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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 656 - ver ahora
Transcripción completa

Voy a tener que castigarte.

-Por favor, no.

-Te pasarás 24 horas

con otras mujeres como tú

a las que enviamos allí como ganado.

-Una de dos: o ella se arrepintió de mencionar a Rojo

y ha querido poner tierra de por medio.

O sea, que haya huido. ¿O bien?

O bien que Rojo se haya enterado de que ella tenía la intención

de denunciarlo y se la haya querido quitar en medio.

Ramón Rojo. Le he preguntado a Eladio

y dice que no sabe nada. No sé... si usted lo ha visto alguna vez

por aquí.

-Pues no, no lo he visto por aquí.

-Yo he visto al señor Quintero hablando con el otro,

con Rojo, que es el proxeneta o chulo de esta chica y hablaban

de repartirse beneficios.

-Pero el señor Quintero me ha dicho que no tiene ninguna relación

con él. -Ah, ¿no? ¿Y esto qué es?

-¡Sara! Qué alegría más grande verte.

¿Qué haces tú por aquí? -Me he enterado de que eres

el nuevo dueño del Moonlight y quería venir a saludarte.

Teníais cócteles, ¿verdad? Sí, sí, sí, claro. Mira.

Aquí tienes la carta. Puedes elegir el que quieras.

-Fernando, yo me voy ya. ¿Me paso otro día

y seguimos hablando? -Sí, claro, cuando quieras.

Aquí estaremos. Un placer verte. -Igualmente.

Hasta luego.

¿Qué te parece si salimos a picar algo

y luego nos tomamos una copa?

Estuve con Andrés en un sitio donde ponen unos cócteles flipantes.

¿Me aguantas esto un segundo?

Hola, Vero.

-Hola, Toni. -¿Qué tal?

-Bien. -Bien.

¿Estáis celebrando algo o qué? -Sí, he venido con Mateo.

-Estás preciosa. -Por favor, aquí no.

Puede venir en cualquier momento.

-¿De verdad quieres que me vaya?

Toni, ¿qué haces aquí?

Si quieres volver a ver a tu marido con vida,

"pon a mi hijo en libertad."

Cuando lo hayas hecho, llama al teléfono de Antonio

sin hacer ninguna tontería.

Ya sabes que su vida está en peligro.

Sabes que soy capaz de cualquier cosa

porque no tengo nada que perder.

¡Álvaro!

Cariño, lo tengo todo planeado. Vamos, hijo.

-¡Escúchame, por favor! -¿Qué?

¿Qué? ¿Qué pasa?

Que a ojos de tu madre parezca que te he puesto en libertad.

Es decir,

engañarla para que se entregue.

Es el fin de los Soler.

No pido nada para mí,

sino para Álvaro.

Va a estar muy solo

y perdido.

Si es verdad que va a tener una segunda oportunidad,

ayúdale para que no se tuerza y pueda conseguirla.

Cuente con ello, Elvira.

(Música emocionante)

Ya te digo, muy fuerte lo de Álvaro y Elvira.

Sí, si en comisaría no hablamos de otra cosa.

Claro, claro.

Sí, eso puede ser un atenuante para él en el juicio.

En Soto del Real está ahora.

Bueno, dejemos el tema. ¿Y tú cómo estás?

¿Sí?

Me alegro un montón.

Bueno.

Pero eso es ahora al principio hasta que te adaptes al nuevo ritmo.

Oye, se me ocurre una cosa. ¿Por qué no hablo con Lola

y vamos, no sé, un fin de semana ahí a tomarnos una cañas

por el Barrio Húmedo? Te hacemos una visita.

¿Sí?

Vale, sí. Lo organizo.

Venga, chao, bonita, chao.

Un beso.

-Hola.

-Ey, buenos días, guapa.

-¿Hay café?

-Sí. Además, he cortado fruta para las dos.

-No, hoy no tengo hambre.

-¿Qué pasa, que estás incubando algo?

-Mujer, que no te voy a contagiar. Si no he dormido bien es por Goyo.

-¿Goyo? ¿Tu ex?

Pero que... ¿Está en la habitación? -No.

(RÍE)

-Vale, chica, que era broma.

Es que me he comido el coco toda la noche porque,

antes de dormir, me envía un mensaje diciendo de comer hoy.

-¿Y? -Nada. Me ha dicho que busque

un sitio cerca de la comisaría para no hacerme perder

mucho el tiempo y vamos a ir a La Parra.

-¿Y para qué te comes el coco si lo único

que quiere es quedar contigo? -Porque para mí

Goyo es pantalla pasada. Y, de repente, que aparezca así

así en mi vida, me trastoca. -Ya, pero todavía hay rescoldos.

-No, para nada. -Espera. Que ayer

yo, como no tengo ni idea de fútbol, pues me puse a bichear por Internet

y puse su nombre. Ostras, pero es que hay un montón de imágenes y vídeos.

Hay uno supercurioso, que está metiendo un gol

desde el centro del campo.

Y, no sé, es que... ganó el campeonato griego.

-Sí. Estuvo viviendo allí los dos últimos años.

-Oye, y...

no sé. ¿Cómo os conocisteis?

-Pues fue en un partido suyo en el Vicente Calderón.

Fui a trabajar allí, en el operativo de seguridad,

en la unidad de comunicación.

-Ah. ¿Y cómo os encontrasteis?

-Pues parte de mi curro era hacer entrevistas a jugadores

y uno de ellos era Goyo.

-Y conectasteis.

-Sí. Hubo bastante filin desde el principio.

Y luego, nada, me dijo de vernos fuera del campo.

-¿Y cómo es eso de quedar

con una estrella del fútbol internacional?

-No, por aquel entonces no era tan famoso.

Meses después se fue a la Selección española.

-¿Cuánto tiempo estuvisteis?

-Pues más de dos años.

Hasta que le fichó un club griego y fue a vivir a Atenas.

Y decidimos dejarlo de mutuo acuerdo.

Yo no iba a dejar mi carrera por irme tras él a Grecia.

-Cosas peores se han visto.

-Ya, Espe, pero es que a mí mi trabajo me apasiona.

Es que además Goyo es un mujeriego.

Así que decidimos dejarlo de buen rollo. Ya está.

-Pero le tienes cariño.

-Hombre, es que nuestra relación era muy bonita,

pero muy inestable, también.

-¿Y cómo llevabas tú eso de la fama?

-Por aquel entonces no era megafamoso rollo paparazis y esto.

-Ya.

No sé.

Me gustaría conocerlo.

-Pues sí. Algún día. Cuando llegue el momento.

Pero, vamos, que nosotros ahora somos eso: amigos.

-Deséame suerte, mamá.

-¿Tienes algún operativo de riesgo hoy?

-No. No es eso. Es por Toni.

-¿Qué le pasa a Toni?

-Que me voy a lanzar, mamá.

La pelota está en mi tejado. Pensaba que no tenía nada

que hacer con Toni, pero después de lo que le dijo

a Nacha y estar dándole vueltas sobre qué mujer de la comisaría

podría ser, pues he pensado que... que soy yo.

-Ya, pero a ver, de ahí a lanzarte.

-Bueno, Toni es muy prudente. Y si antes no me ha hablado

de sus sentimientos es porque sabía que lo pasé muy mal.

Le dejaré claro que puede tirarse a la piscina.

-Paula...

no quiero que te lleves un chasco.

-Pues prefiero llevármelo a quedarme con las dudas.

-Por si acaso, tantéale, pero sin comprometerte demasiado.

-Agradezco tus consejos, mamá, pero conozco a Toni mejor que tú

y sé lo que tengo que hacer.

¿Otra vez hablando de Toni?

Últimamente está hasta en la sopa. ¿Hasta en la sopa?

¿No le has dicho que ayer lo vimos en el Moonlight?

No. Intenté invitarle a una copa

por todo aquello del secuestro. Pero no hubo manera.

¿Y eso?

No lo sé. Se negó en redondo. Hasta hizo que tu madre

se sintiera incómoda. Pero es muy majo.

Sí.

Oye, ¿y estaba con alguien de comisaría?

No lo sé, iba con otros tres, pero todos eran hombres.

Bueno, si yo preguntaba por preguntar. (RÍE)

Cariño, no tengo ningún problema con que te guste.

De hecho, tráetelo una noche y hacemos una cenita de parejas.

¿Qué dices? -Pues a mí me parece una idea genial.

Y se hará antes de lo que os imagináis.

Bueno, me voy, que no llego al banco.

Adiós.

Chao.

Has cambiado de perfume, ¿no? Sí, ¿se nota?

Sí. No sé si me gustaba más el otro.

Era un poco llamativo.

Llévate el paraguas.

(SILBA) Adiós.

Yo también me voy, mamá.

-Paula, espera.

Quería decirte que

que Toni... -¿Que Toni qué, mamá?

No es buena idea lo de la cena, ¿no?

-No. No es eso.

Me gustaría que no te obsesionaras.

Hay más peces en el mar.

-Parece que tienes algo en contra de él.

-No. No es eso, pero me preocupo por ti.

No quiero que metas la pata.

-Mamá, ¿crees que si estuviera enamorado de otra,

no estaría ya con ella?

-No lo sé.

Tú no te precipites, ¿vale?

-Bueno, vale, me voy.

-Chao.

Hola, ¿tienes cinco minutos? Tengo novedades del caso de Emma Cruz.

¿Alguna pista sobre su paradero?

No, y tampoco puedo relacionar a Ramón Rojo con su viaje a Ucrania,

pero sí que tengo un dato significativo

sobre los movimientos de ese tipo. No te extralimites. Recuerda que

no hemos aprobado ningún dispositivo de seguimiento de Rojo, y tú,

desde la UFAM no puedes hacer nada. Si hay caso, es para la UDYCO.

Ya, pero no he investigado por mi cuenta.

La información me vino de una ciudadana

que ayer vino a verme a comisaría.

¿Quintero y Rojo en el Moonlight?

Efectivamente, eso significa que Quintero ayer me mintió en la cara

cuando le pregunté si conocía a Rojo.

Bueno, pero según esta fotografía,

solo tenemos a dos personas hablando.

Sí. Uno de ellos es sospechoso de proxenetismo

y el otro fue narcotraficante.

Ya, Espe, pero si queremos ser precisos,

no hay ninguna denuncia contra Rojo,

ni se le ha abierto una investigación.

Y en cuanto a Quintero, ya nos ha dado muestras sobradas

de que abandonó la vida delictiva.

Sí, pero...

la autora de la foto que además trabaja en el Moonlight

de limpiadora me dijo que el encuentro entre estas dos personas

se realizó a puerta cerrada.

Le extrañó mucho que Quintero le echara a ella

y a su encargado porque parece que quería

que nadie escuchara la conversación.

Raro, ¿no?

Raro, sí.

Pero también es raro el comportamiento de esa mujer.

A mí me parece una ciudadana ejemplar.

No como estos dos, que parece que en la foto traman algo.

Lamentablemente la trata de personas y el tráfico de drogas

suelen ir aparejados.

No me sorprendería nada

que Rojo esté intentando tener tratos con Quintero.

¿Entonces qué? ¿Puedo seguir investigando?

Sí, pero quiero que seas discreta. No quiero que levantes la liebre

porque Quintero es posible que nos haya mentido

porque esté en tratos con Rojo, pero también es posible que Rojo

le esté presionando para tenerlos con él.

Así que, si nosotras jugamos bien nuestras cartas,

podríamos tener en Quintero un buen aliado

como lo hemos tenido en otras ocasiones.

Infórmame de todos los avances.

Sí, Claudia, sí. Gracias, Espe.

Verónica.

-Hola, Toni. -Hola. ¿Puedo?

-Sí. -¿Qué, dónde vas?

-A la copistería que me enseñaste.

-Tengo diez minutos, si quieres nos tomamos un café.

-Prefiero ir a la copistería. -Pues te acompaño.

-Vale. -Vale.

-Oye.

¿Lo vas a decir tú o lo digo yo?

-¿El qué?

-Ayer lo pasaste fatal cuando te vi.

-Sí, lo pasé muy mal.

-Lo siento, sé que no tenía que haberme acercado.

Pero no sé qué me pasa contigo.

Al verte es como si no hubiera nadie más y no me controlo.

-Vale, Toni, para, por favor.

Tengo que decirte una cosa importante.

-¿Qué pasa?

-Es por Paula, estoy preocupada.

-¿Por? ¿Sabe algo o qué?

-No y no tiene que saber nada. -Y yo no voy a decir nada.

-Ayer escuchó como tú le decías a Nacha

que no vuelves con Paty porque estás enamorado de otra.

-Bueno, eso es verdad.

-¿Te parece correcto hablar de esas cosas

con una compañera de trabajo? -Nacha es mi amiga también.

-Ya, pero tiene que ser un secreto total.

-Pero que no le dije ningún nombre.

-Pues ahora Paula se piensa que es la mujer

de la que estás enamorado.

-No me jodas. -Sí.

Y no he podido pararla, ¿sabes?

Así que, por favor, te pido una cosa.

Cuando te aborde, por favor, sé amable con ella.

¿Vale?

-Lo voy a intentar, pero no la voy a engañar.

Yo tengo claro lo que siento y me gustas mucho.

Eso no va a cambiar.

-Toni, por favor. -Es que es verdad.

Yo necesito estar cerca de ti, aunque sea vernos para hablar.

Me da igual.

Vero. Ey.

-¿Te das cuenta de que si seguimos

podemos hacer daño a gente que no se lo merece?

Hoy es Paula, ¿mañana quién? ¿Mateo?

-Mateo te engaña. Me lo has dicho tú.

-Sí, sí, lo sé. Pero yo no soy como él.

No destrozaré mi familia por una aventura.

-Una aventura.

Soy una aventura, un juguete, ¿o qué?

-No, Toni.

-Mira. Yo tengo muy claro lo que siento por ti.

Te quiero. Y necesito saber si tú sientes lo mismo.

-Toni, por favor.

-¿Qué?

-¿Qué importa lo que yo opine?

Esto se tiene que parar ya.

Es un juego peligroso.

Estamos jugando con fuego. ¿Te das cuenta

de que si mi cuñado, tu comisario, se entera de lo que pasa...?

-¿Has cambiado de perfume? -Sí.

-¿Por mí? -Sí.

-Te puedes cambiar de perfume,

que no voy a dejar de sentir lo que siento por ti.

-Toni, por favor, piensa en Paula.

Y no le hagas daño, ¿vale?

-Hola, Elías, ¿tienes dos minutos? -Para ti tengo tres.

-Qué bien, quiero proponerte algo.

-Mientras no sea nada relacionado con planes de María...

-No, de eso me abstengo.

¿Habéis hecho algo nuevo?

-Por eso te decía, que tengo preparado un plan nuevo

que no se va a poder negar. -Y ¿qué es?

-No te lo puedo decir. "Top secret". -Cuánto misterio.

-Bueno, a lo que venía.

¿Me puedes contar algún caso en el que hayas estado trabajando?

-¿Para qué? -Para subirlo a redes.

Es que no he subido ninguno de los tuyos

y ya te toca.

-Sí, yo es que eso de las redes sociales

no va mucho conmigo. -Ya, ya lo sé.

Pero mira, nuestra presencia en Internet es fundamental

de cara a la buena imagen del cuerpo.

Conectar con la gente es una vía de doble dirección.

Si los ciudadanos se enteran de nuestra labor,

eso nos permite a nosotros recabar su colaboración.

-Si no te quito la razón, pero igual estoy un poco yo carcamal.

Además, eso del postureo a mí no... -Que no, que no es postureo.

Se trata de dinamizar la comisaría. Es que además vuestros casos reales

me sirven a mí para enlazar con consejos

de seguridad ciudadana, como por ejemplo, a ver,

evitar las estafas, o recordar los consejos

de consumo de alcohol en la conducción.

-Si te entiendo, pero ¿por qué no se lo ofreces

a algún agente de tu generación? Que manejáis mejor ese lenguaje.

-No te preocupes que del lenguaje me encargo yo.

Y además, que quiero ponerte en el sitio que te corresponde

en esta comisaría.

-¿Qué sitio me corresponde?

-Pues mira, el del agente más veterano

con mil batallas a sus espaldas, y admirado por todos.

-Dicho así, pues la verdad es que, hombre, batallas tengo miles,

pero es que no sé por cuál empezar.

Mira, recientemente he colaborado en un operativo

que hemos desmantelado una banda que robaba

tiendas de antigüedades.

Y tenían un polígono abarrotado de cosas.

Oye, ¿qué está pasando ahí?

Oye, ese es Goyo García, el futbolista.

-Lara, hola. -Hola, Goyo.

-Goyo, un autógrafo. -Sí, claro.

-¿Qué tal? -Bien.

Pero ¿qué haces aquí? Que habíamos quedado a comer.

-Sí, es que he tirado un poco antes,

y como sabía que estabas aquí, digo,

le doy una sorpresa. -Sí.

Bueno, pues nos vamos ya para el bar, ¿vale?

-Perdona, ¿un selfi? -Sí.

-Soy Elías Guevara, aunque no vaya de uniforme

trabajo aquí. Soy compañero de...

-Encantado, Elías. -Bueno, ya nos vamos.

-Vale, vuelve cuando quieras. -Gracias.

-Chicos, ¿me puede decir alguien quién es este tío?

-Ese es Goyo García, el futbolista, ¿no lo conoces?

-Primera noticia.

-Este metió un gol con la Selección desde el medio del campo

espectacular. -Si es que no me gusta el fútbol,

Merinero. -Ya.

Acaban de comunicarme que han aprobado su ingreso

en el psiquiátrico penitenciario de Fontcalent.

No sé si es el sitio más adecuado para Elvira.

¿Por qué dices eso?

Solo hay dos instituciones penitenciarias

con atención psiquiátrica. Una en Sevilla y otra en Alicante.

Mejor al lado de su casa, ¿no? No lo digo por eso.

No me parece que rodearla de psicóticos sea lo mejor para ella.

Ella lo que tiene es alzhéimer.

Bueno, es una medida provisional a la espera de juicio.

No sé, creo que estará mejor ahí que en otra cárcel

que no tenga la atención de psiquiatría, ¿no?

Sigo pensando que tenemos una deuda con los reclusos que tienen

enfermedades degenerativas.

Eso es cierto. Pero también es verdad

que Elvira está al principio de su enfermedad.

Y por otro lado, Antonio, es que es delincuente.

Tiene que estar encerrada por mucho que nosotros

queramos ayudarla.

Por más perrerías que ha hecho, y que nos ha hecho,

me da pena, es así.

Porque eres muy buena persona. Puede ser.

Oye, te quería hacer otra pregunta.

¿Tú has notado en el centro de salud algún repunte en enfermedades

de transmisión sexual? O por lo menos consultas sobre eso.

¿Por qué lo preguntas?

Pues porque Emma Cruz, ¿te acuerdas? Sí, sí.

Bueno, pues se ha ido a Ucrania y no sabemos si ha sido

por voluntad propia, o porque la ha mandado allí

su proxeneta para castigarla.

Y sabemos que hizo algunos servicios en el Moonlight.

¿En connivencia con Quintero? No exactamente.

Quintero no quería que se hicieran ese tipo de cosas en el Moonlight,

pero parece ser que hizo la vista gorda

porque temía las represalias del proxeneta.

Todo esto lo sé porque

Espe fue a preguntarle a Quintero a Moonlight, ¿vale?

Y cuando le preguntó si tenía alguna relación con Rojo, lo negó.

Ya, y no era cierto.

Es que tenemos una fotografía en la que se ve a Quintero

hablando con Rojo.

Tendrás que concederle el beneficio de la duda,

¿no te parece? Lo mismo que

la presunción de inocencia. Lo sé.

Es que la trata de personas son palabras mayores.

Ya, ya lo sé, pero...

pero es que la prostitución

siempre va unida al tráfico de drogas

y en eso Quintero es un especialista.

Investigar con mente abierta y sin prejuicios.

Eso dices siempre a tus subordinados.

Tienes toda la razón y te agradezco mucho

que me lo recuerdes.

Me voy a comisaría. Adiós.

Qué bien, te estaba buscando y me habían dicho que estabas aquí.

¿Ha pasado algo?

Pues he estado haciendo unas averiguaciones

y he hablado con un confite que me ha dicho algo significativo

sobre Rojo. Al parecer, en el pasado,

fue uno de los camellos de Quintero.

Tenía unos 18 años por aquel entonces.

¿Tú estás segura de eso? Sí, sí, al 100%.

He hablado con Aguado, un inspector de Distrito Norte,

seguro que tú lo debes conocer. Sí, sí, le conozco

y tiene todo mi crédito. Pues me ha dicho que ya,

desde muy joven, apuntaba maneras.

Que se le daba fenomenal dar palos

y trapichear y eso.

Creía que debías saberlo cuanto antes.

¿Sigo investigando? No, Espe, has hecho buen trabajo.

Pero mejor déjalo en mis manos ahora.

Venga, vamos a comisaría.

Podrías haberme llamado desde Grecia, ¿no?

-Pero si fuiste tú la que quería cortar.

-Ya, pero podíamos haber seguido manteniendo

el contacto. Como amigos.

-Pues sí.

¿Me perdonas? -Bueno, supongo que no tenías

mucho tiempo libre, ¿no? Entre partidos, entrenos,

concentraciones, chicas. -Sí, más de los tres primeros

que de lo último, pero bueno. -Anda ya.

Pero si te vi en las revistas con cada modelo, que para qué.

-Y ¿desde cuándo lees tú

revistas griegas? -Pues ya ves.

-A ver, chicos, vuestro pinchos.

-He vivido fuera y no sabes lo que he echado de menos

la tortilla de patatas. -Pues esta es la mejor del mundo.

-Vaya, qué publicidad me haces. ¿Qué más queréis?

-Pues mira, yo repetir, si me pones otra

no le hago ascos.

-No, Goyo, esto es el aperitivo. Luego viene la comida.

-Vale, María, pues ella manda.

Me espero a la comida de verdad. -Venga, a disfrutar el pincho.

-Qué maja la camarera, ¿eh? Oye, me gusta el entorno

en el que trabajas.

-Pues ya ves, es de lo más sencillo.

Tú qué, ¿tú sigues manteniendo tu moto acuática?

-Qué va. La vendí.

La moto, el barco, y todo lo que tenía en Grecia.

-No sé, quería liberar amarras, ¿sabes?

Y volver a Madrid ligero de equipaje.

-Qué pena, ya no podré darme una vuelta en moto por las islas.

-Si no viniste es porque no querías, porque invitada estabas.

-Anda ya, con el lío que tenías.

-A ver, chicos, venga.

Dos platos de arroz con costillejas,

a ver qué tal me ha salido. -Ahora te digo.

-Oye, perdóname,

pero me han dicho ahí en la barra que eres un jugador de fútbol famoso.

-Exfutbolista ya, exjugador, pero sí, soy yo.

-Bueno, pues me lo podías haber presentado.

-Ay, lo siento, María, lo siento.

-Bueno, pues encantada. -Igualmente.

-Si necesitáis algo, me decís.

-Muchísimas gracias.

-Bueno...

yo me acuerdo de que un día me dijiste

que querías ser entrenador como segunda carrera.

¿Sigues con esa idea en la cabeza? -Qué va, ya no estoy en esa onda.

Además, necesito alejarme de los estadios de fútbol.

-Y ¿cómo piensas ganarte la vida?

-Pues con los ahorros que tenía del fútbol

voy a montar un negocio. -¿De qué?

-No te quiero aburrir, que es un rollo.

Este arroz está buenísimo. De verdad.

Cuéntame.

¿Tú qué? ¿Estás contenta aquí? -Yo, sí, sí, estoy muy contenta.

Vamos, en la comisaría hay movimiento

y la gente aquí es majísima.

Sí. -Una cosa que siempre he admirado

de ti es tu capacidad para adaptarte.

Y eso sumado a tu vocación por el servicio público,

normal que estés aquí de maravilla.

Y ellos han ganado una joya contigo.

-Bueno, tampoco exageremos, ¿eh?

Que quien que te oiga pensará que estás hablando

con una superpolicía. -Te lo digo de verdad,

eres una crac.

Que no, hombre, que yo no me dedico a liderar investigaciones

ni a poner mi vida en peligro persiguiendo a criminales.

Mi labor consiste en atender a los ciudadanos, en persona

o a través de las redes.

Y, de vez en cuando, poner a la prensa en su sitio.

-¿Por qué te quitas méritos?

Hoy en día ser "community manager" de cualquier empresa

es la clave del éxito.

-Ahí te doy la razón.

-Que se lo digan a la justicia, que mira la mala fama

que tienen. Les pasa porque no dan buenos titulares,

no hacen promoción en redes sociales

y dejan que los titulares sensacionalistas

digan lo que les da la gana.

-El exilio te ha cambiado.

-El exilio curte. Si no, que se lo pregunten a Ulises.

-¿Ulises? Qué nivel.

-Bueno, es que es casi un delito vivir en Grecia y no conocer

la historia de Ulises y Penélope.

Yo me siento un poco como él. -Eh, chicos, perdonadme,

pero es que tengo una gente ahí en la barra que quiere hacerse

una foto contigo, si no te importa.

-Claro, qué va, hombre. No me importa.

-Perdona. -Nada.

-Oye, esta noche te quiero invitar al Dionisos.

Es el restaurante griego de un amigo.

-Bueno, si tú me dejas invitarte a La Parra.

-Hecho.

-Gracias.

-Un placer. Encantado.

-¿Qué pasa, Claudia? ¿Me vas a decir de una vez para qué querías verme?

¿No te lo imaginas?

Sé que te estás viendo con Ramón Rojo.

Y sé, que en otros tiempos,

fue camello tuyo.

¿No dices nada?

Pues sabrás que Emma Cruz, una de sus chicas,

ha desaparecido.

Y ha desaparecido justo después de haber estado en el Moonlight.

Ayer la oficial Beltrán

te preguntó si conocías a Rojo.

Y le dijiste que no.

¿Lo mantienes?

¿Qué pasa con Ramón Rojo?

¿Qué es esto, Claudia?

¿Una encerrona? ¿Tienes alguna grabadora

guardada por ahí? ¿O es una especie de interrogatorio?

Déjate de marear la perdiz y contéstame, por favor.

¿Qué pasa con Ramón Rojo?

No tengo ningún tipo de trato, ni de relación, ni de negocio

con ese tío, si eso es lo que quieres saber.

¿Por qué le mentiste a la oficial? Yo no le mentí.

En todo caso no le dije toda la verdad

y que yo sepa eso no es ningún delito.

Pero entorpecer una investigación sí.

Vamos, Claudia, sabes de sobra que no quiero tener

a la policía rondando por mi local con una investigación

detrás de otra. Se trata de un negocio público.

Y tengo que mantener una imagen. Bastante mala fama tiene.

Muy bien, pues si no quieres ver uniformes merodeando por tu local,

dime de una vez qué tratos tienes con Ramón Rojo.

Ninguno.

No tengo ningún tipo de trato con ese hombre,

ya te lo he dicho.

¿Qué pasa? ¿Sigues desconfiando de mí?

¿Sigues pensando que yo sigo metido dentro de ese maldito mundo?

¿Cuántas veces más tengo que colaborar con vosotros

para atrapar a los malos? Creo que ya lo he hecho

lo suficiente.

Bueno.

Cuando salta la alarma hay que investigar.

Así que, por favor, dime de qué hablasteis Ramón Rojo y tú

cuando os reunisteis en el Moonlight.

Yo no hablé con él.

Ni tampoco tuve ninguna reunión con él.

Se presentó en mi negocio sin avisar.

Lo que quería era proponerme alguno de sus negocios.

Alguno de sus negocios de prostitución.

Sí. Ya sabes que es un proxeneta.

Dice que tiene a varias chicas de alto "standing"

que va repartiendo por los locales para captar clientes.

Pero eso no es asunto mío.

Bueno, ¿y qué más?

Nada más, Claudia, nada más.

Ya te he dicho que yo solo lo escuché por cortesía.

Punto. Luego le invité amablemente a salir de mi local.

No me interesa tener relaciones con ese tipo de gente,

ni quiero enemistarme con ellos.

Ya te lo he dicho, los conozco demasiado bien.

A este lo conoces bien, sí.

Trabajó para ti.

Sí que trabajó para mí.

Hace mucho tiempo.

En el pasado.

Pero eso no significa que yo le deba nada.

Y eso mismo fue lo que le dije a él cuando le invité a salir de mi local.

Fernando, como tú has dicho,

has colaborado en multitud de ocasiones

con nosotros. Así que deberías saber

que nos tenías que haber informado en su momento.

Quizá, Claudia, quizá tendría que haberos dicho algo.

Quizá tendría que haberte llamado, y haberte contado

lo que estaba pasando, pero ¿qué quieres que te diga?

Ya te lo he dicho hace un momento, no quiero tener

ninguna relación con esa gente.

No me interesa enemistarme con ese tipo de gente.

Lo único que yo quiero es vivir de una forma tranquila y en paz.

O sea, que ellos y que vosotros me dejéis en paz de una vez.

Bien.

También deberías saber que las mentiras

tienen las patas muy cortas.

Sobre todo si se miente a la policía.

Nosotros tenemos medios para investigar.

Está bien, Claudia, está bien.

Te prometo que no volveré a mentir, a partir de ahora seré un niño bueno.

Me alegro.

Pero solo serás un niño bueno si además de no mentir

colaboras con nosotros.

Quiero que a partir de ahora me informes de todos los movimientos

de Rojo.

¿De acuerdo?

¿Lo harás, Fernando?

Creo que te conviene colaborar.

¿Me puedo ir ya o me necesitas para algo más?

Que tengas buen día.

(Notificación de móvil)

¿Qué hay, Toni?

Oye, por casualidad no habrás visto por ahí un disco duro, ¿no?

-No.

-¿Y tú qué buscas? -Una prueba.

-Bueno, me imagino que es una prueba, pero ¿qué exactamente?

Igual te puedo echar un cable y así me ayudas a mí también.

-¿Tú qué buscas? -Toni, te lo acabo de decir,

un disco duro de la UIT. -Ah, perdón.

Yo estoy buscando un cuchillo, de un tío que tenemos detenido

por amenazar a un antiguo socio. -Un cuchillo.

¿No será este por casualidad?

-Sí. -Pues llega a ser un perro y te come.

-Ya, estoy un poco... -¿Empanado?

Ya te veo, ya. ¿Y no te tendrías que haber ido ya?

Llevas aquí desde primera hora, ¿no?

-Tengo la cabeza un poquito llena de líos.

Estoy currando para no pensar.

-Bueno, ya sabes que aquí tienes un oído para lo que necesites.

-¿Este es? -Sí, muchas gracias.

Pues nada, Toni, lo dicho. Cualquier cosa, ya sabes

dónde estoy. Anímate.

-Hola, Toni, por fin te encuentro. Te estabas escondiendo, ¿o qué?

-No, estaba buscando esto.

-Bueno, y ¿por qué me dejas en leído el mensaje y no me contestas?

-¿Qué mensaje? -Pues el que te he mandado.

-Porque estaba currando, no lo he visto.

-Bueno, no pasa nada. ¿Te vienes a tomar algo?

-Qué va, estoy reventado. Cuando acabe con esto me iré a casa,

estoy muerto. -¿A ver? Te noto muy tenso, ¿eh?

Te vendría muy bien un masaje.

¿Qué te pasa? Siempre que estamos solos en esta sala

te pones tenso. A mí me trae tantos recuerdos...

-¿Qué recuerdos? -Pues... nuestros besos.

-Paula.

-Sé que puede ser poco profesional, pero cada vez que entro aquí

no dejo de pensar en ti.

Tranquilo, que mi tío no está.

-Ya.

¿Qué haces?

¿Qué haces?

-¿Estás nervioso, Toni? -Tengo que llevarle el cuchillo

a Miralles. -Está reunida.

También estoy nerviosa. ¿No quieres saber por qué?

-No.

-Toni, no consigo olvidarte.

Sé que estás enamorado

y me gustaría volver a intentarlo. Sé que a ti también.

-Paula, no puede ser.

Lo siento.

-Pero ¿por qué? Si yo te gusto.

-Me gustas como amiga y como compañera.

Eres una tía genial, en serio,

guapísima y superbuena compañera y todo, pero es que no...

No estoy enamorado de ti.

-Pensé que como con Paty no...

-Pero ¿Paty? ¿Qué tiene que ver Paty en esto?

-No. Nada.

Nada.

-Paula, lo siento, de verdad, pero es que no...

No va a funcionar esto.

-Toni, ya no soy la policía torpe en prácticas que entró

en esta comisaría.

Si lo volvemos a intentar,

de verdad, todo va a ser diferente.

-¿Diferente a qué?

Paula,

estoy enamorado, pero...

estoy enamorado de otra mujer.

-¿De quién?

-Lo siento, en serio, pero es que no puedo...

Paula.

-Hombre, don Fernando. Vamos.

Me ha dejado solo toda la tarde.

Pensaba que no vendría ya.

-No digas tonterías, Eladio,

que en menudo lío me acabas de meter tú también.

-¿Yo? ¿De qué habla?

-¿Cómo se han enterado en la comisaría de policía

que ese Rojo ha estado aquí o que ha estado hablando conmigo?

-¿No pensará que me he chivado? -No, hombre.

¿Cómo voy a pensar que te has chivado?

Sí es posible que se te haya ido un poco la lengua

y hayas metido un patinazo.

No sería la primera vez, ¿verdad?

-Una cosa es un patinazo y otra es ir con un soplo

a los maderos. Antes muerto.

Es posible, pues, que...

La policía, además, tiene orejas y confites en todas partes.

O a lo mejor han sido,

vamos, se le ha escapado a uno de los hombres de Rojo, ¿eh?

-O a alguna de sus chicas, que también puede ser.

Anda, ponme un güisqui doble, por favor.

-¿Me va a contar lo que ha pasado?

-Ha pasado que la inspectora Miralles,

mi consuegra Claudia Miralles,

me ha pedido que vaya a la comisaría para hablar con ella

y apretarme de paso un poquito las tuercas,

y te aseguro que sabe muy bien cómo hacerlo.

Me ha dicho que quiere que colabore con ellos

para atrapar a ese tal Rojo

y que, si no lo hago, empezarán a sospechar de mí,

de este negocio y no van a dejar de mandar un policía detrás de otro

con una investigación, otra investigación y otra,

y otra, y otra, y otra.

Sabes que eso no nos conviene nada.

-Bueno, ya sabe que puede contar conmigo

para lo que sea.

-Ahora mismo lo que quiero es que me pongas ese güisqui doble.

-Eso está hecho.

Definitivamente, son los mejores fideos cantoneses

de todo Madrid.

¿Y la tempura qué?

Está fría y, aun así, está buenísima.

Me comería cuatro botes de esos.

Puedes comerte el de Paula, que no va a venir a cenar.

¿Dobla turno?

No. Me ha dicho que se alargaba la jornada

y no me ha concretado por qué.

¿No será algún operativo peligroso?

No creo.

Además, tenemos que dejar de preocuparnos por ella.

Ya no es una niña.

¡Guau!

Cariño, quién te ha visto y quién te ve.

Cuando llegamos a Madrid hace solo unos meses,

eras una madre protegiendo a su polluelo

y ahora cero preocupaciones.

Te felicito.

Aunque yo creo

que lo del trabajo de Paula es una excusa.

Creo que nos ha dejado solos para aprovechar la velada.

Así que...

¿Qué te parece

si lo aprovechamos?

(RECUERDA) "No me lo puedo creer. ¿Dónde tienes la cabeza?

-Pues es que, en realidad, venía a verte a ti.

No lo puedo evitar.

¿Te molesta?

-No porque me pasa lo mismo que a ti.

(Móvil)

(TONI) Vero, ¿estás bien?"

Cariño, ¿qué te pasa?

No sé. Creo que la comida no me ha sentado bien.

Estás sudando.

Tienes las pupilas dilatadas.

A lo mejor te ha dado reacción alérgica algo.

Solo necesito respirar un poco.

Espera, que te ayudo.

¡Déjame!

Hola, cariño.

¿No me has dicho que la jornada se alargaba?

¿Has terminado ya?

-Sí. Es que al final no se ha alargado tanto

como pensaba.

¿Quieres cenar algo?

No.

No me apetece.

Me voy a la cama.

-Voy a ver si le pasa algo.

-Me ha encantado el restaurante. -Sí.

-El dueño es todo un personaje.

-Lo conocí en Plaka. Es un barrio muy pequeñito de Atenas.

Cuando vivía allí, pues, iba a cenar a su restaurante todas las noches.

Has visto que el tipo es un emprendedor nato.

Ha montado un pedazo de local en Madrid.

-Sí, se nota que te aprecia un montón.

Además, se ha desecho en atención con nosotros

y ha sido todo un detalle que nos pusieran en el reservado

para poder cenar en paz.

-Ya. Es que, aparte de amigos, somos socios.

-¿Quieres una copa? -Sí.

¿Socios?

¿Y eso?

¿Has invertido en hostelería?

-Bueno, no exactamente.

Ya te contaré.

-No. Cuéntame ahora, por favor.

-Vale. A ver,

sabes que el dinero en el banco pierde valor

y yo soy más de los que quieren que esté activo, que produzca.

-Sí. -Antes de venirme a España

hablé con unos amigos de aquí de España, inversores,

y me dijeron dónde ponía ponerlo

para darle vidilla.

-Vaya.

Yo pensaba que ibas a ser entrenador.

-El fútbol y el deporte me apasionan.

Ahora pienso más con la cabeza que con el corazón.

-El exilio te ha cambiado, ¿no?

-Ulises se ha cansado de tanta aventura

y ya quiere sentar la cabeza, y volver a sus raíces.

Y quiero que sea contigo.

A ver, es que llevo toda la noche queriendo decirte algo y...

-No me asustes, Goyo, por favor.

-No. Tranquila.

Es solo que pienso que dejarlo contigo

fue un error grande

y me arrepiento mucho.

Todo este tiempo te lo quería haber dicho,

pero estaba muy lejos y...

Quiero saber si estás con alguien ahora en serio.

-Ni en serio ni en broma.

-Yo tampoco.

-Venga ya, Goyo.

Pero si tú eres un ligón

que no sabes estar solo.

-Ya, pero que no. Ligues de una noche, pero...

me habría encantado que estuvieses conmigo

todo este tiempo.

-¿De qué va todo esto?

-Pues va de que estoy loco por ti

y de que te quiero.

-Mira, de verdad, que no hace falta nada de esto, ¿vale?

Ni van a sonar violines ni nada por el estilo.

A ver, desde que me propusiste salir a cenar esta noche,

yo ya me imaginaba que acabaríamos aquí.

Así que no hace falta que te montes ninguna película,

¿sabes? -No quiero dormir solo.

No te enteras. Que yo lo que quiero...

-Que te calles.

Que te calles ya y me beses.

-Hola, Fernando. -Sara, qué alegría.

Verte creo que es lo mejor que me ha pasado en el día de hoy.

-Al día le quedan pocas horas. -Lo sé.

¿Quieres tomarte algo, por cierto?

-Vale. Ponme

cualquier cosa.

-Vaya. Parece que tú tampoco has tenido un buen día.

¿Qué pasa?

¿Qué te ha pasado? No sé. Cuéntame.

-Es que llevo todo el día llevando mi EP a salas de conciertos,

y no he conseguido rascar nada.

Ni siquiera han querido escucharme.

De verdad, es muy complicado.

Encima hay pocos locales para la gente que estamos empezando.

-Yo no diría eso.

Pocos, pocos...

Aquí por lo menos tienes uno.

Puedes utilizarlo para hacer tus conciertos cuando quieras.

-Pero aquí no se hacen conciertos. -Eso será si no quiere el dueño

y yo diría que el dueño o propietario que tiene ahora el Moonlight

está muy por la labor.

-¿Me estás diciendo que...?

-Claro que sí, Sara.

Claro que te estoy diciendo eso.

Creo que sería estupendo para los dos.

Puedes promocionar tu música. Yo promociono el Moonlight.

Sería perfecto. ¿No crees?

-De verdad, muchas gracias, Fernando. -Nada.

No tienes que darme las gracias.

Lo único que tienes que hacer es decirme cuándo quieres hacerlo.

Por mí, cuanto antes, no sé, mañana, pasado... Cuando digas.

-Mañana no puedo. Celebro el cumple de mi madre, pero ¿pasado mañana?

-Perfecto. Así tengo un día por lo menos para promocionarlo

y publicitarlo por el barrio. Creo que está muy bien.

-Te portas siempre tan bien conmigo.

-Te lo he preparado de pechuguica de pollo con champiñones

y salsa de mostaza francesa.

Está riquísimo.

Con esto aguantas toda la noche.

-Qué delicia, María. Gracias.

A ver, espero que esta noche esté tranquilita

y no haya muchas movidas.

-¿Y Elías?

-No sé. Acabó el turno a las 18:00.

-¿Cómo que a las 18:00? ¿Y dónde anda desde entonces?

-Si no lo sabes tú...

-Bueno, pues aquí tienes

y una manzanica que te pongo yo de propina.

-Ay, qué linda. Muchas gracias.

Toma.

Por cierto, María, ¿qué tal está Paty?

-Pues Paty

está hecha polvo.

La verdad que todo el tema de Paolo, de los Soler, es que ha sido...

No sé. Lo pienso y se me corta el cuerpo.

-Y a mí.

Mira que hemos pasado cosas difíciles aquí en el barrio,

pero desde luego esa ha sido de las peores.

-Preferiría que se tomara la baja y no volviera hasta que no estuviera

bien recuperada.

-Pero si lo que tiene es estrés postraumático,

debería hacerse un tratamiento psicológico.

¿Sabes? Le vendría muy bien hablar con Antonio.

Seguro le recomienda un buen terapeuta.

-Tampoco creo que esté muy por la labor de hacer terapia.

-Debería porque este tipo de traumas, si no se cuidan bien, a la larga

acaban derivando en problemas mucho más difíciles,

incluso físicos, aunque no tengan nada que ver con la ansiedad.

-Ya. Si tienes razón.

Mañana mismo voy a hablar con Antonio.

No la pienso dejar sola con este marrón.

-¿Marrón? ¿Qué marrón?

-Paty, que está fatal.

-¿Alargaste el turno? Que no me enteré.

-No, es que he estado con unos asuntillos.

-Bueno, como yo sí tengo guardia, os dejo.

Muchas gracias, María.

-Venga, guapa. -Adiós.

Llueve mucho, ¿no?

-Sí. -Venga, adiós.

-Elías, echa el cierre que por hoy ya he terminado.

He preparado unas tapicas.

Nos las vamos a subir al sofá

a terminar de ver la serie.

A ver si por fin se casan ya los protagonistas.

-Pues la verdad es que te vas a quedar con las ganas de saberlo.

-¿Por qué?

-Pues porque hoy tenemos otros planes.

-De verdad, no me vengas con más planes

porque hoy lo que necesito es tranquilidad, paz,

y buenos alimentos, Elías.

-Esto es muy tranquilito.

Mira, ponemos aquí la cenita.

Ponemos la mesita con unas velas.

Coño, las velas. ¿Tienes una vela?

-Ahí en el cajón debe haber alguna.

El de allá.

-Vamos a ver.

Aquí. Pon ahí las tapas y esto.

-Elías, ¿de qué va esto?

-Sí. Es que quiero hacerte una propuesta.

-¿Una propuesta de qué?

-Pues de una aventura.

-A ver, Elías,

yo...

Yo entiendo que a lo mejor nuestra relación

para ti pues resulta un poco rutinaria,

pero es que yo trabajo todo el día

y termino hecha polvo.

A mí lo único que me apetece y me hace ilusión es subirme

a casa y estar contigo un ratico en el sofá.

Soy una mujer muy simple.

A lo mejor eso para ti no es suficiente.

-Nos sentamos, "s'il vous plaît".

-Estás muy raro, ¿no?

-Cógelo.

-¿Y eso?

-Eso es

un pase de todo incluido

que te lleva directa

a esa aventura si lo aceptas.

-No. Otra "escape room", Elías, de verdad, no.

La última vez lo pasé fatal.

-No se trata de una "escape room".

Esta aventura es mucho más arriesgada.

-¿Ala delta? -No.

¿Qué ala delta? Confía en mí.

Es una aventura que merece la pena

y no hay... una compañera mejor

que tú para ella. De hecho, no hay ninguna otra posible.

Pero ya te advierto que es una experiencia

de larga duración.

Mira, María, yo

he estado muy ciego

y he estado a punto de perderte muchas veces por mis tonterías,

mi mochila, mis problemas...

Siempre has mostrado una valentía.

-Qué cosas dices.

-Te pido humildemente

que aceptes este pequeño regalo que representa

todo lo que significas para mí.

Míralo. Me va a dar un ataque.

-Ay, Elías.

-María López,

¿aceptarías casarte

con un madurito gruñón y cascarrabias,

un poco cenizo,

pero que está profundamente enamorado de ti?

-Claro que te acepto, Elías.

Te amo con locura, Guevara.

-Y yo a ti,

María López,

compañera.

-He pasado la noche con Goyo.

-Recordando viejos tiempos.

¿Y ahora qué?

-¿Qué de qué?

-Pues no sé, que si la cosa va a ir a más.

-No.

Y eso que anoche me lo propuso.

-Voy a buscarla, ¿vale? -Muy bien.

-Oye, ha venido tu amigo. -¿Mi amigo? ¿Qué amigo?

-El futbolista. Bueno, va, al tajo.

-Oye, ¿has leído esto?

¿Lo de las prótesis mamarias?

Sí, tengo el teléfono que echa humo.

Francia ha prohibido su uso.

De hecho, sospechan que están relacionadas

con algunos casos de cáncer de mama.

Sí. Está todo el mundo como loco. Tengo mensajes,

"mails" de compañeros...

Te veo muy tranquilo.

¿Eres consciente del tsunami que puede significar esto?

Bueno, que se preocupe quien haya utilizado

esas marcas baratas.

No quiero café. Vengo de los nervios.

¿También estás con lo de los implantes?

Llevo toda la mañana hablando del tema.

Es que esto es muy gordo.

Hombre, no seas cenizo.

Además, nunca hemos usado esa marca, ¿no?

Quiero presentaros a Ramón Rojo.

Tenemos indicios de que dirige una red de prostitución

de alto "standing". Os pido que estéis todos muy atentos

a cualquier delito

y poder atraparlo.

Un momento. Necesito un minuto de atención.

Pero ¿me he olvidado algo?

No. Es personal.

Es que nos están esperando.

No. Me gustaría que el comisario, si no le importa, se quedase también.

Voy a ser breve.

-Entiendo que es complicado que denuncie.

-Claro que es complicado. Claro.

Si no denuncian, no podemos ir a por él.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Por favor, mantén los ojos bien abiertos, ¿vale?

Para ver si acuden por allí

y, si es así, me llamas.

-Claro.

-Buenas. -Hola.

-Toni, quiero que vayas con Paula al centro comercial de paisano

y le enseñas cómo metemos en cintura a esas niñas de papá, ¿vale?

-Perfecto.

Nos vamos de compritas.

-Lo paso muy mal estando todo el día al lado de Toni

y, si cuando me voy a despejar, también me hablan de él,

no puedo.

-Si tanto te agobia, ¿por qué no hablas con tu tío

y que te cambie de binomio? -Le aseguro

que lo que usted me contó no caerá en saco roto.

-Ya.

-Venga. Hasta luego.

-Lourdes, ¿todo bien?

-Eladio, hola. ¿Qué haces aquí?

-Ya ves. Te he visto hablar con la policía esa. ¿Algún problema?

¿Ramón Rojo?

Te dejo.

Claudia Miralles,

inspectora jefa de la comisaría de Distrito Sur.

Buenos días, señora.

Inspectora.

Recuerdos a Emma.

¿A quién?

Emma Cruz.

¿No la recuerda?

Es una amiga común.

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Servir y proteger - Capítulo 656

11 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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Añadir comentario ↓

  1. Santi

    En serio?. Uno de los peores actores de la serie, Otra cosa es que os guste fisicamente

    13 dic 2019
  2. Brisa

    José Lamuño (Álvaro Soler), uno de los mejores!!

    12 dic 2019
  3. Gisela

    Felicito al Actor que hace el papel del dueño del taller, hufffff tremendo actor, como hace mover la fibra interna de los espectadores y nos hace sentir emociones encontradas

    12 dic 2019