www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5458013
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 650 - ver ahora
Transcripción completa

(PAULA) ¿Fue Toni a llevarte el expediente?

-Sí. Quería incluir

las condiciones en las que encontrasteis el taller.

Lo hizo y se fue.

¿Por qué no le pediste ayuda a Paula?

Porque no quería incluir el expediente al principio,

pero se me ocurrió cuando lo vi por la calle.

Pero Toni tenía mucho trabajo y me lo trajo por la noche.

-No, no te voy a matar por Silvia,

ella nunca lo permitiría. Lo voy a hacer por mi madre.

No puede volver a la cárcel.

(Cuerpo desplomándose)

-Debemos procurar que los italianos no sospechen

que estamos detrás de la desaparición de Paolo.

-De eso ya me ocupo yo. No te voy a aconsejar nada

y es mejor que no nos volvamos a cruzar ni aquí ni en ningún sitio.

-Cuando necesitas favores, bien que vienes al desguace.

-La puerta del armario. Me suena.

-Que le suena, ¿qué? -La excusa.

Es lo que dicen las personas que son maltratadas por su pareja.

-Yo no tengo pareja.

Y si la tuviera, no me quedaría con un bestia que me pega.

-Disculpa si te he molestado.

-Es que no debería meterse.

-Es mi obligación detectar

si hay algún tipo de violencia de género.

-¿Para qué?

-Para denunciarlo a la policía.

-Venía a traerte esto.

-Pero está a nombre de Toni Ríos.

-Sí, lo han dejado por error y me ha pedido que te lo traiga.

-¿Y por qué no lo trae él?

-Dice que tiene que redactar muchas diligencias.

Pero, vamos, creo que quería escaquearse.

-¿Crees que te mentía?

-No, no es nada profesional. Es algo personal.

-¡Amigo! Pues, ya sabes, aquí me tienes. Soy toda oídos.

-Gracias.

Pero no estoy preparado para contárselo a nadie.

-Ayer me llamó por teléfono.

-¿Qué te dijo?

-Me dijo que pronto vendría a verme y luego colgó.

-Pues eso es que va a venir, así que prepárate.

(RÍE) -¿Que me prepare? ¿Para qué?

¿Crees que le tengo miedo?

No, yo he conocido a muchos mierdas como ese en mi vida

y no me asusta.

Pero sí me vendría bien saber qué es lo que quiere decirme.

-¡Será por dinero! -¡Pero bueno!

¡La empresa de desguaces va de maravilla! ¡Qué gusto!

-No me quejo, la verdad.

Y últimamente he hecho algún trabajito extra

y me quiero pagar unos caprichos.

-Te he prometido una noche increíble y tendrás una noche increíble.

-¿Entonces qué hacemos aquí de cháchara?

(Móvil)

-Perdona.

¿Qué quieres, Rojo?

-¿Con quién hablabas?

-¡No tengo que soportar que me trates mal!

-¡Te trato como me da la gana!

Para eso soy el cliente que paga y tú no eres más...

-¡Esta mujer se merece un respeto!

-¿Respeto? -¡Sí!

-¿Qué pasa, que eres su chulo?

-¡Eh, eh, se acabó! No me voy a ir contigo. ¡Fuera!

Pensamos que tal vez la mafia no estaba detrás.

Pero lo que sí tiene sentido en todo momento

es que sean los Soler los que están detrás.

Así que, al final, todo me conduce a los Soler.

Igual tiene razón Bremón y necesitas una escolta.

(Música emocionante)

-¡Eh, Lourdes!

¡Lourdes!

¡Lourdes! -¡Qué susto me has "dao"!

-Perdona, te estaba hablando y, como no decías nada,

pensé que te habías quedado sorda.

-Bueno, del oído todavía estoy bien. Estaba escuchando música.

-Vaya, a mí lo que me va es la copla.

Sé que no está de moda,

pero a mí me encanta. ¿Sabes por qué?

Porque la copla cuenta una historia

siempre muy real.

-Sí. Y muy tristes también.

-Es que la vida no es de color de rosa. ¿A que no?

-Pues no. La verdad es que no es de color de rosa.

-¡Buenos días!

-Hola, señor Quintero. Con permiso.

-Sí. Perdona.

¿Qué tal? ¿Cómo fue la cosa anoche?

-Bueno, pues fue bastante normalita.

No hubo mucho lío. Y la caja fue... normal.

-Ya sé cómo fue la caja anoche,

lo que quiero saber es qué tal fue con Emma.

-¿Qué pasa con esa chica? -Nada, qué va a pasar...

Pero como se quedó aquí toda la noche,

me gustaría saber si se presentó alguna de sus amiguitas.

-Por supuesto que no, jefe.

-¿Y me vas a contar lo que pasó?

¿Quieres hablar de una vez, Eladio?

-Hubo movida.

-Lo sabía. ¿Qué clase de movida?

-Todo iba de maravilla, hasta que llegó un imbécil

con ganas de bronca. Vamos, iba de "sobrao" el tío,

fardando de todo, y empezó a portarse muy mal con Emma.

-¿Era cliente nuestro?

-Proyecto de cliente era.

-Eladio, deja de marear la perdiz

y cuéntame de una maldita vez qué demonios sucedió.

-Que el tipo quería irse con ella,

y empezó a ponerse violento y grosero.

Hubo un momento que la agarró del brazo para llevársela

pero de muy malas maneras.

Y ella le dijo que aunque fuera prostituta y le pagara un dineral,

no se iba con un bestia así.

-Bien, ¿qué más?

-Para mí que el tío iba de farlopa hasta arriba,

porque menudos paseítos que daba al baño. Muy sospechosos.

-¿Y qué pasó al final? ¿Cómo terminó la cosa?

-Que le eché del local,

y menos mal que se fue.

Si no, habríamos terminado a guantazos

y se habría montado la marimorena.

-¿Ves como te decía que esa mujer solo nos traería problemas?

Aquí lo tienes.

-Bueno, tampoco fue para tanto.

Entre Emma y yo le paramos los pies a tiempo.

Y una cosa: ella no tuvo la culpa de nada.

Fue el gorila este el que quería montar la bronca.

-¡Claro, qué culpa va a tener! Ella es una santa.

Ya te dije que ella nos traería problemas

y también nos va a traer a Rojo.

Ya sabes que me llamó por teléfono

y que se puede presentar en cualquier momento.

Así que será mejor estar preparados.

-Yo también le tengo ganas a ese tipo.

-Bueno, pues guárdate las ganas, que para eso estoy yo.

He venido solo para saber qué tal, ahora me voy al banco.

Nos vemos en La Parra para comer.

-Sí, nos vemos en un rato.

(ININTELIGIBLE)

(ELADIO MURMURA PARA SÍ)

(ÁLVARO RESOPLA CANSADO)

-¿Qué haces aquí?

¿No deberías estar en el taller?

-Hoy no tengo mucho curro, puedo abrir más tarde.

-¿Qué te pasa?

-Nada, ¿por qué?

-Hijo...

todavía se ve cuando te preocupa algo.

-Ayer me encontré con Chávez en La Parra,

el dueño del desguace donde llevé a Paolo

escondido en el maletero para destruirlo junto con su moto.

-Pero tú le untaste, ¿no?, para que no hiciera preguntas.

-Sí, pero tengo miedo de que se vaya de la lengua.

Me parece muy raro que se presente en el barrio de buenas a primeras.

-¿Y no le preguntaste que hacía allí?

-Me dijo que venía a comprar una moto de mucha cilindrada

a un concesionario en la calle Júcar.

Tiene todo el sentido porque hay gangas en ese concesionario.

-Pero él no sabe lo que había

en el maletero del coche que le llevaste, ¿no?

-No, no lo sabía. Pero no es idiota, mamá.

Seguramente se imaginó que era un marrón

porque le pagué mucha pasta para que no hiciera preguntas.

-Y ese dinero compró su silencio.

-A lo mejor no.

¿Quién dice que no forzó el maletero y vio el cadáver?

-No sé. Bueno, es una posibilidad.

De todas formas, la policía

no puede encontrar a Paolo, porque no queda nada de él.

Seguro que piensan que ha salido huyendo de la mafia.

-¡Que no, mamá!

¿No te das cuenta de que Miralles nos tiene en el punto de mira?

El otro día te sometió a un tercer grado.

-Sí, sí.

Pero no me sacó nada.

Y no pueden ir contra nosotros porque no tienen ninguna prueba.

Además, yo hice ver que no me acordaba de nada.

-Me quedaría más tranquilo si Chávez no volviera por el barrio.

-Cariño, tenemos que tener la cabeza fría,

actuar con calma,

e intentar no dar un paso en falso.

-¿Y si se va de la lengua, qué?

-¿Y qué sacaría yéndose de la lengua?

-No lo sé. Igual vio el cadáver y está acojonado.

Nos guste o no, es un cabo suelto y nos puede delatar.

-Bueno, yo creo que no hablará.

Si no, acabaría también él salpicado de mierda.

-En eso tienes razón.

Bueno, me voy a currar al taller.

-Muy bien, cariño. ¿Vas a venir a comer?

-No lo creo.

-Eladio...

Vaya, la que se ha formado anoche, ¿no?

Un drogadicto, una prostituta, una pelea... No faltó "na".

-Si que tienes el oído fino, ¿eh?

Ahora no estabas escuchando música, ¿no?

-No me cambies de tema.

-¿Qué tema?

-Que aquí se droga gente.

-A ver, nosotros no podemos espiar a los clientes

y ver lo que hacen en los baños.

-¿Entonces sí que pasa?

-Pero... ¿qué pasa? Aquí normalmente nunca pasa nada.

Vamos, en el ambiente de la noche

es difícil evitar que pase alguna cosa, de vez en cuando.

-O sea, que sí se droga aquí la gente.

-¡Y dale que se drogan!

Pero a ti eso no te incumbe, son cosas puntuales.

A ti lo único que te incumbe es limpiar el local, ¡ya está!

-Bueno, sí. Pero quiero saber lo que pasa donde trabajo

para echar una mano, y decirlo si veo algo o lo que sea.

-Pero ¿qué vas a ver?, si tú limpias por la mañana.

Vamos a ver, Lourdes, vamos a dejar el tema.

Por favor, dedícate a tu trabajo.

Por cierto, ¿has limpiado los baños?

-No, ahora voy "p'allá". Ay, cómo te pones, Eladio.

Hola. -Hola.

-¡Hola!

¿Qué haces aquí? ¡Si no abrimos hasta por la tarde!

-He venido a verte, Eladio. -¡Ah! ¿Y eso?

-Quería darte las gracias por lo de ayer.

Y disculpa.

-¡Bah! ¡No tienes por qué!

Además, hice lo que tenía que hacer, y punto.

-Bueno, casi te parten la cara por mí.

-Pues, desgraciadamente, he tenido que lidiar

con gente más peligrosa que ese mindundi.

Pero, bueno, te invito a un café y charlamos un ratito.

-No puedo ahora, he quedado.

-Ya imagino.

-Pero por la tarde vengo por aquí y tomamos lo que quieras.

-Claro, Emma, estás en tu casa. -Gracias.

-Venga.

(ELADIO SUSPIRA)

Y tenemos a Elías de baja.

¿Qué le pasa?

Se cayó de una piragua en un pantano de la sierra.

Bueno, se iba a caer María, y por intentar salvarla, al agua.

Se ha agarrado un trancazo tremendo.

¿Se puede saber qué hacía Elías en una piragua?

Le ha dado por las aventuras.

No quiere que se extinga la chispa del amor

y están haciendo cosas especiales.

Pero fueron el otro día a una "escape room",

y le dio un soponcio a María.

Qué mal llevan algunos la crisis de los 50.

A unos les da por comprarse una moto,

a otros por practicar deportes de riesgo,

y a otros por exhibirse en las redes sociales

como si no existiera el pudor. Pues sí.

No sé si será eso, pero no se lo voy a preguntar.

El caso es que no podremos contar con él en unos días.

Podría ser peor: se podría haber roto algo o haberse ahogado.

Es verdad. ¿Algo más que tratar?

Lo más importante, lo he dejado para el final.

Dispara.

Paolo Montechi:

estamos trabajando sobre la hipótesis

de que ha huido, pero yo creo que se lo han cargado.

¿En qué te basas?

Ayer estuve hablando con Ángela: no hay ni rastro de él.

Y eso que le buscamos nosotros, la policía italiana y la Europol.

Se habrá buscado un buen escondite.

Pero no ha habido movimientos en sus cuentas.

Las tenemos monitorizadas y no ha sacado ni un euro.

Sabemos que tenía dinero en efectivo.

A lo mejor no ha necesitado coger del banco.

Pero, por la situación en la que está,

lo normal es que hubiera intentado desviar fondos a un paraíso fiscal.

No olvidemos que es un experto en blanquear dinero.

A lo mejor espera a que se calmen las aguas

para hacer esa operación.

Eso sería aún más raro.

Él sabe que, cuanto más tiempo pase,

más difícil le resultará mover el dinero.

No sé. A lo mejor está aislado, sin acceso a internet

para que no podamos rastrear su ubicación.

Sí, podría ser,

pero mi intuición me dice

que Montechi ya no está en el mundo de los vivos.

Y, aparte de esto y de tu intuición,

¿tenemos algo más?

Vamos a ver.

Creo que Paolo se estaba convirtiendo

en una persona muy incómoda

para quien va buscando mi muerte.

No olvidemos que a través de él se contrató a Fabio Callas,

y luego al chapucero de Carlitos Puerto.

¿Crees que lo ha podido matar la mafia?

Porque en ese caso nos va a costar más de encontrar.

Ya sabes lo bien que hacen desaparecer los cadáveres.

Sí, lo sé, pero no...

Tras hablar con Paty estoy cada vez más convencida

de que no fue la mafia,

quien está detrás es Elvira Soler y su odio hacia mí.

Razón de más para que lleves una escolta.

No, no.

De verdad, no creo que sea necesario en este momento.

Después del numerito que me montó Elvira Soler,

haciéndome creer que no recordaba nada cuando la interrogué...

No. Ella sabe que la tenemos en el punto de mira.

No se arriesgará otra vez.

Aun así, creo que un agente debería cubrirte las espaldas.

Si tengo a Antonio que casi parece un escolta.

No, no quiero que gastemos recursos que no tenemos

en ponerme protección personal.

Ya lo sé, pero escucha...

No, Emilio, escucha:

estoy convencida de que en este momento no lo necesito.

Y creo que lo importante es volver al tema de Paolo.

Tenemos que buscarle como si estuviera vivo,

pero debemos abrir una línea de investigación

basándonos en la idea de que está muerto.

¿Alguna objeción?

Ninguna, pero mantenme informado.

Vale.

Lo haré. Como siempre.

(SUSPIRA)

¡Emma!

Espera, vamos a hablar para arreglar las cosas.

-No tengo nada que hablar contigo.

-No seas tan dura, mujer. -¿Dura?

¿Quién te crees que eres para tratarme con tanta agresividad?

-A ver, lo de agarrarte y gritarte no estuvo bien.

Perdóname, por favor.

-"Perdóname, por favor" y arreglado, ¿no?

Mira, tengo muchas cosas que hacer, ¿eh?

-Lo siento, ayer se me fue un poco la cabeza.

-¿Un poco? Te pusiste muy violento.

-Igual es que me gustas demasiado y se me cruzó el cable,

y también que el camarero calvito me tocó las narices.

-Eladio es el encargado, solo estaba haciendo su trabajo.

-Vale, ayer lo hice como el culo, pero te he pedido perdón.

¿Qué quieres que haga para pasar la noche contigo?

Vamos a retomarlo donde lo dejamos, sin malos rollos.

-El problema es que por mucha carita que me pongas, no me fío.

-No me digas eso. -Es lo que hay.

-Te llevo a cenar a un restaurante de lujo

y acabamos la noche en el mejor hotel de la ciudad.

-Es que no me interesa hacer planes con un tío que va montando gresca.

-Te juro que no me desmadro.

Me voy a portar superbién y, además,

voy a ser supergeneroso contigo.

-¿Cuánto de generoso?

-Sabía que llegaríamos a un acuerdo.

-Yo no he dicho eso. ¿Cuánto de generoso?

-Te doy el doble de lo que acordamos anoche.

-Luego no salgas con regateos. -Por supuesto,

la pasta no es un problema para mí.

Anímate, que podemos pasar una noche increíble.

-Vale.

Pero a la mínima tontería, no me lo pienso y me piro.

-Lo de ayer fue una excepción, no soy violento.

¿A qué hora quedamos?

-A las 21:00 en el Moonlight.

-¿No podemos quedar en otro lado? -No.

Tiene que ser allí. Me da seguridad y está cerca de mi casa.

O allí o en ninguna parte.

-Vale, está bien.

-Fernando, ¿te pongo otra cerveza? -Sí, por favor.

Oye, María...

¿Cómo está Elías? Llevo días sin verlo.

-Camino del médico, con un trancazo que no veas.

-Pero ¿está bien jodido o es un catarrillo pasajero?

-No, está fastidiado. A ver qué dice Antonio,

pero creo que ha pillado una pulmonía con la maldita piragua.

-¿Qué piragua?

-Es una historia muy larga, pero te la resumo:

que le ha dado por inventarse planes moviditos

para que no nos quedemos en casa.

(RÍE) -¡No me digas, por favor,

que le ha vuelto a pasar lo mismo

que aquella vez que estuvisteis en El Retiro!

¡Que se cayó y acabó en el agua!

-No le digas que te lo he contado, pero sí,

en el fondo del río.

La próxima vez que se invente un plan de estos

le digo que no y punto.

-Vamos, no digas eso.

Hacer esos planes está bien en una pareja,

porque da vida a la relación, hace que corra la sangre.

-Si uno no acaba en el hoyo.

-Porque un plan haya salido mal,

no tienen por qué salir mal los demás.

Tampoco os vais a quedar todo el día apoltronados en el sofá.

-Pues míralo: lleva un par de días nada más que viendo la televisión.

Nos vamos a hartar a series. -Pues menudo aburrimiento.

-Y dale, otro que tal.

¿Qué tiene de malo que me quede yo

"arrellanaíca" con mi novio en el sofá?

-Nada, no tiene nada de malo.

Ese tipo de planes están bien una tarde o dos a la semana,

si está nublado o llueve: mantita, sofá, peli, está muy bien,

pero no para cogerlo por rutina.

Yo pienso que hacer esas cosas todos los días

es el principio del fin de una relación.

-No me digas eso, Fernando, que me pones mal cuerpo.

Yo estoy bien con Elías, no quiero que se acabe.

-Pues entonces no te niegues a eso.

Si un plan sale mal, no tienen por qué salir mal los demás.

Disfrutadlo, vivid, salid...

-Bueno, ya veré lo que hago. ¿Y tú qué?

¿Los planes son solo para parejas? Porque tú no sales del Moonlight.

-Ya sabes que estoy empezando con el negocio

y que tampoco ando muy bien económicamente, así que...

Pero lo primero que haré será ir a ver a mis hijos o a mi nieto.

Y luego si puedo ya me haré algún plan más exótico.

-Bueno. Voy a por tu cervecica. -Venga, gracias.

-Nada, es solo un resfriado. No es una neumonía.

-Ya me imagino que no es una neumonía,

pero ¿no me puedes dar algo?

-Te daré algo para los síntomas, pero lo mejor es descansar

y dejarte de aventuras. Se lo dije a María, y ni caso.

-Ni yo tampoco, que parezco tonto, la verdad.

-Espero que este chapuzón

te haya quitado las ganas de aventuras.

-Qué aventuras, si soy policía.

Lo que pasa es que, no sé,

me dio miedo que nuestra relación se estancara por aburrimiento.

-¿No crees que hay otras maneras de mantener la chispa?

¿Te ha merecido la pena este trancazo?

¿Y el mareo que tuvo María en el "escape room"?

-La verdad es que me he portado como un crío,

pero es que, no sé, tuve miedo de perderla.

-Ahí tienes la receta: deja de comportarte como un crío.

Para mantener viva una relación

no hace falta estar montándote en parapente.

-¿Tienes algún consejo o receta? No sé qué hacer.

-Que vivas con naturalidad.

Y, si surge algún plan, cuando surja, no forzarlo.

Y que no sean planes arriesgados.

No necesariamente.

Míranos a Claudia y a mí: nos queremos un montón,

llevamos muchísimos años juntos

y no necesitamos estar con la adrenalina a tope.

Pero lo de Claudia y tú es que es excepcional.

Pero lo normal en las parejas

es que la cosa se acabe por monotonía y aburrimiento.

-Para ser feliz no hay que ser Indiana Jones.

Hay que llevar una vida normal, estar a gusto con uno mismo,

en el diario, en el trabajo, en la rutina.

-Y apartarse de deportes náuticos y de riesgo.

Ya he hecho bastante el canelo. -Por ejemplo.

-Bueno, doctor,

me voy directo a la cama.

-Ponte bien.

-Gracias.

-Siguiente. -Sí.

-Hola, Emma.

-Hola.

-¿Qué tal ese ojo?

-Mucho mejor. Me molesta menos que ayer.

-Vamos a ver.

A ver qué tal.

Bueno, sí. Ha bajado la inflamación.

Y la conjuntivitis está remitiendo.

-¿Entonces está bien? -Sí, ha ido bien la medicación.

Pero que te vea el oftalmólogo, por si me he saltado algo.

-Vale.

Pero con un poco de maquillaje, el golpe casi ni se ve.

-¿Sabes? No hay que esconderse detrás de una máscara.

Lo importante es saber por qué ha sucedido esto

para que no vuelva a ocurrir.

-¿A qué se refiere?

-Como médico, mi obligación es curarte el ojo,

pero también intentar que esa lesión no se vuelva a producir.

Prevenir mejor que curar.

-No se preocupe, no volveré a golpearme con el armario.

-Permíteme que lo dude, por lo menos un poquito.

La verdad,

me gustaría que vieras a la oficial de la UFAM

Esperanza Beltrán.

-Ya le dije que nadie me ha pegado.

No tengo un novio maltratador, si es lo que insinúa.

-Es una gran profesional, está acostumbrada

a tratar con mujeres que están explotadas sexualmente.

Ella te indicará el camino para salir de esta.

-Me está diciendo que soy prostituta, ¿no?

¿Cómo se supone que me tengo que tomar esto?

-Solo intento ayudarte, nada más.

-Ya, pues mire:

a mí nadie me explota ni me pega.

He venido a la revisión y si sigue así, me cambio de médico.

-Bien, no voy a insistir.

Toma un volante para el oftalmólogo. -No, déjelo.

Ya lo tengo bien, no tengo más que hablar.

(RESOPLA)

-Aquí tienes. -Gracias, María.

-¡Hombre, Eladio, la otra pata del banco!

¿Os pongo el menú o qué? -Eso ni se pregunta, María.

-Siéntate, anda.

¿Qué?

¿Todo bien por allí? -Sí, sí.

Está todo limpio, las cámaras cargadas

y todo preparado para la tarde.

Solo hay una cosa que me mosquea.

-¿Qué es lo que te mosquea?

-Lourdes, que me está cosiendo a preguntas

sobre la movida que pasó anoche en el "pub".

Le preocupa el tema de las drogas, las peleas,

y por qué una prostituta para por allí.

-¿Qué pasa, que ha estado poniendo la oreja

cuando hablábamos de ese tema?

-Parecía que estaba a lo suyo, pero no,

estaba pendiente de nuestra conversación.

-Pues dile que se tranquilice un poco,

porque ella cuando va al Moonlight es por las mañanas,

y estas cosas pasan de noche, así que no tiene que preocuparse.

-Eso mismo lo he dicho yo.

Pero ¿usted qué cree, don Fernando?

¿Por qué está tan tiquismiquis?

-¿Tiquismiquis? Pues no lo sé,

supongo que este tipo de cosas a ella le vienen grande.

Creo que es una mujer sencilla, humilde

de las que pasa las tardes en una mesa camilla,

viendo programas de televisión.

-Sí, pero para mí su actitud es bastante sospechosa.

-¿Sospechosa, por qué?

-Esa mujer es muy rara, don Fernando.

Lo mismo no abre la boca para dar los buenos días,

que se pone a hablar como si le hubieran dado cuerda.

Sobre todo el tema de las drogas. Habla con demasiado interés.

-A ver, ¿qué pasa, que has estado viendo películas de policías

o de espías y te crees que eres James Bond

que tienes que perseguir a un malo por ahí?

¿Es eso?

¿O intentas convencerme de que eche a Lourdes

para que termine contratando a alguna prima tuya?

-Para nada, jefe.

Vamos, le juro que es lo último que me pasa por la cabeza.

Aunque tengo una prima, jovencita, acaba de empezar...

que ha hecho un máster de limpieza.

-¡Eladio!, no me interesa conocer tu árbol genealógico,

no quiero saber más nada ni de primas tuyas

ni de familia. Estoy muy contento con Lourdes.

Es una mujer muy honrada, seria y trabajadora

y lo hace todo muy bien.

Confío plenamente en ella,

así que no quiero hablar de este tema nunca más. ¿Vale?

Punto en boca.

-Eso es.

(ELADIO GIME RELAJANDO TENSIÓN)

-¿Qué pasa, chaval?

(Persiana electrónica)

-¿Qué haces tú aquí?

-Quiero hacerle una puesta a punto a mi moto nueva.

Está ahí fuera.

-Tú lo flipas.

Si la acabas de comprar, ¿qué quieres arreglar?

-No me fío del concesionario, es demasiado barato.

Igual no está en buen estado. Aparte, me gustaría

tunearla un poquito, ponerle unos espejos guapos...

-Pues te buscas otro mecánico.

¿Qué interés tienes en que lo haga yo?

-Me han dicho que tú tienes buena mano con las motos,

que las dejas "nique".

-No se me dan mal, pero no te haré ni un solo arreglo.

Búscate otro taller lejos de aquí. ¿Te queda claro?

-No seas sieso, hombre.

Te la dejo y te invito a un garito que conozco, el Moonlight.

¿Lo conoces?

-Sí, claro que lo conozco.

Pero no me apetece hacer un plan contigo.

-No sabes lo que te pierdes.

Ayer conocí allí a una tía increíble.

Si te vienes, le digo que se traiga a una amiga.

-Parece que no enteras, tío.

No voy a hacer planes contigo. -¿Por qué no?

Lo pago yo todo, hasta la farlopa.

Unos tiros y nos pegamos una noche de cine.

-¿Me estás vacilando o qué? -¿Yo?

-¿A qué has venido al barrio,

a comprarte una moto o a hacerte mi colega?

-Relaja, que las cosas no son tan retorcidas.

Tú me has soltado un montón de pasta y quiero agradecértelo.

-¡Ni lo nombres, porque te reviento!

-No hace falta ponerse así, tranquilo.

-Te dije que no volvieras por el barrio

y ahora te presentas en mi taller.

¿Quieres que te raje el cuello?

-"Cuidao", que me vas a hacer daño.

-Eso es lo que debería.

-No hace falta ponerse así, ¿vale?

-Lárgate de aquí.

Vuelve a tu desguace o al agujero del que salgas,

pero, como te vuelva a ver por aquí, te arranco la cabeza.

-¿Quién eres tú para amenazarme así?

-Lárgate de aquí antes de que me arrepienta.

-¿Qué había en ese coche para que te pongas así?

-Lárgate.

Y que no te vuelva a ver por aquí.

(Persiana sube y baja)

-Un momentito y ahora te atiendo, ¿vale?

-¿Cómo va todo? -Bien.

¿Me pones una cervecita? -Ahora mismo.

(Música pop)

-Eh, tú, ¿cómo tienes la poca vergüenza

de aparecer con la que liaste ayer?

-Vengo en son de paz.

Solo quiero pasar un buen rato con una amiga.

-Me da igual, no eres bienvenido en "Monli"

así que tú y tu amiga os vais. -Eladio.

Viene conmigo.

-¿Cómo? ¿Has quedado con este tipejo?

(BAJA EL TONO) -Eladio.

-Está bien, está bien.

A la mínima tontería, te largas del local.

Si no, te saco yo de una patada.

-No te preocupes, hoy me voy a portar bien.

Y tráenos una botella de "whisky", nada de garrafón.

-Aquí solo servimos primeras marcas.

-Seguro que sí.

Toma, por si acaso. Quédate las vueltas.

-Llegas tarde. Pensé que habrías cambiado de plan.

-¿Y perderme una fiesta contigo? Ni loco.

Vamos a pasar una noche increíble.

-Eso espero. No quiero líos, ¿eh?

-No tengo la más mínima intención, tranquila.

¡Abuelo! ¿Qué pasa con el "whisky"? ¡Que es "pa" hoy!

¡Date vida con la botella!

-No me gusta que le hables así a Eladio.

-¿Por qué no? A estos inútiles hay que tratarlos con el látigo.

¿Vamos a una mesa?

-Anda, llévale tú la botella a la pareja.

Es mejor que yo me quede aquí, atado a la barra.

-Yo me encargo.

-Ya he terminado la cocina y los baños. ¿Me puedo ir, "porfa"?

¡Hola! ¿Me estás escuchando?

-Sí, cariño, es que tengo la cabeza en otro lado.

Estoy pensando en la próxima aventura con Elías.

¿Qué te parece el esquí acuático?

(RÍE)

-¿Después de ayer todavía te quedan ganas de hacer cosas en el agua?

-A mí no.

Pero por una cosa puntual

no vamos a dejar de hacer nuestras aventuras.

-Claro.

Pero igual deberías esperar a que Elías se recupere,

antes de volver a las aventuras acuáticas.

-Es que si no se repiten las cosas rápido, se les coge miedo.

Así que al agua, ya.

-Estás fatal.

¿De verdad quieres ir con Elías a hacer esquí acuático?

-Yo qué sé, es una opción.

Otra opción era irnos a Barinas y pasarnos a Cabo de Palos

a bucear, que hay sitios muy bonicos.

-Pues eso sí que es un planazo.

Pero después de ayer,

no sé si a Elías le quedarán ganas de volver al agua.

-Que sí, si él es muy aventurero.

Si todo esto de las experiencias es por él.

-Bueno, vosotros sabréis.

A mí la única aventura que me apetece

es irme a casa, que estoy reventada. ¿Puedo?

-Claro, mujer.

¿Qué tal la vuelta a tu piso?

-Bien, ya no hay ruidos.

Al menos de obra, porque, en mi cabeza, no paran.

-Ya.

¿Por lo de Paolo o lo de Toni?

-No me apetece nada hablar de este tema ahora.

Mañana será otro día.

Me voy, ¿vale? -Venga, descansa.

-Y tú.

(ELÍAS TOSE)

-¿Qué haces aquí? ¿No te dijo Antonio que no te movieras?

-Estaba aburrido de estar arriba "encerrao".

-Ya...

¿Y qué hacemos, vamos a Madrid Río a dar una vuelta?

-Si estoy hecho polvo.

Solo con ir al médico y subir y bajar escaleras,

no me quedan fuerzas para nada.

¿Te queda mucho para cerrar? -No. Iba a cerrar ya.

Me iba a subir para hablar de la próxima aventura.

-Tampoco hay que darse tanta prisa.

-Hombre, ¿qué quieres, que nos apoltronemos?

-No, ya sabes que no.

¿Qué propones?

-Pues he pensado en el esquí acuático.

¿Qué te parece?

-Que me pongo enfermo solo de pensarlo, por Dios.

Solo tengo fuerzas de leer un poco y ver un poco la tele, series.

-Elías, no me vuelvas loca.

Que esto de las experiencias "extra... eso" ha sido cosa tuya.

-Pues ahora voy a vivirlas a través de personajes de ficción.

Me estoy poniendo al día con esa serie que dejamos a medias.

-¿Y qué tal está?

(ACATARRADO) -Se está poniendo emocionan...

-La pena es que si has visto algunos capítulos

tendrás que esperarme para verla juntos.

-No me importa verla otra vez entera, así abrazadito contigo.

-¿Me lo dices en serio? (ELÍAS ASIENTE)

-Qué alivio más grande,

porque no sabes qué estrés con las aventuras.

-La mayor aventura es el amor contigo,

lo demás es turismo.

-Esa frase te la copiaré si volvemos a una "escape room";

que no sabes lo mal que lo pasé.

-No peor que yo, que pasé más frío que Carracuca ayer.

(RÍE) -Venga, súbete "p'arriba" que voy a cerrar yo.

(GIME CONGESTIONADO Y MARÍA RÍE)

(EMITE TOS SECA)

-¿De verdad te gusta este "whisky"?

Para mí que el calvito nos ha metido garrafón.

-Ya te ha dicho que solo ponen primeras marcas.

-Eso es una mentira como un piano.

Nos vamos a ir a otro garito a tomarnos una copa,

pero espera, que voy a ir al baño. No te me escapes, no tardo.

(Pop electrónico)

-¿Cómo va con ese cafre?

-No va mal, ¿eh? No va mal, pero...

-A ver cómo sale del baño, porque para mí que se mete.

Emma, es que no te entiendo.

Ayer lo tuve que echar porque se estaba portando mal contigo.

Y ahora vas tú y quedas con él así si más.

-No, sin más, no.

Y he estado con tíos peores que Chávez.

-Emma, tienes que abandonar esta vida.

Seguro que hay una salida. -No.

Ya lo intenté y no sirvió de nada.

-¿Por qué?

-Porque no es tan fácil, Eladio. No es tan fácil.

Una vez que estás dentro, no te dejan salir.

Así que tengo que aguantar al pesado de Chávez

y además necesito la pasta ya.

-¿Y por qué? -Le debo mucho dinero a Rojo.

Y no quiero que se enfade. Si se enfada...

-O sea, encima de que te chulea y te explota,

¿le debes dinero a ese tipo? -¡Yo qué sé!

Es él el que hace las cuentas, no sé.

Yo no estoy tan mal, tengo amigas que están peor.

Yo no he tenido que abortar ni me he quedado embarazada.

-Joder, Emma, tienes que escapar del Rojo ese.

-No, no.

Prefiero ser realista

y poner mi mejor cara cuando ese capullo salga del baño.

-Eso también. Hola, Eladio. -Hola.

-Nacha, no me voy a quedar mucho.

No tengo el cuerpo para mucha marcha.

-Como veas, pero creo que te iría bien desconectar.

Últimamente le das muchas vueltas al coco.

-Puede que tengas razón.

Venga, una sí me tomo. ¿Cerveza?

Dos cervezas, por favor.

-¡Eh, tú, deja de tontear con mi chica!

-Estoy hablando con Emma.

Y esta mujer no es tuya ni de nadie. -Esta noche sí,

me estoy dejando una pasta y quien paga manda.

Así que no te voy a dejar que intentes levantármela.

-¿A qué viene tan mal rollo? ¿Te has metido alguna mierda?

-Me meto lo que me da la gana, no tengo que dar explicaciones.

Y menos a una fulana como tú. -Relaja o me voy. Te lo dije.

-¡Esta noche acabas conmigo! -¡Que me sueltes!

-¡Déjala ya, que no te soporto ni un minuto más aquí!

-¡Esta noche acabo con esta fulana como que me llamo Eloy Chávez!

-¡Que te largues ya!

-¡Eh, eh! ¡Alto, policía!

-Pero ¿esto qué es?

¡Yo no he hecho "na"!

-Quieto ahí si no quiere que le caigan más cargos.

-¡No he hecho nada!

-Alteración del orden público, agresiones y amenazas.

¿Te parece poco?

-¿Estás bien? -Más o menos, sí.

-¡Ha sido el calvo de mierda que me ha provocado!

-Lo que nos tenga que decir, ya me lo cuenta en comisaría.

-¿Se encuentra bien?

-Sí, solo ha sido un golpe.

-Pero tendrá que ir a hacerse un parte de lesiones

y necesito que vengan a comisaría a prestar declaración.

-Ángela, llama a una patrulla, que este tío no se tiene en pie.

-Sí, enseguida.

-¿Estáis todos bien?

-Sí.

¿Qué tal te apañas? Muy bien, hija. Tranquila.

Si quieres hoy duermo yo en el sofá y tú en mi cama.

No, cielo; estás convaleciente y tienes que descansar.

Vale. Buenas noches.

Buenas noches, cielo. Que descanses.

(Sirena en la calle)

¿Todo bien? Sí, muy bien.

Llevas toda la noche mirando el móvil de reojo.

¿Hay algo que no me hayas contado?

Cositas de trabajo, no quiero preocuparte.

Mamá.

A ver, el encargado, que es muy estricto en algunas cosas.

Cuéntame. ¿En qué cosas?

No para de mandarme mensajes toda la noche.

Según él...

Según él no está justificada mi ausencia del puesto de trabajo.

¿Le has contado lo que ha pasado? Claro que se lo he contado.

Pero piensa que he consumido todos mis días,

los días que me corresponden...

Y, si no vuelvo en una semana,

me despide.

Entonces tendrás que volver antes de ese plazo.

Y no te preocupes, porque yo ya estoy bien.

Ya, ya. Eso ya lo sé.

Entonces ¿qué te impide volver?

Siéntate.

Mi amor,

lo he pasado tan mal

todos estos años sin verte,

que ahora, cuando por fin estamos juntas,

me cuesta... tanto alejarme de ti...

No nos vamos a alejar, ¿vale?

Seguiremos en contacto. Pero no es lo mismo.

No tengo ningunas ganas de separarme de ti.

Mira, se me hace aquí un nudo en el estómago

cada vez que pienso que me tengo que ir...

A mí me pasa lo mismo.

Podrás venir a visitarme,

yo también podré escaparme de vez en cuando...

Disfrutemos ahora que estamos juntas, ¿vale?

(SUSPIRA)

¿Sabes qué pasa? Que en el fondo tengo tanto miedo...

¿Miedo de qué?

Pues de ser un estorbo para ti.

¡Sí, sí, un estorbo!

Tú ya tienes tu vida hecha, hija.

Es que me da terror pensar que pueda, yo,

ser una obligación para ti

y que solo quieras conectar conmigo por pena

o porque me sienta sola en León... Mamá.

No eres un estorbo.

Yo te quiero en mi vida.

¿Lo dices de verdad o solo para que me sienta bien?

(LLORA) ¿Tú qué crees?

Quiero cuidar esta relación que tenemos ahora.

(SOLLOZA)

¡Si es que te como!

Muchas gracias, mi amor, muchas gracias.

(Sirena)

¡Te repito que no he hecho nada! ¡Ha sido el calvo ese de mierda!

-Lo que tú digas. Venga, para adentro.

Aquí tenemos otro inocente, Merinero.

A ver si se relaja en el "spa". Las manos.

-Lo vais a pagar. Voy a contratar al mejor abogado de Madrid.

-Anda, que vaya cogorza que trae. -Ya te digo.

Ya ves cómo apesta a "whisky".

Llevaba mucho efectivo encima y unos cuantos gramos de coca.

-¿Crees que trapichea?

-De ser así, es muy torpe.

En vez de ir de discreto, ha montado follón en el Moonlight.

-No he hecho nada, soy un trabajador "honrao".

-¿Ah, sí?

¿Y qué hacía con casi 3000 euros en efectivo encima

y unas cuantas papelinas?

-Estaba de fiesta,

hasta que el calvo y vosotras me habéis jodido la noche.

-Ya, claro, nosotras.

-Mira, guapa, mi dinero me lo gano currando.

Si sois unos muertos de hambre

que no habéis visto 3000 pavos en vuestra vida,

no es mi problema.

-Mejor cállate, lo de "guapa" te lo ahorras,

y mañana veremos si la resaca te ayuda a contar la verdad.

Lo siento por la compañía que te dejo.

-No te preocupes, estoy acostumbrado.

-¿Quieres tomar algo? ¿Un café, una infusión? ¿Agua?

-No... Lo único que quiero es irme a mi casa.

De verdad, mira, ya está:

he contado lo que pasó y he firmado la declaración.

-No te preocupes, te irás pronto.

Solo quiero hacerte unas preguntas como responsable de la UFAM.

¿Qué relación tienes con el detenido?

-Ninguna. Ya os lo he dicho: le he conocido hoy

y no es mi novio ni nada por el estilo.

-¿Eso del ojo es un moratón?

¿Quién te lo ha hecho?

-Nadie.

Otra vez. Me lo he hecho yo sola: tropecé en la ducha

y me di con la puerta del armario.

Vivo en un piso que es muy pequeño.

Y antes de que preguntes, tropecé porque me dio un vahído.

-¿Y por qué te mareaste?

-Por abusar de calmantes.

-¿Y tomas calmantes por voluntad propia

o te obligan a tomarlos

para que estés más tranquila y dócil?

Puede que tu proxeneta nunca te haya puesto la mano encima.

-Otra vez. No me ha pegado nadie.

-Claro, porque es muy listo.

No quiere marcarte de cara a los clientes.

Pero tú no eres como las demás, y él lo sabe.

Pero, Emma, estás metida en la misma red que ellas.

-Tú eres un poquito... imaginativa, ¿eh?

(ESPE SUSPIRA)

-Solo te lo voy a decir una vez más.

Si estás ejerciendo la prostitución coartada por tu proxeneta,

lo tienes que denunciar inmediatamente.

-Pues yo solo te lo voy a decir una vez más:

no tengo nada que denunciar.

-Entiendo que te cueste admitirlo,

pero no eres la primera mujer en esta situación.

-¿Qué sabes tú de mi vida?

-Lo suficiente para querer ayudarte.

Y entiendo que no tengas la suficiente confianza

como para contármelo y para denunciar.

Pero, si lo haces, te podremos ayudar

a salir del pozo este en el que estás metida.

-He colaborado con la policía,

he contado lo que pasó. Me quiero ir a descansar.

-Vale. Pues ya está, ya te dejamos.

Pero, si recuerdas algo o si necesitas ayuda,

o si quieres hablar...

ya sabes dónde estoy.

Cógela, anda. -Gracias.

¿Qué tal?

-Hice la declaración y me han dejado marchar.

-¿Y ya está?

-Sí, había varios testigos de lo que pasó.

Entre otras, las "polis".

Vieron claramente cómo el Chávez se abalanzaba sobre mí

y me golpeaba. ¿Y tú qué tal?

-He tenido que contar lo mismo trescientas cuarenta y cinco veces

y aun así no se han quedado conformes. Pero bueno.

-¿Por eso estás así, un poquito estresadita?

-Sí. No sé.

Es que me ha dado muy mal rollo lo que ha pasado.

-Ya.

-Y tampoco es agradable venir a comisaría.

-Y que lo digas.

-¿Nos vamos? ¿Quieres que te acompañe a casa?

-Bueno. Si no te desvías mucho...

-No me importa.

Además, no quiero que estés sola esta noche.

-Gracias, Eladio. -Venga.

Quiero que mi madre esté en mi vida.

Pues es una magnífica decisión.

Además, León está a tiro de piedra.

Si tienes que ir un fin de semana no te va a costar trabajo,

y si necesitas un día más, me lo dices y lo arreglamos.

Claudia, es que creo que no va a ser suficiente.

Claudia, dime.

¿De verdad?

Sí.

Claro, mañana me das los detalles. Gracias.

¿Todo bien?

Sí. Tiene que ver con lo que te quería contar.

¿Qué ha pasado?

-Toni, soy Verónica. (EXTRAÑADO) -Hola.

-Paula no se puede poner. ¿Le doy un recado?

-"Teníamos una toma de declaración con un detenido

pero el abogado vendrá a las 9:00".

-Se lo digo, ¿vale?

-"Vale, vale".

Pues gracias.

¿Se te hace incómodo lo de Toni?

Siéntate, por favor.

Espe la estuvo interrogando, pero no quiso reconocer nada.

Sospechamos que puede tratarse de una prostituta.

¿Y Chávez qué dijo?

Estaba con un colocón, que fue imposible interrogarlo.

Supongo que hoy habrá dormido la mona y estará más receptivo.

Pues quiero estar en ese interrogatorio.

Muy bien.

Me preocupa el tema de la prostitución.

Me paso el día currando para sacar mi empresa adelante

porque la crisis nos ha pegado duro.

¿No tengo derecho a pegarme un homenaje o qué?

Por supuesto que sí, es su dinero. Ya lo ha dicho.

Porque es suyo, ¿no?

(VERÓNICA) ¡Toni!

-¿Qué pasa?

-No podemos seguir así.

-¿Así, cómo?

-Como dos adolescentes que se evitan en el recreo.

-¿Qué dices? Yo no estoy así.

-Ayer te llegó un informe para mí y procuraste no verme.

¿Crees que se dedica a la prostitución?

No llegó a reconocerlo, pero mostraba señales de ello.

Creo que está aterrorizada por su proxeneta.

¿Te reconoció que tiene un proxeneta?

No. Ni tampoco que ejercía la prostitución.

-Sí, creo que te puedo hacer un hueco.

¿Puedes a las 21:00?

Vale, dime la dirección.

Hotel Avenida, habitación 257.

Vale, pues te veo allí a las 21:00.

Un besote, guapo. Chao.

-¿Tienes una hora disponible?

-Podría retrasar una cita.

-Tengo que pedirte un favor.

-¿Ha llamado a una policía? -Escucha, Emma:

he ayudado a muchas mujeres como tú.

-¡No necesito ayuda!

-No te voy a comprometer. -Por favor.

-¡Solo necesito unos datos!

Nadie sabe que estamos aquí.

-¡Sí, él lo va a saber!

Si Rojo se entera de que he hablado con...

-¿Así se llama tu proxeneta?

(HOMBRE) -¡Fernando Quintero!

¿Tienes un minuto para charlar?

-Depende de con quién tenga el gusto o el disgusto de hablar.

-¿No lo adivinas?

-Rojo, ¿verdad? Eres Rojo.

Emma te ha dado el recado y estás aquí.

Buenas noticias, Sr. Chávez.

Nos vamos de paseo a su desguace.

¿A mi desguace? Sí.

Estamos ansiosos por conocer cada rincón de su negocio.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 650

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 650

02 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 650" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 650"
Programas completos (657)
Clips

Los últimos 2.127 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios