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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 652 - ver ahora
Transcripción completa

Esta mañana he pedido el traslado.

¿Eso quiere decir que...?

Que necesitan una incorporación inmediata

(SUSPIRA) y que me voy contigo a León.

¿Tú estás segura de que quieres hacer esto?

Hacía mucho tiempo que no tenía nada tan claro.

(PAULA) ¿Era urgente?

-Os han adelantado un interrogatorio a las 9:00.

Te necesitan cuanto antes.

-Vale, pues me voy corriendo. Chao. -Chao.

Buen día.

(Puerta cerrándose)

¿Se te hace incómodo lo de Toni?

¿A qué te refieres?

Por la llamada. Se te veía incómoda con el chico.

No podemos cambiar lo que pasó,

pero podemos afrontarlo de otra manera.

-Es que supera todo esto.

Paula es mi compañera y la veo a diario.

-Para mí es fácil: es mi hija y tengo que verla cada día.

-Mamá. -Paula.

¡Esta noche acabo con esta fulana como que me llamo Eloy Chávez!

-¡Que te largues ya!

-¡Eh, alto, policía!

-Pero ¿esto qué es?

-¿Tienes una hora disponible?

-Podría retrasar alguna cita.

-Tengo que pedirte un favor.

Nadie sabe que estamos aquí.

-Él lo va a saber.

Siempre lo sabe. Si Rojo se entera de que...

-¿Así se llama tu proxeneta?

-No me reconoces, ¿verdad?

-Pues ahora mismo, no.

-Fui uno de tus camellos, cuando la ruta del sur

estaba despegando y tú ya eras uno de los grandes.

-Escúchame bien, Ramón, Rojo,

o como demonios te llames:

este es un negocio honrado.

Y no quiero ver por aquí ni a tus prostitutas

ni a camellos, ni tampoco a excamellos. ¿Está claro?

-Lárgate de aquí antes de que me arrepienta.

-¿Qué había en ese coche?

-Chávez, lárgate.

Buenas noticias, Sr. Chávez, nos vamos de paseo a su desguace.

Pero esto es mucho dinero.

Vale.

Sí, te puedo hacer un hueco. ¿Puede ser a las 21:00?

¡Domingo, Doming...!

-No puedo fiarme de ti, me has traicionado.

Voy a tener que castigarte.

-Por favor.

-Te pasarás 24 horas

hacinada con otras mujeres como tú, a las que enviamos allí como ganado.

Desde el amanecer al anochecer

estarás con un hombre tras otro.

Al estudiar el interior del coche

se ha hallado sangre y restos de un ser humano.

Les juro por lo que más quieran que yo pensé que había documentos,

armas, drogas... algo chungo.

Yo qué sé..., pero no un muerto.

¿Quién le pagó por hacerlo?

Se llama Soler.

Álvaro Soler.

(Música emocionante)

¡Vaya! Pero qué buena pinta, ¿no?

-Espero que tengáis mucha hambre.

¡Hala! ¿Esos cruasanes son de Madariaga?

Ha ido mi madre esta mañana a comprarlos.

¡A ver!

(GIME DE GUSTO) ¡Qué rico, por favor!

Gracias, ¿qué celebramos?

Es más bien una despedida.

Ah, ¿te vuelves a León, Berta?

-Sí, hija, mi jefe me ha dado un ultimátum.

Pues, cuando quieras ver a Silvia, esta es tu casa.

Gracias.

Veréis, es que nos vamos las dos.

Se viene conmigo a León.

Y no solo para acompañarla en el viaje.

Espera, espera.

¿Has pedido una excedencia?

Una comisión de servicio.

Y me incorporo el lunes, Espe.

¡Entonces te vas ya!

Ya sé que ha sido muy repentino, lo sé.

Pero es que yo pensaba que iba a morir...

y me he replanteado un montón de cosas.

Y de repente me he reencontrado con mi madre,

y no tenía sentido separarnos tan pronto.

No, a ver...

(EXCLAMA) No, que lo entiendo...

Madre no hay más que una.

-Eso dicen. Bueno, en mi caso, un poquito menos.

¿Y tú qué? ¿Con la tuya bien?

-Pues, bien, bien.

A ver, ella vive en Consuegra, un pueblecito de Toledo,

y no nos vemos mucho. Hablamos por teléfono a menudo.

Pero la persona que estuvo ahí cuando lo pasé tan mal

fue Silvia.

Porque era demasiado turbio como para compartirlo con mi madre

y no quería que se preocupara.

(EXCLAMA EMOCIONADA)

¡Ay, de verdad!

¿Y tú qué relación tienes con tus padres?

-Bueno, a mí padre nunca lo conocí.

Solo sé qué era un noruego de ojos azules

que enamoró a mi madre.

Y con mi madre, bien. Bien, la verdad.

Ahora, me dices que tengo que vivir con ella,

y me da un chungo.

-Pues, fíjate, yo pienso que a Silvia y a mí

nos va a venir muy bien estar juntas

y vamos a estar a gustito.

El piso es muy grande.

He estado a punto de venderlo, pero, mira tú por dónde...

Pero tendré la mejor compañera que se puede soñar.

-Seguro, te lo digo yo.

A ver, va a ser extraño volver a esos sitios de la infancia,

poder ir caminando de un lugar a otro...

Y despertarse con las campanas de la catedral.

De pequeña te tapabas la cabeza con la almohada

para seguir durmiendo.

¿Se oyen tanto desde donde vives ahora?

Sí, es lo que tiene vivir en el centro.

Pero el piso es grande, con un gran mirador.

¿Que no te gusta?, lo cambiamos.

No, están perfectas las campanas.

Silvia, estaba pensando...

Acabas de pagar el mes y la fianza. Habrá que devolvértela.

No, ni os preocupéis.

Ha sido repentino, sin daros aviso... Está bien.

Tranquila, va a haber tortas por la habitación.

Pero no encontraremos a nadie como tú.

Bueno, suerte con el "casting". (RÍEN)

Los cruasanes se van a quedar fríos, chicas.

Ya deberíamos haber detenido a Álvaro Soler.

No voy a dar un paso en falso. ¿En falso?

Tenemos la confesión del tipo del desguace,

Álvaro Soler le pagó

para convertir en chatarra un coche donde hemos hallado restos humanos.

¿Qué más necesitas? Dos órdenes de registro:

una para Motor Soler y otra para la casa de los Soler.

Si detenemos a Álvaro, mientras está en el calabozo,

su madre podría estar destruyendo pruebas.

Y las órdenes no van a llegar hasta que no tengamos el informe

que confirme que el ADN del cadáver encontrado en el desguace

es el mismo que los restos que encontramos

en casa de Montechi.

¿Eres consciente de la que nos caerá si se nos escapa?

Eso no va a ocurrir.

Tenemos vigilado a Álvaro...

Ha dormido en su casa y ha abierto el taller a la hora habitual,

así que no sospecha nada.

Bueno, no te confíes.

Emilio, quiero detener a Álvaro igual que tú.

Pero los Soler han acabado libres por falta de pruebas muchas veces.

Me voy a asegurar

de que cuando Álvaro entre por ahí vaya derecho a la cárcel.

Lo siento, pero si antes de las 10:00

no ha llegado la confirmación de Científica,

te voy a pedir que lo detengas.

No podemos arriesgarnos.

¿Se puede?

¿Es el informe? Sí.

He llamado cada media hora a los de Científica. Y por fin.

Vale.

Gracias, puedes retirarte. A mandar.

-Hágame caso: hidratación, reposo y vitamina C.

La gripe no se cura con antibióticos.

Tómese paracetamol para los síntomas.

Si se encuentra peor, vuelva. -Gracias, doctor.

(Llaman a la puerta)

-¿Tienes un minuto? Seré rápida.

-¿Qué? ¡No vendrás por la gripe!

-No. Me vacuné en cuanto salió la campaña.

-Muy bien. Ya has visto la sala de espera.

El 80 % de esas personas tienen gripe.

Si se lavaran más las manos, tendríamos la mitad de casos.

(PREOCUPADA) -Por cierto, ¿te importa que...?

Por si acaso, ¿sabes?

-Todos los años lo mismo.

Creen que con una pastillita se soluciona el problema.

Perdona, me desahogaba. Cuéntame.

-Quería saber si Emma Cruz ha venido.

-No, no tenía cita.

Pero me dijo que iba a hablar contigo. ¿Se ha arrepentido?

-No me coge el teléfono.

-Pues la vi convencida de ir a hablar contigo.

Dejó su apartamento para que el proxeneta no la encontrara.

-¿Y te dijo dónde quería ir?

-A casa de una amiga,

que no tenía nada que ver con la prostitución. Eso dijo.

Espera, voy a intentarlo yo.

Fuera de cobertura.

No contesta.

-No has hablado con nadie del caso, ¿verdad?

-Por supuesto que no. -Perdona, tenía que preguntar.

Me preocupa que Rojo se haya enterado

de que hablé con Emma, y tome represalias.

-¿Enterarse, cómo?

-No lo sé.

Porque espíe a sus chicas, la haya seguido

o porque ella haya hablado con una compañera para ayudarla...

-Pobre chica.

-Igual se fue sin hablar contigo por miedo al proxeneta.

-Me extraña que se haya ido con una mano delante y otra detrás.

-Pensaba irse a Almería.

-Bueno, seguiré investigando.

-¿Me tienes al tanto? -Claro.

-Y te dejo, que tienes gente esperando.

-Siguiente.

Confirmado: el ADN coincide.

El cadáver del desguace es Paolo Montechi.

Álvaro se deshizo de él metiéndolo en el maletero

y ordenando su desguace para eliminar rastros.

Voy a llamar al juez para pedir esas órdenes.

Y yo voy a organizar el operativo.

Escucha. ¿No dices que está en el taller?

Es fácil:

entráis y lo detenéis rápidamente.

No sin la orden. Nadie tiene más ganas de pillar a los Soler que yo.

Un momento. ¿Cómo que pillar a los Soler?

Creía que íbamos a por Álvaro.

¿Crees que Elvira no está detrás de cualquier cosa que haga su hijo?

Pienso que Elvira es la responsable de mi intento de asesinato.

Pero hoy la pieza principal es Álvaro,

por muchas ganas que tengas a esa mujer.

De acuerdo. Por favor, avísame en cuanto lleguen las órdenes.

Tranquila.

A ver, chicas.

Por aquí...

-Muy bien.

Gracias.

-Buenos días. -Hola, Toni.

-Un café doble. O triple, si tienes.

-¿Has tenido turno de noche o qué?

-Me han hecho entrar a las 6:00, Bremón y Miralles.

Están atacados.

Toda la mañana pidiéndome cosas.

Que si el papel, que repita el informe porque no está bien.

Llama a laboratorio... ¡Joder!

-Bueno, será un caso importante.

-Pero no soy su secretario.

-¡Pobrecito, madre!

Te voy a invitar a un bollo para endulzarte la mañana.

-Gracias. A ver si me espabilo, porque tengo una empanada...

-Eso no es raro.

Tú siempre has sido bastante empanado.

(TONI RÍE CON SORNA)

-¡Anda, si se sabe reír el niño!

(Móvil)

-¡Joder, macho! Miralles.

¿Sí? Vale, vale.

Vale, vale. Voy.

Voy. Hasta ahora.

(RESOPLA CANSADO)

-¿Qué pasa? Te veo agobiado.

-Mucho curro. Ya tú sabes.

Me tengo que ir. -Ya lo sé.

Te pongo esto para llevar. -Gracias.

¿Me lo apuntas, "porfa"? -¡Chist!, tranquilo, te invito yo.

-Muchas gracias. -Ánimo con el curro.

-¡Chao! -Adiós.

-Me alegra que os volváis a llevar bien.

(ASIENTE CON RESERVA)

-¿A qué viene eso?

-Pues ¿a qué va a ser? A ti y a Toni.

Que me parece genial

que después de lo de...

-Después de lo de... ¿qué?

¡No me lo puedo creer! María te lo ha contado.

-Sí. Bueno, María se lo contó a Elías

y como Elías y yo pasamos un montón de rato...

-Vale, pues la próxima vez me haces un pequeño favor:

en vez de hablar de mí, os ponéis a hablar del tiempo.

-Ay, no seas rancia.

Habrías acabado contándomelo tú o Toni, aquí tomando un café.

Lo importante es que estés bien. ¿Cómo estás?

-Bien.

Lo hemos hablado y está todo bien.

-Pues me alegro, de verdad.

Porque con lo que os ha costado recuperar esa amistad que teníais,

sería una pena que se fuera al traste por un arrebato.

-Sí.

Es que no ha sido un arrebato, Nacha.

Sé que he elegido el peor momento,

lo sé perfectamente. Pero es que yo, en el fondo,

estaba deseando que eso pasara.

-¿Vuelves a tener sentimientos por Toni?

¿Estás coladita por él?

-¿Qué pasa? Me vas a llamar "niñata", "caprichosa"...

-No, no. -Puedes hacerlo.

-Que no, Paty. Solo veo que estás un poco hecha un lío.

-Pero es que te juro que liarme con Paolo

ha sido el peor error de mi vida.

Yo estaba por el buen camino,

estaba con Toni que es una persona maravillosa,

que teníamos una relación... ¡increíble!, ¿sabes?

Y a la primera de cambio, me enrollo con el italiano este

que ¿en qué momento se me ocurre que va a sustituir a Toni?

Y lo peor de todo es que encima se viene a vivir a Madrid,

¡y me pongo yo a vivir con él! Si es que soy imbécil.

-¡No, no te juzgues!

Se llama "flechazo".

-Pues Cupido se podría meter la flecha por donde yo sé.

-Pues sí. Además, Toni y tú hacíais muy buena pareja.

-Ya, claro.

¿Y qué propones, que le diga? "¿Quieres volver a ser mi novio?".

-Sí. ¿Por qué no?

-¿Qué por qué? Porque me va a mandar a la mierda, y con razón.

-Paty, vamos a ver: tú estás suponiendo,

pero no sabes lo que siente por ti.

Y de pronto estás dejando escapar el gran amor de tu vida,

y, que yo sepa, Toni sigue viniendo aquí a tomarse el café cada día.

Y si tú no le expresas lo que sientes,

igual te vas a quedar con esa espinita clavada.

-Ya.

Pero, y si me rechaza, ¿qué?

Es que nos ha costado un montón volver a ser amigos...

Igual debería conformarme con lo que tenemos y ya está.

-Bueno, eso solo lo puedes decidir tú.

Pero, te digo una cosa, quién no arriesga, no gana.

-Eso es justo lo que me diría María.

-Y este es mi despacho. Adelante, por favor.

-Tiene clase. Veo que en esa revista no exageraban.

-Hemos conseguido muchos clientes con ese artículo.

-Pero ninguno les hará ganar tanta pasta como yo.

-Ya lo ha visto todo. Aún no sé en qué servicios está interesado.

-Depilaciones, bótox, liposucciones,

eliminar lunares,

implantes de labios, tetas, etc.

-Entiendo que estamos hablando de pacientes femeninas,

y en plural.

-Sí. Dirijo una agencia de modelos

y estoy pidiendo presupuesto a diferentes clínicas.

-En Di Matteo no solo somos los más nuevos,

sino que disponemos de los tratamientos más punteros.

No puede poner a sus chicas en mejores manos.

-Esa es la idea. Siempre que los números cuadren.

No voy a gastar más de lo que gano.

-Como en cualquier otra empresa.

En Di Matteo disponemos de unos precios muy competitivos.

Déjeme enseñarle nuestra cartera de servicios.

Aquí tiene.

-Supongo que habrá una importante rebaja,

ya que voy a proporcionarles muchas chicas.

-Por supuesto.

Un cliente excepcional merece condiciones excepcionales.

Claro, que si pudiéramos saber el volumen real

del que estamos hablando,

podría hacerle un presupuesto en firme.

Digamos... un 20 % de descuento.

Y con facilidades de financiación. -No me interesa.

La financiación, quiero decir.

No hay problema de liquidez.

-En ese caso podríamos llegar al 30 %.

-Eso suena mejor.

-Muy bien, pues haré mis cuentas y le haré una propuesta.

(LLAMA) Muy buenas.

Pasa, Mateo. Me viene genial que vengas.

Así conoces al Sr. Rojo. Mateo Bremón, el alma de la clínica.

-El cirujano estrella. Encantado.

Mucho gusto.

El Sr. Rojo dirige una agencia de modelos.

Ha leído el artículo de "Belleza y bienestar"

y estamos llegando a un acuerdo

para que las chicas que lo deseen se pongan en tus manos.

-Suena bien eso: que se pongan en sus manos.

Sí, sí. Así que son modelos.

Modelos, azafatas, aspirantes...

Cuanto más cerca del canon de belleza más imperfectas se ven.

Pero estoy encantado a ayudarles a sentirse más seguras.

Mateo dice que su trabajo consiste más en empatizar

que en técnica quirúrgica.

-Igual que el mío, pura psicología.

No es fácil dirigir a esas chicas. Ni ellas saben lo que quieren.

Eso trato de averiguar en las entrevistas previas.

Creo que ahí radica mi éxito.

No soy tanto un genio del bisturí, como dice esa revista,

sino que escucho a mis pacientes.

Me gusta su estilo.

No se hable más, hay trato.

-Muy bien, pues le enviaré una propuesta por escrito.

-Reserve sus manos para hacerme ganar pasta.

(RÍE POR COMPROMISO)

Menudo personaje, ¿no?

¿Hay alguien en el mundo de la moda que no parezca un mamarracho?

Recuerda esa frase en tu próxima entrevista.

Este Rojo puede ser un filón.

Tendremos que acabar contratando más personal.

Me vuelvo a lo mío.

¡Toni!

-¡Ey!

-¿Tienes un minuto?

-Iba a llevar esto al centro cívico. Pero dime.

-No, tranquilo. Ya hablamos otro día con más calma.

-No me dejes con la intriga, por favor.

-Bueno, vale. Te lo digo ya.

Que nada...

Que llevo unos días dándole vueltas al tema del beso...

-No pasó nada, no te comas la cabeza.

-Es el problema, que no puedo sacármelo de la cabeza.

Primero de todo, quiero pedirte perdón

porque no tenía derecho a besarte.

Y te pido perdón también

porque no tengo derecho a decirte nada

después de lo que pasó en Italia.

Pero necesito que sepas

que me arrepiento un montón de todo,

de cómo me porté y de todo.

Creo que Paolo ha sido uno de los mayores errores de mi vida.

Lo siento.

Me porté fatal contigo.

Y no sé lo que me pasó,

no entiendo cómo no fui capaz de ver

que la persona de la que realmente estaba enamorada

estaba aquí todo el rato, a mi lado.

-Bueno, ya está.

Aquello ya pasó, y está todo bien.

Te aseguro que no me alegro lo más mínimo

de que no te salieran las cosas con Paolo.

-¿Ves?

¿Cómo no te voy a querer?

-Y yo te quiero a ti.

Y me alegra que seamos amigos. Así que no te rayes, de verdad.

Porque somos amigos.

Lo último que quiero ahora

es que pienses en si yo estoy bien,

porque estoy bien. ¿Vale?

Dame un abrazo, anda.

-Toni, es que...

Es que creo que no me conformo con eso. A ver...

Te va a parecer que estoy loca

o que estoy superconfundida, pero no es así.

Esto es lo que siento.

Lo que siento es que te quiero muchísimo.

Y cada vez que te veo, mira,

el corazón me va a mil.

Como cuando nos conocimos.

Y sé que...

que igual me equivoqué de momento el otro día.

No tenía que haberlo hecho ahí, pero...

la verdad es que me estaba muriendo de ganas de besarte.

-Paty...

Lo siento.

Pero no....

-Eh...

-Pero es que...

estoy enamorado de otra mujer ahora.

-Lo siento.

(INCÓMODA) Eh... Un momento.

(RESOPLA)

-Nunca se acaban estos papeles para firmar.

-Es lo que tiene ser administradora solidaria.

Al menos para este trámite no hay que ir al notario.

-No, por favor.

-Ni hará falta ir en mucho tiempo.

El arranque de la clínica de Madrid no ha podido ir mejor.

No vamos a necesitar más líneas de crédito.

-Todo gracias a ti, ¿eh? (MODESTO) -No, no.

El artista del bisturí es Mateo.

-No te quites méritos.

La relación con los medios es cosa tuya.

Mateo dice que la revista "Bienestar y Belleza"

está teniendo una repercusión brutal.

-A ver, la verdad, tenemos la agenda llena de primeras visitas.

Fíjate,

solo con que la mitad de esas primeras visitas

contrate un tratamiento, ya tendríamos trabajo para aburrir.

-¿Y tú agenda, qué? ¿Ya está repleta de citas?

-Menos cachondeo, ¿eh?

Bastante tengo con que Mateo dijera lo de "soltero de oro".

-Es verdad.

Pero entiendo que te enfades porque lo haya dicho en público.

-Cuando se lo soltó a la periodista, lo hubiera matado.

Pero creo que debo empezar a buscarme la vida en ese sentido.

(Flamenco de fondo)

-Me alegra que digas eso.

(DERROTISTA) -Ya, es que...

lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

-Andrés... -No, no digas nada.

(Cesa la música)

Bastante paciencia has tenido.

Eso es lo que yo te quería decir.

Ha llegado el momento de pasar página.

-¿Sabes? A veces el corazón puede más que la cabeza.

Pero eres un hombre razonable,

y no vas a crear ninguna situación incómoda.

-No.

Desde luego que no.

No voy a poner en riesgo una amistad

y una sociedad próspera por un comentario inadecuado.

-¡Hola, Verónica! Perdón, ¿interrumpo?

(SORPRENDIDA) -No.

-Venía a traer el expediente de Yadina.

-Estupendo.

-Me voy. Tengo tres entrevistas de posoperatorio.

Entonces me llevo todo esto

y esto te lo dejo.

(Flamenco)

-Que vaya bien, pues. -Muy bien. Hasta luego.

Hasta luego. -Chao.

-Pues aquí está la demanda de expulsión

y las denuncias por malos tratos que ha cursado en la UFAM.

-Gracias por traerlo en persona.

-En eso habíamos quedado, ¿no?

-A ver.

Vaya, ¿cuántas denuncias ha puesto?

-Tres. Luego se arrepiente: él le pide perdón,

los hijos dependen de los ingresos del padre...

La historia de siempre.

A ver si podemos conseguir que se quede aquí.

Así, con la distancia, no podrá seguir manipulándola.

(La música cesa)

¿Qué pasa?

-Que me gusta que te impliques en estos temas.

-Es mi deber.

-Esta implicación va más allá de tu deber, y dice mucho de ti.

-Me gusta ponerle corazón a las cosas que hago.

-Eres pasional, y eso es bueno.

-Bueno...

A veces te puedes meter en algún lío.

-Ya.

-Porque se me mezcla lo que siento

con lo que tengo que hacer y me cuesta pensar con claridad.

Pero pienso mucho en ti, eso seguro.

(Pasos)

(ANDRÉS) -¿Me he dejado el móvil aquí?

(NERVIOSA) -Sí. No, no, no sé si está.

-Aquí está.

Hasta luego. -Yo me voy también.

-Chao. -Chao.

-Sí.

Emma Cruz Lobato.

(ASIENTE)

¿A Kiev?

¿Está seguro?

¿Coincide el número de pasaporte con el registro de pasajeros?

Sí, perdone. Necesito cerciorarme.

Ya.

No, no. No existe ninguna orden contra ella.

Otra pregunta. ¿Sabe quién compró el billete?

(ASIENTE) ¿Y cuándo?

Claro, en el último momento.

Muchas gracias, muy amable.

Eladio, gracias por venir.

-¿Me puede decir a qué viene esto?

Tengo un negocio y no puedo dejarlo colgado porque le venga en gana.

-Serán solo unas preguntas. Ya se lo he dicho.

Creía que al tratarse de su amiga Emma,

no le importaría venir. El otro día fue muy colaborador.

-¿Emma? ¿Qué pasa con ella?

-Estoy investigando su posible desaparición

y esperaba que usted pudiera aportar algún dato.

-¿Cómo que "posible desaparición"?

Estará en su casa o trabajando. ¿La ha buscado?

-Tenemos motivos para creer que se ha marchado precipitadamente.

¿Usted sabe si tenía razones para huir del país?

-No...

No lo sé. Tampoco la conozco tanto, ¿eh?

La última vez que la vi fue la otra noche,

cuando tuve la bronca con aquel impresentable.

La acompañé a su casa, y nada más.

-Pues, si la acompañó usted a su casa,

supongo que le caerá bien la chica.

Haga memoria: ¿le dijo algo?

Si tenía familia en el extranjero o algo así.

-Yo qué sé. Nunca hablamos de ese tema.

-¿Y hablaron de dinero?

-¿A qué se refiere? -¿Sabe si ella

puede tener alguna deuda...?

Eladio, ¿sabía usted que Emma es prostituta?

-No.

Quiero decir que, al principio, no.

Pensé que era una clienta más.

Muy guapa y simpática, eso sí.

Vamos, ya le digo, que tampoco la conozco de hace tanto.

-¿Ha oído hablar del Rojo?

¿Emma se lo mencionó en algún momento?

-¿El Rojo?

¿Eso qué es, un club o algo así?

-Un proxeneta.

No tenemos pruebas. Si no, habríamos ido contra él,

pero lo sabemos, y necesitamos que usted nos diga

algo que nos dé algún dato...

¿Ella habló alguna vez sobre él?

¿Le tiene miedo...?

-¿Usted cree que este hombre ha podido hacerle algo?

-Sí, estamos convencidos

de que él puede estar relacionado con su desaparición.

-Espero que la encuentren pronto. Y que esté bien, claro.

Si es que yo no sé nada más.

Es que necesito seguir trabajando.

El proveedor de cervezas está al caer.

Así que, si no le importa... -Eladio.

Si nos está ocultando algo, puede tener consecuencias.

-No me venga con esas. ¡Yo no he hecho nada!

He venido voluntariamente, y no tendría por qué.

Mi única obligación es con el Sr. Quintero.

-¿Y sabe si Quintero conoce al Rojo?

-Yo qué sé, pregúnteselo a él.

Dudo mucho que le conozca. Pero una cosa le digo:

el "Monli" es un negocio totalmente legal.

-Pues muchas gracias por su colaboración.

-Buenos días.

-Hola, compañera. ¿Te queda mucho?

Quiero un cafecito antes del operativo.

-Miralles también nos ha dicho que tenemos que ir.

-¿Al operativo de Álvaro Soler?

-Quiere que entremos simultáneamente a la casa y al taller.

Ángela coordinará la vigilancia remota:

cámaras, comunicaciones, GPS...

-¿Podemos pinchar los teléfonos?

-Están intervenidos desde ayer,

pero creo que no ha habido ningún movimiento.

-Hoy caen los Soler.

-¿Hay café?

-Ponte a la cola, que estamos con lo mismo.

-Cinco minutos y salimos, ¿eh?

-Menos mal que te has curado.

¿Te imaginas estar en casa sudando la fiebre durante el operativo?

-¡Oh! ¿Eso que huelo es café?

-¡A la cola! No me pierdo este operativo ni por una pulmonía.

-Ha faltado poco. ¿Cuánto tiempo estuviste comiendo agua?

-Dejaos de cachondeo.

-¿Sabes que Merinero te llama Aquaman?

-¿Aquaman? Ya me encontraré yo con Merinero.

-Es lo que tienen los deportes de riesgo.

-¡Si fue un paseo en canoa!

-¡Ay, la crisis de los 50!

¿Qué es lo siguiente, una moto con flecos?

-¡Bastante riesgo tenemos con este operativo!

A ver si nos centramos.

Y yo no quería ir en piragua, me obligaron.

¿Ese café cómo va? -No sé, un momento.

-Oye, nosotros tenemos prisa. -Nosotros tenemos la misma prisa.

-Órdenes de Miralles: vamos todos al mismo lado.

-Por si a los veteranos se os escapan los malos.

-Oye, chaval, ¿me estás llamando viejo?

(CONCILIA) -¡Eh, anda, anda!

-Lara me ha pedido que le enviemos todos los detalles.

Ha empezado a redactar la noticia de la detención de Álvaro Soler

y quiere enviarla pronto.

-Si no lo hemos detenido aún.

Ya, eso le he dicho yo, pero yo qué sé.

(DUDA) Oye y...

Silvia y ese chico...

estuvieron juntos, ¿no?

Pues esto tiene que ser muy difícil para ella.

-Pues sí, lo es.

Que, por cierto, se incorporaba hoy o mañana, ¿no?

-No va a volver a la comisaría.

Se va a León con su madre.

-¿En serio?

-Qué pena, ¿no?

-¿Y eso?

-Imagino que la familia tira mucho. Y más después de lo que le pasó.

-Sí, es importante.

Por eso tú haces bien en mantener esos detalles vivos con María...

-¡Venga, vámonos, que tenemos un operativo!

-¿El café ese, qué?

-Bueno, pues al lío. Yo lo voy a coger de la sala central.

(Música débil de los auriculares)

-¿Sabes dónde está el jefe?

-¿Eh? Ay, espera.

¡Ay, mierda!

¡Jolín, es nuevo!

-¡Vaya nivel, Maribel!

Menudo pepino de móvil.

-Lo compré en una oferta. No sé si es bueno o malo.

-Ya te lo digo yo: es el que gastan los chavales,

que se pasan la vida subiendo fotos, vídeos y chuminadas.

Este modelo debe de ser que tiene un pedazo de cámara...

Lo sé por mi primo, que es experto.

-Bueno, no lo sé. Tampoco sé de "influencers" ni nada de eso.

¿Qué querías decirme? -Si sabías dónde está el jefe.

-Se ha ido al banco.

Y está mosqueado porque tú no estabas.

-Ahora se lo explico y arreglado.

-¿Y qué excusa tienes esta vez?

-Tampoco te importa, ¿eh?

-Es verdad. Pero, si me la cuentas, si otro día llego tarde,

voy yo y la utilizo.

(RÍE Y NIEGA) -¿No? ¿No te parece?

Pues estaría bien que me la dijeras. -¡Hombre!

¿Dónde demonios te habías metido, Eladio?

He tenido que atender yo al repartidor de la cerveza.

Si no lo hubiera hecho, tendríamos un problema.

La próxima vez que llegues tarde, será mejor que avises.

-Perdone, don Fernando. Enseguida le explico.

(LOURDES CARRASPEA)

-A ver, ¿qué ha pasado ahora?

-Es que he estado en la comisaría.

Me han llamado para responder unas preguntas sobre Emma.

(SUSURRA) -Ya te dije que esa mujer solo nos traería problemas.

¿En qué lío se ha metido ahora?

-Está desaparecida.

Eso me ha dicho Esperanza Beltrán.

Y me ha preguntado por Rojo.

Cree que está metido en esto. Y yo creo que también.

-¿Y tú qué le has dicho?

-Yo me he hecho el loco.

También... Vamos, yo le he dicho

que no creo que usted le conozca de nada.

Lo digo por si vienen a preguntarle.

-Bien hecho, Eladio. ¿Qué más?

-Es que... No me puedo quitar de la cabeza a la pobre Emma.

¿Y si ese Rojo la ha hecho desaparecer o algo?

-Eladio, es mejor que te olvides de esa mujer

y no lo pienses tanto, porque sabe cuidarse solita.

Por otro lado, si nos enterásemos de que ese tal Rojo

va a cometer o ha cometido algún delito,

evidentemente vamos a la policía y se lo decimos,

porque es nuestra obligación como ciudadanos.

Pero, mientras no sepamos nada,

lo mejor que podemos hacer es estar quietecitos y calladitos

para no meternos en los problemas de nadie

y que no nos termine salpicando nada.

-Sí, pero es que ese tipo es un monstruo, ¿eh?

-Pues deja que la policía se haga cargo de todo.

Son los que deben averiguar qué le ha pasado a Emma.

Porque igual esa chica se ha quitado de en medio

para esconderse un poco.

Ya estamos todos.

-Muy buenas.

-Está cerrado. -Ya, pero no vengo como cliente.

Quiero hablar con Quintero, a solas.

-Eladio, será mejor que te vayas a comer

y así aprovechas antes de la hora de abrir.

-Muy bien.

-Lourdes...

¡Lourdes!

-¿Sí, señor Quintero?

-Recoge tus cosas y vete a casa a descansar.

-Me queda un ratito.

-Yo lo veo todo muy limpio. Vete a casa a descansar.

-Claro que sí, señor Quintero.

-¿Y bien? ¿Quieres tomar algo?

-Vodka, solo.

-Ya me voy. Hasta mañana.

-Hasta mañana.

(Música melancólica)

"(LA BESA SUAVEMENTE)

No te va a hacer falta la manta".

(Timbre)

(EXCLAMA) Hola. ¿Te pillo bien?

Bueno, haciéndome la maleta.

Supongo que no tiene que ser fácil improvisar una mudanza.

¿Quieres un café?

Uno rapidito. Me voy enseguida.

A veces todo esto me parece un poco surrealista.

Me voy a León, y lo más extraño es que lo hago con mi madre.

Mi vida ha dado un giro total en solo unos días.

Si estar a punto de morir no es motivo para cambiar de vida,

¿cuál lo es?

Nada como un balazo para tomar perspectiva.

Nunca te agradeceré suficiente lo que hiciste ese día.

Olvídalo, cumplía con mi deber.

Y yo me siento en deuda, por eso he venido,

porque quiero informarte

sobre el caso de Paolo Montechi.

Es él.

Efectivamente.

Científica ha corroborado

que los restos encontrados pertenecen al italiano.

Y Álvaro ha tenido que matarlo, no hay otra explicación.

Le dio un dineral al dueño del desguace

para que se deshiciera del cuerpo. En fin...

Le habría salido bien, de no ser porque Chávez

se metió en una pelea con dos papelinas

y un buen montón de dinero en el bolsillo.

¿Le habéis detenido? Todavía no.

Acaba de llegar la orden de registro.

Tengo a media comisaría implicada en el operativo.

Vamos a poner todo nuestro empeño. Queremos hacerlo bien.

Vamos a entrar simultáneamente

en casa de los Soler y en el taller

para que no puedan esconder pruebas.

Creo que hoy van a caer con todo el equipo,

por eso te lo quería decir.

Claudia, quiero ponerle yo las esposas.

Por favor,

es mi último día y quiero cerrar etapa.

Silvia, sé lo mucho que te ha importado siempre Álvaro,

pero creo que cerrarías esa etapa igualmente

si son tus compañeros quienes le esposan.

No.

Quiero hacerlo yo.

¿Y si la cosa se pone fea?

¿Quién te dice que no va a llevar un arma?

No me arriesgaré a que te disparen otra vez.

No. Álvaro no me dispararía a mí.

No puedes estar segura de cómo reaccionará.

Lo estoy.

Ponme en primera línea de fuego y no disparará.

Ahora, si se ve acorralado delante de mis compañeros,

sí que no respondo.

Lo último que necesito es otro tiroteo.

No: quiero una detención limpia.

¡Y puedo dártela!

Confía en mí.

Sé cómo acercarme a Álvaro sin que sospeche.

¿Por qué me cuentas todo esto?

-Para que veas que soy de fiar.

A mí no me la juega nadie. Y menos una de mis chicas.

-Te vuelvo a repetir la pregunta:

¿Por qué...? Mejor dicho, ¿para qué me cuentas esto?

-Porque debemos ser socios.

-Ya te he dicho que no quiero hacer negocios contigo.

-Tu garito sería un buen escaparate. -No necesita serlo.

Mi garito necesita ser un local limpio y legal.

-¡Y lo seguiría siendo!

Mis chicas no llevarían droga ni harían nada ilegal.

Tú ponles las copas que pidan, que ya pago yo.

Además, mis chicas tienen clase.

Son de alto "standing". -Me da igual si tienen clase

o si las has sacado de un polígono. Son lo que son.

Y yo también sé lo que tú eres.

-¿Yo? Un empresario que busca sacar alta rentabilidad.

Venga, hablemos de lo que importa, los números.

-No me interesan los números ni hacer negocios contigo.

-Seguro que te viene bien la pasta.

Más un porcentaje de los beneficios. Un 5 %.

-No.

-Un 10 % y no se hable más.

-Tampoco.

Lourdes, ¿qué haces aquí? ¿No te habías ido ya?

-Es que me he dejado el móvil en la bata.

Iba calladita para no molestar.

-Venga, date prisa.

Espera un momento.

-Ya está, me voy.

-Hasta luego.

¡Lourdes! -Sí, perdón.

-Escúchame bien, Rojo,

Ramón o como demonios te llames:

ya te he dicho, y espero no repetirlo:

no quiero hacer negocios contigo. No quiero ni prostitutas,

ni camellos, ni quiero ningún negocio turbio o ilegal.

¿Te queda claro?

Así que ya sabes dónde está la puerta.

-Está claro que tienes que pensarlo mejor.

No seas bobo, esto es un "win-win".

-¿"Win-win"? -Los dos salimos ganando.

Y a ti y a mí, si hay algo que nos pone, es ganar pasta.

¿O me lo vas a negar?

-¡Ahí tienes! Ramón Rojo es un delincuente.

-Ya cumplió su pena.

-¿No dices que se dedica a la prostitución?

Ese es el titular: "Quintero relacionándose con esa chusma".

¿Te lo tengo que dar mascado o qué?

¡Perdóname, perdóname!

Pero es que este señor me pone muy, muy nerviosa.

Si quieres, sigo husmeando y si veo algo, investigas.

El mundo tiene que saber que Quintero sigue delinquiendo,

que es un criminal.

-Avíseme con algo gordo.

-¡Dos personas hablando! ¡Será incompetente la tonta esta!

-¡Lourdes! ¿Cómo estás?

-¡Hola! -¿Te estás cuidando la hipertensión?

-Si no fuera por unas personas que me ponen nerviosa, sí.

-¿No lo dirás por mí? -¡No, Antonio!

Me esperan para limpiar en el barrio de Salamanca. Un beso.

-Vale. Me alegra verte.

-Y a mí también. -Adiós.

Ya estoy aquí.

¿Alguna novedad de Emma? -No pinta nada bien.

¿A ti te contó si tenía alguna relación con Ucrania,

amigos o familiares...?

-No, estuvimos hablando de su infancia en Almería,

de Carboneras. ¿Qué pasa?

¿Ha huido allí?

-No. Se la han llevado, que es peor.

-¿Cómo es eso?

-No me ha sido difícil seguirle la pista.

Con su tarjeta de crédito compró un billete a Kiev

y esta mañana me han confirmado que ha cogido el vuelo.

Si hubiera querido huir, se habría ido por carretera

o en uno de esos coches compartidos.

-Pero el proxeneta tiene el chiringuito aquí.

-Bueno, puede tener relación con una red de trata

allí en Europa del este.

Allí tratan a las prostitutas mucho peor. Prefiero no contarte.

-¿Crees que Rojo la ha enviado allí como castigo?

-Pues yo creo que lo ha hecho para beneficiarse.

La habrá vendido a otro explotador y además con eso

manda un mensaje a todas sus chicas:

si se van de la lengua, es lo que hay.

-¿Le vas a interrogar?

-¿Yo? No tengo nada contra él.

Solo una mención de esa chica. Ni siquiera denunció.

Y lo demás son suposiciones mías.

-Pero algo se podrá hacer.

No podemos permitir que un personaje así

campe a sus anchas explotando a las mujeres como si fueran ganado.

-Pues sí, yo seguiré tirando del hilo,

con casos similares.

Pero si le llevo esto a un juez no me va a autorizar la escucha.

-¿Y Emma? ¿Vas a intentar localizarla?

-¿Dónde?

No sé si Ucrania es su destino, si está allí de paso,

o si se la han llevado a otro sitio...

-Pobre chica.

(EXHALA AGOBIADA)

-¡Es que tendría que haberla hecha denunciar antes!

-A esas personas no se las convence en cinco minutos

para quitarles el miedo. Estaba aterrada.

-Y con razón.

Es que si al final se demuestra

que el Rojo es el causante de su desaparición,

está claro que es un tío rápido

y que no va a dejar que nadie se interponga en su camino.

Va a ser difícil desmantelar su organización.

-O sea, que es posible que no volvamos a ver a Emma.

-Y, mientras tanto, otras mujeres viviendo el mismo infierno.

Bueno, me voy, Antonio.

-Hay que seguir adelante. Qué le vamos a hacer.

Ánimo.

Chao. -Chao.

-Hubiese preferido ir a la casa.

-Bueno, las órdenes son las órdenes. ¿Y María?

-En la terraza.

-Pues voy a avisarla de lo del operativo.

(Música tensa)

-¡Ay, hijo! ¡Por fin!

-¿Qué? Te dije que vendría a comer. ¿Se te ha hecho largo?

-Es que tenía un presentimiento. ¡Pensaba que te habían pillado!

-¿Por qué dices eso? -Mira.

Mira por la ventana.

¿Ves la furgoneta de reformas? Lleva ahí toda la mañana.

Es la policía, seguro.

-Mamá, te estás rayando.

No hay ningún motivo para que sospechen de nosotros.

-¿Ah, no? ¿Y Chávez? -Chávez es un imbécil.

Y con la pasta que le di se va a callar la boca.

-No sé, no me fío.

-Tú misma dijiste que no nos teníamos que preocupar.

-Algo está fallando, cariño. -¿A qué te refieres?

-Me he pasado toda la mañana llamando al desguace,

y no me cogían el teléfono.

¿Crees que es normal en un día entre semana?

-No lo sé. A ver, a lo mejor coge el móvil.

Nada, lo tiene apagado. -¿Ves? Le han pillado.

-Mamá, no tienes ninguna prueba. Seguramente esté sobando.

El otro día se fue de fiesta. Había pillado unos gramos de cocaína

y quería irse con unas tías.

-¿Cocaína? Tengo razón. No me fío de un cocainómano.

-Chávez es un payaso y tiene muchos pufos que esconder.

No le interesa tener a la policía cerca del desguace.

(Móvil)

Es Silvia.

-Pon el altavoz.

Silvia, ¿qué tal? Qué sorpresa.

"Sí, imagino".

¿Está todo bien? "Estoy casi recuperada".

Te llamo porque he tomado una decisión

y me voy a ir a vivir a León con mi madre.

¿Con tu madre?

Quiero recuperar el tiempo perdido con ella.

"Ya".

¿Y tu trabajo?

He pedido un traslado.

De hecho, es inminente. Me voy mañana a León.

Por eso quería despedirme.

"He pasado por el taller, pero no estabas".

Vale.

Te lo agradezco, después de todo lo que hemos pasado.

Sí, la verdad es que después de todo lo vivido,

quería despedirme de ti.

"¿Tienes tiempo para tomarte un café conmigo en La Parra?".

Sí, claro. Dime cuándo.

Estoy en mi piso. Lo que tarde en llegar.

Perfecto. En un rato nos vemos.

-¡Es una trampa! ¡No puedes ir!

-Mamá, Silvia no me haría eso.

-Venga, Álvaro, no seas ingenuo.

A ver, te cita al lado de comisaría.

¡Para detenerte allí!

¿Cuánto hace que no te llama?

¿Y te llama justo ahora?

Álvaro, por Dios, hazme caso. Tienes que huir.

Sal por el patio y que no te vean los de la furgoneta.

-No te pienso dejar tirada.

-Álvaro, tienes que irte tú solo.

-Mamá, que nos vamos los dos.

-Los dos llamaríamos la atención.

Toma.

-¿Y si te detienen?

-Yo tengo lapsus de memoria. No me van a sacar ni una palabra.

Cariño, por favor...

Por favor, vete tú solo.

Tú ya has hecho demasiado por esta familia.

Te lo pido por favor.

Es lo único que te pido: vete.

-Vale.

Pero te juro que nos volveremos a ver.

Voy a buscarte donde sea.

¿Vale?

Mamá, escúchame.

Te quiero mucho.

-Y yo a ti, cariño mío.

(Música dramática)

¡Silvia!

Qué casualidad, ¿no?

Habíamos quedado en La Parra.

Ya, pero hay mucha gente.

Mejor un sitio más tranquilo, ¿no?

-Eso le pasa a todo el género humano.

Nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo hemos perdido.

-Ya. Crees que no recuperaré a Toni.

Está enamorado de otra, ya está.

-¿Te ha dicho quién es?

-No, no me lo ha dicho, pero es evidente.

¿No has visto el rollito que se traían aquí?

-¿La sobrina del comisario?

-Yo creo que sí.

-¿Lo de que te vas a vivir a León es verdad?

Claro. ¿Por qué iba a mentirte?

No sé, me parece un poco precipitado.

Me he reencontrado con mi madre después de muchos años

y no quiero alejarme de ella.

He conseguido un traslado.

O sea, que ya está.

Es nuestra despedida.

Sí.

Traemos una orden de registro.

¿Otra vez me vais a poner la casa patas arriba?

¿No os cansáis de hacerme la vida imposible?

¡Estese quieta! ¡Dejadme en paz de una vez!

-¡Suelte!

(CONTENTA) ¡Vaya, vaya, vaya!

¿Y todo este dinero?

Me habría gustado que las cosas entre nosotros fueran distintas.

Y a mí.

Lo de que te vas a León es mentira, ¿no?

Es una trampa. Me citaste en La Parra para detenerme.

-Paula, no podemos ir juntas a casa. Ve tú.

Es que todavía tengo trabajo.

Miguel, ¿eres tú?

Las piezas encajan, Álvaro.

Y voy a desenmascararte antes de irme a León.

¿Cómo puedes pensar que soy capaz de algo así?

¿Por qué no hablamos en comisaría?

Si no llego a La Parra, darán la voz de alarma.

Empezarán a buscarme...

Hay gente vigilando tu casa.

A ver, te lo pondré fácil.

¿Qué te parece un 20 %? No puedo ser más generoso.

-El dinero no es lo importante para mí.

-¿Cuál es el problema?

Mis chicas no manejarían droga ni harían nada ilegal.

-Bueno, yo creo que la prostitución y lo que conlleva

no es que sea algo muy legal.

-Tú vuelves a traficar y no quieres que lo sepa.

-No digas tonterías y baja la voz.

-Pero podrás mover tu droga con mis chicas y sus clientes.

-Lárgate de aquí. No quiero volver a verte.

-Hasta pronto.

-Por favor, déjame irme.

Soy inspectora. Es mi obligación.

No me obligues a usarla.

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Servir y proteger - Capítulo 652

04 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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