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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 683 - ver ahora
Transcripción completa

¿Cómo duermo sabiendo que aún me buscan?

Sí.

(CHILLA MUY FUERTE)

-¡Eh!

¿Estás bien?

El tipo apareció de la nada y con una navaja.

-¿Pudiste verle la cara? -No, ¡qué va!

Tobías va detrás de Evelyn y puede volver a actuar.

-El trabajador social llegó en su ayuda.

Salí disparado para que no me viera.

Es un armario; si no, Evelyn ya estaría criando malvas.

Te juro que acabaré con ella.

-¿Tú eres Sara Barrios? -Sí.

-Soy una gran admiradora tuya.

Te he visto aquí y no he podido contenerme.

-¿Tengo a un tío que me manda mensajes desagradables

y no puedes hacer nada?

-Tú desayuna, que tengo una superidea

para que te olvides de ese acosador.

-Ya lo sé, tener un representante, pero no me lo puedo permitir.

-No hablo de un representante, sino de un club de fans.

¡Sara, que somos ya 20 en el club de fans!

Ya está en marcha. -¡Felipe!

Toma, llévate esto y tíralo a la basura.

-Lo ha vuelto a hacer. ¡Cómo me ha encontrado!

-Según el informe, los tres moteros han sido interrogados.

No han soltado prenda

ni sobre el camello que les vendió la droga,

ni dónde, ni cuándo ni cómo.

Esas preguntas las tenéis que responder vosotros pronto.

Puede haber más víctimas.

Un nombre, nada más. Apúntalo.

Inspectora, he hablado con mi colega de Carabanchel

y sí hay una persona vendiendo metanfetamina a los moteros.

(Móvil)

¡Malena!

Muy bien. ¿Y qué te ha traído a Madrid?

¿Esta tarde? No voy a poder. Tengo mucho trabajo.

Hola, Mateo. Amo a mi mujer y a mi hija.

No pondré en peligro lo que tengo con ellas.

Eres un creído, Mateo.

Das mucho por sentado. Igual no quiero acostarme contigo.

¿Qué otro objetivo puedes tener más que revivir todo aquello?

No creo que quieras decirme lo bonita que está la clínica.

No, a eso no he venido.

-Mateo... ¡Uy! Perdón si molesto.

-¡Qué poco has tardado en tirar la pulsera!

-No la he tirado a ningún sitio. La tengo guardada.

-¿Sabes quién es?

-Creo que la hija de un ministro latinoamericano

que vino de visita oficial y Toni trabajó como su escolta.

-¿Me dejas sorprenderte?

-Te dejo.

Llevo todo el día pensando en ti.

-¿Sí? -Sí.

¿Y tú? -¿Yo, qué?

-Si estás segura. -¿Bromeas?

Llevo pensándolo desde que te conocí.

(Música emocionante)

-Me han llamado de la casa de acogida

porque Evelyn ha tenido una crisis.

-Cuéntame, ¿qué ha pasado?

-Evelyn me ha contado que tuvo taquicardia,

sudoración, temblores.

-Parece un ataque de ansiedad. No me extraña, con tu situación.

Soportas mucha tensión emocional.

-Sí, por eso he pensado que era bueno que la examinaras.

-Has hecho bien. ¿Cómo estás ahora?

-Me voy para que hablen tranquilos. -Prefiero que se quede conmigo.

-Estaré al otro lado de la puerta. El doctor es de confianza.

-Por favor, Miguel, no se vaya.

-No te preocupes, quédate, tranquilo.

Lo más importante es que se sienta segura.

Hay que evitar cualquier situación que desencadene otra crisis.

-Gracias, doctor. -No te preocupes.

Sé el infierno por el que pasas.

Mi mujer es la inspectora de la comisaría y me tiene al día

por si detecto algún caso como el tuyo.

-Un infierno, doctor.

Lo peor es que no termina.

-Lo sé.

Lo más importante es que estés tranquila

y te sientas segura en el centro.

Te recetaré algo que te ayude a relajarte.

¿Te parece bien?

-Se ha caído el sistema. Disculpadme.

-¿Estás bien?

Ahora vamos a la farmacia, compramos la medicina

y te llevo a la casa de acogida.

-No me haga volver allí. -¿Por?

La casa de acogida es segura. -No es tan segura.

Al salir de allí, he visto gente rondando la zona.

Seguro que son matones de Tobías.

-Pero, Evelyn, escúchame,

las casas de acogida están controladas por la Policía.

Suele haber patrullas alrededor y vigilancia las 24 horas.

-Ya lo sé, pero tengo un mal presentimiento.

No quiero que den conmigo cuando falta tan poco para irme.

-¿Busco otra casa de acogida?

¿Sí? Ok.

Pues eso voy a hacer.

Pero estate tranquila.

Estaré contigo todo el tiempo hasta que te deje en el avión.

-Gracias.

No sé qué haría sin usted.

-Buenos días. -Buenos días.

-Vaya chupetón.

-¿En serio?

-¿En qué pensás?

-Nada.

En cosas mías. (ELLA ASIENTE) -¿Seguro?

¿No estarás pensando en otra chica? (TONI SONRÍE) -No.

-¿Estás pensando en Paty?

-No estoy pensando en Paty.

-¿Y en Verónica?

-¿Por qué has dicho eso? -No sé.

Decías su nombre en la noche.

¿Quién es?

-Ya no es nadie.

-Si fuese nadie, no dirías su nombre en sueños.

-Te lo cuento, pero no se lo digas a nadie.

-¡Cuánto misterio!

-¿Me lo prometes o no? -Sí, te lo prometo.

Cuéntame. ¿Quién es?

(TONI RESOPLA)

-Verónica es una mujer...

bastante más mayor que yo, casada,

que me acaba de dejar y de la que he estado muy enamorado.

No sé muy bien por qué.

No sé. A veces pienso que es por el peligro,

por el miedo a que nos pillaran, que eso me gustaba.

No sé por qué, pero he estado muy pillado.

-Ya veo.

-Pero ahora me estoy olvidando de ella ya.

-No parece que lo lleves bien, pero tranquilo, no diré nada.

-Gracias.

-Pero ahora estás conmigo

y yo no estoy comprometida con nadie,

no tengo ningún compromiso

y estás acá,

conmigo, en la cama.

A lo mejor, no te resulto tan interesante.

-¡Qué tonterías dices!

-Ahora en serio.

Yo solo quiero divertirme

y no estar con un tipo que lo pasa mal por otra chica.

-Ya lo sé. Tienes razón, perdón.

Ya sé que debería olvidarme de ella

y no pensar en una relación que es imposible.

-Te lo digo por experiencia.

También estuve con un hombre casado

y me di cuenta de que no llevaba a ningún lado.

-Yo también me estoy dando cuenta de eso.

-¿Seguro? -Sí.

-¿Te apetece si comemos hoy?

-Hoy lo tengo un poco chungo. Tengo un descanso de media hora

y tenía pensado ir a La Parra.

-Bueno, no me parece mal plan.

Aprovechemos la media hora.

-Venga.

-Aprovechemos también ahora.

-No sé cómo lo hace

pero con usted me siento segura.

El otro día, cuando Tobías me atacó, usted fue a por él y lo asustó.

-No te creas.

Creo que lo que de verdad le asustó fue cómo le gritaste.

-No se reste méritos. (MIGUEL) Sí.

-Usted es un hombre valiente,

dispuesto a lo que sea para salvar a un inocente.

-No tanto.

Hay muchos inocentes a los que no he podido salvar.

-Parece que se ha recuperado. Vamos a ver.

-Antonio, te quería preguntar.

A Evelyn la han estado drogando con tranquilizantes mucho tiempo

y mañana sale para Perú.

¿Hace falta seguir medicándola?

-La mejor medicación es estar lejos de quien le ha hecho daño.

Voy a darle algo suave. No te preocupes.

(Impresora)

Aquí está la receta.

-Pues nos vamos.

-Gracias. -Gracias, doctor.

¿Qué buscas?

Una carpeta azul para un caso que he de revisar.

¿Es esta?

Sí, ¡qué despiste! Gracias.

Debe ser el cansancio.

Me quedé hasta tarde revisándolo y casi me duermo en el sofá.

Ya, es normal. Entre el máster, el centro cívico

y trabajas la mitad de las noches. Estás rendida.

Eso se acabó. Te lo prometo.

Me alegro.

(Móvil)

¿No lo coges?

¿Un número que no tengo? No, será publicidad.

El tema de la carpeta, ¿de qué se trata?

Un chico acusado de robar comida en un supermercado.

Insiste en que solo cogió cosas que iban a tirar

y espero que el juez se lo crea porque, como tiene antecedentes,

lo pueden encerrar en un centro de menores

y no le convendría.

¿Me escuchas?

Sí, claro. Espero que se solucione.

(Móvil)

Otra vez. ¡Qué pesados!

Cógelo. Igual es importante.

(Móvil)

¿Sí?

(MALENA TELÉFONO) Soy Malena. ¿Por qué cuelgas?

No, gracias. No me interesa cambiar de compañía.

(MALENA SONRÍE) ¿No puedes hablar?

Es que es muy temprano, estoy desayunando con mi familia.

(MALENA) Ya entiendo.

Está ahí tu mujer, ¿verdad? No me moleste más.

Gracias.

Un teleoperador insistía en que cambiara de compañía.

¿Y por qué te apartas?

¿He hecho eso? No me he dado cuenta.

Mateo, ¿me ocultas algo?

Está bien, me has pillado.

Dijimos que íbamos a ser sinceros y no mentirnos.

No quería decírtelo pero no tengo otra alternativa.

Era el dueño de la casita del Delta del Ebro.

Había preparado una sorpresa y quería concretar

pero ha sido inoportuno.

¡Ay, perdona! Si lo sé, no insisto.

Te he chafado la sorpresa. No tanto.

No sabes qué es y te hará ilusión.

No hacía falta sorpresa, con ir contigo, ya soy feliz.

Que tengas un buen día. Igualmente.

-Aquí tienes.

(ROJO) ¿Qué pasa, Paty?

¿Cómo va la mañana?

-Liada. ¿Qué quieres?

-Podrías regalarme una sonrisa.

-No estoy para sonrisas.

Si no quieres nada, he de seguir atendiendo.

-Ponme un café, anda.

Me he enterado que hay un chico que viene a veces y te trae rosas.

¿Qué haces con ellas?

-Las tiro a la basura.

-Eres una desagradecida.

Las flores son mías. Es un detalle contigo

por las molestias de verle a ese todos los días.

-Tú café.

(SUSURRA) -Paty, no agotes mi paciencia así.

Me encanta tu carácter

pero haces mal tratándome así.

Sé un más amable y algún día dejarás de servir cafés.

-Estoy bien sirviendo cafés.

-No digas tonterías. A ver, piensa:

fiestas, joyas...

ropa, viajes...

¿No te compensa a pasarte la vida pudriéndote ahí?

César, ¡qué bien que te veo! He dejado en...

¿Crees que te ayudarán?

-Un día te pillarán y volverás a la cárcel.

-No. (PATY ASIENTE)

-¡Qué va! ¿Crees que pueden? Pues no.

Por dos motivos: soy un tío muy listo

y sé pararles los pies.

Y te lo voy a demostrar

para que veas que haces mal en rechazar la vida que te ofrezco.

Hola, Paty. Ponme un poleo menta, por favor.

Inspectora, ¡qué casualidad!

Creo que en su vida debe haber pocas casualidades.

Oiga, ¿no me estará usted siguiendo?

Últimamente, noto que la Policía me acosa.

Los veo siempre.

¿Y no será porque está en un bar al lado de una comisaría?

Si no le gusta verse rodeado de Policía,

igual debería tomarse el café en otro sitio.

A mí, que me rodeen, me da igual,

pero me preocupa que me creen mala fama en el barrio.

O que me griten, como una compañera suya.

Estoy al corriente.

¿A usted le gustaría que fuese alguien por ahí

gritando que es una proxeneta, una criminal, sin pruebas?

Creo que ese asunto quedó zanjado por el propio comisario.

El que ha estado toda la mañana dando explicaciones a los vecinos

he sido yo.

Lo que han hecho ustedes es un abuso de poder.

Acusar a un trabajador, una persona honrada,

sin tener pruebas.

La oficial ya ha sido avisada.

Puede estar tranquilo

y disfrutar de esa vida tan honrada de la que presume.

Gracias, Paty.

¡Eh! Mírala.

¡Qué cabreo lleva! Sabe que no puede pillarme.

Hasta me piden disculpas.

Paty, dale unas vueltas.

Tú verás de qué lado estás.

-Héctor, me acaba de llegar. Está de lujo.

Muchas gracias. Te debo una.

Ok. Hablamos pronto.

Gracias, tío. Chao.

-¿Novedades sobre lo de los moteros?

-Me acaban de mandar la localización del sitio donde hacen la droga.

-¿En serio? -Sí.

Mi amigo Héctor dice que ha oído a Jumilla hablar por teléfono

con el que le pasa la droga. -¿Y?

Le ha entendido que cada equis tiempo va en moto

a un lugar al lado del monte, un camino donde le deja la droga.

-No se la dejará en mitad del camino, ¿no?

Irá por algún lugar cercano y se meterá en el bosque, ¿no?

-Sí. ¡Cómo se nota que tienes al mejor policía de maestro!

-¡Qué flipado! ¿He acertado? -Sí, esta es la localización.

-¿Esto qué es? ¿Una cabaña aislada?

-Sí. Ahí sospechamos que fabrican la metanfetamina.

-¿Vamos con una orden? -No.

Hemos de asegurarnos.

Hay que seguir a Jumilla hasta donde deja la moto.

-¿Y de ahí a la cabaña?

-No, porque podemos hacer ruido, es peligroso.

Hay que aparcar el coche,

esperar a que vuelva Jumilla, interceptarle y detenerle.

-Vale. ¿Aviso a Miralles? -No.

Mejor reunir bien la información, por si hay un error.

-Si tampoco está aquí. Creo que ha ido a La Parra.

-Pues sí.

Jumilla va a pasarse por allí antes de mediodía.

Tenemos que hacerlo ya. -Vale. Venga, me voy.

Oye, por cierto. ¿Qué te pasa en el cuello?

-Eh... Nada. (RÍE) ¿Por?

-No sé, te estás tapando mucho. ¡Qué raro!

-Estoy un poco resfriado.

-¡Qué sensible!

-Bastante. (ELLA RÍE)

-¿Vas a por Miralles? -Venga.

Mamá, ¿qué haces aquí?

Venía a tratar contigo

el caso del chico que comparecerá en el juzgado por robar comida.

-Yo no puedo atenderte.

Deja los documentos en la mesa. -Vale.

-Adiós. -Hasta luego.

Hola.

-Hola.

¿Te puedo ayudar en algo?

-No, he traído esta documentación para Paula.

Creo que hay un defecto de forma en las diligencias.

-Ahora no podrá. Vamos a iniciar un operativo.

-¿Por eso se ha ido? -Sí.

-Vale.

-Prométeme que la vas a cuidar.

-Lo prometo.

-Y cuídate tú también.

No me gustaría que os pasara nada a ninguno.

Hasta luego.

-¿Para qué querías verme?

-Estás acabando con mi paciencia. ¿Cómo vas a deshacerte de Evelyn?

-La vigilamos, pero no hemos podido actuar.

-¿Dónde está ahora?

-Ha ido al médico y ahora está en Comisaría.

El trabajador social que la acompaña no la deja.

-¡Me importa un carajo ese tío! Cuando salga te encargarás de ella.

-Sí, pero quiero hacerlo cuando esté lejos de la Policía.

No la mataré a plena luz del día.

Me he librado de la cárcel por ser cauto.

-¿Cauto o cobarde?

-Siempre cumplo mis encargos. -Este se te está yendo de las manos.

Tú verás. Evelyn ha visto tu careto, no el mío.

O das con ella o irás a la cárcel. -Ya lo sé.

Ese trabajador... -¡No quiero excusas!

Me pediste otra oportunidad. ¡Quiero a esa tía fiambre mañana!

-Vale. Está bien. Buscaré la manera.

Tiene que ser hoy porque... -¿Por qué? ¡Habla!

-No es seguro, pero he oído que mañana vuela a Perú.

-Espabila y haz lo que sea.

-Déjame un par de hombres. -¿Tanto miedo le tienes a ese tío?

¿Piensas que te robará el karma? Esa peña pasa el día fumando porros.

-He de matar a ambos y deshacerme de los cadáveres.

-Llévate a dos, pero no falles o no tendrás dónde esconderte.

Pues no sé. Estoy mirando el calendario y son muchos días.

(ASIENTE)

A ver, según mi agenda,

lo voy a tener difícil, cariño.

No puedo sacar los billetes hasta que no hable con Bremón.

¿Cómo no lo voy a intentar? Sí.

Tu padre también, si está ilusionadísimo,

pero también lo tiene difícil.

¿Él? Él está fenomenal.

Te tengo que contar.

Ayer me hizo una lubina a la vasca de chuparse los dedos.

Yo qué sé. Si no sé nada de cocina.

Me parece que frio unos ajitos, le echó un poco de vinagre,

lo echó por encima y estaba riquísima, de verdad.

¡Adelante!

Sí. Te tengo que dejar.

Yo te aviso cuando saque los billetes.

Sí. Bien.

Miralles, ¿tienes un momento? Claro. Siéntate.

¿Y Elías?

Está que no da abasto con el tema de la boda.

He estado yo estos días sacando las diligencias.

Llevamos retraso, pero todo bien.

Pues eso no puede ser. No puede haber retraso.

El juez dictamina en función de lo que lee.

Ya. Bueno, pero estos eran un poco casos menores y...

En esta comisaría, digo siempre que no hay casos menores.

Nunca hay casos menores.

Tienes toda la razón. No hay casos menos importantes.

A ver si te explico.

Han sido casos que no han hecho ruido excesivo individualmente.

Pero si los miras en conjunto... ¿Qué?

Hay algo detrás de ellos.

¿Algo como qué?

He estado redactando estos casos

y siempre hay un punto en común que me salta en ellos.

¿Qué punto?

Por encima, no hay ningún detalle relevante.

Es todo superficial. Pero hay ciertas conexiones.

Nacha, concreta. ¿Qué conexiones?

A ver, te explico.

¿Recuerdas el asalto en la cafetería?

Fue un intento de asalto porque llegasteis para frenarlo.

Sí, pero me llamó la atención el "modus operandi" de los chavales.

Era muy profesional, pero ellos eran unos chapuzas.

Sí, eso parecía.

Ahora, el caso de las mujeres que robaban en el metro

o los que robaban en los parquímetros de Barlovento.

¿A dónde quieres ir a parar?

Hay alguien que les organiza.

Explícate.

Redactando todas las diligencias y revisando informes,

si luego tú lo miras,

ninguno de estos detenidos tiene antecedentes.

Todos eran nuevos en el oficio

y todos utilizaban un método muy profesional.

Alguien les da formación.

¿Alguien que les está formando criminalmente?

Eso o hay alguien que les da cobertura.

Claro, porque...

ellos, por sí mismos, hay cosas que no deberían saber.

Exacto.

No sé si te parece pero deberíamos informar a Ángela

para que esté alerta.

Este tipo de información se mueve en la red, Internet, la Deep Web.

¿Te acuerdas cuando compartieron

esos vídeos de cómo hacer una pistola?

Sí, me parece buena idea.

Habla con Ángela y que esté alerta.

Nosotros no bajaremos la guardia.

A lo mejor, en estos casos de antes o alguno que surja ahora

podemos encontrar algún hilo del que tirar.

Eso es. Muchas gracias. Buen trabajo.

Te dejo esto para que lo revises. Ahora voy.

(PAULA) ¿No tarda mucho Jumilla? (TONI) Es que está lejos.

-A lo mejor va por otro camino.

-No creo, tiene la moto ahí aparcada.

-Ya.

A ver si por querer pillarle, vamos a perderlo.

Deberíamos haber pedido una orden y entrar a la cabaña.

-¿Te vas a achantar ahora? Habíamos quedado en hacerlo así.

Un segundo, que me hablan.

Dime, Alfonso.

Vale, perfecto.

Ok.

En cuanto lo tengamos, vamos. Gracias, chao.

-¿Qué pasa? ¿Qué dice? -Alfonso.

Que Jumilla sale de la cabaña con una mochila.

Nos esperan apostados hasta que lleguemos.

-Van a tener que darse un paseo.

El cerro donde están está lejos de la cabaña.

-Si queríamos hacerlo con discreción, debía ser así.

-¿Seremos suficientes? ¿Hay que pedir refuerzos?

-No creo. Ellos solo han visto a dos personas.

-Igual hay más gente dentro.

-No voy a pedir refuerzos. Miralles ha dado el visto bueno así.

-Tienes mucho ego y no quieres rectificar.

-¡Qué chapas eres cuando quieres! ¿Podemos centrarnos?

-Vale. -Gracias.

-Cambiemos de tema.

La chica que vino a Comisaría. -¿Qué le pasa?

-Es la hija del ministro latinoamericano, ¿no?

-Sí, la escolté porque su padre vino en viaje oficial.

Y ahora ha venido por su cuenta. -¿Y la proteges?

No pongas esa cara.

Está claro que vino a pedir compañía

y salta a la vista que lo pasaste bien.

-¿Ah, sí? ¿Y de dónde sacas eso?

-Porque aunque intentes ocultarlo,

se te ve de lejos el chupetón del cuello.

-¿Qué dices? ¿Qué estás diciendo?

¡No me jodas! ¡Me han visto esto todos!

Has pasado una noche loca y estarás cansadísimo.

¿No prefieres pedir refuerzos? -¿Podemos parar el cachondeíto?

Está Jumilla. Vamos.

¡Alto, Policía!

Acérquese, por favor.

Quítese la mochila, por favor.

-¿Qué hacéis? Solo daba un paseo por el monte.

-Buscando setas, ¿no?

¿Y estas pastillas para qué son?

¿Por si te mareabas paseando o qué?

Ahora vamos a dar otro paseíto a la cabaña.

-Venga, vamos.

-Lo mejor sería cambiarla de casa de acogida

a alguna fuera de Distrito Sur.

-En el exterior hay vigilancia policial

y dentro están los de trabajo social.

-Hoy, cuando Miguel ha venido, había alguien vigilando la casa.

El médico me ha recetado tranquilizantes.

-Sería solo una noche. Mañana la llevo al aeropuerto.

-¿La persona que viste a la salida de la casa era Tobías?

-No lo sé. No lo pude ver bien, pero había alguien.

-Voy a intentar conseguir una casa fuera de Madrid.

-Gracias.

-No cantemos victoria. Va a ser complicado. Voy a llamar.

-Todo irá bien.

-¡Malena!

Soy Andrés Coll, socio de Mateo Bremón.

Nos conocimos ayer. ¿Te acuerdas? -Sí, ¿qué tal?

¿Vas para la clínica? -No.

-Como estás cerca, pensé que ibas. -Pues no.

(ANDRÉS ASIENTE) -Adiós.

-¡Oye, una cosa! ¡Perdóname!

Me ha dado la sensación que Mateo te ha despachado deprisa.

¿Te has quedado con dudas? -No sé de dónde se saca eso.

-Supongo que por la expresión de tu cara.

Mateo a veces pasa por alto detalles preocupantes para los pacientes.

Si te vas a operar, puedo aclararte tus dudas.

-No es asunto suyo si me opero.

-No te ofendas pero sí es asunto mío porque soy el anestesista.

Si te vas a operar, pasarás por mis manos.

¿Qué quieres? ¿Un "lipofilling"? -Nada, déjeme en paz.

-Espera.

Ya sé de qué te conozco.

Mateo y yo te conocimos en un congreso en Alicante.

Hicimos una fiesta con más médicos

y tú estabas allí.

-Sí. ¿Y qué?

-Nada, que esa noche lo pasamos muy bien,

especialmente, Mateo.

-No hablaré contigo de esto. -Espera.

Ahora me tuteas.

Me alegro. Vamos cogiendo confianza.

Yo no me chupo el dedo.

Cuando una examante de Mateo aparece es por dos razones.

-Me dan igual las otras, yo tengo las mías.

-Déjame adivinar.

O quieres pedirle a Mateo que te opere gratis.

O quieres extorsionarle yendo a su mujer con el cuento.

-¿Quién te has creído que soy? -No hace falta que montes un número.

Quiero saber por cuál de las dos estás aquí.

-Nos acostamos y yo sabía que estaba casado.

No fue ninguna sorpresa y me dio igual.

-Pues sigue así.

Su mujer ya está al tanto de todas sus infidelidades.

-Déjame en paz. -¡Espera!

Cuéntame qué te pasa.

Conozco mucho a Mateo

y quizás te puedo ayudar.

-Me da igual si le conoces mucho.

Solo lo hablaré con él.

-¿Te hacen efecto los tranquilizantes?

-No mucho.

Solo me calmaré cuando ponga un pie en Perú

y pueda dejar esto atrás.

-He hablado con una casa de acogida en Segovia

y Evelyn tiene plaza allí hoy.

-Muchísimas gracias.

-No me las des. Está en Valsaín, pasando el puerto de Navacerrada,

a una hora de Madrid.

-Cuanto más lejos de Tobías, mejor.

-Yo te llevo en coche

y me quedo contigo hasta el día siguiente.

-Gracias, Miguel.

-¿No te importa?

-Para nada. De hecho, está bastante cerca.

Cancelo unas cosas que tenía hoy y listo.

-No sé qué decirles.

Ustedes son el único recuerdo bonito que me llevo de España.

No sé cómo agradecerles esto.

-No tienes que agradecer nada.

Esta es tu última noche en España y te sentirás segura.

Lo único que me pesa

es no poder acompañaros en el traslado.

-No te preocupes, Espe.

Es aquí al lado.

Si os contara los traslados en África de días.

Venga. -Ya.

De cooperantes y refugiados, ¿no?

(RÍE) -Te lo cuento en otra ocasión

porque no quiero que me pille el atasco de salida.

-Gracias por todo.

Nunca me voy a olvidar de usted.

-Ni yo.

Venga. -Gracias.

-Chao, Espe. Te voy avisando. -Chao.

Bueno, así que este es el narco de las concentraciones moteras.

Efectivamente. Ernesto Jumilla.

Hay dos detenidos más, que supuestamente hacían la droga.

Ahora los traen Alfonso y Fernando.

¿Habéis tenido algún problema?

Fernández había dicho que no había ningún laboratorio de droga.

Ha costado. -Sí, no ha sido fácil.

Los dueños se hacían los locos y no se veía nada.

¿Cómo lo habéis descubierto?

Hemos golpeado las paredes y los muebles a ver si sonaba hueco.

Y lo hemos encontrado tras una estantería llena de libros.

-Había unas marcas en el suelo

que indicaban que la estantería se movía.

Muy hábiles.

Se ha quedado Científica sacando pruebas

para ver si enchironamos a los otros dos.

Os felicito.

Habéis demostrado que sois un buen binomio

y os entendéis.

El operativo ha sido un éxito rotundo.

Quiero el informe completo cuanto antes en mi mesa.

Claro, cuando tomemos declaración.

-A lo mejor tardamos, según lo que diga Científica.

-Podemos hacer un informe preliminar tras tomar declaración.

Ha dicho Jumilla que va a colaborar y nos lo va a contar todo.

-Dígale al juez que he colaborado. Yo se lo digo cuando colabore.

¿Qué te pasa en el cuello? A mí, nada. ¿Por?

Menos risitas tú.

¿Qué prefieres:

llevar a este a tocar el piano o el informe?

-Me encargo de Jumilla.

Redacta el informe y cuando termine, le interrogamos juntos.

-Venga.

Oye, Paulita,

tendrá razón Miralles y hacemos un buen binomio.

-No lo digas mucho. Si me lo creo, me volveré como tú.

-Violeta, ¿qué haces aquí? -Hola.

Tienes buen rollo con tus compañeros.

Bueno, tu compañera.

-Acabamos de desarticular una banda de narcos.

Estamos contentos.

Si no supiera lo de Vero, estaría celosa.

(SUSURRA) Baja el volumen.

-Tranquilo, no voy contando tus secretos.

¿Vamos a comer? -A com...

Se me había olvidado, lo siento.

Tengo que redactar un informe y tomar declaración.

-Tendrás que comer igual, ¿no? O desfallecerás.

-Eh... -Dale, media hora.

-20 minutos. Por la noche te compenso.

-Hecho.

¿Te da vergüenza el chupetón?

-No me da vergüenza, pero la gente es muy pesada.

Si me lo ven, me vacilarán todo el año.

-Chicos, ¿vais a comer? -Sí, pero tengo 20 minutos.

-Bueno. -Yo quiero ensalada, pollo

agua y un café.

-Lo tienes claro. ¿Te traigo el menú?

-No, tomo lo mismo que él.

-Muy bien.

-¿Qué tal la detención? -Bien.

Tuvimos que desmantelar un laboratorio de metanfetamina

que estaba pasando droga, así que bien.

-Habrá sido peligroso. ¿Tuviste miedo?

-No, ha estado guapo, la verdad.

Miedo he pasado cuando me he tenido que infiltrar.

-¿Qué pena que hayas ido de paisano?

-¿Ah, sí? ¿Por?

-Ya te dije que me pones mucho con uniforme.

-Anda.

Normalmente lo dejo en Comisaría pero igual me lo llevo un día

y podemos... No sé.

O si te mola, puedo llevar... -¿Qué pasa?

-Hola, Toni.

-Hola. -Hola, soy Violeta.

-Ah, sí. Violeta, una amiga.

-Encantada, yo soy Verónica.

-Bueno, ¡qué bien! ¿Vienes a comer?

-No, tengo prisa. Picaré algo en la barra.

-¿Sabes algo de Paula? La llamo y no me lo coge.

Necesito una información.

-Hemos estado liados con el operativo que te comenté.

-¿Y qué tal ha ido? -Bien, sí.

Paula se ha quedado tomando declaración

y estará un rato allí.

-Vale. Hablaré con ella más tarde.

Buen provecho. -Gracias.

Bueno, ¿por dónde íbamos?

-Te estaba contando lo mucho que me pones en uniforme...

(TONI RÍE) -Y sin él.

¿Querés que te lo demuestre? -¿El qué?

-Chicos, menos mal que había prisa.

-Gracias. -Gracias.

Ahora tampoco, por favor.

-Dijiste que te daba igual que te besase delante de todos.

-Estamos al lado de Comisaría y se supone que estoy trabajando.

Mejor en la calle, ¿vale? -Ok.

Lo guardaré para más tarde.

(Puerta)

-¿Tienes un minuto? Sí, pasa.

¿Vas a comer un sándwich? ¿No bajas?

No tengo apetito y en media hora he de volver a quirófano.

Hay intervalos de descanso entre operaciones.

Me encargué de que lo supieran.

Tranquilo, no te estoy acusando.

El tema de las prótesis pakistaníes ya es historia.

Detecto un cierto rencor.

Estaba pensando en mis cosas, eso es todo.

Yo aprendo de mis errores, Mateo.

Espero que tú, también.

¿A qué viene eso?

Malena Torrent,

la chica que me presentaste aquí.

¿Qué pasa con ella?

Fíjate que a mí me sonaba de algo y hoy he caído en la cuenta.

A esa chica la conocimos en Alicante.

(ASIENTE) ¿Y?

Pues que acabasteis durmiendo juntos.

Ya no soy el de entonces.

No, tú ya sé que no pero, ¿y ella?

Me la he encontrado y no ha soltado prenda. ¿Qué pasa?

¿Te la has encontrado? O sea, que no ha vuelto a Alicante.

No.

Y está empeñada en hablar contigo.

¿Qué pasa?

No lo sé. No me ha pedido nada.

Tampoco le he dado ocasión. Ayer la despaché rápidamente

y hoy me ha llamado y le he colgado.

Pues ahí sigue.

Cuando vea que no conseguirá nada, se cansará y se irá.

-Ah.

Ojalá las cosas sean tan fáciles, aunque me da la sensación que no.

Tú, tranquilo, que lo tengo bajo control.

Eso espero, porque solo nos faltan más problemas...

(Puerta)

-Hola. (CARRASPEA)

Vengo a ver a Mateo.

-¿Tienes cita? Andrés, da igual. Déjala pasar.

No te preocupes. Cuanto antes acabemos, mejor.

Perdone que le haya hecho desviarse. No podía más.

-Tranquila, no pasa nada.

(EVELYN RESPIRA HONDO)

¿Quieres un poco de agua? -Gracias.

-¿Mejor? -Sí.

Ya podemos volver al coche. -No tenemos prisa, de verdad.

Estamos bien. No necesitamos ayuda.

-No venimos a ayudaros.

-Es Tobías.

-Lo sé. Quédate detrás.

¿Me vas a decir a qué has venido?

No es tan fácil.

Mira, no tengo todo el día.

He de volver a quirófano.

Te presentas aquí, muy bien. Te dejo hablar, perfecto.

¿Y ahora te callas?

Estoy buscando la manera de decírtelo.

Si buscas algo entre tú y yo, pierdes el tiempo.

Ya no soy ese hombre.

Tranquilo. Ayer me quedó claro que quieres ser fiel.

Es imposible que vuelva a haber algo entre nosotros.

El Mateo que conociste ya no existe.

No quiero hablar de ahora.

Sino de lo que pasó.

(SUSPIRA) Mira,

si lo que quieres es chantajearme, no lo conseguirás.

Mi mujer lo sabe y me ha perdonado. No conseguirás ni un céntimo de mí.

¿Tan miserable crees que soy?

No quiero tu dinero

ni vengo a suplicarte una relación. ¿Quién te crees que eres?

Sabía dónde me metía, que solo era un fin de semana.

Lo pasamos bien y ya está. Adiós.

Los dos sabíamos que no iba a ir a más.

Entonces, ¿a qué has venido?

Si te soy sincera, tampoco sé qué hago aquí.

Después de cómo me recibiste y de colgarme,

tendría que haberme ido.

Haberlo hecho. No.

Me hubiese quedado con la duda y tienes derecho a saberlo.

¿Saber qué?

Nos guste o no, lo nuestro fue más que una aventura.

Si me acabas de decir que tenías claro que fue pasajero.

Pues me equivoqué.

Estoy embarazada.

El hijo es tuyo.

(SUSPIRA)

¿Por qué no os largáis de aquí?

-No seas imbécil.

Apártate y déjanos a la chica.

-Eso no va a pasar.

-Se lo suplico, no deje que me lleven.

(SUSPIRA) -Estamos solos.

En un rato estarás en tu casa tranquilo

o muerto en un barranco.

Tú decides.

-Te equivocas conmigo.

-Acabemos con esto de una vez.

(GRITA)

-¡Ah!

-¡Ah!

(TOBÍAS GIME)

-¡Ah!

-¡Ah!

¡Ah!

-¿Me vas a matar?

-Juré que no volvería a matar a nadie.

-¿Quién coño eres?

(GIME)

-¿Estás bien?

-No mucho. Tengo dolor de cabeza.

-Igual mejor una infusión que el café.

-No, está bien. Son las preocupaciones.

-Es muy atractiva. -¿Te parece?

-Es mucha coincidencia que se llame como la que nombrabas en sueños.

¿Embarazada de mí?

No es posible.

Estoy de 12 semanas.

Haz cuentas. Coincide con la fiesta de Alicante.

Usé preservativo.

No estaría aquí si no estuviese segura.

-¿Has sabido algo de tu admirador?

-Anoche me mandó bombones.

-¿Le viste la cara?

-No me los dio en mano, pero iban con una nota que decía

que éramos almas gemelas, estábamos hechos el uno para el otro

y que nada nos separaría.

-Pues ya ha pasado al siguiente nivel.

¿Tienes la nota?

-Antes que socios somos amigos.

Lo que te preocupa a ti, me preocupa a mí.

¿No tendrá que ver algo Malena? Te ha cambiado el humor.

¿Se ha quitado la careta

y te está amenazando con ir a Verónica con el cuento

o algo así?

-Has estado genial. Les va a encantar.

-Aún no lo pongas. -¡Sara!

Hace nada me han dado esto.

-¿Quién? ¿Le has visto? -No, estaba de espaldas.

-¿Piensas que es él?

-Tiene toda la pinta. -Ábrelo.

-Estoy segura de que sí.

Me está espiando.

-Habrá que llevar todo a Científica a ver si encuentran huellas.

-Nunca he visto pelear así.

Se ha librado de tres hombres con sus puños.

-He tenido suerte. -Eso no es suerte.

¿Quién es usted en realidad?

¿Por qué no llamar a la Policía?

-Eran golpes de artes marciales. Me ha dejado inconsciente.

-¿Esperas que me lo crea?

-Los otros están igual. Ese tío está entrenado.

Es una máquina de matar. -Desaparece un tiempo.

Pero no nos olvidaremos del tipo ese.

Hay que averiguar quién es y qué esconde.

Cielo, te lo iba a decir cuando llegara a casa.

Tengo mucho trabajo en la clínica.

Tenemos que dejarlo para otro fin de semana.

(VERÓNICA) Si lo propusiste tú.

Lo sé, pero...

No me di cuenta de que ahora opero los viernes por la tarde

y tengo mucho que revisar el "finde".

No va a poder ser.

¿Estás solita? -¿Qué quieres?

-Tomar una copa. -Hay otros sitios en Madrid.

-Ya, pero en otros sitios no estás tú.

Quería terminar el día contigo.

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Servir y proteger - Capítulo 683

22 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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