www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5445178
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 639 - ver ahora
Transcripción completa

El SEPRONA nos ha hecho llegar un aviso de que un grupo

criminal mafioso internacional especializado

en el tráfico de animales en peligro de extinción

está operando en Madrid.

Lo más fuerte es el destino final de esos pobres animales.

Muchos de ellos sirven de materia prima

en restaurantes clandestinos y de lujo.

Van a un público muy selecto.

¿De qué animales hablamos?

Hay una larga lista, pero uno de los más solicitados

es la totoaba, por ejemplo. ¿La totoaba qué es?

Es un pez protegido del golfo de California.

Lo llaman la cocaína del mar.

¿Y cuál es el siguiente paso?

Hablaremos con Ángela para ponerle al tanto

y que nos ayude a seguir la pista.

-Había pensado que como no viniste el día

que invité a la peña de terapia,

que todavía te debo el refresco o el café.

-En otra ocasión, ¿vale?

-Se ve que te aprecia.

-Mira, aquí tienes lo papeles firmados.

-Vale, perfecto.

-"Darío Santana abrirá un nuevo restaurante en Madrid.

El reputado chef ha elegido Distrito Sur

para la nueva sede de su emporio gastronómico".

-Prueba los huevos al plato deconstruidos de Darío Santana.

-Inspirados por la tortilla de María.

-A mí eso me suena fatal y donde esté la tortilla

de toda la vida de mi novia.

-Es que es bastante clásico.

-Soy clásico y tradicional de los pies a la cabeza.

-Elías, no me puedo creer que estés celoso.

Si lo voy a acompañar al mercado a presentarle a algunos tenderos.

Ya está. -Por algo se empieza.

-Darío es una relación profesional.

Me conviene estar a bien con él, es un chef importante.

-Un buen pájaro es lo que es.

-Ey, ¿qué haces?

-Responder a tus señales.

-Me parece que te equivocas.

-Alguien se ha dejado una cartera en el retrete de caballeros.

-¿Y has mirado a ver si tiene dentro DNI o algo?

-Qué va. No tiene nada.

Ni DNI, ni tarjetas de crédito.

Nada más que dos tarjetas de publicidad y 50 euros.

-No las tengo todas conmigo.

-¿Cómo que no las tienes todas contigo? ¿Qué quieres que haga?

-A mí eso de la gente tan honrada y tan perfecta

me da mala espina.

-¿A quién quiere que se cargue?

-A Claudia Miralles, la inspectora jefe de Distrito Sur.

-¿Es la que disparó a su hijo? -Sí.

Necesito a alguien dispuesto a hacerlo.

-No, no, no tiene vigilancia.

Nada de nada.

Es una inspectora jefe de barrio.

-¿Ese hombre es bueno?

-Elvira, Fabio Callas

sigue trabajando con nosotros desde hace mucho tiempo.

Es el mejor sicario que tenemos.

Ha llegado un aviso. Debería echarle un vistazo.

¿De qué se trata?

De un sicario italiano.

Está en búsqueda y captura por la Europol. Mira.

¿Quién es? Fabio Callas, 42 años.

Pertenece a la 'Ndrangheta.

"Sí, soy yo".

Vale, ¿y seguro que era él?

No haga nada. Mantenga la calma. Nosotros vamos para allá.

Lo tienes, ¿no?

Sí, en un hotel de avenida Sur. Hace unas horas que lo han visto.

Callas, ¿a qué ha venido a Distrito Sur?

¿Quién es su objetivo?

Inspectoras, está aquí Alberto Trujillo,

el abogado del señor Callas.

Sabemos de la mafia que si sentencian a alguien

no lo dejarán estar. Mandarán a otro.

Quédate con la parte buena de momento.

Gracias a tu instinto hemos conseguido atrapar

a un sicario buscado por la Europol.

A mí mi instinto me dice

que alguien en Distrito Sur está sentenciado.

Y va a morir.

(Música emocionante)

Desayuno para tres. Qué detalle.

-Sí, estoy encantada con el piso, ¿se nota?

-Ya me lo demostraste anoche con la cena.

-Oye, la tostadora está atascadísima, no sé...

-Espera, es que tiene truco.

-Uy. Está un poco churruscada, ¿no?

-Así le gustan a Silvia. -¿Sí?

Buenos días. ¿Tostaditas?

De momento café, que ayer llegué a las mil.

Venga. Y oye, ¿cómo acabó el operativo?

¿Al final pillasteis al tipo ese?

Sí, a Fabio Callas, aunque nos costó.

Cuando llegamos al hotel, no estaba en la habitación.

¿Por qué no te avisó el recepcionista

cuando vio al sospechoso?

Era un chaval en prácticas

y hasta que su jefe no le dio el OK no llamó.

Estuvimos esperando un rato hasta que apareció con un maletín.

¿Se dejó detener así sin más?

Intentó huir por el pasillo, pero lo teníamos cubierto.

Pero iría armado, ¿no?

Llevaba un arma desmontada en ese maletín.

Creemos que acababa de conseguirla. Un rifle Remington 700.

Pues enhorabuena.

Con la cara que tienes, yo diría que se os había escapado.

Es que no creo que su detención haya solucionado mucho.

La Europol lo buscaba, así que lo han devuelto a Italia

antes de que supiésemos qué hacía en Distrito Sur.

La orden de extradición fue inmediata.

¿Tan rápido?

Apareció su abogado. Alberto Trujillo.

El abogado de los mafiosos. ¿Le conoces?

Sí, en mi anterior destino tuve unas palabras con él.

Es un hueso duro de roer. Suele defender a narcos, banqueros,

incluso a futbolistas que se meten en líos.

-La mafia calabresa no repara en gastos.

Ya te digo. Casi daba más miedo el abogado que Fabio.

Consiguió que ahora esté en Italia sin haber contestado

a una sola de mis preguntas. ¿Y Miralles?

Estuvo conmigo todo el rato y mira que intentamos que cantase.

Pero era como hablarle a una pared. La ley del silencio.

-Vale que no haya hablado, pero has detenido

a un asesino a sueldo buscado en toda Europa.

Tienes que apuntarte un tanto.

¿Tenéis alguna foto de la detención

que me puedas pasar para publicar en redes?

-¿En serio vas a publicarlo? -A ver,

la policía detiene a un sicario internacional

nada más poner los pies en Madrid.

Es tranquilizador que la gente sepa que estamos alerta.

No sabemos quién era su objetivo.

El tío llevaba un rifle con mira telescópica

y estaba alojado en un hotel de Distrito Sur.

Si es un encargo de la 'Ndrangheta,

volverán a mandar a alguien. Pero lo detendremos seguro.

Espero que manden a alguien que esté fichado.

Hay muchos chavales que están dispuestos

a cometer el primer crimen para entrar ahí.

Has hecho tu trabajo, has llegado donde has podido.

Puede que ese Fabio sea solo un peón,

pero le has hecho caer.

Has evitado la muerte de alguien.

Por favor, no pierdas la perspectiva.

-Silvia, voy a publicarlo. ¿Te parece bien?

Tú eres la experta.

Deberías descansar.

Es que tengo la sensación...

Mira, ¿tú sabes cuando notas que estás al lado de algo gordo,

pero no eres capaz de verlo?

¿Algo gordo como qué?

¿Como la mafia? Llevan generaciones imponiendo

su ley, no vas a acabar con ella de un plumazo.

Me conformaría con que no echasen raíces aquí.

Fabio no es el primer miembro de la mafia calabresa

que encontramos en Distrito Sur.

Eso no puede ser una coincidencia.

¿Estás insinuando que puede que haya relación

con el italiano que te encontraste en Motor Soler?

¿Filipo Tassano? Sí.

Cada vez estoy más convencida de que era él a quien vi.

Ay.

Sé lo que estás pensando,

pero a Álvaro la mafia le viene grande.

"Non é colpa mia".

Vale. Y que Fabio sea...

Que Fabio es el mejor asesino del país, ¿vale?

Pero precisamente la Europol le seguía el rastro

y ayer lo detuvieron. Punto.

¿Cómo?

¿Los Soler qué? No.

No, no, no.

(Puerta)

Porque estoy seguro. Oye, viene alguien. Ahora...

Una cosa, nos quedamos quietos, porfa, ¿vale?

Luego hablamos. (HABLA EN ITALIANO)

¿Qué hace aquí?

-Vengo a reclamar el servicio que te pedí.

-¿Cómo? No, no, Elvira.

Le devolví el dinero. ¿De qué hablamos?

-Sí, me acuerdo perfectamente, pero te diré una cosa.

Esto no es una compra en grandes almacenes.

No tienes que devolverme nada.

Quiero que se cumpla el encargo.

-Vale y ahora baje la voz y entre, por favor.

-Miralles tiene que morir.

Quién lo haga y cómo es cosa tuya.

-Yo le digo que mis jefes están bastante cabreados ya

y acaban de preguntarme

si los Soler se han ido de la lengua.

-¿Nosotros? ¿Qué culpa tenemos nosotros

de que ese tal Fabio Callas sea un chapuzas?

-¿Usted está segura de que Álvaro no sabe nada de esto?

-Por supuesto que no sabe nada.

Aquí la única perjudicada

de que hayan pillado a ese matón de pacotilla soy yo.

-Espere.

Fabio Callas es uno de los mejores.

Por sus manos han pasado periodistas, jueces,

deudores de toda Europa.

-Solo sé que pedí una cosa y no se ha cumplido.

Quiero que manden a otro para que lo haga.

-No, ni lo sueñe, Elvira.

Ahora las reglas de la familia están bastante claras.

Nos quedamos quietos, tranquilos, sin hacer ruidos,

porque no nos interesa llamar la atención.

-Entonces tendremos que pasar de la familia.

¿Por qué no te ocupas tú, Paolo?

La familia no tiene por qué enterarse.

Yo te doy un dinero para que se realice el encargo.

Confío en ti.

Estoy segura de que vas a encontrar

a alguien que no tenga nada que ver con la mafia.

-A ver, ¿me está pidiendo

que haga de intermediario

al margen de la familia?

-Piénsalo.

Es un trabajo extra.

Además, no tendrás que compartir la comisión con nadie.

-Elvira, ¿por qué no se busca a otro?

-Porque tú ya conoces mis planes

y además estamos juntos en esto, ¿no?

Te conviene tenerme como aliada.

A las malas, los dos saldríamos perdiendo.

-¿Está segura? (ASIENTE)

-Puedo ir a la policía y darles el chivatazo

de que tú eres el contacto de la mafia en España.

-Y eso le perjudicaría a usted también.

-Claro, por eso digo que los dos saldríamos perdiendo.

Pero si aceptas, ganaríamos los dos.

Y el dinero sería solo para ti.

-"Bene".

Bueno,

deje que piense...

una solución satisfactoria para todos, ¿vale?

-Solo me quedaré satisfecha cuando Miralles esté muerta.

Chao.

-Chao.

-¿Qué pasa, Silvia? ¿Se te ha olvidado saludar o qué?

Hola.

¿Qué haces aquí?

Esta mañana alguien me ha dicho que la mafia te venía grande,

pero yo no lo veo claro.

Vaya, pensaba que me traías tu coche para que lo arreglara.

Así por lo menos no te vas con las manos vacías

y yo puedo ganar algo de una vez.

Fabio Callas.

Es un sicario de la 'Ndrangheta.

Ayer llegó aquí para un recado

y yo me pregunto:

¿se habrá pasado por aquí para pedir presupuesto

como hizo Filipo Tassano?

Es increíble, tía, te lo juro que alucino.

¿Sabes que siempre que tienes un caso nuevo

lo primero que haces es intentar enmarronarme?

Creo que estás obsesionada conmigo.

Esto no va de ti ni de mí. Va de una persona aquí

que está en peligro de muerte.

Ayer detuvimos a Callas.

Lo que no sé aún es quién era su objetivo.

Te he dicho que no tengo ni idea de quién es ese tío.

Es la primera noticia que tengo.

Y a Filipo Tassano tampoco le conocías, ¿verdad?

Si vas a seguir acusándome de cosas que no puedes demostrar, mejor vete.

Y yo que pensaba que igual podías ayudarme.

(HUELE)

María.

¿Huele a quemado?

-¡Ay, la madre que me parió! ¡Dios!

Vaya día que llevo hoy. Antes las patatas y ahora esto.

Necesito un café pero ya.

-Ya te lo preparo yo.

¿Se puede saber qué te pasa que hoy no das pie con bola?

-He dormido poco y mal.

-¿Y eso?

-Cosas que pasan.

-Déjame adivinar qué te quita el sueño por la noche:

tu querido chef Darío Santana.

-¿A ti quién te ha metido esa tontería en la cabeza?

-A mí nadie, pero vamos, que hoy no le has mencionado en todo el día

y ayer estuviste hablando de él, vamos.

-Porque ayer era la novedad.

-Ya, claro, y hoy ya no es la novedad, ¿no? Claro.

Si además ayer estuvisteis toda la tarde juntos

y volvisteis de superbuén rollo.

-Ya.

Pero todo eso fue antes.

-¿Antes de qué?

-Que quede claro que no hice nada. Que fue él que intentó besarme.

-Lo sabía. Lo sabía, qué fuerte, lo sabía.

-¿Que sabías qué? -Que aquí iba a haber "pomodoro".

Es lo que sabía. -Que no pasó nada te digo.

-¿Nada? ¿Y por qué estás tan agobiada entonces?

-Por eso, porque pasó lo que te estoy diciendo.

Él intentó besarme y yo me sentí muy mal, muy incómoda.

-¿Le hiciste la cobra?

-A ver, yo no sé de dónde sacó él que yo podía estar interesada.

-Vale, creo que es momento

de que bajes del pedestal a tu chef.

-Estuvimos tan a gusto en el mercado.

Ese hombre sabe un montón de alimentos.

Iba viendo cosas e iba improvisando recetas.

Parecía como si estuviera viendo ahí a un genio

crear en directo, ¿me entiendes?

-Lo que tú digas.

Pero me parece que este tío es un listo.

(ASIENTEN)

-¿Y Elías qué piensa del genio? ¿Se lo has contado?

-No, anoche cuando llegué pensé que mejor dejarlo pasar y...

-Y ahora te estás comiendo la rayada tú sola.

-Pues sí.

Cuando se lo cuente, va a pensar

que por qué no se lo he contado antes,

que si ocultaba yo que quería algo con ese chef o algo.

-Déjate de tonterías.

Cuéntaselo antes de que la bola se haga más grande.

Antes de que te note rara. Vamos, si yo lo he notado,

¿cuánto tardará él en hacerlo?

-Muy buenas.

-Me lo va a notar, me has puesto nerviosa.

-Es una señal.

Hola, Elías.

-Hola, cariño.

-Hola, bombón.

¿Me ponéis tres cafés para llevar?

Uno doble para Ángela que se ha pasado toda la noche currando.

-Vale.

¿Qué, mucho jaleo en el curro?

-Bueno, lo normal. No me puedo quejar

para llevar tanto tiempo en barbecho.

-Claro. Pues ahora lo que tienes que hacer

es concentrarte ahí en tu trabajo.

Sí. -Ya.

-¿A ti qué te pasa? ¿Te pasa algo?

-¿A mí qué me va a pasar? Nada.

Nada.

Bueno, quería... contarte una cosilla,

pero no es nada importante. Te lo cuento luego si eso.

-Yo preferiría que me lo contaras ahora.

Por la cara que tienes, parece importante o grave.

-No, qué va a ser importante. Si es...

Qué va, si es una tontería.

El chef, Santana, que...

que ayer intentó besarme.

-¿Qué, qué?

¡Me cago en su madre! Pero...

Mira que te lo dije, que no paraba de mirarte.

Que lo calé enseguida. -Sí, tenías razón.

-Bueno, ¿y por qué no me lo contaste anoche?

-No te lo conté anoche porque no quería que te pusieras así

porque ya se lo expliqué yo, le dije que estábamos juntos

y que él aquí ni pincha ni corta. -¿Y qué pasa con ese tío?

¿Porque salga en la tele se cree que todo el monte es orégano?

Me va a escuchar... -¡No, no!

Tú chitón que esto no va contigo.

Ya le diré yo lo que le tenga que decir.

-¿Cómo que no va conmigo? -Lo que me refiero

es que no me montes más escándalo con esto.

Ese hombre es un personaje reconocido

y viene al barrio a montar un restaurante.

No me conviene tenerlo en contra.

-Porque ese tío sea famosillo yo me tengo que callar.

-No, te tienes que callar porque yo te lo pido.

Anoche ya fue un rato bastante incómodo

el que pasé con él y no quiero levantar más polvareda.

(Móvil)

Disculpa.

Que sí, Ángela, ya voy con los cafés.

Oye, no empecéis sin mí, ¿vale? Venga.

Bueno.

Ya hablaremos luego de esto, ¿vale?

-¿Qué? ¿Qué tal?

-Pues no sé.

Creo que mejor, por lo menos me he quitado el secreto.

-Hombre, pues sí, mucho mejor.

-"Buongiorno".

-¿Qué es eso?

-He ido a por algo de fruta al mercado

y he pensado que tenías hambre.

-Gracias, pero no quiero.

-Toma, toma, que esta manzana te va a gustar. Hazme caso.

-¿Qué es esto?

-La próxima semana más, ¿vale? "Chao, bello".

-Oye, Paolo, espera un momento.

¿Sabes qué hace un tal Fabio Callas en el barrio?

-¿Dónde has oído este nombre?

-Unos policías lo comentaron hoy en la cafetería.

-Qué panda de bocazas.

Estarían colgándose la medalla por su detención.

¿Eso es? -No.

Solo se preguntaban qué haría en Distrito Sur.

Pero tú deberías saberlo, ¿no? -¿Yo? No.

Fabio Callas es un profesional,

pero responde solo a los jefes.

Me han llamado solo cuando ya le habían trincado.

-Qué raro, ¿no?

-Es que a veces

es más conveniente que la mano izquierda no sepa

qué hace la derecha, menos riesgo.

-Pero a ti te gusta tenerlo siempre todo controlado.

No creo que no sepas qué hace un sicario en Madrid.

Y menos en Distrito Sur. -No quieras saberlo todo.

Eso también me lo ha enseñado la familia. Chao.

-Has tardado un montón. ¿Qué pasa?

-Ya te contaré.

-Sí, mejor que lo contéis más tarde porque...

lo que tengo que contaros me llevará un tiempo.

-¿Esos enlaces de qué son? -Esto son directorios

de la "dark web" donde hablan de especies protegidas.

-¿Tienen que ver con nuestro caso?

Gracias a vuestro confite, he investigado

las especies que él me ha dicho, las tengo aquí:

los totoaba, monosaragatos y pangolín.

Ha sido de mucha ayuda.

En Madrid solo hay un foro activo

donde hablan de estas especies, además de las mono araña

y armadillo gigante.

-¿Has identificado a algún usuario? -Por el momento no,

pero sí he intervenido sus comunicaciones

y entre ellos hablan de organizar festines elitistas y demás.

De dinero no hablan, hablan en privado.

-Unos pijos tontos. -Claro, encajan en el perfil.

Me gustaría saber cuánto pagan por comerse un animalito.

-Pues precisamente por eso

he creado una identidad falsa haciéndome pasar

por una mujer adinerada a la que le gustan

los festines exóticos.

Fíjate en estos nombres en latín.

Aparecen varias veces en la web.

He descubierto que los nombres en latín son claves

para desencriptar los archivos. He podido desencriptar unos cuantos.

Fijaos.

-¿Se han hecho todas en el mismo restaurante?

-Sí, coinciden. Tienen muchas similitudes:

los colores, el estilo.

Yo diría que están hechos por el mismo chef.

-¿No os resulta familiar su estilo? Fijaos bien.

-¿Entonces sabes quién es?

-No me ha costado mucho descubrirlo.

Después de buscar en un directorio de imágenes similares,

he podido averiguar quién es.

-¿No me fastidies que es este?

-El mismo, el famoso chef Darío Santana.

-Se llama justicia poética. -¿Por qué dices eso?

-No sabes las ganas que tengo de echarle el guante.

Vámonos, compañera.

-Vale. Ángela, ¿nos haces un favor? ¿Nos mandas al correo

las listas de implicados hasta ahora?

-Claro, desencripto las imágenes

que me quedan y os las paso. -Venga. Gracias.

Suerte. -Hasta luego.

-Espero que hayas venido a verme a mí y no a comerte eso.

-Sí, he preguntado por ti y me han dicho que te habías ido a...

a un recado.

-Ya. ¿A quién has preguntado?

-Pues a...

Vale, a nadie.

En cinco minutos salgo a patrullar

y no me apetece pasar el rato con Toni.

Así que vuestra máquina expendedora

es mi coartada.

Patético, ¿no?

-Pobre.

Todavía escuece, ¿no?

-Poco a poco me voy acostumbrando a verle solo como un compañero.

No me apetece estar en los descansos con él.

-Haces bien.

Si fuera un cretino te sería más fácil, ¿no?

-Según papá lo es por dejarme. -Ya, pero es buena persona.

Ayer me trajo unos documentos que tenía que firmar.

-Sí, así es él, pero deja de echarle flores porque no se las merece.

-Ya, bueno, tampoco es tan guapo.

-No intentes solucionarlo ahora.

-Oye, la próxima vez me usas de coartada a mí.

No hace falta que te comas eso.

-Anda, mamá.

Chao.

-Oye, ¿dónde narices estás?

Otra vez has faltado.

Julián, llámame en cuanto oigas esto.

-¿Qué pasa? -Julián Conde.

Tenía que estar en clase y no ha vuelto a venir.

Y está faltando y estoy preocupado.

-No te pongas en lo peor. Ayer estuvo aquí.

-¿En serio?

Qué suerte la tuya, no da señales de vida.

Está faltando a unas clases de orientación laboral importantes.

-Precisamente me dijo que venía a eso.

-¿Y cómo le viste?

-¿Cómo le vi? -Físicamente me refiero.

¿Estaba bien?

¿Se le veía pálido, sudoroso? ¿Cómo le viste?

-Normal. Todo lo normal que puede llegar a ser Julián.

No sé, ¿por qué lo dices? ¿Crees que ha recaído?

-No lo sé, pero ya ha faltado tres veces esta semana.

Lo peor es que tampoco fue a su grupo de rehabilitación.

Y sus compañeros traían un cabreo considerable.

-Eso me preocupa más.

Estaba supercomprometido con ellos por lo que hicieron por él.

-Por eso estoy preocupado. A ellos tampoco les coge el teléfono.

-¿Quieres que lo intente yo?

-Claro, prueba a ver si tienes suerte.

-A ver. Ayer me dijo que quería invitarme a un café.

(CARRASPEA)

Nada, sale el contestador.

-Seis meses estando limpio.

-Bueno, a ver, puede haber surgido algún problema

con el móvil, cualquier cosa. -No sé, Vero.

Cuando alguien como Julián

que ha estado enganchado al caballo, desparece del mapa así,

normalmente la razón es el caballo.

-¿Conoces otros casos? -Claro. Muchos.

Lo peor son las consecuencias psicológicas

que vienen derivadas de este tipo de recaídas.

Revertirlas es bastante complicado,

es así para empezar.

Pero después hay algunos que llegan a la conclusión de que

no serán capaces de desengancharse de esto nunca.

-Bueno, pero Julián no es así. Seguro que aparece con alguna excusa.

-Claro, si tú lo dices.

-Julián, hola, soy Verónica.

Escucha, ¿sigue en pie lo de tomar un café?

Lo digo para organizarme.

¿Vale? Dime algo.

-Mira esta, si es que es todo: el mantel, la vajilla.

Ese tipo de bobadas no las tienen en los restaurantes normales.

Pues vas a tener razón. Sí que parece que es él.

Hay que fastidiarse.

Pues... Olga es superfan de este chef.

La cantidad de programas de cocina que me he tragado yo de este chef.

Vamos a quitarle la careta. ¿Qué más tenéis?

Hasta el momento, Ángela ha conseguido entrar en el foro.

Se está ganando la confianza de los otros usuarios,

pero son cautos, ¿eh?

Encriptan cualquier información delicada.

Creo que nos llevará tiempo. Pues ese tiempo no lo tenemos.

En este momento podemos tener decenas de animales

en un contenedor de esos. Hay que actuar ya.

Tenemos que traerle y apretarle las tuercas.

Olvídate.

Cualquier abogado medianamente inteligente

y competente te diría que solo son

fotos circunstanciales. No le sacarás nada.

Tú déjamelo a mí.

Elías, ¿me lo parece a mí

o tú le tienes una inquina especial a este sospechoso?

Os lo cuento, pero que no salga de aquí.

El Darío Santana, este gilipollas le...

le tira los tejos a María.

Ayer le intentó comer los morros.

(RÍE)

-Perdona, Elías, lo siento.

Reconoce que lo que nos cuentas

es un tanto sorprendente.

¿Qué? María es preciosa. Normal que un hombre se fije en ella.

No lo digo por eso.

Naturalmente María es una mujer estupenda.

Pero ¿de qué va a conocer ella a Darío Santana?

Se me ocurre que tal vez

porque él va a abrir un restaurante en Distrito Sur.

¿No lo sabías? No tenía ni idea.

Al parecer, se quería acercar al barrio

y oyó hablar de la tortilla de María.

Eso sí que tiene lógica.

De ahí a tirarle los tejos hay un trecho, ¿no?

Sí, tienes razón, y yo como amiga tengo que dártela,

pero como jefa te tengo que preguntar

si vas a ser capaz de dejar a un lado

esa inquina que le tienes.

Por supuesto que sí, no me apartes de este caso.

Está bien, pero no perdáis de vista

que por el momento Darío solo es un sospechoso.

Y además, no solo nos interesa el cocinero,

nos interesa toda la organización:

distribuidores, proveedores, clientes, etc.

Creo que podríamos también monitorizar

los pedidos oficiales que ha hecho de carne y pescado

para su restaurante. Es una buena forma

de colar los animales exóticos

camuflándolos en el producto legal.

Eso me parece buena idea, pero también se me ocurre

que ya que Darío Santana tiene...

ese ánimo de acercarse al barrio y esa afición por La Parra,

podríais intentar ganaros su confianza.

Tampoco me pidas eso.

¿Por qué no? Qué mejor manera de infiltrarse en su organización.

Piensa en los animalicos.

A la orden, inspectora.

Ese tipo no sabe con quién se la juega.

-Elvira, claro, claro.

Yo me lo he pensado y sigo adelante con el encargo,

pero...

Lo estoy buscando, pero no me atosigue.

¿Vale?

Bueno.

Bueno, sí, pero... Elvira, no se preocupe.

¿Vale? Yo le llamo.

Adiós.

-¿Qué?

¿Ya nos han chafado el plan?

-¿Qué? ¿Qué dices?

-Nos han chafado... -Soy italiano

y no entiendo bien. ¿Qué dices?

¿Qué dices? Esta noche es para nosotros.

¿El cine cómo lo ves?

-Pues... no me apetece mucho cine.

Entre nuestros trabajos no nos vemos casi.

Me apetece más como... plan "tranquis",

donde podamos charlar, reír...

-Amor, tú dime lo que quieres hacer

y dónde quieres ir. Yo apenas conozco Madrid.

-Ah, ¿no?

Eso lo podemos solucionar.

Mira, ya sé, te voy a llevar a un parque superchulo

a ver la puesta de sol.

No pillamos unas latas de cerveza, un pica pica y...

-Me encanta este plan.

En serio. -¿Sí?

-En serio. ¿Cuándo terminas tú?

-Espera un momento.

María, ¿podría salir hoy un poquito antes?

-Un poquito antes. -Un poquito antes.

-¿Tiene que ser hoy con el día que llevo?

-Es que estoy quedando con Paolo

y para una vez que sale pronto del curro.

-Está bien. Por mí que no quede. ¿Y dónde vais si puede saberse?

-Al parque de las Siete tetas a ver la puesta de sol. Nada más.

-Nada más y nada menos.

Qué bien. Pasadlo muy bien, par de guapos.

-Bien, ¿no? -Muy bien, ya has oído.

Ahora cumple tú con tu parte.

-¿Yo qué? Acabaré pronto. No tengo nada de clientes extra

hoy ni nada de nada.

-Salvo que se presente uno en tu casa que me he enterado que van ahí.

Tienes que ser un crac en lo tuyo.

-¿Cómo que en casa?

-Elvira Soler, que me dijo que se había acercado

a tu casa para pedirte no sé qué inversiones.

-Esa mujer, por favor, me la quité de encima. No, no.

Yo fuera del trabajo solo a los amigos hago ganar dinero.

-Y a la familia.

-¿Cómo que a la familia?

-A tu tío Luciano.

-¿Tío Luciano?

Sí, claro.

Yo sé que María es como una de la familia para ti

y, María,

contigo hice una excepción.

-Y con mi cuarto de baño. Cuando lo tenga reformado,

va a parecer un spa.

-Que no digan que el dinero no da la felicidad.

-Oye, pues el atardecer es gratis. -Cierto.

(Móvil)

Espera, por ejemplo.

Tengo que atender esto que es de trabajo.

-Que no te líen, Paolo.

-Dime que tienes algo.

Está aquí. Distrito Sur.

Vale.

¿Y estás seguro de lo que me estás contando?

¿Y cómo se llama?

¿Caimán? Vale.

Oye, lo comprobaré

y luego te digo.

"Grazie, grazie. Chao, chao".

-No.

No, tío, no. Has dicho que te inventarías una excusa.

No, no, Paolo.

-Es un cliente VIP. Viaja mañana.

No tengo margen.

-Me hacía mucha ilusión.

-El sol se pone

todos los días.

¿Lo intentamos mañana?

-Vale.

Adiós. -Chao.

(SUSPIRA)

Muchas gracias por la información.

Se lo diré, descuide. Adiós.

Confirmado.

El avión de las fuerzas aéreas italianas

ha aterrizado en Roma sin incidencias.

Fabio Callas ya está en dependencias policiales.

Silvia.

Tendrías que estar satisfecha.

No te ha fallado el instinto.

Por cierto, en Jefatura

te mandan sus más sinceras felicitaciones

por la forma en que le has dado caza.

Orestes.

Gracias, comisario.

¿Qué ocurre?

¿Te sientes frustrada porque

no has conseguido sacarle información?

Lo que estoy es preocupada.

Aunque abortásemos la misión de Callas,

hay alguien en peligro de muerte en Distrito Sur.

Ese tipo no iba a declarar de ninguna de las maneras.

No se lo hubieran permitido ni sus jefes ni su abogado.

Estás dando por hecho que la misión de Callas

sigue en pie sin él.

¿La mafia perdona la vida a alguien

porque atrapásemos a uno de sus matones?

Mandarán a otro.

Saben que estamos vigilantes.

Lo más probable es que se mantengan en un perfil bajo un tiempo.

Por lo que sabemos,

Fabio Callas no era un matón al uso.

Es más bien una leyenda. Lo hemos detenido.

En este momento la 'Ndrangheta debe estar replanteándose su estrategia.

Eso es lo que me preocupa, la estrategia.

Se está cociendo algo gordo y no lo vemos venir.

¿En qué te basas?

Primero la Europol alertó de los movimientos de la 'Ndrangheta

que ampliaban su actividad fuera del territorio habitual.

Y después vi a Filipo Tassano en Motor Soler.

Creíste ver.

¿En qué quedamos?

No puedo confirmar al 100% que se tratase de él,

pero luego apareció Fabio Callas.

Me parece mucha coincidencia. Debe haber una conexión.

Sabemos que existe el peligro

de que la mafia calabresa se esté instalando aquí.

Tenemos que mantener los ojos abiertos.

Yo lo volveré a avisar en el "briefing".

¿Me da permiso para investigar quién era el objetivo de Callas?

Es cuestión de dedicarle algo de tiempo.

Orestes, de verdad, agradezco tu compromiso,

de verdad, lo valoro muchísimo, pero...

ya hay una unidad especializada

en la lucha contra el crimen organizado.

Es mejor que se encarguen ellos y no te preocupes

que tus sospechas no caerán en saco roto.

Además, en comisaría tenemos otros casos

que no por ser más pequeños

son menos importantes, así que

debemos atenderlos. ¿De acuerdo?

Venga, vente conmigo y hacemos un repaso de todos ellos.

Hola, soy el comisario Bremón de Distrito Sur.

Verá, quería hablar con el responsable de la UDYCO.

Elías.

¿No te inventarás todo esto porque estás celoso?

-¿Me crees capaz de algo así?

-No, la verdad, pero...

Me cuesta mucho creerme que un hombre

con el carrerón que tiene Darío Santana

se meta en estos berenjenales.

-Siento destrozar la imagen de tu ídolo, pero es así.

-Madre mía, ¿y cómo se traen a esos animales?

-Lo estamos investigando Nacha y yo.

Al parecer, los narcotiza para que pasen desapercibidos.

Los más grandes los juntan con el ganado y los más pequeños

en todo tipo de sitios: maletas, vasijas, calcetines.

-Ay, por Dios. ¿Y sobreviven?

-Pues muchos no,

pero parece que con los que sobreviven,

pues... pues sacan bastante beneficio.

De todo: mamíferos, reptiles, aves.

-Calla, calla. Qué angustia más grande me está entrando.

Cuando aparezca por aquí, lo hecho a escobazos.

-No me puedes hacer eso.

-Yo tengo reservado el derecho de admisión.

-Si lo sé no te cuento nada.

-No pondré en peligro vuestra investigación,

pero yo a ese tío no lo quiero volver a ver ni en pintura.

-Yo ahora necesito todo lo contrario.

Ahora tengo que ganarme su confianza.

-Nada, haré de tripas corazón aunque sea por los animalicos.

Ya se nos ocurrirá algo para allanar el terreno.

-¿Cómo que "nos"?

Tú no tienes que hacer nada, nada.

Tú haz como si no supieras nada. No hagas nada.

-Hombre, Darío Santana. Qué sorpresa.

No esperaba verte por aquí. ¿Te acuerdas de Elías?

-Por supuesto. El hombre afortunado.

-Sí que lo soy. Yo por mi novia, sería capaz de cualquier cosa.

Me gastaría un buen dinero en tu restaurante.

Supongo que tendrás lista de espera. ¿Cómo funciona eso?

-Tenemos lista de espera, pero si es para vosotros dos,

podía hacer una excepción.

-Pues no se hable más, ¿verdad?

Cuando tengas un hueco, nos avisas y vamos. ¿No, María?

-Hombre, claro que sí.

Aunque ya sabes que Elías es un poco clásico con la comida.

-Ya me quedó ayer claro con los huevos con chorizo.

-No me hagas caso que tenía un mal día.

Estoy deseando probar cosas nuevas.

-Darío, ya le has oído. Si puedes hacer algo.

-Está bien. Pues trataré de sorprenderos.

-¿Qué te pongo? -Agua, por favor.

-¿Con hielo y limón? -Eso es.

Me vas a poner también una tapa que no haya probado hasta ahora.

Sorpréndeme tú a mí también.

-Yo es que me tengo que ir ya a trabajar.

-Pues hasta luego, cariño.

-Oye, Darío, que no hace falta tampoco

esperar al nuevo local, que nosotros nos damos una vuelta

por el centro y vamos a tu restaurante.

-Claro, por supuesto. -Será una experiencia inolvidable.

-Veré lo que puedo hacer.

-Chao. -Adiós.

-Ey, Verónica.

-Julián, ¿qué haces por aquí?

Te he llamado. ¿Has escuchado mi mensaje?

Estábamos todos muy preocupados.

-¿Todos?

-Sí, el Chacho, Carmina, Fer.

Miguel te ha llamado varias veces

-No sé qué he hecho con el móvil.

-Llevabas semanas preparándote para lo de orientación laboral

¿y ahora te lo pierdes?

-Ya, sí, lo siento.

-Te estás jugando el futuro. ¿Te das cuenta?

-Bueno, es que... estaba haciendo cosas.

-¿Qué cosas?

Yo no veo que estés muy ocupado.

¿Te has vuelto a pinchar?

-No, no, yo no. -Bueno, ¿qué?

¿No me vas a presentar?

-Este es mi colega Rulo.

-Soy Verónica, la abogada que ayudó a Julián

cuando lo detuvieron.

No fue fácil que el juez aceptara el autoconsumo.

Sus compañeros del centro cívico

se tragaron el miedo y se presentaron ante el juez para demostrarle

que Julián estaba desintoxicado.

No puedes hacerles esto, Julián.

Vente conmigo.

(SISEA) -Quieta, abogada, que tenemos planes.

-No me digas.

-Sí, tenemos una entrevista de trabajo.

-¿Y pensáis ir así, en este estado?

-Tú qué sabes.

-Lo suficiente como para saber que vais colocados.

-No, a ver que se nos ha ido un poco la mano

con la maría. Aquí el chiquitín

que está nerviosito y lleva un colocón que flipas.

Vamos al quiosco a por dulces y arreglado.

¿No llevarás suelto

para un par de napolitanas o algo?

O mejor una palmera.

Mataría por una palmera. -No llevo nada.

Julián, si vienes conmigo te invito a merendar.

-Va a ser que no.

Estamos esperando a un colega que nos trae un traje

para ir a la entrevista.

-Julián, por favor, escúchame.

Mañana pásate por el centro cívico

y nos cuentas cómo te ha ido la entrevista.

-Vale. -Recuerda que me...

que me debes un café.

-Tira, sí.

-A ver, aquí tienes tu agua. -Gracias.

-Y una ensaladilla especial de la casa.

-Bueno, qué simpático estaba hoy

tu marido. -Mi pareja.

Sí, la verdad es que no...

no le he comentado nada de lo de...

-Ya. Gracias.

Es que hubiese sido muy violento.

-Pues sí, no lo sabes tú bien.

-Mira, María.

Te debo una disculpa.

No tenía ningún derecho a besarte. -Pues no.

Sigo creyendo que no te di ningún pie.

-Lo sé y tienes toda la razón.

Lo que ocurre es que llevo tantos años

rodeado de gente que me alaba, me hace la pelota,

acostumbrado a conseguir lo que me propongo.

A veces se me olvida que... hay líneas que no puedo cruzar.

-Ya, ya lo sé. Ya.

Pero a mí me gustaría que pudiéramos seguir siendo amigos.

Me encantaría ir a tu restaurante con Elías y ver

y cómo has utilizado esos productos que compramos ayer.

-Ya veremos, pero de momento

me gustaría...

me gustaría regalarte esto.

Es la receta que me inspiraste.

Es toda tuya. Puedes hacer con ella lo que quieras.

-Ya.

¿Quieres que sirva en La Parra

algo de Darío Santana?

-Es lo menos que puedo hacer

después de la tarde tan maravillosa que me regalaste.

-La verdad que para mí

también fue un placer, Darío.

-¿Amigos?

-Amigos.

-Hombre.

Veo que estoy de suerte. Creía que te habrías ido a casa.

-No, me alegro de haberme quedado hasta tarde trabajando.

Mira, esto es el cartel

que he hecho para la charla de la semana que viene.

-"¿Cómo evitar los delitos informáticos?

Protégete del 'grooming, phishing, sexting'".

Bueno, es original.

Pero me da la sensación

de que esta charla se dio hace unas semanas.

-Sí, se dio.

De hecho, la inspectora que la dio que es bastante sexi

lo hizo muy bien.

Es muy profesional y dedicada, entonces

me he visto obligado a suplicarle que la repita.

-Algo me dice que

a esa inspectora

le encanta que le supliques.

-¿Sí? (ASIENTE)

-¿Quieres que durmamos juntos hoy?

-Es tentador,

pero tu inspectora lleva 20 horas trabajando

delante de un ordenador

revisando mensajes de gente con muy pocos escrúpulos.

Y algo me dice que si duermo contigo,

no voy a descansar. -No, no lo vas a hacer.

-Además, a este cartel todavía le falta mucho trabajo.

-Eres cruel. Lo sabes, ¿no?

-Lo sé. -Mucho.

Mi mejor versión.

-Bueno, te dejo, ¿vale?

-Chao.

-Que descanses.

-¿Vais a tomar algo más o qué?

-Ya que preguntas, un vaso de agua.

-¿Agua? Sí, claro. Agüita para los pollos.

-¿Qué sabrá este de pollos?

No ha hecho un pollo en su vida.

-Aquí tenéis.

-Dame un poco que tengo la lengua como una lija.

Vámonos, que me quiero ir a sobar.

-Si no nos espera nadie.

-Aquí tampoco pintamos nada.

-¿Te imaginas que te esperara una piba como tu abogada?

Esa gasta lencería fina, "brother".

Joder, menuda pija.

No hay más que verla. Seguro que no tenía suelto.

Esa solo lleva plástico y billetes grandes.

¿Has visto cómo agarraba el bolso?

-No te creas. En el centro cívico está de voluntaria.

Eso me dijo. Yo no le pagué nada.

-Mejor me lo pones. ¿No te das cuenta?

Tienen tanta viruta que no necesitan sueldo.

¿Te crees que la gente trabaja porque sí?

-Quizá sí. ¿Tú qué sabes?

-Sí, tú estás colgado.

¿No has visto el peluco que llevaba?

Solo con eso nos daba para pegarnos un viaje.

Imagínate

lo que tendrá en su "kelly".

Un vestidor de esos tochos.

Sillones de cuero.

Una cama de agua.

-¿Quién tiene una cama de agua?

-Gente fina, chico.

-Lo que tú quieras. Venga, vámonos.

-¿Está casada o vive sola?

-Tío, corta el rollo.

Esa tía me ayudó para no entrar en la cárcel.

No quiero hacerle nada.

-Esa tía está forradísima.

Debería repartir un poco entre los pobres. Eso pienso.

-No me comas la cabeza que acabo tirado como un perro.

-¿Cuándo te he dejado yo tirado, melón?

¿Eh? Yo siempre he estado ahí.

Ni tu familia ni los pringados esos del centro de retrasados.

El menda. -Sí, que sí, pero vámonos.

-Espérate, hombre. ¿Y si...

pillamos algo por aquí?

-¿De qué estás hablando?

-Mira y aprende.

Si no quieres nada, ¿qué miras?

-¿Hay algún problema? ¿Os están molestando?

-¿Tú de qué vas?

Él me está tocando las pelotas.

Tirando miraditas que no sé qué quiere.

-¿Él te está tocando las pelotas a ti?

-Vámonos, Rulo. -Será mejor que le hagas caso

y os quitéis de en medio si no queréis que llame a la policía

para decirles que estás intentando vender mierda en mi local.

-¿Me estás echando?

-¿Tú eres el chico listo?

Claro que te estoy echando. O sales de aquí ahora mismo

o te saco yo y te parto la cara en la calle.

¿Te queda claro? -Sí. Vámonos, Rulo.

Perdona. -Largo.

-Y tú encima te disculpas.

-¿No me has oído? Largo.

-Miguel Herrera.

-Estamos cerrados. Si te interesa algún curso,

ven mañana a partir de las 08:00.

-No, no estoy interesado en ningún curso.

Me interesas tú.

-Pues tú dirás.

-Vengo a ofrecerte un trabajo.

Tengo entendido que tú eres...

el Caimán.

-Te estás equivocando de persona. Mañana a partir de las 08:00.

-Miguel Herrera, nacido en Burgos.

Antes de venir aquí pasaste los últimos diez años

fuera de España, en África, Boina Verde.

¿Y me equivoco? ¿Me lo vas a negar?

-Serví en el grupo del Ejército de tierra, ¿y?

-Vengo a ofrecerte un trabajo.

-No me interesa ningún trabajo.

-Bueno, yo tengo un sobre de dinero para ti

que es mucho más de lo que cobras aquí en un año

y es solo la mitad.

La otra mitad,

cuando cumplas el trabajo.

-No me interesa.

-Miguel.

Tengo que eliminar a alguien.

Y que sea algo rápido.

Sin dejar rastro, ¿vale?

Tengo entendido que tú tienes mucha experiencia en esto.

-Has entendido mal. No sé de qué hablas.

-¿Seguro? -Seguro.

-Los mercenarios que trabajan para las minas de diamantes

en República Centroafricana no se andan con tonterías.

Y tú eras uno de los buenos.

-Es momento de que te vayas.

-¿Puedo?

Para que veas que voy en serio.

Muy en serio.

-¿Cuál es el objetivo?

-¿Aceptarías el encargo?

-No aceptaría nada. No sé quién eres, qué quieres, no sé nada.

Me falta mucha información. -Claro.

Es una mujer, pero cuidado,

porque va armada.

Es la inspectora jefe de la comisaría aquí enfrente:

Claudia Miralles. ¿La conoces?

-No la conozco.

¿Por qué ella?

-Los motivos no te interesan.

Tú solo tendrías que...

bueno, fingir un robo.

Y luego hacer lo que te sale mejor.

Algún lamentable suceso de delincuencia común.

-Te he dicho que no me interesa.

No cuentes conmigo. -¿Por qué?

¿Porque es una mujer o qué?

Me han dicho que Caimán ha matado a decenas de personas...

(DOLORIDO)

-Sigue hablando así

y te reviento la cabeza contra la mesa.

-Pero es que así no ganas nada.

En cambio, con el trabajo que te ofrezco yo, podrías...

-Métete esto en la cabeza.

Soy un trabajador social en Distrito Sur.

Recoge tus cosas y lárgate.

-Claro.

En el centro cívico.

Si ahora te va el rollo solidario,

¿piensas lo que podrías hacer con esta pasta?

¿Cuánta gente podrías salvar? -Coge tus cosas y lárgate.

No quiero volver a verte.

-Un placer no haberte conocido,

Caimán.

-Hombre, Darío Santana.

Parece que te estás haciendo adicto a La Parra.

-A La Parra no, a sus platos.

-Qué lástima que no pueda decir lo mismo.

Estar haciéndome adicta a tus platos famosos.

-Ahora no va a poder ser,

a no ser que te atrevas a probar cosas nuevas.

-Yo solo he propuesto meterme allí como invitada,

si es que Darío me invita. Contigo lo vi bastante reacio.

-Un poco pronto para ir ya de cervezas, ¿no?

-Bueno, es que hemos estado recordando viejos tiempos y...

se nos ha ido de las manos.

-¿Es tu idea de centrarte y hacer las cosas bien?

-Trataré de colarte en algo verdaderamente exclusivo.

Una experiencia restringida a cuatro o cinco comensales cada vez.

-A mí esto no me suena nada bien.

Toda esta peli no tiene que ver con la cocina, ¿no?

-Por favor, haz lo que te digo. ¿Vale?

-Vale. -Y confía en mí.

Cuando yo me vaya, llama a Elías.

¿Vale? -Vale.

-¿Por qué prefieres que me partan las piernas

unos prestamistas antes que robarle a esa pija?

-No quiero que te hagan daño. -¡Pues aclárate, tío!

Si la abogada es tan guay como para no robarle,

dime a quién le pegamos el palo.

Seguro que lo tenemos a huevo para entrar ahí sin armar jaleo.

-No lo tengo tan claro.

-Te estoy diciendo que a ella no le va a pasar nada.

-¿A quién se supone que seguimos?

-A María, que le ha dado por irse a comer

con Darío Santana

a una comida clandestina con animales protegidos.

-Esto no me gusta nada. Se está alejando un montón.

-Vamos a buscarla. -Yo os aviso de todo.

-Gracias.

-Dime, mamá.

-"Perdona que te moleste, pero es urgente."

-¿Qué pasa?

-"Estoy en el portal de casa. Vine a recoger una documentación

que tenía que presentar en el registro y no puedo entrar."

-Necesitaría de alguien para un trabajo.

Alguien que no haga preguntas.

Limpio. De confianza.

¿Podrías darme algún nombre?

Perfecto.

"Deep web".

-¿Sabes? Estaba alucinando bastante

porque estaba leyendo el periódico

y estaba leyendo la noticia del sicario italiano

que habéis capturado. ¿Sabéis...

detrás de quién iba?

-No hemos conseguido averiguar nada en el interrogatorio

ni sacar ninguna pista ni nada que nos lleve a saber quién

o quiénes eran su objetivo.

-Es el mejor dinero que he invertido en nada.

Mañana será un gran día.

Espero que esta vez no falle nada.

-No.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 639

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 639

15 nov 2019

La vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid en la que se muestra el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 639" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 639"
Programas completos (656)
Clips

Los últimos 2.125 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. María

    He visto la serie desde el principio. Personajes interesantes y muy bien actuados como Alicia, Sergio, Marcelino, Jairo y Rober Batista, Quintero, ¿Tote¿ Gallardo, Martin Diez, Nerea, y otros también importantes, han sido desplazados por personajes secundarios como Espe, María, Pati, Nacha (personaje este último pobremente trabajado que apenas pronuncia en medio de muecas exageradas un libreto plagado de lugares comunes y que, inexplicablemente, siempre ocupa el centro de la pantalla), y otros intrascendentes como Elías, el mafioso italiano de bajas calorías Paolo, el ahora pobre papel de Quintero, a quien le dan un bocadillo cada media hora, y la poco convincente llegada del hermano de Bremón y su familia, que solo aporta más confusión. Hasta no hace mucho, los Soler, particularmente Elvira, le daban a la serie cierta categoría, pero como a los mencionados al principio, los van apartando sin un reemplazo adecuado. Lo poco de ¿policial¿ que la serie tenía, se ha perdido. Es un cotorreo interminable de problemas sentimentales que los protagonistas ventilan, junto a información confidencial sobre asuntos policiales, a quien los quiera escuchar, no importando el lugar ni la ocasión. Si la tituláramos ¿El consultorio sentimental del Dr. Bremón¿, nadie notaria la diferencia, porque no se entiende a quien sirven ni a quien protegen. Por otra parte, no creo que la serie deje bien parada a la Policía Nacional. Si es tal como la pintan, los delincuentes deben estar de parabienes.

    17 nov 2019