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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 637 - ver ahora
Transcripción completa

La inspectora Betanzos se ha creado un perfil falso

que ha estado alimentando durante un tiempo

para ganarse la confianza de los miembros de los Cremallera.

Lo que ha conseguido ella con esta maniobra

es averiguar el nombre del traidor de los Cremalleras

que pasaba información a los Blue Nicotine.

Sí, Samuel García. Alias Snake.

La mala noticia es que la identidad de Snake

no es ningún secreto. Ahora los Cremallera saben

quién les ha traicionado.

-Y se lo quieren cargar, ¿no? Efectivamente.

Mierda, vete para el coche. Vete para el coche ya.

-Piensas que no puedes ir con dos maderos, ¿no?

Tranquilo. Pégame, rápido. Venga, hombre.

-¡Que no me toques! -¿Qué haces tú? ¿Qué haces?

Quedas detenido por atentado a la autoridad.

Buen trabajo. Enhorabuena.

A ver, que yo sé que tú y yo estamos a gusto en la casa solas,

pero quizá deberíamos alquilar la habitación vacía.

Pues si a vosotras os va bien, por mí, mañana mismo me mudo aquí.

-Pues es que tenemos un problema. No podemos darte una respuesta

porque hay más gente interesada en la casa.

(Timbre)

Eh... Paula. Hola.

-Paula, ¿qué haces aquí?

-Pues que he terminado el turno y como estaba por aquí cerca

me he venido directamente. ¿Os importa?

-Buenos días, chicas.

¿Eso es lo que huele tan bien?

¿Huele mucho? Es que anoche estuve cocinando

e hice un bizcocho de zanahoria. Yo, que soy muy cocinitas.

Uy, este diseño es monísimo. Qué bonito, por favor.

Oye, una pregunta. ¿Esto que pone aquí?

¿Este es el precio? Es muy barato, ¿no?

-Sí, es precio de amigo.

-Reformas, bizcochos, galletitas...

A lo mejor nos hacemos de rogar, ¿no?

-Hola, Ángela. ¿Qué haces por aquí?

-No sé, dímelo tú.

He venido a comprobar si sigues vivo. ¿Te pasa algo?

-Eh... no, ¿por? -O sea, que te vas a hacer el loco.

-Tenéis que hablar de esto cuanto antes.

-Estoy de acuerdo.

Y si a Miguel le supone un problema que yo sea transexual

que me lo diga de cara, y punto.

-Conectar con alguien es verdaderamente difícil.

Es raro y muy valioso.

-Lo siento.

La he cagado... pensando demasiado

y no estando en lo que sentía.

He hablado con Ricardo, que sabes que estaba mandando

currículos tuyos a empresas importantes

dentro del mundo de la informática y demás,

y resulta que una empresa bastante gorda

ha contestado. -Vete a Santiago.

Y demuéstrate que puedes hacerlo. -¿Y nosotras?

-Ese trabajo es lo que necesitas ahora.

En mi opinión, no necesitas ningún retoque.

Tienes una piel maravillosa, tus párpados son perfectos

y la papada, ¿de dónde quieres que te la quite?

¿Por qué el doctor Coll dijo que tenía...?

Bueno, a ver, el doctor Coll tiene su propio criterio

que yo respeto, pero que en este caso no comparto.

No quería hacerse nada hasta que se lo metiste en la cabeza.

Yo solo le ofrecí nuestros productos,

que es lo que se hace en una empresa normal.

A ver, no, lavar el cerebro no. Pero cuando quieres eres muy...

¿Muy qué?

Pues que te gusta manipular a la gente

para que se haga tratamientos que no necesitan.

He sido un capullo

porque tenía que haber hablado contigo antes de hablar con Lara.

Entonces,

¿asunto zanjado?

Zanjado.

Y te voy a ayudar a encontrar a esa mujer perfecta para ti

que seguro que está ahí fuera, esperándote.

Eso es lo que necesito,

encontrar a la mujer adecuada.

(Música emocionante)

¿No me lo vas a contar?

Perdona, ¿qué?

La visita de Andrés anoche. ¿Qué le pasaba?

Ah, nada, era por un tema de la clínica.

Que ya sabes cómo es, se queda dándole vueltas a todo.

Oye, si es un tema económico,

dímelo. Tengo parte de responsabilidad.

Soy administradora también.

Ayer por la tarde tuvimos una bronca y vino para aclarar las cosas.

¿Una bronca? Con lo pacífico que es él.

Fue por una paciente.

La compañera de Paula en la comisaría, Lara Muñoz,

que lleva redes sociales y comunicación.

Sí, sí sé quién es Lara.

Eh... ¿qué pasa con ella?

Pues vino a la clínica porque quiere quitarse

una cicatriz en la pierna.

Y cuando vino, Andrés le metió en la cabeza que

que podría hacerse unos retoquitos de papada,

de párpados y no sé qué más.

Pero si es muy joven y mona.

Sí, pero cuando...

cuando estás de cara a la gente

y tienes que hacerte fotos, te puedes volver inseguro.

El caso es que la chica quería y yo se lo eché para atrás.

Ya. Y se enfadó porque se sintió desautorizado, ¿no?

No sabes cómo se puso.

Me dijo que era un irresponsable,

que él traía clientes y yo los espantaba.

Y que, con mi actitud, nunca íbamos a dejar de tener pérdidas.

Yo también me exalté y le grité.

Le dije que en la vida había más cosas que dinero

y claro, ahí se cabreó.

¿Y qué te dijo?

Pues me dijo que, si tan íntegro era,

que me fuera de médico a África en vez de poner tetas.

Eso sí que es un golpe bajo.

Bueno, el caso es que los dos nos calentamos bastante y...

ya viste lo poco que tardó en disculparse.

Lo importante es que está bien y ya hicimos las paces.

No me lo puedo creer.

-¿Qué pasa?

-Mira, lee.

-"Darío Santana abrirá un nuevo restaurante en Madrid.

El reputado chef ha elegido Distrito Sur

para la nueva sede de su emporio gastronómico".

Ya ves.

¿Este no es el tío del programa ese de cocina?

-Del programa ese de cocina no. El mejor programa de cocina, perdona.

-Si tú lo dices.

-Que sí, que este no es un famosillo cualquiera.

Darío Santana tiene un montón de estrellas

y de tenedores en su restaurante.

Y en guías de todo el mundo.

-¿En serio?

-Hombre, eso es una celebridad mundial.

-Pues no tenía ni idea.

-Y todo lo que tiene lo ha conseguido él solo.

Él empezó como pinche

y se pagó sus estudios de cocina y mira.

Tiene dos restaurantes, el programa de la tele,

da clases en la universidad... -Vaya tela.

Voy a tener que ver su programa. -Pues deberías.

Que tiene documentales de comidas por el mundo,

pero interesantísimos.

Y luego que colabora con ONG de esas que reparten dinero y todo.

-Madre mía, ya te estoy imaginando yendo a su restaurante ahí en plan...

fan a que te firme hasta el menú.

-Sí, hombre.

-Pues estás hablando de él como si fuera tu ídolo.

-Mi ídolo no. Es un referente profesional.

Y punto.

-Y punto.

-Y punto, punto también tiene. Tiene su punto.

-¡María! -Tiene su puntazo.

-Buenos días. -Hola, cariño.

-¿Me ponéis un cafelito americano para llevar, por favor?

-Claro, te lo pongo yo.

Y habla con María porque creo que quiere que le invites

a un restaurante que está buenísimo que van a abrir nuevo...

-Eso está hecho. ¿Qué restaurante es?

-No la hagas ni caso. Que he leído en el periódico

que Darío Santana abre un restaurante en Distrito Sur.

-¡Ah! ¿Darío Santana no es el tipo este del documental

que vimos sobre la comida tailandesa?

-Era comida vietnamita, pero vamos,

como te dormiste a los 20 minutos... Sí, ese.

-Un restaurante de un tipo así debe costar caro, ¿no?

-Me imagino que sí.

-Bueno, un día es un día. Si te hace ilusión...

-Le hace ilusión, le hace muchísima ilusión.

-No si ya, ya te digo. Si cuando vimos

el documental tenía más interés en el cocinero que en la cocina.

Bueno, me voy que me está esperando Nacha en el K.

-¿Todo va bien en el curro? -Sí, muy bien.

Vamos a detener a un tipo.

Auto de prisión. Por fin un poquito de acción.

-Pero lleva cuidadico, ¿eh? -Siempre.

Chao. -Adiós, cariño.

-¡Ah! (RÍE) ¡María!

Un puntito, tiene un puntito. -Que te calles.

Me sorprende tanto que Andrés pierda los papeles así.

Bueno, a lo mejor, yo tuve un poco de culpa porque

por la mañana le hice unos comentarios que...

¿Qué comentarios?

¿Te acuerdas los mensajes románticos que nos enviamos por la mañana?

Bueno, pues cuando los recibía, yo estaba con él.

Y me vio la sonrisita de felicidad y...

y yo le comenté lo bien que nos iba ahora.

Una cosa llevó a la otra y salió el tema de tener hijos

y creo que puse el dedo en la llaga

porque me parece que él se arrepiente

de no haber formado una familia.

Ahí le dejaste la espinita clavada.

Y por la tarde se la tuvo que sacar de mala manera.

Pobre Andrés. Es muy bueno en lo suyo

y es muy buena gente, pero yo creo que ha dejado pasar

muchos trenes en la vida.

Se ha volcado demasiado en la clínica y en los números

y ahora se ve solo.

¿Sabes lo que me dijo?

Me dijo:

"No todos hemos tenido la suerte de encontrar a una mujer perfecta".

Anda que... Vaya comentario.

Bueno, la culpa es mía por ir presumiendo de pareja feliz.

(TOSE)

-Buenos días. Buenos días.

¿Tú no te ibas de casa? (RÍE)

-Ese comentario ni de broma.

¿Has dormido bien? -Del tirón.

-Se me va a hacer raro no darte los buenos días cada mañana.

Se puede hacer por mensaje, ¿no?

No, no es lo mismo.

-Bueno, a ver, que todavía no me he ido y no sé si me voy a ir.

Todavía no han decidido nada y la otra chica,

tiene más o menos la misma edad que ellas,

así que no lo veo tan claro.

Te van a elegir a ti seguro, ya lo verás.

Y vas a aprender mucho de ellas.

(SUSPIRA)

-Te agradezco que... seas tan positiva, mamá.

-No te creas, se me hace difícil. Pero te entiendo.

Lo importante es saber que no te vas porque hay mal ambiente en casa.

-Que no, papá. Que aquí estoy muy a gusto, en serio.

Pues entonces el que se va soy yo porque si no, no voy a llegar.

Que tengan ustedes, señoritas, un muy buen día.

Y tú también. Chao.

Espera.

¿Qué?

El cuello. ¿Qué?

El cuello estaba perfecto, la despedida no tanto.

Ahora sí que te puedes ir.

Tienes razón.

Adiós. Chao.

Les dijimos que nos decidiríamos en unos días.

No, Espe, ya.

¿Qué? En unos días vamos a estar igual.

Hay que decirles algo ya.

¿Y qué les decimos?

Pues eso no lo sé.

Pues entonces, ¿para qué me preguntas?

Bueno, pues porque

ellas necesitan saber dónde van a vivir.

Y no podemos tenerlas esperando.

Jo, qué mal rollo.

Hagamos lo que hagamos vamos a quedar mal con una.

Tampoco es quedar mal, es una cuestión práctica.

¿Lara o Paula?

¿Por qué tengo que decidir yo?

Me cago en la leche... ¿Cara o cruz? Cara, Lara.

¿En serio vas a decidir una cosa tan importante a cara o cruz?

A cara o cruz, o me voy de la casa y que entren ellas.

Lara, cara. Venga, tírala ya.

¿Y ahora qué? ¿Qué ha salido?

A ver. ¿Lo ves?

(Timbre)

No sé. Abre la puerta.

Buenos días.

Hola.

¿Tenéis un momento?

-Claro, mira quién ha venido.

-Tranquilas, no vengo a hablar de la habitación. Bueno, sí.

Pero no vengo a presionar, al contrario.

Vengo a deciros que al final no la quiero.

¿Seguro?

Sí, sé que es una locura después de lo que os he presionado,

y, ojo, que me vendría encantada al piso y con vosotras.

Pero bueno, he pensado que...

que no me voy a independizar todavía.

Pero ¿está todo bien? Sí, sí, tranquila.

Simplemente me he dado cuenta que no tengo prisa por irme de casa.

El año que viene cuando jure el cargo vete tú a saber dónde me destinan

y lo mismo este año es el último con mis padres y quiero aprovecharlo.

-Visto así... (RÍE)

-Bueno, espero que no os siente mal.

No, qué va, al contrario.

Vamos, que viviríamos encantadas contigo. Pero bueno.

Que totalmente entendemos tus razones, claro.

-Bueno, yo quería decíroslo cuanto antes y en persona.

Me voy a comisaría.

Nosotras vamos ahora.

¡Ah! Si queréis os espero abajo.

-Claro, sí, sí. Venga. -Genial.

-¡Toma ya! Solucionado.

Y no quedamos mal con ninguna. Ay.

Venga.

¿Y qué ha salido en la moneda?

En la mone... No, no pienso mirarlo.

Tía, ¿cara o cruz? No.

Joder. Tira.

¿Qué tal, Lara? Buenos días.

Acabo de leer la nota de prensa sobre la guerra de bandas.

¿Quieres que cambie algo? No, no. Al contrario, está perfecta.

Das todos los datos, dejas en buena situación al cuerpo

y, bueno, transmites una sensación de seguridad para la ciudadanía.

Lánzala cuando quieras, ¿de acuerdo? Muchas gracias, ahora mismo.

¡Claudia! Eh... quería comentarte una cosa ya que estás aquí.

Estoy yendo a un tratamiento médico

y tendré que salir varios días las próximas semanas.

Así que voy a hacer un calendario y te lo paso

para que le des el visto bueno.

Por supuesto, no te preocupes. Pero ¿ocurre algo? ¿Estás bien?

No, no, qué va. Es cirugía estética.

En la clínica del hermano del comisario de hecho.

Cada sesión serán máximo dos horas y después puedo volver a trabajar.

Ya, ya, ya.

Bueno, es... es una cicatriz que me tengo que quitar de la pierna

por un accidente que tuve hace años. Lara, no tienes que justificarte.

Con que me pases el calendario tengo suficiente para organizarme.

Cuando lo tengas, me lo pasas. Vale, gracias.

-Buenos días, nueva compañera de piso.

(RÍE) ¿Sigues interesada en la habitación?

-Sí, sí, sí, claro. (RÍE) Pero ¿va en serio?

Totalmente. Ya tienes en tu "mail" un contrato, échale un vistazo

y si quieras las llaves te las doy.

Genial. Jolín, muchas gracias. Oye, ¿y Paula se ha mosqueado mucho?

Pues ni mucho ni poco. Al final no le interesaba la habitación.

¿En serio? O sea...

-Ha decidido seguir viviendo con sus padres.

Hasta que no jure el cargo, no se independiza.

-¿Así de sencillo? ¿Se lo ha pensado mejor?

Si tienes dudas, seguimos con el castin. No pasa nada.

Que no. Ahora mismo imprimo el contrato, lo firmo y os lo doy.

(RÍE) Jolín, muchas gracias, chicas. Qué ilusión.

-Oye, si necesitas cualquier cosa, ayuda con la mudanza...

-Eh... No. No, no te preocupes. Si al final solo tengo cuatro cosas.

He vivido en tantos sitios

que he aprendido a vivir con una maleta y un portátil.

¿Cuándo piensas instalarte? Lo digo por limpiarte un poco

la habitación, dejarla arreglada.

Bueno, pues no sé. Igual esta misma noche.

Pero no te preocupes por la habitación que la limpio yo.

Faltaría más. Además, cuando la vi estaba limpísima.

Pues genial.

Bienvenida.

Muchas gracias, chicas. Me hace mucha ilusión. (RÍE)

Oye, chicas. Quería preguntaros.

¿Los altavoces del salón cuántos vatios tienen?

Es que tengo que organizar una fiesta con mis colegas "influencers"

y había pensado montarla en vuestro piso.

Bueno... Quiero decir, en nuestro piso.

Y esta gente necesita un buen sonido.

No se conforma con un "bluetooth" mochilero.

(RÍE)

Que es broma. Esas caras, esas caras.

-¡Qué susto, tía! (RÍE)

-¿Cómo voy a montar una fiesta al llegar? No quiero que me odiéis.

Ya te vale. Oye, ¿esta noche cenas en casa?

Vale, sí.

Por prepararte una cena de bienvenida. Nosotras cocinamos,

¿tú podrías traer de postre ese bizcocho tan rico que hiciste?

"Porfa, porfa".

Sí, sí, claro, vale. Perfecto. Bien.

¿Pastelería Strudel? Eh...

Quería encargar un bizcocho de zanahoria para esta tarde.

¿A qué hora cerráis?

-Que sí, Rocío.

Rocío, escucha.

De verdad. Todo va a ir bien. Confía.

Ya sé que es tu primer día, pero los compañeros te van a ayudar.

Y, por favor,

vete a tomar unas cervezas esta noche para disfrutar, para celebrarlo.

Y me envías una foto para que sepa que te has ido, ¿me oyes?

Venga, un beso, Rocío. Chao.

Chao, chao. (RÍE)

-Hola.

-Ey. -¿Era Rocío? ¿Qué tal está?

-Bien. Bien, está muy bien. Bueno, hecha un flan. Ya sabes.

Primer día de trabajo,

ciudad nueva...

-La entiendo. Cambiar de trabajo y de ciudad puede ser muy duro.

-Exacto. Sí.

Que te lo digan a ti, ¿no?

-Bueno, yo vine con mi familia y sin problemas económicos.

Ella es muy valiente.

-Es cierto.

Después de lo que le ha pasado, tener la oportunidad de empezar así,

de cero, como lo está haciendo,

es lo mejor que le ha pasado.

-¿Me lo parece a mí o hablas por experiencia?

-¿Yo?

No, no, para nada. (RÍE)

Me tengo que ir a dar clase y necesito contarte un asunto

que quiero que veas.

¿Me das cinco minutitos? -Sí.

A ver, ¿lo tienes? -Sí.

-Eh...

Mira, es esto.

Es Enrique. Es un chico del barrio.

Tiene un 40% de discapacidad y lleva más de un año en paro.

Le quieren quitar la ayuda de emergencia social.

Y yo creo que cumple los requisitos para recibirla.

Entonces me gustaría que lo miraras a ver qué te parece.

-Vale. Bueno, lo miro y si hace falta presento un recurso.

-Perfecto. Genial.

Oye, me voy que se me hace tarde. Sí, me voy.

Venga, luego nos vemos. Chao. -Hasta ahora.

-Hola, mamá. ¿Tienes un segundo?

-¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo? -No, nada.

Estoy en mi hora de descanso y quería comentarte una cosa.

Que me quedo en casa.

-¿Cómo?

-He ido a hablar con Espe y con Silvia

y no me quedo la habitación.

Al menos hasta que jure el cargo.

-Pero si estabas convencidísima de irte de casa.

-Sí, y lo estoy. Tengo mi trabajo, tengo mi sueldo

y me quiero independizar, pero puedo esperar

a terminar las prácticas.

-Paula, ¿ha pasado algo que no quieras contarme?

-No, nada.

-No sé. ¿Te has sentido presionada

o que te hacía chantaje emocional? -A ver, mamá, para.

En primer lugar, no me has hecho chantaje. Y, en segundo lugar,

no lo habrías conseguido. Simplemente me quiero quedar con vosotros.

-Así, sin más.

-A ver, esta mañana os he visto cómo estabais papá y tú,

cómo os mirabais, el juego que teníais...

Y no sé, sois muy monos.

-¡Anda ya! (RÍE) -Bueno, y...

quiero aprovechar el tiempo con vosotros.

-Lo dices como si nos quedara poco tiempo.

-No, mamá. Lo digo porque el año que viene juro el cargo

y quizá es el último año que podemos vivir juntos.

No sé, quizás me destinan a Canarias, a Coruña

o a la embajada francesa.

-Espero que no.

-Lo importante es que estamos juntos y estamos bien.

¿Para qué voy a alquilar otra cosa?

-Sí, tiene sentido.

¿Y lo de irte a vivir cerca del trabajo?

-Bueno, se supone que deberías estar contenta con esta noticia.

-No, no, lo estoy. Pero es que estoy sorprendida, no me lo esperaba.

-Ya. Lo entiendo.

He sido muy arisca durante mucho tiempo.

Pero no sé, esta mañana os he visto

y me apetece quedarme con vosotros, con mi familia.

-Ay, cariño, ven aquí.

No sabes lo feliz que me haces, que te quedes en casa.

-Bueno, mamá, pues me voy, ¿vale? -Vale.

-Chao. -Chao, guapa.

-No sé por qué te empeñas en acompañarme a la compra,

si puedo ir sola. -Ya lo sé, mamá.

-No, tú lo haces porque tienes miedo de que no sepa volver sola a casa.

O que me confunda con el dinero. -No es eso.

Solo quiero pasar un poco más de tiempo contigo y sin discutir.

Que últimamente estamos a la gresca.

-Bueno, si lo dices por lo de Miralles tienes razón.

La verdad es que es mejor que pasemos página.

-A ver si es verdad.

-Se nos ha escapado por los pelos.

Nos teníamos que haber quedado a esperarle.

-Tenemos más cosas por hacer.

-Sí. Tomarnos un cafelito que es nuestra hora de descanso.

Oye, levanta ese ánimo, mujer, que me tienes preocupado.

-Si me vieses anoche. Parecía una magdalena llorando.

La echo un montón de menos. Pero hoy estoy muchísimo mejor.

-¿Esto es estar bastante mejor?

-Me ha dado por pensar que si estuviese aquí

nos hubiera ayudado con este caso.

-Buenas. -Ey.

-Qué carica, Nacha.

-María. -¿Qué os pongo?

-Yo me tomaré un zumo.

-¿Tú lo de siempre, rey? -Sí, gracias, mi amor.

No entiendo cómo nos podría haber ayudado con este caso.

Este tipo estafaba ancianos entrando en sus cuentas

y haciendo transferencias por Internet.

-¿Y cómo conseguía esos datos de los jubilados ancianos?

Tendría algún carterista trabajando para él.

No es que robara como tal,

pero tendría que coger el DNI

y la tarjeta de Seguridad social de la gente

y luego se lo devolvía

después de hacer una foto diciendo:

"Señora, disculpe, se le cayó el DNI".

-Tiene sentido. Sí.

-Claro que lo tiene. Eso me dijo a mí Rocío.

-¿Por qué no la llamas y le pides detalles?

-No, a esta hora está trabajando.

Luego le puedo mandar un mensaje. -Luego quizá es tarde.

-A veces creo que debería haber sido un poco egoísta

y no haber animado a Rocío a que se marchara.

-¿Querías tenerla aquí amargada dejando pasar el sueño de su vida?

Yo creo que el amor es otra cosa.

El amor es querer lo mejor para la persona que quieres,

aunque tú te jodas.

-¿Desde cuándo has madurado tanto?

-Un respeto a las canas. Yo siempre he sido así.

-Pues sí, creo que he hecho bien animando a Rocío a que se marchara.

Me duele, pero...

así es la vida.

-Ya sé que te duele, pero ahora tienes que tener

la mente práctica y estar ocupada.

-En los peores momentos con lo de mi hijo

era lo que me hacía tirar todos los días.

-Aquí tenéis. El zumico.

Y tu café. -Gracias, cariño.

(Notificación de móvil)

Uy. Mira, es justo Rocío.

Dice:

"Mi primer día de curro.

Mil gracias por animarme a dar ese paso".

-¿Lo ves? Se la ve feliz.

-Sabía yo que esa cara que traía Nacha hoy

era por Rocío. Mucho ánimo.

-Chao.

(Móvil)

Guevara.

¿Eh? ¿No me diga?

Sí, sí, sí. Vamos para allá corriendo.

Venga. Muchas gracias.

El tipo que buscamos ha vuelto al piso.

-Pues vámonos.

-Esta noche se han dejado una cartera.

-¿Eh? -En un baño. ¿O es tuya?

-No. -Déjala ahí encima, anda.

Alguien vendrá a reclamarla.

-¿Reclamar? ¿Quién va a venir a reclamar qué?

-Alguien se ha dejado una cartera en el retrete de caballeros.

¿Y has mirado a ver si tiene dentro DNI o algo?

-Qué va. No tiene nada.

Ni DNI, ni tarjetas de crédito.

Nada más que dos tarjetas de publicidad y 50 euros.

-A ver, déjame ver.

Sí que hay 50 euros.

Toma. Déjala en el almacén y haz un cartel

y lo pones diciendo que nos hemos encontrado

la cartera y la tenemos aquí. -Muy bien.

-Me tengo que ir. Me esperan en el otro sitio.

-Sí, claro. No te preocupes. Muchas gracias por todo.

Hasta mañana.

-Gracias a usted. Adiós. -Chao.

(SUSPIRA)

-Dame una bolsa, anda. -Tranquila, ya las llevo yo.

-Cuidado con los huevos.

¿La semana que viene compro bacalao? -Qué rico.

-"Buongiorno, signori".

¿Qué tal? ¿De compras? -¿A ti qué te parece?

-Me parece que no cuesta nada ser amable.

Elvira, "buongiorno". -Buenos días.

-¿Ves tu madre? -Será que eres tú muy amable.

Sobre todo que se lo digan a Isidro.

-Yo le hice una oferta amabilísima

y su arrogancia al final

le metió en problemas.

Si hubieras hecho algo para convencerle.

-Si encima la culpa la tendré yo.

Nunca tendría que haber hecho negocios contigo.

-Ah, ¿no?

Álvaro, mis negocios

te están convirtiendo en un hombre rico sin mover un dedo.

Lo tuyo sería

que mostrases un poco de gratitud,

pero me conformo con un poco de amabilidad.

Y todo sería mucho más agradable.

Que tengáis un buen día.

-Chao. -Chao.

-Te guste o no te guste, estás condenado a entenderte con él.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

Ese tío contrató un sicario para matarte en casa.

-No, él no. Sus jefes.

Él solo es un empleado. -¿Le estás defendiendo?

-No, cariño.

No le estoy defendiendo.

Pero ahora formamos parte de su maquinaria.

No te estoy diciendo que te rebajes,

pero sí que tengas cuidado que tu orgullo

no te complique la vida. -Vale, vamos a dejar el tema

y démonos prisa que llego tarde a currar.

-Menos mal, ¿no? Parece que hemos tenido suerte contratando

a esta mujer en limpieza. -Sí.

-Qué sí más raro.

No sé, Eladio,

también podría haberse quedado con el dinero y no haber dicho nada.

-Es lo que pensaba yo que iba a hacer.

-¿Cómo?

Espera, espera, espera.

¿Has sido tú el que has dejado la cartera en el baño?

¿Has querido tenderle una trampa o algo así?

-No la conocemos de nada.

No se puede uno fiar de un desconocido

sin probar a ver de qué pie cojea.

-Eres la leche, Eladio, de verdad.

-Soy precavido. -¿Precavido?

Está muy bien que seas precavido,

pero no me parece bien lo que has hecho.

Tendrías que habérmelo consultado antes, ¿no?

-Lo iba a hacer, pero esperaba el resultado.

No era con mala intención.

Bueno, a ver, rectifico.

Era con mala intención, pero por el bien del negocio.

-¿Por el bien del negocio?

Por el bien del negocio. Esperemos que por lo menos

te hayas quedado tranquilo. Que compruebes

de una vez que esta mujer es honrada.

-No sé qué decirle. Todavía no las tengo todas conmigo.

-¿Cómo que no las tienes todas contigo?

¿Qué más quieres que haga?

-A mí eso de la gente tan honrada y tan perfecta

me da mala espina. -Vamos a ver, Eladio.

¿En qué quedamos? ¿Es honrada o no es honrada?

¿Qué tiene que hacer la pobre para ganarse tu confianza?

-Que no lo sé. -A ver, a ver.

¿Todo esto que estás haciendo no será para quitártela de en medio

y que así contratemos a aquella prima tuya?

Si es así, yo no sé qué habría hecho

tu prima si se encuentra 50 euros en una cartera.

-Por la virgen del Carmen.

Ya le digo yo que ella se queda fijo con los 50 euros.

-Pues entonces, Eladio, entonces. Anda.

-Verónica.

¿Todo bien? -Hola, Toni.

Sí, busco una copistería y Miguel me dijo que era esta calle,

pero no veo el número.

-Está por ahí. Esta zona es un lío,

hay muchas bocacalles y se llaman igual.

Me pilla de paso. Si quiere la acompaño.

-Me parece bien, pero no me llames de usted que me hace mayor.

-Ah, perdón. (RÍE)

Es por aquí. -Vamos, pues venga.

¿Qué, de compras?

-No, he ido a la ferretería porque

mi madre necesitaba cosas para el bar y me he escapado.

-¿Os dejan escaparos cuando queréis?

-No, es un decir. Que tenía una pausa.

Tenemos un horario, pero no tenemos que fichar.

Sí fichamos, pero no...

-No hace falta que me des explicaciones.

No se lo diré a mi hija ni a mi cuñado.

Y hablando de mi hija,

gracias por animarla.

La veo más contenta y seguro que tienes algo que ver.

-Hemos hablado. Parece que ya todo mejor.

Ya no estamos en pareja. Bueno,

en pareja como binomio.

Patrullamos en pareja, pero no pareja de...

-Sí, lo había entendido.

Estará contenta porque hemos resuelto un caso

muy complicado que teníamos medio atravesado.

-Lo de las bandas.

¿Blue Nicotine y Cremalleras?

-"Joé", la veo... te veo bien informada.

-Sí, es que ha salido una nota de prensa.

Tengo una notificación cuando sale algo de policía Distrito Sur.

-¿Ha salido en la prensa ya?

Qué rápido. Tenemos una chica nueva de redes

y comunicación que es una máquina. -Sí. ¿Lara Muñoz?

-Sí. Lo dicho, estás muy bien informada.

-Las madres somos así.

¿Y la tuya qué tal lleva lo de que seas policía?

No sé, a mí me está costando bastante.

-Mi madre está curada de espanto.

Mi padre es policía. -¿Sí?

-Pero hay cosas que no le cuento para no preocuparla.

-Vaya, me dejas muy tranquila diciéndome esto.

-No, pero que lo de ayer no fue peligroso.

Cuando un operativo está bien organizado

y la investigación se lleva bien, no tiene que haber peligro.

-Oye, ya sé que Paula y tú ya no sois pareja,

y no quiero meterme en vuestra vida,

pero me gustaría que continuara con un chico como tú.

Espero que no te moleste que lo diga.

-No, al revés, muchas gracias. Me lo tomo como un cumplido.

Muchas gracias.

Pues que está ahí ya la copistería. -Ay, sí, gracias.

-De nada. Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Al final pillasteis al estafador ese?

-Pues por los pelos.

Nos vio venir o alguien le avisó y saltó por la ventana.

-¿En serio? ¿Se rompió algo?

-Qué va. Casi se rompe la crisma Elías.

Salió corriendo y le hizo un placaje que ni en el fútbol americano.

-Elías ya se puede cuidar que no está para esos trotes.

-Eso pienso. Estaba que jadeaba que casi le da un infarto.

Eso sí, con una sonrisa por haber trincado al tipo.

Se notaba que tenía ganas de acción.

-Claro.

¿Y tú estás bien?

-Bueno. ¿Me lo preguntas porque hago muy mala cara?

-¿Has hablado con Rocío?

-Sí, nos hemos enviado mensajes.

-¿Y bien?

-Sí, ella está bien. Nos estamos mensajeando,

pero no puedo evitar preguntarme hasta cuándo.

-¿Hasta cuándo qué?

-No sé. Hasta cuándo nos seguiremos mensajeando,

cuándo empezaremos a pasar la una de la otra,

cuándo no contestaremos, o peor aún,

cuándo nos responderemos con emoji de un OK

o una carita y después un silencio.

-Cuando llegue eso te deprimes, pero no anticipes el mal rollo.

-Ya lo sé, Espe, pero no lo puedo evitar.

Cuando estoy en el curro o con Elías por las calles

me distraigo, pero en casa siento un vacío enorme.

-¿Por qué no te vienes a cenar a casa?

Tenemos la cena de bienvenida de Lara

que se viene a vivir con nosotras. -Ya, algo he oído.

Pero no, no me apetece, Espe.

-Venga, anímate, que vamos a hacer hummus y, no sé,

luego a lo mejor unos mojitos y quizá nos animemos.

Yo qué sé, te puedes quedar a dormir en el sofá,

que no es tan incómodo.

-No, la verdad es que es bastante cómodo

y el plan es muy tentador, pero tengo que hacer frente

a esta situación. De verdad.

Si luego me encuentro desanimada te prometo que te doy un toque.

-Vale, lo que quieras, ven aquí.

-Pasadlo bien.

-Venga, hasta mañana.

-Buenas noches. -Hasta mañana.

-Hasta mañana.

Oye, ¿está bien?

-Bueno, está un poco de bajón.

Le va a costar asimilar la marcha de Rocío.

-Ya. Es una pena, con la buena pareja que hacían, ¿eh?

-Pues sí. Bueno, yo me voy que tengo que hacer la cena.

-Sí. Oye, Espe, un segundo, que quiero contarte algo.

-Claro, dime. -A ver, he vuelto a ver a Miguel.

He hablado con él y parece que quiere que sigamos viéndonos y empecemos,

no sé, como pareja o... lo que sea.

Y quería que lo supieras por mí.

-Es un detalle por tu parte. No tenías por qué, pero gracias.

-De nada. Bueno, me marcho. -Espera, espera.

¿Y te dijo exactamente

por qué quería seguir contigo? ¿Cuáles son las razones?

-Me dijo que conectaba conmigo de una manera muy especial

y que no quería perderlo por prejuicios tontos.

Y también que le había roto los esquemas

y que los prefería así, rotos.

-Pues me alegro mucho por vosotros. -Gracias.

Bueno, ahora supongo que iremos poco a poco.

-Seguro que os va a ir fenomenal. Hala.

(Golpes en la puerta)

-¿Qué hace aquí? -¿Puedo pasar?

-Pero, Elvira, ¿cómo se le ocurre presentarse aquí?

Que nadie debería vernos juntos.

-Entonces, ¿por qué me has saludado en la plaza?

-Bueno, se puede explicar.

Su hijo es el mecánico que cuida mi moto.

Es diferente. Y además, ¿cómo sabe dónde vivo?

-Bueno, yo también tengo mis recursos cuando quiero estar bien informada.

Qué bien huele, ¿eh? ¿Lasaña?

-Vale, mi novia va a llegar en cualquier momento.

Entonces, ¿qué quiere, Elvira?

-Oye, qué pisito tan cuqui.

Esto debe valer una pasta, ¿no? Si lo paga la mafia no hay problema.

-Elvira, se lo repito, ¿qué quiere?

-Si estoy aquí es porque no sé nada. Porque no me has informado de nada.

-Le dije que tenía que hablar con mis jefes.

-¿Y por qué no has hecho una llamada? No cuesta tanto hacer una llamada.

-Es que para ciertos negocios hay que hablar por un móvil distinto

y hay que tomar precauciones. No es tan fácil como parece.

-No me has contestado a la pregunta.

-He hablado con ellos

hace dos horas y pensaba ir a verla mañana para contárselo.

-Bueno, ¿y qué te han dicho? -Han dicho luz verde.

-¿Podemos cargarnos a Miralles? -Podemos.

Y va a ser uno de la familia. Se llama Fabio Callas

y es un profesional con mucha experiencia.

Pero le advierto, no va a ser barato.

-¿De cuánto dinero estamos hablando?

-Serían 15 000, pero en este caso...

-Bueno, di una cifra. -El doble, 30 000.

-30 000 euros.

-Sí, el objetivo no es una persona cualquiera.

-Aquí tienes 10 000.

El resto cuando se haya hecho el encargo.

-Y Fabio recibirá el encargo esta misma noche.

-¿Cuándo va a matar a Miralles?

-48 horas.

72 como mucho. Pero ahora, por favor, márchese.

-Chao, "amore". -Hola.

-Hola.

Eh, bueno, pues que nada, muchas gracias por todo.

-Siento mucho no poder ayudarla.

-Adiós. -Adiós, adiós.

-Adiós.

Yo pensé que no ibas a volver nunca. No sabía cómo deshacerme de ella.

-¿Se puede saber qué hacía Elvira Soler en casa?

-Que no te lo vas a creer.

Quería contratarme como asesor financiero.

-¿Qué dices?

-Que sí. Se ha enterado de lo que le ha pasado a María

con los 3000 euros y quería que repitiera la inversión con ella.

Una locura.

-A ver. A ver una cosa, o sea.

Esa mujer se ha presentado aquí a las 21:00

para que tú vengas a aconsejarle sobre inversiones. Así porque sí.

-Espera, a saber de dónde ha sacado la pasta.

Que no puede contratar

un asesor de su banco. -Madre mía.

Es que yo he oído cada cosa de esta familia...

Tú no habrás dicho que sí, ¿verdad? -No, no, he dicho que lo de María

fue una excepción. Una...

Una cosa así por amistad, ¿no?

Que yo trabajo solo para un banco.

-Joder, es que menudo morro que tiene la peña, de verdad, flipo.

-Oye. -¿Qué?

-¿Qué tal huele?

-¿Lasaña? -Lasaña.

Le quedan diez minutos, ¿eh?

-¿En serio? "Bua", me ducho superrápido.

-Vale. -Y vengo ahora.

-¿Esto es tuyo? -Qué rico. Mío. Gracias, amor.

-Lo siento, pero ya estamos cerrando, ¿eh?

-Ah, perdón, es que vi luz y pensé que...

pues nada, hasta luego. -Hombre, da...

daría tiempo, si quiere, a tomar algo rápido.

-¿Sí? Me han hablado muy bien de su pincho de tortilla.

Aunque imagino que a estas horas... -Pues tengo, ¿eh?

Tengo porque yo por las tardes siempre preparo un par de ellas.

Vamos, no entiendo cómo en otros bares no lo hacen

y solo las preparan por la mañana. -¿Verdad? Curioso.

Con lo bien que sienta un pincho de tortilla para merendar.

-¿Verdad? Y para cenar. Eh, ¿qué le pongo de beber?

-Agua, por favor. Con mucho hielo y limón.

-Así que le han hablado de mi tortilla de patatas.

-Sí, es que estoy trabajando aquí en el barrio.

Voy a abrir un... gracias, un local en breve y he preguntado

a los currelas que tengo ahí terminando la reforma

que a ver dónde se come bien por aquí.

-Ah, ¿y le han dicho que en La Parra?

-Sí.

(SABOREA)

Está claro que han acertado.

Está buenísima. -Muchas gracias.

-No, las gracias déselas a mis obreros

que son los que la han recomendado.

¿Dónde compra las patatas?

-Son del mercado de al lado. Son gallegas.

Yo solo compro producto nacional.

-Me parece muy bien.

-Sí, porque le doy mi dinero a mis paisanos.

A veces por ahorrarte unos céntimos, comprar algo que quizá lleve

en las cámaras frigoríficas medio año.

-Medio año dice. Como mínimo.

Está jugosísima.

-Los huevos son cero

de una granja ecológica de Segovia.

Salen un poco más caros, pero la diferencia...

-Se nota, ¿eh?

¿Los compra en el mercado? -También.

Me hacen precio porque compro muchos.

-Perdone que le haga tantas preguntas,

es que yo también soy cocinero.

Voy a abrir un restaurante en Distrito Sur.

-Ya.

Le he reconocido. Esta mañana he visto su foto

en el periódico. Darío Santana.

-Sí, ese soy yo.

-Sí, aparte yo ya le seguía de antes.

He visto sus documentales,

los programas de la tele no me pierdo ni uno.

Y tengo todos sus libros.

Soy una fan número uno.

-¿Cómo se llama?

-¿Yo? María. -María.

A partir de ahora, María,

yo soy fan número uno de esta tortilla, de este local

y de la encantadora mujer que lo regenta.

-Pues muchas gracias.

-Ey.

Buenas noches. -Hola, cariño.

-Hola. -Él es mi pareja, Elías.

-Ah. Encantado.

Es usted un hombre muy afortunado.

-Muchas gracias. El caso es que me suena,

pero no caigo.

-Si has visto su foto esta mañana en el periódico.

Es Darío Santana, el chef de los documentales.

-Claro que sí. El tipo de la tele.

Discúlpeme, soy muy despistado.

¿Me pones un pincho de tortilla?

-Le acabo de poner el último al señor Santana.

-Lo siento, si quiere compartirlo.

-No, jamás le privaría del placer

de probar un pincho de tortilla de María.

-Ponme cualquier cosa. Lo que quede. -Te preparo un bocadillo.

-Dele, dele.

-Señora, yo ya me voy.

-Gracias, no hacía falta que te quedaras tanto tiempo.

-Pero como me puse con los azulejos, lo mejor es acabar.

-Espera que te doy dinero para que te cojas un taxi.

-No hace falta, llevo el abono transporte.

-A estas horas mejor cógete un taxi.

-No, que me da apuro.

-Hola, cariño. Buenas noches.

Hola.

Lourdes, ¿todavía sigues aquí?

Ha hecho dos horas de más y no quiere coger dinero para el taxi.

-Es que el metro sigue abierto.

Tienes dos opciones: una, coges ese dinero y un taxi o dos,

te llevo a tu casa personalmente.

No, qué apuro. Ni hablar del peluquín.

Con lo cansado que vendrá usted de estar con las señoras que si...

Bueno, que está muy cansado.

Bueno.

Gracias y de verdad que no hacía falta.

-Claro que hacía falta y las horas de más te las pagamos aparte.

No hace falta ni decirlo.

-Son muy amables. Buenas noches. Que descanses.

Es una joya.

Sí, parece buena gente.

Discreta, cumplidora, efectiva.

Habrá que cuidarla. Oye, ¿qué celebramos?

Adivina.

(TITUBEA) Paula se queda en casa.

¿No la han cogido en ese piso? Ha ido a decirles que no se quedaba

y que prefiere estar aquí, que nos ve muy bien.

¿Me tomas el pelo? ¿Paula ha dicho eso?

Sí, sí. Dice que cuando jure el cargo

la pueden destinar lejos y quiere quedarse en familia.

Bueno, vamos a abrir una botella de cava y lo celebramos.

¿En serio estás contento?

Sí, claro, cómo no. Estoy contento.

Como decías que te apetecía que estuviéramos solos,

que sería como una segunda luna de miel.

Podemos hacer una mezcla entre una segunda luna de miel

y tener a Paula aquí en casa.

Yo estoy muy contenta, ¿sabes? ¿Sí?

Porque siento que volvemos a ser una familia.

Lo estamos haciendo bien, ¿no? Sí.

Voy a preparar un tiramisú. ¿Hay mascarpone?

¿Que vas a hacer un qué? Voy a llamar por teléfono

al italiano de abajo a decir que nos suban uno.

Vale, vale.

(Timbre)

Hola, ¿qué tal? Ey.

Me daba cosa usar las llaves.

No te preocupes. Tú estás en tu casa.

Vale, gracias.

-¿Te ayudamos a subir más cosas?

-No, yo creo que con todas estas bolsas

y el portátil, digo yo que me apañaré.

Mañana traigo el resto y ya está.

-Igual que yo, que cuando me voy un fin de semana

hago una maleta que parece el baúl de la Piqué.

-Bueno, el bizcocho, pero esta vez no lo he hecho yo.

Qué pinta todo esto, ¿no?

-Muchas gracias.

¿Cenamos? Venga.

-Normas de la casa y esas cosas.

En general somos muy flexibles.

Tendréis alguna cosa tipo...

turnos para bajar la basura.

A partir de las 23:00, la tele con auriculares.

-No, lo normal. Vamos improvisando.

-¿Y con el tema de los chicos?

¿Alguna restricción con eso? ¿Hay que avisar antes de tiempo?

Mientras no dejen pelos en la ducha

y vayan vestidos por la casa, todo bien.

Yo de eso no uso.

Traducción: que Espe y yo ahora mismo no tenemos novio,

pero no hay ningún problema, faltaría más.

Bueno, yo ahora tampoco tengo novio.

En realidad yo soy bastante de...

de relaciones poco estables. Me gusta más ir cambiando.

-Qué suerte. -¿Por qué?

-Eso de las relaciones esporádicas no me va.

Soy más de engancharme con alguien largo rato.

Normalmente con la persona equivocada.

Yo también. Estables y con la persona equivocada.

No será para tanto.

El último tío con el que me lie no sé si te suena: ¿Alejandro Font?

¿El de la UDYCO? ¿El corrupto?

-Y de ese no te enamoraste como de Álvaro Soler.

-Álvaro Soler no. Álvaro Soler, ¿de los Soler?

Sí, hermano de Luis y Ricky Soler.

Jolín. ¿E ibais muy en serio o qué?

Al principio sí.

Él estaba desvinculado de las cosas de su familia,

pero luego vi que ocultaba cosas y fue metiéndose en los chanchullos.

La sangre, que tira mucho. Sí.

Al final cortamos.

Fuimos, venimos, lo dejamos, volvíamos y ahora mismo

prefiero ni encontrármelo en la calle.

Para mí Álvaro Soler es un criminal.

Es solo cuestión de tiempo que demostremos que es así.

Aun así no le ha olvidado.

¿Crees que puedo sentir algo por alguien

que ha hecho lo que sospechamos?

Bueno, no.

Entonces Álvaro Soler está superado y olvidado.

Bueno, pues brindemos por eso, por dejar atrás a los tíos tóxicos.

-Y por nuestra nueva compañera de piso.

¿A qué hora se supone que llegaba?

(Puerta)

Mira, ya está aquí.

-Perdón, no encontraba ninguna decente a estas horas.

Un Vermello. Voy a abrirlo.

Qué detalle, cariño.

-Qué detalle el vuestro. Qué buena pinta.

-De postre hay tiramisú.

-Madre mía.

Mañana una hora de "running" para bajar esto.

Tú lo has dicho, mañana, pero ahora a disfrutar.

Ay, muchas gracias, mamá.

-No te vas a arrepentir.

Haré un esfuerzo por no estar preocupándome por tu trabajo.

-Genial. Me ha dicho Toni que os encontrasteis por la calle.

-Sí, es muy majo. Me ha acompañado a la copistería.

-Cuando quiere es muy amable y atento. Cuando quiere.

-Es encantador.

No me extraña que te gustara.

-Bueno y me sigue gustando, lo que pasa que no es para mí.

-Quién sabe, la vida da muchas vueltas.

Lo del vino está muy bien,

pero vamos a empezar con un cava.

Genial.

Y a cenar pero ya. Qué hambre.

Yo ya pensaba que tendríamos que retrasar la inauguración.

-Madre mía. Con toda la gente de la prensa y todo.

-La prensa, los invitados, las "celebrities".

Y por no hablar del personal contratado

y la barbaridad de género que habíamos comprado.

El local sin electricidad.

-Madre mía, ¿y qué hicisteis? -¿Qué vamos a hacer?

Llamamos a un electricista de urgencia

y mientras tanto fingimos que era toda aposta.

Conseguimos velas no sé ni cómo, las pusimos por todos los sitios.

Y dos amigos músicos que venían directamente

de dar un concierto, se pusieron a amenizar

y todos se pensaron que era parte del evento.

-Qué maravilla. Pero al final volvió la luz, ¿no?

-Pero una hora después.

Conseguimos salvar casi todo el género,

pero como no funcionaban ni los robots de cocina

ni los hornos ni nada, tuve que improvisar.

De hecho, fue aquella noche cuando se me ocurrió

mi receta más famosa.

-La ensalada de tuétanos con pasas y crema de marisco.

-¿La conoces? -Si es un clásico.

-Eres un cielo.

-¿En medio de ese jaleo se te ocurrió la ensalada?

-Mira, es que la presión

estimula la creatividad. (BOSTEZA)

-Perdóname, que he madrugado mucho. Disculpa, cariño.

-Lo siento yo, que llevo media hora de palique

y cuando he entrado, ya estabas cerrando.

-¿Media hora? Se me ha pasado el tiempo volando.

-Dime qué te debo.

-¿Qué me vas a deber? Estás invitadísimo.

-Muchas gracias, pero solo por esta vez.

Pienso volver a comer esta tortilla y no quiero ir de gorrón.

-La próxima te la cobro.

-Elías, un placer. -Venga, lo mismo digo.

-Ya me marcho. Que descaséis. -Te acompaño.

-Gracias.

Chao. -Chao.

¿Tú te lo puedes creer?

-¿Que es un brasas? Ya te lo dije viendo el documental

que era un brasas.

-Es un chef de primera categoría y dice que le encanta mi tortilla.

-A todo el mundo le gusta, pero creo que a este listo

le gusta algo más que la tortilla. -Si solo ha probado eso.

-Porque estaba yo aquí.

Si no intenta catar a la cocinera.

-No digas tonterías.

-Toda la noche diciendo: "Qué simpática, qué cielo".

-¿Según tú no soy un cielo, soy antipática,

desagradable o qué? -Venga.

Yo soy un celoso paranoico y veo cosas donde no las hay.

Vamos a dejar este temita.

-Un poco celoso sí que estás.

-La media hora he estado aquí solo

y no me habéis dejado hablar.

-No lo has intentado. La cocina no es lo tuyo.

-En eso tienes razón. Voy a poner más interés.

No consentiré que venga un listo a tirarle los tejos a mi novia.

-Que tire lo que tenga que tirar.

Ya sabes tú que yo no soy de famosillos.

Soy más de...

de policías cascarrabias así como tú.

-Que no me líes.

Tenéis que lidiar con esto.

¿Animales? Exóticos.

El Seprona nos ha hecho llegar un aviso de que un grupo

criminal mafioso internacional especializado

en el tráfico de animales en peligro de extinción

está operando en Madrid.

Se ha corrido la voz de que te hizo ganar buena pasta

y le ha salido un posible cliente: Elvira Soler.

Nos debió escuchar hablando del tema aquí en el bar.

A ver, contádmelo todo.

Al final localicé al confite y quedé con él.

¿Qué has sacado en claro?

Me ha confirmado que hay en Madrid una red muy potente

de tráfico de animales en vías de extinción.

-Lo más fuerte es el destino final de esos pobres animales.

Muchos de ellos sirven de materia prima

en restaurantes clandestinos y de lujo.

Van a un público muy selecto.

-Había pensado que como no viniste el día que

invité a la peña de terapia,

que todavía te debo el refresco o el café.

-En otra ocasión, ¿vale? -Se ve que te aprecia.

-Mira, aquí tienes lo papeles firmados.

-Vale, perfecto. -¿Qué tal con Paula?

-Prueba los huevos al plato reconstruidos de Darío Santana.

-Inspirados por la tortilla de María.

-A mí eso me suena fatal y donde esté la tortilla

de toda la vida de mi novia.

-Es que es bastante clásico.

-Soy clásico y tradicional de los pies a la cabeza.

-Elías, no me puedo creer que estés celoso.

Si lo voy a acompañar al mercado a presentarle a algunos tenderos.

Ya está. -Por algo se empieza.

-Darío Santana es una relación profesional.

Me conviene estar a bien con él, es un chef importante.

-Un buen pájaro es lo que es.

-Aunque la vida se me haya puesto cuesta arriba he intentado ser legal.

No creo que mi conciencia pudiera... no sé,

enriquecerme a costa de los demás.

Te comprendo, pero entiéndeme tú a mí.

Necesitamos esa entrega ya.

Vale, sí, me llamas en un rato y me lo cuentas.

Venga. Lourdes, ¿qué haces? -¿Eh?

He movido los papeles para limpiar.

-¿No estabas en el almacén?

-Es una inspectora jefe de barrio.

No está amenazada

ni se siente en el punto de mira.

¿Vale? Tú la ejecutas

y regresas de inmediato.

-No veo el momento en que acabe con esa miserable.

-Mamá. (SUSURRA) -Mi hijo.

Hola, cariño. -"Buona sera".

-¿Qué haces aquí? Inspectora.

Dime, Silvia.

Ha llegado un aviso. Debería echarle un vistazo.

¿De qué se trata?

De un sicario italiano.

Está en búsqueda y captura por la Europol. Mira.

¿Quién es?

Fabio Callas, 42 años.

Pertenece a la 'Ndrangheta. "Sí soy yo."

Vale, ¿y seguro que era él?

Dos horas. ¿Por qué no ha avisado antes?

No haga nada. Mantenga la calma. Nosotros vamos para allá.

Lo tienes, ¿no?

Sí, en un hotel de avenida Sur. Hace unas horas que lo han visto.

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Servir y proteger - Capítulo 637

13 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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