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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 669 - ver ahora
Transcripción completa

Goyo me ha dicho que vigilan los casos conflictivos

y procuran localizar las cuentas de adictos y trastornados.

-¡Ellos crean a los adictos y a los trastornados!

Lara, yo...

quería pedirte perdón por lo de ayer.

-No te preocupes, no es solo culpa tuya.

Yo no supe encajar tu opinión sobre las casas de apuestas.

¿Hacemos ya la escapada de fin de semana?

Tengo muchos planes por hacer.

Ya iremos viendo sobre la marcha. (RONRONEA)

Lo de anoche fue genial.

Estoy como si tuviera 10 años menos.

Buenos días, por lo que veo.

(VERÓNICA) "Llevas años sin comer en casa.

Por un día que no vaya yo, no pasa nada".

Claro, lo entiendo perfectamente.

Mateo, tengo que dejarte, tengo trabajo.

-Dice que se llama Jaime Ibáñez.

-Claro que lo conozco.

Es el profesor Trapecio.

Ayer lo convencí para que se quedara en el albergue

y se quedó bastante tranquilo.

-Pero de madrugada lo expulsaron.

-No pierdas el tiempo conmigo.

Solo soy un viejo chiflado sin solución.

A mí edad ya es muy tarde para enderezar mi vida.

-¡Eso no lo digas ni en broma! ¡Nos vamos al centro cívico!

¡Venga, hombre!

¡Vámonos!

Te invito a desayunar.

-¿Desayunar?

-Hay un problema con la asesoría, algo urgente que tengo que resolver.

Voy a salir para ver si aclaro esto. Estaré fuera un par de horas.

¿Estás buscando algo? Si es así, quizá yo pueda ayudarte.

-La verdad es que tenía que llamar a una amiga por videoconferencia,

una amiga de Asturias que no...

(GRITA) -¡No me tomes por idiota!

¿Sabes qué vas a hacer? Ir al almacén ahora mismo,

cambiarte de ropa, recoger tus cosas y largarte de aquí.

Estás despedida.

¿Te queda claro?

-Que pases un buen día.

-Hola. -Hola y adiós.

-Además de no hablarme, ¿no puedes ni verme?

-Es lo que tiene ser libre: puedo decidir con quién hablar.

-Pero con otro sí que hablas.

-¿Me has espiado?

(ESPE) -La próxima vez que se acerque, me llamas

y cruzo en un momento a La Parra.

-¿A detenerle?

-No, no tenemos pruebas suficientes pero si me ve, a lo mejor,

te deja un poco en paz, ¿no?

-Estaba pensando lo contrario.

-¿Qué es lo contrario?

-Que te aproveches de ese interés.

-Iker, deja de llamar ya.

Estoy cenando con mi chica y doy el cante.

Si te lo he explicado mil veces:

seis jugadores están dentro.

Victoria del equipo visitante al descanso...

Eso es, y al final.

También habrá un penalti en el primer tiempo.

Sí, tengo al portero en el ajo.

Luego te llamo.

-¿Por qué no has empezado a comer?

-Te esperaba, no voy a cenar solo.

-¡Ay, qué mono eres, por dios!

(Música emocionante)

(Sonido contra el suelo)

-¿Qué pasa? -Perdón, no te quería despertar.

(SUSURRA) Sigue durmiendo, ¿vale? -Vale.

Da igual, la alarma va a sonar ya.

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Cómo has dormido?

-Muy bien hasta que has empezado a revolverlo todo.

¿Qué buscas? -El móvil.

Me ha despertado un mensaje y no lo encuentro.

-Sigues siendo un desastre.

Cada mañana te tiras 20 minutos buscando cosas:

el móvil, la cartera, un zapato...

-Si no me tuviera que quitar la ropa tan rápido...

-Si la dejaras en el mismo sitio...

-Pero ¿qué dices? Si tú eres peor.

Por cada prenda que yo pierdo, tú pierdes tres.

-Y mira que el espacio es pequeño.

Tu baño de la casa de Grecia era más grande que toda la habitación

y que la casa entera. (RÍE) -Por eso lo dejé.

Me cansaba perder calcetines.

-Yo no tomaré una decisión tan drástica,

pero cualquier día hago limpieza y aparecen todos tus calcetines.

-¿Todos? -Sí.

-¿Y eso cuándo va a ser? -Cualquier día te sorprendo.

-¿Y si te sorprendo yo?

¿Y si nos vamos a una habitación el doble de grande?

-¿De qué hablas? (RÍE)

-De un piso en el centro de Madrid.

Quiero que vengas a vivir conmigo.

(RÍE) -¡Venga ya! Solo llevamos juntos unas semanas.

-¿Y qué? ¿Lo que teníamos antes no cuenta?

-Sí cuenta, pero es un poco precipitado, ¿no?

-¿Precipitado? -Sí.

-A mí me parece de lo más normal.

Mira...

pasamos juntos todo el tiempo libre que tenemos,

vamos a trabajar en la misma empresa

y quiero pasar todas las noches de mi vida contigo.

Eso lo tengo claro.

¿Qué me dices? ¿Sí, eh? -No. (RÍE)

Me gusta mucho tu propuesta

y me gusta que seas tan cariñoso ahora, pero...

necesito procesar todo esto.

Son muchos cambios: el curro, ir a vivir juntos...

¡Ay, me da un poco de vértigo! -Vale.

Tú piénsatelo. (LARA ASIENTE)

-Cuando lo decidas, tienes una habitación enorme esperándote

en un piso gigante,

con unas vistas...

Y una luz...

-Eso es juego sucio, ¿eh?

(Alarma)

Espera.

Ya está.

¿Te hago una perdida a ver si lo encontramos?

-Sí, dale.

-Ya te estoy llamando.

(Móvil)

-Aquí está.

¿Ves como te necesito?

-Yo lo que necesito es un café y una ducha. Quita.

Anda.

-Lo he intentado.

Lope,

¿qué pasa? Buenos días.

Sí, lo acabo de leer.

Sí, te da tiempo a entrar.

A ver, tengo al portero,

uno de los centrales,

eso es, y un delantero.

Apuestas 10 y te llevas 28, correcto.

(RÍE) Claro que hablo de miles, capullo.

Vale, te veo en la oficina y hablamos de todo esto.

En la del centro.

Ahí está. Abrazo. Venga.

(SUSPIRA)

(LEE) "La clínica de Mateo está rompiendo moldes".

"Superinteligente elección

de una cantante desconocida hasta hoy".

¡Qué bien, has hecho café!

¿Dónde vas tan deprisa?

Tengo clase a primera hora.

No quiero llegar tarde.

¿Tienes un minuto para ver el spot? ¿Lo han subido a redes?

Sí, está teniendo muy buenas críticas.

Y Sara tiene muchos halagos.

Espero que no acabe eclipsando la clínica.

¡Qué va! Ganamos todos.

Sara tiene una imagen moderna, pero cercana.

La clínica se ve de lujo y yo tampoco salgo mal.

Si tú estás contento, yo también.

Necesito tu opinión. Para mí es importante.

Eh... ¿Tiene que ser ahora?

Si solo dura un minuto.

Pero no esperes que me explaye con la crítica.

Tendría que estar saliendo ya.

Mira, ves.

(TABLET) "Si estás pensando en hacerte algún tratamiento...".

Se ve muy amplio y acogedor. Creo que es la iluminación.

(Timbre)

Será Lourdes. Un segundo.

¿Andrés? Buenas. Hola, Vero.

-Hola. -¿Cómo está mi cirujano estrella?

¿Qué haces aquí?

Me lo temía. No has visto mi mensaje.

Aprovechando el spot, tenemos una entrevista de radio.

No me he enterado.

Estaba leyendo las críticas, que son buenísimas.

Has empezado por los comentarios que dicen lo guapo que sales

y de lo demás ni te has enterado. ¡Cuánto te gusta un piropo!

¿Cómo estás, Vero?

-Estresada. Tendría que estar saliendo ya.

Cariño... Si no has acabado de verlo.

Esta noche.

¿Seguro? Sí.

Adiós, Andrés. -Adiós, Verónica.

(Puerta)

¿Qué es tan urgente que no tiene tiempo ni para verlo?

Tiene clase de máster.

La clínica ahora es su última prioridad.

Ya lo vi el día del rodaje. Casi la llevo a rastras.

¿Dónde tendrá la cabeza?

Con el trabajo y el máster no tiene tiempo para mí.

Me habré malacostumbrado.

¡Uy, cuando se den cuenta las admiradoras del cirujano

de que su mujer lo tiene abandonado!

No me toques las narices.

No lo digo yo, lo dice Luci86 en los comentarios.

Ya verás qué poco tarda en pasarse por la clínica a verte.

Mira, me voy a cambiar.

Ahí hay café. ¿A qué hora es la entrevista?

A las nueve y media.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Adiós.

-Hola, compi. ¿Quieres un café?

-No me apetece. Ya he tomado. Venía a hablar contigo.

-¿Qué pasa?

-Sé que hay mucho bobo al volante

pero no te referías a eso con lo que has colgado, ¿no?

-¿De qué hablas?

-Has puesto "bobo de coches" en vez de "robo".

-¡Ostras! ¡Qué fallo!

¡Dios! Espero que no lo hayan visto ni Miralles ni Bremón.

-Si lo has colgado hace 5 minutos y no es tan grave.

-En una cuenta personal, no,

pero en la de la Policía Nacional...

es una falta de profesionalidad.

Y eso que reviso el texto antes de subirlo.

-¿Y qué te ha pasado hoy?

-Que no estoy centrada.

-Como duermes con el culo al aire.

(RÍE) Si vivo contigo. Es que te veo...

-¿Te molesta que lleve a Goyo?

-Era broma.

-Ya, es que esta mañana

me ha dicho de irme a vivir con él a su piso nuevo y...

-Vaya.

O sea, que dejas la comisaría y el piso.

-No, aún no le he dicho que sí.

Necesito pensármelo, me lo soltó de sopetón y...

son demasiados cambios.

-Ya, pero todos van en la misma dirección,

en empezar una nueva vida con Goyo.

No es tan descabellado. Si ya duermes todos los días con él.

-No sé. Yo me he agobiado un poco porque va todo superrápido.

-Pero ¿te hizo ilusión o querías salir corriendo?

-Claro que me hizo ilusión. Si estoy superfeliz.

Siento que esto va en serio, que esta vez es la definitiva.

-O sea, que busco compañera de piso.

-Yo no te he dicho eso.

Además, esperaba que pusieras un poco más de resistencia.

(BURLONA) -No se le puede poner resistencia al amor.

-Espe, yo no te entiendo nada.

Hasta hace dos días todo eran prevenciones con Goyo

y ahora solo te falta ponerme las maletas en la puerta.

-Me ha ganado, el chico.

Podría haberse enfadado conmigo, siempre malmetiendo.

-No ha sido para tanto.

Solo has expuesto tus dudas sobre las casas de apuestas.

-Fui muy pesada. Hasta tú te cabreaste conmigo.

Él, sin embargo, se lo tomó muy bien.

Me gustó su reacción: venir de frente a hablar conmigo.

Me cayó muy bien. Es un buen tío.

Y os va a ir fenomenal. Os lleváis genial,

estáis enamorados, vais a vivir y trabajar juntos

y hace una musaka de escándalo.

(AMBAS RÍEN) -Ya.

Aun así, todavía no sé qué hacer.

Irnos a vivir juntos es un paso importante.

-Yo creo que no te lo vas a pensar mucho,

así que mejor voy poniendo el anuncio.

¡Qué pereza ponerme a buscar nueva compañera de piso!

-Oye, ¿tú has escuchado algo de lo que te he dicho?

-Hola, Lourdes. -¡Uy!

¿Qué haces aquí? Creía que no estabas.

-Ayer tuve turno de noche y salí muy tarde.

-Pues me voy a limpiar dentro para no molestarte.

-Tranquila, no me molestas.

(GRITA) -¡Ay, por dios! ¡Que se me ha caído! (SOLLOZA)

-No pasa nada.

(SOLLOZA) -¿Cómo estoy tan torpe? Yo nunca soy tan torpe.

-Si no se ha roto ni nada.

(SOLLOZA) -Por favor.

-¿Qué te ocurre, Lourdes?

Si necesitas hablar, puedes.

No te habrás puesto así porque se te ha caído.

-Perdóname, ya se me pasa.

Es que anoche me despidieron de mi otro trabajo, del Moonlight.

-Lo siento.

-Me despidió sin darme explicaciones.

-¿No te dijo nada?

-Nada de nada.

Claro que ese hombre es muy raro. Quintero es muy raro.

-Daremos buenas referencias tuyas y encontrarás casa pronto.

-Gracias, Paula.

Estoy muy inquieta porque... ¿Cómo te lo digo?

Yo te digo que allí no solo se ponen copas, ¿sabes?

-¿Qué quieres decir? ¿Te refieres a la redada del otro día?

-Entre otras cosas.

-Los camellos señalaban al encargado,

no a Quintero.

-¡Ay, qué lástima!

Pobre Eladio.

¿Sabes quién le paga el abogado? Quintero.

-¿Me dices que Eladio está encubriendo a Quintero?

-¿Tú sabes que Eladio

trabajaba en la empresa de transportes de Quintero?

¿Y sabes que empezó "drinki, drinki", borrachuzo perdido?

Pero Quintero no le despidió, le dejó trabajando.

-Eso dice mucho de Quintero.

Lo que es raro es que te despida sin motivo.

-Dice mucho de Quintero, pero Eladio le debe un gran favor.

-A ver, Lourdes,

si estás segura de que están traficando con droga en el Moonlight

vamos a denunciarlo.

-No, yo no he vuelto a ver nada de eso.

¡Dios me libre!

Ahora, lo de la pintada ha sido raro.

-¿Qué pintada?

-La otra mañana llego y no te puedes imaginar cómo estaba el bar.

Yo creo que habían entrado una docena de "konsovares" de esos,

se habían liado a porrazos con el Moonlight,

"¡bum, bum, bum!",

las botellas, las sillas, el billar, todo "destrozaíto"

y lleno de cristales. Eso no había por dónde cogerlo.

Y en la barra, una pintada en rojo.

-¿Y qué ponía? -¿Qué ponía?

Quintero, narco.

Toditos le dijimos que eso había que denunciarlo a la Policía.

Y Quintero, que no, que a la Policía, no.

Y nosotros: "si te han destrozado el local".

¿Y qué pasó? Que la Lourdes se tuvo que remangar y recoger.

No me han pagado ni las horas extra.

-Yo creo que voy a hablar con mis superiores.

Igual tienes razón y no es Eladio el único involucrado con la droga.

-¿No me meteré yo en un lío? -Tranquila, seremos muy discretos.

-A lo mejor me he precipitado diciéndote esto,

como estoy nerviosa por el despido, no quiero meter a nadie en un lío.

-Tranquila, que no está de más investigar.

Gracias por contármelo.

-Gracias a ti. -Voy a desayunar.

No sé cómo se lo va a tomar.

Yo tampoco, vamos a ver qué dice.

(Puerta)

Adelante.

¿Queríais verme?

Imagino que es por lo de los bobos al volante.

¿Qué?

Esta mañana ha habido una errata en el mensaje en redes

pero ha sido subsanado en cinco minutos.

No tiene nada que ver con eso. Siéntate.

¿Qué pasa?

Queríamos hablar contigo sobre Goyo García.

Hay ciertas sospechas sobre él

y hemos creído que lo mejor era comentarlo contigo,

ya que es el motivo principal por el que has pedido la excedencia.

¿Sospechas? ¿Qué sospechas?

La Fiscalía española ha recibido

una notificación de la Policía griega.

Sospechan que cuando jugaba en primera división en Grecia

pudo estar relacionado con un caso de amaño de partidos.

¿Goyo? ¡Qué va! Eso es imposible.

¿Seguro, Lara?

Piénsalo bien.

¿Se te ha pasado por alto algún comportamiento sospechoso?

¿Manejaba grandes cantidades de dinero en metálico?

Sí, pero no tiene nada de raro.

Ha trabajado años como futbolista profesional.

Dinero no le falta.

¿Por qué iba a pringarse con algo así?

No tiene necesidad.

Cuando él se fue a Grecia

ya vio claro que su futuro como futbolista se acababa

y es posible que quisiera procurarse un retiro más acomodado.

Pero Goyo no es así, es una persona activa.

Ha colgado las botas y tiene un negocio de apuestas deportivas.

Quizás para seguir amañando partidos desde fuera de campo.

Si esto es así, ¿por qué no lo detuvieron en Grecia?

Porque no encontraron pruebas que lo implicasen en la trama.

Y tampoco acabaron con las sospechas que hay sobre él.

¿La Fiscalía tiene algo o son solo especulaciones?

La liga española sospecha

sobre todo por las apuestas,

porque hay partidos de segunda en los que se apuesta

hasta 14 veces de lo que es habitual

y es normal que estén investigando

a las personas relacionadas con ese mundo.

Es imposible, Goyo no es así. Si lo conocierais como yo...

No puede ser, Goyo no es ningún tramposo.

Le gusta el juego limpio.

Bien, pues muchísimas gracias, Lara.

Queríamos saber tu opinión y ya nos la has dado.

Cuando tengamos más información, te la daremos.

(RESOPLA) Sí, por favor.

Escucha, Lara,

hemos creído conveniente avisarte de nuestras sospechas

pero necesitamos máxima discreción.

Goyo no se puede enterar de esto. Por supuesto, descuide.

Muchas gracias.

(Teléfono)

Dime, Celia.

Sí, que pase.

¡Sara, qué sorpresa!

No sabía si te iba a pillar bien pero pasaba de camino al trabajo.

Puedes venir cuando quieras.

¿Has visto qué éxito, el spot?

Sí, es increíble.

Por eso quería venir, para decirte que me ha encantado.

Lo había deducido por los emoticonos de tu mensaje de esta mañana.

(AMBOS RÍEN)

Perdona, es que estoy emocionada con la reacción de la gente...

No me esperaba que gustara tanto.

Mis seguidores están subiendo mucho.

Bien, te mereces eso y más.

Ahora intentarán ficharte como modelo publicitaria.

No me líes, que soy cantante.

Gracias al anuncio, se escucha mucho mi tema.

Sí, lo han puesto en la radio.

¿Has oído la entrevista? Sí, gracias por avisar.

Me he emocionado al oír mi tema en el programa estrella.

Deberías decirle a tu productor que aproveche para colar tu disco.

Pues sí, se lo voy a decir.

¿Vosotros habéis notado el efecto del anuncio?

Queríais que viniera más gente, ¿no?

Es pronto para saberlo

pero he recibido mensajes de compañeros de profesión

y eso se estila poco.

Sí, eso es buena señal.

Estoy feliz de haber aceptado tu propuesta.

¡Y pensar que estuve a punto de rechazarla!

-¿Se puede? Andrés, pasa.

Me ha dicho Celia que estaba aquí nuestra estrella.

-Bueno, estrella que se tiene que ir a trabajar al pub.

-Tiempo al tiempo.

-Tengo una compañera en el curso con tres hijos

y me dice que cuando llega a casa se le olvida todo

pero viviendo sola es más difícil y eso que son casos hipotéticos.

Cuando sean de verdad, no sé cómo me afectarán.

-Esa es la parte más complicada.

Saber crearte una muralla a tu alrededor

para que los casos que te afectan no invadan tu vida personal.

Pero no siempre se consigue.

-Ya. ¿También te llevas el trabajo a casa?

-Es inevitable.

Cuando decides dedicarte a algo así y remangarte,

te das cuenta de la porquería de sistema que tenemos.

-¡Ostras! A ti también te pasa.

-No hay que irse muy lejos para ver la cantidad de injusticias que hay.

(PATY) Ya.

Oye, ¿y tú alguna vez has ayudado a chicas víctimas de trata,

a las que obligan a prostituirse?

-Sí, alguna vez.

Es curioso porque han pasado una alerta de Comisaría

para que estemos atentos por si hay casos.

-Ya, aquí vienen muchos policías.

Yo también he oído que están detrás de una red de proxenetismo,

por eso te preguntaba.

-Sí, son situaciones muy complejas.

Las mujeres viven amenazadas

personalmente o a través de sus familias.

Les retiran el pasaporte, les controlan las horas.

Es jodido. -¡Qué horror, tío!

Es que es para... Dan ganas de...

-¿De qué?

-De hacer algo.

-No intentes solucionar el mundo en un día.

-Me he dejado la cartera.

¿Me lo apuntas? -Claro. No te preocupes.

-Vale.

-¡Que vaya bien! -Luego te pago.

-No os conforméis con la entrevista porque hay más.

Han llamado de un canal de Internet sobre publicidad.

Han visto el spot y les ha gustado muchísimo.

Quieren venir a grabaros mañana por la mañana aquí.

-¿A mí también? -Por supuesto.

¿Podrás? Es a mediodía.

-Claro, no te preocupes. Me organizo.

Un paso hacia la fama.

Pues sí. ¡Madre mía! No me lo puedo creer.

Todo esto es increíble.

Voy a trabajar. Vuelvo al mundo real.

Chao. Que tengas buen día.

(ANDRÉS) Me encanta Sara.

Tiene una luz especial.

¿No crees?

(ASIENTE)

¡Eh!

¿Qué haces?

Mandarle un mensaje a Verónica para contárselo.

¿Cómo se llama el canal?

¿Crees que es buen momento?

Comparto una buena noticia con mi mujer.

Si está agobiada con sus cosas,

¿por qué no esperar a esta noche en casa con tranquilidad?

Tienes razón. De hecho, el enlace de la entrevista ni lo ha abierto.

¿Se lo has mandado? Eres un egocéntrico.

Para que lo vea, si no se le pasa.

¿Y qué si no lo escucha?

Dale espacio, ha estado años dedicada a ti y a Paula.

No pasa nada porque se centre en sí misma.

También es socia de la clínica. Le pido un poco de interés.

A ti te gustaría que mostrara tanto interés en todo como Sara.

¿Me equivoco?

(SUSPIRA)

Es que está muy rara.

Muy rara.

No sé, a veces estamos bien y luego, no.

Me da la sensación de que le estorbo.

Voy a hablar con ella.

Yo no lo haría.

¿Y finjo que no tenemos problemas?

Mateo, dale espacio.

Está agobiada con el máster y el trabajo de abogada

y tú la reclamas.

¿Cuánto tiempo le dedicabas cuando estabas por ahí de pendoneo?

(SUSPIRA)

Ahora debes darle tiempo.

Supongo.

Y centrarte en lo importante. Tenemos rinoplastia en media hora.

Voy a ponerme el pijama.

(SUSPIRA)

(Móvil)

-Hola, papá.

¿Qué tal? ¿Cómo vas por ahí?

Bien, estoy mucho mejor.

El curso me está ayudando un montón.

Yo también tengo ganas de ir a verte

pero entre el trabajo y el curso no puedo.

Que sí, que estoy mejor.

De verdad que sí.

Hacemos una cosa:

esta noche hacemos videollamada,

nos vemos y te cuento cómo va todo, ¿vale?

¿Sí? Venga.

Esta noche hablamos.

Un besito. Te quiero. Adiós.

-¿Qué tal? ¿Hablabas con tu padre?

-Sí.

-¡Ay! Me lo podrías haber pasado, hace tiempo que no hablamos.

Dale recuerdos nuestros.

-Esta noche hablaré con él. Se los daré.

-Genial. -¿Qué tomáis?

-Dos cafelitos para tomar aquí.

-¿Qué? ¿Mañana tranquilita?

-Sí, no nos podemos quejar.

-Será por ti. Yo al chorizo ese le voy a pedir unos zapatos nuevos.

-¿Qué ha pasado?

-Hemos trincado a uno que estaba

robando 200 kilos de melocotón a la salida del supermercado.

-¿200 kilos? ¡Madre mía, qué empacho!

-Suponemos que sería para revenderlo.

-Se ha puesto nervioso

y me ha tirado frascos de melocotón en almíbar.

Tengo los zapatos perdidos.

(RÍE) -Da gracias que no te los ha tirado a la cabeza.

Con la mollera tan dura que tienes, rompías el frasco.

-Un baño de almíbar para endulzar el carácter no va mal.

(TODOS RÍEN) -¡Qué graciosa!

Te la paso porque llevas un tiempo tristón.

-Bueno, ya estoy mejor. No hace falta que os preocupéis.

-¿Te ha venido bien la terapia? (PATY) -Superbién.

Eso y tener un objetivo a corto plazo.

-¿Qué tipo de objetivo?

-Pues ayudar a los demás en todo lo que pueda.

-A mí ya me estás ayudando con este café tan rico

y con esa sonrisa tan bonita.

-Me alegro. Voy a la terraza.

-Da gusto verla otra vez llena de energía.

-Sí, parece que esta chica tiene un imán para los problemas.

(ASIENTE) -Últimamente, sí.

¿Quintero la ha despedido?

Ayer mismo, sin dar ninguna explicación.

Creo que podría estar relacionado.

Cuidado, estás especulando. Tendría sentido, ¿no?

Primero le ponen el local patas arriba y la pintada de "narco"

y luego la despide sin motivo aparente.

Quizás la ve como un testigo incómodo.

¿Testigo de qué?

¿De sus negocios?

No sé. ¿Por qué le pone un abogado a su empleado tras traicionarle?

Quintero lo explicó en su momento:

está muy arrepentido de no haberle prestado el dinero

y se siente culpable

de que haya tomado ese camino para obtenerlo.

¿No le parece extraño que no denunciara lo que pasó?

Verás, la relación de Quintero con la Policía es peculiar.

Debería haber denunciado pero...

no me extraña que no lo haga y no es delito.

Había pensado que podría acercarme a hacerle unas preguntas con Toni.

Es buena idea pero Quintero es un viejo conocido

y hay que saber tratarlo.

Ya. Y eso, una agente en prácticas no sabe hacerlo.

Está bien, Paula. Gracias por tu información.

Puedes volver a tu mesa.

(SUSPIRA)

Hola. (SERIA) Buenos días.

¿Le ocurre algo? Está muy seria.

Me traía una información pero no es urgente.

¿Qué traes?

El informe completo de la trama del amaño de partidos en Grecia.

¿Mencionan a Goyo García?

Directamente, no, pero fíjate en las cifras.

El 13% de los jugadores de esa liga

dice que en algún momento alguien se les ha acercado

para ofrecerles amañar un partido.

Esperaba un porcentaje mayor.

Puede ser determinante para marcar el resultado de un partido.

Si pillan al portero o a un central ya apuestan sobre seguro.

Ya. No tengo ni idea de fútbol.

Pero a ese porcentaje habrá que sumarle los que no lo admiten,

empezando por los de la trama.

Al parecer, no es tan fácil negarse.

¿Por qué? No solo les tientan con dinero.

Al que se niega, lo extorsionan para que cambie de opinión

o se lesiona y otro ocupa su lugar en el campo.

¿Quieres decir que estas noticias de accidentes en el fútbol

están encubriendo extorsiones?

Sí. Palizas, caídas por las escaleras

y hasta un accidente de tráfico que pudo ser mortal.

¡Jolines! Sí que juegan fuerte en Grecia.

Hay mucho dinero de por medio.

¿Y crees que Goyo García

ha importado ese amaño de partidos a la liga española?

No nos constan ese tipo de agresiones.

Quizá haya empezado con un perfil menos violento.

O quizá la Fiscalía esté equivocada

porque si está pringado en esto,

¿qué necesidad tiene de tener una novia policía

y meterla en su empresa?

Se hacen muchas tonterías por amor.

¡Mira cómo le defendía Lara!

Bueno, a ella le han pillado por sorpresa las sospechas.

No sé, igual ha sido una imprudencia por nuestra parte

ponerle al día de la investigación.

¿Se lo contará a su novio? Yo creo que no.

Pero espero que no se confirmen esas sospechas

porque sería un palo muy gordo para ella.

(RESOPLA)

-La Parra. (AMBOS RÍEN)

-Muchas gracias, Carmen. Eres un sol.

-Gracias. -¡Qué guapo has salido!

Estás acostumbrado a posar.

-Al principio, me daba mucha vergüenza,

pero a la fuerza uno se acostumbra.

-Gracias por prestarte a promocionar mi bar.

-Si no me cuesta trabajo.

Además, la gente debería venir en peregrinación

a probar tus platos.

-Esa frase te la copio. -Toda tuya.

-Te la copio. (LEE) "...en peregrinación".

Igual vienen pero a hacerse fotos contigo.

-Eso que ganamos los dos. Me pagas en comida y yo, feliz.

-¡Qué barato te vendes! Ya está.

-Genial.

-Hola. -Hola, guapa. ¿Cómo estás?

-Bien.

-Le decía a tu novio gracias por promocionar el bar en redes.

-¡Qué bien!

-¡Qué poco entusiasmo!

¿No le quieres echar un ojo

y poner algún filtro, revisar el texto?

Sabes que ella es una máquina. -Ya, pero me da apuro con vosotros.

Creo que está bien y no necesita más literatura.

-Así está perfecto, sí.

Ojalá te traiga clientela.

-Ojalá que sí. Muchas gracias. ¿Qué te pongo?

-Una tónica. -Muy bien.

-Oye. -¿Qué?

-¿Qué pasa? Estás seria.

-No, ¿por qué?

-No es propio de ti dejar pasar la oportunidad

de meter mano en un tema de redes.

-He tenido un día complicado en el curro y estoy embotada.

-¿Seguro? Estás muy rara.

-No sé cómo decirlo sin que te ofendas.

-A ver, ¿el qué?

-Que me parece pronto para ir a vivir juntos.

-¿En serio? (RÍE)

¡Cómo me voy a ofender por eso!

Te he dicho que te tomes el tiempo que quieras.

Tenemos toda la vida por delante.

-A veces me sorprende que lo tengas tan claro.

-Si te molesta, no te insisto.

Yo, cuando tú estés lista, estoy dispuesto.

Entiendo que ha habido muchos cambios en tu vida.

Ya es que hayas pedido excedencia para trabajar conmigo.

(ASIENTE) -Renunciar a la Policía

ha sido una decisión difícil para mí.

Estoy bien viviendo con Espe. Prefiero ir poco a poco.

-No se hable más. -Vale.

-También tiene su encanto no saber dónde acabarás la noche.

-Me quitas un peso de encima. -Genial, pues alegra esa cara.

Tengo un planazo esta noche. -¿Ah, sí?

-¿Te acuerdas del restaurante del que te hablé

con unas vistas increíbles?

-Sí. -Pues he reservado para hoy.

-¿No te apetece un plan tranquilo de sofá, manta?

No me apetece nada estar cerca de esa gente vip, estirada.

-He cogido la mesa más escondida de todas

para no tener a un niñato pijo al lado hablando de su empresa.

-Tomando pizzas en casa estaríamos más lejos de ese niñato.

-Lo sé, pero, si quieres, hacemos un trato.

Vamos a cenar y si nos quedamos con hambre

con los platos diminutos que ponen, vamos a casa y pedimos pizzas.

-Vale, vamos a cenar.

Imagino que habrá sido complicado conseguir mesa.

-No te imaginas cuánto.

-¿No puede pasar un día sin que nos encontremos?

-Bonito detalle, lo de saludar, digo.

-¿Qué quieres? No paras de cruzarte en mi camino.

(RÍE) -Será el destino.

-Eso o tendré que empezar a pensar que me estás acosando.

-¿Qué dices? Solo pasaba por aquí. Ni siquiera te había visto.

-No sabía que de pronto eras tan sensible, ¿eh?

-Yo encajo muy bien las bromas, pero como me tiras tantos cortes...

-Ya.

Quería pedirte perdón por eso.

He estado muy borde estos días.

La conversación que tuvimos ayer me dejó tocada.

-¿Y eso qué significa?

-Que te voy a conceder el beneficio de la duda.

No tengo derecho a juzgarte por lo que hayas hecho en tu pasado.

Conozco a mucha gente metida en movidas con la ley

y eran buenas personas,

así que me gustaría empezar de cero contigo.

-¿No me estarás tomando el pelo?

-No.

Gracias.

Una vez salí con un chico.

Nos queríamos un montón.

Era muy bueno y noble

pero estaba metido en temas de droga.

-Lo dejaste, ¿no?

-Murió.

Bueno, lo mataron.

-Lo siento.

-Supongo que no era el chico que mis padres deseaban para mí.

(ROJO RÍE) -Pero le quería mucho.

-Yo he tenido más suerte que ese chico.

Me trincaron antes de que todo se fuera de las manos.

-Mataste a un hombre.

-Pero ahora tengo la oportunidad

de ganarme la vida como un trabajador normal.

-Ojalá lo consigas.

-Eres una caja de sorpresas.

(RÍE) -Si yo te contara. -Cuando quieras.

Lo de ayer sigue en pie. Me encantaría tomar algo contigo.

-Vale, pero otro día. Tengo que volver al curso.

-¿Y cuándo?

Charlamos en un bar donde no trabajes de camarera,

para no interrumpirte.

-Vale, ¿por qué no?

-¿Me das tu número?

-Apúntame el tuyo.

En cuanto tenga un rato...

me escapo.

Perfecto.

Te llamaré. -¿Seguro?

-Por supuesto que sí.

Apuesto a que también eres una caja de sorpresas.

(RÍE) -Si yo te contara.

(PATY RÍE) -Chao.

-Adiós.

-Sí, eso ha pasado. No he tenido más remedio que despedir a Lourdes,

así que estoy buscándole sustituta.

Si te enteras de alguien interesado, por favor, avísame.

-Preguntaré a ver si averiguo algo.

-Sí, pero que sea de absoluta confianza.

Si no, prefiero seguir con la contrata.

-Vale. -Deja eso en el almacén.

(RESOPLA)

Claudia, ¡qué sorpresa! ¿Qué haces por aquí a estas horas?

¿Qué tal, Fernando?

Nada, es que tengo que hablar contigo de un asunto.

Estupendo. ¿Es un asunto familiar o policial?

Me temo que policial. Ya decía yo.

Los chicos están bien.

Espero que siga así.

¿De qué se trata ahora o qué he hecho yo esta vez?

Más bien qué no has hecho.

¿Por qué no denunciaste el acto vandálico que sufriste aquí?

(SUSPIRA) No dije nada porque ha sido una chiquillada,

una gamberrada de cuatro chavales.

La culpa fue nuestra por dejarnos la ventana del baño abierta.

Entraron por ahí, querrían beber gratis

y se les fue la mano, nada más.

Ya. O sea, que un grupo de chavales se quiere dar un homenaje

y en un momento se les ocurre escribir "narco" en el mostrador.

Una teoría un tanto endeble, ¿no?

¿A dónde quieres llegar?

Me sorprende que no confíes en nosotros,

en la Policía.

Podría pensar que estás ocultando algo.

¿Ya estamos?

Este tipo de preguntas era lo que quería evitar.

No tiene importancia. Ha sido una gamberrada de chavales

o de alguien que ha querido joderme. No tengo ni idea.

No quiero pensar que quieres tomarte la justicia por tu mano.

¡Qué justicia me voy a tomar!

Si no tengo ni repajolera idea de quién ha sido.

Sospecharás de alguien. No sé, ¿Rojo, por ejemplo?

Sí, pensé en él en un primer momento

pero lo descarté. ¿Sabes por qué?

Porque no se mete en estos líos.

Si va a por mí lo hace de frente y con toda su artillería.

No se va a pringar las manos rompiéndome cuatro botellas.

¿Cuatro botellas? Tenía entendido que había sido algo más.

¿Tenías entendido? (ASIENTE)

Te digo que no tengo la más mínima idea de quién ha sido.

Podríamos haberlo averiguado si nos hubieras avisado.

Da la impresión de que te diste prisa borrando huellas.

¿Qué querías que hiciera?

No sé quién demonios te habrá contado todo eso

pero no puedo tener cerrado este local

porque pierdo mucho dinero.

Por cada día que lo tenga cerrado pierdo mucho.

Si os lo hubiese comentado y hubiese dado parte al seguro

mandáis a los de Científica y me tiro tres días cerrado.

No me lo puedo permitir. Lo entiendo perfectamente.

Espero que sea la única razón por la que no diste parte.

Claro que sí, te lo estoy diciendo.

Me gustaría saber quién te ha ido con el cuento

y te lo ha dicho todo.

Lo siento, pero no puedo desvelar mis fuentes.

Ya me lo imaginaba.

Ha sido Lourdes, ¿verdad?

¿Por qué estás tan seguro?

Porque es de las pocas personas que sabe lo que ocurrió

y porque ayer no tuve más remedio que despedirla.

Es posible que se haya enfadado y te haya ido con el cuento.

¿Podría saber por qué la has despedido?

No me gustaba cómo limpiaba.

Ah. Fíjate tú.

Si quieres saber más de cómo manejo mi negocio,

tengo una pila de facturas ahí pendiente de revisar,

así que podrás tener los datos que quieras.

Tranquilo, gracias. Me voy a casa.

Tengo una vida. Me espera Antonio.

Ah. Dale recuerdos a mi consuegro de mi parte.

-Buenas.

-¿Qué demonios haces aquí?

-Vengo a hablar de negocios.

¿Has pensado ya lo nuestro?

-Sí, lo he pensado. No tengo nada más que decirte.

No contrataré tus servicios de seguridad.

-Veo que más vueltas no le has dado.

Haces mal.

No encontrarás una oferta mejor. -Es posible.

Es posible que no la encuentre pero no tengo presupuesto

para contratar ese servicio de seguridad.

Sí necesito un encargado de la limpieza con cubo y fregona.

No sé si ese tipo de trabajo a ti o alguno de tus chicos

os podría interesar.

-Muy gracioso.

Piénsatelo bien.

Mis hombres son los mejores.

Te ahorrarás problemas. -No es lo que he escuchado por ahí.

Me han dicho que tus hombres son de gatillo fácil

y yo no quiero tiroteos a las puertas de mi casa

ni que a nadie le pase

lo que a ese chico al que habéis dejado paralítico

por darle un tiro por entrar borracho

a uno de los locales que controláis.

-Fue un error puntual.

El idiota que disparó está en la cárcel.

Te pondré a alguien tranquilo.

-No cambiaré de opinión. No necesito seguridad. ¿Está claro?

-Deberías darle una vuelta. -No tengo más vueltas que darle.

No quiero volver a verte. Lárgate.

-Tú sabrás.

(ANTONIO) ¿Qué quieres en la ensalada?

¡Claudia!

Me parece bien.

Me parece bien.

¿Qué quieres en la ensalada? ¿Bonito o salmón?

¿Me escuchas?

Ya lo sabía yo.

Esa cara...

¿Qué dices? Que lo que quieras.

Vale, bonito.

(Móvil)

Hola. Dime, Claudia. Acabo de descubrir una cosa.

¿Tú recuerdas a Enrique Morientes?

Ahora no caigo.

Te pongo al día: acabo de encontrar su ficha.

Este tipo ha cumplido condena dos años

por lesiones y tráfico de drogas.

Es el líder del clan de los Puerta,

que teóricamente se dedica a la seguridad en locales nocturnos.

Ya caigo.

Los tipos que dejaron paralítico a un chaval en una discoteca.

Efectivamente.

El tipo que disparó aún está en la cárcel

pero el cabecilla está en la calle

y lo he visto hoy con mis propios ojos.

¿Dónde?

En el Moonlight.

¿Crees que Quintero ha contratado sus servicios?

No sé, pero tiene motivos para contratar seguridad

porque ha tenido altercados, pero espero que no confíe en ellos.

Solo traen problemas.

Ya lo sé.

Me preocupa tenerlos por el barrio, así que estaremos vigilantes.

Sí. A mí tampoco me hace gracia.

Te dejo que cenes tranquilo con tus hijos.

Si todavía estoy en Comisaría.

Ya sabía yo... ¡Anda, vete a casa ya!

Hasta mañana.

¿Qué pasa? ¿Ya se ha metido en líos nuestro consuegro?

No sé si se ha metido en líos.

El caso es que o se mete en líos él

o los líos le persiguen,

pero siempre hay asuntos turbios cerca de Quintero.

O del Moonlight. ¡Menuda combinación!

Son el hambre y las ganas de comer.

¡Ay! Quita eso.

¿Ensalada de bonito?

¿No era salmón?

Tienes que reconocer que ha valido la pena.

-¡Ay, pues sí! Se han superado con el postre.

-El chocolate te pone de buen humor. -Sí, nunca falla.

-Menos mal. Hoy has salido tocada del trabajo y no sé por qué.

-Ay, no quiero pensar en eso.

-Al menos reconoce que no ha sido solo por venir a vivir conmigo.

-No, es que...

hoy en Comisaría...

me han comunicado un caso complicado y no paro de darle vueltas.

-Puedes contármelo.

-No.

No puedo. -Vale, no pasa nada.

Me conformo con animarte.

-Siempre lo consigues.

Me voy a la cama, que estoy reventada. Vamos.

-Yo me voy a quedar un momento si no te importa.

Tengo que mirar una cosa del trabajo.

-¿Ahora? -Sí.

Una inmobiliaria, que me ha mandado una opción de compra sobre un bajo

y me puede venir bien para otro local.

-¿De apuestas?

-Sí, ¿por qué te extraña?

-Porque me imagino que es una inversión grande.

¿No estarás arriesgando mucho?

-Aún tengo que hacer números con el gestor

y creo que es buen momento para invertir.

El negocio me va bien, el local tiene buen precio, no sé.

¿Por qué dejarlo pasar?

-Ya, no sé. Tú eres el empresario.

-¿Qué pasa, Lara?

¿Por qué te preocupa el negocio?

-Lo siento. No tengo que entrometerme.

Son tus asuntos, perdona.

-Me puedes preguntar lo que quieras. Somos un equipo

aunque no vivamos en la misma casa.

(RÍE) -Cariño, me preocupa que todo se te vaya de las manos.

No serías el primer deportista arruinado.

-Tranquila, que nos irá muy bien.

Está controlado.

El negocio de apuestas está en crecimiento,

solo tengo que subirme a la ola. (RÍE)

-Confío en ti.

Buenas noches.

No tardes, ¿eh?

-¿Qué pasa, tío?

Cálmate.

Vamos a ver, solo tienes que provocar un penalti.

En la primera parte.

Tú sabrás cómo hacerlo para que no cante.

(RESOPLA) Es muy sencillo, macho.

Eso es, derrota al final de la primera parte.

Al final del partido.

Ya está. El penalti en la primera parte.

No me pongas excusas tontas.

¿Qué?

¿A ti cuántas temporadas buenas te quedan?

Di la verdad: ¿una? ¿Dos como mucho? ¡Pero si es solo un penalti!

Quieres dejar de...

Que no pienses en tus compañeros, joder.

Piensa en el pastizal que ganarás.

Eso es.

Ya está, que será sencillo, ya verás.

-¿Cómo se te ocurrió meterte en apuestas deportivas?

-En Grecia. Allí está en auge y pensé que en España, pues...

tendría tirón también.

Me tengo que ir, lo siento.

-¿La canción es tuya?

Sí, Sara es una mujer polifacética. Hace muchas cosas y todas, bien.

(RÍE) No te rías, es verdad.

¿Has visto? Pura naturalidad. Mejor, imposible.

No hay nada preparado.

Les sale así. Es pura química.

(SARA) ¡Verónica! -Sara, ¿qué tal?

-Bien, una entrevista menos.

¿Qué haces aquí? Quería tomar un café contigo.

¡Ah!

Justo quería aprovechar ahora para cuadrar agendas con Sara.

Aún nos quedan varias entrevistas.

¿Pasa algo en el curro?

-No.

(SUSPIRA) Es por Mateo.

Creo que tiene una aventura con Sara.

-Tengo que ir haciéndome a la idea de tu marcha.

-Puede que no sea tan inminente.

¿Quería verme, comisario?

Sí, por fin ha llegado la orden del juzgado

para intervenir el teléfono de Goyo.

Vale, llámame cuando termines. -Claro.

-Mira a ver si tienes batería en el móvil,

que luego llamas desde otro y no te contesto.

-¡Cómo me conoces! 3%. ¿Me dejas tu cargador?

Os presento a Enrique Morientes.

Este tío me suena. Es el líder de los Puerta,

un grupo de matones que controla la seguridad

en discotecas y locales nocturnos.

Morientes es nuevo en Distrito Sur

pero su modus operandi es clásico:

colocan a un tipo que es un armario para controlar el flujo de entrada

pero lo que controla es lo que sucede dentro,

incluido el tráfico de estupefacientes.

¿Por qué te empeñas en esconder las cosas?

Te reúnes con Rojo y no lo dices,

te destrozan el local con pintadas y no nos lo cuentas

y ahora lo de este matón.

¿Y te sorprende que vengamos a interrogarte?

(MIGUEL) Te estaba esperando.

-Dime.

-Jaime Ibáñez está en el hospital. -¿Qué?

-Lo han encontrado

y como había un folleto del huerto urbano

con el teléfono del centro, me han llamado.

-Acabo de cerrar el bar y era por si te apetece tomar algo.

-Me has alegrado la noche.

-Vete a descansar, ya me encargo de recoger lo que queda.

-Venga. -Gracias.

(ENCAPUCHADO) ¡Quietos!

-Se puede saber qué...

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Servir y proteger - Capítulo 669

31 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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