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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 646 - ver ahora
Transcripción completa

¡Cuidado!

¡Silvia!

¿Qué ha pasado? -Un tiroteo.

-¿Y ha habido víctimas? -Pues sí, una. Silvia.

-¿Silvia? -Perdona.

¿Qué acabas de decir?

Avisa a mi madre.

¿Quieres que avise a tu madre?

-Es verdad que he tardado mucho tiempo en venir,

mucho, demasiado quizás. Pero ahora sé...

ahora sé todo lo que te hice sufrir, hija.

-Álvaro, confía en mí, en serio. -¿Que confíe en ti?

Venga, Paolo, no me hagas reír. Si te vio la cara, puede describirte.

Y si te escuchó el acento, puede identificarlo.

A ver, nuestro principal indicio es ese italiano del parque.

Si contrató al tal Carlitos a través de la "deep web",

deberíamos incautar su ordenador.

Los compañeros están muy optimistas.

Creen que cada vez estamos más cerca de los responsables

de todo esto.

-Cuéntame el plan.

Porque si estás aquí, tienes un plan.

-No me gusta que te impliques en su desaparición.

-¿No te gusta?

Tú me has metido en esto y estamos de mierda hasta el cuello.

Vengo a hacerle una pregunta muy sencilla.

¿Ha intentado matarme?

Esa es una acusación muy grave, inspectora.

¿Qué hacía en ese mismo aparcamiento el otro día?

No sé, no lo recuerdo.

-Oye, tengo malas noticias.

Tengo que coger el primer avión a Napoli.

-¿Qué pasa, pasa algo?

-Paolo, que... se ha ido a Nápoles de urgencia

porque su tío abuelo está malo.

-¿Su tío abuelo?

-Parece que es su única familia.

-¿Estás seguro de que no te pueden relacionar con mi madre?

-Las veces que hablamos fue desde una línea segura,

la misma que usaré en Portugal.

-¿Y en persona alguien os ha podido ver?

-Paty.

-¿Y este tal Carlitos no dijo quién lo contrató?

Un varón, de menos de 30 años,

de complexión atlética,

con barba

y con marcado acento italiano.

Esto es lo más importante.

¿Podría ser o no? Pues sí.

Tienes toda la razón. Sí podría ser. Y es lo que vamos a averiguar.

Yo solo cometí un error.

-Sí, cometiste un error.

Aceptaste el dinero a mis espaldas.

Sabías perfectamente que mi madre estaba enferma

y aun así lo cogiste.

Y por culpa de ese error, ahora mismo la mujer a la que amo

está debatiéndose entre la vida y la muerte.

-Tú no eres ningún asesino, tío.

-Te equivocas. Sí lo soy.

-¿Qué le has hecho, Álvaro? -Me lo he cargado.

-Te miro y no te reconozco.

-No te atrevas a echármelo en cara, mamá.

Todo esto es por tu culpa.

No has parado

hasta que me he metido en todas las movidas de la familia.

-Buenos días, hija. ¿Qué tal has pasado la noche?

Mira qué porrón de revistas he comprado.

A ver qué bobadas ponen.

Reconozco que a veces las compro para entretenerme.

Mira.

¿Qué me dices del cargamento de chocolatinas

que también te he traído? Que no falte de nada.

De todos los colores y de todos los sabores.

Bueno.

¿Sabes qué? Los compañeros de la comisaría dicen

que eres una...

una gran compañera y hablan muy bien de ti.

Que eres una buena policía.

Que eres una buena amiga.

¿Qué quieres que te diga? Me he sentido muy orgullosa.

No sé cómo hemos podido estar tan alejadas tanto tiempo.

Quiero que despiertes para recuperar el tiempo perdido.

-Buenos días, ¿se puede? -Sí, adelante.

-Soy el marido de Claudia Miralles.

-¿Qué tal? Me ha hablado mucho de usted su mujer.

Me imaginaba que estaba muy bien acompañada. ¿Usted es Berta?

Muy bien. Vengo a traerle noticias, novedades sobre su hija.

Acabo de hablar con el doctor Ramos. -Miralles dijo que eran amigos.

-Sí, es un gran profesional.

-¿Qué tal está mi hija?

-Bueno, en principio el diagnóstico es favorable.

-Eso quiere decir que se pondrá bien pronto.

-Que han hecho efecto los antibióticos

y está remitiendo la infección.

Está pautado quitarle la medicación esta misma mañana

para que despierte del coma inducido.

-¿Eso quiere decir que hoy mismo Silvia podría despertar?

-Bueno, eso va a depender de Silvia.

Su cuerpo ha librado una batalla muy fuerte,

estará débil.

No podemos conocer la velocidad de respuesta

y debemos ser prudentes con la recuperación.

-Ya. Se refiere a las secuelas.

Estuve leyendo un poco en Internet

sobre el peligro de las personas en coma.

Dígame la verdad, por favor, se lo ruego.

¿Silvia va a quedar mal?

-Le recomiendo que deje de mirar en Internet

sobre la salud de su hija, ¿de acuerdo?

Confíe en el equipo que se está volcando en su recuperación.

-Lo sé y me consta.

Va a tener secuelas, ¿sí o no?

-Hay que esperar a que despierte y hacer unas pruebas,

pero seamos optimistas, ¿no?

Ha estado poco tiempo en coma,

eso significa que las posibilidades de un deterioro cognitivo

son pequeñas.

-Dios le oiga.

-Buenos días. -Buenos días.

-Tienen que salir.

-¿Cuándo podremos saber algo?

-Hay que esperar a que despierte y hacer unas pruebas.

Vamos a dejar trabajar a los médicos, ¿vale?

-Vale.

Cariño, lucha, lucha como tú sabes.

¿Vale? Eres tan fuerte, mi amor.

Te quiero.

(Timbre)

¿Cómo vas?

Tenía que haberme quedado a dormir y ayudarte.

-No, hombre, que no, que...

Esto lo tengo que hacer yo sola.

Así ordeno mi vida, separando mis cosas de las de Paolo.

-¿Son tuyas estas cajas?

-No. Esto.

Me traje pocas cosas porque iba a ser algo temporal.

Al menos en eso no fui tan imbécil.

-No digas eso. -Es la verdad.

Soy imbécil integral.

¿Y sabes qué es lo peor?

Por mi culpa hay una persona que está a punto de morir, ¿sabes?

-No, no digas eso. -Es la verdad.

-Escúchame.

Silvia se va a poner bien.

No tienes la culpa de lo que pasó.

-¿Que no tengo la culpa?

¿Te parece poco haberme liado con un mafioso?

Lo tenía delante de mi puñetera cara y es que no he querido verlo.

-Estamos hablando de peña que son profesionales de llevar dobles vidas.

Y nos la coló a todos. Tú fuiste la única que vio algo raro,

pero se lo contaste a la persona equivocada.

-Te lo conté a ti. -Por eso.

Me dijiste que estabas rayaba por la pasta,

que el colega ese no te olía bien. ¿Y yo qué hice?

¿Meter su nombre en Internet? Vaya mierda de policía.

Un policía de verdad hubiera investigado a fondo.

Yo tengo la culpa, te he fallado, lo siento.

-No me has fallado. Toni, tú no me has fallado.

Lo único que falla es mi intuición.

Me van los chicos malos, ya está.

Excepto tú que has sido el único que ha merecido la pena,

los demás son todos medio atormentados,

medio delincuentes.

Es un patrón.

Es un patrón. A mí esto no me va a venir bien.

-Qué patrón ni qué patrón. No digas tonterías. No.

Mírame.

Eres una tía genial.

Eres muy confiada y eso no es malo.

-Soy una pringada que se cree todo lo que le cuentan.

-Te repito que viste cosas que te rechinaron y las contaste.

Los demás también dimos por bueno conductas que no eran normales.

El muy perro se tenía el cuento muy bien aprendido.

Esto no va a quedar así.

No pararé hasta descubrirlo todo sobre él.

-Tú descubre, averigua lo que tú quieras, pero, por favor,

no me lo cuentes que no quiero saber nada.

-Pues igual saberlo te ayuda a olvidar.

-Ayuda a que tenga más ganas

de reventarme la cabeza contra estas paredes.

Te lo juro, tío, desde que sé la verdad de Paolo

no paro de pensar

en todas las mentiras que me ha contado.

Y yo...

Es que me lo he creído sin preguntarle y sin nada, ¿sabes?

De verdad, no quiero saber nada, Toni.

No puedo, me hace sentir superculpable.

(LLORA) Joder, me estoy volviendo loca. Por favor, sácame de aquí.

Sácame de aquí.

-¿Qué hacemos?

-Quiero cruzar esa puerta.

-Pues ya está. No se hable más.

¿Qué nos llevamos?

Pues mira, tan fácil como esto.

Nos piramos, ¿o qué?

-Vamos.

(SUSPIRA)

Un momento.

(SUSPIRA)

Vale. Estoy lista.

-Hola, Berta. -No, Álvaro, cielo, no puedes entrar.

-¿Por qué? ¿Ha pasado algo?

-Están retirándole la medicación para que despierte del coma.

-Pero eso es bueno, ¿no? -Sí, si todo sale bien.

-¿Cómo que si todo sale bien?

-Silvia puede que tenga secuelas al despertar.

Puede que tenga daños neurológicos al haber estado en coma

y tienen que hacerle pruebas para ver si todo sale bien.

-¿Llevan mucho tiempo ahí dentro? -No sé,

a mí me parece una eternidad.

Además, solamente me vienen a la cabeza

los momentos malos que viví con ella.

No sé si te habrá hablado de mí, pero...

no he sido una madre ejemplar.

-Ahora tienes pensamientos negativos porque estás nerviosa.

-No, de verdad, no he sido una buena madre.

Nunca he estado a su lado y ahora que me necesita

no sé cómo ayudarla.

-Bien. Silvia está recuperando la consciencia.

-¿Y... las secuelas?

-En principio está respondiendo muy bien a los estímulos,

pero es pronto, hay que esperar.

-¿La infección?

-Los antibióticos hicieron efecto, no tiene fiebre,

el ritmo cardíaco está bien.

-Doctor Ramos,

gracias de todo corazón por haber salvado la vida de mi hija.

-Bueno, todavía hay que esperar.

-Lo que dice mi buen amigo es que hay que ser prudentes.

Está siendo monitorizada, a ver cómo responde.

Tiene que recuperar fuerzas, descansar

y eliminar toda la medicación.

-¿Podré pasar a verla? -Está durmiendo.

Pero cuando salga la enfermera puede pasar y acompañarla.

-Pues nada, muchas gracias. Gracias por todo.

-Perdonad, eh, chicas. Aquí tenéis.

¿Qué pa...? No es para vosotras, ¿no?

Dadme un segundo. Lo siento. Ahora mismo saco lo vuestro. A ver.

(SUSURRA) Joder. A la tercera va la vencida, ¿eh?

Joder.

Paty, concéntrate, por favor. Concéntrate, va.

-Mujer, tranquila que tampoco será para tanto.

-María, que no paro de cagarla.

Llevo una mañanita que es que no doy una.

Estoy al borde del ataque de ansiedad, te lo juro.

-Es que tenías que haber hecho lo que te dije.

Subirte a mi casa a descansar.

-No. Es que no quiero pensar.

No quiero pensar más en Paolo.

Cada vez que cierro los ojos se me aparece la mafia, el dinero,

Silvia.

-Pero es por lo que te digo.

Tienes el cerebro agotado.

Súbete, échate un rato, verás como luego estás más repuesta.

-Me niego a que Paolo me robe un segundo más de mi vida.

Te lo juro. Yo quiero volver a mi rutina.

A como cuando él no estaba y yo no era sospechosa de nada.

-Oye, vamos por partes. Primero, tú no eres sospechosa de nada.

Si acaso de enamorarte.

Segundo, yo prefiero que para estar así que estés arriba,

descansando, por lo menos mañana estarás recuperada.

-Siempre la estoy liando de verdad.

María, lo siento mucho, en serio.

-Que no te preocupes. Súbete para arriba,

cuando apañe todo esto, te subo una tilica, ¿vale?

-Algún día te compensaré todo lo que haces por mí.

-Qué tonterías dices, Paty, y tú por mí.

Venga, súbete.

Date una ducha, tienes toalla en el armario.

Y si te quieres quedar unos días, sabes que mi casa es la tuya.

-Gracias. -Venga.

Dame.

¿Esto para dónde va?

-Creo que para allá.

Déjame subir las bolsas que al menos eso todavía lo puedo hacer.

-Venga.

A ver, princesas.

Aquí tenéis los cafés.

-Silvia.

¿Cómo estás, hija?

Mamá. Mamá.

Mamá.

No te imaginas la ilusión que me hace oírte llamarme así.

No hables nada, por favor, no, no.

El médico dijo que tienes que descansar.

Y ponerte fuerte para tu recuperación.

La cuestión es llevarme siempre la contraria.

No te hagas la graciosa.

Es lo que he dicho el médico y pienso llevarlo a rajatabla.

Eso ahora mismo fuera de aquí.

¿Qué estaba pensando? Traer este cargamento de chocolates.

Pensaría que tienes cinco años. No, mi amor.

De verdad no te conviene.

Déjame que haga de madre

ahora que he vuelto.

¿Seguro que estás bien?

Desde luego para todo lo que has pasado, mi amor,

tienes muy buena cara.

Debo parecer un fantasma. No.

¿Te acuerdas

cuando jugábamos a los fantasmas?

Tenías cinco o seis años creo, sí.

Y te asustaba en el cuarto de la lavadora.

Cómo me gustaría dar marcha atrás

y deshacer todos los errores que me separaron de ti.

Nunca voy a perdonarme lo que te hice, fui tan egoísta.

Déjalo, mamá.

No puedo dejar, no quiero dejarlo.

Has tenido que pasar por todo esto para que me diera cuenta.

Mi niña.

Cuántas veces me habrás necesitado.

Mira.

Desde que he vuelto,

tu amiga Espe me ha alojado en tu casa,

en tu habitación,

con Risitas. (RÍE)

Y no he dejado de darle vueltas a la cabeza.

Estaba pensando en todo lo que has tenido que pelear

para conseguir llegar a ser quien eres.

No sé, has atrapado delincuentes, has...

has salvado vidas.

Has puesto en peligro la tuya.

Todo el mundo que te conoce

habla maravillas de ti.

Y lo has hecho tú solita.

Sin mí. Bueno,

a pesar de mí.

Eres...

eres una gran mujer, Silvia.

No sabes la de veces que he pensado este momento.

Solo por eso ya merece la pena haber recibido un balazo.

Ven aquí. Ven aquí, mi amor.

Mi niña.

Mi niña bonita.

Perdóname.

Mi amor.

-Mierda.

¿Qué tal Ángela? ¿Alguna novedad sobre el caso Montechi?

Pues no, lamentablemente no.

Parece que a Paolo se lo haya tragado la tierra.

No hay registro desde ayer de sus llamadas telefónicas.

Apunta a que destruyó los terminales para no ser localizado.

Vaya. ¿Has monitorizado sus cuentas bancarias?

Sí, y no hay movimientos

de transferencias, tampoco se ha acercado a un cajero.

Estará tirando de "cash".

Bueno, el dinero se le acabará pronto.

O no, él ganaba mucho dinero con las comisiones de los bancos.

Esté tirando fácilmente de "offshore".

Sí que tenemos seguro que su trabajo no era una simple tapadera, ¿no?

Paolo era un bróker muy cotizado y con mucho talento.

Ya, y sin antecedentes.

No es de extrañar que la mafia calabresa

lo fichara para un puesto importante en su organización.

Alguien eficiente, limpio

para no llamar la atención en España.

De hecho era el nexo perfecto

para que "la famiglia" echara raíces en España.

Paolo sabía de finanzas y era el banquero perfecto para la mafia.

Pero no hay nada que lo relacione directamente

con el sicario Carlitos Puerto.

Bueno, por un lado tenemos a Carlitos que ha confesado

que Paolo le contrató, y por otra parte,

cuando hemos detenido al sicario, Paolo se ha esfumado.

Todo apunta a que ha sido él.

Ya, pero aún nos queda ese cabo suelto.

¿Es el ordenador de Puerto? Sí.

No me ha costado mucho entrar en su disco duro.

No ha habido suerte con las comunicaciones con Paolo.

¿Eso significa que seguimos sin tener ni idea de su paradero?

Así es. He intentado acceder a su historial de búsquedas

en la "deep web",

pero se ha borrado en cuanto he entrado.

Tendré que intentar acceder desde un punto anterior

o que se me ocurra otra cosa para seguir tirando del hilo.

No lo dejes. ¿Alguna otra novedad?

No estoy segura, pero creo que he descubierto

el posible vínculo entre Montechi y la 'Ndrangheta.

¿Eso arroja alguna luz sobre el caso?

He descubierto un portal de noticias italiano

donde hay muchos artículos que vinculan a la 'Ndrangheta.

Al parecer, en esas noticias

hablan de las mayores hazañas de la organización criminal.

Ya, todas las bandas necesitan su herramienta de propaganda.

Así es, además, la policía italiana

me ha pasado esta noticia en la cual se ve

una foto de un taller mecánico con el nombre de Montechi.

¿Algún familiar de Paolo?

Sospecho que pueda ser su padre.

La noticia habla de que este local fue importante para la organización.

Cuando murió Montechi les compensaron

con una gran cantidad de dinero y creo ahí que fue

cuando adquirieron el local.

No sería de extrañar que esa generosa aportación

no fuera más que cobrar una deuda, ¿no?

Podría ser. Por aquel entonces, Paolo solo era un chiquillo.

Ahora solo queda comprobar si "la famiglia" lo apadrinó

por buena voluntad

o si Paolo trabajaba para ellos para pagar la deuda de su padre.

No sé yo si descubrir qué hay detrás de la historia de Paolo nos puede

ayudar a encontrar su paradero ni tampoco el motivo

por el que ordenó la ejecución de Miralles,

pero, Ángela, cualquier pista es buena.

Buen trabajo.

Sigue con esto. Gracias, comisario.

A ver.

¿Qué? -Es Silvia.

-¿Qué pasa con Silvia? -La han despertado.

Me he enterado de camino

al centro cívico y me he dado la vuelta.

Acompáñame a llevarle esto a Miguel y te cuento por el camino.

-¿Sabes qué pasa? Que no puedo. Tengo muchísimo curro.

Pero tomamos un café luego y me lo cuentas.

Chao.

Ay.

-¿Sabes una cosita, cielo?

Hay alguien más que está deseando verte.

No ha dejado de visitarte

ni un solo día para interesarse por ti.

-Estás muy guapa.

Aunque hayas salido del coma.

Los médicos dicen que te lo tienes que tomar con calma, ¿vale?

Así que nada de emociones fuertes.

Si he podido ver a mi madre y a ti en una misma mañana,

ya puedo superarlo todo.

Gracias por avisarla.

No dudó ni un solo momento de venir a estar contigo.

Estaba muy preocupada.

No se hubiera perdonado que te hubiera pasado algo

y no volverte a ver.

¿Estás hablando de ella o de ti?

Está muy arrepentida, Silvia.

Me lo ha dicho.

Quiere cambiar y empezar de cero.

Creo que deberías escucharla. Se merece otra oportunidad.

¿Y tú cómo sabes tanto?

Porque la gente cambia.

Y solo...

necesitan que confíen en ellos.

Aún no me has respondido a la otra pregunta.

Tu madre no ha perdido el tiempo.

Desde que ha llegado,

no ha parado de preguntar un montón de cosas de tu vida a todo el mundo.

En cualquier momento me va a preguntar cómo nos conocimos.

Y le voy a tener que confesar el desastre de nuestra primera cita

con el brownie,

los bombones,

y las velas de cumpleaños, ¿te acuerdas?

Me acuerdo perfectamente.

¿También vas a acabar contándole lo de los deseos imposibles?

Pensé que te perdía para siempre.

No te preocupes.

Ya está, ya ha pasado. Me voy a poner bien.

¿Qué pasa? No me crees.

Sí, claro que te creo.

Cuando te pongas bien,

vamos a celebrarlo,

soplando unas velas, ¿vale?

-Ya estoy aquí.

-Eh...

¿Te puedo contar algo? -Claro.

-Antes no he querido acompañarte al centro cívico

porque no quería ver a Miguel.

Es que hemos... hemos cortado.

(SUSPIRA)

-Pues.. no sé.

Me da mucha pena, la verdad. Creía que...

que estabais superando lo vuestro.

Que estaba empezando a funcionar.

-Sí, yo también lo pensaba.

No sé, le di una segunda oportunidad porque me la pidió,

dijo que no quería perderme porque teníamos mucha química y conexión

y yo como una estúpida le creí.

-Pero ¿no era verdad?

-Yo qué sé lo que es verdad con este chico.

Es que no lo sé.

Hemos tenido una semana de idas y venidas.

Luego ha pasado lo de Silvia.

-¿Habéis quedado o no habéis quedado? -Sí, si fue muy bien.

Estuvimos, no sé, hablando de nuestra niñez,

divagando sobre los planes de futuro que teníamos cada uno.

No sé, de estos momentos que se te pasan volando.

-O sea, que la conexión esa de la que hablaba Miguel estaba ahí.

-Estaba.

Hasta el punto

que nos apeteció estar

solos íntimamente, ya me entiendes.

Pero después empezó a comportarse de una manera muy extraña.

Se apartaba de mí,

estaba frío, distante.

Me dijo que no pasaba nada, pero yo qué sé, Espe,

eso una mujer lo nota.

Me levanté de ahí y me fui.

-A lo mejor tenías que haber tenido un poco más de paciencia.

-¿Más?

Espe, es la segunda vez que me hace algo parecido.

No sé, algo se me escapa con este chico.

No es transparente, no sé.

-Ya. Pues mira, al final

yo creo que hiciste bien.

No sé, ojalá yo lo tuviera tan claro como tú

porque cuando tengo una relación quiero que todo salga tan bien

que luego me frustro si no salen las cosas.

-Bueno, veo que por lo menos no soy la única a la que le pasa lo mismo.

A veces las cosas no funcionan y es lo que hay.

-Ay.

-Hola, hijo.

En vez de estar en casa descansando estás aquí trabajando como si nada.

-Lo mejor para no levantar sospechas es seguir con una vida normal.

Me lo enseñaste tú.

-Sí, tienes razón.

-Estar aquí currando me ayuda a no pensar.

-Venga.

¿Por qué no nos vamos a casa?

-Vete yendo tú, ¿vale? Quiero terminar con esto.

-¿Estás así por Silvia?

-Ha salido del coma, he estado con ella hace un rato.

-Bueno.

Por fin una buena noticia, ¿no?

-Pues sí. Porque era algo que me tenía paralizado, mamá.

Ahora lo más importante es que se ponga bien cuanto antes.

-Sí, sí, hijo, sí.

Eso, y que los italianos no sospechen nada,

y quieran seguir adelante con nuestro pacto

de blanquear el dinero.

Necesitamos esos ingresos.

-Vaya, qué rápido se te ha acabado la alegría por la noticia, ¿no?

-No, hijo, no.

Yo me alegro mucho por Silvia.

Pero no podemos ponernos a malas con la mafia.

Sería cavarnos nuestra propia tumba.

-Eso te lo podías haber pensado antes de contratar a un sicario

para matar a Miralles. -Bueno, eso ya es demasiado tarde.

Además, de esto nadie sabe nada excepto tú y yo.

-¿Cómo que nadie, mamá?

Y ¿qué pasa con Fabio Callas?

O el último que habéis contratado, el tal Carlitos.

-Ese tipo no va a decir nada.

Si lo hubiera hecho, ya tendríamos aquí toda la artillería.

Hazme caso, hijo.

Tenemos que preocuparnos de que los italianos no sospechen

que nosotros estamos tras la desaparición de Paolo.

-De eso ya me ocupé yo.

-Sí, ya sé que te has deshecho del cuerpo,

pero eso no es suficiente.

Querrán saber por qué ha desaparecido.

Cualquiera sabe que si alguien quiere desaparecer

de una organización así, está firmando su sentencia de muerte.

-Bueno, es fácil.

Paolo desapareció por dinero.

-¿Por dinero? -Sí.

Ayer Paolo escapó de repente y sin dar ninguna explicación.

Pero no lo hizo con las manos vacías.

Se llevó un montón de pasta del lote que nos solía dar

por el blanqueo de dinero. -¿Y tú cómo lo sabes?

-Porque fui yo personalmente quien le quitó la pasta

que llevaba encima.

-¿Lo tenías todo planeado?

-Paolo era un tío muy ambicioso.

Y sabía que se quería montar su chiringuito por su cuenta

en las Bahamas.

-¿Me estás diciendo

que has fabricado pruebas?

-Si quieren buscar a Paolo

que lo hagan lejos de Distrito Sur.

-Bueno.

Ahora solo hace falta que se lo traguen.

-Y tendremos que sonar muy convincentes

porque nos lo jugamos todo a una carta.

-Tengo que reconocer que es una jugada maestra.

Venga, hijo.

Vámonos a casa.

-Que no, mamá.

Ya te he dicho que quiero terminar esto, ¿vale?

-Bueno. Nos vemos luego.

-Hola, Toni. No sabía que te interesara el derecho.

-Estaba a punto de sacar el móvil para poner el traductor de latín,

a ver si me enteraba de algo.

-¿Ya se te ha olvidado lo que estudiaste en la academia?

Paula me dijo que os dan bastante duro con el derecho.

-Sí, lo que pasa es que a mí no se me daba muy bien.

Muy enrevesado el lenguaje.

-Tienes razón. Yo creo que eliminándolo

ayudaríamos a la gente de a pie a conocer mejor sus derechos.

Perdona pero es que este tema me toca de cerca.

-No te preocupes, si venía por algo relacionado.

Porque hemos desmantelado un taller clandestino

de confección de ropa,

no sé si te has enterado, que era un local sin licencia.

-Sí. Paula me ha comentado algo de una denuncia por ruidos.

-Claro, sí, por la maquinaria.

Pues resulta que llegamos ahí y tenía a ocho mujeres currando

día y noche. En un cuchitril, pero... asqueroso.

Y las tenía allí por turnos, 24 horas trabajando,

durmiendo en colchones en el suelo.

-Eso es esclavitud. -Y tanto.

De hecho, claro, ninguna tenía contrato de trabajo, ni mucho menos

estaban dadas de alta en la Seguridad Social.

-¿Y habéis dado con los responsables?

-Sí. Están detenidos ya. Son una pareja

y ahora les van a juzgar por actividad ilícita

y por atentar contra los derechos de los trabajadores.

-Y ¿qué va a pasar con las ocho mujeres?

-Pues ahí es donde entras tú

porque son de Paraguay y no tienen la situación regularizada

en España aún.

Están así un poco perdidas, entonces,

necesitaría a ver si les puedes echar un cable con el papeleo y eso.

-Sin problema. Les das mi contacto y lo comento con Miguel.

Haremos lo que podamos.

Perdona pero es que ahora me tengo que ir.

En una hora o así puedo estar de vuelta.

-Vale, pues si quieres hablo con ellas y nos vemos en comisaría.

-Sí, en cuanto termine me paso por ahí.

Oye, me ha comentado Paula lo de Silvia.

Si la vas a ver, dale muchos ánimos de mi parte, ¿vale?

-Claro.

-Verónica, qué bueno que estás aquí. ¿Tienes un segundo?

-No, ahora imposible. ¿Es muy urgente?

-No, no, en realidad no. Es una solicitud de emancipación,

pero lo podemos ver luego.

-Bueno, lo miramos, sí, y hablamos, ¿vale?

Me voy, que llevo prisa. -Claro.

-Toni, ¿qué tal está Silvia?

Me he enterado de lo que ha pasado.

-Sí, bien, mejor.

-Me quedé impresionado con que fuera un tiroteo

dentro de un centro comercial.

-Sí, sí. -Y ¿sabéis ya los motivos?

-Pues en ello estamos ahora.

-Claro.

Cualquier medida especial que tuviéramos que tomar

aquí nos decís.

-Claro. En principio no parece que haya peligro,

pero si es así os avisamos.

Lo importante es que no cunda el pánico.

Me tengo que ir. -Claro.

-Chao. -Chao.

Gracias.

No pensarás irte sin presentarme aquí al amigo.

No quería molestarte.

Veo que no has perdido el sentido del humor, ¿eh?

Hola. (RÍE)

¿Cómo te encuentras?

Bueno, los médicos quieren que me lo tome con calma,

pero me encuentro más o menos bien.

Y extraoficialmente sé que mi evolución es buena.

¿Extraoficialmente?

Tengo un confite

que vive contigo.

Dice que si todo sigue igual en unos días quizá me den el alta.

Bueno, eso está muy bien.

Pero lo que necesitas es reposo.

Uf, Claudia, llevo todo el día descansando.

Un poco de charla te aseguro que me vendrá fenomenal.

Además, con la medicación

prácticamente no siento nada de dolor todavía.

Estoy un poco floja, eso sí.

Adormilada.

A veces me despierto y no sé muy bien dónde estoy.

Parece que ha pasado

mucho más tiempo desde que...

Desde que me salvaste la vida.

No iba a decir eso.

Pero eso es lo que pasó.

Y no tengo palabras suficientes para agradecértelo.

Con esto me basta.

No, no basta con eso, no.

Has estado a punto de perder la vida por salvarme.

Ni me lo pensé.

Fue instintivo.

Ya.

¿Sabes?

Cuando hace un año viniste a Distrito Sur

con tu vocación

y con tu...

y con tu ímpetu de joven policía,

nunca pensé que llegarías tan lejos.

Y ahora te debo la vida.

Si lo que pretendes es hacerme llorar,

no lo vas a conseguir.

Sé que ha venido tu madre para cuidarte.

Y que estás bien atendida, pero, por favor.

Si necesitas lo que sea, cualquier cosa,

no dudes en pedírmelo.

¿Lo harás?

Claudia, sí.

Me gustaría pedirte algo.

Naturalmente, lo que quieras.

¿Habéis interrogado al sicario? ¿Sabemos quién quiso matarte?

No me digas que no te parece mucha casualidad

que justo el hombre que llamó para dar el chivatazo

anónimamente a comisaría,

supiese que fui yo quien detuvo a Fabio Callas.

No me hagas trampas que sabes que no te voy a decir nada.

No te imaginas la cantidad de preguntas

que me rondan por la cabeza desde que me desperté.

Si no les doy respuesta a algunas me voy a volver loca.

Aunque no sean detalles. Un titular.

Nada, nada de titulares. Nada de nada.

Necesito que te repongas cuanto antes

para tenerte en comisaría.

Aunque solo sea saber si los Soler están implicados.

Hola.

¿Qué tal, cielo? ¿Cómo estás?

Bueno, bueno, bueno, ¿y ese familiar de Risitas?

Para alegrarle un poco la vista.

¿Qué tal la cena?

Bueno, pues

para ser un hospital se dejaba comer.

Me alegro.

Yo os dejo, ¿eh? Venga.

Que paséis buena noche. Muchas gracias, lo mismo.

Es más bonito.

-Muchísimas gracias por todo, Verónica.

-Gracias a ti por preocuparte por esas mujeres.

-¿Cómo no me voy a preocupar? Si llevan años siendo explotadas.

Ha sido un placer.

-Sí, han sido víctimas de un engaño.

-Bueno, gracias a ti han recuperado la dignidad y la esperanza,

que no es poco.

-Yo solo he aportado mi granito de arena.

Tú también has hecho tu parte.

-Lo que está claro es que hacemos buen equipo.

-Tranquilito que no tengo el día.

-¿Necesitáis ayuda o vais bien? -Quieto, hombre.

-¿Esta me ha denunciado?

-Cállate la boca y tira para el calabozo ya.

-Has sido tú. Te mato. -¡Eh, eh, eh!

-Quieto. -Joder, venga, tira.

(RECUERDA) -"Os he hecho una pregunta.

¿A cuál de los dos me cargo primero?

Lo mismo con uno de los dos fiambre,

el otro se lo piensa mejor

y nos dice dónde está la caja fuerte".

-¿Verónica? Ey.

Vero, ¿estás bien?

Verónica.

Siéntate.

¿Quieres que te traiga un vaso de agua?

-Por un momento me ha recordado a Rulo.

-Ey.

Ya está, ya pasó.

-Su imagen se me viene a la cabeza una y otra...

-Ey, Verónica.

Escúchame. Es normal,

pero quiero que si tienes miedo pienses que

cuando fue lo de Rulo tú fuiste capaz de plantarle cara.

Y fuiste muy valiente.

Y te tienes que quedar con eso.

Oye.

Ya está, ya ha pasado, no es nada.

-Mamá.

¿Estás bien?

-No ha sido nada. Ha sido un susto.

-Se escuchaba el jaleo desde la sala de descanso.

Merinero me ha dicho que el detenido la ha tomado contigo.

-Ya está, ya estoy bien. -Mamá, estás pálida.

-No, estoy bien, gracias.

-¿Quieres que te acerque a casa?

-No hace falta, yo ya he terminado.

¿Nos vamos juntas?

-Sí, será lo mejor.

Ha sido un día muy largo.

Gracias por todo.

-Hola.

-¿Qué? ¿Qué tal va la tarde?

-Pues muy bien. ¿Tú también mejor? Tienes mejor cara.

-Hombre, ese caldito que me has preparado

me ha resucitado, te lo juro. Qué bueno que estaba.

Muchas gracias. -Muchas de nada.

Oye, deja eso.

-¿Qué? No, no. Deja tú eso que ahora mismo

se acaba de terminar tu jornada laboral.

Cierro yo el bar y mañana lo abro.

Con ese caldo tengo fuerza para toda la semana.

-Hola. -Buenas.

-María, ¿tienes tortilla?

-Un par de trocicos me quedan.

-¿Me pondrías un bocadillo para llevar

y una botellita de agua? -Claro que sí. Marchando.

-¿Qué te acabo de decir? Que dejes eso.

Has terminado de currar. Me encargo yo.

-No digas tonterías, mira.

Súbete estas fiambreras para casa, anda.

-¿Esto qué es?

-Pues eso es un poquico de estofado, ternera en salsa,

un poquico más de caldo...

Para que tengamos cena esta semana.

-A ver, María, yo no puedo aceptar quedarme de okupa en tu casa.

Que ya has hecho suficiente por mí, ya vale.

-¿Qué vas a hacer, volverte al apartamento

ahora que Paolo no está?

-No, me voy a volver a mi piso. -¿A tu piso?

-Sí. -Pues tampoco me parece buena idea.

¿No ves que la mafia puede estar rondándolo?

Que él estuvo viviendo contigo durante una temporada.

Ahora que ha volado estarán buscándolo.

-¿Tú crees?

Oye, Mari, que me estás asustando.

-A ver, yo no quiero que te asustes,

solo te digo que aquí estás mucho más segura.

-Pero es que no quiero ser una carga para ti.

De verdad, la he cagado yo, y ya soy mayorcita

y me tengo que enfrentar a esto sola. -Y dale Perico al torno.

Que aquí estás más segura.

Tenemos un policía en casa y estamos al lado de la comisaría.

Hasta que no pase todo esto

y esté todo solucionado te quedas conmigo,

que estoy más tranquila.

-De verdad, cuando tenga dinero te voy a poner un monumento

en toda la plaza, ahí con tu nombre bien grande.

-Bueno, pues eso, cuando seas rica me lo pones.

Aquí tienes.

-Y la botellita de agua, por favor.

-Ay, sí, perdona, cariño.

Toma. -Oye, ¿está bien Paty?

Digo, ha tenido problemas con su novio.

-Ay, hijo, si solo fuera eso.

-Lo han dejado.

-Peor.

El italiano, que ha desaparecido de la noche a la mañana,

y encima la ha estado engañando.

Por lo visto no era quien decía ser.

-Se habrá ido por vergüenza al haber sido descubierto.

-¿Vergüenza ese? Ese no ha tenido vergüenza nunca.

Hola, Ángela, cariño. ¿Qué estás de guardia?

-Sí, ponme un café para llevar, por favor.

-Ahora mismo.

-Hola. -Hola.

Yo también pidiendo la cena para llevar.

He tenido problemas todo el día tecnológicos en el centro cívico

y todavía estoy batallando ahí.

-No hace falta que me des explicaciones.

-OK. Disculpa.

María, te dejo el dinero del bocata y del agua.

-Miguel.

Que... la voy a dar.

-¿El qué?

-La charla. -Ah.

-No sé si con lo que ha pasado quizás la habías sacado del plan,

pero para mí sigue en pie y me gustaría darla.

-Claro, sigue en pie.

Lo vamos hablando. ¿Te parece?

-Sí. -Chao.

-Aquí tienes, corazón. -Gracias.

Claudia, ¿qué haces aquí todavía?

Creía que estabas en el hospital con Silvia.

Y estaba.

Pero al salir me asaltaron un montón de dudas y no pude ir a casa.

¿Cuál es tu principal duda?

Pues que no me encaja que la mafia calabresa

esté detrás de mi intento de asesinato.

A ver, el descubrimiento de Ángela nos confirmó

por completo que ese chico, Paolo,

pertenecía a la mafia desde que era un crío.

Sí, y eso no lo dudo. No dudo que Paolo

trabaje para la mafia, pero eso no indica

necesariamente que la mafia quiera eliminarme.

¿Qué quieres decir, Claudia?

A ver.

Que yo no les he dado ningún motivo a la 'Ndrangheta

para que quieran ir a por mí.

Aún no les hemos estorbado en sus propósitos

para lo que hayan venido a hacer aquí.

No te olvides de la detención de Fabio Callas.

Sí, que probablemente

llegara a Madrid con una orden de asesinarme.

Pero... Hay una cosa que está clara.

Si lo que pretendían era

discreción para asentarse en Madrid,

han hecho todo lo contrario.

Precisamente por eso te lo digo. Esto no parece

una operación organizada por la mafia.

Esto parece más bien una chapuza.

¿Tienes alguna teoría? Tengo un nombre.

Elvira Soler.

Me parece una acusación demasiado grave.

Esa mujer te odia, pero de ahí a contratar tu muerte.

Piénsalo bien.

Ella intentó ya acabar conmigo

utilizando a los medios, jaqueando el ordenador de Antonio.

Esa mujer me odia. Esa mujer tiene un ánimo

de venganza tremendo porque acabé con su hijo.

Ya, pero se habría vengado ya. La muerte de Ricky

fue hace ya tiempo.

El mismo tiempo que Paolo llevaba en el barrio.

No es descabellado que estuvieran en contacto.

Además, recuerda

que Silvia siempre ha dicho que creyó ver a Filippo Tassano

en Motor Soler.

Eso no nos llevó a nada en su momento.

No tienes ninguna prueba. Todo son suposiciones.

Pues yo supongo

que Elvira Soler utilizó a Paolo.

Pero que supongas no ayuda en nada.

Elvira Soler es capaz de cualquier cosa.

Eso sería ir demasiado lejos, incluso para ella.

Hazme caso, Emilio. Mi intuición no me engaña, además,

no hay que olvidar el hecho de que Antonio y yo nos la encontramos

días antes en el mismo parquin del centro comercial.

Si yo confío mucho en tu intuición,

pero para el juez no cuenta.

Creo que estamos mirando en la dirección equivocada.

Observa una cosa.

Has quitado a la mafia.

Sí, porque...

que Elvira

acudiera a Paolo

para asesinarme no significa necesariamente

que la mafia estuviera detrás.

Yo creo que Paolo

buscó en una "deep web" un sicario,

pero prescindió de sus contactos de la mafia

para no verse comprometido con sus jefes.

A ver, Claudia, compraría tu hipótesis

si no fuera porque antes de Carlitos Puerto,

hubo otra persona

que fracasó en el intento de asesinarte.

Y esta persona

sí que pertenece a la mafia.

Y es...

Fabio Callas.

No creo que el nexo de unión sea la 'Ndrangheta.

Yo creo que el nexo de unión es Paolo Montechi.

Ya. Hay muchos interrogantes.

¿Vale? Pero si Silvia

está en el hospital porque Elvira Soler

dio la orden de matarme, encontraré las pruebas para demostrarlo.

¿Qué es eso del aviso?

Silvia recibió

un aviso telefónico

de una persona anónima que preguntó directamente por ella.

Y esa persona, según asegura Silvia,

sabía que ella

había sido quien detuvo a Fabio Callas.

Ya.

Y tú, según lo que estás exponiendo aquí,

estás convencida de que esa persona

es alguien cercana a la comisaría.

Alguien del barrio.

Estoy perfectamente, No necesito un psiquiatra.

-Hola. Uy. Perdón.

No sabía que estabas ocupada. -Hola, Toni, pasa.

Hola. Sí, tranquilo. Yo ya me iba.

Antes quiero pedirte un favor.

¿A mí? ¿Cuál?

Que convenzas a Verónica para ver un especialista.

Es lo lógico después del episodio que sufristeis el otro día.

Verónica es muy testaruda y si ella ha decidido

que está bien, lo tienes crudo para convencerla.

¿Y si hablas tú con ella?

¿Quién? ¿Yo? (ASIENTE)

¿Qué le voy a decir?

Si no te hace caso a ti, menos me hará a mí.

Valora mucho tu opinión. Eres su amigo del alma.

¿Qué es eso? -Nada.

-¿Quién te ha hecho eso? -Nadie.

-Pero ¿cómo que no? Si...

Es un moratón. -No es asunto tuyo.

-Podríamos haberlo evitado.

-Vamos a ver, estás hablando como si yo fuese

el responsable o tuviese la culpa.

-Hombre, un poco de culpa sí que tiene.

¿Qué más le da a usted

si Emma y las chicas estas están aquí buscando clientes?

No hacen daño a nadie.

-¿Y para qué has venido?

-Porque hemos detenido a una mujer que necesita

asistencia jurídica y he pensado que podrías ayudarla.

-¿Qué ha hecho? -He intentado

apuñalar a un vecino suyo.

-Últimamente pasáis mucho tiempo juntos.

Ayer con lo del taller clandestino y hoy con lo de Rosa.

-Sí, ha dado la casualidad.

-Al final pasas más tiempo con ella que conmigo

que soy tu compañera. -Es la abogada del centro cívico.

Pero paso el mismo tiempo que con otros compañeros.

-No te pongas a la defensiva. Era broma.

-No me pongo a la defensiva.

-¿Qué te pasa? Cuéntamelo. Igual te puedo ayudar.

-¿Cómo lo haces, Quintero?

-¿Cómo hago el qué?

-Seguir con tu vida como si no pasara nada

habiendo sido un narcotraficante.

-¿Te importaría acompañarme?

-Claro que no. -Si es que...

Dios. Gracias.

-Voy luego a ayudarle a quitar las cosas de la casa.

-Muy bien. No hace falta que me des explicaciones.

-Era un comentario.

-Ya, pero estoy liada redactando diligencias

y no quiero perder el tiempo

con temas personales que no me importan.

-Emma, ¿qué tal? Soy Fernando Quintero.

Te dejo un mensaje en tu buzón de voz para decirte

que me gustaría hablar contigo un asunto importante.

Si puedes pásate por el Moonlight esta noche y nos vemos.

Te estaré esperando aquí. Hasta luego.

-No va a soltar prenda para qué ha llamado a Emma. ¿verdad?

-Supongo que me has llamado para preguntarme

qué porcentaje quieres llevarte por dejarme trabajar aquí.

-¿Ha pasado algo?

-Ya sé por qué me ha dejado Toni.

O más bien por quién.

-Ah, ¿es que tiene una pareja?

-No, todavía no, pero está claro que sigue pillado por Paty.

-A ver, si son amigos es normal que la ayude en un momento así.

-Que no, que está claro que se mueren por estar juntos.

-Gracias.

Gracias por estar siempre.

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Servir y proteger - Capítulo 646

26 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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