorosos.

-No, ni yo tampoco. No.

No sé, pero sí lo encuentro distinto.

Más irascible, más nervioso.

Como si estuviera guardándose algo para sí.

¿Sabes?

No sé, ¿crees que son imaginaciones mías?

-No, no. Creo que tienes razón.

Últimamente ha estado como muy preocupado.

¿Y podría ser despistado?

-¿Verdad? -Sí.

-¿Crees que puede ser algo grave?

-No. Tampoco nada como para que le afecte en el trabajo.

Solo creo que puede ser una mala racha de esas

por las que a veces pasamos las personas.

-Sí, sí.

No sé si es una racha que le está durando demasiado.

-¿Y no tiene ni idea de lo que puede ser?

-No. Cuando cortó con Paty sabíamos por qué tenía el bajón,

pero es que ahora, es como hablar con una pared.

Hay días que viene eufórico a casa

y otros días que viene como si hubiese muerto alguien.

Y pasa mucho tiempo fuera sin decir a dónde va.

-Vaya, pues lo siento porque como te digo...

es que últimamente no hablamos de otros temas.

-Vale, no te preocupes. Era para que le echases un ojo.

Cualquier cosa que podamos saber... -Claro que sí.

Cuente con ello. Si noto algo raro, te prometo que te lo digo.

-Gracias.

-Esto está como muy tranquilo, ¿no? No veo yo

ni muchos perros ni mucha gente.

¿Qué tal si nos cambiamos de zona?

-Bien, sí. Vamos a otro parque.

Sí, sí. Siempre está bien tantear la zona.

-¿Qué hay? Aspirante a subinspectora, ¿cómo lo llevas?

-No me hables, no me hables.

Que no me sentía tan mala estudiante desde Selectividad.

-Pero... ¿se te están resistiendo los casos prácticos o qué?

-Lo que me cuesta es concentrarme.

-Bueno, habérmelo dicho. Tengo métodos infalibles para eso.

-Pero... ¿a qué te refieres? ¿A pastillajos y bebidas energéticas

y esas cosas? Yo no me tomo esas movidas desde...

pues mira, desde Selectividad.

-Que no, mujer, no te estoy hablando de drogarte.

Hoy en día hay multitud de aplicaciones móviles

para ayudar a concentrarte.

Mira, desde las que inhibe la señal para que no puedan llamarte

ni enviarte mensajes

mientras estás estudiando, hasta las que, no sé,

por ejemplo, miden tu sueño, tu descanso.

-O sea, que la tecnología te ayuda a liberarte de la tecnología.

Contradictorio, ¿no? -Sí, pero efectivo.

-Ay y no sé. ¿Y conoces alguna aplicación así

para silenciar mi conciencia?

-A ver, ¿te está costando concentrarte

en los casos prácticos porque tienes mucho curro?

-Precisamente. Mira.

Iba a hablar contigo ahora dentro de un rato

para hablarte de un caso.

Es Carlos. Acudió al centro de salud porque tenía unas marcas.

Y él dice que ha sido por un accidente en bicicleta,

pero ya ha dado varias versiones y me parece

un tanto inconsistente.

-Bueno, ¿tú qué crees que es?

¿"Bullying" o maltrato familiar?

-Es que no lo sé.

No me decanto por ninguna de las dos cosas.

Tengo dudas.

-Se me ocurre que puedo echar un vistazo a las redes.

-Sí, todo lo que sea público.

Perfil en redes sociales,

subscripciones en canales, foros, blogs.

-Vale.

Toda la información relevante estará colgada, ¿no?

-Sí. Está todo en la Intranet. -Yo me pongo a ello enseguida.

Espe,

tengo una cosilla para ti.

-Y esto ¿para qué?

-Estos son unos cascos inhibidores de ruido exterior.

Cuando te lo pongas, cualquier lugar será un remanso de paz.

Y así podrás concentrarte en tus casos prácticos.

-Muchas gracias.

-De nada. Ya me cuentas qué tal te ha ido.

-Hola.

-Paty, guapa. -Hola.

-¿Nos pones dos botellines sin alcohol?

-Y algo para picar.

-Tengo ensaladilla, ¿os sirve? -Venga.

-Ahora os lo pongo. -Gracias.

-La mañana persiguiendo perros me he puesto canino.

-Anda. Si me ha dicho Nacha que no os habéis movido del coche.

-Pues porque esto de los casos se debe resolver a la antigua.

Tronchas y más tronchas hasta que alguien se despista.

-¿Habéis revisado todos los pagos? -Sí, pero no ha servido de nada.

Estos tipos son muy cuidadosos.

-Vamos, que estáis en pañales, ¿no?

Vais a pasar el tiempo de parque en parque.

-Hemos visitado los más transitados

y ahora estamos buscando vehículos sospechosos.

Tienen que tener por lo menos uno, espacioso, para meter a las mascotas.

Vamos, que sí, que estamos en pañales.

-Por lo menos estás con Nacha que da conversación.

-Algo hemos hablado, sí.

-A ver.

Aquí os traigo los botellines.

La ensaladilla. -Perfecto.

-Gracias, guapa.

-Que aproveche, chicos.

-¿Has estado preguntándole a Nacha por mí?

-Solo de pasada.

-¿Puedes dejar de comerle la cabeza a todo el mundo con tu hijo?

-Pues a lo mejor así me entero de lo que te pasa.

-Pero que no me pasa nada, tío.

Te lo he dicho ya. Estoy bien.

-Hola, Toni.

-Hola, Verónica. ¿Qué tal? -Bien.

-Qué bien.

-Hola. -Hola.

-Mi padre, Santiago. Verónica.

-Ah, hola. Un placer conocerle.

-Lo mismo digo.

-Tiene un hijo encantador.

-No, háblame de tú, por favor. -Vale.

-¿Y qué relación tenéis? -Profesional.

Es abogada de oficio ella.

-Sí, algunas veces represento a detenidos en comisaría Sur.

-Pues qué bien que os llevéis tan bien ¿no?

No es lo habitual entre abogados y policías.

-Bueno, lo nuestro es distinto.

Porque ella es la madre de Paula, mi compañera.

-Sí, además tu hijo me salvó la vida.

Fue hace un tiempo.

Dos hombres asaltaron mi casa

y siempre le estaré agradecida por eso.

-Me acuerdo, me acuerdo que me lo contó.

Bueno, eso une mucho ¿no?

Las situaciones de vida o muerte pues es lo que tienen.

Incluso entre abogados y policías.

-Visto así, sí.

-Bueno, pues me voy a la barra a pedir algo.

Me alegro mucho de haberle conocido, Santiago.

-Lo mismo digo.

-Hasta luego. -Chao.

Bueno, ¿por dónde...? -Guapa, es muy guapa, ¿verdad?

-¿Guapa? Sí, sí.

¿Por dónde íbamos? Eh... Tus preguntitas a Nacha.

-Oye, cuando me contaste lo del asalto

eso era en su casa, ¿verdad? -Sí.

-Pero vive lejos de Distrito Sur, ¿cómo viene hasta aquí a trabajar?

-Viene aquí porque está trabajando en el centro cívico.

Colaborando como abogada.

Y luego, como la hija también trabaja en la comisaría aquí, Paula.

-Claro.

Es normal, sí, sí.

Hay mucha gente que se traslada en el trabajo

para estar cerca de la gente a la que quiere, ¿no?

-Sí, para controlarlos, vigilarlos. Como tú.

-Ya, ya.

-¡Ángela!

¡Ángela!

-¿Estás loca? Baja la voz.

-¿Qué pasa? -Que bajes la voz.

-Ah.

Perdona, es que no oía nada. -Ya me he dado cuenta.

-No sé, ha sido ponerme los cascos y como viajar a otra dimensión.

-¿Quieres que te cuente lo que he encontrado?

-Sí, claro. ¿Has visto algo raro?

-Define raro en la vida de un adolescente.

A ver, la foto de perfil de su red social tiene

un monstruo con dos cabezas.

El contenido que sube es bastante... no sé cómo decirlo, intenso.

-Eso suena un poco mal, ¿no?

-Bueno, tendrías que ver la mía.

-A ver, lo que yo he visto es todo dentro de la normalidad.

-Las descripción que te dieron en el instituto concuerda

bastante con lo que hemos encontrado. Y luego está lo de los nuevos amigos.

-¿Y hay alguna referencia a sus compañeros?

-Pues lo típico, no sé, fotos de juergas,

no sé, más presencia en redes.

Pero lo normal.

-¿Algún indicio de mal rollo o tortura psicológica? ¿Algo así?

-Hasta donde yo he visto, no.

Luego sería que tuviéramos que pedir una orden judicial

para que yo pudiera acceder a su equipo

y a sus redes sociales. Pero con lo poco que tenemos,

el juez nos la denegaría.

-Yo más que una orden judicial, estoy pensando en pedirle permiso

a su madre.

-Pues no sé si vas a poder

porque yo creo que los chavales disfrutan

del secreto de comunicaciones.

-Con una excepción.

Que haya sospechas de que están sufriendo "bullying"

o chantaje por "sexting".

En ese caso hay que proteger al menor.

O eso dice la jurisprudencia.

-Vaya. Cualquier examinador que te viera

trabajar cinco minutos te ascendería a la escala ejecutiva.

-Es que si me cae ese tema, arraso el examen.

-Seguro.

-Bueno, pues voy a llamar a Aura para que nos dé acceso.

-Voy a enseñarle esto al comisario. -Vale.

-"¿Dígame?" -Aura.

Hola. Soy Esperanza Beltrán.

Responsable de UFAM en Distrito Sur.

-"Hola."

-Quería saber si podría acceder al ordenador de su hijo.

-"Sí, claro, por supuesto."

-Muy bien. Pues le enviaremos a un compañero para que lo recoja.

-"Bueno, deme diez minutos

y enseguida llego a casa y se lo doy."

-Pues muchas gracias. Hasta luego.

¡Javi!

Toma, ¿puedes pasarte por esta dirección?

Te darán un ordenador, ¿vale?

-¿Cómo vas a estar nerviosa por un grupo de niños?

Si estás acostumbrada a cantar delante de cientos de personas.

-Paty, pero no es lo mismo cantar

delante de un grupo de personas que dar una clase.

-Son solo niños.

Cualquier cosa que les enseñes les va a parecer una pasada.

-Sí, pero son más listos de lo que crees.

Al parecer me contó Miguel

que el anterior profesor, un tal Adrián, era muy bueno.

Qué pena que lo tuviera que dejar. -O sea, que vas como voluntaria.

-Sí, es que...

me lo pidió Miguel. Si podía echarles un cable.

-Pues es un gesto muy guay por tu parte, ¿eh?

-Bueno, te lo contaré después de dar la clase porque...

tengo miedo a bloquearme

y que me vuelva a dar un ataque de ansiedad.

-A ver, insisto.

Son niños. No... no esperan nada,

no tienen expectativas, no te van a exigir nada.

-Ya, también son sinceros.

Si te tienen que decir algo, te lo van a decir.

-Tú confía en ti porque te va a salir genial.

Ya lo verás.

-Buenos días.

Un café.

-¿Me das un segundo? (ASIENTE)

-Estoy acostumbrado a esperar.

-Escúchame, Sara.

Vas a dar esas clases.

¿Vale? Y lo vas a hacer solamente pensando

en pasártelo bien.

Y pensando en esos niños, en Miguel, pero sobre todo en ti.

-Vale. -Y si me haces caso, ya verás

qué bien te sale.

-Gracias, Paty.

-Oye, ¿y lo tuyo cómo va? Lo del teléfono de ayuda.

¿Al final lo han cancelado?

(RESOPLA) -Sí, tía.

Y me da mucha pena porque estaba a punto

de conseguir el título, ¿sabes?

-Qué rabia.

De verdad es que...

lo que está pasando en el centro cívico

es un desastre para el barrio. -Totalmente.

Pero bueno, mientras siga habiendo voluntarios

pues merecerá la pena.

Oye, ¿a qué hora tienes la clase?

-Pues...

me voy.

Eh, ¿me lo apuntas? -Claro.

-Gracias. -Oye, mucha suerte.

Aunque no la necesitas.

-Gracias. -De nada.

Café largo con azúcar, ¿no?

-Oye, Paty.

¿Qué está pasando en el centro cívico?

-Lo tomaré como un sí.

-Es solo una pregunta.

¿No tengo derecho a preocuparme por el barrio?

-¿Por el barrio o por Miguel?

Porque siempre estás preguntando por él.

-Ayuda a la gente y eso lo respeto.

Pero si no quieres responderme, ya me enteraré por otros medios.

(SUSPIRA)

-Le han quitado la subvención al centro cívico.

Así que como no tienen dinero,

tienen que cancelar un montón de actividades

y de programas.

-Pues ya lo siento.

Gracias por la información.

(CARRASPEA)

-¿Estás sola?

-Cierra la puerta.

-Perdón por ponerme tan imbécil ayer. Lo siento.

-No tienes que pedirme perdón.

-No sabes lo que me ha costado deshacerme de mi padre hoy.

Cada vez que viene se pone de un pesado.

Una lapa, igual.

Le dije que había quedado con Gómez. Si no, no me deja en paz.

-No hace falta que le des esquinazo.

Podemos dejarlo para mañana. -No.

Primero, no le doy esquinazo.

Ha venido a resolver una investigación

y se quedará unos días.

-¿Y segundo?

-Y segundo...

mañana se me va a hacer un poco tarde para esto.

-Ahora comprendes un poco mejor mi vida, ¿no?

Tener que mentir a todo el mundo, a todas horas.

Parece que está en nuestra rutina ahora.

-Bueno, yo creo que nuestra rutina es más...

verte despertar por la mañana en la 337

o emborracharnos en el bar de San Isidro.

O buscar un huequecito en la comida para escaparnos y estar juntos.

Molaría retomarlo.

-Me encantaría.

-¿Pero?

-Pero parece que de repente

todo esto ha entrado en crisis.

El centro cívico,

el máster, Mateo, la clínica.

-Bueno.

¿Y si mandamos a la mierda la crisis

y no dejamos que se meta entre nosotros,

que nos haga discutir como siempre? ¿Cómo ves eso?

(SUSPIRA)

-Solo te pido un poco de paciencia hasta que pase el chaparrón.

-Vale. -Vale.

-Pero...

podíamos aprovechar esta noche, he mirado en Internet

y quedan habitaciones en el hotel.

-No puede ser. Tengo que marcharme.

-¿Por qué estás tan seca conmigo?

(SUSPIRA) -¿Me lo puedes decir?

-Estoy muerta de cansancio.

-Verónica, por favor. Vero.

Joder, llevo todo el día pensando en verte.

Y con ganas de estar cerca de ti. Por favor, no nos despidamos así.

-Toni, yo también tengo ganas de estar contigo.

Pero si no puede ser, no puede ser.

-Verónica, por favor, espera.

-¿Qué haces aquí tú?

-Gómez está de baja hace dos días. La hernia otra vez.

-¿Me has seguido por eso? -Tenía que comprobar una teoría.

Lo siento, es de formación profesional.

-No sé qué teoría será esa, pero no me interesa, la verdad.

He venido aquí a estar un rato solo, papá, porque lo siento mucho,

pero cuando vienes a Distrito Sur eres muy pesado. Necesito mi espacio.

-Ya. ¿Prefieres que te cosa a preguntas delante de tu madre?

Venga, hijo, hazme caso, vámonos a tomar algo los dos juntos.

-Es que no me apetece tomar nada. -Pues a mí, sí. Vamos.

-¡Oh! Muchísimas gracias, cariño. ¿Qué haces por aquí aún?

-Pues no podía dejarte sola, llevas un buen rato ahí

metida en el portátil de un adolescente.

-Pues sí. ¿Has aprovechado para estudiar?

-Sí, sí. Me ha cundido muchísimo.

Ha sido ponerme los cascos y concentrarme a tope.

Me he puesto a hacer esquemas, a poner pósits de todos los colores,

me ha dado tiempo a estudiar cinco temas seguidos.

-Pues me alegro mucho.

-Y ¿tú qué? ¿Has visto algo? -Podría ser. Quería esperar a tenerlo

todo atado, pero ya que estás aquí te lo enseño.

-¿Qué has encontrado?

-Ya te advierto de que es algo bastante macabro.

-¿Macabro? (ASIENTE)

Después de analizar el navegador del chaval buscando algún tipo

de contenido sexual, pensé que quizá podría haber borrado el historial,

pero luego he ido a chats privados y solo había contenidos chorras.

Hasta que he llegado a los vídeos. -Y ¿qué pasa con los vídeos?

-En principio nada. Contenido chorras que se mandan los chavales, no sé.

Gatitos dando saltos. Caídas de "skate".

Vídeos en los que aparentemente no pasa nada.

-Quizá haya algún código que nosotras desconozcamos.

-Yo diría que no. Lo más raro de todo y lo que me ha hecho sospechar es

que en ninguno de los vídeos sale ningún mensaje, tipo "ja, ja, ja"

o "tienes que ver este vídeo, tío". -Y ¿eso te ha hecho sospechar?

-Y he analizado los vídeos con más detenimiento.

Si quieres te los enseño. (ASIENTE)

-¿Ves algo?

-Nada. -Pues así sigue hasta cuatro minutos.

Hasta que termina el vídeo.

-Definitivamente, no entiendo el humor adolescente.

-Es que esto no está hecho para hacer reír. Lo pongo a mitad de velocidad.

-Ey. Ahí salta una imagen. Debe durar menos de un segundo, ¿no?

-Un fotograma, para ser exactos.

-"Tírate por una escalera".

Eso es un mensaje subliminal. Están sugestionando.

-Claro, es un mensaje oculto solo para que Carlos pueda verlo.

-Pero ¿quién ocuparía su tiempo en hacer algo tan macabro?

-Además, ¿cómo saben que lo va a ver Carlos?

-Pues no lo sé. Quizá le dicen que tiene que ver los vídeos

de "frame" en "frame" o que le den la coordenada exacta.

Pero lo preocupante es que los supuestos accidentes

que ha tenido Carlos coinciden con todos estos mensajes.

-No puede ser casualidad. -De hecho, no.

Hay siete vídeos más como este.

Con mensajes tipo "córtate los muslos" o "quémate con cigarros".

Es horrible.

-Está claro, es un caso de "bullying".

-Pero el más retorcido que he visto en mi vida.

-¿No te apetece tomar algo más fuerte?

-No, no me apetece tomar nada más fuerte, ni me apetece estar aquí

ni sé por qué estoy aquí. -Pues vamos a estar un buen rato.

Así que es mejor que te relajes y así me podrás contar más fácilmente.

-¿Te podré contar más fácilmente el qué?

-Lo que te traes con esa mujer, Verónica.

-Ay, ay, ay. O sea. Pero ¿tú te estás escuchando?

No tengo nada que contarte. (RÍE) -Bueno, bueno.

Va a ser una noche muy larga.

Mira, hijo, tienes la desgracia de que soy tu padre.

Y además un poli que lleva décadas interrogando a mentirosos.

-Cuando entraste en el centro cívico hablaba con ella de temas de trabajo.

No sé qué películas te montas en la cabeza, papá.

-Pues a juzgar por el lenguaje no verbal, una peli llena de romance,

discusiones y secretos. No había más que veros en La Parra,

lo tensos que estabais. Esas miradas de complicidad, la forma de trataros.

¡Venga!

-¿Qué dices, papá? Si ni nos estábamos tocando.

-Exacto, exacto.

Callados, respetuosos, rígidos como estatuas.

Todo lo contrario que en el centro cívico, estando a solas.

-Ah, perfecto, o sea que has espiado nuestra conversación.

-No hizo falta.

La mentira sobre Gómez, el volumen de vuestra voz,

esa forma de salir corriendo detrás de ella.

¿De verdad quieres convencerme de que no lo he visto?

-Estoy flipando contigo, que lo sepas, ¿vale?

Si tuviera algo con ella es mi asunto.

¿Desde cuándo te interesa con quién me enrollo?

-Desde siempre, Toni. Desde siempre. ¿Qué te crees? Eres mi hijo.

¿Crees que no me di cuenta cuando estabas mal con Paty?

O ¿el agobio que pasaste con la sobrina de Bremón?

-Con quién me líe o me deje de liar es tema mío, punto.

-No me importa con quién te lías. Me importa cómo te afecta.

Llevas semanas descentrado, nervioso. Con la cabeza en otra parte.

Ya sabes lo preocupado que estoy. No sabía lo que te pasaba.

-Ya lo sabes ahora, ¿no?

-Sales con una mujer casada. La madre de tu exnovia.

La cuñada de tu comisario.

Ahora todo encaja.

Mira, Toni. Como no lo cuentes, vas a explotar.

-Creo que estás sacando las cosas de quicio.

Ha sido una aventura, ya está. -Bueno.

Bueno, por lo menos vamos avanzando. Ya admites que ha habido algo.

Pero por lo que he escuchado, esa aventura sigue en marcha.

-¿No lo entiendes? ¿No lo entiendes? -Toni, claro que lo entiendo.

Es una mujer inteligente, rica, elegante. Es normal que te atraiga.

-Que no, papá, que no es una atracción solo.

-¿Estás...? ¿Estás enamorado?

Toni, ¿estás enamorado?

Hijo, vamos a tomar dos botellines más y me vas a contar todo

desde el principio. Te prometo que esto queda entre nosotros,

pero tienes que liberarte de esa carga.

-Aquí tenéis otras dos. Y os retiro esto, ¿vale?

-Venga, gracias. -De nada.

-La cosa empezó cuando fue lo del asalto a su casa.

Y ahí fue cuando yo empecé a... -A sentir algo por ella, ¿no?

Venga, continúa.

-Menudo despliegue. (RÍE)

-Esos niños tienen una energía que no te imaginas.

-Tú también. Se te ve radiante.

Ha ido muy bien, ¿entonces? -Ha sido increíble.

-¿En serio? (ASIENTE)

-Reconozco que al principio estaba muy nerviosa porque

pensaba que con cualquier fallo se me iban a echar a la yugular.

Pero ha sido empezar la clase

y no sé, se han quedado embobados atendiendo. Ha sido muy enriquecedor.

-Sin duda para ellos lo ha sido. -No, no. Y para mí también.

De verdad. Por un momento me he hecho pequeñita y...

ha sido como ser una niña de nuevo.

Y me han venido recuerdos de mi infancia, cuando...

hacía cosas de música,

no por los "likes" ni por la fama. Simplemente

porque era mucho más divertido cuando se cantaba.

-Te puedo imaginar de niña, cantando todo el tiempo.

-Era mucho peor de lo que te imaginas.

Todo el día cantando. Desde que me levantaba hasta que me acostaba.

Mi madre decía que vivía mi propio musical.

-Y ¿por qué has dejarlo de vivirlo?

-Bueno, pues,

imagino que

por lo que le pasa a todo el mundo.

-¿Porque nos hacemos adultos?

-Y yo, pues, ya no soy esa niña.

Soy una persona práctica y conformista.

-Bueno y una excelente y maravillosa profesora.

Te lo puedo asegurar. Los chavales estaban felices ahí fuera.

-Ellos me pueden enseñar mucho más a mí que yo a ellos.

Y todo te lo debo a ti. -No, ¿a mí? Lo has hecho tú sola.

-Has confiado en mí. ¿Te parece poco?

-Bueno, no creo que haya despertado nada que no estuviera ya ahí dentro.

Es una pena tener que cancelar todos estos talleres.

-No pienses en eso ahora. No merece la pena.

-Ya, bueno. Se me hace difícil no pensar.

-Bueno, a lo mejor...

yo puedo ayudarte.

-Sí que vas a conseguir que me olvide de eso, sí.

Me gusta verte así de contenta.

-Y ¿qué puedo hacer para que tú también lo estés?

-Déjame invitarte a cenar.

-Es que...

me apeteces tú.

-Carlos debe estar dispuesto a lo que sea para entrar en el grupo

y para que dejen de acosarle. -Precisamente por eso estoy aquí.

El reto que le han propuesto esta vez

es muy peligroso.

-¿Tú podrías venir al Moonlight esta noche?

-Sí, claro. Trabajas, ¿no?

-Sí, pero...

bueno, estoy pensando en darte una sorpresa.

(Móvil)

Lo siento.

¿Sí? -"Soy Rojo."

-¿Por qué llamas aquí? ¿Qué quieres? -"Hablar contigo."

Me he enterado de que tenéis problemas económicos.

Quiero colaborar con el centro cívico desinteresadamente.

Seguro que esto es más de lo que te iban a dar en esa subvención.

-Papá, de verdad. Te querremos igual pase lo que pase. En serio.

No puedo más.

Oír a Paula o a Verónica animarme es...

es un suplicio.

Hasta que les cuentes la verdad, ese suplicio va a seguir

y por mucho que busques una solución, no la vas a encontrar.

Se lo voy a contar.

Lo último que sé es que esta chica que te vino

con que estaba embarazada no se quiso hacer las pruebas.

Sí, pero ese asunto ya está zanjado.

Esa chica desapareció.

Está claro que es una espabilada que quería sacarme el dinero.

Cómo me alegro de que me hicieras caso.

En la policía sabemos que en estos casos

es mejor estar seguro al 100% de que se dice la verdad.

Por eso a veces pedimos contraanálisis y contraperitajes.

Pastor y tú iréis hasta allí para cuidar y controlar a las chicas

y aseguraos de que todo trascurre de forma normal.

-Está bien.

¿Y cuándo sabré cuál es el momento de actuar?

-Las chicas te lo harán saber de forma discreta.

Que pasen.

Hombre, Miguel.

¿Quieres tomar algo?

¿Te crees que soy idiota?

¿De qué le conoces?

"¿Puedes pasarte por la clínica?"

Sí, ahora mismo voy.

Quiero estar completamente seguro de que ese niño es mío.

Claro que sí. ¿Qué más necesitas?

He estado pensando.

Quiero una segunda confirmación.

Otro análisis en otro laboratorio.

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Servir y proteger - Capítulo 699

13 feb 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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