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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 654 - ver ahora
Transcripción completa

Ese cabrón me la ha jugado.

¿Quién le pagó por hacerlo?

Álvaro Soler.

Quería despedirme de ti.

"¿Cómo lo ves? ¿Tienes tiempo para tomarte un café en La Parra?"

Sí, claro, dime cuándo.

Me hubiera gustado que las cosas entre nosotros fueran muy distintas.

Y a mí.

¿Lo de que te vas a vivir a León es mentira?

Es una trampa.

Me citaste en La Parra para detenerme allí.

Eres el principal sospechoso de la muerte de Paolo Montechi.

¿Qué esperabas? Por favor, déjame irme.

Sabes que no puedo hacer eso.

Hazlo.

¿Qué estás haciendo?

Acaba de destrozarme el corazón.

Esto es el final, Álvaro.

Y no sabes cuánto lo siento.

Nunca pensé que fueras tú.

Traemos una orden de registro.

¿Otra vez me vais a poner la casa patas arriba?

No contaban ustedes con que Chávez

confesaría que Álvaro le había dado

una sustanciosa cantidad de dinero

para que eliminase el vehículo.

Estese quieta. ¡Dejadme en paz de una vez!

-Suelte.

Vaya, vaya, vaya, vaya.

Quiero ofrecerle un pacto:

necesita huellas,

trazas de ADN

que demuestren mi vinculación con esas pruebas de las que me acusa.

¿Cuánto tiempo puede ser eso?

Deje en paz a mi madre

y le aseguro que le ahorraré todo ese trabajo.

¿Qué me tienes que ofrecer entonces?

Mi confesión.

-Hola.

Eh... ¿Puedo pasar?

-Sí, ¿qué haces aquí a estas horas?

-Venía a verte a ti.

No lo puedo evitar.

¿Te molesta?

-No.

Porque me pasa lo mismo que a ti.

(Móvil)

Uy, es Mateo.

Mateo, dime.

¿Toni?

-Le dije que iba a confesar,

pero quiero hacerlo delante de Silvia.

Te lo estás inventando. No.

Es la verdad. En estos meses

me deshice de Cote,

de Mercader

y de sus dos secuaces.

Le metí un tiro en la cabeza a Mercader

y otro a Paolo Montechi.

Elegí a mi familia.

-Ayer me llamó por teléfono. -¿Qué te dijo?

-Me dijo que pronto vendría a verme y luego colgó.

-Si te dijo eso es que va a venir. Así que prepárate.

-Fernando Quintero.

¿Tienes un minuto para charlar?

-A ver si te queda claro. Yo no trafico con drogas.

Tampoco voy a hacer negocios contigo porque la gente como tú no me gusta.

-Cuidado, Quintero.

¿Qué ocurre? "Es Álvaro Soler.

Mañana pasará a disposición judicial e insiste en verte ahora."

He querido borrarte de mi vida muchas veces.

Y no he podido.

Te quiero.

Y te voy a querer para siempre,

aunque sé que eso ya no importa.

(Música emocionante)

Toma. Muchas gracias,

pero te había pedido ayuda con el botón.

Perdona, no sé dónde tengo la cabeza esta mañana.

¿Mucho trabajo?

Sí.

Ya. Ah y por lo que veo, vamos a desayunar solos.

Paula ya se ha ido y yo tengo algo de prisa.

¿Va todo bien?

Sí, ¿por?

No sé, te noto preocupada.

No, estaba pensando en un caso que me entró ayer por la tarde.

Vero, llevas así dos o tres días.

¿Así cómo?

Pensativa. Distante. Ausente. ¿Quieres que siga?

Perdona, no me había dado cuenta.

No me importa.

El trabajo te sienta muy bien.

Te noto como pletórica con el guapo subido.

¿En serio?

Aunque no te hayas acordado de qué día es hoy.

¿Qué día es hoy?

¿No?

Es el aniversario del día que empezamos a salir.

Tal día como hoy, hace mucho tiempo,

la chica más guapa de la facultad de derecho

accedió a que fuera mi novia.

Es precioso.

Pues como su dueña.

¿Te lo pongo? Sí.

Estás tan preciosa como aquel día.

Tú que me ves con buenos ojos.

No sabes la suerte que tengo de seguir juntos desde entonces.

¿Sabes lo que me encantaría?

Pasear toda la mañana.

Por la ciudad, sin rumbo, como hicimos aquel día, ¿te acuerdas?

Fue precioso.

Me sabe mal haberme olvidado. Yo no tengo nada para ti.

No pasa nada. Últimamente tienes muchas cosas en la cabeza.

Te queda genial. Sí.

Pero creo que deberíamos recuperar esas costumbres de pasear,

tú y yo solos, por la ciudad. Sin pensar en nadie más.

Aunque eso conlleve hacer peñas en el trabajo

como las hicimos ese día en la universidad. ¿Qué dices?

Que hoy me es imposible, tengo una vista en el juzgado.

¿Lo dejamos para el fin de semana?

Te prometo que te compensaré.

¿Sabes qué? Voy a buscar una camiseta como la que llevabas aquel día.

La de rayas.

Ese será mi regalo.

Pero si te pasaste toda la mañana burlándote de mí

diciendo que parecía un gondolero.

Bueno, eso era para picarte.

Estabas muy guapo.

Era mi preferida.

Hasta que mi compañero me la destiñó de rosa.

Creo que lo hizo adrede.

Me acuerdo perfectamente de verte con esa camiseta.

Estaba deseando que me pidieras para salir.

Y esa mañana por fin me preguntaste si quería ser tu novia.

Yo estaba sudando como un pollo. Y eso que era otoño y hacía frío.

Y no he dejado de quererte ni un solo día desde entonces.

Cuando entré en La Parra la vi que estaba ahí sentada

y me acerqué a hablar con ella.

Fue un encuentro muy desagradable.

Espero que cuando venga hoy a ver a su hijo esté tranquila.

¿Qué tal ha pasado Álvaro la noche? Parece que bien.

El agente de guardia dice que ha dormido toda la noche.

Supongo que confesar

ese número de crímenes ha debido de descargarle la conciencia.

Mira, mucho mejor.

Así estará más fresco en su declaración ante el juez.

¿Se sabe ya cuándo pasará a dependencias judiciales?

Será lo largo de la tarde, pero tienen que confirmarme la hora.

Ya.

Le espera una larga temporadita a la sombra.

Creciendo en esa familia, era muy difícil salir indemne.

Ya, pero...

Hacer negocios con la mafia calabresa

es que me sorprende, incluso tratándose de los Soler.

Por cierto, ¿has visto a Orestes? Te buscaba para despedirse.

No, ahora iré a buscarle.

Los compañeros de León han hecho un buen fichaje.

He estado al corriente.

¿Has hablado con ellos? Esta mañana.

Yo le voy a estar eternamente agradecida.

Me da mucha rabia que se vaya.

Después de todo lo que ha pasado, le vendrá bien un cambio de aires.

Eso seguro. En fin.

Ah.

¿Qué hacemos con la investigación de la 'Ndrangheta?

¿La mantenemos abierta o...?

Sí, al menos hasta saber qué pudo surgir

de la relación entre Paolo y los Soler.

Estoy casi convencido de que Paolo

fue el único miembro de la mafia que operaba aquí en España,

pero quiero confirmarlo.

Yo creo que si utilizamos esa imagen tiene mucho más impacto.

-Sí, es más concreta, ¿no?

-En esto de las redes es importante ponerlo.

-Sí. Se identifica con la frase. -Sí.

-Silvia, pensé que vendrías más tarde.

He preferido venir a primera hora para no pensármelo mucho.

Todavía no me ido y ya echo de menos la comisaría.

Aquí también te echarán mucho de menos.

Yo llevo poco tiempo aquí, pero los ánimos están muy bajos.

Dejas un hueco muy grande, Silvia.

Y en el piso también.

Seguimos en contacto.

Además, tengo que entender un montón de cosas sobre redes y comunicación.

No te preocupes, que eso está hecho porque estoy "online" las 24 horas.

Os voy a dejar las llaves en la encimera de la cocina.

Espero no dejarme nada dentro.

Con suerte es algo importante y tienes que volver a por ello.

Te prometo que vendré de visita.

Y a cambio tú me prometes que si me dejo algo, me lo mandas.

Tú no te preocupes que si Espe no lo hace, lo hago yo.

Oye, Silvia. Me ha encantado conocerte. Mucha suerte.

Un placer. Igualmente.

-Bueno, bueno, bueno. Pues... nada.

Ya ha llegado la hora, ¿no?

No quiero montar ningún numerito aquí en comisaría,

pero es que...

Ya he pasado por esto de despedir a una amiga varias veces y...

es muy duro.

Verás, ya sé que no soy a veces muy...

A veces parezco un poco fría y distante.

Que no se me da muy bien esto de explicar mis sentimientos.

Pero ¿qué dices? Déjame acabar.

Verás, Espe, eres una persona muy importante para mí.

Nunca había tenido una amiga como tú.

Ni una mejor compañera.

Te voy a echar mucho de menos.

Pues como sigas por ahí nos pondremos las dos a llorar como magdalenas.

Ay.

Y...

lo que dices de fría y distante, no es verdad.

Has tenido una paciencia infinita conmigo.

Has estado ahí

en los momentos más difíciles de mi vida.

Con...

con la muerte de Fede,

con la verdad sobre Pablo,

lo de... el embarazo.

Tú también has estado ahí.

¿Para qué están las amigas?

(RÍEN)

¿Qué? ¿De qué te ríes?

Que me estoy acordando

de todo lo que montaste, el partido de baloncesto

con todos los compañeros. Merinero.

Qué vergüenza, qué torpe.

Era la más alta de todo el colegio

y ni el entrenador quería que jugase en el equipo.

Es que juegas de pena. Ya.

(RÍEN)

Ay.

Eres única.

Mira que hemos pasado cosas juntas, ¿eh?

Y aun así nos hemos reído tanto.

(RÍE) Ven aquí.

Te voy a echar mucho de menos.

A ver, que corra el aire que los demás también queremos.

¿Qué voy a hacer sin mi inspectora favorita?

¿Te estás poniendo pelota, Toni?

Espero que me invites a León,

que me dijo un colega que en el Barrio Húmedo hay fiesta.

Tú siempre pensando en lo mismo. Claro, vente cuando quieras.

En serio, te voy a echar muchísimo de menos.

He aprendido un montón de ti.

¿Te ibas sin despedirte?

Claudia.

Estoy muy orgullosa del trabajo que has desarrollado aquí.

Tu entrega ha sido admirable.

Gracias.

Nos va a costar habituarnos a no poder contar contigo, ¿no?

Sobre todo a mí.

Os voy a echar tanto de menos.

Y además,

yo nunca te estaré lo suficientemente agradecida.

Si estoy viva es por ti.

Bueno, no sabremos nunca qué habría pasado.

Bueno, por lo pronto, la bala te la llevaste tú.

Bueno, fue algo instintivo,

vi la oportunidad de llevarme la medalla al mérito

y dije: "Esta es la mía". (RÍE)

Espero que todo te salga de la mejor manera posible.

Gracias.

Perdonadme. Silvia, creo que esto es para ti.

Ostras.

"I love you", compañeros.

Esto solo es algo temporal.

Voy a sacarte de aquí. Te lo juro.

Confía en mí.

No voy a parar hasta que no estés en casa.

-Déjalo, mamá, no hay nada que hacer.

-No. No, no digas eso.

Un Soler nunca se rinde. Vamos a luchar.

No quiero verte derrotado.

¿No ves que es lo que quieren esos?

No les vamos a dar ese gusto.

-Acéptalo.

Cuanto antes lo hagas, mucho mejor.

Se acabó, mamá.

No quiero que sigas porque no quiero que esto te salpique.

-Pero ¿por qué te estás inculpando?

¿En qué estás pensando?

-En decir la verdad por una vez.

-Pero ¿qué verdad? Si tú no has hecho nada.

-Yo maté a toda esa gente.

Esa es la verdad.

-Tú no eres un asesino. -Sí, lo soy.

Yo maté a toda esa gente con mis propias manos.

Sin que nadie me ayudara.

-Pero ¿por qué estás haciendo todo esto?

-Por odio.

Por venganza.

Por ira. ¿Qué más da por lo que lo haya hecho?

He confesado todo porque necesito quitarme este peso de encima.

Quiero descansar por una vez.

Parece que Álvaro es el responsable de todos los asesinatos,

lo está confesando.

Eso es lo que quiere que creamos.

Sabe perfectamente que estamos aquí y no quiere inculpar a Elvira.

Será un delincuente, es posible que sea un criminal,

pero quiere mucho a su madre.

Cuando estés delante del juez,

di la verdad, hijo.

Di que lo hiciste por justicia

porque no podías soportar ver cómo no detenían a esa gente.

Son otros los que deberían estar encerrados.

Claudia.

¿Tú crees de verdad que no estás en peligro con esa mujer suelta?

Está acabada.

Elvira sin sus hijos es incapaz de hacer nada.

Cariño.

La cabeza bien alta.

Los Soler no nos doblegamos delante de nadie.

-Lo sé, no te preocupes.

-Ánimo.

Venga.

Tienes toda la vida por delante.

-Me da igual esa vida, mamá.

He destrozado todo lo que me importaba.

Ahí fuera ya no hay nada para mí.

-No.

No digas eso.

Todavía me tienes a mí.

Por favor.

Mírame, mírame.

Dime que me quieres.

Dime que no me guardas rencor.

Por favor.

Necesito saberlo para seguir adelante.

-Tienes que irte.

-No.

No, todavía no.

-Mamá, vete, por favor. Voy a estar bien.

-No me has dicho si me quieres.

-Claro que te quiero.

Igual que te querían mis otros dos hermanos.

-Madre mía.

No me puedo creer lo de Álvaro Soler.

¿Y Paty? Vaya una impresión que se va a dar cuando le digáis que...

que Paolo se ha muerto y que encima Álvaro...

Le va a dar un síncope.

-Pobrecita. Por cierto, ¿dónde está?

-La he mandado al mercado.

No la puedo mirar a la cara, ya sabes que no sé mentir.

-Bueno, pero cuanto antes lo sepa mejor.

Ella es parte implicada del caso

y tiene derecho a que se le comunique.

-Sí, es verdad. Mejor que se entere antes entre nosotros

y no por ahí cuando empiecen a circular los rumores.

-¿Sabes si va a tardar mucho en volver?

-Tiene que estar a punto de llegar.

-Cuando llegue déjala a solas conmigo un ratito, ¿vale? Yo se lo digo.

Estáis aquí.

También estáis metidos en el ajo de los regalos.

¿Ya te vas?

Sí, paso por casa a recoger a mi madre y me voy.

Supongo que lo llevas oyendo todo el día,

pero te lo vuelvo a repetir. Te vamos a echar un montón de menos.

Y te lo digo de corazón.

-Y yo lo suscribo.

Viniendo para aquí estaba pensando si

es más difícil para los que se quedan o para el que se va.

Y en mi caso, aunque tengo ilusión por empezar en otro sitio,

dejo mucho en Distrito Sur.

Sois muy grandes.

Mira, fue a hablar la compañera que recibió su condecoración del mérito.

-Ha sido un verdadero placer trabajar contigo, compañera.

Pero bueno, espero que recibamos más noticias tuyas, ¿no?

Claro. Hazme un favorcito.

Intenta no ponerte delante de las balas.

-Déjame que te voy a dar un abrazo.

María. Ay, chiquilla.

Ha sido un placer conocerte.

Ay. Cuídate mucho, ¿eh?

Estaba con las tortillas. ¿Quieres que te prepare un bocadillo?

Pues no hace falta.

Las voy a echar de menos.

Oye, ¿y Paty?

Mírala.

-Hola.

Solo me faltas tú para despedirme.

¿Te vas ya? ¿En serio?

Sí, me voy ya a León con mi madre.

Pues mira, León yo no lo conozco.

Un día podemos organizarnos una escapada y te vamos a visitar.

-Hombre, por supuesto. Nos tiene que invitar al cocido ese con botillo

que hacéis en tu tierra, ¿no?

Claro, estáis más que invitados.

Silvia.

Que tengas mucha suerte y que te vaya todo superbién.

De verdad que siento mucho todo lo que ha pasado.

Me siento superculpable porque es que...

Paty.

No es culpa tuya.

Está todo bien.

Te voy a echar de menos.

Y yo más. Te quiero un montón.

Cuídate. Tú.

Bueno, me voy ya.

Nos vemos.

Adiós. -Buen viaje, bonita.

-Adiós, guapa.

Merche.

Oye, despídeme de todos, ¿vale?

Que ha sido muy precipitado y... pasaré a veros.

Estarás contenta, ¿no?

No has parado hasta que has detenido a Álvaro.

Eso no es verdad.

Es lo último que me hubiese gustado hacer.

Pues lo has disimulado muy bien.

Creo que te has aprovechado de que sabías que mi hijo te quería

para tenderle una trampa y después cazarle.

Elvira.

Este paso es el más difícil que he tenido que dar en mi vida.

Ojalá nunca te hubiera conocido mi hijo.

Le has destrozado la vida. ¿Que yo qué?

Aquí la única culpable de destrozarle

la vida a sus hijos me parece que eres tú, Elvira Soler.

Mira.

No vuelvas a nombrar a mis hijos.

¿Me oyes?

Cualquiera de ellos es mucho mejor que tú.

Tú eres una traidora ambiciosa.

Ya tenías una medallita, ¿no te bastaba con eso?

No es a mí a quien no le bastaba.

Tú empujaste a tus hijos a la delincuencia.

¿Por qué? No tenías suficiente con un trabajo normal,

una vida sencilla. No. Tú querías más.

¿Más qué? ¿Más dinero?

No, Álvaro no lo hizo por dinero. Lo hizo por honor.

¿Honor? Sí.

Para defender el honor de su familia, ha vengado la muerte de su hermano.

Álvaro no era así.

No era así.

Tú estás detrás de esas muertes, estoy convencida.

Álvaro hizo lo que debía.

¿Te parece justo que haya sacrificado su vida?

Precisamente él que solo quería una vida sencilla.

Un taller, una familia, una vida honrada.

Lo sabes, ¿verdad?

Ahora pasará el resto de su vida en la cárcel.

Felicidades porque lo has conseguido y ahora es un auténtico Soler.

Como tú.

Solo me queda preguntarte,

¿tú crees que si Álvaro se hubiese alejado de ti a tiempo

habría tenido al menos una oportunidad?

¿Tú qué crees? ¿Crees que ahora estaría en un calabozo?

Ya.

Claro.

Hasta luego, chicos.

-Adiós, guapa. -Adiós.

-Paty, necesitaba hablar un momento contigo.

-Vale.

¿Qué pasa? ¿Pasa algo?

-Es sobre Paolo.

-Dime que habéis cogido ya a ese desgraciado y está entre rejas.

-Está muerto.

-¿Cómo?

¿Cómo que...?

¿Cómo que está muerto?

Pero... ¿qué ha sido, durante la detención o...?

-No. Cuando lo encontramos llevaba días muerto.

-Lo han matado.

-A ver yo he preferido comunicártelo oficialmente

antes de que te enteres por ahí.

-Estaba claro.

Estaba claro que iba a terminar así.

¿Ha sido esto un ajuste de cuentas, un asunto de la mafia o cosas así?

-El caso sigue abierto. Todavía no conocemos las causas.

-¿Sabéis ya quién lo ha hecho?

-Álvaro Soler.

Está detenido en comisaría y ha confesado su asesinato.

-¿Álvaro?

Pero...

A ver, no estoy entendiendo absolutamente nada.

A ver... ¿Por qué?

-Yo te lo explico, pero entenderás que esto es muy confidencial.

Pero creo que tienes derecho a saberlo.

-Por favor.

-Al parecer, Álvaro Soler y Paolo

tenían negocios juntos.

-Ya. Ya.

-Me alegro de que esté satisfecho.

-La chica está encantada con el cambio. Y yo también.

Ahora tiene un aire más...

-Sofisticado.

-Eso es. En mi mundillo es fundamental

la elegancia, pero también la sexualidad, no sé si me explico.

¿Por qué no nos tuteamos que hay confianza?

-Sí, claro, ¿por qué no?

Recuérdale que tiene que venir la semana que viene a la revisión.

-Sin problema. Yo mismo la traeré.

-Bien, te doy la cita.

-Aquí está lo acordado.

-¿En metálico?

-Es que no tengo mucho filin con los bancos.

Espero que no haya problemas con pagar al contado.

-No, no.

En absoluto.

Muy bien. Aquí tienes la cita.

Dile que si no le viene bien, que llame a este número

para cambiar el día y la hora. -El día está perfecto.

-Muy bien.

Solamente nos faltan los datos para hacer la factura.

-¿Qué factura?

-La factura por la operación, la consulta y las revisiones.

-A ver, pero entre nosotros hay confianza.

-Sí, pero una cosa no quita la otra.

Una cosa es pagar en efectivo y otra defraudar a Hacienda,

son palabras mayores.

-Pensé que nos entendíamos bien.

Tenía pensado traer una chica por semana.

Y pensé que sería un buen negocio para la clínica.

-Ya, pero... -Pero...

pretendía que trabajásemos juntos durante un año.

-Pero...

tu agencia de modelos... -Mi agencia

tiene un gran catálogo de chicas. Con que sepas eso es suficiente.

Lo que está claro es que podéis ganar un dineral conmigo.

Y Hacienda no tiene por qué llevarse su parte.

Salta a la vista que cumplís.

-Hombre, visto así.

La verdad, pagamos un pico como buenos contribuyentes que somos.

-Claro que sí.

De lo que te pago yo, como si lo donas a una ONG

o como si haces obras de caridad.

Nadie tiene derecho a fiscalizar tu trabajo.

-Oye, hablando del trabajo.

¿Para qué clase de eventos contratan a las chicas?

-De todo. ¿Por?

-No, por nada en concreto.

Es que por esta clínica pasan muchas personas.

Puede haber un cliente que esté interesado en...

en modelos para publicidad o un catálogo. Ya sabes,

"networking". -Suena interesante.

-En la sociedad actual

la mayor parte de los negocios

nacen de redes de contactos.

Tal vez podrías darnos una tarjeta de tu agencia

y podríamos poner en la web o dejarla a la entrada

de la clínica. Por aquí pasan muchas chicas.

Tal vez alguna pueda tener un buen futuro como modelo.

-Te lo agradezco, pero ahora estamos cambiando la imagen.

-No importa.

Dame el nombre de la agencia. -Eso me trae de cabeza.

Los publicistas me dicen que suena anticuado,

que está muy visto y yo no me decido.

Cuando lo tenga claro, serás el primero al que pregunte.

Salta a la vista que tienes gusto.

Andrés.

Doctor. Caballero.

Es un genio. Mi chica está encantada con el cambio de aspecto.

Me alegro. Es buena noticia. También para usted.

Ahora Andrés le contará los detalles. Yo me tengo que marchar.

-Adiós.

-Ey, Paty. -Joder, qué susto.

-Perdón.

-Nada, tranquilo.

Estoy todavía un poco flipando con lo que me ha contado Elías.

-¿Qué te ha contado Elías?

-¿Qué me va a contar?

Es que te juro que no sé qué va a ser lo siguiente.

No lo sé.

Primero me entero de que

trabaja para la mafia y se ha dado a la fuga y ahora

que lo han asesinado. Que Álvaro Soler lo ha asesinado.

-Ya, estamos flipando todos.

(SUSPIRA)

Yo sé que es difícil,

pero intenta no pensarlo.

-¿Cómo se hace eso?

¿Cómo puedo evitar no pensar en eso, tío?

Es que estamos hablando de que...

de que he estado durmiendo con él.

He dormido al lado de un mafioso

que ha sido capaz de contratar a una persona

para que asesinase a Miralles.

Que ha aparecido...

aplastado en un maletero en mitad de un desguace, tío.

-Elías se podía haber ahorrado los detalles.

-Yo agradezco que me haya dado los detalles.

Lo agradezco porque llevo mucho tiempo sin saber la verdad.

Al menos ahora pues...

sé a lo que atenerme y me puedo andar con ojo por ahí.

-¿A qué puedes atenerte?

-A que la mafia venga a por mí.

Que quieran saber algo y vengan a buscarme

o yo qué sé. No sería tan raro después de lo que está pasando.

-Paty.

A Paolo lo ha matado Álvaro, no la mafia.

No va a venir la mafia a por ti.

Si te quedas más tranquila, cuando cierres La Parra,

vengo y te acompaño a casa. Hasta que se te pase el susto.

-Gracias, pero creo que no...

que no es buena idea tampoco.

No sé, todavía me pica un poco la cobra de ayer.

-Dime en qué te puedo ayudar por lo menos.

-Yo creo que no me puedes ayudar en nada. Lo tengo que hacer yo sola.

Pero... gracias.

Voy a seguir trabajando.

Hasta luego.

-Verónica.

¿Qué tal?

-Lo siento, tengo prisa. Voy a una reunión.

-Eh... espera.

¿Quedamos luego cuando vuelvas?

-¿Quedar? -Sí.

-Creo que te estás equivocando conmigo.

-Tendremos que hablar de lo que pasó ayer, ¿no?

-No hay nada de qué hablar.

Fue una tontería. No se volverá a repetir.

-No creo que sea una tontería lo que siento por ti.

-Fue una locura. ¿No te das cuenta?

-Me atraes mucho, Vero.

-Escúchame, a ver si lo entiendes.

Soy una mujer casada,

casada con el hermano de tu comisario.

Soy la madre de una chica con la que has tonteado y eres su tutor

en comisaría. -Sí, lo sé todo eso.

Pero no hace que me olvide de ti.

Desde ayer no puedo parar de pensar en... en estar contigo.

En verte.

Y...

Siento algo muy fuerte, Vero.

Y sé que tú también, entonces tenemos que ver qué hacemos con esto.

-¿Qué parte de se acabó no has entendido?

-Vamos a ver, lo que nos está pasando no se puede frenar tan fácilmente.

Lo he estado pensando mucho

y es que se ha demostrado.

-A partir de ahora vamos a tener

una relación estrictamente profesional.

Olvídate de pisar el centro cívico o de abordarme por la calle

si no es por un caso. -Espera un momento.

-Tengo prisa, llego tarde.

-El tipo está eufórico.

Dice que la semana que viene nos trae otra.

Y la siguiente otra.

Sus modelos están deseando pasar por tus manos.

¿Y de dónde saca la pasta?

Esas cosas no las pregunto.

Pero el tío ha sacado el dinero y ha pagado en efectivo.

No ha querido ni hacer factura.

Perdona, ¿cómo dices? Lo que oyes.

¿Y tú te quedas tan tranquilo?

No me gustan esos chanchullos. Si nos hacen una inspección,

nos puede caer una gorda. De esas cosas me encargo yo.

No te preocupes. Sí me preocupo.

Creo que en teoría yo soy quien dirige esta clínica, ¿no?

Eso nadie lo pone en duda.

¿Y cuándo ibas a contármelo?

Vamos a ver, no hagas una montaña de un grano de arena.

Este dinero nos vendrá bien con los gastos que hemos tenido.

Así es como lo justificas tú todo. Por la necesidad del dinero.

Es mi obligación.

Y si no hubieras sido tan espléndido derrochando con la inauguración

de la clínica... Ah, encima la culpa es mía.

Vamos a ver, Mateo.

Tú eres un grandísimo cirujano, el mejor que he conocido.

Como economista, dejas mucho que desear.

No empieces, Andrés. Yo solo te digo la realidad.

Déjame a mí los números.

Estoy muy cansado para discutir.

No haremos ningún tipo de trabajo sin facturar. Punto.

Que no, que no, que aquí no está, Elías.

A ver.

No, te lo digo de verdad, que lo tengo delante, estoy mirando

y ninguno es el número del caso.

No te preocupes. Déjalo y yo ya me apañaré.

Buscaré el número y ya veré cómo me las arreglo.

Adiós.

-¿Te ayudo?

-Toni, no te preocupes. Me estoy volviendo loca

porque estoy buscando...

la caja de pruebas del caso del atraco del callejón de la Sal.

-¿El del ladrón que amenazó con un cuchillo?

(ASIENTE) -Ese, pero no localizo el número

del caso y los del juzgado nos están pidiendo las pruebas.

¿Y tú, qué buscas?

-Nada, en realidad.

-¿Nada? -No.

Es que he tenido una mañana bastante mala.

He venido a tranquilizarme un poquito.

-¿Se puede saber qué es eso que te ha arruinado la mañana?

(BUFA)

-Uy, uy, uy.

Cuando resoplas así ya te conozco.

¿Mal de amores?

-Joder, parece que tienes un radar.

-Un poquito.

Cuenta.

-A ver por dónde empiezo esto.

Pues...

Sabes que Paty lo está pasando fatal por lo de Paolo.

(ASIENTE) -Sí, claro, pobrecita.

Han sido muchas cosas al mismo tiempo.

Tiene que ser difícil pasar por algo así.

-Pues estas semanas he intentado estar

animándola, pasar tiempo con ella, yo qué sé,

lo que hacen los amigos. Apoyarla básicamente.

-Sí, muy bien. Es lo que tienes que hacer.

¿Cuál es el problema?

-Pues que no sé, tía.

Yo no sé...

qué le ha pasado, pero creo que ha confundido mi cariño,

mi ánimo con otra cosa.

Y yo no sé si por el "shock" de lo de Paolo

o por lo que vivimos...

-A ver, Toni, tú también ponte un poco en su lugar

y piensa el popurrí de problemas

que debe de tener ahora en la cabeza y el corazón.

(ASIENTE) -Bueno, el caso.

Fui a ayudarla con unas cajas y a sacar las cosas

del piso que compartía con Paolo.

Y...

en un momento dado me besó.

-¿Y tú cómo reaccionaste?

-Me aparté.

No le hice una cobra como tal, pero me aparté.

Y ella lo notó y me pidió perdón.

Y al día siguiente me volvió a pedir perdón

y bueno, hasta ahí parecía que todo bien.

-Bueno, pues guay, ¿no? O sea, buen rollo.

Os lleváis bien.

-Yo pensaba que sí, que no había fallo, pero...

Ayer me la encontré en la plaza y me dijo que había...

pensado mucho y que seguía estando enamorada de mí.

Que lo de Paolo fue un error, no tenía que haberme dejado.

Y que me sigue queriendo.

-¿Y tú por lo que veo no estás en el mismo lugar?

-Pues no, la verdad que no.

Me sentí fatal al decírselo, superincómodo.

-¿Tuviste tacto al menos al decírselo?

-Obviamente, no soy un patán.

Le dije lo que sentía, que no podía ser.

Y yo la quiero mazo, pero no así, ahora no.

Yo ya no estoy enamorado de ella.

-Tampoco habéis dejado la relación hace mucho tiempo y...

¿No será que de pronto tú

estás poniéndote una coraza por todos esos problemillas

por los que habéis pasado? -No.

Es que yo...

estoy enamorado de otra persona.

-Uy, pues...

Ahí sí que no sé qué decirte, porque...

Tú es que no pierdes el tiempo ni un segundo.

-Esta vez no fue así.

No lo estaba buscando. Fue algo que surgió currando y...

y ahora estoy loco por ella, tía.

-¿Currando? ¿Que yo la conozco?

¿Quién es? Cuéntamelo.

¿Me trago todo tu problema y no me lo dices?

-Ey, Paula.

-Vengo a por las pruebas de los medicamentos adulterados.

Hay que llevarlas al laboratorio forense.

-Bueno, que... que vaya bien, que haya suerte.

-Sí, yo me voy también. -Chao.

-Chao. -Adiós.

Sí.

El comisario Bremón me dijo que le llamaría.

Pues... esta misma tarde.

Como me dijeron que la incorporación era inmediata.

De acuerdo, entonces nos vemos mañana.

Muy amable.

Ya estoy lista.

Yo acabo de hablar con mi nuevo jefe de la comisaría de León.

¿Sí? ¿Y qué tal? ¿Buena gente?

Sí, parece majo, la verdad.

También creo que la llamada de Bremón habrá ayudado.

Te veo muy ilusionada.

Con ganas de empezar, sí, y dejar cosas atrás.

Ya. ¿Qué?

¿Qué de qué?

Dilo.

Dilo, dilo.

Hija, que no sé, siento todo esto tan rápido,

tan precipitado. A ver.

¿Tú estás segura de que esto es lo que quieres hacer?

Vas a perder mucho. Dejas mucho atrás.

La carrera, los compañeros, las amigas. No sé, todo.

Mamá, los cambios son buenos.

Sí, son muy buenos, pero no te digo que no lo hagas,

simplemente que...

Que lo respires, que lo hagas con más calma,

poquito a poco, paso a paso.

Que yo lo tengo claro.

Sabes que soy cabezota cuando se me mete algo.

Sí, hasta el final no paras, como cuando eras pequeña.

Pensé que con la edad habías cambiado.

Igual descubres que no he cambiado tanto en estos años.

Es raro. A la vez te veo como a una desconocida.

Lo único...

que no quiero es que vuelvas a sacrificar tu vida por mí.

¿Eh? Yo no sacrifico nada.

Quiero recuperar a mi familia. Uy, uy. (RÍE)

Menuda familia.

Me hace mucha ilusión

que vengas conmigo.

Y te doy las gracias.

Gracias, mi amor, por dar a tu madre otra oportunidad.

(Notificación de móvil)

Ay, hija, perdona. Un mensajito, perdona.

Álvaro, ¿no?

Demasiados recuerdos aquí.

Con ganas de dejar cosas atrás.

Tomar un poco de distancia.

Estoy encantada de que vengas a vivir conmigo.

Solo quería estar segura de tu decisión.

¿Sí? Sí.

¿Te ayudo con algo? No, dale.

Venga, vámonos.

-Sí, para regalo, por favor.

No, mandaré un mensajero para que lo envíe.

Sí, vale.

Muy bien, muy bien. Gracias.

-¿A quién le vas a enviar un regalo?

-Pues a tu padre.

Sí, se me olvidó que es nuestro aniversario

y nada. -Pero si os casasteis en junio.

-No es el aniversario de bodas, es el de novios.

Siempre nos regalamos algo. Mira.

-Uy, qué bonito.

Hablas de ese día que aún estabais en la universidad

y decidisteis hacer pellas porque él quería declararte su amor.

-Sí. -Me encanta esa historia.

-Yo me siento fatal. Es la primera vez que me olvido.

-Bueno, no pasa nada. Seguro que papá no se enfada.

Y si le ha molestado, en cuanto vea el regalo

se le pasará, que no sé cómo lo haces, pero siempre aciertas.

-Te veo muy animada.

-Sí, lo estoy.

-Pues me alegro.

¿Cómo es que no estás en comisaría?

-Quería tomarme un café contigo y contarte algo que he descubierto.

-Seguro que es algo bueno.

¿Trabajo? -No. Es personal.

No es una historia tan bonita como la vuestra,

pero a mí me encanta.

He descubierto que Toni ya no siente lo mismo por Paty.

-¿Se lo has preguntado? -No exactamente.

Se lo ha contado a Nacha y yo lo he escuchado.

-¿Cómo que lo has escuchado? -A ver, ha sido de casualidad.

Estaba hablando de sus sentimientos y ha confesado

que rechazó a Paty porque está enamorado de otra.

-¿Y le dijo su nombre? -No.

No, pero yo creo que hablaba de mí.

-Vaya, ¿y por qué lo crees?

-Porque Nacha le ha preguntado si conoce a esta chica

y él le ha dicho que sí, que trabaja con ella.

-Pero hay otras chicas en comisaría.

-¿Qué pasa, que quieres fastidiarme el día?

-No, lo que quiero es que no te hagas falsas ilusiones.

Al fin y al cabo Toni no ha dicho tu nombre.

-Ya, ¿qué pasa, que tú sabes algo?

-¿Yo? Qué va.

-No sé, como últimamente trabajáis tanto juntos,

y se ve que os lleváis bien, quizá te contó algo.

-Nuestra relación es estrictamente profesional.

Nunca hablamos de cosas personales.

-Ya, pues a lo mejor podrías hablar con él

e intentar descubrir algo, ¿no?

Venga, mamá, porfa, que me sigue gustando mucho.

-Miguel, te estaba buscando.

Es por el caso del chico este que ha echado a sus padres de casa.

-¿Averiguaste ya si pueden pedir los padres la emancipación

de su propio hijo? -Sí.

-Mira, tengo aquí el informe policial.

Escucha, Paula, no va a poder ser lo del café,

hablamos luego, ¿vale? -Vale.

Pero piénsate lo que te he dicho.

Hasta luego. -Hasta luego.

-Qué buen rollo tenéis, ¿no?

Vosotras digo.

-Sí.

(Puerta)

¿Tienes un momento?

Pasa.

He estado pensando en el tema de la factura y tienes razón.

Es muy peligroso trabajar así.

Me alegra que entres en razón.

Sabes que no podemos jugárnosla por ese tipo de temas.

No, que no, que tienes razón.

Y siento mucho si me he puesto muy vehemente antes.

No te preocupes, ya estoy acostumbrado a tu carácter.

Voy a llamar a ese tal Rojo y le voy a decir

que o nos facilita los datos para hacerle factura

o ya se puede ir buscando otra clínica.

Eso es.

La pena es el dinero que vamos a dejar de ganar.

Defraudar es delito. A ver si te enteras.

Y mi hermano es comisario, y mi hija es policía.

La decepción que se llevarían si se enteran de que soy un chorizo.

Tampoco dramatices. Ya sabes lo que pienso de eso.

No pondré en entredicho el nombre de la clínica

por alguien a quien no conozco. Que no, que no. Está claro.

¿Tú qué sabes realmente sobre ese tío?

¿Has investigado sobre su agencia de modelos

o el volumen de negocio que lleva?

La verdad es que he intentado sonsacarle algo,

pero siempre me da largas. Está claro que es un proxeneta.

La manera de la que habla sobre sus chicas, sus formas, su...

su actitud, que tenga tanto dinero en "cash".

¿En serio crees que es un proxeneta?

Pero claro, ahora que lo dices...

He intentado sacarle información, pero no hay forma.

¿Crees que si fuese un chulo iba a gastarse

tanto dinero en sus chicas?

No seas ingenuo, ya encontrará la forma de recuperarlo.

Hace poco dieron un caso parecido por el telediario.

Un caso sobre un prostíbulo en el que operaban a las chicas.

Sí, es verdad. Lo recuerdo.

Las sometían a cirugías para hacer el producto más atractivo.

(Puerta)

Con permiso.

Acaba de llegar esto para usted.

Ah, gracias.

¿Es de algún cliente?

No lo sé. No dice quién lo envía.

(RÍE)

Ya sé de quién es.

¿Una camiseta de gondolero? Exacto.

Verónica es la leche.

¿Te lo ha enviado Verónica? Sí.

Hoy es el aniversario del día que me declaré.

Es un día muy importante para nosotros. Siempre lo celebramos

y este es su regalo.

Tiene un significado muy especial esta camiseta.

Claro.

Bueno, me voy.

-Sí.

Elvira.

¿Teníamos cita hoy?

-No, no tengo cita.

Pero necesito verle. -Usted dirá.

-Bueno, verá.

Los tranquilizantes no me hacen nada.

Últimamente tengo temblores y...

y siguen las pérdidas de memoria. -Le dije que había que tener cuidado

con los ansiolíticos, pueden interferir en su enfermedad.

-Después de lo que me ha pasado últimamente,

mi enfermedad es lo de menos.

Sabe de qué le hablo, ¿no?

-Usted y yo habíamos llegado a un acuerdo.

¿Recuerda?

Cuando decidí ser su médico y hacer el seguimiento de su enfermedad.

-Sí, no hablar de temas personales. -Eso es.

Mejor para los dos. Vamos

a continuar así. ¿No le parece?

Cuénteme, cuénteme lo de los temblores.

-Bueno, los temblores...

tienen menos intensidad,

pero sí que tengo pérdidas frecuentes de memoria.

-¿Frecuentes? ¿Cómo de frecuentes?

-Bueno, pues me olvido de...

De hacer cosas cotidianas.

No sé cómo se hacen. -Póngame un ejemplo.

-El otro día me olvidé

de cómo se cepillaban los dientes.

No sabía para qué servía el cepillo.

-Son señales del alzhéimer. Lo hemos hablado, ¿no?

Irá avanzando.

Irá a más.

¿Por qué no busca una persona para que le acompañe?

-No quiero a nadie en mi casa. Puedo valerme por mí misma.

-No se ofusque, sabe que acabará siendo así.

¿Por qué no va al centro cívico y busca una persona

que le acompañe? La soledad es mala para el alzhéimer.

-¿Cómo le digo que no quiero a nadie?

-Bueno.

Solo estamos hablando tranquilamente.

-Sí, es verdad.

Mejor hablar las cosas con calma.

-Eso es.

-Además, estoy aquí...

para sentirme mejor.

-¿Qué hace?

-Solo quiero que me escuche.

La libertad de mi hijo está en juego y voy a demostrar

que soy una buena madre.

Le pondré en libertad y usted me va a ayudar.

-¿Yo? Yo solo soy un médico.

-Sabe que puedo llegar a su mujer a través de usted.

-¿Mi mujer? Nunca va a aceptar ningún chantaje.

-Eso ya lo veremos.

Descuelgue el teléfono.

Llame a su mujer

y dígale que ordene la libertad de mi hijo.

Y, si no, le pego un tiro.

-Lo único que conseguirá es que la metan en la cárcel.

-A mí qué me importa ir, ya he estado allí.

-Piense en Álvaro. Si esto sale como piensa,

no lo volverá a ver nunca más.

Será un fugitivo toda su vida.

-Que se calle y que llame. ¡Llame a su mujer!

(Puerta)

Lo único que se me ocurre

es que la haya vendido a una red de prostitución.

Los proxenetas suelen hacer eso por dos razones:

por ampliar o cambiar el catálogo de chicas

o por quitarse de en medio a las que les dan problemas.

¿Crees que eso le ha pasado a Emma?

Estamos tras la pista de...

este hombre, Ramón Rojo. Le he preguntado a Eladio

y dice que no sabe nada. No sé...

si usted lo ha visto alguna vez por aquí.

-Pues no, no lo he visto por aquí.

-Quería decirle que en el Moonlight se ejerce la prostitución

y que el dueño y el encargado están al tanto.

Yo he visto al señor Quintero hablando con el otro,

con Rojo, que es el proxeneta o chulo

de esta chica y hablaban de repartirse beneficios.

-Pero el señor Quintero me ha dicho

que no tiene ninguna relación con él.

-Ah, ¿no? ¿Y esto qué es?

-¿Se puede?

-¡Sara!

Qué alegría más grande verte.

¿Qué haces tú por aquí?

-Me he enterado de que eres el nuevo dueño del Moonlight

y quería venir a saludarte. Teníais cócteles, ¿verdad?

Sí, sí, sí, claro. Mira.

Aquí tienes la carta. Puedes elegir el que quieras.

-Fernando, yo me voy ya.

¿Me paso otro día y seguimos hablando?

-Sí, claro, cuando quieras.

Aquí estaremos. Un placer verte. -Igualmente.

-Hasta luego.

-¿Con quién hablabas que menuda sonrisa llevas?

-Con un ex. Goyo.

-¿Todavía te gusta?

-No, no, qué va, qué va.

Lo nuestro fue muy fuerte,

pero se acabó. ¿Qué te parece

si salimos a picar algo y luego nos tomamos una copa?

Estuve con Andrés en un sitio donde ponen unos cócteles flipantes.

¿Seguro que has venido solo un par de veces?

Le ha faltado ponerte la alfombra roja.

Es lo que tiene tener un hermano comisario.

¿Me pides una birra, porfa?

Voy al baño un momento.

¿Me aguantas esto un segundo?

Hola, Vero.

-Hola, Toni. -¿Qué tal?

-Bien. -Bien.

¿Estáis celebrando algo o qué?

-Sí, he venido con Mateo. -Ya te he visto.

No he podido dejar de mirarte.

Estás preciosa.

-Por favor, aquí no. Puede venir en cualquier momento.

Dime, Antonio.

Claudia,

estoy aquí con Elvira Soler.

Te está escuchando.

"Me está apuntando con una pistola.

Me pide que saques de la cárcel a Álvaro, que lo liberes."

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Servir y proteger - Capítulo 654

09 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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