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No recomendado para menores de 7 años Servr y proteger - Capítulo 655 - ver ahora
Transcripción completa

Esta mañana he pedido el traslado.

¿Eso quiere decir que...?

Que necesitan una incorporación inmediata

(SUSPIRA) y que me voy contigo a León.

¿Te ibas sin despedirte?

(EMOCIONADA) Claudia.

Estoy muy orgullosa del trabajo que has hecho aquí.

¡Os voy a echar tanto de menos!

Espero que todo te salga de la mejor manera posible.

(Aplauso general)

-No puedo fiarme de ti, me has traicionado.

Te vas a Moldavia.

Tu destino es la ciudad de Tiráspol.

Cada día desearás que te hubiese matado.

-¿Por qué me cuentas esto?

-Para que veas que no me la juega nadie, y menos una de mis chicas.

¡Caballero!

Mi chica está encantada con el cambio de aspecto.

-El tipo está eufórico.

La semana que viene nos trae otra chica, y la siguiente, otra.

¿Y de dónde saca la pasta?

Yo esas cosas no las pregunto.

Pero el tío ha pagado en efectivo. No ha querido ni hacer factura.

Mira, estoy muy cansado para discutir,

pero no vamos a hacer ningún trabajo sin facturar.

Hola.

-¿Qué haces aquí a estas horas?

-En realidad venía a verte a ti.

¿Te molesta?

-No. Porque me pasa lo mismo que a ti.

(Móvil)

Es Mateo.

Tal día como hoy, hace mucho tiempo,

la chica más guapa de la facultad de Derecho

accedió a ser mi novia.

¡Oh, es precioso!

Escúchame, a ver si lo entiendes: soy una mujer casada.

Olvídate de pisar el centro cívico o de abordarme si no es por un caso.

-Estoy enamorado de otra persona.

No lo busqué, fue algo que surgió currando y...

Y ahora estoy loco por ella.

(NACHA) -¿Currando? O sea, que yo la conozco.

-He descubierto que Toni no siente lo mismo por Paty.

-¿Se lo has preguntado? -No exactamente.

Se lo ha contado a Nacha y lo oí.

-¿Y le dijo su nombre?

-No, pero creo que hablaba de mí.

Verónica es la leche. ¿Te lo ha enviado Verónica?

Hoy es el aniversario del día en que me declaré.

Bueno, me voy.

(ÁLVARO) Era la única forma de evitar que nos delatara.

Está en el maletero de un coche que he llevado a un desguace.

-Ese cabrón me la ha jugado. ¿Quién le pagó por hacerlo?

Álvaro Soler.

Quiero ponerle las esposas. Quiero cerrar etapa.

¡Por favor, déjame irme!

Sabes que no puedo hacerlo.

En estos meses,

me deshice de Cote,

de Mercader

y de sus dos secuaces.

Le metí un tiro en la cabeza a Mercader

y otro a Paolo Montechi.

Elegí a mi familia.

-Eres una traidora ambiciosa.

¿No te bastaba con una medallita?

¿A ti te parece justo qué él haya sacrificado su vida?

Él, que solo quería una vida sencilla,

va a pasar el resto de su vida en la cárcel.

La libertad de mi hijo está en juego

y demostraré que soy una buena madre.

Descuelgue el teléfono,

llame a su mujer

y dígale que ordene la libertad de mi hijo.

Y, si no, le pego un tiro.

(Música emocionante)

¿A qué está esperando?

¡Llame a su mujer y dígale que libere a mi hijo!

-Si es inocente tendrá que demostrarlo en un juicio.

Volverá a estar con él.

Así solo conseguirá ir también a la cárcel.

-¿Qué me importa? Ya he estado allí.

-Pues piense en Álvaro. Si esto sale como usted piensa,

no lo volverá a ver: será un fugitivo toda su vida.

-¡Que se calle y que llame!

¡Llame a su mujer!

(Llaman a la puerta)

Sin tonterías, ¿eh?

-No sabía que estaba con alguien.

Chelo me ha pasado. Yo tenía la cita hace cinco minutos.

-Sí, es urgente. ¿Puede esperar fuera, por favor?

-Perdone, pero tengo que entrar a trabajar,

y solo es la receta electrónica.

Necesito pastillas para la tensión.

-No depende de mí,

depende de mi paciente. Elvira, ¿qué dice?

-¿Le va bien esta medicación? -Me está yendo fenomenal.

¡Tiene una mano este hombre! Hágale caso usted en todo.

Huyó del país de manera precipitada, ¿no?

Sí, pero compró el billete con su tarjeta de crédito,

así que lo compró ella misma.

¿Y tú qué crees?

Una de dos: o ella se arrepintió de mencionar a Rojo

y ha querido poner tierra de por medio...

O sea, que haya huido. ¿O bien?

O bien, que Rojo se enterara de que ella iba a denunciarlo

y se la haya quitado de en medio mandándola a Ucrania.

Pero ¿por qué Ucrania?

Pues me gustaría que hubiera otra razón,

pero sospecho que la haya vendido a una red de prostitución.

Los proxenetas suelen hacerlo por dos razones,

por ampliar o cambiar el catálogo de chicas

o por quitarse de en medio a las que les dan problemas.

¿Y crees que es la suerte que ha corrido Emma?

Es que no quiero ni pensarlo, porque allí las tratan fatal.

Y además, si la ha vendido como esclava,

ella tendrá que pagar el dinero que ha costado.

¿Sabemos algo más de ella?

¿Sabemos si antes de irse pudo hablar con algún familiar?

He contactado con su hermano, que vive en Almería,

y lleva diez años sin saber nada de ella.

Ya. ¿Alguna compañera de profesión?

He visitado "pubs"

donde se mueven prostitutas de alto "standing", como Emma,

pero cuando les he mostrado la foto se han quedado mudas.

Creo que por miedo.

Aquí lo tienes.

¿Este es el tipo? (ASIENTE)

Te presento: Ramón Rojo.

No hay delito que no haya cometido:

robos, atracos,

trapicheo con drogas...

Incluso mató a un hombre en una reyerta.

Sí, pero, por lo menos, por eso cumplió condena.

Diez años a la sombra, que han sido inútiles,

porque no se ha reformado.

¿Y sabemos qué hace en Distrito Sur?

Sí. Ha venido hace unas semanas

y vive en casa de sus padres.

Supongo que no será para compartir piso. ¿Fallecidos los dos?

El padre sí; la madre vive en una residencia.

¿Y sabemos algo más de él?

Si regenta algún "pub"

o tiene alguna actividad que encubre lo que hace.

He estado investigando sus hábitos, pero no tengo mucho.

Tanto en el vecindario como en los comercios de alrededor

la gente o no sabe o no contesta, yo creo que por recelo.

Lo de siempre,

tienen miedo a meterse en un lío.

Hay un vecino que sí me ha hablado de él.

Me ha dicho que no pasa mucho por allí,

y que cuando pasa es de madrugada.

Y además que tiene mucho dinero.

¿Eso cómo lo sabe?

Le ha visto conduciendo coches de alta gama.

Ya...

Bueno, pues...

sigue tirando de ese hilo a ver si encontramos algo más.

Lo que sí he averiguado hablando con empleados de "pubs"

es que tras la llegada de Rojo

hay un auge de chicas por la zona.

Son chicas jóvenes, atractivas...

prostitutas de alto "standing" que no tienen el perfil de la calle.

Pero prostitución, al fin y al cabo.

O sea que, en román paladino, estamos ante un proxeneta.

Pues sí, pero no tenemos pruebas.

Pues hay que tirar de ese hilo.

Voy a por más café a la sala de descanso. ¿Vienes?

Sí, te acompaño.

-Ya lo tiene en su cartilla.

-Muchísimas gracias. Y a usted también.

¿Cierro?

-¡Ya hemos perdido mucho tiempo! ¡Llame a su mujer!

Ponga el altavoz.

(ELVIRA RESPIRA AGITADAMENTE)

(Móvil)

(MUJER) "El número al que ha llamado no está disponible".

-Vuelva a llamar.

-"Deje su mensaje después de oír la señal".

-Por su bien, espero que conteste.

(Tono de llamada)

(Móvil)

Dime, Antonio.

Claudia, estoy aquí con Elvira Soler.

Me está apuntando con una pistola.

¿Qué?

"Me pide que saques de la cárcel a Álvaro, que lo liberes.

Si no, amenaza con matarme".

Tranquilo, que eso no va a pasar.

Ponme con Elvira, voy a hablar con ella.

Te estoy escuchando.

No tengo nada que negociar.

Ya has oído lo que quiero.

Pon a mi hijo en libertad

y tu marido saldrá de la consulta por su propio pie.

Elvira, tranquila, por favor. Vamos a hablar.

"No, no tengo nada que hablar contigo".

Ya sabes lo que quiero

y ya sabes lo que tienes que hacer

si quieres volver a ver a tu marido con vida.

Es muy fácil, solo tienes que abrir una puerta.

Bueno, eso no es tan fácil.

Yo no puedo hacer eso así como así.

¡Sí, sí que puedes!

Para eso eres la jefa, ¿no?

En cuanto mi hijo y yo estemos a salvo,

te podrás reunir con Antonio.

¿Qué vas a hacer?

"Pon a mi hijo en libertad".

Cuando lo hayas hecho, llama a Antonio.

Sin hacer tonterías, ¿eh?

Ya sabes que su vida está en peligro.

Sabes que soy capaz de cualquier cosa,

porque no tengo nada que perder.

(Música de suspense)

(MERINERO) Inspectora jefe.

Tengo que hablar un momento con el detenido.

Puedes irte a tomar un café. ¿Está segura?

-¿Seguro que no ha visto a este hombre?

-No lo he visto en mi vida.

-Por favor, esto es serio. Trata de recordar.

-Que no... Este hombre no ha puesto los pies en el "Monlí".

Pero ¿qué ha hecho? ¿Por qué lo buscan?

-Creemos que es el proxeneta de Emma,

y que está detrás de su viaje precipitado a Ucrania.

Así que necesito saber cualquier información

que sirva para encontrar a Emma. Puede estar en peligro.

-Yo no sé nada sobre ese tema...

Pero no le voy a mentir, estoy muy preocupado por ella.

-Pues por eso.

¿Recuerdas si ha venido con alguna amiga?

-Sí, la primera vez.

Vino con dos chicas, pero no sé si serían amigas suyas.

-¿Cómo eran?

-Como ella: jóvenes, guapas, con ganas de divertirse.

-Pero yo necesito contactar con ellas.

¿Si vienen, les puedes dar mi tarjeta?

-No, no han vuelto por aquí.

Pero ¿insinúa que aquí se ejerce la prostitución?

Este es un local decente, aquí no permitimos nada de eso.

-No insinúo nada, es que necesito que me den algún dato sobre Emma.

No sé...

algún detalle que puedas recordar.

-¿Qué detalle?

-Si llevaban el pelo teñido de algún color,

si llevaban un "piercing" o un tatuaje,

algo que me ayude a distinguirlas.

-No, no recuerdo nada que destacara de ellas.

Y tampoco han venido tanto por aquí.

Pero ya le conté todo lo que quería cuando estuvo en comisaría.

Mire, déjeme continuar con mi trabajo.

-Oficial Beltrán.

Qué sorpresa, no la esperaba. ¿Ha pasado algo?

-Sí, se trata de Emma Cruz.

-¿Emma Cruz? Sí, creo que sé quién es.

¿Qué le ha ocurrido?

-Estamos muy preocupados por ella,

porque, después del altercado con Chávez,

hablé con ella y la convencí para que denunciara a su proxeneta.

Creemos que él se enteró y la mandó a Ucrania como represalia.

-¡Vaya! Pues no tenía ni idea de todo eso.

Lo siento mucho por ella.

-Estamos tras la pista de este hombre,

Ramón Rojo.

Eladio dice que no sabe nada,

no sé si usted lo ha visto alguna vez por aquí.

-Pues no, no lo he visto por aquí.

Por lo que cuentas, es su proxeneta, ¿no?

-Sí, sospechamos que lidera una red de prostitución

de alto "standing" que se ha instalado en Distrito Sur.

Emma trabajaba para él

y creemos que más chicas pueden estar haciéndolo.

-Don Fernando, ya le he dicho que aquí no se sabe nada de eso.

-Eladio, no te preocupes.

Será mejor que le digamos a la oficial toda la verdad.

Verá, oficial... Discúlpelo.

Mi empleado solo intenta preservar el nombre de este negocio.

Les tengo dicho a mis empleados

que no quiero ningún tipo de negocio sucio o ilegal...

Verá, ciertamente esa chica, esa tal Emma,

se presentó aquí un día con algunas amigas.

Estuvieron cariñosas con Eladio

y él no se dio cuenta de que eran prostitutas.

Pero, en cuanto yo llegué, sí me di cuenta

porque vi cómo intentaban captar clientes por aquí.

-¿Y qué pasó?

-Nada. Las invité a salir amablemente.

-Ya, pero luego Emma volvió,

porque tuvo el altercado con Chávez, ¿no?

-Sí, sí, es cierto.

Una tarde se presentó bastante asustada

para pedirme quedarse aquí unas horas

porque necesitaba esconderse de algo o de alguien.

-Y usted accedió.

-Sí, claro.

Ya le digo que estaba bastante asustada.

Era una cuestión de simple humanidad.

-A partir de ahora, si Rojo o alguna amiga de Emma

aparecen por aquí, quiero ser la primera en saberlo.

¿Entendido?

-Sí, claro.

-Eladio.

-¿Puede parar con los deditos? Me pone nerviosa.

-Estoy cansado, necesito levantarme. ¿Puedo hacerlo?

-Sin tonterías.

Ya sabe a lo que se está arriesgando.

(ANTONIO GIME)

Esto se está alargando demasiado.

(Móvil)

-Es Claudia.

-Ponga el manos libres.

-Claudia, estoy aquí con Elvira todavía. Te escucha.

-Y me estoy hartando de esperar.

(SUSURRA) Está en marcha. ¿Dónde hacemos el intercambio?

"En el descampado del Arroyo del Fresno".

Muy bien.

Allí estaré en 60 minutos.

No, quince minutos o le pego un tiro a tu marido.

(Fin de llamada)

-¿Por qué cuelga? ¡Quizá quería decir algo importante!

-No hay nada más que decir.

Rápido, que quiero reunirme con mi hijo.

¿Se ha dado cuenta de una cosa, doctor?

La gran inspectora Miralles tiene su talón de Aquiles,

que es usted.

-Elvira, está a tiempo de cortar todo esto. Hágame caso.

-No. Sería una locura no intentar salvar a mi hijo.

Rápido, vamos en su coche.

(Llaman a la puerta)

-Hay un montón de pacientes. Estarán extrañados.

-Muy bien.

Le dice al de la puerta que está ocupado.

Y después llama a su enfermera.

-Antonio, no quiero molestar, es por el resfriado.

Es que toso por la noche y no puedo dormir.

-Elías, perdóname, pero estoy con una urgencia.

Vente dentro de una hora. -¡Ah, perdona!

-¿Elías? No sería Elías Guevara.

¿A qué juega su mujer?

-Lleva más de una semana resfriado.

¡No sabe nada!

-Bien. Venga, las llaves del coche.

¡Rápido!

Si hace alguna tontería, le pego un tiro y se acabó.

¿Me ha oído?

-Usted mismo me dijo que me hiciera el tonto

y que echara balones fuera con el tema de Emma.

Pero ha aparecido la policía, y hala,

¡le ha "largao" todo! Y me ha dejado como a un imbécil.

-Lo sé, sé que te he dejado con el culo al aire,

pero no podía hacer otra cosa.

La oficial Beltrán puede ser muy pesada e insistente,

y necesitaba quitármela de en medio cuanto antes.

-Sí que está "pesá", sí.

-Pues sí. Y si quería que nos dejase tranquilos,

tenía que decirle alguna verdad, ¿entiendes?

Porque bajo ningún concepto

quiero que la policía sepa que ese Rojo ha estado aquí,

ni que ha venido a ofrecerme participar en sus negocios.

¿Te queda claro? -Sí,

pero usted ha colaborado antes con la policía.

-Tú lo has dicho: en el pasado.

Pero ahora no tengo ningún interés.

Ni tampoco tengo interés en enemistarme

con alguien como ese Ramón Rojo. No quiero enemigos de ese tipo.

Lo que he de hacer ahora es mirar por mi negocio

y conseguir que el Moonlight sea un sitio lo más tranquilo posible.

-¿Se puede?

-¡Sara! Qué alegría más grande verte.

¿Qué haces tú por aquí?

-Me he enterado de que eres el dueño del Moonlight

y quería saludarte. ¿Qué tal?

-Bien, bien, estupendamente.

Ya ves, aquí estamos ahora.

La empresa de transportes era un pozo sin fondo

y no tuve más remedio que venderla.

En fin ya sabes lo que dicen: renovarse o morir.

(RÍE) -Renovarse, siempre. -¡Siempre!

¿Te acuerdas de Eladio?

Era conductor en la empresa de transportes.

-Sí, creo que alguna vez lo vi.

-Sí, él ha sido el único que ha seguido

a mi lado en todo este tiempo,

y me ha ayudado a montar esto.

Digamos que ha sido mi fiel escudero.

Y no nos va mal, ¿eh, amigo? -No, no, no.

-Me alegro mucho, Fernando. -¿Quieres tomar algo?

-Sí, ponme una tónica.

-Estupendo, ahora mismo.

-Jefe, voy al almacén. -Vale, estupendo.

-Bien...

Vamos a poner esa tónica.

¿Qué tal?

Supongo que ya...

...sabrás lo que ocurrió con los Soler, ¿verdad?

(SUSPIRA)

-Me enteré de la muerte de Luis

y después de la de Ricky.

-Ya es la hora, ¿por qué no vienen?

-¿Podemos bajar las ventanillas? Me falta el aire.

-Muy bien.

¡Las manos donde yo las vea!

-Todavía está a tiempo de parar esta locura.

Lo digo por su bien y por el de su hijo.

-¡Usted qué sabe!

Mi hijo y yo vamos a volar a un sitio seguro

donde él va a poder empezar de nuevo.

Ay, ¿qué está pasando?

¿Qué está pasando, Antonio?

¿No saben que se juega la vida?

-¿Se encuentra bien? ¿Quiere agua?

Tengo agua en la guantera. -¡No, quieto! ¡Quieto!

-Vale.

(ANSIOSA) ¡Ahí está! Sí, ahí está.

Lo siento.

(Golpe seco, Antonio gime)

¡Álvaro! ¡Álvaro!

¡Álvaro!

¡Cariño, cariño!

¡Lo hemos conseguido! ¡Lo hemos conseguido, hijo!

Vamos, no hay tiempo que perder. -¡Mamá!

¿Dónde quieres ir? -¡Lo tengo todo planeado!

¡Vamos, hijo! -Escúchame, por favor.

-¿Qué?

¿Qué? ¿Qué pasa?

"Que parezca a ojos de tu madre que te he puesto en libertad.

Es decir,

engañarla para que se entregue.

Es la única manera de que no haya más heridos o muertos.

Es lo mejor para todos, y lo sabes.

Lo que tu madre me pide es inviable.

Si te liberara sin la aprobación de mis superiores,

en cuanto llegara el furgón del juzgado y no estuvieras,

saltaría la alarma de tu fuga.

No llegaríais muy lejos.

Ya no tenéis el apoyo de nadie.

No tenéis ningún sitio donde esconderos.

Si de verdad quieres ayudar a tu madre,

lo mejor es colaborar.

Pero me está pidiendo que la traicione.

¿Usted sabe...

lo duro que puede ser eso para ella?

Soy lo único que le queda.

No te pido que la traiciones.

Te pido que la salves.

Si hubiera otra opción, te la ofrecería. Te lo aseguro.

Pero piensa en tu madre.

Piensa en ella de verdad.

¿Qué le ocurriría en una cárcel sin los cuidados necesarios?

El proceso de su enfermedad se aceleraría.

Podría ser su fin.

¿Es eso lo que quieres para ella?

Yo ya no sé lo que quiero.

Álvaro, mírame.

Mírame, por favor.

Ya ha muerto demasiada gente,

se ha hecho demasiado daño.

Y Antonio...

solo es una buena persona que se ha pasado la vida

cuidando a los demás.

Entre ellos, tu madre".

(Música dramática)

¿Por qué?

¡Yo quería que fueras libre!

¡Me has traicionado!

-No, mamá, no te he traicionado.

Estoy intentando salvarnos.

No podemos seguir huyendo, nos encontrarían. Ya está.

Mamá, se acabó.

-¿El qué se acabó?

-Se acabó seguir mintiendo y haciendo tanto daño.

(Sirenas de policía)

¡Tranquilízate!

¡No! ¡Mamá!

¡Baja la pistola, por favor!

-¡No! ¡Deja que me mate!

-Tranquila, por favor.

(ELVIRA SOLLOZA)

¡No quiero que me separen de ti!

¡No quiero que me separen de ti! ¡No quiero, no quiero!

¡No, no!

-Mamá, tranquila. -¡No, no!

-Escúchame: no voy a dejar que te pase nada malo.

(ELVIRA HIPERVENTILA)

(ELVIRA) -¡Cariño,

cariño, te he hecho mucho daño!

¡Perdóname!

Tú no deberías ir a la cárcel. ¡Perdóname!

¡He sido una mala madre!

¡Perdóname! ¡Perdóname!

(ÁLVARO) -Escucha, por favor.

No es verdad.

Lo has dado todo por nosotros.

Y lo has hecho lo mejor que has podido.

-¿Y de qué ha servido?

¡Tus hermanos están muertos y tú vas a ir a la cárcel!

¡No...!

-No tienes la culpa, mamá.

Y quiero que te quede clara una cosa.

Nada ni nadie

va a hacer que deje de quererte.

¡Álvaro!

¡Entrega las armas!

(ELVIRA, DÉBIL) No, no...

No...

-Confía en mí.

(Radios de la policía)

¡Tírala lejos de ti!

Te he dicho que te quiero.

(ELVIRA SOLLOZA ANGUSTIADA)

-Todo va a ir bien.

¡Carmen, Javier! ¡Detenedla!

(ELVIRA, DÉBIL) -No...

Álvaro...

No, no... ¡Cariño!

¡Te he dicho que te quiero! ¡Te he dicho que te quiero!

No, no...

(Música dramática)

(Cesa la música)

¿De verdad estás bien? Mañana solo tendré un chichón

que me recordará esta pesadilla.

(SUSPIRA)

(Radios de la policía)

Has hecho lo que debías.

No,

he hecho lo que usted quería.

Pero tenemos un trato y espero que lo cumpla.

No te preocupes,

tu madre va a estar bien atendida.

Hoy has salvado una vida, Álvaro.

Puedes tranquilizar tu conciencia.

¿De qué me sirve eso ahora?

Es el fin de los Soler.

Eso parece.

No me lo puedo creer.

Sabía que tenían negocios turbios y por eso dejé de trabajar aquí,

pero ¿acabar así?

Bueno, y encima lo de Álvaro,

que, en teoría, era el honrado de los tres.

-Sí, supongo que estarás bastante decepcionada, ¿no?

-Álvaro y yo salimos un tiempo.

-Lo sé, lo sé.

-No puedo creer que esté en la cárcel.

-Así es la vida, Sara.

A veces tomas una mala decisión

y te la has arruinado para siempre.

Pero, bueno,

dejemos de hablar de cosas tristes y de drama. ¿Qué tal tú?

¿Qué tal por Barcelona? ¿Estás bien?

-Sí, bien.

-¡Vaya! Ese bien ha sonado un poco raro.

No te veo muy entusiasmada.

-Estoy contenta y, como dices, no puedo quejarme.

Pero, no sé, me apetecía tomarme un tiempo

y volver a Madrid.

He echado de menos a mis padres.

-Eso está muy bien.

Pero espero que no hayas aparcado tu carrera musical.

-¿Carrera?

Yo no lo llamaría así.

Hacerse un hueco en el mundo de la música es muy difícil.

Las cosas van muy despacio.

-Ese tal Santi Cano no te habrá dado la espalda, ¿no?

-No, no. Me produjo un EP.

Pero, ya te digo, el mundo de la música es complicado.

-Ya, imagino.

Ya sabes que no sé mucho de cómo va ese mundillo,

pero aquí raro es el día que no suena una canción tuya,

nos encanta escucharlas.

-Tomemos algo y me cuentas lo de la Sra. Esparza.

-¿Qué tal, señores?

¿Quieren tomar algo?

(ANDRÉS) -Una cerveza.

-Estupendo.

Sí, yo... Teníais cócteles, ¿verdad?

¡Sí, claro!

Aquí tienes la carta, puedes elegir el que quieras.

Todos están exquisitos. Gracias.

Cuando decidáis, si queréis sentaros en el sofá

para charlar más relajados,

os servimos allí mismo. Gracias.

Bueno, me voy ya. ¿Me paso otro día y seguimos hablando?

-Sí, claro, Sara. Cuando quieras.

Un placer verte siempre, amiga. -Igualmente.

-Hasta luego.

¿Han decidido ya?

-Ruso negro.

-Ruso negro, muy buena elección.

(Varias voces se despiden)

-¡Madre mía, que impresión!

No, no, claro que me alegro.

Lo que pasa es que hace muchísimo tiempo.

Sí, que no me lo esperaba.

Que no, que me hace mucha ilusión, de verdad, pero...

Vale.

Vale, como quieras. Dime día. Y hora, y lugar.

Vale. Pues lo apunto. Hacemos así, ¿vale?

Hasta luego.

-¿Con quién hablabas? Llevas la sonrisa en la cara.

-Con un ex. Goyo.

-¿Qué pasa? ¿Todavía te gusta?

-¡No, qué va!

Lo nuestro fue muy fuerte, pero ya se acabó.

-Pero, mira la tía, qué misteriosa. Cuenta algo, ¿no?

-A ver, es que no sé por dónde empezar.

Era futbolista...

Imagínate... Cuando empezamos, flipé:

cochazos, restaurantes, eventos...

¿Sabes lo que te digo? -¡Que era superfamoso!

-Bueno, jugó en equipos de primera división

y llegó a debutar con la selección.

-Pues qué calladito te lo tenías.

-Nada, se retiró el año pasado en Grecia,

y ha vuelto a Madrid.

Me ha llamado, pero solo para vernos.

-Pues luego lo busco en internet.

¿Goyo qué? -Goyo García.

-Beltrán, esta mujer tiene información para ti.

-Es que había acabado mi turno ya.

-Prostitución. Trabajo en el Moonlight.

-Ah, bien. Muchas gracias.

Acompáñeme por aquí.

No me esperes, luego te veo.

Siéntese aquí.

-La cerveza bien fresquita.

Mateo, ¿dónde estás?

(CANTA "LA DONNA É MOBILE")

¿Qué tal? ¿Te gusta cómo me queda?

Estás genial. Me trae recuerdos de aquel día.

Sí, a mí también.

¿Recuerdas el miedo que pasaste en la noria del Tibidabo?

Te abrazabas y decías: "Dile que pare, que pare",

y yo no quería que parara nunca.

Ahí fue donde te declaraste. ¡Y tanto!

Me sentía el rey del mundo, con Barcelona a mis pies

y la chica de mis sueños al lado.

Y yo me decía: "Mateo, bésala. Bésala".

Se nos va a calentar la cerveza.

Pues venga, vamos a brindar.

¿Por nosotros?

Por nosotros.

Oye, de verdad, me ha encantado tu regalo.

¿Qué te parece si salimos a picar y luego nos tomamos una copa?

Ya que vamos a salir vamos ya, que se nos hace tarde.

¿Y qué problema hay? Y, si no, no salimos.

(SEDUCTOR) Además, Paula va a tardar en volver.

Venga, me has hablado de ese sitio y ahora me dejas con las ganas.

Está bien, venga.

Si mi mujer quiere salir, salimos.

"Andiamo, bella".

No me digas que vas a ir con esa camiseta.

¿Qué tiene de malo?

Te quita la pinta de cirujano respetable

para tus clientes.

Al revés, porque les puedo operar y hacer una pizza a la vez.

(TARAREA "LA DONNA É MOBILE")

-Solo quería pedir que mi nombre no salga en la denuncia,

porque necesito el trabajo.

-En la copia pública de la denuncia no figura su nombre.

Hable con confianza.

-Me he tenido que armar de valor para venir.

Pero cualquier buen ciudadano lo haría. Esto es muy fuerte.

-Es usted muy valiente. Nadie sabrá que ha estado aquí.

-Bueno, pues, quería decirle que sí,

en el Moonlight se ejerce la prostitución.

Y el dueño y el encargado están al tanto.

-¿Se refiere a Fernando Quintero y Eladio Maroto?

-Ellos.

Les oí hablando de Emma, una chica que es prostituta,

y tuvo un problema con un cliente.

Y ellos sabían perfectamente que no estaba allí de casualidad,

sabían lo que estaba haciendo.

-Si se refiere a Emma Cruz,

he estado en el Moonlight,

y en efecto me han dicho que permitieron que ejerciera

por miedo a las represalias de su proxeneta,

pero que fue algo puntual.

-No, le han mentido. Se lo digo yo.

-¿Por qué me dice eso?

-Porque yo he visto al señor Quintero

hablando con el otro, con Rojo,

que es el proxeneta o el chulo de esta chica,

y hablaban de repartirse beneficios.

-El señor Quintero me ha dicho que no tiene relación con él.

-¿Ah, no? ¿Y esto qué es?

Que sí, hija, no te preocupes.

Ya te ha dicho papá que está bien.

De verdad, te lo prometo.

¡Sí! Al final todo quedó en nada.

Bueno, cambiemos de tema. ¿Cómo estáis vosotros?

Bien. ¿Y cuándo vienes?

Sí, es verdad. ¡Es verdad que me lo has dicho,

pero tengo la cabeza en otro lado!

Yo también te quiero, no te preocupes. Un besito.

Bueno...

Pues ya lo sabe.

Sigo pensando

que no deberías haberla preocupado innecesariamente.

Bueno, al final ha quedado la cosa en nada

y yo prefiero que se entere por nosotros.

Claro, iba a llegar la noticia a Verona.

Te sorprendería lo rápido que vuelan las noticias,

sobre todo si hay morbo. En eso llevas razón.

¿Cómo estás tú?

(IRÓNICO) Después de lo que he pasado, en la gloria.

Yo todavía estoy con el miedo en el cuerpo.

No sé... Te veo muy entero, pero...

Dios mío, si te hubiera pasado algo...

¿Sabes quién me da pena? Álvaro.

Siempre que iba a la consulta me parecía un buen chico.

Pues sí. Pero ya ves tú,

sorpresas que te da la vida.

(Timbre)

Emilio, no te esperaba.

En cuanto he salido he querido ver qué tal estabais.

¿Qué tal, Antonio? Bien, bien.

¿Y tú, Claudia?

Yo todavía estoy asustada.

Asustada y sorprendida,

porque esto de los Soler me va a costar asimilarlo.

¿Por qué no te tomas unos días de descanso? Podríais ver a Olga.

A Verona, ¿no? Sí, pues será a ver la ciudad,

porque ella casi vive en el restaurante.

Cierto.

Pues id a otro sitio. Os lo merecéis, ¿no?

Conozco esa mirada. Va a ser que no.

Bueno. ¿Ya los han trasladado?

Álvaro ha pasado a disposición judicial

y el juez ha decretado prisión provisional sin fianza.

Le llevarán a Soto del Real.

¿Y Elvira?

Sigue en los calabozos de comisaría.

Quiero ir a hablar con ella.

¿Estás segura? Sí.

Te acompaño. ¿Tú?

Soy su médico. Quiero saber cómo está.

Vale. Bueno, pues voy a coger el abrigo del armario y nos vamos.

Siéntate un poco. Espéranos.

¿Este es el local al que vienes con Andrés?

No os pega nada, ¿eh? ¿Por qué lo dices?

Es tranquilo, está cerca y ponen unos cócteles maravillosos.

Recomiendo el Daiquiri. ¡Mateo!

Qué alegría verle por aquí.

Sí, pero vengo mejor acompañado. Es mi mujer.

Estamos de celebración.

Soy Fernando Quintero, el propietario. Un placer.

-Verónica Figueres, encantada. -Igualmente.

-No sé... ¿Qué queréis tomar?

¿Dos daiquiris, por ejemplo?

¿Daiquiris? Muy buena elección.

Felipe, ¿puedes ir poniendo dos daiquiris?

Por cierto...

si no te importa...

Estaba leyendo por aquí una noticia,

una entrevista que parece que te han hecho.

¿Eres tú el cirujano que ha abierto una clínica de cirugía estética?

El mismo.

Y, por curiosidad,

¿lo del apellido Bremón es porque tienes algo que ver

con el comisario de Distrito Sur, Emilio Bremón?

Sí, es mi hermano.

¿Lo conoces? ¡Claro que lo conozco!

De muchos años, de pasarme muchas veces por la comisaría.

Espero que nada grave. ¡No, por supuesto que no!

Es que soy un empresario que se preocupa por la seguridad

del barrio y sus vecinos.

Enseguida estarán listos. Si os queréis sentar...

Ah, yo creo que nos quedamos aquí. Sí.

Y, a partir de ahora, ya nos tuteamos.

Por supuesto, Mateo, será un placer.

Sigo atendiendo clientes. Gracias.

¿Has venido solo un par de veces?

Le ha faltado ponerte la alfombra roja.

Es lo que tiene tener un hermano comisario.

Pues llámalo y habláis.

¿Me pides una birra, "porfa"?

(Música "dance")

-Tienes razón, está muy rico.

Porque sigamos celebrando esta fecha muchos años más.

¡Ey! ¿Vas a romper o qué? -Sí, hombre, tranquilo.

(TONI RÍE)

¿Qué haces?

Otra vez, que se me escurrió.

Luego podemos pedirnos un ruso negro, por ejemplo.

No voy a tenerme en pie.

¿Y para qué quieres un marido gondolero

si no es para que te lleve a casa flotando?

Voy al baño un momento.

¿Me aguantas esto un segundo, "porfa"?

Hola, Vero. -¿Qué tal?

-Bien. -¿Estáis celebrando algo?

-Sí, he venido con Mateo.

-Ya te he visto.

No he podido dejar de mirarte. Estás preciosa.

-Toni, por favor, puede venir en cualquier momento.

-Es que no puedo evitarlo.

Desde que te he visto por la mañana

llevo todo el día con tu perfume en la cabeza.

Me vuelve loco. -¿A qué juegas?

-No juego a nada. Me tienes loco.

No soy capaz de estar en una habitación contigo

y no estar cerca de ti.

Y esto con mis amigos jugando al billar y hago el ridículo,

así que me he acercado. -Vuelve con ellos.

-¿De verdad quieres que me vaya?

-¿Por qué me haces esto, Toni? -Ya te lo he dicho,

no puedo para de pensar en estar cerca de ti,

y en besarte... y en...

(VERÓNICA SUSPIRA) Toni, ¿qué haces aquí?

Con unos colegas, tomando algo y jugando al billar.

Pues déjame invitarte a algo.

Es lo mínimo, por cómo te portaste con nosotros

con el tema del secuestro.

No hace falta. Hacía mi trabajo, nada más.

¡Venga, no seas así! Tómate un daiquiri con nosotros.

Déjalo, está con amigos. Además, ¿qué hace con nosotros?

-No, me quedaría,

pero he venido con mis amigos y no los voy a dejar solos.

Pues lo dejamos para otro día. Claro.

Hasta ahora. Cuídate.

Qué tío más majo.

¿Vamos a la mesa? Venga.

(Ladrido lejano)

(VENCIDA) Por fin lo has conseguido, ¿eh, Miralles?

Me tienes donde querías,

has ganado.

Esto nunca ha sido una competición para mí.

Y, aunque no lo crea,

yo no deseaba este final ni para usted ni para su hijo.

(SARCÁSTICA) Ya...

Todo esto suena muy bonito delante de tu marido,

y si algún día tus superiores escuchan las grabaciones.

Pero yo no me lo trago.

-¡No diga eso, Elvira!

A estas alturas, ya nadie tiene que demostrar nada.

Claudia está siendo sincera,

no hemos venido aquí a regodearnos de nada.

-¿Y usted por qué está aquí, doctor?

-Soy su médico.

-¿Después de todo, quiere seguir siendo mi médico?

-He venido a ver como está.

Y sí, quiero seguir siendo su médico.

-¡Pero si he estado a punto de matarle!

No me lo puedo creer.

-Nunca pensé que eso iba a pasar.

Simplemente era una mujer desesperada

que creía estar haciendo lo mejor para su hijo.

Todos tenemos derecho a equivocarnos, Elvira.

-Mis pobres hijos...

Dos ya están muertos,

y el tercero en la cárcel.

Yo creía que había hecho lo mejor para ellos,

y resulta que les he arruinado la vida.

Ninguna madre hace nada perjudicial para sus hijos a sabiendas,

también se cometen errores por amor.

¿Adónde se llevan a Álvaro?

A Soto del Real.

Mi niño...

Al final, ha sacrificado su vida por mí.

Ojalá esta enfermedad haga que olvide esto pronto.

Doctor, dígame que voy a olvidar mis recuerdos pronto.

-Por Dios, no diga eso,

si siempre ha querido lo contrario, conservarlos.

-No puedo soportar tanto dolor.

Para mí no es una condena estar aquí dentro,

sino que mi único hijo vivo

esté en la cárcel por mi culpa.

Cuando Álvaro salga

tendrá otra oportunidad.

Podrá rehacer su vida.

Es un hombre joven con mucha determinación.

Sí.

Ojalá...

pudiera volver atrás y borrar todo el daño que he hecho.

Pero eso no es posible.

Lo siento.

Lo siento.

(TRISTE) Lo siento.

Claudia,

no pido nada para mí,

sino para Álvaro.

Va a estar muy solo y perdido.

Si es verdad que va a tener una segunda oportunidad,

ayúdale para que no se tuerza y pueda conseguirla.

Cuente con ello, Elvira.

Adiós.

(Música dramática)

-¿Está en la habitación, tu ex? -No. ¡No!

-¡Era broma! ¡Cómo te pones!

-Es que me he comido el coco toda la noche

porque me llegó un mensaje suyo diciéndome de comer hoy.

-¿Y?

-Porque para mí Goyo es pantalla pasada,

y que aparezca en mi vida me trastoca.

-Goyo, ¿un autógrafo? -Sí, claro.

¿Qué tal? -Bien.

Pero habíamos quedado a comer.

-Sí, es que he llegado antes.

Y, como sabía que estabas aquí, te he dado una sorpresa.

-¿Qué te ha pasado? Cuéntame.

-Que llevo todo el día llevando mi EP a salas de conciertos

y no he conseguido rascar nada.

Ni siquiera han querido escucharme.

De verdad, es muy complicado.

Y hay pocos locales para la gente que empieza.

-Bueno, yo no diría eso.

Aquí por lo menos tienes uno.

Puedes utilizarlo para hacer tus conciertos.

-La autora de la foto, que trabaja en el Moonlight,

me dijo que el encuentro entre estas dos personas

se realizó a puerta cerrada.

Le extrañó mucho que Quintero la echara a ella

y a su encargado,

porque no quería que nadie escuchara la conversación.

Raro, ¿no?

Raro, sí.

Pero también lo es el comportamiento de esa mujer.

Te estaba buscando. ¿Ha pasado algo?

He investigado y he hablado con un confite

que me ha dicho algo significativo sobre Rojo.

Al parecer, en el pasado

fue uno de los camellos de Quintero.

Tenía unos 18 años.

Sé que te estás viendo con Ramón Rojo.

Y sé que en otros tiempos

fue camello tuyo.

¿No dices nada?

Pues sabrás que Emma Cruz, una de sus chicas, ha desaparecido.

Y ha desaparecido justo después de haber estado en el Moonlight.

Recuerdo que un día me dijiste

que querías ser entrenador como segunda carrera.

¿Sigues con esa idea? -No, ya no estoy en esa onda.

Necesito alejarme de los estadios de fútbol.

-¿Y cómo piensas ganarte la vida?

-Con los ahorros que tenía voy a montar un negocio.

-¿Qué haces?

¿Qué haces? -¿Estás nervioso, Toni?

-Miralles espera ese cuchillo. -Pero ella está reunida.

Yo también estoy nerviosa. ¿Quieres saber por qué?

-No...

-Toni, no consigo olvidarte.

-Quiero proponerte una cosa.

-Mientras no sea nada relacionado con planes de María...

-No, de eso me abstengo. ¿Habéis hecho algo nuevo?

-Tengo preparado un plan nuevo que no se va a poder negar.

-¿Y Elías?

-Acabó el turno a las 18:00.

-¿Y dónde anda desde entonces?

-¡Si no lo sabes tú!

-Elías, ¿de qué va esto?

-Es que quiero hacerte una propuesta.

-¿Una propuesta de qué?

-Pues de una aventura.

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Servir y proteger - Capítulo 655

10 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Gisela

    El Actor que hace de Alvaro Soler, que tremendo actor como me hizo mover sentimientos muy profundos, de pasar por un sin fin de elementos internos, hasta hacerme llorar con esa actuación, como un muchacho con un futuro brillante desde la sencillez que podemos tener a convertirse por su entorno familiar en un matón. Haber amado y quedar sin nada y luego entregado a vivir encerrado de por vida por las malas acciones. Ojala y si hay adolescentes y ven esta novela lo hicieran con adultos que a su vez vayan haciéndole ver lo malo y de no actuar nunca de esa forma.....De Venezuela, felicidades por el mensaje que dejó hoy con esa actuación

    10 dic 2019