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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 672 - ver ahora
Transcripción completa

¿La canción del "spot" es tuya?

Sí, Sara es una mujer muy polifacética.

Hace muchas cosas y todas las hace bien.

¿Has visto? Mejor imposible.

Pura naturalidad.

-¿Pasa algo en el curro?

-Es por Mateo.

Creo que tiene una aventura con Sara.

-Si tu marido está con otra, ¿por qué te torturas tanto

por hacer tú lo mismo?

-Porque mi vida se ha convertido en una mentira continua

y me voy a volver loca.

Mateo, por favor, no soy una buena persona.

Pero ¿por qué dices eso?

Por no creerte,

por sospechar de Sara cuando está en el hospital,

por pensar en mí antes que en nadie.

Sabes que eso no es verdad.

Para nada.

Soy Morientes, llevo una empresa de seguridad.

Este tipo ha cumplido condena dos años

por lesiones y por tráfico de drogas.

Es el líder del clan de los Puerta.

Los que, teóricamente, se dedican a la seguridad

en locales nocturnos.

Estos tipos que dejaron paralítico a un chaval en una discoteca

de Distrito Dos, ¿verdad?

Aquel fue un error puntual, y el idiota que disparó

está en la cárcel.

Deberías darle una vuelta. -No tengo más vueltas que darle.

-Quietos. -¿Se puede saber qué...?

-No me hagas daño, por favor.

-Sara, ¿qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien?

-Me duele.

-No te preocupes, mujer, los médicos han dicho que estás bien.

La fiscalía española ha recibido una notificación

de la policía griega. Sospechan que durante el tiempo

que él jugó en primera división en Grecia,

pudo estar relacionado con un caso de amaño de partidos.

Pero si es solo un penalti.

Que no, que no pienses en tus compañeros, joder.

Piensa en el pastizal que vas a ganar con esto.

-Escuché cómo decía que tenía que provocar el penalti

en la primera parte.

Dadas las circunstancias, de momento quiero paralizar la excedencia.

Lara, por fin ha llegado la orden del juzgado

para poder intervenir el teléfono de Goyo.

Y por eso le he instalado un troyano en el teléfono.

Para poder tener acceso a todas sus comunicaciones.

-"En la jornada de esta semana podemos pegar un pelotazo bueno."

Pero vamos a necesitar más pasta.

¿Entrarías?

-"Por supuesto, ¿cuánto necesitas?"

-"Bueno, voy para tu despacho y hablamos,

que estas cosas mejor en persona."

Vamos a detener a Goyo por pertenencia

a organización criminal,

corrupción entre particulares y blanqueo de capitales.

He venido a detenerte.

-No puedes hablar en serio.

Porque yo te quiero.

En eso no te he engañado.

-No me lo dijiste porque sabes que no lo habría permitido.

Como policía que soy, me habría visto obligada

a intervenir.

Conoces a esa gente, sabes que son muy peligrosos.

¿Qué quieres, que lo denuncie? ¿Para qué?

Lo único que tengo son suposiciones y conjeturas,

y vosotros con eso no podéis hacer absolutamente nada.

¿Qué me estás queriendo decir con eso?

¿Que esto lo vas a solucionar por tu cuenta?

Lo único que yo quiero es charlar con él un momento,

diez minutos. Con eso me basta.

Pero sin que haya ninguno de sus gorilas alrededor.

-Está muy guapa tu sobrina cuando sale de clase.

Distrito Sur es de Ramón Rojo y Fernando Quintero.

¿Lo entiendes?

-Sí. -Desfilando.

-Ni ahora, ni nunca nos vamos a asociar tú y yo.

(Música emocionante)

Si sientes nostalgia, menosprecio,

súbete al saquito del canguro,

de viaje con profesor Trapecio,

de viaje con profes...

Hola, Hugo. Soy Espe, eh...

Esperanza Beltrán, no sé si te acordarás de mí,

que nos conocimos hace ya, no sé, un tiempo

cuando viniste a comisaría de Distrito Sur.

Soy la poli esta

que tú me llamabas Sofía, bueno, da igual,

estuvimos en...

(CARRASPEA)

El caso es que yo te quería

pedir un favor, vamos, quería contarte un tema importante,

así que este es mi teléfono, llámame en cuanto puedas.

Te lo agradezco. Venga, un besito, chao.

Chao, chao.

Ey, bella.

¿Qué?

¿Has podido dormir algo? -No, casi nada.

-Ay.

Bueno, venga, ven, que te preparo el desayuno, vamos a desayunar.

¿Te hago un café? -No, no, no.

Que es que no entiendo nada, Espe.

Mi vida se ha ido a la mierda de un día para otro.

-Tu vida no se ha ido a la mierda.

Hay más cosas en tu vida que merecen la pena.

-Pero es que lo de Goyo es tan fuerte.

-Bueno, pero es su problema. Tú para adelante.

-Pero es que no tenía problemas de dinero.

Yo no entiendo cómo ha podido hacer algo así.

-La avaricia rompe el saco.

-Sé que es un tío competitivo,

que es capaz de tomar decisiones arriesgadas,

que le gusta el lujo, la buena vida,

pero de ahí a montar un tinglado criminal así...

-Bueno, venga, come algo.

-No.

No sé, yo siempre pensé

que sería entrenador

como otros jugadores de fútbol cuando lo dejan.

-Ya, es que yo creo

que cuando de joven has tenido tantas cosas

y has vivido a todo tren,

es muy difícil volver a la normalidad, ¿no?,

a dejar de tener tantos privilegios.

Hay gente que no se puede adaptar.

-Tiene que haber algo más.

-Puede que no, que sea solo eso,

que la fama es muy peligrosa.

Mira, por ejemplo, Jaime Ibáñez, ¿no?

Que fue una de las personas más conocidas en los años 80

y ahora nada.

De profesor Trapecio a alcohólico malviviendo en la calle.

-Estar tan arriba te hace perder la perspectiva.

-Mamá. (ASIENTE)

-Quiero preguntarte algo.

-Dime.

-Anoche me fui a dormir algo preocupada,

os oí discutir a papá y a ti.

-¿Discutir? No, tuvimos una charla.

-Pero una charla ¿de qué tipo?

Mamá, te pedí por favor

que me contaras si te volvía a engañar.

-No. Engañar no.

No, no ha pasado nada.

-Mamá.

-Está bien, tienes razón.

-¿Lo ha vuelto a hacer?

-Es más complicado que esto.

-Mamá, cuéntamelo.

-Estos últimos días he estado obsesionada pensando

que tu padre me había vuelto a engañar,

pero estaba equivocada.

-¿Con quién creías que te había engañado?

-Eso es lo de menos, hija.

-No, no es lo de menos. ¿Es con una clienta?

-No, es con la protagonista del anuncio de la clínica.

-¿Sara? ¿La camarera del Moonlight?

(ASIENTE) -Como había muy buen rollo con tu padre,

no sé, me he montado una película absurda.

-Bueno, pues no tienes que montarte paranoias

y tampoco tienes que liársela.

-Tienes razón.

Bueno, esto ha servido para reconciliarnos.

-Se nota que le sigues queriendo mucho

y él también a ti, eso no lo dudes.

Eso no lo dudo.

-Lara, Goyo ya ha salido de tu vida.

Tienes que mirar para adelante. -Ya.

Voy a hablar con él antes de que pase a disposición judicial.

Quiero decirle cuatro cosas a la cara.

-¿No fue suficiente con la conversación de ayer?

-La conversación de ayer fue como policía,

pero tengo cosas íntimas que decirle.

(ASIENTE) -¿Crees que se ha aprovechado de ti?

-No.

Además, las escuchas me confirmaron que sus sentimientos eran sinceros.

Y eso hace que todavía lo entienda menos.

Es que cuando reapareció en mi vida estaba tan feliz

que se lo ha cargado todo.

Y tú, tú supiste verlo.

Me advertiste.

-Yo solo te dije mi opinión

sobre las casas de apuestas, pero no me podía imaginar

nada así.

-Tú te atreviste a decirme lo que nadie me habría dicho.

Qué burra fui.

-Es que cuando una está ciega

es muy difícil que te abran los ojos.

Yo perdí a mi mejor amigo, la mejor persona del mundo

a manos de un malnacido

que me tenía completamente engañada.

(Móvil)

-La noticia de los amaños de partidos ya se ha publicado.

Me he puesto una alerta para que me avise

de las primeras notificaciones

y un diario ya la ha publicado.

Y no es el único.

En unos minutos la noticia incendiará las redes

y todas las televisiones, la prensa,

las radios nacionales se van a hacer eco.

-Es que es una noticia bastante jugosa, ¿no?,

para los tertulianos.

-Ya verás que hoy todo el mundo habla de él.

La estrella de fútbol que ha sido detenida.

-Bueno, va a ser una mañana bastante movidita.

Pero tú tienes que comer.

-Mamá, me voy.

(Timbre)

¿Esperas a alguien?

-Hola. -Uy, Lourdes, ¿qué haces aquí?

-Perdonen, eh, perdonen que me presente así

sin haber avisado antes.

Quería decirles algo en persona.

-¿Qué pasa? ¿Quieres sentarte? -No, no, no.

Bueno es que... lo siento mucho, pero tengo que decirles

que hoy será mi último día de trabajo.

-¿Cómo? ¿Nos dejas así sin avisar?

-Bueno, estoy avisando ahora, ¿no?

-Ah, pero ¿por qué? ¿Te hemos hecho algo que no te...?

-Por supuesto que no, yo estoy encantada,

han sido muy amables y me han pagado muy bien, pero...

bueno, tengo mis razones.

-¿Y qué razones son si puede saberse?

-Me vuelvo a Asturias.

-Pero ¿cuándo? Si acabas de llegar.

-Ya, pero es que no me adapto aquí a la ciudad.

-Pensaba que estabas muy a gusto. -Con ustedes sí.

De verdad que sí, son encantadores,

pero es que en Asturias tengo mis amigos, mis cosas.

Mis recuerdos.

-Ya, bueno, si lo tienes tan claro poco podemos hacer para retenerte,

pero me sabe mal, te habíamos cogido aprecio.

-Y yo a ustedes, de verdad que sí.

Hoy en cuanto haga

una cosa que tengo pendiente, pues luego me marcharé.

-Bueno, de acuerdo. Te pagaré lo que te debemos

y te voy a dar una pequeña indemnización

para que puedas ir tirando. -No, no. No se lo puedo aceptar.

Encima de que la dejo colgada, no,

hoy hago el zafarrancho y a ver si encuentro a alguien pronto.

-No te preocupes, encontraremos a alguien.

-Bueno, yo me voy que tengo prisa.

Encantada, Lourdes. -Adiós, Paula, preciosa.

-Que te vaya muy bien. -Que tengas una feliz vida.

-Gracias. Adiós, mamá.

-Le ha tocado la lotería con esta chica.

El amor de los hijos es lo mejor.

(Puerta)

Sara, ¿se puede? -Hola, Fernando.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Lista para volver a casa?

-Sí, me acaban de dar el alta y el informe médico.

-Ah, ¿sí? ¿Qué te han dicho?

-Que está todo bien, pero tengo que volver a una revisión.

(ASIENTE)

-¿Quieres que te acompañe a casa con el coche?

-Te lo agradezco, pero acaba de irse mi padre a por el coche.

Tiene que estar al llegar.

-Bueno, pues entonces te espero hasta que venga a buscarte.

-¿Tú cómo estás? -Bien, bien, yo estoy bien.

Bueno, algo preocupado

porque en cierta forma me siento responsable

por lo que te ha pasado.

-Pues no te sientas responsable

porque le podía haber pasado a cualquiera y en cualquier "pub".

Lo mejor ahora es volver a la normalidad cuanto antes.

-Eso es cierto, pero desde luego olvídate del trabajo,

de volver a trabajar pronto ni nada de eso.

Entre Felipe y yo nos apañaremos allí en el Moonlight.

-Pensaba que ibas a decir que me echabais de menos.

(RÍE) -Claro que te vamos a echar mucho de menos,

pero no te preocupes,

ya te he dicho que entre él y yo nos apañamos.

Tú aprovecha el descanso y el tiempo de baja

que la salud es lo primero.

Oye, he estado pensando también que...

¿qué te parece si en este tiempo así de descanso

le das vueltas por si se te ocurre alguna idea nueva,

un tema, canción o algo que puedas...

podamos grabar allí en otro concierto?

Para que promociones tu música.

(Notificación de móvil)

Es mi padre, que ya está abajo.

-Te acompaño hasta la puerta. -Vale.

-¿Te llevo algo? -No hace falta.

-¿Cómo va el caso de Demetrio? -Bien, la verdad que muy bien.

Se ha integrado muy bien en el piso de acogida, así que...

-¿Os han dado la subvención para el proyecto?

-Mira, justo estoy leyendo ahora unas cosas que tenía pendientes,

estamos como en proceso, estas cosas siempre van lentas.

-Ya, ya te digo. Oye, ¿y a Ibáñez qué tal le va en el huerto urbano?

-Ni idea, no se ha presentado.

-¿Qué dices? (ASIENTE)

-¿No le has vuelto a ver desde que salió del hospital?

-Correcto.

-Me ha vuelto a engañar.

-No sé, Espe, la verdad, yo...

si él no hace por venir,

aquí no se puede traer a rastras a nadie.

-Ya, lo entiendo.

-Si no cambia la situación voy a tener que quitarle la plaza.

Hay otras personas interesadas.

(SUSPIRA) -Es una pena porque le está costando muchísimo.

-Es extraño porque el huerto urbano

es algo que funciona muy bien, es una actividad que gusta mucho.

-Ya, pero no vamos a rehabilitar a Ibáñez a base de horticultura.

Necesita algo que le ilusione de verdad, ¿sabes?

-Sí, algo que le ilusione

y que le haga olvidarse de alguna manera de la bebida.

-Como por ejemplo volver a actuar

y sentirse querido por su público.

Solo si vuelve a ser actor volverá a recuperar la ilusión.

-¿Crees que está para hacer un trabajo así?

-No sé, si no lo intenta nunca lo sabremos,

pero hay que probarlo.

-¿Estás pensando en algo?

-Pues sí. Sí, sí, hay una idea que me ronda por la cabeza.

Es que quiero ayudar a Ibáñez, pero no me preguntes más

porque no te lo quiero contar por si acaso se gafa, ¿vale?

Me voy.

-Mucha suerte. -Gracias, chao.

(Móvil)

Hola, Hugo, ¿qué tal? (RÍE)

¿Qué tal? Cuánto tiempo.

¿Cómo te va? ¿Bien? ¿Sí?

Me alegro, me alegro.

(RÍE)

Sí. ¿Escuchaste mi mensaje?

Yo pensaba que no te ibas a acordar de mí.

Ya.

Bueno, tampoco es para tanto.

Vale, ya está, que me pongo roja.

Eh... A ver,

yo te quería pedir un favor.

No es para mí, es para otra persona.

¿Tú recuerdas al profesor Trapecio?

¿Verdad?

Sí, sí, si yo también era superfan.

Claro, forma parte de mi infancia.

Pues vas a flipar con lo que te voy a contar.

-¿Qué pasa, Paulita?

Qué alegría manejamos hoy, ¿no? (RÍE) -Sí.

(RÍE) -¿Te han felicitado los jefes o qué?

-No, no es por nada de curro.

-Ah, ¿no? ¿Y por qué es?

-Pues porque a veces las pequeñas cosas de la vida

te hacen muy feliz.

-Vale.

Ya me dirás qué marca de cereales desayunas.

(RÍEN)

-Bueno, vale, te lo cuento pero a ti te va a dar igual.

Es por mi familia.

Ya sabes que mi padre es muy mujeriego, bueno,

lo era, ya no lo es.

-¿Y?

-Pues que para el anuncio de publicidad de la clínica

ha llamado a Sara y a mi madre le ha dado un ataque de celos.

-¿Y por eso estás contenta?

-Bueno, a ver, es que todo ha sido un malentendido.

Anoche les oí discutir y esta mañana me ha dicho mi madre

que no pasó nada, que lo hablaron, lo arreglaron

y que están mejor que nunca. Vamos, estoy convencida

que anoche terminaron con final feliz,

ya sabes a lo que me refiero.

-Perfectamente.

-Bueno, entiendo que para ti no sea nada del otro mundo,

pero para mí que mis padres estén bien y felices pues

me hace mucha ilusión.

Bueno, y me da un poquito de envidia, ¿eh?

Ojalá yo tuviera a alguien con quien compartir las cosas.

Y no te creas que lo digo por ti, ¿eh?

Que ya sé que estás enamorado de otra, lo dejaste bastante claro.

Por cierto, que...

¿qué tal? ¿Cómo te va?

-¿El qué?

-Pues con esa chica misteriosa.

-Bueno... -Bueno, da igual, da igual, no...

no hace falta que me cuentes nada.

Ojalá yo fuera como mi madre.

-¿Y eso por qué?

-Pues porque mi madre es una tía muy dura,

aguanta todo lo que le echen por mantener a la familia unida.

Es capaz de amar desinteresadamente, es generosa.

Vamos, que mi madre es una tía increíble.

Si la conocieras más opinarías lo mismo que yo.

-Me voy a currar que llevo toda la mañana sin hacer nada.

-Oye, ¿te pasa algo?

-A mí no, ¿por?

-No sé, parece que te molesta lo que te acabo de contar.

-¿Por qué me iba a molestar? No.

Me vuelvo al curro, ¿vale? Chao.

(SUSPIRA)

-¿Qué? ¿Cómo lo llevas?

-Uf, pues llevo una mañana superentretenida.

Aquí recogiendo la terraza,

tengo una empanada en el horno...

-Interesante, pero no tanto como la propuesta que te traigo.

-Una propuesta. -Profesional.

-Ah, ¿sí? ¿Cuál?

-¿Te gustaría convertirte en modelo?

-Uy, en modelo, ¿yo? Qué va.

Paso de trabajar de camarera de discoteca, de animadora

y de esas cosas que me contaste.

-No, no va por ahí.

-¿Y por dónde va?

-Tengo clientes que buscan otro tipo de chicas.

-¿Otro tipo de chicas?

-Sí, modelos y chicas anónimas para catálogos de ropa y eso.

-Ya, ¿y tú crees que yo te puedo servir para eso?

-Por supuesto y necesitan ver unas fotos tuyas, ¿te interesa?

-Bueno, si no me das más información...

-Pues mira, hay tres chicas, este cliente quiere ver a cuatro

y estoy seguro de que tú darías el perfil y te escogería.

-¿Y tú por qué estás tan seguro de eso?

-Porque vas a arrasar, tienes un cuerpo espectacular,

una sonrisa preciosa y transmites la energía que este cliente busca.

-Anda ya, no te flipes tanto, anda.

-Ay, que te lo digo en serio, deberías creer más en ti.

-Pero si yo creo muchísimo en mí, pero también tengo espejos en casa

y yo cuando me miro veo una chica normal,

no sé, una flacucha...

¿Echada para adelante? Pues sí, puede ser, pero vamos, normal.

-Eres un diamante en bruto.

-¿Qué dices, anda?

-¿Tan malo es ver tu potencial?

Podríamos tener una relación profesional.

-Pero yo no quiero meterme en ningún lío de estos.

-Que no es ningún lío. Es una gran oportunidad

y en pocas semanas podrías dejar tu trabajo y vivir como una reina.

-Pero es que yo ya vivo bien.

-Siempre se puede mejorar.

-Tú me estás vendiendo la moto un poquito, ¿no?

-No te estoy diciendo que te vayas a convertir en Kate Moss.

Quiero proponerte que te hagas unas fotos,

que sería mi inversión, tú no perderías.

-Es que no estoy muy segura de todo esto.

-No te voy a insistir más. Piénsalo

y cuando sepas, me dices algo.

-Espera.

Que oye, que no quiero parecerte borde ni nada,

que te agradezco un montón que hayas pensado en mí.

-Paty, de verdad que eres un diamante en bruto.

Piénsalo, ¿vale? -Vale.

Hasta luego. -Chao.

-Paty.

-Eh, ¿qué tal?

-¿Ese con el que hablabas era Ramón Rojo?

-Sí. ¿Le conoces o qué?

-He oído hablar de él muchas veces.

No se ha probado, pero es probable que sea un proxeneta.

Por favor, mantente alejada de él.

-Si ya sé perfectamente de qué palo va.

Lo que no entiendo es cómo la policía no lo detiene

si sabe a lo que se dedica.

-Por falta de pruebas.

-Me parece que la policía hace su trabajo bastante mal

porque mientras siga suelto, hay un montón de chicas sufriendo.

-Solo quería advertirte.

Después de lo que has pasado, no me gustaría que cayeras

en manos de otro tipejo.

-Si algo me ha servido pasar por lo que he pasado es

precisamente para desconfiar de la gente

y para aprender a protegerme.

Y ahora tengo una empanada que se me está quemando.

-Vale, anda, cuídate. -Y tú.

-Jaime.

-Ey.

Mira quién está aquí.

-Ya veo que has vuelto a las andadas, ¿no?

Por lo que me han dicho no quieres saber nada

del huerto urbano.

-Pero vamos a ver, ¿de qué va esto?

¿Me vas a hacer un interrogatorio?

-No te lo tomes a broma que esto es muy serio.

-¿Serio? ¿Pues sabes qué te digo?

Que a mí los huertos ecológicos esos me importan tres pimientos.

¿No lo pillas? -No, no lo pillo.

¿Y sabes por qué tú sí te ríes de tus propios chistes?

Porque llevas una cogorza que no te tienes en pie.

-Ya está.

Mira, si vienes en plan de echar sermones

búscate a otro.

-Ibáñez, ¡Ibáñez!

Escúchame, lo del huerto urbano era una oportunidad, hombre.

-Y a mí me la trae al pairo lo de los huertos,

me la traen al pairo los pepinos, los tomates, las cebollas,

todo eso de los huertos. Me da igual.

Yo necesito alimentar mi alma.

Necesito arte, Espe.

Dame "Hamlet", dame "El alcalde de Zalamea".

-¿Qué me dirías si te propusiera algo más relacionado contigo?

-¿Conmigo? -Sí.

Algo de actor. ¿No eras actor?

¿Sabes lo que he conseguido?

Un castin en una serie de televisión.

-Hola. -Hola.

Lo siento, compañera.

-Gracias, Paco. -De nada.

-Cariño, ¿qué has venido, a sacarme?

-He venido a despedirme, Goyo.

-¿Cómo a despedirte?

¿No vamos a seguir en contacto?

-Supongo que me llamarán para juicio.

-¿Como policía?

-Como exnovia.

Y después, espero no volver a verte.

-No sé por qué me había hecho ilusiones.

-¿Pensabas que iba a esperar a que salieras de la cárcel?

-Bueno, mi abogado me ha dicho que con suerte

puede que ni pise la cárcel.

Las penas por amañar partidos van de uno a cuatro años.

Puede que, durante seis, no me dejen participar

en ninguna actividad deportiva. Y me caerá una buena multa, eso sí.

-Pues puede que no pises la cárcel,

pero a mí me has perdido para siempre.

Como amiga también.

-Estás así porque te he engañado, ¿no?

Lo siento, Lara.

Lo siento, pero ¿sabes qué? Lo que más me duele

es que no te hayas enterado por mí.

-Para, Goyo.

Si llego a entrar en tu negocio

y a trabajar para ti, ahora mismo sería cómplice

de tu mierda.

Yo te quería.

Soñé con construir un futuro contigo, estaba incluso dispuesta

a renunciar a mi carrera para estar contigo.

-Mira, sé que no me justifica, para nada.

Es que... es que todo esto empezó siendo pequeño,

sin importancia, y de repente se ha hecho una bola

más y más grande.

-Tú antes eras un deportista honrado y mira en qué te has convertido.

-En un capullo.

En un capullo que seguro que tienen que estar poniendo

en las redes a caldo. -No lo sabes tú bien.

Has hecho lo peor que puede hacer alguien que ama el deporte.

Corromperlo.

-Lara, por favor. La honestidad en el deporte es incompatible

con el dinero que hay en juego.

¿Y sabes qué?

Que aunque caiga sobre mí todo el peso de la ley,

enseguida va a aparecer otro que ocupe mi lugar.

Porque el juego limpio hace años que es una ilusión.

-Encima eres un cínico. -Cínico no, un realista.

Abre los ojos de una vez.

Porque así es cómo está el mundo hoy en día.

-Nos vemos en el juicio, Goyo.

Adiós.

-Lara, escúchame.

Lara, por favor.

Lara, por favor, perdóname.

Lara.

Perdóname.

-Me estás tomando el pelo.

-Que no, que buscan un personaje de tu perfil.

-¿Personaje...

para una serie?

¿Yo?

No.

No podría, se van a reír de mí, voy a hacer el ridículo.

No estoy preparado, pero si soy un despojo.

Ni la sombra del actor que fui yo. -Ibáñez,

por favor, deja de lamentarte, ¿eh?

Afronta esto con valentía.

¿Tú conoces al actor Hugo Ferrer?

Pues es una estrella de la televisión.

Es un gran actor y es un...

Que yo lo conozco, vamos.

Pues me ha dicho que conocía al profesor Trapecio,

que le tenía mucho cariño a ese personaje,

y que te va a dar una oportunidad.

Así, con esas palabras. ¿Qué te parece?

-Qué raro.

¿Y qué gana él aparte de que va a quedar fatal?

-No gana nada, es mi amigo. Ya está, él no va a quedar fatal

porque te lo vas a currar un montón y lo vas a hacer fenomenal.

-Mira, me estás empezando a agobiar, Espe.

-Que no te estoy agobiando, que tienes un compromiso con el arte.

Y conmigo.

-Contigo.

-Venga. Vamos al centro cívico.

Te das una ducha, te tomas tres cafés,

y te cambias esta ropa que apesta a alcohol.

-¿Y eso tiene que ser hoy?

-Claro, que tienes el castin dentro de unas horas.

-No, no.

Mira,

yo no me muevo de aquí hasta que no me respondas

a una pregunta.

¿Por qué estás haciendo esto?

(SUSPIRA)

-¿Por qué?

-Porque no quiero que el actor

más importante de mi infancia pase sus últimos días

debajo de un puente, durmiendo entre cartones

y rodeado de ratas. Por eso.

Y porque sé que lo vas a hacer muy bien.

Bueno, y por otra cosa muy importante,

porque no quiero que me dejes mal delante de Hugo Ferrer, es mi amigo.

Venga. -Sí, tú méteme presión.

Que estoy yo...

-Venga, vamos.

Que tú eres muy grande.

Trae, yo la llevo, trae.

Ya está.

¿Cuántos comentarios dices que ha suscitado ya

la detención de Goyo? Pues mira, en el tiempo

que has formulado la pregunta, 15 más.

Desde luego es increíble, ¿eh? No sé, la cantidad de comentarios

y de gente que está compartiendo la noticia en redes.

En todas las tertulias de fútbol no se habla de otra cosa

y estoy convencido de que todos los telediarios

van a abrir con la noticia. Pues sí.

Desde luego, hoy se ha hablado más de Distrito Sur

que en todo lo que va de año.

Me indigna un poco porque cuando pasa algo

en el fútbol, parece que no existe otra cosa.

(Puerta)

Adelante.

¿Se puede, comisario? Sí, Lara, pasa y siéntate.

Gracias.

¿Has visto ya la repercusión que ha tenido la noticia

en los medios? Sí, esta mañana

cuando vi que había saltado en las redes, ya me imaginé

que iba a ser un tsunami. Bueno, es que es una noticia

muy jugosa, y con mucho morbo. Ya.

Comisario, quería proponerle una cosa.

Creo que estaría bien anticiparnos y hacer una rueda de prensa.

Una rueda de prensa. Sí, para blindarnos

frente a los futuros ataques.

No lo veo. No tenemos ningún dato relevante que aportar.

Sí, hay un dato que todavía no se ha revelado.

Mi relación con Goyo.

¿Y por qué querrías tú revelar ese dato?

Pues porque no me extrañaría que a lo largo de la mañana

cualquier medio de comunicación lo sacara.

Y si además se enteran de que fui yo quien lo detuvo,

pues seguramente salgamos en la prensa del corazón.

Creo que estaría bien que fuéramos nosotros

quienes cortáramos los comentarios o los rumores de raíz.

¿Tú cómo lo ves, inspectora? Pues no sé, comisario,

yo creo que con un poco de suerte nadie se va a enterar.

Se sabrá.

Créame, y anticiparnos es la mejor estrategia.

Vamos a ver, si somos nosotros los que establecemos

el marco del relato, quienes quieran tergiversar

esa información, quedarán como unos mentirosos.

Pero si dejamos que sean otros los que lo saquen primero,

entonces pueden decir cualquier barbaridad.

¿Cualquier barbaridad como qué?

Pues, por ejemplo, decir que yo formaba parte de la trama.

Y entonces tendríamos que entrar con desmentidos, etcétera.

A ver, Lara, tú sabes que valoro mucho

tu profesionalidad, pero creo

que es mejor esperar.

Este caso pasará enseguida a la UDEF o a cualquier otra unidad

especializada, y entonces el suflé habrá bajado.

Pero si hacemos una rueda de prensa ahora, nos exponemos

a que nos estalle una bomba en las manos.

Ya, pero al menos déjeme hacer un comunicado, por favor.

¿Diciendo el qué?

Pues que la oficial que le detuvo era su novia.

De esta manera, la opinión pública estará de nuestro lado

al entender que nosotros siempre estamos al servicio de la ley.

Bueno, un comunicado no es tan expuesto

como una rueda de prensa.

Claro, y si cualquier periodista llama para pedir información

sobre el tema, le puedo remitir al comunicado.

Y también es cierto que demostraríamos transparencia.

Está bien, Lara, coordínate con la OPRI.

Cualquier cosa que hagamos tiene que pasar a través

de la red del cuerpo, y más, en un caso tan mediático

como este. Muchas gracias, comisario.

Espera, Lara, el comisario y yo te queríamos decir

que estás teniendo una actitud muy valiente en todo momento

y ya sabemos que esto es muy doloroso para ti.

Pero...

has demostrado

que sabes dar la cara en todo momento.

Muchas gracias.

Por algo soy policía. Y espero seguir siéndolo

durante mucho tiempo. Seguro que sí.

Adiós.

-Toni, me va fatal hablar ahora. -Dos minutos, por favor.

-Tengo mucho lío. -Un minuto y medio. Escúchame.

He estado hablando con Paula de vosotros.

-¿Sobre nosotros?

-De tu matrimonio.

-Ven.

-Me ha dicho que sois la viva estampa de la felicidad ahora.

-¿Eso te ha dicho mi hija?

-¿Es verdad que ayer le montaste una escenita de celos a Mateo?

Ah, o sea, que de repente sois el matrimonio perfecto, ¿no?

¿No me dices nada?

-Sí, que me extraña mucho que Paula te haya dicho eso.

-¿Es verdad o no es verdad?

Muy bien.

Lo he estado pensando mucho

y ahora soy yo el que te va a decir que tienes razón.

Que hasta aquí hemos llegado.

Porque yo no voy a ser un obstáculo para tanta felicidad, ¿sabes?

-Pero ¿qué dices, Toni?

-Digo que te quiero más de lo que he querido nunca a nadie.

Y si tú eres más feliz con Mateo, yo me aparto.

Ya está.

-Toni.

-Pídemelo y me aparto. -Basta.

-Pídemelo. -Basta ya.

Por favor.

Lo siento, ayer me pasé contigo.

Pero ¿no te das cuenta de que eres lo único bueno que me ha pasado

en mucho tiempo?

-¿Entonces por qué dice Paula que estáis mejor que nunca?

-Porque es lo que ve.

Porque yo hace años que finjo.

Finjo ante mi familia.

Me he vuelto una experta en mentir y engañar

a los que más quiero.

-Si ayer me estabas diciendo que no querías mentir.

No entiendo nada. -No quiero más mentiras.

Pero no puedo engañarme a mí misma, ¿entiendes?

Eres lo mejor que me ha pasado.

Solo contigo estoy bien.

¿Vero?

Hola, cariño.

¿Interrumpo algo?

No, no, estábamos concentrados en un tema.

¿Intentando pescar a un ladrón?

Bueno, intentando ayudar a un pobre chico senegalés

que van a expulsar del país. Estamos valorando

las diferentes opciones legales. ¿Tú qué quieres?

Bueno, he venido para ver si te apetecía comer conmigo

y luego a lo mejor podemos hacer algún plan.

Tengo toda la tarde libre, le he dicho a mi jefe

que esta tarde la paso con mi mujer.

Yo es que tengo toda la tarde ocupada.

No tengo ni tiempo para comer.

Bueno, pero comer tienes que comer.

¿Y si llamo al restaurante italiano

y le digo que vayan preparando un par de platos de pasta?

¿Te apetece?

(TITUBEA)

Vale, vale, sí. ¿Y tú qué, Toni?

¿Te apuntas a la comida familiar? No, yo no, gracias.

Venga, hombre, llevo un montón de tiempo

intentando invitarte por cómo te portas con los Bremón.

Gracias, pero me tengo que volver a comisaría,

que, si no, el otro Bremón me riñe.

Ah, pues con ese, ojito, que cuando se pone

tiene peor genio que yo.

Voy llamando al restaurante para que nos cojan mesa.

Sí, sí, el comunicado lo he escrito yo.

-Pues qué valiente, nena.

Decir así en voz pública que él fue tu... vamos,

que era tu novio.

-Bueno, es que Lara es una tía que coge el toro por los cuernos.

Ojalá más gente como tú.

-Bueno, es mi obligación como policía.

-Pues yo, por los comentarios que estoy leyendo,

estás recibiendo un montón de apoyo, ¿eh, tía?

-Bueno, también siempre hay quien se quiere cebar, ¿eh?

Y recibimos muchas llamadas de gente

que le quiere sacar punta a la historia.

-Ya, pero tú de eso no te preocupes

porque hay gente que no tiene otra cosa que hacer

más que malmeter por ahí. Así hay muchos.

-Tía, son "haters".

-¿Cómo son?

-Pues personas que se meten con otras personas

a través de Internet. "Haters".

-¿Y tú cómo estás, nena?

¿Te pongo un poco más de pisto? -No, si no tengo hambre, gracias.

-Oye, ¿y es verdad eso de que le detuviste aquí

delante de mis narices?

-Pues sí.

Sí, intenté ser lo más discreta posible.

Y ahora ya ha pasado a disposición judicial.

He podido hablar con él antes y me he quedado más tranquila.

-¿Has hablado con él? ¿Y no estás dolida?

-Dolida es poco, María.

Y no solo estoy defraudada porque me engañara,

sino porque me hizo pensar que podíamos tener una vida juntos.

No sé, era evidente que tarde o temprano,

Goyo iba a caer.

-Madre mía, ya ves que si ha caído.

Pero con todo el equipo, ¿eh?

-Es que, además, el tío no tomaba ninguna precaución

a la hora de hablar por teléfono.

Y hablaba tan tranquilamente de sus chanchullos fraudulentos

con jugadores comprados.

-Escúchame, nena, si me admites un consejo,

no le des más vueltas a la cabeza.

Ese chico no te merecía. Así que punto, a otra cosa, mariposa.

-Bueno, vamos a hablar de cosas bonitas, ¿no?

¿Qué tal van los preparativos de la boda del año?

-Uy, la boda del año, dice.

Pues chica, tampoco es que hayamos avanzado mucho.

La verdad. Sí que estuvimos viendo un sitio muy bonito

para la ceremonia, pero es que como todavía no tenemos ni la fecha.

-Sí, es mejor que te pases a firmar.

Lo tienes que hacer en algún momento, pasarte por comisaría.

Ya has recogido todos los informes de aquí,

y el siguiente paso es...

-Hola, Espe.

-Luego te veo, ¿vale?

Pero un momento, ¿qué haces aquí tan pronto?

No te habrás echado para atrás.

-¿Atrás? No. Si había que ir, se iba y se hacía la prueba.

¿Y qué tal ha ido?

Ay, dime que lo has bordado, por favor.

-"Veni, vidi, vici".

Antes de abrir la boca ya me habían dado el papel.

-¡Ay!

Oye, ¿qué tal has visto a Hugo Ferrer?

-Tu amigo es un crac.

Se ha portado de lujo.

Insistió en que me hicieran la prueba antes que a los demás

y eso a mí... Le dije: "Hugo, mira,

yo sé que tus intenciones son buenas,

pero prefiero que no me favorezcas. Me va a salir mejor

si aguardo mi turno".

Lo entendió perfectamente. Con que, cuando me tocó, pasé

y a la directora casi le da un parraque y se puso a llorar.

-¿Por qué? -Porque era fan

del profesor Trapecio como tú de pequeña.

Con decirte que me ha saludado con un:

Encarar los problemas con ingenio, mucho amor.

(A LA VEZ) -Y el carácter recio de un trapecio.

(RÍE) -¿Entonces va a volver el profesor Trapecio?

-No.

El profesor Trapecio pasó a mejor vida.

Pero está claro que

si he conseguido este trabajo ha sido gracias a ti

y gracias a que el profesor Trapecio sigue siendo

un mito para toda una generación.

-Es que fue muy grande.

-He estado viviendo como si fuera una losa pesada

y eso ha cambiado. Ahora es un motivo de orgullo.

-Qué alegría, de verdad.

-Voy a ponerte al frente de mi club de fanes.

-Lo estoy desde hace mucho tiempo, y lo sabes.

¿Sabes lo que más me alegra?

Que estás sobrio.

-Sí, porque borracho soy un poco cansino, ¿eh?

-Toma.

Aquí tienes tus papeles. En el sobre blanco está el finiquito.

Y aquí en este sobre

tienes el dinero de la liquidación. Yo de ti lo contaría para comprobar

que todo está en orden y acabamos con todo esto cuanto antes.

-Sí.

Acabemos con todo cuanto antes.

Yo tampoco quiero verle la cara nunca más.

-Lourdes, de verdad, te lo digo de corazón,

no llego a entender por qué,

por qué me odias tanto.

Sinceramente,

yo creo que te he hecho mil favores, ¿no te parece?

Te he ayudado en todo lo que he podido,

he sido flexible con tus horarios,

te he dado trabajo.

No llego a entender

por qué te caigo tan mal.

-¿Favores?

Usted lo que ha hecho

se llama arruinarme la vida.

-¿Cómo?

¿Arruinarte la vida yo a ti? Pero...

No entiendo nada. ¿Qué es lo que te he hecho?

-¿Sabe por qué entré a trabajar en el Moonlight?

-No.

-Porque quería ver de cerca

la cara del asesino de tantos jóvenes.

-¿Se puede saber a qué viene eso ahora?

-Que uno de esos jóvenes

era la persona que más quería en el mundo.

-Perdóname, Lourdes, pero no entiendo nada.

¿Me estás hablando de tu hijo, de tu marido o de quién?

-Mi marido se fue muy pronto.

Se ahorró ver todo lo que tuve que sufrir con David por su culpa.

-Pero ¿qué culpa tengo yo?

No entiendo nada. ¿Se puede saber qué fue lo que le hice yo a tu hijo?

-La droga

que sus camellos vendían en el parque de Barlovento.

Convertir a un chico alegre, feliz, que soñaba con ser un ingeniero

a un yonqui que solo vivía para robar y pagarse un pico.

Uno de sus malditos camellos

le ofreció heroína gratis hasta que estuvo enganchado.

Y, entonces,

dejó de ser mi niño

para convertirse en un monstruo.

Me robó todo el dinero que tenía para sus estudios.

Después,

me robó el dinero que teníamos para comer, para la ropa,

para el alquiler.

Todo era poco para dársela a usted, señor Quintero.

-Yo, Lourdes, no sé qué decir, pero escúchame, por favor.

Yo...

Yo siento... Está bien, está bien. Está bien. Tranquila, no pasa nada.

Siento mucho todo lo que te ha pasado en la vida, pero yo...

Yo no soy el único responsable de lo que le ocurrió a tu hijo.

-Usted

y otros como usted,

que se enriquecen de las adicciones que ustedes mismos provocan.

Sin importarles las víctimas.

Yo hice todo lo que pude para salvar a mi hijo.

Lo llevé de este barrio podrido.

Lo llevé a Asturias.

Pero fue demasiado tarde.

Murió en mis brazos cuando cumplió 21 años de una sobredosis.

-Yo...

lo siento mucho, de verdad.

-Seguramente, la droga...

La droga que le mató

fue de un camello que no tenía nada que ver con usted.

Pero ¿y qué más da?

Usted era el jefe de todo el cotarro

cuando mi hijo se enganchó.

Usted le arruinó la vida.

Y yo...

yo solo he vivido para que llegara este momento.

Para mirarle y escupirle a la cara.

Aunque ahora se disfrace

(LLORA) de persona honrada.

¡No! ¡No merece vivir!

-Lo siento mucho, de verdad.

-Buena semana, Álvaro.

Hombre, ¿qué tal ha ido la prueba?

-Hay una serie que ha ganado un gran actor.

-¿En serio? ¿Te lo han dado?

-Es mío.

Mañana tengo pruebas de vestuario.

Es una serie de época y voy vestido de marqués.

-Pues felicidades, me alegro muchísimo.

Imagino que, lo de los tomates, como que ya no.

Sí, se acabó todo eso.

Y también el alcohol. En esta nueva etapa que empiezo

no habrá sitio para la bebida.

-Me alegro mucho. ¿Y lo vas a hacer solo?

-No sé si voy a poder. Creo que vais a tener que seguir ayudándome.

Una de esas terapias tuyas me vendría bien. ¿Conoces alguna asociación?

-Sí, claro.

¿Cuándo quieres empezar?

-Hoy mejor que mañana.

-Me alegro.

-Me voy a dejar la piel por volver a ser el que fui.

-Por Espe,

mi hada madrina.

-Bueno. Que es el hada madrina de muchos.

-Bueno, chicos, dejadlo ya, ¿eh? (RÍE)

-Esto habrá que celebrarlo, ¿no?

Venga, el doctor Trapecio invita a una ronda de tapas variadas.

-Vale. Tú invitas, pero yo pago. Luego me lo devuelves

con tu primer sueldo de actor. -Eso está hecho.

-¿Te vienes? -Sí, claro. Cojo mis cosas y voy.

-Se mostraba muy interesante.

-Pero escúchame, por favor. Yo he cambiado.

Ya no tengo nada que ver con toda esa mierda y todo ese mundo.

Yo soy otra persona. Me he rehabilitado.

-Qué suerte, ¿no?

Tener una segunda oportunidad.

Sin embargo, los miles de chicos que están en los cementerios,

que murieron por la mierda de la droga que usted vendía,

ellos ya no la tienen.

Ni sus madres.

Las madres que no vamos a poder abrazarles una segunda vez

a esos hijos,

que tuvimos,

que criamos para que fueran personas decentes.

-Lourdes, yo no sé...

Lo siento mucho, de verdad.

-Cállese.

No hable más.

Usted tiene un pico de oro

y con ese pico de oro, ha salido siempre indemne.

Pero ya no lo va a hacer.

Ya no lo va a hacer y voy a vengar a todas esas madres

que perdieron a sus hijos por su culpa.

Es usted un criminal, señor Quintero,

y va a pagar por ello.

-Lourdes, Lourdes, no sé qué demonios haces con esa pistola, pero guárdala.

¿Te has vuelto loca o qué demonios te pasa?

-No. Al contrario. Ahora estoy más cuerda que nunca.

Voy a hacer lo que he estado soñando con hacer

desde hace dos años, desde que murió mi hijo, cada día.

Llegó su hora, señor Quintero.

¿Te veo luego? -Sí.

Tengo que irme ya. Vale.

Vaya, sorprende veros tan compenetrados, haciendo planes.

-¿Tiene algo de malo que lo pasemos bien?

-No, no. Lo que pasa es que no me gustaría verte sufrir otra vez.

Y más ahora que tiene otro objetivo.

-¿Qué objetivo?

-Sara.

-Llevo dos...

dos años planeando esto.

Desde la misma noche que mi hijo murió.

Así que no me manipule.

-¿De verdad crees que tu hijo se sentiría orgulloso

de ver cómo su madre ahora mismo está a punto de ser una asesina?

Luego te llamo y te cuento todo.

-Tú no te vas a ningún sitio. -Tranquilízate, Sara, no pasará nada.

-Al final, Paty,

la cosa va de intentar mejorar un poco la vida de las personas

que tienes alrededor.

-Totalmente.

Aunque también pienso que la vida es demasiado corta.

Que a veces es necesario meterse en el barro.

Llegar hasta donde no llegan otros.

-Y yo que creía que me ibas a recibir con los brazos abiertos.

-Vete a la mierda.

Siempre has sido un grano en el culo. -En Zaragoza sí que vivimos

buenos tiempos, ¿o no? (RÍE)

-Tan buenos como que acabé en la cárcel.

-Yo no tuve nada que ver con eso. -Eres un imán para los problemas.

-Voy a ser el hazmerreír de la comisaría entera.

De cada comisaría,

de la ciudad o del país, yo qué sé.

-Pero ¿no decías que sabías manejarlo?

-En las redes sí. Pero me preocupa mi entorno más cercano.

Voy a ser muy sincero contigo.

Sabes que valoro mucho tu trabajo.

¿Pero? No.

No hay ningún "pero".

Es solo que últimamente lo has pasado muy mal,

con todo lo que ha pasado con tu ex

y has tenido que sufrir mucha presión.

Lara, no me gustaría que te rompieras.

Hola, Paty, qué sorpresa.

"¿Al final te has decidido?"

-Bueno, primero quiero hablar.

Me paso luego por La Parra, ¿te parece?

-Me va perfecto.

Tengo que asignaros un servicio de escolta.

Escolta... pero ¿de quién?

De Jesús Olaizola.

Concejal de urbanismo.

Olaizola. (ASIENTE)

¿Le conoces? -Por lo que sé

es bastante bocazas y prepotente.

Igual necesita escolta por eso.

Hay que dejar claro que no es una persona fácil.

Haremos las fotos esta noche.

-Si tienes el dinero, sí.

-No me pongas problemas con las fotos.

Si vas a cobrar, posas como yo te diga.

Vale.

Te mandaré un mensaje con la dirección y el lugar.

-Vale, ¿qué tengo que hacer?

-Siéntate en la cama.

-¿En la cama? (ASIENTE)

-Los camellos que vendían su mierda de droga

mataron a mi hijo y a ciento de chicos como él.

¿Qué haces? -Sara.

Ni se te ocurra coger el teléfono.

-No hagas tonterías si no quieres tener problemas.

-Vale. -Estate quieta.

Te lo pido por favor. Lourdes, mírame a mí.

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Servir y proteger - Capítulo 672

07 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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