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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 678 - ver ahora
Transcripción completa

Es posible que el Régimen Disciplinario me sancione.

-Paula es Policía Nacional y, en ese momento, era su escolta.

Sea justo o no, en ciertos momentos debemos mantenernos al margen.

No podemos significarnos.

(ASIENTE) -Lo entiendo.

¿Crees que esto le pasará factura?

-Sí, la verdad.

-Pues tu declaración es clave en la investigación.

Si sabes modular tu testimonio,

pues bueno, va a poder respirar tranquila.

-¿Modular mi testimonio qué quiere decir?

-Supongo que no les contarás lo que piensa Paula de Olaizola.

Necesitamos dar caza, como sea, a Sousa.

Es un atracador violento y no quiero que cunda el pánico.

El barrio ya ha pasado por situaciones complicadas.

Podríamos pedir ayuda.

¿Quieres llamar a la colaboración ciudadana?

Tenemos su fotografía,

su descripción y sabemos que está en España.

Hemos colgado esta foto por todas partes.

Pensamos que podría fugarse

y cualquier colaboración ciudadana es buena.

-Yo a este tío le conozco.

-¿De verdad? -Sí, estuvo en el bar hace poco.

-¿Estamos solos?

-Sí, no hay nadie. No quiero que te vean conmigo.

-¿Hacemos lo de las huellas dactilares?

-Puede.

¿La operación es para ti?

-No, es para un colega, pero no te voy a decir para quién.

Vas a salir de aquí con huellas nuevas, pasaporte nuevo

y viajar sin ser detectado.

-Estoy dando cobijo en la clínica a un criminal en busca y captura.

Cualquier vecino podría reconocerle al salir.

¡Me estoy jugando el cuello, joder!

-No te quiero tenso antes de la operación.

Todo en esta vida tiene solución y seguro que has pensado alguna.

-Quiero la cantidad que te pedí ayer:

el doble de tu primera oferta, sin rebajas.

-Bien, tú ganas.

Pero con una condición innegociable.

-¿Cuál?

-Voy a necesitar más intervenciones

y quiero que la clínica esté a mi disposición.

La resolución de este caso es evidente.

Paula saldrá indemne

y usted quedará como un misógino y un paranoico.

Además, habrá malgastado recursos públicos

en una cacería injusta y desproporcionada.

¿Cómo cree que quedará su imagen después de eso?

Bravo, comisario.

Usted gana.

Retiro la denuncia.

Pero con una condición.

¿Qué condición?

Que su sobrina pida disculpas públicamente.

-Lo siento, pero no.

No quiero empezar mi carrera aceptando chantajes.

Eso sería fallar al cuerpo y a mis principios.

¿Sabes lo que significa?

A partir de aquí no te podré ayudar.

¿Te vas a trabajar ahora?

-No, voy a mirar qué tengo que hacer mañana.

No te acuestes muy tarde.

(Música emocionante)

Buenos días, dormilona.

¡Qué bien poder desayunar juntas!

Tu padre ya se ha ido, tenía una intervención.

Te he preparado una sorpresa.

-¿Qué sorpresa?

-Espera y verás.

¡Tachán!

Tu bizcocho favorito.

Me he levantado pronto para hacerlo. -Gracias, pero no hacía falta.

-Pensaba que te alegraría la mañana solo un poquito.

-Ya no soy una niña. Un bizcocho no arregla nada.

-No hace falta que te pongas así. (SUSPIRA)

La espera puede ser dura hasta que decidan si te sancionan.

-Sé que actué correctamente. Asumiré las consecuencias.

¿Y tú?

-¿Yo? ¿Yo, qué? También te apoyaré pase lo que pase.

-Me refiero a ti. A las consecuencias de tus actos.

¿Qué es esto?

-¿De dónde la has sacado?

-Se te cayó ayer del bolso.

Tu turno.

-Esto tiene una explicación.

-Buenos días, María. -¡Hombre!

-Un desayuno completo.

-Claro que sí.

-¡Ay! (GIME)

-¡Qué madrugador! ¿O no te has acostado?

-¿Tan mala cara tengo?

-Mala cara, no, se te ve "cansaíllo",

pero con los horarios del Moonlight, normal.

-Sí.

Pensaba que me iba a acostumbrar mejor al horario nocturno,

pero me está costando lo mío.

-¿Qué pasa? ¿No va bien el pub?

-Sí, va bien, afortunadamente,

pero he tenido que despedir a Eladio

y ando buscando camarero como loco y no está siendo fácil.

-¿Sara no sigue contigo?

-Sí, afortunadamente, porque no sabría qué hacer sin ella,

pero también se ha ido la mujer que tenía de la limpieza, Lourdes.

En fin, asuntos personales.

Y ando buscando a alguien que se haga cargo de la limpieza.

Por cierto, si conoces a alguien, dale mi teléfono,

pero que sea alguien de total confianza,

si no prefiero seguir con la contrata aunque sea más caro.

-Así, ahora mismo...

No sé.

Déjame que le dé una vuelta y te digo.

¿Quieres la tostada con jamón?

-Sí, por favor.

Oye, ¿cómo lleváis los preparativos de la boda?

-Bueno, con estrés pero zanjando temas.

(RÍE) -Normal que estéis estresados.

Una boda siempre son muchas cosas que hacer y arreglar,

pero aún tenéis tiempo, ¿no?

-¿No sabes que la hemos adelantado? -No me ha dicho nada Elías.

-Espero que puedas seguir yendo.

-Claro, ¿cómo me voy a perder la boda del siglo?

¡Puntual como un reloj!

-Estoy nerviosa como una cría. -Normal, María.

Una boda siempre es muy emocionante.

Y más todavía a estas edades.

Ya me gustaría a mí haber podido vivir

o estar viviendo ahora algo así.

-Pues ponte como un pincel, que de una boda sale otra, ¿no?

Así que... Y tú estás de buen ver.

-No digas tonterías, que yo ya no estoy para nada.

¿Te acuerdas de "Cuatro bodas y un funeral"?

-Pues yo soy el del funeral. (RÍE) -¡Qué cosas!

¡Buenos días! -Claudia, ¿qué te pongo?

Un café para llevar, por favor. Ahora "mismico".

¿Qué tal? ¡Qué raro verte a estas horas!

(RÍE) No sé qué te extraña, porque tomar un buen desayuno

es lo mejor para coger energía para el resto del día.

También es verdad.

Ya que te veo, ¿te puedo hacer una pregunta?

Adelante. La vas a hacer de todas formas.

¿Has vuelto a saber algo de Morientes?

Eh... No, no he vuelto a saber nada.

Sabes que se pasó para ofrecerme sus servicios de seguridad,

pero le dije que no

y no ha vuelto a asomar sus narices por allí.

Ya. Ni por tu negocio ni por ningún otro.

Por lo visto, se ha replegado con sus porteros de discoteca

a su territorio habitual.

Mejor para todos,

así tenemos un camorrista o un broncas menos en el barrio.

Estarás contenta. Desde luego.

Me preocupan los motivos

por los que ha dejado de expandirse en Distrito Sur.

Y me han dicho que le han visto con un brazo en cabestrillo.

¿Ah, sí? No sé, no tenía ni idea. Supongo que habrá sido un accidente.

Ya.

Los compañeros de Distrito 2 van a intentar averiguar algo.

No sabrás nada de eso, ¿no?

¿Por qué iba a saber algo de eso?

Igual te había llegado información.

Mira, Claudia. (SUSPIRA) No quiero saber nada de ese tipo

porque es un broncas y cuanto más lejos esté, mejor.

(RÍE) Toda la razón.

Bueno, muchas gracias, María.

Buen día. ¡Qué aproveche!

Adiós. (QUINTERO) Gracias.

(SUSPIRA)

-No me resulta fácil hablar contigo de esto.

-Pues te ayudo.

Es de la habitación donde te ves con tu amante.

¿Con quién te ves y desde cuándo?

¡Madre mía, mamá!

Si es que te lo pregunté y te dije que te entendería,

pero me mentiste y me hiciste sentir mal por pensarlo.

Y ahora me encuentro con esto.

-Me daba vergüenza que supieras la verdad.

-No voy a juzgarte,

pero necesito saber a qué estás jugando.

¿Vas a ser sincera conmigo o no?

-Sí.

Mira, eh...

Fue una estupidez, un error.

Me dejé llevar.

Un compañero del máster que estaba tonteando conmigo,

me daba vidilla y reconozco que le seguí el juego

y pasó lo que nunca tendría que haber pasado.

(SUSPIRA) No sé cómo pude.

-¿Tienes una relación con él?

-No.

Claro que no, solo fue una noche.

-¿Tan importante como para guardar la tarjeta?

-¿Qué dices?

-No sé, solo intento entenderlo.

(SUSPIRA) -Igual fue un lapsus. No recuerdo ni ponerla en el bolso.

-Quizá lo hiciste para que se enterase papá.

-Paula, por favor, para nada.

No quiero que se entere. No le digas nada.

No quiero herirle.

-Si él lleva haciéndolo años. Quizás quieres devolvérsela.

-¿Devolvérsela? Por favor, Paula.

Yo no quiero romper esta familia. Quizás... no sé,

quería saber lo que significaba tener una aventura

pero para nada, por favor.

-¿No vas a dejar a papá por ese chico?

(SUSPIRA) -Paula, no voy a dejar a papá ni a ti, cariño.

-No, a mí no me utilices de excusa.

Es un problema tuyo con papá.

Pregúntate por qué seguís juntos.

-Porque le quiero.

-Y ¿por qué te acuestas con otro?

-Es un error y estoy arrepentida.

Vale, tienes que creerme. -¿Cómo te voy a creer?

Me hiciste creer que no tenías un amante.

Y si no me llego a encontrar eso, seguirías mintiéndome.

-Paula, por favor, concédeme el beneficio de la duda.

Y no le cuentes nada a tu padre o esto no tendrá remedio.

-¿Ahora la responsabilidad es mía?

Lo que me faltaba.

-Paula, escucha. -Mamá, déjame.

(PATY) Aquí tenéis, chicos. Hasta luego.

-Hola, Paty. -¡Eh!

¿Qué tal? -Bien.

Esta noche es nuestra cena. -¿Esta noche?

-Sí, no irás a rajarte ahora...

-No, solo que no me esperaba que fuera esta noche ya.

-Te he reservado toda la noche.

-¿Toda la noche?

¿Esto es una cena de trabajo? -Por supuesto.

Pero me gusta comer despacio.

-Claro.

Vale, ¿dónde quedamos?

-En la habitación 215 del hotel Avenida Sur, a las diez.

-No, espera. ¿En la habitación de un hotel?

Había aceptado ir a un restaurante, no a un hotel.

(RÍE) -De la habitación iremos al restaurante.

Pero quiero ponerte el collar que te regalé

antes de ir a cenar.

-Ya, pero es que no sé si me apetece quedar en un hotel.

-Ya, entiendo tus dudas.

-Es que no sé qué decirte.

-Piensa que es tu gran oportunidad

si quieres hacer carrera en la moda, como dijiste.

(PATY) Ya, tienes razón. Vale.

Vale. ¿Me tengo que vestir de alguna manera especial?

¿El restaurante es pijo?

-Sorpréndeme.

-Vale. Nos vemos esta noche. -Chao.

-Adiós.

-Paty, ¿todo bien? -Sí.

-No me digas que ese tipo ha vuelto a molestarte.

-¡Qué va! Solo cruzábamos unas palabras.

-No te fíes ni un pelo de él. -Ya.

¿Habéis encontrado alguna prueba contra él?

-No, tenemos las alertas activadas.

Si no denuncia una de sus chicas, estamos bloqueados.

-Seguramente, tarde o temprano, alguna acabe denunciando.

-Ya, ojalá, porque mientras siga en la calle,

puede embaucar alguna chica en busca de dinero,

así que tú no le escuches.

-No lo voy a hacer, tranquila.

Gracias.

-¡Bah! Chao. -Adiós.

-A mí, el tipo me parece un impresentable,

el tal Olaizola, este,

pero que quiera venir a hacerse una foto

me parece de traca.

Nos toma por tontos.

-Eso seguro.

-Después del show del otro día en la plaza con los vecinos

ahora quiere hacerse el comprometido.

Y lo cierto es que le importan una mierda las causas sociales.

Viene aquí a poner la cara en la foto y olvidarse.

-¿Y qué hacemos? -Nada.

Seguir adelante con un día normal.

Si en algún momento dice algo, ya me encargaré yo de contestarle.

Tú, como voluntaria, no hagas nada.

-Bueno, no le des más vueltas. No engaña a nadie.

-Ya lo sé, pero me jode.

Nos utiliza para ganar simpatizantes.

¿No te molesta después de lo de tu hija?

-Olaizola ha pasado a un segundo plano

de nuestras preocupaciones.

-¿A qué te refieres?

¿La han sancionado y no va a poder jurar el cargo?

-No, aún no está decidido eso.

Es solo que...

Bueno, que...

Es un tema personal, perdón.

-Está bien. No tienes que contármelo.

Si necesitas ayuda, ya sabes dónde estoy.

-Hola, perdona.

-Hola. Vamos dentro, que hablaremos más tranquilos.

(LLORA) -¡Eh!

Vero...

¿Qué pasa? Me estás asustando.

-Estoy muy agobiada, Toni.

-¿Por qué no me lo querías contar por teléfono?

-Porque estoy muy asustada.

Llevo toda la mañana temiendo una llamada de Mateo.

-¿Por qué?

(LLORA) -Paula lo sabe.

Ayer me pilló la llave del hotel

y esta mañana, cuando me la ha enseñado,

he tenido que confesar.

-Pero ¿Paula sabe qué...?

¿...que estamos juntos?

-Le he dicho que...

Que había tenido un rollo con un compañero del máster.

-Has hecho bien.

-No. Le he vuelto a mentir, Toni.

Si vieras la cara de decepcionada de... (LLORA)

Me siento la peor madre del mundo. -Vero.

Vero, ¡eh! (SUSURRA) Eh, escúchame.

Vero, tranquila.

Mírame. Es normal que te sientas así.

Lo has hecho bien.

Mucho mejor decirle eso que la verdad.

-¿Y quién dice que no la acabe descubriendo?

(LLORA)

Vete. No quiero que nos vean juntos.

-¿Sabéis qué tiempo que os hará?

Solo falta que la luna de miel esté pasada por agua.

-Espero que no.

En Madeira hace casi siempre buen clima.

Anoche estuvimos hasta las tantas mirando información.

-¿Y hay mucho que hacer por allí o qué?

-Cosas relacionadas con la naturaleza, senderismo.

Hay senderos muy bonitos,

que son las rutas que usaban antes para traer el agua de la montaña.

Y un valle precioso, superverde.

Y un bosque Patrimonio de la Humanidad.

-Suena superbién. (MARÍA ASIENTE)

-¿Y la ensaladilla? -Estoy en ello.

(AURICULAR) "(PATY) Suena superbién.

(MARÍA) ¿Y la ensaladilla? (PATY) Estoy en ello".

-Me voy a ir.

-Paty, date brillo con la ensaladilla.

-Voy lo más rápido que puedo.

-Trae, que te ayudo.

-A ver.

-Se acabaron las discusiones sobre la boda, ¿no?

-Las más gordas, sí.

Es muy pesado.

Anoche igual, venga a ver fotos en Internet de Madeira.

Chico, deja algo a la sorpresa. Lo hemos visto ya todo en Internet.

-De verdad. Cómo sois, ¿eh?

-¿A ti qué te pasa?

(Vibración móvil)

-Espera un momento.

¡Mierda, la batería!

-Chica, ponlo a cargar. ¡Qué dependencia del móvil!

¿Estabas grabando?

-Eh...

Sí. ¿Te molesta?

-¡Claro que sí! ¿A santo de qué grabas una conversación privada?

-Es que es un ejercicio del teléfono de ayuda.

María, tengo que aprender a modular la voz

y estaba practicando.

-Ya, y para hacer tus prácticas estás aquí dándome carrete, ¿no?

Y sin avisar. ¡Qué bonito!

-Quería que fuese una conversación natural.

Tienes razón. Te tenía que haber avisado.

-Claro que tengo razón.

Ya sé por qué en los restaurantes de alto standing

dejan los móviles fuera.

No me extraña. No te puedes fiar.

-Anda, cárgalo y salte fuera, que tenemos mucho trabajo.

-Voy.

-No te preocupes. Después del jaleo, te ayudo con las prácticas.

Llevo años escuchando a clientes con depresión.

Tengo un callo ya.

(RESOPLA)

-Esto no funcionará.

No.

(MARÍA) ¡Paty, salte "pa' fuera"! -¡Voy!

-Cercanía, Gonzalo, a ver si te enteras.

Si viene un chaval que quiere ver la herida,

me dejas que se la enseñe.

Me tiene que servir el bochorno del otro día,

aunque sea para dar pena.

He venido para ofrecerme cercano y afable, ¿estamos?

Anda, mira a quién tenemos aquí.

-Buenos días. Espero que se encuentre mejor.

-Eso te convendría.

Siento decir que aún tengo una jaqueca horrible,

por no hablar de la cicatriz que se me quedará.

-Pues lo siento mucho.

-Si tanto lo sientes, ¿por qué no te disculpas en público?

-Porque yo no soy responsable.

-¡Qué poca vergüenza!

¿Crees que por ser sobrina de Bretón esto te saldrá gratis?

Estás muy equivocada.

Olvídate de volver a vestir el uniforme.

Haré que te saquen de circulación antes de jurar el cargo.

-Sí que le veo capaz.

Lástima que sus votantes pensaran que iba a solucionar problemas

en vez de arreglar sus pifias.

(RÍE) -Niña, la única que ha metido la pata eres tú.

Si eres incapaz de reconocerlo...

-Le ordené que se metiera en Comisaría

y fue usted quien decidió enfrentarse a los manifestantes.

Y ¿ahora soy yo la culpable?

Es usted un cobarde.

-¿Cómo te atreves? -Yo solo digo lo que pienso.

Y no soy la única. ¿O no lee las redes sociales?

-Por mí, como si recoges firmas para salvarte el culo.

Estás acabada, ¿me oyes?

Ya puedes despedirte de tus compañeros.

-Será que soy joven, pero yo aún creo en la justicia.

Buenos días. -Buenos días.

Y vosotros ¿qué hacéis ahí parados?

Protegedme, seguimos en zona hostil. Os lo tengo que decir todo.

(RESOPLA) Así nos va.

Señora.

-Hola.

-Paula.

-No sabía si venir.

-Me alegro de verte.

Y has tenido suerte.

Llegas cinco minutos antes y te cruzas con Olaizola.

-Me lo he encontrado en la plaza.

Ha intentado cabrearme

diciendo que no volvería a vestir el uniforme.

-¿No habrás caído en sus provocaciones?

-No he querido darle el gusto.

Sabe que no entraré en su juego aunque manipule lo del otro día.

-Estoy orgullosa de ti.

Ojalá pudieras decir lo mismo de mí.

-Pues la verdad es que ahora mismo me cuesta un poco.

Pero tú siempre me has apoyado

aunque hiciera lo contrario a lo que querías, como ser policía.

No voy a traicionarte ahora.

-¿Me vas a guardar el secreto?

-No seré yo quien se lo cuente a papá.

-Gracias.

Siento haberte puesto en esta situación.

-Me duele que me hayas mentido.

-Ya, es que no es fácil admitir una infidelidad

ante tu propia hija.

-Pero si yo te entiendo.

Has vivido a la sombra de papá

aguantando que te engañara con chicas más jóvenes.

Entiendo que quisieras saber

qué se siente al ser deseada por un joven.

-No me hagas hablar de eso. -Yo tampoco quiero detalles.

Lo que no entiendo es por qué ahora,

si papá está más volcado en ti que nunca.

¿O me he perdido algo?

-No, si tu padre está más cariñoso que nunca.

No parece él.

No se trata tanto de él como de mí.

-Explícate mejor.

-Desde que nos hemos trasladado a Madrid

mi vida ha cambiado.

Estoy trabajando, estudiando, reinventándome.

Pero lo de este chico no entraba en mis planes.

-Y ahora que ya sabes qué se siente, ¿qué va a pasar?

-Pues nada.

Nada. No quiero que cambie nada.

-¿Quedarás más con él?

No quiero ser cómplice de tus mentiras a papá.

-Nunca te pediría eso.

-Es lo que has hecho esta mañana.

-Tienes razón.

Perdona.

Siento que lo hayas descubierto de esta manera.

Ojalá pudieras olvidarlo.

-Estoy dispuesta. Espero que tú, también.

-Mamá, no quiero que haya más mentiras entre nosotras.

Me siento muy orgullosa de ti y lo que haces:

de este trabajo, de tus estudios.

No lo estropees porque un niñato te diga cuatro cosas bonitas.

-Gracias por ser tan comprensiva.

¿Se puede?

Hola. Pauli, ¡qué sorpresa!

¿A qué vienen esas caras?

Que acaba de estar aquí Olaizola de visita

y Paula ha tenido la mala suerte de cruzarse con él.

Lo he oído en la radio, por eso venía.

Espero que ninguna haya perdido los papeles con él.

No, he aprendido la lección.

Y ¿a qué venía ese abrazo?

A que me siento orgullosa de nuestra hija.

Pues ya somos dos.

¿Comemos juntos? Tengo una hora antes de volver a la clínica.

Me parece una idea genial. ¿Tú qué dices?

-Venga, vamos, sí.

-Hola, Paty. -Hola. ¿Qué te pongo?

-Un descafeinado de sobre para llevar.

Paty, te he pedido descafeinado de sobre para llevar.

-¡Ostras! Perdóname, ahora te lo cambio.

-Tranquila.

Es que si me tomo un café normal, no pego ojo.

¿Estás bien? -¿Qué? (DUDA) Sí.

Es que creo que he abusado un poco del café.

Tendré que tomar descafeinado.

-¿Seguro que es solo eso?

-Sí.

-Bueno, también estoy esperando un pedido urgente y no llega.

-Si es algo para el bar, te lo traigo del Moonlight.

-No, es algo personal,

pero igual sí que puedes hacer algo por mí.

-Claro, dime.

-¿Cómo calmas los nervios antes de una actuación?

Imagino que debe ser difícil

estar tranquila cuando vas a hacer algo importante.

-Llevo haciendo una cosa años y me va muy bien.

Visualizo cómo quiero que salgan las cosas.

Hay que ser positivos.

-Ese consejo me va a venir muy bien "pa' lo mío".

-¿Por qué preguntas? ¿Tienes una entrevista de trabajo?

No me digas que tienes un casting. (RÍE) -Bueno, más o menos.

Pero María no sabe nada todavía, así que, por fa...

-Tranquila, no digo nada.

-¿Patricia Fernández? -Soy yo. Por fin.

-Una firma. -Sí, claro. ¿Aquí?

-Ahí mismo. -Vale.

Bien. -Gracias.

(PATY) A ti.

¡Ay!

-Toma, lo del café. -Gracias.

-Y que tengas suerte, aunque es más cuestión de trabajo.

Y confía en ti. Vales más de lo que crees.

-Jo, gracias, Sara. -Chao.

-Hasta luego.

Vale.

Vale.

Muy bien.

Probando, probando, un, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

Hola, hola.

Dime que traes buenas noticias, por favor.

Tenemos cerca de 40 avisos del posible paradero de Sousa.

Estamos comprobándolo.

Es posible que lo hayan visto en A Coruña, Málaga, Bilbao, Mataró.

Es lo que tiene hacer pública una búsqueda y captura.

Es un arma de doble filo.

Espero que alguna identificación sea auténtica.

Esperemos que sí. Aún no tenemos nada.

Ya.

¿Alguno de esos avisos lo situaban en el aeropuerto?

Porque si su madre está tan grave y todo lo hace por su familia,

lo lógico sería pensar que va a regresar a su país pronto.

Lo mismo pienso, por eso he dado la alerta

en puestos fronterizos y en controles de pasaporte.

Intentará pasar con una identidad falsa.

No debería tardar en asomar.

Ya está tardando.

No sé.

Ese asalto al domicilio fue una chapuza.

El perfil de Sousa es el de un criminal

que actúa en caliente.

No le veo urdiendo un plan elaborado.

Igual huyó por carretera antes de identificarlo.

Espero que no.

Confío en que uno de esos avisos sea certero.

(ASIENTE) Tengo a Toni y a Salgado pegados al teléfono

con comisarías de media España.

Me hubiera venido bien Paula para esto.

Por cierto, ¿cómo lleva la suspensión?

Bien. Sigue convencida de que actuó de forma correcta.

Esperemos que Régimen Disciplinario opine lo mismo.

Un interrogatorio con Antúnez la desmoralizaría por completo.

No sé qué decirte, Claudia.

Hasta ayer te hubiera dicho que a Paula le faltaba carácter.

Ya sabes, ha estado criada entre algodones.

Y esta profesión requiere mucho aguante,

ya lo sabes.

¿Y tiene lo que hay que tener?

Tiene lo más importante: principios.

Pudo haberse disculpado con Olaizola

y hubiera conservado su puesto y su trabajo

pero prefirió no dejar en evidencia el trabajo de la Policía.

Y eso le honra, pero me preocupa cómo pueda salir de esta.

Olaizola tirará de todos sus contactos

para no quedar como una víctima ante la opinión pública.

Esperemos que no tenga tantos amigos como cree.

Enemigos sí tiene.

¿Quién llevará el caso en Régimen Disciplinario?

No lo sabemos.

Ya nos enteraremos.

(SUSPIRA)

(Teléfono)

(RESOPLA)

Dime, Gonzalo.

¿Qué dices?

Sí, claro que me puede servir.

El señor Rojo vendrá enseguida. -Gracias.

(RESPIRA HONDO)

Vale.

A ver.

(RESOPLA)

Vale.

(RESPIRA HONDO)

(MURMURA) No, Paty, no improvises.

(RESOPLA) Aquí.

(RESOPLA)

(Puerta)

¡Voy!

Voy.

(RESPIRA HONDO)

Hola.

-Hola.

Estás preciosa.

-¿Quién era el tío que me ha acompañado?

-Un ayudante. Le he dicho que te hiciera sentir cómoda.

(RÍE) -Pues el tío es bastante poco hablador.

-Es de pocas palabras. -Ya.

-Centrémonos en nosotros.

-Bueno, en nuestra cena de negocios.

-Estás radiante.

Pero te falta un detalle.

(PATY RÍE)

-Te dije que quería ponértelo yo antes de la cena.

-Claro.

-A ver.

Ya está. Deja que te vea.

Estás preciosa.

Me interesas de verdad.

No eres como las otras.

-¿Qué otras? -Las otras chicas de la agencia.

Toma, son para ti. Sin miedo, no tienen espinas.

-Jo, qué bonitas. Me encantan las rosas.

Voy a dejarlas en agua para que no se estropeen.

-Me encanta cómo te queda el colgante.

-Bueno, y ahora ¿qué? ¿Dónde vamos a cenar?

-He pedido que suban la cena.

Estás a tiempo de marcharte si no lo ves claro.

Me encantaría tener la oportunidad de pasar parte de la noche contigo.

No te obligaré a hacer nada que no desees.

Cenaremos lo que he encargado:

un menú degustación digno de reyes del mejor restaurante de la ciudad.

Nos lo servirán y podrás irte cuando quieras.

¿Cómo lo ves?

-Me parece bien.

¡Uy! (AMBOS RÍEN)

-Será una noche espectacular

pero ¿apagarías el móvil para que nadie nos moleste?

-Claro.

-Deja, que te ayudo. -Eh...

-Me gustan las chicas valientes. Por la rosa más hermosa.

-Chin, chin. -Salud.

Adelante.

Le advierto que no tengo tiempo que perder.

Lo sé y le agradezco que haya venido a estas horas.

Le digo de antemano que aunque me quiera convencer,

a su sobrina le saldrá cara su insolencia.

No habrá aceptado esta cita solo insultar a la agente Bremón.

Por supuesto que no. Soy un hombre razonable.

Usted es de mi quinta y también ostenta un cargo.

Sé que podemos llegar a entendernos.

¿En qué sentido? Vamos, comisario.

Somos hombres muy ocupados. Dígame:

¿qué me ofrece por retirar la denuncia contra esa niñata?

Mis abogados lo tienen todo bien atado

para acabar con la carrera de su protegida.

En realidad, eso no está en sus manos.

Si Régimen Disciplinario no nos da su cabeza,

iremos al juzgado y la sentaré en el banquillo

por dejación de sus funciones.

Esos son palabras mayores.

Quizá sus abogados le dicen lo que usted quiere oír.

¿Seguro que hay caso?

No me ponga a prueba. Pienso llegar hasta el final.

Supongo que no servirá que le pida clemencia, ¿verdad?

(OLAIZOLA RÍE)

Bueno, pues vamos a pasar...

al motivo por el que realmente le he hecho venir.

Verá, esta misma tarde

he recibido una foto. Fíjese.

Parece que es usted.

Cabría la duda pero el esparadrapo en la frente le delata.

¿Cómo se atreve? ¿Me ha espiado? No, por supuesto que no.

¿Quién se cree que soy?

¿Quién le ha dado esto?

Era un remitente anónimo. Es todo lo que puedo decirle.

Lo importante es que está en mis manos.

En el mensaje aseguraba que la foto se tomó ayer.

Imagino que le remitiría el dolor de cabeza que tenía.

(RESPIRA HONDO)

Anoche estuve ahí, sí, cinco minutos.

A por tabaco, es el único vicio que tengo.

¿A qué vicio se refiere? ¡Al de fumar, por supuesto!

No voy con prostitutas ni nada de eso.

Era lo único local abierto por casa de mi suegra.

Por supuesto, claro que sí.

Todos sabemos lo mal visto que está el tabaco ante los ciudadanos.

¿Qué dirían sus votantes?

Y no estuvo solo cinco minutos.

Estuvo una hora.

Lo sé porque también me enviaron una foto de la salida.

¿Quiere verla? No.

Bueno.

Por suerte, las fotos están en mi poder

y no en manos de cualquier desalmado.

Cuando las he visto,

me he visto obligado a informarle de que existían estas imágenes.

Usted no tiene pensado hacer nada al respecto, ¿no?

No.

Pero no puedo responsabilizarme de lo que haga el remitente anónimo.

(RESOPLA) Está bien.

Entiendo.

Esas imágenes deben desaparecer.

Y a cambio retiro la denuncia contra su sobrina.

Si la retira, Régimen Disciplinario no le pondría ninguna sanción.

Sinceramente, lo que le ocurra a su sobrina de ahora en adelante

me importa poco.

Ciertamente, es usted un hombre razonable.

Comisario.

Ya estoy aquí.

Espero que tengáis hambre.

Dame un minuto.

-¡Madre mía! No se te puede dejar ir solo a este sitio.

Encima que traigo lo que me has pedido.

Massaman curry con verduras, pollo con leche de coco

y un postre buenísimo, que el cocinero me ha dicho:

(ACENTO CHINO) "Pa' poner contenta". (RÍE) Seré una gorda feliz.

Ayúdame a poner la mesa. Cenamos aquí, ¿no?

Y lo nuestro también está aquí: rollitos tailandeses,

sopa de gambas y ensalada de papaya verde.

Todo picantito, como te gusta.

Mmm.

Huele de maravilla.

¿Cómo va el trabajo para el máster? Un poco retrasada.

Y me da rabia porque me apasiona. ¿Cuál es el tema?

Un tema que puede esperar.

(Timbre)

-¿Esperáis a alguien?

-No.

(SUSPIRA) ¡Como sea Andrés, me tiro por la ventana!

No os imagináis mi agenda. Llevo todo el día operando.

Emilio, ¿qué haces aquí?

Siento venir tan tarde, pero traigo buenas noticias.

Paula, mañana te reincorporas.

¿Cómo? Si aún no he hablado con Régimen Disciplinario.

Mañana me toman declaración.

Olaizola ha retirado la denuncia

y deberás hablar con Régimen Disciplinario,

pero ya todo con más calma.

La situación ha cambiado de la noche al día.

¡Qué alegría, Paula!

-Pero, ¿y eso?

Si esta mañana Olaizola estaba pidiendo mi cabeza.

Has hecho algo.

A mí no me miréis. ¿Quién conoce a los políticos?

Pero siempre tienen una razón oculta en cada movimiento.

Le habrán dicho que es perjudicial que continúe con la denuncia.

Sus asesores, mismamente.

Ya. ¿Seguro que no has hecho nada?

Que no. Soy solo el mensajero.

Muchas gracias por venir a contárnoslo.

Dormiremos más tranquilos. -Desde luego. Gracias, tío.

¿Cómo que gracias? Dame un abrazo, que no estamos en Comisaría.

Ay, ¡qué peso me he quitado de encima!

Y yo, la verdad.

(VERÓNICA) ¿Te quedas a cenar?

Tenemos comida tailandesa para muchos.

Bien, los niños ya estarán cenando. Venga, te quedas y celebramos.

Voy a por otra copa.

¿Te gusta el picante? Prueba.

No tanto como a tu padre, pero sobreviviré.

(PAULA RÍE)

Mmm. ¿Cómo podéis soportar esto? Me abrasa la lengua.

(TODOS RÍEN) Exagerado.

Toma, pero no bebas. Primero hay que brindar.

Vamos a brindar por el futuro de Paula en el cuerpo.

(TODOS RÍEN)

Perdón, será solo un segundo. Quiero contárselo a Toni.

Se alegrará.

(RÍE)

-¿Quieres más postre? -¡Uf, qué va!

Estoy llena.

No.

Ya estoy bien. (RÍE)

¡Uf!

-¿Quieres que te acompañe a casa?

-¿A casa?

¿Tan pronto?

¿No quieres quedarte un rato más?

-Claro que quiero.

Me vuelves loco.

-Ya que tú te has sincerado,

lo más justo es que ahora lo haga yo.

-Tenías razón.

Yo no quiero tener una vida triste de camarera de barrio.

Lo pienso y me entra la depresión, te lo juro.

-Te entiendo.

-Pero también sé que tú no me vas a conseguir una carrera como modelo.

-Te consigo la luna si me la pides.

-Yo no quiero la luna. Yo no quiero nada de eso.

Yo quiero...

esto. (AMBOS RÍEN)

Quiero una vida fácil.

Quiero...

no tener que madrugar ni una sola mañana. (RÍE)

Quiero...

vivir en un hotel

y no tener que hacer nada, ni la cama. ¡Nada! (RÍE)

Eso es lo que quiero.

¿Crees que lo conseguirás?

-Sabes que sí.

-¿Me convertirás en una de tus chicas?

(ROJO NIEGA) (ELLA TAMBIÉN NIEGA)

(RÍE) -Tú eres mucho más que eso.

Tú eres mi favorita.

A ti te daría una vida de lujos.

Te daría los mejores restaurantes, joyas, ropa, lo que quisieras,

con una única condición.

-Que me acueste con quien tú me digas, ¿no?

(RÍE) Perdona que pregunte tanto.

Pero...

me gusta llamar a las cosas por su nombre.

Y me gusta saber dónde me meto.

-Me duele la imagen que tienes de mí, de verdad.

¿Ves por qué he montado esto?

Jamás habrías aceptado tanta intimidad conmigo.

-No sé a qué viene eso pero te juro que puedo hacerlo.

Lo que pasa es

que es mi primera vez y necesito saber cómo funciona esto.

-¿Cómo funciona el qué? -Pues esto.

Tu negocio de proxenetas y esas cosas.

-Te lo explicaré de forma sencilla.

Primero seremos como dos enamorados,

pero eso dura poco.

Al final sois todas iguales.

Tú acabarás aborreciéndome

y yo me cansaré.

Después, si te portas bien,

usaré tu piquito para conseguir más chicas.

Y si no te portas bien,

te mandaré a Moldavia a que ejerzas la prostitución.

¿Sabes ya cómo funciona?

-¿Estás bien? (PATY SUSPIRA)

¿Te acompaño al baño?

-¿Qué me has dado? -Estaba dispuesto a dártelo todo

pero lo has estropeado todo. ¿Pensabas que podías engañarme?

-No.

¡No!

-A ver qué tienes por aquí.

-No...

-Un boli pretencioso para una camarera.

Nadie sabrá qué hemos hablado.

Y seguro que no le has dicho a nadie que venías a cenar.

Me gustabas de verdad.

¿Qué hago ahora contigo, niña?

(MURMURA) -Suéltame, por favor.

-Así.

Lo has hecho muy mal.

Si es que, al final, todas las rosas tienen espinas.

-Valoran que no entrara por el aro de Olaizola,

que no le pidiera perdón por salvarme el culo.

Me he ganado el respeto de mis compañeros.

-Nos diste una lección de integridad.

-Bueno, esta ha sido gracias a ti.

Olaizola no ha reconocido en toda su carrera un error.

¿Qué le dijiste?

¿Le amenazaste con llamar a un periodista o qué?

¡Cómo voy a amenazar yo a un concejal!

Este caso está zanjado

y nosotros tenemos muchas preocupaciones.

¿Qué sabemos de Sousa?

Estoy agobiada porque Paty no aparece y mira qué horas.

Siempre avisa si va a llegar tarde.

-Igual se ha dormido.

-Tengo una impresión muy rara. Me da miedo que le pase algo.

-No me voy a acostar contigo nunca. -¡Cómo me pone ese carácter!

Creo que no has entendido tu situación.

Aquí mando yo y harás lo que te diga.

Mírate.

Las difíciles sois mi especialidad.

-Has de pasar página.

Es verdad que has fallado,

pero papá también te ha fallado muchas veces.

Ahora debes olvidarlo.

Lo intentaré con todas mis fuerzas. Te lo prometo.

-Perdona, ¿qué haces?

-Nada.

-Si te estoy viendo.

-¿Qué pasa?

Que quería hacerte una foto sin que la vieras.

-¿Estás lista? ¿Nos vamos?

-Toni (SUSPIRA),

lo siento pero no puedo ir contigo al bar de San Isidro.

-¿Por?

-Porque quiero ir a casa a cenar con Paula.

-Ah.

Y con Mateo.

-Me llamo Miguel Herrera y soy trabajador social.

Trabajo en esta ONG, Distrito Sur Acoge.

Si me dejas y puedo, te ayudo.

-Me llamo Evelyn

y quiero volver a mi país, a Perú.

Me han quitado el pasaporte y no tengo dinero.

-¿Quién te lo ha quitado?

-Estoy pensando que quizá pudo venir alguien a última hora,

un cliente habitual que vaya detrás de ella.

-No lo sé, pero me estás poniendo más nerviosa.

-¿Tienes alguna información o algo?

-Igual no es nada, pero justo ayer la vi hablando con Ramón Rojo.

No me fío de ese tío. Me da mala espina.

-Igual ha sido pura coincidencia.

-O no.

-¿Por qué no avisas a Ángela y que localice su móvil?

(SOLLOZA) -¡No, por favor! ¡Por favor te lo pido!

Haré lo que me pidas. ¡No quiero morir, por favor!

Voy a hacer lo que me pidas. Por favor, te lo suplico, ¡no!

Por favor.

-Voy a echarte mucho de menos.

Adiós.

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Servir y proteger - Capítulo 678

15 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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