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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 649 - ver ahora
Transcripción completa

¿No te das cuenta de que esas tres son unas profesionales?

-Gracias. -No hay de qué.

-Siento que os tengáis que ir ya. -No te preocupes.

Nos ha encantado el sitio, tú, así que volveremos seguro.

-¿Qué es eso? -Nada.

-¿Quién te ha hecho eso? -Nadie.

-Es un moratón. -No es asunto tuyo.

-Podríamos haberlo evitado.

-Estás hablando como si yo fuese el responsable o tuviese la culpa.

-Un poco de culpa sí que tiene.

¿Qué más le da a usted si Emma y las chicas estas

están aquí buscando clientes? No hacen daño a nadie.

-¿Se puede saber por qué te mentes donde no te llaman?

-No soporto a ese tipo de tíos.

Ese tipo de gente esclavizan, pegan palizas,

extorsionan. Se aprovechan de las mujeres y viven a su costa.

A esa gente hay que denunciarla.

-Cuando yo quiera dejaré de trabajar para él.

-¿Seguro? Eso no te lo crees ni tú.

-¿Me está pidiendo que haga de intermediario

al margen de "la famiglia"?

-Es un trabajo extra.

Además no tendrás que compartir la comisión con nadie.

¡Cuidado!

¡Silvia!

Un varón, de menos de 30 años,

de complexión atlética,

con barba y con marcado acento italiano.

Esto es lo más importante.

¿Podría ser o no? Pues sí.

Tienes toda la razón. Sí podría ser.

Tú no eres ningún asesino, tío.

-Te equivocas. Sí lo soy.

¿Qué relación tenían Álvaro y Elvira con Paolo?

Pues Álvaro era el mecánico de Paolo. ¿Y Elvira?

Vino porque quería consejo para invertir un dinero en bolsa.

(LLORA) -No recuerdo.

Dile a mi hijo que venga, quiero que venga.

-¿No tiene un mínimo de compasión? Solo le he hecho unas preguntas.

Mira cómo la han dejado. Le juro que como le pase algo

le meteré una denuncia.

No podría soportar descubrir que he estado a punto de morir

por un disparo que ha encargado el hombre al que amo.

Baja el arma. -Lo mejor es que te entregues.

Te prometo que te ayudaré como la otra vez.

-¿Te importaría acompañarme? -Claro que no.

-Si es que...

Dios, gracias.

-Voy luego a ayudarle a quitar las cosas de la casa.

-Bien. No hace falta que me des explicaciones.

-Era un comentario.

-¿Te ha pasado algo?

-Bueno, es que... ya sé por qué me ha dejado Toni

o más bien por quién.

-Ah, ¿es que tiene una pareja?

-No, todavía no, pero sigue pillado por Paty.

-Gracias por estar siempre.

-Perdón, perdón.

-Fue un arrebato. ¿Me perdonas?

-Si no llega a ser por ti,

estuvimos a punto de morir.

Oye, ¿no sientes que desde ese día

hay como una conexión entre nosotros?

No, Toni.

-Perdón. Perdón.

Perdón, lo siento. No sé qué me ha pasado.

Perdón.

(Música emocionante)

Buenos días.

Hola, cariño. Buenos días. ¿Qué tal has dormido?

Pues bastante profundamente. Yo creo que por los calmantes.

Te sigue doliendo la herida, ¿no? Un poquito.

Pues hala, a desayunar bien. Mira, zumito recién hecho

y yogur con cereales, como te gustaban.

¿De dónde los has sacado?

Esta mañana he hecho un poco de compra.

Esta noche quiero hacer una cena a las chicas,

por lo bien que se portan. Ya se han ido. Son muy madrugadoras.

A veces tenemos horarios imposibles.

Pero cuando vuelva a León, me quedaré tranquila sabiendo que

tienes unas compañeras de piso tan estupendas.

Mamá, si tienes que volver, de verdad, por mí no te preocupes.

No quiero interferir, yo ya estoy bien.

Pero ¿qué interferir, cariño? Si venir aquí ha sido

una de las mejores cosas que me han pasado en muchos años.

Aunque sea en esas circunstancias.

Si es que ni siquiera te he preguntado.

¿Hay alguien esperándote allí?

¿Qué dices?

Si hace mucho que estoy en sequía. (RÍE)

No te rías, de verdad.

Venga, interrógame.

Pregúntame. Yo te cuento.

Después de Román...

¿has vuelto a tener pareja? Bueno, cinco o seis. (RÍE)

Pero ninguno de ellos merecía la pena.

Los hombres que estaban conmigo no querían ir en serio.

O bien me dejaban a mí o les dejaba yo a ellos por imbéciles integrales.

Vaya, pues ya lo siento.

No lo sientas, cielo, si todo son lecciones.

He aprendido a alejarme de las relaciones tóxicas.

Y no lo digo solo por ellos, que yo tampoco soy una perla.

He sido imbécil, imbécil y muy imbécil.

Eh, nada de insultarse.

Que no, cariño, que sí, que la he cagado muchísimo

en mis relaciones.

Mejor sola que mal acompañada.

Sí. Las dos hemos sufrido por tener relaciones que no nos convenían.

Tú más que yo.

Pero ¿sabes lo que te digo?

Que lo que más quiero en este mundo ahora mismo es que tú y yo...

nos reconciliemos.

Bueno, estamos en eso.

Lo que me gusta ver es que estás aprendiendo a quererte.

Con o sin pareja. Bueno. Poquito a poquito,

tampoco creas que es tan fácil. ¿Y tú qué? Cuéntame, cuéntame.

Todavía no me has dicho por qué rompiste con Álvaro.

Bueno, no es tan fácil de explicar.

Bueno, tranquila. Si no me lo quieres contar ahora,

pues cuando te apetezca, cuando tengas ganas.

Ahora que...

yo tengo la sensación de que todavía os seguís queriendo.

Bueno, a veces con el amor no es suficiente.

Verás, Álvaro y yo pertenecemos a mundos distintos.

Yo soy policía...

y él pertenece a una familia que se dedica básicamente

a actividades criminales.

¿Álvaro? (ASIENTE)

No tengo pruebas que lo puedan demostrar, pero créeme, sí.

Pero, hija, si ese chico es todo dulzura contigo.

Lo cual no quiere decir que me convenga.

Ahí tienes razón.

Además yo creo que tú ya has cubierto tu cupo de relaciones...

Tóxicas. Pues sí, cariño.

Hay que ver qué diferente eres a mí.

Siempre has sido tan madura...

tan responsable...

tan...

(Timbre)

Hola, Claudia.

¿Qué tal? Buenos días, Miralles. Pasa, pasa.

¿Qué tal, Berta? Bien, muy bien.

He pensado que podíamos charlar un poco antes de ir a comisaría.

Fenomenal. Tenéis café recién hecho. Así aprovecho y recojo un pescado

que he encargado.

Inspectora. Silvia, mi amor, hasta luego.

Hasta luego.

¿Quieres café?

Una infusión, mejor, si puede ser.

¿Todavía sigues mirando las fotos?

Fueron las mejores vacaciones de mi vida.

Sí, pues cuando queráis repetimos.

Roma merece dos visitas o incluso tres.

Ay, sí. Y volveremos al parque de Villa Borghese.

Ese te gustó, ¿eh? Sí, pero hacía mucho calor,

¿verdad, mamá?

-Sí, claro.

-Sí, claro ¿qué?

-Lo que estabas diciendo.

Cariño, estás en la luna.

No es eso. Es que estoy un poco cansada.

Ya. Esta noche no has parado de dar vueltas en la cama.

¿Has vuelto a tener pesadillas por el asalto?

No, es por el trabajo.

Anoche llegaste más tarde que yo. Pensaba encontrarte aquí

cuando volví de tomar una copa con Andrés.

Ya...

Que fue muy bien. Gracias por preguntar.

Aunque Andrés es un soso.

Perdona.

-¿Y qué hiciste en el centro cívico?

-Preparé el expediente para una de las trabajadoras

del taller que desmantelasteis. -Ah, sí. ¿Cómo se llama?

-Esta chica se llama Mabel Aveiga.

Podría ser deportada a Paraguay, de donde huye de las maras.

-Y fue Toni a ayudarte con el expediente, ¿no?

-Sí. Quería incluir las condiciones en las que encontrasteis el taller.

Lo hizo y se fue.

¿Por qué no le pediste a Paula que te ayudara?

Porque no quería incluir el expediente al principio,

pero se me ocurrió cuando lo vi por la calle. Pero Toni tenía

mucho trabajo y me lo trajo por la noche.

-Seguro que lo bordó.

-Sí, lo hizo bien.

-Me alegro de que te entendieras con Toni. A veces es un poco chulo,

pero es muy majo.

¿Solo majo? Creo que ese chico te sigue gustando, ¿no?

(Timbre)

Últimamente colaboras mucho con él, ¿no?

Hola, Andrés.

-Buenos días, Paula.

-Hola, Andrés. -Buenos días.

Andrés, ¿quieres un café rápido? No.

¿Recuerdas que tenemos a un periodista

y a un fotógrafo en la clínica?

Claro, ¿vienes a buscarme por eso? Por si las moscas.

A ver si te fías un poco más de mí. Si yo de ti me fío.

De tu puntualidad no tanto. -¿Quién os entrevista?

La revista "Belleza y bienestar". Es del plan de márquetin

de la empresa que hemos contratado.

-Tiene mucho prestigio esa revista.

Precisamente por eso pedí que incluyeran a Andrés

en la entrevista. Al principio era a mí solo, pero he dicho que

a los dos o nada. El éxito de Di Matteo es compartido.

Y es un detalle que te agradezco.

¿No quieres café? Vámonos, que no llegamos.

Adiós. -Hasta luego.

Nos vemos a la noche. Vale.

Pues nunca me lo hubiese esperado, ni ahora ni nunca.

Bueno, es que una condecoración no es algo que uno se espere.

¿Tú sabías algo? No, nada en absoluto.

Además, Bremón no es partidario de crear expectativas.

Él prefiere confirmarlo cuando lo han aprobado

en el Ministerio.

De todas maneras, no he venido solo para hablar de eso.

Imagino.

¿Novedades con Paolo? (ASIENTE)

Ayer vino Paty a mi despacho a traerme una lista que le pedí

de gente que fue a casa de Paolo a hablar con él.

Y en esa lista estaban Elvira...

y Álvaro Soler.

Según ella, tenían algunos tratos con Paolo.

Álvaro me dijo que tenía cierta relación con él.

Pero ¿tú de esto has hablado con Álvaro? ¿Cuándo le has visto?

Verás, ayer vino a verme al hospital.

¿Y le preguntaste? Le pregunté por Paolo y le pregunté

abiertamente por su relación con la 'Ndrangheta.

¿Y qué te respondió?

Pues se hizo el ofendido. ¿Qué iba a hacer? Lo de siempre.

Aunque ya sabes lo que yo opino. Sí, ya lo sé. Pues ayer

yo intenté interrogar a Elvira Soler en mi despacho

y cuando le apreté las tuercas no hubo nada que hacer.

¿Qué pasó? ¿Qué pasó?

Que hizo una interpretación magistral,

digna de Núria Espert.

Dijo que no recordaba a nadie que se llamara Paty.

Que no conocía a ningún Paolo.

Que no había visto nunca un bar que se llamara La Parra.

Nada, le dio un ataque en ansiedad y la excusa fue...

el alzhéimer. Y, por supuesto, no te has creído

ni una palabra. En absoluto.

Todo lo hizo para eludir mis preguntas.

¿Y sabes por qué estoy tan segura?

Porque al irse acompañada de Álvaro,

se volvió en la misma puerta, me miró,

y supe que me había tomado el pelo.

Pero a ver, ¿cómo demuestro yo esto?

La verdad, no me extrañaría en absoluto que esa mujer

aprovechase la excusa de su enfermedad

para salirse con la suya. Bueno...

es que ya no le quedan más cartuchos.

De todas maneras, yo creo que dará un paso en falso.

¿Tú crees? Sí, seguramente.

Los Soler están a punto de caer. Se comportan como un animal herido

sin salidas. Yo creo que no tardarán mucho.

Si llegase el caso,

Claudia, me gustaría participar en ese operativo.

(RÍE)

Lo que tienes que hacer es ponerte buena ya.

Te adelanto que no tardaré mucho en pedir el alta.

No sé por qué no me extraña.

Y tú me mantendrás informada, ¿no? Por supuesto que sí.

(Móvil)

Mira.

A lo mejor aquí tenemos alguna respuesta.

Dime, cariño.

Sí, ya...

Sí, bueno, no pasa nada. Ya sé que estás muy ocupada.

No, no te preocupes. Has hecho lo que has podido y ya está.

Sí, ya te contaré todo lo que ha pasado.

Venga.

Gracias.

Te dejo. Sí, no te preocupes. Venga, dale recuerdos y las gracias

también a Julio.

Un beso, chao.

Era mi hija Olga.

La llamé para que ella y Julio hicieran algunas indagaciones

sobre Paolo. Hay que tener en cuenta que Paty conoció a Paolo

a través de ellos.

Ya. ¿Y alguna novedad?

Nada en absoluto.

Al parecer, este chico tenía una doble vida

y tenía engañado a todo el mundo.

Nadie podía imaginarse que Paolo fuese, en realidad,

un miembro destacado de la mafia. Desde luego.

Pues habrá que seguir investigando. Me voy.

Gracias por la infusión.

Te acompaño.

Cuídate eso, ¿eh?

Venga.

¿Qué pasa, mamá?

¿Todavía no has terminado de desayunar?

-No tengo hambre.

-Estás preocupada por algo, ¿verdad?

-No, estoy un poco saturada. Nada más.

-No me digas que papá ha vuelto a las andadas.

-¿Tu padre?

No.

Que yo sepa, no.

-Me prometiste que si volvía a pasar algo me lo contarías.

-Sí, claro. Pero vamos, no es eso.

-Entonces, ¿es por el trabajo? Has asumido muchas obligaciones

en el centro cívico.

(ASIENTE)

-Ya, ¿y por qué no te tomas hoy el día de descanso?

-Porque no. Hay que seguir adelante. Voy a arreglarme.

-¿En Urgencias?

-Sí, quise asegurarme de que no era nada grave.

-Pero María está bien, ¿no?

-Sí, tuvimos la suerte de que estaba ahí Antonio

de guardia. Era solo un mareo, pero mejor prevenir, ¿no?

-¿Tan fuerte es eso de la Mazmorra del maligno?

-No, pero tiene efectos especiales

de esos de sangre. Resulta que yo me puse todo perdido

y María es muy impresionable.

-Sois un caos, pero por lo menos hicisteis un plan distinto.

¿Qué tal, Lara? -Hola.

¿Qué tal la "escape room"?

¿A que lo pasasteis genial? -Acabaron en Urgencias.

-Ostras. -Hay uno de esos efectos especiales

con sangre falsa que me puse todo perdido

y María se impresionó y se mareó.

-Yo creo que ahora será mejor que volváis a vuestro plan

de sofá, mantita, tranquilitos.

-Sí, eso dice Antonio, el doctor.

No sé si eso es lo mejor, Nacha. -Ah, ¿no?

-¿Tú qué haces cuando persigues a un caco y se escapa?

¿Dejas de perseguirlo o sigues detrás de él?

-Sigo detrás de él, pero es que la comparación...

-No es una comparación, es buscar, no sé...

Igual otra cosa, algo más expansivo, que tenga que ver con la naturaleza.

-Como un plan más campestre.

-Tengo el plan perfecto.

-Ten cuidado que tú me das mucho miedo.

Nada de puentismo ni rápel ni cosas de esas,

que estoy muy mayor. -No, no.

¿Qué te parece un relajante paseo en piragua

por un pantano en plena sierra de Guadarrama?

-Piraguas en absoluto. -¿Por qué?

-Tuve una mala experiencia.

Me fui al Retiro a montar en barca

y me caí al agua y le he cogido miedo.

-Vaya. ¿Alguna pega más?

-Creo que no porque lo estoy pensando

y a María le encantaría dar un paseo en piragua.

-¿Tú crees de verdad? -Desde luego.

¿Para eso se necesita un guía, un monitor?

-Sí, un monitor. Yo tengo un amigo allí

y dirige este tipo de actividades.

-Qué pesaditas sois. A ver, dame algún detalle.

-Nada, Salgado os daría un curso de iniciación

y luego os dejaría a vuestro aire una hora o dos por el pantano.

Ya verás que merece la pena.

-Llévate el flotador por si acaso.

-Qué graciosa. ¿Cómo está eso de plazas?

-Voy a guasapearle y te digo.

A ver. -Dile que nos haga un buen precio.

-Viniendo de su parte te hará descuento.

-Sí, yo le digo que te haga precio. Ya está.

Ahora esperar a que me diga algo.

-Tú y yo volvemos al tajo, ¿no?

-Mírala qué rápida.

Oye, mantenme informado. -Claro, al instante.

-¿Crees que a María ese plan le va a encantar?

-Estoy convencido.

-¿Qué? ¿Qué tal el pincho?

-De muerte, me comería otro,

pero tengo que cuidar la línea

que a las mujeres no os gustamos con forma de tonel.

-Vuelve aquí cuando quieras

que nos gustan los clientes de cualquier talla.

-Cóbrame, por favor. -4,30.

-Quédate con la vuelta. -Muchas gracias.

-Álvaro, ¿tú qué vas a tomar?

-Ponme un pincho de lomo con cebolla, por favor.

-Ahora mismico te lo preparo.

-¿Qué haces en mi barrio?

-Tranquilo, hombre.

Que no muerdo.

No sabía que el barrio fuera de tu propiedad.

-No me gusta una mierda verte en Distrito Sur

y menos en el bar donde desayuno siempre.

-Ha sido de casualidad, relaja un poco, tío.

He venido a un concesionario a comprarme una moto.

-¿Qué concesionario?

-El de la calle Júcar. Me dijeron que tiene buenos precios.

¿O tú me aconsejas otro? -No te voy a aconsejar nada

y es mejor que no nos volvamos a cruzar ni aquí

ni en ningún otro sitio, ¿está claro?

-Cuando me necesitas bien que vienes a pedirme favores al desguace.

-No te preocupes que no volveré.

Y ahora lárgate de aquí. -Lo que tú digas, campeón.

-¿Algún problema con este hombre?

-No te preocupes.

Me pedía opinión sobre un concesionario

de la calle Júcar.

Como me vio con el mono, pensaba que le podía ayudar.

-Bueno. Pues, aquí tienes el bocatica.

Cómetelo "rapidico" que está recién hecho.

¿Quieres algo de beber? -No, tengo en el taller.

Gracias, María. Te lo dejo justo. -Muy bien.

-Muy bien. Ha derivado en una conjuntivitis bacteriana,

por eso lagrimeas y te pica.

-¿Me va a durar mucho?

-No sé. No creo, unos días nada más.

Pero sobre todo,

debes seguir mis consejos al pie de la letra.

Primero, poco maquillaje.

-¿No me puedo pintar el ojo? -No conviene.

Y procura no secarte los ojos con la misma toalla, es contagioso.

-Bueno, ya está. No es para tanto al final.

-Sí lo puede llegar a ser el motivo que lo provocó.

-¿Qué quiere decir?

-Que me cuentes cómo recibiste el golpe.

-No, yo no he dicho que recibiera ningún golpe. Me golpeé yo.

-¿Cómo fue?

-Me di con la puerta del armario del baño.

Vivo en un piso muy pequeño y me tropecé.

-La puerta del armario. Me suena.

-¿Qué le suena qué? -La excusa.

Es como lo de caerse por las escaleras.

Es lo que dicen las personas que son maltratadas por su pareja.

-Yo no tengo pareja.

Si la tuviera, no me quedaría con un bestia capaz de pegarme.

-De acuerdo. Disculpa si te he molestado.

-No debería meterse.

-Es obligación de los médicos detectar

si hay algún tipo de violencia de género.

-¿Para qué?

-Para denunciarlo a la policía.

-Ya. Conmigo se lo puede ahorrar porque nadie me está pegando.

Es verdad que me caí,

estoy tomando unos calmantes muy fuertes y me dejaron floja.

-¿Qué calmantes?

-Da igual. Ya no los tomaré y punto.

-Bueno. Siéntate.

Veo que es la primera vez que pides cita aquí en el centro de salud.

Eres nueva en el barrio, ¿no? -Sí.

Me toca este centro.

-En el historial dice que eres de Almería.

-De Carboneras.

-Yo he estado veraneando allí con mi mujer y mi hija.

Sí, hay unas playas muy bonitas,

la de Cocones y la de los Muertos.

-Yo me pasé toda mi infancia bañándome en la playa de Cocones.

Mi padre era pescador.

Y teníamos una casita muy pequeñita cerca del mar,

siempre hacía buen tiempo.

-Hablas con nostalgia de aquello, ¿no?

-Bueno, yo creo que...

ha sido la mejor época de mi vida.

Sí. Fíjese,

que no teníamos de nada y en esencia lo teníamos todo.

Hasta que mis padres se murieron.

Primero mi padre de un cáncer de pulmón

y luego mi madre unos meses después.

Y yo me hice mayor de golpe.

-¿Qué tal aquí en Madrid?

-Voy tirando, pero daría lo que fuera por volver a esa época.

-Madrid es una ciudad muy acogedora. Ya verás como te va ir muy bien.

Seguro que encuentras aquí un futuro para bien.

-No me siento muy capaz de pensar en el futuro ahora mismo.

-Te veo muy triste.

-Yo me voy a ir ya, doctor, que tendrá usted pacientes que atender.

Si me da la receta, por favor. -Sí, claro.

Muy bien, aquí tienes. Es una pomada antibiótica.

Póntela y mañana me cuentas, ¿vale?

-Muy bien, muchas gracias.

-¿Dónde está la camarera más guapa del barrio?

-Elías, ¿qué estás, de descanso? -Bueno, tengo diez minutos

y me tomaré un zumito.

-Sí, ¿quieres que te lo haga natural?

-Si me lo preparas tú, peque, no voy a rechazarlo.

-Cómo te trata Paty, ¿eh?

-Tendré que hacerle la pelota al novio de la jefa, ¿no?

-Me han traído tu camisa del tinte,

se ha quedado sin restos de manchas de sangre de esa falsa.

-De eso quería hablarte.

-¿De la camisa o de la sangre?

-Cariño, quería compensarte.

No estuve muy fino llevándote a ese sitio el otro día.

-Hombre, a ver, el nombre ya lo decía todo.

Pero que no me tienes que compensar.

-Sí, tengo un plan que no tiene que ver con los "escape room",

todo lo contrario.

-¿Nos vamos a bailar por ahí?

-Es un plan en medio de la naturaleza.

Ir a dar un paseo en piragua por la sierra de Guadarrama.

-¿Cómo, cómo?

¿Un paseo en piragua por la sierra de Guadarrama?

-Es una actividad que monta un amigo de Lara.

-Mola, ¿no?

-Mola más que "na", sí.

-Tu zumito, Elías. -Gracias.

¿Qué le has hecho a la naranja?

-¿Qué pasa? Pues un poquito de limón.

-Con el limón no sé si me gusta tanto, está muy ácido.

-Tómatelo que es muy bueno para las defensas.

-Venga.

Vaya. Bueno, ¿qué me dices de la piragua?

-Y ¿para cuándo sería ese plan?

-Pues para cuando haya hueco porque hay tortazos por las plazas.

-Me encantaría hacer un plan así.

Si tuviera con quien, claro.

-Pues, ya está. Divino. Llévate a Paty.

-María, si esto lo hago para divertirnos nosotros,

para darle un poco de vidilla a la relación.

-Y dale con la vidilla. Yo tengo una vidilla fenomenal,

yo lo que necesito es calma, tranquilidad.

-Pero si este plan es muy tranquilo.

Es en mitad de la naturaleza, por un río.

Más tranquilo imposible.

-Seguro que desconectáis un montón.

-¿Sí? ¿Qué dices?

-Bueno, sí, ya lo pensaremos. No tenemos que decidir ahora, ¿no?

-Has dicho que sí. -Bueno, he dicho que sí. Vale.

(Notificación de móvil)

A ver, es un mensaje de Lara.

Le pedí a un amigo suyo que, no sé, que nos hiciera precio...

-¿Qué pasa? Por tu cara, ¿han cerrado la empresa de piraguas o qué?

-Parece ser que la temporada acaba esta semana.

O vamos en primavera o... -¿O qué?

-O aprovechamos una anulación.

-Una anulación ¿para cuándo? -Para esta tarde.

-Esta tarde no, no voy a dejar a Paty sola.

-Por mí no hay ningún problema.

-¿Qué le digo a Lara?

-La madre que os parió, qué liantes sois los dos.

-Te recojo en una hora. Te quiero.

-Yo también te quiero.

¿Y a ti qué te pasa? ¿No me ves que te estoy mirando?

-María, que te estoy haciendo un favor.

Mucha gente querría estar en tu lugar, es un pedazo de plan.

-Pues a mí no me hace gracia.

De pequeña me caí de una barca y no sabía nadar y me di un susto.

-Entonces, ¿por qué le dices que sí?

-¿No has visto lo ilusionado que está? ¿Cómo le digo que no?

-Ya.

Solo te voy a pedir que me lo grabes todo, por favor, ¿eh?

-Qué borde eres.

-Paula, ¿vas a ir al centro cívico hoy?

-¿Yo? Pues no, la verdad es que no pensaba.

¿Necesitas algo?

-Me mandaron la valoración psiquiátrica

de la mujer que amenazó a su vecino con un cuchillo.

-¿La que creía que era su hermano muerto?

-Sí. Pero me lo enviaron por error a mí.

-¿No es para ti?

-Es para su abogada que lleva el caso.

-Que me imagino que es mi madre. -Sí, es tu madre.

-Si quieres dámelo y se lo entrego esta noche.

-Tiene que ser hoy. La vista es mañana.

-Pues escanéalo y mándaselo por "mail".

-Tiene que ser el original firmado por el psiquiatra.

-Si tan urgente es vete tú a dárselo.

-No puedo yo, estoy hasta arriba de curro, por favor.

-¿Qué dices? Si apenas hay trabajo.

-No habrá para ti. Tengo diligencias que rellenar,

"mails" que mandar y muchas cosas que hacer.

-Ángela me ha pedido que revise las imágenes

de las cámaras de la calle Azucena,

para buscar al tipo que lleva dando palos por los comercios de la zona.

-No te estoy pidiendo esto como Toni compañero.

Te lo estoy pidiendo como Toni superior.

Es una orden. Lleva esto al centro cívico.

-¿Cómo que una orden? -Una orden.

Y mañana te invito a comer.

-Venga. -Gracias.

-De nada.

-Toni, ¿ha llamado la secretaria judicial

preguntando por mí?

-Que yo sepa no, pero pregúntale a Lara.

-¿Todo bien?

-No, Nacha, no estoy bien.

-¿Qué ha pasado?

-La he liado, mucho.

-Y te va a caer bronca, ¿no? -¿Bronca de qué?

-Por lo que hayas hecho. Bronca de Miralles, de Bremón.

-No es nada profesional, es algo personal.

-Amigo.

Pues ya sabes. Aquí me tienes, soy toda oídos.

-Gracias.

No sé si estoy preparado para contarlo.

-Toni, ¿es tan grave? -Es que no lo sé.

Voy a por un café, ¿vale?

-Sí, sí, eso es. Me gustaría contratar media página

al día durante una semana en vuestro periódico

para promocionar un poco el local.

Y el sábado una página completa.

Si, también podría ser en vuestra versión digital.

Claro, pero necesitaría que me ajustarais el presupuesto.

Sabes que estoy empezando de nuevas y no es fácil levantar esto.

Estupendo, estupendo. Venga, pues me paso dentro de un rato

por tu oficina y así lo concretamos todo, ¿vale?

Muchas gracias, amigo. Hasta ahora.

-Hola.

-Hola. Creí que habías dicho que no volverías

a pasarte nunca más por aquí. (ASIENTE)

-Rojo me ha ordenado que venga. No estoy por gusto propio.

-Ya, no lo vas a denunciar, ¿verdad?

Vas a seguir siendo su perrita fiel.

-Es mi jefe. No es tu jefe.

Es un proxeneta. Es tu chulo.

Y tú eres su esclava.

-Estás empezando a ser un poco cansino.

-¿Sí? Pues si estoy siendo un poco cansino,

ya sabes dónde está la puerta. Largo de aquí.

-Vale, perdona. Lo siento.

Necesito que me dejes trabajar aquí.

Por favor.

Si te importa lo que me puede pasar,

necesito que me dejes trabajar, aunque sea hoy. Por favor.

-¿Por qué tendría que hacer algo así?

Has venido a darme el recado de ese tío. Ya me lo has dado.

Dile que estaré aquí esperándole... -Quintero.

-¿Qué?

-¿Me puedo quedar?

-Está bien, está bien.

Quédate, pero solo por esta noche, ¿de acuerdo?

Y si te quedas es para que este tío no termine

haciéndote algo malo. -Gracias, gracias, gracias.

Te prometo que en cuanto encuentre otro sitio,

me cambio. Si quieres algún porcentaje de las ganancias

te lo doy. -Escúchame bien, Emma.

No te equivoques, no quiero ningún porcentaje,

ni quiero ninguna parte de tus ganancias ni de nada.

Yo no soy como ese mierda de proxeneta.

Esa gente me dan asco.

No soy ningún explotador ni me gusta vivir

a costa de las mujeres.

No soy así, no te equivoques. -Tú no eres así.

-No, no lo soy. -No.

-Ayer me llamó por teléfono.

-¿Qué te dijo?

-Que pronto vendría a verme y luego colgó.

-Si te dijo eso, va a venir, así que prepárate.

-¿Que me prepare? ¿Para qué?

¿Crees que le tengo miedo?

No, yo he conocido muchos mierdas de tíos

como ese a lo largo de mi vida y no me asustan.

Pero sí me vendría muy bien saber

qué es lo que quiere decirme.

-Yo no lo sé. A mí no me cuenta nada. Yo para él soy como ganado.

Solo me valora si gano dinero

y cuanto más mejor. Por supuesto.

-Ya. Y así seguirá siendo mientras no lo denuncies.

Creo que sabes lo que tienes que hacer

si no quieres que te destroce la vida.

-Aunque esté hecha una mierda, sigo viva.

-No sabemos por cuánto tiempo.

Tú sabrás lo que haces, es tu vida

y no me meto, pero sigo pensando

que tienes que denunciarlo. Eladio.

Emma se va a quedar aquí con nosotros esta noche.

Necesita estar... tranquila, así que

asegúrate de que está bien. -A sus órdenes, don Fernando.

-Tengo que irme al periódico que he quedado para una reunión

para contratar un poco de publicidad a ver si levantamos todo esto.

Volveré dentro de un rato. -Fernando.

-¿Qué pasa, Emma?

-Gracias. -No me des las gracias

y denúncialo.

(SUSPIRA) -¿Te lo dije o no te lo dije?

Al final me haría caso y te dejaría estar aquí, ¿eh?

-Me lo dijiste, Eladio.

-Mamá.

-¿Qué haces aquí? -Venía a traerte esto.

-Está a nombre de Toni Ríos.

-Sí, lo han dejado en comisaría

por error y me ha pedido que te lo traiga.

-¿Por qué no lo ha traído él?

-Dice que tiene que redactar

muchas diligencias, pero vamos,

creo que lo que quería era escaquearse.

-¿Crees que te mentía?

-No exactamente. Simplemente le ha echado morro.

Y como soy la agente en prácticas, soy la chica para todo.

-Seguramente es verdad que tenía trabajo.

-Bueno, da igual.

Así venía a preguntarte si estabas mejor que esta mañana.

-Esta mañana no me pasaba nada.

-Bueno, mamá, estabas...

Como ida y tenías mala cara.

-Paula, es que haya casos que me afectan más que otros.

Este de las chicas paraguayas me ha trastocado un poco.

-¿Y ya estás mejor? -Sí.

Está todo digerido.

-Si quieres este fin de semana vamos al cine como hacíamos antes.

-Qué idea más estupenda. Sí.

-Oye, Vero,

hay una mujer fuera que se llama Mari Luz que te está esperando.

-Mari Luz...

Sí, la del despido improcedente. Voy ahora.

-Miguel, ¿tienes un momento?

-Sí, claro. Dime. -Estoy preocupada por mi madre.

-¿Preocupada por qué? -¿No la has notado rara?

-Eh...

No. ¿Tú ahora también la has visto rara?

-A ver, es que esta mañana estaba... estaba nerviosa en casa.

(SUSPIRA) -Bueno, no sé.

Igual quizás algo distraída,

pero pensé que no era nada como para preocuparse.

-Ya. Eh...

Mi padre piensa que pueden ser secuelas psicológicas del robo.

-Hombre, puede ser.

Después de una experiencia traumática a veces pasa.

Estaré atento.

-Vale. Muchas gracias. Hasta luego. -Chao.

-Es una 1600.

Más que un coche.

160 caballos y seis marchas. -"Bua".

Bueno, yo no sé mucho de motos, pero...

me encanta que me lo cuentes tú. (RÍE)

-Ya te digo.

Un bicharraco de moto.

A 220 la he puesto por la carretera de Andalucía.

-¿No te da miedo que te pongan una multa?

-Si me la ponen, se paga

y ya está.

Lo que no tiene precio es notar esa bestia entre las piernas.

-Pero te pueden quitar el carné.

(RÍE) -¿Tú me ves a mí cara de pringado?

-No.

-Tengo controlados todos los radares.

-Qué listo eres.

-Si te portas bien,

un día te llevo a dar un voltio conmigo

y verás lo que es pasar de cero a 100 en cero coma.

-Yo puedo lograr lo mismo sin necesidad de ninguna moto.

-Eso tendré que comprobarlo por mí mismo.

-Si te portas bien, a lo mejor algún día.

-Me voy a pedir que aquí no viene nada.

Abuelo, ven para acá.

-¿Qué quieres?

-Dos copas de lo mismo, cagando leches.

-Si me las pides con educación,

a lo mejor hasta me esfuerzo en servirte.

-Vaya, con el don nadie, qué humos. Mira, tengo algo mejor que educación.

Tengo pasta, toma.

Una propina, venga. Y dale brillo a esas copas.

-¿Sabes a lo que le voy a dar brillo?

A echarte ahora mismo del local.

-Te doy propina, ¿y te pones así? ¿Estás chalado?

-No lo estoy, pero como encargado de este bar, ¿sabes?

Puedo ejercer el derecho de admisión. ¿Y sabes una cosa?

Tú en el "Munli" sobras, guapo.

-Vaya basura. ¿Así tratáis a los buenos clientes?

-Uy, buenos clientes. ¡Que te largues ya por las buenas!

-Tranquilidad. Ya está, cariño.

¿Vale? Ya está.

Eladio, ¿qué haces? No entres en su provocación, por favor.

-Que no, no lo soporto. Este tío es imbécil.

-Sí, este tío es imbécil. Es imbécil, pero sé cómo manejarlo.

-Sí, ya, ya lo veo. Creía que tenías mejor gusto para elegir clientes.

-Esto no es una cuestión de gustos.

-Se me está poniendo un mal cuerpo...

-Escúchame, escúchame. -Dime.

-Necesito trabajar. Hoy. -Sí.

-Así que no le eches, no me arruines la noche.

-Vale, vale. -¿Vale?

-Vale, pero...

dile a este imbécil que se controle o no respondo.

-Vale, gracias. Y ponnos las dos copitas, ¿vale?

Gracias, gracias.

¿Qué tal?

(RÍE)

-Felipe,

ven.

-Dime. -Sírvele a ese.

Lo mismo, lo de la mesa tres. Que yo no...

-Vale. -No respondo de mí.

-Yo me encargo. -Sí.

-Bueno, entonces,

¿por dónde íbamos, Eloy?

(RÍE)

-¿Qué le has dicho al viejo para que se relaje?

-Que te vas a portar como un señor, así que no me dejes mal.

-Contigo me voy a portar de nota.

-Pues me parece estupendo.

Háblame de tu moto.

Te ha tenido que costar una pasta.

-Aquí tenéis.

Vodka para el señor

y mojito para la señorita.

-Gracias, Felipe. -Muy bien, chaval.

Oye, ¿Emma es tu nombre de guerra

o es el de verdad?

-Pues mira, cariño, esto ya es mucho preguntar, ¿eh?

(RÍEN)

(TARAREA)

-Paty.

-Pero ¿qué hacéis aquí?

¿No ibais a aprovechar y salir a cenar?

-Calla, calla que... -Se nos han quitado las ganas.

-¿Ha pasado algo en la excursión?

-Pues... Elías, que se ha caído al agua.

-Yo, si no os importa, me voy a ir a tomar un vasito de leche caliente

y me meto ya en la cama. -Venga.

-Hasta ahora. -Vete que yo te hago la leche.

-Mejórate.

(RÍE) Pero ¿qué ha pasado?

-Se le van a quitar las ganas de experimentar una temporada.

-¿Qué pasaba? ¿No estaba bien organizado o qué?

-No. Sí, estaba superbién. Si mira, el amigo este de Lara,

un chico majísimo, nos ha tenido allí una hora por lo menos

explicándonoslo todo de la piragua, todo, todo.

Ha conseguido que yo perdiera el miedo.

-¿Sí? Qué bien, María.

-Sí. Y Elías no veas, estaba más feliz que una perdiz.

Allí remando entre la naturaleza, dice: "Me recuerda esto

a 'En el estanque dorado'".

Una película que tú no la habrás visto seguro.

-No, no, no la he visto.

¿Y qué? ¿Qué pasó después?

-Se nos ha echado la tarde encima, le he dicho: "Vámonos".

Ya sabes lo cabezón que es. "Que no, para una vez que salimos".

"Vámonos." "Que no".

-¿Y qué?

-Ha empezado a arreciar el viento, nos hemos dado contra una roca

y... y... yo casi que me caigo al agua,

él por intentar ayudarme pues se ha caído.

Yo que no veía tres en un burro intentando ayudarle,

yo creo que entorpecía más, yo qué sé, y no lograba subirlo.

Se me resbalaba una y otra vez, que no... Total que nada.

-¿No habéis remado a la orilla?

-¿Qué a la orilla? Si estábamos a un buen rato de la orilla.

Él se ha cogido al borde, ha empezado a nadar con los pies,

yo intentando ayudar con el remo,

que no es que yo sea del equipo de Oxford de remo.

Hemos tardado un rato en llegar.

-Madre mía, qué susto.

-Y mira el trancazo que lleva.

Veremos a ver si mañana no tiene una pulmonía.

-Bueno, que esta mañana se ha tomado un buen chute de vitamina C.

Igual le salva.

-No ha querido ir al médico.

Que a mí me llevó por un triste mareo

y él dice que por un remojón que no va a Urgencias.

-María, ¿subes ya o qué?

-¡Voy!

-Tira para arriba, ya recojo yo.

-Me voy, menudo enfermo. (RÍE)

-Oye, ¿no me lo has grabado?

Para una cosa que te pido, Mari.

Madre mía.

-Quiero toda la noche, Emma.

Yo no me conformo con un servicio.

Ya te he dicho que me gusta la calidad

y la cantidad.

Por eso, estaría bien que me dieras una tarifa plana.

-¿Cómo una tarifa plana?

-Un precio de cliente especial.

No me vas a multiplicar luego una hora por ocho.

-Mira, cariño,

yo es que cobro por horas.

Sean una o sean ocho. No sé si me explico.

De todas maneras, te digo que tres horas conmigo

te van a dejar más que satisfecho.

-Pero yo

quiero darme el gustazo de pegarme toda la noche con un pibón como tú.

-Ya, pero es que eso se paga.

-Pues está bien.

Voy a regatear.

Será por dinero. -Pero bueno, Eloy,

la empresa de desguaces va de maravilla. Qué gusto.

-No me quejo, la verdad.

Y, últimamente, he hecho algún trabajito extra.

Me quiero pagar unos caprichos. -Ah.

Pues yo brindo por esos caprichos.

-Vamos a tirar para el hotel, que te tengo unas ganas.

-Yo me tomaría otra rápida.

-¿No estarás buscando emborracharme?

Que me quede roque en el hotel. -Eh.

Te he prometido una noche increíble y vas a tener una noche increíble.

-¿Entonces qué hacemos de cháchara?

(Móvil)

Perdona.

Lo siento, cariño, lo tengo que coger. Ahora vengo.

¿Qué quieres, Rojo?

Sí, estoy en el Moonlight.

No. Quintero al principio se puso un poco tonto, pero luego entró.

No, no quiere nada.

Que no, no te tienes que preocupar por eso.

Te dejo que estoy acompañada. Venga, chao.

-¿Con quién hablabas? -Con nadie.

-Con nadie no.

¿Era otro cliente?

-No tengo que darte explicaciones de...

-Cuidadito con cómo me hablas

que no te pago para que me faltes al respeto.

Dime la verdad. ¿Era otro cliente? -No.

-Encima mentirosa, me vas a compensar...

-Eh, que me sueltes, bestia.

-¿Bestia? No es nada comparado con lo que te voy a hacer.

-Basta, se acabó. Fuera de aquí.

-Ya nos vamos, ya. Venga.

-Ni se te ocurra irte con él, por mucho dinero que tenga.

-Eh, eh, eh. Así no, eh, así no.

-¿Cómo que así no? Serás desgraciada.

Llevo todo el rato queriendo irme y tú... y ahora que te decido.

-Que no tengo que soportar que me trates mal.

-Te trato como me da la gana.

Para eso soy el cliente que paga

y tú no eres más... -Esta mujer se merece un respeto.

-¿Respeto? -Sí.

-Lo que me faltaba por oír. ¿Eres su chulo?

-Eh, eh, ya está. Se acabó.

No me voy a ir contigo y te estás largando ya.

Métete el dinero donde te quepa.

Venga. -Me cago en mis muertos.

Ya encontraré otra mejor para gastarme mi dinero.

-Ey, ey, ven. (SUSPIRA)

-¿Estás bien? -Ya está.

(SUSPIRA) -Venga. -Menos mal que has aparecido.

(SUSPIRA)

Pero ¿ni la policía italiana ni la Europol?

¿Cómo puede ser eso, Ángela?

"Como si a Montechi se le hubiera tragado la tierra.

¿Quieres que haga algo más?"

No, no, no, no.

Ve a casa, ya es suficiente por hoy.

"De acuerdo. Hasta mañana."

Descansa. Hasta mañana.

Aquí tienes verbena, hinojo y un poco de anís. Tope relajante.

Oye, disculpa, ¿eh?

Que me haya traído el trabajo a casa, pero es que...

Era sobre Paolo, ¿no? La conversación con Ángela.

Sí.

Si cuantos más medios ponemos para encontrarlo,

más puertas se nos cierran.

¿Sabes qué me preocupa?

Que se convierta en un caso de esos que no se resuelven.

Pero no podemos estar pendientes de las amenazas que alguien...

No, alguien no. Alguien no.

Elvira Soler.

Lo que pasa que sin una confesión de Paolo Montechi,

yo no tengo ningún hilo del que tirar para poder acusarle

a Elvira Soler de que ha sido ella la que ha contratado

a dos sicarios para matarme.

En fin.

Qué rico está esto. ¿Qué es? Verbena, hinojo y anís,

ya te lo he dicho. Ah.

Pues está muy bueno. Muchas gracias.

¿Qué tal tu día? Normal.

Bueno, no. Vino

una chica al centro de salud que me dejó mal cuerpo, la verdad.

¿Por qué? ¿Por qué te preocupó? ¿Es una chica... de tus pacientes?

No, no. Es nueva en el barrio.

De Carboneras. ¿Y por qué te preocupó?

Venía con un moratón en el ojo y me dio la típica excusa que dan

las chicas a las que han maltratado su pareja, ¿no?

Bueno, que se había hecho el moratón con la puerta del armario.

¿Indagaste un poco más? Sí.

Le pregunté, pero dijo que no tenía pareja.

La creí.

Pero luego estuve mirando

en el historial y resulta que ha ido a dos centros de salud distintos

por enfermedades de transmisión sexual.

¿Crees que puede ser prostituta?

Sí. Esta chica, Emma se llama,

puede que sea el proxeneta que la está explotando, ¿no?

Bueno, también podría ser

un cliente porque hay mucho animal suelto.

Por un momento pensé

que no era una excepción en el barrio.

¿Estás queriendo decir que hay una red de trata de mujeres?

No tenemos constancia de que haya habido otros casos.

Puede trabajar por su cuenta.

Eso sí que es raro.

Normalmente no trabajan por su cuenta,

siempre trabajan con redes. No me gustaría nada

que hubiera una red por el barrio. No, no, no.

Eso me alarmaría. ¿Y tú dices que se llama Emma?

Emma Cruz Lobato, sí.

¿Quieres que siga averiguando? Va a volver al centro.

Bueno, estaría bien. Sí, sí, te lo agradecería.

Bueno.

¿Vas a seguir trabajando?

Pero si es que tengo que hacerlo, cariño.

Estoy mirando...

estoy mirándolo todo por el derecho, por el revés

y no encuentro un hilo del que tirar para encontrar a Paolo.

¿Julio no te comentó nada? No.

Ni Julio ni Olga saben nada,

pero también te digo que prefiero mantenerlos al margen.

Conociéndote no te vas a dar por vencida.

Pues no. No me puedo dar por vencida.

Porque hablando con Ángela me he dado cuenta de una cosa.

A ver, nosotros estamos trabajando sobre la hipótesis

de que Paolo Montechi haya huido.

Pero ¿y si no es así?

¿Y si lo han eliminado?

Para que no hable antes de salir de Distrito Sur.

Para que no cuente quién le contrató

para pagar a un par de sicarios, ¿no?

Podría ser que la mafia

hubiera querido ajustar cuentas con él.

Menudo lío. Pues sí.

Tú lo has dicho.

Y es que...

este caso tiene incongruencias. Para empezar,

el primer sicario que mandaron

era un tipo experto, un hombre de la mafia.

El Fabio Callas este.

Y luego, cuando lo detenemos,

mandan a otro que es un chapuzas,

un tipo recién salido de la cárcel.

Entonces,

pensamos que, tal vez, la mafia no estaba detrás.

Pero lo que sí tiene sentido en todo momento

es que sean los Soler los que están detrás.

Al final todo me conduce a los Soler.

Ya.

Igual tiene razón Bremón, hay que pensar en ponerte una escolta.

(SUSPIRA) Cariño, no, de verdad. Hazme caso, entiéndelo.

No, entiende tú mi preocupación.

Ya.

Cariño, no, de verdad.

Mira que eres cabezota. Venga, vamos a la cama.

Cierra el ordenador. Venga.

Ya recojo yo esto.

-Quería darte las gracias por lo de ayer.

-No tienes por qué. Yo hice lo que tenía que hacer y punto.

-Bueno, casi te parten la cara por mí.

-Ya te dije que ella nos traería problemas

y también nos va a traer aquí a Rojo.

Ya sabes que me llamó por teléfono

y me dijo que se puede presentar aquí.

Será mejor que nos pille bien preparados.

-Retomémoslo donde lo dejamos ayer, sin malos rollos.

Te llevo a cenar a un restaurante de lujo.

Luego acabamos la noche en el mejor hotel.

Y además...

Voy a ser supergeneroso contigo.

-¿Cuánto de generoso?

-El ambiente de la noche es difícil evitar

que alguna cosa pase de vez en cuando.

-¿Sí que se droga aquí la gente?

-Y dale que se droga.

Si a ti todo eso no te incumbe, que son cosas puntuales.

A ti lo único que te incumbe es

limpiar el local. Ya está.

Para mí su actitud... es bastante sospechosa.

-¿Sospechosa por qué?

-Esa mujer es muy rara, don Fernando.

Lo mismo no abre la boca para dar los buenos días

que se pone a hablar como si le hubieran dado cuerda.

Sobre todo el tema de las drogas. Habla con demasiado interés de eso.

-Ha bajado la inflamación.

Y la conjuntivitis está remitiendo.

Como médico, mi obligación es curarte el ojo,

pero también intentar que esta lesión no se vuelva a producir.

Me gustaría que fueras a ver a la oficial de la UFAM,

Esperanza Beltrán.

-¿Cómo está Elías? Hace unos días que no lo veo.

-Camino del médico va con un trancazo que no veas.

-¿No me digas? Pero ¿está bien jodido o es un catarro pasajero?

-No. Para mí que se ha pillado una pulmonía con las piraguas.

-¿Piraguas? ¿Qué piraguas?

-Le ha dado ahora por inventarse planes moviditos

para no quedarnos en casa viendo series dice.

-Para mantener viva una relación no hace falta

estar montándote en un parapente.

-Le he dado vueltas a lo del esquí acuático.

¿Qué te parece?

-Ahora solo tengo fuerzas para leer un poco y yo qué sé.

Y ver un poco la tele, ver series. -A ver, no me vuelvas loca.

-Todo esto de las aventuras y las experiencias esas

ha sido cosa tuya.

-Buenas noches, cielo. Que descanses.

¿Todo bien? Sí, sí, muy bien.

Llevas toda la noche mirando de reojo ese móvil.

¿Hay algo que no me hayas dicho?

Cositas de trabajo, pero tampoco quiero preocuparte.

Mamá.

El encargado, pues que es muy estricto en algunas cosas.

-Ayer me encontré con Chávez en La Parra.

-Él no sabe lo que había en el maletero del coche

que le llevaste, ¿no?

-¿Quién nos dice que no forzó el maletero y vio el cadáver?

Paolo Montechi. Estamos trabajando todo el tiempo

sobre la hipótesis de que ha huido.

Pero yo creo que se lo han cargado. ¿En qué te basas?

Mi intuición me dice

que Paolo ya no está en el mundo de los vivos.

¿A qué has venido al barrio?

¿A comprarte una moto o a intentar hacerte mi colega?

-Tranquilo. Relaja que las cosas no son tan retorcidas.

Me soltaste mucha pasta por hacer la vista gorda

y quiero agradecértelo.

-¡Ni lo nombres que te reviento! -¡Eh!

No hace falta ponerse así, tranquilo.

-Te dije que no volvieras por el barrio.

Y ahora te presentas en mi taller.

¿Quieres que te raje el cuello? -Cuidado que me vas a hacer daño.

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Servir y proteger - Capítulo 649

29 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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