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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 685 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué te pasa?

Conozco mucho a Mateo.

-Me da igual si lo conoces mucho.

Esto solo lo hablaré con él.

Nos guste o no, lo nuestro fue más que una aventura.

Estoy embarazada.

El hijo es tuyo.

-¿No será Malena lo que te pasa? Te ha cambiado el humor.

Está embarazada.

¿Has vuelto a saber de tu admirador?

-Anoche me mandó bombones.

-Parece que ha pasado de nivel.

¿Tienes la nota?

-No, la tiré.

No hubiera servido. No estaba escrita a mano.

-Eso no es cierto.

Podríamos hacer un examen dactiloscópico

o ver si había huellas.

Bueno, ya es tarde.

-Me han dado esto para ti.

-¿Quién? ¿Le has visto la cara? -No, estaba de espaldas.

-¿Piensas que es él?

-Tiene pinta. -Ábrelo.

-Estoy segura de que es él.

Me está espiando.

-Habrá que llevar esto a Científica a ver si encuentran huellas.

-¿Sabes quién es esa chica?

-Creo que la hija de un ministro latinoamericano

que vino de visita oficial y Toni trabajó como su escolta.

-No estoy pensando en Paty.

-¿Y en Verónica?

Decías su nombre en la noche.

Verónica es una mujer...

bastante más mayor que yo, casada,

que me acaba de dejar y de la que he estado muy enamorado.

-Hola, Toni. -Hola.

-Hola, yo soy Violeta.

-Sí, Violeta, una amiga.

-Encantada, soy Verónica.

-¡Qué casualidad que se llame como la mujer con la que soñabas!

-Sí, nunca lo había pensado.

-Me tomas por tonta.

¿Crees que no he notado que es ella?

-Baja la voz, Violeta. -Ella también quiere que volváis.

Las miradas lo decían todo.

-¿Cómo duermo sabiendo que me buscan?

Sí.

(CHILLA MUY FUERTE)

-¡Eh!

-Da con ella o irás a la cárcel. (TOBÍAS) Ya lo sé.

-¡Ah!

¡Ah!

(TOBÍAS) ¿Quién coño eres?

(GIME)

(EVELYN) ¿Dónde aprendió a pelear? ¿Quién es usted?

¿Por qué no llamar a la Policía?

-Demasiadas preguntas.

(TOBÍAS) Ese tío está entrenado. Es una máquina de matar.

Deja que vaya a por él.

-Desaparece un tiempo.

No nos olvidaremos de ese tipo.

Debemos averiguar quién es y qué esconde.

¿Conoces a un trabajador social del centro cívico, Miguel?

Venga, Paty, pon de tu parte,

que sé que tienes una habilidad natural

para meter las narices en asuntos de los demás.

Conmigo casi lo consigues.

-No sé nada.

-Te lo estoy pidiendo por favor.

(Música emocionante)

(PAULA) ¿Has visto mi cargador?

-No.

-Qué buena pinta tiene esto, ¿no? ¿Cuándo os vais?

-¿A dónde? -Al Delta del Ebro.

-¡Ah! Al final no vamos a ir.

-¿Por qué?

-Tu padre lo ha anulado. Está hasta arriba de trabajo.

-Pues ¡qué pena!

Hace tiempo que no hacéis un viaje, pensé que os vendría bien.

-No te preocupes. Estamos bien.

Y eso no va a cambiar por un fin de semana.

(SUSPIRA) Voy con el tiempo justo.

¿No desayunas? No puedo, tengo una operación.

¿Ya empezamos?

Primero jornadas interminables y no te vemos el pelo

y luego vienen seminarios y congresos.

Esto ya nos lo conocemos.

No entiendo el comentario. Esto es algo puntual.

Tengo operaciones acumuladas.

A lo mejor, el trabajo puede esperar un poco

y podrías irte este fin de semana con mamá.

-Déjalo, Paula.

No entiendo por qué debo dar explicaciones de lo que hago.

(VERÓNICA) Déjalo.

Paula solo quería hacerte ver que te mereces el viaje.

Tienes razón. Perdón, Pauli, perdóname.

No pasa nada. Estás un poco tenso.

Sí, es por el trabajo.

Me voy, que se me hace tarde.

Hasta luego.

-¿Qué haces aquí?

-Traigo noticias de Evelyn y Miguel. -¿Noticias?

¿Qué noticias? Te dije que te quedaras al margen.

-He hecho lo que me pediste: alejarme.

Mi gente ha estado alerta a los vuelos a Lima.

Herrera ha dejado en la T4 a Evelyn.

-No habrán intentado nada. -No. Habría sido una locura.

-Hombre, parece que empiezas a usar la cabeza.

-He hecho lo que me pediste: estar alejado de Evelyn.

Pero no olvidaré a Herrera. Pagará por la paliza que me dio.

-No.

No vas a hacer nada. Estate quietecito y oculto.

No quiero que el ninja os haga pupa.

-Ayer me pilló desprevenido. No sabía que luchaba así.

La próxima vez estaré preparado.

-Te lo repito. No harás nada. Ya la has cagado suficiente.

-¿Quieres que me quede quieto?

-Te vas de vacaciones o te largas, pero te quiero lejos un tiempo.

Debes tener a la Policía detrás.

-¿Dejarás que se salga con la suya? Se ríe en nuestras narices.

-Déjamelo a mí, ¿vale?

He averiguado algo para tirar del pasado de Miguel.

Estuvo de cooperante en África.

-Ese tío oculta algo. -Bien.

Parece que solo lo sabemos nosotros.

¿Controla de lucha cuerpo a cuerpo? -Sí, y de artes marciales.

Nos dejó sin sentido antes de darnos cuenta.

-Parece entrenamiento militar,

como si fuera de Operaciones especiales.

-Puede ser.

Hablaré con colegas mercenarios, a ver si pueden decirme algo de él.

Pero tú mantente al margen, ¿vale?

Te avisaré cuando las cosas estén en calma, ¿vale?

¿Mm?

-Como quieras.

-Oye, papá está un poco raro últimamente, ¿no?

-Sí, está muy agobiado con el trabajo.

-Bastante tiene como para que le toque las narices.

-Tranquila. Seguro que no se lo ha tomado mal.

Sabe que se lo dices por su bien.

-Últimamente no ando muy fina.

El otro día, casi meto la pata con Toni también.

-Ah, ¿sí?

-Vino con un chupetón de la chica con la que está

y le hice una broma que no le hizo mucha gracia, creo.

-Los vi en La Parra, se les veía muy acaramelados.

-Es hija de un ministro latinoamericano.

Toni fue su escolta,

ella quiso conquistarlo y parece que lo consiguió.

¿Recuerdas la chica que Toni dijo que estaba enamorado y no era yo?

Yo pensaba que era yo.

Yo creo que hablaba de ella.

Se llama Violeta.

Pero bueno, que yo ya lo tengo superado.

-Haces bien, cariño.

Me tengo que ir. Que pases un buen día, cielo.

-Igualmente.

-¡Eh, hola!

-Hola, Toni. Tengo prisa. Voy a un recado.

-Verónica.

Hola.

-Hola. -¿Qué tal?

-Bien.

¿Te encuentras mal? -No, ¿por?

-Últimamente te veo muy tapado. ¿Has cogido frío?

-Sí, cogí frío el otro día.

-Pues vigila, no vayas a ponerte malo.

-Estoy estupendamente.

-En ese caso, Violeta te podrá cuidar, ¿no?

-Violeta y yo somos más de salir, pasear, jugar al billar.

-¿También le gusta jugar al billar? ¡Qué completita!

-Le flipa. Es muy buena.

Ayer me dio un repaso de noche, al billar.

-Supongo que no será su fuerte.

-Es buena.

¿Ahora te importa lo que haga con otras?

-No, pero me sorprende que me hayas olvidado tan rápido.

Hace nada me decías cuánto me deseabas.

(RÍE)

-Tiene gracia que lo digas tú, que cada noche te acuestas con otro.

-Ese otro es mi marido. -Ya.

-Al conocerme, sabías que estaba casada.

No te compares conmigo. Mi situación es más complicada.

-A efectos prácticos es lo mismo. -No es lo mismo.

No puedo darle la espalda a mi hija y 20 años de matrimonio.

-Ya. Eso me lo dejaste claro.

Tu matrimonio y tu hija son lo primero,

y yo he sido una aventurilla. (ELLA ASIENTE)

-Con una diferencia:

yo lo he arriesgado todo, mi familia, mi matrimonio,

por alguien que ha encontrado una sustituta rápido.

-Eso no es así. -Sí que es así.

Te dije que me dejarías por una más joven.

Pues ha sido así.

-No te montes películas. Violeta apareció tras dejarme tú.

-¿Un día, dos días? No me tomes por imbécil.

Sabías que ella vendría. Lo vuestro viene de largo.

¿Sabes qué pienso? Que, en realidad,

la sustituta, el entretenimiento, he sido yo hasta que llegara ella.

-Eso es tan retorcido que ni te contesto.

Me preguntas qué tal estoy. Aliviado.

Estaba cansado de fingir por ahí

y la responsabilidad de romper una familia,

así que estoy muy bien.

-Con la hija de un ministro todo es más fácil, ¿no?

Imagino que irás más ligero con ella.

-La verdad es que sí. Todo es más fácil.

-Me alegro mucho por los dos.

Me voy, que tengo prisa. -Yo también.

Nos acostamos tarde y se me han pegado las sábanas.

-Adiós. -Adiós.

-Aquí pueden ver las actividades que hacemos en Distrito Sur Acoge.

Si les interesa alguna,

para matricularse y asistencia a los cursos,

hablen con la chica de recepción, que ha salido cinco minutos.

Si quieren, siéntense ahí y le echan una ojeada.

-Hola, ¿qué tal? -Bien, buenos días.

-¿Y Evelyn? ¿Se fue contenta?

-Se fue contenta, sí, pero con mucho terror dentro.

Le llevará tiempo superar sus miedos.

-Ya.

Al menos, perdisteis de vista a Tobías.

-Sí, lo perdimos de vista.

Fue una buena decisión ir a la casa de acogida de Valsaín.

-Sí, ahora tenemos el retrato robot de Tobías

y, aunque tardemos, no pararemos hasta encontrarle.

-Bueno, no sé si será tan fácil.

-Yo no voy a parar hasta resolver el caso de Evelyn.

Si Tobías trabajaba para Rojo,

detenerlo será el primer paso para desmantelar la organización.

-Ojalá. -A saber dónde está Emma.

A saber cuántas chicas habrá en la misma situación que Evelyn.

-Bueno, al menos, una ya está a salvo.

-Evelyn está a salvo, pero aún no se ha hecho justicia.

Las personas que se aprovecharon de ella

y la obligaron sexualmente siguen libres,

así que mi trabajo es que tanto Tobías como Rojo paguen.

-Mateo, necesito los análisis del paciente de la rinoplastia,

Juan Antonio Durante.

No he calculado la anestesia.

Estarán subidos en su historial.

Lo he hecho hace un rato. No, no está.

Ah, es verdad. He pensado: voy a subirlos, pero no lo he hecho.

Soy imbécil.

No pasa nada. La operación es esta tarde.

No es la primera de esta mañana. Hoy no doy una.

¿Qué ha pasado?

Esta mañana le he levantado la voz a Paula

por una tontería.

Bueno, es la tensión.

La bomba que te soltó ayer Malena no es fácil de digerir.

No he pegado ojo.

Y lo poco que he dormido, con pesadillas.

La veía a ella embarazada

y luego no era su cara, sino Verónica.

Y de repente, daba a luz.

¿Aún no has dicho nada en casa? (NIEGA)

¿Estás loco? No sé si el niño es mío.

Estos días me voy a refugiar aquí para que no noten nada.

Igual Verónica te llama para decirte que me tienes esclavizado.

Tranquilo, te cubriré.

No te he fallado en esos temas.

Ya, eso me fastidia: volver a las mentiras con ellas.

Por eso he saltado esta mañana.

Estaba muy nervioso.

Bueno, tranquilo.

Ahora debes mantener la calma.

¿Qué vas a hacer con Malena?

No.

Ayer me dijo que la llamara cuando decidiese algo,

pero he sido incapaz. No sé qué decirle.

(Móvil)

(Móvil)

Es ella.

Te dejo para que hables. No, espera.

Me puedes venir bien.

Buenos días. (MALENA) "Hola. ¿Estás más calmado?"

Pues no mucho, la verdad.

"Ya. Ayer te vi bastante descolocado"

pero imagino que es normal.

Preferí dejarte tranquilo para que lo asimilaras.

¿Qué? ¿Has pensado algo?

No, tuve que entrar a quirófano, salí bastante tarde

y hoy no he tenido tiempo.

Tengo mucho trabajo, muchas intervenciones.

No me da la vida. (MALENA) "Ya".

¿Qué te parece que nos veamos y hablamos con tranquilidad?

Sí, pienso que lo mejor es verse,

pero hoy tengo mucho trabajo.

Entonces, mañana. ¿Quedamos ya?

No, déjame que vea cómo llevo el día y yo te aviso.

De acuerdo. Espero tu llamada. Vale. Adiós.

¿Qué quería?

¡Pues qué iba a querer! Saber si sé lo que haré.

¿Y ella? ¿Te ha dicho lo que quiere?

No, hemos quedado mañana para hablar.

Yo no creo que una chica joven como Malena

quiera tener un hijo en este momento.

Lo mejor sería intentar parar ahora que estáis a tiempo.

Yo se lo plantearía como una posibilidad.

No lo sé. Es un tema delicado, incluso para mí.

Te entiendo, pero sería lo mejor para ambos.

No sé. Ya te digo, lo pensaré.

Sí, lo tengo por aquí.

Es el expediente 2020/304.

Ajá, un permiso de residencia por reunificación familiar.

Vale. ¿Le llamo en media hora?

De acuerdo.

¿Puedo ayudarle?

-Busco a Miguel Herrera.

-Ahora no está.

-¿Sabe a qué hora volverá?

-Ni idea.

Suele venir a última hora.

¿Puedo ayudarle?

-No, quiero hablar con él personalmente.

¿Sabe si trabaja desde casa?

-A veces, sí, y otras tiene reuniones fuera.

-Como ayer tampoco vino porque estaba de viaje,

se me ocurre que quizá pudiese estar descansando en casa.

-No sabría decirle.

-¿Y usted no podría facilitarme su dirección?

-No, es privada. Puedo llamarle y habla con él.

-No se preocupe.

Tengo su teléfono.

Prefiero hablar con él cara a cara.

Gracias.

-A mí, lo de la lista de bodas me parece práctico.

-Yo cambié de opinión hasta que me contaron

que la gente cambia el regalo que les has comprado

por algo del mismo valor y se quedan con lo que quieren.

-Eso es como muy tradicional.

Lo hacen los jóvenes para amueblar su casa,

pero no Elías y María, ¿no?

-No, yo quisiera regalarles algo especial enfocado a ellos,

pero no sé qué.

-Pues yo ya lo tengo. ¡Sí!

Es muy sencillo pero muy especial.

-¿De verdad? ¿Y qué es?

-Sí, pero no se lo digas.

Es un álbum de fotos de ellos, de todo este tiempo,

en un concierto, en un viaje,

o en alguna fiesta, como un recorrido de su relación.

No sé. Ojalá les haga tanta ilusión como a mí.

-Es muy original. Tanto, que no sabría qué decirte.

-¿Por qué?

-El regalo es para María y Elías Guevara, que sabes como es.

-¡Va! Elías va de dudo pero, en el fondo, es un sentimental.

Si no le gusta, seguro que a María, sí.

-En eso tienes razón.

Seguiré rompiéndome el coco a ver si encuentro un regalo.

-Solo digo que me hubiese gustado que me avisaras con tiempo.

No es ser cuadriculada.

Es que improvisar así viviendo con más gente

es un poco complicado, ¿sabes?

No vivo sola, he de consultárselo a mi compañera de piso.

Vale, te llamo y te digo algo.

Venga.

Siempre igual, de verdad.

-¿Qué tienes que consultar con tu compañera de piso?

-Compañera de piso, mi madre,

que viene a Madrid y se quiere quedar en casa.

-Bueno, no pasa nada.

Tenemos una habitación. ¿Cuándo viene?

-Esta noche.

(NACHA RÍE)

(ESPE RÍE)

-Hola.

-Té verde con limón.

-¡Qué rico! ¿Y eso?

-He ido a tomar algo y, como te gustaba, he dicho:

le llevo uno a mi madre.

-¡Qué bonita eres!

-Oye, ¿sabes algo de papá?

¿Ha dicho algo de esta mañana?

-No he hablado con él.

No le des vueltas. No estará enfadado.

-Ya estoy aquí. -Hombre, Miguel.

Te vas un rato y un montón de gente pregunta por ti.

-¿En serio? Lo siento.

Hola, Paula. -Hola, ¿qué tal?

-A los que no he podido orientar, los he anotado aquí.

Toma. Bueno, a todos menos a uno.

Un tipo un poco raro, la verdad.

-¿Te dijo qué quería?

-Quería saber tu dirección, tenía tu teléfono y quería hablar.

Sabía que ayer fuiste de viaje.

-¡Qué raro! ¿Cómo era?

-Un tipo grande, algo bruto, con un moratón en la cara.

No me ha causado buena impresión. -Ni idea.

-Supongo que volverá.

-Seguro.

-Si no entiendes algo, dímelo.

-No me sorprende. Ella es así. Va por libre.

-Bueno, la habitación está limpia, aunque la nevera está temblando.

-Me fastidia tanto que sea así...

Imagínate que la habitación está ocupada o tengo turno de noche.

-No te preocupes, no es ningún agobio.

-Para ella sí, Espe.

-Tú hoy estás un poco sincera de más.

-No, es que mírala, la presencia de su madre la altera.

-Pues sí, me altera. Mi madre es muy especial.

Nunca hemos tenido una relación muy normal.

Digamos que chocamos bastante.

-Por lo que cuentas,

es como todas las relaciones de madre e hija.

Cuando la mía me da consejos sobre cómo cocinar

o pregunta qué hago con el dinero me pone negra.

-No, yo llevaría mejor tener una madre normal.

-Que es muy pesada.

Pero la echo mucho de menos.

Y se me parte el alma cuando dice que voy poco a verla.

-¿Vive muy lejos?

-¡Qué va! En Consuegra. A hora y media en coche.

-¿Y la tuya?

-En Formentera.

-¡Hala! ¿En serio?

Si mi madre viviera en Formentera, iría siempre.

-Y yo. -Que no, que os digo que no.

-No seas exagerada. Todas las madres tienen sus rarezas.

-Que no, Espe.

A ver cómo os lo explico.

Yo me crie en una comuna jipi.

-¿En serio? -(LARA ASIENTE)

Hasta los diez años no fui al colegio.

Me educaban en la comuna. -¿Qué me cuentas?

-Sí, era vida de eso. Eh...

Compartir habitación con mucha gente, animales,

no teníamos tele y cosas así.

-Suena bien, pero viéndote, como que no te pega nada eso.

-Ya. Nunca me gustó tener una madre alternativa.

Me rebelé desde pequeña.

Jamás quise parecerme a ella en nada.

-Siento decirte que el 90% de las personas

terminan pareciéndose a sus padres o madres.

-Ah, no. A mí, si me da por ser madre,

voy a ir a todas las reuniones de padres del colegio.

No como hacía mi madre,

que montaba mesas redondas hablando del amor libre.

-¡Hala, qué chulo! Estoy deseando conocer a tu madre.

-Y yo. Va a ser una experiencia fabulosa.

-Supongo que eso es un sí. Le digo que venga a pasar unos días.

-Te lo he dicho desde el principio. ¡Claro que sí!

-Vale, voy a llamarla, ¿vale?

(PATY) ¿Qué haces? -Nada.

Coincidir contigo.

-No me puedo liar, que llego tarde.

-Antes quiero que resuelvas una duda.

¿Qué te traes con el perroflauta? -¿Con Miguel?

¿De qué hablas? ¿Qué dices?

-Deja de fingir.

Eres buena actriz, pero no me engañas.

-No estoy fingiendo. Ya te conté lo que sabía de él.

-¿Seguro?

¿Última respuesta?

Se te olvidó comentarme un detalle, algo significativo.

-¿El qué? -Has hecho un curso en su centro.

-Sí, ¿cuál es el problema?

-Haces cursos impartidos por él, quieres ser voluntaria de su centro.

Está claro que sois colegas, pero dijiste que apenas lo conocías.

¿Por qué ibas a mentir en eso?

Quiero que seas sincera.

-¿Es eso lo que te preocupa? ¿Que tenga algo con él?

-Contesta.

-Miguel es un vecino al que aprecio

y al que admiro por el trabajo que hace.

Y además, me ha ayudado bastante con movidas mías.

-¿Cómo?

¿Cómo te ayudó?

-Como a todo el mundo, escuchando, orientando,

proponiéndome actividades para intentar solucionarlo.

-¿Por qué no me contaste eso?

-No me pareció importante.

-¿Te parece atractivo?

-No sé. Es mono, pero no es mi tipo.

-¿Y quién es tu tipo? ¿Yo?

-Tengo que irme, ¿vale? -¡Contesta!

-Perdón, ¿vale?

-¿Qué quieres?

-También te quiero ayudar.

Te puedo dar más que ese Miguel y que cualquiera.

-Tú estás...

-Verás que no soy un monstruo.

Soy Rojo.

(ASIENTE)

¿Has averiguado algo de lo que te dije?

Ya.

¿Tu colega es mercenario?

Vale.

Quiero más información cuanto antes. Eso es.

Puedo ser muy generoso.

(BETANZOS) Buenas noches. -Buenas noches.

Busco el mostrador de atención al ciudadano.

-Es este pero mi compañera se debe de haber ausentado.

¿Viene a poner una denuncia? -No, ¡qué va!

Los problemas se pueden solucionar de otra forma.

No me gustan las denuncias.

-¡Ah! Y ¿a qué ha venido entonces?

-A ver a Lara Muñoz, es mi nena.

-Yo soy Ángela Betanzos, inspectora de la UIT.

-¿De qué? -La Unidad de Delitos...

-¡Ay, Laruqui!

(GRITA) ¡Laruqui, hija mía! ¡Ay, mi niña!

-¡Ah! (RÍE)

Mamá, te presento a la inspectora jefe Miralles.

Es mi jefa. Esta es mi madre, Julia, que está de visita.

-Soy la madre de Laruqui, bueno, de Lara.

Encantada, Julia.

Esta comisaría le debe mucho a Lara y a su tarea de comunicación.

Hay pocas personas en este país

que conozcan y manejen tan bien las redes.

Ya, ¡ay! Pero a mí, eso me da igual. Esos temas no me interesan.

-Mi madre no está muy interesada ni en la tecnología

ni en mi labor policial.

(RÍE) -Las redes se están cargando las relaciones humanas.

Pero eso no quita que me encante que me hablen bien de mi hija.

(RÍE)

Mamá, aún me queda un rato. Te doy las llaves

y te instalas, que estarás agotada.

-No te preocupes, yo te espero.

He visto una terraza estupenda.

No, Lara. Te queda poco para terminar tu turno.

Busco a alguien que te cubra.

Gracias, pero prefiero terminar mi turno.

No pasa nada. Ve con tu madre. No la hagas esperar.

¡Ay, muchas gracias!

Gracias, muchas gracias.

Julia, encantada.

Espero que lo pase muy bien en esta visita a Madrid.

Gracias. Hasta otro rato.

Espérame aquí. -Sí.

-Me voy a cambiar y nos vamos. -Sí, hija.

¡Qué mal rollo ese uniforme!

Y si salimos así a la calle, parecerá que me llevas detenida.

(SUSPIRA)

-Hola, Miguel. Buenas noches. -Hola.

-Estarás a punto de irte, pero quería comentarte algo.

-Sí, estaba cerrando, pero tengo unos minutos.

¿Me lo cuentas rápido?

-Sí, será solo un momento, si no te importa.

Verás, por lo que me ha parecido oír por el barrio,

estás intentando preparar unas jornadas intensivas

para los chavales, ¿no?

-¿Las de "Vive la vida sin drogas"? -Eso es, sí.

He visto también por ahí

que quieres contar con ponentes que van a dar charlas sobre el tema.

-Sí, habrá un grupo de profesionales vinculados al mundo de la droga,

desde psicólogos, policías, personal sanitario

y también daremos cabida a algún extoxicómano.

-Estupendo. Creo que es una idea fantástica.

Lo que quería preguntarte es...

¿Crees que podrías tener hueco para algún ponente más?

-¿A qué te refieres? ¿Tienes alguna propuesta?

-Sí, en este caso, sí. Yo mismo.

Miguel, entiendo que puede resultar un poco extraño

que alguien con mi pasado,

un extraficante,

pretenda dar una charla sobre prevención de consumo.

-No, solo que no me lo esperaba.

-Ya, pero verás,

creo que hay que darle desde ahí un enfoque bastante concreto

para acabar con esta lacra de la droga en el barrio.

La Policía hace bien su trabajo y tiene que seguir,

pero a nivel social hay que intentar

desmontar este negocio de alguna forma,

quitarles a los chavales el mito de su cabeza

de que dedicándose a vender y traficar con esta mierda

pueden llegar a conseguir mucho dinero rápido y fácil,

porque no es así.

Solo se convertirán en delincuentes sin escrúpulos

y causarán mucho dolor y mucho sufrimiento.

Yo creo que puedo contarlo desde ahí.

Puedo ayudarles desde mi propia experiencia

reconociendo mis errores

para que lo vean de forma clara, abierta y directa.

(DUDOSO) -Bueno, te entiendo.

-¿Me entiendes porque te ha pasado algo así

o has conocido a alguien?

-Porque todos estamos restituyendo el daño que hemos hecho.

Me parece buena idea.

Prepárate esa charla y te busco un hueco.

-Gracias. Te aseguro que no te defraudaré.

-Buenas noches. -Hasta luego.

-¡Eh!

-¿Vienes a por más o qué?

-Hoy no te será tan fácil.

(ELÍAS) ¡Policía, suéltela!

-¡Alto, Policía, quietos!

¿Qué ha pasado?

-Ha sacado la navaja y me ha atacado.

-Está limpio. No lleva ni cartera. -Muy bien.

-Venga. Tú, ¿qué tienes que decir?

¡Eh!

Vamos a Comisaría, a ver si se te refresca la memoria.

-Andando. -¿Hace falta que vaya yo?

(NACHA) Sí, hay que tomarte declaración.

(MIGUEL) Estoy revuelto. Quiero irme a casa.

¿Puedo declarar mañana? -Mejor ahora, que estás fresco.

Será un segundo, vamos a identificar al detenido.

(NACHA) Primero de todo, nombre y apellidos.

-¡Eh, te habla a ti! ¿No sabes nuestro idioma?

Oye, tú...

Un segundo.

Ya decía yo que me sonaba su cara.

-Vaya, estamos de suerte.

Ahora sí que vas a tener más cosas que contarnos.

-Llévatelo a Interrogatorios, ahora voy para allá.

¡Tira! -¡Andando!

¿Qué tenemos, Elías?

Este tipo, que ha atacado a Miguel sin ningún motivo.

¿Sin ningún motivo? ¿Por qué?

No lo sabemos. Nacha lo lleva a Interrogatorios.

Iba sin identificar y no nos ha dicho ni el nombre.

Ya.

Buenas noches, Miguel. ¿Cómo estás?

Bien, gracias.

Tranquilo, ya ha pasado el peligro.

Tenemos al tipo a buen recaudo. Ok.

Creemos que es el que intentó agredir el otro día a Evelyn.

Los datos físicos que nos dio Evelyn

y nos sirvieron para el retrato robot, coinciden,

pero ese día estabas tú también. ¿No le has reconocido?

No, ese día le vi por la espalda. Salió corriendo.

Pero sí es cierto que la complexión es parecida.

Ya. Dice Guevara que te ha atacado sin mediar palabra.

Sí, ha sacado la navaja

y ha pasado todo muy rápido. He tenido mucha suerte.

Ya, pues es raro, porque en el caso de Evelyn

podría estar justificada la agresión porque le podía identificar,

pero en tu caso no parece que tuviera motivo.

Ni idea.

-Puede ser que, como saliste en defensa de Evelyn,

te haya reconocido y tema que puedas identificarlo.

Eso es una hipótesis lógica.

Otra posibilidad es que se haya enterado que,

desde que la defendiste, la has protegido,

y quisiera darte un escarmiento.

Puede ser, sí.

¿Me puedo ir a casa? Espera.

Elías ha de tomarte declaración.

Debe escribir todo lo que recuerdes del ataque.

Pero será muy rápido.

Debería ir a Interrogatorios a ver si le saco algo.

No se lo va a poner fácil a Nacha. Espera. Toma declaración a Miguel.

Aviso a Espe, que es la que más sabe de este caso,

para que interroguéis a este tipo entre los dos.

Y aviso a Nacha para que te releve.

Correcto. Acompáñame. -Ok.

-Mamá, la parte derecha del armario del baño es de Espe.

Si necesitas algo, lo coges de mi lado.

-Vale, pero no voy a ponerme nada experimentado con animales.

Eso es puro veneno para la piel.

(SUSPIRA)

A esta casa le hacen falta plantas.

Las plantas dan vida y absorben la energía negativa.

-Ya, mamá, pero las plantas son seres vivos

y Espe y yo no pasamos mucho tiempo en casa

y no hemos cuidado nunca de las plantas.

Se van a morir.

-Hablando de Espe... -¿Qué?

-¿Cuándo va a llegar? Tengo ganas de conocerla.

-¿Sí? Pues lo mismo dijo ella de ti.

-¡Ay! No me digas que le has hablado de mí.

Laruqui, ¡a saber lo que le has dicho! (RÍE)

-Salía a la vez que yo, pero nos hemos adelantado.

Imagino que llegará en nada.

Es encantadora, te caerá muy bien.

-La que me ha parecido muy enrollada es tu jefa.

-Sí. -Y maja.

(LARA ASIENTE) -Para ser policía.

-Es que los policías somos normales, aunque te cueste creerlo.

-Cada vez que lo pienso, me digo: ¿qué he hecho yo?

¿Qué he hecho para tener una hija madera?

-Mamá, no empieces.

-Sí, es que una educación tan liberal

y, ahora, va la niña y elige una profesión tan...

-¿Tan qué? -Espera.

Represora.

-No es represión, mamá.

Velamos por el cumplimiento de la ley.

-Sí, pero ya sabes que yo, la ley, las normas...

Eso no va conmigo.

Y los uniformes, menos.

Con lo bonito que es expresarse con la forma de vestir, ¿no?

-Si por ti fuera, iríamos todos en pelotas.

(RÍE) -Sería genial.

¿Te acuerdas en Formentera, el verano.

¡Por favor, cariño! -Sí.

Pero no me quiero acordar. -¿Por qué?

-Mira, mamá. -Sí.

-Tú y yo tenemos formas de pensar antagónicas.

-Bueno, sí. -No pasa nada.

(JULIA ASIENTE) -Solo te pido

que te comportes con mis amigos.

-Sí, claro.

Hola. -¡Ay, hola!

Eres Julia, la madre de Lara, ¿no? -Sí.

-Julia, Esperanza.

-Encantada de conocerte.

¿Te has instalado ya? -Sí, muy bien todo.

Tenéis una casa muy acogedora y la habitación es preciosa.

Os habéis organizado muy bien

porque como me he presentado de sopetón, ¡paf! (RÍE)

-Sin problema, si tenemos espacio de sobra.

-Ya.

-¿Y si pensamos en cenar, que ya es hora?

-Sí.

-¿Llamamos al italiano, Espe, el del tiramisú?

-Por mí, bien.

-Si es por pereza, preparo algo en un "pis pas", ¿eh?

¿A ver qué tenemos aquí?

¡Uy, un montón de verduras! ¿Qué tal suena...

una lasaña vegetal?

-A mí me suena a gloria. (RÍE)

-¿Bien? Manos a la obra.

(Móvil)

(Móvil)

-Dime, Miralles.

Vale, voy para allá.

Chicas, me voy a perder la cena. Voy a Comisaría.

-¡Ay, no!

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Nada, disfruta de tu madre y la cena, y no te preocupes.

-¿Seguro? -No.

Tú no te preocupes que la probarás.

Te guardo un táper así de grande. No, mejor así.

(RÍE) -¡Qué maja es!

Muchas gracias. Chao, chicas. -Chao.

-Oye, ¡qué maja tu amiga!

Te quedas corta hablando de ella. -Sí.

Oye, mamá. -¿Qué?

-¿Me dices a qué has venido?

-Mm.

¿A ver a mi hija?

¿Te parece raro? -Pues sí. (RÍE)

-Pues he venido a verte.

Y, de paso, quiero mirar un local

para mi estudio de terapias alternativas.

-¿Aquí en Madrid? -Sí, ¿por qué no?

-No sé. Se me hace raro que dejes tu isla.

-Es que allí, últimamente, las cosas no iban bien.

Tenía pocos clientes

y he pensado: en Madrid, gente estresada sobra.

-Sí, eso sí. -¿Qué te parece?

Así, nos veríamos más.

¿A que es una idea brillante?

(LARA BALBUCEA)

-Sí, maravillosa, mamá.

-Mi Laruqui. ¡Ay, mi Laruqui!

¡Laruqui!

(LARA RÍE) -Venga, a la cena.

-Tú no cocinas nada, ¿no?

Todo el día con la pistola... -Ya, es que...

(ESPE) No lo niegues.

Hace días intentaste atacar a Evelyn y nos dio tu descripción.

-¿Ese dibujo se supone que soy yo?

No me reconozco. -¿Ah, no? Pues para mí eres clavado.

Pero no te preocupes, que le mandaremos a Evelyn tu ficha

y salimos de dudas. Ella nos dice si eres tú.

-Mientras tanto, no te libras de la acusación

de intento de agresión con arma blanca a Miguel.

-Estoy de acuerdo. Ni te libras de pasar la noche en el calabozo.

-Si mañana Evelyn nos confirma

que intentaste agredirla a ella

la acusación por proxenetismo va detrás.

Y si te sitúa al frente del piso donde las obligabais a prostituirse

olvídate de ver la calle una larga temporada.

-Porque tengo entendido que allí había más chicas.

La pena aumenta.

-Te conviene colaborar.

Dinos dónde llevasteis a las chicas del piso.

-No sé de qué chicas habláis.

-Mira que me joden los chulos. ¿Quieres dejar de tomarnos el pelo?

¡Las chicas que estaban allí con Evelyn!

-Ramón Rojo.

-¿Qué pasa? ¿Tampoco lo conoces?

-¿Es tu jefe, el que maneja el cotarro?

Tú solo recibes órdenes.

Si nos informas sobre él,

prometemos trato de favor ante el juez.

-Me acojo a mi derecho de no hablar. -Bueno, eso ya lo veremos.

¿Por qué atacaste a Miguel Herrera?

¿Lo ordenó Rojo? -Trae un abogado.

-¡Hablarás con él cuando me salga de la cruz de los pantalones!

¡Ya es suficiente!

Elías, llévatelo y que llame.

(ARTICULA SIN SONIDO)

Llévatelo, que haga la llamada y al calabozo.

Caballero.

-Nada, no quiere hablar.

No te preocupes, Espe.

Cuando hable con su abogado y le diga lo que hay, hablará.

Eso espero.

¡Eh!

Venga.

Hola, Evelyn. ¿Cómo estás?

¿Bien? ¿Ya instalada?

¿Sí? Bueno...

Me alegro.

Te llamo porque te quiero contar una cosa.

Han detenido a Tobías.

Probablemente, la Comisaría te llame para que lo reconozcas.

(ASIENTE)

Perfecto.

Y necesito un favor.

No digas nada de lo que pasó en el camino con Tobías.

Te lo pido por favor.

Es un favor personal.

No quiero dar explicaciones.

Gracias.

Cuento contigo.

Cuídate mucho.

Estamos en contacto.

Un beso.

-Hola, María. (MARÍA) Hola, cariño.

-¡Espe!

-Hola.

Elías me ha dicho que venías después de declarar.

-Perdona, aquí tienes. ¿Seguro que no quieres comer nada?

-No, gracias.

-¿Te pongo algo?

-Me voy a ir rápido. Gracias. -Toma.

Gracias.

¿Vienes directa de Comisaría? -Sí.

Miralles me avisó cuando detuvieron a Tobías.

¿Intentó atacarte?

-Eh... Sí.

Está todo en la declaración.

-La leí antes de interrogarle.

-¿Lo has interrogado tú?

-Sí, con Elías. ¿Por?

-Por saber si había contado algo.

-¿Algo de qué?

¿Del motivo por el que intentó atacarte?

-Por ejemplo, sí.

Yo ya le dije a Elías que no tengo ni idea.

-Pues no, no ha contado nada.

No ha dicho ni una palabra. Ni su nombre.

Pero vamos, todos sabemos que es Tobías.

Cuando le llegue la foto a Evelyn, nos lo confirmará.

-Ok.

¿Has venido para que vuelva a Comisaría?

-No, he venido para ver cómo estabas

y para preguntarte qué tal.

Nacha me ha dicho que estabas un poquillo nervioso.

-¿Nervioso? Puede ser, no sé.

Yo qué sé. Es un poco por la situación.

Ir a declarar, también. No sé.

-Por eso no te has ido a casa, ¿no? Te has quedado porque tenías miedo.

-Miedo, tampoco, la verdad. Ya me habían sacado una navaja.

Tuve suerte de que estuvieran Elías y Nacha.

Mucha suerte.

-En Comisaría todos piensan que te atacó

porque defendiste a Evelyn.

-No sé. Puede ser. Quizá me vio con ella.

-Pues ya está. Ya pasó.

Te puedes ir a casa tranquilo. Tobías está detenido.

Cuando Evelyn lo identifique,

armaremos la acusación por proxenetismo.

-Sí, ojalá le caiga un buen palo.

-Eso lo decidirá un juez.

Nosotros lo mejor es que vayamos a casa a descansar,

que mañana la gente del barrio nos necesita frescos, ¿no? (RÍE)

No tardes mucho. Chao. -Chao.

Gracias.

María, te dejo lo de las cervezas.

Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Eres una mujer resentida, amargada.

-Pues ¿sabes qué? Tú tampoco has cambiado.

Eres una persona egoísta,

una madre ausente.

No creo que todas estas chorradas cambien eso.

No puedo reconocer un hijo fuera del matrimonio.

No deseo otro hijo.

Nunca lo reconoceré como mío.

¿Te acuerdas de ese tal Castaño?

-Sí, el tío de los eventos. -Eso es.

Tengo una comida de trabajo con él.

Quiero que me acompañes para contarle tus ideas.

-¡Ay, se me había olvidado!

Es que Amparo me ha hecho un regalo y ya tenía planes con ella.

-No quería fastidiaros la comida,

pero creo que le conviene pensar en lo que le hace bien a ella,

no a la empresa.

-¿Cómo ha ido?

Sí.

La prisión preventiva era de esperar.

¡Doce páginas de novedades!

Tobías Linares ha confesado todo. Pasará a prisión provisional.

Ha cantado como si no hubiera un mañana.

Nos ha dado mucha información.

-¿Algo interesante?

-Ha reconocido todos los delitos de la calle Fuentes:

trata de personas, explotación

y también ha confesado lo relacionado contigo.

-¿Conmigo? ¿A qué te refieres?

Se me ha olvidado. He de volver.

¿A dónde? A la clínica.

Un informe de un paciente. ¡Doctor Bremón!

Sí, ¿nos conocemos?

Sí, soy Malena, ¿no te acuerdas?

-Quintero es muy buen jefe.

Se preocupa por su negocio y por sus empleados.

Es comprensivo, flexible.

De los jefes que he tenido, es de los más cercanos conmigo.

-Sí, especialmente contigo.

Pero ¿no te parece raro?

-¿En qué sentido?

-El tiempo que dedicas al Moonlight se lo quitas a la música.

Y eso, a él, le viene muy bien.

-Mamá.

¿Qué, fumando un porro?

-No, ¡qué va!

Es solo hierba.

Es natural.

-¿Este Miguel Herrera?

-Sí. -Míralo bien. ¿Seguro?

-Seguro. (ROJO RÍE A CARCAJADAS)

-¿Quién iba a decirme a mí que aún podía sorprenderme?

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Servir y proteger - Capítulo 685

24 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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