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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 674 - ver ahora
Transcripción completa

Todos, tarde o temprano, tenemos una desgracia en nuestra vida

y lo único que quieres

es que los demás respeten tu manera de llevarlo.

Pero ¿qué ha pasado aquí?

-"Quintero narco".

-Llevo dos años planeando esto, desde la misma noche

que mi hijo murió, así que no me manipule.

-¿De verdad crees que tu hijo se sentiría orgulloso

de ver cómo su madre está a punto de convertirse en una asesina?

-¿Has visto? Mejor imposible.

Pura naturalidad.

-¿Ha pasado algo en el curro? -Es por Mateo.

Creo que tiene una aventura con Sara.

-Pues que para el anuncio de publicidad de la clínica

ha llamado a Sara y a mi madre le ha dado un ataque de celos.

-Eres lo mejor que me ha pasado.

Solo contigo estoy bien.

-Se ha desvivido con ella desde que tuvo la agresión.

-Andrés, basta ya, basta ya, estoy harta de que metas cizaña.

-Verónica, yo solamente quiero lo mejor para ti.

-Preocúpate menos por mí y haz bien tu trabajo.

(QUINTERO) -Lo entiendo, de verdad,

pero si terminas disparando esa pistola,

si terminas cruzando al otro lado de la ley,

lo que vas a conseguir es convertirte en una delincuente.

Vas a terminar en la cárcel

y te vas a arrepentir el resto de tu vida.

-Es que sin mi David la vida se me fue al garete.

-Lo siento mucho, Lourdes, siento mucho con toda mi alma

todo el daño que te haya podido causar en la vida.

-Haz el favor de coger la puerta y pirarte.

-Esta vez el palo va a ser sencillísimo.

Desplumar a una pareja de ancianitos que odian los bancos

y tienen toda su fortuna en casa.

La información que tengo es muy valiosa

y todo, todo, va a salir a pedir de boca, Ramón.

-No.

Tengo que asignaros un servicio de escolta.

De escolta... pero ¿de escolta de quién?

De Jesús Olaizola, concejal de Urbanismo.

¿Olaizola? (ASIENTE)

¿Le conoces? -Bueno, por lo que sé,

es bastante bocazas y prepotente, ¿no? Por lo que he oído.

Igual necesita escolta por eso precisamente.

Hay que dejar claro que no es una persona fácil.

¿Te gustaría convertirte en modelo?

-Que oye, que no quiero parecerte borde ni nada,

que te agradezco un montón que hayas pensado en mí.

-Eres un diamante en bruto.

¿Al final te has decidido? Me paso luego por La Parra, ¿te parece?

-Me va perfecto.

-Haremos las fotos esta noche.

-Si tienes el dinero, sí.

-No me pongas problemas con las fotos.

Si vas a cobrar, posas como yo te diga.

-Sonríeme, por favor.

-Seguro que tras la primera sesión te salen más trabajos.

-Ah, y... ¿Y qué tipo de trabajos?

-Me dijiste que de azafata, bailarina y camarera no te interesaba.

-No, no me interesa, pero no sé. ¿No mueves otras cosas?

(RÍEN)

-Paty, te estás embalando.

Dejemos enfriar esta primera sesión y ya hablaremos, ¿vale?

(Música emocionante)

Hasta luego.

-Así que de tener seis meses para organizarlo todo,

nos hemos quedado en 15 días.

-A ver, yo no organizo bodas, pero 15 días me suena que eso es

muy poco tiempo, ¿no? Qué agobio, tía.

-Y tanto. Y lo peor es que ayer empezamos a hablar de temas,

pues a ver si íbamos zanjando asuntos y tal y nada, no hubo manera.

-¿De qué no hubo manera?

-Pues que no hubo manera, nena. Nos enganchamos en un tema

y estamos igual que antes.

-¿Y sobre qué era? ¿Qué tema era?

¿Los invitados?

¿El menú? ¿Los padrinos?

-No, hija. Si por lo menos hubiera sido algo importante, pero no.

Con la música.

Nos enganchamos con la música, discutimos, ¿te lo puedes creer?

-Si te insisto por algo será.

Bastante pesadito te pones tú cuando quieres algo, ¿no?

Bueno. Vale. Ya me estás llamando.

Venga, listo. Que eres un listo.

-Ey, tranquilo, que la taquilla no tiene la culpa

de que tu confidente no tenga información.

-Pobrecita.

Ese tipo me saca de mis casillas.

-¿No te estás tomando esto un poquito a la tremenda?

-Para tu información, ya te digo para todo el día

que tengo un humor de perros.

-Vale, perdón. No te preocupes.

Intentaré no hablarte en lo que queda del día.

-Oye, Nacha, ey.

Perdóname, de verdad, si tú no has hecho nada.

Es por el tema de la boda, de verdad.

Me tiene la cabeza como un bombo. Estoy muy estresado.

En qué mala hora, de verdad.

-¿Ya te estás arrepintiendo? Aún no has dado el "sí quiero".

-Es que no he pegado ojo porque ayer,

si hay algo que me fastidia es discutir con María

y ayer nos pasamos toda la tarde discutiendo por la música.

-¿De verdad? No me lo creo. ¿Discutisteis por la música?

-Está empeñada en llevar un DJ. -¿Y tú?

-Yo no tengo edad para esas cosas.

Y además es muy impersonal, ¿no?

-¿Impersonal, Elías?

-Pues sí, donde esté una orquesta de toda la vida, yo qué sé,

ahí lo llevan todo grabado y no sabes si escuchas Julio Iglesias o "funky".

-Pero está muy pasado de moda, es muy antiguo.

-Tampoco llevo una orquesta de una zarzuela.

Es un grupo musical serio.

Lo mismo te cantan una balada que hacen un vals.

-Como Elías es tan cabezón,

ya me veo en la pista bailando "Paquito El Chocolatero"

y te juro que por ahí no paso. -Bueno, ¿y por qué no?

-Pues porque no, Paty, porque no.

Porque trabajé en una orquesta de joven

y es como traer el trabajo a mi boda, que no me apetece.

Yo quería tener un DJ,

además tengo una lista enorme de canciones para dársela

y que las vaya pinchando.

-Bueno, a ver, lo de la lista de canciones

pues tiene solución.

Seguro que si esa lista se la das a la orquesta las puede tocar.

Lo de "Paquito El Chocolatero" ya...

Me da a mí que no te libras.

A un invitado que quiera ponerla le va a dar igual

pedírsela a la orquesta que al DJ.

Es un clásico de las bodas, se tiene que bailar.

-Bueno, pues en la mía no, ya está.

-Me parece que Elías y tú vais a tener que relajaros un poco

para poder hablar de este tema con tranquilidad y calma.

Ya veréis cómo vais a encontrar una solución.

-No sé si...

Me voy a ir al mercado, a ver si me da un poquito el aire

y me relajo un poco como tú dices.

-Haces muy bien. -Te quedas a cargo, ¿eh?

Venga.

-De verdad, compañero, que ese estilo de música está pasado de moda.

-Y yo. Pero donde esté una orquesta de verdad que se quite eso,

porque luego te empiezan a meter reguetón y suena como electrónico.

-A mí no es a la que tienes que convencer,

o sea, el que se va a casar con María eres tú.

Creo que deberías hablar con ella.

-Si no paramos de hablar.

Estamos todo el día.

Vamos a dejar este tema que me raya y no salimos de aquí.

-Hola, guapísima. -Adiós, María.

-Chao.

-Buenas. -¿Qué tal, Paty?

¿Me pones un café con leche? -Ahora mismo.

Oye, por cierto.

Me he enterado de lo que pasó en el Moonlight el otro día,

que os entraron a robar, ¿terminaste en el hospital?

-Sí, la verdad es que no te puedes hacer una idea.

-Qué susto, sí, sí.

Oye, ¿cómo estás?

-Bien. Me dieron un golpe en la cabeza y perdí el conocimiento.

Luego ya me desperté en el hospital y pasé la noche en observación,

pero afortunadamente no fue nada grave.

-Encima tenemos que dar las gracias porque no te haya pasado nada más.

Es que podría haber sido muchísimo peor.

-Pues sí, prefiero no pensarlo.

Gracias.

-¿Y tú qué sabes del tal Olaizola?

-Poca cosa en realidad.

Sé que cuando estuvo en política Quintero, él estaba en el PMA.

-¿Quintero político?

-Quintero fue cabeza de lista del PMA en las anteriores elecciones.

Y luego Olaizola que también estaba con él se fue del partido,

se metió en otra lista y concejal de Urbanismo.

Menudo espabilado.

-Demasiado diría yo.

-Tampoco lo conozco mucho.

Sé que es un poco chulo,

pero también es un tío que dice lo que piensa.

-Es un prepotente.

¿Has visto sus declaraciones?

Lo único que hace es trolear a los que no piensan igual que él.

-Si te digo la verdad, no me interesa.

Nos encargaron escoltarle a él,

da igual si estamos de acuerdo con sus ideas.

-"Trabajo para la gente que quiere comprarse un piso,

no para los que viven a costa de prestaciones

que nos cuestan dinero a todos".

-Me acuerdo que fueron muy crítico con él y su plan urbanístico.

-Sí, lo que quiere es derruir un edificio de viviendas

de protección oficial y trasladar a los ocupantes a otro edificio.

Y ahí pues construir un parque e instalaciones deportivas.

-¿Y? A mí tampoco me parece tan mal.

-Sí. El problema está en que en lugar de hacer eso

lo que va a hacer es construir viviendas de lujo.

Es normal que le hagan escraches.

-A mí no me parece normal que digas esto y yo no lo defiendo.

Pero ha sido elegido democráticamente.

Y nos encargaron escoltarle a él, no a sus ideas.

-Que sí, que ya lo sé.

Solo digo que me parece normal que los vecinos protesten

y le planten cara.

-Vamos a ver, que te quede claro que nos encargaron protegerle.

-Y lo haré, pero me fastidia tener que escoltarle.

Solo quiere dinero.

-Que no te fastidie tanto porque es nuestra obligación y deber.

¿Te queda claro o te lo repito?

-Como el agua. -Perfecto.

-Toma. -Gracias.

De todas maneras,

me extraña muchísimo que todavía sigas en el "pub"

después del pelotazo que has dado en las clínicas Di Mateo.

-Bueno, no te creas. El anuncio ha tenido mucha repercusión,

pero las cosas van lentas.

-Tienes un montón de seguidores.

-Sí, pero bueno. Tarda en dar sus frutos.

De momento seguiré actuando en el Moonlight

y voy a grabar las actuaciones para subirlas a las redes.

Así me promociono.

-Qué guay, seguro que funciona.

Un montón de gente empezó así. -Lo sé.

Pero bueno, tampoco me importa ir con calma

porque así puedo seguir componiendo.

Grabé un EP de cuatro temas, pero quiero grabar un disco.

La música es una carrera de fondo.

No hay que estar quieta nunca.

-Ya. Eso sirve para la música como para cualquier otra cosa.

Que para conseguir algo hay que armarse de paciencia.

-¿Por qué lo dices? ¿Tienes algún proyecto en marcha tú también?

-Bueno, más o menos.

Aunque yo tampoco lo llamaría proyecto, no sé bien cómo llamarlo.

Quiero hacer algo que ayude a mucha gente.

Y tengo un montón de ganas de que salga bien,

pero está yendo un poco más despacio de lo que yo esperaba.

-Tú no te desanimes.

Que lo importante es no tirar la toalla y creer en lo que haces.

Así que mucho ánimo.

-Gracias por el consejo.

-Me encantaría quedarme un rato más, pero tengo que irme.

-Tranquila. Pasa buen día.

-Que tengas mucha suerte con el proyecto, ya me contarás.

-Muchas gracias. -Chao.

-Chao.

Ramón, ¿qué tal?

Que... jo, tengo un montón de ganas de ver las fotos.

Así que cuando las tengas, pues avísame

y las vemos juntos, ¿vale?

Un beso.

-Muy bien. Aparte de la tensión alta, ¿qué otra cosa le preocupa?

-Bueno, duermo muy mal...

y no tengo mucho apetito.

-¿Desde cuándo le pasa?

-Desde que Eva volvió a casa.

Hace un mes, más o menos.

-Eva, su hija, sí. Había ido a vivir a Palma de Mallorca, ¿verdad?

-Sí, dejó los estudios para irse a vivir con el novio.

Menudo disgusto me llevé. Yo no quería que...

que dejara la carrera de periodismo.

-Pero alégrese. Ahora que está aquí, igual retoma los estudios.

-No lo creo, doctor.

(SUSPIRA)

Estoy muy preocupada por ella. Desde que volvió, no levanta cabeza.

-¿Qué pasó?

¿Tuvo algún problema con su novio y está disgustada?

(LLORA)

Bueno...

¿Quién no ha tenido un desengaño en su vida?

Es duro, pero a todos nos han roto el corazón alguna vez

cuando éramos jóvenes.

Ya. Algo más que un mal de amores, ¿verdad?

-Gracias.

-¿Mejor?

-Perdóneme, que me cuesta trabajo hablar de ello.

-Por eso no se preocupe. Aquí estamos para lo que haga falta.

Me lo quiera contar o no.

Pasara lo que le pasara a su hija, ya está aquí a salvo con usted, ¿no?

-¿Usted sabe lo de mi Eva?

-No.

No sé nada, pero...

si le ha quitado el sueño, tiene que ser algo grave.

¿La maltrataba? (LLORA)

Vaya. (LLORA)

Parece que su hija ha hecho bien en poner tierra de por medio.

Supongo que lo denunciaría a la policía

para que dicten una orden de alejamiento.

-Ese cerdo ya está en la cárcel.

Desfiguró a mi niña.

(LLORA) Le rajó la cara.

Ay.

-No sabía nada.

No me extraña que lo esté pasando fatal.

-¿Mal yo? Mal lo está pasando mi niña.

Lleva meses metida en la casa. No quiere salir a la calle.

Ha partido el espejo del baño porque no soporta verse así.

Ni yo soporto verla sufrir.

(SUSPIRA)

No come, no sale, no habla con nadie.

(LLORA) Con lo alegre que era mi niña.

(LLORA)

-¿Se ha planteado hacerse una cirugía estética?

-Sí, pero usted sabe...

Nos conoce, doctor. Somos gente humilde.

Esas operaciones cuestan un dineral.

Ya, pero en estos casos, la seguridad social

suele hacerse cargo de estas operaciones.

-Ya.

Sí, pero Eva no quiere pasar por todas esas valoraciones.

Sufre mucho recordando lo que le pasó.

Además, nos han dicho que

tardarían mínimo seis meses en resolver la cosa y...

(SUSPIRA)

Sinceramente,

me angustia pensar que mi hija no...

no aguante esa espera.

-¿No estará insinuando que su hija...?

-Está muy mal, doctor.

Hay días que se los pasa enteros llorando.

Ay.

Se está consumiendo

y yo no puedo ayudarla.

-No diga eso, mujer, claro que la puede ayudar. Por su bien.

Por el de su hija.

Imagino que está haciendo terapia.

-Empezó, pero...

terminó dejándola. Dice que...

que la gente la miraba por la calle y eso la agobió mucho.

Y ahí fue donde empezó a recluirse en la casa.

-Sé que es duro, pero va a necesitar un tratamiento.

Vamos a hacer una cosa, si le parece bien.

(SUSPIRA)

-Voy a darle cita para un psicólogo para usted.

No solo para ayudarla a enfocar este problema,

sino para darle alguna pauta para reconducir

la negatividad de su hija Eva.

-Ojalá.

-Y además,

una receta para un par de medicamentos.

Para la tensión y para el insomnio.

Se tomará uno por la noche y otro por la mañana.

Dentro de un par de días o tres, nos vemos aquí, ¿de acuerdo?

-Está bien, doctor.

-Muy bien. Insista, por favor. Con su hija. Con lo de la terapia.

-Si yo insisto, pero...

-Cuídese.

Nos vemos en un par de días, ¿de acuerdo?

-Gracias, doctor.

(Puerta)

Un placer volver a encontrarnos, comisario.

Lo mismo digo. Siento que tenga que ser para su protección.

Ah, no se preocupe. Son cosas que vienen con el cargo.

De todos modos, estoy en buenas manos.

He oído hablar muy bien de su trabajo.

Puedo asegurarle que aquí le vamos a cuidar bien.

Si le digo la verdad, no es un tema que me preocupe mucho.

Esta gente ladra mucho en redes, pero cara a cara no muerde.

Por experiencia, le diré que las amenazas

no hay que tomarlas nunca a la ligera.

Una amenaza siempre es una amenaza, aunque muchas veces se quede

simplemente en eso, pero...

no se puede prever si van a cumplirlas.

Estos muertos de hambre no tienen pelotas.

Evitar la confrontación también ayuda.

(RÍE) Mi mujer se ha quedado mucho más tranquila

desde que se enteró de que iban a ponerme escolta.

Pues hace muy bien, porque lo que haremos

es evitar que sufra una agresión.

Eh... imagino

que usted personalmente ha decidido quiénes serán

los agentes encargados de mi seguridad.

Por supuesto que sí.

Ríos.

Ya está aquí el señor Olaizola.

De acuerdo.

Estarán aquí enseguida.

Comisario,

sé...

que le prometí una reunión cuando estaba en el PMA

para tratar temas de seguridad ciudadana.

No se preocupe, que no le voy a reclamar nada.

Aquí solo cumplimos con nuestra obligación.

Al contrario. Piense en algo que quiera conseguir,

y yo, en agradecimiento por sus servicios,

intentaré que lo consiga.

De verdad que no es necesario.

Solamente hago mi trabajo.

(Puerta)

Adelante.

Os presento. Él es don Jesús Olaizola,

el concejal al que vais a proteger en estos días.

El agente Ríos y el agente Bremón.

Agentes.

No sé si alguna vez ha llevado escolta.

No se preocupe. Ellos se encargarán de protegerle.

Usted haga la vida normal en su trabajo.

Por lo que se ve, estos días se hartarán de verme la cara.

-Más que la cara, la espalda, ¿no?

El agente Ríos ya tiene experiencia en escoltar a personalidades.

Su último servicio fue a la hija

de un alto dignatario extranjero. Ah, eso está muy bien.

¿Y usted? ¿Había escoltado a alguien con anterioridad?

-No. -Me lo suponía. Demasiado joven.

¿Qué? Recién salida de la academia, ¿no?

Bueno, en realidad ya lleva un tiempo con nosotros, aunque sí,

está en prácticas.

Ellos son lo que venimos a llamar un binomio.

Hacen el servicio juntos, siempre y cuando no tenga usted problema.

Ninguno.

Me alegro.

Que sepa que a estar en muy buenas manos.

Pues no se hable más. Imagino que les han enviado mi agenda de hoy.

A primera hora ha llegado. Están al tanto de todo.

¿Empezamos con el colegio de arquitectos?

-Sí. -Pues empieza en media hora,

así que, si le parece, vamos yendo. -Pues en marcha.

Muchas gracias, comisario. No hay de qué. Buen servicio.

(Móvil)

(PATY) -"Ramón, ¿qué tal?

Que... jo, es que tengo un montón de ganas de ver las fotos, así que,

cuando las tengas, pues avísame y las vemos juntos, ¿vale?

Un beso."

-Hola, Paty.

Nada, que sepas que le di mucha caña al fotógrafo

para que las tuviera cuanto antes, y que ya las tengo delante de mí.

Me paso esta noche por La Parra y te las enseño si quieres.

Te aviso que has hecho un trabajo espectacular.

Un beso.

-Patrón.

-No te pago para que dejes entrar al primero que pase.

-Oh, no la tomes con él.

Seguro que la cabeza no le da para retener tanta información.

-¿A qué has venido?

Te dije que no quería tener nada que ver con tus historias.

-Y lo pillé a la primera.

No te vayas a pensar que soy igual que esos figuras de la puerta.

-¿Qué quieres?

-Ya que no me conseguiste a nadie para dar el palo a los abuelos,

he decidido tirar para adelante a pelo. Solo con mi socio.

-A eso lo llamo yo pensar. -Ah, sí.

Menos gente

igual a más pasta.

No te creas que eres el único con mano para los negocios.

Por cierto,

que (TOSE)

a juzgar por esta chocita,

se ve que no te va nada mal con eso

de la prostitución de alto "standing".

-No tengo tiempo para hablarte de los asuntos de mi negocio,

pero sí dejo claro que no tengo nada que ver con tus mierdas de atracos.

-Es que, ¿sabes? A mí eso de reinventarme me da como pereza.

Prefiero seguir en lo mío. Eso sí, bien planeado.

De eso es de lo que quería hablarte.

A ver.

Necesito un arma. Puedo pagarte, ¿eh?

Tú siempre estás bien servido. No me vengas con que no tienes, ¿eh?

-Por esa cantidad puedo darte esto. Tú verás si te interesa.

(SILBA)

-Está bien.

Me la quedo. -Bien.

Cada minuto que estás aquí, mi instinto me dice

que estoy en peligro. (RÍE)

Así que coge la puerta y lárgate.

-Hay que joderse con la educación europea.

Para luego digan.

¿Así es cómo despedís a las visitas?

(IMITA UN DISPARO)

-"Eva Gómez, víctima de violencia de género. Palma de Mallorca.

El agresor Rafael Pons

aprovechando la ausencia de la amiga, se introdujo por la fuerza

en el domicilio en posesión de un cuchillo.

En ese momento se produjo la agresión.

Rafael Pons atravesó el rostro de la víctima

de lado a lado con alevosía y voluntariedad".

-Qué horror.

Delia, su madre, me dijo que estaba cumpliendo condena.

-Sí, está interno en Palma de Mallorca.

-La cárcel no va a borrar la cicatriz de esa pobre chica.

-Sí, en los casos de maltrato las secuelas físicas

y psicológicas pueden tardar años en desaparecer.

Se tarda mucho tiempo

en recuperar la autoestima, en superar el miedo,

en tirar para adelante.

-Ya, ya.

Bueno, la UFAM os esforzáis en orientar a las chicas

que están en estas circunstancias. Por eso he venido

aquí a pedirte ayuda. -Sí, bueno, como sabes

en estos casos lo normal es ponerlas en contacto

con centros que les ofrezcan un apoyo psicológico especializado.

-Ya lo sé, ya lo sé. El problema está

en que la chica esta no quiere salir de casa,

está encerrada en su habitación. Es muy difícil ayudarla.

-Ya.

¿Y tú crees que la madre estará dispuesta a colaborar?

-Sin duda.

Su madre hará lo que sea por su hija.

-Entonces a la madre tenemos que informarla

sobre el apoyo psicológico que puede recibir la hija.

Además, sobre los servicios de ayuda legal, o económica

si fuera necesaria.

-A ver si funciona, a ver si hay suerte.

-Si no lo intentamos, nunca lo sabremos.

Lo que voy a hacer es llamar a Delia

y que me acompañe al centro cívico para que vea cómo trabajan

con las víctimas y se haga una idea. -En eso llevas toda la razón.

¿Cómo hacemos? ¿Te doy el teléfono y hablas directamente con ella?

-Pues sí, dámelo. ¿Lo tienes? -Sí.

Chelo me ha mandado los contactos de los pacientes

a través de una aplicación.

-Por favor, qué eficiencia, ¿no? -Sí.

Muy bien. Ya he compartido el contacto contigo.

Ahí lo tienes.

-Vale, ¿pues entonces, la llamo y te cuento?

-Muy bien. Muchas gracias, Espe.

Claudia.

Antonio, no te esperaba. ¿Habíamos quedado?

No, he venido a hacer una consulta con Espe.

Sobre una paciente mía de la consulta.

Pero ¿porque sospechas que pueda ser víctima

de violencia de género? No.

El caso está resuelto ya.

¿Tú te acuerdas de Delia López?

Delia López, pues así por el nombre no.

Una madre de estas que estaban preocupadísimas

por los uniformes de deporte del colegio.

Sí, que tenía una hija de la misma edad que Olga.

Se puso a estudiar periodismo y se fue a vivir con un novio

a Palma de Mallorca. Pues...

¿No será ella la víctima?

Sí. Yo no la he visto, me lo ha contado su madre.

El novio le desfiguró la cara con un cuchillo

cuando se separó de él.

Está muy deprimida, no quiere salir de casa.

Pobrecilla, no me puedo ni imaginar por lo que estará pasando.

Su madre también lo está pasando mal. Tiene la tensión muy alta, insomnio.

No me extraña.

Oye, ¿y Espe te ha dado alguna solución?

No sé, está en ello.

-He hablado con Delia. Hemos quedado en ir

al centro cívico en un rato. -Muy bien,

¿hace falta que te acompañe? -No creo que haga falta.

-Entonces me voy a la consulta.

Te veo luego, cariño, ¿vale? Venga.

¿Tienes su expediente? Me gustaría verlo.

Sí, te cuento.

-Por dentro en orden todo.

Me han dicho que al acto solo van a acudir

miembros del colegio oficial de arquitectos.

Así que no hay peligro de agresión.

-Lo dudo. Con lo imbécil que es, es capaz de sacar

de sus casillas a cualquiera.

-La verdad es que no ha empezado con muy bien pie contigo.

-¿Has visto su cara cuando se ha enterado

de que le iba a escoltar una tía? -Ya ves.

Se le ha visto el plumero.

-¿Y cuando le ha preguntado al comisario por mi experiencia?

-Paula, es un payaso y lo sabemos los dos,

pero cuidado: que no te afecte a hacer bien tu trabajo.

-Que sí, que soy una profesional

y sé acatar órdenes. Pero no quita que me repatee

tener que guardarle la espalda a él

en lugar de ir a por los malos. -Pues que no te repatee.

Somos policías y a veces toca hacer cosas

que no gustan. A estas alturas deberías saberlo.

-Como a ti no te hace de menos,

entiendo que este operativo no te afecte.

-Este operativo no me afectará, pero he estado

en otros que han supuesto para mí

un dilema moral. -¿Sí? ¿Por ejemplo?

-Echar de su casa a una madre con dos hijos

por no pagar la hipoteca.

-¿Has estado en un desahucio?

-Hombre, y lo he tenido que hacer. Porque es lo que toca.

Encima, en esa época yo estaba con Paty,

y Paty estaba en las manifestaciones en contra,

y acabó encadenada al portal.

Perdón, no me río por lo del desahucio,

pero es que me hace muchísima gracia imaginarme esa situación.

-Te hace gracia porque no estabas allí.

Yo acabé comiéndome una bronca con Paty que lo flipas.

-¿No se te ocurrió pedirle a Miralles que cambiara de agente?

-Sí, pero me mandó a paseo. Normal, también.

Porque obviamente no había muchos voluntarios

para echar de su casa a una familia.

Pero había una resolución judicial, y había que hacerlo.

-Qué marrón.

Espero que no me toque nunca hacer algo así.

-¿Y qué pasó? ¿Sacasteis a la familia de la casa?

-Al final, por suerte, se paralizó el auto

porque había un defecto de forma. -Pues menos mal.

(Notificación de móvil)

El equipo de Olaizola. Que se ha suspendido el acto

en el hogar del jubilado. -Eso es lo que tenemos

que hacer ahora. ¿Entonces quiere decir

que hemos terminado nuestra jornada de escoltas?

-Quieta parada. Pone aquí que quiere ir al Moonlight

y que tenemos que ir con él.

-O sea, que para ir a un "pub" también necesita escolta.

-Pues se ve que sí.

Venga, tira.

-Buenas, ¿qué pongo por aquí? -Hola, María, pues yo quiero

un cafecito con leche, por favor. -Yo me voy a tomar un mosto.

-Muy bien.

¿Y qué? ¿Tenéis un turno muy liado o qué?

-Pues no, lo normal de siempre, ¿verdad?

-Sí, más tranquilito que en otros sitios, la verdad.

-Aquí también bastante bien. No ha habido esta mañana

ningún prepotente ni ningún cabezón rondando por aquí.

-Si lo dices por mí, no soy ni cabezota ni prepotente,

lo que pasa que no me gusta que me impongan las cosas.

-Pues eres tú el que te has cerrado y no atiendes a razones.

-Venga, chicos, que ya pasó.

-¿Cómo que no atiendo a razones? A ver si no voy a poder opinar

y te tengo que decir a todo que sí.

-Es que para que opines con las opiniones

como la que diste ayer, mejor que no.

-Ahora resulta que no voy a poder opinar

sobre mi propia boda. Esto es el colmo, vamos.

-No, el colmo, Elías, es que tu ideal de bodas

sea la que se celebraba hace dos siglos.

-¿Cómo dos siglos? -Bueno, de verdad, basta ya.

¿No os da vergüenza poneros a pelear así de esta manera?

¿Estáis a punto de dar un paso superimportante que es casaros

y estáis discutiendo por una chorrada como la música?

-Una chorrada no.

-Es un día muy importante y las cosas tienen que salir

perfectamente. -Bueno, sí, claro,

y está muy bien cuidar los detalles, pero no os podéis quedar ahí

estancados en un problemita como este.

Digo yo que tiene que haber la forma en la que los dos

os pongáis de acuerdo, ¿no?

A ver, propongo. ¿Qué tal si, por ejemplo,

cuando empiece la boda, hacéis la apertura con el vals

o lo que queráis con la orquesta?

¿Sí? Y después del convite, cuando la gente ya ha comido

y está todo relajado, pues que pinche el DJ.

-Eso no me parece una mala opción.

Así durante la sobremesa el DJ podría pinchar algo tranquilito, ¿no?

-Si yo con tal de no discutir que venga un DJ, sí.

-Claro, si eso es lo más importante, que os vais a casar.

Lo demás son adornitos. -Pues venga, sí, venga.

Vamos a zanjar temas y a hablar de cosas que todavía

no hemos hablado, como el menú.

-En lo del menú no vamos a tener discusión tú y yo.

A los dos nos gusta una comida buena, ¿no?

Contundente y de calidad.

-Ya, no, si yo no quiero esferificaciones ni suflés

ni cosas raras. Yo qué sé, ¿canapés al principio?

A tutiplén, ¿no? Y luego pues un segundo plato

más fuerte, ¿no? Carne, cordero a lo mejor

y un buen pescado. -Una lubina, por ejemplo.

-Una lubina, por ejemplo.

-Y después, la tarta nupcial.

-La tarta nupcial. ¿En serio? Eso es una horterada, Elías,

por Dios. -Pero si es el momento estrella

de la boda, si es lo que quiere todo el mundo.

Los muñequitos y cortar la tarta. -Mira, este lo que quiere

es hacerse la foto con la espada toledana

cortando la tarta, y yo lo siento, pero no.

-María, es la tradición, se hace en todas las bodas.

-Me da igual. Yo no me voy a casar igual que se casaron mis padres.

-Bueno, venga ya, por favor, no sé si os estáis dando cuenta,

pero es que estamos volviendo al mismo carril.

Así que, por favor, tomad aire, tranquilizaos, tómate ese mosto.

-Bueno, pues dejamos lo de la tarta.

¿Qué propones de postre? Vamos a ver.

-Yo qué sé, Elías, hay mil opciones.

A los dos nos gusta el chocolate, ¿no?

-Pues un postre de chocolate, yo qué sé.

Pues por ejemplo, un flan de chocolate

con helado de hierbabuena.

-Pero ¿cómo vamos a poner un flan en la boda?

La gente quiere una tarta.

-La gente querrá lo que sea. Es nuestra boda, ¿no?

Decidiremos nosotros qué se pone de postre.

-Mira, tú lo has dicho. Es nuestra boda.

Digo yo que tendré derecho a opinar, ¿no?

-¿Y usted cree que van a poder ayudar aquí a mi hija?

-Que sí, de verdad, confía en mí.

Aquí hay un equipo de psicólogos y trabajadores sociales

que pueden ayudarla. Ellos tienen experiencia con mujeres

que han pasado por circunstancias similares a las de Eva.

-Ella no quiere ayuda.

Dejó la terapia y no hay manera de hacerla salir de casa.

-Yo sé que su situación es particular,

pero también creo que...

que si siente que no está sola,

podrá recibir ayuda con mayor facilidad.

Ven, quiero presentarte a alguien.

Hola, Verónica. -Hola, Espe.

-¿Sabes dónde está Miguel?

-Le llamaron hace un rato del banco de alimentos y se fue para allá.

-Ya, ¿y no sabes cuánto tiempo va a tardar?

-Creo que va para largo.

¿Os puedo ayudar en algo?

-Bueno, queríamos información

sobre el grupo de víctimas de violencia de género.

-Creo que tengo por aquí un folleto

sobre los horario de las reuniones y los temas que tratan,

¿es para usted?

-Os presento, ella es Verónica Figueras,

es la abogada que asiste legalmente a los usuarios del centro cívico.

-Encantada. Delia López. -Encantada.

-En realidad esto es para mi hija.

-Lo ideal es que asistiera a las reuniones,

así las chicas le explican lo que están haciendo, cómo trabajan.

-Me va a costar convencerla.

-No tiene por qué explicar su caso si no quiere,

simplemente con asistir.

-No, no se trata de eso, es que ella no quiere salir de casa.

(SUSPIRA) Sois muy amables,

pero lleva mucho tiempo sola en casa y me tengo que ir.

Muchísimas gracias.

-Vale, hasta ahora. -Hasta luego.

-¿Qué le hicieron a esta chica para que no quiera ni salir de casa?

-Pues el agresor está en la cárcel,

pero ella siente vergüenza de su aspecto,

tiene una cicatriz que le atraviesa toda la cara.

Él la atacó con un cuchillo. -Madre mía.

¿Cómo pueden pasar estas cosas?

¿Y no se han planteado algún tipo de cirugía o de operación?

-Sí, pero no tienen recursos

y por la Seguridad Social están pendientes de valoración.

Esto yo creo que va para largo, tiene para meses.

-Qué injusticia. Imagino lo mal que lo debe estar pasando.

-Pues sí, Delia me ha dicho

que su hija está cada vez peor, cada vez más hundida.

Pero bueno, ya está, ojalá haya suerte.

Me vuelvo para comisaría, si ves a Miguel coméntale el caso.

-Claro. -A ver si se le ocurre alguna cosa.

-Vale. -Venga.

-Hasta ahora. -Hasta luego.

-Que no, hombre, no digas tonterías, Felipe.

Si tienes una gastroenteritis lo que tienes que hacer

es quedarte en casa y descansar

que una cosa de esas no es moco de pavo.

Si te presentas por aquí es probable que se lo contagies a algún cliente

y ahí ya sí que tendríamos un lío.

No, no, no te preocupes,

Sara está a punto de llegar y entre ella y yo nos apañamos.

Descansa. Eso es. Llámame mañana y me cuentas cómo estás.

Hasta luego, cuídate.

-¿Ha quedado con alguien? -No, solo quería echar un vistazo,

pero no os vayáis muy lejos.

El dueño de este garito es un exdelincuente

que se mete en todos los charcos, no tenemos muy buena relación

y no sé de lo que puede ser capaz.

-Pues si me lo permite, con esa información

lo mejor sería evitar estar aquí.

-Creo que nadie te ha pedido tu opinión,

mejor limítate a hacer tu trabajo.

Muy buenas.

-Vaya, qué sorpresa, pero si tenemos aquí

al mismísimo concejal Olaizola.

Eh... ¿queréis tomar algo?

-Con mirar es suficiente.

Me contaron que perdiste tu empresa

y que ahora regentabas este garito de mala muerte.

Quería verlo con mis propios ojos. -Pues sí, ya ves,

aquí estamos, aunque este garito de mala muerte como tú dices

creo recordar que hace tiempo te gustaba bastante

para tus aspiraciones políticas.

Supongo que todo habrá cambiado

depende de los ojos con los que se mire, ¿verdad?

-Tienes toda la razón

porque ahora mismo me parece que no se puede caer más bajo.

-Ah, ¿sí? (ASIENTE)

-Pues yo estoy muy bien.

Sin embargo, me preocupa verte acompañado de dos policías,

no sé si te llevan al calabozo detenido por prevaricación,

desvío de fondos... En fin, tus cosas.

-Eso te gustaría, ¿eh? ¿No soportas ver hasta donde he llegado?

Son mis escoltas. -¿Escoltas?

(ASIENTE) -Vaya, tienes escoltas.

Parece que la gente en el barrio no te quiere mucho

y por eso necesitas que te acompañen

o será porque siempre te ha gustado mucho vacilar

e ir pavoneándote por ahí

demostrándole a los demás que eres alguien con poder, ¿no?,

y que no te importa ir despilfarrando el dinero público

utilizando a dos policías que en vez de hacer su trabajo

tienen que aguantar tus tonterías.

-No entiendo qué hacemos aquí, solo ha venido a provocar.

-Baja los humos, Quintero. El orgullo no da de comer.

-Sí, sí, es posible, el orgullo no da de comer,

pero al menos a mí me permite decirte

que no eres más que un trepa sin escrúpulos y me das asco.

(RÍE) -Di lo que quieras,

pero esta barra demuestra que cada uno está donde se merece.

Yo, a este lado, como concejal de Urbanismo

y tú al otro, sirviendo copas en un bar de barrio.

-Bueno, yo creo que mi trabajo es bastante digno.

Además, soy el propietario de este local,

digamos que tu trabajo es algo más temporal

y no creo que dures mucho en el ayuntamiento.

En cuanto que la gente se entere de quién eres de verdad

te van a largar de ahí.

-Espera sentado, no te embarguen esta ruina antes.

-Siendo tú el concejal de urbanismo tengo todas las papeletas

para que el Ayuntamiento me lo ponga bastante difícil de verdad.

Pero ¿sabes qué? Aquí justo detrás tengo también un cartel

que pone que está reservado el derecho de admisión,

así que si no te importa

no eres bien recibido en este local. Será mejor que te vayas.

(RÍE)

-¿De qué te ríes, imbécil?

Te estoy diciendo que saques tu culo de mi casa, ¿te enteras?

-Perdón, ¿todo bien? -Sí, este señor

que se ha olvidado de tomar la pastilla para los nervios.

Está todo bien, nos podemos ir.

Este sitio apesta a fracaso. -Pues no vuelvas más.

-Pues nos iríamos para casa si le parece, señor.

-¿Cómo que a casa?

Ahora voy a cenar a una marisquería y vosotros os venís conmigo.

-Discúlpeme, pero eso no guarda relación con ningún acto público.

-¿Quién lo dice? Es un lugar muy concurrido,

puedo estar rodeado de gente potencialmente peligrosa.

-Muy bien.

-¿Alguna objeción, agente Bremón?

-Ninguna.

-Por cierto, ¿es usted familia del comisario?

-Es mi tío. -Amigo, eso lo explica todo.

-Respira.

No, que me retrases la lipoescultura de la señora Piñana.

Me da igual lo que diga Andrés,

no podéis ponerme tantas intervenciones en una mañana.

No soy un robot, necesito descansar, necesito comer.

Bueno, pues hazlo.

Eso es, gracias.

Hasta mañana.

Hola.

No te había oído llegar.

Me extraña.

Menuda bronca se ha llevado Celia, ¿no?

No es culpa suya, es culpa de Andrés que está apretándome las tuercas

programándome intervenciones a destajo.

(SUSPIRA) Bueno, supongo que querrá recuperarse económicamente

de los últimos imprevistos.

Si hubiera hecho bien su trabajo no habríamos hecho el anuncio

ni habríamos gastado tanto dinero

en reparar los daños de las prótesis pakistaníes.

Ya. No es la primera vez que él mete la pata

y tú tienes que pagar las consecuencias.

Ya, ni será la última.

Pero bueno, es mi amigo y el 99% de las veces hace bien su trabajo,

así que habrá que operar.

¿Qué tal tu día?

He tenido la noticia de un caso que me ha dejado mal cuerpo.

Cuéntamelo.

(RESOPLA) No sé si te apetecerá escucharlo, es más de lo mismo.

De hecho, venía pensando en pedirte ayuda,

pero no sé si es el mejor momento.

Bueno, déjame a mí decidir si puedo ayudar o no.

Se trata de una chica del barrio.

Su madre ha venido al centro cívico buscando información

sobre las víctimas de violencia de género.

¿Qué le pasa?

Su exnovio la ha atacado con un cuchillo

y le ha dejado una herida que le va de lado a lado de la cara.

Están esperando consulta en la Seguridad Social.

No, están colapsados, hay muy pocos especialistas

para todas las demandas de servicios.

Viendo el sufrimiento de esa madre no he podido evitar pensar

qué haría yo si a Paula le ocurriera algo así.

Sé que harías lo que fuera necesario por ella.

Se me pone la piel de gallina pensar

que a Paula le pudiera pasar algo así.

(ASIENTE) Por eso había pensado en pedirte si en la clínica

le podrían hacer algún tipo de descuento, no sé.

No. No, creo que lo mejor sería hacerle una cirugía gratis.

Ya, pero ahora no es el mejor momento, ¿no?

Tú tienes mucha carga de trabajo...

No hay nada imposible. Al menos déjame verla

y ver qué solución quirúrgica puedo darle.

¿Hablas en serio? ¿No te estarás metiendo en un lío?

Sabes como yo que casi todas las intervenciones

que hacemos se pueden retrasar sin problema.

Ah, no sabes qué alegría me das.

Muchas gracias. Nada, no hay que darlas.

Además, después de estos días, operar a alguien solo para ayudar

y no para ganar dinero me hará sentir muy bien.

Si te parece, le voy a pedir a Espe el teléfono de Delia, ¿vale?

Claro, pero que digo yo

que hoy todavía no me has dado un beso.

A ver.

-A ver si encuentro algo para engañar al hambre.

-No le ha importado mucho a Olaizola tenernos sin cenar.

Que han tenido que sacarle a rastras del restaurante.

-Y da gracias, pensé que no salíamos en todo el día.

-Sí, pues mañana más.

-Espero que esté más relajado.

-El servicio a lo mejor, pero Olaizola va a seguir siendo

igual de capullo e impertinente. -Bueno, pero ¿qué vamos a hacer?

Nos toca tragar hasta que acabemos el trabajo.

-Pues espero que no dure mucho

porque estas tonterías no las aguanto.

-Ey. -Hola, Lara.

-Hola. -¿Cómo va tu servicio?

-Pues bien, de momento tranquilo.

¿Y vosotros? ¿Qué hacéis aquí a estas horas?

-Mira, mejor no preguntes. -Venimos de escoltar al político.

-Puf, pues como no os vayáis a casa pronto

se os va a juntar un servicio con el siguiente.

-Ostras, es verdad. (ASIENTE)

-Bueno, voy al servicio. -Venga, adiós.

-Hay que ser perro para no darnos ni un trozo de pan.

-¿Tú has visto cómo disfrutaba? ¿Qué cara tenía mientas comía?

-El ansia que va con las gambas.

-Bien que chupaba las cabezas de los gambones. (RÍE)

-Y las zamburiñas. -Vaya cara tenía.

-Qué guarro. -De verdad.

¿Qué hacéis aquí todavía?

Pensaba que le habías dejado en casa hace horas.

Ese era el plan, pero hubo un cambio.

-Sí, primero ha querido tocar las narices a Quintero,

y luego a darse un homenaje a una marisquería.

Nos ha tenido tres horas de pie mirando.

Ya, es lo malo que tiene el trabajo de escolta.

La protección incluye todo tipo de encuentros,

no solo los institucionales.

A mí eso no me importa,

pero no para de cambiar la agenda sobre la marcha

y así no podemos hacer bien nuestro trabajo.

Lo entiendo. ¿Qué ha pasado en el Moonlight?

Desde que ha entrado ha estado metiendo cizaña

y Quintero obviamente ha entrado al trapo.

¿No habéis tenido que intervenir? No ha hecho falta.

Supongo que estas rencillas vendrán

de cuando los dos militaban en el mismo partido.

Quintero era cabeza de lista

cuando Olaizola se dio de baja en el PMA.

Desde que ha entrado nos ha dicho que estuviéramos atentos.

Lo único que quería era provocar,

así es muy difícil proteger a alguien.

Solo puedo pediros que tengáis un poco de paciencia

y que trabajéis con profesionalidad, van a ser unos días.

Por supuesto, señor.

-Yo... prefiero que me releven del servicio.

Paula, te recuerdo que eres una policía en prácticas.

Te interesa demostrar que eres capaz de desarrollar

cualquier trabajo que se te asigne.

Lo siento, pero con esto no puedo.

Bien.

Si tan insoportable es para ti puedo relevarte,

pero eso sí, lo haré constar en tu hoja de servicios.

Tú decides. Comisario,

con todos los respetos, pero en favor de mi compañera

he de decir que Olaizola es especialmente faltón con ella.

¿Faltón en qué sentido?

Me hace de menos por ser mujer

y dice que soy policía por ser sobrina del comisario.

(RESOPLA)

(Puerta)

Ya pensé que no ibas a venir.

(RÍE) -Me he liado con un asunto de última hora.

-¿Qué asunto? -Tonterías.

Supongo que estabas impaciente por ver esto.

-Sí. -Te advierto

que has hecho un trabajo espectacular.

-Pero aquí solo hay tres fotos y me hice como 50.

-Sí, son las tres que he escogido para el catálogo, ¿te gustan?

-No sé.

Me veo rara, pero yo no entiendo de esto,

así que sí, sí, supongo que están bien.

-No hay nada que entender, son geniales.

Tienes madera para esto.

-¿Como para ganarme la vida con ello?

-Por supuesto.

Una chica con tu físico si está bien dirigida puede llegar lejos.

-No me estarás dando falsas esperanzas para nada, ¿no?

-No, si confías en mí

pronto podrás dejar este trabajo, si quieres claro.

-Ya. ¿Y cómo lo tienes tan seguro

si solamente hemos hecho una sesión de fotos?

-Porque tengo un radar para detectar diamantes en bruto

y en tu caso solo haría falta pulirte un poco.

(RÍE)

-¿Qué? ¿Quedamos una noche de estas para cenar y hablamos de negocios?

-¿Y tiene que ser para cenar?

-Sí, ¿qué más da? Sería como una cita profesional.

-Ya, o sea que entiendo que estaríamos tú y yo solos cenando.

-Sí.

-Ya, pues...

sinceramente yo eso no lo considero una cita de negocios.

No sé, lo normal es hacerlo en una oficina o yo qué sé,

como mucho quedar para comer, pero no para cenar.

-¿Qué más da a la hora que quedemos?

-Bueno, es que a mí me suena un poco a encerrona.

-Mira, déjate de pensar cosas raras

y céntrate en tu posible carrera como modelo

y en las oportunidades que te pueden salir de aquí.

No hace falta que respondas ahora.

Dale unas vueltas y me avisas.

-Vale. Te acompaño.

Gracias. Hasta luego.

Comprendo que estés molesta,

pero la mejor manera de demostrar a Olaizola que se equivoca

es haciendo bien tu trabajo.

Eres una buena policía, haz que se trague sus prejuicios.

¿Crees que podrás?

Creo que sí.

-Comisario.

¿Qué ocurre? Asalto con violencia en un domicilio

y dos ancianos han sido atacados.

¿Ha habido víctimas?

Por el momento los dos ancianos están siendo atendidos por el Sámur,

estamos esperando una valoración.

Ya. ¿Hay alguno de los nuestros en el lugar?

Sí, dos Z que estaban patrullando. Bien.

Quiero que interroguen a cualquier posible testigo

y que avisen a todas las unidades disponibles,

hay que acordonar la zona.

Sí, la sala del 091 ya se ha encargado de eso.

Vuelve a tu puesto y cualquier novedad me informas.

¿Te vas a quedar?

Sí, afortunadamente tus primos están con mis suegros,

tenía que preparar una reunión con Jefatura.

Si quiere puedo quedarme, comisario. No, prefiero que os vayáis a casa.

Tenéis que descansar, mañana vais a tener un día duro.

Qué bien. Pues nada,

a descansar que mañana tenemos que seguir protegiendo a Olaizola.

-Me sentía muy culpable de no poder pagarle

el tratamiento para disimular la cicatriz.

Bueno pues, Delia,

ya puedes respirar tranquilamente.

Mateo, no puedes cambiar la agenda sin avisarme.

Esa gente que has pospuesto son clientes importantes.

No podemos cambiarle la cita.

Cuéntame sin rodeos lo que ha pasado porque grave tiene que ser.

Verás, anoche entraron a robar

en el domicilio de un matrimonio de ancianos.

Lo peor es que los atracadores se ensañaron con ellos

y les dieron una paliza tremenda.

Dame una buena razón

por la que no tenga que echarte de mi casa.

-A ver, los viejos estos tenían pasta, joyas, tenían de todo.

-Quiero la mitad del botín por dejarte quedar

y de momento me voy quedando esto.

-Es muy bonito.

¿Qué es? ¿De oro? -Sí.

(SUSPIRA) -¿Qué? ¿Aceptas?

-¿En esa cena vamos a hablar de mis futuros trabajos?

-Sí.

-Los cuales voy a cobrar más de lo que he cobrado con la sesión.

-Exacto.

-Vale, ceno contigo.

Aquí tenéis el listado de objetos que han denunciado las víctimas

que les habían robado.

Tendremos que darnos una vuelta entonces por las casas de empeño

y de Compro Oro, ¿no?, para ver si ha caído algo por allí.

Era lo que iba a pediros.

¿Os habéis enterado que va a dar un mitin en el polideportivo?

Quiere hablar sobre el pelotazo urbanístico.

No os fieis, ¿eh? Que este tío va a lo suyo.

¿Es o no es, Espe?

-Yo prefiero no mojarme tanto,

pero sí puedo decir que Toni y Paula

están hasta el gorro de trabajar de escoltas para él.

-Pero ¿qué hacéis? -Vamos dentro mientras se calma esto.

-¿Y darle el gusto a estos descerebrados? Ni de coña.

¡Descerebrados! -Se está poniendo fea la cosa.

-Haga caso a mi compañero.

-Se os van a caer las rastas.

-Usted ha provocado a la gente.

-Ya habló la enchufada incompetente. Esto no va a quedar así, bonita.

-Es usted un irresponsable. -¿Te puedes callar la boca, Paula?

Y estese quieto que le limpio la herida.

-Ha estado diciéndole unas impertinencias.

Un escolta no puede hacer eso.

-Ya, Elías, pero es que es muy puñetero.

Empieza a pincharte, a pincharte y te pone de los nervios.

(Móvil)

¿Has dado el palo con tu móvil? -Tranquilo, es uno de prepago

que compré con un DNI falso y casi nadie tiene el número.

-Pues está sonando. ¿Quién lo tiene? -A ver, solo el Faora,

mis hermanos de Brasil y un par de colegas de confianza.

Mira, es mi hermano.

Un policía se guarda sus opiniones personales

cuando está de servicio, ¿lo has entendido?

Vale que estés todavía en prácticas, pero no explica lo que has hecho.

Cuando se escolta a una persona

solo hay que estar pendiente de protegerla

y por supuesto no entrar en debate de ningún tipo.

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Servir y proteger - Capítulo 674

09 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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